BIENVENIDOS AL CIELO
(Hotel de Cinco Estrellas… Fugaces)
Farsa onírica y de humor negro en cinco cuadros
Autor: Benjamín
Gavarre
BIENVENIDOS AL CIELO (Hotel de Cinco Estrellas… Fugaces). © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
GAVARREUNAM@GMAIL.COM
PERSONAJES
(Por orden de aparición)
- GUSTAVO
(54 años, aunque jura tener 39): Cincuentón en negación rotunda. Trae puesta una capa de vampiro
barata —como de papelería de primaria— combinada con un azahar de
cempasúchil en la solapa, porque celebra tanto Halloween como Día de
Muertos. Vanidoso, torpe y culpable accidental de la tragedia.
- LUPE /
LUPERCIO (45 años):
Chofer de Uber, o similar. Hombre práctico, escéptico y
orgulloso de su físico de trabajador. Trae el volante arrancado de su auto
aferrado entre las manos.
- LISY
(35 años):
Actriz perenne de melodramas que nadie vio e influencer en su
propia mente. Vive como si siempre tuviera una cámara enfrente. Lleva una
corona de flores de cempasúchil chamuscada de un lado y un vestido
vaporoso.
- KARLA
(50 años): La
mamá postiza de todo el vecindario. Buena gente, abnegada hasta el
agotamiento y paranoica de los accidentes domésticos. Abraza su bolso de
mano como si ahí guardara el equilibrio del universo.
- FLOR
(20 años):
Estudiante de artes plásticas, oyente asidua en la Facultad de Filosofía y
Letras y eterna aspirante a becas en el extranjero. Tiene una serenidad
desconcertante, mirada soñadora y el humor negro de quien lee demasiada
teoría estética. Le falta el brazo izquierdo, que voló durante la
explosión.
- GREGORY
(Edad indeterminada): Concierge
principal. Viste un frac impecable de corte inglés. Toma café eternamente
de una taza con forma de cráneo de porcelana fina y carga un sello de goma
descomunal que al estamparse suena como trueno y dice: "MADE IN…
HEAVEN".
- SAMANTHA
(Edad indeterminada):
Recepcionista ejecutiva. Eficientísima, irónica y desdeñosa, aunque capaz
de detalles sorprendentemente tiernos cuando cree que nadie la ve. Lleva
uñas postizas larguísimas que repiquetean contra su tablet celestial. Muere
de prisa por terminar su turno para bajar a la Tierra a celebrar
Halloween.
- HELEN
(Eterna): La
Diva del Cielo y Directora General del Hotel. Glamorosa, imponente, mitad
estrella de la Época de Oro y mitad deidad cósmica. Viste un vestido de
noche resplandeciente, boa de plumas de cisne astral y lentes oscuros que
se quita solo para fulminar con la mirada. Ella decide quién entra, a qué
piso va y en qué condiciones.
- DOÑA
REMEDIOS y EL MIMO (Personajes silenciosos - Opcionales para el final): La puntualísima madre de Flor y un mimo
callejero que aparecen únicamente en el baile de clausura.
ESCENOGRAFÍA E ILUMINACIÓN
El lobby
de un hotel surrealista estilo Art Déco suspendido entre las nubes.
- A la
derecha (Izquierda del actor): Un mostrador de mármol blanco e imponente con una campanilla
dorada de recepción y un letrero luminoso que dice: "RECEPCIÓN /
CHECK-IN ETERNO".
- Al
fondo: Un
elevador antiguo de reja dorada cuyo indicador de pisos no tiene números,
sino estados de ánimo (Euforia, Nostalgia, Resignación, Sótano).
Junto a él, tres grandes puertas rodantes con marcos dorados que se
desplazarán al centro en el Cuadro Tercero:
1. Habitación 404: Suite del Eterno Joven
2. Habitación ½: Departamento del Deber Cumplido
3. Suite Imperial: Taller de lo que Pudo Ser
- A la
izquierda (Derecha del actor): Una maceta dorada monumental y un cartel elegante en caballete que
anuncia el menú del restaurante y la "Gran Gala de Todos los
Santos y Brujas — Esta Noche a las 00:00 hrs.".
CUADRO PRIMERO: LAS ÁNIMAS DEL LOBBY
ESCENA 1: El Flamazo
(Oscuridad total. Se escucha un estruendo ridículo: primero un
"¡BUM!" sordo, luego el sonido de cristales cayendo en cámara lenta y
finalmente el timbre cristalino y elegante de la recepción de un gran hotel:
¡DING!)
(La luz sube lentamente en tonos azulados y dorados, como de sueño. Humo
blanco a ras de piso. GUSTAVO, LUPE, LISY, KARLA y FLOR aparecen de pie o
sentados en el suelo del lobby, desconcertados).
GUSTAVO(Acomodándose
la capa de vampiro, indignado). ¡Oigan, no se vale! Me invitaron a un Baile Macabro y ¡cataplum!… (Mira
al suelo y sacude su zapato). ¿Qué es este polvito brillante? ¿Talco?
¿Ceniza de muerto?
LUPE(Aferrado a
su volante en el aire, gritándole al vacío). ¡Yo traía la direccional puesta, oficial! ¡El semáforo estaba en
amarillo preventivo, que en este país significa "písale, Lupe, no sea que
te quedes esperando ¡un minuto! al verde"! (Se gira y mira a Gustavo).
¡Usted fue el que se me cerró, ¿verdad?! ¡Viejo ridículo! Ese disfraz de
vampiro es como de niño de primaria en festival escolar. ¿Trae seguro contra
terceros o nos vamos a los madrazos de una vez?
GUSTAVO(Muy
ofendido, llevándose la mano al pecho). ¿Viejo? ¿Primaria? Tengo treinta y nueve, tarado. Treinta y nueve muy
bien llevados. Y no, tú qué vas a saber de disfraces conceptuales… ¿o qué,
vienes disfrazado de microbusero? Pues te falta producción: te falta más
pancita chelera y más brillo de manteca en la jeta.
LISY(Tocándose
la corona de flores chamuscada, dramática, proyectando la voz como en teatro
griego). ¡Cállense todos, me están
alterando el aura! (Respira hondo, cierra los ojos). Qué silencio tan
raro… No suenan los cláxones, no hay ambulancias, no pasa el señor de los
tamales… ¡no hay ruido de nada!… (Grita de pronto mirando hacia el techo).
¡TENGO GANAS DE PAN DE MUERTO! (Silencio absoluto. Espera el eco, que no
llega. Se toca la panza con extrañeza). Ay, qué raro, porque mucha, mucha
hambre, no tengo. Ni mucha ni nada… Eso es rarísimo en mí, si yo como por
ansiedad artística. (Camina hacia el caballete del fondo y lee). Miren,
allá dice: "Buffet para pasajeros VIP: Omelette de cangrejo y pescado
zarandeado". ¡Ugh, qué asco! ¿Quién desayuna mariscos en el limbo?
Deberían ofrecer, no sé, hamburguesas, papas fritas con mucha salsa… (Hace
una mueca). Ugh… ¿tampoco se me antoja? ¿Perdí el apetito? ¿Yo, que rompía
la dieta cada veinte minutos?
KARLA(Abrazando
su bolso con angustia, caminando de un lado a otro). ¡Dios santísimo! ¡La llave de paso! ¡Dejé la
estufa prendida con el caldo de pollo! ¡Déjenme salir! ¡No quiero regresar al
edificio y encontrar la casa en llamas! ¡Mis plantas, mis cortinas nuevas!
FLOR(Muy
tranquila, sentada en el suelo jugando con una calaverita de azúcar que sacó de
su bolsillo). No hay
regreso, doña Karla. La muerte es una instalación artística de un solo sentido;
una ilusión sin retorno. Ya no hay estufas, ni caldo, ni casa.
KARLA(Deteniéndose
en seco). ¿Cómo sabes eso, criatura?
¿Tú eres la vecina del segundo piso? ¿La muchacha que becaron para ir a
estudiar pintura a Londres?
FLOR No me
dieron la beca, me dejaron en lista de espera… aunque supongo que ya liberé mi
lugar. Soy hija única, la del 204. Mi madre y yo nos vimos envueltas en llamas
cuando un tarado del edificio provocó un incendio en su cocina.
GUSTAVO(Sudando
frío, abanicándose con la capa). ¡Oye, niña, no señales! ¡Estaba precalentando el horno! A cualquiera le
pudo haber pasado. Los hornos modernos tienen manuales muy confusos.
FLOR(Dándole un
mordisco a la calaverita de azúcar). Pues te pasó a ti… ¡Kaboom! Volaste medio edificio y hasta el coche que
iba pasando por la calle. Nos mandaste a todos derechito al paraíso… creo.
Felicidades, vecino: lograste matarnos a todos justo a tiempo para celebrar el
Día de Muertos… Y Halloween, claro. Qué puntería.
ESCENA 2: La Ofrenda VIP y el Brazo Loco
(Silencio sepulcral. Todos se miran de arriba abajo, revisándose la
ropa. Gustavo suelta una risita falsa y nerviosa).
GUSTAVO ¡Muertos!
Jajaja, qué niña tan creativa, se nota que estudias Filosofía y Letras. Cuando
mucho estamos en la sala de espera de urgencias de un hospital privado muy
elegante, sedados por un leve flamazo… una quemadita superficial, una ceja
chamuscada… La anestesia hace que uno alucine cosas raras.
LUPE(Ajustándose
los lentes, escéptico). A ver,
momento. En eso sí le doy la razón aquí al Conde Pátula. No estamos en
urgencias porque en urgencias huele a cloro y aquí huele como a perfume caro
con flor de muerto. Y tampoco estamos muertos. Yo a todos los veo muy sanos… y
rozagantes. Bueno, no todos, pero al menos puedo asegurar que estamos vivos. Si
estuviéramos muertos, ¿cómo explican que yo siga sintiendo el calambre del
embrague en la pantorrilla?
GUSTAVO ¡Exacto!
Ya ven, el señor microbusero me da la razón. No estamos muertos. Estamos aquí
porque… Porque… bueno, ¡porque debe ser…! Por… una causa… Una precisa y
contundente circunstancia, eso es.
LISY(Sacando su
celular con la pantalla estrellada, intentando deslizar el dedo). ¡No tengo señal! ¡Ni una rayita de Wi-Fi! ¡No
puede ser! Dejé subiendo un reel vestida de Catrina llorando con una
vela. Si no se subió, mis fans deben pensar que estoy en serios problemas…
secuestrada por un admirador obsesivo, perdida en el bosque… ¿Muerta? (Se
ilumina de vanidad). Oigan, si creen que morí, ¡mis reproducciones van a
subir como la espuma! Nada vende más que una tragedia juvenil.
FLOR(Tocándose
la quijada con su mano derecha). Lo bueno de morirse es que ya no me duele la cabeza… Ya no. Es curioso:
no hay ruido de taladros, no debo la renta del mes que entra y no me duele
absolutamente nada… Y es muy, pero muy curioso… que ya no tengo el brazo
izquierdo. (Mueve la manga vacía de su suéter con total naturalidad).
KARLA(Se lleva
las manos a la boca, mira al piso junto a la maceta dorada y levanta un brazo
de maniquí con una manga idéntica a la de Flor). ¡Ay, Jesús bendito, tu bracito! ¡Niña, ¿no
será tu bracito este que está tirado junto al mostrador?! Está enterito, nomás
cayó en la alfombra. Ven, chula, no te muevas, yo te lo encajo. Cuando a mi
sobrino se le zafó el hombro jugando fútbol yo se lo acomodé con un jalón.
FLOR(Sonriendo
con dulzura). Doña
Karla, qué amable es usted siempre. Pero mejor no. Así sin brazo izquierdo me
siento como la Venus de Milo, pero a mitad de precio. Yo aquí me las arreglo.
Usted guárdeme el bracito por si se ofrece.
GUSTAVO(Mirando el
brazo en manos de Karla con un escalofrío). Niña… qué sangre fría, qué valiente eres… Oye, ¿segura que no tuviste
un accidente vial con el microbusero éste y por eso se te salió el brazo por la
ventanilla?
LUPE ¡Que no
soy microbusero, carajo! ¡Y yo no atropellé a nadie, el edificio me cayó encima
a mí!
(De pronto, la campanilla del mostrador suena sola tres veces: ¡DING,
DING, DING! Una luz cenital rosada ilumina la recepción).
ESCENA 3: Recepción de Ánimas
(Detrás del mostrador emergen lentamente GREGORY y SAMANTHA, como si
subieran por una plataforma invisible. GREGORY viste su traje elegantísimo y
bebe café de su taza con forma de cráneo; SAMANTHA teclea con sus uñas
larguísimas en una tablet transparente. Ambos proyectan una calma burocrática
perturbadora).
GREGORY(Con voz
aterciopelada de locutor nocturno). ¡Atención, estimados huéspedes! Bienvenidos al Grand Hotel del
Cielo, Cinco Estrellas… Fugaces. ¡Todos con su pasaporte kármico en la
mano, por favor! Tenemos sobrecupo por puente festivo en el hemisferio norte,
¡así que espero por su propio bien que hayan confirmado sus reservaciones antes
de expirar!
SAMANTHA(Mirando a
los recién llegados por encima de su tablet, suspirando con fastidio). Ay, Gregory, no vamos a acabar nunca a este
paso y nos vamos a perder la fiesta de Halloween… Míralos, míralos nada más.
Tienen toda la facha de "ingreso imprevisto". Se nota a leguas que no
traen pasaporte ni reservación. No todos son VIP, ¿lo notaste, no? Huelen a gas
doméstico y a sorpresa.
GREGORY(Saca un
lector láser dorado y lo pasa por la frente de LUPE; suena un "¡BIP!"
agudo). A ver, empecemos por el
caballero del accesorio automotriz. Usted es… ¿Lupercio? ¿Le dicen Lupe? (Levanta
una ceja). Bueno… por cortesía del hotel no voy a hacer comentarios sobre
su ridículo nombre… ¡Lupe! Dígame para el registro, ¿de qué murió… Lupe?
LUPE(Dando un
paso al frente, exhibiendo su volante y flexionando el bíceps). Mire, jefe, para empezar yo la verdad no
pensé que estuviera muerto… Mire… mire nomás mis brazos: son fuertes, macizos y
peludos… Un muerto no tiene este tono muscular. Y mire mi volante, todavía está
calientito.
SAMANTHA(Lo escanea
de arriba abajo con delicioso desprecio). Te dijo "Jefe", Gregory… es un encanto rústico… (Teclea).
¡Lupe! Causa de ingreso: gajes del oficio vial. El volante arrancado por el
espasmo post-mortem es prueba suficiente para deducir que aquí el
caballero de los brazos peludos se accidentó cuando manejaba una combi
colectiva en pésimo estado…
LUPE(Indignado). ¡No invente, seño! ¡¿Cuál combi?! ¡Yo soy
dueño de mi propia unidad, un híbrido a plazos que ya casi acabo de liquidar…!
El Uber que yo manejo no es cualquiera, ¿sabe?
SAMANTHA(Sonriendo
con frialdad encantadora). Manejaba,
manejaba… Pretérito imperfecto… querido, sí me entiende, ¿cierto? Aba, aba…
LUPE(Se le
queda viendo desconcertado y balbucea bajito). "Aba, aba"…
ESCENA 4: El Pastel de la Discordia
GUSTAVO(Empujando
a Lupe con el codo para ponerse al frente). ¡Con permiso! Si ya terminó con el baboso del chofer, quiero declarar
formalmente en actas que yo no causé la muerte de nadie… No a propósito… Yo soy
un hombre de mundo, un soltero codiciado. Yo solo estaba en mi departamento
cocinando un pastel de calabaza gourmet para una reunión íntima… Bueno,
de hecho todavía no había metido el molde al horno… Y sí, la verdad yo
precalenté el horno… y sí, tal vez giré la perilla de más… Muy caliente siempre
es mejor, lo leí en Google…
GREGORY(Bosteza
largamente y le echa el aliento de café en la cara a Gustavo). Sí, sí, ahorre saliva, caballero. Usted causó
el siniestro por el cual todos los presentes están hoy aquí haciendo fila sin
maletas…
SAMANTHA(Revisa su
tablet, abre los ojos y suelta una carcajada venenosa y cristalina). ¡Ay, no, Gregory, tienes que leer esto! ¡Lo
del pastel es una mentira piadosa! Bueno, a medias… Sí dejó el horno
precalentándose a trescientos grados con una fuga en la manguera, y sí tenía la
harina en la mesa, pero aquí en la videograbación astral se ve clarito que
pensó: "Mientras se calienta el horno, me voy a tomar una… selfie
artística y 'ligeramente' alzada y sugerente en el espejo del baño para
mandársela a la chica de recepción de mi gimnasio".
TODOS(Voltean a
ver a Gustavo con estupor). ¡¿Qué?!
GUSTAVO(Ofendidísimo). ¡¿"Ligeramente", dije?! No, no, no
hay nada ligero en mi persona.
SAMANTHA(Disfrutando
cada palabra). ¡Tal
cual!… Eso dice… Por Dios… Nunca mejor dicho. Se subió al lavabo envuelto
únicamente en esa capa de vampiro para lograr un "ángulo de bajada
favorecedor", intentó meter el abdomen, le dio un calambre fulminante en
el diafragma, resbaló, se pegó con las canillas… y quedó atorado entre el inodoro
y el cesto de la ropa sucia con las piernas para arriba. Ya no pudo salir para
apagar el horno… Kaput… ¡cataplum!
GUSTAVO(Rojo de
vergüenza, cerrándose la capa hasta el cuello). ¡Oiga! ¡Mi vida privada no es de dominio
público! ¡Hay leyes de protección de datos hasta en el más allá! ¡No puede
hacer comentarios sobre lo que hice o dejé de hacer en mi baño antes de morir!
¡Además, la luz del baño favorecía muchísimo mis… pectorales!
SAMANTHA(Apuntándolo
con una uña kilométrica). Óyelo,
Gregory. Dice que no puedo hacer comentarios sobre su pequeña anatomía en
apuros, y el señorito causó la muerte de siete personas por una foto que además
estuvo mal tomada… solo salió el inodoro. (Irónica como un demonio). Le
salió todo al revés, joven.
GREGORY(Tomando un
sorbo de su taza de cráneo). Qué tipo tan peculiar. Seguro que los demás huéspedes lo van a querer
ahorcar ahora mismo que se enteren de que él y su narcisismo tardío son los
culpables directos de su muerte… Mira, Samantha, ya lo están viendo con ojos de
pistola…
CUADRO SEGUNDO: MOTÍN EN EL PARAÍSO Y LA DIVA
DEL CIELO
ESCENA 1: El Séptimo Muertito y la Venganza
Imposible
(Karla, Lupe, Lisy y Flor miran a Gustavo fijamente. Gustavo retrocede
dos pasos hacia el elevador).
KARLA(Con una
calma aterradora, sacando el brazo de maniquí de Flor de su bolso y empuñándolo
como garrote). A ver si
entendí bien, vecinito… ¿Me está diciendo que dejé a mi marido viudo, que se
quemaron mis álbumes de fotos y mis cortinas de tul y que esta pobre criatura
perdió su bracito… solo porque usted quería retratarse sus minúsculas miserias?
LUPE(Avanzando
con el volante como si fuera un arma ninja). ¡Y a mí me cayó su balcón encima del auto justo cuando acepté un viaje
con tarifa dinámica! ¡Ahora yo mismo me le voy a caer encima, qué le parece!
LISY(Histérica). ¡Y mi corona de flores! ¡Morí con el
maquillaje puesto y peinada como una diosa, pero nadie me pudo ver por tu
culpa, vampirillo de cuarta! ¡No me pude sacar la última selfie! La
única foto que salió fue la de la nota roja: ¡desfigurada, tiznada,
despanzurrada!
(Karla le da de zapes a Gustavo con el brazo de plástico de Flor; Lupe
intenta ahorcarlo con la capa de vampiro; Lisy le jala las orejas).
GUSTAVO ¡Auxilio!
¡Seguridad! ¡Me están linchando! ¡Oigan, no aprieten que… que no me falta el
aire! (Se detiene. Lupe también se detiene teniéndolo del cuello). Oye…
me estás ahorcando durísimo y no me asfixio.
FLOR(Observando
la escena como crítica de arte). No se esfuerce, don Lupe… Es el dulce y discreto encanto de la vida
después de la muerte. No puede matar a alguien que ya está muerto. Es una
redundancia ontológica. Aunque admito que ver a doña Karla golpearlo con mi
brazo izquierdo tiene cierta belleza kármica, justiciera finalmente. Oigan,
pero esperen… La señorita de las uñas largas dijo que murieron siete
personas. (Los cuenta con el dedo). Aquí solo somos cinco. ¿Dónde están
los otros dos?
GREGORY(Consultando
su reloj de bolsillo). Excelente
observación, señorita Flor. La sexta persona es la señora madre de usted, doña
Remedios.
FLOR(Parpadea
sorprendida). ¿Mi mamá?
¿Y por qué no está aquí con nosotros?
SAMANTHA Porque su
señora madre era tan, pero tan puntual y ordenada en vida, que llegó al cielo
diez minutos antes de que el edificio terminara de caerse. Ya hizo su check-in,
planchó su mortaja, felicitó al chef por la limpieza de las nubes y en este
momento está tomando el té en la terraza jardín. Dijo que usted siempre se
tarda horas en arreglarse y que la alcanzaba arriba.
FLOR(Sonríe con
ternura). Típico. Mi mami… es así.
Seguro ya le puso fundas tejidas a las almohadas de los ángeles. ¿Y el séptimo
muerto quién fue?
GREGORY El séptimo
fue un mimo callejero que iba pasando frente al edificio en el momento exacto
de la explosión.
LUPE ¡Ah, sí es
cierto, era uno de esos mimos que siempre van detrás de las personas en la
banqueta! Le gustaba imitar tanto a la gente que nos imitó a nosotros
explotando. Qué gracioso, ¿no?
(Se escuchan unos grillos celestiales y un golpe de batería irónico
—"ba-dum-tss"— que viene desde muy arriba).
SAMANTHA Pues muy
gracioso sí que no era… el mimo ese… Lo mandamos de regreso a la Tierra… No me
caen bien los mimos… ¿a ustedes sí?
(Silencio sepulcral de todos; nadie sabe mucho qué decir. Pero de pronto
suena una fanfarria de trompetas celestiales mezclada con música de cabaret de
los años treinta. Las luces del lobby cambian a un púrpura imperial y el humo
del suelo se abre como un telón).
GREGORY(Enderezándose
de golpe y cerrando su carpeta). ¡Compórtense todos! ¡Acomódense la ropa y guarden ese brazo! Ahí viene
la Directora General.
ESCENA 2: La Entrada Triunfal de Helen
(Las puertas doradas del elevador central se abren con un
"¡DING!" majestuoso. Aparece HELEN, radiante, envuelta en una boa de
plumas luminosas, sosteniendo una boquilla larga de marfil que en lugar de humo
suelta burbujas de jabón. Camina hacia el centro del escenario con paso de diva
absoluta).
HELEN(Con voz
profunda, teatral y magnética). Queridos míos, mis adorados recién llegados… Qué noche tan
deliciosamente caótica para abandonar el plano terrenal. (Mira al público
directamente y les guiña un ojo). Allá abajo están todos disfrazados de
muertos jugando a asustarse con calabazas malvadas, y aquí arriba tenemos a los
verdaderos protagonistas de la temporada… frescos, crujientes y ligeramente
ahumados… muertos.
LISY(Susurrando,
deslumbrada). ¡Por todos
los reflectores! Qué porte, qué presencia escénica… Disculpe, señora, ¿usted
es… la Virgen María?
HELEN(Suelta una
carcajada musical). ¡Por
favor, criatura, ya quisiera! Yo soy la sucesora de San Pedro… Él ya estaba muy
viejito y cansado de abrir y cerrar puertas… Se jubiló en el siglo diecinueve;
tenía un pésimo gusto para la decoración de interiores, todo lo quería rústico
y con llaves oxidadas. Yo soy Helen, la Directora de Hospitalidad del Más Allá.
Yo convertí aquel potrero de nubes aburridas en este Hotel de Cinco Estrellas.
GUSTAVO(Haciendo
una reverencia torpe con su capa). Encantado, doña Helen. Entre gente de clase nos entendemos. Mire, hubo
una confusión en la recepción porque me acusan de haber provocado un accidente…
(Helen lo mira con mucha seriedad) …por una foto… (Helen no lo deja
de ver con mirada acusadora) …que me tomaron… (Helen lo fulmina con la
mirada). ¿Sería posible que me entregaran la llave de mi Penthouse?
HELEN(Lo mira de
arriba abajo y le levanta la barbilla con su boquilla de burbujas). Ay, Gustavo… mi pequeño iluso cincuentón. En
mi hotel nadie entra por el tamaño de su billetera, ni por cuántos seguidores
tenía, ni por cuántas veladoras le prendan en su altar. Aquí las habitaciones
se asignan mediante un algoritmo infalible que diseñé personalmente: La Ley
de la Justicia Poética Hotelera. Así que…
KARLA ¿Justicia
poética? ¿Y eso cómo funciona, señora Helen? ¿Tienen camas ortopédicas?
HELEN Funciona
así, mi querida Karla: en este hotel, cada alma recibe exactamente la
habitación que cree merecer… combinada con aquello de lo que siempre huyó en la
Tierra. Pero como hoy es noche de Halloween y víspera de Día de Muertos, estoy
de humor festivo. A la medianoche tendremos nuestro Gran Baile de Gala en el
Salón de las Constelaciones. Si logran instalarse en sus habitaciones sin
volverse locos antes de las doce, cenarán ambrosía y bailarán con las
estrellas.
LUPE ¿Y si no
nos gusta el cuarto? En los hoteles de paso uno puede pedir cambio si no sale
agua caliente.
HELEN(Sonriendo
con dulzura macabra). Si
rechazan su habitación o no superan la noche de prueba… Gregory les pondrá el
sello de devolución y regresarán a la Tierra mañana mismo a primera hora… pero
reencarnados en adornos de temporada. Usted, Lupe, podría ser una gran calabaza
de plástico, o el Monstruo de la Laguna Verde… ese le quedaría, ciertamente.
LUPE(Traga
saliva). No, monstruo no… Mejor me
quedo con el cuarto, gracias.
HELEN ¡Gregory!
¡Samantha! Traigan el pasillo de las puertas. ¡Hora del Check-in!
CUADRO TERCERO: EL PASILLO DE LAS HABITACIONES
IMPOSIBLES
ESCENA 1: La Suite de los Espejos Sinceros y
el Teatro Vacío (Gustavo y Lisy)
(Gregory y Samantha empujan hacia el centro del escenario las tres
grandes puertas rodantes doradas. La iluminación se vuelve surrealista, con
sombras alargadas y música de cajita de cuerda destemplada).
GREGORY(Frente a
la primera puerta, que tiene un letrero luminoso que dice: "HABITACIÓN
404: SUITE DEL ETERNO JOVEN"). Primer turno: Gustavo y Lisy. Por sobrecupo de temporada, compartirán
vestíbulo en el Piso de las Vanidades.
GUSTAVO(Frotándose
las manos, mirando a Lisy de reojo). ¿Compartir vestíbulo con una actriz joven y guapa? Oiga, este cielo
empieza a mejorar muchísimo. Pasa primero, preciosa, las damas adelante.
LISY(Acomodándose
la corona chamuscada). No te
hagas ilusiones, vampiro destroyer, yo necesito mi camerino privado para
preparar mi personaje de "difunta trágica".
(Samantha abre la puerta dorada de par en par. Del interior sale un
resplandor rosado y se escuchan aplausos grabados y flashes de cámaras
fotográficas).
SAMANTHA Para
usted, Lisy: el Gran Teatro Real del Cielo. Tres mil butacas de terciopelo rojo
llenas a reventar, reflectores seguidores las veinticuatro horas y un escenario
infinito.
LISY(Llevándose
las manos al rostro, emocionada hasta las lágrimas). ¡Lo sabía! ¡El universo por fin reconoce mi
talento histriónico! ¡Adiós a los castings donde me decían exagerada! (Asoma
la cabeza por la puerta y su sonrisa se congela). Oigan… espérense. Esos
espectadores de las butacas… ¡son maniquíes sin ojos! ¡Y tienen un letrero en
el pecho!
GREGORY(Leyendo su
carpeta con calma británica). En efecto. Son tres mil críticos teatrales mudos. El sistema está
programado para que los maniquíes solo aplaudan y le lancen rosas cuando usted
diga una verdad genuina sin actuar, sin posar y sin inventarse dramas. Cada vez
que usted finja una lágrima o exagere una anécdota… los maniquíes le arrojarán
tomates podridos celestiales en completo silencio.
LISY(Retrocediendo
horrorizada). ¡¿Hablar
sin actuar?! ¡¿Decir la verdad sin ponerle música triste de fondo?! ¡Pero si yo
no sé quién soy cuando no estoy fingiendo! ¡Eso no es el cielo, es una tortura
psicológica!
HELEN(Soplando
una burbuja). Es el
precio del estrellato, querida. Y ahora tú, Gustavo. Al fondo a la derecha está
tu alcoba: la Suite Casanova.
GUSTAVO(Asomándose
con cautela). Se ve
lujosa… Cama redonda giratoria, champaña en hielera… Oigan, pero las paredes,
el techo y el piso están forrados de espejos de aumento.
SAMANTHA ¡Espejos
de Alta Definición Honesta! En esa habitación no existen los filtros ni la luz
tenue. Cada espejo refleja tu edad exacta con meses, días y segundos, resalta
cada cana que te pintaste con tinte de caja, muestra la pancita que llevas
metiendo desde el año dos mil doce y, como música ambiental en las pantallas
del techo, se proyecta en bucle infinito el video de seguridad de cómo te dio
el calambre en el baño tratando de tomarte la foto.
GUSTAVO(Tapándose
los ojos como si viera el sol, dando un grito agudo). ¡Aaah! ¡Me vi de reojo en el espejo del baño
y parezco mi tío abuelo Heriberto en pijama! ¡Y en la pantalla se ve cómo se me
atora la pantorrilla en el inodoro! ¡Apaguen eso! ¡Prefiero que me metan en una
tumba oscura sin espejos! ¡Tengo treinta y nueve, se los juro por mi madre!
Bueno… cuarenta y uno… ¿sí me creen?
GREGORY(Saca su
sello gigante y lo estampa en el aire: ¡BUM!). Habitación asignada. Siguiente pareja.
ESCENA 2: El Semáforo Infinito y la Cocina
Desconectada (Lupe y Karla)
(Gregory gira la segunda puerta dorada. El letrero dice:
"HABITACIÓN ½: DEPARTAMENTO DEL DEBER CUMPLIDO").
LUPE(Aferrado a
su volante, desconfiado). A ver con
qué chistecito me salen a mí. Yo soy un hombre sencillo. Con un sillón
reclinable, una tele con el partido del domingo y nadie que me esté diciendo
cómo manejar, me doy por bien servido.
SAMANTHA(Abre la
puerta; se escucha el sonido de un motor de coche y el tic-tac rítmico de una
direccional).
¡Felicidades, Lupe! Su habitación es un automóvil último modelo con asientos de
piel que nunca se detiene. Va usted por una autopista despejada hacia el
horizonte eterno.
LUPE(Iluminado). ¡Ah, caray! ¿Sin baches? ¿Sin tráfico en el
Periférico? ¡Venga esa llave! (Mete medio cuerpo por la puerta y de pronto
frena en seco). Momento… ¿Por qué hay un semáforo cada diez metros y todos
están parpadeando en amarillo preventivo? ¿Y quién es la señora que va sentada
en el asiento trasero con un cronómetro?
GREGORY Es un
holograma de su suegra combinada con la voz del GPS. Si usted acelera para
pasarse el amarillo, el coche regresa automáticamente al kilómetro cero. Y si
usted frena y se detiene a esperar el verde… tiene que escuchar a su suegra
platicarle durante cuarenta minutos por qué su hija debió casarse con su
exnovio el ingeniero.
LUPE(Saliendo
de un salto, sudando). ¡No,
hombre, están locos! ¡Un minuto esperando un semáforo en rojo mientras me
comparan con el ingeniero! ¡Eso no es de Dios! ¡En la Tierra uno se pasa la
preventiva por pura salud mental!
HELEN En la
Tierra corrías tanto para llegar a ningún lado, Lupe, que ahora tienes toda la
eternidad para aprender a esperar el verde. ¿Y usted, doña Karla? Pase a ver su
estancia.
KARLA(Asomándose
tímidamente con su bolso). Ay, qué
cocina tan grandota y reluciente. Tiene cuarenta estufas, veinte planchas de
vapor y ochenta macetas con helechos… (Entra un paso y empieza a buscar por
las paredes, angustiada). Oigan, disculpen… ¿dónde están las llaves del
gas? ¿Y los enchufes de las planchas?
SAMANTHA(Con una
sonrisa radiante). ¡No
tienen, doña Karla! Todo está perpetuamente desconectado, apagado y sin lumbre.
Las ollas se limpian solas, las plantas son inmortales aunque no las riegue y
nadie en todo el cielo necesita que usted le haga de comer, ni que le tienda la
cama, ni que le recuerde llevar suéter porque aquí nunca hace frío. ¡Por fin
puede sentarse en ese sillón blanco a no preocuparse por absolutamente nada
durante toda la eternidad!
KARLA(Empieza a
hiperventilar, aterrada). ¡¿Sentarme
a no hacer absolutamente… nada?! ¡¿Y si a algún ángel le da un aire por andar
descalzo en las nubes?! ¡¿Y si al Arcángel Miguel se le perdió su dentadura?!
¡Yo no puedo estar en un lugar donde yo no haga falta! ¡Si no tengo una estufa
que apagar o alguien a quien cuidar, me voy a aburrir tanto que me voy a volver
a morir de angustia! (Sale corriendo de la puerta). ¡Pónganme aunque sea
una veladora cerca de unas cortinas de tul para estar al pendiente, por
caridad!
ESCENA 3: El Estudio de la Obra Inconclusa
(Flor)
(Todos los adultos están agrupados a un lado del escenario, temblando
frente a sus puertas abiertas. Queda la tercera puerta en el centro. Tiene un
letrero escrito a mano con pintura fresca que dice: "SUITE IMPERIAL:
TALLER DE LO QUE PUDO SER").
FLOR(Camina
tranquilamente hacia la tercera puerta y mira a Helen). Supongo que esta es la mía. ¿Cuál es la
trampa irónica para mí, señora Helen? ¿Un salón lleno de sinodales de becas que
me dicen que a mi portafolio le falta "madurez conceptual"?
HELEN(Su
expresión cambia; se quita los lentes oscuros y mira a Flor con una mezcla de
respeto y melancolía). Contigo no
hay trampa, pequeña Flor. Tú eres la única de este grupo que sabía exactamente
dónde estaba parada desde que cayó el primer ladrillo. (Hace una seña a
Karla). Señora Karla, devuélvale su brazo a la señorita, haga el favor.
KARLA(Sacando el
brazo del bolso). Ay, sí,
perdón, lo traía para rascarme la espalda. Ten, mi niña.
SAMANTHA(Con un
tono inusualmente suave, abriendo la tercera puerta). En tu habitación hay un estudio con luz
natural de atardecer eterno, lienzos del tamaño de edificios y todos los óleos
que nunca pudiste comprar porque gastabas tu dinero en copias y pasajes.
FLOR(Mira hacia
adentro sin entrar). Es
hermoso. Pero ya no tengo con qué pintar, señorita Samantha. Yo era zurda. Mi
brazo izquierdo era el que sabía dibujar; el derecho solo servía para sostener
la taza de café y firmar formularios de rechazo.
GREGORY(Tomando el
brazo de maniquí de manos de Karla y lanzándolo suavemente hacia el interior de
la puerta abierta). En el
Hotel del Cielo, las partes que perdemos por culpa de los vecinos imprudentes
adquieren autonomía artística. Mira hacia adentro.
(Una luz cálida y multicolor brota del interior de la tercera puerta.
Flor se asoma maravillada).
FLOR(Con una
sonrisa genuina e infantil). ¡No puede ser! Mi brazo izquierdo está flotando solo frente al
caballete… ¡y está pintando! Está terminando el mural que dejé a medias en mi
cuarto porque me daba miedo arruinarlo. Y le está quedando increíble… Parece
que sin mi cabeza llenándolo de dudas e inseguridades, mi brazo pinta mucho
mejor por su cuenta.
HELEN(Acercándose
a ella). A veces pensamos demasiado
con la cabeza lo que las manos ya saben hacer solas, querida. La habitación es
toda tuya. Puedes entrar a descansar.
FLOR(Mira el
estudio iluminado y luego voltea a ver a Gustavo, Lupe, Lisy y Karla, que están
hechos un nudo de nervios en el suelo del pasillo. Flor cierra suavemente la
puerta de su habitación). Gracias,
señora Helen. Dejaré que mi brazo izquierdo termine el cuadro él solito un
rato. Si me meto ahorita, seguro empiezo a corregirle los trazos. Prefiero
quedarme aquí afuera con ellos; nunca había tenido modelos tan absurdamente
trágicos para observar.
HELEN(Mira su
reloj de diamantes). Como
gusten. Faltan quince minutos para la medianoche y el inicio de la Gran Fiesta
de Día de Muertos y Halloween. Tienen quince minutos en este pasillo para
decidir si entran a sus habitaciones asignadas o si Gregory saca el sello de
devolución para convertirlos en calabazas o calaveritas de azúcar. (A
Gregory y Samantha). Vámonos a retocar el maquillaje, chicos, que hoy me
voy a disfrazar de mortal con hipoteca; quiero dar verdadero terror en la pista
de baile.
(Helen, Gregory y Samantha salen con paso elegante tras el mostrador.
Las luces bajan a un tono íntimo de medianoche).
CUADRO CUARTO: CONFESIONES DE MEDIANOCHE EN EL
PASILLO
ESCENA 1: El Té de Cempasúchil y la Verdad sin
Maquillaje
(Los cinco huéspedes quedan solos frente a las tres puertas cerradas.
Hay un silencio largo. Gustavo se sienta en el suelo y se quita la ridícula
capa de vampiro, usándola para taparse las rodillas).
GUSTAVO(Con voz
apagada, sin rastro de arrogancia). Cincuenta y cuatro.
LUPE(Sentado
junto a él, recargado en su volante). ¿Cincuenta y cuatro qué? ¿Los muertos que llevas en tu historial?
GUSTAVO Cincuenta
y cuatro años cumplí la semana pasada. Ni treinta y nueve, ni cuarenta y dos.
Cincuenta y cuatro. Y no había ninguna fiesta de Baile Macabro, ni ninguna
chica del gimnasio esperando mi foto.
LISY(Sentándose
en el borde de una maceta, quitándose la corona chamuscada). ¿Y entonces por qué precalentaste el horno y
te subiste al lavabo con esa capa, Gustavo?
GUSTAVO(Jugando
con el borde de la capa). Porque
todos mis amigos se casaron, o se mudaron, o ya tienen nietos, y a mí me daba
pavor admitir que me quedé solo por andar jugando al eterno adolescente. Compré
una caja de harina para hacerme un pastel yo solo por Día de Muertos, porque
nadie me iba a poner ofrenda cuando me muriera… Y me puse la capa porque pensé
que si tocaban los niños del edificio para pedir calaverita, me iban a ver
divertido, como el tío cool del tercer piso. Me subí al lavabo no para
tomarme una foto cochina… sino porque el espejo de arriba era el único donde no
se veía la mesa del comedor vacía detrás de mí. Quería subir una foto sonriendo
para que mis sobrinos pensaran que estaba en una fiesta increíble. Y entonces
me dio el calambre, caí de espaldas, me golpeé la cabeza con la bañera y…
perdónenme. De verdad, perdónenme por quitarles su vida por mi estupidez.
(Silencio conmovedor. Karla suspira, se acerca a Gustavo, abre su bolso
y saca un pañuelo bordado).
KARLA(Limpiándole
un poco de tizne de la frente a Gustavo, como a un niño chiquito). Ay, don Gustavo… si me hubiera tocado la
puerta en el 102, yo le habría regalado la mitad de mis tamales. Hasta a
ustedes les mentí hace rato diciendo que dejé a mi marido viudo… ¿Sabe por qué
dejé la estufa prendida hoy? Porque hice una olla de caldo para doce personas…
viviendo yo sola. Mi marido se fue hace tres años y mis hijos viven en otro
país. Pero todos los días prendía las cuatro hornillas para que la casa oliera
a familia y no se sintiera tan fría. Tenía tanto miedo de apagar la estufa
porque apagarla era aceptar que ya nadie iba a llegar a cenar.
LISY(Mirando su
teléfono roto, soltando una risita triste). Qué par de mentirosos somos todos. Yo les dije que tenía miles de fans
esperando mi transmisión… La verdad es que mi última obra de teatro fue hace
ocho años y hacía el papel de "Sombra Cuarta" en una obra infantil. Mis
"fans" de internet eran doce cuentas falsas que yo misma abrí desde
distintos correos para escribirme comentarios bonitos como "¡Bravo,
Lisy, eres una estrella!", porque si no me aplaudía yo misma, sentía
que me volvía invisible.
LUPE(Mirando su
volante con cariño y dejándolo por fin en el suelo, lejos de él). Pues bienvenida al club de los invisibles,
güerita. Yo ni siquiera necesitaba manejar el Uber hoy en la noche; ya había
pagado mis cuentas del mes. Salí a ruletear en noche de brujas porque en mi
casa el silencio pesa como plomo desde que me divorcié. Me gustaba subir pasaje
borracho o disfrazado nomás para escuchar voces en el asiento de atrás y meter
mi cuchara en la plática diciendo "sí, jefe, está cabrón el
tráfico". Me pasé el semáforo en amarillo porque el pasajero que
acababa de bajar me deseó "feliz noche" y quise alcanzar el siguiente
viaje rápido para no quedarme callado en la esquina.
FLOR(Acercándose
al grupo y sentándose en el centro). Oigan… qué irónico. Resulta que estábamos todos en el mismo edificio y
en la misma cuadra, muriéndonos de soledad cada quien en su cajita, y tuvo que
venir don Gustavo con su calambre en el baño y su horno a trescientos grados
para que por fin nos sentáramos a platicar en la sala.
GUSTAVO(Esbozando
una media sonrisa). Visto así…
fui un cupido vecinal altamente explosivo. Oye, Flor, ¿de verdad no me guardas
rencor por lo de tu brazo y tu beca a Londres?
FLOR La verdad,
don Gustavo, yo ni quería ir a Londres; allá llueve horrible y la comida no
sabe a nada. Solo pedía becas lejanas para tener un pretexto de por qué no
empezaba a pintar aquí y ahora. Y lo del brazo… mire, gracias a usted mi mano
izquierda ya está trabajando horas extras allá adentro sin que yo me canse.
(Los cinco se ríen. Se escucha música rítmica suave y todos hacen
movimientos liberadores, absurdos, graciosos. Lisy le pone su corona de flores
chueca a Lupe en la cabeza; Lupe se pone la capa de vampiro de Gustavo como
chal; Karla abraza a Gustavo y a Flor).
ESCENA 2: El Secreto de la Llave Maestra
(Al estallar la risa del grupo, las tres puertas de las habitaciones se
iluminan de dorado y se abren solas, pero ya no muestran los castigos absurdos,
sino un resplandor cálido de fiesta. Aparecen HELEN, GREGORY y SAMANTHA. Helen
trae un sombrero de bruja de alta costura; Gregory lleva un antifaz de
murciélago sobre su frac y Samantha unas orejas de gato brillantes).
HELEN(Aplaudiendo
lentamente con su boquilla). ¡Bravo! ¡Sencillamente sublime! Justo a un minuto de la medianoche.
LISY(Levantándose
con los demás). Señora
Helen, ya tomamos una decisión. No queremos sus suites individuales, ni el
teatro de maniquíes, ni el coche eterno, ni la cocina apagada. Si nos va a
convertir en adornos de Halloween, hágalo de una vez, pero pónganos en el mismo
aparador para seguir echando chisme.
HELEN(Sonriendo
con genuina calidez). Queridos
inocentes… ¿De verdad creyeron que este Hotel de Cinco Estrellas era una cámara
de tortura? Esas habitaciones no eran su destino final; eran el vestidor donde
tenían que quitarse el disfraz ridículo que trajeron puesto desde la Tierra.
GREGORY(Preparando
su sello gigante). Regla
número uno de la hotelería celestial: ningún alma puede entrar al Gran Salón de
Fiestas cargando maletas llenas de apariencias, culpas o volantes de plástico.
SAMANTHA(Mirando su
tablet con una sonrisa que intenta ocultar sin éxito). Al negarse a entrar solos a sus obsesiones y
elegir reírse juntos en la alfombra del pasillo… acaban de desbloquear
automáticamente la Suite Presidencial Compartida con balcón directo a la
Vía Láctea. Y por cierto, Flor… (De la tercera puerta sale flotando o
caminando un asistente invisible que le coloca el brazo a Flor en su hombro; se
ilumina con un destello mágico y Flor mueve ambas manos sorprendida). Tu
brazo ya terminó el cuadro. Dice que quedó digno de museo y que ya extrañaba al
resto de tu cuerpo.
FLOR(Moviendo
los dedos de su mano izquierda con alegría). ¡Volvió! ¡Y trae manchas de pintura azul ultramar en los dedos!
GREGORY(Pasando
frente a los cinco y estampando su sello en el aire frente a cada uno con un
sonido musical mágico: ¡TING!). Gustavo, treinta y nueve más quince: Made in Heaven. Lupercio,
conductor sin prisa: Made in Heaven. Lisy, actriz de verdad: Made in
Heaven. Karla, invitada de honor que hoy no lava los platos: Made in
Heaven. Flor, artista completa: Made in Heaven.
CUADRO QUINTO: EL GRAN BAILE DE TUTTI FRUTTI
(HALLOWEEN EN EL MICTLÁN)
ESCENA 1: La Ofrenda al Revés
(Suenan las doce campanadas de medianoche mezcladas con música festiva:
un vals excéntrico tipo Danny Elfman que poco a poco se transforma en un swing
alegre con toques de marimba y violines de Día de Muertos. Del techo caen miles
de pétalos de cempasúchil dorados y confeti negro y naranja. El mostrador de
recepción gira sobre sí mismo y se convierte en una barra luminosa llena de
copas burbujeantes, panes de muerto gigantes, esqueletos bailarines y calabazas
iluminadas).
HELEN(Alzando
una copa brillante). ¡Es
medianoche en el cielo y en la Tierra! ¡Hoy es la única noche del año en que
los pisos de arriba y los de abajo se juntan en el elevador! ¡En la Tierra los
vivos nos ponen ofrendas con nuestras fotos creyendo que venimos por las
enchiladas… pero aquí en el Hotel del Cielo, la tradición es poner una Ofrenda
al Revés!
LUPE ¿Una
ofrenda al revés? ¿Y eso para quién es, jefa?
HELEN(Señalando
directamente hacia las butacas del público en el teatro; las luces de sala se
encienden ligeramente al 30%). ¡Para ellos, por supuesto! ¡Para los vivos que vinieron esta noche a
vernos creyendo que tienen la vida comprada!
SAMANTHA(Acercándose
al proscenio, mirando al público con picardía). Mírenlos nada más, qué ternura dan allá
sentaditos en la oscuridad. Todos preocupados por si dejaron el coche bien
estacionado, por cuánto van a pagar de tarjeta el lunes o por si su disfraz de
Halloween les hace ver gorda la cadera.
GUSTAVO(Asomándose
al borde del escenario, hablándole a algún espectador de la primera fila). ¡Oiga, amigo! Sí, usted el de la primera
fila… Si mañana va a precalentar el horno para hacerse unos cupcakes,
¡por lo que más quiera no se meta al baño con el celular! ¡Créame, el calambre
llega cuando uno menos se lo espera!
KARLA(Al
público, maternal). ¡Y apaguen
la estufa antes de dormir, pero no dejen de invitar a sus vecinos a tomar el
café aunque no tengan pan dulce! ¡Que las cortinas limpias no hacen plática en
el más allá!
LISY(Lanzando
un beso teatral al público). ¡Y si se van a tomar una foto hoy en la noche, sálganse movidos,
despeinados y riéndose a carcajadas! ¡Les juro por mis doce cuentas falsas que
la vanidad no pasa por la aduana del cielo!
ESCENA 2: El Vals de los Desperfectos Felices
GREGORY(Sirviendo
copas de champaña con humo seco para todos). ¡El buffet está abierto, señores! Y para tranquilidad de la señorita
Lisy, hoy cancelamos el omelette de cangrejo: hay pan de muerto recién horneado
por las nubes, chocolate caliente que devuelve el apetito del alma y manzanas
acarameladas del Edén.
LISY(Tomando un
pan de muerto y dándole una mordida enorme, llenándose la nariz de azúcar). ¡Mmm! ¡Sabe a cuando tenía ocho años y no
sabía qué eran las calorías! ¡Qué delicia estar muerta!
FLOR(Mirando
hacia el elevador central que se abre). ¡Oigan, miren! ¡No era cierto lo del mimo, no lo regresaron! ¡Y viene
del brazo con mi mami! ¡Ah, pillines! Qué calladito se lo tenían.
SAMANTHA(Guiñándole
un ojo a Flor). ¿Qué les
digo? No todo lo que digo es verdad y no todo lo que digo es mentira… No, no me
crean nada, ja, ja…
HELEN ¡Que pase
la señora puntual y el caballero silencioso! ¡Música, maestro, que esta
eternidad apenas comienza!
(La música sube de volumen en un ritmo contagioso, elegante y
desfachatado. Empieza una coreografía coral deliciosa: Gustavo invita a bailar
a Karla haciendo una reverencia de vampiro caballeroso y ella acepta riendo sin
soltar su bolso; Lupe baila un rock and roll energético con Samantha, quien por
fin dejó su tablet y gira feliz; Lisy baila con Gregory intentando seguir su
paso inglés mientras come pan de muerto; y Flor gira en el centro con ambos
brazos extendidos junto a Helen, mientras las burbujas y los pétalos de
cempasúchil cubren todo el escenario).
HELEN(En el
centro del escenario, mientras todos bailan a su alrededor congelándose poco a
poco en una postal viviente y luminosa). ¡Salud por los vivos que algún día serán nuestros huéspedes, y salud
por los muertos que por fin aprendieron a vivir! ¡Bienvenidos al Cielo: Cinco
Estrellas, vista al infinito… y con el desayuno incluido!
(Gregory estampa su sello gigante una última vez contra el piso del
escenario: ¡BUM! Un destello dorado ilumina todo el teatro).
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