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lunes, febrero 07, 2022

EVITA PERÓN: DE "COPI".
















Eva Perón de Copi

Prólogo: La Liturgia del Desparpajo y el Desguace del Mito

Entrar en el universo de Copi es suspender cualquier pacto de realismo y solemnidad para arrojarse de cabeza a una piscina de farsa, delirio y provocación. Cuando se estrena Eva Perón en París en 1970, el escándalo no fue solo político, sino estético. Copi no busca hacer un retrato histórico ni un homenaje militante, y mucho menos una crítica liberal e ilustrada. Lo que hace es una autopsia viva y travesti de un mito fundacional de la historia argentina.

Para Copi, el poder no se ejerce en los grandes balcones de la Casa Rosada, sino en el encierro claustrofóbico de un tocador, entre baúles desordenados, reproches maternos y dosis de morfina. La Evita de esta obra es despótica, grosera, astuta y profundamente teatral; una mujer que es consciente de que su mayor obra de arte no es la Fundación, sino su propio cadáver embalsamado. Al despojar al mito de su bronce histórico, Copi nos revela la tramoya del poder: una farsa donde la política se confunde con el melodrama, el cáncer con una estrategia de marketing y el duelo nacional con un sainete grotesco. Este prólogo es una invitación a mirar detrás de las cortinas de la historia oficial, allí donde los héroes no mueren, sino que huyen con un sombrero ajeno mientras el mundo llora a un doble.

Sobre el autor: Copi (Raúl Damonte Botana)

Raúl Damonte Botana, conocido universalmente como Copi (Buenos Aires, 1939 – París, 1987), fue un cronista contracultural, dibujante, novelista y dramaturgo irrepetible. Exiliado en París desde la década de 1960, se convirtió en una figura clave de la vanguardia francesa y del movimiento queer internacional mucho antes de que el término se popularizara.

Hijo de una familia de políticos e intelectuales argentinos, Copi mamó la historia de su país desde la distancia y el desgarro. Su estilo se caracteriza por un humor negro corrosivo, el uso del absurdo, la presencia constante del travestismo como herramienta de deconstrucción de la identidad y una tremenda ligereza para tratar temas tabú como la enfermedad, la muerte y el poder. Su genialidad radicaba en fundir la alta cultura con el kitsch, creando un teatro que incomoda tanto como hace reír.

Resumen de la Obra

La obra se sitúa en los últimos días de Eva Perón, recluida en un departamento cerrado junto a su círculo más íntimo: su Madre, su secretario/amante Ibiza, la Enfermera y un Perón aquejado de constantes migrañas que funciona casi como un mueble en la escena.

  • El conflicto de los baúles y el dinero: La acción comienza con una Evita histérica buscando su "vestido presidencial" en medio de un caos de baúles numerados. La relación con su Madre es abiertamente hostil; ambas se insultan sin tregua. La Madre está obsesionada con obtener el número de la caja fuerte de Evita en Suiza, temiendo quedar en la miseria o ser víctima de un golpe de Estado tras la inminente muerte de su hija. Evita, manipuladora, juega con la avaricia de su madre dándole un sobre con supuestas ubicaciones de cajas fuertes para luego revelarle que están vacías.
  • La farsa de la enfermedad y el entorno: Mientras el afuera (la radio y la plaza) vive el mito de la "Evita santa e inconsciente" rodeada por su familia devota, adentro se vive un infierno de egoísmo. Ibiza y Evita planifican con frialdad el destino del cadáver. Se discute el embalsamamiento (a cargo del especialista de Stalin) y la exhibición permanente del cuerpo en la C.G.T. rodeada de sus joyas de Cartier. Evita acusa constantemente a Perón e Ibiza de querer lucrar con su muerte y de haberle provocado el cáncer.
  • El giro macabro y la huida: En un arrebato de delirio y lucidez, Evita obliga a la Enfermera a vestirse con su vestido más icónico (el que usó para ver al Papa y a Franco) y a ponerse su peluca y su visón blanco. Tras regalarle sus joyas y proponerle que escape a Europa con su madre, la trama da un vuelco criminal: Evita e Ibiza apuñalan y asesinan a la Enfermera. El plan maestro se revela: el cuerpo de la Enfermera ocupará el lugar del cadáver oficial de Eva Perón. Mientras Ibiza acomoda el cadáver, la verdadera Evita se pone la capa y el sombrero de la enfermera muerta y escapa en la más absoluta clandestinidad.
  • El epílogo del mito: La obra cierra con la entrada en escena de una comitiva de fotógrafos, ministros y eclesiásticos. Perón sale a ofrecer un pomposo discurso oficial anunciando el fallecimiento de la "madre de los humildes" y decretando el duelo nacional, consolidando la adoración de una "Evita eterna" que, en realidad, acaba de huir por la puerta trasera.





 

 

Reparto

(dramatis personae) ideal para la puesta en escena de Eva Perón de Copi, pensada tanto para directores que buscan respetar la transgresión original de la obra (el travestismo militante de la vanguardia), como para entender la psicología y el rol técnico de cada personaje en este engranaje de farsa y humor negro.

 

Reparto: Eva Perón de Copi

Evita

  • Perfil del personaje: Tirana, despótica, lúcida, manipuladora y profundamente teatral. No es la Evita histórica; es el mito encerrado en una jaula de oro, consciente de que su propia muerte es su obra maestra. Pasa de la histeria verbal a la debilidad absoluta provocada por el cáncer y la morfina.
  • Nota de dirección (Casting): Siguiendo la tradición de Copi (quien originalmente escribió el papel para ser interpretado por una mujer trans o un actor travestido, y que él mismo llegó a encarnar), este papel exige una enorme fuerza escénica, capacidad para el grotesco y un manejo impecable de la ironía trágica.
  • Actor/Actriz ideal: Un actor o actriz con gran presencia física, capaz de transitar entre el divismo absoluto y la decrepitud física.

La Madre

  • Perfil del personaje: Codiciosa, quejumbrosa, egoísta y vulgar bajo una fachada de "dama de la Riviera francesa". Su única obsesión real es conseguir los números de las cajas fuertes en Suiza para no quedar en la miseria. Su relación con Evita es una guerra de insultos y reproches mutuos.
  • Nota de dirección (Casting): Requiere una gran vis cómica para el sainete y el melodrama. Debe encarnar la decadencia de la ambición burguesa.

Ibiza

  • Perfil del personaje: Secretario de Estado, confidente, amante y cerebro gris detrás de la puesta en escena del mito. Es frío, calculador, cínico y el ejecutor material de los planes de Evita (incluyendo el asesinato final). Es el único que se mueve con total soltura en la tramoya del poder.
  • Nota de dirección (Casting): Un actor que maneje la sutileza, la contención y una sensualidad ambigua y calculadora. Debe ser el contrapeso frío frente a la histeria de Evita y la Madre.

Perón

  • Perfil del personaje: Un fantasma político. Aquejado de eternas migrañas, pasa gran parte de la obra entrando y saliendo de escena como un autómata o refugiado en su despacho. Evita lo describe como un cobarde inmóvil. Sin embargo, posee una memoria fría para los detalles y es quien cierra la obra con el gran discurso oficial que consagra el mito.
  • Nota de dirección (Casting): Un actor con porte imponente pero con una interpretación deliberadamente estática, casi como una estatua de cera viviente, hasta que recupera la voz y elocuencia política en el monólogo final.

La Enfermera

  • Perfil del personaje: Joven (26 años), aparentemente sumisa, ingenua y trabajadora. Representa al "pueblo peronista" devoto que admira a Evita desde la inocencia. Su cuerpo y su fisionomía se convierten en la última mercancía del poder: es sacrificada para que Evita pueda huir y heredarle su identidad física al mito.
  • Nota de dirección (Casting): Una actriz que proyecte vulnerabilidad y una frescura que contraste radicalmente con el ambiente viciado, cínico y corrupto de los otros cuatro personajes. Su transformación al ponerse el vestido presidencial debe ser un momento de belleza trágica antes del crimen.

La Comitiva / Elenco de Soporte (Entrada final)

  • Periodistas, ministros, eclesiásticos, embalsamadores, monjas y escolares: Funcionan como un coro griego grotesco y ruidoso que invade el espacio íntimo al final de la obra. Representan la oficialidad, el necroturismo político y la masa que necesita devorar el cadáver del ídolo.
  • (Nota: En producciones de formato mediano, este coro puede ser resuelto con figurantes, siluetas, proyecciones o elementos multimedia para acentuar el efecto de invasión pública).

 

 

Eva Perón por Copi. 

 

EVITA. Su MADRE. EVITA busca un vestido en el interior de un baúl. 

EVITA Mierda. ¿Dónde está mi vestido presidencia? 

MADRE 

¿Qué vestido presidencial, querida? Todos tus vestidos son vestidos presidenciales. 

EVITA 

Sabés bien cuál digo. El de mi retrato oficial. El más sencillo, con las camelias. 

MADRE  

¡Ah, aquél! 

EVITA 

¿Qué mierda hice con ese vestido? 

MADRE 

Tenés que poner orden en tus cosas. Guardás tus vestidos en cualquier baúl, cuando Sabés bien que cada vestido tiene un número escrito encima y que a cada serie de números le corresponde un baúl diferente. 

EVITA 

Me cago en los números. 

MADRE 

¡Muy bien! Ahí Tenés el resultado. 

EVITA 

La culpa es de la enfermera. Le dije miles de veces que guardara mi vestido presidencial en este baúl. ¿Dónde está la enfermera? 

MADRE 

La enfermera no está. Y la enfermera no es todopoderosa. No puede pasarse la vida ordenando tus vestidos. Esa pobre chica tiene el derecho de quedarse en su cuarto escuchando la radio cada tanto. 

EVITA 

¡Cerrá el pico de una vez! 

Abre un segundo baúl. La MADRE guarda el contenido del primero en su lugar. 

MADRE 

¡Pero mirá un poco este desorden! ¡Tomá, ahí Tenés tu vestido! ¿No es éste? 

EVITA 

¿Dónde lo encontraste? ¡Dámelo! 

MADRE  

Ahí en el piso. Los tirás en cualquier parte. Mirá cómo está arrugado. Un vestido tan lindo. Te lo voy a planchar para esta noche. 

EVITA  

No, me lo voy a poner así como está. ¡andá a buscar a los otros! 

MADRE 

¡No despertés al pobre Perón, que tiene migraña, Evita! 

EVITA 

¿Y qué? Yo tengo cáncer. 

MADRE 

No empecés con tu historia del cáncer. 

EVITA, mientras se viste 

¡Tengo cáncer! ¡Y estoy harta de las migrañas de Perón! ¡Un cáncer no se cura con una aspirina! ¡Voy a morirme y a vos te importa un pito! ¡A nadie le importa! ¡Están esperando el momento en que yo reviente para heredarme! ¿Querés conocer el número de mi caja fuerte en Suiza? ¿eh, vieja zorra? ¡El número de mi caja fuerte no se lo doy a nadie! ¡Me voy a morir con él! ¡Vas a tener que ir a pedir limosna! ¡O a hacer la calle, como antes! ¡andá a despertar a los demás! 

MADRE 

¡No le contestés así a tu madre! ¡Ahora no voy! ¡No voy, no voy nada! Así vas a  

aprender a insultar a tu madre. ¡Como si no fuera a tener bastantes disgustos siendo una pordiosera cuando te mueras! 

EVITA 

Podés ponerte uno de mis vestidos si querés. Pero sólo por esta noche. El de encaje rojo, que me queda un poco grande. Tomá. Llevalo, te lo doy. Cuidalo. Podés combinarlo con el chal dorado. Voy al baño. 

EVITA sale 

¡Perón! ¡Ibiza! 

La MADRE se pone el vestido. Ibiza entra. PERÓN entra. 

MADRE 

¿Mejora esa migraña, Perón? (Se acerca a Ibiza para que le suba el cierre del vestido, sobre la espalda) ¿Usted sabe lo que me dijo? Dijo que no nos daría el número de su caja fuerte en Suiza. Dijo que cuando estuviera muerta, yo tendría que hacer la calle. Es increíble ¿no? Dígame, Ibiza ¿usted cree que tendría que hablar con Perón? 

IBIZA 

¿Qué caja fuerte en Suiza? 

MADRE 

¿No se acuerda cuando fue a Suiza el año pasado? Bueno, buscó una caja fuerte y depositó toda la plata del contrato de la lana con los portugueses. Y parece que cada caja fuerte tiene un número escrito encima. Si usted no conoce el número de la caja fuerte no puede sacar el dinero. Y ella no quiere darnos el número de la caja fuerte. 

IBIZA ¿Y entonces? 

MADRE 

Y entonces ¿adónde voy a ir a parar yo? 

IBIZA 

Usted va a tener una pensión del Estado. 

MADRE 

Sí, pero, escuche, Ibiza. Yo que puedo hablarle como si fuera mi hijo. ¿No me entiende lo que le digo? Yo a  

Perón también lo quiero como si fuera  

mi hijo y él seguro que no me va a dejar morir de hambre. Pero sabe que un golpe de Estado se hace en poco tiempo. Por eso ella tiene la plata en Suiza. Y si a Perón lo echan ¿adónde voy a parar yo? 

IBIZA Siempre puede contar conmigo. 

MADRE 

Pero escúcheme, Ibiza ¿si lo matan? ¿se da cuenta? ¡Eso puede pasar! 

IBIZA 

Bueno, si me matan a también la van a matar a usted ¿no? 

MADRE 

¿A mí? ¡Cómo se van a atrever a matar a una anciana! 

IBIZA 

Y bueno... usted sabe. 

MADRE 

¡Pero.... cómo van a atreverse a matar a la madre de Evita! 

IBIZA 

Y bueno, si... 

MADRE 

Bueno nada. ¿Qué está por decir? ¿Usted se piensa que nos van a matar a todos? 

IBIZA 

No quiero decir eso, pero... 

MADRE 

¡Pero usted me está tomando el pelo! ¿Y yo qué hice de malo? ¿Me van a matar por ser su madre? 

IBIZA 

Vamos, no diga eso. No va haber golpe de Estado. ¿Por qué va a haber un golpe de Estado? 

MADRE 

¡Un golpe de Estado se arma en poco tiempo, Ibiza! Acuérdese lo que le digo: ¡Un golpe de Estado se hace en poco tiempo! Escuche, Perón, quisiera hablarle de algo muy urgente. Se trata de la caja 

fuerte de Evita, en Suiza ¿me oye? 

VOZ DE EVITA 

¡Enfermera! ¡Enfermera! 

Ruidos 

MADRE 

¿Y ahora qué le pasa? 

ENFERMERA, entrando 

¡Ayúdenme! ¡Se descompuso! ¡La Señora se descompuso y no puedo abrir la puerta! ¡Está cerrada con llave! 

La ENFERMERA e Ibiza salen. 

MADRE 

¡Pobrecita! ¡Qué desgracia, Perón, qué desgracia! 

La ENFERMERA entra, busca su estuche, saca de allí una jeringa y vuelve a salir. 

MADRE 

Ay ¡que desgraciada pobre hija! ¡me da 

 miedo verla en este estado! Perón ¡me oye! 

EVITA entra, sostenida por Ibiza y por la  

ENFERMERA. 

EVITA 

¡Sueltenmé! ¡Ya estoy bien, les digo! Hubiese podido morirme en el baño que él no habría movido un dedo. Vive en el interior de su migraña como dentro de un capullo. Pueden morirse todos, Sabés: puede morirse todo el mundo, hasta los generales de uniforme. Mirá, dame mi cofre de maquillaje. Te puede pasar a vos también, e incluso más rápido que a mí. Las migrañas son más peligrosas que el cáncer, son como telas de araña en el interior del cráneo. Las migrañas no perdonan. El día de mi atentado yo volaba por el aire cubierta de sangre y él en el auto de atrás ni se mosqueaba, con la mano levantada como una estatua. Gente del público que vino a ver el desfile tuvo que venir a levantarme. Él ni siquiera se bajó de su Cadillac. No va a molestarse por un cáncer, sobre todo cuando le conviene que yo me muera. 

MADRE 

Si hubiera sabido que me hacían volver por esto, me habría quedado en la Costa Azul. ¡No me necesitan a para hacer las cosas que hacen! ¡Es increíble! ¡Y además todos me tratan como si fuera su esclava! ¡Es increíble! Puede ser que sea una estúpida, pero estoy sana ¡no estoy loca! Y ella me mezcla siempre en historias de locos ¡es inhumano! ¡No doy más, no doy más, no doy más! ¡Me voy! ¿entendés? ¡Sí, me voy! ¡Prefiero mendigar! ¡Que se muera con la guita! 

Sale. 

EVITA 

No tiene llave ¿no? 

IBIZA  

No. Estoy seguro. 

La MADRE entra. 

EVITA 

Usted puede retirarse a su cuarto. 

ENFERMERA  

Sí, señora. 

EVITA 

Me volví loca buscando mi vestido. ¿Cuántas veces le dije que guardara mi vestido en este baúl? 

ENFERMERA 

Lo guardé en este baúl, señora. 

EVITA 

Pero si está allí, en el suelo, todo arrugado. ¡Fijesé! 

ENFERMERA  

Disculpe, señora. 

EVITA 

Vaya, vaya a su cuarto. 

La ENFERMERA sale. 

EVITA 

A ver, dame el maletín de las joyas. 

MADRE 

Esa pobre chica había ordenado bien el vestido. Fue ella la que lo tiró al suelo esta mañana. Se levantó muy temprano para probarse todos sus vestidos. La seguí, la vi hacerlo. Y encima, ni siquiera está enferma. Es una de sus artimañas políticas. La conozco bien. ¡Qué turra! Y sí: es una turra. 

IBIZA  

¿No puede callarse un poco? 

PERÓN sale. 

MADRE  

Escuchame, Evita, dame el número de la caja fuerte. O si no dejame ir. ¿Me dejás ir? ¡Ya no me necesitás! 

EVITA  

Andá a tu cuarto, vos. 

MADRE  

¡No! ¡No voy! 

Sale. 

EVITA 

Voy a ofrecer un baile. 

IBIZA 

¡Un baile! ¿Estás hablando en serio? No  

te olvides de que te estás dando inyecciones desde hace meses, Evita. No estás en un estado normal. 

EVITA 

¿Cuánto hace que estoy encerrada aquí? Hace diez días ¿no es cierto? Nadie me ve desde hace diez días. Creen que tengo un pie en la tumba, pero todavía me quedan fuerzas. 

IBIZA 

Pero si Tenés un pie la tumba, querida. ¡Y tus fuerzas están llenas de morfina! 

EVITA 

Estoy lúcida. que estoy lúcida. Tenés que ayudarme. 

IBIZA 

No podés ofrecer un baile. ¡Un baile! Eso no tiene pies ni cabeza. 

EVITA 

Un baile no, entonces. Una cena íntima. Invitaré a dos o tres personas y ya está. Tengo ganas de ver a Fanny. 

IBIZA 

Vamos, querida. Nos pediste que nos quedáramos encerrados con vos hasta el fin. Es un infierno, de acuerdo, pero fue idea tuya. ¡Y ahora querés ofrecer un baile! ¡O una cena íntima! Vamos, Evita, no seas cobarde; ya se acerca el final. Seguí torturándonos todo lo que quieras, que igual nos gusta, pero por favor, no hagás un espectáculo de vos misma, querida. No sería lo correcto. Saldremos de aquí con tu cadáver embalsamado y vas a ser para siempre la imagen misma de la santidad, Evita virgen María. No destruyas tu propio plan. Quedate tranquila. ¿No te das cuenta del estado en que estás? ¡Evita...! 

EVITA 

¡Enfermera! ¡Venga a hacerme las uñas! Invitá al ministro de Agricultura y a su mujer. Invitá a Fanny y a Juanita y a su hermano el senador. Pedí comida para todos. ¡Y champán para Fanny! Hacelos pasar por el montacargas para que nadie los vea entrar. 

IBIZA 

Perón no va a querer. 

EVITA 

¡Qué me importa! Perón está en su cuarto, con su migraña. ¿Tenés la llave, no? 

Entra la ENFERMERA. 

Venga a hacerme las uñas. ¿Dónde está mi madre? 

ENFERMERA 

Creo que la señora está escuchando la novela de la tarde. 

EVITA 

¡Mamá! ¡Vení a hacerme compañía! ¡Dejá esa radio! ¿Venís o no? ¿Qué esperás? 

IBIZA Decime primero lo que querés. 

EVITA 

Solamente quiero tener una reunión de amigos. Acá me pudro. ¿Qué tiene de raro? ¿Usted no se pudre acá? 

ENFERMERA 

No, señora. Es mi trabajo. 

EVITA 

Bueno, esta tarde va a poder bailar. Voy a prestarle uno de mis vestidos. Para las uñas quiero el esmalte granate. El de Revlon. ¿Queda? 

ENFERMERA  

Sí, señora. 

EVITA 

¿O el negro...? ¿Qué le parece? 

ENFERMERA 

Me parece más lindo el granate, señora. 

EVITA 

El granate, entonces. Apurate, Ibiza. 

MADRE, entra ¿Y ahora que querés? 

EVITA 

Vení a hacerme compañía, mamita.  

¿Entonces vas a ir, Ibiza? 

MADRE 

Si va a salir de esta prisión, tráigame revistas de cine. 

EVITA 

Va a haber un baile, mamá. ¿Querés invitar a alguna de tus amigotas? 

MADRE 

¿Va a haber un baile? ¿Quién va a dar un baile? 

EVITA 

Nosotras vamos a dar un baile. 

MADRE 

¿Un baile aquí? ¿Estás moribunda y vas a dar un baile? 

EVITA  

No estoy moribunda. Tengo la piel dura, voy a conservar las fuerzas mucho tiempo. 

MADRE 

Entonces ¿qué hacemos encerradas acá? 

EVITA 

¡Pero ésta quisiera verme reventar enseguida! ¡No vas a tener el número de la caja fuerte! 

MADRE 

Si eso era todo lo que tenías para decirme, me vuelvo a mi cuarto, si te parece bien. 

EVITA 

¡Quedate ahí! ¿Vas a ir o no, Ibiza? 

IBIZA No, querida. No voy a ir. 

MADRE 

¿Adónde no quiere ir? 

IBIZA 

A buscar a los invitados. 

MADRE 

¿Por qué? Después de todo ¿por qué no invitar gente? ¿Y por qué no dar un baile? 

EVITA 

Esta quiere aprovechar el baile para escaparse. ¡No te vas a ir de acá hasta que yo esté muerta, eso dalo por seguro! 

Ibiza acaricia la cabeza de EVITA. 

EVITA 

Me hacés mover y ella no puede pintarme las uñas. 

Ibiza sale. La MADRE lo sigue y vuelve a entrar, 

MADRE  

¡Salió! 

EVITA  

Sentate. Dejá de moverte. ¿Dónde está Perón? 

MADRE  

Tiene migraña. Está en su cuarto. Recién me pidió que bajara la radio. Evita ¿creés que es prudente dar un baile? 

EVITA 

¿Prudente? ¡Pero mirá cómo aprendiste palabras chics desde que estás en la Riviera! 

MADRE 

Evita, no estoy bromeando. ¿Sabés lo  

que dicen en la radio? 

EVITA 

¿Qué dicen en la radio? 

MADRE 

Hablan todo el tiempo de vos. Pasan tu vida en la novela y después dicen que estás por morirte. Hay mucha gente que espera del otro lado de la puerta. 

EVITA ¿Y qué? 

MADRE 

¡Que no podés dar un baile! ¿Y si se dieran cuenta? No es lógico. 

EVITA 

Callate, yo lo que hago. ¿Usted escuchó la radio? 

ENFERMERA 

Sí, señora. Pasan comunicados sobre su estado de salud, señora. Dicen que usted está inconciente y que su señora madre y el general Perón velan a la cabecera de su cama. 

EVITA 

¡Pero qué bien! ¡Voy a tener una muerte hermosa! ¡Preste atención! ¡Mire lo que esta haciendo! 

ENFERMERA  

¡Disculpe, señora! 

EVITA 

¡Mire mi vestido! ¡Me lo manchó de sangre! ¡Y además le dije que me pintara las uñas de negro y usted me las pintó de rojo como una puta! ¡Vayase! ¡Retírese a su cuarto! 

La ENFERMERA sale. 

EVITA 

Pintame las uñas, mamá. 

MADRE 

Soy miope. Y además no tengo ganas. 

EVITA 

¡Cómo se ve que me adorás! Lo que buscás es heredarme. 

MADRE 

Vos sabés que te quiero, Evita. Pero no veo de qué te sirve que yo te quiera, o que te pinte las uñas. ¡No empecés a enredarme con tus historias! ¿No podés dormir un poco, o quedarte en tu pieza a escuchar la 

 radio como los demás? Parece que tuvieras el diablo, Evita. 

EVITA 

Me voy a morir. No tengo tiempo de escuchar la radio. 

MADRE 

Vamos, vamos. Vamos. 

EVITA 

¡Pero qué turra que sos! 

MADRE 

¡Turra yo! ¡Ahora soy yo la turra! Te vi cambiar las ampollas. Dos veces te seguí a la noche y vi cómo cambiabas las ampollas del medicamento por no qué cosa. Así que conmigo no hagas la comedia. Yo no qué cosa estarás preparando y tampoco quiero saberlo; es asunto tuyo, no mío. ¡Pero a no me vas a pasar! 

EVITA le da una bofetada a su MADRE. 

EVITA 

Vamos, vieja, si Sabés bien que voy a acabar por darte el número de la caja fuerte. Tené un poco de paciencia. En un mes vas a estar en Monte-Carlo y te la van a dar los gigolós franceses. Pintame las uñas. Dale, pintame las uñas. 

La MADRE le pinta las uñas. 

Contame. 

MADRE  

¿Qué? 

EVITA 

Lo de Monte-Carlo y todo eso. La pasás bien ¿eh? Contame. 

MADRE  

Tengo una vida tranquila. 

EVITA Mentirosa. 

MADRE 

Es verdad. Me gusta más. Me invitan a todas partes, a los palacios. Saben que tengo bastante plata, sabés, y además la embajada me regaló dos autos ingleses enormes. Tengo una vida tranquila, me gusta quedarme en casa. Tengo un amante. 

EVITA ¿Uno sólo? 

MADRE 

Callate, Evita. 

EVITA 

¿Te enamoraste? ¿Estás enamorada? 

MADRE 

Ahora me salís con una de tus chanchadas. 

EVITA 

No jugues a ser una dama conmigo. Vamos, contá. 

MADRE  

Voy a casarme. 

EVITA ¿Con quién? 

MADRE 

Con alguien. ¿Vos pensás que después de que te mueras voy a volver al departamentito de dos ambientes de la calle Tucumán? Sobre todo porque voy a estar en la ruina. 

EVITA Contá, contá. ¿Con quién? 

MADRE 

Es alguien que está muy bien. Una persona que se ocupa de caballos de carreras. 

EVITA 

¡Pero qué boluda que sos! ¿Cuánta plata le prestaste? 

MADRE 

¿Yo? ¡Nada! ¡Ni un peso! 

EVITA  

¡Mentirosa! 

MADRE 

¿Pero vos te pensás que se me ríe en la cara? 

EVITA 

¡Qué boluda! ¿Y vos te miraste la cara al espejo últimamente? Decíme ¿qué pensás? ¿que se te ríe en la cara o no? ¿Sí o no? andá, tarada, si ni siquiera sos capaz de hacerme la manicura... Tomá, abrí el maletín de las joyas que te voy a dar el número de la caja fuerte. 

MADRE 

¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde? 

EVITA 

Ahí en el fondo, ese sobre. Rompelo. Leé. ¿Ves? No hay una caja fuerte ¡hay diez cajas fuertes en todo el mundo! ¡En todas partes! ¿O te creés que soy estúpida? No te casés ¿entendés? ¡No llores ahora! ¡Pero mirá lo que me hiciste! ¡Me llenaste de esmalte de 

uñas hasta los codos! ¡Pero qué tarada! ¡andá, estúpida, andá a tu pieza! ¡Enfermera! ¡andá te digo! ¡andá a llamar a la enfermera! ¡Enfermera! ¡Venga, venga rápido! ¡Despierte a Perón! ¡Me siento mal! ¡Necesito una inyección! ¡Enfermera! 

La MADRE sale. 

EVITA 

¡Pero qué estúpida, Dios mío, qué pobre boluda! 

Entra la ENFERMERA. 

EVITA 

¿Dónde está Perón? 

ENFERMERA  

Ya llega, señora 

EVITA 

¡Váyase! ¡Espere! ¡Váyase! ¡No, quedesé! 

Entra PERÓN. 

Escuchame, me muero. ¡Váyase, idiota! 

Sale la ENFERMERA. 

Me muero. Creo que no paso de esta noche. Me duele todo. Tengo miedo. No es un chiste. Tengo miedo, tengo mucho miedo. 

Entra Ibiza. 

IBIZA 

¿Cómo andamos? Al final te hice caso.  

Fanny, tres faisanes, Juanita, una caja de champán, ¿qué más? Van a pasar por el sótano y subir por el montacargas, a escondidas. La casa está llena de gente que espera. Los embajadores trajeron a sus mujeres. Todas tienen el mismo trajecito, todas. Y todos los ministros la misma corbata. Negra no: azul marino. Solamente las periodistas norteamericanas usan un trajecito rojo. Parece que también hay chicas del liceo vestidas de negro, pero yo no las vi, las ubicaron en el vestíbulo. Si  vieras qué espectáculo. Cuando me ven todos se callan, ni siquiera se atreven a dirigirme la palabra. Creen que todo ya pasó hace varios días y que se espera la limpieza, el rellenado y el embalsamamiento antes de la exposición del cuerpo. Parece que durante la noche debieron llamar al orden a varios periodistas que ya se masturbaban bajo sus impermeables sucios. 

EVITA 

No quiero verlos, ni a Fanny ni a los demás. Deciles que se vayan. 

IBIZA 

Como vos quieras. Todavía te queda tiempo para decidirte. De todos modos no van a estar allí hasta dentro de media hora. 

EVITA 

¿Y afuera? ¿En la calle? ¿Qué hacen? 

IBIZA  

¿Afuera? ¿En la calle? No hacen nada.  

EVITA 

Siempre pasa lo mismo cuando tienen miedo. Se acurrucan en sus escondites y no se mueven. Los conozco bien. Es como el día en que llegamos, las calles estaban vacías. Siempre es así cuando tienen miedo. Tienen miedo de mi muerte. ¿Apestan de miedo, no? 

IBIZA 

Sí. 

EVITA 

¡Pero qué cagada, carajo! ¡Qué lástima que no estoy ahí! Si estuviera ahí haría un discurso desde el balcón. ¡Qué lástima! Sería grandioso: mi mejor discurso. ¡Mierda, qué fiesta me perdí! Hubieran salido todos a la calle, estarían en la plaza, millares aclamando, gritando como locos. Les hubiera dado la jubilación a los cincuenta años y el aborto gratis. ¡Les hubiera dado todo, todo, todo! ¡Pero qué lástima, carajo! Yo creía que iba a estar muerta hace una semana. 

IBIZA No se podía prever. 

EVITA  

¡Qué cagada! ¡Pero qué cagada, carajo! Esto dura demasiado. Tendría que morirme mañana, a más tardar. ¿No podés empezar la campaña presidencial justo después de mis funerales? ¡Qué enfermedad de mierda! Ni siquiera se puede estar segura de que va a terminar pronto. ¿Están los de la televisión yanqui? 

IBIZA  

Sí, están. 

EVITA 

¿Y los embalsamadores? ¿Estás seguro de que es el mejor? Me dijiste que es el mismo que embalsamó a Stalin. Pero es un español. ¿Estás seguro de que un norteamericano no hubiera sido mejor? 

IBIZA  

No, es el mejor del mundo. 

EVITA 

¿Y los faroles? ¿Qué hay de mi idea de ponerle tul negro a las lámparas? 

IBIZA 

Está todo previsto. No pensés más en eso. 

EVITA 

No, claro. Si voy a pensar en las amapolas de Córdoba. Mirá, escuchame bien. Lo demás no me preocupa, pero quiero estar en la C.G.T. y no en cualquier lado: en el anfiteatro grande. ¡Y quiero estar siempre ahí! ¡No quiero estar en un mausoleo! ¿Entendido? Lo dije bien clarito en el mensaje que van a difundir antes de las elecciones. ¡Si me meten en otra parte te cago las elecciones! 

IBIZA 

Vas a estar en la C.G.T. 

EVITA 

Y con mis vestidos alrededor. Y todo lo que hay en las valijas lo quiero puesto en 

vitrinas, rodeándome también. ¡Y todas mis joyas! Y cada año para mi cumpleaños van a agregar otras. Ya elegí los brillantes en Cartier; incluso creo que ya están pagados. ¡Me muero, carajo! Llamá a la enfermera. Me siento mal. 

IBIZA  

Vení a descansar. 

La ayuda a salir. 

EVITA  

No. Quiero quedarme. No quiero morirme en la cama. 

IBIZA 

No te vas a morir todavía. Vení, vení. 

Entra la ENFERMERA, toma su estuche y vuelve a salir. Entra Ibiza. Entra la  

MADRE. 

MADRE  

¿Está mal? 

IBIZA 

Tiene cáncer. 

MADRE  

¡Dios mío! 

Sale. 

IBIZA 

Hay que prestar atención a la madre. No 

Le vas a ver más el pelo, tiene mucho miedo de quedarse en la Argentina. Pero hay que vigilarla, porque es capaz de vender sus memorias a la revista Life. Después de su muerte yo me voY  Bueno, después de las elecciones, por supuesto. Me voy a vivir a Cuba, o a España. Tenés que darme plata, porque no guardé nada. ¿Sabés que cambia las ampollas de morfina por ampollas de agua destilada? 

PERÓN  

Callate. 

IBIZA 

Que hable o me calle no cambia nada. Sin el cáncer ella hubiera tomado el poder. Y Sabés bien que yo la hubiera seguido. Vos estás cansado, pero ella no. Es por eso que me voy. ¿No querés venirte conmigo? De todos modos estás muy cansado como para quedarte. MADRE, entra  

¿De qué hablan? Para colmo perdí mis anteojos. ¿Usted no me trajo revistas, no? Estaba segura. Dígame, Perón. Ahora que ella está en su cuarto quería decirle algo. Hice ver que perdí mis anteojos porque me vigila. Dejó la puerta de la pieza abierta para ver si yo salgo. Entonces le dije que venía a buscar mis anteojos. Dígame, Perón. 

¿Me escucha? Voy a volver a Europa. Perón, ¿usted me deja ir? 

PERÓN  

Sí. 

MADRE 

Me lo imaginaba, gracias. Usted sabe, eso 

que ella cuenta... bueno, yo no todo lo que ella pudo contarle de mí, pero, mire, por ejemplo, siempre me trata como si yo fuera una mujer de la calle ¿sabe? ¡pero eso no es cierto! A ella le encanta hacerle creer todo el mundo que yo soy no qué cosa, pero no es verdad. Hice todo lo posible por educarla como Dios manda y Él no me deja mentir. que lo canso, Perón, pero déjeme terminar. No soy una sentimental, ¿me entiende? No voy a dejar de vivir porque ella se muera, no es lógico. Pero dejó una impresión de como si yo fuera lo peor de lo peor y eso no es verdad, Perón. Usted no se puede imaginar todo lo que hice para educarla. A los quince años ya se me fue a la calle y entonces ¿qué quería que hiciera yo? ¡Usted no sabe el sacrificio que hice para mandarla a los mejores colegios! Vivía para ella, Perón, creameló. Cuando nació yo ni siquiera sabía hablar en español. ¡Qué india! Entonces usted vio todo lo que hice por ella. 

IBIZA  

Usted es shakespeareana, sin duda. 

MADRE  

Yo que lo canso, Perón. Perdonemé. Y con usted no hablaba, entonces no me parece lógico que se me ría en la cara. ¡Se ve que está drogado! 

ENFERMERA, entra  

Señora, señora... la llama su hija. 

MADRE  

¿Vio? ¡Me espía! 

La MADRE sale. La ENFERMERA sale. 

VOZ DE EVITA ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No! ¡No quiero! ¡Dejenmé! 

IBIZA  

Por la noche se me da por salir a pasear por Buenos Aires. Puedo hacerlo porque nadie me reconoce; tengo una cara neutra. 

Me di cuenta de que siempre tomo el mismo colectivo para volver. Al principio pensaba que miraba la ciudad, la gente: creía que observaba todo lo que pasaba. Pensaba que ésa era la razón por la que salía. Siempre paro en el bar del Ciervo, siempre tomo un cognac en la barra, y cuando llueve dejo mi impermeable a la entrada... Me acuerdo del día en que fuimos a nadar con Eva, hace seis o siete años. Dimos una vuelta para pasar por la cima de un monte, porque queríamos saber si se podía ver todo el horizonte como una circunferencia alrededor. Pero no llegamos, hacía mucho calor y nos volvimos. Habíamos comprado un recuerdo de Córdoba al costado de la ruta creo que era un calidoscopio. ¿Sabés que estás muerto? ¿Sabés que te pasaste dos años encerrado en tu escritorio completamente muerto, con un negro que te espantaba las moscas con un abanico? ¿Sabés por lo menos desde cuándo estás muerto, en qué momento? 

PERÓN 

No fue un calidoscopio lo que compramos. No compramos nada. Eva quería comprarse una muñeca vestida con un traje típico de Córdoba, pero el indio que la vendía no aceptó que le pagáramos en dólares. Tengo una memoria excelente. 

MADRE, entra ¡No puedo encontrar mis anteojos! ¿Dónde pude haberlos dejado? ¿Dónde pude haber dejado mis anteojos? Debieron caerse por acá estos benditos anteojos. Ibiza... pssst... Ibiza... Evita está muy mal, ya cayó en la peor bajeza. ¡Creo que hay que llamar a los médicos! ¿Pero dónde pude haber dejado mis anteojos? No quiero que Perón me oiga porque se preocuparía. ¿Me escucha? ¿Sabe lo que hizo? Se encerró en el placard y no quiere salir. Dijo que yo quiero acuchillarla. Y antes de eso golpeó a la enfermera con una estatuilla. Se volvió loca. ¿Sabe lo que hizo? Dibujó todas las paredes de su cuarto con el lápiz de labios. Hizo dibujos obscenos. Escribió en todos lados «A la horca con Perón», «Perón traidor», «Eva traidora», «Evita boluda», cosas como ésas. ¡Ay, Ibiza, tengo ganas de llorar! Hay que llamar a los médicos. 

IBIZA 

Los médicos no pueden hacer nada. 

MADRE 

¿Pero si la operan? ¿No sería mejor si la operaran? 

IBIZA  No. 

MADRE 

Dios mío. ¿Sabe lo que dijo? Perón, quédese, no se moleste, quédese pensando nomás, no tardo nada. Me voy enseguida. Tengo un asuntito que hablar con Ibiza. Ibiza ¿sabe lo que dijo? Contó que tuvo un chico y que lo ahorcó con la cadena del baño. ¿Usted cree que puede ser cierto? 

IBIZA 

Pero seguro que no. Delira. 

MADRE 

Sí, pero esas cosas me dan miedo. ¿Usted se da cuenta de lo que es verla en este estado? ¿Una presidenta de la República en este estado? Qué desgracia, cuando pienso en su pasado. ¡Qué desgracia, Ibiza, qué desgracia! 

Sale. 

PERÓN 

Es verdad que hacía mucho calor. Habíamos pinchado la rueda a la altura de Río Segundo y no teníamos neumático de recambio. Partimos nosotros dos a pie hasta la primera estación de servicio, que estaba a tres kilómetros de allí, y Eva se quedó en el auto esperando. Cuando volvimos la encontramos dormida a la sombra de un álamo, a cincuenta metros del auto. Había un perro sentado a su lado, que nos siguió hasta el auto. Querías quedarte con el perro, pero lo dejamos porque estaba sarnoso. Cuando volvimos a pasar a la altura del álamo fue que encontramos al  indio que vendía muñecas. Acababa de instalar una especie de puesto de feria lleno de muñecas y no de calidoscopios, como vos creías recordar. Tengo una memoria excelente para los detalles. Nos dijo que el perro era suyo. Vivía solo con su perro en un rancho desde que su mujer y sus hijos se habían ido a  

vivir a la ciudad. Le dimos un par de lentes negros, era la primera vez en su vida que veía lentes. 

Entran EVITA, la MADRE y la ENFERMERA. 

EVITA 

¿Perón? ¿Ibiza? ¡Me muero! ¡Esta noche me muero! ¡Dejemé, idiota! ¿Fanny está ahí? ¡Quedémonos juntos! Perón está por envenenarme. Puso veneno en las inyecciones. ¡Cobarde! ¡Dejenmé! ¡Y vos sos su cómplice! ¡Eso resultó ser mi cáncer! ¡Siempre supe que era eso! ¡Quisieron operarme por mi cáncer de matriz, por mi cáncer de garganta, por mi cáncer de pelo, por mi cáncer de cerebro, por mi cáncer de culo! ¡Porque yo me cago en su gobierno de 

 pelotudos! ¡Cuando me muera me va a pasear en los desfiles! ¡Cobarde! ¡Va a gobernar sobre mi cadáver! ¡Cobarde! ¡Van a joder sobre mi cadáver! ¡Cobarde! ¡Cobarde! ¡Dejenmé! ¡Cobarde! 

Ibiza retiene a EVITA mientras la ENFERMERA le aplica una inyección.  

PERÓN sale. 

MADRE 

¿Por qué se va? ¿No ve que está enferma? ¡No es su culpa! 

IBIZA 

¡Cállese, idiota! 

MADRE 

¿Pero yo soy su madre, no? 

IBIZA ¡Callesé! 

EVITA 

Cobarde de mierda de la puta madre que te parió. 

ENFERMERA 

Cálmese, cálmese, vamos. ¿No se siente mejor? 

EVITA 

No me deje sola. Tengo miedo. 

ENFERMERA 

Hace mucho frío aquí. ¿No tiene un poco de frío? Ella debe tener frío. 

La MADRE se precipita a buscar una chalina en el baúl y le cubre la espalda. 

ENFERMERA  

¿Está mejor así? 

MADRE 

Ibiza ¿qué pasa acá? Le ruego que me diga la verdad. Le juro que no voy a decírselo nunca a nadie. Ibiza ¿usted no estaba por matar a mi hija? ¿Ibiza? 

IBIZA 

¿Pero no ve que se está muriendo de cáncer, idiota? 

MADRE 

Ay, Dios mío, nunca entendí lo que ella hacía. Dios mío, hacé que se muera pronto. 

IBIZA 

Callesé, idiota. 

MADRE 

No me voy a callar porque yo la amo. Porque ninguno de ustedes la quiere como la quiero yo ¿me entiende? ¡Usted no tiene derecho a tratarme de idiota! Eva, Evita ¿me escuchás? ¿Me escuchás, mi amor? 

ENFERMERA 

Déjela, señora. No se siente bien. No puede hablarle. 

MADRE 

¡Usted no tiene derecho a tratarme de estúpida! ¡Si ella llegó a este estado es su culpa, no la mía! 

IBIZA 

Si sigue hablando le voy a romper la cara. 

MADRE 

¡Cuando era chiquita me esperaba con la casa llena de flores, todos los días! ¿Puede decir lo mismo? ¡Ella era pura! Es su culpa si llegó a ser así. Cuando iba a la fábrica, porque yo trabajaba en una fábrica, ella hacía la limpieza, me daba la comida y me esperaba con flores. ¡Y siempre me daba besos y me decía «sí mamá, mamá» a todos mis caprichos! 

IBIZA golpea a la MADRE  

¡Vayasé! ¡Vayasé! ¡Vayasé! 

La empuja hasta la salida y sale con ella. 

MADRE 

¡Sinvergüenza! ¡Sinvergüenza!  

¡Sinvergüenza! ¡Puto! 

IBIZA vuelve a entrar. La MADRE entra y permanece oculta detrás de un baúl. 

EVITA 

La historia de las uñas la hice a propósito. El color de las uñas. 

ENFERMERA 

Sí, señora. No es nada. 

EVITA 

Tiene que perdonarme. ¿Puedo tutearla? 

ENFERMERA  

Sí, señora. 

EVITA 

Va a ayudarme a morir como una partera. Es por eso que la quiero. ¿Usted sabe de partos? 

ENFERMERA 

Sí, señora. ayudar. 

EVITA 

Tutéeme. Por eso la detesté todo el tiempo. Hubiera querido arreglarme sola pero las fuerzas no me daban. Entonces vos me vas a ayudar, como una partera. ¿Cuántos años Tenés? 

ENFERMERA  

Veintiséis, señora. 

EVITA 

¿Veintiséis años? No podés ser enfermera toda la vida. Qué idea la de ser enfermera. Vas a pedirle dinero a Perón. Prometémelo. ¿Vivís sola? 

ENFERMERA 

No, señora. Vivo con mi papá. Es muy anciano. 

EVITA 

Mejor. Tenés que vivir sola, Sabés. Espero a una amiga para el baile, Fanny. Es Fanny Morelli, la diputada. Hace mucho que la conozco. Jugábamos en la misma plaza, frecuentamos los mismos cabarets, incluso fuimos juntas al mismo colegio, Sabés. Pero durante años no pude soportarla, me daba miedo. Era así, yo no podía hacer nada, me daba miedo. Y después... algo cambié... ¿viste? ¿entendés lo que te digo? Llegó un momento en que yo era la más fuerte, hacía todo, todo lo que quería, entonces... entonces es natural que volvamos a querer a la gente de los primeros tiempos, es  natural, incluso si se volvieron monstruosos. Es así. La hice nombrar diputada. Así, por gusto, para demostrar quién era yo. Es así, no hay nada que hacerle. Me daba gusto verla vestida como yo, a mi lado, como un monito, en el palco oficial. Pobre Fanny. Cuénteme algo. 

ENFERMERA  

¿Qué, señora? 

EVITA Cualquier cosa, no importa. Un recuerdo. Para compararlo con un recuerdo mío, eso me haría quererla. 

ENFERMERA 

No qué puedo contarle, señora. Llevo una vida muy común. 

EVITA 

Tutéeme. ¿Tiene un amante? 

ENFERMERA 

No señora, pero quiero a alguien. Pero no 

vamos a casarnos, aunque yo ya me entregué a él. Los dos somos muy independientes, aunque tengamos la misma profesión. 

EVITA 

¿Sabés que vas a hacer? Vas a ponerte uno de mis vestidos para el baile de esta noche. Buscá en los baúles. ¡El que quieras! 

MADRE 

Dejala tranquila, Evita. Le das miedo. 

IBIZA 

¡Váyase, idiota! ¡Vaya a su cuarto! 

Sale. 

EVITA 

¿Qué pensaba de mí, antes de venir aquí? 

ENFERMERA 

La admiraba mucho, señora. 

EVITA 

¿Ahora también? 

ENFERMERA 

Sí, señora. Yo siempre la admiro. 

EVITA 

¿Tu papá es peronista? 

ENFERMERA 

Sí, señora. Mi mamá también era peronista. Me inscribieron en el partido cuando cumplí los dieciocho años. Pero mi mamá murió. 

EVITA ¿Murió? 

ENFERMERA  

Hace dos años. 

EVITA 

¡Es mentira lo de mis cajas fuertes! ¡No vas a recibir un peso! Quédese conmigo ¡éstos solamente están esperando el momento en que yo reviente para heredarme! ¡Son todos funebreros! 

MADRE  

¡Evita! 

EVITA 

Andá. ¡Andate, basura! Echelá. ¡Andá a escuchar la radio, a ver si dicen que me muero! ¡Basura! Buscá un vestido, dale, buscá un vestido... 

ENFERMERA 

Pero... un vestido, señora. ¿Por qué? No vale la pena que me cambie, señora. 

EVITA 

Para darme el gusto. Vas a ver qué lindo que es. Buscá en el baúl grande, allí. El vestido blanco. Hay una peluca que combina, está guardada en una bolsa de plástico. Buscala, ahí mismo. 

Entretanto, PERÓN e Ibiza entran. 

ENFERMERA  

¿Éste, señora? 

EVITA 

¿Lo reconocés? ¿Es hermoso, no? 

ENFERMERA 

Sí, señora, es muy lindo. 

EVITA 

Es el más lindo de todos. Es el mismo  

que me puse para cenar con Franco, e incluso para ver al Papa. Siempre lo usaba con el visón blanco. ¿Lo ves? Llevalo. Llevate también el visón. Podés guardarlos, cuidalos. Te los doy. Es mi vestido más querido y mi visón más querido. Cuidalos. No me des las gracias, porque de cualquier manera voy a morir. Acercate. Vení. Todavía están ahí esos dos. ¿Qué quieren? ¿No me muero lo suficientemente rápido? ¡No se hagan problemas, no tienen más que matarme! 

MADRE 

Evita ¡no digas esas cosas! 

EVITA 

Y vos, tu caja fuerte de Suiza ¡te la vas a 

meter en el culo! ¡Tu caja fuerte está vacía! ¡Podés correr detrás de ella, nomás! Y vos, ponete el vestido. ¡Ponete el vestido! Che, funebrero, yo muy bien lo que vas a hacer cuando no me tengas acá para vigilarme. Le vas a entregar todo el petróleo a los yanquis para comprarte portaaviones. ¡andá a esconderte bajo la cama, cobarde, cagón! ¡Siempre viví sola, así que también puedo morirme sin vos!  

Terminó la Comedia. ¡Impotente! ¡Vos pónete el vestido! 

ENFERMERA  

Pero... 

EVITA 

¡Poneteló! ¡Las dos vamos a divertirnos, con Fanny y el resto de la gente! ¡A éstos vamos a encerrarlos en sus piezas con candado, para que escuchen un poco la radio! 

IBIZA 

Póngase el vestido, hija. 

La ENFERMERA se cambia de ropa, con la ayuda de la MADRE. 

PERÓN 

Eva, quisiera que me escucharas un momento. No voy a presentarme a elecciones. Abandono el poder. 

EVITA 

Dejá de decir boludeces. ¿Por qué? 

PERÓN 

Porque ya no soporto ningún sufrimiento. Ni siquiera tolero tu muerte. Estoy vacío. Hace mucho tiempo que sufrís en mi lugar, y eso me permitía gobernar. Cuando ya no estés, no habrá nadie en el poder. Hasta si me volviera un viejo reseco podría comprenderlo. 

EVITA 

Dejá de decir boludeces. En unos días se te va a pasar. Dejá de decir boludeces, cretino; hay que esperar, ya va a pasar. ¡Pero mirá vos! ¡Te queda muy bien! 

PERÓN sale. 

ENFERMERA 

Soy un poco grandota yo ... 

EVITA 

Pero no, no. Acercate. Da una vuelta. Te queda muy bien, incluso te queda mejor que a mí. Es cierto. Mamá ¿puedo pedirte que hagas una cosa por mí? 

MADRE  

¿Qué cosa? 

EVITA 

Volvé a tu cuarto. 

MADRE 

¿Vos me odiás, Evita? 

EVITA 

Yo no te odio. ¿Qué querés decir? 

MADRE 

Quiero decir que me odiás; lo sé. Pero hay muchas cosas que no pasan por mi culpa. A también tienen que comprenderme. 

EVITA 

¿No te di siempre toda la plata que querías? 

MADRE  

 

EVITA 

Entonces, volvé a tu cuarto. 

MADRE 

Vos me odiás porque creés que no sufro de verte moribunda. Pero sufro mucho. Tengo un dolor enorme, Evita. Cuando tuviste difteria, lloré por una semana. Vos no te acordás porque eras muy chiquita. Sos la única cosa que quiero en el mundo. Lo de la caja fuerte y el número que me diste ¿era verdad o era un chiste? 

EVITA 

Era verdad, boluda. andá a tu cuarto. 

MADRE  

Gracias, Eva. 

Sale. 

EVITA 

Ayudame a levantarme. Tengo las 

piernas  hinchadas. ¡A-ahí está! ¿Qué iba a decir? Dejame apoyarme sobre vos... con este vestido es como si me apoyara sobre misma, Sabés, me da menos vergüenza encontrarme en este estado. Mirá mi anillo. ¿Te gusta? Es una esmeralda corazón de perico. Tomá, te lo regalo. Tenelo. 

ENFERMERA 

¡Oh! Gracias, señora. Es muy hermoso. 

EVITA 

Me lo dieron en un viaje a la India, cuando fui a firmar unos contratos. 

ENFERMERA 

Es realmente magnífico, señora. 

EVITA 

Te gustan las joyas ¿eh? Tomá ésta también. Y el collar. Tomá, tomá, no me lo agradezcas. A ya no me sirven para nada. Así te hacés un pequeño ajuar. Te gusta la plata ¿eh? ¿Sabés lo que vas a hacer  cuando me muera? ¿No querés ir a vivir  

con mi mamá a Europa? Ella tiene muchas casas, autos, todo lo que hace falta. Podes hacerte pasar por su hija y encontrar un marido. ¿Sos virgen? 

ENFERMERA  

No, señora. 

EVITA 

Mucho mejor. Es muy linda la vida ¿Sabés? No hay por qué ser enfermera para siempre. Esperá, carajo, me muero. Ayudame a sentarme. Quedate acá. Quedate acá. Quedate acá. ¿No Tenés frío? ¿Querés ponerte mi visón? 

ENFERMERA  

No, señora. 

EVITA 

¡Ya estoy harta! Ibiza, ¿estás ahí? 

IBIZA 

Sí. 

EVITA ¿Me Tenés miedo? 

ENFERMERA  

No, señora. 

EVITA 

¿Ibiza? No aguanto más, mi viejo. ¿Está todo listo? No digo los funerales, sino el clima ¿está preparado el clima? 

IBIZA 

El clima está preparado. 

EVITA 

Lo presentía. Entonces es el final. ¡Qué harta que estoy de este cáncer de mierda, carajo! El cáncer es tu culpa. O culpa de Perón, culpa de ustedes dos, pero no culpa mía. 

IBIZA 

¿Qué querés decir? 

EVITA 

Ustedes me dejaron caer sola hasta el fondo

de mi cáncer. Son unos turros. Me volví loca y estaba sola. Me ven morir como una bestia en el matadero.  

Permitime, quiero estar con vos, no tengas miedo. 

Me volví loca, loca, como aquella vez en que hice entregar un auto de carrera a cada puta y ustedes me lo permitieron. Loca. Y ni vos ni él me dijeron que parara. Hasta mi muerte, hasta la puesta en escena de mi muerte debí hacerla completamente sola. Sola. Cuando iba a las villas miseria y distribuía fajos de billetes y dejaba todo, mis joyas y mi auto y hasta mi vestido, y me volvía como una loca, desnuda, en taxi mostrando el culo por la ventanilla, me lo permitieron. Como si ya estuviera muerta, como si yo no fuera más que el recuerdo de una muerta. Eso era lo que quería decirte, viejito.  

Sos muy linda ¿Sabés? Tenés un cabello hermoso... No hay que teñirlo ¿eh? A la larga es malo para el pelo ¿Sabés? Dejame hacer, amor mío, permitime. Dame, Ibiza. 

IBIZA Dejame a mí. 

EVITA 

No, esperá. Esperá... No tengas miedo, mi amor, no tengas miedo, mi amor.... quedate así... ahí está. Te gusta ¿eh? Así... así... así... así... Es el fin, estoy lista. 

IBIZA apuñala a la ENFERMERA con la ayuda de EVITA. 

EVITA 

Dios mío, qué largo que fue esto. ¿Fanny espera todavía en el sótano? Voy a bajar sola. Todas esas inyecciones me enfermaron. Estoy muerta. ¿Mamá...? ¡Mamá! Vení acá. 

VOZ DE LA MADRE 

¡Dejame tranquila! ¡Dejame tranquila! ¿me oís? ¡No quiero ver nada! 

EVITA 

¿No venís a despedirme, vieja atorranta? 

VOZ DE LA MADRE 

¡Moríte, turra de mierda! ¡Hija de puta! ¡Moríte! 

EVITA 

Andá a traerme la capa de la enfermera. No quiero correr el riesgo de ser reconocida. Y su sombrero. Traé también su sombrero. 

IBIZA sale. Vuelve con la capa y el sombrero de la ENFERMERA. 

EVITA 

¿Te parece que me lleve el maletín con los diamantes? No, mejor que los expongan. De todas maneras no me los voy a poner de nuevo. O mejor sí, me los llevo para Fanny, le van a gustar. ¿Te quedás, verdad? Sí, yo sabía que ibas a quedarte. Cuidalo, es un flojo. Hay que sostenerlo todo el tiempo. Dame la capa, por favor. El cáncer fue idea tuya. No cómo explicarlo, pero lo del cáncer fue idea tuya. No es algo que hubiera inventado por misma, semejante enfermedad. ¿Entendés? No entendés. Peor para vos. ¿Dónde está el sombrero? (Entra PERÓN) ¿No entendés? Es como cuando éramos chicos e íbamos a comprarle Cinzano para mamá a ese almacenero que estaba tuerto ¿te acordás? ¿Te acordás de que me hacía pasar al fondo y me tocaba y después nos dividíamos la plata para el Cinzano? Llegaba al extremo de algo atroz ese tipo, algo atroz, atroz. Nunca me tocó. Solamente me hablaba. No porqué te decía que me tocaba; el tipo me contaba su vida. Y poco a poco llegué a ser como él ¿me entendés? no pude evitarlo. Es así, no hay nada que hacerle. ¿No volviste a pasar por esa calle? ¿Estará allí todavía? 

IBIZA 

¿El almacenero? Ya no está. 

EVITA 

Estaba segura. ¿Murió? 

IBIZA 

No sé. 

EVITA 

Estoy segura de que murió. Sabés, creo que voy a dejar los diamantes. Prefiero que los expongan. 

EVITA sale. IBIZA acuesta el cuerpo de la ENFERMERA sobre un baúl y le pone una peluca. Ibiza sale. Entran: periodistas, ministros, monjas, curiosos, fotógrafos, embajadoras, los pequeños cantores de la cruz patagónica, los sanados, las hijas de la revolución peronista, embalsamadores, cosmetólogas, eclesiásticos, escolares, sindicalistas, enfermeras llevando cirios y coronas de flores artificiales. 

PERÓN 

Eva Perón se ha apagado. Decreto una semana de duelo nacional al termino del cual tendrán lugar los funerales. Sus restos descansarán en la Confederación General del Trabajo; ésa fue su voluntad. Señores, rueguen para que su alma esté en la paz de Dios. Aquella que llamamos la madre de los humildes, aquella que sacrificó el tiempo de su vida para aliviar la desgracia de los desheredados de la tierra, aquella que nos ayudó con su clarividencia y su fuerza de carácter en los momentos más difíciles que nosotros —la patria y también los hombres— hemos  

atravesado, aquella que  ha sido nuestra compañera por la voluntad de Dios, nuestra compañera infatigable en todos los instantes de nuestra pesada tarea al frente de la Patria, Eva Perón, fue abatida por la más atroz de las enfermedades. Para nosotros, que la hemos acompañado con nuestro amor durante el largo calvario hasta su muerte, nos será difícil, nos será imposible no rebelarnos, en nuestro fuero interior, contra la injusticia del destino. Sí, Evita es irremplazable. ¿Quién, como ella, podría inmolar su vida y su generosidad de mujer por la causa del obrero, del campesino, del oprimido? Hombres y mujeres de mi Patria, tratemos de interpretar, una vez más, la voluntad divina. Eva Perón no está muerta, está más viva que nunca. Hasta hoy la hemos amado; a partir de hoy adoraremos a Evita. Su imagen será reproducida hasta el infinito en pinturas y en estatuas para que su recuerdo permanezca vivo en cada escuela, en cada rincón de trabajo, en cada hogar. Desde lo alto de su pedestal, la fuerza invencible de su destino ejemplar 

86.             nos dará coraje, más que nunca, para continuar la tarea, la dura tarea a la que hemos dedicado nuestra vida: condenar la riqueza injusta, dar pan a los pobres, construir una sociedad nueva donde cada hombre y cada mujer encuentren su felicidad en el trabajo y en el amor a la Patria. ¡Eva Perón, señores, está más viva que nunca! 

PERÓN sale. La MADRE pasa, sostenida por dos personas que la abanican y la fotografían. 

MADRE 

Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío. 

 

 

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