Las perlas de la Virgen
Un espejismo de sangre y nopal
En la geografía de la dramaturgia mexicana, Jesús González Dávila siempre fue el cartógrafo de los márgenes, de los callejones sin salida y de los personajes que habitan el "mientras tanto". En Las perlas de la Virgen, nos arroja a una carretera que es, al mismo tiempo, un no-lugar y el centro del universo: un desierto donde el calor no solo quema la piel, sino que evapora la identidad.
El binomio de la supervivencia: Ross y Polo
La obra se sostiene sobre una estructura dialéctica de una ironía feroz. Por un lado, tenemos a Ross, el merolico, el hombre de la palabra que cura, el vendedor de fe deshidratada en cápsulas de nopal. Por el otro, a Polo, el sicario, el mago de la violencia, el hombre del truco que mata. Son dos caras de una misma moneda lanzada al aire en un camión de segunda clase.
Como si se tratara de unos Vladimir y Estragon extraviados en la carretera de San Luis Potosí, Ross y Polo se encuentran, se matan, se reconocen y se necesitan. Su relación es un juego de espejos donde el "milagro" y la "transa" son indistinguibles. ¿Es Ross un sanador o un estafador? ¿Es Polo un verdugo o una víctima del sistema? La respuesta, como el horizonte en el desierto, siempre retrocede un paso cuando intentamos alcanzarla.
Las "Doble Sisters": El eterno femenino como espejismo
Las tres siluetas —la Niña, la Chava y la Nena— no son personajes en el sentido tradicional; son la presencia de la ausencia. Funcionan como un coro griego de cabaret que puntúa la tragedia con pasos de baile sin gracia y canciones de desamor. Representan aquello que se perdió (las hijas, las hermanas, las amantes) y aquello que se comercializa (la trata, el "talón", el deseo). Son las "perlas" del título: algo precioso nacido del dolor, pero que en manos de estos hombres termina siendo solo una mercancía inalcanzable.
La estética del absurdo y la farsa social
González Dávila utiliza los recursos del teatro del absurdo —la repetición, la circularidad, la lógica fragmentada— no como un ejercicio estilístico vacío, sino como una herramienta de crítica social punzante. El asalto al autobús, la celda donde la sangre es "de venado" y el cabaret "El Albatros" son estaciones de un viacrucis laico.
La obra nos dice que, en este país de desaparecidos y de promesas rotas, la única forma de soportar el sol de las cuatro de la tarde es creer en el talismán de la serpiente o en el truco de magia de un revólver. Al final, Ross y Polo caminan juntos no porque se quieran, sino porque en el vacío, hasta un enemigo es mejor que la soledad.
"Lo que ves es lo que es", repite Polo como un mantra. Pero en esta obra, lo que vemos es apenas el rastro de una humanidad que se resiste a desaparecer bajo el polvo, aferrada a unas perlas que, sospechamos, nunca fueron de la Virgen.
"LAS
PERLAS DE LA VIRGEN"
De:
Jesús González-Dávila.
Las
acciones se suceden en un espacio múltiple.
Los
diversos personajes son interpretados por:
ROSS
= un merolico y yerbero
POLO
= un vago, sicario, mago.
Y
las siluetas de las
"DOBLE
SISTERS":
*
la Niña
*
la Chava
*
la Nena
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IMAGEN PRIMERA ===============
Cactáceas
y tierra suelta.
Se
mira cruzar una Silueta Femenina.
Pasa
un tiempo; la silueta cruza de nuevo y desaparece.
El
juego se repite; da la impresión de que tres siluetas van y vienen, cruzan y se
van. Luego, el desierto se queda vacío otra vez.
Entra
un Hombre que se mueve con sigilo; busca ocultarse. Aparece un segundo Hombre,
que al ver al otro, se pone en guardia.
El
primer Hombre se le enfrenta con una navaja; pero el segundo saca un revólver y
dispara sobre el otro;
quien
cae como muerto. Pero luego,
el
Primero se incorpora, lanza su navaja y la clava en la nuca del otro; ambos
caen y quedan como muertos.
Los
hombres yacen un tiempo; son rodeados por 3 PRESENCIAS FEMENINAS que bailan
alrededor; luego, levantan los cuerpos y se los llevan.
El
lugar queda vacío, otra vez.
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1.- EN LA CARRETERA =============
La
carretera solitaria se pierde en el horizonte; a la orilla está ROSS, de
aspecto fuerte, tranquilo como un oso; trae una maleta y está cubierto de
polvo. Pasa un tiempo; se acerca otro hombre también corpulento pero de andar
astuto, se nueve rápido; se detiene cerca. Transcurre un tiempo.
POLO:
Hey.
Pausa.
Está
duro el calor.
El
otro mira el horizonte.
Peor
que otros días.
Pasa
un tiempo.
Vas
para allá.
El
otro permanece inmutable.
Yo
sí.
Pausa.
¿Qué
cosa?
Otra
pausa.
Está
duro el calorón.
Pasa
un tiempo.
Oyes,
traes por ahí algo de tomar.
El
otro saca la cantimplora. POLO la toma y se la empina; se atraganta.
Está
caliente; y apenas serán como las once...
Bebe
y regresa la cantimplora.
De
dónde eres, de por el sur... (El otro sigue inmutable) Y para dónde dices que
vas. (Sonríe) Está duro el calorón. (Trans) Entonces, quiubo.
Pasa
un tiempo.
ROSS:
Que la serpiente te acompañe.
POLO:
¿Qué dijiste?
ROSS:
Que la serpiente te cuide los pasos.
POLO:
Gracias, pero no; qué traes en la maleta.
ROSS:
Todo.
POLO:
Y qué más.
ROSS:
Milagros.
POLO:
Mentiras.
ROSS:
Alucines.
POLO:
Transas.
ROSS:
Según el vacío que traigas; según el agujero que sientas.
POLO:
Haces trucos, como milagros.
ROSS:
Ah...; sé de raíces, de pomadas y semillas: ¿quieres ver?
POLO:
No; ni abras tu veliz, no me interesa.
ROSS:
También traigo un polvo de víbora.
POLO:
¿De dónde mero vienes?; de Zacazonapan has de ser. (Trans) Y en qué la giras;
qué buscas por estos calorones.
ROSS:
Una cuestión, aquí cerca...; negocios.
POLO:
Negocios por acá; uy, qué mala suerte.
ROSS:
Mala suerte; sólo que por haber nacido.
POLO:
Mira; yo... traigo un proyecto. (Pausa) ¿Eh?, aquí.... entre manos; es un buen
proyecto.
ROSS:
Ni abras tu veliz, no me interesa.
POLO:
Pero si no sabes nada.
ROSS:
Sht; mira este colmillo.
POLO:
Y qué; cuál es tu negocio.
ROSS:
Ahorita..., nomás aquí: esperar que pase el autobús.
POLO:
Mi proyecto es sencillo, pero... necesito un socio.
ROSS:
Yo..., nomás voy pasando; y no tengo ni un peso.
POLO:
No traes ni para el boleto.
ROSS:
Nada.
POLO:
No que esperas el autobús.
ROSS:
Espero que pase, y que me eche el aire fresco. (Silencio)
Bueno,
también espero que baje la temperatura; porque ahorita la carretera está llena
de... espejismos.
POLO
truena sus dedos y como magia se oye a gran volumen que cruza un autobús a toda
velocidad; luego: silencio.
ROSS:
Y eso, qué fue.
POLO:
Lo que ves..., es lo que es.
ROSS:
Un espejismo.
POLO:
Lo que ves es lo que...
ROSS:
Y te sientes como mago.
POLO:
Mírame: tú no miras derecho.
ROSS:
Ora, si me quieres hipnotizar, no vas a...
POLO:
Te escondes; por qué te escondes.
ROSS:
La serpiente me cuida de todo peligro y riesgo. Aunque...
sin
riesgo, quién apuesta. Y sin apuesta, cuál ganancia.
POLO:
No te escondas en palabras... Lo que ves, es lo que es. Repítelo conmigo,
mírame: lo que ves es lo que es... Ora, no te concentras...; si de veras ves,
pues ahí está lo que ves. Como cuando truenas los dedos... A ver tú, puedes
tronar los dedos así; uta, ni eso.
Con
el chasquido de POLO, cruza el autobús en sentido contrario
ROSS:
Quién te enseñó.
POLO:
Por ahí, se va aprendiendo y la vida es corta.
ROSS:
No...; mi magia es para curar.
POLO:
Así que la giras de brujo; ¿y qué?, eres bueno... (Silencio) Yo también, en un
tiempo viví de eso: hipnoticé víboras, y policías y suegras; en una carpa. Hice
de todo.
ROSS:
También cirquero.
POLO:
Pero no falta algún patrón que se pase de cabrón.
ROSS:
Y ahora te mandas solo.
POLO:
Al diablo la carrera militar.
ROSS:
Y siempre andas igual: sin chamba.
POLO:
(Lo mira) Hey, cómo sabes.
ROSS:
(Se sonríe). Nomás.
POLO:
Ora traigo un encargo.
ROSS:
Ah, sí; de qué...
POLO:
Te adivino lo que traes en la maleta.
ROSS:
Traigo de todo, ya te dije.
POLO:
Hasta dólares; es muy posible que traigas dólares.
ROSS:
Bah; traigo yerbas, piedras..., pero dólares, bah.
POLO:
Porque tú, sabes qué: tú te andas escondiendo.
ROSS:
Al revés: vengo a hacer un cobro.
POLO:
A dónde; ¿un cobro?, ¿ora pronto?
ROSS:
Este; sí...; voy por una bolsa de oros.
POLO:
Una bolsa; qué tan grande... (Sonríe) Y esos que te deben; qué tal si los
conozco; ¿son de por acá? Puedo hacerte el paro y cobrarles yo.
ROSS:
Ni que estuviera inválido.
POLO:
Cuánta desconfianza, eh...; por acá, un apoyo siempre sirve.
ROSS:
Voy a hacer un cobro, no a robar un banco.
POLO:
Te conviene llegar con algún conocido.
ROSS:
Prefiero llegar solo a San Pancho.
POLO:
San Pancho; eso queda por este lado; no tan lejos.
ROSS:
Voy a la plaza; a arreglar esa cuestión.
POLO:
Bueno, tú me caes bien: yo también voy para allá.
POLO
truena los dedos: salen tras de los cactos tres SILUETAS FEMENINAS cruzan la
carretera y desaparecen.
ROSS:
Y ésas; andan contigo, o de dónde salieron.
POLO:
Ellas alivian el dolor; mejor que cualquier medicina.
ROSS:
Ellas son parte de tu... ¿negocio?
POLO:
Algo por ese estilo. (Trans) Mira, cobramos lo que dices y armamos el proyecto;
cuánto vienes a cobrar.
ROSS:
No; mi magia es de otra.
POLO:
(Suave) Imagina esa jovencita con la que sueñas.
ROSS:
Yo no; ando de duelo.
POLO:
Por eso; viste a esas tres nenas, qué tal; y nomás con tronar así los dedos.
ROSS:
Pero, mira: yo ni puedo tronarlos.
POLO:
Primero tienes que armonizar las yemas de los dedos como tus centros de poder;
y luego...
ROSS:
Y luego tengo que poner mis billetes; todavía ni cobro.
POLO:
Soy el socio que necesitas.
ROSS:
Allá de donde vengo, he tenido que vender huesos, piedras, trapos, aire...
POLO:
Te falta vender... las perlas de la virgen.
ROSS:
Las perlas... de ¿cuál virgen? (Se ríen)
POLO:
Ya ves; me necesitas de consejero ahora que vas a cobrar.
ROSS:
Como esas niñas que vienen contigo, mago.
POLO:
Te gustaron, merolico.
ROSS:
Primero voy a San Pancho.
POLO:
Pero sí le entras al negocio; muchos ya quisieran...
ROSS:
Ando de duelo, porque; yo tenía unas nenas así, y las perdí.
Mi
talismán, nomás eso me queda de ellas; y aquí lo traigo: mi talismán; mi
serpiente emplumada.
POLO:
En tus manos está la fuerza.
ROSS:
El verdadero talismán para... volar hasta las estrellas, lo que te equilibra la
energía está acá, en la corteza de acá: la cerebral.
Desde
el pescuezo hasta los talones... sientes durísimo cuando te llega el golpe de
su fuerza. (Trans) Pero ese proyecto que dices, no veo que te funcione; no veo
que te saque de la miseria.
POLO:
Yo no soy miserable, güey: soy independiente.
Caminan
por la carretera; le hacen la parada al autobús.
ROSS:
Y quieres venderme tu proyecto.
POLO:
Compartirlo..., porque me caes bien.
ROSS:
Te caigo bien para transarme.
POLO:
Ya; vamos a San Pancho.
Se
oye el motor del autobús que se acerca; se detiene un instante. Ellos se suben;
arranca de nuevo y se va. ============ 2.- ESPEJISMO ==============
En
medio de la carretera, bajo el sol de las doce: tres SILUETAS FEMENINAS
cruzan
como en pasarela, cantan, y si también pueden, bailan sin gracia.
ELLAS:
"Ay, mi corazón es:
llamarada
sin arder
en
busca de encendedor.
La
temperatura sube
Devorada
quiero ser
y
abrazada con amor.
Ay,
mi corazón
no
pide auxilio
si
entre los dos
lo
sacamos entero de la quemazón.
Ay,
mi corazón.
Si
eres buen encendedor
ay,
espérame en la plaza;
paradito
junto al kiosco
bajo
el mero calorón.
Donde
se quema por arder
ay,
mi corazón...."
Las
PRESENCIAS FEMENINAS desaparecen como el espejismo que son.
============
3.- EN EL CAMION ==============
Interior
de autobús foráneo. Por el pasillo del camión, ROSS se mueve entre los
pasajeros.
ROSS:
Amables pasajeros, no es mi intención perturbar su viaje, pero la necesidad me
hace pararme frente a ustedes para... aquí con el permiso del operador que..,
es tan amable y que me da el chance de hablar con ustedes; nomás para pedir su
cooperación porque, su atención, porque miren; yo y mis compañeras somos,
nosotros veníamos con una caravana artística de la "Corona", pero
debido a las malas condiciones del vehículo, pues de repente que explota el
camión por un lado y...; desde entonces yo no...; yo quedé así como ven... de
imposibilitado para el jale; pero de nada valió que tuviera la razón yo, y mis
compañeras del elenco artístico; y así, sin deber nada fuimos objeto de un
abuso tras otro; fuimos víctimas de la pura arbitrariedad, de la pura corrupción,
y bueno, ya saben...; (Trans) No puedo, no podré trabajar nunca más; pero no
por eso voy a llorar en un rincón; este destino adverso se lo ofrezco a San
José, como mi
santo
patrón; y es en su nombre que pido un tantito de su valiosa ayuda económica.
(Canturrea algo de "Sin un amor".) Gracias mil, amables personas; lo
que sea su buena voluntad; con lo que gusten ustedes cooperar.
ROSS
canturrea algo más y llega con POLO, ahora como PASAJERO.
Gracias
por tu ayuda; la vida te lo multiplicará, gracias por apoyar una noble causa.
ROSS
espera del PASAJERO alguna moneda.
PASAJERO:
Cuál noble causa; a otro perro con ese hueso.
ROSS:
Gracias, gracias por cooperar.
PASAJERO:
(Duro) No.
ROSS:
Si no traes nada, carnal.
PASAJERO:
(Más duro). Aunque trajera: no te daría.
ROSS
titubea, mira a los demás.
ROSS:
Ando impedido para trabajar, pero... no para otras cosas.
PASAJERO:
Qué cosas; a ver, qué cosas.
ROSS:
Cosas como...; cosas como destapar caños y excusados; destapar orejas, como las
que traes puestas, mi buen.
PASAJERO:
Ah; qué tienen mis orejas.
ROSS:
Tú sabes; verdad, señores pasajeros, le estorban las orejas.
PASAJERO:
Igual y no te creo que estés impedido.
ROSS:
Amables pasajeros: les suplicaría un poquito de fe en el prójimo; el joven de
las orejas no cree en mi parcial invalidez..
PASAJERO:
Bah; sólo eres un payaso.
ROSS:
Pero tampoco, no se rían: ustedes tienen la bendición de una chamba medio
segura; yo ni pido tanto, pero he sufrido lo que se dice: ...un destino
adverso.
PASAJERO:
Destino adverso: mis aguacates. (Le chifla).
ROSS:
Si supieran; subir a un camión, así, es meterme de nuevo en aquella pesadilla;
y vivir otra vez aquellos horrores. El autobús se salió de la carretera, era de
noche, llovía, todo fue un remolino de gritos, de sangre y lamentos... (Trans)
Pero, no: amables pasajeros, un poco de su confianza; a ver, que se muestre en
una moneda.
Las
SILUETAS FEMENINAS le dan alguna moneda.
PASAJERO:
Mejor ponte a trabajar.
ROSS:
Estoy trabajando; que no ves.
PASAJERO:
Bájate.
ROSS:
Y tú quién eres.
PASAJERO:
Nadie en especial; un pasajero en el camión.
ROSS:
No me bajo.
PASAJERO:
No estorbes.
ROSS:
Ya me subí, ya estoy en la pesadilla.
PASAJERO:
Te parto tu mandarina, güey.
El
PASAJERO resulta ser POLO se levanta de su lugar, golpea
en
la cara al otro, lo tira al piso luego saca una pistola y las PRESENCIAS
FEMENINAS que enmudecen del susto.
POLO:
Tienes razón, esto no es una pesadilla... ¡esto es un asalto...!
POLO
muestra en alto su arma, crispado. Las SILUETAS FEMENINAS tararean, se ríen
nerviosas.
Silencio,
idiotas; esto es un asalto; en serio.
Una
maniobra del autobús, les hace perder el equilibrio.
Cállense,
gallinas; dejen de chillar y fórmense en fila: así.
Ahora
abran sus bolsitas. (Algún gritito) Nada de llantos, ni quieran tragarse sus
anillos. A ver: pongan aquí lo que... Todo: eso también.
ROSS:
(Intenta oponerse). No le den nada; no se dejen amedrentar.
POLO:
Tú también: echa lo que traigas de valor.
ROSS:
Mira, dónde encontraste esta pistolita; ...es de agua.
POLO:
Rapidito, merolico.
ROSS:
Qué te pasa: nos conocemos, se te olvidó...
LAS
SILUETAS FEMENINAS escapan; bajan del camión; presurosas.
POLO:
(De cerca). Saca lo que traes o te trueno.
ROSS:
(Se ríe). Yo sólo cargo mi veliz con hierbas; ya sabes.
POLO:
(Más cerca). Aquí te trueno.
ROSS:
Si fuera cierto, si fueras mago, me darías chance de salir de la pesadilla.
POLO:
Qué salgo ganando.
ROSS:
Yo... voy hacer ese cobro...; el que traigo pendiente.
POLO:
Cuál cobro, bah...; ese cuento del cobro, ya no te sirve.
ROSS:
Junto al kiosco de la plaza; ahí tengo que estar.
POLO:
(Distraído). Eh..; pues..., ya mero llegamos a San Pancho.
ROSS
se lanza sobre POLO y lo derrumba; saca una navaja de resorte y la abre frente
al rostro de POLO.
ROSS:
A ver, di; quién se muere primero.
POLO:
No, yo no.
ROSS:
Tú sí.
POLO:
Espérate, todavía no.
ROSS:
Se acabó para tí.
POLO:
Es tu pesadilla.
ROSS:
Por eso, güey.
POLO:
El que se muere eres tú.
ROSS
no lo deja seguir hablando en el pasillo del autobús, lo apuñala: lo mata
============
EN LA PLAZA ================
Bajo
el sol de la una y media: ROSS, junto a una banca de la plaza, con el veliz
abierto; de vez en cuando cruza alguna PRESENCIA FEMENINA.
ROSS:
No, yo no quiero que me compre; no vengo a vender nada tampoco; pero es que por
fin acabamos de recibir esta maravilla de la nueva medicina que pone la salud
en la palma de su mano, eh... Virgencita, acércate, ¿no? (Pausa). Que te
acompañe, y que te enseñe... cómo agarrar la lumbre de modo que no te queme
tanto, hijita; que te haga el milagro a ti también, que te acompañe la
serpiente emplumada... (Trans) Ah, pero... para que no se acabe todo... (ROSS,
saca frascos del veliz; los coloca en el piso). Estas cápsulas de nopal,
deshidratado y comprimido, son las que contienen la potencia aquellas fuerzas,
las que vienen de allá abajo, con la fuerza curativa de la madre tierra. Si no
quiere no me compra, pero hágame caso y consuma nopal, virgencita: así nomás la
penca; y en pocas semanas va a darse cuenta, va a notar la diferencia. Aparte
de las cápsulas ingiera tres pencas al día, con miel y limón... sí, virgencita:
el milagro está en una penca de nopal.
Una
SILUETA FEMENINA se detiene, le compra un frasco.
Gracias
virgencita: tu ganas, y yo... me dejo ganar por unas monedas. A ver esa mano
generosa, esa mano buena amiga, cruza en la mía esta moneda, yo no soy de por
aquí, vengo de muy lejos y no he podido dar con las personas que busco; no
conozco a nadie... Yo soy Luis Sánchez; pero ellos, sabe cómo se llamarán...
Llegué en el camión que pasó hace rato. Por eso: si alguna de ustedes sabe de
alguien que me ande buscando, les encargo que le digan que sí, que aquí estoy.
Las
PRESENCIAS FEMENINAS, entre risas compran otro frasco.
Que
la Serpiente Emplumada te acompañe, que te haga el milagro; cuál quieres. Si
cruzas mi mano con plata verás que vas a salir ganando: el sol... sí se murió;
ya tiene mucho de estar así; pero no te das cuenta porque sigue llegando su
calor; ya ves a esta hora. Es que lo venía yo diciendo: el final de todo estaba
cerca, pero ahora sí: ya llegó. Fíjense: como las cosas y lo demás ya comenzó a
morirse; las raíces están secas. Todo se va a acabar.
Las
PRESENCIAS FEMENINAS se van.
No,
virgencitas: dónde van, ¿a la nevería? Díganme: qué milagro les gustaría más, y
yo...; o a ver cuál quieren que les cante. (Pausa) Ese sol calienta como el
infierno, pero... no es cierto; nada es lo que parece y... el sol está muerto.
Desde cuándo: quién sabe.
ROSS,
cierra su veliz y se va.
==========
5.- EN LA CANTINA ===============
POLO,
como CANTINERO tras la barra; suena un teléfono.
CANTINERO:
(Al teléfono). Bueno, bueno; ¿eh? oye, no salgas con eso; ese güey lleva horas
bajo el rayo del sol; a ver cómo me lo transo, ¿eh?; para nada, el trabajo está
casi hecho. No quiero oírte; no acepto cambios a mitad de la maroma; bueno. No
estoy jugando, cabrón; conmigo así es; bueno. (Cuelga).
Se
pone a limpiar la barra. ROSS, llega con cajón de BOLERO.
BOLERO:
Qué calorón.
CANTINERO:
Es la mera hora.
BOLERO:
Y ni una nube.
CANTINERO:
Bueno, qué quieres tú.
BOLERO:
Un trapazo por una chela.
CANTINERO:
Tú eres el que estaba en la plaza hace rato junto al kiosco...; no eres de por
aquí, verdad.
BOLERO:
Una cerveza, y te boleo las botas.
El
CANTINERO lo observa; destapa una cerveza. ROSS, se bebe casi toda. El teléfono
vuelve a sonar
CANTINERO:
(Descuelga) Bueno, y ora qué.
BOLERO:
Aquí se siente fresco; y más con la cerveza helada.
CANTINERO:
(Al teléfono) ¿Qué dices?, no entiendo.
BOLERO:
Está duro el solazo allá afuera.
CANTINERO:
(Al teléfono) ¿Eh?, no se oye bien; vuelve a marcar. (Cuelga de golpe) Orale,
tú: dales una buena boleada.
BOLERO:
Se nota que..., estas son mandadas hacer.
CANTINERO:
Son de Victoria; conoces por allá.
BOLERO:
Sí; conozco muchos lugares; pero ora vine a buscar un individuo; quedamos de
vernos cerca del kiosco, pero nada...; ni llega, ni nada.
CANTINERO:
Ah; a quién dices que buscas.
BOLERO:
No; ni sé cómo se llama... Yo soy Luis Sánchez, pero...;
no
habrá venido alguien a preguntar por mí.
CANTINERO:
(Suena el teléfono) Oye; a lo mejor yo soy el que buscas, eh...
(Al
teléfono) Bueno, bueno; no, por qué; yo qué tengo que ver en eso.
BOLERO:
(Se pone a cepillar las botas) Si tú eres el que busco, ya estuvo; apenas
llegué hace rato. Luego, ya conoces a ese Licenciado, es duro; me figuro que
ahí traes mi dinero. (Silencio) Ese Lic. nunca se le da gusto; y es una piedra
para soltar los centavos. Sí; me debe una feria por una comisión. Eh, por un
viajecito a Piedras; yo le hice el paro y llevé a unas..., unas gentes hasta
Piedras Negras: las dejé en un restorán del centro, cerca del puente. Y ora,
vengo por el pago pues, como quedamos.
CANTINERO:
(Al teléfono) Sí, yo creo que...; pero no es ni tanto.
BOLERO:
¿Eh?, no... no me regresé con el carro y ora así ando: de aventón, como se
pueda; qué bueno que te encontré, no traigo un centavo en la bolsa.
(Trans)Están buenas las nenas de las charolas... y también estas botas.
CANTINERO:
No: no entiendo nada. (Cuelga de golpe)
Cruza
una PRESENCIA FEMENINA lleva una charola con cervezas.
BOLERO:
¿Y aquí trabajas... de cantinero?
CANTINERO:
Trabajo por mi cuenta: siempre.
BOLERO:
Es que... desde que entré, me llamaron la atención: se parecen a unas botas que
tuve; porque una vez yo tuve un par.
CANTINERO:
¿Un par... de botas?
BOLERO:
Un par de nenas.
CANTINERO:
Dos nenas; ¿las dos para tí?
BOLERO:
Ajá...; pero ya no las tengo.
CANTINERO:
Las nenas.
BOLERO:
Ni las botas.
CANTINERO:
Y qué tal estaban.
BOLERO:
Chulas; eran dos criaturas tan chulas como hechas a mano; juguetonas,
cantarinas y tan listas. (Trans) Ah, pero... me las robaron.
CANTINERO:
A las nenas.
BOLERO:
Y las botas: seguro fue el mismo; si supiera quién fue.
CANTINERO:
Quién fue qué.
BOLERO:
Eran como dos sirenitas: les encantaba nadar en el río Ah, qué lindas eran.
CANTINERO:
Por eso las metieron al talón; ¿las buscaste?
BOLERO:
Pues nomás, por el morbo de ver dónde fueron a parar: y sí... Las "Doble
Sisters", así las anunciaban en uno de esos letreros con foquitos. Como
"Doble Sisters"... así las fuí a encontrar.
CANTINERO:
De artistas.
BOLERO:
Con las niñas así pasa: nunca sabes para quién trabajas; yo les enseñé todo, y
otros les sacaron la ganancia. (Trans) Ah, las extraño, cómo no, aquí: una en
cada mano; encueraditas, se me enroscaban una de cada lado. En las noches de
más calorón... apenas me consuelan un tantito las víboras, y como tienen su
sangre más fría que uno, más fresca. (Trans) Esto es; ya estuvo el trapazo; ora
qué tal si pides otra chela para mí.
CANTINERO:
(Destapa y le da otra cerveza) Cómo es que te llamas.
BOLERO:
Luis Sánchez.
CANTINERO:
Te ví bajo el rayo del sol, y pensé: este es fuereño; va a querer una cerveza y
no trae con qué.
BOLERO:
Por eso: qué bueno que te encontré, ya necesitaba cobrar... (Trans) Ya estuvo:
estas botas ya quedaron.
CANTINERO:
(Las revisa) Oye, no que te gustaban tanto mis botas; así das grasa...; me las
dejaste igual.
BOLERO:
Ora sí se le ven relucientes: como nuevas.
CANTINERO:
Tampoco; estas mugres son de, de... viejísimas; se las cambié a un paisa por,
por unas herramientas.
BOLERO:
Pues cumplí, y vengo a lo que vengo: a cobrar. Págame.
CANTINERO:
La boleada es por las chelas. (Al teléfono) Bueno, bueno.
(Se
aparta del otro) Cómo dices, a ver. Eh, no; eso es otra cosa. El jale iba a ser
otro. (Pausa) Ya sé: es una orden. Bueno, pero a mi modo; que me dejen a mí,
diles. Bueno, bueno, por ahí te aviso. (Cuelga)
BOLERO:
Mira: no te hagas el desentendido; yo cumplí, y vengo a que se me pague lo
debido.
Las
SILUETAS FEMENINAS traen cerveza; pero el CANTINERO les ordena regresarse.
CANTINERO:
Sabes con quién acabo de hablar; con gente que te conoce rete bien, Luisito
Sánchez ¿sabes qué dicen? que tu encargo, que no lo cumpliste; y que no mereces
ningún pago, al contrario.
BOLERO:
Claro que cumplí: dejé a esas personas en el restorán de la Tampiqueña, cerca
del puente de Piedras.
CANTINERO:
Dicen que no; que las fuiste a dejar en otras manos.
BOLERO:
Pero, ¿quién dice?
CANTINERO:
El que te iba a pagar; ora me informan que no. (Pausa)
BOLERO:
Yo cumplí.
CANTINERO:
Allá dicen que no.
BOLERO:
Y mis botas.
CANTINERO:
Allá hablan de traición.
BOLERO:
Nomás que encuentre al que me robó las botas.
CANTINERO:
Allá quieren vengarse.
El
BOLERO lo sujeta con fuerza por los tobillos.
BOLERO:
Le va a doler. Al bato que me las robó, le doy un tajo detrás de la oreja y...;
le va doler al bato.
CANTINERO:
De cuál bato dices; a quién vas a matar, merolico de rastrojo.
BOLERO:
A nadie, no voy a matar a nadie; nomás voy a ayudarle porque muerto ya está.
El
BOLERO de un jalón hace caer al otro sobre la barra llena de vasos. Las
SILUETAS se espantan.
El
BOLERO empuña su navaja y va a clavarla sobre el otro.
Pero
se oye un disparo, y el BOLERO cae, como muerto,
detrás
de la barra. El CANTINERO recupera el teléfono: marca y espera; marca de nuevo.
CANTINERO:
Bueno, bueno... Hecho; está hecho. (Pausa) Sí. (Pausa). Que sí... Claro, de
aquí no me muevo. Bueno, bueno.
Una
de las SILUETAS se acerca:
CANTINERO:
Dónde andabas.
UNA
CHAVA: ¿Me estás invitando?
CANTINERO:
Salud.
UNA
CHAVA: Aparte de chelas, qué hay.
CANTINERO:
Eso que estás pensando.
UNA
CHAVA: Eres un agasajo, mi rey.
CANTINERO:
Bueno, qué te tomas.
UNA
CHAVA: ¿Pido lo que quiera?
CANTINERO:
Siendo nacional.
UNA
CHAVA: Ron con agua.
CANTINERO:
Misión cumplida.
UNA
CHAVA: Te felicito.
CANTINERO:
Y qué, dónde vamos.
UNA
CHAVA: Tengo que echarle un fon al doctor Ruiz.
CANTINERO
No te tardes; te conviene.
UNA
CHAVA: (Se aleja) Promesas.
CANTINERO:
Te espero afuera.
Salen
juntos; empujando la barra y los vasos quebrados.
========
6.- EN LA PLAZA, DOS. =========
ROSS,
con un brazo vendado, está sentado en la banca de la plaza.
ROSS:
A ver, quién más va a querer un frasco; ah, sí; vean ustedes: estas perlas
doradas contienen toda la fuerza curativa de la madre tierra; la mezcla secreta
de varios aceites y polvo de víbora de cascabel; y como sabemos produce la
ponzoña más efectiva, la más rápida, la más peligrosa; y por qué; ah, porque
las moléculas del veneno reciben mayor presión atmosférica; gracias a la menor
temperatura entre los huesos del reptil; que al mezclarse con finos aceites...
Se
acerca una SILUETA FEMENINA.
Estamos
decididos a terminar con tanta píldora engañosa, fíjate, mi niña: mira cómo vas
en la diaria tarea de ganar unos pesos con más sudor que alegría; y por qué ese
cansancio, ese malestar, ese desgano, qué pasó: mira, niña: préstame una
pequeña ración de tu... atención y mira estas perlitas que traigo; si se toman
con buena voluntad, verás los resultados reales, porque el cambio se produce
acá, por acá arriba: en las glándulas superiores, que son las meras que mandan.
Entonces, tú te das cuenta: no es tanto cansancio, es más que nada: confusión,
es un hondo... desamparo, y también: un poquito de miedo.
La
SILUETA FEMENINA se sienta en la banca, junto a ROSS.
Qué
tal, mi niña; ya sabes, soy fuereño; ahora vengo del sur. Allá estuve viviendo
en una colonia que se tragó la gran ciudad...; cómo ves, ora ando en el sagrado
negocio de llevar el mensaje a tanta gente que ni conoce nada... Pero ora por
San Pancho me ha salido un tipo, un ojete que quiere acabar conmigo; van varias
veces que casi me mata. No, pero no me puedo ir; tengo mucho quehacer en San
Pancho.
La
PRESENCIA FEMENINA se deja acariciar por el.
Te
has puesto muy bonita, niña; cuántos años tienes. Yo... soy un infeliz
forastero que no trae ningún doble interés para engañar a nadie. Esta mañana me
fue bien, acabé toda mi mercancía y orita estoy rematando mis últimas muestras.
Mira, fíjate bien: tomas una de estas perlitas; la frotas con tus deditos hasta
que esté tibia, blandita; luego aprietas y aprietas, eh, hasta escurrir su
contenido sobre lo que te agrade. Digo, con todo respeto, su plato favorito:
postre, verdura, lo que más se le antoje. (Pausa) Qué tal, mi niña; tú y yo ya
nos conocemos, verdad; pero no nos vemos desde... ¿te acuerdas? (Ella se
levanta) Oye, niña: pero no te vayas sin conocer el producto.
La
SILUETA FEMENINA se va; ROSS queda solo.
Yo
no vengo hipnotizando víboras, ni quiero venderle a nadie las perlas de la
virgen...
Trans.
Pero
las botas del tipo, con eso me di cuenta; desde que entré a la cantina, lo
primero que vi fueron las botas; qué canalla... Con eso se sentenció.
Trans.
Las
que habrán pasado mi sirenitas; de paso me voy a desquitar también por eso.
ROSS
se recuesta en la banca; y parece que se queda dormido, bajo la resolana de las
cuatro de la tarde.
=======
7.- EN EL KIOSCO ==========
Entra
un alegre tema musical. Las tres PRESENCIAS FEMENINAS como
bailarinas
ejecutan un paso, varias veces, hasta cierta coordinación.
LAS
TRES: Soy cualquier cosa,
perdida
en el mar.
NENA:
Cómo sufrí, cuanto aprendí,
aquella
tarde que me atreví.
Pero
hoy sólo soy
una
perla cualquiera.
LAS
TRES: Soy cualquier cosa
perdida
en el mar.
NENA:
Güero de rancho,
de
gorra torcida;
de
ojotes muy negros
y
fácil hablar.
LAS
TRES: Pero hoy sólo soy
una
perla cualquiera.
Soy
cualquier cosa
perdida
en el mar..."
Remate
musical. Sube el ruido de un autobús.
Desaparece
el kiosco.
=======
8.- EN EL CAMION, DOS ======
Interior
del autobus que enfrena. El CHOFER al volante. Suben las SILUETAS FEMENINAS;
luego sube POLO, se queda de pié junto al chofer. .
CHOFER:
Corriéndose para el fondo; atrás hay lugar. Orale.
POLO:
Este, ¿pasas por el aeropuerto?
CHOFER:
Eh, No.
POPO:
Cómo que no.
CHOFER:
Pos claro que no.
POLO:
Pero éste es el único camión.
CHOFER:
Por aquí no hay aeropuerto, güey.
POLO:
Ah, pos dónde estoy.
CHOFER:
Quiubo, no te hagas.
POLO:
No; pos cómo se llama aquí.
CHOFER:
A poco no sabes. (Silencio)
POLO:
Vas derecho; al "albatros"; eso quise decir: "albatros" Ese
chofer; el camión pasa cerca del "Albatros".
CHOFER:
Si; paso cerca, pero... todavía es temprano; ahí el show comienza ya tarde.
POLO:
Traigo un encargo.
CHOFER:
Un encargo; conoces al dueño.
POLO:
No.
CHOFER:
Eres pariente de alguna de las que bailan.
POLO:
Negocios; nomás eso... (Silencio)
CHOFER:
Compra y venta, ¿...de todo?
POLO:
Como cualquier negocio. (Silencio)
CHOFER:
Bueno, y tú qué te llevas.
POLO:
Nada, casi nada.
CHOFER:
Y la mercancía; qué tal, eh.
POLO:
No, cuál dices; si yo, nomás voy al "ALBATROS" y ya.
PASAJERA:
Bajan.
El
camión frena; se baja una de las SILUETAS FEMENINAS.
POLO:
Cuánto falta para el "ALBATROS"
CHOFER:
Tú también, bájate...; ahí derecho llegas.
POLO:
Llévame hasta allá.
CHOFER:
Bájate, que ando retrasado.
POLO:
Carajo; quiero que me lleves..
CHOFER:
No me voy a desviar de la ruta.
POLO:
Tú haces lo que te ordeno.
CHOFER:
Como operador de la unidad digo que te bajes aquí.
POLO:
Llévame a ese congal; dale para el "ALBATROS"
CHOFER:
Andas buscando bronca, eh.
POLO:
Date la vuelta..., o aquí te mueres.
El
CHOFER frena de golpe y deja el volante; las otras PRESENCIAS FEMENINAS se
bajan.
CHOFER:
Qué pasó: vas a atracarme; cómo que te subes así al autobús buscando un
aeropuerto que no existe.
POLO:
Tengo prisa; voy a cumplir un trabajo.
CHOFER:
Al Albatros; ahí vas a matar a alguien, o a que te maten a tí.
POLO:
Me encargaron que te matara a tí, cómo ves. (Saca su revólver) Y de paso; dame
la lana del pasaje.
CHOFER:
Qué me vas a robar; estoy tan jodido como tú. (Le arroja unas monedas)
Recógelas. (Le patea el arma en la mano de POLO) Ora voy yo... (saca un
desarmador)
POLO:
No es por la lana; es porque traicionaste a aquellos batos, ya sabes cuáles.
CHOFER:
Tú hiciste algo peor; me jugaste chueco a mí. (Le clava el desarmador en el
vientre) Esto te lo has ganado bien.
POLO
se dobla sobre sí mismo.
POLO:
Ay, güey; ya me desgraciaste; (recupera el arma) pero todavía puedo; (dispara
al techo; cae hacia atrás)
EL
CHOFER patea el cuerpo tirado en el suelo.
CHOFER:
Aquí se cumple tu encargo, ahora sí.
POLO:
(Se incorpora) Esto no tiene fin.
CHOFER:
(Asustado) Muérete, o necesitas la puntilla de la misericordia. (Le pica otra
vez)
POLO:
(Apuntándole) Te llevaré conmigo al infierno.
CHOFER:
(Se cubre) Que la serpiente emplumada te salve.
POLO:
Muérete, cabrón. (Dispara, pero falla)
El
CHOFER permanece de pie un tiempo vuelve a clavar su desarmador en el cuerpo de
POLO hasta cansarse. Levanta el cuerpo y lo lanza fuera del autobús.
El
vehículo se pierde en lo negro.
La
musica se apaga.
POLO
yace en el suelo; se acercan tres SILUETAS curiosas; al ver que está muerto,
salen asustadas.
========
EN UNA CELDA, SIN NUM =============
En
la penumbra, un hombre custodia inmóvil al otro que parece encerrado.
ROSS:
No es mi sangre; es sangre de venado... Flechas; flechas como estrellas que
cruzan el cielo. Flechas mojadas en sangre de venado.
CUSTODIO:
Cállate ya. (Mientras limpia su arma).
ROSS:
Ves aquella estrella; es una flecha que cruza por el cielo negro. Yo sé. Somos
flechas; cada uno por su cuenta, es una flecha; y buscamos dónde clavarnos.
(Trans)
Y tú; qué haces aquí.
CUSTODIO:
De guardia.
ROSS:
Como un poste de la luz.
CUSTODIO:
Como debe ser.
ROSS:
A ver, guardián; podrías tratar de mirarte el dedo de en medio; a ver, mira si
puedes.
CUSTODIO:
Ya fue suficiente.
ROSS:
Mírate el dedo; ése es el guardián; el único guardián de tus raíces; de tus
amores, tus muertos... y de tus flechas.
CUSTODIO:
Cierra la boca.
ROSS:
Allá en el centro, hay una gran iglesia; estuve adentro y supe lo que se
siente. (Silencio) Es un templo viejo; cansado. (Silencio) Se mira cansado por
el peso de las palomas; sí, el templo está cansado de tanta paloma que le nace
y se le muere encima, en los patios, en las ventanas y en las azoteas.
CUSTODIO:
Pinche merolico de banqueta.
ROSS:
Las palomas allá se mueren de asfixia; cuando buscan protegerse del frío, se
suben unas arriba de otras; se enciman, se amontonan; se aplastan; se asfixian.
CUSTODIO:
Ya.
ROSS:
Se mueren.
CUSTODIO:
Que te calles.
ROSS:
Se momifican.
CUSTODIO:
Cállate, güey.
ROSS:
El olor a muerto se extiende por toda la plaza.
CUSTODIO:
Será el olor de tu propia mierda.
ROSS:
(Grita) No dejes que tanta paloma muerta se te amontone en la azotea; guardiàn,
hazme caso.
CUSTODIO:
Ahí quédate, o te quiebro la azotea.
ROSS:
No dejas cagar a gusto.
CUSTODIO:
¿Te quieres morir otra vez? (Lo golpea)
ROSS:
Ya no, no me pegues: puedo ser una flecha que se te mete por una oreja y sale
por la otra
CUSTODIO:
Te voy a desbaratar la nariz. (Lo golpea de nuevo)
ROSS:
Esta sangre no es mi sangre; es sangre de venado.
CUSTODIO:
Es tu propia sangre, güey.
ROSS:
Esta sangre puede hacerte el milagro: puede hacerte un hombre diferente...
CUSTODIO:
Y qué salgo ganando.
ROSS:
(Grita) La flecha de la verdad.
CUSTODIO:
Bah..; mejor ofréceme las perlas de la Virgen.
ROSS:
¿Tú me las comprarías?
CUSTODIO:
Si las tuvieras no estarías aquí.
ROSS:
Ahh...; las lenguas se multiplican; inventan lenguajes que nadie habla...; es
el fin de todo lo que ves, ah... cierra los ojos.
CUSTODIO:
(Se ríe) Nel.
ROSS:
Ciérralos, que para los incrédulos como tú... también hay salvación.
CUSTODIO:
Salvación; si yo creo en dios.
ROSS:
Es lo de menos.
CUSTODIO:
(Titubea) Sí, eh; creo en, creo en..., ¿eh?
ROSS:
Qué importa: ¿crees en los milagros?
CUSTODIO:
(Cierra los ojos) Sí.
ROSS:
Basta con eso mi buen, para que merezcas un milagro.
CUSTODIO:
(Sin abrir los ojos) Uno... ¿para mí?
ROSS:
Recuerda: no pienses en dios; experimenta ser dios, y chance descubras algo que
ya sabías: eres una flecha.
CUSTODIO:
(Abre los ojos; lo encañona con una pistola). Quiénes son tus amigos; a quién
le fuiste a dejar las viejas que llevabas a Piedras Negras. Se quedaron
esperando a las chavas, y ora andan los señores muy disgustados.
Acciona
el arma, pero no dispara; desconcierto.
ROSS:
¿Eh?; ya ves, no puedes.
CUSTODIO:
Qué chingados...
ROSS:
No puedes volver a matarme.
CUSTODIO:
Cállate, maldito. (Le golpea con el arma)
ROSS:
Hasta los ciegos pueden verlo; me puedes pegar hasta que todos perros se
cansen, pero no podrás matarme.
CUSTODIO:
De dónde te escapaste: del manicomio.
ROSS:
(Delirante) Sí... me escapé. Eso es: me escapé de... del tambo; de un
cementerio de palomas.
CUSTODIO:
De aquí no se puede escapar, no hay por dónde; sigues encerrado. ¡Seguimos
aquí...!
Lo
golpea con el tolete.
ROSS:
Yo sí me escapé; (se ríe) ya no puedes a matarme...
Recibe
más golpes; grita
No
me duele; no siento nada. Ese mi buen: indio ladino, como serpiente cubierta de
plumas me desafano. Mira: esta sangre que corre, puede ayudar a ser un hombre
distinto. Pégame. Esta sangre es la sangre del venado: a mí, ya no puedes
dañarme más.
ROSS,
demencial, se ríe sin poder detenerse.
CUSTODIO:
Te golpearé, te golpearé hasta matarte.
En
el oscuro lo golpea; la música cubre los gritos.
============
9 - EN LA PASARELA ===============
La
Pasarela se enciende con un tamborazo. Aparece POLO como el CONDUCTOR que
anuncia la Variedad en el lugar.
CONDUCTOR:
Okey, Okey; muy contentas las tengan hoy; así se las desea este su amigo, okey,
desde aquí, como todas las noches, en un rincón donde lo oscuro se enciende, el
alma se ilumina y el cuerpo se prende a pesar de los pesares. (Tamborazo) Su
antro favorito: "EL ALBATROS", hace clik para que los ánimos se
enciendan en cadena.
(Tamborazo)
Felices noches, caballero. Usted, el de la corbata; quien más. Vamos de gane,
para ser martes, acá se ve que tenemos un cliente. No piense que vino el día
equivocado, amigo; la noche le pertenece, salud. Okey. Y ya nuestra pasarela
"Concha Nácar" se pone de lujo con la Presencia Femenina en su
expresión más voluptuosa y cachonda. El arte de la danza hecho mujer: digo, dos
mujeres... Dos nenas que comenzaron desde abajo; no se ría, caballero... Ellas
tuvieron que andar de meseras en diferentes lugares; mientras se daban a
conocer...Ahí se fueron fogueando en el oficio de servir, hasta que un día,
bueno, las conocí...; ellas le
echaron
ganas, y pues. (Tamborazo) Aquí están: son un par de diamantes pulidos con
talento y disciplina. A ver un aplauso por el glamur y la cadencia de...:
"Las Doble Sisters".
El
CONDUCTOR manda tamborazo. En la pasarela: Dos Bailarinas
de
pluma y lentejuela repiten un mismo paso, hasta lograr una cierta coordinación.
Igual cantan una línea que repiten, hasta armonizar algo.
SILUETAS:
Pero hoy sólo soy... una perla cualquiera.
Cualquier
cosa... perdida en el mar.
Se
acerca a la pasarela un CLIENTE , traje y corbata.
CLIENTE:
A esas muñecas yo las conozco; sí, son ellas.
Va
a subirse a la pasarela, el CONDUCTOR lo detiene.
CONDUCTOR:
Quiubo, ¿ya te vas?
CLIENTE:
¡Ora, suéltame!
CONDUCTOR:
La salida está enfrente.
CLIENTE:
Ya sé, tú.
CONDUCTOR:
Entonces dónde vas.
CLIENTE:
Ellas: ¡son ellas...!
CONDUCTOR:
(Lo sujeta) Pero tú tranquilo.
CLIENTE:
Estás güey.
CONDUCTOR:
Quieres un trago, bailar un rato, un masajito.
CLIENTE:
(Empuja al otro) Deja pasar.
CONDUCTOR:
(Lo para) Está prohibido.
CLIENTE:
Son mis Doble Sisters.
CONDUCTOR:
No hay paso a camerinos.
CLIENTE:
Oyes, soy un cliente.
CONDUCTOR:
Espérate a que acaben su numerito.
CLIENTE:
Por qué te metes; aquí trabajas.
CONDUCTOR:
Soy el encargado por hoy.
CLIENTE:
Ah, como el dueño.
CONDUCTOR:
Y para tí: el que manda.
CLIENTE:
Esas viejas: también tú las manejas.
CONDUCTOR:
A esas nadie las maneja.
CLIENTE:
Pues, no me gusta esa variedad.
El
CONDUCTOR truena los dedos. Las bailarinas se sorprenden, se descontrolan. Una
de ellas se acerca.
CONDUCTOR:
Atiende al señor, nena.
NENA:
Oye..., Pepe de qué, te llamas.
CLIENTE:
¿Eh?
NENA:
De seguro tú te llamas: Pepe.
CLIENTE:
No, claro que no.
NENA:
Mi hermano se fue a vivir con un tal Pepe; y tú me gustaste para que te
llamaras igual. Pero, no: te has de llamar... ¿Nacho? Conocí un Nacho; repartía
niñas por los congales de Tlaxcala; más para el sur... Oye, no te gustaría una
cuba, para empezar a festejar, eh. ¿No tienes calor?
CLIENTE:
No vine a chupar, sino a cobrar .
NENA:
Ay, ¿no quieres bailar? ¿de que signo eres?
CLIENTE:
No sé.
NENA:
Qué pesado.
CLIENTE:
Yo nomás me festejo el santo; el cumpleaños nunca he sabido cuándo mero es.
NENA:
Pues si viniste a aburrirte, allá tú. (Se seca el sudor)
Las
DOBLE SISTERS cantan, y de nuevo el CLIENTE intenta subir a la pasarela.
CONDUCTOR:
Oh, que te esperes; cuando acaben les invitas algo.
CLIENTE:
También fichan.
CONDUCTOR:
(Lo aparta) Se te hace que las conoces.
CLIENTE:
Sí, claro; son mis sirenitas.
CONDUCTOR:
A muchos les pasa.
CLIENTE:
¡Son las mismas!
CONDUCTOR:
No te ilusiones.
CLIENTE:
Llevo meses sin verlas, pero solo hay unas así.
CONDUCTOR:
Estas son otras; apenas se contrataron antier. Todavía ni se acoplan; míralas.
CLIENTE:
Pero..., son igualitas...
NENA:
(Insiste) Oye, Pepe: no serás tú el del recado.
CLIENTE:
¿Cuál recado?
NENA:
Hazte para acá, no seas ranchero. (Le dice algo en secreto)
CLIENTE:
Dónde; no veo a nadie.
NENA:
Preguntó por alguien así, así: como tú. (Le guiña el ojo) Habló de unas perlas;
de un talismán. Dijo que, pues... el dinero que ibas a cobrar: que siempre no.
CLIENTE:
Pero... vengo desde Piedras Negras.
NENA:
Ay, a poco; y qué tal el calor por allá; infame, verdad.
CLIENTE:
Yo cumplí: ¿cuál es el pedo? (Un silencio)
CONDUCTOR:
No grites o te saco.
CLIENTE:
No es justo; necesito esa feria para...
CONDUCTOR:
Si no hay dinero, tú, te regresas a la...., como viniste.
CLIENTE
No me voy con las manos vacías... no crean que es fácil transarme; se roban mis
chamacas, me hacen venir desde tan lejos; hasta me peleé con un imbecil que
desde que me vio quiere transarme; y me salen con que hoy no hay pago; ¿Dónde
están las verdaderas doble sisters?, mis sirenitas.
CONDUCTOR:
Ni preguntes: no cargues con otro rencor.
CLIENTE:
Oye, de veras eres el encargado de aquí, el güigüis y lo demás pero... y esas
botas.
CONDUCTOR:
Eh; cuáles.
CLIENTE:
Traes las botas del otro bato, el de la cantina...; por qué, eh. Las botas; son
las mismas... Eres un ojete.
CONDUCTOR:
Pues sí: se va aprendiendo a ser... y la vida es bien corta.
CLIENTE:
Me las robaste y yo... me quedé jodido; mereces que te mate mil veces.
CONDUCTOR:
Ora, Nena; este cliente se sigue poniendo pesado.
NENA:
Déjamelo a mí tantito.
La
NENA jala al CLIENTE aparte. Tamborazo.
DOS
PRESENCIAS toman el centro, y cantan como Doble Sisters:
DOBLE
SISTERS: Cantan
Fue
un güero de rancho...: de gorra torcida.
De
ojotes muy negros..., y fácil hablar.
Cómo
sufrí...: cuánto aprendí
aquella
tarde, que me atreví.
Pero
hoy sólo soy...: una perla cualquiera.
Soy
cualquier cosa... perdida en el mar.
Tamborazo.
CONDUCTOR:
(Les aplaude) Muy bien, muchachas. Ahí la llevan; okey ahora de vuelta repitan
esa rutina; con fibra: uno, dos, uno. (Palmea) Desde aquí, desde su antro
favorito... el "ALBATROS" ; con la cachondería de: las "Doble
Sisters". Usted la ve. Usted la pide. Se la llevamos a su mesa. Para una
noche erótica y excitante.
Tamborazo:
ellas repiten. El CLIENTE se lanza sobre el otro y ambos luchan; las bailarinas
pierden y corrigen el paso sin cesar; el CONDUCTOR da un duro empellón al
CLIENTE que cae sobre la pasarela. Ellas gritan, pero siguen con su baile.
Tamborazo. El CLIENTE se levanta y de nuevo luchan; arrancándose ropa y
accesorios. De pronto: se dejan de pegar y se miran uno al otro: se reconocen
como los mismos: "POLO" y "ROSS".
ROSS:
Eres tú.
POLO:
Lo que ves... es lo que es.
ROSS:
El ojete del mago.
POLO:
Merolico, güey.
ROSS:
Lo sabía; siempre eres tú cuando me va mal.
POLO:
A mí me toca ganar, por mago.
ROSS:
Debí matarte desde antes; de qué te ríes.
POLO:
Qué pasó; tu talismán te anda fallando; qué pasó con esa serpiente y esas
plumas. Ya ves, ora los jefes cambiaron las señales... porque tú te culeaste,
se supo luego; y con esos batos no se puede, güey.
Saca
una pistola enorme.
ROSS:
Y en lugar de dinero: un balazo...; o cuántos vas a darme.
POLO:
Los balazos que necesites.
ROSS:
Y qué esperas, que me hinque a llorar; o que te mate yo primero... (Silencio)
POLO:
Pobre de ti, merolico; cuánto hace que no lloras, eh; que no te miras la mano;
esa mano puñetera, por qué no te la miras bien... Luis Sánchez: mírate la
palma.
ROSS:
Me la he visto. (Se observa la mano) La conozco bien.
POLO:
Ahí las traes; mírate las rayas, cabrón. "Todo traidor tiene que
tronar" Así que, ni me reclames. Los jefes te traen en la mira; les
fallaste gacho y eso no les pasa. En este bisne de las chavitas, el ajo anda
orita muy caliente y tú sabes cómo es: "el traidor: truena"...,
cincho.
ROSS:
Y nomás: a ti te dieron el encargo y ya.
POLO
Que fue por unas nenas, las debías dejar en Piedras Negras, pero te las
llevaste hasta ciudad Acuña. Y no; cuando le fallas a alguno, los otros jefes
respingan... Te conviertes en blanco.
ROSS:
Y ora..., me vas a reventar la cara.
POLO:
Te voy a reventar las almorranas del alma.
ROSS:
Pero ya estoy muerto; y tú también.
POLO:
De eso se trata.
ROSS:
Espérate: cuando me levante me verás horrible; y..., te voy a perseguir con
esta navaja, para clavártela en la nuca.
POLO:
Lo que ves, merolico... eso es lo que es.
ROSS:
Es el caos.
POLO:
Es el puro calorón.
Grita
al vacío.
ROSS:
Que me devuelvan mis sirenas.
POLO:
Nunca fueron tuyas; como las perlas de la virgen.
ROSS:
Inalcanzables.
POLO:
Déjame decirte, culero. Yo también las conocí; y me clavé con ellas. Pero no
vivimos esas cosas bonitas que platicas. Con ellas me tocó conocer el infierno.
Un
silencio.
¿Eh?;
no dices nada.
ROSS:
Aquellas serían otras; no eran las meras meras sirenitas.
POLO:
Puede... Dicen que a las primeras Doble Sisters las mataron pronto. Que juntas,
dicen; las dos... En un motel que está por San Luis...; y no fue suicidio,
aunque eso dijeron.
Un
silencio.
ROSS:
Ya no te creo nada.
POLO:
Mejor; cargarás en la tumba un rencor menos.
ROSS:
Tu magia es aire, es nada.
POLO:
El traidor tiene que tronar. (Saca su revolver)
ROSS:
Pero quién traicionó primero. (Saca su navaja)
Las
PRESENCIAS FEMENINAS realizan su número final:
LAS
TRES: "Cómo sufrí; cuánto aprendí.
Pero
hoy sólo soy... una perla cualquiera.
Soy
cualquier cosa... perdida en el mar."
Los
dos tiran sus armas y se lanzan de nuevo uno contra el otro, a madrazo limpio.
Es una lucha feroz; les duele hacerlo y no pueden dejar de golpearse.
Tamborazo: remate musical.
Cambio
de luz.========== 10- EN EL DESIERTO FINAL =======
De
madrugada: ROSS espera a la orilla de la carretera: POLO se acerca lentamente.
POLO:
Está duro el calorón.
Pausa.
Que
pasó contigo; vas para allá.
Pausa.
Yo
también: órale, camina tú por delante.
Pausa.
ROSS:
Me adelanto y te va a encantar dispararme por la espalda.
Pausa.
POLO:
Tú sabes: pude desbaratarte la cara.
Pausa.
ROSS:
Que la serpiente emplumada te guíe.
Ninguno
se mueve.
POLO:
Tienes buena puntería con el puñal.
ROSS:
Donde pongo el ojo, lo ensarto...; otra ventaja de consumir nopal.
POLO:
Ah, te cae.
ROSS:
Tres pencas al día, mínimo.
POLO:
No soy tan animal.
ROSS:
El nopal es una cactácea bendita por dios.
POLO:
Un alimento mágico.
ROSS:
El sol es su secreto; aumenta tu resistencia al dolor.
POLO:
Me cago en tus fantasías.
ROSS:
Y nomás piensas en la magia de los pesos.
POLO:
Es para darle algún sentido a...: este pedo.
ROSS:
(Habla al vacío) Un licuado de nopal con gotitas de damiana de california, en
ayunas...; y no pregunten a qué escuela fuimos, no somos magos de feria ni
andamos hipnotizando víboras...; aquí no queremos sorprender a nadie.
POLO:
Al contrario, venimos con el único afán de prestar ayuda.
ROSS
El nopal está bendito por la lluvia de los cielos y con las calenturas del
padre sol.
POLO:
Ponga una moneda en mi mano...: y se hará el milagro.
ROSS:
Oye, mejor como antes: cada quien por su lado, (se aleja)
POLO:
Ora en qué me equivoqué.
ROSS:
Los trucos los haces tú; pero los milagros son míos.
POLO:
O qué.
ROSS:
O no hay trato.
POLO:
Lo que importa es el truco; no el milagro.
ROSS:
Como víbora que se muerde la cola...; adiós.
POLO:
Tengo un proyecto, ¿te platico? Ah, no; eso ya te la había dicho. Este... Oye,
¿conoces el talismán de mis dedos?
ROSS:
Aléjate; y que la serpiente emplumada te lleve en sentido contrario.
POLO:
Merolico, dónde vas.
ROSS:
Adivina, el mago eres tú.
POLO:
Vas tras esas perlas.
ROSS:
No me lo vas a creer.
ROSS
, se va con su maleta. El otro lo mira alejarse. Transcurre un tiempo.
POLO:
Ese de Zacazonapan; voy contigo. (Lo alcanza de nuevo)
ROSS:
Vas a querer matarme otra vez.
POLO:
Los que son como tú, merecen morir.
ROSS:
Seguirás cobrando por eso.
POLO:
Sí: espero que me paguen.
ROSS:
Tú la traes contra mí.
POLO:
Después de todo...
ROSS:
Te caigo bien.
POLO:
Me caes bien.
ROSS:
Para transarme.
POLO
y ROSS se alejan por la carretera, tal vez en busca de un raid;
hasta
que desaparecen bajo el sol.
Las
PRESENCIAS FEMENINAS cruzan como flotando por el desierto
luego
se elevan sobre el paisaje horizontal.
OSCURO
FINAL.
"
L A S P E R L A S D E L A V I R G E N "
DOS
personajes amenazados por todas las tormentas en sus sueños y pesadillas a
cuestas. Sobrevivientes del fracaso, espectros que deambulan en este fragmento
del desierto. Desierto que puede convertirse, transformarse, en un cabaret de
quinta, un café en decadencia, una plaza abandonada, un estadio deportivo,
donde dioses, semidioses, agotados, héroes del transmundo, sobrevivientes a la
demolición.
Se
enfrentan. Se reconocen. Cada uno se precipita al vacío del otro, al precipicio
del otro. Una visión fragmentada de lo que es la "agitación humana".
En
el desierto.. En este estúpido vacío. Sol y lluvia. Pasado y futuro.
Soledad
y multitud. Dos actores de la vida y su acrobático gesto histriónico.