Eva Perón de Copi
Prólogo: La Liturgia del Desparpajo y el Desguace del Mito
Entrar en el universo de Copi es suspender cualquier pacto de realismo y solemnidad para arrojarse de cabeza a una piscina de farsa, delirio y provocación. Cuando se estrena Eva Perón en París en 1970, el escándalo no fue solo político, sino estético. Copi no busca hacer un retrato histórico ni un homenaje militante, y mucho menos una crítica liberal e ilustrada. Lo que hace es una autopsia viva y travesti de un mito fundacional de la historia argentina.
Para Copi, el poder no se ejerce en los grandes balcones de la Casa Rosada, sino en el encierro claustrofóbico de un tocador, entre baúles desordenados, reproches maternos y dosis de morfina. La Evita de esta obra es despótica, grosera, astuta y profundamente teatral; una mujer que es consciente de que su mayor obra de arte no es la Fundación, sino su propio cadáver embalsamado. Al despojar al mito de su bronce histórico, Copi nos revela la tramoya del poder: una farsa donde la política se confunde con el melodrama, el cáncer con una estrategia de marketing y el duelo nacional con un sainete grotesco. Este prólogo es una invitación a mirar detrás de las cortinas de la historia oficial, allí donde los héroes no mueren, sino que huyen con un sombrero ajeno mientras el mundo llora a un doble.
Sobre el autor: Copi (Raúl Damonte Botana)
Raúl Damonte Botana, conocido universalmente como Copi (Buenos Aires, 1939 – París, 1987), fue un cronista contracultural, dibujante, novelista y dramaturgo irrepetible. Exiliado en París desde la década de 1960, se convirtió en una figura clave de la vanguardia francesa y del movimiento queer internacional mucho antes de que el término se popularizara.
Hijo de una familia de políticos e intelectuales argentinos, Copi mamó la historia de su país desde la distancia y el desgarro. Su estilo se caracteriza por un humor negro corrosivo, el uso del absurdo, la presencia constante del travestismo como herramienta de deconstrucción de la identidad y una tremenda ligereza para tratar temas tabú como la enfermedad, la muerte y el poder. Su genialidad radicaba en fundir la alta cultura con el kitsch, creando un teatro que incomoda tanto como hace reír.
Resumen de la Obra
La obra se sitúa en los últimos días de Eva Perón, recluida en un departamento cerrado junto a su círculo más íntimo: su Madre, su secretario/amante Ibiza, la Enfermera y un Perón aquejado de constantes migrañas que funciona casi como un mueble en la escena.
- El conflicto de los baúles y el dinero: La acción comienza con una Evita histérica buscando su "vestido presidencial" en medio de un caos de baúles numerados. La relación con su Madre es abiertamente hostil; ambas se insultan sin tregua. La Madre está obsesionada con obtener el número de la caja fuerte de Evita en Suiza, temiendo quedar en la miseria o ser víctima de un golpe de Estado tras la inminente muerte de su hija. Evita, manipuladora, juega con la avaricia de su madre dándole un sobre con supuestas ubicaciones de cajas fuertes para luego revelarle que están vacías.
- La farsa de la enfermedad y el entorno: Mientras el afuera (la radio y la plaza) vive el mito de la "Evita santa e inconsciente" rodeada por su familia devota, adentro se vive un infierno de egoísmo. Ibiza y Evita planifican con frialdad el destino del cadáver. Se discute el embalsamamiento (a cargo del especialista de Stalin) y la exhibición permanente del cuerpo en la C.G.T. rodeada de sus joyas de Cartier. Evita acusa constantemente a Perón e Ibiza de querer lucrar con su muerte y de haberle provocado el cáncer.
- El giro macabro y la huida: En un arrebato de delirio y lucidez, Evita obliga a la Enfermera a vestirse con su vestido más icónico (el que usó para ver al Papa y a Franco) y a ponerse su peluca y su visón blanco. Tras regalarle sus joyas y proponerle que escape a Europa con su madre, la trama da un vuelco criminal: Evita e Ibiza apuñalan y asesinan a la Enfermera. El plan maestro se revela: el cuerpo de la Enfermera ocupará el lugar del cadáver oficial de Eva Perón. Mientras Ibiza acomoda el cadáver, la verdadera Evita se pone la capa y el sombrero de la enfermera muerta y escapa en la más absoluta clandestinidad.
- El epílogo del mito: La obra cierra con la entrada en escena de una comitiva de fotógrafos, ministros y eclesiásticos. Perón sale a ofrecer un pomposo discurso oficial anunciando el fallecimiento de la "madre de los humildes" y decretando el duelo nacional, consolidando la adoración de una "Evita eterna" que, en realidad, acaba de huir por la puerta trasera.
Reparto
(dramatis
personae) ideal para la puesta en escena de Eva Perón de
Copi, pensada tanto para directores que buscan respetar la transgresión
original de la obra (el travestismo militante de la vanguardia), como para
entender la psicología y el rol técnico de cada personaje en este engranaje de
farsa y humor negro.
Reparto:
Eva Perón de Copi
Evita
- Perfil del personaje: Tirana,
despótica, lúcida, manipuladora y profundamente teatral. No es la Evita
histórica; es el mito encerrado en una jaula de oro, consciente de que su
propia muerte es su obra maestra. Pasa de la histeria verbal a la
debilidad absoluta provocada por el cáncer y la morfina.
- Nota de dirección (Casting): Siguiendo
la tradición de Copi (quien originalmente escribió el papel para ser
interpretado por una mujer trans o un actor travestido, y que él mismo
llegó a encarnar), este papel exige una enorme fuerza escénica, capacidad
para el grotesco y un manejo impecable de la ironía trágica.
- Actor/Actriz ideal: Un
actor o actriz con gran presencia física, capaz de transitar entre el
divismo absoluto y la decrepitud física.
La Madre
- Perfil del personaje: Codiciosa,
quejumbrosa, egoísta y vulgar bajo una fachada de "dama de la Riviera
francesa". Su única obsesión real es conseguir los números de las
cajas fuertes en Suiza para no quedar en la miseria. Su relación con Evita
es una guerra de insultos y reproches mutuos.
- Nota de dirección (Casting):
Requiere una gran vis cómica para el sainete y el melodrama. Debe encarnar
la decadencia de la ambición burguesa.
Ibiza
- Perfil del personaje: Secretario
de Estado, confidente, amante y cerebro gris detrás de la puesta en escena
del mito. Es frío, calculador, cínico y el ejecutor material de los planes
de Evita (incluyendo el asesinato final). Es el único que se mueve con
total soltura en la tramoya del poder.
- Nota de dirección (Casting): Un
actor que maneje la sutileza, la contención y una sensualidad ambigua y
calculadora. Debe ser el contrapeso frío frente a la histeria de Evita y
la Madre.
Perón
- Perfil del personaje: Un
fantasma político. Aquejado de eternas migrañas, pasa gran parte de la
obra entrando y saliendo de escena como un autómata o refugiado en su
despacho. Evita lo describe como un cobarde inmóvil. Sin embargo, posee
una memoria fría para los detalles y es quien cierra la obra con el gran
discurso oficial que consagra el mito.
- Nota de dirección (Casting): Un
actor con porte imponente pero con una interpretación deliberadamente
estática, casi como una estatua de cera viviente, hasta que recupera la
voz y elocuencia política en el monólogo final.
La
Enfermera
- Perfil del personaje: Joven
(26 años), aparentemente sumisa, ingenua y trabajadora. Representa al
"pueblo peronista" devoto que admira a Evita desde la inocencia.
Su cuerpo y su fisionomía se convierten en la última mercancía del poder:
es sacrificada para que Evita pueda huir y heredarle su identidad física
al mito.
- Nota de dirección (Casting): Una
actriz que proyecte vulnerabilidad y una frescura que contraste
radicalmente con el ambiente viciado, cínico y corrupto de los otros
cuatro personajes. Su transformación al ponerse el vestido presidencial
debe ser un momento de belleza trágica antes del crimen.
La
Comitiva / Elenco de Soporte (Entrada final)
- Periodistas, ministros, eclesiásticos,
embalsamadores, monjas y escolares: Funcionan
como un coro griego grotesco y ruidoso que invade el espacio íntimo al
final de la obra. Representan la oficialidad, el necroturismo político y
la masa que necesita devorar el cadáver del ídolo.
- (Nota: En producciones de formato mediano,
este coro puede ser resuelto con figurantes, siluetas, proyecciones o
elementos multimedia para acentuar el efecto de invasión pública).
Eva Perón por Copi.
EVITA. Su MADRE.
EVITA busca un vestido en el
interior de un baúl.
EVITA Mierda. ¿Dónde está mi vestido presidencia?
MADRE
¿Qué vestido presidencial, querida? Todos tus vestidos son vestidos presidenciales.
EVITA
Sabés bien cuál digo.
El de mi retrato oficial. El más sencillo, con las camelias.
MADRE
¡Ah, aquél!
EVITA
¿Qué mierda hice con
ese vestido?
MADRE
Tenés que poner orden en tus cosas. Guardás tus vestidos en cualquier baúl, cuando Sabés bien que cada vestido tiene un número escrito encima y que a cada serie de números le corresponde un baúl diferente.
EVITA
Me cago en los números.
MADRE
¡Muy bien!
Ahí Tenés el resultado.
EVITA
La culpa
es de la enfermera. Le dije miles
de veces que guardara mi vestido presidencial en este baúl.
¿Dónde está la enfermera?
MADRE
La enfermera no está.
Y la enfermera no es todopoderosa.
No puede pasarse la vida ordenando tus vestidos.
Esa pobre chica tiene el
derecho de quedarse en su cuarto escuchando la
radio cada tanto.
EVITA
¡Cerrá el pico de una vez!
Abre un segundo baúl.
La MADRE guarda el contenido del
primero en su lugar.
MADRE
¡Pero mirá un poco este desorden! ¡Tomá,
ahí Tenés tu vestido! ¿No es éste?
EVITA
¿Dónde lo encontraste?
¡Dámelo!
MADRE
Ahí en el piso.
Los tirás en cualquier parte. Mirá cómo está arrugado.
Un vestido tan lindo. Te lo voy a planchar para esta noche.
EVITA
No, me
lo voy a poner así como está. ¡andá a buscar a los otros!
MADRE
¡No despertés al pobre Perón, que tiene migraña,
Evita!
EVITA
¿Y qué? Yo tengo cáncer.
MADRE
No empecés con tu historia del cáncer.
EVITA, mientras se viste
¡Tengo cáncer!
¡Y estoy harta de las migrañas de
Perón! ¡Un cáncer no se cura
con una aspirina! ¡Voy a morirme y a vos te importa un pito!
¡A nadie le importa! ¡Están esperando el momento en que yo reviente para heredarme! ¿Querés conocer el número de
mi caja fuerte en Suiza?
¿eh, vieja zorra? ¡El número de
mi caja fuerte no se lo doy a nadie!
¡Me voy a morir con él!
¡Vas a tener que ir a pedir limosna!
¡O a hacer la calle, como antes!
¡andá a despertar a los demás!
MADRE
¡No le contestés así a tu madre!
¡Ahora no voy! ¡No voy, no voy nada! Así vas
a
aprender a insultar a tu madre. ¡Como si no fuera a tener bastantes disgustos siendo una pordiosera cuando te mueras!
EVITA
Podés ponerte uno
de mis vestidos si querés. Pero sólo por esta noche.
El de encaje rojo, que me queda un
poco grande. Tomá. Llevalo, te lo doy. Cuidalo. Podés combinarlo con
el chal dorado. Voy al baño.
EVITA sale
¡Perón!
¡Ibiza!
La MADRE se pone
el vestido. Ibiza entra. PERÓN entra.
MADRE
¿Mejora esa migraña,
Perón? (Se acerca a Ibiza
para que le suba el cierre del vestido, sobre la espalda) ¿Usted sabe lo que me dijo?
Dijo que no nos daría el número de su caja fuerte en Suiza.
Dijo que cuando estuviera muerta, yo tendría que hacer la calle.
Es increíble ¿no? Dígame, Ibiza
¿usted cree que tendría que hablar con
Perón?
IBIZA
¿Qué caja fuerte en Suiza?
MADRE
¿No se acuerda cuando fue a
Suiza el año pasado? Bueno, buscó una caja fuerte y depositó toda la plata del contrato de
la lana con los portugueses. Y parece que cada caja fuerte tiene un número escrito encima. Si usted no conoce el número de
la caja fuerte no puede sacar el
dinero. Y ella no quiere darnos el número de
la caja fuerte.
IBIZA ¿Y entonces?
MADRE
Y entonces ¿adónde voy a ir a parar yo?
IBIZA
Usted va a tener una pensión del
Estado.
MADRE
Sí, pero, escuche, Ibiza. Yo sé que puedo hablarle como si fuera
mi hijo. ¿No me entiende lo que le digo? Yo a
Perón también
lo quiero como si fuera
mi hijo y él seguro que no me va a dejar morir de hambre. Pero sabe que un golpe de Estado se hace en poco tiempo. Por eso ella tiene la plata en Suiza. Y si a Perón lo echan ¿adónde voy a parar yo?
IBIZA Siempre puede contar conmigo.
MADRE
Pero escúcheme,
Ibiza ¿si lo matan? ¿se da cuenta?
¡Eso puede pasar!
IBIZA
Bueno, si me matan a mí también
la van a matar a usted ¿no?
MADRE
¿A mí?
¡Cómo se van a atrever a matar a una anciana!
IBIZA
Y bueno... usted sabe.
MADRE
¡Pero.... cómo van a atreverse a matar a la
madre de Evita!
IBIZA
Y bueno, si...
MADRE
Bueno nada. ¿Qué está por decir? ¿Usted se piensa que nos van
a matar a todos?
IBIZA
No quiero decir eso, pero...
MADRE
¡Pero usted me está tomando el pelo!
¿Y yo qué hice de malo?
¿Me van a matar por ser su madre?
IBIZA
Vamos,
no diga eso. No va haber golpe de
Estado. ¿Por qué va a haber un
golpe de Estado?
MADRE
¡Un golpe
de Estado se arma en poco tiempo,
Ibiza! Acuérdese lo que le digo: ¡Un
golpe de Estado se hace en poco tiempo! Escuche, Perón, quisiera hablarle de
algo muy urgente. Se trata de
la caja
fuerte de
Evita, en Suiza ¿me oye?
VOZ DE
EVITA
¡Enfermera!
¡Enfermera!
Ruidos
MADRE
¿Y ahora qué le pasa?
ENFERMERA, entrando
¡Ayúdenme! ¡Se descompuso! ¡La Señora se descompuso y
no puedo abrir la puerta!
¡Está cerrada con llave!
La ENFERMERA e Ibiza salen.
MADRE
¡Pobrecita!
¡Qué desgracia, Perón, qué desgracia!
La ENFERMERA entra, busca su estuche, saca de allí una jeringa y vuelve a salir.
MADRE
Ay ¡que desgraciada pobre hija!
¡me da
miedo verla en este estado!
Perón ¡me oye!
EVITA entra, sostenida por Ibiza
y por la
ENFERMERA.
EVITA
¡Sueltenmé!
¡Ya estoy bien, les digo! Hubiese podido morirme en el baño que él no habría movido un dedo. Vive en el interior
de su migraña como dentro de un capullo. Pueden morirse todos, Sabés: puede morirse todo el mundo, hasta los generales de uniforme. Mirá, dame
mi cofre de maquillaje. Te puede pasar
a vos también, e incluso más rápido que a mí.
Las migrañas son más peligrosas que el cáncer,
son como telas de araña en el
interior del cráneo. Las migrañas no perdonan.
El día de mi atentado yo volaba por el aire cubierta de sangre y él en el
auto de atrás ni se mosqueaba, con la mano levantada como una estatua. Gente del público que vino
a ver el desfile tuvo que venir a levantarme. Él ni siquiera se bajó de su Cadillac.
No va a molestarse por un cáncer, sobre todo cuando le conviene que yo me muera.
MADRE
Si hubiera sabido que me hacían volver por esto,
me habría quedado en la Costa Azul.
¡No me necesitan a mí para hacer las cosas que hacen!
¡Es increíble! ¡Y además todos me tratan como si fuera su esclava!
¡Es increíble! Puede ser que sea una estúpida, pero estoy sana
¡no estoy loca! Y ella me mezcla siempre en historias de locos
¡es inhumano! ¡No doy más, no doy más,
no doy más! ¡Me voy! ¿entendés?
¡Sí, me voy! ¡Prefiero mendigar! ¡Que se muera con
la guita!
Sale.
EVITA
No tiene llave ¿no?
IBIZA
No. Estoy seguro.
La MADRE entra.
EVITA
Usted puede retirarse a su cuarto.
ENFERMERA
Sí, señora.
EVITA
Me volví loca buscando mi vestido. ¿Cuántas veces le dije que guardara mi vestido en este baúl?
ENFERMERA
Lo guardé en este baúl, señora.
EVITA
Pero si está allí, en el suelo, todo arrugado.
¡Fijesé!
ENFERMERA
Disculpe, señora.
EVITA
Vaya, vaya a su cuarto.
La ENFERMERA sale.
EVITA
A ver,
dame el maletín de las joyas.
MADRE
Esa pobre chica había ordenado bien
el vestido. Fue ella la que lo tiró al suelo esta mañana.
Se levantó muy temprano para probarse todos sus vestidos.
La seguí, la vi hacerlo. Y encima, ni siquiera está enferma.
Es una de sus artimañas políticas.
La conozco bien. ¡Qué turra!
Y sí: es una turra.
IBIZA
¿No puede callarse un
poco?
PERÓN sale.
MADRE
Escuchame,
Evita, dame el número de la caja fuerte.
O si no dejame ir. ¿Me dejás ir?
¡Ya no me necesitás!
EVITA
Andá a tu cuarto, vos.
MADRE
¡No! ¡No voy!
Sale.
EVITA
Voy a ofrecer un baile.
IBIZA
¡Un baile!
¿Estás hablando en serio? No
te olvides de que te estás dando inyecciones desde hace meses,
Evita. No estás en un estado normal.
EVITA
¿Cuánto hace que estoy encerrada aquí? Hace diez días
¿no es cierto? Nadie me ve desde hace diez días.
Creen que tengo un pie en la tumba, pero todavía me quedan fuerzas.
IBIZA
Pero si Tenés
un pie la tumba, querida. ¡Y tus fuerzas están llenas de morfina!
EVITA
Estoy lúcida. Sé que estoy lúcida. Tenés que ayudarme.
IBIZA
No podés ofrecer un baile.
¡Un baile! Eso no tiene pies ni cabeza.
EVITA
Un baile no, entonces.
Una cena íntima. Invitaré a dos
o tres personas y ya está. Tengo ganas de ver a
Fanny.
IBIZA
Vamos,
querida. Nos pediste que nos quedáramos encerrados con vos hasta
el fin. Es un infierno, de acuerdo, pero fue idea tuya.
¡Y ahora querés ofrecer un baile! ¡O una cena íntima! Vamos, Evita,
no seas cobarde; ya se acerca el final. Seguí torturándonos todo lo que quieras, que igual nos gusta, pero por favor,
no hagás un espectáculo de vos misma,
querida. No sería lo correcto. Saldremos de aquí con tu cadáver embalsamado y
vas a ser para siempre la imagen misma de
la santidad, Evita virgen María.
No destruyas tu propio plan. Quedate tranquila.
¿No te das cuenta del estado en que estás?
¡Evita...!
EVITA
¡Enfermera!
¡Venga a hacerme las uñas! Invitá al ministro de
Agricultura y a su mujer. Invitá a
Fanny y a Juanita y a su hermano el senador. Pedí comida
para todos. ¡Y champán para Fanny! Hacelos pasar por el montacargas para que nadie los vea entrar.
IBIZA
Perón no va a querer.
EVITA
¡Qué me importa!
Perón está en su cuarto,
con su migraña. ¿Tenés la llave, no?
Entra la ENFERMERA.
Venga a hacerme las uñas.
¿Dónde está mi madre?
ENFERMERA
Creo que la señora está escuchando la novela de
la tarde.
EVITA
¡Mamá! ¡Vení a hacerme compañía! ¡Dejá esa radio!
¿Venís o no? ¿Qué esperás?
IBIZA Decime primero
lo que querés.
EVITA
Solamente quiero tener una reunión de amigos. Acá me pudro.
¿Qué tiene de raro? ¿Usted no
se pudre acá?
ENFERMERA
No, señora.
Es mi trabajo.
EVITA
Bueno, esta tarde va a poder bailar.
Voy a prestarle uno de mis vestidos.
Para las uñas quiero el esmalte granate.
El de Revlon. ¿Queda?
ENFERMERA
Sí, señora.
EVITA
¿O el
negro...? ¿Qué le parece?
ENFERMERA
Me parece más lindo el granate, señora.
EVITA
El granate, entonces. Apurate,
Ibiza.
MADRE, entra ¿Y ahora que querés?
EVITA
Vení a hacerme compañía, mamita.
¿Entonces vas a ir,
Ibiza?
MADRE
Si va a salir de esta prisión, tráigame revistas de
cine.
EVITA
Va a haber un baile, mamá.
¿Querés invitar a alguna de tus amigotas?
MADRE
¿Va a haber un baile?
¿Quién va a dar un baile?
EVITA
Nosotras vamos a dar un baile.
MADRE
¿Un baile aquí?
¿Estás moribunda y vas a dar un baile?
EVITA
No estoy moribunda.
Tengo la piel dura, voy a conservar las fuerzas mucho tiempo.
MADRE
Entonces ¿qué hacemos encerradas acá?
EVITA
¡Pero ésta quisiera verme reventar enseguida!
¡No vas a tener el número de la caja fuerte!
MADRE
Si eso era todo lo que tenías para decirme,
me vuelvo a mi cuarto, si te parece bien.
EVITA
¡Quedate ahí!
¿Vas a ir o no, Ibiza?
IBIZA No, querida.
No voy a ir.
MADRE
¿Adónde no quiere ir?
IBIZA
A buscar a los invitados.
MADRE
¿Por qué? Después de todo ¿por qué no invitar gente?
¿Y por qué no dar un baile?
EVITA
Esta quiere aprovechar el baile para escaparse.
¡No te vas a ir de acá hasta que yo esté muerta, eso dalo por seguro!
Ibiza acaricia la
cabeza de EVITA.
EVITA
Me hacés mover y ella no puede pintarme las uñas.
Ibiza sale.
La MADRE lo sigue y vuelve a entrar,
MADRE
¡Salió!
EVITA
Sentate. Dejá de moverte.
¿Dónde está Perón?
MADRE
Tiene migraña. Está en su cuarto. Recién me pidió que bajara la
radio. Evita ¿creés que es prudente dar un baile?
EVITA
¿Prudente?
¡Pero mirá cómo aprendiste palabras chics desde que estás en la Riviera!
MADRE
Evita,
no estoy bromeando. ¿Sabés lo
que dicen en la
radio?
EVITA
¿Qué dicen en la
radio?
MADRE
Hablan todo el tiempo de vos. Pasan tu vida en la novela y después dicen que estás por morirte.
Hay mucha gente que espera del otro lado de
la puerta.
EVITA ¿Y qué?
MADRE
¡Que no podés dar un baile!
¿Y si se dieran cuenta? No
es lógico.
EVITA
Callate, yo sé lo que hago. ¿Usted escuchó la
radio?
ENFERMERA
Sí, señora. Pasan comunicados sobre su estado de salud, señora.
Dicen que usted está inconciente y que su señora madre y
el general Perón velan a la
cabecera de su cama.
EVITA
¡Pero qué bien!
¡Voy a tener una muerte hermosa!
¡Preste atención! ¡Mire lo que esta haciendo!
ENFERMERA
¡Disculpe, señora!
EVITA
¡Mire mi vestido!
¡Me lo manchó de sangre! ¡Y además le dije que me pintara las uñas de
negro y usted me las pintó de
rojo como una puta! ¡Vayase! ¡Retírese a su cuarto!
La ENFERMERA sale.
EVITA
Pintame las uñas, mamá.
MADRE
Soy miope.
Y además no tengo ganas.
EVITA
¡Cómo se ve que me adorás!
Lo que buscás es heredarme.
MADRE
Vos sabés que te quiero,
Evita. Pero no veo de qué te sirve que yo te quiera,
o que te pinte las uñas.
¡No empecés a enredarme con tus historias!
¿No podés dormir un poco, o quedarte en tu pieza a escuchar la
radio como los demás? Parece que tuvieras el
diablo, Evita.
EVITA
Me voy a morir.
No tengo tiempo de escuchar la
radio.
MADRE
Vamos, vamos.
Vamos.
EVITA
¡Pero qué turra que sos!
MADRE
¡Turra yo!
¡Ahora soy yo la turra! Te vi cambiar las ampollas. Dos veces te seguí a
la noche y vi cómo cambiabas las ampollas del medicamento por no sé qué cosa. Así que conmigo no hagas la comedia. Yo no sé qué cosa estarás preparando y tampoco quiero saberlo;
es asunto tuyo, no mío. ¡Pero
a mí no me vas a pasar!
EVITA le da una bofetada a su MADRE.
EVITA
Vamos, vieja, si Sabés bien que voy a acabar por darte el número de
la caja fuerte. Tené un poco
de paciencia. En un mes vas a estar en Monte-Carlo
y te la van a dar los gigolós franceses. Pintame las uñas.
Dale, pintame las uñas.
La MADRE le pinta
las uñas.
Contame.
MADRE
¿Qué?
EVITA
Lo de
Monte-Carlo y todo eso. La pasás bien
¿eh? Contame.
MADRE
Tengo una vida tranquila.
EVITA Mentirosa.
MADRE
Es verdad.
Me gusta más. Me invitan a todas partes,
a los palacios. Saben que tengo bastante plata, sabés,
y además la embajada me regaló dos
autos ingleses enormes. Tengo una vida tranquila,
me gusta quedarme en casa. Tengo un amante.
EVITA ¿Uno sólo?
MADRE
Callate,
Evita.
EVITA
¿Te enamoraste?
¿Estás enamorada?
MADRE
Ahora me salís con una de tus chanchadas.
EVITA
No jugues a
ser una dama conmigo. Vamos, contá.
MADRE
Voy a casarme.
EVITA ¿Con quién?
MADRE
Con alguien.
¿Vos pensás que después de que te mueras voy a volver al departamentito de
dos ambientes de la calle Tucumán? Sobre todo porque voy a estar en la ruina.
EVITA Contá, contá.
¿Con quién?
MADRE
Es alguien que está muy bien.
Una persona que se ocupa de
caballos de carreras.
EVITA
¡Pero qué boluda que sos!
¿Cuánta plata le prestaste?
MADRE
¿Yo? ¡Nada!
¡Ni un peso!
EVITA
¡Mentirosa!
MADRE
¿Pero vos te pensás que se
me ríe en la cara?
EVITA
¡Qué boluda!
¿Y vos te miraste la cara al espejo últimamente? Decíme ¿qué pensás?
¿que se te ríe en la cara o no? ¿Sí o no? andá, tarada, si ni siquiera sos capaz de hacerme la manicura... Tomá, abrí el maletín de
las joyas que te voy a dar el número de
la caja fuerte.
MADRE
¿Dónde?
¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde?
EVITA
Ahí en el fondo,
ese sobre. Rompelo. Leé. ¿Ves?
No hay una caja fuerte ¡hay diez cajas fuertes en todo el mundo!
¡En todas partes! ¿O te creés que soy estúpida?
No te casés ¿entendés? ¡No llores ahora!
¡Pero mirá lo que me hiciste!
¡Me llenaste de esmalte de
uñas hasta los codos!
¡Pero qué tarada! ¡andá, estúpida, andá a tu pieza! ¡Enfermera! ¡andá te digo! ¡andá a llamar a la enfermera! ¡Enfermera! ¡Venga, venga rápido! ¡Despierte a
Perón! ¡Me siento mal! ¡Necesito una inyección!
¡Enfermera!
La MADRE sale.
EVITA
¡Pero qué estúpida,
Dios mío, qué pobre boluda!
Entra la ENFERMERA.
EVITA
¿Dónde está Perón?
ENFERMERA
Ya llega, señora
EVITA
¡Váyase! ¡Espere! ¡Váyase! ¡No, quedesé!
Entra PERÓN.
Escuchame,
me muero. ¡Váyase, idiota!
Sale la ENFERMERA.
Me muero.
Creo que no paso de esta noche.
Me duele todo. Tengo miedo. No es
un chiste. Tengo miedo, tengo mucho miedo.
Entra Ibiza.
IBIZA
¿Cómo andamos?
Al final te hice caso.
Fanny, tres faisanes,
Juanita, una caja de champán,
¿qué más? Van a pasar por el sótano y subir por el montacargas, a escondidas.
La casa está llena de gente que espera.
Los embajadores trajeron a sus mujeres. Todas tienen el mismo trajecito, todas.
Y todos los ministros la misma corbata.
Negra no: azul marino. Solamente las periodistas norteamericanas usan un trajecito rojo. Parece que también
hay chicas del liceo vestidas de
negro, pero yo no las vi,
las ubicaron en el vestíbulo.
Si vieras qué espectáculo. Cuando
me ven todos se callan, ni siquiera se atreven a dirigirme la
palabra. Creen que todo ya pasó hace varios días
y que se espera la limpieza, el rellenado y el embalsamamiento antes de la exposición del cuerpo. Parece que durante la noche debieron llamar al orden a varios periodistas que ya se masturbaban bajo sus impermeables sucios.
EVITA
No quiero verlos, ni a
Fanny ni a los demás. Deciles que se vayan.
IBIZA
Como vos quieras. Todavía te queda tiempo para decidirte.
De todos modos no van a estar allí hasta dentro de
media hora.
EVITA
¿Y afuera?
¿En la calle? ¿Qué hacen?
IBIZA
¿Afuera?
¿En la calle? No hacen nada.
EVITA
Siempre pasa lo mismo cuando tienen miedo.
Se acurrucan en sus escondites y no
se mueven. Los conozco bien. Es como el
día en que llegamos, las calles estaban vacías. Siempre es así cuando tienen miedo. Tienen miedo de mi muerte.
¿Apestan de miedo, no?
IBIZA
Sí.
EVITA
¡Pero qué cagada, carajo!
¡Qué lástima que no estoy ahí!
Si estuviera ahí haría un discurso desde el balcón. ¡Qué lástima! Sería grandioso: mi mejor discurso.
¡Mierda, qué fiesta me perdí! Hubieran salido todos a
la calle, estarían en la plaza, millares aclamando, gritando como locos.
Les hubiera dado la jubilación a los cincuenta años y
el aborto gratis. ¡Les hubiera dado todo, todo, todo!
¡Pero qué lástima, carajo! Yo creía que iba a estar muerta hace una semana.
IBIZA No se podía prever.
EVITA
¡Qué cagada!
¡Pero qué cagada, carajo! Esto dura demasiado. Tendría que morirme mañana,
a más tardar. ¿No podés empezar la campaña presidencial justo después de
mis funerales? ¡Qué enfermedad de mierda!
Ni siquiera se puede estar segura de que va a terminar pronto. ¿Están los de la televisión yanqui?
IBIZA
Sí, están.
EVITA
¿Y los embalsamadores?
¿Estás seguro de que es el mejor?
Me dijiste que es el mismo que embalsamó a
Stalin. Pero es un español. ¿Estás seguro de que un norteamericano
no hubiera sido mejor?
IBIZA
No, es
el mejor del mundo.
EVITA
¿Y los faroles?
¿Qué hay de mi idea de ponerle tul negro
a las lámparas?
IBIZA
Está todo previsto.
No pensés más en eso.
EVITA
No, claro. Si voy a pensar en las amapolas de
Córdoba. Mirá, escuchame bien. Lo demás no
me preocupa, pero quiero estar en la C.G.T. y no en cualquier lado: en el anfiteatro grande. ¡Y quiero estar siempre ahí!
¡No quiero estar en un mausoleo!
¿Entendido? Lo dije bien clarito en el mensaje que van a difundir antes
de las elecciones. ¡Si me meten en otra parte te cago las elecciones!
IBIZA
Vas a estar en la
C.G.T.
EVITA
Y con
mis vestidos alrededor. Y todo lo que hay en las valijas lo quiero puesto en
vitrinas, rodeándome también.
¡Y todas mis joyas! Y cada año para mi cumpleaños van a agregar otras.
Ya elegí los brillantes en Cartier; incluso creo que ya están pagados.
¡Me muero, carajo! Llamá a
la enfermera. Me siento mal.
IBIZA
Vení a descansar.
La ayuda a salir.
EVITA
No. Quiero quedarme. No quiero morirme en la cama.
IBIZA
No te vas
a morir todavía. Vení, vení.
Entra la ENFERMERA, toma su estuche y vuelve a salir. Entra Ibiza. Entra la
MADRE.
MADRE
¿Está mal?
IBIZA
Tiene cáncer.
MADRE
¡Dios mío!
Sale.
IBIZA
Hay que prestar atención a
la madre. No
Le vas
a ver más el pelo, tiene mucho miedo de quedarse en la
Argentina. Pero hay que vigilarla, porque es capaz de vender
sus memorias a la revista Life. Después de su muerte yo me voY
Bueno, después de las elecciones, por supuesto.
Me voy a vivir a Cuba,
o a España. Tenés que darme plata, porque no guardé nada.
¿Sabés que cambia las ampollas de morfina por ampollas de agua destilada?
PERÓN
Callate.
IBIZA
Que hable o
me calle no cambia nada. Sin
el cáncer ella hubiera tomado el poder.
Y Sabés bien que yo la hubiera seguido.
Vos estás cansado, pero ella no. Es por eso que me voy.
¿No querés venirte conmigo? De todos modos estás muy cansado como para quedarte.
MADRE, entra
¿De qué hablan?
Para colmo perdí mis anteojos.
¿Usted no me trajo revistas, no? Estaba segura. Dígame, Perón. Ahora que ella está en su cuarto quería decirle algo.
Hice ver que perdí mis anteojos porque me vigila. Dejó la puerta de
la pieza abierta para ver si yo salgo. Entonces le dije que venía a buscar mis anteojos. Dígame,
Perón.
¿Me escucha?
Voy a volver a Europa. Perón,
¿usted me deja ir?
PERÓN
Sí.
MADRE
Me lo imaginaba,
gracias. Usted sabe, eso
que ella cuenta...
bueno, yo no sé todo lo que ella pudo contarle de mí, pero, mire, por ejemplo, siempre me trata como si yo fuera una mujer de
la calle ¿sabe? ¡pero eso no
es cierto! A ella le encanta hacerle creer todo el mundo que yo soy
no sé qué cosa, pero no
es verdad. Hice todo lo posible por educarla como Dios manda y Él no
me deja mentir. Sé que lo
canso, Perón, pero déjeme terminar. No soy una sentimental,
¿me entiende? No voy a dejar de vivir porque ella se muera,
no es lógico. Pero dejó una impresión de mí como si yo fuera
lo peor de lo peor y eso no
es verdad, Perón. Usted no se puede imaginar todo lo que hice para educarla.
A los quince años ya se me fue a
la calle y entonces ¿qué quería que hiciera yo?
¡Usted no sabe el sacrificio que hice para mandarla a los mejores colegios! Vivía para ella, Perón, creameló.
Cuando nació yo ni siquiera sabía hablar en español.
¡Qué india! Entonces usted vio todo lo que hice por ella.
IBIZA
Usted es shakespeareana,
sin duda.
MADRE
Yo sé que lo
canso, Perón. Perdonemé. Y con usted no hablaba, entonces no
me parece lógico que se me ría en la cara. ¡Se ve que está drogado!
ENFERMERA, entra
Señora, señora...
la llama su hija.
MADRE
¿Vio? ¡Me espía!
La MADRE sale. La ENFERMERA sale.
VOZ DE
EVITA ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No!
¡No quiero! ¡Dejenmé!
IBIZA
Por la noche se me
da por salir a pasear por Buenos
Aires. Puedo hacerlo porque nadie me reconoce; tengo una cara neutra.
Me di cuenta de que siempre tomo el mismo colectivo para volver. Al principio pensaba que miraba la
ciudad, la gente: creía que observaba todo lo que pasaba. Pensaba que ésa era
la razón por la que salía. Siempre paro en el
bar del Ciervo, siempre tomo un cognac en la
barra, y cuando llueve dejo mi impermeable a la entrada... Me acuerdo del
día en que fuimos a nadar con
Eva, hace seis o siete años.
Dimos una vuelta para pasar por la cima de
un monte, porque queríamos saber si se podía ver todo el horizonte como una circunferencia alrededor. Pero no llegamos, hacía mucho calor y nos volvimos. Habíamos comprado un recuerdo de
Córdoba al costado de la ruta creo que era un calidoscopio. ¿Sabés que estás muerto?
¿Sabés que te pasaste dos años encerrado en tu escritorio completamente muerto,
con un negro que te espantaba las moscas con
un abanico? ¿Sabés por lo menos desde cuándo estás muerto, en qué momento?
PERÓN
No fue un calidoscopio lo que compramos.
No compramos nada. Eva quería comprarse una muñeca vestida con
un traje típico de Córdoba, pero el indio que la vendía no aceptó que le pagáramos en dólares. Tengo una memoria excelente.
MADRE, entra ¡No puedo encontrar mis anteojos! ¿Dónde pude haberlos dejado?
¿Dónde pude haber dejado mis anteojos? Debieron caerse por acá estos benditos anteojos. Ibiza... pssst...
Ibiza... Evita está muy mal, ya cayó en la peor bajeza. ¡Creo que hay que llamar a los médicos! ¿Pero dónde pude haber dejado mis anteojos?
No quiero que Perón me oiga porque se preocuparía.
¿Me escucha? ¿Sabe lo que hizo?
Se encerró en el placard
y no quiere salir. Dijo que yo quiero acuchillarla. Y
antes de eso golpeó a la enfermera con una estatuilla. Se volvió loca.
¿Sabe lo que hizo? Dibujó todas las paredes de su cuarto con
el lápiz de labios. Hizo dibujos obscenos. Escribió en todos lados «A
la horca con Perón», «Perón traidor»,
«Eva traidora», «Evita boluda», cosas como ésas.
¡Ay, Ibiza, tengo ganas de llorar!
Hay que llamar a los médicos.
IBIZA
Los médicos no pueden hacer nada.
MADRE
¿Pero si la operan?
¿No sería mejor si la operaran?
IBIZA
No.
MADRE
Dios mío.
¿Sabe lo que dijo? Perón, quédese, no se moleste, quédese pensando nomás,
no tardo nada. Me voy enseguida.
Tengo un asuntito que hablar con Ibiza.
Ibiza ¿sabe lo que dijo? Contó que tuvo un
chico y que lo ahorcó con
la cadena del baño. ¿Usted cree que puede ser cierto?
IBIZA
Pero seguro que no.
Delira.
MADRE
Sí, pero esas cosas me dan miedo. ¿Usted se
da cuenta de lo que es verla en este estado?
¿Una presidenta de la República en este estado? Qué desgracia, cuando pienso en su pasado.
¡Qué desgracia, Ibiza, qué desgracia!
Sale.
PERÓN
Es verdad que hacía mucho calor. Habíamos pinchado la rueda a la altura de Río Segundo y no teníamos neumático de recambio. Partimos nosotros dos a pie hasta la primera estación de servicio, que estaba a tres kilómetros de allí, y Eva se quedó en el auto esperando. Cuando volvimos la encontramos dormida a la sombra de un álamo, a cincuenta metros del auto. Había un perro sentado a su lado, que nos siguió hasta el auto. Querías quedarte con el perro, pero lo dejamos porque estaba sarnoso. Cuando volvimos a pasar a la altura del álamo fue que encontramos al indio que vendía muñecas. Acababa de instalar una especie de puesto de feria lleno de muñecas y no de calidoscopios, como vos creías recordar. Tengo una memoria excelente para los detalles. Nos dijo que el perro era suyo. Vivía solo con su perro en un rancho desde que su mujer y sus hijos se habían ido a
vivir a
la ciudad. Le dimos un par de lentes negros,
era la primera vez en su vida que veía lentes.
Entran EVITA, la MADRE y la ENFERMERA.
EVITA
¿Perón? ¿Ibiza? ¡Me muero! ¡Esta noche me muero! ¡Dejemé, idiota! ¿Fanny está ahí?
¡Quedémonos juntos! Perón está por envenenarme. Puso veneno en las inyecciones.
¡Cobarde! ¡Dejenmé! ¡Y vos sos su cómplice!
¡Eso resultó ser mi cáncer! ¡Siempre supe que era eso!
¡Quisieron operarme por mi cáncer de matriz, por mi cáncer de garganta, por mi cáncer de pelo, por mi cáncer de cerebro, por mi cáncer de culo! ¡Porque yo me cago en su gobierno de
pelotudos!
¡Cuando me muera me va a pasear en los desfiles!
¡Cobarde! ¡Va a gobernar sobre mi cadáver!
¡Cobarde! ¡Van a joder sobre mi cadáver! ¡Cobarde! ¡Cobarde! ¡Dejenmé! ¡Cobarde!
Ibiza retiene a EVITA mientras la ENFERMERA le aplica una inyección.
PERÓN sale.
MADRE
¿Por qué se va? ¿No ve que está enferma?
¡No es su culpa!
IBIZA
¡Cállese,
idiota!
MADRE
¿Pero yo soy su madre,
no?
IBIZA ¡Callesé!
EVITA
Cobarde de mierda de
la puta madre que te parió.
ENFERMERA
Cálmese, cálmese, vamos.
¿No se siente mejor?
EVITA
No me deje sola.
Tengo miedo.
ENFERMERA
Hace mucho frío aquí.
¿No tiene un poco de frío?
Ella debe tener frío.
La MADRE se precipita a buscar una chalina en el baúl y
le cubre la espalda.
ENFERMERA
¿Está mejor así?
MADRE
Ibiza ¿qué pasa acá?
Le ruego que me diga la verdad.
Le juro que no voy a decírselo nunca a nadie.
Ibiza ¿usted no estaba por matar a
mi hija? ¿Ibiza?
IBIZA
¿Pero no ve que se está muriendo de cáncer,
idiota?
MADRE
Ay, Dios mío, nunca entendí lo que ella hacía.
Dios mío, hacé que se muera pronto.
IBIZA
Callesé,
idiota.
MADRE
No me voy a callar porque yo la amo. Porque ninguno de ustedes la quiere como la quiero yo ¿me entiende?
¡Usted no tiene derecho a tratarme de
idiota! Eva, Evita ¿me escuchás? ¿Me escuchás,
mi amor?
ENFERMERA
Déjela, señora.
No se siente bien. No puede hablarle.
MADRE
¡Usted no tiene derecho
a tratarme de estúpida! ¡Si ella llegó a este estado es su culpa, no la mía!
IBIZA
Si sigue hablando le voy a
romper la cara.
MADRE
¡Cuando
era chiquita me esperaba con
la casa llena de flores, todos los días! ¿Puede decir lo mismo?
¡Ella era pura! Es su culpa si llegó a
ser así. Cuando iba a la fábrica, porque yo trabajaba en una fábrica, ella hacía la limpieza,
me daba la comida y me esperaba con
flores. ¡Y siempre me daba besos y
me decía «sí mamá, sí mamá»
a todos mis caprichos!
IBIZA golpea a
la MADRE
¡Vayasé!
¡Vayasé! ¡Vayasé!
La empuja hasta
la salida y sale con ella.
MADRE
¡Sinvergüenza! ¡Sinvergüenza!
¡Sinvergüenza!
¡Puto!
IBIZA vuelve a entrar.
La MADRE entra y permanece oculta detrás de
un baúl.
EVITA
La historia de las uñas la hice a propósito.
El color de las uñas.
ENFERMERA
Sí, señora.
No es nada.
EVITA
Tiene que perdonarme.
¿Puedo tutearla?
ENFERMERA
Sí, señora.
EVITA
Va a ayudarme a morir como una partera.
Es por eso que la quiero.
¿Usted sabe de partos?
ENFERMERA
Sí, señora. Sé ayudar.
EVITA
Tutéeme.
Por eso la detesté todo el tiempo. Hubiera querido arreglarme sola pero las fuerzas no
me daban. Entonces vos me
vas a ayudar, como una partera. ¿Cuántos años Tenés?
ENFERMERA
Veintiséis, señora.
EVITA
¿Veintiséis años? No podés ser enfermera toda la vida. Qué idea
la de ser enfermera. Vas a pedirle dinero
a Perón. Prometémelo. ¿Vivís sola?
ENFERMERA
No, señora.
Vivo con mi papá. Es muy anciano.
EVITA
Mejor. Tenés que vivir sola, Sabés. Espero
a una amiga para el baile,
Fanny. Es Fanny Morelli, la diputada. Hace mucho que la conozco. Jugábamos en la misma plaza, frecuentamos los mismos cabarets, incluso fuimos juntas
al mismo colegio, Sabés. Pero durante años no pude soportarla,
me daba miedo. Era así, yo no podía hacer nada,
me daba miedo. Y después... algo cambié... ¿viste? ¿entendés lo que te digo?
Llegó un momento en que yo era
la más fuerte, hacía todo, todo lo que quería, entonces... entonces es natural que volvamos a querer a
la gente de los primeros tiempos,
es natural, incluso si se volvieron monstruosos.
Es así. La hice nombrar diputada. Así, por gusto,
para demostrar quién era yo.
Es así, no hay nada que hacerle.
Me daba gusto verla vestida como yo,
a mi lado, como un monito, en el palco oficial.
Pobre Fanny. Cuénteme algo.
ENFERMERA
¿Qué, señora?
EVITA Cualquier cosa, no importa. Un recuerdo. Para compararlo con un recuerdo mío, eso me haría quererla.
ENFERMERA
No sé qué puedo contarle, señora. Llevo una vida muy común.
EVITA
Tutéeme.
¿Tiene un amante?
ENFERMERA
No señora, pero quiero a alguien.
Pero no
vamos a casarnos, aunque yo ya me entregué a él. Los dos somos muy independientes, aunque tengamos la misma profesión.
EVITA
¿Sabés que vas
a hacer? Vas a ponerte uno
de mis vestidos para el baile de esta noche. Buscá en los baúles.
¡El que quieras!
MADRE
Dejala tranquila,
Evita. Le das miedo.
IBIZA
¡Váyase,
idiota! ¡Vaya a su cuarto!
Sale.
EVITA
¿Qué pensaba de mí,
antes de venir aquí?
ENFERMERA
La admiraba mucho, señora.
EVITA
¿Ahora también?
ENFERMERA
Sí, señora. Yo siempre la admiro.
EVITA
¿Tu papá es peronista?
ENFERMERA
Sí, señora. Mi mamá también era peronista.
Me inscribieron en el partido cuando cumplí los dieciocho años.
Pero mi mamá murió.
EVITA ¿Murió?
ENFERMERA
Hace dos años.
EVITA
¡Es mentira lo
de mis cajas fuertes! ¡No vas
a recibir un peso! Quédese conmigo ¡éstos solamente están esperando el momento en que yo reviente para heredarme!
¡Son todos funebreros!
MADRE
¡Evita!
EVITA
Andá. ¡Andate, basura! Echelá.
¡Andá a escuchar la radio, a ver si dicen que me muero!
¡Basura! Buscá un vestido, dale, buscá un vestido...
ENFERMERA
Pero...
un vestido, señora. ¿Por qué?
No vale la pena que me cambie, señora.
EVITA
Para darme el
gusto. Vas a ver qué lindo que es. Buscá en el baúl grande, allí.
El vestido blanco. Hay una peluca que combina, está guardada en una bolsa de plástico. Buscala,
ahí mismo.
Entretanto, PERÓN e Ibiza entran.
ENFERMERA
¿Éste, señora?
EVITA
¿Lo reconocés?
¿Es hermoso, no?
ENFERMERA
Sí, señora,
es muy lindo.
EVITA
Es el más lindo de todos.
Es el mismo
que me puse para cenar con
Franco, e incluso para ver al
Papa. Siempre lo usaba con el visón blanco.
¿Lo ves? Llevalo. Llevate también el visón. Podés guardarlos, cuidalos. Te los doy. Es
mi vestido más querido y
mi visón más querido. Cuidalos. No me
des las gracias, porque de cualquier manera voy a morir. Acercate. Vení.
Todavía están ahí esos dos.
¿Qué quieren? ¿No me muero lo suficientemente rápido?
¡No se hagan problemas, no tienen más que matarme!
MADRE
Evita ¡no digas esas cosas!
EVITA
Y vos, tu caja fuerte de
Suiza ¡te la vas a
meter en el culo!
¡Tu caja fuerte está vacía! ¡Podés correr detrás de ella, nomás! Y vos, ponete el vestido. ¡Ponete el vestido!
Che, funebrero, yo sé muy bien
lo que vas a hacer cuando no
me tengas acá para vigilarme.
Le vas a entregar todo el petróleo a los yanquis para comprarte portaaviones.
¡andá a esconderte bajo la cama, cobarde, cagón! ¡Siempre viví sola, así que también puedo morirme sin vos!
Terminó la
Comedia. ¡Impotente! ¡Vos pónete el vestido!
ENFERMERA
Pero...
EVITA
¡Poneteló!
¡Las dos vamos a divertirnos, con
Fanny y el resto de la gente!
¡A éstos vamos a encerrarlos en sus piezas con candado,
para que escuchen un poco
la radio!
IBIZA
Póngase el vestido, hija.
La ENFERMERA se cambia
de ropa, con la ayuda de
la MADRE.
PERÓN
Eva, quisiera que me escucharas un momento. No voy a presentarme a elecciones. Abandono el poder.
EVITA
Dejá de decir boludeces.
¿Por qué?
PERÓN
Porque ya no soporto ningún sufrimiento. Ni siquiera tolero tu muerte. Estoy vacío. Hace mucho tiempo que sufrís en mi lugar,
y eso me permitía gobernar.
Cuando ya no estés, no habrá nadie en el poder.
Hasta si me volviera un viejo reseco podría comprenderlo.
EVITA
Dejá de decir boludeces.
En unos días se te va a
pasar. Dejá de decir boludeces, cretino;
hay que esperar, ya va a
pasar. ¡Pero mirá vos! ¡Te queda muy bien!
PERÓN sale.
ENFERMERA
Soy un
poco grandota yo ...
EVITA
Pero no,
no. Acercate. Da una vuelta. Te queda muy bien, incluso te queda mejor que a mí.
Es cierto. Mamá ¿puedo pedirte que hagas una cosa por mí?
MADRE
¿Qué cosa?
EVITA
Volvé a tu cuarto.
MADRE
¿Vos me odiás,
Evita?
EVITA
Yo no te odio.
¿Qué querés decir?
MADRE
Quiero decir que me odiás;
lo sé. Pero hay muchas cosas que no pasan por mi culpa. A mí también tienen que comprenderme.
EVITA
¿No te di siempre toda la plata que querías?
MADRE
Sí
EVITA
Entonces, volvé a tu cuarto.
MADRE
Vos me odiás porque creés que no sufro de
verte moribunda. Pero sufro mucho. Tengo
un dolor enorme, Evita. Cuando tuviste difteria, lloré por una semana. Vos
no te acordás porque eras muy chiquita.
Sos la única cosa que quiero en el mundo.
Lo de la caja fuerte y
el número que me diste ¿era verdad o
era un chiste?
EVITA
Era verdad, boluda. andá a tu cuarto.
MADRE
Gracias,
Eva.
Sale.
EVITA
Ayudame a levantarme. Tengo las
piernas hinchadas. ¡A-ahí está! ¿Qué iba a decir?
Dejame apoyarme sobre vos... con este vestido es como si me apoyara sobre mí misma, Sabés,
me da menos vergüenza encontrarme en este estado. Mirá mi anillo. ¿Te gusta? Es una esmeralda corazón de perico. Tomá, te lo
regalo. Tenelo.
ENFERMERA
¡Oh! Gracias, señora.
Es muy hermoso.
EVITA
Me lo dieron en un viaje a
la India, cuando fui a firmar unos contratos.
ENFERMERA
Es realmente magnífico, señora.
EVITA
Te gustan las joyas ¿eh? Tomá ésta también.
Y el collar. Tomá, tomá, no
me lo agradezcas. A mí ya no
me sirven para nada. Así te hacés un pequeño ajuar. Te gusta la plata ¿eh?
¿Sabés lo que vas a hacer cuando me muera?
¿No querés ir a vivir
con mi mamá a
Europa? Ella tiene muchas casas,
autos, todo lo que hace falta. Podes hacerte pasar por su hija y encontrar
un marido. ¿Sos virgen?
ENFERMERA
No, señora.
EVITA
Mucho mejor.
Es muy linda la vida ¿Sabés?
No hay por qué ser enfermera para siempre. Esperá, carajo,
me muero. Ayudame a sentarme. Quedate acá. Quedate acá. Quedate acá.
¿No Tenés frío? ¿Querés ponerte mi visón?
ENFERMERA
No, señora.
EVITA
¡Ya estoy harta!
Ibiza, ¿estás ahí?
IBIZA
Sí.
EVITA ¿Me Tenés miedo?
ENFERMERA
No, señora.
EVITA
¿Ibiza?
No aguanto más, mi viejo. ¿Está todo listo?
No digo los funerales, sino el clima ¿está preparado el clima?
IBIZA
El clima está preparado.
EVITA
Lo presentía. Entonces es
el final. ¡Qué harta que estoy de este cáncer de mierda, carajo!
El cáncer es tu culpa. O culpa
de Perón, culpa de ustedes dos, pero no
culpa mía.
IBIZA
¿Qué querés decir?
EVITA
Ustedes me dejaron caer sola
hasta el fondo
de mi cáncer.
Son unos turros. Me volví loca y estaba sola.
Me ven morir como una bestia en el matadero.
Permitime, quiero estar con vos,
no tengas miedo.
Me volví loca, loca, como aquella vez en que hice entregar un
auto de carrera a cada puta
y ustedes me lo permitieron. Loca.
Y ni vos ni él me dijeron que parara.
Hasta mi muerte, hasta la puesta en escena de
mi muerte debí hacerla completamente sola.
Sola. Cuando iba a las villas miseria y distribuía fajos de billetes y dejaba todo,
mis joyas y mi auto y hasta
mi vestido, y me volvía como una loca, desnuda, en taxi mostrando el culo por la ventanilla,
me lo permitieron. Como si ya estuviera muerta, como si yo no
fuera más que el recuerdo de una muerta.
Eso era lo que quería decirte, viejito.
Sos muy linda ¿Sabés? Tenés un cabello hermoso...
No hay que teñirlo ¿eh? A
la larga es malo para el pelo ¿Sabés? Dejame hacer,
amor mío, permitime. Dame, Ibiza.
IBIZA Dejame a mí.
EVITA
No, esperá. Esperá...
No tengas miedo, mi amor, no tengas miedo,
mi amor.... quedate así... ahí está. Te gusta ¿eh? Así... así... así... así...
Es el fin, estoy lista.
IBIZA apuñala a
la ENFERMERA con la ayuda de EVITA.
EVITA
Dios mío, qué largo que fue esto. ¿Fanny espera todavía en el sótano?
Voy a bajar sola. Todas esas inyecciones me enfermaron. Estoy muerta.
¿Mamá...? ¡Mamá! Vení acá.
VOZ DE
LA MADRE
¡Dejame tranquila!
¡Dejame tranquila! ¿me oís? ¡No quiero ver nada!
EVITA
¿No venís a despedirme, vieja atorranta?
VOZ DE
LA MADRE
¡Moríte, turra de mierda!
¡Hija de puta! ¡Moríte!
EVITA
Andá a traerme la capa de
la enfermera. No quiero correr el riesgo de ser reconocida. Y su sombrero. Traé también su sombrero.
IBIZA sale. Vuelve con la capa y el sombrero
de la ENFERMERA.
EVITA
¿Te parece que me lleve el maletín con los diamantes? No, mejor que los expongan.
De todas maneras no me los voy a poner de
nuevo. O mejor sí, me los llevo para
Fanny, le van a gustar. ¿Te quedás, verdad? Sí, yo sabía que ibas a quedarte. Cuidalo,
es un flojo. Hay que sostenerlo todo el tiempo.
Dame la capa, por favor. El cáncer fue idea tuya.
No sé cómo explicarlo, pero lo
del cáncer fue idea tuya. No es algo que hubiera inventado por mí misma, semejante enfermedad.
¿Entendés? No entendés. Peor para vos. ¿Dónde está el sombrero? (Entra PERÓN) ¿No entendés? Es como cuando éramos chicos
e íbamos a comprarle Cinzano para mamá a ese almacenero que estaba tuerto ¿te acordás?
¿Te acordás de que me hacía pasar
al fondo y me tocaba y después nos dividíamos la plata para
el Cinzano? Llegaba al extremo de algo atroz ese tipo,
algo atroz, atroz. Nunca me tocó. Solamente me hablaba. No sé porqué te decía que me tocaba;
el tipo me contaba su vida.
Y poco a poco llegué a ser como él ¿me entendés?
no pude evitarlo. Es así, no
hay nada que hacerle. ¿No volviste a
pasar por esa calle? ¿Estará allí todavía?
IBIZA
¿El almacenero?
Ya no está.
EVITA
Estaba segura.
¿Murió?
IBIZA
No sé.
EVITA
Estoy segura de que murió. Sabés, creo que voy a dejar los diamantes. Prefiero que los expongan.
EVITA sale. IBIZA acuesta el cuerpo de la ENFERMERA sobre un baúl y
le pone una peluca. Ibiza sale. Entran: periodistas, ministros, monjas, curiosos, fotógrafos, embajadoras, los pequeños cantores
de la cruz patagónica, los sanados,
las hijas de la revolución peronista, embalsamadores, cosmetólogas, eclesiásticos, escolares, sindicalistas, enfermeras llevando cirios y coronas
de flores artificiales.
PERÓN
Eva Perón
se ha apagado. Decreto una semana de duelo nacional al termino del cual tendrán lugar los funerales.
Sus restos descansarán en la Confederación General del Trabajo; ésa fue su voluntad. Señores, rueguen para que su alma esté en la paz de
Dios. Aquella que llamamos la
madre de los humildes, aquella que sacrificó el tiempo de su vida para aliviar la desgracia de los desheredados de
la tierra, aquella que nos ayudó con su clarividencia y su fuerza de carácter en los momentos más difíciles que nosotros —la patria y también los hombres— hemos
atravesado, aquella que
ha sido nuestra compañera por la voluntad de
Dios, nuestra compañera infatigable en todos los instantes de nuestra pesada tarea al frente de
la Patria, Eva Perón, fue abatida por la más atroz de las enfermedades. Para nosotros, que la hemos acompañado con nuestro amor durante el
largo calvario hasta su muerte, nos será difícil, nos será imposible no rebelarnos, en nuestro fuero
interior, contra la injusticia del destino. Sí, Evita es irremplazable. ¿Quién, como ella, podría inmolar su vida y su generosidad de mujer por la causa
del obrero, del campesino, del oprimido?
Hombres y mujeres de mi Patria, tratemos de interpretar, una vez más,
la voluntad divina. Eva Perón no está muerta, está más viva que nunca. Hasta
hoy la hemos amado; a partir de hoy adoraremos a Evita.
Su imagen será reproducida hasta
el infinito en pinturas y en estatuas para que su recuerdo permanezca vivo en cada escuela, en cada rincón de trabajo, en cada hogar. Desde lo
alto de su pedestal, la fuerza invencible de su destino ejemplar
86.
nos dará coraje, más que nunca,
para continuar la tarea, la dura tarea a
la que hemos dedicado nuestra vida: condenar la riqueza injusta, dar pan
a los pobres, construir una sociedad nueva donde cada hombre
y cada mujer encuentren su felicidad en el trabajo y en el
amor a la Patria. ¡Eva Perón, señores, está más viva que nunca!
PERÓN sale. La MADRE pasa, sostenida por dos
personas que la abanican y
la fotografían.
MADRE
Dios mío.
Dios mío. Dios mío. Dios mío.
Dios mío. Dios mío. Dios mío. Dios mío.
Dios mío. Dios mío.