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viernes, abril 17, 2026

TIEMPO DESDOBLADO

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TIEMPO DESDOBLADO


por Gavarre Benjamin 

©  BENJAMÍN GAVARRE SILVA


contacte a esta dirección si la ha producido o desea hacerlo: gavarreunam@gmail.com




TIEMPO DESDOBLADO


PERSONAJES:

JUNIOR (20 años): Sonámbulo, frágil. Es pintor, pero quiere ser filósofo. Representa la potencia del deseo y el terror al vacío.

SINCLAIR (35 años): Elegante, cínico, esteta del placer. Representa el desencanto y la realización carnal como escape.

ARTHUR (59 años): Irónico, sereno y "afortunado". Representa la síntesis, el perdón y la libertad creativa absoluta.

ESPACIO ESCÉNICO Y ATREZZO:

El escenario representa el interior del vientre de una ballena, un taller de pintura onírico, metáfora escénica del mundo real.

  • Las Paredes: Curvas, de textura orgánica que sugiere tejido vivo y húmedo. Las costillas del animal deben verse como vigas de una catedral orgánica.
  • La Tina: Una enorme bañera antigua de patas de garra, desplazada hacia un lateral, que desprende un vaho constante.
  • Lienzos: Tres caballetes. El de la izquierda (Sinclair), el central (Junior) y el de la derecha (Arthur).
  • Atrezzo: Botes de pintura, pinceles tirados, copas de cristal, un cesto de ropa sucia de mimbre y un sillón de cuero desgastado.

ESCENA 0: PRÓLOGO

(La luz se abre lentamente sobre JUNIOR. Está sentado en el suelo, abrazando sus rodillas, balanceándose. El sonido del corazón de la ballena es un pulso bajo que hace vibrar el mobiliario).

JUNIOR: Esta casa no me quiere… Lo sé. (Se levanta y acaricia la pared curva, su mano deja un rastro en la humedad). Maldita… no me deja salir, no puedo salir. Estoy en su vientre como Jonás dentro de la ballena.

(SINCLAIR aparece de la penumbra, moviéndose con una parsimonia irritante. Sostiene una copa de vino tinto que parece contener sangre bajo la luz roja de las paredes).

SINCLAIR: (Riendo con una sequedad elegante) A la casa no le importas, Junior. Eres un parásito insignificante en su sistema digestivo. Y no estás dentro de ella, como si la casa fuera una ballena física… Estás dentro de una idea. O eres el protagonista de un sueño, de tu sueño. Tal vez estés sonámbulo.

JUNIOR: (Se gira bruscamente) ¿Quién te dejó entrar? ¿A ti también te tragó la ballena? Tienes cuántos, treinta y cinco, cuarenta… Eres tan viejo.

SINCLAIR: Treinta y cinco. Y vine a recordar lo estúpido que era. Ayer estuve en la bañera... (Señala la tina con la copa). Sigue siendo el mueble más habitable de esta casa. El agua estaba tan caliente que pensé que el alma se me iba a salir por los poros.

JUNIOR: (Parpadea rápido, con una mezcla de asco y fascinación) ¡Es cierto! ¡Yo te vi! … Te estuve viendo. Estaba escondido en la penumbra.

SINCLAIR: (Arquea una ceja) ¿Tú me estabas espiando?

JUNIOR: Era inevitable que permaneciera atento. No estabas solo. Esa mujer… tenía una mirada que me dio hambre, un tipo de hambre que no se quita con pan. ¿Por qué haces eso? ¿Por qué profanas el silencio de esta ballena con tus ruidos de animal?

SINCLAIR: Porque yo llevo a cabo tus fantasías, niñito. Tú sueñas con estar en la bañera, acompañado, sintiendo el peso de otra piel sobre la tuya; yo simplemente abro el grifo y dejo que suceda. Recuerdo todo de ti, hasta el modo en que te tiemblan las manos cuando intentas explicar el infinito y terminas llorando porque no tiene bordes.

(El corazón de la ballena se acelera ligeramente. Un leve sismo hace que el vino de la copa de SINCLAIR se derrame. La luz se torna verde esmeralda y el ronroneo se convierte en un chirrido de metal. JUNIOR y SINCLAIR se marean mientras las sombras se alargan. OSCURO TOTAL).


ESCENA 1: EL DESPERTAR DEL DESEO

(Al volver la luz, el ambiente ha cambiado. Las paredes parecen más brillantes. En el lienzo central está plasmada una versión realista de la "Mona Lisa", pero la figura del cuadro es una mujer española, morena, de ojos verdes. JUNIOR entra caminando con la rigidez de un sonámbulo. Se dirige al cesto de ropa sucia y orina de espaldas al público con un suspiro de alivio).

SINCLAIR: (Sentado en el sillón, observándolo con una mezcla de hartazgo y piedad) Te orinaste en mis pantalones sucios, Junior. Mira nada más… mis jeans preferidos, mis camisetas blancas de seda. Todo empapado de tu inconsciencia y de tu miedo.

JUNIOR: (Despertando con un espasmo, se sacude la ropa, desorientado) El tiempo es un tejido mal cosido, Sinclair. Si tiras del hilo adecuado la trama se aprieta o se deshace. Soñé que el hilo estaba en mi mano y que si tiraba con fuerza, tú desaparecías.

SINCLAIR: Esto ya lo había vivido. Es una maldición circular. Tendré que tirar toda mi ropa a la basura por culpa de tu vejiga filosófica.

JUNIOR: (Señala el cuadro de la mujer de ojos verdes con una confianza agresiva) ¡Mírala! Ella te observa, ella sabe… Yo la pinté mientras mi cuerpo dormía, o fue el Otro… Y “cuando desperté, la pintura estaba ahí”, mirándome con esa ironía de los que saben que van a permanecer en el mundo después de nuestra muerte. ¿No te parece extraño que existamos, Sinclair? Existir es absurdo, ya lo dijo…

SINCLAIR: (Bebiendo vino, mirando el cuadro de reojo) El Universo nació de la nada. Pero si la "Nada" es un concepto del que podemos hablar, entonces ya no es nada; es una presencia que nos asfixia. Tal vez Dios es un sonámbulo como tú, que creó el mundo en una de sus crisis nocturnas y ahora no sabe cómo despertarnos.

JUNIOR: (Se acerca a Sinclair, desafiante) Te vi en la tina, Sinclair. Esa mujer… era una diosa llena de carne. Y tenía demasiada iniciativa, si se me permite decirlo.

SINCLAIR: (Sonríe con satisfacción lúbrica) Tenía la iniciativa de los que saben que el tiempo se acaba. El agua hervía porque ella estaba viva y yo estaba dispuesto a dejar de ser un filósofo para ser un hombre de carne y sudor. A ti te asusta el cuerpo porque el cuerpo no se puede explicar con notas al pie de página. Se muerde, Junior. Se derrocha, duele, grita.

(El corazón de la ballena palpita de nuevo. Los personajes están atentos como si estuvieran esperando una catástrofe. La luz se torna cálida y de colores suaves. JUNIOR lleva su pintura a la izquierda y SINCLAIR lleva su lienzo de la izquierda al centro. OSCURO).


ESCENA 2: LA FRAGMENTACIÓN

(Cuando la luz regresa, el taller ha mutado. A la izquierda está el cuadro terminado de SINCLAIR, una versión de la Mona Lisa española que ahora es de estilo cubista: una composición de planos cortantes y ángulos agresivos, pero conservando esos ojos verdes que parecen seguir a los personajes. SINCLAIR está frente a su lienzo, retocando una arista con una frialdad casi quirúrgica. JUNIOR voltea al techo con una expresión paranoica, está frente a su propio cuadro, que sigue en el centro, pero con la luz tenue).

SINCLAIR: (Sin dejar de pintar) ¿Ves este lienzo, Junior? Tú crees que la realidad es lo que se toca, pero la realidad es lo que se piensa. Yo he decidido romper su mirada para entender su estructura. Fragmentar es la única forma de no ser devorado por la belleza. Si la mantienes entera, te destruye.

JUNIOR: (Gélido) Hablas de arte, Sinclair, pero te escondes en los ángulos para no admitir que ya no eres tan joven.

SINCLAIR: (Se detiene, observa el color del vino de su copa a contraluz con una calma irritante) La juventud es un boceto sobrevalorado, Junior. Un dibujo que se desintegra en el momento en que le pones atención. Yo soy el pigmento que ya sabe dónde quedarse. (Bebe un sorbo corto). ¿Crees que la vejez es una piel ya no tan fresca? No. La vejez es la inevitable resaca que viene después del gozo. Yo he simplificado mi vida hasta que solo quedó el placer, la recuperación necesaria y el orden que se debe conseguir antes de entregarse de nuevo al placer.

(SINCLAIR camina hacia el lienzo central —su obra cubista—. Con un paño de seda, limpia una mancha invisible en el marco. Se mueve como un dueño de galería en su propia inauguración).

SINCLAIR: Mira esta mujer. Tú la pintaste como una virgen que pide permiso para existir. Yo la rompí en pedazos para que no pudiera escaparse. La fragmentación es el único modo de poseer la belleza sin que te destruya. (Se gira hacia Junior, desafiante). Tú todavía sufres por ella; yo la disfruto como una estructura.

JUNIOR: (Se pone de pie, alterado) ¡Mientes! La fragmentas porque te aterra que sea real. Te aterra que el tiempo se mueva fuera de tus malditos cuadros. (Señala la tina). El vaho de esa bañera... huele a esa voluptuosa mujer, pero tú solo hablas de "composición". ¡Este lugar se está cerrando, Sinclair! Siento las costillas de la ballena apretándome los pulmones.

SINCLAIR: (Caminando hacia la tina con una elegancia depredadora) Se llama "intensidad", niño. Lo que sientes es que el mundo se vuelve realidad, y tu mente… conciencia; tú también has envejecido un poco. (Toma un frasco de sales de la repisa y lo deja caer en el agua con un tintineo metálico). He limpiado tus pinceles sucios, he ordenado tus botes de pintura. He hecho de este vientre un templo de la forma. No permitas que tu pánico de adolescente ensucie mi tarde.

JUNIOR: (Fijando la vista en el tercer lienzo, el que está en blanco) Ese lienzo... Me perturba… está demasiado limpio. Es una provocación. Es como un ojo vacío que nos mira desde lo que todavía no pasa.

SINCLAIR: (Con desdén) Es solo espacio, Junior. Y el espacio vacío se conquista con la voluntad.

(Desde arriba llega un SILBIDO melodioso —Mozart— y una tos seca, de alguien que aclara su garganta con autoridad).

JUNIOR: (Perdiendo la compostura) ¿Y ahora qué? ¿Tenemos visitas? Es él... el intruso de arriba. La Muerte viene a reclamar mi cama y mis pinceles.

SINCLAIR: (Inquieto) Y mi tina. Es nuestra copia vieja, Junior. Es nosotros… de viejo. Viene a reclamar el espacio que le corresponde. Tiene derecho a realizar su obra.

JUNIOR: No. Todavía se lo podemos impedir. Hay que destruir su lienzo. No puede entrar aquí, debe quedarse suspendido en el vacío para siempre.

(JUNIOR se lanza hacia el tercer lienzo con un cuchillo. SINCLAIR, con una agilidad inesperada, lo intercepta, lo toma por las muñecas y lo derriba contra el suelo. El cuchillo cae y SINCLAIR lo patea lejos del lienzo).

SINCLAIR: (Gritando, sobre el latido que sube de intensidad) ¡Estúpido! Si destruyes su lienzo, me borras a mí también, nos borras a nosotros. Él ya está existiendo.

JUNIOR: (Luchando en el suelo) ¡Es un intruso! ¡Es la Muerte y la decrepitud!

(El latido de la ballena llega a un clímax ensordecedor. Las paredes comienzan a vibrar y a dilatarse. La luz se intensifica hasta volverse un blanco cegador, como un parto cósmico. Hay un renacer, un nuevo "Big Bang" de luz saturada).


ESCENA 3: LA SÍNTESIS DE ARTHUR

(La luz regresa: clara, dorada, casi mediterránea. El tercer lienzo, a la derecha, es una explosión de abstracción estilo Jackson Pollock, llena de luz, chorreos y movimiento. ARTHUR (59 años) está de pie frente a él, limpiando un pincel con un trapo de seda y silbando suavemente a Mozart. Se mueve con una gracia y una calma que sus versiones jóvenes no poseen. JUNIOR y SINCLAIR están en el suelo, como náufragos que acaban de ser arrojados a la playa).

ARTHUR: (Sin girarse, con voz cálida e irónica) Saben... las armas y los cuchillos no deberían existir, porque siempre hay alguien que piensa que puede utilizarlos.

JUNIOR: (Asombrado, incorporándose) Lograste entrar... A pesar de que intenté borrarte.

ARTHUR: (Se gira, sonriendo con una simpatía radiante) No entré, Junior. El Universo simplemente se dobló sobre sí mismo. (A Junior). Tú todavía buscas el origen de la conciencia en el techo de esta ballena. Yo ya lo encontré: es el momento en que dejas de intentar escapar para empezar a disfrutar del color de las paredes. La libertad no es una puerta, es un pincel.

JUNIOR: Un viejo que disfruta de su encierro, en esto me convertí. (Indignado, a Sinclair). Y tú, pedazo de animal, no hiciste nada aparte de tener excesos: excesos de carne, excesos de vino.

SINCLAIR: (Tratando de recuperar su pose cínica) Yo no soy el culpable de este horrible cuadro, te juro que el cubismo todavía se entiende… Estas manchas de pintura son una grosera idea del arte. ¿Ese caos de manchas es tu gran obra? No tiene estructura. Es un insulto a la lógica cubista que tanto me costó construir.

ARTHUR: (Ríe con calidez) Es el perdón de la lógica, Sinclair. Junior es nuestro inocente Leonardo a la española. Tú, Sinclair, rompiste el mundo para poder controlar su forma; yo tiré la geometría por la ventana y me quedé con la vibración. (Se acerca a la tina y la toca con nostalgia). Y gracias por lo de la tina, de verdad. Cierro los ojos y todavía siento el peso de esa mujer sobre mis piernas. Tenía una risa que sonaba a carne brutal, a fuego, a deseo que dolía.

SINCLAIR: (Sorprendido, bajando la guardia) Pensé que habías olvidado los detalles... entre tanta "abstracción".

ARTHUR: El cuerpo tiene una memoria terca, Sinclair. Junior la soñaba como una virgen morena; tú la fragmentaste para que no te doliera su partida; pero yo... yo todavía guardo la humedad de su piel en mis manos viejas.

JUNIOR: Decir que eres viejo es un pleonasmo, eres tan viejo que cuando respiras sale polvo blanco y amargura.

ARTHUR: Tienes que superar la idea errónea que tienes de mí… Yo logré trascenderte, y también al otro. Y también disfruté de mi cuerpo, aunque no parezca. Junior, no pongas esa cara. El sexo es la única filosofía que debiste practicar. Es lo único que nos hizo sentir reales dentro de esta colosal ballena. Ahora mi tina es para las sales de magnesio y la ciática, pero le doy las gracias a Sinclair por haber tenido el valor de llevar su cuerpo a los más inesperados registros del placer, sobre todo en el caso de un pintor… cubista, extraña paradoja.

JUNIOR: (Susurrando) ¿La ballena se detiene? ¿Estamos muriendo? Tú eres el culpable.

ARTHUR: (Con una sombra de melancolía pero sin miedo) La ballena se está sumergiendo a mucha profundidad, Junior. Pero no es el final. Es el momento en que debes renunciar a tanta rabia. Es el momento en que el silencio es tan puro que por fin podemos oír lo que estamos pintando. (Señala su cuadro). Miren bien... aquí están los ojos verdes de tu española, Junior. Y aquí está el rojo de tu vino, Sinclair. No estoy solo si puedo verlos a ustedes en cada mancha de color. Me perdono tu miedo y tu ira, Junior, y me perdono tu arrogancia, Sinclair. Al final del día, todos somos el mismo pincelazo en la oscuridad. (Arthur les extiende dos pinceles limpios). Pinten conmigo. Ya no hay que huir de nada. Seremos parte de la gran ballena.

(JUNIOR y SINCLAIR se levantan lentamente, dispuestos a reconciliarse, tratando de superar sus resistencias. Se acercan al gran cuadro abstracto que se ilumina intensamente. ARTHUR vuelve a silbar a Mozart. Le da el pincel a JUNIOR, que lo toma con nobleza y humildad. SINCLAIR toma su propio pincel. Los tres, en una coreografía perfecta de edades distintas, comienzan a añadir colores al lienzo. El ronroneo de la ballena se convierte en un latido suave y rítmico. La música de Mozart se escucha irónicamente elemental y dulce. La luz se funde lentamente a blanco hasta que solo quedan sus siluetas trabajando juntas en un solo pulso).

TELÓN