Introducción: Blancanieves en las trincheras
En “Y como no se pudrió: Blancanieves”, Angélica Liddell despoja al cuento de los hermanos Grimm de su magia de alcoba para lanzarlo a la intemperie de la historia contemporánea. Aquí, la Madrastra no es una mujer frente a un espejo, sino la Guerra misma, una entidad que se alimenta de la belleza de los inocentes.
La obra es una radiografía del trauma. Las siete preguntas de Blancanieves —que en el mito original representarían la protección de los enanos— aquí se convierten en interrogantes filosóficos sobre la justicia y el Estado que nadie sabe responder. Liddell nos presenta una "resurrección" amarga: Blancanieves no despierta por un beso de amor, sino por la violencia del mundo, transformándose finalmente en lo único que la guerra permite: una extensión de su propia crueldad. Es un texto breve pero devastador sobre el fin de la infancia.
Y COMO NO SE PUDRIÓ:
BLANCANIEVES
De Angélica Liddell
ESCENA 1: MADRASTRA (GUERRA)
PRÍNCIPE.- Cuando la
niña cumplió doce años hacía dos que había empezado la guerra. Estábamos en ese
tiempo en que cualquier acontecimiento cotidiano era precedido por la muerte.
Estábamos en ese tiempo en que las victorias se obtenían según la cantidad de
niños asesinados.
La guerra entre ejércitos había
perdido importancia. Las bajas civiles comenzaron a ser el principal objetivo,
y muy pronto los niños se convirtieron en las víctimas favoritas. Las
bombas explotaban en los colegios, en las guarderías, en los orfanatos... Las
escondían dentro de las muñecas, o las cubrían con un puñado de caramelos.
Apenas había bolsas ni tierra para sepultar a todos los niños asesinados.
¿Y si los niños crecen, y se les
ocurre ser bellos, y vengarse? ¡Hay que matar a los hijos de todos aquellos
hombres que hemos asesinado! Eso decían.
Se había llegado a la
conclusión de que la matanza de inocentes era el mejor sistema para debilitar
la moral del adversario. Pero en el fondo lo que se había descubierto era la
forma de legitimar el inmenso placer que a los hombres les proporciona el
ejercicio de la crueldad. Hasta la fecha ninguna hecatombe había impedido
nuevas y más sangrientas hecatombes.
Las guerras son como las
madrastras perversas. Todas quieren ser las más bellas. Todas se miran en el
espejo de otra guerra. Y si reconocen a una víctima más bella que la propia
guerra se encargan de perseguirla hasta aniquilarla.
BLANCANIEVES.- ¡Me
pregunto si la vida de una niña merece la pena! Estaba sola en el inmenso
bosque. Tenía tanto miedo que me he quedado mirando las hojas de los árboles
sin saber qué hacer. Luego he echado a andar, caminando sobre las piedras
afiladas y las espinas, y las fieras pasaban a mi lado sin hacerme nada,
miraban la sangre de mis pies y pasaban a mi lado sin hacerme nada.
En vez de comerme, las fieras del
bosque agachaban la cabeza, suspiraban, y pasaban a mi lado sin hacerme nada.
He caminado mientras mis rodillas me han sostenido, hasta que ha empezado a
oscurecer. Entonces han pasado cosas horribles.
Las mujeres han empezado a
ahorcarse de los árboles con sus medias. Pero antes se han comido un trozo de
sus abrigos para tener un poco de fuerza y susurrar el nombre de sus hijos. Se
ayudaban unas a otras, unas a otras, unas a otras. Primero sujetaban las
piernas de la ahorcada y luego las soltaban. Sujetaban las piernas y luego las
soltaban, sujetaban las piernas y luego las soltaban. Al final eran diez
mujeres ahorcadas, parecían galgos de lo secas que estaban. ¿Lo escuchas?
Escucha el llanto de las fieras del bosque.
ESCENA 2: PREGUNTAS ENANAS
PRÍNCIPE (OFF).- A
Blancanieves su abuelo le había enseñado siete preguntas. Le había dicho que
cuando las cosas se pusieran mal se las hiciera a cualquiera que se cruzara en
su camino. Eran preguntas muy cortas, del tamaño de un enano. Eran preguntas
antiguas. Eran preguntas de antes de Cristo. Pero el mundo yacía mísero, cada
vez más, y los caballos de Aquiles seguían llorando por el sufrimiento de los
hombres. El mundo yacía mísero, dominado por la guerra, como si la civilización
estuviera condenada a la peste por desconocer la respuesta a las siete
preguntas. Así que Blancanieves preguntó a un soldado.
BLANCANIEVES.-
* ¿Qué
es el Hombre?
- ¿Qué es el Estado?
- ¿Se puede convertir a un hombre en un hombre mejor?
- ¿Qué es peor, recibir injusticia o cometer
injusticia?
- ¿Existe la verdad?
- ¿Se puede enseñar la verdad?
- Donde está lo bello, ¿el mal desaparece?
PRÍNCIPE.- El Estado
es el insomnio. Usted no ha venido aquí a dormir, esto no es un hotel. Los
oficiales también estuvieron sin dormir. Lo bueno que haya hecho usted no viene
a cuento, y además sigue siendo usted un hombre. No hay motivo para quejas,
porque sigue siendo usted un hombre. Todos sus excrementos son humanos. Usted
está sentado sobre sus propios excrementos humanos. Y estas flores, estas
jodidas flores, son las flores más bellas, más bellas, más bellas que he visto
en vida.
PRÍNCIPE (OFF).- El
mundo yacía mísero, como si la civilización estuviera condenada al hambre por
desconocer la respuesta a las siete preguntas. Condenada al hambre. Condenada
al hambre...
ESCENA 3: MUERTE
(HAMBRE-CUENTO DE HADAS)
BLANCANIEVES.- He
visto morder a un hombre el brazo de su hermana... He visto roer los huesos de
los caballos muertos... No quedan más animales que devorar. Algún perro
consumido por enfermedades de perro. Alguna rata consumida por enfermedades de
rata. He visto masticar el estiércol... He visto sorber los orines de las
bestias para calmar la sed... Y sorber los propios orines... He visto arrancar
las costras de las heridas de los enfermos... Y morderlas poco a poco. He visto
cambiar a un niño por una bolsa de basura. Los soldados venden bolsas de basura
a los hambrientos. He visto a madres odiar la boca de sus hijos y después las
he visto estrangularlos. No había esperanza que las detuviera. Los gusanos
comen más que los hombres.
Mi padre me contaba cuentos de
hadas para enseñarme lo que era el mal. Pero ahora tengo que hacer un esfuerzo
tan grande para no comerme mis propios dedos, para no pensar en el dolor que
empieza en la lengua y termina en los tobillos. Mi padre me contaba cuentos de
hadas para enseñarme lo que era el mal. Y al final siempre me casaba con el
Príncipe. Tú, tú... ¿Me cuentas tú un cuento de hadas?
ESCENA 4: RESURRECCIÓN
PRÍNCIPE (OFF).- Y
como no se pudrió, un grupo de soldados la encontró tirada en el bosque. Los
soldados eran jóvenes y fuertes, tenían el corazón tan velludo como sus brazos,
y la violaron doce veces, una vez por cada año de vida de la niña. Y
Blancanieves por fin abrió los ojos, después de muerta, como si cada soldado
hubiera sido un Príncipe, como si cada violación hubiera sido un beso, como si
cada vez que la habían llamado puta la hubieran resucitado.
BLANCANIEVES.- ¿Cómo
puedo seguir siendo la misma con este dolor? (Lo repite siete veces).
PRÍNCIPE.- Hizo la
pregunta siete veces. Se olvidó de las otras preguntas. Era la última persona
que sabía las siete preguntas. El mundo estaba perdido. Somos hombres que
matamos a otros hombres. Y nada más.
ESCENA 5: BODA (ESPOSA DE
GUERRA)
PRÍNCIPE (OFF).- Blancanieves
era tan bella que los soldados se la llevaron al comandante como regalo. Había
un ejército entero de niñas. Puesto que iban a morir de todos modos, por qué no
aprovecharlas. La mayoría habían visto morir a sus padres. Algunas eran secuestradas
a punta de pistola, pero casi todas estaban tan hambrientas que un plato de
comida había bastado para dejarse arrebatar la infancia, llenas de odio. Y allí
estaba el futuro marido de Blancanieves, el oficial mejor alimentado, criando
en su barriga la capa más gruesa de tocino, compitiendo con los cerdos. Y de
repente Blancanieves se convirtió en la esposa de guerra más bella, más bella.
ESCENA 6: EL EJERCICIO DE LA
CRUELDAD
PRÍNCIPE.- No va a
ser difícil. Las niñas lo aprendéis todo en los cuentos. ¿Tu padre te ha
contado cuentos? En los cuentos pasan tantas cosas nauseabundas. Cosas malas.
En los cuentos siempre hay malos. Los buenos y los malos. Así que no va a ser
difícil matar a nuestros enemigos. Matar a los malos. Sólo hay que matar a los
malos. Son niños como tú. Pequeños. No tienen mucha carne ni mucha fuerza.
Tendrás que aprender a hacerlo
con perros. ¿Te gustan los perros? Primero les cortas los tendones de los pies
para que no puedan correr. Después les cortas las manos para que no puedan
protegerse. Y después les golpeas la cabeza hasta que escupan la vida por la
boca. Eso hay que hacer con nuestros enemigos. Del enemigo solo debe quedar una
cabeza separada de los hombros. El resto del cuerpo es para alimentar a
nuestros cerdos blancos. A veces estamos quince horas seguidas matando y
robando, maltratando los cuchillos. Quince horas seguidas. Y después
alimentamos a nuestros cerdos blancos. ¿Entiendes? Nuestros cerdos blancos.
PRÍNCIPE (OFF).- Por
las noches drogaban a Blancanieves, la subían a una mesa y la dejaban delirar y
delirar, frente al televisor, porque aquello les hacía reír y podían olvidarse
del horror durante un tiempo, hasta quedarse dormidos. En cambio, para
Blancanieves era como si después de la matanza siguiera luchando.
BLANCANIEVES.- Córtame
las orejas con el ventilador antiguo. ¡Aquí hay mucho humo, no se ve nada! Si
no voy pronto a mear empaparé las vendas. Hay gas por todas partes. Utilizo el
dinero dedicado a la infancia para cagarme en el mundo. La infancia no existe.
Así que coge el arco iris y te lo metes por el culo.
Puedo bailar con vísceras en los
pies sobre un mantel de picnic. Tiene que ser una puta broma. ¡Vamos, disparad,
hijos de puta! El mundo corre un grave peligro. La madre pinta una cuna. Voy en
pijama por el desierto. Soy la salvaje. Dicen que hay una mujer que abraza a la
gente, pero yo sólo sé que las manos de ese tío son como cangrejos.
¡Gracias a las niñas por crecer!
(Tres veces). Las niñas ya no pueden crecer, imbécil hijo de puta. ¡Vomita en
otro sitio, cerdo! ¡Me has manchado el puto vestido! Siempre quise follar como
los soldados, con los pantalones puestos y orinarme dentro de mujeres sin
pasado. ¡Auuu...!
¿Pero qué hago esta mañana
afeitándome la garganta como si fuera un lobo? Quiero sentirme como algo no
humano y me afeito como si fuera un lobo. Algo no humano. Necesito algo no
humano. Ayer me harté de romper huesos y carne con una fuerza más antigua que
el diluvio. Heridas y más heridas como una manada de bueyes. Y aunque estaban
muertos hacían ruido con los dientes. Y después de apuñalarles no dejé reposar
las manos. Me ensucié las uñas dentro de las heridas. Y los cuchillos parecían
juguetes. Aquello estaba lleno de putos juguetes afilados. He calentado mi
cuchillo con la sangre de otros niños. ¡Y me ha gustado, cabrones! ¡Me ha
gustado! ¿Qué habéis hecho con mi bondad? ¿Qué habéis hecho con mi bondad? Y la
grasa de los cerdos se va derritiendo, y los sables vibran dentro de las
entrañas, y la sangre resuena sobre la tierra, y un sufrimiento se va apoyando
en otro sufrimiento.
ESCENA 7: LA TORTURA
BLANCANIEVES.- Empecé
a odiar mi rostro, cada vez más hermoso. Los oficiales no querían a otra niña,
así que a veces era violada en el mismo día hasta por ocho oficiales. Me rajé
la piel con piedras afiladas, la llené de cicatrices, me reventé los labios y
me aplasté la nariz. Los oficiales amaban lo bello pero detestaban la fealdad.
Así que mi esposo me entregó a
los soldados, mucho más brutales que los oficiales, mucho más hambrientos,
mucho más cansados, más aterrorizados, más indefensos, la mayoría también
niños. Me golpearon durante quince días consecutivos. Pude contar hasta 33
tipos de tormento. Me obligaron a caminar sobre excrementos humanos. Me dieron
cucharadas de sal sin permitirme beber agua. Utilizaron hierros calientes en mi
vagina... Me abrasaron la planta de los pies. Usaron la electricidad que les
roban a los pobres. He estado días enteros sin dormir, de rodillas, desnuda.
Tengo tantas ganas de dormir, ¡Dios mío! Tantas ganas de dormir. Y aquel niño
que me vigilaba, que me torturaba sin parar de reír, era realmente guapo.
Y después me dieron otra vez el
sable para obligarme a matar. Según los oficiales yo era buena matando y ahora
mataría mucho mejor. Ahora era tan fuerte que me podían usar como yunque. Y me
ofrecieron pan, pero ya no sabía comerlo.
PRÍNCIPE.- Pienso
tanto en ti, pienso tanto en ti...
ESCENA 8: FINAL
VOZ EN OFF.- A las
armas. Todos los niños a las armas. Los niños que no cojan las armas serán
fusilados. Los niños que duerman serán fusilados. Dormir debilita el poder. Los
que debiliten el poder serán fusilados. A las armas. Los niños que no cojan las
armas serán fusilados. Los niños que duerman serán fusilados.
(El Príncipe y Blancanieves se
echan a dormir).
FIN