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martes, febrero 25, 2025

LOS VENDIDOS. LUIS VALDEZ. ("Español")


Los Vendidos

De Luis Valdez

(Versión en "español")

Luis Valdez y el teatro chicano

Luis Valdez es un pilar fundamental de la literatura y el arte escénico chicano , habiendo forjado un movimiento artístico que dio voz a las luchas sociopolíticas de los mexicoamericanos durante las revueltas por los derechos civiles de la década de 1960. En 1965, Valdez fundó El Teatro Campesino en los piquetes de la huelga de la uva de Delano, junto con la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas de César Chávez. Operando desde camiones de plataforma, campos y sedes sindicales, El Teatro Campesino utilizó actos —obras cortas, altamente estilizadas y satíricas de un solo acto— para denunciar la explotación laboral, el racismo sistémico y las complejidades de la identidad cultural.

Escrita en 1967, Los Vendidos representa una obra maestra dentro de esta tradición satírica. Ambientada en el "Lote de Artículos Usados ​​Mexicanos y Tienda de Curiosidades Mexicanas del Honesto Sancho", la obra deconstruye la mercantilización y la instrumentalización de los mexicoamericanos por parte de una clase política hipócrita y asimilacionista. Mediante caricaturas arquetípicas —el campesino sumiso, el pachuco rebelde, el revolucionario romántico y el mexicoamericano idealista— Valdez desenmascara el absurdo de cómo la sociedad angloamericana dominante intenta empaquetar, purificar y comprar las identidades minoritarias por conveniencia política. La obra culmina brillantemente con una subversión de las expectativas: las supuestas "máquinas" se liberan de sus guiones programados, revelando que los verdaderos protagonistas son agentes conscientes de su propia liberación.




Personajes:


  • Honest Sancho

  • La Secretaria (Miss Jiménez)

  • El Trabajador Agrícola (Farmworker)

  • El Pachuco (Johnny Pachuco)

  • El Revolucionario

  • El Mexicoamericano (Eric García)



Escena:

El lote de autos usados y tienda de antigüedades mexicanas de HONEST SANCHO. Hay tres modelos en exhibición dentro del establecimiento. A la derecha, un REVOLUCIONARIO completo, con sombrero, carrilleras y carabina 30-30. Al centro, en el piso, el TRABAJADOR AGRÍCOLA bajo un amplio sombrero de paja. A la izquierda del escenario, el PACHUCO con un filero en la mano. HONEST SANCHO camina entre sus maniquíes, sacudiéndoles el polvo y preparándose para otro día de trabajo.


SANCHO: Bueno, bueno, mis monos, vamos a ver a quién vendemos ahora, ¿no? (A la audiencia.) ¡Quihubo! Yo soy el Honest Sancho y esta es mi tienda. Antes fui contratista, pero ahora logré tener mi negocito. Lo único que me falta es un cliente. (Suena una campana fuera de escena.) ¡Ay, un cliente!

SECRETARIA: (Entrando con actitud estirada.) Buenos días, soy la señorita Jiménez de...

SANCHO: Ah, ¡una chicana! Welcome, welcome, Señorita Jiménez.

SECRETARIA: (Con pronunciación anglosajona muy marcada.) JIM-enez.

SANCHO: ¿Qué?

SECRETARIA: Mi nombre es Miss JIM-enez. ¿Acaso no habla inglés? ¿Qué le pasa?

SANCHO: Ah, nada, Señorita JIM-enez. Estoy aquí para ayudarla.

SECRETARIA: Así está mejor. Como le iba diciendo, soy secretaria de la oficina del gobernador Reagan, y estamos buscando un tipo mexicano para la administración.

SANCHO: Bueno, vino al lugar correcto, señora. Este es el lote de mexicanos usados de Honest Sancho, y aquí tenemos de todo tipo. ¿Busca algún modelo en especial?

SECRETARIA: Sí, buscábamos a alguien que fuera suave...

SANCHO: Suave.

SECRETARIA: Debonaire.

SANCHO: De buen aire.

SECRETARIA: Oscuro...

SANCHO: Prieto.

SECRETARIA: Pero claro, no demasiado oscuro.

SANCHO: No muy prieto.

SECRETARIA: Tal vez, color beige.

SANCHO: Beige, justo el tono. Así como cafecito con leche, ¿no?

SECRETARIA: Una cosa más. Debe ser trabajador.

SANCHO: Ese solo puede ser un modelo. Pase por aquí al centro de la tienda, señora. (Se acercan al TRABAJADOR AGRÍCOLA.) Este es nuestro modelo estándar de trabajador agrícola. Como puede ver, en palabras de nuestro querido senador George Murphy, está “built close to the ground” (hecho a ras de suelo). Además, note bien sus huaraches Goodyear de 4 capas, hechos con llantas de lluvia. Este sombrero de ala ancha es un accesorio extra; lo protege del sol, la lluvia y el polvo.

SECRETARIA: Sí, se ve bastante duradero.

SANCHO: Y nuestro modelo de trabajador agrícola es amigable. Muy amable. Vea esto. (Chasquea los dedos.)

TRABAJADOR AGRÍCOLA: (Levanta la cabeza.) Buenos días, señorita. (La cabeza le vuelve a colgar.)

SECRETARIA: ¡Vaya, sí que es amigable!

SANCHO: ¿No se lo dije? ¡Ama a sus patrones! Pero su característica más atractiva es que es bien trabajador. Déjeme le muestro. (Chasquea los dedos. El TRABAJADOR AGRÍCOLA se pone de pie de un brinco.)

TRABAJADOR AGRÍCOLA: ¡El jale! (Empieza a trabajar con brío.)

SANCHO: Como puede ver, está cortando uvas.

SECRETARIA: Oh, yo de eso no sé nada.

SANCHO: También pizca algodón. (Chasquea. El TRABAJADOR AGRÍCOLA imita el movimiento de pizcar algodón.)

SECRETARIA: Versátil, ¿no?

SANCHO: También corta melones. (Chasquea. El trabajador simula cortar melones.) Esa es su velocidad lenta para finales de temporada. Aquí va su velocidad rápida. (Chasquea. El trabajador se mueve a toda velocidad.)

SECRETARIA: ¡Chihuahua!... Digo, Dios mío, ¡sí que es un trabajador infatigable!

SANCHO: (Poniendo de pie al trabajador con un tirón.) Y eso no es todo. ¿Ve estos pequeños agujeros en sus brazos que parecen poros? En esos días calurosos y pesados en el campo, cuando las ramas se enredan y es casi imposible moverse, estos agujeros emiten cierta grasa que le permite a nuestro modelo deslizarse suavemente entre los cultivos sin ningún problema.

SECRETARIA: Maravilloso. Pero, ¿es económico?

SANCHO: ¿Económico? Señorita, está viendo el Volkswagen de los mexicanos. Se mantiene con unos cuantos centavos al día. Un plato de frijoles y tortillas lo mantiene andando todo el día. Eso, y chile. Mucho chile. Chiles jalapeños, chile verde, chile colorado. Pero eso sí, si le da chile, (Chasquea. El trabajador da vuelta a la izquierda y se encorva.) entonces hay que cambiarle el filtro de aceite una vez a la semana.

SECRETARIA: ¿Y sobre su almacenamiento?

SANCHO: Ningún problema. ¿Conoce esos nuevos campos de trabajo agrícola que nuestro honorable gobernador Reagan mandó construir por Parlier o Raisin City? Fueron diseñados pensando en este modelo. Cinco, seis, siete, ¡hasta diez en una de esas chozas y no le darán ningún problema! También los puede meter en graneros viejos, carros viejos, orillas de ríos. ¡Hasta los puede dejar en el campo a la intemperie toda la noche sin pendiente!

SECRETARIA: Notable.

SANCHO: Y aquí va un detalle extra: cada año, al terminar la temporada, este modelo se regresa a México y no vuelve... automáticamente, ¡hasta la próxima primavera!

SECRETARIA: Mire nada más. Pero dígame, ¿habla inglés?

SANCHO: Otra característica destacada es que el año pasado ¡este modelo fue programado para irse a la HUELGA! (Chasquea los dedos.)

TRABAJADOR AGRÍCOLA: ¡Huelga! ¡Huelga! Hermanos, sálganse de esos files. (Chasquea. Se detiene en seco.)

SECRETARIA: ¡No! ¡Oh no, no podemos tener huelgas en el Capitolio del Estado!

SANCHO: Bueno, también es esquirole. (Chasquea los dedos.)

TRABAJADOR AGRÍCOLA: Me vendo barato, ¿y qué? (Chasquea. Se detiene.)

SECRETARIA: Mucho mejor, pero no contestó mi pregunta. ¿Habla inglés?

SANCHO: Bueno... no, pero tiene otras...

SECRETARIA: No.

SANCHO: Otras funciones.

SECRETARIA: ¡No! ¡Simplemente no nos sirve!

SANCHO: Está bien, está bien. Tenemos más modelos.

SECRETARIA: Eso espero. Lo que necesitamos es algo un poquito más sofisticado.

SANCHO: ¿Sofisti-qué?

SECRETARIA: Un modelo urbano.

SANCHO: ¡Ah, de la ciudad! Pase por aquí. En esta esquina de la tienda tenemos justo lo que busca. ¡Le presentamos nuestro nuevo modelo JOHNNY PACHUCO de 1969! Este es nuestro modelo deportivo, aerodinámico. Hecho para la velocidad, los carros low-rider y la vida nocturna. Eche un vistazo a sus características: rines deportivos, doble escape, pintura verde chartreuse, parabrisas polarizado y un pequeño copete arriba. Déjeme echarlo a andar. (Chasquea. JOHNNY camina hacia el centro con el pasito tumbao del pachuco).

SECRETARIA: ¿Qué fue eso?

SANCHO: Eso, señorita, fue el pasito chicano.

SECRETARIA: Muy bien, ¿qué hace?

SANCHO: Todo lo necesario para la vida en la ciudad. Por ejemplo, supervivencia: se agarra a cuchilladas. (Chasquea. JOHNNY saca una navaja automática y se le abalanza a la SECRETARIA. Ella grita.) Baila. (Chasquea).

JOHNNY: (Cantando) “Angel Baby, my Angel Baby...” (Chasquea y se detiene).

SANCHO: Y aquí tiene una característica de la que ningún modelo urbano puede carecer: se deja arrestar, pero no sin antes poner resistencia, por supuesto. (Chasquea).

JOHNNY: ¡En la madre, la placa! ¡Yo no hice nada! ¡Yo no fui! (JOHNNY se pone de espaldas contra una pared imaginaria, con las piernas abiertas y las manos atrás).

SECRETARIA: ¡Oh no, no podemos tener arrestos! ¡Nosotros mantenemos la ley y el orden!

SANCHO: Pero es bilingüe.

SECRETARIA: ¿Bilingüe?

SANCHO: Simón que yes. ¡Habla inglés! Johnny, dinos algo en inglés. (Chasquea).

JOHNNY: (Dando un paso al frente) ¡Fuck-you!

SECRETARIA: (Jadeando de indignación) ¡Oh! ¡Jamás en mi vida me habían insultado tanto!

SANCHO: Bueno, eso lo aprendió en sus escuelas públicas.

SECRETARIA: ¡No me importa dónde lo haya aprendido!

SANCHO: Pero es económico.

SECRETARIA: ¿Económico?

SANCHO: Unos cuantos centavos. A Johnny lo mantiene andando con hamburguesas, tacos de Taco Bell, cerveza Lucky Lager, vino Thunderbird, yesca...

SECRETARIA: ¿Yesca?

SANCHO: Mota.

SECRETARIA: ¿Mota?

SANCHO: Leños... marihuana. (Chasquea. JOHNNY simula dar una bocanada a un cigarro de marihuana).

SECRETARIA: ¡Eso es en contra de la ley!

JOHNNY: (Con una enorme sonrisa, conteniendo el aire) Síp.

SANCHO: También huele pegamento. (Chasquea. JOHNNY simula oler resistol con una gran sonrisa).

JOHNNY: Tha’s too much, man, ese.

SECRETARIA: No, señor Sancho, no creo que este...

SANCHO: Espérese tantito, tiene otras cualidades que le van a encantar. Por ejemplo, ¡un complejo de inferioridad! (Chasquea).

JOHNNY: (Mirando a Sancho) ¿Qué te crees muy fregón o qué, ese? (Amenaza con la navaja).

SANCHO: También aguanta golpes y se le notan los moretones. Córtelo y sangra, patéelo y él... (Le propina golpes, empujones y patadas al PACHUCO). ¿Le gustaría intentarlo?

SECRETARIA: Ay, yo no podría.

SANCHO: Be my guest. Es un excelente chivo expiatorio.

SECRETARIA: No, en serio.

SANCHO: Ándele.

SECRETARIA: Bueno, está bien. Nomás una vez. (Le da una patada al PACHUCO). Ay, ¡qué suavecito está!

SANCHO: ¿Vio qué bien? Dele otra vez.

SECRETARIA: (Pateando al PACHUCO de nuevo) ¡Ay, es maravilloso! (Le vuelve a dar otra patada).

SANCHO: Bueno, ya estuvo suave, señora. Va a arruinar la mercancía. Sí, nuestro modelo Johnny Pachuco le dará horas de diversión. De hecho, la policía de Los Ángeles acaba de comprarse 20 de estos para entrenar a sus nuevos policías. Y hablemos de mantenimiento: está viendo una máquina totalmente autosuficiente. Jamás va a encontrar a nuestro Johnny Pachuco pidiendo asistencia social. ¡No señor, este modelo sabe muy bien cómo liberar!

SECRETARIA: ¿Liberar?

SANCHO: Roba. (Chasquea. JOHNNY corre hacia la SECRETARIA y le arrebata el bolso).

JOHNNY: ¡Dame esa bolsa, vieja! (Corre. Sancho chasquea y Johnny se detiene. La secretaria corre tras él, le quita el bolso y lo patea al pasar).

SECRETARIA: ¡No, no, no! ¡No podemos tener más ladrones en la administración estatal! Vuelva a ponerlo en su lugar.

SANCHO: Está bien, nos quedan otros modelos. Órale, Johnny, te vamos a vender con una viejita. (SANCHO lleva a JOHNNY de regreso a su puesto).

SECRETARIA: Señor Sancho, creo que no está entendiendo lo que necesitamos. Lo que buscamos es algo que atraiga el voto femenino. Algo más tradicional, más romántico.

SANCHO: Ah, un galán. (Sonríe con picardía). Pase por aquí, señorita. Le presento a nuestro modelo estándar de Revolucionario o Bandido de la Vieja California. Como puede ver, es de complexión robusta, resistente, duradero. ¡Este es el International Harvester de los mexicanos!

SECRETARIA: ¿Y qué hace?

SANCHO: Lo que usted le pida. Monta a caballo, se esconde en la sierra, cruza desiertos, llanuras y ríos; encabeza revoluciones, las sigue, mata, se deja matar, sirve de mártir, héroe y hasta de estrella de cine. ¿Dije estrella de cine? ¿Nunca vio Viva Zapata, Viva Villa, Villa Rides, El regreso de Pancho Villa, Pancho Villa contra Abbott y Costello?

SECRETARIA: Jamás he visto ninguna de esas.

SANCHO: Bueno, él salió en todas. Escuche esto. (Chasquea).

REVOLUCIONARIO: (Con un grito estentóreo) ¡Viva Villaaaaa!

SECRETARIA: ¡Ay, eso es demasiado fuerte!

SANCHO: No se preocupe, tiene control de volumen. (Le ajusta el volumen. Chasquea).

REVOLUCIONARIO: (Con vocecita de ratón) Viva Villa.

SECRETARIA: Así está mejor.

SANCHO: Y aunque no lo haya visto en el cine, seguro lo vio en la televisión. ¡Hasta hace comerciales! (Chasquea).

REVOLUCIONARIO: ¿Hay un Frito Bandito en su casa?

SECRETARIA: ¡Ah sí, ese sí lo he visto!

SANCHO: Otra ventaja de este modelo es que es muy económico. ¡Funciona a base de carne de caballo cruda y tequila!

SECRETARIA: ¿No le parece algo salvaje?

SANCHO: Al contrario, ¡eso lo convierte en todo un romántico! (Chasquea).

REVOLUCIONARIO: (Abrazando a la secretaria) ¡Ay, mamasota, cochota, ven pa’ cá! (La dobla hacia atrás al estilo de gran amante latino).

SANCHO: (Chasquea. El REVOLUCIONARIO la endereza). ¿Vio qué bonito?

SECRETARIA: Bueno, estuvo más o menos agradable.

SANCHO: Y por último, una característica que sé que le va a encantar a las damas: ¡es una antigüedad genuina! ¡Fue fabricado en México en 1910!

SECRETARIA: ¿Fabricado en México?

SANCHO: Así es. Una vez en Tijuana, dos veces en Guadalajara y tres en Cuernavaca.

SECRETARIA: Señor Sancho, yo creí que era un producto estadounidense.

SANCHO: No, pero...

SECRETARIA: No, lo siento mucho. Nosotros no podemos comprar nada que no sea hecho en Estados Unidos. Este no nos sirve.

SANCHO: ¡Pero si es una antigüedad!

SECRETARIA: No me importa. Sigue sin entender lo que necesitamos. Es cierto que requerimos modelos mexicanos, pero lo más importante es que sean estadounidenses.

SANCHO: ¿Estadounidenses?

SECRETARIA: Así es. Y a juzgar por lo que me ha enseñado, creo que no tiene lo que buscamos. Mi hora de almuerzo ya casi termina, así que mejor me voy...

SANCHO: ¡Espérese un segundo! ¿Mexicano pero estadounidense?

SECRETARIA: Exactamente.

SANCHO: ¿Mexicano pero... (Hace un gesto de iluminación) ¡Estadounidense! ¡Sí, creo que tenemos justo lo que busca! ¡Acaba de llegar hoy! Déjeme un minuto. (Sale y habla desde la parte de atrás). Aquí lo tengo en la tienda. Déjeme quitarle los papeles. Listo. ¡Les presentamos nuestro nuevo Mexicoamericano de 1970!

¡Ta-ra-ra-raaaa! (SANCHO saca al modelo MEXICANOAMERICANO: un tipo bien arreglado, de clase media, con traje de negocios y lentes).

SECRETARIA: (Impresionada) ¿Dónde tenía escondido a este?

SANCHO: Acaba de llegar esta mañana. ¿A poco no es una belleza? ¡Deleite sus ojos! Estructura de acero estadounidense, moderno y aerodinámico. De hecho, está construido exactamente igual que nuestros modelos anglos, nomás que viene en una variedad de tonos más oscuros: curpiel, piel o imitación.

SECRETARIA: Curpiel.

SANCHO: Anotado. ¡Sí, señorita, este modelo representa la cúspide de la ingeniería americana! ¡Es bilingüe, con estudios universitarios y muy ambicioso! Dígale la palabra “aculturarse” y el tipo acelera. Es inteligente, educado, limpio. ¿Dije limpio? (Chasquea. El MEXICANOAMERICANO levanta un brazo). Huela.

SECRETARIA: (Olfatea) Old Sobaco, mi favorito.

SANCHO: (Chasquea. El MEXICANOAMERICANO voltea a ver a Sancho). ¿Eric? (A la secretaria) Le decimos Eric García. (A Eric) Eric, te presento a la Miss JIM-enez.

MEXICANOAMERICANO: Señorita Jiménez, estoy encantado de conocerla. (Le besa la mano).

SECRETARIA: ¡Ay Dios mío, qué encantador!

SANCHO: ¿Sintió la succión? Tiene siete ventosas diseñadas científicamente justo detrás de los labios. ¡Es un estuche de monerías!

SECRETARIA: Oiga, ¿y los comités? ¿Sirve para meterlo en comités?

SANCHO: ¡Lo que usted quiera! Está en todos lados: comités de libertad condicional, juntas de reclutamiento militar, mesas directivas escolares, comités de control de calidad del taco, tablas de surf, ¡en lo que sea!

SECRETARIA: ¿Y funciona en la política?

SECRETARIO/SANCHO: Señorita, está viendo una auténtica máquina política. ¿Ha oído hablar de la OEO, la EOC, la COD, la Guerra contra la Pobreza? ¡Ese es nuestro modelo! Y no solo eso, ¡da discursos políticos!

SECRETARIA: ¿Podría escuchar uno?

SANCHO: Con muchísimo gusto. (Chasquea). Eric, danos un discurso.

MEXICANOAMERICANO: Señor congresista, señor presidente, miembros del consejo, distinguidos invitados, damas y caballeros. (Sancho y la Secretaria aplauden). Por favor, guarden silencio. Comparezco ante ustedes como mexicoamericano para hablarles de los problemas del mexicano. Los problemas del mexicano provienen de una sola cosa: ¡es estúpido! ¡No tiene educación! Necesita quedarse en la escuela. Necesita ser ambicioso, tener visión de futuro, trabajar más duro. ¡Necesita pensar americano, americano, americano, americano, americano! ¡Dios bendiga a América! ¡Dios bendiga a América! ¡Dios bendiga a América! (Empieza a fallar, fuera de control. Sancho chasquea frenéticamente hasta que el MEXICANOAMERICANO se desploma hacia adelante).

SECRETARIA: ¡Ay, por favor, si hasta es patriótico!

SANCHO: Sí, señorita, ama a su patria. Déjeme ajustarle aquí una tuerca. (Endereza al Mexicoamericano).

SECRETARIA: ¿Y su mantenimiento? ¿Es económico?

SANCHO: Mire, no le voy a mentir. El mexicoamericano cuesta un poquito más, pero lo que paga lo vale. Le reditúa cada centavo. Lo puede mantener con martinis secos, pan de caja...

SECRETARIA: ¿Pay de manzana?

SANCHO: Solo el de la abuelita. Eso sí, está programado para comer comida mexicana en eventos ceremoniales, pero le advierto: ¡una sobredosis de frijoles le tapa el escape!

SECRETARIA: ¡Perfecto! Solo tengo una última pregunta. ¿Cuánto cuesta?

SANCHO: Mire, le voy a hacer un favor. ¡Hoy y solo hoy, porque se ha portado muy bien, le voy a dejar que me robe este modelo! Se lo puede llevar del lote por un precio especial de... impuestos y placas incluidos, ¡quince mil dólares!

SECRETARIA: ¿Quince mil dólares? ¡¿Por un mexicano?!

SANCHO: ¿Mexicano? ¿De qué habla? ¡Este es un mexicoamericano! ¡Tuvimos que fundir a dos pachucos, a un trabajador agrícola y a tres anglos para fabricar este modelo! Si quiere calidad, ¡tiene que pagarla! Esto no es cualquier chatarra. ¡Tiene clase!

SECRETARIA: Está bien, me lo llevo.

SANCHO: ¿De veras?

SECRETARIA: Aquí tiene el dinero.

SANCHO: ¿Le importa si lo cuento?

SECRETARIA: Adelante.

SANCHO: Bueno, su factura le llegará por correo. Oiga, ¿quiere que se lo envuelvan para regalo? Tenemos una caja atrás.

SECRETARIA: No, gracias. El gobernador tiene un almuerzo esta tarde y necesitamos una cara morena en la multitud. ¿Cómo se maneja?

SANCHO: Nomás chasquee los dedos y hará lo que usted quiera. (La SECRETARIA chasquea los dedos. El MEXICANOAMERICANO da un paso al frente).

MEXICANOAMERICANO: ¡Raza querida, vamos levantando armas para liberarnos de estos desgraciados gabachos que nos explotan! Vamos...

SECRETARIA: ¿Qué dijo?

SANCHO: Algo de levantarse en armas, matar blancos y esas cosas.

SECRETARIA: ¡Pero se supone que él no debe decir eso!

SANCHO: Oiga, señora, a mí no me reclame por los defectos de fábrica. Es su mexicoamericano, usted lo compró, ¡así que sáquelo del lote!

SECRETARIA: ¡Pero si está descompuesto!

SANCHO: Pruebe chasqueando otro dedo. (La SECRETARIA chasquea los dedos. El MEXICANOAMERICANO cobra vida otra vez).

MEXICANOAMERICANO: ¡Esta gran humanidad ha dicho basta! ¡Y se ha puesto en marcha! ¡Basta! ¡Basta! ¡Viva la raza! ¡Viva la causa! ¡Viva la huelga! ¡Vivan los brown berets! ¡Vivan los estudiantes! ¡Chicano power! (El MEXICANOAMERICANO voltea hacia la SECRETARIA, que da un paso atrás asustada. Él sigue girando hacia el PACHUCO, el TRABAJADOR AGRÍCOLA y el REVOLUCIONARIO, chasqueando los dedos y activándolos uno por uno).

PACHUCO: (Chasquea. A la secretaria) ¡Te voy a atrapar, nena! ¡Viva la raza!

TRABAJADOR AGRÍCOLA: (Chasquea. A la secretaria) ¡Viva la huelga! ¡Viva la huelga! ¡Viva la huelga!

REVOLUCIONARIO: (Chasquea. A la secretaria) ¡Viva la revolución! (Los tres modelos se unen y avanzan hacia la SECRETARIA, que retrocede y huye despavorida del local gritando. SANCHO se queda al fondo con el dinero en la mano. Todos se congelan. Tras unos segundos de silencio, el PACHUCO se estira y se relaja los brazos. El TRABAJADOR AGRÍCOLA y el REVOLUCIONARIO hacen lo mismo. SANCHO sigue petrificado).

JOHNNY: Man, that was a long one, ese. (Los demás asienten).

TRABAJADOR AGRÍCOLA: ¿Cómo nos fue?

JOHNNY: ¡Bastante bien, mira nada más toda esa lana, güey! (Se acerca a SANCHO y le quita el dinero de la mano. SANCHO no se mueve).

REVOLUCIONARIO: En la madre, mira todo el dinero.

JOHNNY: Si seguimos así, nos vamos a hacer ricos.

TRABAJADOR AGRÍCOLA: Creen que somos máquinas.

REVOLUCIONARIO: Burros.

JOHNNY: Títeres.

MEXICANOAMERICANO: Lo único que no me gusta es... ¿por qué carajos siempre a mí me toca hacerla del pinche mexicoamericano?

JOHNNY: Eso te pasa por terminar la prepa.

TRABAJADOR AGRÍCOLA: ¿Y nuestros salarios, ese?

JOHNNY: Aquí mero están. Tres mil para ti, tres mil para ti, tres mil para ti y tres mil para mí. Lo demás lo metemos de vuelta al negocio.

MEXICANOAMERICANO: ¡Qué buen negocio, man! Oigan, vatos, ¿a dónde van a ir al ratito?

TRABAJADOR AGRÍCOLA: Voy a ir con la Concha. Hay fiesta.

JOHNNY: Esperen, vatos. ¿Qué hacemos con nuestro vendedor? Creo que le urge un cambio de aceite.

REVOLUCIONARIO: Déjenmelo a mí. (El PACHUCO, el TRABAJADOR AGRÍCOLA y el MEXICANOAMERICANO salen hablando en voz alta de sus planes para la noche. El REVOLUCIONARIO se acerca a SANCHO, le quita el sombrero y el puro, lo carga y se lo echa al hombro como si fuera un bulto inerte. Dirigiéndose al público): ¡Es el mejor modelo que tenemos! ¡Ajúa!


(Salen de escena).

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