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lunes, marzo 01, 2021

Morir por cerrar los ojos. Max Aub




 

Morir por cerrar los ojos

Max Aub

 


 

La verdad, como la belleza, suele estar en el ojo de quien mira, pero en el teatro de Max Aub, la verdad es una botella que se niega a ser definida. Al adentrarse en este fragmento, el lector se encuentra con una farsa que es, en realidad, una tragedia disfrazada de circo: dos borrachos se muelen a palos discutiendo si una botella tiene o no una etiqueta, mientras un payaso intenta aplicar una lógica filosófica que solo empeora el caos. Este juego de espejos y contradicciones es el sello distintivo de Max Aub, un autor fundamental pero a menudo "escurridizo" para el gran público. Nacido en París en 1903 y exiliado en México desde 1942 hasta su muerte en 1972, Aub pertenece a esa estirpe de intelectuales que México adoptó y que, a su vez, adoptaron a México con una pasión académica y creativa. Naturalizado mexicano, fue una figura clave en la UNAM, colaborador de Luis Buñuel en el cine y un maestro del engaño literario; fue capaz de inventar biografías enteras de artistas inexistentes con tal de demostrar que la ficción es, a veces, más real que la historia. Su presencia en la cultura mexicana es tan profunda como discreta, recordándonos a otros autores extranjeros que hicieron del misterio su hogar en tierras aztecas, como el legendario B. Traven —aquel autor de El tesoro de Sierra Madre que vivió bajo pseudónimos, rodeado de rumores que lo vinculaban desde la realeza europea hasta sospechas de espionaje, y que hoy tiene una calle con su nombre en la Ciudad de México—. Al igual que Traven, Aub fue un hombre de múltiples identidades y verdades relativas. En este texto, a través del absurdo, nos advierte sobre el peligro de "morir por cerrar los ojos" ante la evidencia de que el otro también puede tener razón. Es una invitación a brindar, no por la certeza de la etiqueta, sino por la maravillosa e inasible naturaleza de la realidad.


 


 

Morir por cerrar los ojos

Max Aub


 

Personajes

  • La Botella
  • El Autor
  • El Borracho 1º
  • El Borracho 2º
  • El Payaso
  • El Arlequín
  • El Poeta
  • El Espectador
  • El Apuntador

Escena Inicial

En medio de la escena hay una enorme, monumental botella oscura, con un marbete rojo pegado al lado. Forma el fondo una gran cortina cuadriculada, blanca y negra. Se puede adaptar fácilmente para representarse en pista de circo.

Al levantarse el telón, la luz en escena es escasa. Mientras habla el Autor, parece que los electricistas ensayan todos los juegos de luz.

EL AUTOR: (Intranquilo e inseguro) Señoras y señores: yo soy el autor de lo que ustedes van a ver representar. Os han dicho que es una farsa, señoras y señores, no lo creáis: ¡esto que aquí os doy, soy yo! Las farsas están hechas para reír y, ¡ay!, yo soy profundamente triste. Primero pensé escribir un poema, pero los hombres ya no leen versos y he aquí que se me ocurrió escribir un terrible drama.

Señoras y señores, ¡dicen que es una farsa! No lo creáis, ¡esto que aquí os doy es una tragedia verdadera! A veces no sé qué pensar. Ratos hay en los cuales veo blanco, ratos hay en los cuales veo negro. (Emocionadísimo) ¡Esto que aquí os doy soy yo! Perdonad, no puedo seguir, la emoción me impide... Bajo la alegría se esconde...

(El Espectador, sujetado por varios tramoyistas, asoma la cabeza en escena y grita estentóreamente)

EL ESPECTADOR: ¡Farsante!

EL AUTOR: (Levanta los brazos, se encoge de hombros, tristísimo) ¡Qué remedio me queda!

(Cabizbajo, sale. Hay una pausa bastante prolongada, monorrítmica. Luego habla la Botella)

LA BOTELLA: Yo soy una botella, nada más; esto es: una botella. Muchas gentes se empeñan en que yo sea otra cosa, pero, confidencialmente, os confiaré que no soy más que una botella. No creáis a nadie, ni los unos ni los otros saben lo que dicen; como a mí me pasa muchas veces. Esto mismo que os digo no lo entiendo porque, al fin y al cabo, no soy más que esto: una botella.

Unos dicen: "es bella". Otros dicen: "no es verdad". Unos: "es verde". Otros: "es roja". Unos: "es grande". Otros: "es pequeña". Unos: "es ancha". Otros: "es delgada como un hilo". No creáis a ninguno. Yo me río... No, no, me equivoco. Creedlos a todos porque todos tienen razón; porque si dicen que soy el cielo, o roja, o verde, o grande, o pequeña, es porque así me ven. Pero a vosotros os lo puedo decir: no soy más que una botella.

Otros vienen y dicen: "no existe, no es nada". También los podéis creer porque si así lo aseguran es porque tendrán razón. Pero yo no soy mundo, ni soy cielo, ni soy vida, ni soy verde, ni roja, ni alta, ni baja; soy, creedme, soy solo una botella, nada más que una botella.

(La escena queda silenciosa largo rato. Luego se oyen voces, gritos, ruido de muchedumbre. Hay otra pausa, corta esta vez. Aparecen en escena, uno por la derecha y otro por la izquierda, los dos borrachos. Al ver la botella se paran)

BORRACHO 1º: ¡Oh!

BORRACHO 2º: ¡Oh!

(Saludan a la botella aparatosamente)

BORRACHO 1º: ¡Hermosa Botella!

BORRACHO 2º: ¡Hermosísima Botella!

BORRACHO 1º: ¡Hermosísima botella!

BORRACHO 2º: No tan grande como yo la quisiera.

BORRACHO 1º: ¿Por qué?

BORRACHO 2º: Porque cabría más.

BORRACHO 1º: Razón de peso. (Ligera pausa)

BORRACHO 2º: ¿Has visto?

BORRACHO 1º: ¿Qué?

BORRACHO 2º: La revolución.

BORRACHO 1º: Sí.

BORRACHO 2º: Dime tú, que eres hombre de muchos latines... ¿quién hace la revolución? ¿Los de arriba o los de abajo?

BORRACHO 1º: Hombre, no sé. No estoy muy seguro. Estaba yo en la taberna y estalló el ruido; dijo el tabernero: “son los de arriba”, dijo uno de los parroquianos: “son los de abajo”. Pero te diré la verdad: no sé si el ruido era de gentes que arriba se divertían, o la revolución; y tampoco si el tabernero se refería a unos u otros.

BORRACHO 2º: (Riendo) Ja, ja, ja, ja.

BORRACHO 1º: ¿Ríes? Oye, tú que eres hombre muy leído, dime: ¿quién tiene razón, los que hacen la revolución o los que no la dejan hacer?

BORRACHO 2º: Los que la hacen.

BORRACHO 1º: Pues antes me dijo uno que los que no la dejan hacer. ¿A quién creo?

BORRACHO 2º: A mí, siempre. Yo tengo siempre razón.

BORRACHO 1º: ¡Oh!

BORRACHO 2º: Sí. Siempre. Y no comprendo cómo haya gente que no piense igual que yo. ¡Si yo lo veo todo tan bien y tan claro! ¡Si todo es tan fácil de comprender! Si todos pensaran como yo, todo se arreglaría. Porque, no me lo vas a negar, yo tengo razón. Si todo el mundo pensara como yo, todos tendríamos razón y no habría guerras, ni huelgas, ni revoluciones.

BORRACHO 1º: (Muy entusiasmado) Tienes razón.

BORRACHO 2º: Claro está, y no comprendo cómo no hayan caído en ello. Muchas veces lo había pensado, pero no lo había expresado tan claramente. ¡Admirable! ¡Admirable! ¡He resuelto el problema del mundo!

BORRACHO 1º: ¡Hip! ¡Hip! ¡Hurra! Razón tienes hermano, eres un genio. Lo mismo había pensado yo muchas veces. ¡Si todos pensaran como yo! ¡Todos tendríamos razón! Todo se resolvería.

BORRACHO 2º: Esta revolución misma... es tan fácil, tan fácil.

BORRACHO 1º: ¿Verdad? Con...

BORRACHO 2º: (Interrumpiéndole) Matar al hombre grande...

BORRACHO 1º: Matar, no hombre.

BORRACHO 2º: Cómo, ¿por qué no?

BORRACHO 1º: No, porque no.

BORRACHO 2º: Sí, porque sí.

BORRACHO 1º: No.

BORRACHO 2º: Sí.

BORRACHO 1º: No.

BORRACHO 2º: Sí.

BORRACHO 1º: Basta. No nos pondríamos de acuerdo y yo tengo mis ideas.

BORRACHO 2º: Y yo las mías.

BORRACHO 1º: Pero las mías son mejores.

BORRACHO 2º: Hombre, ¡me gustaría saber el porqué!

BORRACHO 1º: Porque soy más inteligente.

BORRACHO 2º: Ja, ja, ja, ja.

BORRACHO 1º: (Amenazador) ¿Ríes?

BORRACHO 2º: Sí; pero será mejor que bebamos.

BORRACHO 1º: Ahora tienes razón. Bebamos.

(Sacan unas botellas de sus bolsillos y beben, permaneciendo cada uno en un lado de la escena)

BORRACHO 1º: Hum... hermosa botella.

BORRACHO 2º: Hermosa.

BORRACHO 1º: Hermosísima.

BORRACHO 2º: Más que hermosísima.

BORRACHO 1º: Por más que la alabes no la alabarás tanto como yo.

BORRACHO 2º: ¡Tan lisa!

BORRACHO 1º: ¿Qué?

BORRACHO 2º: ¡Tan lisa!

BORRACHO 1º: ¿Qué necedad estás diciendo?

BORRACHO 2º: Tan lisa.

BORRACHO 1º: Tú estás borracho.

BORRACHO 2º: ¿Por qué?

BORRACHO 1º: ¿No dices "tan lisa"?

BORRACHO 2º: Sí.

BORRACHO 1º: Entonces estás borracho. Porque la botella no es lisa.

BORRACHO 2º: ¡Oh!

BORRACHO 1º: Tiene una etiqueta.

BORRACHO 2º: ¿Qué?

BORRACHO 1º: (Más fuerte) Tiene una etiqueta.

BORRACHO 2º: Ja, ja, ja.

BORRACHO 1º: (Gritando) ¿Ríes? ¡Tiene una etiqueta!

BORRACHO 2º: Ja, ja, ja. El borracho eres tú. La botella es lisa.

BORRACHO 1º: Ja, ja, ja. La botella tiene una etiqueta roja.

BORRACHO 2º: No.

BORRACHO 1º: (Más fuerte) Tiene una etiqueta roja.

BORRACHO 2º: No.

BORRACHO 1º: (Grita) ¡Que tiene una etiqueta roja!

BORRACHO 2º: Pero idiota, ¿cómo quieres negar lo que ven mis ojos?

BORRACHO 1º: (Superior) Arguyes con los mismos argumentos que yo tengo para probarte lo contrario. ¡Embustero! La botella tiene una etiqueta roja de estas dimensiones. (Abre los brazos)

BORRACHO 2º: (Grita) ¡La botella es lisa, lisa, lisa!

BORRACHO 1º: ¡Mentira! (En actitud clásica de orador) ¡Compañeros! Todos cuantos nos rodean nos odian, niegan nuestras reivindicaciones tan discretas y justas, niegan la verdad, cierran los ojos a la evidencia. ¡Nuestra causa es tan clara, tan diáfana que salta a la vista!

BORRACHO 2º: (Interrumpiéndole) ¡Compañeros! ¡Hermanos! ¡Camaradas! ¡Respetables consocios! ¡No los creáis! Proclaman que cuanto nosotros vemos no es verdad y aun se atreven, ¡los vendidos!, a asegurar que lo que con nuestros propios sentidos notamos es mentira. ¡Ah, señores!

BORRACHO 1º: Ja, ja, ja.

BORRACHO 2º: Ja, ja, ja.

BORRACHO 1º: ¿Es que no me crees?

BORRACHO 2º: Déjame reír. No creía que tan poco vino te hiciera ver visiones.

BORRACHO 1º: El borracho lo eres tú, y además eres un hotentote.

BORRACHO 2º: ¿Qué?

BORRACHO 1º: Un ho-ten-to-te.

BORRACHO 2º: ¡Oh!

(Se pelean. Pueden emplear palas de las de uso corriente en los circos. El ruido es extraordinario. Después de la pelea, quedan en los lados opuestos a los que anteriormente ocupaban. Ambos gimen con fuerza: "¡Ay, ay, ay!", "¡Oh, oh, oh!". Se fijan en la botella. Quedan un momento perplejos. Se rascan la cabeza, se acercan a la botella, retroceden, se frotan los ojos. Juego de escena. Pausa. Luego hablan inseguros)

BORRACHO 1º: Oye.

BORRACHO 2º: ¿Qué?

BORRACHO 1º: Lo pasado, pasado, y pelillos a la mar.

BORRACHO 2º: Soy de tu parecer.

BORRACHO 1º: Las ideas no sirven para nada.

BORRACHO 2º: Soy de tu opinión.

BORRACHO 1º: Las ideas las inventaron para amargarnos la vida.

BORRACHO 2º: Siempre he pensado así.

BORRACHO 1º: ¡Si no hubiese ideas!

BORRACHO 2º: ¡Maravilloso mundo entonces!

BORRACHO 1º: Siempre se acaba con ellas como los niños con los juegos de manos.

BORRACHO 2º: Eres extraordinario.

BORRACHO 1º: Di: "somos".

BORRACHO 2º: Como tú quieras. Somos extraordinarios.

BORRACHO 1º: Brindemos por ello, es lo mejor.

BORRACHO 2º: Tienes razón. Es lo mejor.

(Beben. Pausa. Luego, con vergüenza, inseguros y lentos)

BORRACHO 1º: Oye.

BORRACHO 2º: ¿Qué?

AMBOS: (A la vez) Tenías razón.

AMBOS: (Sorprendidos, al mismo tiempo) ¿Qué?

BORRACHO 1º: La botella es lisa.

BORRACHO 2º: ¿Qué?

BORRACHO 1º: La botella es lisa.

BORRACHO 2º: No.

BORRACHO 1º: Sí. Te digo que sí. Aprecio tu delicadeza pero reconozco mi error. No sé... (Lírico) mi alma andaba extraviada... (Enfático) estaba sumergida en la oscuridad. Repito: agradezco en todo lo que vale tu delicadeza.

BORRACHO 2º: Si hablas en chanza (broma), basta ya.

BORRACHO 1º: ¿Cómo en chanza?

BORRACHO 2º: La botella tiene una etiqueta.

BORRACHO 1º: Tú deliras.

BORRACHO 2º: No. Lo que te quería decir era esto: mi vista, mi alma debió de cegarse. Ahora ya es otra cosa. Veo. Te pido mil perdones por mis insolencias. Tenías razón. Y no soy yo hombre que pida perdón tan fácilmente.

BORRACHO 1º: Si hablas en chanza, basta ya.

BORRACHO 2º: ¿Cómo en chanza?

BORRACHO 1º: (Silabeando) La bo-te-lla es li-sa.

BORRACHO 2º: La bo-te-lla tie-ne una e-ti-que-ta.

BORRACHO 1º: Men-ti-ra.

BORRACHO 2º: I-dio-ta.

BORRACHO 1º: Ja, ja, ja. Pero, ¡hombre! Antes sostenías que la botella es lisa y yo, no sé ahora cómo ni por qué, te dije que llevaba una etiqueta; y ahora, cuando me doy efectivamente cuenta de que estaba en un error...

BORRACHO 1º: Reconozco que decías la verdad; ahora es cuando tú sostienes lo contrario. Eres sencillamente el espíritu de la contradicción, y ahora sí que estoy seguro de que la botella es lisa.

BORRACHO 2º: No te entiendo. Hace un minuto eras capaz de dejarte matar por asegurar que la botella tenía una etiqueta y ahora, cuando yo me limito a reconocer tu opinión, afirmas lo contrario. Perdona, pero te diré francamente que me pareces un perfecto imbécil.

BORRACHO 1º: ¡Sátiro!

BORRACHO 2º: ¡Uy!

(Con grandes gestos, extraordinarios ruidos y feroces aspavientos tornan a pegarse. En escena aparece el Payaso)

EL PAYASO: Sosegaos, reponeos, tranquilizaos, apaciguaos, morigeraos. (Los dos borrachos le miran boquiabiertos) ¿Conocéis las doctrinas de Epicteto?

BORRACHOS 1º y 2º: No.

EL PAYASO: ¿Tampoco las de Aristóteles?

BORRACHOS 1º y 2º: Nooo.

EL PAYASO: ¿Tampoco las de Santo Tomás?

BORRACHOS 1º y 2º: Nooo.

EL PAYASO: ¿Ni siquiera las de Descartes?

BORRACHOS 1º y 2º: Tampoco.

EL PAYASO: ¿Ni las de Spinoza, ni las de Kant, ni las de Schopenhauer?

BORRACHOS 1º y 2º: Tampocooo.

EL PAYASO: ¡Oh! ¿Ni las de Hume, ni las de Bergson, ni las de Gaos?

BORRACHOS 1º y 2º: Nooooooo.

EL PAYASO: ¡Oh, oh, oh! Bien, muy bien, ya estáis de acuerdo en algo. Y en verdad que ello no tiene gran importancia, pues aunque no los conozcáis, no os hacen ninguna falta conociendo las mías. Prestad atención, empiezo. (Pausa) Estabais discutiendo tranquilamente si la botella ostentaba un marbete o no.

BORRACHOS 1º y 2º: ¿Qué dice que tiene o no la botella?

EL PAYASO: Marbete.

BORRACHO 1º: Ya teníamos bastante con discutir si tenía la botella etiqueta o no, para que venga usted con sus aires de sabio a decirnos que si tiene o no tiene... ¿qué? ¿Marbete?

BORRACHO 2º: (Valentón) Muy bien dicho. Y tenga cuidado, que como nos tome el pelo: palo.

EL PAYASO: Esto servirá para mi argumentación. ¡Sabed, oh ignorantes!, que marbete y etiqueta son sinónimos. Igual da decir marbete que etiqueta.

BORRACHO 2º: Haber empezado por ahí.

EL PAYASO: (Interrumpiendo) ¡Calma! Traigo la solución. En filosofía lo principal es el método. Escuchad: la botella tiene un marbete.

BORRACHO 1º: ¡Oh, hombre sabio! ¡Maravilloso doctor!

EL PAYASO: (Al Borracho 2º) Pero también este tiene razón.

BORRACHO 2º: ¡Hombre clarividente! Tu nombre será reverenciado.

BORRACHO 1º: No, esto no puede ser. Es un disparate. ¿Cómo puede ser que este tenga razón y yo también si decimos cosas diferentes?

EL PAYASO: Calmaos. Tú tienes razón porque así la ves, y tú también porque así la ves tú.

BORRACHOS 1º y 2º: ¿Así que la botella tiene y no tiene etiqueta?

EL PAYASO: (Encantado) Esa es la verdad.

BORRACHOS 1º y 2º: (Riendo desmesuradamente) ¡Ja, ja, ja! ¡Es como si me dijeran que en la huelga tienen razón los obreros y los patrones! ¡O los que hacen la revolución y los que no la dejan hacer!

EL PAYASO: ¡Ecco! Esa es la verdad.

BORRACHOS 1º y 2º: (Enfadados) Pero al fin y al cabo, ¿quién tiene razón?

EL PAYASO: Tú. Y tú. (Coge a ambos del brazo y los cambia de lugar. Mientras tanto, la Botella da media vuelta) ¿Y ahora?

BORRACHO 1º: Tiene.

BORRACHO 2º: No tiene.

(La escena se repite. Los borrachos pierden la paciencia)

BORRACHOS 1º y 2º: ¿Esta es toda su prueba? ¡Imbécil! ¡Toma la verdad, idiota!

(Ambos le apalean. Aparece el Poeta)

BORRACHO 1º: ¡Oh! Señor Ramírez, ¿cómo está usted? ¿Y la familia? ¿Y el negocio?

EL POETA: Bien, muy bien. ¿Quiere usted algo?

BORRACHO 1º: (Saca un papel) Tengo una carta detenida. ¿Será usted tan amable de retirarla?

EL POETA: ¡Cómo no! Encantado. Adiós. (Se encuentra con el Payaso)

EL PAYASO: Hola, ilustre poeta. ¿Qué hay de nuevo?

EL POETA: (Saca un libro) He escrito cosas nuevas, pero ya no me satisfacen. Ahora estoy componiendo algo... ¡Luz! ¡Marcha! (Sale)

EL PAYASO: ¡Qué poeta extraordinario!

BORRACHO 1º: ¡Usted no está bueno de la cabeza! ¿Qué poeta? ¡Es el cartero de mi barrio! Le he pagado tantas cartas...

EL PAYASO: ¡Imposible! Es un poeta de sensibilidad etérea.

LOS TRES: ¡Mentira! ¡Impostores!

(Nueva lucha a palos hasta que salta el Espectador a escena)

EL ESPECTADOR: (Furioso) ¡Que salga el autor!

EL AUTOR: (Sale y saluda)

EL ESPECTADOR: ¡Es usted un idiota! Este señor (por el Payaso) me ha convencido de que todos tenemos razón y ahora es capaz de dejarse matar por una idea opuesta. ¡Esto es imposible en la vida!

EL AUTOR: (Atormentado) No sé nada. Reclame en taquilla. ¡Qué remedio me queda! (A los actores) Continuad. (Sale)

(Aparece el Arlequín)

EL ARLEQUÍN: ¡No le escuchéis! Yo traigo la verdad: Nada existe. Todo es ilusión de vuestros sentidos. Ni la botella ni el marbete existen.

BORRACHO 1º: ¿Todo es ilusión?

(Le muelen a palos)

BORRACHOS 1º y 2º: No se queje, que en este momento los palos son ilusión y nada realidad.

BORRACHO 1º: ¡Bah! Déjalos. Tenga la botella etiqueta o no, lo mejor será que bebamos.

TODOS: (Bebiendo y danzando alrededor de la botella) ¡Matarilerileró!

(El Autor y el Apuntador asoman gritando que así no es la obra. Los personajes caen como muñecos desarticulados al pie de la botella. El Espectador asoma la cabeza una última vez)

EL ESPECTADOR: ¡Farsante!

EL AUTOR: ¡Qué remedio me queda!

LA BOTELLA: Yo soy una botella, nada más. Unos me ven así, otros de otra manera. Si dicen que soy grande o pequeña, roja o verde... creedlos a todos, porque así me ven. Y todos tenemos razón. Pero en el fondo, la verdad es esta: yo soy una botella; nada más que esto.

(Se apagan las luces)

FIN