El
Retablo de las
Modernas Maravillas
Entremés de corte cervantino y disparates
anacrónicos
Por Benjamín Gavarre
DRAMATIS PERSONÆ:
DON SIMÓN DEL TOBOSO: Caballero madrileño de capa y espada, chapado a la antigua (estilo Siglo de Oro).
ALONZO PEREJIL: Su criado, fiel pero profundamente aturdido por las novedades temporales.
DOÑA MENCIA DE LA LOMA: Dama principal, habitante del Madrid actual (o atrapada entre dos mundos).
LUGAR: Una plaza en Madrid.
ESCENA I
(Entran Don Simón, con paso marcial y mano en el pomo de la espada, y Alonzo, cargando un fardillo pesado).
DON SIMÓN
Por vida de mis antepasados,
Perejil, que no hay en toda la Cristiandad villa más hermosa que este Madrid,
corte de nuestro católico monarca. ¡Mirad qué cielos, qué aire tan limpio!
ALONZO
Limpio dice vuestra merced, pero
a mí me escuecen los ojos de un vaho pestilente que sale de unos carros de
metal que corren sin mulas. Pero decidme, señor, ¿cómo llegaremos a las
teterías de la Plaza Mayor si el camino está cortado?
DON SIMÓN
No temáis, que para acortar las
leguas entraremos por las entrañas de la tierra. Tomaremos el... el Subte, que
llaman la Línea Uno.
ALONZO
(Se detiene en seco. Mira al
público con los ojos como platos. Se frota los párpados con fuerza con ambas
manos). ¿El...
el qué? ¿Subte? ¿Qué vocablo del demonio es ese, señor? ¿Acaso queréis que
callemos nuestras almas bajando al mismísimo Infierno por un precio de dos
maravedíes con transbordo?
DON SIMÓN
(Se rasca la cabeza, confundido
de su propia boca). Por
Santiago, que no sé qué lengua he hablado. Quise decir... que tomaremos un taxi. (Se frota los ojos también, sacudiendo la cabeza). Olvida lo dicho, Alonzo Perejil, que el calor
de la Villa me trastorna el seso.
ESCENA II
(Entra Doña Mencía, abanicándose con furia, quejosa).
DOÑA MENCIA
¡Válgame el cielo y todos los
santos! Tres horas llevo para cruzar desde la Puerta de Alcalá. ¡No hay
derecho!
DON SIMÓN
(Haciendo una reverencia
exagerada). ¡Dios
guarde a vuestra merced, hermosa dama! ¿Qué cuitas os afligen? ¿Acaso un dragón
o un bando de bandoleros os ha cerrado el paso?
DOÑA MENCIA
¿Qué dragón ni qué niño muerto,
caballero? ¡Es la Diosa! ¡La Cibeles estorba! Está en medio de la plaza con sus
leones de piedra, tapando todo el tráfico de carruajes, y para colmo, han
cortado el paso porque hay manifestaciones y para colmo, unos rústicos con
calzones cortos celebran un juego de pelota. ¡Esa estatua estorba más que un
lunes de Cuaresma!
ALONZO
(Pega un brinco hacia atrás.
Mira al cielo, luego al público, se da dos bofetadas suaves en las mejillas). ¡Válgame san Crispín! ¿La diosa Cibeles
estorba en Madrid? ¿Manifestaciones de qué, de alegría, de duelo?... ¿Y qué es
eso del "tráfico"? (Se talla los ojos vigorosamente). Señora, por favor, hablad en romance llano, que se me revuelve el
cuajo.
DON SIMÓN
¿Josúuu! (Se frota las sienes) ... Yo los vide, en mis sueños, franceses,
africanos gritaban, y tranvías, y ¿tranvías?... ¡No, no! ¡Pero qué digo! ¿Qué
es un tranvía? ¡Por los clavos de Cristo, que veo visiones o me estoy
enloqueciendo!
DOÑA MENCIA
¡Y yo no quiero alarmaros,
caballeros! Pero por culpa de otra de esas dichosas manifestaciones en la Gran
Vía, nos vamos todos que quedar sin transporte urbano. Yo no he podido llegar a
tiempo al kínder a recoger a los nenes. ¡Toda la calle cortada por una protesta
a favor de los derechos LGTB y la no discriminación de los migrantes!
ALONZO
(Se detiene en seco, dice mecachis
diez veces seguidas y se limpia los ojos con la manga de la capa). ¿Derechos... de la L y la G y la tb? ¿Y qué
es un kínder, señora? ¿Acaso es una nueva orden de frailes alemanes? Y son
alemanes esos que protestan por la l y lab... ah, ya sabéis como son, pero por
qué lo hacen...
DON SIMÓN
(Mirando al público, frotándose
las sienes con desesperación). ¡A mí no me miren, que yo de letras y alemanes no sé nada! Cuando
mucho imagino que esas son cosas de franceses, no tanto de alemanes, porque ya
se sabe... los franceses... Pero oiga... si de manifestarse y protestar en la
calle se trata... ¡por los clavos de Cristo, que yo también tengo mis agravios!
¡A mí me gustaría manifestarme en público contra las aguas de orines que echan
las vecinas a la calle desde los balcones, que están ya fermentados y tienen un
olor a los mil demonios!
ALONZO
(Animándose, olvidando por un
segundo la confusión). ¡Pues si vamos a alzar la voz, yo me manifiesto contra los curas
mentirosos y libidinosos que prometen una buena cena y hasta doblones a cambio
de otra cena que de uno, tan mozo y guapo como soy, hacer quisieran.
DOÑA MENCIA
(Indignada, dándole un abanicazo
en el brazo al desprevenido Alonzo). ¡Ah, no! ¡Con la Santa Madre Iglesia y con los curas no se meta usted, jovenzuelo... ¡Ellos son unos santos y no hacen esas cosas del
demonio!
ALONZO
¡Mhhh, no sé… A usted porque no
la pelan.
DOÑA MENCIA
Majadero, al infierno habréis de ir.
DON SIMÓN
Se me ocurre entonces que protestemos
contra las mujeres chismosas del barrio, que no dejan honra en pie, pero
defienden a los impresentables!
DOÑA MENCIA
¡Ah, no, no y no! ¡Con las
chismosas no se meta, que gracias a esos corrillos nos enteramos de quién va a
misa y quién es buen cristiano, y quién es de esas mugrosas minorías, bendito sea Dios! (Pausa, cambia el tono a uno burgués y frívolo). En fin, con tanto alboroto callejero, yo prefiero
mil veces irme a tomar el té con mis amigas del club de tenis... que es mucho
más terapéutico.
DON SIMÓN Y ALONZO
(Se miran el uno al otro, miran
al público con la boca abierta, se frotan los ojos con ambas manos al mismo
tiempo). ¿¿¿QUÉEEE???
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ESCENA III
(Se escucha por lo alto un graznido fuerte imitado por los actores, o un
ruido que simule pájaros).
ALONZO
(Mirando al cielo, espantado). Mirad, señor allá arriba, hacia la dehesa de
Barajas. ¡Qué barbaridad de aves! Es un signo del Apocalipsis.
DON SIMÓN
Tranquilo, Perejil, son Gansos o
Patos o Cigüeñas, ¡o Faisanes! Bueno es el tiempo para una buena escudilla de
volatería.
DOÑA MENCIA
¡Qué gansos ni qué faisanes! Son
palomas y grajos a bandadas. Hay tantos pájaros en Barajas que los aviones
tienen graves problemas para despegar. ¡El de las tres a Sevilla lleva dos
horas de retraso porque se metió una urraca en la turbina!
(Alonzo y Don Simón se quedan petrificados. El tiempo parece congelarse.
Ambos miran al público lentamente. Alonzo se arrodilla en el suelo y se tapa
los ojos. Don Simón suelta la espada, que cae al suelo con estrépito).
ALONZO
(Desde el suelo, temblando). ¿Aviones? ¿Turbinas? ¿Pájaros de hierro que
van a Sevilla por los aires? ¡Señor, la dama está poseída por un demonio o yo
he bebido un sorujillo en mal estado! (Se frota los ojos con los puños como un niño chiquito).
DON SIMÓN
(Caminando de un lado a otro,
dándose golpes en la frente). ¡Espera, Perejil! Yo... yo he visto ese pájaro de hierro en mis
sueños... Se entra en él por una pasarela... te dan cacahuetes en una bolsa de
plástico... ¡Párenme este pensamiento! ¿Qué es el "plástico"? (Mira al público con desesperación, se restriega la
cara con ambas manos). ¡Es un encantamiento! ¡Madrid está hechizado!
DOÑA MENCIA
(Mirándolos como si estuvieran
locos). ¿Pero
qué os pasa a vosotros dos? ¿No habéis hecho nunca antes un vuelo
trasatlántico? ¡Vaya un par de provincianos!
ALONZO
(Pega la vuelta y se pone de
pie, señalando al horizonte lírico). ¡Señor! Huyamos de esta plaza, volvamos al trabajo o al buen
dormir, que si nos quedamos un minuto más, esta señora nos hará subir al
"Subte" para ir a Barajas a volar en una "turbina"
esquivando palomas.
DON SIMÓN
(Recogiendo su espada, aún
mareado). ¡Razón
tienes, Alonzo Perejil! Vámonos a una taberna honesta donde el vino sea vino, el
sorujo sorujo, los franceses no se manifiesten, a los españolitos ni se les
ocurra, y los alemanes que sigan usando ropa seria, sin colores por favor…
ALONZO
¡Ah! Y que los taxis todavía no
se inventen, que son unos rateros de marca mayor; y que los caballos sigan
siendo de carne y hueso. Y de esos aviones... ¡mejor ni hablemos!, que un día
de estos se nos cae uno encima. ¿Pues cómo ha de ser posible que semejante
bestia de metal vuele junto a las palomas?
DON SIMÓN
¡Y sujeta bien esa lengua, Alonzo Perejil, y salgamos corriendo de este
entremés antes de que Doña Mencía nos hable del cambio climático y de la
Inteligencia Artificial!
(Salen corriendo, frotándose los ojos y mirando atrás con espanto,
mientras Doña Mencía los mira negar con la cabeza y se marcha por el lado
contrario abanicándose).
FIN
