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El General Macana contra las
brujas y los gemelos diabólicos
de Benjamin Gavarre
(Sátira vintage en la Narvarte)
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El General Macana contra las brujas y los gemelos diabólicos. Sátira vintage. © 2026 por BENJAMIN GAVARRE tiene licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-SinDerivadas 4.0 Internacional
PRÓLOGO
Dicen que en la Ciudad de México conviven múltiples universos, pero
pocos chocan con tanta estridencia como en las calles de la colonia Narvarte.
En esta selva de asfalto con sabor a los años setenta, donde el esmog de los
peseros se mezcla misteriosamente con el humo del copal, se libra una batalla
silenciosa por el control del territorio.
Por un lado, tenemos el poder terrenal, burocrático
y sudoroso de la policía de tránsito, liderado por el General Macana, un hombre
cuya megalomanía solo es superada por su afición a cobrar "aportaciones
voluntarias". Del otro lado, agazapada entre macetas de ruda y pirul,
respira una fuerza mucho más antigua y peligrosa: la magia negra de Catemaco,
custodiada por Doña Lucía y su hija Eva.
Lo que están por leer no es solo el enfrentamiento
entre un policía corrupto y una bruja de armas tomar. Es también una peculiar
reinterpretación urbana del Génesis. Atrapados en el fuego cruzado están el
Capitán Adán y su esposa Eva, una joven pareja que intenta construir su propio
"paraíso" de interés social financiándolo con el verdadero pecado
original de nuestra civilización: la mordida. Y como todo pecado trae
consecuencias, en el vientre de Eva ya se gestan Caín y Abel, unos gemelos
diabólicos listos para heredar el caos.
¿Qué sucede cuando la inquebrantable charola de un
comandante choca contra la fuerza imparable de un hechizo de amarre? ¿Quién
manda realmente en la ciudad? ¿Y qué pasará cuando regrese el esposo ausente,
el verdadero dueño del inframundo, a reclamar lo suyo?
Acomódense en sus butacas
virtuales. Abran el telón de su imaginación. La cuota está cobrada, las cartas
están echadas y el choque de trenes está a punto de comenzar.
Bienvenidos a
El General Macana contra las brujas y los gemelos diabólicos.
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El General Macana contra las brujas y los
gemelos diabólicos
de Benjamin Gavarre
(Sátira
vintage en la Narvarte)
En el corazón de la colonia Narvarte, la cotidianidad urbana se tuerce
bajo el peso de la burocracia policial y el esoterismo. Esta pieza teatral
presenta un choque de fuerzas en el México de los años 70: por un lado, el
poder policiaco, encarnado en el General Macana —un jefe delirante, fanático de
las "aportaciones voluntarias"— y su subordinado, el Capitán Adán;
por el otro, la resistencia mística de una estirpe de brujas de Catemaco,
liderada por Doña Lucía y su hija Eva. Un retrato satírico con sabor a cine de
luchadores y rumberas sobre quién domina realmente las calles de la ciudad.
Dramatis
Personae
- El General Macana (El Jefe): Autoproclamado "Amo de la Ciudad". Es la encarnación de
la chapuza burocrática y la megalomanía. Viste uniforme de gala de
poliéster cargado de condecoraciones de competencias de dominó.
- Doña Lucía (La Suegra): Matriarca y bruja mayor originaria de Catemaco. Mujer de carácter
indómito, vestida con enaguas tradicionales de colores chillones.
- Eva: Hija
de Doña Lucía y esposa de Adán. Bruja de Catemaco en fachada de ama de
casa con peinado en crepé. Embarazada de gemelos "diabólicos".
- Capitán Adán:
Oficial de la policía de tránsito atrapado en un pánico perpetuo. Pantalón
acampanado bajo el uniforme.
- El Patas: El
máximo señor espiritual de Catemaco y esposo de Lucía. Viste como padrote
de los 70s: traje brilloso, camisa abierta y cadenas de oro.
ESCENA
0: EL PATAS SE DESPIDE
(Sala
Comedor de la Narvarte, decorada con papel tapiz psicodélico y sillones de
vinil naranja. EL PATAS cierra un portafolios de piel de cocodrilo. Trae lentes
de gota y mastica un palillo).
EL
PATAS: Bueno, Lucía
mía. Me paso a retirar. Tengo el congreso anual de "Hechicería, Amarres y
Relaciones Públicas" en el inframundo. No me esperes despierta en las
próximas dos semanas.
LUCÍA: (Acomodándole el cuello de la
camisa). Te me cuidas de las súcubos, viejo mañoso. Ya sabes que si hueles a
azufre barato cuando regreses, te duermo en la tina.
EL
PATAS: (Ríe).
M'hija, el único azufre que me gusta es el tuyo. (Voltea hacia Adán, que está
en la esquina temblando). Adancito... cuídame a las mujeres de la casa y a mis
nietos. Si cuando regrese les falta un pelo, te convierto en cenicero.
¡Chaucito!
(El
Patas chasquea los dedos, suena un trueno de máquina de efectos especiales
barata, y sale por la puerta principal envuelto en humo de hielo seco).
ESCENA
1: LA COPERACHA NO SALE
(Adán
se acerca a la mesa, cubierta con montoncitos de monedas de a peso, billetes de
a veinte y algunos vales de despensa. Adán los cuenta sudando frío).
ADÁN: Ochenta y cinco... noventa...
¡Maldita sea! Puro vale de despensa vencido y morralla que huele a chicharrón.
Si no le completo la cuota de la "Fundación Pro-Refrescos de la
Comandancia" al General hoy, me va a poner a dirigir el tráfico en el Viaducto
en pleno aguacero.
EVA: (Entra con un manojo de pirul,
luciendo una bata de casa con estampado de tigresa). Ni te esfuerces, Adán. Ese
dinero está salado. Las "aportaciones voluntarias" las huelo desde la
cocina. Mejor cuídate, que el huevo que te pasé ayer salió con tres ojos. El
General Macana te va a querer regañar... Yo le voy a preparar un hechizo de
vista gorda con un té de tila.
ESCENA
2: LA ENTRADA DEL "OMNIPOTENTE"
(Se
escuchan sirenas de patrulla. Entra el GENERAL MACANA con música de bajo funk
de fondo. Se quita los lentes de aviador y mira la mesa con asco).
GENERAL
MACANA: ¡Pero
Capitán Adán! ¿Qué es esta miseria de kermés? Te di el control de los
parquímetros del barrio, ¡y me sales con estos billetes que parecen servilletas
de taquería! Yo te saqué del archivo muerto, Adán. Te hice Capitán.
ADÁN: ¡Mi General! Es que la
inflación... y la gente ya nomás quiere cooperar con sonrisas y palmaditas en
la espalda...
GENERAL
MACANA: Y tú,
Eva... (Se arregla el bigote). Tan guapa y tan mística. Tu marido me debe la
chamba, y ustedes me deben el favor de no subirles la renta de esta casa que
les conseguí. Así que espero que me traten como a un rey. ¿Qué hay de cenar?
Espero que no sean esas yerbas raras que come tu señora madre.
ESCENA
3: EL DUELO DE TITANES (ODIO A PRIMERA VISTA)
(Entra
DOÑA LUCÍA, barriendo el aire y escupiendo un buche de aguardiente para
"limpiar" el lugar. Se topa de frente con el General).
LUCÍA: ¡Fuchi! Huele a loción de
Sanborns y a burócrata sudado. ¡Quítate de mi camino, gendarme de opereta!
GENERAL
MACANA: (Inflando
el pecho). ¿Pero qué le pasa a esta señora de los huipiles? ¡Adán! ¡Arréstala!
¡Llévatela por faltas a la moral y desacato a la autoridad de tránsito!
LUCÍA: ¡Arréstame ésta, generalito de
chocolate! (Le da un manotazo que le vuela la gorra). ¡Tú aquí no mandas! ¡Aquí
manda el Patas, y mientras él no está, la que trae las enaguas bien puestas soy
yo!
GENERAL
MACANA: (Le sujeta
las manos). ¡Nadie toca al General! ¡Es usted una chamana de vecindad! ¡Le voy
a clausurar el tercer ojo por andar de revoltosa!
(Empieza
una pelea campal al estilo cine de luchadores. Lucía le jala las patillas, el
General intenta aplicarle una llave de judo que vio en la tele. Adán y Eva
rebotan tratando de separarlos).
EVA: ¡Mamá, no le piques los ojos!
¡Señor General, suéltele el crepé, pelee como hombre!
(Lucía
le da una bofetada dramática. El General se queda quieto, respirando agitado.
Mira a Lucía fijamente a los ojos. El bajo funk vuelve a sonar de fondo).
ESCENA
4: EL DESLUMBRAMIENTO
GENERAL
MACANA: (Con la
voz seductora y temblorosa). Caramba... qué mano tan firme tiene usted, Doña
Lucía. Tiene... el flow.
LUCÍA: (Acomodándose el huipil). Y
usted... para ser un burócrata aburrido, tiene un agarre de oso que no está
nada mal... Se ve que todavía hay fuerza en esa macana.
GENERAL
MACANA: Es usted
una bruja fascinante... me ha dejado el pómulo rojo y el corazón a mil por
hora. Me gusta su... rebeldía ciudadana.
LUCÍA: Es que usted, General, tiene
cara de que le gusta que lo pongan a lavar los platos. Me ha caído usted en
gracia, fíjese.
ADÁN: (Susurrando aterrado a Eva).
¡Amor! Ya no se están pegando... se están haciendo ojitos de película de
Mauricio Garcés. ¡Qué asco!
EVA: Es el poder de la chancla,
Adán. Así domina a mi señor padre. Quédate tranquilo, ya juntaremos los vales
de despensa para nuestro propio terrenito. Nuestro propio "Paraíso
Terrenal" de dos cuartos y con clóset.
ADÁN: (Suspirando, mirando los
billetes). Pero amor... ¿y si nos corren del paraíso por andar cobrando estas
cuotas? Ya ves que la ciudad está llena de serpientes.
EVA: (Acariciándose la panza con
orgullo místico). Nosotros somos los que mandamos ahora, Adán. Estamos gestando
a la nueva humanidad de la Narvarte. Caín y Abel ya están pateando.
ADÁN: Sigo diciendo que son nombres
muy pesados, Evita. Nombres de tragedia antigua...
EVA: ¡Son nombres de líderes, Adán!
¿Por qué crees que son "diabólicos"? Porque nacieron de la magia
negra de Catemaco y del Pecado Original de esta ciudad: la mordida. Caín ya me patea exigiendo base en el
sindicato, y Abel ya trae vocación de burócrata sufrido. Ellos van a heredar la
tierra... o por lo menos el control de los parquímetros.
ESCENA
5 Y PUENTE AL EPÍLOGO: EL TELEGRAMA Y EL RETORNO
(Las
luces parpadean en tonos neón. Un sobre amarillo aparece flotando. Adán lo
agarra en el aire).
ADÁN: ¡Un telegrama místico! ¡Es del
Patas!
LUCÍA: Lee, Adán, no te quedes ahí
como pasmarote.
ADÁN: (Leyendo): "QUERIDA LUCÍA: EL CONGRESO ESTÁ ABURRIDÍSIMO. PERO CONOCÍ A
UNA VEDETTE QUE ES UN MANJAR. ESTAMOS EN EL CABARET 'EL INFIERNO' CELEBRANDO.
CHAUCITO. ATTE: EL PATAS."
(Silencio.
El General mira a Lucía, que sonríe con malicia).
GENERAL
MACANA: Bueno...
parece que usted está temporalmente soltera. ¿Le gustan los hombres con placa y
pensión del ISSSTE?
LUCÍA: Si me compartes de los
aguinaldos dobles que te autorizas... puede que hagamos negocio.
EVA: ¡Hoy el General invita la cena
en los tacos de la esquina!
GENERAL
MACANA: ¡A las
flautas de la Narvarte! ¡Vámonos, Bruja mía!
(El
General le ofrece el brazo a Lucía. Se dirigen a la puerta, pero antes de tocar
la perilla... la puerta EXPLOTA hacia adentro con truenos falsos y luces rojas.
La música funk se corta de golpe).
EL
PATAS: (Entra
sacudiéndose el polvo del traje brilloso. Trae su portafolios y un vaso de
esquites a medio comer). ¡Sorpresa, familia! Resulta que la vedette era un
holograma y el congreso se canceló por huelga de demonios. (Mira la escena,
olfateando el aire). Huele a romance barato... y a loción de Sanborns.
(El
Patas cierra la puerta con un taconazo. Camina lentamente hacia el General
Macana, que empieza a sudar a chorros. Adán y Eva se abrazan aterrorizados).
EL
PATAS: (Comiendo
un grano de esquite). A ver, mi Lucía. Me voy tres días y ya me andas queriendo
cambiar por un policía de tránsito glorificado.
GENERAL
MACANA: (Tratando
de usar su voz de mando, aunque le sale un gallo). ¡Mire usted, ciudadano de
trajes extravagantes! ¡Yo soy el General Macana, el Amo de la...!
EL
PATAS: (Levanta
una mano, interrumpiéndolo). Bájale dos rayitas a tu radio, mi comandante. Yo
soy El Patas. El que le da cuerda al mundo subterráneo. Y esta, (señala a
Lucía) es mi fiera.
LUCÍA: (Nerviosa, pero coqueta). Ay,
Viejo... es que el General se puso muy intenso por unas cuotas de refrescos, y
yo solo le estaba enseñando quién manda en la Narvarte.
EL
PATAS: (Suelta
una carcajada estruendosa). ¡Ah, caray! ¿Con que te gusta la mano dura,
Generalito? Mire, Macanita... Yo no me meto con la burocracia. Pero con mi
mujer no se juegue la pensión, porque le convierto las patrullas en calabazas.
GENERAL
MACANA: (Tragando
saliva). Está bien... está bien. La Narvarte es territorio libre de
aportaciones voluntarias. Autonomía mística total y cero cuotas.
EL
PATAS: (Mirando
la panza de Eva, que da un brinco exagerado). ¿Y mis nietos qué? ¿El aire de la
capital les está alborotando el azufre a Caín y Abel?
EVA: Es el ambiente, papá. Hay mucha
envidia y mala vibra en el gobierno.
EL
PATAS: (Ríe con
voz de trueno). Ay, mi Adán y mi Eva... fundando el génesis del relajo. Nomás
les encargo que al Caín me lo metan a estudiar leyes, para que sus diabluras
sean legales, y al Abel me lo hagan contador, para que le arregle los
impuestos. (Se voltea hacia el General). Y a ver si este Generalito nos
apadrina el bautizo, ¡ya que le gusta tanto andar pidiendo el diezmo!
(Le
da una palmada pesada en la espalda al General, casi tirándolo). Así me gusta. Hombres de
Estado. Adán, guarda esos vales de despensa. Lucía, sírveme un café, que el
tráfico de Tlalpan me dejó la garganta seca. Y tú, General... ve yendo por esas
flautas que ibas a disparar, ¡que vengo con un hambre de los mil demonios!
(El
General Macana sale corriendo despavorido hacia los tacos. El Patas se sienta
en la cabecera de la mesa, abre su portafolios del cual sale humo verde, y
suspira mientras la panza de Eva vuelve a brincar con fuerza).
TELÓN
FINAL
El General Macana contra las brujas y los gemelos diabólicos. Sátira vintage. © 2026 por BENJAMIN GAVARRE tiene licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-SinDerivadas 4.0 Internacional