viernes, febrero 27, 2026

PUNCHING BAG (El último asalto): De Susana Robles Gavarre (MÉXICO)




PUNCHING BAG

(El último asalto)

De Susana Robles Gavarre

México 




Análisis Dramatúrgico: PUNCHING BAG

Autoría: Susana Robles Gavarre


Sinopsis Crítica

Punching Bag se articula como una disección fenomenológica de la marginalidad urbana y la herencia del trauma transgeneracional. A través de una estructura de monólogos fragmentados y espacios liminales, la obra explora la dialéctica entre el cuerpo como territorio de violencia y la identidad como un constructo residual de la carencia.

La pieza sitúa al espectador en un entorno de determinismo social, donde la figura del boxeador —representada en la iconografía de los pósters— funciona como una metáfora del individuo que solo puede validar su existencia a través de la resistencia al golpe o la autodestrucción. Raúl, sumergido en una alienación tóxica y una búsqueda infructuosa de filiación, y Camila, víctima y perpetuadora de ciclos de violencia sistémica, se configuran no solo como madre e hijo, sino como dos caras de una misma psique fracturada por el abandono y la pobreza estructural.

Ejes Temáticos de Discusión

  • La Corporalidad como Saco de Arena: El cuerpo del protagonista es el receptor de las frustraciones de un sistema y un núcleo familiar disfuncional; es el punching bag semiótico donde se inscriben las cicatrices de la orfandad y la adicción.

  • Lenguaje y Realismo Sucio: La obra emplea un registro lingüístico vernáculo que no solo busca el naturalismo, sino que funciona como un mecanismo de defensa y una manifestación de la exclusión social.

  • El Estancamiento del Tiempo Dramático: La repetición de las dinámicas de agresión y la incapacidad de los personajes para proyectar un futuro sugieren una estructura cíclica, propia de la tragedia contemporánea, donde el destino está prefigurado por el entorno habitacional y económico.





Valor para el Investigador


Esta obra es un material fundamental para el estudio de la dramaturgia contemporánea mexicana, específicamente en el análisis de las voces periféricas y la representación de la masculinidad frágil bajo la presión del mito del "macho" deportista.





PUNCHING BAG

De Susana Robles Gavarre


PERSONAJES

  • CAMILA: 36 años.

  • RAÚL: 17 años.




ESCENA 1

Espacio vacío. Se escucha música estridente en máximo volumen que se corta bruscamente al momento que una contra luz ilumina el fondo del escenario. En éste hay una pared con pósters pegados, que muestran diferentes imágenes de las peleas de “El Pajarito Moreno”, “El Púas”, Vicente Saldivar, “Maromero Páez”, Tyson, Julio César Chávez, etc.

En primer plano, alumbrado por un cenital, vemos a RAÚL, que viste pantalones de tiro largo, muy anchos, una camiseta, tenis y una gorra puesta hacia atrás. Se ve sucio, está sentado en el piso al centro del escenario, meciéndose sobre sí mismo, con la cabeza recargada sobre las rodillas. Al lado de él hay una mochila y una bolsa de plástico con cemento. Conforme el cenital va subiendo de intensidad, él alza el rostro lentamente, toma la bolsa e inhala.

RAÚL: Puta madre, tenía nueve años, qué poca, güey... estaba bien chavo. (Se golpea el rostro con los puños) No, cabrón, tienes que ser como él. (Se golpea más) Ya... no me pegues. (Detiene los golpes) Ella, como sabandija encima de mí, dejó de madrearme; Juan, mi broder, estaba de pie, recargado en la puerta, mirándonos a los dos; mi madre me aventó al suelo, luego corrió a abrazarlo y salió de la habitación. Él se me quedó viendo con cara de estúpido, de pronto sacó un cigarro.

(Se escucha la canción “Péguele aquí: péguele acá” de La Maldita Vecindad).

Yo ya lo había visto cuando regresaba de la escuela, en el callejón, haciendo bolita con sus cuates; me acercaba despacito. "¿Qué pedo, güey?". Olía a puritito petate. Hacía como que me descubría: "¿Qué onda, cabrón?". Nos moríamos de risa juntos. Cómo lo admiraba. Luego en la casa, él en su rollo, como si yo no existiera. Ese día... ese día que estaba recargado en la puerta, cuando me invitó de su bacha, fue como darme la bienvenida a su mundo. Me di un toquesito chiquititito, de pronto me ganó la risa, al puto de mi carnal también, se carcajeaba como pendejo. Luego vomité toda la noche.


ESCENA 2

Sale la música. Una luz especial proyecta su sombra sobre los pósters; él finta a su propia sombra. Una risa nerviosa lo ataca de repente. Desaparece la contra luz de los pósters y se oscurece el área de Raúl. Se ilumina el lado izquierdo del escenario. Allí está CAMILA de pie. Es una mujer de 36 años que se ve de más edad; viste humildemente, trae una bolsa de mecate y tiene el rostro ajado con maquillaje vulgar.

CAMILA: Me golpeaba... yo tenía, pos, apenas quince... no, creo que catorce. En fin, no teníamos ni pa' tragar. Llegué del pueblo. A mi padre lo mataron en una... (No se mueve, da la impresión de no tener vida) pinche pelea. De todas formas pa' nada... no servía pa' pura... mis hermanos chillaban de hambre todo el maldito día. Llegando aquí a la capital, conocí al cabrón de Ausencio. (Baja la cabeza, la levanta) "Dime quién fue el que abusó de ti", me gritaba el muy... como si uno pudiera evitar vivir así. Todos, que éramos un chingo, en una pinche pocilga con el suelo de tierra y los perros, todos revueltos. Se acostó un día en la hamaca, puros ronquidos se oían por todos lados. (Contiene el llanto) Sentí como una mano me testereó, luego sin hacer ruido me cogió el muy. "Nos va a maldecir Dios", le dije... despacio... al oído... asustada... sin que nadie nos oyera. (Emite un gemido imperceptible) Agarré un cuchillo que tenía abajo de la hamaca... siempre, debajo, por si se nos metía un maldito animal... con ese le rebané la carota. Me dejó un reguero de sangre en el cuerpo... se mezclaba con la que me chorreaba por las piernas. Ausencio siempre me decía puta, que yo lo había provocado... sí, cómo no.


ESCENA 3

Se oscurece el área izquierda y se enciende donde está Raúl, en la misma posición anterior.

RAÚL: Es dizque el mayor de los dos. (Controla la risa) El mayor jijo de la chingada. (Se levanta, busca en sus bolsillos, se ríe) Qué jais... dos años más grande, ¿a poco es mucho? ¿Qué pedo, güey? Te sientes muy chingón porque me metiste en esta rola, pinche broder. Dizque me hiciste cabrón... me cae... hijo, cabrón como tú. Qué onda, qué más quisiera, si eres mi ídolo... bueno, tú y este güey. (Se dirige al póster de Julio César Chávez) Aunque siempre pierdes, mi pinche César, ojete, te quiero por necio... así somos los mexicanos... machos de cabrones... ¿verdad? (Saca una colilla de marihuana, la prende e inhala) A tu salud, manito Chávez... para que ganes la próxima. (Brinda imaginariamente con el hermano) Por ti también, ojete, ni te encabrones, vamos de gane... seguro que sí, broder, nos merecemos un lleguesito. (Vuelve a fumar) No se me olvida... me cae que no, güey. (Alza el rostro como si lo buscara).


ESCENA 4

Por el lado derecho entra CAMILA. La iluminación se centra en ella mientras camina hacia Raúl. Se queda allí, ausente. Él, sin verla, sale por la izquierda.

CAMILA: (Hacia el público) Me dejé al chamaco. Tú ni siquiera... ¿pa' qué? De todas formas... aunque... te volviste a largar. Decías, nomás decías, que no eran tuyos. (Llora quedito) Me quedé nomás con otro, otro chamaco... tomé unas hierbas, así, con todo... lo tuve, trabajando de lo que fuera. Vino con más dolor, venía agarrado... muchacho chillón... cómo lloraban, los dos juntitos, de puritita soledad. Yo, pos la pura verdad, les agarré muina desde el vientre. (Su rostro se vuelve amargo) El pinche Ausencio nomás regresó pa' eso... pa' hacerme otro escuincle, pa' eso y pa' aguantarle sus putas madrizas y sus borracheras. Y luego, pos sí... hubo otros, igual se iban, pero no más chamacos, me puse abusada. Ausencio no volvió nunca. Apareció el mecapalero... ese me quería, nos puso hasta casa.


ESCENA 5

Luz sobre RAÚL, que entra soltando golpes al aire como boxeador. Se oscurece el área de Camila.

RAÚL: ¿Te acuerdas, super cabrón? La cara de la jefa cuando me cachó en el excusado haciendo mi mejor esfuerzo y sin jalar la cadena. (Ríe, luego cambia de expresión) También... por qué no decirlo... (Ríe de nuevo) metiéndome un chubi bien sabroso. (Inhala, su risa se vuelve histérica, la luz brilla más) Me puse bien loco. La ñora madre se asustó de entrada, me sacó de la escuela la muy puta. Dijo, con su voz de perra enferma, que para qué gastaba en mí, que con lo que sabía era suficiente para mi carrera de paria huevón. Que ya le habían dicho que andaba yo con los vicios, pero que esto sí se lo iba yo a pagar. Y a ti, mi hermano, nunca te decía nada... gritaba que tú eras el que tenía futuro, que yo con mi pinche cara le recordaba a mi padre. ¿Cuál recuerdo? Yo nunca lo vi, nunca lo conocí. Que pobre de mí si salía borracho como él. ¿Quién te entiende? Entonces, ¿pa' qué ves el canal ése de televisión donde te ponen anuncios de chupes? Te apendejan todo el día y luego un letrerito culero dice que siempre no... porque te puedes morir. ¿Quién los capta? Con tus putas telenovelas, ya ni la haces, lloras viéndolas... a mí, si me lleva la chingada, ni te conmovemos. A mí me vale verga... de todas maneras ni me importa ver mamadas... ni chupo. ¿Qué pedo, güey?


ESCENA 6

CAMILA entra. Se ilumina todo el escenario. Los dos se miran como en un sueño, caminan el uno hacia el otro, se ven largamente. Raúl se queda quieto; la luz se desvanece cerrándose en Camila.

CAMILA: Diferentes... pos uno cariñoso, el otro arisco. Juan se dejaba. Ese Raúl, a pesar de ser el más chico, ¿cómo era? Cabrón, pos ni madre. ¿Qué me ves, pendejo? Allí estabas pelando tamaños ojotes... viéndonos, pinche Raúl. ¿Por qué me espías? ¿Qué te fijas con quién me revuelco? Es cosa mía. Yo sí... me hubiera quedado con el mecapalero... teníamos ya hasta una carnicería, pero aunque se tardó más, también se largó. (Saca una botella y bebe) Cuando estaba no teníamos tanta necesidad, después... pos sí, harta hambre, enfermedades. Me metí de puta, no hay de otra. (Bebe de nuevo) No sabía ni leer. Los chamacos sí que fueron... la escuela costaba. Yo pos, ¿qué perdía? Así nací, perdida... desde antes.


ESCENA 7

Se ilumina un póster de dos boxeadores en clinch. La luz de Camila, al salir, da en el rostro de Raúl.

RAÚL: Órale... órale al chupe si no le meto. Está cabrón. He visto a los pepenadores, no tienen donde dormir, nada más con su puto alcohol todo el día... son pinches chupamirtos, apestan a madres. Tampoco me baño, pero tengo lugar para jetear, aunque siempre me está chingando la ruca que si no fuera por su cantón... que dónde la hacía. Aparte, no me visto como ellos, tengo mis trapos, estoy en la onda. Los chavos estamos puros locos... tenemos otro pedo en la cabeza... otra onda, ¿no te das cuenta? Otro siglo, dos mil... otro pedo, hijo. Me meto a los juegos tecno, al billar, a jugar... pura acción. Los putos del café Internet no me dejan entrar a chatear. Chat, chat, chat... pura madre. Tú, ruco, no entiendes qué onda, te quedaste en el "Tri".

(Se ilumina otro póster: un boxeador noqueado).

¿Qué pedo? Si me pongo grueso es mi rola, ¿a quién le importa? (Se muerde las uñas) Me quisieron meter a un centro de esos donde te vuelven unido con la sociedad, donde te vuelves puto. (Acelera el ritmo) Porque los que están más gruesos dominan; si no haces lo que quieren, te obligan. Te dan una madre de medicina. Tengo cuates que han estado allí y ni les ha servido para nada. Un carnal se cagó y vomitaba al mismo tiempo... lo agarraban entre tres, quería más tíner, gritaba... me lo contaron, es la neta. Ya con el reformatorio tuve. Decían que si me internaban era pa' curarme. Si no estoy enfermo, aguanto un chingo. Como bien, me echo mis tortitas de carne de perro; ojetes animales, que sirvan de algo. Las pinches gentes ahí van caminando con sus "mejores amigos del hombre" y te dejan sus porquerías para que tú las recojas. ¡Ni madres! Si no soy su gato.

(La luz del póster se vuelve intermitente).

Como cuando trabajaba en un súper. Iba con los carritos que pesan un chingo, y pues yo estaba más chavo, flaco... pues claro que andaba baboseando, que me resbalo... ahí voy a darle en la madre a una de estas pinches viejas güeras pintadas; que caigo encima de ella. Armó un pedísimo. Dijo que era yo un naco... o un narco. Que si para eso estaba revuelto el pueblo con la gente decente. Decente, si tenía tipo de puta. Me corren... ¿No me lo creen? (Lleva una cruz de madera en el cuello y la besa) Les juro por Diosito santo que no miento. (Lanza golpes a los pósters, pierde el equilibrio y cae) ¿Qué? ¿Nunca se han caído? ¿De qué se ríen? Todos estamos bien pachecos.

(Cambia de tono). El otro día vi parado en la calle a un pinche perrote rasurado como león. Pensé que el alucine me había dado grueso, pero no, allí estaba. (Transición) Pa' qué tanto rollo, lo mismo da comer la carne de los puercos. Yo los vi en el rastro, cómo los matan a palos, los chillidos que pegan. Da lo mismo puerco que perro, se los traga uno y ya.

(Se ilumina un boxeador dando un golpe en la quijada. Raúl forcejea con alguien imaginario).

¡Suéltenme! A mí no me cargan a ese puto lugar. ¡No me lleven de nuevo al reformatorio! Allí te bañan con agua fría. Todo el tiempo que estuve encerrado no quise tragar. Mi broder me sacó. (Le tiembla el cuerpo) Bola de montoneros, no se agandallen, si no he matado a ningún güey. (Hace el movimiento de soltarse).


ESCENA 8

Entra CAMILA. Lo abraza. Las luces cambian a un tono color ceniza.

CAMILA: Cálmese, mi muchacho... usted ya delira. Yo, pos sí lo quiero, no sé demostrar eso del cariño. La vida te vuelve indiferente... pero sí lo quiero... igualito que a su hermano, se lo juro, mi hijo. (Le acaricia el rostro).

RAÚL: Yo sólo me chingo a mí mismo. Siento siempre aquí (se pega en el pecho) que algo me falta. Nunca he jodido a nadie. ¿Por qué me persigue? ¿Por qué no me quiere? Juan sí... él es el cabrón, el de la droga, yo no. (Trata de abrazarla de nuevo. Camila lo avienta y le pega con la bolsa) ¡Órale! No me pegues, jefa, no fui yo. Fue el culero de mi broder, te lo juro, él consigue la droga.

CAMILA: ¡Cállese, cabrón! No difame a su hermano. Ya ve por qué soy así con usted. (Le tira más golpes, Raúl se cubre).


ESCENA 9

Sale la luz. Camila desaparece. Un cenital ilumina a Raúl evadiendo golpes.

RAÚL: No te pases. ¿No sabías qué hacer conmigo? Si no nacía, qué pedo... preferible ser feto a lo que soy. Total, te excomulgan y ya. (Finta a su sombra) Pero así, qué pedo, cabrona, te vas a achicharrar en los puritanos infiernos. (La sombra desaparece, pausa) Así querías que me aventara la primera comunión. Ya me veo de angelito, todo puto. (Ríe a carcajadas) Con mi velita en la mano, como cuando me llevabas a ofrecer flores. Eso sí me gustaba, me sentía puro, hasta limpio... ¡no mames, güey!

(Se detiene, respira profundo, vuelve a forcejear). ¡Suéltenme! ¿Dejar de meterme de tocho? ¿Cuál padre? ¿Cuál familia? (Toma la bolsa con cemento e inhala) Le falló a la ruca lo de meterme al lugar de unión social. Las viejas que chambeaban allí ni la pelaron, la hacían dar un chingo de vueltas con los papeles. La jefa se desesperó. (Inhala) (Saca un reproductor de CD, se escucha Control Machete a todo volumen. Baila desarticulado. Luego apaga la música).

Bien encabronada... me jaló de los pelos, me encerró sin darme de tragar una semana en la letrina de afuera. Olía a madres. Las pinches ratotas me miraban con los ojos abiertos. Tú, broder, ¿dónde estás cuando te necesito? No me defendiste. ¿Por qué me traicionaste si eras mi máximo? ¿Por qué te pusiste de su pinche lado? (Llora en silencio, tira golpes al aire como a un punching bag. La luz sube de intensidad).

La pinche gorda pensó que me iba a morir. Luego me vio todo jodido, mordisqueado por las ratas, y se dio color que tenía cojones. Me dejó entrar a dormir en el catre lleno de pulgas, mientras al cabrón de mi broder le tiene su cama preparada pa' cuando se ofrezca. Por eso soy terco. Yo tampoco me aparezco, me quedo dormido donde me agarre. (Saca una tacha y agua, se la traga).

De pronto me dice que se va a morir por mi culpa, que aprenda de mi carnal. No me chantajees. Luego, como si estuvieras loca, me regalas el CD y el celular. (Se seca el llanto) Quién sabe cómo lo conseguiste. Te lo ha de haber dado uno de los cabrones con los que te vas a coger. Te gusta la putería.


ESCENA 10

Voz de CAMILA en off. Ella entra por la izquierda. Luz baja. Raúl queda estático.

CAMILA: Raúl... ¿dónde estás? Te busco, cabrón muchacho. Tu hermano nunca me ha dado lata, hace lo que le digo. ¿Qué pasa contigo? Todo lo botas, la maldita droga te ha dejado idiota. Juan te busca y no te encuentra. Yo estoy enferma, gorda, no sé leer ni escribir. Tú sí sabes, y lo dejas. Yo soñaba mucho en el pueblo, en aquel cine sin techo donde nos caía la lluvia. Nos agarrábamos de la falda de mi madre y llorábamos con ella. Yo también soñaba... pero mis hermanos no tenían que tragar. Me tuve que venir pa' acá. Mi padre me chingó la vida... qué se le va a hacer. Tenía derecho a soñar... como todas.


ESCENA 11

Luz solo para RAÚL.

RAÚL: Ay Camila, ya ni la jodes. ¿Por qué no seguiste con el viejo de la carnicería? Nos llevaba al rastro los domingos, íbamos a Chapultepec. Un día me quedé mirando a los osos, ustedes se dieron la vuelta y me dejaron allí. Yo veía al osote que lamía a otro más chiquito. No me di cuenta que ya era de noche. Tú llegaste gritando y me diste de chingadazos porque me había quedado papando moscas. (Prende un cigarrillo de marihuana) ¿Pa' qué fuiste por mí? No me querías, te estorbaba. Me hubiera quedado siempre solo contemplando las estrellas, lo que me gusta mirar y no me asusta. Sin que nadie me joda la vida. (Se enciende un reflector que lo deslumbra) ¡Órale! ¡Apáguenlas! Todavía puedo con lo que me rodea. Tengo que salir, no me cierren las puertas. (Respira con dificultad, se moja la cara con agua).

Un día fui a la carnicería pa' que me dieras lana. En el cuartito de atrás, entre animales muertos y sangre, estabas tú... gorda, con las piernas abiertas igual que los cerdos que colgaban del techo. No sé cómo le haces, hasta te pagan... si estás fea y piruja.


ESCENA 12

Luz sobre CAMILA. Raúl desaparece en la oscuridad.

CAMILA: Las hierbas, fueron las hierbas... las tomé y me llené de llagas, como leprosa. Tú adentro de mí te retorcías. Yo no quería que nacieras, por eso eres así. Ora sí te llevó el carajo, mi muchacho... ora sí te me fuiste. Juan se fue a vivir con su mujer. Estoy sola, como al mero principio. Me dijeron que ya no comes de tanta madre que te metes. Yo ya no quiero vivir. Mis hermanos ya están grandotes, yo vieja... (Sale despacio, bebiendo de su botella) acabada, sin familia... gorda. ¿Pa' qué?


ESCENA 13

Reflector sobre RAÚL. Entra con audífonos. Música estridente en off que se va diluyendo. Él se quita los audífonos.

RAÚL: De puta... si eso eres. ¿O vas a inventar que ahorraste para el celular? Ahora, como en las películas, voy a traer jodidas a todas las viejas cuando me vean hablar por teléfono. Como Stallone, porque son chingones y tienen lana porque son matones. (Simula una metralleta y un celular, gira haciendo sonidos de disparos).

¿A quién le hablo? Soy un pendejo, las chavas me huyen porque apesto. (Se ilumina el póster de Chávez con una mujer al lado. Raúl comienza a masturbarse con desesperación, emitiendo sonidos reprimidos, cae al suelo, se levanta y va por el cemento e inhala).

¿Pa' qué todo este pedo? Total, se casa uno nomás pa' coger y luego traer más chavitos para que anden bien locos. ¡Ya párenle! Somos un chingo, tengo miedo. Ahí te dejo, cabrona. (Se quita la gorra, está rapado) ¿Qué me ven? ¿Qué pedo? Si están tan solos y espantados como yo. (Tira manotazos al aire, su risa se vuelve llanto) Tú eras la que no querías que naciera. Me cae que soy un pendejo.

(Se cierra en sí mismo) Estaba bien oscuro, tenía calor, un líquido viscoso se me embarraba... de pronto sentí un jalón. Te apretaste toda, me estrangulabas. (Respira con dificultad) Oí tu voz gritando que no. Unas putas manos me tomaron de los pies, me atoré al salir, pero una cabrona fuerza me empujaba. Nací. Chillé. Lo hice.

(Se levanta trastabillando, saca una liga y se amarra el brazo) Pinche broder... te enamoraste. Debe ser chingón vivir con tu chava, dejar las drogas. (Saca tíner y una jeringa) He tratado de chambear y me corren. Mis cuates me están enseñando a robar. Ya no necesito a nadie. (Llena la jeringa con tíner) Dicen que nos vamos a joder una computadora para chatear... o me pelo pa' la frontera. Con los gringos se gana harta lana.

(Se inyecta poco a poco, mirando al público) ¿Qué me ves? ¿Crees que necesito de ti? Ya te dije, carnal... te toqué y no me abriste. Allá tú. ¿Qué me miras, ojete?

Sigue hincado, respirando con más dificultad. La luz se difumina. Un reflector ilumina el rostro de Julio César Chávez desfigurado por los golpes. En off, música y respiración suben de intensidad hasta un fortísimo.

GOLPE SECO. OSCURO.



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