LUNAS DE ACRÍLICO
Pieza dramática en dos escenas
Por GAVARRE BENJAMIN
© INDAUTOR
Cd. De México
© BENJAMÍN GAVARRE SILVA
Contact: bengavarre@gmail.com
gavarreunam@gmail.com
ELENCO
- DOÑA MAGDA: Dueña del salón. La voz de la experiencia y
el pragmatismo.
- LULÚ:
Esteticista. Sensible, con un pasado que la ancla a Rodrigo.
- TERE:
Esteticista. Dura, protectora y con un blindaje emocional de años.
- CHELITA: Manicurista joven. El pulso del chisme y la
energía del futuro.
- SANTI:
Atleta. Seguro de sí mismo, masculino y libre de los prejuicios del
pueblo.
- RODRIGO: El "Macho Alfa". Un hombre de doble
vida, atrapado en su propio mito de poder.
ESCENA 1: "EL
SANTO CHISME DE TODOS LOS DÍAS"
(Salón "Total Beauty". 2005. Suena música
Chill Out. El aire huele a café, amoníaco y spray de vainilla. CHELITA aplica
piedritas en unas uñas con pinzas. TERE da un masaje capilar vigoroso. DOÑA
MAGDA revisa una revista de chismes.)
CHELITA: (Sin levantar la vista) …y a la hija del boticario le
cancelaron la boda. No porque el novio se arrepintiera, sino porque lo
encontraron en el vestidor de la tienda de deportes probándose...
"suspensorios" con el capitán del equipo de hockey.
DOÑA MAGDA: (Lanzando la revista) ¡Ya me lo imaginaba! Con razón el
muchacho siempre traía las rodilleras puestas. ¡Si es que en este pueblo el que
no corre, vuela, y el que no, patina!
TERE: (Cínica) Y les viene de familia. Si el papá de ese
muchacho ya se escapaba a la capital cuando podía diciendo que iba a
"ferias de maquinaria" y regresaba con el cutis tan lozano que daba
envidia.
LULÚ: (Tratando de reír) ¿Ferias de maquinaria? Le habrán
echado mucho aceite encima.
CHELITA: (Riendo) ¡Eso, Lulú! Así te quería oír. Que andas más
apagada que una vela en velorio.
(La puerta se abre de golpe. Entra SANTI. Shorts de
ciclista, playera sin mangas, energía vibrante.)
SANTI: ¡Buenos días,
señoritas! ¿Ya pasaron lista o esperaban que llegara el profe?
DOÑA MAGDA: (Silbido de admiración) ¡Santi! ¡Qué piernas, por Dios!
¡Si yo tuviera diez años… menos!
SANTI: (Lanzando un beso) Usted siempre será joven, Doña
Magda. Vengo a que me despunten las puntas… ¿quién va a ser la elegida? (Se sienta en la silla giratoria, estirando las piernas)
Lulú, tráeme una Coca helada antes de que me desmaye. Hice diez kilómetros y me
merezco algo dañino y frío.
TERE: De nada te va a
servir tanto ejercicio. Van a dejar de perseguirte las muchachas.
SANTI: (Riendo) Las mujeres no me persiguen mucho, Tere. Los
bigotones son los que se me quedan viendo con disimulo. ¡Una vez hasta me llegó
un ramo de flores! Remitente desconocido. ¡Como si yo fuera psíquico! A mí que
me hablen de frente.
CHELITA: Oye, Santi… ¿y qué
tal que es alguien del gimnasio, o de la panadería, o de los tamales?
SANTI: (Irónico) O del confesionario, o del taller mecánico…
Tengo de dónde escoger. Un buen partido me va a salir seguro.
CHELITA: Oye, ¿y es cierto que
en el gimnasio hay mucha… "confianza" en las regaderas?
SANTI: (Guiñando un ojo) Lo que sucede en los vestidores, se
queda en los vestidores… pero no les voy a mentir: ¡Es totalmente cierto!
(Todas ríen. LULÚ se acerca a SANTI con la Coca
helada y le acaricia el hombro. El salón es perfecto.)
LULÚ: Qué envidia me das,
Santi. Siempre tan libre. Te traje tu Coca, no está tan fría, pero es lo que
hay.
SANTI: (Tomándole la mano) Lo que hay no siempre es
suficiente, Lulú. A veces hay que salirse por la puerta grande y no mirar hacia
atrás.
DOÑA MAGDA: (Mirando hacia el ventanal, su rostro cambia) ¡Ya, ya!
Guarden las risas. Ahí viene la nube negra. Santi, ahorita te atiendo, quiero
ver primero qué se trae este señor.
(El ambiente se congela. El aroma a vainilla es
devorado por el silencio.)
SANTI: (En voz baja) Y el "Macho alfa" que se asoma.
(La campanilla de la puerta suena.)
ESCENA 2: "LA
PERSISTENCIA DE LA SOMBRA"
(Entra RODRIGO. Botas de cuero polvorientas, jeans
rígidos, camisa de cuadros. Impone su presencia en el umbral.)
DOÑA MAGDA: (Sonrisa de hierro) Don Rodrigo. Casi podíamos olerlo
desde la esquina. ¿Qué pasó? ¿Se le murió la vaca o finalmente puso la marrana?
RODRIGO: (Sin mirar a Magda, ojos fijos en Lulú) Menos charla,
Magda. Tengo los dedos que parecen raíces terrosas. Lulú, vengo a que me quites
esta mugre antes de la junta.
TERE: (Afilada) Ten cuidado con esas manos de enterrador,
Lulú.
RODRIGO: (Hacia la silla central) Tú siempre tan amable, Tere.
Por eso sigues soltera, ¿no? Solo piensas en cementerios.
(RODRIGO se detiene frente a LULÚ. La mira de
arriba abajo con una familiaridad posesiva. SANTI observa atento. DOÑA MAGDA
empieza a despuntar el pelo de SANTI. LULÚ sumerge las manos de RODRIGO en agua
caliente.)
RODRIGO: (A Lulú, bajo pero audible) Sigues usando el mismo
perfume barato de vainilla. Me marea.
DOÑA MAGDA: (Forzada) Lulú, deja que te ayude Tere con el señor
quejumbroso. Mientras, ve a traerme las tijeras nuevas de la bodega.
RODRIGO: Ya no puede uno ni
quejarse. Tú no hueles tan mal, Teresa.
(LULÚ entra al área de la bodega y cierra la
puerta. El silencio es denso, solo roto por el roce de las tijeras. RODRIGO
bosteza e interrumpe la manicura para mirarse las uñas con desdén. TERE deja el
cortaúñas con un golpe seco, se quita los guantes y camina decidida a la
bodega.)
DOÑA MAGDA: ¿Tere? ¿A dónde vas?
TERE: (Voz de hielo) Al baño, no me tardo.
(TERE cierra la puerta. RODRIGO sonríe cínicamente.
SANTI toma un poco de soda tibia, sin dejar de mirar a RODRIGO.)
ESCENA TRAS BAMBALINAS (Audio OFF)
VOZ DE TERE: No llores. No le des
el gusto de ver que todavía guardas el miedo bajo las uñas.
VOZ DE LULÚ: Es que no puedo,
Tere… ya viste cómo me mira. Como si todavía le perteneciera.
VOZ DE TERE: Tienes que
controlarte.
VOZ DE LULÚ: ¿Así como te
controlas tú? ¿Ya se te olvidó que para él todas somos desechables después del
intermedio?
VOZ DE TERE: Yo ya no le tengo
miedo. Yo no. Límpiate esa cara.
(La puerta se abre. Sale TERE primero,
imperturbable. Se pone guantes nuevos. LULÚ sale segundos después, ojos rojos,
pero respirando profundo. Se lava las manos rígidas.)
RODRIGO: (A Tere, pero mirando a Lulú) Vaya. Lo bueno es que
llevo prisa, no vas a recibir buena propina. (TERE aprieta los dedos de
RODRIGO con brusquedad). Cuidado.
(TERE retoma el trabajo. LULÚ se mira en el espejo,
como si hubiera perdido el alma. Empieza a limarse sus propias uñas con un
movimiento compulsivo hasta que se lastima un poco la cutícula, pero no dice
nada.)
RODRIGO: (Irónico) Buena charla… casi me dieron ganas de dormir.
(Se pone de pie, mirando fijamente a Santi) ¿Dónde
entrenas?
(Duelo de miradas: curiosidad peligrosa.)
SANTI: En el gimnasio de la
salida. El de las pesas viejas. ¿Usted?
RODRIGO: Yo no entreno. Yo
trabajo el campo, muchacho. Trabajo de verdad. (Baja la voz) Pero
tienes buena forma. Te cuidas. Eso en este pueblo... se malinterpreta.
SANTI: Me tiene sin cuidado
lo que interprete el pueblo. Yo sé quién soy. ¿Usted sabe quién es, Rodrigo? ¿O
solo es lo que Doña Magda y estas mujeres dicen que es?
(RODRIGO se peina frente al espejo con las manos.
CHELITA barre cerca de él para ahuyentarlo, él la ignora.)
RODRIGO: Sé que soy un hombre
que está hasta la madre de oír voces. ¿Ves esto? Es como una orquesta de voces
chillonas. Yo prefiero el estruendo de los motores de la capital… Allá me
siento libre. Nadie te pregunta quién eres. Allá puedes perderte y ser... otra cosa.
DOÑA MAGDA: Y acá tenemos que
soportar de vuelta al falso macho de toda la vida que se desquita con las más
débiles.
RODRIGO: (Se acerca a SANTI, invadiendo su espacio) ¿Sabes qué
es lo único que envidio de tipos como tú? La falta de vergüenza. Yo tengo que
cargar con este pueblo, con mi apellido, con estas mujeres que me beben la
sangre como si fuera agua.
SANTI: Nadie lo obliga,
Rodrigo. Usted se ahoga en su propia sangre por no admitir lo que le gusta.
(RODRIGO vacila. Amaga con un golpe, pero se
retrae. Su misoginia vuelve como escudo.)
RODRIGO: (Desprecio amargo) A mí me gustan mucho las mujeres,
pero las prefiero en la playa, sin nombres, desnudas y calladitas, porque en
cuanto abren la boca arruinan todo. Lulú no quiere que la toquen, Tere quiere
la enchilada completa, y a Doña Magda le gustaría verme muerto... Yo solo
quiero que este mundo se vaya a la chingada.
SANTI: (Se levanta, igualando su estatura) El mundo lo
construimos nosotros. Debería decidirse a hacer lo que desea. Váyase, Rodrigo.
Váyase a su junta o mejor aún, váyase a la capital a mandarle flores a quien lo
reciba con su nombre verdadero. Váyase lejos y busque lo que aquí no se atreve
a mirar de frente.
RODRIGO: (Atracción sofocada) Eres valiente. O muy pendejo.
(RODRIGO saca unos billetes y los deja caer sobre
la mesa de manicura con desprecio, obligando a CHELITA a recogerlos. Mira a
LULÚ con un aire de despedida final. Sale del salón. El aire vuelve.)
TERE: Pues se le cayó la
máscara al tipejo.
DOÑA MAGDA: Se le cayó la máscara
y la corona, gracias a Santi.
LULÚ: Gracias, Santi. Has
logrado lo que ninguna de nosotras pudo.
SANTI: (Se sienta en la silla giratoria. Mira sus manos) Me
toca, Chelita. Un manicure completo, sin brillos. Que se note que estas manos
no han tenido que esconderse de nadie hoy.
(SANTI nota que LULÚ tiene el dedo lastimado. Se lo
toma con suavidad un momento, en silencio. LULÚ sonríe y empieza a masajear la
mano de SANTI. La paz se recupera.)
DOÑA MAGDA: (Pone música Chill Out) Muy bien. Al menos hoy, el aire
huele a limpio.
NOTAS TÉCNICAS
RECOMENDADAS
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Elemento |
Descripción Escénica |
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Iluminación |
En la Escena 1, luz cálida, brillante,
"pop". En la Escena 2, cuando entra Rodrigo, la luz debe volverse
ligeramente más fría o cruda, resaltando las sombras de los rostros. |
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Sonido |
El "Chill Out" debe ser una base
constante, pero cuando Rodrigo habla con Santi, el volumen debe bajar casi a
cero para que sus susurros se sientan amenazantes. |
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Atrezzo |
El tazón de agua de Lulú debe humear un poco
(agua caliente) para simbolizar el "lavado" de la suciedad de
Rodrigo. |