(O el Manifiesto EN CONTRA DE LA EVIDENTE
CORRUPCIÓN DEL FIFE)
PRÓLOGO DEL
AUTOR
O
Advertencia Crítica para la Resistencia ante el abuso mediático de las
corporaciones siniestras [Sin gota de teorías conspirativas].
El ser
humano contemporáneo padece la neurosis del encasillamiento. Nos han condenado
a habitar un cuadrado cliché donde la identidad se reduce al renglón de una
tarjeta de presentación: “Yo soy mi profesión”, repetimos como un mantra
de autoengaño, mientras cargamos a cuestas las expectativas ajenas, las
hipotecas de la colonia Roma y la corrupción sistémica de un mundo que premia
al tramposo y castiga al ingenuo.
Esta pieza
no es una comedia de oficina; es el registro de una iluminación maniática.
Cuando Pipo, un impoluto Auditor de Procesos, descubre a través de la pantalla
que las altas esferas del balompié mundial (el omnipresente FIFE) operan bajo
la descarada lógica del sofisma, la brutal impunidad y el cinismo absoluto,
sufre una catarsis mística. Al comprender que la honestidad es un acto de
estupidez rentable para los de arriba (Fabricas de dólares), decide declarar el
Embargo Moral de su Fuerza de Trabajo.
Su huelga
existencial es radical: no hará home office, no ensuciará camisas, no
volverá a ponerse zapatos. Al borrarse del escenario, Pipo rompe la homeostasis
de su hogar y obliga al eslabón parásito de su cadena alimenticia —su esposa
Engracia, atrapada en el materialismo, y su cuñado Ildefonso, un gurú de la
charlatanería New Age— a salir a la calle a buscar el sustento.
Lo que
sigue es una digna heredera de la gran farsa mística mexicana (aquella que
respira en los cuentos de Juan Rulfo o en el cine satírico de Alberto Isaac).
Al arrojar a los suyos al libre mercado de la mentira, Pipo no solo desata una
delirante mina de oro basada en la venta de "Agua Bendita
Deshidratada", sino que termina erigiéndose como el monarca absoluto de su
propio sofá: un santo laico, con corona de botes de yogur y capa de peluche de
tigre, que rechaza el éxito corporativo global simplemente porque el poder
absoluto le exigiría el horror supremo de volver a usar zapatos.
En espera
de que este diáfano vaso de agua cristalina —sin polvos mágicos (Ni de otro
tipo eh, no es la intención) ni bendiciones divinas— para sacudir el polvo de
la rutina y auditar, de una vez por todas, nuestra propia existencia, a la que
le uuurge un crecimiento interior, y no hablamos de tumores eh. 😉
PERSONAJES:
- PIPO (30s tardíos): Empleado ejemplar, Auditor de Procesos.
Es temido por todos en su trabajo porque es incorruptible; ha mandado a
varios a investigaciones de carácter criminal. Pero trae la música por
dentro (y es Heavy Metal). Viste traje formal impecable, abotonado, corbata
perfecta... pero está completamente descalzo. Su actitud no es de apatía,
sino de una lucidez maniática y casi mística.
- ENGRACIA (30s): Su esposa. Neurótica, atrapada en la
hipoteca, las apariencias sociales
y el miedo a la pobreza.
- ILDEFONSO (20s tardíos): Hermano menor de Engracia. Parásito
profesional, aspirante a gurú de estilo de vida, dramático; manipula con
el chantaje emocional.
- LA TELEVISIÓN (VOCES EN OFF / CORO):
- EL REPORTERO: Periodista deportivo de
voz engolada y obsequiosa.
- EL LÍDER DEL FIFE: El burócrata supremo.
Cínico, pomposo y experto en sofismas.
- REIMÁN: Superestrella del fútbol
de Cabo Verde. Caprichoso, intocable, neurótico y narcisista.
ESPACIO:
La sala de estar de un departamento modesto pero pretencioso en la colonia
Roma, Ciudad de México. Hay un sofá amplio en el centro. Una mesa ratona
atiborrada de bloques de hojas, servilletas usadas, plumones, botes vacíos de
yogur griego, palomitas de maíz y un matamoscas eléctrico que emite una luz
azul tenue. Una televisión de gran tamaño domina la sala.
ACTO ÚNICO
ESCENA 1: La Teoría del Embargo
(Al abrir el telón, las cortinas están
cerradas a cal y canto, dejando entrar apenas hilos de luz matutina. PIPO está
en el sofá. Viste traje completo, corbata apretada hasta el cuello, pero está
DESCALZO. Tiene las piernas cruzadas en una postura casi de meditación, una
libreta sobre las rodillas y escribe a toda velocidad mientras come yogur
griego a cucharadas y lo alterna con palomitas. La Televisión está encendida a
volumen alto).
TELEVISIÓN (REPORTERO): ...¡Transmitiendo en vivo y en exclusiva
desde la sede central del FIFE, el Planeta Internacional de Balompié Ejecutivo!
La polémica no se detiene a tres días de la Gran Final. El mundo del deporte
contiene el aliento. Señor Líder del FIFE, la repetición en cámara lenta de
Inteligencia Artificial es innegable: el árbitro central empujó el balón con la
mano izquierda dentro del área chica, le metió el pie al portero rival, y luego
sopló con un popote para meter la pelota en la red y darle el gol del triunfo
al Equipo de Cabo Verde. ¿Qué responde ante esta abierta, flagrante y descarada
violación al reglamento mundial?
PIPO: (Pausa la cuchara a medio camino del bote de yogur. Sus ojos se
abren con una devoción casi religiosa) Escucha eso, Pipo... escucha esa
maravillosa orquestación de la mentira.
TELEVISIÓN (LÍDER DEL FIFE): (Voz serena, engolada, de político
profesional) Estimado amigo de la prensa y apreciada audiencia que nos
sintoniza desde sus pequeños e insignificantes hogares: ustedes incurren en el
error de la física elemental y el resentimiento social. La mano del árbitro no
empujó el balón; el balón, en una demostración inédita de atracción magnética,
gravedad cuántica y justicia intrínseca, buscó la extremidad del colegiado. El
árbitro no cometió una falta, fue un canalizador metafísico. El FIFE no tolera
las trampas; el FIFE administra la inevitabilidad del éxito de quienes pagan
más derechos de transmisión.
PIPO: (Anota frenéticamente en la libreta, fascinado)
"Administrar la inevitabilidad del éxito". ¡Sublime! ¡Atracción
magnética del reglamento! ¡Qué genialidad de la delincuencia organizada!
TELEVISIÓN (REPORTERO): ¡Pero señor Líder! ¡Los once jugadores del
equipo rival fueron expulsados, encarcelados y boletinados por la Interpol tras
reclamar que la pelota estaba ponchada y que el árbitro traía la camiseta de
Cabo Verde puesta debajo del uniforme!
TELEVISIÓN (REIMÁN): (Voz chillona, neurótica, irrumpiendo en
el micrófono) ¡Al intocable Reimán nadie le cuestiona el aire de sus
balones ni el flujo de sus cuentas en Suiza! Mi sola presencia en la cancha
genera un microclima de perfección táctica que altera las leyes de la FIFA y
del SAT. Cabo Verde no gana por trampas, Cabo Verde gana porque somos
ontológicamente geniales y compramos los derechos de la verdad. ¡Si la realidad
no coincide con nuestra victoria, la realidad es la que está mal arbitrada y
debe ser clausurada por desacato! ¡Qué me miras, bobo! ¡La verdad es un concepto
para gente sin contratos multimillonarios!
PIPO: (Se pone de pie de un salto sobre el sofá. Eleva la libreta como si
fuera la tabla de los Diez Mandamientos) ¡Acepto la revelación! ¡Acepto el
nuevo evangelio del descaro! (Grita hacia la televisión) ¡Gracias, oh
dioses de la burocracia cínica! ¡Me han abierto los ojos!
(PIPO se sienta de nuevo de un golpe, agarra
un marcador rojo grueso y tacha la primera página de su libreta con una cruz
enorme).
PIPO: (Para sí mismo, en un susurro triunfal) Se acabó. Diez años de
Auditor de Procesos. Diez años de ser el empleado perfecto, el monje de la
normatividad, el terror de los directivos que desvían fondos. Un puesto que
nadie en esta maldita empresa acaba de comprender, pero al que le tienen miedo
como si fuera Recursos Humanos en día de recorte. Diez años de ser un
trabajador sano, impoluto, orgulloso de pagar mis impuestos a tiempo, valorado
por mí mismo por llegar cinco minutos antes de las ocho de la mañana.
¡Asombrado de nunca jamás haberme enfermado! Y si me daba influenza, ¡asistía
con el consabido cubrebocas a toserle al Excel! ¿And everything for what? ¿Y
todo para qué? (Canta con sarcasmo) ¿Y todo para qué?… ¡Para alimentar
un sistema donde la mano del árbitro es gravedad y el fraude es una ciencia
exacta! Si los dueños del mundo no tienen vergüenza, ¿por qué habría de tenerla
yo? He auditado los procesos del universo y el dictamen es claro: la honestidad
no es rentable. ¿Qué me miras, bobo? What the hell! El contrato social
se ha roto. Declaro, a partir de este instante, el Embargo Moral de mi Fuerza
de Trabajo y clausuro mi productividad por falta de materia ética. Ya no voy a
la oficina. Y no, no me voy a disculpar... ¡Oyeron!
(Entra ENGRACIA, apuradísima, poniéndose un
arete, cargando una bolsa de mano imitación de marca y un saco sobre el brazo).
ENGRACIA: ¡Pipo, por el amor de Dios! ¿Qué hace la televisión prendida a todo
volumen a las cinco para las ocho? ¡Vas a llegar tardísimo a la oficina! Tu
jefe llamó hace diez minutos al teléfono fijo. Me preguntó si te traías algo
entre manos, que si ibas a acusar a algún pillo esta semana. Estaba realmente
preocupado, ¿entiendes? No será que el jefe también anda en algo... ¡Ponte los
zapatos, órale! ¡Ándele!
PIPO: (Sin mirarla, haciendo una gráfica circular con el dedo en la
pantalla de la TV) Engracia, dile a mi jefe que ya sé que anda en muchos
enjuagues chiquitos, que altera las facturas de la papelería y los viáticos de
sus viajes a Taxco. Dile que él cree que si llego a notarlo no voy a decir nada
porque es mi "incorruptible jefe". Pero avísale que he entrado en
Fase de Embargo. Que no se preocupe, porque ya no pienso ocuparme de él. Sí, ya
sé que ocupar de él y preocuparse son parecidas... ¡Y qué!
ENGRACIA: ¿Embargo? ¿De qué hablas? ¿Entonces tu jefe es culpable? Roba, pero
roba poquito... ¿Y no lo vas a denunciar? Claro, como es tu jefe... ¡Pero y
nosotros! ¿Estamos en problemas? ¿El banco amenaza con embargarnos? ¡¿Me
quieren cobrar la súper deuda de la tarjeta?! ¡¿Nos van a dejar sin el coche?!
¡Nooooo!
PIPO: No, Engracia. El banco no nos va a embargar a nosotros; yo embargué mi
utilidad. He decidido embargarme a mí mismo. Yo mismo me quito a mí mismo del
escenario. Me borro, ya no estoy, ya me fui… No volveré a pisar esa oficina. Ya
no voy a ser el chismoso corporativo, el vigilante del proceso, porque descubrí
que todos, desde el Líder del FIFE hasta el que surte los garrafones, hacen
trampa y les pagan por ello.
ENGRACIA: (Incapaz de procesarlo, se congela a mitad de ponerse el otro arete)
¿Qué? ¿Te corrieron? ¡Dime que no te corrieron!
PIPO: ¿Correr al artífice de la verdad? Imposible. Me retiré voluntariamente
del circo de los ingenuos. Mira la televisión, Engracia. Observa a la élite. Si
los dueños del mundo prosperan negando lo evidente y cobrando millones por el
engaño, trabajar con honestidad es un acto de esutpidez severa, un pecado
psicotrópico. Yo ya pagué diez años de cuota moral en esta casa. Ahora me toca
sentarme en el centro del sistema a diseñar la resistencia de la hueva.
ENGRACIA: ¡Pipo, estás delirando! ¡Tenemos la hipoteca de este departamento en la
Roma! ¡El mantenimiento! ¡La luz! ¡El supermercado orgánico! ¡Mis cremas
antiedad! ¡No podemos pagarle al banco con los circulitos que dibujas en la
tele!
PIPO: La necesidad es una construcción falaz, esposa mía. Si el proveedor
histórico suspende el servicio por causa de fuerza mayor —a saber, la
podredumbre ética del universo—, la responsabilidad de la subsistencia recae
automáticamente en el eslabón secundario de la cadena: tú.
ENGRACIA: Pero qué tanto dices… Falaz qué… ¿Yo? ¡Pero si yo siempre he hecho que
este hogar funcione!
PIPO: Si yo no salgo a trabajar, no ensucio camisas. Si no ensucio camisas,
no hay ropa que planchar. Si no hay ropa que planchar, tu administración
doméstica pierde un ochenta por ciento de su volumen operativo. Ergo: tu puesto
ha sido reestructurado por baja productividad. Estás oficialmente desempleada
en el rubro doméstico y contratada en el rubro de consecución de capitales de
la calle. ¡Hazme unos huevos! Duros, sin sal, como mi nueva filosofía.
(Entra ILDEFONSO en bata de seda falsa,
despeinado, sosteniendo una taza de té y con parches de colágeno bajo los
ojos).
ILDEFONSO: ¡Por favor! Es imposible dormir con tanto ruido… ¿Qué tanto gritan?
Engracia, dile a tu esposo que le baje tres rayitas a su estrés, que parece
escuadro, jo, jo. Cuñado, me vas a arruinar el desayuno, ya me echaste a perder
mi lento despertar, mi meditación matutina de alineación de chakras
financieros.
PIPO: (Sonríe con una malicia serena) ¡Ah! ¡El aprovechado mayor del
ecosistema! Pasa, Ildetonto, toma asiento en la asamblea del nuevo orden.
ILDEFONSO: (Se indigna dramáticamente) ¡Es Ildefonso! Eh, no te pases,
¿eh?… ¡Il-de-fon-so! Y no soy ningún aprovechadito, soy un artista conceptual,
soy una promesa digital que pronto tendrá la mejor entrada en Wikiwiki.
Ildefonso Torretorija…. Ya me vi… Y oye, ya vi también que aquí pasa algo muy
raro… Engracia, ¿por qué este hombre no está en su trabajo persiguiendo fraudes
y trampas de millennials y centennials perezosos?
ENGRACIA: ¡Porque dice que entró en embargo moral y que ahora yo tengo que
mantener la casa! Él mismo se quitó a mí mismo... digo, a sí mismo, se quitó
del escenario, se borró, ya no estoy, ya me fui… ¡Y no va a volver a su
oficina!
ILDEFONSO: (Escandalizado, llevándose la mano al pecho) ¡Inaudito! ¡Egoísmo
en estado puro! Qué miserable eres, Pipo. ¿Acaso no sabes que la familia es una
institución sagrada fundada en la división de la economía? Tú trabajas duro y
los demás te aportamos cohesión vital, lazos afectivos profundos, inspiración
para la juventud y un modelo de comportamiento estético. Si tú dejas de
trabajar, rompes la homeostasis del clan. ¡And that stresses me out! ¡Y si me
estreso, se me inflama el colon! ¿Quieres ser el responsable del colapso de mi
colon? ¿Quieres que produzca desagradables gases? Son horribles, ¿eh?, ni yo
mismo los aguanto... ¡Oye, qué haces!
PIPO: (Se levanta del sofá con parsimonia. Camina hacia la mesa ratona y
toma con ambas manos el MATAMOSCAS ELÉCTRICO. Lo enciende. El aparato emite un
zumbido amenazante y una luz azul violenta: ¡ZAP! ¡ZAP!) Ya estuvo.
Suficiente descaro de parásitos. Sofistas burdos… Se acabó. Como dicen en mi
pueblo: se me van directito a la chingada.
ILDEFONSO: (Da un brinco hacia atrás, tirando un poco de té) ¡Qué! Oye, no
seas majadero… ¡Oye! ¿Qué haces con ese artefacto del demonio vil? Eso mata
mosquitos, moscas, arañas... pero quema la piel, ¡no te acerques!
PIPO: Esto, mi querido Ilde-bobo, es el corrector de procesos y conductas
abusivas. El mazo del juez que decide quién se pone a trabajar sí o sí, y
empieza a aportar su dinerito en esta casa. O se largan, ya saben… a la porra.
ENGRACIA: Pipo, apaga eso… No somos mosquitos... Nos vas a dejar marcas en la
piel… Y me he gastado fortunas en tratamientos dermatológicos...
PIPO: ¡Silencio en la sala de auditoría! (Da un raquetazo al aire. ¡ZAP!)
Puesto que el mundo exterior se rige por la fuerza del sofisma y el castigo al
ingenuo, en esta casa aplicaremos la misma doctrina. A partir de este segundo,
la vivienda, la luz, el agua caliente, el papel higiénico y la clave del Wi-Fi
quedan congelados bajo mi jurisdicción. El que quiera disfrutar de los bienes
de este reino... tendrá que salir a la calle, inventar una patraña comercial
creíble y traer tributo monetario.
ILDEFONSO: ¡Yo no puedo trabajar en la calle! Soy demasiado frágil para la fuerza
laboral tradicional. El asfalto destruye mi aura. Too much noise.
PIPO: (Avanza un paso, haciendo zumbar el matamoscas cerca de las orejas
de Ildefonso. ¡ZAP!) Tu aura se va a fortalecer a golpes de realidad,
cuñadito. Si el Líder del FIFE vendió la idea de que la pelota busca la mano
por atracción gravitacional, tú vas a salir a la colonia Roma y vas a vender el
producto más absurdo que se te ocurra. ¡Aplica tu mercadotecnia de mentiras!
ILDEFONSO: (Acorralado contra la pared, sudando) ¡Está bien! ¡Está bien!
¡Inventaré algo! ¡Daré talleres de "Caminata de Alta Costura
Espiritual" en el Parque México! Le diré a los hipsters que si
caminan erguidos hacia el norte mientras piensan en dinero atraen la abundancia
cuántica del universo. ¡Cobraré quinientos pesos por sesión!
PIPO: (Asiente con frialdad) Va. Aceptable. Creativo, tramposo y sin
valor real. ¿And you, Engracia?
ENGRACIA: (Llorando de rabia) ¡Yo no sé mentir, Pipo! ¡Fui educada por
monjas ursulinas!
ILDEFONSO: ¡Ay, Engracia, no te hagas la santa, que bien que le mientes a la
báscula! Ayúdame a empaquetar gis blanco molido en bolsitas ziploc y lo
vendemos como "Agua Deshidratada de Manantial Andino". Solo hay que
decirles que le agreguen agua pura para reconstituirla en su estado líquido
original. ¡Oh, milagro de la física! ¡Los veganos de la Condesa nos van a
comprar todo el stock!
PIPO: (Sonríe con orgullo maquiavélico) Agua en polvo… Brillante. Una
estafa con sello de origen. Los sofistas al ataque. Tienen exactamente tres
días. Les otorgo un capital inicial de inversión de riesgo. (Saca un billete
de cien pesos del bolsillo de su saco y lo tira al suelo). Compren
bolsitas, gises y lo que necesiten para perfumarse. Porque si vuelven aquí sin
dinero... el matamoscas eléctrico será un dulce comparado con la auditoría
física que les voy a aplicar...
(PIPO hace sonar el matamoscas. ¡ZAP! ¡ZAP!
Engracia e Ildefonso gritan aterrados… se arrebatan el billete del suelo, se
echan ambientador de lavanda por encima para "oler a éxito" y salen
corriendo por la puerta principal, en absoluto pánico).
PIPO: (Se vuelve a acomodar en el sofá, cruza las piernas, toma su libreta
y su cuchara de yogur) Que la fuerza del sofisma los acompañe.
ESCENA 2: El Imperio del Sofá
(Han transcurrido tres días. Las cortinas
siguen cerradas, pero el departamento ha sufrido una metamorfosis estrafalaria.
Hay flores caras en floreros improvisados con botes de yogur. PIPO viste
exactamente el mismo traje, sin zapatos, pero ahora lleva una corona hecha con
envases dorados de plástico y una cobija de tigre envuelta como capa real.
Sobre la mesa ratona, un FRASCO DE VIDRIO GIGANTE rebosa de billetes de
quinientos pesos y dólares. ILDEFONSO, a un lado, sostiene un bote de incienso
de lavanda con copal cuántico para "purificar" las ganancias).
(La Televisión sigue prendida).
TELEVISIÓN (REPORTERO): ...¡Última hora! El movimiento comercial
"Agua Bendita en Polvo de los Andes" desata el furor en los barrios
del poniente de la Ciudad de México. Se rumora que hasta las celebridades del
deporte la consumen para limpiar su karma físico...
PIPO: (Sopla su cuchara de yogur, complacido) La oferta y la
demanda... qué hermosa poesía de la charlatanería.
(Se abre la puerta de golpe. Entran ENGRACIA e
ILDEFONSO de una zancada. Visten ropas ostentosas, gafas oscuras de marca
dentro de la casa y cargan bolsas de tiendas de lujo).
ILDEFONSO: (Cayendo de rodillas dramáticamente ante el sofá) ¡Oh, Gran
Arquitecto del AutoEmbargo! ¡Traemos la cuota semanal completita! Dos días
enteros de chinga en el Parque México, pero aquí está la lana, patrón.
ENGRACIA: ¡Pipo, es una locura! Vendimos trescientas bolsas de gis molido en la
mañana. La gente hace fila en las bancas. Se venden solas… Nos consideran los
santos del agua bendita de la sierra… De los Andes, de Cúcuta… ya tenemos todas
esas variedades con polvo azul, amarillo y rosita para los diferentes tipos de
aura. ¡Nos pidieron franquicias en Guadalajara y Monterrey!
PIPO: Depositen los recursos en el frasco fiscal… Y no se guarden nada, que
los tengo bien vigilados vía GPS. De algo me sirvió haber sido el delator de
chanchullos, enjuagues y corruptelas en mi antiguo trabajo… Sé rastrear el
dinero.
(Engracia atiborra el frasco de vidrio con
fajos de billetes).
ENGRACIA: Ya, ya, pinche avaro, no creas que no sé que nos espías, desgraciado
cínico, malvado… Pero bueno, no puedo negar que vivimos mejor y con más
ingresos que cuando trabajabas de esclavo en la empresa, ejem… Y bueno, a
propósito, Pipo... Tengo algo importante que decirte… Ayer, cuando te fuiste al
gimnasio a hacer tu meditación estática, vino tu exjefe a buscarte aquí al
departamento. Quería ofrecerte la dirección general de la empresa con tal de
que regresaras a auditar los fraudes de los demás. Le dije que estabas ocupado
gobernando un imperio desde el sofá... y de paso le vendí tres bolsas de Agua
en Polvo. ¡Me las pagó al triple como gasto de representación!
ILDEFONSO: ¡Pipo, por lo que más quieras, no se te ocurra volver a ponerte zapatos
ni a buscar un trabajo de verdad! Si tú vuelves a la normalidad del asalariado,
a nosotros se nos acaba la magia cuántica. Nos diste el regalo de la
desfachatez absoluta. ¡Eres nuestro profeta del cinismo corporativo!
(Tocan a la puerta con golpes secos,
autoritarios, rítmicos. Engracia abre con cuidado. Una mano enguantada le
entrega un sobre dorado con el emblema reluciente del FIFE).
ENGRACIA: (Leyendo el documento con los ojos desorbitados) ¡No puede ser!
¡Pipo! ¡Es un decreto del mismísimo FIFE!
PIPO: (Sin inmutarse, masticando una palomita) ¿Qué quiere el alto
mando de la podredumbre internacional de balompié?
ENGRACIA: ¡El jugador Reimán vio el reporte televisivo del "Agua Bendita en
Polvo" y exige que te incorpores de inmediato como Asesor Jefe de Lógica,
Excusas y Sofismas Tácticos para la Gran Final de Cabo Verde! Él quiere ser
nombrado Santo, el "Santo Reimán del Balón de Oro Líquido y el Agua en
Polvo", bendecida directamente por el Papa Gregorio. ¡Checa esto! ¡Te
ofrecen un sueldo neto en francos suizos, un penthouse en Mónaco y otro
en Manhattan… una limusina con chofer bilingüe y una oficina ejecutiva con
jacuzzi en la sede central!
(Un silencio sepulcral domina la sala.
Ildefonso y Engracia miran a Pipo conteniendo la respiración, con la boca
abierta).
PIPO: (Se levanta despacio, con una parsimonia monárquica. Camina hacia el
sobre dorado. Lo toma entre sus dedos descalzos. Mira el sueldo millonario.
Mira el frasco de vidrio lleno de billetes de la Roma. Mira su bote vacío de
yogur griego... y sonríe con una amargura y superioridad intelectual).
¿Todo eso?... ¿Con un ID de empleado? ¿Disponibilidad veinticuatro
siete? ¿Y tendría que ponerme calzado formal de piel de becerro y apretarme la
corbata nudo Windsor para salir a la calle todos los malditos días?
ENGRACIA: ¡Pues claro, Pipo! ¡Es la cima del poder mundial! Así se las gastan los
grandes corporativos: viajan en avión privado a todos lados, no importa si es
diario, y no importa si viajan solitos en una aeronave comercial rentada solo
para ellos que contamina más que veinte fábricas de neumáticos Gordolín. ¡Es el
éxito, Pipo!
PIPO: (Rompe la carta dorada en cuatro pedazos con una lentitud insultante
y los deja caer con desprecio dentro del frasco de dinero) Qué absoluta
falta de visión macroeconómica. Aceptar ese puesto me obligaría a reintegrarme
a la maquinaria del sistema. Me convertiría en un simple empleado de lujo, un
engranaje bañado en oro. Y un hombre con zapatos es un hombre esclavo.
(PIPO se vuelve a acomodar en el centro del
sofá. Se ajusta con orgullo la corona de plástico dorado, toma su matamoscas
eléctrico como si fuera un cetro real y se cubre majestuosamente con la cobija
de tigre).
PIPO: Díganles a los altos ejecutivos del FIFE que su servidor se encuentra
en Embargo Moral Permanente. Y ustedes dos... dejen de perder el tiempo y
salgan a la calle a vender más gis molido. Que la industria de la bendición
colectiva y la fe deshidratada está apenas empezando… está apenas empezando. Si
alguien va a ser nombrado santo en este país, ese seré yo, no ese bobo caradura
de Reimán. Y que me perdone Cabo Verde, pero yo estaba destinado para las
grandes obras, los monopolios espirituales y los altos designios del Señor…
(Silencio total. PIPO asume la dignataria
postura del "Santo del Agua Bendita Deshidratada". Su mirada se
pierde en el infinito del poder absoluto mientras esboza una sonrisa siniestra
bajo su corona de botes de yogur).
(ILDEFONSO y ENGRACIA, completamente
deslumbrados y corrompidos por el dinero rápido, se prosternan de rodillas ante
el reluciente santo con capa de peluche de tigre).
(En la televisión se enciende un anuncio
febril y ruidoso del nuevo modelo de matamosquitos electrónicos de alta gama.
En la pantalla, el mismísimo jugador REIMÁN lo activa en cámara lenta, matando
mosquitos a diestra y siniestra con una sonrisa boba, alzadita y narcisista. La
música comercial de la televisión inunda la sala a todo volumen, mientras la
iluminación del escenario cambia a tonos azules y dorados, marcando un clímax
triunfal, ridículo y estrambótico).
TELÓN FINAL