viernes, junio 26, 2026

LA VERDAD SOSPECHOSA.

 

                           


      

 

 

La verdad sospechosa

Juan Ruiz de Alarcón

 

La verdad sospechosa, obra cumbre del novohispano Juan Ruiz de Alarcón, es una de las comedias de caracteres más perfectas del Siglo de Oro. A diferencia de las comedias de enredo puras de Lope de Vega, Alarcón construye una sátira moral donde el protagonista, Don García, no es castigado por las convenciones del honor o la espada, sino por los hilos de sus propias mentiras, perdiendo de forma irónica lo que más deseaba.

 

Acto Primero

                               La llegada y el vicio: Don García regresa a Madrid desde la Universidad de Salamanca tras la muerte de su hermano mayor, convirtiéndose en el nuevo heredero de su padre, Don Beltrán. El letrado que lo educó le confiesa a Don Beltrán que el joven tiene todas las virtudes de la nobleza, excepto una: es un mentiroso compulsivo.

                               El equívoco inicial: En las platerías de Madrid, Don García queda prendado de Doña Jacinta. Para impresionarla, finge ser un adinerado indiano recién llegado de América. Sin embargo, su criado Tristán comete un error de identidad al preguntar al cochero y le informa a García que la dama hermosa se llama Lucrecia (cuando Lucrecia es en realidad la amiga que acompañaba a Jacinta).

                               La red de ficciones: Don García se encuentra con Don Juan de Sosa (pretendiente de Jacinta) y, para no parecer menos, se inventa que anoche dio una fastuosa y opulenta fiesta en el río Manzanares. Esta mentira despierta unos celos brutales en Don Juan, quien cree que su novia le es infiel. Al mismo tiempo, Don Beltrán visita a Jacinta para proponerle matrimonio con su hijo García, ignorando que el joven ya la corteja bajo un nombre falso y una mentira.

Acto Segundo

                               El sermón paternal y la gran mentira: Don Beltrán reprende severamente a Don García por la fama de embustero que arrastra desde Salamanca y le anuncia que ya le tiene concertado un matrimonio noble con Doña Jacinta. García, creyendo que la mujer de la que está enamorado es Lucrecia, aborrece la idea de casarse con Jacinta y se saca de la manga una mentira monumental: dice que ya está casado en Salamanca tras un enredo nocturno que involucró pistolas, alcayatas y un matrimonio forzado por el obispo. Don Beltrán, desolado pero creyendo la mentira, deshace el trato con Jacinta.

                               Duelos y ventanas: Don Juan de Sosa desafía a Don García a un duelo por los celos de la fiesta del río. Se baten en duelo, pero Don Félix los interrumpe al descubrirse que el coche del soto era prestado y Jacinta es inocente. Por la noche, García va al balcón de Lucrecia. Jacinta y Lucrecia intercambian identidades en la oscuridad de la ventana para probar al galán. García suelta su habitual labia, jurando que no está casado y que solo miente para rechazar a Jacinta, consolidando el enredo.

Acto Tercero

                               El colapso de las mentiras: Don Beltrán recibe noticias de Salamanca y se entera de que no existe ninguna esposa. Al confrontar a García, este intenta improvisar diciendo que su supuesta esposa está embarazada, pero vuelve a tropezar con los nombres de sus suegros ficticios. Paralelamente, García escribe un papel de matrimonio a quien cree que es Lucrecia (pero el papel lo maneja Jacinta).

                               El desenlace irónico: Don Juan de Sosa finalmente consigue el hábito de Calatrava que necesitaba para casarse con Jacinta. Todos los personajes se reúnen en casa de Don Juan de Luna. Los padres acuerdan los matrimonios y llaman a las damas. Don García, feliz, corre a tomar la mano de Jacinta llamándola "su Lucrecia". Don Juan de Sosa lo frena y le aclara el error. García intenta recular y pedir la mano de Jacinta, pero Don Juan de Luna y Don Beltrán, furiosos por el honor empeñado y hartos de sus enredos, lo obligan a punta de espada a casarse con la verdadera Lucrecia. La obra cierra con la moraleja de Tristán: en la boca del mentiroso, la verdad se vuelve sospechosa, y García se queda con quien no amaba por culpa de su propia lengua.

_____________________________________________

 

 

 

REPARTO

Don GARCÍA, galán

Don JUAN de Sosa, galán

Don FÉLIX, galán

Don BELTRÁN, viejo grave

Don SANCHO, viejo grave

Don JUAN de Luna, viejo grave

TRISTÁN, gracioso

Doña JACINTA, dama

Doña LUCRECIA, dama

ISABEL, criada

Un LETRADO

CAMINO, escudero

Un PAJE

Un CRIADO

_____________________________________________

 

 


 

 

 ______________________________________________________

Acto I

 

 

Salen por una puerta DON GARCÍA y un LETRADO viejo, de estudiantes, de camino, y por otra don BELTRÁN y TRISTÁN.

                               

DON BELTRÁN           Con bien vengas, hijo mío.   

 

 

DON GARCÍA          Dame la mano, señor.     

 

 

DON BELTRÁN        ¿Cómo vienes?

 

 

DON GARCÍA          El calor

del ardiente y seco estío      

   me ha afligido de tal suerte,        5

que no pudiera llevallo,        

señor, a no mitigallo

con la esperanza de verte.   

 

 

DON BELTRÁN           Entra, pues, a descansar.     

Dios te guarde. ¡Qué hombre vienes!     10

Tristán...                  

 

 

TRISTÁN                  Señor...

 

 

DON BELTRÁN        Dueño tienes

nuevo ya de quien cuidar.    

   Sirve desde hoy a García, 

que tú eres diestro en la Corte,    

y él bisoño.             

 

 

TRISTÁN                  En lo que importe   15

yo le serviré de guía.  

 

 

DON BELTRÁN           No es criado el que te doy,   

más consejero y amigo.       

 

 

DON GARCÍA          Tendrá ese lugar conmigo.      

 (Vase.)                   

 

 

TRISTÁN                  Vuestro humilde esclavo soy.   20

 (Vase.)                   

 

 

DON BELTRÁN           Deme, señor licenciado,       

los brazos.              

 

 

LETRADO                Los pies os pido.   

 

 

DON BELTRÁN        Alce ya. ¿Cómo ha venido?     

 

 

LETRADO                Bueno, contento, honrado       

   de mi señor don García,    25

a quien tanto amor cobré,   

que no sé cómo podré

vivir sin su compañía. 

 

 

DON BELTRÁN           Dios le guarde, que en efeto

siempre el señor licenciado  30

claros indicios ha dado        

de agradecido y discreto.    

   Tan precisa obligación      

me huelgo que haya cumplido      

García, y que haya acudido  35

a lo que es tanta razón.       

   Porque le aseguro yo        

que es tal mi agradecimiento,       

que como un corregimiento

mi intercesión le alcanzó,     40

   según mi amor desigual,   

de la misma suerte hiciera   

darle también, si pudiera,    

plaza en Consejo Real.

 

 

LETRADO                   De vuestro valor lo fío.  45

 

 

DON BELTRÁN        Sí, bien lo puede creer;  

mas yo me doy a entender  

que si con el favor mío

   en ese escalón primero    

se ha podido poner, ya 50

sin mi ayuda subirá 

con su virtud al postrero.     

 

 

LETRADO                   En cualquier tiempo y lugar  

he de ser vuestro criado.     

 

 

DON BELTRÁN        Ya pues, señor licenciado,        55

que el timón ha de dejar      

   de la nave de García,        

y yo he de encargarme de él,       

que hiciese por mí y por él  

sola una cosa querría. 60

 

 

LETRADO                   Ya, señor, alegre espero       

lo que me queréis mandar.  

 

 

DON BELTRÁN        La palabra me ha de dar

de que lo ha de hacer, primero.    

 

 

LETRADO                   Por Dios juro de cumplir,       65

señor, vuestra voluntad.       

 

 

DON BELTRÁN        Que me diga una verdad,

le quiero solo pedir. 

   Ya sabe que fue mi intento

que el camino que seguía     70

de las letras don García       

fuese su acrecentamiento;   

   que para un hijo segundo,

como él era, es cosa cierta  

que es esa la mejor puerta   75

para las honras del mundo. 

   Pues como Dios se sirvió  

de llevarse a don Gabriel,    

mi hijo mayor, con que [en] él       

mi mayorazgo quedó,  80

   determiné que, dejada      

esa profesión, viniese 

a Madrid, donde estuviese,  

como es cosa acostumbrada,       

   entre ilustres caballeros     85

en España; porque es bien  

que las nobles casas den    

a su rey sus herederos.       

   Pues como es ya don García     

hombre que no ha de tener  90

maestro, y ha de correr       

su gobierno a cuenta mía,   

   y mi paternal amor   

con justa razón desea 

que, ya que el mejor no sea, 95

no le noten por peor,  

   quiero, señor licenciado,  

que me diga claramente,     

sin lisonja, lo que siente,      

supuesto que le ha criado,   100

   de su modo y condición,  

de su trato y ejercicio,

y a qué género de vicio       

muestra más inclinación.     

   Si tiene alguna costumbre 105

que yo cuide de enmendar, 

no piense que me ha de dar

con decirlo pesadumbre.     

   Que él tenga vicio es forzoso,    

que me pese, claro está;       110

mas saberlo me será  

útil, cuando no gustoso.       

   Antes en nada, a fe mía,   

hacerme puede mayor

placer, o mostrar mejor         115

lo bien que quiere a García, 

   que en darme este desengaño  

cuando provechoso es,       

si he de saberlo después     

que haya sucedido un daño. 120

 

 

LETRADO                   Tan estrecha prevención,     

señor, no era menester        

para reducirme a hacer       

lo que tengo obligación,      

   pues es caso averiguado   125

que cuando entrega al señor        

un caballo el picador  

que lo ha impuesto y enseñado,   

   si no le informa del modo 

y los resabios que tiene,       130

un mal suceso previene       

al caballo y dueño y todo.    

   Deciros verdad es bien;    

que demás del juramento,   

daros una purga intento,       135

que os sepa mal y haga bien.       

   De mi señor don García    

todas las acciones tienen     

cierto acento, en que convienen  

con su alta genealogía.         140

   Es magnánimo y valiente, 

es sagaz y es ingenioso,      

es liberal y piadoso,

si repentino, impaciente.      

   No trato de las pasiones    145

propias de la mocedad,       

porque en esas con la edad

se mudan las condiciones.  

   Mas una falta no más        

es la que le he conocido,      150

que por más que le he reñido,      

no se ha enmendado jamás.

 

 

DON BELTRÁN           ¿Cosa que a su calidad

será dañosa en Madrid?      

 

 

LETRADO                Puede ser.

 

 

DON BELTRÁN        ¿Cuál es? Decid.    155

 

 

LETRADO                No decir siempre verdad.

 

 

DON BELTRÁN           ¡Jesús, qué cosa tan fea       

en hombre de obligación!    

 

 

LETRADO                Yo pienso que, o condición     

o mala costumbre sea; 160

   con la mucha autoridad    

que con él tenéis, señor,      

junto con que ya es mayor   

su cordura con la edad,       

   ese vicio perderá. 165

 

 

DON BELTRÁN        Si la vara no ha podido,  

en tiempo que tierna ha sido,       

enderezarse, ¿qué hará       

   siendo ya tronco robusto?

 

 

LETRADO                En Salamanca, señor,      170

son mozos, gastan humor,   

sigue cada cual su gusto,    

   hacen donaire del vicio,    

gala de la travesura,

grandeza de la locura, 175

hace al fin la edad su oficio. 

   Mas en la Corte mejor      

su enmienda esperar podemos,   

donde tan validas vemos     

las escuelas del honor. 180

 

 

DON BELTRÁN           Casi me mueve a reír,  

ver cuán ignorante está       

de la Corte. ¿Luego acá      

no hay quien le enseñe a mentir? 

   En la Corte, aunque haya sido    185

un estremo don García,       

hay quien le dé cada día      

mil mentiras de partido.       

   Y si aquí miente el que está       

en un puesto levantado,       190

en cosa en que al engañado

la hacienda o honor le va,    

   ¿no es mayor inconveniente      

quien por espejo está puesto       

al reino...? Dejemos esto,     195

que me voy a maldiciente.   

   Como el toro a quien tiró  

la vara una diestra mano,    

arremete al más cercano     

sin mirar a quien le hirió,      200

   así yo con el dolor

que esta nueva me ha causado,   

en quien primero he encontrado  

ejecuté mi furor.      

   Créame que si García        205

mi hacienda, de amores ciego,     

disipara, o en el juego

consumiera noche y día;      

   si fuera de ánimo inquieto

y a pendencias inclinado,     210

si mal se hubiera casado,    

si se muriera en efeto,

   no lo llevara tan mal 

como que su falta sea 

mentir. ¡Qué cosa tan fea!     215

¡Qué opuesta a mi natural!  

   Ahora bien, lo que he de hacer 

es casarle brevemente,        

antes que este inconveniente       

conocido venga a ser.  220

   Yo quedo muy satisfecho  

de su buen celo y cuidado,  

y me confieso obligado       

del bien que en esto me ha hecho.       

   ¿Cuándo ha de partir?      

 

 

LETRADO                Querría 225

luego.                     

 

 

DON BELTRÁN        ¿No descansará    

algún tiempo y gozará

de la Corte?            

 

 

LETRADO                Dicha mía     

   fuera quedarme con vos,  

pero mi oficio me espera.     230

 

 

DON BELTRÁN        Ya entiendo, volar quisiera      

porque va a mandar. A Dios.

 (Vase.)                   

 

 

LETRADO                   Guárdeos Dios. Dolor estraño                               

le dio al buen viejo la nueva.

Al fin el más sabio lleva        235

agramente un desengaño.   

 (Vase.)                   

 

 

 

 

(Salen DON GARCÍA de galán y TRISTÁN.)

                               

DON GARCÍA             ¿Díceme bien este traje?      

 

 

TRISTÁN                  Divinamente, señor.        

¡Bien hubiese el inventor     

de este holandesco follaje!   240

   Con un cuello apanalado  

¿qué fealdad no se enmendó?     

Yo sé una dama a quien dio 

cierto amigo gran cuidado   

   mientras con cuello le vía, 245

y una vez que llegó a verle  

sin él, la obligó a perderle    

cuanta afición le tenía,

   porque ciertos costurones

en la garganta cetrina  250

publicaban la ruina 

de pasados lamparones.      

   Las narices le crecieron,   

mostró un gran palmo de oreja,    

y las quijadas de vieja, 255

en lo enjuto parecieron.       

   Al fin el galán quedó

tan otro del que solía, 

que no le conocería

la madre que le parió.  260

 

 

DON GARCÍA             Por esa y otras razones

me holgara de que saliera   

premática que impidiera      

esos vanos cangilones;        

   que, demás, de esos engaños    265

con su holanda el estranjero

saca de España el dinero    

para nuestros propios daños.       

   Una valoncilla angosta,     

usándose, le estuviera 270

bien al rostro, y se anduviera        

más a gusto a menos costa.

   Y no que con tal cuidado  

sirve un galán a su cuello,   

que por no descomponello,  275

se obliga a andar empalado.

 

 

TRISTÁN                     Yo sé quien tuvo ocasión      

de gozar su amada bella,     

y no osó llegarse a ella,       

por no ajar un cangilón.        280

   Y esto me tiene confuso:  

todos dicen que se holgaran

de que valonas se usaran,   

y nadie comienza el uso.     

 

 

DON GARCÍA             De gobernar nos dejemos                                285

el mundo. ¿Qué hay de mujeres? 

 

 

TRISTÁN                  ¿El mundo dejas y quieres      

que la carne gobernemos?  

   ¿Es más fácil?      

 

 

DON GARCÍA          Más gustoso.

 

 

TRISTÁN                  ¿Eres tierno?

 

 

DON GARCÍA          Mozo soy.      290

 

 

TRISTÁN                  Pues en lugar entras hoy

donde amor no vive ocioso. 

   Resplandecen damas bellas      

en el cortesano suelo 

de la suerte que en el cielo   295

brillan lucientes estrellas.     

   En el vicio y la virtud

y el estado hay diferencia,   

como es varia su influencia,

resplandor y magnitud.         300

   Las señoras no es mi intento     

que en este número estén,  

que son ángeles a quien      

no se atreve el pensamiento.        

   Solo te diré de aquellas     305

que son, con almas livianas,

siendo divinas, humanas,     

corruptibles, siendo estrellas.       

   Bellas casadas verás

conversables y discretas,      310

que las llamo yo planetas     

porque resplandecen más.  

   Estas, con la conjunción   

de maridos placenteros,      

influyen en estranjeros 315

dadivosa condición.

   Otras hay cuyos maridos  

a comisiones se van,  

o que en las Indias están,    

o en Italia, entretenidos.        320

   No todas dicen verdad      

en esto, que mil taimadas    

suelen fingirse casadas       

por vivir con libertad.  

   Verás de cautas pasantes  325

hermosas recientes hijas:    

estas son estrellas fijas,       

y sus madres son errantes.  

   Hay una gran multitud      

de señoras del Tusón,  330

que entre cortesanas son    

de la mayor magnitud.

   Síguense tras las tusonas 

otras que serlo desean,       

y aunque tan buenas no sean,       335

son mejores que busconas. 

   Estas son unas estrellas    

que dan menor claridad,      

mas en la necesidad

te habrás de alumbrar con ellas.    340

   La buscona no la cuento  

por estrella, que es cometa,

pues ni su luz es perfeta,     

ni conocido su asiento.        

   Por las mañanas se ofrece 345

amenazando al dinero,

y en cumpliéndose el agüero,       

al punto desaparece.  

   Niñas salen, que procuran

gozar todas ocasiones: 350

estas son exhalaciones        

que mientras se queman, duran.  

   Pero que adviertas es bien,       

si en estas estrellas tocas,   

que son estables muy pocas,        355

por más que un Perú les den.       

   No ignores, pues yo no ignoro,  

que un signo el de Virgo es,

y los de cuernos son tres,    

Aries, Capricornio y Toro.     360

   Y así, sin fiar en ellas,        

lleva un presupuesto solo,   

y es que el dinero es el polo

de todas estas estrellas.       

 

 

DON GARCÍA             ¿Eres astrólogo?

 

 

TRISTÁN                  Oí,        365

el tiempo que pretendía,      

en palacio, Astrología.

 

 

DON GARCÍA          ¿Luego has pretendido?

 

 

TRISTÁN                  Fui       

   pretendiente por mi mal.   

 

 

DON GARCÍA          ¿Cómo en servir has parado?                                370

 

 

TRISTÁN                  Señor, porque me han faltado 

la fortuna y el caudal; 

   aunque quien te sirve, en vano  

por mejor suerte suspira.     

 

 

DON GARCÍA          Deja lisonjas, y mira        375

el marfil de aquella mano,    

   el divino resplandor 

de aquellos ojos, que juntas 

despiden entre las puntas    

flechas de muerte y amor.    380

 

 

TRISTÁN                     ¿Dices aquella señora 

que va en el coche?

 

 

DON GARCÍA          ¿Pues cuál   

merece alabanza igual?       

 

 

TRISTÁN                  ¡Qué bien encajaba agora       

   esto de... coche del Sol,     385

con todos sus adherentes   

de rayos de fuego ardientes

y deslumbrante arrebol!      

 

 

DON GARCÍA             ¿La primer dama que vi       

en la Corte me agradó?        390

 

 

TRISTÁN                  La primera en tierra.

 

 

DON GARCÍA          No,      

la primera en cielo, sí; 

   que es divina esta mujer.  

 

 

TRISTÁN                  Por puntos las toparás    

tan bellas que no podrás      395

ser firme en un parecer.      

   Yo nunca he tenido aquí   

constante amor y deseo,     

que siempre por la que veo,

me olvido de la que vi. 400

 

 

DON GARCÍA             ¿Dónde ha de haber resplandores           

que borren los de estos ojos?      

 

 

TRISTÁN                  Míraslos ya con antojos  

que hacen las cosas mayores.      

 

 

DON GARCÍA             ¿Conoces, Tristán?

 

 

TRISTÁN                  No humanes  405

lo que por divino adoras,     

porque tan altas señoras     

no tocan a los Tristanes.      

 

 

DON GARCÍA             Pues yo al fin, quien fuere sea,                               

la quiero y he de servilla.      410

Tú puedes, Tristán, seguilla. 

 

 

TRISTÁN                  Detente, que ella se apea

   en la tienda.         

 

 

DON GARCÍA          Llegar quiero.

¿Úsase en la Corte?

 

 

TRISTÁN                  Sí,        

con la regla que te di,  415

de que es el polo el dinero. 

 

 

DON GARCÍA             Oro traigo.

 

 

TRISTÁN                  ¡Cierra, España!,    

que a César llevas contigo.  

Mas mira si en lo que digo   

mi pensamiento se engaña.  420

   Advierte, señor, si aquella 

que tras ella sale agora,       

puede ser sol de su aurora, 

ser aurora de su estrella.     

 

 

DON GARCÍA             Hermosa es también.

 

 

TRISTÁN                  Pues mira      425

si la criada es peor. 

 

 

DON GARCÍA          El coche es arco de amor,       

y son flechas cuantas tira.   

   Yo llego.               

 

 

TRISTÁN                  A lo dicho advierte.

 

 

DON GARCÍA          ¿Y es?

 

 

TRISTÁN                  Que a la mujer rogando, 430

y con el dinero dando.

 

 

DON GARCÍA          ¡Consista en eso mi suerte!     

 

 

TRISTÁN                     Pues yo, mientras hablas, quiero                               

que me haga relación 

el cochero de quién son.      435

 

 

DON GARCÍA          ¿Diralo?

 

 

TRISTÁN                  Sí, que es cochero.

 (Vase.)                   

 

 

 

 

(Salen JACINTA, LUCRECIA, ISABEL, con mantos; cae JACINTA y llega DON GARCÍA y dale la mano.)

                               

JACINTA                     ¡Válgame Dios!

 

 

DON GARCÍA          Esta mano    

os servid de que os levante,

si merezco ser Atlante

de un cielo tan soberano.     440

 

 

JACINTA                     Atlante debéis de ser,  

pues le llegáis a tocar.

 

 

DON GARCÍA          Una cosa es alcanzar,    

y otra cosa merecer.

   ¿Qué vitoria es la beldad   445

alcanzar, por quien me abraso,     

si es favor que debo al caso,

y no a vuestra voluntad?     

   Con mi propia mano así    

el cielo, mas ¿qué importó   450

si ha sido porque él cayó,    

y no porque yo subí?  

 

 

JACINTA                     ¿Para qué fin se procura      

merecer?                

 

 

DON GARCÍA          Para alcanzar.        

 

 

JACINTA                  Llegar al fin sin pasar      455

por los medios, ¿no es ventura?   

 

 

DON GARCÍA             Sí.

 

 

JACINTA                  Pues, ¿cómo estáis quejoso    

del bien que os ha sucedido,        

si el no haberlo merecido    

os hace más venturoso?       460

 

 

DON GARCÍA             Porque como las acciones   

del agravio y el favor   

reciben todo el valor

solo de las intenciones,       

   por la mano que os toqué  465

no estoy yo favorecido,        

si haberlo vos consentido    

con esa intención no fue.     

   Y así, sentir me dejad       

que cuando tal dicha gano,  470

venga sin alma la mano       

y el favor sin voluntad.

 

 

JACINTA                     Si la vuestra no sabía, 

de que agora me informáis, 

injustamente culpáis 475

los defetos de la mía.  

 

 

 

 

(Sale TRISTÁN.)

                               

TRISTÁN                  [Aparte.]

   (El cochero hizo su oficio: 

nuevas tengo de quién son.)

 

 

DON GARCÍA          ¿Que hasta aquí de mi afición 

nunca tuvistes indicio? 480

 

 

JACINTA                     ¿Cómo, si jamás os vi?

 

 

DON GARCÍA          ¿Tan poco ha valido, ¡ay Dios!,

más de un año que por vos 

he andado fuera de mí?       

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

   (¿Un año, y ayer llegó        485

a la Corte?)             

 

 

JACINTA                  ¡Bueno a fe!  

¿Más de un año? Juraré      

que no os vi en mi vida yo.  

 

 

DON GARCÍA             Cuando del indiano suelo     

por mi dicha llegué aquí,      490

la primer cosa que vi  

fue la gloria de ese cielo;     

   y aunque os entregué al momento     

el alma, habeislo ignorado,  

porque ocasión me ha faltado       495

de deciros lo que siento.     

 

 

JACINTA                     ¿Sois indiano?

 

 

DON GARCÍA          Y tales son   

mis riquezas, pues os vi,      

que al minado Potosí  

le quito la presunción. 500

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

   (¿Indiano?)

 

 

JACINTA                  ¿Y sois tan guardoso      

como la fama los hace?       

 

 

DON GARCÍA          Al que más avaro nace,  

hace el amor dadivoso.       

 

 

JACINTA                     ¿Luego, si decís verdad,                                505

preciosas ferias espero?      

 

 

DON GARCÍA          Si es que ha de dar el dinero  

crédito a la voluntad,  

   serán pequeños empleos  

para mostrar lo que adoro,   510

daros tantos mundos de oro

como vos me dais deseos.   

   Mas ya que ni al merecer  

de esa divina beldad   

ni a mi inmensa voluntad      515

ha de igualar el poder,

   por lo menos os servid     

que esta tienda que os franqueo  

dé señal de mi deseo. 

 

 

JACINTA                  [Aparte.]

(No vi tal hombre en Madrid. 520

   Lucrecia, ¿qué te parece  

del indiano liberal?  

 

 

LUCRECIA               Que no te parece mal,    

Jacinta, y que lo merece.)    

 

 

DON GARCÍA             Las joyas que gusto os dan,                                525

tomad de este aparador.      

 

 

TRISTÁN                  [Aparte.]

(Mucho te arrojas, señor.     

 

 

DON GARCÍA          Estoy perdido, Tristán.)   

 

 

ISABEL                    [Aparte a JACINTA y LUCRECIA.]

   (Don Juan viene.)

 

 

JACINTA                  Yo agradezco,       

señor, lo que me ofrecéis.     530

 

 

DON GARCÍA          Mirad que me agraviaréis,       

si no lográis lo que ofrezco. 

 

 

JACINTA                     Yerran vuestros pensamientos,                               

caballero, en presumir

que puedo yo recebir  535

más que los ofrecimientos.  

 

 

DON GARCÍA             Pues, ¿qué ha alcanzado de vos                               

el corazón que os he dado?

 

 

JACINTA                  El haberos escuchado.   

 

 

DON GARCÍA          Yo lo estimo.

 

 

JACINTA                  A Dios.

 

 

DON GARCÍA          A Dios,  540

   y para amaros me dad      

licencia.                  

 

 

JACINTA                  Para querer  

no pienso que ha menester 

licencia la voluntad.

 

 

 

 

(Vanse las mujeres.)

                               

DON GARCÍA             Síguelas.

 

 

TRISTÁN                  Si te fatigas,   545

señor, por saber la casa      

de la que en amor te abrasa,

ya la sé.                  

 

 

DON GARCÍA          Pues no las sigas;  

   que suele ser enfadosa    

la diligencia importuna.        550

 

 

TRISTÁN                  «Doña Lucrecia de Luna

se llama la más hermosa,    

   que es mi dueño, y la otra dama

que acompañándola viene,  

sé dónde la casa tiene,         555

mas no sé cómo se llama».  

   Esto respondió el cochero.

 

 

DON GARCÍA          Si es Lucrecia la más bella,     

no hay más que saber, pues ella   

es la que habló, y la que quiero;    560

   que como el autor del día 

las estrellas deja atrás,

de esa suerte a las demás,  

la que me cegó vencía.        

 

 

TRISTÁN                     Pues a mí la que calló  565

me pareció más hermosa.   

 

 

DON GARCÍA          ¡Qué buen gusto!

 

 

TRISTÁN                  Es cierta cosa        

que no tengo voto yo. 

   Mas soy tan aficionado     

a cualquier mujer que calla,  570

que bastó, para juzgalla       

más hermosa, haber callado.        

   Mas dado, señor, que estés       

errado tú, presto espero,     

preguntándole al cochero    575

la casa, saber quién es.       

 

 

DON GARCÍA             Y Lucrecia, ¿dónde tiene     

la suya?                  

 

 

TRISTÁN                  Que a la Vitoria      

dijo, si tengo memoria.

 

 

DON GARCÍA          Siempre ese nombre conviene                                580

   a la esfera venturosa

que da eclíptica a tal luna.   

 

 

 

 

(Salen DON JUAN y DON FELIS por otra parte.)

                               

DON JUAN              [Aparte a DON FELIS.]

(¿Música y cena? ¡Ah, fortuna!)    

 

 

DON GARCÍA          ¿No es este don Juan de Sosa?                               

 

 

TRISTÁN                     El mismo.

 

 

DON JUAN              ¿Quién puede ser   585

el amante venturoso,  

que me tiene tan celoso?    

 

 

DON FELIS              Que lo vendréis a saber 

   a pocos lances confío.      

 

 

DON JUAN              ¡Que otro amante le haya dado,                                590

a quien mía se ha nombrado,       

música y cena en el río!       

 

 

DON GARCÍA             ¡Don Juan de Sosa!

 

 

DON JUAN              ¿Quién es?   

 

 

DON GARCÍA          ¿Ya olvidáis a don García?      

 

 

DON JUAN              Veros en Madrid lo hacía,                                595

y el nuevo traje.       

 

 

DON GARCÍA          Después       

   que en Salamanca me vistes,    

muy otro debo de estar.       

 

 

DON JUAN              Más galán sois de seglar

que de estudiante lo fuistes. 600

   ¿Venís a Madrid de asiento?      

 

 

DON GARCÍA          Sí.

 

 

DON JUAN              Bien venido seáis.  

 

 

DON GARCÍA          Vos, don Felis, ¿cómo estáis? 

 

 

DON FELIS              De veros, por Dios, contento.  

   Vengáis bueno en hora buena.   605

 

 

DON GARCÍA          Para serviros. ¿Qué hacéis?,   

¿de qué habláis?, ¿en qué entendéis?  

 

 

DON JUAN              De cierta música y cena 

   que en el río dio un galán 

esta noche a una señora,     610

era la plática agora.

 

 

DON GARCÍA          ¿Música y cena, don Juan?    

   ¿Y anoche?          

 

 

DON JUAN              Sí.

 

 

DON GARCÍA          ¿Mucha cosa?       

¿Grande fiesta?      

 

 

DON JUAN              Así es la fama.       

 

 

DON GARCÍA          ¿Y muy hermosa la dama?                                615

 

 

DON JUAN              Dícenme que es muy hermosa.                               

 

 

DON GARCÍA             ¡Bien!

 

 

DON JUAN              ¿Qué misterios hacéis?  

 

 

DON GARCÍA          De que alabéis por tan buena 

esa dama y esa cena, 

si no es que alabando estéis 620

   mi fiesta y mi dama así.     

 

 

DON JUAN              ¿Pues tuvistes también boda  

anoche en el río?    

 

 

DON GARCÍA          Toda    

en eso la consumí.  

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

   (¿Qué fiesta o qué dama es esta,         625

si a la Corte llegó ayer?)      

 

 

DON JUAN              ¿Ya tenéis a quién hacer

tan recién venido fiesta?      

   Presto el amor dio con vos.       

 

 

DON GARCÍA          No ha tan poco que he llegado                                630

que un mes no haya descansado.

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

(Ayer llegó, ¡voto a Dios!      

   Él lleva alguna intención.) 

 

 

DON JUAN              No lo he sabido, a fe mía,

que al punto acudido habría 635

a cumplir mi obligación.      

 

 

DON GARCÍA             He estado hasta aquí secreto.                               

 

 

DON JUAN              Esa la causa habrá sido  

de no haberlo yo sabido.     

Pero, ¿la fiesta en efeto        640

fue famosa?            

 

 

DON GARCÍA          Por ventura   

no la vio mejor el río.  

 

 

DON JUAN              (Aparte.)

(¡Ya de celos desvarío!)       

¿Quién duda que la espesura       

   del Sotillo el sitio os dio?   645

 

 

DON GARCÍA          Tales señas me vais dando,     

don Juan, que voy sospechando  

que la sabéis como yo.

 

 

DON JUAN                 No estoy de todo ignorante, 

aunque todo no lo sé.  650

Dijéronme no sé qué  

confusamente, bastante       

   a tenerme deseoso  

de escucharos la verdad,     

forzosa curiosidad    655

en un cortesano ocioso...    

 (Aparte.)                

   (o en un amante con celos.)      

 

 

DON FELIS              (A DON JUAN aparte.)

(Advertid cuán sin pensar    

os han venido a mostrar      

vuestro contrario los cielos.) 660

 

 

DON GARCÍA             Pues a la fiesta atended:       

contarela, ya que veo 

que os fatiga ese deseo,      

 

 

DON JUAN              Hareisnos mucha merced.      

 

 

DON GARCÍA             Entre las opacas sombras                                665

y opacidades espesas 

que el soto formaba de olmos,      

y la noche de tinieblas,

se ocultaba una cuadrada,  

limpia y olorosa mesa, 670

a lo italiano curiosa,

a lo español opulenta. 

En mil figuras prensados     

manteles y servilletas, 

solo invidiaban las almas      675

a las aves y a las fieras.        

Cuatro aparadores puestos 

en cuadra correspondencia,

la plata blanca y dorada,      

vidrios y barros ostentan.     680

Quedó con ramas un olmo  

en todo el Sotillo apenas,    

que de ellas se edificaron    

en varias partes seis tiendas.        

Cuatro coros diferentes        685

ocultan las cuatro de ellas,   

otra principios y postres,     

y las viandas la sexta. 

Llegó en su coche mi dueño,       

dando envidia a las estrellas,         690

a los aires suavidad,

y alegría a la ribera. 

Apenas el pie que adoro     

hizo esmeraldas la yerba,    

hizo cristal la corriente,         695

las arenas hizo perlas, 

cuando en copia disparados

cohetes, bombas y ruedas,  

toda la región del fuego       

bajó en un punto a la tierra.  700

Aun no las sulfúreas luces   

se acabaron, cuando empiezan    

las de veinte y cuatro antorchas   

a obscurecer las estrellas.   

Empezó primero el coro       705

de chirimías, tras ellas

el de las vihuelas de arco    

sonó en la segunda tienda.  

Salieron con suavidad

las flautas de la tercera,        710

y en la cuarta cuatro voces  

con guitarras y harpas suenan.     

Entretanto se sirvieron

treinta y dos platos de cena,

sin los principios y postres,   715

que casi otros tantos eran.  

Las frutas y las bebidas       

en fuentes y tazas hechas   

del cristal que da el invierno

y el artificio conserva,  720

de tanta nieve se cubren,    

que Manzanares sospecha, 

cuando por el soto pasa,     

que camina por la sierra.     

El olfato no está ocioso         725

cuando el gusto se recrea,  

que de espíritus suaves       

de pomos y cazolejas,

y distilados sudores

de aromas, flores y yerbas,   730

en el soto de Madrid

se vio la región sabea.

En un hombre de diamantes,        

delicadas de oro flechas,     

que mostrasen a mi dueño   735

su crueldad y mi firmeza,     

al sauce, al junco y al mimbre       

quitaron su preeminencia;   

que han de ser oro las pajas

cuando los dientes son perlas.       740

En esto juntos en folla 

los cuatro coros comienzan 

desde conformes distancias

a suspender las esferas.      

Tanto que invidioso Apolo    745

apresuró su carrera,

porque el principio del día   

pusiese fin a la fiesta.  

 

 

DON JUAN              ¡Por Dios, que la habéis pintado                               

de colores tan perfetas,        750

que no trocara el oírla,

por haberme hallado en ella!

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

(¡Válgate el diablo por hombre!     

¿Que tan de repente pueda 

pintar un convite tal 755

que a la verdad misma venza?)    

 

 

DON JUAN              (Aparte a DON FELIS.)

(¡Rabio de celos!)

 

 

DON FELIS              No os dieron 

del convite tales señas.        

 

 

DON JUAN              ¿Qué importa, si en la substancia,                               

el tiempo y lugar concuerdan?      760

 

 

DON GARCÍA          ¿Qué decís?

 

 

DON JUAN              Que fue el festín    

más célebre que pudiera     

hacer Alejandro Magno.      

 

 

DON GARCÍA          ¡Oh!, son niñerías estas, 

ordenadas de repente. 765

Dadme vos que yo tuviera   

para prevenirme un día,       

que a las romanas y griegas

fiestas que al mundo admiraron,   

nueva admiración pusiera.    770

 

 

 

 

(Mira adentro.)

                               

DON FELIS              (A DON JUAN aparte.)

(Jacinta es la del estribo      

en el coche de Lucrecia.)    

 

 

DON JUAN              (A DON FELIS aparte.)

(Los ojos a don García

se le van, ¡por Dios!, tras ella.       

 

 

DON FELIS              Inquieto está y divertido. 775

 

 

DON JUAN              Ciertas son ya mis sospechas.)

 

([Dicen] juntos DON JUAN y DON GARCÍA.)

                               

A Dios.                    

 

 

DON FELIS              Entrambos a un punto    

fuistes a una cosa mesma.   

 

 

 

 

(Vanse DON JUAN y DON FELIS.)

                               

TRISTÁN                  (Aparte.)

(No vi jamás despedida       

tan conforme y tan resuelta.) 780

 

 

DON GARCÍA          Aquel cielo, primer móvil

de mis acciones, me lleva    

arrebatado tras sí.   

 

 

TRISTÁN                  Disimula y ten paciencia,

que el mostrarse muy amante       785

antes daña que aprovecha,  

y siempre he visto que son  

venturosas las tibiezas.

Las mujeres y los diablos     

caminan por una senda,       790

que a las almas rematadas,  

ni las siguen ni las tientan;   

que el tenellas ya seguras   

les hace olvidarse de ellas,  

y solo de las que pueden      795

escapárseles se acuerdan.  

 

 

DON GARCÍA          Es verdad, mas no soy dueño 

de mí mismo.          

 

 

TRISTÁN                  Hasta que sepas    

extensamente su estado,     

no te entregues tan de veras;        800

que suele dar, quien se arroja       

creyendo las apariencias,    

en un pantano cubierto       

de verde engañosa yerba.   

 

 

DON GARCÍA          Pues hoy te informa de todo.                                805

 

 

TRISTÁN                  Eso queda por mi cuenta.       

Y agora, antes que reviente,

dime, ¡por Dios!, qué fin llevas      

en las ficciones que he oído,

siquiera para que pueda       810

ayudarte, que cogernos       

en mentira será afrenta:       

perulero te fingiste  

con las damas.        

 

 

DON GARCÍA          Cosa es cierta,      

Tristán, que los forasteros     815

tienen más dicha con ellas;  

y más si son de las Indias,   

información de riqueza.       

 

 

TRISTÁN                  Ese fin está entendido,   

mas pienso que el medio yerras,   820

pues han de saber al fin      

quién eres.              

 

 

DON GARCÍA          Cuando lo sepan,  

habré ganado en su casa,    

o en su pecho, ya las puertas       

con ese medio, y después    825

yo me entenderé con ellas.  

 

 

TRISTÁN                  Digo que me has convencido, 

señor, mas agora venga      

lo de haber un mes que estás       

en la Corte, ¿qué fin llevas,   830

habiendo llegado ayer?       

 

 

[DON] GARCÍA        Ya sabes tú que es grandeza  

esto de estar encubierto,     

o retirado en su aldea,

o en su casa descansando.  835

 

 

TRISTÁN                  ¡Vaya muy en hora buena!       

Lo del convite entra agora.  

 

 

[DON] GARCÍA        Fingilo, porque me pesa 

que piense nadie que hay cosa    

que mover mi pecho pueda  840

a invidia o admiración,

pasiones que al hombre afrentan;

que admirarse es ignorancia,       

como invidiar es bajeza.      

Tú no sabes a qué sabe,       845

cuando llega un portanuevas       

muy orgulloso a contar

una hazaña o una fiesta,      

taparle la boca yo   

con otra tal, que se vuelva    850

con sus nuevas en el cuerpo,       

y que reviente con ellas.      

 

 

TRISTÁN                  ¡Caprichosa prevención,

si bien peligrosa treta!

La fábula de la Corte   855

serás, si la flor te entrevan.  

 

 

[DON] GARCÍA        Quien vive sin ser sentido,      

quien solo el número aumenta,     

y hace lo que todos hacen,  

¿en qué difiere de bestia?    860

Ser famosos es gran cosa,  

el medio cual fuere sea;       

nómbrenme a mí en todas partes,

y murmúrenme siquiera;      

pues uno, por ganar nombre,        865

abrasó el templo de Efesia.  

Y al fin es este mi gusto,      

que es la razón de más fuerza.     

 

 

TRISTÁN                  Juveniles opiniones        

sigue tu ambiciosa idea,       870

y cerrar has menester 

en la Corte la mollera. 

 

 

 

 

(Vanse y salen JACINTA y ISABEL, con mantos, y DON BELTRÁN y DON SANCHO.)

                               

JACINTA                     ¿Tan grande merced?

 

 

DON BELTRÁN        No ha sido    

amistad de solo un día

la que esta casa y la mía,      875

si os acordáis se han tenido.

   Y así, no es bien que estrañéis  

mi visita.                  

 

 

JACINTA                  Si me espanto       

es, señor, por haber tanto    

que merced no nos hacéis.  880

   Perdonadme que ignorando      

el bien que en casa tenía,    

me tardé en la platería,

ciertas joyas concertando.  

 

 

DON BELTRÁN           Feliz pronóstico dais     885

al pensamiento que tengo,  

pues cuando a casaros vengo,     

comprando joyas estáis.      

   Con don Sancho, vuestro tío,    

tengo tratado, señora,  890

hacer parentesco agora      

nuestra amistad, y confío,    

   puesto que, como discreto,       

dice don Sancho que es justo      

remitirse a vuestro gusto,     895

que esto ha de tener efeto.  

   Que pues es la hacienda mía     

y calidad tan patente,  

solo falta que os contente    

la persona de García;  900

   y aunque ayer a Madrid vino     

de Salamanca el mancebo, 

y de invidia el rubio Febo     

le ha abrasado en el camino,        

   bien me atreveré a ponello 905

ante vuestros ojos claros,    

fiando que ha de agradaros 

desde la planta al cabello,   

   si licencia le otorgáis

para que os bese la mano.   910

 

 

JACINTA                  Encarecer lo que gano   

en la mano que me dais,      

   si es notorio, es vano intento,    

que estimo de tal manera    

las prendas vuestras, que diera     915

luego mi consentimiento,     

   a no haber de parecer,     

por mucho que en ello gano,        

arrojamiento liviano 

en una honrada mujer; 920

   que el breve determinarse

en cosas de tanto peso,       

o es tener muy poco seso   

o gran gana de casarse.      

   Y en cuanto a que yo lo vea,       925

me parece, si os agrada,     

que para no arriesgar nada,

pasando la calle sea.  

   Que si como puede ser,    

y sucede a cada paso, 930

después de tratarlo, acaso   

se viniese a deshacer,

   ¿de qué me hubieran servido,   

o qué opinión me darán      

las visitas de un galán  935

con licencias de marido?     

 

 

DON BELTRÁN           Ya por vuestra gran cordura,

si es mi hijo vuestro esposo,

le tendré por tan dichoso     

como por vuestra hermosura.       940

 

 

DON SANCHO           De prudencia puede ser       

un espejo la que oís.   

 

 

DON BELTRÁN        No sin causa os remitís,  

don Sancho, a su parecer.   

   Esta tarde con García        945

a caballo pasaré      

vuestra calle.           

 

 

JACINTA                  Yo estaré      

detrás de esa celosía. 

 

 

DON BELTRÁN           Que le miréis bien os pido,   

que esta noche he de volver,         950

Jacinta hermosa, a saber     

cómo os haya parecido.      

 

 

JACINTA                     ¿Tan apriesa?

 

 

DON BELTRÁN        Este cuidado

no admiréis, que es ya forzoso,    

pues si vine deseoso,  955

vuelvo agora enamorado.    

   Y a Dios.              

 

 

JACINTA                  A Dios.

 

 

DON BELTRÁN        ¿Dónde vais?

 

 

DON SANCHO        A serviros.

 

 

DON BELTRÁN        No saldré.     

 (Vase.)                   

 

 

DON SANCHO        Al corredor llegaré

con vos, si licencia dais.       960

 (Vase.)                   

 

 

ISABEL                       Mucha priesa te da el viejo.  

 

 

JACINTA                  Yo se la diera mayor,      

pues tan bien le está a mi honor,  

si a diferente consejo  

no me obligara el amor.        965

   Que aunque los impedimentos  

del hábito de don Juan,       

dueño de mis pensamientos,        

forzosa causa me dan 

de admitir otros intentos,      970

   como su amor no despido,

por mucho que lo deseo,     

que vive en el alma asido,    

tiemblo, Isabel, cuando creo

que otro ha de ser mi marido.        975

 

 

ISABEL                       Yo pensé que ya olvidabas   

a don Juan, viendo que dabas      

lugar a otras pretensiones.  

 

 

JACINTA                  Cáusanlo estas ocasiones,      

Isabel, no te engañabas;       980

   que como ha tanto que está      

el hábito detenido,  

y no ha de ser mi marido     

si no sale, tengo ya 

este intento por perdido.      985

   Y así, para no morirme,     

quiero hablar y divertirme,   

pues en vano me atormento;

que en un imposible intento

no apruebo el morir de firme.        990

   Por ventura encontraré     

alguno tal, que merezca      

que mano y alma le dé.       

 

 

ISABEL                    No dudo que el tiempo ofrezca

sujeto digno a tu fe.  995

   Y si no me engaño yo,      

hoy no te desagradó

el galán indiano.      

 

 

JACINTA                  Amiga,

¿quieres que verdad te diga?       

Pues muy bien me pareció,  1000

   y tanto, que te prometo,    

que si fuera tan discreto,     

tan gentilhombre y galán     

el hijo de don Beltrán, 

tuviera la boda efeto.   1005

 

 

ISABEL                       Esta tarde le verás       

con su padre por la calle.    

 

 

JACINTA                  Veré solo el rostro y talle;

el alma, que importa más,    

quisiera ver con hablalle.      1010

 

 

ISABEL                       Háblale.

 

 

JACINTA                  Hase de ofender    

don Juan, si llega a sabello, 

y no quiero, hasta saber      

que de otro dueño he de ser,        

determinarme a perdello.      1015

 

 

ISABEL                    Pues da algún medio, y advierte                               

que siglos pasas en vano,    

y conviene resolverte; 

que don Juan es, de esta suerte,  

el perro del hortelano. 1020

   Sin que lo sepa don Juan,

podrás hablar, si tú quieres, 

al hijo de don Beltrán, 

que como en su centro están       

las trazas en las mujeres.      1025

 

 

JACINTA                     Una pienso que podría

en este caso importar.

Lucrecia es amiga mía,        

ella puede hacer llamar       

de su parte a don García;     1030

   que como secreta esté     

yo con ella en su ventana,   

este fin conseguiré. 

 

 

ISABEL                    Industria tan soberana    

solo de tu ingenio fue. 1035

 

 

JACINTA                     Pues parte al punto, y mi intento                               

le di a Lucrecia, Isabel.

 

 

ISABEL                    Sus alas tomaré al viento.       

 

 

JACINTA                  La dilación de un momento     

le di, que es un siglo en él.   1040

 

 

 

 

(DON JUAN encuentra a ISABEL al salir.)

                               

DON JUAN                 ¿Puedo hablar a tu señora? 

 

 

ISABEL                    Solo un momento ha de ser,    

que de salir a comer

mi señor don Sancho es hora.      

 (Vase.)                   

 

 

DON JUAN                 Ya, Jacinta, que te pierdo,                                1045

ya que yo me pierdo, ya...    

 

 

JACINTA                  ¿Estás loco?

 

 

DON JUAN              ¿Quién podrá

estar con tus cosas cuerdo?

 

 

JACINTA                     Repórtate y habla paso,        

que está en la cuadra mi tío. 1050

 

 

DON JUAN              Cuando a cenar vas al río,       

¿cómo haces de él poco caso?    

 

 

JACINTA                     ¿Qué dices? ¿Estás en ti?    

 

 

DON JUAN              Cuando para trasnochar

con otro tienes lugar,   1055

¿tienes tío para mí?

 

 

JACINTA                     ¿Trasnochar con otro? Advierte                               

que aunque eso fuese verdad,     

era mucha libertad  

hablarme a mí de esa suerte;        1060

   cuanto más que es desvarío      

de tu loca fantasía.  

 

 

DON JUAN              Ya sé que fue don García

el de la fiesta del río;

   ya los fuegos que a tu coche,     1065

Jacinta, la salva hicieron,     

ya las antorchas que dieron 

sol al soto a media noche,   

   ya los cuatro aparadores  

con vajillas variadas, 1070

las cuatro tiendas pobladas 

de instrumentos y cantores.

   Todo lo sé, y sé que el día

te halló, enemiga, en el río.  

Di agora que es desvarío      1075

de mi loca fantasía, 

   di agora que es libertad    

el tratarte de esta suerte,     

cuando obligan a ofenderte 

mi agravio y tu liviandad.      1080

 

 

JACINTA                     ¡Plega a Dios...!

 

 

DON JUAN              Deja invenciones,  

calla, no me digas nada,      

que en ofensa averiguada   

no sirven satisfaciones.        

   Ya, falsa, ya sé mi daño,    1085

no niegues que te he perdido.      

Tu mudanza me ha ofendido,        

no me ofende el desengaño.

   Y aunque niegues lo que oí,      

lo que vi confesarás, 1090

que hoy, lo que negando estás,    

en sus mismos ojos vi.

   Y su padre, ¿qué quería   

agora aquí?, ¿qué te dijo?   

¿De noche estás con el hijo, 1095

y con el padre de día?

   Yo lo vi, ya mi esperanza  

en vano engañar dispones,  

ya sé que tus dilaciones      

son hijas de tu mudanza.      1100

   Mas, cruel, ¡viven los cielos       

que no has de vivir contenta!       

Abrásete, pues revienta,      

este vulcán de mis celos.     

   El que me hace desdichado,      1105

te pierda, pues yo te pierdo.

 

 

JACINTA                  ¿Tú eres cuerdo?

 

 

DON JUAN              ¿Cómo cuerdo,     

amante y desesperado?      

 

 

JACINTA                     Vuelve, escucha, que si vale 

la verdad, presto verás 1110

cuán mal informado estás.   

 

 

DON JUAN              Voyme, que tu tío sale.   

 

 

JACINTA                     No sale, escucha, que fío     

satisfacerte.            

 

 

DON JUAN              Es en vano,   

si aquí no me das la mano.   1115

 

 

JACINTA                  ¿La mano? Sale mi tío.

 

Acto II

 

 

Salen DON GARCÍA, en cuerpo, leyendo un papel, y TRISTÁN y CAMINO. Papel:

                               

 

  «La fuerza de una ocasión me hace exceder del orden de mi estado. Sabrala vuestra merced esta noche por un balcón que le enseñará el portador, con lo demás que no es para escrito, y guarde N[uestro] Señor».                      

 

 

DON GARCÍA             ¿Quién este papel me escribe?                               

 

 

CAMINO                  Doña Lucrecia de Luna. 

 

 

DON GARCÍA          El alma sin duda alguna,

que dentro en mi pecho vive;        1120

   ¿no es esta una dama hermosa,

que hoy antes de mediodía  

estaba en la platería?  

 

 

CAMINO                  Sí, señor.

 

 

DON GARCÍA          ¡Suerte dichosa!    

   Informadme, por mi vida,   1125

de las partes de esta dama. 

 

 

CAMINO                  Mucho admiro que su fama     

esté de vos escondida.

   Porque la habéis visto, dejo       

de encarecer que es hermosa,      1130

es discreta y virtuosa, 

su padre es viudo y es viejo;

   dos mil ducados de renta 

los que ha de heredar serán,        

bien hechos.           

 

 

DON GARCÍA          ¿Oyes, Tristán?      1135

 

 

TRISTÁN                  Oigo, y no me descontenta.    

 

 

CAMINO                     En cuanto a ser principal,     

no hay que hablar; Luna es su padre,    

y fue Mendoza su madre,    

tan finos como un coral.       1140

   Doña Lucrecia, en efeto,   

merece un rey por marido.  

 

 

DON GARCÍA          ¡Amor, tus alas te pido,   

para tan alto sujeto!

   ¿Dónde vive?       

 

 

CAMINO                  A la Vitoria.    1145

 

 

DON GARCÍA          Cierto es mi bien. Que seréis, 

dice aquí, quien me guiéis   

al cielo de tanta gloria.

 

 

CAMINO                     Serviros pienso a los dos.    

 

 

DON GARCÍA          Y yo lo agradeceré. 1150

 

 

CAMINO                  Esta noche volveré,

en dando las diez, por vos.  

 

 

DON GARCÍA             Eso le dad por respuesta      

a Lucrecia.              

 

 

CAMINO                  A Dios quedad.      

 (Vase.)                   

 

 

DON GARCÍA          ¡Cielos! ¡Qué felicidad,    1155

amor, qué ventura es esta!   

   ¿Ves, Tristán, como llamó 

la más hermosa el cochero 

a Lucrecia, a quien yo quiero?     

Que es cierto que quien me habló 1160

   es la que el papel me envía.      

 

 

TRISTÁN                  Evidente presunción.      

 

 

DON GARCÍA          Que la otra, ¿qué ocasión       

para escribirme tenía?

 

 

TRISTÁN                     Y a todo mal suceder,   1165

presto de duda saldrás,       

que esta noche la podrás    

en la habla conocer.

 

 

DON GARCÍA             Y que no me engañe es cierto,                               

según dejó en mi sentido      1170

impreso el dulce sonido      

de la voz con que me ha muerto.  

 

 

 

 

(Sale un PAJE con un papel, dalo a DON GARCÍA.)

                               

PAJE                          Este, señor don García,

es para vos.            

 

 

DON GARCÍA          No esté así.   

 

 

PAJE                       Criado vuestro nací.        1175

 

 

DON GARCÍA          ¡Cúbrase por vida mía!   

 

 

 

 

(Lee a solas DON GARCÍA. Papel:)

                               

                                   «Averiguar cierta cosa

importante a solas quiero    

con vos. A las siete espero  

en San Blas. Don Juan de Sosa».  1180

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

   (¡Válgame Dios! ¿Desafío?

¿Qué causa puede tener     

don Juan si yo vine ayer      

y él es tan amigo mío?)       

   Decid al señor don Juan    1185

que esto será así.    

 

 

 

 

(Vase el PAJE.)

                               

TRISTÁN                  Señor,  

mudado estás de color.       

¿Qué ha sido?        

 

 

DON GARCÍA          Nada, Tristán.

 

 

TRISTÁN                     ¿No puedo saberlo?

 

 

DON GARCÍA          No.      

 

 

TRISTÁN                  Sin duda es cosa pesada.                                1190

 

 

DON GARCÍA          Dame la capa y espada. 

 

(Vase TRISTÁN.)

                               

¿Qué causa le he dado yo? 

 

 

 

 

(Sale DON BELTRÁN.)

                               

DON BELTRÁN           García...

 

 

DON GARCÍA          Señor...

 

 

DON BELTRÁN        Los dos

a caballo hemos de andar   

juntos hoy, que he de tratar  1195

cierto negocio con vos.       

 

 

DON GARCÍA             ¿Mandas otra cosa?

 

 

 

 

(Sale TRISTÁN y dale de vestir a DON GARCÍA.)

                               

DON BELTRÁN        ¿A dónde     

vais cuando el sol echa fuego?    

 

 

DON GARCÍA          Aquí a los trucos me llego       

de nuestro vecino el conde. 1200

 

 

DON BELTRÁN           No apruebo que os arrojéis, 

siendo venido de ayer,

a daros a conocer   

a mil que no conocéis,

   si no es que dos condiciones     1205

guardéis con mucho cuidado,      

y son que juguéis contado,  

y habléis contadas razones. 

   Puesto que mi parecer     

es este, haced vuestro gusto.        1210

 

 

DON GARCÍA          Seguir tu consejo es justo.      

 

 

DON BELTRÁN        Haced que a vuestro placer    

   aderezo se prevenga

a un caballo para vos. 

 

 

DON GARCÍA          A ordenallo voy.

 (Vase.)

 

 

DON BELTRÁN        A Dios.  1215

 

 

DON BELTRÁN        (Aparte.)

(¡Que tan sin gusto me tenga       

   lo que su ayo me dijo!)      

¿Has andado con García,    

Tristán?                   

 

 

TRISTÁN                  Señor, todo el día. 

 

 

DON BELTRÁN        Sin mirar en que es mi hijo,                                1220

   si es que el ánimo fiel       

que siempre en tu pecho he hallado     

agora no te ha faltado,

me di lo que sientes de él.   

 

 

TRISTÁN                     ¿Qué puedo yo haber sentido                                1225

en un término tan breve?     

 

 

DON BELTRÁN        Tu lengua es quien no se atreve,                               

que el tiempo bastante ha sido,    

   y más a tu entendimiento. 

Dímelo, ¡por vida mía!, 1230

sin lisonja.               

 

 

TRISTÁN                  Don García,  

mi señor, a lo que siento,     

   que he de decirte verdad, 

pues que tu vida has jurado...       

 

 

DON BELTRÁN        De esa suerte has obligado                                1235

siempre a ti mi voluntad.      

 

 

TRISTÁN                     Tiene un ingenio excelente   

con pensamientos sutiles,    

mas caprichos juveniles       

con arrogancia imprudente.  1240

   De Salamanca rebosa      

la leche, y tiene en los labios

los contagiosos resabios     

de aquella caterva moza:     

   aquel hablar arrojado,        1245

mentir sin recato y modo,    

aquel jactarse de todo,

y hacerse en todo estremado.      

   Hoy en término de una hora      

echó cinco o seis mentiras.  1250

 

 

DON BELTRÁN        ¡Válgame Dios!

 

 

TRISTÁN                  ¿Qué te admiras?  

Pues lo peor falta agora:      

   que son tales, que podrá  

cogerle en ellas cualquiera. 

 

 

DON BELTRÁN        ¡Ah, Dios!

 

 

TRISTÁN                  Yo no te dijera        1255

lo que tal pena te da,  

   a no ser de ti forzado.       

 

 

DON BELTRÁN        Tu fe conozco y tu amor.

 

 

TRISTÁN                  A tu prudencia, señor,    

advertir será escusado 1260

   el riesgo que correr puedo,       

si esto sabe don García,      

mi señor.                 

 

 

DON BELTRÁN        De mí confía,

pierde, Tristán, todo el miedo.       

   Manda luego aderezar       1265

los caballos.            

 

(Vase TRISTÁN.)

                               

Santo Dios,             

pues esto permitís vos,        

esto debe de importar.

   ¿A un hijo solo, a un consuelo   

que en la tierra le quedó       1270

a mi vejez triste, dio

tan gran contrapeso el cielo?       

   Ahora bien, siempre tuvieron    

los padres disgustos tales,   

siempre vieron muchos males,      1275

los que mucha edad vivieron.       

   ¡Paciencia! Hoy he de acabar,   

si puedo, su casamiento.     

Con la brevedad intento      

este daño remediar, 1280

   antes que su liviandad      

en la Corte conocida, 

los casamientos le impida    

que pide su calidad.

   Por dicha con el cuidado   1285

que tal estado acarrea,

de una costumbre tan fea    

se vendrá a ver enmendado;

   que es vano pensar que son      

el reñir y aconsejar  1290

bastantes para quitar  

una fuerte inclinación.

 

 

 

 

(Sale TRISTÁN.)

                               

TRISTÁN                     Ya los caballos están,  

viendo que salir procuras,   

probando las herraduras      1295

en las guijas del zaguán.      

   Porque con las esperanzas        

de tan gran fiesta, el overo  

a solas está, primero,  

ensayando sus mudanzas;    1300

   y el bayo, que ser procura

émulo al dueño que lleva,    

estudia con alma nueva       

movimiento y compostura.  

 

 

DON BELTRÁN           Avisa, pues, a García.   1305

 

 

TRISTÁN                  Ya te espera tan galán    

que en la Corte pensarán    

que a estas horas sale el día.        

 

 

 

 

(Vanse. Salen ISABEL y JACINTA.)

                               

ISABEL                       La pluma tomó al momento  

Lucrecia, en ejecución 1310

de tu agudo pensamiento,   

y esta noche en su balcón   

para tratar cierto intento      

   le escribió que aguardaría,

para que puedas en él 1315

platicar con don García.      

Camino llevó el papel,

persona de quien se fía.      

 

 

JACINTA                     Mucho Lucrecia me obliga.  

 

 

ISABEL                    Muestra en cualquier ocasión                                1320

ser tu verdadera amiga.       

 

 

JACINTA                  ¿Es tarde?

 

 

ISABEL                    Las cinco son.       

 

 

JACINTA                  Aun durmiendo me fatiga

   la memoria de don Juan,  

que esta siesta le he soñado 1325

celoso de otro galán.  

 

 

 

 

(Miran adentro.)

                               

ISABEL                    ¡Ay, señora, don Beltrán,

y el perulero a su lado!

 

 

JACINTA                     ¿Qué dices?

 

 

ISABEL                    Digo que aquel      

que hoy te habló en la platería,      1330

viene a caballo con él.

¡Mírale!                   

 

 

JACINTA                  ¡Por vida mía,

que dices verdad, que es él!

   ¡Hay tal! ¿Cómo el embustero    

se nos fingió perulero  1335

si es hijo de don Beltrán?    

 

 

ISABEL                    Los que intentan, siempre dan

gran presunción al dinero,   

   y con ese medio hallar      

entrada en tu pecho quiso;   1340

que debió de imaginar

que aquí le ha de aprovechar       

más ser Midas que Narciso.

 

 

JACINTA                     En decir que ha que me vio  

un año, también mintió,        1345

porque don Beltrán me dijo 

que ayer a Madrid su hijo    

de Salamanca llegó.

 

 

ISABEL                       Si bien lo miras, señora,       

todo verdad puede ser;         1350

que entonces te pudo ver,   

irse de Madrid, y agora        

de Salamanca volver; 

   y cuando no, ¿qué te admira     

que quien a obligar aspira    1355

prendas de tanto valor,

para acreditar su amor,        

se valga de una mentira?     

   Demás que tengo por llano,       

si no miente mi sospecha,    1360

que no lo encarece en vano;

que hablarte hoy su padre, es flecha     

que ha salido de su mano.   

   No ha sido, señora mía,    

acaso que el mismo día        1365

que él te vio y mostró quererte,    

venga su padre a ofrecerte  

por esposo a don García.    

 

 

JACINTA                     Dices bien, mas imagino      

que el término que pasó       1370

desde que el hijo me habló  

hasta que su padre vino,     

fue muy breve.        

 

 

ISABEL                    Él conoció    

   quién eres; encontraría     

su padre en la platería, 1375

hablole, y él, que no ignora  

tus calidades, y adora 

justamente a don García,     

   vino a tratarlo al momento.

 

 

JACINTA                  Al fin, como fuere sea.     1380

De sus partes me contento, 

quiere el padre, él me desea;        

da por hecho el casamiento.

 

 

 

 

(Vanse. Salen DON BELTRÁN y DON GARCÍA.)

                               

DON BELTRÁN           ¿Qué os parece?

 

 

DON GARCÍA          Que animal   

no vi mejor en mi vida. 1385

 

 

DON BELTRÁN        Linda bestia.

 

 

DON GARCÍA          Corregida     

de espíritu racional,

   ¡qué contento y bizarría!   

 

 

DON BELTRÁN        Vuestro hermano don Gabriel, 

que perdone Dios, en él       1390

todo su gusto tenía. 

 

 

DON GARCÍA             Ya que convida, señor,

de Atocha la soledad, 

declara tu voluntad.

 

 

DON BELTRÁN        Mi pena diréis mejor.       1395

   ¿Sois caballero, García?   

 

 

DON GARCÍA          Téngome por hijo vuestro.       

 

 

DON BELTRÁN        ¿Y basta ser hijo mío      

para ser vos caballero?       

 

 

DON GARCÍA          Yo pienso, señor, que sí.  1400

 

 

DON BELTRÁN        ¡Qué engañado pensamiento! 

Solo consiste en obrar

como caballero, el serlo.      

¿Quién dio principio a las casas   

nobles? Los ilustres hechos 1405

de sus primeros autores.     

Sin mirar sus nacimientos,   

hazañas de hombres humildes     

honraron sus herederos.     

Luego en obrar mal o bien   1410

está el ser malo o ser bueno.       

¿Es así?                  

 

 

DON GARCÍA          Que las hazañas    

den nobleza, no lo niego;     

mas no neguéis que sin ellas        

también la da el nacimiento. 1415

 

 

DON BELTRÁN        Pues si honor puede ganar     

quien nació sin él, ¿no es cierto   

que por el contrario puede, 

quien con él nació, perdello?        

 

 

DON GARCÍA          Es verdad.

 

 

DON BELTRÁN        Luego si vos  1420

obráis afrentosos hechos,    

aunque seáis hijo mío,

dejáis de ser caballero;        

luego si vuestras costumbres       

os infaman en el pueblo,       1425

no importan paternas armas,        

no sirven altos abuelos.       

¿Qué cosa es que la fama   

diga a mis oídos mesmos    

que a Salamanca admiraron 1430

vuestras mentiras y enredos?       

¡Qué caballero y qué nada! 

Si afrenta al noble y plebeyo

solo el decirle que miente,   

decid, ¿qué será el hacerlo, 1435

si vivo sin honra yo,

según los humanos fueros,  

mientras de aquel que me dijo     

que mentía no me vengo?   

¿Tan larga tenéis la espada,  1440

tan duro tenéis el pecho,     

que penséis poder vengaros,       

diciéndolo todo el pueblo?  

¿Posible es que tenga un hombre

tan humildes pensamientos  1445

que viva sujeto al vicio,        

mas sin gusto y sin provecho?     

El deleite natural     

tiene a los lacivos presos,    

obliga a los cudiciosos 1450

el poder que da el dinero,    

el gusto de los manjares      

al glotón, el pasatiempo       

y el cebo de la ganancia      

a los que cursan el juego,     1455

su venganza al homicida,    

al robador su remedio,

la fama y la presunción        

al que es por la espada inquieto.  

Todos los vicios, al fin, 1460

o dan gusto o dan provecho,

mas de mentir, ¿qué se saca

sino infamia y menosprecio?

 

 

DON GARCÍA          Quien dice que miento yo,      

ha mentido.             

 

 

DON BELTRÁN        También eso  1465

es mentir, que aun desmentir       

no sabéis, sino mintiendo.   

 

 

DON GARCÍA          Pues, si dais en no creerme...  

 

 

DON BELTRÁN        ¿No seré necio si creo   

que vos decís verdad solo,   1470

y miente el lugar entero?     

Lo que importa es desmentir        

esta fama con los hechos,   

pensar que este es otro mundo,   

hablar poco y verdadero;      1475

mirad que estáis a la vista    

de un rey tan santo y perfeto,       

que vuestros yerros no pueden    

hallar disculpa en sus yerros;       

que tratáis aquí con grandes,        1480

títulos y caballeros, 

que si os saben la flaqueza, 

os perderán el respeto;        

que tenéis barba en el rostro,       

que al lado ceñís acero,        1485

que nacistes noble, al fin,    

y que yo soy padre vuestro. 

Y no he de deciros más,      

que esta sofrenada espero  

que baste para quien tiene   1490

calidad y entendimiento.      

Y agora, porque entendáis  

que en vuestro bien me desvelo,  

sabed que os tengo, García,

tratado un gran casamiento. 1495

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(¡Ay mi Lucrecia!)

 

 

DON BELTRÁN        Jamás  

pusieron, hijo, los cielos,      

tantas, tan divinas partes     

en un humano sujeto  

como en Jacinta, la hija        1500

de don Fernando Pacheco, 

de quien mi vejez pretende 

tener regalados nietos.

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(¡Ay Lucrecia! Si es posible,

tú sola has de ser mi dueño.)        1505

 

 

DON BELTRÁN        ¿Qué es esto? ¿No respondéis?                               

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(¡Tuyo he de ser, vive el cielo!)      

 

 

DON BELTRÁN        ¿Que os entristecéis? Hablad, 

no me tengáis más suspenso.      

 

 

DON GARCÍA             Entristézcome, porque es                                1510

imposible obedeceros.

 

 

DON BELTRÁN        ¿Por qué?

 

 

DON GARCÍA          Porque soy casado.        

 

 

DON BELTRÁN        ¿Casado? ¡Cielos! ¿Qué es esto?                               

¿Cómo, sin saberlo yo?       

 

 

DON GARCÍA          Fue fuerza y está secreto 1515

 

 

DON BELTRÁN        ¿Hay padre más desdichado? 

 

 

DON GARCÍA          No os aflijáis, que en sabiendo

la causa, señor, tendréis      

por venturoso el efeto.

 

 

DON BELTRÁN        Acabad, pues, que mi vida                                1520

pende solo de un cabello.    

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(Agora os he menester,       

sutilezas de mi ingenio.)      

   En Salamanca, señor        

hay un caballero noble,        1525

de quien es la alcuña Herrera,      

y don Pedro el propio nombre.     

A este dio el cielo otro cielo 

por hija, pues con dos soles

-sus dos purpúreas mejillas- 1530

hace claros horizontes.        

Abrevio, por ir al caso,

con decir que cuantas dotes

pudo dar naturaleza

en tierna edad, la componen.        1535

Mas la enemiga fortuna,      

observante en su desorden,

a sus méritos opuesta,

de sus bienes la hizo pobre;

que demás de que su casa   1540

no es tan rica como noble,  

al mayorazgo nacieron

antes que ella dos varones. 

A esta, pues, saliendo al río 

la vi una tarde en su coche,  1545

que juzgara el de Faetón     

si fuese Eridano el Tormes.  

No sé quién los atributos     

del fuego en Cupido pone,  

que yo de un súbito hielo     1550

me sentí ocupar entonces.  

¿Qué tienen que ver del fuego     

las inquietudes y ardores,    

con quedar absorta un alma,        

con quedar un cuerpo inmóvil?     1555

Caso fue verla forzoso;

viéndola, cegar de amores;  

pues, abrasado, seguirla.     

Júzguelo un pecho de bronce.     

Pasé su calle de día, 1560

rondé su puerta de noche,  

con terceros y papeles

le encarecí mis pasiones,     

hasta que al fin condolida    

o enamorada responde,       1565

porque también tiene amor 

juridición en los dioses.       

Fui acrecentando finezas     

y ella aumentando favores,  

hasta ponerme en el cielo    1570

de su aposento una noche. 

Y cuando solicitaban  

el fin de mi pena enorme,    

conquistando honestidades,

mis ardientes pretensiones,  1575

siento que su padre viene    

a su aposento: llamole

-porque jamás tal hacía)      

mi fortuna aquella noche.    

Ella, turbada, animosa, 1580

mujer al fin, a empellones    

mi casi difunto cuerpo

detrás de su lecho esconde.

Llegó don Pedro, y su hija,  

fingiendo gusto, abrazole,     1585

por negarle el rostro en tanto       

que cobraba sus colores.    

Asentáronse los dos,  

y él con prudentes razones 

le propuso un casamiento    1590

con uno de los Monroyes.   

Ella, honesta como cauta,    

de tal suerte le responde     

que ni a su padre resista,     

ni a mí, que la escucho, enoje.       1595

Despidiéronse con esto,      

y cuando ya casi pone

en el umbral de la puerta     

el viejo los pies, entonces... 

-¡mal haya, amén, el primero 1600

que fue inventor de relojes!-

uno que llevaba yo, 

a dar comenzó las doce.      

Oyolo don Pedro, y vuelto   

hacia su hija: «¿De dónde     1605

vino ese reloj?», le dijo.       

Ella respondió: «Enviole,      

para que se le aderecen,     

mi primo don Diego Ponce, 

por no haber en su lugar      1610

relojero ni relojes».  

«Dádmele -dijo su padre-,   

porque yo ese cargo tome».

Pues entonces doña Sancha,       

que este es de la dama el nombre,         1615

a quitármele del pecho        

cauta y prevenida corre,      

antes que llegar él mismo    

a su padre se le antoje.        

Quitémele yo, y al darle,       1620

quiso la suerte que toquen  

a una pistola, que tengo      

en la mano, los cordones.    

Cayó el gatillo, dio fuego,    

al tronido desmayose   1625

doña Sancha, alborotado    

el viejo empezó a dar voces.

Yo, viendo el cielo en el suelo       

y eclipsados sus dos soles,  

juzgué sin duda por muerta  1630

la vida de mis acciones,      

pensando que cometieron   

sacrilegio tan enorme 

del plomo de mi pistola        

los breves volantes orbes.    1635

Con esto, pues, despechado,       

saqué rabioso el estoque:    

fueran pocos para mí  

en tal ocasión mil hombres. 

A impedirme la salida, 1640

como dos bravos leones,     

con sus armas sus hermanos       

y sus criados se oponen;     

mas, aunque fácil por todos 

mi espada y mi furia rompen,        1645

no hay fuerza humana que impida

fatales disposiciones;  

pues al salir por la puerta,   

como iba arrimado, asiome  

la alcayata de la aldaba        1650

por los tiros del estoque.     

Aquí, para desasirme, 

fue fuerza que atrás me torne,      

y entre tanto mis contrarios 

muros de espadas me oponen.     1655

En esto cobró su acuerdo   

Sancha, y para que se estorbe     

el triste fin que prometen     

estos sucesos atroces,

la puerta cerró, animosa,      1660

del aposento, y dejome       

a mí con ella encerrado,      

y fuera a mis agresores.      

Arrimamos a la puerta

baúles, arcas y cofres, 1665

que, al fin, son de ardientes iras   

remedio las dilaciones.

Quisimos hacernos fuertes, 

mas mis contrarios feroces  

ya la pared me derriban,       1670

y ya la puerta me rompen.   

Yo viendo que aunque dilate,        

no es posible que revoque  

la sentencia de enemigos    

tan agraviados y nobles,       1675

viendo a mi lado la hermosa

de mis desdichas consorte, 

y que hurtaba a sus mejillas 

el temor sus arreboles,

viendo cuán sin culpa suya   1680

conmigo fortuna corre,

pues con industria deshace 

cuanto los hados disponen, 

por dar premio a sus lealtades,     

por dar fin a sus temores,     1685

por dar remedio a mi muerte,       

y dar muerte a mis pasiones,        

hube de darme a partido     

y pedirles que conformen    

con la unión de nuestras sangres  1690

tan sangrientas di[s]en[s]iones.     

Ellos, que ven el peligro,      

y mi calidad conocen,

lo acetan, después de estar 

un rato entre sí discordes.    1695

Partió a dar cuenta al obispo

su padre, y volvió con orden

de que el desposorio pueda

hacer cualquier sacerdote.  

Hízose, y en dulce paz 1700

la mortal guerra trocose,     

dándote la mejor nuera       

que nació del Sur al Norte.  

Mas en que tú no lo sepas   

quedamos todos conformes, 1705

por no ser con gusto tuyo    

y por ser mi esposa pobre;  

pero ya que fue forzoso       

saberlo, mira si escoges      

por mejor tenerme muerto   1710

que vivo y con mujer noble. 

 

 

DON BELTRÁN        Las circunstancias del caso     

son tales, que se conoce     

que la fuerza de la suerte    

te destinó esa consorte;       1715

y así, no te culpo en más     

que en callármelo.  

 

 

DON GARCÍA          Temores       

de darte pesar, señor, 

me obligaron.          

 

 

DON BELTRÁN        Si es tan noble,     

¿qué importa que pobre sea?       1720

¡Cuánto es peor que lo ignore,     

para que habiendo empeñado      

mi palabra, agora torne       

con eso a doña Jacinta!       

¡Mira en qué lance me pones!       1725

Toma el caballo, y temprano,        

¡por mi vida!, te recoge,       

porque de espacio tratemos

de tus cosas esta noche.     

 

 

DON GARCÍA          Iré a obedecerte al punto 1730

que toquen las oraciones.   

 

 

 

 

(Vase [DON BELTRÁN].)

                               

DON GARCÍA             Dichosamente se ha hecho. 

Persuadido el viejo va:

ya del mentir no dirá   

que es sin gusto y sin provecho,    1735

   pues es tan notorio gusto 

el ver que me haya creído,  

y provecho haber huido       

de casarme a mi disgusto.   

   ¡Bueno fue reñir conmigo  1740

porque en cuanto digo miento,     

y dar crédito al momento     

a cuantas mentiras digo!     

   ¡Qué fácil de persuadir,     

quien tiene amor, suele ser!  1745

Y, ¡qué fácil en creer

el que no sabe mentir!

   Mas ya me aguarda don Juan.   

 (Dirá adentro.)       

(¡Hola! Llevad el caballo).     

Tan terribles cosas hallo       1750

que sucediéndome van,      

   que pienso que desvarío:  

vine ayer, y en un momento 

tengo amor y casamiento,   

y causa de desafío.  1755

 

 

 

 

(Sale DON JUAN.)

                               

DON JUAN                 Como quien sois lo habéis hecho,                    

don García.             

 

 

DON GARCÍA          ¿Quién podía,        

sabiendo la sangre mía,       

pensar menos de mi pecho?

   Mas vamos, don Juan, al caso    1760

porque llamado me habéis. 

Decid, ¿qué causa tenéis,    

que por sabella me abraso, 

   de hacer este desafío?     

 

 

DON JUAN              Esa dama a quien hicistes,                                1765

conforme vos me dijistes,    

anoche fiesta en el río,

   es causa de mi tormento, 

y es con quien dos años ha 

que, aunque se dilata, está   1770

tratado mi casamiento.

   Vos ha un mes que estáis aquí, 

y de eso, como de estar      

encubierto en el lugar

todo ese tiempo de mí, 1775

   colijo que habiendo sido   

tan público mi cuidado,       

vos no lo habéis ignorado,   

y así me habéis ofendido.    

   Con esto que he dicho, digo       1780

cuanto tengo que decir;       

y es que o no habéis de seguir     

el bien que ha tanto que sigo,       

   o si acaso os pareciere     

mi petición mal fundada,      1785

se remita aquí a la espada,  

y la sirva el que venciere.    

 

 

DON GARCÍA             Pésame que sin estar  

del caso bien informado,     

os hayáis determinado 1790

a sacarme a este lugar.        

   La dama, don Juan de Sosa,     

de mi fiesta, ¡vive Dios!,       

que ni la habéis visto vos,    

ni puede ser vuestra esposa;         1795

   que es casada esta mujer,

y ha tan poco que llegó       

a Madrid, que solo yo 

sé que la he podido ver.       

   Y cuando esa hubiera sido,        1800

de no verla más os doy        

palabra como quien soy,      

o quedar por fementido.      

 

 

DON JUAN                 Con eso se aseguró    

la sospecha de mi pecho,     1805

y he quedado satisfecho.     

 

 

DON GARCÍA          Falta que lo quede yo,    

   que haberme desafiado    

no se ha de quedar así.       

Libre fue el sacarme aquí,    1810

mas habiéndome sacado,    

   me obligastes, y es forzoso,       

puesto que tengo de hacer  

como quien soy, no volver   

sino muerto o vitorioso.        1815

 

 

DON JUAN                 Pensad, aunque a mis desvelos                               

hayáis satisfecho así,  

que aun deja cólera en mí   

la memoria de mis celos.     

 

 

 

 

(Sacan las espadas y acuchíllanse. Sale DON FELIS.)

                               

DON FELIS                 Deténganse, caballeros,                                1820

que estoy aquí yo.   

 

 

DON GARCÍA          ¡Que venga   

agora quien me detenga!     

 

 

DON FELIS              Vestid los fuertes aceros,

   que fue falsa la ocasión    

de esta pendencia. 

 

 

DON JUAN              Ya había        1825

dícholo así don García;

pero por la obligación 

   en que pone el desafío,    

desnudó el valiente acero.   

 

 

DON FELIS              Hizo como caballero       1830

de tanto valor y brío;

   y pues bien quedado habéis      

con esto, merezca yo 

que a quien de celoso erró, 

perdón y la mano deis. 1835

 

 

DON GARCÍA             Ello es justo, y lo mandáis.   

 

(Danse las manos.)

                               

Mas mirad de aquí adelante 

en caso tan importante,       

don Juan, cómo os arrojáis. 

   Todo lo habéis de intentar 1840

primero que el desafío;        

que empezar es desvarío     

por donde se ha de acabar. 

 (Vase.)                   

 

 

DON FELIS                 Estraña ventura ha sido        

haber yo a tiempo llegado.   1845

 

 

DON JUAN              ¿Que en efeto me he engañado?                               

 

 

DON FELIS              Sí.

 

 

DON JUAN              ¿De quién lo habéis sabido?   

 

 

DON FELIS                 Súpelo de un escudero

de Lucrecia.            

 

 

DON JUAN              Decid, pues, 

cómo fue.               

 

 

DON FELIS              La verdad es  1850

que fue el coche y el cochero      

   de doña Jacinta anoche   

al Sotillo, y que tuvieron      

gran fiesta las que en él fueron;    

pero fue prestado el coche.  1855

   Y el caso fue que a las horas     

que fue a ver Jacinta bella   

a Lucrecia, ya con ella

estaban las matadoras,        

   las dos primas de la quinta.        1860

 

 

DON JUAN              ¿Las que en el Carmen vivieron?                               

 

 

DON FELIS              Sí. Pues ellas le pidieron

el coche a doña Jacinta,      

   y en él con la escura noche       

fueron al río las dos. 1865

Pues vuestro paje, a quien vos     

dejastes siguiendo el coche,

   como en él dos damas vio

entrar, cuando anochecía,   

y noticia no tenía      1870

de otra visita, creyó 

   ser Jacinta la que entraba

y Lucrecia.              

 

 

DON JUAN              Justamente.  

 

 

DON FELIS              Siguió el coche diligente,

y cuando en el soto estaba,  1875

   entre la música y cena      

lo dejó, y volvió a buscaros  

a Madrid, y fue el no hallaros        

ocasión de tanta pena;

   porque yendo vos allá       1880

se deshiciera el engaño.      

 

 

DON JUAN              En eso estuvo mi daño.  

Mas tanto gusto me da

   el saber que me engañé,  

que doy por bien empleado  1885

el disgusto que he pasado.  

 

 

DON FELIS              Otra cosa averigüé,

   que es bien graciosa.       

 

 

DON JUAN              Decid.  

 

 

DON FELIS              Es que el dicho don García     

llegó ayer en aquel día 1890

de Salamanca a Madrid,      

   y en llegando se acostó,   

y durmió la noche toda,       

y fue embeleco la boda       

y festín que nos contó. 1895

 

 

DON JUAN                 ¿Qué decís?

 

 

DON FELIS              Esto es verdad.      

 

 

DON JUAN              ¿Embustero es don García?    

 

 

DON FELIS              Eso un ciego lo vería:     

porque tanta variedad 

   de tiendas, aparadores,     1900

vajillas de plata y oro, 

tanto plato, tanto coro 

de instrumentos y cantores,

   ¿no eran mentira patente?

 

 

DON JUAN              Lo que me tiene dudoso 1905

es que sea mentiroso 

un hombre que es tan valiente,     

   que de su espada el furor 

diera a Alcides pesadumbre.

 

 

DON FELIS              Tendrá el mentir por costumbre,                                1910

y por herencia el valor.

 

 

DON JUAN                 Vamos, que a Jacinta quiero

pedille, Felis, perdón,  

y decille la ocasión, 

con que esforzó este embustero   1915

   mi sospecha.       

 

 

DON FELIS              Desde aquí   

nada le creo, don Juan.       

 

 

DON JUAN              Y sus verdades serán     

ya consej[a]s para mí. 

 

 

 

 

(Vanse. Salen TRISTÁN, DON GARCÍA y CAMINO, de noche.)

                               

DON GARCÍA             Mi padre me dé perdón,                                1920

que forzado le engañé.

 

 

TRISTÁN                  Ingeniosa escusa fue.     

Pero dime, ¿qué invención  

   agora piensas hacer

con que no sepa que ha sido         1925

el casamiento fingido?

 

 

DON GARCÍA          Las cartas le he de coger        

   que a Salamanca escribiere,      

y las respuestas fingiendo   

yo mismo, iré entreteniendo 1930

la ficción cuanto pudiere.     

 

 

 

 

(Salen JACINTA, LUCRECIA e ISABEL a la ventana.)

                               

JACINTA                     Con esta nueva volvió 

don Beltrán bien descontento,      

cuando ya del casamiento   

estaba contenta yo.  1935

 

 

LUCRECIA               ¿Que el hijo de don Beltrán     

es el indiano fingido?  

 

 

JACINTA                  Sí, amiga.

 

 

LUCRECIA               ¿A quién has oído 

lo del banquete?     

 

 

JACINTA                  A don Juan.  

 

 

LUCRECIA                  Pues, ¿cuándo estuvo contigo?                                1940

 

 

JACINTA                  Al anochecer me vio,     

y en contármelo gastó

lo que pudo estar conmigo. 

 

 

LUCRECIA                  ¡Grandes sus enredos son!  

¡Buen castigo te merece!      1945

 

 

JACINTA                  Estos tres hombres parece      

que se acercan al balcón.    

 

 

LUCRECIA                  Vendrá al puesto don García,

que ya es hora.       

 

 

JACINTA                  Tú, Isabel,     

mientras hablamos con él,    1950

a nuestros viejos espía.       

 

 

LUCRECIA                  Mi padre está refiriendo       

bien despacio un cuento largo     

a tu tío.                    

 

 

ISABEL                    Yo me encargo      

de avisaros en viniendo.       1955

 (Vase.)                   

 

 

CAMINO                     Este es el balcón adonde     

os espera tanta gloria.

 (Vase.)                   

 

 

LUCRECIA               Tú eres dueño de la historia;    

tú en mi nombre le responde.       

 

 

DON GARCÍA             ¿Es Lucrecia?

 

 

JACINTA                  ¿Es don García?     1960

 

 

DON GARCÍA          Es quien hoy la joya halló

más preciosa que labró       

el cielo, en la Platería; 

   es quien, en llegando a vella,     

tanto estimó su valor,   1965

que dio abrasado de amor   

la vida y alma por ella.

   Soy, al fin, el que se precia

de ser vuestro, y soy quien hoy    

comienzo a ser, porque soy  1970

el esclavo de Lucrecia.

 

 

JACINTA                  [Aparte.]

   (Amiga, este caballero      

para todas tiene amor.

 

 

LUCRECIA               El hombre es embarrador.       

 

 

JACINTA                  Él es un gran embustero.)                                1975

 

 

DON GARCÍA             Ya espero, señora mía,

lo que me queréis mandar.  

 

 

JACINTA                  Ya no puede haber lugar

lo que trataros quería...        

 

 

TRISTÁN                  (Al oído.)

   (¿Es ella?

 

 

DON GARCÍA          Sí.)

 

 

JACINTA                  ...que trataros 1980

un casamiento intenté

bien importante, y ya sé      

que es imposible casaros.   

 

 

DON GARCÍA             ¿Por qué?

 

 

JACINTA                  Porque sois casado.       

 

 

DON GARCÍA          ¿Que yo soy casado?

 

 

JACINTA                  Vos.      1985

 

 

DON GARCÍA          Soltero soy, ¡vive Dios!,  

quien lo ha dicho os ha engañado.

 

 

JACINTA                    [Aparte.]

   (¿Viste mayor embustero?

 

 

LUCRECIA               No sabe sino mentir.)      

 

 

JACINTA                  ¿Tal me queréis persuadir?                                1990

 

 

DON GARCÍA          ¡Vive Dios que soy soltero!      

 

 

JACINTA                  [Aparte.]

   (¡Y lo jura!

 

 

LUCRECIA               Siempre ha sido    

costumbre del mentiroso,    

de su crédito dudoso  

jurar para ser creído.)  1995

 

 

DON GARCÍA             Si era vuestra blanca mano  

con la que el cielo quería     

colmar la ventura mía,

no pierda el bien soberano, 

   pudiendo esa falsedad       2000

probarse tan fácilmente.      

 

 

JACINTA                  [Aparte.]

(¡Con qué confianza miente!

¿No parece que es verdad?)

 

 

DON GARCÍA             La mano os daré, señora,     

y con eso me creeréis. 2005

 

 

JACINTA                  Vos sois tal, que la daréis

a trecientas en un hora.       

 

 

DON GARCÍA             Mal acreditado estoy   

con vos.                  

 

 

JACINTA                  Es justo castigo;     

porque mal puede conmigo  2010

tener crédito quien hoy       

   dijo que era perulero,       

siendo en la Corte nacido;   

y siendo de ayer venido,      

afirmó que ha un año entero 2015

   que está en la Corte; y habiendo

esta tarde confesado  

que en Salamanca es casado,      

se está agora desdiciendo;  

   y quien pasando en su cama      2020

toda la noche, contó

que en el río la pasó

haciendo fiesta a una dama.

 

 

TRISTÁN                  [Aparte.]

   (Todo se sabe.)

 

 

DON GARCÍA          Mi gloria,      

escuchadme, y os diré 2025

verdad pura, que ya sé        

en qué se yerra la historia.   

   Por las demás cosas paso,

que son de poco momento, 

por tratar del casamiento,     2030

que es lo importante del caso.      

   Si vos hubiérades sido      

causa de haber yo afirmado,

Lucrecia, que soy casado,   

¿será culpa haber mentido? 2035

 

 

JACINTA                     ¿Yo la causa?

 

 

DON GARCÍA          Sí, señora.    

 

 

JACINTA                  ¿Cómo?

 

 

DON GARCÍA          Decíroslo quiero.   

 

 

JACINTA                  [Aparte.]

(Oye, que hará el embustero

lindos enredos agora.)

 

 

DON GARCÍA             Mi padre llegó a tratarme                                2040

de darme otra mujer hoy;    

pero yo, que vuestro soy,     

quise con eso escusarme;   

   que mientras hacer espero        

con vuestra mano mis bodas,        2045

soy casado para todas,        

solo para vos soltero.  

   Y como vuestro papel       

llegó esforzando mi intento, 

al tratarme el casamiento     2050

puse impedimento en él.     

   Este es el caso, mirad       

si esta mentira os admira,    

cuando ha dicho esta mentira      

de mi afición la verdad.         2055

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

   (Mas, ¿si lo fuese?

 

 

JACINTA                  ¡Qué buena  

la trazó, y qué de repente!)  

Pues, ¿cómo tan brevemente       

os puedo dar tanta pena?    

   ¡Casi aún no visto me habéis,     2060

y ya os mostráis tan perdido!        

¿Aún no me habéis conocido,      

y por mujer me queréis?     

 

 

DON GARCÍA             Hoy vi vuestra gran beldad   

la vez primera, señora; 2065

que el amor me obliga agora        

a deciros la verdad. 

   Mas si la causa es divina,  

milagro el efeto es,  

que el dios niño, no con pies,        2070

sino con alas camina. 

   Decir que habéis menester        

tiempo vos para matar

fuera, Lucrecia, negar 

vuestro divino poder.   2075

   Decís que sin conoceros  

estoy perdido. ¡Pluguiera     

a Dios que no os conociera,

por hacer más en quereros!

   Bien os conozco las partes:        2080

sé bien que os dio la fortuna,       

que sin eclipse sois Luna    

que sois M[endo]za sin Martes,     

   que es difunta vuestra madre,   

que sois sola en vuestra casa,       2085

que de mil doblones pasa    

la renta de vuestro padre.    

   Ved si estoy mal informado:       

¡ojalá, mi bien, que así

lo estuviérades de mí!  2090

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(Casi me pone en cuidado.) 

 

 

JACINTA                     Pues, ¿Jacinta no es hermosa,                               

¿no es discreta, rica y tal,    

que puede el más principal 

desealla por esposa?   2095

 

 

DON GARCÍA             Es discreta, rica y bella;        

mas a mí no me conviene.   

 

 

JACINTA                  Pues decid, ¿qué falta tiene?  

 

 

DON GARCÍA          La mayor, que es no querella.  

 

 

JACINTA                     Pues yo con ella os quería                                2100

casar, que esa sola fue

la intención con que os llamé.      

 

 

DON GARCÍA          Pues será vana porfía;    

   que por haber intentado   

mi padre, don Beltrán, hoy    2105

lo mismo, he dicho que estoy       

en otra parte casado.  

   Y si vos, señora mía,

intentáis hablarme en ello,   

perdonad, que por no hacello,       2110

seré casado en Turquía.      

   Esto es verdad, ¡vive Dios!,

porque mi amor es de modo,       

que aborrezco aquello todo,

mi Lucrecia, que no es vos.  2115

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

   (¡Ojalá!)

 

 

JACINTA                  ¡Que me tratéis      

con falsedad tan notoria!     

Decid, ¿no tenéis memoria, 

o vergüenza no tenéis?       

   ¿Cómo, si hoy dijistes vos  2120

a Jacinta que la amáis,

agora me lo negáis?

 

 

DON GARCÍA          ¿Yo a Jacinta? ¡Vive Dios,        

   que sola con vos he hablado     

desde que entré en el lugar! 2125

 

 

JACINTA                  ¡Hasta aquí pudo llegar   

el mentir desvergonzado!    

   Si en lo mismo que yo vi   

os atrevéis a mentirme,        

¿qué verdad podréis decirme?      2130

Idos con Dios, y de mí

   podéis desde aquí pensar,

si otra vez os diere oído,      

que por divertirme ha sido;  

como quien para quitar        2135

   el enfadoso fastidio  

de los negocios pesados,    

gasta los ratos sobrados      

en las fábulas de Ovidio.      

 (Vase.)                   

 

 

DON GARCÍA             ¡Escuchad, Lucrecia hermosa!                                2140

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(Confusa quedo.)

 (Vase.)

 

 

DON GARCÍA          Estoy loco.    

¿Verdades valen tan poco? 

 

 

TRISTÁN                  En la boca mentirosa.     

 

 

DON GARCÍA             ¡Que haya dado en no creer 

cuanto digo!            

 

 

TRISTÁN                  ¿Qué te admiras,    2145

si en cuatro o cinco mentiras        

te ha acabado de coger?     

   De aquí, si lo consideras,  

conocerás claramente

que quien en las burlas miente,     2150

pierde el crédito en las veras.

Acto III

 

 

Sale CAMINO con un papel, dalo a LUCRECIA.

                               

CAMINO                     Este me dio para ti      

Tristán, de quien don García

con justa causa confía,

lo mismo que tú de mí; 2155

   que aunque su dicha es tan corta,      

que sirve, es muy bien nacido,     

y de suerte ha encarecido   

lo que tu respuesta importa,

   que jura que don García    2160

está loco.                

 

 

LUCRECIA               ¡Cosa estraña!       

¿Es posible que me engaña

quien de esta suerte porfía?

   El más firme enamorado   

se cansa si no es querido,    2165

¿y este puede ser fingido,   

tan constante y desdeñado?

 

 

CAMINO                     Yo, al menos, si en las señales                               

se conoce el corazón,

ciertos juraré que son, 2170

por las que he visto, sus males;    

   que quien tu calle pasea   

tan constante noche y día,   

quien tu espesa celosía       

tan atento brujulea,  2175

   quien ve que de tu balcón,

cuando él viene te retiras,    

y ni te ve ni le miras,

y está firme en tu afición,     

   quien llora, quien desespera,      2180

quien porque contigo estoy 

me da dineros, que es hoy  

la señal más verdadera,       

   yo me afirmo en que decir

que miente, es gran desatino.        2185

 

 

LUCRECIA               Bien se echa de ver, Camino,  

que no le has visto mentir.   

   ¡Pluguiera a Dios fuera cierto    

su amor!, que a decir verdad,       

no tarde en mi voluntad        2190

hallaran sus ansias puerto.  

   Que sus encarecimientos,

aunque no los he creído,     

por lo menos han podido     

despertar mis pensamientos;         2195

   que dado que es necedad

dar crédito al mentiroso,      

como el mentir no es forzoso,      

y puede decir verdad, 

   oblígame la esperanza       2200

y el propio amor a creer      

que conmigo puede hacer   

en sus costumbres mudanza.       

   Y así, por guardar mi honor,      

si me engaña lisonjero,         2205

y si es su amor verdadero,   

porque es digno de mi amor,        

   quiero andar tan advertida

a los bienes y a los daños,   

que ni admita sus engaños,  2210

ni sus verdades despida.     

 

 

CAMINO                     De ese parecer estoy.  

 

 

LUCRECIA               Pues dirasle que cruel    

rompí sin vello el papel,       

que esta respuesta le doy.    2215

   Y luego tú, de tu aljaba,    

le di, que no desespere,      

y que si verme quisiere,       

vaya esta tarde a la otava     

   de la Madalena.   

 

 

CAMINO                  Voy.      2220

 

 

LUCRECIA               Mi esperanza fundo en ti.

 

 

CAMINO                  No se perderá por mí,    

pues ves que Camino soy.   

 

 

 

 

(Vanse y salen DON BELTRÁN, DON GARCÍA y TRISTÁN. DON BELTRÁN saca una carta abierta; dala a DON GARCÍA.)

                               

DON BELTRÁN           ¿Habéis escrito, García?      

 

 

DON GARCÍA          Esta noche escribiré.       2225

 

 

DON BELTRÁN        Pues abierta os la daré,  

porque leyendo la mía,

   conforme a mi parecer     

a vuestro suegro escribáis;  

que determino que vais        2230

vos en persona a traer

   vuestra esposa, que es razón:   

porque pudiendo traella      

vos mismo, enviar por ella   

fuera poca estimación. 2235

 

 

DON GARCÍA             Es verdad, mas sin efeto      

será agora mi jornada.

 

 

DON BELTRÁN        ¿Por qué?

 

 

DON GARCÍA          Porque está preñada,     

y hasta que un dichoso nieto        

   te dé, no es bien arriesgar 2240

su persona en el camino.    

 

 

DON BELTRÁN        ¡Jesús!, fuera desatino,   

estando así, caminar.  

   Mas dime, ¿cómo hasta aquí     

no me lo has dicho, García? 2245

 

 

DON GARCÍA          Porque yo no lo sabía     

y, en la que ayer recebí        

   de doña Sancha, me dice 

que es cierto el preñado ya.

 

 

DON BELTRÁN        Si un nieto varón me da, 2250

hará mi vejez felice.

 

(Tómale la carta que le había dado.)

                               

   Muestra, que añadir es bien      

cuánto con esto me alegro: 

mas di, ¿cuál es de tu suegro       

el proprio nombre? 

 

 

DON GARCÍA          ¿De quién?    2255

 

 

DON BELTRÁN           De tu suegro.

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(Aquí me pierdo.)    

Don Diego.              

 

 

DON BELTRÁN        O yo me he engañado,   

o otras veces le has nombrado     

don Pedro.              

 

 

DON GARCÍA          También me acuerdo     

   de eso mismo, pero son    2260

suyos, señor, ambos nombres.     

 

 

DON BELTRÁN        ¿Diego y Pedro?

 

 

DON GARCÍA          No te asombres;    

que por una condición

   don Diego se ha de llamar

de su casa el sucesor. 2265

Llamábase mi señor

don Pedro antes de heredar,

   y como se puso luego      

don Diego, porque heredó,  

después acá se llamó  2270

ya don Pedro, ya don Diego.

 

 

DON BELTRÁN           No es nueva esa condición  

en muchas casas de España.       

A escribirle voy.      

 (Vase.)                   

 

 

TRISTÁN                  Estraña

fue esta vez tu confusión.     2275

 

 

DON GARCÍA             ¿Has entendido la historia?  

 

 

TRISTÁN                  Y hubo bien en qué entender. 

El que miente ha menester  

gran ingenio y gran memoria.       

 

 

DON GARCÍA             Perdido me vi.

 

 

TRISTÁN                  Y en eso        2280

pararás al fin, señor.

 

 

DON GARCÍA          Entre tanto, de mi amor  

veré el bueno o mal suceso.

   ¿Qué hay de Lucrecia?    

 

 

TRISTÁN                  Imagino,       

aunque de dura se precia,    2285

que has de vencer a Lucrecia      

sin la fuerza de Tarquino.     

 

 

DON GARCÍA             ¿Recibió el billete?

 

 

TRISTÁN                  Sí,        

aunque a Camino mandó    

que diga que lo rompió,        2290

que él lo ha fiado de mí.       

   Y pues lo admitió, no mal  

se negocia tu deseo,   

si aquel epigrama creo

que a Nevia escribió Marcial:         2295

   «Escribí. No respondió      

Nevia, luego dura está;

mas ella se ablandará,

pues lo que escribí leyó».    

 

 

DON GARCÍA             Que dice verdad sospecho.                                2300

 

 

TRISTÁN                  Camino está de tu parte,

y promete revelarte 

los secretos de su pecho;    

   y que ha de cumplillo espero,    

si andas tú cumplido en dar, 2305

que para hacer confesar     

no hay cordel como el dinero.      

   Y aun fuera bueno, señor, 

que conquistaras tu ingrata 

con dádivas, pues que mata 2310

con flechas de oro el amor. 

 

 

DON GARCÍA             Nunca te he visto grosero,   

sino aquí, en tus pareceres. 

¿Es esta de las mujeres       

que se rinden por dinero?    2315

 

 

TRISTÁN                     Virgilio dice que Dido  

fue del troyano abrasada,    

de sus dones obligada

tanto como de Cupido.

   ¡Y era reina! No te espantes        2320

de mis pareceres rudos,      

que escudos vencen escudos,     

diamantes labran diamantes.

 

 

DON GARCÍA             ¿No viste que la ofendió       

mi oferta en la Platería?        2325

 

 

TRISTÁN                  Tu oferta la ofendería,    

señor, que tus joyas no.       

   Por el uso te gobierna,     

que a nadie en este lugar,    

por desvergonzado en dar,   2330

le quebraron brazo o pierna.

 

 

DON GARCÍA             Dame tú que ella lo quiera,   

que darle un mundo imagino.       

 

 

TRISTÁN                  Camino dará camino,     

que es el polo de esta esfera.        2335

   Y porque sepas que está  

en buen estado tu amor,      

ella le mandó, señor,   

que te dijese que hoy va      

   Lucrecia a la Madalena,     2340

a la fiesta de la otava,  

como que él te lo avisaba.   

 

 

DON GARCÍA          ¡Dulce alivio de mi pena!

   ¿Con ese espacio me das 

nuevas que me vuelven loco?       2345

 

 

TRISTÁN                  Dóytelas tan poco a poco        

porque dure el gusto más.   

 

 

 

 

(Vanse. Salen JACINTA y LUCRECIA, con mantos.)

                               

JACINTA                     ¿Que prosigue don García? 

 

 

LUCRECIA               De modo que con saber 

su engañoso proceder,         2350

como tan firme porfía,

   casi me tiene dudosa.       

 

 

JACINTA                  Quizá no eres engañada,

que la verdad no es vedada 

a la boca mentirosa. 2355

   Quizá es verdad que te quiere,  

y más donde tu beldad

asegura esa verdad 

en cualquiera que te viere.  

 

 

LUCRECIA                  Siempre tú me favoreces;                                2360

mas yo lo creyera así, 

a no haberte visto a ti,

que al mismo sol obscureces.      

 

 

JACINTA                     Bien sabes tú lo que vales,   

y que en esta competencia   2365

nunca ha salido sentencia   

por tener votos iguales.       

   Y no es sola la hermosura

quien causa amoroso ardor,

que también tiene el amor    2370

su pedazo de ventura.

   Yo me holgaré que por ti,  

amiga, me haya trocado,     

y que tú hayas alcanzado    

lo que yo no merecí, 2375

   porque ni tú tienes culpa, 

ni él me tiene obligación.     

Pero ve con prevención,      

que no te queda disculpa    

   si te arrojas en amar, 2380

y al fin quedas engañada,    

de quien estás ya avisada    

que solo sabe engañar.       

 

 

LUCRECIA                  Gracias, Jacinta, te doy,       

mas tu sospecha corrige,     2385

que estoy por creerle dije,   

no que por quererle estoy.   

 

 

JACINTA                     Obligarate el creer      

y querrás, siendo obligada;  

y así es corta la jornada,       2390

que hay de creer a querer.  

 

 

LUCRECIA                  Pues, ¿qué dirás si supieres 

que un papel he recebido?  

 

 

JACINTA                  Diré que ya le has creído,        

y aun diré que ya le quieres. 2395

 

 

LUCRECIA                  Erraraste, y considera 

que tal vez la voluntad

hace por curiosidad

lo que por tu amor no hiciera.       

   ¿Tú no le hablaste gustosa 2400

en la Platería?         

 

 

JACINTA                  Sí.        

 

 

LUCRECIA               ¿Y fuiste, en oírle allí,      

enamorada o curiosa?

 

 

JACINTA                     Curiosa.

 

 

LUCRECIA               Pues yo con él       

curiosa también he sido,       2405

como tú en haberle oído,     

en recebir su papel.

 

 

JACINTA                     Notorio verás tu error, 

si adviertes que es el oír      

cortesía, y admitir    2410

un papel claro favor.

 

 

LUCRECIA                  Eso fuera a saber él     

que su papel recebí;

mas él piensa que rompí,     

sin leello, su papel.   2415

 

 

JACINTA                     Pues con eso es cierta cosa 

que curiosidad ha sido.       

 

 

LUCRECIA               En mi vida me ha valido  

tanto gusto el ser curiosa.   

   Y porque su falsedad         2420

conozcas, escucha y mira,   

si es mentira la mentira        

que más parece verdad.      

 

 

 

 

(Saca un papel y ábrele y lee en secreto. Salen CAMINO, DON GARCÍA y TRISTÁN por otra parte.)

                               

CAMINO                     ¿Veis la que tiene en la mano                               

un papel?               

 

 

DON GARCÍA          Sí.

 

 

CAMINO                  Pues aquella  2425

es Lucrecia.            

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(¡Oh, causa bella     

de dolor tan inhumano!       

   Ya me abraso de celoso.) 

¡Oh, Camino, cuánto os debo!      

 

 

TRISTÁN                  Mañana os vestís de nuevo.                                2430

 

 

CAMINO                  Por vos he de ser dichoso.      

 (Vase.)                   

 

 

DON GARCÍA             Llegarme, Tristán, pretendo  

adonde, sin que me vea,      

si posible fuere, lea 

el papel que está leyendo.    2435

 

 

TRISTÁN                     No es difícil, que si vas

a esta capilla arrimado,        

saliendo por aquel lado,      

de espaldas la cogerás.       

 

 

DON GARCÍA             Bien dices. Ven por aquí.                                2440

 

 

 

 

(Va[n]se.)

                               

JACINTA                  Lee bajo, que darás        

mal ejemplo.           

 

 

LUCRECIA               No me oirás. 

Toma y lee para ti.   

 

 

 

 

(Da el papel a JACINTA.)

                               

JACINTA                     Ese es mejor parecer.  

 

 

 

 

(Salen TRISTÁN y GARCÍA por otra puerta; cogen de espaldas a las damas.)

                               

TRISTÁN                  Bien el fin se consiguió.  2445

 

 

DON GARCÍA          Tú, si ves mejor que yo,  

procura, Tristán, leer.  

 

(Lee JACINTA. Papel:)

                               

   «Ya que mal crédito cobras       

de mis palabras sentidas,    

dime si serán creídas,  2450

pues nunca mienten, las obras.    

   Que si consiste el creerme,       

señora, en ser tu marido,     

y ha de dar el ser creído      

materia al favorecerme,        2455

   por este, Lucrecia mía,     

que de mi mano te doy        

firmado, digo que soy 

ya tu esposo. Don García».  

 

 

DON GARCÍA             ¡Vive Dios que es mi papel!                                2460

 

 

TRISTÁN                  ¿Pues qué? ¿No lo vio en su casa?                      

 

 

DON GARCÍA          Por ventura lo repasa,    

regalándose con él. 

 

 

TRISTÁN                     Como quiera te está bien.    

 

 

DON GARCÍA          Como quiera soy dichoso.                                2465

 

 

JACINTA                  Él es breve y compendioso,    

o bien siente o miente bien. 

 

 

DON GARCÍA          (A JACINTA.)

   Volved los ojos, señora,    

cuyos rayos no resisto.

 

 

JACINTA                  (Aparte.)

(Cúbrete, pues no te ha visto,        2470

y desengáñate agora.)

 

 

 

 

(Tápanse LUCRECIA y JACINTA.)

                               

LUCRECIA                  Disimula y no me nombres.  

 

 

DON GARCÍA          Corred los delgados velos       

a ese asombro de los cielos,

a ese cielo de los hombres.  2475

   ¿Posible es que os llego a ver,   

homicida de mi vida? 

Mas como sois mi homicida,

en la iglesia hubo de ser:     

si os obliga a retraer 2480

mi muerte, no hayáis temor, 

que de las leyes de amor     

es tan grande el desconcierto,     

que dejan preso al que es muerto,

y libre al que es matador.      2485

   Ya espero que de mi pena

estáis, mi bien, condolida,   

si el estar arrepentida 

os trajo a la Madalena.

Ved cómo el amor ordena    2490

recompensa al mal que siento,     

pues si yo llevé el tormento 

de vuestra crueldad, señora,

la gloria me llevo agora        

de vuestro arrepentimiento.  2495

   ¿No me habláis, dueño querido?        

¿No os obliga el mal que paso?    

¿Arrepentisos acaso

de haberos arrepentido?     

Que advirtáis, señora, os pido       2500

que otra vez me mataréis:    

si porque en la iglesia os veis       

probáis en mí los aceros,     

mirad que no ha de valeros 

si en ella el delito hacéis.      2505

 

 

JACINTA                     ¿Conocéisme?

 

 

DON GARCÍA          ¡Y bien, por Dios!   

Tanto que desde aquel día   

que os hablé en la Platería,  

no me conozco por vos;      

de suerte que de los dos      2510

vivo más en vos que en mí;  

que tanto, desde que os vi,  

en vos transformado estoy,  

que ni conozco el que soy,  

ni me acuerdo del que fui.    2515

 

 

JACINTA                     Bien se echa de ver que estáis                               

del que fuistes olvidado,      

pues sin ver que sois casado        

nuevo amor solicitáis. 

 

 

DON GARCÍA          ¿Yo casado? ¿En eso dais?                                2520

 

 

JACINTA                  ¿Pues no?

 

 

DON GARCÍA          ¡Qué vana porfía!   

Fue, por Dios, invención mía,        

por ser vuestro.      

 

 

JACINTA                  O por no sello;       

y si os vuelven a hablar de ello,    

seréis casado en Turquía.     2525

 

 

DON GARCÍA             Y vuelvo a jurar, ¡por Dios!,   

que en este amoroso estado

para todas soy casado,        

y soltero para vos.   

 

 

JACINTA                  (A LUCRECIA.)

   (¿Ves tu desengaño?)

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(¡Ah, cielos!              2530

¿Apenas una centella 

siento de amor, y ya de ella 

nacen vulcanes de celos?)  

 

 

DON GARCÍA             Aquella noche, señora,

que en el balcón os hablé,    2535

¿todo el caso no os conté? 

 

 

JACINTA                  ¿A mí en balcón?

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(¡Ah, traidora!)        

 

 

JACINTA                     Advertid que os engañáis.    

¿Vos me hablastes?

 

 

DON GARCÍA          ¡Bien, por Dios!      

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(¿Hablaisle de noche vos,     2540

y a mí consejos me dais?)   

 

 

DON GARCÍA             Y el papel que recebistes,    

¿negareislo?           

 

 

JACINTA                  ¿Yo papel?   

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(¡Ved qué amiga tan fiel!)     

 

 

DON GARCÍA          Y sé yo que lo leístes.      2545

 

 

JACINTA                     Pasar por donaire puede,     

cuando no daña, el mentir;  

mas no se puede sufrir        

cuando ese límite excede.   

 

 

DON GARCÍA             ¿No os hablé en vuestro balcón,                                2550

Lucrecia, tres noches ha?   

 

 

JACINTA                  (Aparte.)

(¿Yo, Lucrecia? ¡Bueno va!  

¡Toro nuevo, otra invención! 

   A Lucrecia ha conocido,   

y es muy cierto el adoralla,   2555

pues finge, por no enojalla,  

que por ella me ha tenido.)  

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

   (Todo lo entiendo. ¡Ah, traidora!

Sin duda que le avisó 

que la tapada fui yo, 2560

y quiere enmendallo agora  

   con fingir que fue el tenella        

por mí, la causa de hablalla.)

 

 

TRISTÁN                  (A GARCÍA.)

(Negar debe de importalla,  

por la que está junto de ella, 2565

   ser Lucrecia.        

 

 

DON GARCÍA          Así lo entiendo;      

que si por mí lo negara,       

encubriera ya la cara. 

Pero no se conociendo,       

   ¿se hablaran las dos?       

 

 

TRISTÁN                  Por puntos     2570

suele en las iglesias verse,   

que parlan, sin conocerse,  

los que aciertan a estar juntos.     

 

 

DON GARCÍA             Dices bien.

 

 

TRISTÁN                  Fingiendo agora    

que se engañaron tus ojos,   2575

lo enmendarás.)      

 

 

DON GARCÍA          Los antojos   

de un ardiente amor, señora,        

   me tienen tan deslumbrado,      

que por otra os he tenido;    

perdonad, que yerro ha sido 2580

de esa cortina causado.      

   Que como a la fantasía     

fácil engaña el deseo, 

cualquiera dama que veo,   

se me figura la mía.  2585

 

 

JACINTA                  (Aparte.)

   (Entendile la intención.)    

 

 

LUCRECIA               (Aparte.)

(Avisole la taimada.)

 

 

JACINTA                  Según eso, la adorada   

es Lucrecia.            

 

 

DON GARCÍA          El corazón,   

   desde el punto que la vi,    2590

la hizo dueño de mi fe.

 

 

JACINTA                  (A LUCRECIA aparte.)

(¡Bueno es esto!)

 

 

LUCRECIA               [Aparte.]

(¡Que esta esté       

haciendo burla de mí! 

   No me doy por entendida,

por no hacer aquí un exceso.)       2595

 

 

JACINTA                  Pues yo pienso que, a estar de eso                         

cierta, os fuera agradecida  

   Lucrecia.              

 

 

DON GARCÍA          ¿Tratáis con ella?   

 

 

JACINTA                  Trato y es amiga mía;      

tanto que me atrevería 2600

a afirmar que en mí y en ella

   vive solo un corazón.        

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(Si eres tú, bien claro está.  

¡Qué bien a entender me da

su recato y su intención!)     2605

   Pues ya que mi dicha ordena    

tan buena ocasión, señora,  

pues sois ángel, sed agora  

mensajera de mi pena.

   Mi firmeza le decid;   2610

y perdonadme si os doy      

este oficio.              

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

(Oficio es hoy         

de las mozas en Madrid.)     

 

 

DON GARCÍA             Persuadilda que a tan grande                               

amor, ingrata no sea.   2615

 

 

JACINTA                  Hacelde vos que lo crea,

que yo la haré que se ablande.     

 

 

DON GARCÍA             ¿Por qué no creerá que muero,                               

pues he visto su beldad?     

 

 

JACINTA                  Porque, si os digo verdad,                                2620

no os tiene por verdadero.   

 

 

DON GARCÍA             Esta es verdad, ¡vive Dios!    

 

 

JACINTA                  Hacelde vos que lo crea.

¿Qué importa que verdad sea,     

si el que la dice sois vos?     2625

   Que la boca mentirosa     

incurre en tan torpe mengua,       

que solamente en su lengua

es la verdad sospechosa.    

 

 

DON GARCÍA             Señora...

 

 

JACINTA                  ¡Basta!, mirad 2630

que dais nota.         

 

 

DON GARCÍA          Yo obedezco.

 

 

JACINTA                  ¿Vas contenta?

 

 

LUCRECIA               Yo agradezco,       

Jacinta, tu voluntad.

 

 

 

 

(Va[n]se.)

                               

DON GARCÍA             ¿No ha estado aguda Lucrecia?                               

¡Con qué astucia dio a entender    2635

que le importaba no ser       

Lucrecia!                

 

 

TRISTÁN                  A fe que no es necia.     

 

 

DON GARCÍA             Sin duda que no quería

que la conociese aquella     

que estaba hablando con ella.       2640

 

 

TRISTÁN                  Claro está que no podía 

   obligalla otra ocasión        

a negar cosa tan clara;

porque a ti no te negara      

que te habló por su balcón,  2645

   pues ella misma tocó        

los puntos de que tratastes  

cuando por él os hablastes. 

 

 

DON GARCÍA          En eso bien me mostró  

   que de mí no se encubría. 2650

 

 

TRISTÁN                  Y por eso dijo aquello:    

«y si os vuelven a hablar de ello,  

seréis casado en Turquía».  

   Y esta conjetura abona     

más claramente el negar      2655

que era Lucrecia, y tratar     

luego en tercera persona    

   de sus propios pensamientos,   

diciéndote que sabía  

que Lucrecia pagaría   2660

tus amorosos intentos 

   con que tú hicieses, señor,

que los llegase a creer.        

 

 

DON GARCÍA          ¡Ah, Tristán!, ¿qué puedo hacer                               

para acreditar mi amor?       2665

 

 

TRISTÁN                     ¿Tú quieres casarte?

 

 

DON GARCÍA          Sí.        

 

 

TRISTÁN                  Pues pídela.

 

 

DON GARCÍA          ¿Y si resiste?

 

 

TRISTÁN                  Parece que no la oíste    

lo que dijo agora aquí:

   «Hacelde vos que lo crea, 2670

que yo la haré que se ablande».   

¿Qué indicio quieres más grande 

de que ser tuya desea?       

   Quien tus papeles recibe, 

quien te habla en sus ventanas,     2675

muestras ha dado bien llanas       

de la afición con que vive.   

   El pensar que eres casado

la refrena solamente,  

y queda ese inconveniente   2680

con casarte remediado;       

   pues es el mismo casarte,

siendo tan gran caballero,   

información de soltero,

y cuando quiera obligarte     2685

   a que des información,     

por el temor con que va      

de tus engaños, no está       

Salamanca en el Japón.      

 

 

DON GARCÍA             Sí está para quien desea,                                2690

que son ya siglos en mí       

los instantes.           

 

 

TRISTÁN                  Pues aquí,    

¿no habrá quien testigo sea?       

 

 

DON GARCÍA             Puede ser.

 

 

TRISTÁN                  Es fácil cosa.

 

 

DON GARCÍA          Al punto los buscaré.      2695

 

 

TRISTÁN                  Uno yo te le daré.  

 

 

DON GARCÍA          ¿Y quién es?

 

 

TRISTÁN                  Don Juan de Sosa.

 

 

DON GARCÍA             ¿Quién? ¿Don Juan de Sosa?

 

 

TRISTÁN                  Sí.        

 

 

DON GARCÍA          Bien lo sabe.

 

 

TRISTÁN                  Desde el día 

que te habló en la Platería,    2700

no le he visto, ni él a ti.

   Y aunque siempre he deseado  

saber qué pesar te dio

el papel que te escribió,      

nunca te lo he preguntado,   2705

   viendo que entonces severo      

negaste y descolorido;

mas agora que ha venido    

tan a propósito, quiero

   pensar que puedo, señor,  2710

pues secretario me has hecho     

del archivo de tu pecho,      

y se pasó aquel furor. 

 

 

DON GARCÍA             Yo te lo quiero contar, 

que pues sé por experiencia 2715

tu secreto y tu prudencia,    

bien te lo puedo fiar.

   A las siete de la tarde       

me escribió que me aguardaba    

en San Blas don Juan de Sosa      2720

para un caso de importancia.       

Callé, por ser desafío, 

que quiere el que no lo calla

que le estorben o le ayuden,

cobardes acciones ambas.   2725

Llegué al aplazado sitio,       

donde don Juan me aguardaba    

con su espada y con sus celos,    

que son armas de ventaja.   

Su sentimiento propuso,       2730

satisfice a su demanda,       

y por quedar bien, al fin,      

desnudamos las espadas.    

Elegí mi medio al punto,      

y haciéndole una ganancia   2735

por los grados del perfil       

le di una fuerte estocada.    

Sagrado fue de su vida        

un Agnus Dei que llevaba,   

que topando en él la punta,  2740

hizo dos partes mi espada.  

Él sacó pies del gran golpe, 

pero con ardiente rabia       

vino tirando una punta.        

Mas yo por la parte flaca      2745

cogí su espada, formando   

un atajo. Él presto saca       

-como la respiración

tan corta línea le tapa,

por faltarle los dos tercios    2750

a mi poco fiel espada-

la suya, corriendo filos;        

y como cerca me halla

-porque yo busqué el estrecho,    

por la falta de mis armas-,    2755

a la cabeza, furioso,

me tiró una cuchillada.

Recibila en el principio

de su formación y baja,        

matándole el movimiento      2760

sobre la suya mi espada.     

¡Aquí fue Troya! Saqué

un revés con tal pujanza,     

que la falta de mi acero       

hizo allí muy poca falta;         2765

que abriéndole en la cabeza

un palmo de cuchillada,      

vino sin sentido al suelo,      

y aun sospecho que sin alma.       

Dejele así, y con secreto       2770

me vine. Esto es lo que pasa,       

y de no verle estos días,      

Tristán, es esta la causa.      

 

 

TRISTÁN                  ¡Qué suceso tan estraño!

¿Y si murió?            

 

 

DON GARCÍA          Cosa es clara 2775

porque hasta los mismos sesos    

esparció por la campaña.    

 

 

TRISTÁN                  Pobre don Juan... Mas, ¿no es este                        

que viene aquí?      

 

 

 

 

(Salen DON JUAN y BELTRÁN por otra parte.)

                               

DON GARCÍA          Cosa estraña.

 

 

TRISTÁN                  ¿También a mí me la pegas?                                2780

¿Al secretario del alma?      

 (Aparte.)                

(¡Por Dios, que se lo creí,     

con conocelle las mañas!    

¿Mas a quién no engañarán

mentiras tan bien trobadas?) 2785

 

 

DON GARCÍA          Sin duda que le han curado    

por ensalmo.           

 

 

TRISTÁN                  Cuchillada    

que rompió los mismos sesos,      

¿en tan breve tiempo sana?

 

 

DON GARCÍA          ¿Es mucho? Ensalmo sé yo                                2790

con que un hombre en Salamanca,       

a quien cortaron a cercén   

un brazo con media espalda,        

volviéndosele a apegar,       

en menos de una semana    2795

quedó tan sano y tan bueno

como primero.        

 

 

TRISTÁN                  ¡Ya escampa!

 

 

DON GARCÍA          Esto no me lo contaron, 

yo lo vi mismo.        

 

 

TRISTÁN                  Eso basta.     

 

 

DON GARCÍA          De la verdad, ¡por la vida!,                                2800

no quitaré una palabra.        

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

(¿Que ninguno se conozca?)       

Señor, mis servicios paga    

con enseñarme ese ensalmo.       

 

 

DON GARCÍA          Está en dicciones hebraicas,                                2805

y si no sabes la lengua,       

no has de saber pronunciarlas.    

 

 

TRISTÁN                  ¿Y tú sábesla?

 

 

DON GARCÍA          ¡Qué bueno! 

Mejor que la castellana:       

hablo diez lenguas. 

 

 

TRISTÁN                  (Aparte.)

(Y todas                   2810

para mentir no te bastan.     

Cuerpo de verdades lleno   

con razón el tuyo llaman,     

pues ninguna sale de él,      

ni hay mentira que no salga.)         2815

 

 

 

 

([DON BELTRÁN a DON JUAN, en la otra parte].)

                               

DON BELTRÁN        ¿Qué decís?

 

 

DON JUAN              Esto es verdad:      

ni caballero ni dama

tiene, si mal no me acuerdo,

de esos nombres Salamanca.      

 

 

DON BELTRÁN        (Aparte.)

(Sin duda que fue invención 2820

de García, cosa es clara.     

Disimular me conviene.)      

Goces por edades largas     

con una rica encomienda    

de la Cruz de Calatrava.       2825

 

 

DON JUAN              Creed que siempre he de ser  

más vuestro, cuanto más valga,    

y perdonadme que ahora,   

por andar dando las gracias

a esos señores, no os voy     2830

sirviendo hasta vuestra casa.        

 (Vase.)                   

 

 

DON BELTRÁN        (Aparte.)

(¡Válgame Dios! ¿Es posible 

que a mí no me perdonaran

las costumbres de este mozo?     

¿Que aun a mí, en mis propias canas,    2835

me mintiese, al mismo tiempo      

que riñéndoselo estaba?     

¿Y que le creyese yo  

en cosa tan de importancia 

tan presto, habiendo ya oído 2840

de sus engaños la fama?     

Mas, ¿quién creyera que a mí       

me mintiera, cuando estaba

reprendiéndole eso mismo?

Y ¿qué juez se recelara        2845

que el mismo ladrón le robe,

de cuyo castigo trata?)

 

 

TRISTÁN                  [Aparte.]

(¿Determínaste a llegar?     

 

 

DON GARCÍA          Sí, Tristán.

 

 

TRISTÁN                  Pues Dios te valga.)        

 

 

DON GARCÍA          Padre...

 

 

DON BELTRÁN        No me llames padre,       2850

vil, enemigo me llama,

que no tiene sangre mía      

quien no me parece en nada.       

Quítate de ante mis ojos,     

que, ¡por Dios!, si no mirara...        2855

 

 

TRISTÁN                  (A GARCÍA.)

(El mar está por el cielo:      

mejor ocasión aguarda.)      

 

 

DON BELTRÁN        ¡Cielos! ¿Qué castigo es este?

¿Es posible que a quien ama        

la verdad, como yo, un hijo   2860

de condición tan contraria   

le diésedes? ¿Es posible     

que quien tanto su honor guarda, 

como yo, engendrase un hijo       

de inclinaciones tan bajas,    2865

y a Gabriel, que honor y vida        

daba a mi sangre y mis canas,      

llevásedes tan en flor?

Cosas son, que a no mirarlas        

como cristiano...     

 

 

DON GARCÍA          (Aparte.)

(¿Qué es esto?        2870

 

 

TRISTÁN                  Quítate de aquí, ¿qué aguardas?)                               

 

 

DON BELTRÁN        Déjanos solos, Tristán...  

Pero vuelve, no te vayas.     

Por ventura la vergüenza     

de que sepas tú su infamia   2875

podrá en él lo que no pudo 

el respeto de mis canas.      

Y cuando ni esta vergüenza

le obligue a enmendar sus faltas,  

servirale por lo menos 2880

de castigo el publicallas.      

Di, liviano, ¿qué fin llevas?   

Loco, di, ¿qué gusto sacas  

de mentir tan sin recato?     

Y cuando con todos vayas    2885

tras tu inclinación, ¿conmigo

siquiera no te enfrenaras?   

¿Con qué intento el matrimonio    

fingiste de Salamanca?       

¿Para quitarles también        2890

el crédito a mis palabras?    

¿Con qué cara hablaré yo   

a los que dije que estabas   

con doña Sancha de Herrera       

desposado? ¿Con qué cara, 2895

cuando sabiendo que fue    

fingida esta doña Sancha,   

por cómplices del embuste  

infamen mis nobles canas? 

¿Qué medio tomaré yo 2900

que saque bien esta mancha?      

Pues a mejor negociar,

si de mí quiero quitarla

he de ponerla en mi hijo,     

y diciendo que la causa        2905

fuiste tú, he de ser yo mismo        

pregonero de tu infamia.     

Si algún cuidado amoroso   

te obligó a que me engañaras,     

¿qué enemigo te oprimía,     2910

qué puñal te amenazaba     

sino un padre, padre al fin? 

Que este nombre solo basta

para saber de qué modo     

le enternecieran tus ansias.  2915

Un viejo, que fue mancebo, 

y sabe bien la pujanza

con que en pechos juveniles

prenden amorosas llamas.   

 

 

DON GARCÍA          Pues si lo sabes, y entonces                                2920

para escusarme bastara,     

para que mi error perdones 

agora, padre, me valga.       

Parecerme que sería  

respetar poco tus canas       2925

no obedecerte, pudiendo,   

me obligó a que te engañara.       

Error fue, no fue delito;

no fue culpa, fue ignorancia;

la causa amor, tú mi padre;   2930

pues tú dices que esto basta,       

y ya que el daño supiste,     

escucha la hermosa causa, 

porque el mismo dañador   

el daño te satisfaga. 2935

Doña Lucrecia, la hija 

de don Juan de Luna, es alma      

de esta vida, es principal,    

y heredera de su casa.

Y para hacerme dichoso      2940

con su hermosa mano, falta 

solo que tú lo consientas,    

y declares que la fama

de ser yo casado tuvo

ese principio, y es falsa.       2945

 

 

DON BELTRÁN        ¡No, no! ¡Jesús! ¡Calla! ¿En otra                               

habías de meterme? ¡Basta!

Ya si dices que esta es luz,  

he de pensar que me engañas.    

 

 

DON GARCÍA          No, señor, lo que a las obras                                2950

se remite es verdad clara,   

y Tristán, de quien te fías,    

es testigo de mis ansias.      

Dilo, Tristán.            

 

 

TRISTÁN                  Sí, señor,      

lo que dice es lo que pasa.   2955

 

 

DON BELTRÁN        ¿No te corres de esto? Di,       

¿no te avergüenza que hayas       

menester que tu criado       

acredite lo que hablas?       

Ahora bien, yo quiero hablar 2960

a don Juan, y el cielo haga  

que te dé a Lucrecia, que eres     

tal, que ella es la engañada.

Mas primero he de informarme    

en esto de Salamanca; 2965

que ya temo que en decirme        

que me engañaste, me engañas.  

Que aunque la verdad sabía

antes que a hablarte llegara,

la has hecho ya sospechosa 2970

tú con sólo confesarla.

 (Vase.)                   

 

 

DON GARCÍA          Bien se ha hecho.

 

 

TRISTÁN                  ¿Y cómo bien?      

Que yo pensé que hoy probabas  

en ti aquel salmo hebreo,    

   que brazos cortados sana. 2975

 

 

 

 

(Vanse. Salen DON JUAN, viejo, y DON SANCHO.)

                               

DON JUAN, VIEJO      Parece que la noche ha refrescado.             

 

 

DON SANCHO        Señor don Juan de Luna, para el río                           

este es fresco en mi edad demasiado.   

 

 

DON JUAN, VIEJO      Mejor será que en ese jardín mío                         

se nos ponga la mesa, y que gocemos   2980

la cena con sazón, templado el frío.       

 

 

DON SANCHO           Discreto parecer. Noche tendremos              

que dar a Manzanares más templada,   

que ofenden la salud estos estremos.    

 

 

 

 

([Dice] adentro.)

                               

DON JUAN, VIEJO      (Gozad de vuestra hermosa convidada                2985

por esta noche en el jardín, Lucrecia.)   

 

 

DON SANCHO        Veaisla, quiera Dios, bien empleada,               

   que es un ángel.  

 

 

DON JUAN, VIEJO   Demás de que no es necia,     

y ser cual veis, don Sancho, tan hermosa,     

menos que la virtud la vida precia. 2990

 

 

 

 

(Sale un CRIADO.)

                               

CRIADO                      Preguntando por vos don Juan de Sosa                  

a la puerta llegó, y pide licencia.   

 

 

DON SANCHO        ¿A tal hora?

 

 

DON JUAN, VIEJO   Será ocasión forzosa.     

 

 

DON SANCHO           Entre el señor don Juan.

 

 

 

 

(Sale DON JUAN, GALÁN, con un papel.)

                               

DON JUAN, GALÁN A esa presencia,    

sin el papel que veis, nunca llegara;       2995

mas ya con él, faltaba la paciencia,       

   que no quiso el amor que dilatara       

la nueva un punto, si alcanzar la gloria  

consiste en eso de mi prenda cara.       

   Ya el hábito salió; si en la memoria      3000

la palabra tenéis que me habéis dado,  

colmaréis con cumplirla mi vitoria.

 

 

DON SANCHO           Mi fe, señor don Juan, habéis premiado,               

con no haber esta nueva tan dichosa    

por un momento solo dilatado.      3005

   A darla voy a mi Jacinta hermosa,      

y perdonad, que por estar desnuda,      

no la mando salir.    

 (Vase.)                   

 

 

DON JUAN, VIEJO   Por cierta cosa      

   tuve siempre el vencer, que el cielo ayuda  

la verdad más oculta y [a]premiada;        3010

dilación pudo haber, pero no duda.       

 

 

 

 

(Salen DON GARCÍA, DON BELTRÁN y TRISTÁN por otra parte.)

                               

DON BELTRÁN        [A DON GARCÍA aparte.]

   (Esta no es ocasión acomodada

de hablarle, que hay visita, y una cosa  

tan grave a solas ha de ser tratada.       

 

 

DON GARCÍA             Antes nos servirá don Juan de Sosa                        3015

en lo de Salamanca por testigo.   

 

 

DON BELTRÁN        ¡Que lo hayáis menester! ¡Qué infame cosa!           

   En tanto que a don Juan de Luna digo

nuestra intención, podréis entretenello.)

 

 

DON JUAN, VIEJO   Amigo don Beltrán...

 

 

DON BELTRÁN        Don Juan amigo...  3020

 

 

DON JUAN, VIEJO      ¿A tales horas tal exceso?

 

 

DON BELTRÁN        En ello 

conoceréis que estoy enamorado.

 

 

DON JUAN, VIEJO   Dichosa la que pudo merecello.                               

 

 

DON BELTRÁN           Perdón me habéis de dar, que haber hallado          

la puerta abierta, y la amistad que os tengo,   3025

para entrar sin licencia me la han dado.

 

 

DON JUAN, VIEJO      Cumplimientos dejad cuando prevengo                

el pecho a la ocasión de esta venida.    

 

 

DON BELTRÁN        Quiero deciros pues a lo que vengo.                    

 

 

DON GARCÍA         

[A DON JUAN, GALÁN.]

 

   (Pudo, señor don Juan, ser oprimida   3030

de algún pecho, de envidia emponzoñado,    

verdad tan clara, pero no vencida.

   Podéis, ¡por Dios!, creer que me ha alegrado       

vuestra vitoria.        

 

 

DON JUAN              De quien sois lo creo.     

 

 

DON GARCÍA          Del hábito gocéis encomendado                                3035

   como vos merecéis y yo deseo.)

 

 

DON JUAN, VIEJO   Es en eso Lucrecia tan dichosa,                               

que pienso que es soñado el bien que veo.    

   Con perdón del señor don Juan de Sosa,   

oíd una palabra, don García; 3040

que a Lucrecia queréis por vuestra esposa    

   me ha dicho don Beltrán.  

 

 

DON GARCÍA          El alma mía,  

mi dicha, honor y vida está en su mano.

 

 

DON JUAN, VIEJO   Yo desde aquí por ella os doy la mía;                         

 

(Danse las manos.)

                               

   que como yo sé en eso lo que gano,   3045

lo sabe ella también, según la he oído   

hablar de vos.         

 

 

DON GARCÍA          Por bien tan soberano    

los pies, señor don Juan de Luna, os pido.     

 

 

 

 

(Salen DON SANCHO, JACINTA y LUCRECIA.)

                               

LUCRECIA                  Al fin, tras tantos contrastes,

tu dulce esperanza logras.    3050

 

 

JACINTA                  Con que tú logres la tuya

seré del todo dichosa.

 

 

DON JUAN, VIEJO   Ella sale con Jacinta,      

ajena de tanta gloria,  

más de calor descompuesta,         3055

que aderezada de boda.      

Dejad que albricias le pida   

de una nueva tan dichosa.   

 

 

DON BELTRÁN        [Aparte a DON GARCÍA.]

(Acá está don Sancho. ¡Mira

en qué vengo a verme agora!        3060

 

 

DON GARCÍA          Yerros causados de amor,       

quien es cuerdo los perdona.)      

 

 

LUCRECIA               ¿No es casado en Salamanca?

 

 

DON JUAN, VIEJO   Fue invención suya engañosa,

procurando que su padre     3065

no le casase con otra. 

 

 

LUCRECIA               Siendo así, mi voluntad  

es la tuya, y soy dichosa.     

 

 

DON SANCHO        Llegad, ilustres mancebos,      

a vuestras alegres novias,     3070

que dichosas se confiesan, 

y os aguardan amorosas.     

 

 

DON GARCÍA          Agora de mis verdades  

darán probanza las obras.   

 

 

 

 

(Vanse DON GARCÍA y DON JUAN a JACINTA.)

                               

DON JUAN, GALÁN ¿A dónde vais, don García?                                3075

Veis allí a Lucrecia hermosa.

 

 

DON GARCÍA          ¿Cómo Lucrecia?

 

 

DON BELTRÁN       

(A JACINTA.)

 

¿Qué es esto?        

 

 

DON GARCÍA          Vos sois mi dueño, señora.      

 

 

DON BELTRÁN        ¿Otra tenemos?

 

 

DON GARCÍA          Si el nombre 

erré, no erré la persona.       3080

Vos sois a quien yo he pedido,     

y vos la que el alma adora.  

 

 

LUCRECIA              

(Saca un papel.)

 

¿Y este papel, engañoso,    

que es de vuestra mano propria,  

lo que decís, no desdice?     3085

 

 

DON BELTRÁN        ¡Que en tal afrenta me pongas!

 

 

DON JUAN, GALÁN Dadme, Jacinta, la mano

y daréis fin a estas cosas.    

 

 

DON SANCHO        Dale la mano a don Juan.        

 

 

JACINTA                  Vuestra soy.

 

 

DON GARCÍA          Perdí mi gloria.       3090

 

 

DON BELTRÁN        ¡Vive Dios, si no recibes 

a Lucrecia por esposa,

que te he de quitar la vida!  

 

 

DON JUAN, VIEJO   La mano os he dado agora      

por Lucrecia, y me la distes. 3095

Si vuestra inconstancia loca

os ha mudado tan presto,    

yo lavaré mi deshonra

con sangre de vuestras venas.     

 

 

TRISTÁN                  Tú tienes la culpa toda,    3100

que si al principio dijeras     

la verdad, esta es la hora     

que de Jacinta gozabas.      

Ya no hay remedio. Perdona,        

y da la mano a Lucrecia,      3105

que también es buena moza.        

 

 

DON GARCÍA          La mano doy, pues es fuerza.  

 

 

TRISTÁN                  Y aquí verás cuán dañosa       

es la mentira, y verá

el Senado que en la boca     3110

del que mentir acostumbra, 

es la verdad sospechosa.    

 

 

 

 

 

 

FIN DE LA COMEDIA

 

 

                               

 

 

                               

 

 

 


LOS FÍSICOS

LOS FÍSICOS
LOS FÍSICOS

EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

Half Man (Lions) Reseña en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS.

Half Man (Lions) Reseña en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS.
Episodio 6 (Update) UPDATE HASTA FINAL DE SERIE

EL REMEDIO

EL REMEDIO
EN LA DESDICHA

PAVEL vs LEPAV

PAVEL vs LEPAV
EL ALFILER DEL DIABLO

IBSEN HENRIK: CASA DE MUÑECAS

IBSEN HENRIK: CASA DE MUÑECAS
Dramavirtual.org

False chronicle of Stonhenge

The devil stick pin

The devil stick pin
PAVEL VS LEPAV

SINGE SAPIENS

SINGE SAPIENS
Stand up

Falsa crónica de Stonhenge

GASPAR GREEN

GASPAR GREEN
En español

GASPAR GREEN

GASPAR GREEN
English version

EL GAS

EL GAS
GEORG KAISER

TRES SOMBREROS DE COPA

TRES SOMBREROS DE COPA
MIHURA MIGUEL

CUMBRES BORRASCOSAS 2026

CUMBRES BORRASCOSAS 2026
CRÓNICA CINEMATOGRÁFICA/EN: CINEDEBATE

Amores materialistas

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

the raft

the raft
by Gavarre Benjamin

CELEBRACIONMANDARINA

CELEBRACIONMANDARINA
blog de poesía

TRIÁNGULO

TRIÁNGULO
AMADO DEL PINO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

EL ROBO DE LA BICI ROJA

EUPHORIA

EUPHORIA
Euphoria: Blinding Neons and a Wearisome Abyss

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE

Archivo del Blog

UN HOMBRE DECENTE

UN HOMBRE DECENTE
MINISERIE POLACA

THE FARCE OF THE FLU

THE FARCE OF THE FLU
A farce of guilt, soap, and unforeseen romance.

BARDO

BARDO
de Leonel Giacometto

La farsa del catarro

La farsa del catarro
Entremés moderno.