La Fábrica de los Juguetes.
Jesús González Dávila.
El eco de la inocencia rota: Una introducción a La Fábrica de los Juguetes
Jesús González Dávila (1945-2000) es, sin duda, una de las voces más crudas y poéticas de la "Nueva Dramaturgia Mexicana". Su teatro no busca la complacencia, sino que hurga en las heridas de una urbanidad asfixiante, marginal y, a menudo, violenta. En La Fábrica de los Juguetes, el autor nos sumerge en una pieza donde el tiempo parece haberse detenido en el instante preciso de una tragedia, dejando tras de sí un coro de voces que habitan la frontera entre la vida y el olvido.
La arquitectura del abandono
La obra se sitúa en un espacio liminal: una fábrica abandonada que funciona como una alegoría de la infancia interrumpida. No es casualidad que el escenario sea una ruina; para González Dávila, la ciudad y sus instituciones son máquinas que trituran la pureza. Los personajes, divididos en tres estratos generacionales y existenciales, nos ofrecen una visión fragmentada de la realidad:
Los Expectantes: Figuras fantasmales (José, Mar, Franco, Jueves, Viernes y Flor) que cargan con vendas y el recuerdo de una violencia que les impidió "ser grandes". Representan la memoria estancada y el deseo de trascendencia hacia "el sol".
Los Adultos: Don Ramiro, Doña Rosa, Arturo y Ángel. Son la encarnación de la degradación moral, la corrupción policial, la hipocresía religiosa y el vacío existencial. Son "marionetas" de un sistema que ya no comprenden.
Los Niños: Rey y Reyna, quienes habitan el plano "real". Ellos entran a la fábrica no para jugar, sino para recolectar casquillos de bala, convirtiendo el vestigio del horror en un objeto de colección.
Temas centrales: Memoria, Sangre y Sol
El texto está impregnado de un simbolismo poético que dialoga con el teatro del absurdo y el expresionismo. Las "vendas" que portan los jóvenes no solo cubren heridas físicas, sino que son la señal de una identidad forjada en el dolor.
Existe una crítica social punzante bajo la superficie. Las menciones a "cinco balas de goma", la "sangre negra" que impresiona al policía Ramiro y los "periódicos que hablan" sugieren un trasfondo de represión política y social —muy propio de la herida abierta que dejó 1968 en la conciencia de los dramaturgos de su generación—.
El desenlace: La demolición del recuerdo
El clímax de la obra ocurre cuando el plano metafísico de los fantasmas y el plano físico de los niños colisionan ante la inminente demolición del edificio. Mientras "Los Expectantes" encuentran su liberación en una luz cegadora (el sol), Rey y Reyna quedan atrapados en el estrépito de las máquinas, intentando inútilmente escribir una "solución" para la cual no tienen tiempo.
La Fábrica de los Juguetes es una invitación a reflexionar sobre qué sucede con las historias que decidimos ignorar. Es una obra que nos pregunta: ¿qué mundo estamos construyendo si nuestros niños solo encuentran casquillos entre las ruinas de lo que debió ser un lugar de juegos?
Esta pieza es un pilar fundamental para entender la dramaturgia mexicana contemporánea, destacando por su capacidad de transformar la denuncia social en una experiencia estética inquietante y profundamente humana.
Aunque Jesús González Dávila no lo declare de forma explícita en una "nota al pie", la carga simbólica de los nombres en esta obra es una de las llaves maestras para entender su trasfondo político.
1. El contexto del "Halconazo"
El 10 de junio de 1971 ocurrió la Matanza del Jueves de Corpus (también conocida como el Halconazo). Fue una represión paramilitar contra una manifestación estudiantil en la Ciudad de Ciudad de México. Para la generación de González Dávila, este evento fue la confirmación de que la violencia del Estado contra la juventud (iniciada en el 68) no había terminado.
2. Evidencias en el texto
Si analizamos los diálogos que acabas de compartir, hay pistas claras que conectan a los personajes con una tragedia civil:
Los nombres-calendario: Al llamar a sus personajes Jueves y Viernes, el autor les quita su individualidad humana para convertirlos en fechas. Son niños que dejaron de ser personas para volverse "días de luto" o "efemérides".
Las balas de goma: El coro canta: "Cinco balas de goma cambiaron la dirección de las brújulas rotas". Este es un referente directo a los proyectiles y la violencia utilizada en las represiones callejeras de esa época.
La invisibilidad de la muerte: Los personajes dicen estar "muertos", "presos" y "con vendas". Esto alude a los desaparecidos y asesinados cuyos cuerpos o historias fueron silenciados por la narrativa oficial (los "periódicos" que menciona Don Ramiro).
3. La dualidad Jueves-Viernes
Si Jueves representa el día del estallido y la herida (el Corpus), Viernes suele interpretarse de dos formas en la obra de Dávila:
El Viernes de Dolores: Manteniendo la simbología católica (muy presente en la obra a través de Doña Rosa), representa el luto y el sufrimiento posterior.
La continuidad de la precariedad: Es el día siguiente; el recordatorio de que, tras la matanza, el mundo siguió girando pero ellos se quedaron atrapados en la fábrica (el limbo).
En resumen: Jueves no es solo un nombre; es una cicatriz histórica. En la "Fábrica", los juguetes rotos son en realidad los jóvenes de una generación que fue "desbaratada" por el poder.
La Fábrica de los Juguetes.
Jesús González Dávila.
PERSONAJES:
(LOS EXPECTANTES)
José
Mar
Franco
Viernes
Jueves
Flor
LOS NIÑOS:
Rey
Reyna
(LOS ADULTOS)
Don Ramiro
Doña Rosa
Arturo
Ángel
PRIMER ACTO.
La escenografía sugiere un lugar abandonado. Elementos
livianos, sutiles y la luz siempre escasa, crean una atmósfera siniestra. En
cierto lugar se hace visible el cuerpo de JOSE, un muchacho de catorce años que
yace en el suelo. Sube la música y de la escenografía surgen cinco figuras que
danzan alrededor de JOSE; éste se levanta y se integra a la danza. La música es
pesada, agobiante, hasta quetodos desaparecen, se hace el oscuro.
2
Se abre una luz para iluminar un área pequeña, sobre
FRANCO y MAR, sentados en el suelo, apoyados espalda con espalda.
FRANCO Y MAR: Todo sin luz, se quedó,
oscuridad en los demás.
Los huesos quebrados en el descontrol
después de la función.
En nuestro horror no somos dos, en el dolor no somos
dos, nos liga el recuerdo del sol infantil que Nuestros cuerpos siguen con
ganas de salir, ganas de volar y llegar hasta el sol. Se terminaron los juegos.
Lo irracional nos invadió. Y presos estamos en este lugar hostil.
Silencio.
MAR: Nos quedamos en este lugar, sin poder salir...
¿Tú sabes por qué? Dímelo Franco. ¿Por qué nos quedamos aquí?
FRANCO: Pero eso a nosotros no nos molesta. Acuérdate.
No nos molesta como a los demás.
Silencio.
MAR: Por las rendijas de esta ventana ver a la gente.
Desde aquí los veo pasar, todos los días... vayan donde vayan. ¿Sabes, Franco?
La muchacha de enfrente se compró dos vestidos nuevos. Ayer estrenó el azul y
hoy se puso el rojo; la vi pasar cuando iba a la escuela.
FRANCO: Ya van a la escuela otra vez. Como antes.
MAR: Sí. Poco a poco todo vuelve a ser igual que
antes. Los hombres de aquellos andamios ya acabaron de remendar la pared del
edificio amarillo... (Triste). Yo no puedo pensar en un
vestido nuevo, ni en zapatos de colores, ni en un peine siquiera.
FRANCO: Tú no necesitas esas cosas.
MAR: Es cierto. Ya para qué... Mira, Franco. Con sólo
quitarme esta cinta, se me vienen a la cara todos los pelos enredados y lacios.
FRANCO: Mar. Tú cabello es bonito.
MAR: Lo dices por no conseguir un peine.
FRANCO: No, Mar.
MAR: Ya. Mejor cállate. O vete a caminar por otro
lado. Lejos de aquí. Donde no te oiga que me dices Mar... Mar... Bah, a ver,
¿conoces tú el mar?
FRANCO: Lo vi una vez.
MAR: ¿No sería una postal y te confundiste? ¿Cómo era?
¿Con colores azules, y olas altas, y espuma blanca, como dicen los demás?
FRANCO: Sí, Mar.
MAR: Ayer me dijiste lo contrario, Franco. Lo que
dicen los demás es mentira, dijiste. No hay que creerlo... Lo que pasa es que
no conoces el mar...
FRANCO: No, Mar. No te quites esa venda. Te vas a
lastimar.
MAR: Ya me cansé de arrastrar este trapo sucio. Mira
cuánto polvo y basura tiene.
FRANCO: Sí, Mar. Pero es una señal. Todos traemos en
alguna parte una señal. Porque estamos tristes. Pero no tristes por nosotros.
Tristes por ellos, los que caminan allá afuera, en las calles, sin memoria, sin
acordarse de nada.
Ni de nosotros, ni de nada.
MAR: Si por lo menos tuviera un peine.
FRANCO: Pronto llegaremos al sol, Mar. Ya sólo es
cuestión de tiempo, de muy poco tiempo
MAR: Ya ves por qué no te creo. Otra vez estás
diciendo lo que no es cierto.
FRANCO: ¿Y si te hablo del Paraíso del Sol?
MAR: No entiendo.
FRANCO: Es un lugar como mágico, donde tenemos que
llegar. Mira bien mis ojos, y verás que es cierto.
MAR: Sí, Franco, pero ¿cuándo podremos salir de aquí?
FRANCO: Pronto. Muy pronto. Cuando no esté nublado. Ya
verás, de repente las nubes se irán con el aire, las ventanas se van a abrir y
todos vamos a ver la luz...
MAR: ¿Y qué vamos a hacer mientras...?
FRANCO y MAR se mueven al ritmo de la música.
3
Aparecen JUEVES y VIERNES y los cuatro realizan una
danza fantasmal.
VIERNES: Si yo fuera grande, no desperdiciaría ni
parte de mi tiempo.
MAR: Si yo fuera grande, usaría grandes guantes hasta
los codos.
FRANCO: Si yo fuera grande, escribiría letreros
peligrosos.
JUEVES: Si yo fuera grande, sería la admiración de
todos.
VIERNES: Si yo fuera grande, inventaría la justicia.
MAR: Si yo fuera grande, amaría más a los demás.
FRANCO: Si yo fuera grande, inventaría otro mundo que
fuera mejor.
JUEVES: Si yo fuera grande, me gustaría partirme y
compartirme.
VIERNES: Si yo fuera grande, tendría los ojos más
grandes.
MAR: ¿Para qué quieres los ojos más grandes?
VIERNES: Para llorar más de lo que lloro, cuando
lloro.
MAR: Qué pena que alguien quiera llorar.
JUEVES: Es una pena que yo no sea más grande.
VIERNES: Es una pena que no se pueda ser bueno.
FRANCO: Se puede ser bueno. Se puede ser justo.
Alguien lo dijo.
VIERNES: Alguien dijo que se podía, pero no lo dejaron
seguir hablando. Nunca los dejan seguir hablando,
apenas los dejan empezar.
TODOS: Alguien dijo: es posible la bondad.
MAR: ¿Será posible...?
VIERNES: Alguien dijo: se puede ser bueno, lo dejaron
colgado.
MAR: Como nosotros.
VIERNES: Alguien dijo que se podía ser bueno, pero
luego se arrepintió. Lloró a su padre, y le pidió perdón.
FRANCO: Pero eso fue hace mucho. Y ya pintaban
letreros en las paredes.
Todos brincan y ruedan por el suelo, jugando.
MAR: (A JUEVES). Oye. Que guapo eres.
¿Te había visto antes? Eres tan guapo.
JUEVES: Mírame también por este lado. Y por acá. Y
dime algo nuevo.
MAR: No se me ocurre nada nuevo. Eres tan guapo...
JUEVES: Habla de mi sonrisa. De mis dientes. De mis
manos. De mis labios. De mi pelo. De mis dedos. De mi vientre. De mi pelvis...
MAR: Uf. ¿De todo eso?
JUEVES: Hay mucho que decir de mi cuerpo.
MAR: Tu cuerpo es una fuente de maravillas. Un
manantial de belleza...
JUEVES: Y si yo fuera grande...
MAR: No necesitas ser más grande. Así estás bien... En
cambio yo... si tuviera un peine...
FRANCO: (Separándola de JUEVES). Mar.
Ven conmigo. Tenemos que hacer. Hay que pensar en serio. Basta de jugar.
MAR: ¿Pensar otra vez en serio? Qué flojera...
FRANCO: Mírame a los ojos, Mar. ¿Dónde está?
MAR: ¿De qué me hablas ahora?
FRANCO: La venda. Te la quitaste otra vez.
JUEVES: La venda.
FRANCO: ¿Dónde la dejaste?
VIERNES: La venda.
MAR: Ay, es cierto. No la traigo puesta; pero debo
traerla aquí en mi bolsita. No está aquí tampoco... Ayúdame a buscarla, ¿no? Y
ustedes también. He perdido mi venda. Vamos a buscarla todos.
JUEVES: Aquí está. La dejaste conmigo.
MAR: Tú siempre me ayudas, ¿verdad?
VIERNES: (Subiéndose en algo alto). Amigos.
Hermanos. Compañeros todos. El momento se acerca. Tenemos que estar preparados.
JUEVES: (Le silba burlón). Mejor
bájate de ahí. Ya sabemos lo que vas a decir. Lo sabemos todo de memoria. Y
seguimos atorados en las mismas.
VIERNES: Ahora es diferente. Acuérdense. Ahora tenemos
un cuerpo.
MAR: Tenemos un cuerpo, ya sabías tú, Franco.
VIERNES: Está con nosotros desde hace rato.
JUEVES: Entró a este lugar herido, perdiendo sangre.
MAR: También él; cuánto tiempo falta.
VIERNES: Lo golpearon en la cabeza y por ahí se le
salió toda la sangre... Su cuerpo nos puede servir. Ha llegado el momento, por
fin.
Todos gritan con entusiasmo Aparece FLOR, una frágil
criatura que pasa como flotando entre las ruinas del lugar. Arrastra una muñeca
vieja.
TODOS: Flor... Flor... Es Flor... Flor... Flor...
VIERNES: Si yo fuera grande, sería licenciado.
JUEVES: Si yo fuera grande, sería delegado.
FRANCO: Si yo fuera grande, sería enmascarado.
VIERNES: Flor nunca descansa. Recorre los pasillos y
los cuartos, y las escaleras y los...
FRANCO: Nunca se quita las vendas.
MAR: Flor... ¿Oyes, Flor? La hora se acerca, amiga. Ya
tenemos un cuerpo...
FLOR: Sí. Ya lo sé. Tenemos un cuerpo. El cuerpo que
necesitamos. Entonces el techo se abrirá y las ventanas. Subiremos todos luego.
Subiremos en columpios hasta el sol. En columpios color azul y color rojo...
¿Se acuerdan? En el jardín hay un columpio, y en el columpio está una niña. Y
alrededor están flotando muchas otras cosas lindas, como listones, y encajas, y
gasas, y vendas...Es mi cumpleaños. Qué gusto. Que todo esté en orden. Qué
risa. Qué nervios. La juventud me abrasa, me quema por dentro y me pone
contenta por fuera. (Pausa). Las muñecas son mis amigas. Y mis
amigos los globos de colores. A clases. A clases. Sonó la campana. El recreo se
acabó otra vez. (Pausa). El río Nilo está rodeado por las
arenas del desierto. El Nilo es agua en el desierto. Es como un río de milagro.
Muy quedo. Muy despacio la pronuncio. (Pausa). Mi juego de té
era de plástico. Mi muñeca con una grieta en la frente. Mírala. Vinieron y
tiraron todos mis juguetes. Una bota le pisó la cabeza y mira cómo está mi
muñeca desde entonces. Sus ojos ya no se abren nunca. Aunque le pegue fuerte.
Fuerte. Fuerte. (Pausa).Despacio la pronuncio. Otra vez la campana
del recreo. ¿Jugamos a la casita?. Tendré que ir al mercado. Mira. Siempre
traigo los dedos manchados de tinta. Ya no se le abren los ojos. Aunque le
pegue. Despacio la pronuncio. El Nilo era de los egipcios. Ellos navegaban
sobre él pero nunca llegaban a su nacimiento. Es difícil regresar al
nacimiento, ¿verdad? Nace en el infinito, decían. Sólo el espíritu de los
muertos conoce la fuente del Nilo, decían.
El río Nilo baja del cielo. Decían. (Pausa). Despacio
la pronuncio. Viene de allá arriba. Del sol... Todos traen su caja de miel, en
la Rueda de San Miguel. Despacio, muy despacio para que no se acabe. Y no se
acaba nunca la palabra, porque la pronuncio despacio; el sol. El sol. El sol...
FLOR desaparece entre las sombras. JUEVES finge
disparar hacia donde salió FLOR.
JUEVES: Pum. Pum. Estás muerta.
MAR: Jueves, basta.
JUEVES: Estaba jugando.
MAR: Es hora de otros juegos.
JUEVES: Es hora de volver a nadar... (Ruedan
por el suelo). Con aquella pelota que bailaba sobre el agua, cuando
salíamos del cuarto.
VIERNES: Nuestro cuarto en la azotea.
JUEVES: El cuarto de los tres.
VIERNES: Los tres en un cuarto. Angel y nosotros dos.
JUEVES: Angel, como el ángel de la guarda.
VIERNES: Salíamos del cuarto y nos tirábamos los tres,
como lagartijas en la azotea.
JUEVES: Mientras el sol se aplastaba sobre nosotros.
MAR: El sol. Ese mismo sol derretía mi paleta de
limón.
VIERNES: Angel se enojó porque ya no íbamos a la
escuela. Pero, ¿para qué regresar a la escuela ya?
JUEVES: Aprendíamos más afuera que adentro. En las
calles, en los ojos asustados de la gente, en los letreros de los camiones mal
pintados. Los salones de clase estaban vacíos; los maestros, sentados en la
puerta, ya no sabían decir quién tenía la razón... Ahora el sol es otra cosa
para nosotros.
MAR: Claro. Porque ahora no podemos verlo. Estamos
encerrados aquí y no podemos verlo más.
VIERNES: Pero tenemos un cuerpo. Recuérdenlo. Ya
tenemos un cuerpo. Pronto, un rayo de luz de sol nos llevará...
MAR: ¿Al Paraíso del Sol?
FRANCO: Esos son planes para dos.
MAR: No para todos.
FRANCO: Sólo entre tú y yo.
VIERNES: Si yo fuera grande...
JUEVES: Ya vas a comenzar.
MAR: Si nosotros hubiéramos llegado a ser grandes.
FRANCO: ¿Qué hubiéramos hecho?
MAR: ¿Qué no hubiéramos hecho?
FRANCO: ¿Seríamos respetables y triunfadores?
JUEVES: Seríamos útiles a la patria.
VIERNES: Seríamos las ovejas negras de la familia.
MAR: Si nosotros hubiéramos llegado a ser grandes...
FRANCO: Ya tendríamos seguros que aseguraran la
muerte.
JUEVES: Estaríamos exentos del impuesto sobre la
renta.
VIERNES: Trastocaríamos los balances con números
rojos.
JUEVES: Los estudios de mercadología serían un
escándalo.
FRANCO: Seríamos perseguidos todos por nuestros
excesos.
MAR: Si nosotros hubiéramos llegado a ser grandes.
FRANCO: ¿Qué sería de la estabilidad si fuéramos
grandes?
VIERNES: Nadie tendría el sueño tranquilo, ninguna
conciencia estaría en paz. Seríamos perseguidos. Torturados. Ejecutados.
Quemados en leña verde.
TODOS: Quemados a domicilio. Es el tiempo de la leña
verde. Quemados a domicilio. Es el tiempo de la leña verde.
FRANCO-
MAR: Si nosotros hubiéramos llegado a ser grandes.
JUEVES- VIERNES: Si nosotros hubiéramos llegado a ser
grandes.
TODOS: Pondríamos al mundo de cabeza.
Oscuro súbito.
4
En la penumbra, JOSE camina, tropieza; salva
obstáculos entre las ruinas, se abre paso entre las telarañas. Se interrumpe
cuando de pronto entra en escena la luz de una linterna de mano. JOSE se
oculta.
5
Aparecen dos niños: REY y REYNA quienes se mueven en
un ambiente "muy real", son muy diferentes a los personajes
anteriores.
REY: Por aquí. Ven.
REYNA: ¿Oíste?
REY: ¿Qué?
REYNA: Uy, todo está lleno de polvo...
REY: Es que hace mucho que esto está abandonado.
REYNA: Cuántas telarañas hay por aquí.
REY: Ya... En todas partes hay telarañas.
REYNA: Mira. Algo se movió por allá. ¿Sería un ratón?
REY: Puede.
REYNA: Ay, Rey. Mejor no hubiéramos venido.
REY: Ya... Cómo mueles.
REYNA: Pudimos ir al cine, al parque, o al... Pero por
tu famosa colección de casquillos.
REY: Dijiste que te gustaba.
REYNA: Ay, mira. Ya me manché la blusa.
REY: Tú querías venir conmigo.
REYNA: Yo te dije que como tú quisieras.
REY: Ayúdame a buscar en el suelo. Por aquí dispararon
muchos tiros y debe haber más casquillos.
REYNA: Tú como lo sabes. ¿Quién te lo dijo?
REY: Tengo un amigo que tú no conoces. El sabe muchas
cosas. A veces me regala un cigarro y me deja ver sus revistas. El me ha dicho
que el relajo duró casi dos días. Que los disparos se seguían oyendo después...
sin parar... rebotando entre los edificios.
REYNA: Tengo miedo, Rey.
REY: Ven. Vamos a buscar por allá.
REYNA: Mi tío me ha dicho que nunca debo entrar por
aquí.
REY: Así son los tíos.
REYNA: Pero él dice que... por aquí hay fantasmas...
REY: No le hagas caso.
REYNA: ¿Tú crees? Que las arañas nos oyen y
entienden bien lo que decimos.
REY: Ya.
REYNA: Que por aquí espantan, Rey.
REY: Ese tío tuyo está loco.
REYNA: Dice que ha visto las arañas... y los
fantasmas.
REY: Andaría borracho.
REYNA: Ay, cómo eres, Rey.
REY: Vamos ahora por aquel pasillo grande.
REYNA: Con cuidado. No veo bien.
REY: Andale, no te quedes atrás.
REYNA: Tengo miedo a los fantasmas.
REY: No hay fantasmas.
REYNA: Tengo miedo a los ratones.
REY: No hay ratones.
REYNA: Tengo miedo a las arañas.
REY: No hay arañas.
REYNA: ¿Y las telarañas... quién las hizo?
REY: Ya cállate, y camina.
Ella grita. Los dos salen. Oscuro
6
Una luz cae sobre FRANCO y MAR, apoyados en el marco
de una ventana.
MAR: Franco... Franco.
FRANCO: ¿Qué quieres?
MAR: Mira otra vez por las rendijas. ¿Ves el sol?
FRANCO: Está nublado.
MAR: Qué desesperación. Todos los días son iguales,
Franco. Antes de quedarnos presos aquí, había días de todos. Días de sol y días
nublados, ¿verdad? Franco, ¿ya no te acuerdas?
FRANCO: Pronto acabará esto.
MAR: Siempre dices lo mismo.
FRANCO: Te parece.
MAR: Me parece que estás jugando siempre.
FRANCO: Hoy es un día distinto a todos. El cuerpo de
ese
muchacho ya está aquí
MAR: Mira, Franco. Allá va la gente, va de vuelta de
trabajar. En las mañanas, pasan caminando muy aprisa, y de regreso vienen
cansados, arrastrando los pies, con los ojos entrecerrados y la barriga más
grande.
FRANCO: Es la gente normal.
MAR: Ninguno lleva vendas en el cuerpo, como nosotros.
FRANCO: Ellos no tienen por qué llevar vendas. Ellos
no han estado heridos.
MAR: Nunca estuvieron heridos. Nunca, nunca.
FRANCO: Bueno. Si estuvieron heridos alguna vez, ya se
curaron.
MAR: Y se les olvidó.
FRANCO: Pues sí.
MAR: ¿Entonces, hay que estar herido para entender?
FRANCO: (Aparte). Lo peor para mí era
la yema con azúcar. Y muchas veces me tuve que comer aquella cosa amarilla y
pastosa. "Debes comerla. Para que estés fuerte". Y mira. Me la comí y
cuál fuerza.
MAR: Así son las mamás...
FRANCO: No era mi mamá, pero se le parecía. Cuando
hacía
frío decíamos juntos una oración. Me hablaba del valle
de lágrimas, la magnífica virgen, y al final me hacía la señal de la cruz. En
la cabeza y el cuerpo.
MAR: ¿Vivían junto al mar?
FRANCO: Siempre viví en la ciudad, desde que me
acuerdo. Junto a la vía del ferrocarril. Desde antes que tiraran las casas más
feas...
MAR: Venimos a vivir al edificio aquel. El que queda
atrás, ¿lo ves? Papá llegaba a dormir, y cuando le decía: "papá, voy a
estudiar", él no me contestaba. Ni movía la cabeza siquiera. Le molestaba
verme con un libro en la mano y no con una escoba. No podía dormir, y tenía que
tomar de su botella de ron o no se dormía.
FRANCO: A la señora doña no le gustaban mis amigos.
Decía que tenían ojos de delincuente, que vivían de vagos, sin respeto por
nadie. Ella quería que yo me sintiera distinto a mis amigos...
MAR: Mi papá trabaja de noche, en la policía. De esos
sin uniforme, que la gente no se da cuenta. Siempre entraba preguntando por su
botella. Y pobre sí se me olvidaba... Ahora él tiene que arreglárselas sólo.
¿Quién limpiará el cuarto? ¿Y las macetas? Seguro ya me dio por desaparecida.
FRANCO: ¿Y no es cierto? ¿No hemos desaparecido para
ellos? ¿Quién se acuerda de nosotros? ¿Quién trae una venda en el brazo o en la
cabeza? Nadie. Nadie.
Silencio.
MAR: (Llora). ¿Ya ves, Franco? Todo
es un engaño. Tú dices que pronto saldremos de aquí, que veremos el sol... Pero
no es cierto. Me engañas. No conoces el mar, nunca viste las olas ni la arena.
No quiero estar contigo, Franco. No quiero seguir oyéndote. Silencio. Me
hubiera gustado conocer el mar...
Silencio muy largo.
FRANCO: Tú te llamas así...
MAR: Nunca me haré vieja.
FRANCO: Claro que no.
MAR: Franco.
FRANCO: Mar.
MAR: Qué bueno que estamos muertos... ¿verdad?
Entra música violenta. Aparecen JUEVES y VIERNES
bailando, y los cuatro danzan hasta desaparecer.
7
Entran por otro lado REY y REYNA. Se mueven en lo
oscuro.
REY: Por aquí, ven.
REYNA: ¿Estás seguro...? No veo nada. Qué bárbaro.
Cómo se te ocurre traer la linterna más vieja. Ay, ya me pegué otra vez. No veo
nada, caray.
REY: Espérate, Reyna. Mira lo que hay aquí. Una vela.
Vamos a prenderla, ¿no?
REYNA: ¿Para qué? Mejor ya vámonos, rápido. No quiero
seguir aquí, Rey. (Al fondo la voz de JOSE dice: "el sol"). ¿Ya
ves, Rey? Te lo dije.
REY: ¿Qué me dijiste?
REYNA: Mi tío tenía razón. Es un fantasma.
REY: Cuáles fantasmas. Vamos a prender la vela y verás
como no hay nada. (La prende).
REYNA: No se queda prendida por el aire. Por todas
partes entran chiflones. Brr, qué frío.
REY: Ya no tiembles, niña.
REYNA: Si mi tío se entera que vine aquí contigo, me
quiebra todos los huesos a golpes.
REY: Entonces no le digas nada y nunca lo
va a saber.
REYNA: A mí, cuando desobedezco, se me nota en la
cara.
REY: Por tonta.
REYNA: Si ya sabías que soy tonta y miedosa, ¿para qué
me trajiste...? Hubieras venido solo.
REY: Ya no grites.
REYNA: ¿Por qué? ¿Oíste algo?
REY: Dicen que este lugar merece respeto. Como si
fuera un templo, dicen. O como una tumba sagrada.
REYNA: Qué miedo. A lo mejor todavía hay muertos por
aquí.
REY: Cómo se te ocurre, niña. Hace mucho tiempo que
sacaron a todos los cuerpos.
REYNA: ¿Fueron muchos?
REY: Dicen que los arrastraron hasta las puertas
aquellas. Los amontonaron afuera. Olía tan feo que la gente se asomaba por las
ventanas de los edificios tapándose la nariz con pañuelos. Por los rincones
había montones de zapatos.
La voz de JOSE dice: El Sol.
REYNA: ¿Oíste? Si ya no hay muertos aquí, entonces es
peor. Ha de ser un espíritu. Un alma en pena.
REY: Las almas en pena no existen, niña. ¿Todavía
crees tú en aparecidos?
Entra JOSE caminando lentamente.
REYNA: (Se abraza de REY). ¿Qué
quiere...? ¿Está muerto, Rey?
REY: Parece que la luz de la vela le llama la
atención. Mira. Es un muchacho... Pero, parece un viejo...
JOSE se acerca a la luz de la vela.
JOSE: La luz. la luz entre mis manos. Frente a mis
ojos. La luz... El fuego... El calor... Parece que no los viera desde siglos.
El calor de antes cuando el arco iris estaba en mis manos y la miel me brotaba
por todo el cuerpo. El fuego se mueve, como si tuviera alma... ¿Qué te parece,
José? Mira dónde viniste a encontrar el sol. Un pedacito de sol al alcance de
la mano. Un pedacito de sol pegado a un trozo de cera... (Mira a REY y
REYNA). ¿Quiénes son ustedes...?
REYNA: ¿Nosotros? Nadie, ya nos vamos.
REY: Vivimos enfrente.
REYNA: Pero ya nos vamos, vente.
REY: Venimos a buscar casquillos y como aquí
dispararon muchos...
JOSE: Todo lo que queda son los casquillos de las
balas... Ustedes, allá atrás... ¿Oyeron? Sólo quedan casquillos para
coleccionar. ¿Dónde están esos casquillos?
REYNA: ¿Con quién habla, Rey?
REY: Oye... Dile tú a mi amiga que los fantasmas no
existen.
JOSE: (Grave). Todo esto está poblado
de espíritus...
REYNA: ¿Ya ves?
JOSE: Han estado enterrados desde hace mucho.
REYNA: Te lo dije.
JOSE: En este lugar abandonado. Por las escaleras, y
por esos pasillos oscuros. Entre paredes manchadas y rotas, sobre pisos
carcomidos, cubiertos de terror... desde que los dueños de la fábrica
desbarataron los juguetes...(Solemne). Pero saldrán a las calles,
arrastrando sus vendas. Abrirán las puertas y las ventanas de las casas para
que nadie duerma tranquilo...Los trapos limpios serán manchados.
REY: Oye, Reyna. Mejor nos vamos, ¿no?
REYNA: Vámonos ya.
REY: ¿Te acuerdas por dónde está la salida?
REYNA: Hay que bajar por aquellas escaleras.
JOSE: No se vayan. Espérenme.
REY: Quiere ir con nosotros, Reyna.
REYNA: Te digo que corras.
La niña lo saca de escena de un tirón.
8
Los cinco personajes se desplazan alrededor, a veces
como un coro, otras interactúan como individuos. En tanto JOSE se mantiene
aparte.
JOSE: Espérenme.
CORO: Nosotros vamos en ti José. El camino lo
conocemos bien. Dentro de ti. Dentro de tu cuerpo. Queremos abrir puertas,
queremos entrar por las ventanas, para preguntar otra vez.
FLOR: Porque nosotros no hicimos todo lo que
hubiéramos querido, nos faltó... Como si nunca hubiéramos nacido, no tenemos
nombres, no existimos...
CORO: No tenemos nombre. No tenemos.
JUEVES: Pero yo soy Jueves.
VIERNES: Yo, Viernes.
MAR: El insiste en decirme Mar, y Mar es ya mi nombre.
FRANCO: Franco es mi nombre íntegro.
VIERNES: Y ella es Flor.
FLOR: No es cierto.
JUEVES: Sí, es una flor y así se llama.
FLOR: Yo no tengo nombre, de verdad.
MAR: Todos te decimos Flor, ¿eso no cuenta?
FLOR: No tengo nombre. No quiero tener nombre.
TODOS: Flor. Eres hermosa y querías hacer el amor.
Eres preciosa y querías hacer el amor. Flor.
FLOR: (Baila). Todos traen su caja de
miel, en la Rueda de San Miguel.
JOSE: ¿Y tú cómo te llamas?
VIERNES: No te puedo decir mi nombre verdadero. Sería
una mala cosa...
FRANCO: Eso sería comprometerme.
CORO: El compromiso. Ra-ta-tatá. El compromiso.
Ra-ta-tatá. Es anticuado. No es lucrativo.
VIERNES: Vamos a ir todos contigo, José. Vamos a
decirle a los de afuera que seguimos aquí. Estamos muertos, pero seguimos aquí.
A merced de las corrientes de aire.
MAR: Y podremos ver el sol otra vez.
FLOR: Hay que pronunciarlo despacito, con cuidado.
JOSE: Cuando caminaba por las calles anoche, me quedé
parado en la puerta de este lugar. Me golpearon, no supe ni quién. Yo también
soy un muerto inútil.
VIERNES: Como todos.
JOSE: Tampoco yo puedo llegar al sol.
TODOS: José tampoco puede llegar al sol.
FLOR: La plastilina de mi cajita.
FRANCO: El paraíso de un lugar mejor.
TODOS: Ya queremos llegar al sol.
JUEVES: Si no pudimos ser grandes...
VIERNES: Si no llegamos a ser grandes...
TODOS: Ya queremos llegar al sol.
Cantan:
Estas son las palabras que queremos que les digas:
Si llegamos al mundo, no fue por nuestra voluntad.
Encontramos los barcos, cansados de naufragar.
Que nacimos por un accidente,
por mera equivocación.
Si nunca tuvimos ningún lugar
en dónde sembrar una flor.
Cinco balas de goma, cambiaron la dirección
de las brújulas rotas, que buscan explicación.
Si nacimos por un accidente,
o por mera equivocación.
Por favor... que alguien nos diga pues,
¿en dónde estuvo el error?
¿en dónde estuvo el error?
Oscuro.
SEGUNDO ACTO.
1
Al encenderse la luz, el escenario es el mismo. Entre
los escombros aparece un hombre corpulento. Es RAMIRO, usa botas y un guante
blanco en la mano izquierda. No se mueve en el mismo plano de realidad.
RAMIRO: ¿Qué tal, amigas? Arañas, amigas arañas. ¿Cómo
están hoy...? ¿Cómo van esos huevos blandos que se incuban en la humedad? Hola,
arañas tejedoras. Arañas ponedoras. Arañas incansables... ¿Han atrapado
suficientes moscas para dar de comer a la familia? Arañas.Amigas. Esta mañana
los periódicos me despertaron más temprano que de costumbre. Con sus voces
rasposas. Hablando entre zumbidos largos primero, para luego enterrarse en mis
orejas. (RAMIRO se encuentra con JOSE). Ah. ¿Quién eres? ¿Qué
quieres?
JOSE: No sé... Nada.
RAMIRO: ¿Qué haces aquí?
JOSE: ¿Está prohibido entrar?
RAMIRO: Claro que sí. Lárgate para afuera.
JOSE: ¿Las arañas le contestan cuando usted les habla?
RAMIRO: ¿Las arañas? ¿Cuáles? Son los periódicos los
que no me dejan en paz con sus chillidos.
FRANCO: Oyeron, nos olvidamos de los periódicos.
VIERNES: Pero quién se iba a acordar.
JOSE: ¿Los periódicos?
RAMIRO: Los periódicos, muchacho. Esta mañana sus
voces se me clavaron como avispas, en la cara, en los brazos, argh. Entonces
corrí a la delegación donde trabajo, pero ya no estaba. El edificio completo ya
no estaba.
Es cierto, muchacho. Ahora no hay nada.
JOSE: (A los otros). ¿Lo hicieron
ustedes? (Risas).
Silencio.
RAMIRO: ¿Con quién hablas tú? Ah, con las arañas. Esas
arañas que se descuelgan por los techos, ¿eh? Se balancean entre las vigas con
dignidad. (Se nota que está alcoholizado). Mis respetos. Mi
respeto absoluto. ¿Por qué? ¿Qué te decía?
Los periódicos... No, quiero decir, la delegación,
Muchacho, ¿te dije que las oficinas de mi trabajo desaparecieron?
JOSE: Usted trabaja.
RAMIRO: Claro que trabajo. Me gano la vida en algo
difícil,
muy arriesgado, muy expuesto. Comprometido como un
sacerdocio.
JOSE: ¿En la delegación?
RAMIRO: Ahí sólo voy para registrar la entrada, tú
sabes, la disciplina del horario y esas cosas. Pero casi siempre ando fuera.
Donde está la acción. Donde está la bronca, los bravos... (En
secreto). A ti puedo decírtelo, muchacho. En mi trabajo hay más
riesgos que ganancias...
TODOS: Don Ramiro. Don Ramiro. Pobrecito Don Ramiro.
Don Ramiro se rebaja. Don Ramiro sufre mucho. Paciencia y conformidad, Don
Ramiro. Algún día llegará la recompensa y la jubilación.
RAMIRO: Todos los días expongo mi vida, muchacho. Y
eso, a nadie le importa. Soy rudo como un palo. Frío como el hielo, pero la
sangre me impresiona, muchacho. Me impresiona.
TODOS: Rototo-tom. Rototo-tom. La sangre lo
impresiona. Rototo-tom. Rototo-tom. La sangre lo impresiona.
RAMIRO: No puedo acostumbrarme a la sangre, muchacho.
Cuando logro agarrar alguno de esos vagos, y lo golpeo, y lo golpeo con toda mi
fuerza. ¿Sabes que antes de tener pelos, fui campeón dos veces? Y esa condenada
sangre que siempre salpica al golpear. Sangre negra, como de susto.
JOSE: Entonces no trabaje; busque otra cosa qué hacer.
RAMIRO: ¿Y la seguridad, y la estabilidad, y el orden
de todo?
MAR baila
alrededor de RAMIRO, quien no advierte nunca su presencia.
MAR: "Papi ven. Papi di. Por qué el cielo es
azul. Por qué el mundo es redondo y la noche sin luz..."
RAMIRO: Mi trabajo no es para cualquiera; da
satisfacciones, cómo no. Somos varios que trabajamos en secreto. Somos todo un
regimiento. Una armada secreta.
TODOS: Sht. Secreto, secreto, secreto. Que nadie, que
nadie lo sepa.
RAMIRO: ¿Cómo no voy a sentirme orgulloso a veces? Con
gente como yo se defiende la comunidad. Se afianza el respeto de todo un país.
TODOS: ¿El país? ¿Y eso... qué es?
JUEVES: ¿Esa cosa que se disloca?
VIERNES: ¿Esa cosa loca, que se provoca, que se
desboca?
JUEVES: ¿Y se revuelca después?
RAMIRO: ¿Qué sería del país sin nadie que lo
protegiera? ¿Qué sería de nosotros en manos del hampa?
TODOS: ¿Bajo el amparo del hampa? Bajo el amparo santo
y la luz del hampa.
RAMIRO: Pero no hay nada qué temer, yo se los
garantizo. Nosotros tenemos al hampa en un puño, porque nosotros somos...
JOSE: ¿El hampa?
RAMIRO: Los defensores de la estabilidad. Me cae.
JOSE: A ver, a ver, sígame diciendo: ¿hace mucho que
sufre de lo mismo, Don Ramiro?
RAMIRO: Los periódicos, muchacho. Otra vez los
periódicos. Aunque fingen demencia, y parecen como si fueran simples papeles
con letras. No es cierto. Están disimulando. Ellos hablan. También me hablan.
Me repiten aquí cerca lo que llevan impreso. Los periódicos no me dejan en paz.
MAR: Desde que todo esto lo convirtieron en ceniza. En
ruinas y ceniza.
RAMIRO: Mera rutina. Nada especial. Fue después,
cuando todos tuvieron miedo y armaron aquel escándalo.
CORO: (Canta al fondo). Soy un
soldado. Quiero marchar.
Los niños cantan un himno marcial.
RAMIRO: Desde entonces los periódicos no son lo mismo.
FLOR: La sección de monitos.
FRANCO: La primera plana.
MAR: La sección de sociales.
JUEVES: La excitante nota roja.
VIERNES: Los cómicos editoriales.
RAMIRO: Ah. Sus voces me persiguen, no puedo trabajar
como antes. Cuando compraba guardias, cuando presiono extorsionadores. No me
concentro bien asaltando asaltantes, traficantes, tratantes; regateando con las
madrinas un arreglo ventajoso. Muchacho, algo pasa, se me acaba la
personalidad; se me va el control de los asaltos y pequeños robos en el turno
matutino de la segunda sección... Los compañeros me miran y ya no sé lo que
piensan . Algo está pasando y no sé bien lo que es...
TODOS: Algo está pasando, Don Ramiro.
Y no sabe bien lo que es.
Algo está pasando, Don Ramiro...
El coro da vueltas, con devoción ante la figura de
RAMIRO.
2
Entra DOÑA ROSA, se muestra nerviosa, siempre parece
tener prisa.
DOÑA ROSA: Qué barbaridad. Qué barbaridad. Debe ser
cosa del demonio. Una ya no sabe bien a qué atenerse. Oh. Don Ramiro, Don
Ramiro. Qué buena suerte encontrarlo, necesitaba hablar con alguien. Usted ya
me conoce, siempre me la paso en casa, quemando periódicos parlanchines. Salgo
sólo para lo más indispensable.
RAMIRO le sonríe galante, ella le coquetea.
DOÑA ROSA: Pero hoy ocurrió algo que... Ay, Don
Ramiro. Fíjese que salí al rosario como todas las tardes, un hábito sabiamente
inculcado por mi madre, ay, la pobre cómo sufrió. Y al llegar, Don Ramiro, ¿qué
cree usted? La iglesia no estaba. No estaba. En verdad. Había desaparecido. Y
no es que me equivocara de calle, no. En su lugar sólo había una alfombra de
pasto.
RAMIRO: ¿Y sus anteojos?
DOÑA ROSA: Mis ojos no necesitan anteojos para ver la
iglesia del Perpetuo Socorro, Don Ramiro.
RAMIRO: Debe saber usted, Doña Rosa, que donde antes
estaba la delegación, donde trabajo, ahora no hay nada.
DOÑA ROSA: Jesús mil veces, Don Ramiro. ¿Qué estará
pasando? ¿En qué cosa se está convirtiendo este mundo? ¿Qué haré yo sin un
lugar cercano desde donde dirigir mis plegarias a los cielos?
DOÑA ROSA descubre a JOSE.
A ver tú, muchachito. Acércate. ¿Qué te pasó?
FRANCO empuja a JOSE. ¿No tienes casa? Yo si tengo una casita, gracias
a Dios.
TODOS: Gracias te damos, señor.
DOÑA ROSA: Tu cara no me inspira mucha confianza, pero
ni modo, la servidumbre está tan escasa. En el cuarto de servicio tengo un
catrecito libre. Ya me conoce, Don Ramiro, la caridad siempre me ha fascinado;
y eso que nunca fui una trabajadora social. Siempre me niego a hacer de la
caridad un oficio... (A JOSE). Pero eso es harina de otro
costal, muchacho. Vas a ayudarme a limpiar los pisos y las puertas.
TODOS: Never, my love.
DOÑA ROSA: A lavar los vidrios de las ventanas y las
puertas. A reparar las cañerías, las coladeras y las puertas. A sacudir las
alfombras, los tapetes y las puertas. A arreglar las cortinas, el jardín y
también las puertas. Ay, algunos mandaditos de vez en cuando... Vivo sola. Sola
y mi alma. Tú me servirás de compañía.
RAMIRO: Óigame, vive sola porque quiere, Doña Rosa.
DOÑA ROSA: No me diga eso. Ya no estamos para esas
cosas. Pero por qué se niega...
DOÑA ROSA: No soñemos, Don Ramiro. Existen ciertos
principios.
RAMIRO: ... a que juntemos nuestras soledades.
DOÑA ROSA: Basta. Ya no me diga tonterías en doble
sentido. No quiero seguir oyéndolo.
JOSE: Doña Onda. Doña Onda. Doña Onda.
DOÑA ROSA: Por qué me llamas así. Sólo él me llamaba
de esa forma. Nunca quiso decirme mamá... (A DON RAMIRO). Lo
encontré una tarde de abril, envuelto en una cobija gris, sobre la banca de la
iglesia. Era un querubín. Un encanto, lástima. No tenía buenos instintos. Ay,
perdió la inocencia muy pronto, demasiado pronto, diría yo. Una tiene sus
creencias, Don Ramiro. Siempre cerca de la religión verdadera. Pero él no
sabía, no quería respetar nada. Por eso digo que más vale sola...
RAMIRO: La soledad se cura fácil, Doña Rosa.
DOÑA ROSA: Jesús mil veces.
RAMIRO: No tenga tanto miedo de mí, Doña Rosa.
DOÑA ROSA: No le tengo miedo, pero estoy consagrada a
mis votos. Don Ramiro. Usted me confunde, me hace decir cada barbaridad. Y la
iglesia del Perpetuo Socorro, no está. En su lugar ahora sólo hay pasto verde.
Hierba verde. Una conspiración de las fuerzas del mal, se lo aseguro. (DON
RAMIRO la toma por la cintura). Señor, no te acuerdes de mi antiguo pecado.
Que tome la delantera tu misericordia.
TODOS: Que me ampare y me lleve a la gloria celestial.
El coro repite una oración en latín. DON RAMIRO y DOÑA
ROSA se acarician.
DOÑA ROSA: Señor, no sé distinguirte todavía. Esos
periódicos que hablan de muertes y delitos que no entiendo. ¿Algo quieres
decirme? Sería un milagro, señor. Y no merezco tal predilección. Soy tu sierva
más humilde. Pero la tentación me persigue, como a débil pedazo de carne.
RAMIRO: Eso somos, Doña Rosa: carne, carne...
DOÑA ROSA: Ayuno, vigilia y moderación. Ay, qué
difícil es
alcanzar tu gloria. Cómo se sufre. (Ambos
ruedan por el suelo). Señor. Señor mío. Desenvaina tu espada, y
defiende a tu sierva.
En música estridente todos bailan.
3
Bajo una luz se reúnen FRANCO y MAR.
MAR: Míralos bien ahora. Así están los dos.
FRANCO: Y nosotros que íbamos a salir. Que íbamos a
manchar los trapos limpios.
MAR: No hay trapos limpios. Ni sucios. Ni trapos. Ven
conmigo mejor. Ya no los veas.
Canta:
Volaré hasta el sol, llegaré al sol.
Y con mi espíritu viene también el amor.
Debe haber algo más que desconozco aún.
Aquel temor se fue porque yo soy el mar.
4
Con música de moda entra ARTURO. Camina buscando una
salida. Esquiva a JOSE.
JOSE: Oye... Espérate. No te vayas.
ARTURO: ¿Qué pasó?
JOSE: Alguien te busca, es una niña.
ARTURO: No tengo tiempo. Necesito salir de aquí.
JOSE: No te vayas, aquí está ella.
ARTURO: No veo a nadie, ¿cómo se llama esa niña?
FLOR: No tengo nombre. Tú te quedaste con él.
ARTURO: ¿Quién eres, dónde estás?
FLOR se acerca al otro con admiración.
FLOR: Me lo quitaste al salir de la escuela, ¿te
acuerdas?
Primero lo apuntaste en mi cuaderno y dijiste
que así te pertenecería para siempre. Yo me reí
porque me gustabas, con tu pescuezo flaco y tu cabeza
rara. Lo metiste en tu carpeta y te llevaste mi nombre.
JOSE: No te vayas todavía...
FLOR: Cuéntanos de aquellos viejos gargajientos, de
ojos temerosos y llorosos, que perdían el equilibrio a cada paso, tratando de
tapar el sol con un sólo dedo. Prometimos nunca hacer lo mismo que los viejos,
con las uñas largas, los dedos huesudos y deformes. Ibas con ellos. Siempre con
prisa, y me dejabas haciendo la tarea. El Nilo y los egipcios. Te enseñé mi
plastilina y luego te fuiste.
JOSE: ¿La plastilina?
ARTURO: La plastilina es un juego para los niños.
Para las niñas bobas de la secundaria que sueñan con
castillos de colores, con príncipes enamorados. Uno llega a enseñar la verdad
del amor con gentileza.¿Quién puede perder el tiempo con la plastilina? Si no
aprovechas cada instante, acabas por perderlos todos. ¿Dónde carajos está la
salida, muchachos? Me están esperando.
JOSE: ¿Los clientes?
FLOR: Los viejos, Arturo. No vayas hoy a verlos. Mira,
la plastilina está tibia, mi amor. Está suave y tersa. La he preparado para
ti... ¿Te quedarás?
ARTURO: Antes me tomaban el pelo. Ahora no. Sé lo que
valen los atributos que tengo. Ser joven tiene sus ventajas, y para los viejos,
mi energía vale. Si además uno sabe cómo hacerlo, los clientes no se dan por
mal servidos. Pero ahora que fui al café de costumbre, donde van a sentarse los
viejos, mirándonos pasar, ya no estaba.
Se oye una explosión.
ARTURO: Y después me fui por las calles, las esquinas
que te presentan clientes nuevos. Gente solitaria que no se aguanta encerrada
en casa y viene a las esquinas, a buscar. A saber quién puede ser un buen
cliente. Hojean periódicos y revistas con la mirada perdida. Esperando que me
acerque con una sonrisa, con una pregunta casual, y la mirada cargada de
intención. Preguntando: ¿se siente sola, señora?, ¿se siente solo, señor? (Pausa).
Pero en las esquinas también están los estorbos, muchacho. En los expendios hay
periódicos. Papeles que apestan. Despiden voces vulgares y obscenas. No me
dejan concentrarme en mi oficio...¿cómo hacer para callarlos?
TODOS: Un cliente... Un cliente... Déjenla que se
acerque.
Entra DOÑA ROSA ávida sobre ARTURO.
DOÑA ROSA: Oh, oh. Me parece que somos vecinos. Por lo
menos somos compañeros del mismo dolor. ¿No cree? Esos periódicos hablándome a
todas horas. Qué mortificación, ¿con quién puede uno quejarse?
ARTURO: Sólo que oí música y me tomé la libertad de
entrar...
DOÑA ROSA: ¿Una música suave y bellísima? Sería mi
voz...
VIERNES: ¿En qué clase de lugar se está convirtiendo
esto?
JUEVES: Que se vayan todos de aquí.
FLOR: No, todavía no.
DOÑA ROSA: No me digas señora. Todavía no cumplo los
cuarenta.
ARTURO: Algunos juegos salen muy caros.
DOÑA ROSA: Oh, no me hables así. Pierdes todo ese
encanto.
ARTURO: Es práctico hablar claro de lo caro.
DOÑA ROSA: Pero hay cosas que no se dicen. Qué
necesidad hay. Después. Podríamos llegar a un arreglo, después.
FRANCO: Si alguien tiene algo que decir, que lo diga
mientras cuajan el negocio y llegan a un arreglo.
Todos se arrodillan y cantan.
CORO: Cantemos por los que quisimos. Fueron bellos.
Aquellos que endulzaron los arrebatos,
los últimos arrebatos de los viejos.
FLOR: El columpio se reventó. La rueda de San Miguel
se detuvo, y el Nilo lo midieron por kilómetros.
CORO: Encontré una vez, una linda flor sin color.
Otra vez encontré un muchacho
que me miró con amor.
Desde entonces aprendí cómo sonreír.
Que los labios tienen el gran poder
de fabricar color.
Que una simple sonrisa, de verdad fácil es.
Todo se cubre con colores, la hierba y el agua.
Plastilina. Y un lápiz. Y un borrador.
Las calles con focos en conexión.
Hombres. Pantallas. Comodidad.
Salas de clase y un pizarrón.
Todos los colores pueden brotar del amor...
que encontré una vez, porque aprendí...
a descubrir el ser en cada sonrisa.
Remate musical.
5
JUEVES y VIERNES danzan pesadamente Aparece ANGEL, un
joven alucinado.
ANGEL: Hoy amanecí contando elefantes. Y no podía
dejar de contarlos porque no dejaban de salir. Es cansado contar elefantes, no
puede uno dormir. Pero se aprende a deletrear e-le-fan-te... Y luego me volví a
tirar en mi colchón, a pensar, y a tirar bolitas de humo por la boca... Ya sé
que no estás solo cuando sufres por los demás, pero hoy me sentí solo sufriendo
por mis hermanos, en el humo de mi colchón. JUEVES y VIERNES danzan
envueltos en telas que los desfiguran. Se oye una música oriental.
ANGEL: Amanezco en medio del cuarto tapizado de
recortes de periódico. Que me hablan entre dientes, que me muerden con sus
letras, desde el rincón de la última página. Me anuncian las noticias. Dos. Dos
cuerpos desaparecidos. Y yo ni a quién preguntarle, porque hay muchos como yo.
Sufriendo. Con algún familiar desaparecido. Escondiéndose de todo.
JUEVES: "Este era un rey que tenía, un palacio de
diamantes, una tienda hecha del día, y un rebaño de elefantes..."
VIERNES: Pero los elefantes no se reproducen en
cautiverio.
JUEVES: Y nuestro Angel, ¿qué aguarda en cautiverio?
ANGEL: Hoy, en mi madriguera, fumaba a media tarde
cuando maté una mosca. Primero la encerré en mi mano. Luego la estrellé contra
el suelo. Al último la reventé con el pié. La mosca hizo un pequeño ruido al
morir. De pronto yo estaba en la calle, entre las banquetas paralelas. Mi
cuarto y mi colchón se habían esfumado.
Y yo... con la mente en blanco.
Silencio.
JOSE: Buscamos alguien que pueda contestar nuestras
preguntas. Pero todos se quejan, todos sufren por algo.
ANGEL: Yo tampoco sirvo para contestar. Los
pensamientos se me enroscan entre los cables de la azotea. Mi cielo vacío, mi
colchón de chicle. Se me va el hilo de mis pensamientos. Yo... ya no sirvo.
VIERNES: Hermano, Angel; tal vez puedas todavía.
JUEVES: ¿Para qué le sirve quejarse?
JOSE: Pero si dice que ya no sirve.
VIERNES: Que hagas un esfuerzo. Por nosotros.
ANGEL: La esperanza se volvió verde de la
desesperación.
JOSE: Estás vivo todavía. Tus ojos están vivos.
ANGEL: También mis ojos dicen mentiras.
JOSE: Vagamos en estas ruinas.
JUEVES: Arrastrando estas pesadas vendas.
VIERNES: Y ya queremos llegar al sol...
JUEVES: Las telarañas crecen.
VIERNES: No queremos seguir atrapados.
ANGEL: Piensan que estoy mejor. Todavía tengo un
cuerpo ah, cómo me duele...ah, cómo me exige... Ah.
JUEVES: (Aparte). Se está quejando.
ANGEL: Y los periódicos me muerden.
JUEVES: ¿Por qué dispararon?
VIERNES: ¿Por qué a nosotros?
JOSE: Queremos saber por qué...
ANGEL: Bórrense. Desaparezcan. Yo no tengo qué
responder nada. Yo soy inocente, sólo respondo por lo que hago. Y no hice nada.
¿También por eso quieren condenarme? ¿Quieren que sufra más de lo que sufro?
JOSE: Hubiéramos querido una respuesta.
CORO: ¿De qué sirvió nuestra muerte? ¿De
qué sirvió?
CANTAN:
We
all live in a yellow submarine,
yellow submarine, yellow submarine...
ANGEL se integra al grupo de RAMIRO, DOÑA ROSA y
ARTURO. Los cuatro realizan una danza decadente y grotesca. Toman apariencia de
marionetas sin vida.
6
Los cinco niños y JOSE observan el deterioro y
destrucción de los personajes ADULTOS.
FRANCO: Ah, todos tienen pretextos para sufrir.
VIERNES: Y ninguno tiene valor de contestar.
FRANCO: Sólo se preguntan cuánto falta.
VIERNES: Todo se les enreda.
MAR: Todo se les confunde.
JOSE: Qué desperdicio.
FLOR: Aquí no hay nada.
FRANCO: Lo que buscamos no está aquí.
MAR: Nos equivocamos.
FLOR: Desde el principio.
FRANCO: Por el canal equivocado.
VIERNES: Con reglas que ya no servían, con palabras
que están podridas. Ya nunca tuve los ojos más grandes.
TODOS: No.
VIERNES: Ya nunca inventé la justicia.
TODOS: No.
VIERNES: Ya nunca fui licenciado.
TODOS: No.
VIERNES: El tiempo se quedó desperdiciado.
FRANCO: Si los otros ya lo habían masticado, devorado
y vomitado.
MAR y FLOR: Esta es la fábrica de los juguetes.
Jugando a los fantasmas. Hace juguetes.
Es como el fantasma de una fábrica
con fantasmas adentro.
Sólo una fábrica fantasma que fabrica
fantasmas de juguete.
Todos rodean a los ADULTOS que han quedado como
espectros entre las ruinas.
FRANCO: ¿Y para esto íbamos a ser grandes? No nos
perdimos de mucho. Si nosotros hubiéramos llegado a ser grandes, no pondríamos
al mundo de cabeza. Nosotros estaríamos de cabeza bajo el mundo. Todo este
desperdicio. ¿Y la Tierra?
JOSE: Dando vueltas, como siempre.
FRANCO: Parpadean las estrellas,
FLOR: Germinan las semillas.
JOSE: Y la Tierra, dando vueltas, como siempre.
FRANCO: Nos ponemos vendas.
MAR: Jugando a que el dolor nos alivia.
JOSE: Y la Tierra, dando vueltas, como siempre.
TODOS: Rotación. Traslación. Rotación. Traslación.
Se oye un sonido de lejanos derrumbes que resuenan en
el fondo
7
Por el fondo del lugar entran REY y REYNA, hablan siempre aparte.
REYNA: ¿Ya ves cómo mi tío tenía razón, Rey?
REY: No empieces otra vez.
REYNA: Nunca debimos de entrar a este lugar.
REY: No chilles o te dejo aquí.
REYNA: No, Rey. No me dejes sola.
REY: ¿Cómo que no?
REYNA: Te juro que no estoy llorando. Ay, mamá.
REY: ¿Qué te pasó?
REYNA: Nada, Rey. Me asusté por nada.
REY: Entonces, camina ya.
REYNA: No fue nada.
REY: Hay que seguir.
REYNA: Ya nos perdimos.
Se oyen derrumbes más cercanos y un crujido en las
alturas.
JOSE: Miren. Allá arriba. El techo está tronando.
FRANCO: Es cierto. Y aquellas paredes se cuartean. Se
abren.
VIERNES: Está entrando el aire a las ruinas de la
fábrica.
MAR: Las ventanas se abren. Las nubes se despejan.
FLOR: La prisión se derrumba. Se desbaratan las
escaleras.
MAR: Se desenredan los pasillos. La oscuridad se va.
JUEVES: El sol. El sol.
VIERNES: Las vendas y las telarañas.
CORO: Se acabaron.
FRANCO: Las muñecas y la plastilina.
CORO: Se acabaron.
FLOR: Los fantasmas y los ángeles guardianes.
CORO: Se acabaron.
MAR: Las rendijas de las ventanas y los columpios.
CORO: Se acabaron. El sol. El sol.
El grupo encuentra una luz que los guía al exterior.
REY y REYNA se mantienen en un plano de realidad muy
vital y realista, en contraste con los expectantes.
REY: Andale, no te quedes atrás. Camina niña.
REYNA: Ay, Rey. Ven a asomarte por la ventana. Allá
abajo hay un montón de camiones.
REY: Es que pronto van a demoler todo esto.
REYNA: Y qué es eso de "demoler".
REY: Van a tirarlo, niña. A derrumbarlo todo.
REYNA: ¿Y nosotros...?
Ya echaron a funcionar las máquinas.
REYNA: Tenemos que apurarnos, Rey.
REY: Pero, por dónde.
REYNA: Hay que salir pronto de aquí.
Los expectantes avanzan hacia la luz intensa que los
atrae. Inician ruidos de maquinaria.
JOSE: El sol. Vamos hacia el sol.
REY: ¿Oyes cómo se van acelerando los motores ?
REYNA: De seguro ya apretaron todos los botones.
REY: Hasta acá se oye el rechinar de las palancas.
REYNA: Vamos a gritarles que estamos aquí. Que se
esperen.
REY: El ruido no los deja oír nada. Ni grites, no te
oyen.
JOSE: Somos una gota...
REYNA: ¿Entonces, no hay manera de escapar... Rey?
REY: Vamos a escribir algo. Puede que eso sirva.
JOSE: Somos una gota.
REYNA: ¿Qué podemos escribir? ¿Una lista de cosas?
REY: Como los mandamientos de la vez pasada.
REYNA: ¿Una lista de cosas que no se deben hacer?
JOSE: Somos una gota...
REY: Eso de nada sirvió.
REYNA: Ya comenzaron a tirar el edificio por aquel
lado.
REY: Apúrate. Tú escribes y yo te dicto, ¿estás lista?
REYNA: Yo escribo, tu dictas.
REY: ¿Qué dices?
Los derrumbes se oyen más cercanos y los expectantes
parecen flotar.
JOSE: Somos una gota. En el océano infinito del
espíritu. Finalmente nos elevamos a la claridad, a la luz plena. Somos imágenes
sosegadas y completas. Abarcamos elevadas extensiones y el espacio se abre
infinito...
REYNA: ¿Y si se nos viene el techo encima?
REY: Tenemos que darnos prisa. Comienza a escribir.
REYNA: Rey. Habla más fuerte, no te oigo...
JOSE: La nueva paz.
CORO: Ya está aquí.
VIERNES: La nueva justicia.
CORO: Ya está aquí.
JUEVES: La nueva libertad.
CORO: Ya está aquí.
FLOR: El amor infinito.
CORO: Ya está aquí.
Los expectantes han desaparecido. Sólo REY y REYNA
permanecen en el derrumbe general.
REYNA: ¿Pero tú crees que lo que me dictas servirá
para detener a esos señores con sus máquinas?
REY: Tiene que servir, no preguntes. Tú sigue
escribiendo.
(Los ruidos se oyen más cercanos y amenazantes).
REYNA: No te oigo lo que dices. ¿Qué más escribo?
REY: La solución. Nos hace falta un poco más de
tiempo.
REYNA: Grita más fuerte, porque no te oigo nada.
REY: Sólo otro poco de tiempo.
REYNA: ¿Qué dices?
REY: Más tiempo.
REYNA: No se oye.
REY: Tiempo.
REYNA: ¿Tiempo...?
Los ruidos mecánicos son estridentes, cubren las voces
humanas. Los dos niños siguen gesticulando mientras se hace oscuro y se cierra
el...
TELON FINAL.