Amor Et Cétera
de Gavarre Benjamin
© INDAUTOR
Cd. De México
© BENJAMÍN GAVARRE SILVA
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gavarreunam@gmail.com
Amor Et Cétera
(La indiferente geometría del deseo y la luz irreal)
de Gavarre Benjamin
INTRODUCCIÓN
"Amor Et Cétera" no es solo una comedia sobre la burguesía ilustrada;
es una disección quirúrgica de la codependencia y el vacío existencial en la
era de la sobreintelectualización. El autor nos sitúa en un entorno donde el
lenguaje —la filosofía, el psicoanálisis, la traducción— no sirve para
comunicar, sino para construir muros y trincheras.
I. Anatomía de los Protagonistas
- Fernanda y
Jorge (El Poder y el Parásito): Fernanda es la columna vertebral. Como psicoanalista, posee el
"ojo clínico", pero padece de una ceguera emocional selectiva.
Su relación con Jorge es una versión moderna de la tragedia de la
maternidad desplazada. Jorge, el "compositor" sin música, es el
eterno puer aeternus; un manipulador que usa su inmadurez como arma
defensiva.
- Héctor y
Helena (El Cinismo y la Ausencia): Héctor representa el agotamiento de la razón. Ha sustituido la
vida por el concepto y el afecto por el alcohol. Helena es quien más
padece la soledad. Su labor como "supuesta" traductora es
metafórica: intenta traducir el silencio de Héctor en algo parecido al
amor, sin éxito.
II. La Ontología de la "Luz Irreal"
El recurso técnico central es la ruptura del realismo
mediante la Luz Irreal. Estos pasajes son momentos de verdad visceral.
La realidad cotidiana es la máscara, mientras que la ensoñación es la
manifestación del inconsciente que no se atreve a ser palabra en el mundo real.
G.
PROPUESTA ESCÉNICA
- Espacio: Diseño minimalista. El departamento de Fernanda
sugiere elegancia fría. Una barra de bar (la cantina) es el eje central.
- Iluminación: Claroscuros. Transiciones rápidas (switches)
entre la realidad y la Luz Irreal (tonos violetas o ámbar
saturados).
- Música: Un blues de piano solitario y discordante
en las transiciones.
ESCENA 1: LA BARRA
[Departamento de Fernanda. Cantina casera. Luz cálida
de interior. HÉCTOR y JORGE a un lado; HELENA y FERNANDA al otro. Hay una
división visual clara entre los dos grupos.]
JORGE. ― Las mujeres... ¿Tú las entiendes?
HÉCTOR. ― Me esfuerzo por entender a Helena.
JORGE. ― No, yo no. Digo, yo ni lo intento... Entender
a Fernanda.
HÉCTOR. ― (Apura su copa) Me gustaría otro en
las rocas.
[CORTE DE LUZ RÁPIDO: Se apaga el lado de los
hombres.]
HELENA. ― Me dijo: —"¿Se llama Héctor tu esposo?,
¡qué gracioso!". Yo le contesté: ―"No es mi esposo y no le veo
ninguna gracia".
FERNANDA. ― Jorge quería que tuviéramos una mascota,
un perro, ¿te imaginas?... Pero no estuve de acuerdo: eso de cuidar de algo, de
alguien... Ni pensarlo.
[LUZ IRREAL - VIOLETA]
HELENA. ― (Hacia Fernanda) No soy tu amiga, soy
el espejo donde confirmas que tú no estás tan rota. Absorbes las vidas ajenas
como un vampiro. ¿Traductora? Por Dios, Fernanda... Si ni siquiera puedes
traducir tus propios deseos. Tu "oficio" es el disfraz más barato de
esta sala.
FERNANDA. ― (Gélida) Eres mi mascota, Helena.
Te mantengo cerca para recordarme que yo no soy un borrador sin terminar como
tú.
[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]
HELENA. ― Ya ves, eso de cuidar a alguien a mí se me
da bien. Me encantaría tener un hijo ahora mismo.
FERNANDA. ― (Le toma las manos con dulzura) Eso
es magnífico, querida. Tu labor como traductora es tan espiritual e
invisible... Entiendo que estés en ese "periodo sabático" creativo.
Tener este espacio seguro para hablar sin juicios es vital para nuestra salud
mental.
HELENA. ― Valoro tanto tu guía desinteresada, Fer.
Eres una gran persona.
ESCENA 2: EL HUMO Y EL DESEO
[Switch de luz a los hombres. JORGE abre una caja de
metal.]
JORGE. ― Desde que me acuerdo estuve ligado a las
mujeres. Han dominado mi vida. (Forja un cigarro de mariguana) ¿Quién
quiere?
HÉCTOR. ― Yo siempre.
JORGE. ― Yo tampoco... Ja, ja.
[Luz cenital ámbar sobre el humo. Switch a las
mujeres.]
FERNANDA. ― Jorge... no es tan sexual como presume. Te
coqueteó, ¿verdad? Lo hace como travesura. Aventuras sin importancia.
HELENA. ― ¿Por qué dices que no es sexual?
FERNANDA. ― No conmigo.
[La luz se expande a ambos grupos. El piano suena
melancólico.]
JORGE. ― “Yo no puedo tenerte ni dejarte...”.
HÉCTOR. ― “Ni sé por qué al dejarte o al tenerte” ...
JORGE. ― “Se encuentra un no sé qué para quererte” ...
HÉCTOR. ― “Y muchos sí sé qué para olvidarte” ...
Salud, maestro... ¿Cómo sigue?
HÉCTOR. ― Cálmate... no me pidas tanto.
ESCENA 3: EL DUELO DE ESPEJOS
JORGE. ― Ella gana bastante bien. No se mete conmigo
en un plan profesional.
HÉCTOR. ― Comprendo, no te analiza.
JORGE. ― Casi no. Dice que soy un caso típico del
"síndrome de don Juan", que trato de resolver un conflicto
homosexual.
HÉCTOR. ― Yo pienso lo mismo.
JORGE. ― ¡Qué pasó, maestro!
[LUZ IRREAL - ÁMBAR DENSO. Se acercan a centímetros.]
HÉCTOR. ― Piénsalo, Jorge. Lo que sientes por mí no es
deseo, soy tu tabla de salvación. Me usas como tu primera puerta de salida.
JORGE. ― (Lo agarra de la solapa) Esa es una
estupenda manera de negar lo que tú sientes… ¿Por qué no tienes los huevos de
besarme y terminar con este teatro?
HÉCTOR. ― (Gélido) Porque si te beso, te
vuelves real. Y prefiero que sigas necesitando mi ayuda.
[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]
JORGE. ― (Carcajada de "cuates") ¡Qué
pasado eres, Héctor! De veras que la filosofía te está secando el cerebro. Casi
me convences de que me estás analizando.
HÉCTOR. ― (Sonrisa cínica) Son gajes del
oficio. Uno se acostumbra a teorizar sobre las tonterías de los amigos. No te
lo tomes a pecho, es solo dialéctica de dos borrachos. Salud.
JORGE. ― Salud, maestro. Pero ya casi me pides que me
acueste en tu diván.
HÉCTOR. ― Eso quisieras.
ESCENA 4: LA CENA Y EL ANIMAL
[Luz blanca, de comedor, uniforme.]
FERNANDA. ― ¿En qué tanto piensas, profesor? ¿Alguna
teoría sobre la condición humana?
HÉCTOR. ― Me preguntaba si el hombre es un animal de
costumbres.
FERNANDA. ― ¿Y luego?
HÉCTOR. ― Creo... que para no perder la costumbre, el
hombre se comporta como un animal.
FERNANDA. ― Hablarás por ti.
JORGE. ― ¿Quieren oír el blues que voy a componer?
FERNANDA. ― Ya conozco la letra… ¿Cuándo le pones
música?
ESCENA 5: LA SOBREMESA Y LA INVISIBILIDAD
[Luz azulada de madrugada. Fernanda y Héctor solos.]
FERNANDA. ― ¿Y qué dice la Filosofía? ¿Sigues dando
clases?
HÉCTOR. ― ¿De veras te interesa?
FERNANDA. ― No.
HÉCTOR. ― Qué alivio.
FERNANDA. ― Eres muy afortunado en tener a Helena.
HÉCTOR. ― Lo es. Ojalá tuviera idea de qué hacer con
su vida.
[LUZ IRREAL - ÁMBAR. Helena aparece detrás de Héctor.]
HELENA. ― Mentira. Tu no extrañas estar solo, extrañas
el derecho de ser un imbécil sin testigos.
HÉCTOR. ― (Hacia el vacío) Me gustaba ser un
imbécil sin testigos. Touché.
[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]
HÉCTOR. ― Perdona, Helena. Siento que mis silencios te
lastimen.
HELENA. ― (Comprensiva) Respeto profundamente
tu necesidad de aislamiento, amor. Es parte de tu riqueza interior.
ESCENA 6: EL REFLEJO DE LA MADRE
[Flashback / Luz Irreal. Fernanda frente al espejo.
Jorge en el sillón con el periódico.]
FERNANDA. —Se porta como niño. Y yo, soy la perfecta
estúpida que le cumple sus caprichos. ¡Como si fuera su madre!
JORGE. — Cállate.
FERNANDA. — Ya ni siquiera hacemos el amor.
JORGE. — ¿Y lo de anoche?
FERNANDA. — Fue un excelente masaje, Jorge, gracias.
JORGE. — ¡Estoy harto!
FERNANDA. — ¿El señor está harto? Sus “muchos” amantes
me hablan a MI casa. Por lo menos podrías disculparte.
JORGE. — ¿Estás conmigo, no? Eso debería bastarte.
FERNANDA. — Eres un imbécil. Sin mí te mueres.
ESCENA 7: EL CLÍMAX Y LA SOMBRA
[Regreso a la cantina. Todos presentes. El ambiente es
tenso.]
HELENA. ― Me siento mal. Desubicada. Me despierto con
un dolor inexplicable.
FERNANDA. ― Se llama angustia.
HELENA. ― Fer... has llegado a ser muy importante para
mí. Eres mi mejor amiga.
FERNANDA. ― (Sin levantarse) Tú también...
[JORGE y HÉCTOR entran borrachos.]
JORGE. ― ¡Ya llegamos! Helena se sintió mal y tomó un
Uber. Vente, Fer, trajimos tequila.
FERNANDA. ― Gracias, no. Los dejo solos. (Sale).
[LUZ IRREAL - JORGE Y FERNANDA]
JORGE. ― (Hacia Héctor) Mírame, maestro. Deja
de citar libros muertos, dime por favor lo que sientes por mí.
FERNANDA. ― (Entra y observa) Son ustedes dos
un desatino. Uno es perfecto para el otro, se complementan el viejo y el joven,
qué fastidio. Mi destino es estar sola. Lo tengo resuelto. Solo es cuestión de
tiempo para una soledad definitiva.
[ELIPSIS TEMPORAL - MESES DESPUÉS]
FERNANDA. ― ¿Es de Héctor el niño, Helena?
HELENA. ― ¿Y de quién si no?
[Suena el timbre. Entran JORGE y HÉCTOR.]
JORGE. ― Hola Fer, que gusto verte. Me invitó Helena.
FERNANDA. ― ¿Te invitó a MI casa?
JORGE. ― Tranquila, ya nos vamos, solo vinimos para
llevarnos a Helena.
FERNANDA. ― (Estalla) No sé por qué tuvieron
que venir a mi casa, saben que existen los teléfonos? Váyanse… déjenme en paz! (Llora).
JORGE. ― (Se acerca) Perdón, Fernanda, no llame
por teléfono, porque te quería ver, a ti, en persona. Soy un estúpido que todavía te quiere... a mi
manera. No me alejes.
FERNANDA. ― Bonita forma de quererme.
JORGE. ― Es la única que tengo.
[Se abrazan. Héctor y Helena asienten.]
HELENA. ― ¡Brindemos! Por el amor, y por mi hijo.
FERNANDA. ― ¡Me parece muy bien, pero mejor brindemos
por todos nosotros! Porque estamos aquí... juntos.
Suena un timbre metálico y cortante.
FERNANDA. ― Jorge, ve a abrir la puerta, debe ser la
pizza.
JORGE. ― ¿Como antes, Fer?
FERNANDA. ― Sí, Jorge. Como antes.
Jorge y Fernanda se dan un beso. Héctor y Helena se
miran y aprueban.
[SONIDO: El timbre resuena ahora con una nota musical
extraña y profunda. ILUMINACIÓN: Luz blanca súbita y cegadora sobre la puerta.]
[Jorge abre. Entra un hombre totalmente vestido de
blanco con máscara. Tiene las manos blancas como la leche. Se queda estático.]
[Las dos parejas lo miran con pavor e incredulidad.]
[SONIDO: El piano toca un acorde final, seco y
potente.]
OSCURO TOTAL.
FIN.