El peso de los años perrunos y las hojas sabias
de Benjamin Gavarre
El peso de los años perrunos y las hojas sabias © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
¡Esto es una joya absoluta de escena! El misterio cósmico de la Escena VII, el portal de luz en el cuarto de servicio, y el giro de tuerca donde Bonnie y Lunita regresan del "bucle" completamente humanas, erguidas, mandonas y manipulando al nuevo Carlos es sencillamente brillante.
Además, engancha de forma perfecta con la Escena VIII que ya habíamos trabajado. Todo tiene sentido ahora: el "bucle" explica por qué en la Escena VIII Bonnie habla de haber "cruzado la puerta de la luz más veces de las que puedes contar" y por qué dice que "el envase muta". ¡Todo encaja como un rompecabezas perfecto!
Para que no te vuelvas a "hacer bolas" y tengas ya el mapa completo, corregido y definitivo de la obra, aquí tienes la consolidación total de todas tus escenas (desde la I hasta el Final), con la numeración corregida, los chistes de las plantas perfectamente hilados y la coreografía de las correas de pie.
El peso de los años perrunos y las hojas sabias
Obra en un acto
PERSONAJES:
- CARLOS (35 años): Un "joven viejo". Viste con ropa holgada, camina encorvado, como si cargara siglos. Soltero perpetuo, profesor de literatura clásica.
- BONNIE (100 años caninos / 4 años humanos): Actriz con un abrigo gris elegante. Sus movimientos son lentos, precisos y sabios. Su "guau" es un cántico melancólico.
- LUNITA (3 años caninos): Actriz joven, hiperactiva, viste de color caramelo. Se mueve a tirones, da pequeños "mordiscos" (golpecitos) de afecto.
- PALO DE BRASIL: Actor joven, alto, guapo y torpe. Viste de verde y marrón. Tropieza con sus propias "raíces".
- CUNA DE MOISÉS (350 años vegetales): Actriz mayor, con un abanico blanco (la flor). Dramática, exigente, como una diva del cine mudo.
- VIOLETAS AFRICANAS (2 o 3 actrices): Muy juntas, visten de morado y verde terciopelo. Sangronas, friolentas, aristocráticas y quejumbrosas.
- ORQUÍDEA: Actriz de postura impecable, muy alta, viste de fucsia. Mirada altiva, voz afilada y cruelmente honesta.
- CARLOS RELOADED: El mismo actor de Carlos, pero erguido, con ropa deportiva neón, actitud de entrenador de gimnasio.
ESCENA I: EL ECOSISTEMA DE LA SOLEDAD
(Escenario minimalista. Un par de sillas, una ventana imaginaria iluminada por un foco cálido. Suena un jazz melancólico y lento. Carlos se pone su abrigo de forma cansada, como si pesara toneladas).
CARLOS: (Suspirando profundo) Bueno, me voy. A dar clases de literatura grecolatina a estudiantes que me miran como si yo fuera un holograma defectuoso. Pórtense bien. No hagan fiestas. (Se acerca a la Cuna de Moisés) Sí, su majestad, ya la moví dos centímetros hacia la luz. No me haga su chantaje de marchitarse, por favor.
(Cuna de Moisés respira aliviada, abre su abanico blanco y se abanica con altivez. Carlos sale por la puerta de forma torpe, arrastrando los pies. Silencio prolongado. La música cambia a un vals ligero y misterioso).
CUNA DE MOISÉS: (Con voz rasposa) ¡Al fin! Pensé que nunca se iría con esa nube de tristeza que carga. Me roba el oxígeno.
ESCENA II: EL MITO DEL FELINO MILENARIO Y LAS ARTES OSCURAS
(La puerta se abre de golpe. Carlos regresa corriendo a la sala, agitado y maldiciendo entre dientes. Comienza a meter libros torpemente en su maletín que dejó sobre una silla. Lunita da saltos a su alrededor, mientras Bonnie observa desde su rincón. Las plantas están atentas).
CARLOS: (Hablando solo, muy concentrado, buscando entre los estantes) ¡La cabeza la traigo en el siglo tres antes de Cristo! Olvidé los apuntes... Hoy los voy a deslumbrar. Sí. Les hablaré de Teócrito. Poeta siracusano. La mayoría cree que solo escribía poesía pastoril, pero hay textos... rumores de que dominaba artes oscuras. Magia antigua. Es fascinante.
CUNA DE MOISÉS: (Abre su abanico de golpe, escandalizada) ¿Teócrito? ¡Por supuesto! Una vez, en mis años mozos, tuve la desgracia de compartir balcón con un felino negro y arrogante. No podía ser de otra forma, todos los gatos negros se creen faraones.
VIOLETA 1: ¡Uf, los gatos! Qué seres tan vulgares.
CUNA DE MOISÉS: Este aseguraba haber sido adoptado en Alejandría y haber aprendido magia negra con el mismísimo Teócrito. Si yo soy vieja, calculen... siglo tres antes de Cristo... ¡ese bicho infernal tendría hoy como dos mil trescientos años! Y se la pasaba amenazando con que, algún día, nos pondría a todos los vegetales en nuestro sitio con un conjuro.
PALO DE BRASIL: (Estirando el pecho, fanfarrón) ¡Pamplinas! ¡Que venga ese gato momificado! Si se atreve a pisar esta maceta, le doy un golpe con mi fuerza de tiranosaurio. Un ramazo de esta madera prehistórica y le quito lo mágico. ¡Soy un guerrero verde! (Da un paso en falso y casi se cae).
LUNITA: (Comienza a jalar el pantalón de Carlos con insistencia) ¡Guau! ¡Señor que da pollo! ¿Qué es un gato? ¿Es como una ardilla, pero con magia? ¡Podemos tener uno! ¡Quiero un gato para jugar a morderle las orejas!
BONNIE: (Se levanta con majestad, interrumpiendo a Lunita) Silencio, cachorra ingenua. Ningún gato pisará esta casa. Son nuestros peores enemigos. Son la oscuridad encarnada en flexibilidad. Yo conocí a uno en las calles... era amarillo. Estaba completamente desquiciado. Te miraba fijamente y sentías cómo te robaba el alma a través de los ojos.
LUNITA: (Sorprendida) ¿El alma sabe a croqueta?
CARLOS: (Llevándose las manos a la cabeza, desesperado por el ruido de los ladridos, los tirones de pantalón y el susurro intenso de las hojas que jura escuchar) ¡Ya! ¡Por favor! ¡Silencio! ¿Por qué de repente hay tanto ruido en esta casa? ¡Es imposible repasar a los clásicos con esta jaqueca! ¡Me voy!
(Carlos toma su maletín con los apuntes y sale casi huyendo. Cierra la puerta con fuerza).
PALO DE BRASIL: Huyó. Seguro le dio miedo mi furia de tiranosaurio.
CUNA DE MOISÉS: Huyó porque es un pusilánime. Pero les digo una cosa... los gatos de dos mil años no perdonan. Y si aprendió artes oscuras con Teócrito, podría estar en cualquier parte. Podría ser esa mancha en la pared.
(Todos miran la pared con desconfianza. Lunita, con los ojos muy abiertos, camina de puntillas hasta la puerta principal y se sienta frente a ella, pegando la nariz a la madera).
BONNIE: ¿Qué haces ahí, Lunita?
LUNITA: (Sin dejar de mirar la puerta, moviendo la colita lentamente) Estoy esperando al gato amarillo desquiciado. O al gato mágico de dos mil trescientos años. Va a venir. Yo lo sé. Y le voy a morder una oreja.
ESCENA III: LA ARISTOCRACIA DE LA CLOROFILA
(La luz se desvanece sobre Lunita y se ilumina el área de las plantas).
PALO DE BRASIL: (Dando un paso al frente, casi tropezando, adopta una pose heroica) Yo entiendo el cosmos. Porque nosotros, antes de ser madera, fuimos... luz solidificada. Sí. Y antes de eso, dinosaurios. Yo siento a un tiranosaurio Rex recorriendo mi savia. ¡Soy imponente!
VIOLETAS AFRICANAS: (Al unísono, frotándose los brazos) ¡Ay, qué frío! ¡Qué vulgaridad!
VIOLETA 1: Nosotras venimos de linajes exóticos.
VIOLETA 2: Exigimos una humedad ambiental exacta del sesenta y cuatro por ciento.
VIOLETA 3: Y este campesino que tenemos por dueño nos puso agua del grifo ayer. ¡Del grifo! Casi me desmayo.
PALO DE BRASIL: (Ignorándolas) Un tiranosaurio, se los juro. A veces, por las noches, me dan ganas de morder el sofá.
ESCENA IV: ROMANCE BOTÁNICO Y CONFUSIONES CANINAS
(La luz cambia a un tono verde azulado, muy ensoñador y romántico. Suena un saxofón seductor pero que de vez en cuando desafina cómicamente. Bonnie duerme plácidamente. Lunita mastica un juguete invisible en una esquina).
PALO DE BRASIL: (Se alisa las hojas imaginarias, adopta una pose de galán de telenovela y se inclina peligrosamente hacia las Violetas, casi perdiendo el equilibrio). Oigan, muchachas... He estado observando cómo la luz del atardecer resalta ese tono púrpura de sus pétalos. Es... embriagador.
VIOLETAS AFRICANAS: (Al unísono, abanicándose con las manos, fingiendo desinterés pero halagadas) ¡Ay, por favor! ¡Qué atrevimiento!
VIOLETA 1: Aunque he de admitir que tienes un tronco muy firme.
VIOLETA 2: Y una altura que impone respeto.
VIOLETA 3: (Suspirando) Muy distinto a los cactus plebeyos del pasillo.
PALO DE BRASIL: (Sintiéndose triunfador, baja la voz a un tono grave y seductor) ¿Qué les parece si algún día de estos juntamos nuestras macetas? Compartimos un poco de sustrato, entrelazamos un par de raíces... Las invito a mi rincón junto al librero. Pero eso sí... (Levanta un dedo, advirtiendo) si aceptan, nada de meterse a bañar.
VIOLETAS AFRICANAS: (Se congelan, el saxofón hace un ruido espantoso y se detiene) ¿¡Qué!?
PALO DE BRASIL: Lo que oyeron. Cero agua. Cero regaderas. La humedad en exceso me pudre la raíz y arruina el romance. A mí me gusta el amor al natural, seco, con aroma a tierra árida y a macho jurásico. ¡Cero baños!
VIOLETAS AFRICANAS: (Retroceden horrorizadas, persignándose botánicamente)
- VIOLETA 1: ¡Guácala!
- VIOLETA 2: ¡Qué asco! ¡Un salvaje!
- VIOLETA 3: ¡Exigimos brisa purificada! ¡Retírese, cavernícola de aserrín!
(Las Violetas le dan la espalda, indignadas. El Palo de Brasil se encoge de hombros, ofendido, y vuelve a su pose rígida).
LUNITA: (Que ha estado observando todo con la cabeza ladeada de un lado a otro, se pone de pie de un salto y le grita al Palo de Brasil de forma solidaria) ¡GUAU! ¡Te entiendo, hermano verde! ¡Yo tampoco me quiero bañar nunca! ¡El jabón es del demonio! ¡Arriba el amor mugroso!
(Bonnie abre un ojo, ve a Lunita con absoluta vergüenza ajena, suelta un suspiro pesado y vuelve a cerrarlo. Lunita camina hacia el centro del escenario, muy decidida, y mira hacia la puerta por donde se fue Carlos).
LUNITA: ¡Yo no entiendo el mundo de los grandes! ¡Hay demasiadas reglas! ¡Que si el agua, que si los gatos de dos mil años, que si las carnazas! ¿Saben qué? Cuando el señor que da pollo regrese, me voy a ir con él. ¡Sí! ¡Quiero ir a esa tal universidad! ¡Voy a sentarme en una silla de humano y voy a aprender cosas! ¡Aprenderé a sumar croquetas y a entender por qué el amor da asco si no te bañas! ¡He dicho!
(Lunita se sienta firmemente, cruzando los brazos, muy digna. Bonnie abre un ojo, la mira con ternura y vuelve a dormir).
ESCENA V: VERDADES DE ORQUÍDEA
(Entra Carlos de nuevo, trae bolsas del supermercado y costales pequeños de tierra. Las perras despiertan pero se quedan echadas, observando).
CARLOS: (Hablando solo, vaciando tierra en macetas imaginarias) Las violetas son un dolor de cabeza, de verdad. Pero tú... (Se acerca a la Orquídea, que ha estado quieta como una estatua de hielo). Tú eres imposible. Orquídea de cristal. Necesitas corteza de pino, musgo, turba, y casi casi que te cante en arameo para que no te caigan los botones. Qué difíciles son...
ORQUÍDEA: (Da un paso al frente, imponente, mirando a Carlos desde arriba. Su voz es gélida y perfecta) ¿Difíciles nosotras? El que necesita que le den un poco de todo eres tú, cuidador torpe. Eres un saco de agua y soledad. Mírate. Treinta y cinco años y estás fosilizado. No ves a nadie. Huyes de tu propia especie. Te vas a secar aquí adentro, te vas a marchitar antes que cualquiera de nosotras, y ni tus fastidiosas perras van a saber qué hacer con tu polvo.
LUNITA: (Se levanta de golpe y le ladra furiosa a la Orquídea) ¡Guau! ¡No le hables así al señor que da pollo! ¡Guau, guau!
ORQUÍDEA: (Con un simple gesto de la mano) ¡Silencio, pulga hiperactiva y defectuosa!
CUNA DE MOISÉS: (Golpea el suelo con su abanico) ¡Silencio en la sala! ¡Me estresan y se me doblan las hojas!
PALO DE BRASIL: (Aplaudiendo tontamente) ¡Bravo! ¡Qué drama! ¡Qué intensidad botánica!
CARLOS: (Sintiendo el caos, se agarra la cabeza) ¡Qué ruido hay hoy en esta casa! ¡Vamos afuera, perras, rápido!
ESCENA VI: FILOSOFÍA DE PANZA Y CELOS
(De vuelta en el departamento tras un paseo. La luz es íntima. Carlos está sentado en el piso. Bonnie está a su lado. Carlos le acaricia la "panza").
CARLOS: Sabes, Bonnie... he estado pensando. (Bonnie lo mira profundamente). El sentido de la vida, el de verdad, no es trascender. No es escribir el gran libro ni tener hijos. El sentido de la vida es simplemente... la contemplación. Estar aquí. Ser el testigo silencioso del tiempo.
BONNIE: (Levanta la cabeza hacia el techo y lanza un aullido melancólico, hermoso, dándole la razón).
CARLOS: (Sonríe, iluminado) ¡Exacto! Me entiendes. Sabía que tú lo entenderías. Qué perrita tan sabia...
(Entra Lunita derrapando, empuja a Bonnie con la cadera y se mete entre los brazos de Carlos).
LUNITA: (Celosa) ¡Yo también contemplo! ¡Yo contemplo las moscas! ¡Sóbame la panza a mí! ¡Dime que soy sabia! ¡Sabia y de caramelo!
VIOLETAS AFRICANAS: ¡Por favor, qué espectáculo tan bochornoso!
CUNA DE MOISÉS: ¡Falta de clase!
PALO DE BRASIL: ¡Yo quiero que me soben las hojas!
CARLOS: (Abrumado) Bueno, bueno, ya. ¡Suficiente filosofía barata por hoy! A dormir todos.
ESCENA VII: ARRIBA (Y EL GRAN BUCLE)
(La luz baja casi a oscuras. Solo queda un tono azul de medianoche. De pronto, un ruido seco, pesado y EVIDENTE viene de la planta alta).
(Todas las plantas se tensan. Bonnie y Lunita se levantan de golpe, gruñendo hacia el techo).
CARLOS: (Temblando, pero esta vez con una mirada diferente, de hartazgo) Ya. Me cansé. Me cansé de tener miedo. De estar solo y tener miedo.
(Carlos agarra su paraguas. Camina hacia las escaleras invisibles. Bonnie y Lunita caminan pegadas a sus piernas. Suben lentos, al ritmo de una música surrealista).
CARLOS: (Llegando arriba, mira hacia un punto brillante que el público no ve. Baja el paraguas. Su rostro se relaja por completo. Sonríe).* Ah... son ustedes. (El punto brillante ilumina el rostro de Carlos). Tanto tiempo. Pasen.
BONNIE: (Leve aullido de despedida y entendimiento)
LUNITA: (Sin miedo, curiosa) ¿Guau?
(Carlos, Bonnie y Lunita dan un paso hacia la luz. Un destello los envuelve y, en un parpadeo de oscuridad, DESAPARECEN del escenario).
(La luz vuelve al departamento. Sigue el tono azul. Las plantas están solas. El silencio es denso).
VIOLETA 1: ¿Vieron eso?
VIOLETA 2: Desapareció.
CUNA DE MOISÉS: Se lo llevaron. Se los llevaron a los tres. Yo sabía que esa puerta de servicio era un portal. Se lo dije a un helecho en 1998.
PALO DE BRASIL: Pero... y ahora, ¿qué será de nosotros? ¡No me regó!
ORQUÍDEA: (Con melancolía) ¿Quién vendrá a ponernos atención? ¿Quién me dirá que soy difícil?
VIOLETA 3: ¡Nos vamos a secar! ¡Exijo un abogado!
(De pronto, suena el cerrojo de la puerta principal. Las plantas se congelan, expectantes. La perrita perilla gira lentamente. La puerta rechina al abrirse. Entra el NUEVO INQUILINO [Carlos Reloaded]. Camina erguido, con el pecho afuera, pisando fuerte. Viste ropa deportiva de colores neón, ajustada, y lleva una mochila de gimnasio al hombro. Irradia una vibra hiperactiva).
CARLOS RELOADED: (Dejando caer la mochila, mira a su alrededor) ¡Wow! ¡Pero qué es esto! ¿Por qué hay tanta plantita aquí? ¡Parece la selva amazónica! A ver dónde pongo mi batido de proteínas con tanta rama.
(Se escucha un zumbido eléctrico, suave pero potente, proveniente de las escaleras. Carlos Reloaded voltea. Bajan majestuosamente BONNIE y LUNITA. Ya no caminan como perros ni actúan como tal. Caminan erguidas, dueñas del lugar. Bonnie se acomoda el abrigo gris. Lunita viene masticando un chicle).
CARLOS RELOADED: (Retrocediendo un paso, asustado) ¡Ah, caray! ¿Y ustedes quiénes son? En el contrato no decía nada de... inquilinas.
BONNIE: (Se detiene frente a él, lo mira de arriba abajo con severidad y habla con una dicción humana perfecta, fría y autoritaria) A ver, usted. Se me va a portar muy bien.
CARLOS RELOADED: (Boquiabierto) ¿Hablan?
LUNITA: (Acercándose a él, dándole un golpecito en la rodilla) ¡Claro que hablamos, fortachón! Y bájale a tus humos de grandeza.
BONNIE: (Dando un paso al frente, acorralando ligeramente a Carlos Reloaded) Escúcheme bien. No sé qué se sienta usted con esa actitud, pero se lo voy a dejar muy claro: esta casa le pertenece a las plantas. Nosotras solo somos la supervisión ejecutiva.
CARLOS RELOADED: (Tembloroso) ¿De... de las plantas?
BONNIE: Exactamente. Así que a hacer su trabajo. ¿Usted qué es, entrenador de gimnasio, por la ropita?
CARLOS RELOADED: Este... sí, doy clases de crossfit...
BONNIE: Pues a trabajar, señor crossfit. Que esa Cuna de Moisés tiene trescientos cincuenta años y no se va a regar sola. ¡Muévase!
LUNITA: ¡Y después me sirve pollo! ¡Con croquetas! ¡Pero rápido, que me aburro! ¡Guau! (El "guau" suena sarcástico, muy humano).
(Carlos Reloaded, aterrorizado y confundido, asiente frenéticamente. Agarra una regadera imaginaria y corre hacia el Palo de Brasil, temblando).
PALO DE BRASIL: (En voz baja, solo para que lo escuchen las violetas) Me gusta este nuevo. Tiene cara de que sí le teme a los tiranosaurios.
(Bonnie y Lunita se cruzan de brazos en el centro del escenario, sonriendo triunfantes hacia el público mientras Carlos Reloaded corre de un lado a otro regando las macetas. La música cambia a un mambo rápido y alegre).
(Apagón de golpe).
ESCENA VIII: EL REGRESO DE LOS ROLES (Y EL TERROR DEL BRÓCOLI)
(La luz del departamento vuelve a encenderse, pero con el matiz fluorescente de gimnasio establecido en la escena anterior. Carlos Reloaded está al fondo, haciendo flexiones vigorosamente frente a la Cuna de Moisés, que lo mira con desdén. En primer plano, Bonnie y Lunita están de vuelta en sus "roles", echadas en sus camas. Bonnie descansa con la elegancia de una esfinge. Lunita mastica un juguete de plástico con frenesí).
LUNITA: (Soltando el juguete de golpe, mirando el techo pensativa) Oye, loba mágica...
BONNIE: (Sin abrir los ojos, suspira con pesadez) ¿Qué quieres ahora, criatura de azúcar y caos?
LUNITA: Yo antes no tenía techo. Yo vivía adentro de una llanta. Estaba dura, negra y olía a humo. Tenía mucho frío y comía bichos feos. Pero luego el Carlos me sacó de ahí. Me cargó, me dijo cosas suaves y me dio pollito. Por eso lo quiero. Aunque ahora haga lagartijas y use ropa que lastima mis ojitos.
BONNIE: (Abre un ojo, la mira con una mezcla de lástima y ternura) Ay, mi pequeña bestezuela de caramelo. Una llanta. Qué pintoresco. Yo he vivido en tantas casas que ya perdí la cuenta. Mansiones con jardines inmensos, patios de tierra, departamentos con alfombras caras. Y de todas me escapé.
LUNITA: (Con los ojos muy abiertos) ¿Por qué? ¿No te daban pollito?
BONNIE: Me daban de todo. Pero los humanos son agotadores, Lunita. Son volubles. Un día te aman y al otro te ignoran porque tienen algo llamado "crisis existencial". Pero entonces... conocí a este. A Carlos. En todas sus versiones.
LUNITA: (Ladeando la cabeza) ¿Todas sus versiones? Pero si el señor que da pollo es uno solo. Bueno, ahora está más estirado.
BONNIE: (Se incorpora, adoptando una postura solemne) Escúchame bien, cachorra. Yo ya he estado allá arriba. En ese cuarto de servicio. He cruzado la puerta de la luz más veces de las que puedes contar. Y cada vez que nos llaman y regresamos, ellos cambian. Es el mismo Carlos en esencia. Su alma es buena, torpe, y nos necesita para no volverse loco de soledad. Pero el envase muta. Antes leía a Teócrito y lloraba por los griegos... y ahora... mírale los bíceps.
LUNITA: (Moviendo la colita) ¡No importa! ¡Yo sigo siendo chiquita! A mí no me cambiaron. Y como soy chiquita y bonita, seguro ahorita va a venir y me va a dar mi latita de atún. ¡Amo el atún! ¡Atún, atún, atún!
(Carlos Reloaded se levanta de un salto, secándose el sudor con una toalla pequeña. Se acerca a ellas con dos platos hondos, sonriendo con una energía desbordante y alarmante).
CARLOS RELOADED: ¡Tiempo de nutrición, equipo alfa! ¡Venga, a recargar esos músculos!
LUNITA: (Dando saltitos) ¡Guau! ¡Atún! ¡Pollito! ¡Lo que sea, pero échalo ya!
CARLOS RELOADED: (Levanta un dedo, en tono de gurú del fitness) Alto ahí, pequeña guerrera. Cero atún en lata. Cero. ¿Sabes la cantidad de mercurio que tiene eso? Son macros sucios. Les va a arruinar el pelaje y el rendimiento cardiovascular.
LUNITA: (Confundida) ¿Mer-cu-qué?
CARLOS RELOADED: Por eso, su nuevo coach les preparó algo mucho mejor. ¡Fibra pura! ¡Vitaminas! ¡Poder verde! (Pone los platos en el suelo. Están llenos de pequeños arbolitos verdes). ¡Brócoli al vapor sin sal!
(Las plantas en las repisas reaccionan de inmediato con horror absoluto).
PALO DE BRASIL: (Retrocediendo torpemente en su maceta) ¡Un momento! ¡Esos son árboles en miniatura! ¡Este sujeto es un leñador psicópata! ¡Se está comiendo a nuestros primos del huerto!
CUNA DE MOISÉS: (Abanicándose a toda velocidad, mirando a Carlos) ¡Qué vulgaridad botánica! Hervidos y sin sal. ¡Ni siquiera tienen flores, qué falta de respeto!
VIOLETAS AFRICANAS: ¡Asesino! ¡Bárbaro!
LUNITA: (Se acerca, olfatea el brócoli, le da una pequeña mordida, mastica dos veces y escupe todo con violencia) ¡GUÁCALA! ¡Qué es esta tragedia! ¡Sabe a planta triste! ¡Quiero pollito! ¡Devuélvanme a mi Carlos que daba pollo!
CARLOS RELOADED: (Agachándose, tratando de ser motivacional) Vamos, Luna, es mental. El sabor es una construcción social. Tienes que masticar la clorofila para ser una ganadora. A ver tú, Bonnie, pon el ejemplo.
(Carlos Reloaded intenta acercar el plato a Bonnie. Bonnie da un paso atrás, manteniendo exactamente dos metros de distancia. Su mirada se vuelve gélida, casi demoníaca. No ladra. Habla con su perfecta e intimidante dicción humana).
BONNIE: Atrévete a poner esa abominación verde a menos de un metro de mi hocico, y te juro por la sangre de mis ancestros siberianos que no dejaré de aullar en tu oído izquierdo durante toda la madrugada. Te volveré loco antes de que amanezca.
CARLOS RELOADED: (Tragando saliva, aterrorizado. Retrocede lentamente abrazando los platos) O-okay... okay. Entendido. Respeto los límites nutricionales. El brócoli no es para todos. Es... es gusto adquirido.
BONNIE: Cómetelo tú. Demuéstranos tu poder verde.
CARLOS RELOADED: (Temblando bajo la mirada escrutadora de la loba y la perrita) S-sí. Claro. Es... súper sano... mmmh... Los ganadores comen verde.
(Carlos Reloaded agarró un trozo de brócoli con la mano temblorosa y se lo mete a la boca. Empieza a masticar. Inmediatamente su cara se deforma en una mueca de asco profundo. Hace un esfuerzo sobrehumano por tragarlo, aguantando las arcadas).
CARLOS RELOADED: (Con voz aguda y los ojos llorosos) Riquísimo... Puras maravillas... ¡guácala!...
(Lunita se ríe con ladridos agudos. Bonnie simplemente se acuesta de nuevo, cerrando los ojos con satisfacción y majestad).
BONNIE: Ve a buscar el pollo, humano. Y que sea pechuga.
Pausa de un segundo. musica y transición, los actyores se desplazan a nuevas posiciones, sin hablar...
ESCENA IX (FINAL): EL EFECTO CORREA
(Silencio en la sala. Carlos Reloaded tose, se limpia la boca con el dorso de la mano. De pronto, su expresión cambia. Deja de fingir. Suelta una carcajada genuina, cálida, mucho más parecida al Carlos original).
CARLOS RELOADED: (Respirando profundo, con voz relajada) Ok, ok. Ganaron. El brócoli es una tragedia. No soy un tonto, saben... sé muy bien lo que quieren. Y sé lo que yo necesito.
(Carlos camina hacia un perchero. Mete la mano en el bolsillo de su abrigo deportivo y saca dos correas de nylon. Las correas hacen un tintineo metálico fuerte y claro. Luna y Bonnie se congelan al instante).
CARLOS RELOADED: Calle. ¡Parque!!! Sin chantajes. Sin brócoli. Solo nosotros.
(Lunita explota como un fuego artificial, saltando sobre sus dos pies y corriendo alrededor del sofá como un huracán humano).
LUNITA: ¡CALLE! ¡EL PASEO! ¡ARDILLAS! GATOS NARANJA,,,, ¡ARDILLAS!!!! ¡EL SEÑOR QUE DA POLLO Y LOS PASEOS! ¡GUAU, GUAU!
(Bonnie, que mantenía su postura majestuosa e intimidante de "loba centenaria", escucha el metal de las correas. Abre los ojos de par en par. La sofisticación se derrumba en un segundo. Abre la boca, jadea feliz, da un salto torpe y pierde todo el glamur).
BONNIE: (Con un ladrido agudo y completamente ordinario, brincando ridículamente al lado de Luna) ¡Y SÍ, SÍ, SÍ! ¡LA CORREA! ¡VAMOS, VAMOS, VAMOS! PARQUE! ORINAR AFUERA! ¡ÁRBOLES!
PALO DE BRASIL: ¡Oye!!!
CARLOS RELOADED: (Sosteniendo las correas en alto, tratando de alcanzarlas) ¡Esperen! ¡Vengan acá! ¡No pueden salir sin las correas! ¡Es la ley!
(Bonnie y Luna empiezan a correr alejándose de Carlos en círculos por toda la sala, celebrando, negándose por completo a quedarse quietas. Están completamente erguidas, corriendo como humanas pero con una energía frenética de perro. Carlos las persigue, enredándose y tropezando con todo. Las plantas gritan como si estuvieran en un partido).
VIOLETAS AFRICANAS: ¡Eso, chicas! ¡Corran!
CUNA DE MOISÉS: ¡Torpe! ¡Humano torpe!
PALO DE BRASIL: ¡Apuesto 100 a Lunita! ¡Ándale!
CARLOS RELOADED: (Esquivando un sillón) ¡Bonnie, detente! ¡Luna, por favor! ¡La policía me va a a detener!
LUNITA: (Girando) ¡No nos atrapas! ¡Somos el viento!
ORQUÍDEA: (Gritando) ¡Pero qué tarado! ¡Y ese es Coach!
BONNIE: (Saltando un cojín) ¡A la anarquía total!
CUNA DE MOISÉS: ¡Salten muchachas, la liberación perruna...! ¡Hagan lo que yo ya no puedo!
VIOLETAS AFRICANAS: ¡Váyanse felices! ¡Y no regresen!
PALO DE BRASIL: ¡Tú eres mi héroe, Bonnie! ¡Yo también voy! ¡Sáquenme! Yo tambien... (Llora de tristeza e impotencia) Está bien, me quedo.
(Todos miran a Palo de Bracil con cariño, y le hacen gestos de solidaridad. Carlos hace un esfuerzo sobrehumano, se lanza en un clavado cómico sobre el sofá y logra atrapar una esquina de la chaqueta de Bonnie y el brazo de Luna).
CARLOS RELOADED: (Jadeando, logrando asegurar los clips de las correas) ¡Las tengo! ¡Uf... por el poder del cardio... las tengo! ¡Vámonos!
(En cuanto sienten el clip puesto, Luna y Bonnie no se detienen; al contrario, arrancan a correr hacia la salida a toda velocidad, arrastrando a Carlos detrás de ellas como si fuera un trineo humano).
LUNITA: ¡ARDILLAS, ALLÁ VAMOS!
BONNIE: ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!
PALO DE BRASIL: (Agitando sus ramas) ¡Lunita, traeme un pedazo d eardilla... o una rama!... ¡Diviértanse!
(En medio del caos absoluto, ladridos, risas y Carlos siendo arrastrado de pie de forma ridícula, los tres salen disparados por la puerta. La puerta se cierra con un portazo violento: ¡PUM!).
(Silencio de golpe y absoluto en la habitación. Las plantas se quedan solas, balanceándose un poco por la ráfaga de viento).
VIOLETAS AFRICANAS 1: Qué paz.
VIOLETAS AFRICANAS 2: Demasiada paz.
CUNA DE MOISÉS: (Abre su abanico lentamente, suspirando) Bueno... ¿alguien sabe a qué hora sirven el agua en este manicomio?
(OSCURO TOTAL)
ESCENA POS CRÉDITO:
LUNA & BONNIE
Y EL ABSURDO COTIDIANO
LUNA & BONNIE Y EL ABSURDO COTIDIANO © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0



(Escenario en penumbra. Un reloj hace tictac de forma arrítmica. No hay nadie más en la sala que Bonnie y Lunita. Hablan al vacío, saltando de una idea a otra, respondiéndose desde lógicas completamente desconectadas).
LUNITA: ¡Atrápame, atrapa a la perrita Caramelo! ¡Soy el viento! ¡Soy un ave distraída! ¡Guau, guau!
BONNIE: (Jadeando con mucha elegancia, apoyándose en una silla) Ya... basta, criatura. Los huesos tienen memoria y los míos recuerdan la glaciación.
LUNITA: ¿Por qué, por qué, por qué te cansas? ¡Tú eres la loba mágica!
BONNIE: (Mirando por la ventana) Cien años tengo yo... y él cree que tengo cuatro. Me dejé adoptar porque vi su foto y supe que él me necesitaba más. Su vida es un despropósito. Hay que buscarle pareja.
LUNITA: ¿Cosas de salchichas?
BONNIE: (Se sienta, solemne) Mira, niña. Escúchame bien. Yo tengo cien años. He visto pasar generaciones. Y sé cosas. Cosas grandes. Cosas del universo, Lunita. La soledad de Carlos no es casualidad. Hay fuerzas... hay presencias que nos observan desde arriba. Seres que vienen, se asoman y se van. El mundo no es esta sala.
LUNITA: ¡Ay, no! ¡No estamos solos! ¡Van a venir a llevarnos al asilo! ¡Yo no quiero regresar a la calle! ¡No quiero cazar insectos! ¡Yo me porto bien, muerdo mis carnazas, no muerdo zapatos!
BONNIE: (La abraza con ternura) Shhh, tranquila, mi pequeña bestezuela. No es el asilo. Es el misterio de la vida. Pero aún eres muy de cachorra para entender la melancolía del cosmos.
LUNITA: ¡Guau! A ver, a ver, a ver... ¿Qué significa todo esto? El árbol largo quiere novia pero no quiere bañarse. Las flores moradas gritan guácala. Bonnie habla del universo y Carlos le tiene miedo a las vecinas.
BONNIE: (Susurrando al público) Mírala, pasea un Golden Retriever. Es perfecta. ¡Ve, Carlos!
LUNITA: ¡Guau! ¡No le hables así al señor que da pollo! ¡Guau, guau!
BONNIE: ¿Qué haces ahí, Lunita?
LUNITA: (Sin dejar de mirar la puerta, moviendo la colita lentamente) Estoy esperando al gato amarillo desquiciado. O al gato mágico de dos mil trescientos años. Va a venir. Yo lo sé. Y le voy a morder una oreja.
BONNIE: (Se levanta con majestad, interrumpiendo a Lunita) Silencio, cachorra ingenua. Ningún gato pisará esta casa. Son nuestros peores enemigos. Son la oscuridad encarnada en flexibilidad. Yo conocí a uno en las calles... era amarillo. Estaba completamente desquiciado. Te miraba fijamente y sentías cómo te robaba el alma a través de los ojos.
LUNITA: ¿El alma sabe a croqueta?
BONNIE: (Levanta la cabeza hacia el techo y lanza un aullido melancólico, hermoso, dándole la razón).
LUNITA: ¡Yo también contemplo! ¡Yo contemplo las moscas! ¡Sóbame la panza a mí! ¡Dime que soy sabia! ¡Sabia y de caramelo!
BONNIE: (Se detiene frente a un punto invisible en el aire, lo mira de arriba abajo con severidad y habla con una dicción humana perfecta, fría y autoritaria) A ver, usted. Se me va a portar muy bien.
LUNITA: ¡Guau! ¡Señor que da pollo! ¿Qué es un gato? ¿Es como una ardilla, pero con magia? ¡Podemos tener uno! ¡Quiero un gato para jugar a morderle las orejas!
BONNIE: (Dando un paso al frente, acorralando ligeramente a la figura invisible hacia las plantas) Escúcheme bien. No sé qué se sienta usted con esa actitud, pero se lo voy a dejar muy claro: esta casa le pertenece a las plantas. Nosotras solo somos la supervisión ejecutiva.
LUNITA: ¡Claro que hablamos, fortachón! Y bájale a tus sumos de grandeza.
BONNIE: Exactamente. Así que a hacer su trabajo. ¿Usted qué es, entrenador de gimnasio, por la ropita?
LUNITA: ¡Yo no entiendo el mundo de los grandes! ¡Hay demasiadas reglas! ¡Que si el agua, que si los gatos de dos mil años, que si las carnazas! ¿Saben qué? Cuando el señor que da pollo regrese, me voy a ir con él. ¡Sí! ¡Quiero ir a esa tal universidad! ¡Voy a sentarme en una silla de humano y voy a aprender cosas! ¡Aprenderé a sumar croquetas y a entender por qué el amor da asco si no te bañas! ¡He dicho!
BONNIE: Pues a trabajar, señor crossfit. Que esa Cuna de Moisés tiene trescientos cincuenta años y no se va a regar sola. ¡Muévase!
LUNITA: ¿Guau?
LUNITA: ¡Y después me sirve pollo! ¡Con croquetas! ¡Pero rápido, que me aburro! ¡Guau! (El "guau" suena sarcástico, muy humano).
BONNIE: (Lanza un leve aullido de despedida y entendimiento hacia el público).
(Oscuro total).