
CITAS RÁPIDAS, DESASTRES LENTOS
Comedia
De Benjamin Gavarre
CITAS RÁPIDAS, DESASTRES LENTOS. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International
PERSONAJES
·
JULIÁN: El director y coach de citas. Apasionado, intenso, interrumpe
constantemente.
·
ELENA: Ejecutiva perfecta, dice ella. Quiere una segunda oportunidad.
Corre, ve y dile… Armada con binoculares gigantes.
·
MATEO: Galán moderno por obligación. Distraído crónico, atrapado en sus
propios pensamientos de tuercas y motores. Muere por Ferrari y Red
Bull.
·
BEATRIZ: La mujer libre y desafiante. Madura, sin culpas, misteriosa con
lo que hace con su dinerito.
·
RODOLFO: Caso perdido. Donjuán anacrónico. Tiene 30 años pero actúa como
de 50. Nervioso ante los encantos de Julián.
·
LUISITO: El actor comodín y asistente de producción. Hace todos los
extras, esclavo de los caprichos del director. Tierno de corazón y fácil de ser
flechado.
ESTRUCTURA DEL CORO
Cuando las citas fracasan o la
tensión sube, los personajes que están en la penumbra se dividen en dos bandos
coreográficos:
·
CORO DE MUJERES (La hacen de tos): Exponen el defecto evidente.
·
SEMICORO DE HOMBRES (Bájenle dos rayitas): Intentan defender lo
indefendible o desvían el tema.

ESCENA 1: EL BANDERAZO DE SALIDA
(El escenario está en penumbra. Hay
cuatro mesitas individuales con dos sillas cada una, distribuidas por el
espacio. Cada mesa tiene un reflector cenital apagado. JULIÁN de pie al frente,
con un silbato al cuello y una libreta de notas).
JULIÁN: ¡Alto todo el mundo! Bienvenidos al
ensayo. Olvídense del romance: esto es una ruleta rusa. El amor es una farsa
rápida donde el destino siempre nos tiene una mala jugada preparada, un
esqueleto en el armario, una ilusión que se niega a desaparecer aunque nos den
con un ladrillazo en la cara... (Carraspea) Ejem… Equipo: vivan la
neurosis y, si el impulso los domina, salgan del personaje y lo debatimos.
¡Citas rápidas para humanos desesperados! ¡Silbato, luces y Luisito, listos:
que comience el desastre! Ejem, saben lo que quiero decir.
(Sopla el silbato con fuerza).
ESCENA 2: CITA 1 – EL MALENTENDIDO DE
LOS CABALLOS
(ELENA y MATEO se sientan en la Mesa
1. Elena quiere lucir como la ejecutiva perfecta. Mateo sonríe con galanura
artificial, sus ojos están un poco perdidos).
MATEO: (Con voz profunda, mirándola
fijamente) Siento una conexión. Una energía salvaje. Como si el destino nos
hubiera arrojado a la misma pradera.
ELENA: (Encantada) ¡Ay, Mateo! Qué
poético. Yo también siento eso que dices.
MATEO: Es que no puedo dejar de pensar en
ellos. En los caballos.
ELENA: ¿Los caballos? ¡Qué delicia! Te
imagino cabalgando libre, el viento en el rostro, un jinete dominando la
naturaleza...
MATEO: Hablo de los caballos de fuerza. Del
motor Todohíbrido… ¡Fórmula Uno! (Se le van los ojos) A mí… Ferrari me
vuelve loco.
ELENA: (Parpadeando, descolocada)
¿Ferrari? ¿Tú también con la maldita Fórmula Uno? ¡Es nuestra primera cita,
caramba!
MATEO: ¡Es que si no configuran bien la
carga, los caballos no rinden! (De la nada, empieza a tararear con ritmo)
"Y así... ¡así no te amará jamáaaaas!"... Perdón, se me pegó esa
canción en la mañana. Por cierto, ¿viste lo mal que estuvo McLaren en el último
circuito? Ferrari, mi amor por siempre… ¡Soy Fan!
ELENA: (Con cara de sanseacabó) ¿Ferrari?
McLaren… y seguro te gusta Verstappen.
MATEO: ¡¿Verstappen?!... ¡Claro! ¡RED BULL es un
fenómeno! ¿¡A ti también a ti te gusta!? Ah, mira, tenemos un punto de
conexión.
ELENA: (Ya para sí misma, ignorando a
Mateo. Sin retorno) Igual que mi último marido... ¿Por qué los hacen a
todos así? ¡Por qué!
(Elena, furiosa, abre su bolso de
manera exagerada, saca los binoculares gigantescos, se los planta en la cara,
ignora por completo a Mateo y se gira a espiar la Mesa 2).
ESCENA 3: EL ESPIONAJE Y EL TRASERO
DEL DIRECTOR
(En la Mesa 2 están RODOLFO y
BEATRIZ. Rodolfo está sumamente rígido, vestido como un señor mayor. Beatriz
bosteza).
RODOLFO: El cortejo ya no es como antes,
señorita Beatriz. Yo… soy un firme creyente de las buenas costumbres.
BEATRIZ: (Toda una dama, pero ligeramente
condescendiente) Es usted un buen hombre, se nota que es muy decente y que
ha recibido una educación muy sólida.
(Julián se acerca a la Mesa 2 por
detrás para corregir la postura de Rodolfo. Se agacha exageradamente, dándole
la espalda al público).
ELENA: (Mirando por los binoculares,
estalla en risas) ¡No puede ser! ¡Hay que ver eso! ¡Chisme viral, al menos!
RODOLFO: (Intentando hablar formalmente,
pero con los ojos clavados en los pantalones de Julián. Se traba) Porque
los buenos traseros, digo… las... las buenas costumbres... Qué bárbaro, qué
buenas costumbres… Sí, las buenas costumbres implican observar... semejante
panorama... Como las del futbolista al menos… ¡No lo puedo soportar!
ELENA: (Gritando desde su mesa) ¡Qué
caray, Rodolfo! ¡Ya deja de verle el trasero al direc! ¡Ja, ja!
RODOLFO: (Sudando frío, saliendo del
personaje) ¡Te pasas, Elena, yo solo estaba concentrado en mi escena!
¡Andas de chismosa! ¡Y además Julián tiene la culpa, se me puso en la cara! ¡A
tres centímetros!
BEATRIZ: (Riéndose) Ah, Rodolfo, yo
estoy de acuerdo, lo que sea de cada quién el direc tiene lo suyo... ¡Yo
también me apunto!
RODOLFO: Ya serios… Y usted más… que es una
dama respetable, eso creo.
ESCENA 4: LA INTERRUPCIÓN METATEATRAL
DE JULIÁN
(Julián se incorpora de golpe y da un
aplauso ensordecedor).
JULIÁN: ¡Serios por favor!… ¡Ya fue
demasiado! ¡CORTEN! (Los actores se relajan) Elena, bien los
binoculares, bien. Pero deberías sacarte más de onda, más indignada, como si el
director fuera tu novio y te lo bajara un hombre. ¡Luisito! ¡Entra, Luisito!
(LUISITO entra arrastrando los pies,
con una playera vieja de rayas rojas o azules, marinerito arlequín).
LUISITO: Para qué soy bueno…
JULIÁN: Toma los binoculares de Elena. Haz
como si espiaras a Rodolfo viéndome las nachas. ¡Yo lo haría, pero no puedo ser
juez y parte!
LUISITO: (Toma los binoculares de mala
gana, mira a Rodolfo sin emoción) Ah, miren, Rodolfo le mira las nachas al
Dire.... Qué barbaridad. Híjole… ¿Así? O más saque de onda.
JULIÁN: ¡Pésimo! ¡Como actor eres una ruina!
¡Quítate, mejor lo hago yo! (Le arrebata los binoculares, se tira al piso de
rodillas con desesperación melodramática) ¡Pero qué está pasando en este
mundo! ¡Ya no hay moral! ¡Yo sé que me queda muy bien el pantalón! ¿Pero hay
que ser tan evidente?… ¡Un poco más de respeto a mi físico envidiable! (Todos
le aplauden, algunos con ganas, otros con ironía; Rodolfo incluso lanza
¡Vivas!) Suficiente, vamos, vamos a lo que sigue. ¡Rotación!
(Suena el silbato que indica la
transición).
ESCENA 5: CITA 2 – EL POETA Y LA
MECÁNICA
(Suena el silbato. Rodolfo se mueve a
la Mesa 3 con Elena. Mateo se mueve a la Mesa 2 con Beatriz. Enfocamos primero
la Mesa 3).
RODOLFO: (Intentando recuperar su
dignidad) Señorita Elena, para olvidar los exabruptos anteriores... déjeme
hablarle desde el alma. Conozco unos versos sublimes: "Pues bien, yo solo
quiero decirte que te quiero... decirte que te adoro con todo el corazón".
ELENA: (Mirándolo con desprecio)
¿Eso lo sacaste de una tarjeta postal coyoacanera?
RODOLFO: ¡No! Es la obra cumbre de un poeta
trágico. Manuel Acuña.
ELENA: "Nocturno a Rosario", mi
rey. Y usar versos de un muerto en una primera cita no es romántico, es
tétrico. Eres el tipo de treinta años más rancio, aburrido y raro que me ha
tocado en la semana. ¿Y maricón y poeta?...
RODOLFO: (Saliendo de personaje) No
uses palabras ofensivas, Elena. Prefiero LGBT y poeta… ¡Señor director!
ELENA: Ya, perdón, ese fue mi personaje, no
yo, ya sabes que yo soy súper open… (Incisiva) ¿LGBT? Qué moderno… jaja.
Yo me quedé todavía en Lilo, Jochis, ¡Maricaaa!
RODOLFO: ¡Señor director!
(La luz cenital de la Mesa 3 baja a
medio tono e ilumina por completo la Mesa 2: Mateo y Beatriz).
MATEO: (Mirando fijamente las manos de
Beatriz, completamente abstraído) Tus manos son fascinantes, Beatriz. Son
pequeñas, fuertes... sensuales. Tienen esa firmeza de quien sabe ajustar una
suspensión sin dudarlo.
BEATRIZ: (Sonriendo con picardía,
abanicándose) ¿Ah, sí, Mateo? Qué observador. No cualquiera nota que me
paso los fines de semana cubierta de lodo en una pista de motocross, o
desvelada viendo las clasificaciones del circuito de Mónaco.
MATEO: (Fascinado, se acerca más,
rompiendo toda la galanura artificial) ¡No lo puedo creer! Estoy en
éxtasis... ¡Por fin una mujer que entiende de revoluciones por minuto! Yo finjo
ser el galán moderno porque Julián me obliga, pero... me vuelve loco tu mundo
de combustión, neumáticos al límite y olor a asfalto derretido. ¡Beatriz, eres
pura adrenalina a trescientos por hora en un mundo que camina con el freno de
mano puesto!
BEATRIZ: (Seductora, se inclina hacia él de
golpe, cerrando el abanico con un golpe seco) Entonces más vale que te abroches
el cinturón, Mateo... porque yo no sé usar los frenos.
JULIÁN: (Interrumpiendo desde la penumbra,
emocionado) ¡Eso! ¡Fuego puro! ¡Esa tensión sexual sí se puede ver! ¡Mantengan
esa energía para el coro!
ESCENA 6: EL JUEGO DEL CORO Y EL
SEMICORO
(Rompimiento. Las luces cenitales de
las mesas se apagan de golpe. Se enciende una luz fría. Los actores se agrupan
rápidamente en los costados, adoptando poses dramáticas exageradas).
CORO DE MUJERES (ELENA, BEATRIZ): (Avanzando un paso, apuntando con
el dedo al público) ¡Alerta roja! ¡Red Flag! Mucho ruido y pocas nueces,
¡mejor solas que mal acompañadas!
SEMICORO DE HOMBRES (MATEO, LUISITO,
RODOLFO): (Dando
un paso al frente) ¡Alerta roja! ¡Bandera roja! ¡Mucha demanda para tan
poca oferta! ¡Más vale solos que mal acompañados!
CORO DE MUJERES (ELENA, BEATRIZ): Saquen sus trapos al sol, saquen los
esqueletos del armario.
SEMICORO DE HOMBRES (MATEO, LUISITO,
RODOLFO): Saquen sus
miserias a orear, ¡huelen a pecado y se nota!
ELENA: (Rompiendo la formación con saña,
empujando a Beatriz fuera del grupo) ¡Que hable Beatriz! Que mucho se la da
de dama respetable, pero ya Mateo le descubrió el gusto por el asfalto
derretido y las carreras clandestinas. ¡Yo ya me conozco sus trapitos!
BEATRIZ: (Descolocada por la traición,
defendiéndose) Yo por lo menos tengo una vida, Elena. No uso binoculares de
chismosa profesional, te sabes los secretos de todo el edificio. ¡Búscate un
novio, un perro, y déjanos vivir!
ELENA: (Ofendida) ¿Chismosa yo?
¡Solo repito lo que gritan las paredes! El sábado pasado te vieron de manita
sudada con el repartidor de pizza… ¡Y dicen que le diste un fajo enorme de
billetes!
(Todos en el escenario ahogan un
grito de sorpresa exagerado y se acercan como vecinos metiches).
MATEO: (Dando un paso al frente de
inmediato, defendiendo a Beatriz con energía desbordada) ¡Un momento! ¡Si
era el chico de la moto roja, ese motor tiene un carburador modificado que
rinde el doble! ¡Beatriz solo estaba financiando la ingeniería local! ¡Y el
poliamor es aerodinámico, Elena, no seas anticuada!
ESCENA 7: EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE
LOS ESQUELETOS
JULIÁN: (Saltando de su silla,
emocionado) ¡Eso! ¡La defensa mecánica y el veneno vecinal son oro puro!
¡Desnuden sus vicios privados! ¡A ver, Beatriz!
BEATRIZ: (Sin culpa, cruzándose de piernas
con orgullo) A ver, ¿ya me salieron todos persignados? Vivimos en una gran
ciudad, no en un pueblito moralino. Sí, le di un fajo de billetes. Y Marco, “El
repartidor”, entregó su alma y su cuerpo en una noche fabulosa de animación y
entretenimiento. Por eso le pagué muy bien. ¡Y Mateo está más que invitado a la
próxima para que revise la suspensión!
MATEO: (Orgulloso, acomodándose el
cuello) ¡Acepto el desafío mecánico!
ELENA: (Avanzando al frente, exasperada,
con voz quebrada) ¡Ay, por favor, Betty! ¿De como cuánto es tu pensión? ¡A
tus años debes tener un fideicomiso entero para pagar colágeno motorizado y
gigolos pizzeros! (Se le sale lo vulnerable) ¡Y eso la verdad no es
justo! Una se mata doce horas en la oficina corporativa, compra lencería cara,
lee libros de superación personal, ¡y solo me buscan tipos que quieren que les
pague la terapia o que me hablan de Manuel Acuña! ¡Tú te consigues un pizzero
stripper y yo solo colecciono exmaridos aburridos!
BEATRIZ: (Ablandándose un poco, divertida)
Bueno, Elena... el secreto está en soltar el freno de mano. Pero tú prefieres
el chisme.
ELENA: (Respingando, tratando de
recuperar la pose de ejecutiva, pero destilando envidia) ¡Mosquita muerta!
¡De dama respetable solo tienes tu carísimo maquillaje, Zorra!
ESCENA 8: LA LIBERACIÓN DE RODOLFO
RODOLFO: (Da un golpe en la mesa y se pone
de pie con los ojos iluminados) ¡Ya basta! ¡Saben qué... Beatriz y Mateo
tienen razón! ¡Al diablo las apariencias, al diablo, Manuel Acuña, y al diablo
las simulaciones!
JULIÁN: (Tomando notas, emocionado) ¡Sí!
¡Vamos al quiebre! ¡Al despertar del personaje!
RODOLFO: Es cierto: ¡Intento jugar al donjuán
con las mujeres para encajar en esta sociedad, pero la verdad es que... también
los hombres me laten! ¡Me ponen mal! ¡Y tú, Julián, con esos pantalones
ajustados de director, me tienes sin respiración desde las lecturas de mesa!
(Silencio dramático en el escenario.
Julián se queda paralizado con el bolígrafo en el aire).
JULIÁN: ¡Sublime! ¡Qué giro dramático! (Se
acomoda la playera, halagado) A ver, mi cuerpo es una obra de arte, lo sé,
pero yo soy el director; no puedo involucrarme, no sería prudente. ¡Necesitamos
un sustituto de urgencia! ¡Luisito! ¡Entra como el comodín del amor!
LUISITO: ¿Otra vez? ¡No, espérate, Julián!
Soy asistente de producción, no el sacacorchos de Rodolfo.
JULIÁN: ¡Es por amor al arte, Luisito! ¡Y tú
amas el teatro, lo sé! ¡Siéntate ahí! (Sienta a Luisito en una silla)
¡Acción!
RODOLFO: (Mira a Luisito, sonríe relajado,
divertido) Hola... me gusta tu playera rota. Es muy... urbana.
LUISITO: (Tímido) ¿En serio? La saqué
de la basura del teatro... pero gracias. Oye, ¿te gusta el cine de terror de
bajo presupuesto?
RODOLFO: ¡Me encanta! ¡Es mi placer culposo!
Sabes que tienes una bella sonrisa.
LUISITO: (Menos tímido) ¿De veras?
Nunca me lo habían dicho…
(Luisito y Rodolfo se miran con ojos
de enamorados).
(El Coro y Semicoro se unen en el
fondo y empiezan a aplaudir rítmicamente, celebrando el amor inesperado).
CORO (Elena y Beatriz): Son novios, se quieren… Son novios.
SEMICORO (Mateo): Son novios, son novios…
TODOS: Se tocan sus partes, se besan, se
agarran…. Sus partes…
ESCENAS 9: EL CLÍMAX DEL ABSURDO (EFECTO SLAPSTICK)
(Comienza una secuencia
coreográfica muy rápida impulsada por los gritos de Julián. Luces de discoteca).
MATEO: (A Beatriz, cruzándose a toda
velocidad) ¡Beatriz, tu motor necesita un cambio de aceite urgente!
BEATRIZ: (Esquivándolo con un paso de
baile) ¡Y tú necesitas una mujer de puro fuego en la pista, guapo!
RODOLFO: (Persiguiendo a Luisito)
¡Luisito, no iremos al cine, tú eres mi estreno mundial!
ELENA: (Se planta al frente del
escenario, se pone los binoculares gigantes al revés por la prisa, se los
acomoda bien y apunta directamente hacia la cabina de técnicos, gritando con
una sonrisa enorme de loca divertida) ¡A la chingada las apps de citas! ¡El
técnico de las luces me está mandando señales de humo con los reflectores! ¡Y
tiene unos brazos que sostienen cables de alta tensión! ¡Ese es mi tipo! ¡Voy
por ti, guapo!
LUISITO: (Vestido de mesero,
interrumpiendo a Rodolfo, con el celular pegado a la oreja) ¿Bueno?
¿Vampiros Karatecas a sus órdenes? (Conquistador) ¡Su cuenta, caballero!
¡Son quinientos pesos de propina y un beso de Luisito!
RODOLFO: ¡Venga el beso!
JULIÁN: (Gritando subido en una silla) ¡Más
ritmo! ¡Más velocidad! ¡Quiero más intensidad! ¡Colapsen, actores, colapsen!
(Cruces frenéticos. Mateo intenta
esquivar a Beatriz. Elena grita hacia la cabina tirando los binoculares y
Rodolfo tropieza con las sillas. Todos chocan en el centro del escenario y
colapsan en una montaña humana en el suelo, exhaustos y en posiciones ridículas.
Elena queda abrazada a una de las piernas de Mateo como si fuera un poste).
ESCENA 10: EL QUIEBRE META-TEATRAL
JULIÁN: (Sopla el silbato tres veces con
desesperación desde arriba de la silla) ¡CORTEN! ¡CORTEN! ¡CORTEN!
(El caos se detiene en seco. Entra la
luz blanca y cruda de un ensayo de mediodía. Los actores se quedan tirados,
exhaustos sobre el piso y las mesas rotas, sudando y respirando agitados).
JULIÁN: Hermoso... de verdad, qué joya de
arco dramático. El caos de la urbe personificado en sus cuerpos neuróticos. Es
arte puro, muchachos. Estética del desastre.
ELENA: (Fuera de personaje, soltando la
pierna de Mateo, incorporándose con dificultad, quitándose un tacón y sonriendo
aliviada) Julián... el ensayo va increíble, en serio... pero estamos
fundidos. Siento que corrí un maratón con tacones de aguja.
MATEO: (Quitándose el saco, sobándose la
rodilla) Sí, mi direc... el cuerpo ya no da para más. Se me acalambró el
esternón. Pero agarramos buen ritmo, ¿qué no?
RODOLFO: (Dándole una palmadita amistosa a
Luisito mientras lo ayuda a levantarse) Yo digo que el trabajo de hoy ya
dio sus frutos. ¿Qué les parece si vamos por unos tacos y unas cervezas bien
frías aquí a la vuelta? Yo invito.
ELENA: (Sacudiéndose el saco, compasiva
y risueña) Si Rodolfo invita, yo voy. Pero mejor nos quedamos aquí y
pedimos una pizza... prometo no espiar al repartidor poliamoroso, Betty.
BEATRIZ: (Riéndose, dándole un abrazo de
lado a Elena) Ay, Elenita, si quieres yo te paso el contacto de Marco,
tiene un amigo mecánico que te va a encantar. ¡Salgamos, necesitamos aire!
Tacos está perfecto.
RODOLFO: ¡Y cervezas!
LUISITO: ¡Y muchas cervezas!
JULIÁN: (Fascinado, bajándose de la silla
y guardando su libreta) ¡Aceptado! Nos ganamos a pulso ese descanso.
Váyanse yendo, los alcanzo en dos minutos.
(Los actores se levantan riendo, se
abrazan por los hombros, juntan un par de sillas caídas y van saliendo hacia
los camerinos. Elena va del brazo de Beatriz, riendo. Julián se queda solo en
el centro. Camina hacia el proscenio, mira directamente al público con una
sonrisa cómplice y reflexiva).
JULIÁN: Nota mental para el estreno... El
fracaso amoroso casi siempre tiene un premio de consolación.
Julián guiña un ojo al público.
OSCURO RÁPIDO
FIN DE LA OBRA

