
Amores
de banqueta
(Comedia
Vintage)
Espacio escénico: Afuera de un lujoso edificio de departamentos de los años 70 en alguna colonia como la del Valle, Ciudad de México. Hay un jardín bien cuidado y una reja de
forja con interfón.
PERSONAJES:
- EL MOFLES:
Mecánico del rumbo. Overol engrasado, patillas de hacha, camisa abierta
enseñando el pecho peludo, llave estilsón grandota.
- EL LIC. PLUTARCO:
Burócrata. Traje de poliéster verde limón ajustado, pantalón acampanado,
corbata ancha, lentes de armazón grueso, portafolios.
- CRISTY:
La "muchacha" de la casa. Uniforme rosa pastel, pupilentes verdes, peinado
de mucho crepé. Masca chicle con destreza.
- DON GASTÓN y DOÑA CUQUITA:
Los patrones "nuevos ricos".
- EL GASERO, EL CARNICERO y EL TESTIGO
DE JEHOVÁ: Vendedores y demás.
- EL JOHNNY:
El novio de Cristy. Taxista ponedor.
ESCENA
1: EL ENCUENTRO EN LA BANQUETA
Amanece
en la Col. Del Valle. EL MOFLES está recargado en la reja del edificio,
limpiando su llave inglesa con un trapo. Llega caminando rápido EL LIC.
PLUTARCO. El Mofles se le queda viendo de arriba a abajo, deteniéndose un
segundo de más en el pantalón acampanado y el ajuste del traje del Licenciado.
MOFLES
¡Újule,
Licenciado! ¿Qué pasó? ¿Viene a sacarle punta al lápiz tan temprano, o nomás
anda buscando dónde meter su papeleo?
(Lo mira a los ojos fijamente)
PLUTARCO
(Se
acomoda la corbata, y toca como sin querer
el overol del Mofles)
Más respeto, maestro. Que yo vengo a revisar los asuntos internos... Traigo un
paquete grande lleno de... propuestas. Y
vengo a ver si cabe en el buzón de Cristy.
MOFLES
(Acercándose
un poco más de lo necesario)
Uy, Licenciado... para ese buzón usted trae puro fólder de los que se doblan, y sin costilla.... Mire, Lic... aquí el que
ajusta la maquinaria pesada soy yo. Cuando algo rechina por atrás, yo le meto
mano al chasis y se lo dejo suavecito...
PLUTARCO
(Sin
retroceder, sosteniéndole la mirada)
Ay, no me haga reír, Mofles. Yo sí sé cómo abrir un expediente por detrás sin
doblar la hoja...
CRISTY
sale a la reja con una escoba. Masca un chicle y hace una bomba que explota.
Los dos hombres se ponen en pose de galanes.
CRISTY
Par
de babosos. A ver si van guardando su herramienta y sus papelitos, que en este
edificio no hay taller mecánico ni archivo muerto. ¿Qué se les ofrece o a qué
hora circulan, o cómo?
MOFLES
¡Cristy
de mi corazón! Nomás cuidando tu entrada, mi reina. Ya sabes que yo te cuido la
delantera y la defensa.
PLUTARCO
Yo
le traje este regalito, hermosa. (Saca un Gansito aplastado de su
portafolios) Un dulce para otro dulce. Y en la quincena, la llevo a los
tacos al pastor.
ESCENA
2: DESFILE DE VENDEDORES
Se
escucha un grito a lo lejos: "¡Gaaaaaaas!". Llega el GASERO rodando
un cilindro.
GASERO
¡El
gas, señorita Cristy! ¿Se lo subo arriba o se lo meto al patio
de atrás?
MOFLES
(Poniéndose
en medio, amenazando con la llave inglesa)
¡Tú no le subes ni le... das nada a la niña, mugroso! El único que le acomoda el tanque aquí
soy yo. ¡Órale, lléguele, ahuecando el ala!
El
Gasero se va. En eso llega el CARNICERO con un paquete de papel estraza.
CARNICERO
Cristy,
te traigo el chorizo de Toluca para que se lo coman sus patrones. A ti te guardé dos buenas
longanizas extra, pa' tus antojos.
PLUTARCO
(Empujando
al Carnicero con su portafolios)
¡Sáquese con su tripa a otro lado! Aquí la señorita es de puro corte fino.
El
Carnicero huye dejando el paquete en la reja. Llega un señor de traje muy
pulcro, maletín y una gran sonrisa: EL TESTIGO DE JEHOVÁ.
TESTIGO
Buenos
días, hermanos. ¿Tienen un minuto para hablar de la venida...?
MOFLES
y PLUTARCO
(Al
unísono, gritando ofendidísimos)
¡AQUÍ EL ÚNICO QUE SE VIENE SOY YO!
Al
darse cuenta de lo que gritaron al mismo tiempo, Mofles y Plutarco se voltean a
ver fijamente. Se sonrojan levemente y carraspean, acomodándose la ropa,
olvidándose de Cristy por un momento. El Testigo huye santiguándose.
ESCENA
3: LOS PATRONES
Aparecen
caminando DON GASTÓN y DOÑA CUQUITA, cargados de bolsas de Liverpool.
DOÑA
CUQUITA
¡Jesús,
María y San José! Gastón, mira nada más qué gentuza hay tapando la entrada.
¡Cristina! ¿Por qué dejas que esta bola de pelados ronden nuestra propiedad?
DON
GASTÓN
¡A
ver, ustedes! ¡Sáquense de aquí o llamo a la patrulla!
CRISTY
Ay,
don Gastón, yo ni los topo. Son este par, que uno me quiere pulir la carrocería
y el otro me quiere sellar las actas.
ESCENA
4: EL RUIDO DEL MOTOR
De
pronto, se escucha el claxon estruendoso de un auto que toca "La
Cucaracha". Un rechinar de llantas. Entra a cuadro caminando con todo el
"swing" de los 70s, EL JOHNNY, con chamarra de piel y lentes oscuros
gigantes.
JOHNNY
(Mascando
un palillo)
¡Epa, epa, epa! ¡Me le bajan dos rayitas al tocadiscos! ¿Qué pasó, mi
reinititita de oro? ¿Ya nos vamos o qué?
CRISTY
(La
cara se le ilumina. Tira la escoba)
¡Johnny de mi corazón! Ya rugiste, león. Con la novedad, mis patrones, que es
mi prometido. ¡Ahí le dejo su escoba y su chorizo! Vámonos, Johnny, que ya me
anda por estrenar los forros de peluche de tu taxi.
Cristy
y Johnny se van abrazados. Don Gastón y Doña Cuquita, indignados, entran al
edificio azotando la reja.
ESCENA
5: EL DESENLACE Y LA AFINACIÓN
La
calle queda en un silencio total. El Mofles y el Lic. Plutarco se quedan solos
en la banqueta, mirando hacia donde se fue el taxi. Poco a poco, la hostilidad
desaparece. El aire se siente distinto. Se voltean a ver lentamente.
MOFLES
(Jugando
nerviosamente con su enorme llave estilsón, arrastrando las palabras)
Híjole, Licenciado... Maldita sea la suerte. Tanto aflojar la tuerca... para nada.
PLUTARCO
(Baja
su portafolios al suelo. Se quita los lentes de armazón grueso y lo mira con
una profundidad inesperada)
Así es, maestro... Y uno con el expediente tan abierto, con tanto trámite
atorado...
El
Mofles da un paso lento hacia Plutarco, acortando la distancia. Ya no hay enojo,
solo simpatía súbita.
MOFLES
(Bajando
la voz)
Pues yo ya se lo había dicho... mi llave maestra ajusta cualquier pieza. Nomás
es cosa de encontrar... la tuerca correcta. Digo, para no desperdiciar tanta
energía.
PLUTARCO
(Sonriendo,
mirando la camisa desabotonada del Mofles)
Dicen las malas lenguas que a dos cuadras está la cantina "La Última
Copa"... Que dicen que tiene mucho ambiente, dicen, para la gente de ambiente, sabe. ¿Qué le parece si vamos, nos tomamos unos buenos tragos... y ... vemos qué clase de papeleo armamos juntos?
MOFLES
(Le
quita suavemente el portafolios a Plutarco de las manos para cargarlo él)
Ya rugió el león, mi Licenciado. Usted ponga los tragos... que yo invito.
Plutarco,
con mucha suavidad, le acomoda el cuello del overol engrasado al Mofles. El
Mofles lo abraza como a un verdadero cuate. Dan un par de pasos juntitos, pero
de pronto Plutarco se detiene.
PLUTARCO
Oiga,
mi Mofles... Pero con este calor, la cantina se me hace muy lejos para irnos
caminando.
MOFLES
Tiene
la boca llena de razón, amigo. Mejor vamos a acelerar el trámite, como ustedes
dicen, los licenciados digo...
PLUTARCO
Nunca
mejor dicho, me leyó la mente porque me muero de sed.
Ambos
se paran en la orilla de la banqueta, levantan el brazo al mismo tiempo con
mucho estilo setentero y miran hacia la avenida.
MOFLES
Y PLUTARCO
(Al
unísono, a todo pulmón)
¡¡¡TAAAAXIIII!!!
Se
escucha el fuerte rechinido de llantas de un vocho frenando de golpe. Los dos
se van corriendo abrazados hacia el auto. Comienza a sonar a todo volumen una
cumbia de Los Ángeles Negros mientras la escena hace un fundido a negro.
TELÓN