El sueño de la TARÁNTULA
(El karma tiene ocho patas).
Farsa cómica en un acto
De Benjamin Gavarre
PERSONAJES:
- BOB: Hombre siempre exaltado,
pero de buen corazón, atormentado por haber matado a una enorme araña.
- OLGA: Entidad
arácnido-inmobiliaria. Viste un traje sastre color coral intenso con
cuello y puños de peluche negro atigrado (como patas de tarántula) y seis
botones negros brillantes al frente como ojos de arácnido.
- CAMILA: La vecina de al lado.
Paranoica, metiche y justiciera de condominio. Lleva visera para el sol y
un matamoscas.
- NEO: Pareja de Bob. Práctico,
obsesivo del bricolaje; primero en escena y luego una presencia constante
a través del altavoz del teléfono.
- CHUCHITO: Un perrito cocker spaniel
adorable (puede ser un títere muy expresivo manipulado a la vista o un
muñeco en una camita con ruedas que Bob mueve por todo el escenario para
protegerlo).
Un Loft moderno de un solo gran espacio
abierto. A la izquierda, un enorme ventanal de vidrio corredizo que da a
las áreas comunes del condominio (Afuera hace un calor infernal). Al
centro-izquierda, una cocineta con barra y un horno de estufa grande
cuya puerta se abre hacia el público (con luz roja interna). Al centro-derecha,
dos escalones suben a una plataforma baja (el área íntima del loft) donde hay
un sillón-cama matrimonial muy elegante y el cojín real de CHUCHITO.
Al fondo, una puerta que da al patio de servicio (donde está el boiler).
Paredes de Tablaroca ridículamente delgadas.
ESCENA 1: El karma tiene ocho patas
(Sol abrasador afuera del ventanal. Se oyen
gritos lejanos de niños, pelotazos y la alarma de un coche: ¡PIII, PIII, PIII! BOB,
en bermudas, espía por el ventanal mientras abraza a CHUCHITO. NEO
sale del patio de servicio secándose el sudor con una toalla, cargando una caja
de herramientas y un rollo de malla metálica).
BOB:
Cuarenta grados, la alberca vacía porque el agua parece sopa de fideos, y los
niños dando vueltas en bicicleta como TDAH sin medicación. ¡Y ESTAS VENTANAS,
Neo! ¿A quién se le ocurre diseñar NADA con paredes de vidrio? ¡Estamos en una
pecera! Si pasa una vieja metiche nos ve hasta las amígdalas… y si se nos
estrella un auto sin frenos nos quedamos sin amígdalas y sin nariz… y todos
muertos, claro.
(Por afuera del ventanal, OLGA pasa
caminando muy despacio, con pasos mecánicos de insecto. Lleva carpetas bajo el
brazo y se queda mirando hacia adentro un segundo con la cabeza ladeada antes
de seguir. Bob no la ve porque está volteando hacia Neo; Neo la ve de reojo
pero cree que es cualquier vecina).
NEO:
Ya deja de quejarte por las ventanas, Bob… Lo peor de lo peor es este patio de
servicio que parece madriguera de alimañas y yerba mala. Se me acabó la malla
metálica para tapar el hueco detrás del boiler. Me lanzo rápido al Home Depot y regreso antes de que se metan alacranes,
víboras y cocodrilos.
BOB:
(Acariciando las orejas de Chuchito con culpa trágica). Y tarántulas, amor…
Tarántulas… Cocodrilos no se han metido, pero… Todavía tengo en la conciencia la
MUERTE DE LA TARÁNTULA! Allí estaba ella con sus miles de ojos negros
brillantes, junto al refrigerador, tan peluda, tan mirona, y pues le di con el
directorio telefónico! Y luego busco en Google y resulta que era una Brachypelma,
especie pacífica, inofensiva, comedora de plagas... ¡Maté a un ser inocente,
Neo! ¡Chuchito me vio hacerlo y ya no me respeta como antes!
NEO:
(Riendo, dándole un beso rápido). Chuchito te respeta y te ama porque es
lo único que sabe hacer. No tardo ni cuarenta minutos, voy por la malla y el
silicón. Te marco. ¡No te metas en problemas! Solo mata cucarachas, no
alacranes, no tarántulas, y no definitivo: no iguanas… (Sale por la puerta
principal).
BOB:
(Gritándole). ¡Tráete un insecticida por si las dudas, pero que sea
ecológico para no acumular más karma!
(En cuanto se cierra la puerta, la cabeza de CAMILA
aparece de golpe pegada por fuera del gran ventanal de vidrio, aplastando la
nariz contra el cristal).
CAMILA:
¡Oiga, vecino! ¡Ya lo oí que se estaba quejando de mis tortugas. Ellas se
escapan de vez en cuando pero le aseguro que no se han metido en su casa… Oiga
y deje de estar escuchando mis conversaciones…
BOB:
(Pegando un brinco con Chuchito en brazos). ¡Ay, CAMILA, no se me
aparezca que soy prediabético! Le juro que yo no la escucho, yo no escucho sus
conversaciones… Las suyas…
CAMILA:
¡Eso dice! Y entonces cómo supo de mis
tortugas. ¡Ah, oiga vecino, ya se dio cuenta de que la ruca esa del traje
sastre no deja de pasar por enfrente! La del traje rarito. ¡Camina como
midiendo las casas! Ah, ¡que ni se le ocurra medirme mi propiedad! Mire, allá
viene… ¡Va a tocarle su timbre! (Camila
se agacha y desaparece).
(Suena el timbre: ¡DING-DONG! La silueta de OLGA
aparece detrás del ventanal empañado por el sol. Toca el vidrio con sus uñas
negras: Tic, tic, tic).
BOB:
(En pánico, escondiéndose detrás de la barra de la cocina y gritando con una
graciosa voz ronca). ¡Aquí no es! ¡Aquí
no hay nadie! ¡Salimos todos de vacaciones!
OLGA:
(Desde afuera, con voz dulce y metálica). Caballero... le estoy viendo
las bermudas por el reflejo del microondas.
BOB:
(Sudando frío, inventando a lo loco). ¡Bueno, sí estoy, pero no le puedo
abrir porque estoy desnudo… y además
tengo un pastel… de carne en el horno! Sí… Estoy componiendo un apagador que
hizo corto circuito y puede hasta quemar la casa!
CAMILA:
(Asomando media cabeza por la esquina del ventanal). ¡Oiga, Ni se le
ocurra quemar nada, no sea vengativo, mis tortugas son inofensivas.
BOB:
(Corriendo hacia el ventanal para calmar a la vecina, dándole la espalda al
interior del loft). ¡No, CAMILA, por piedad! Yo ni conozco a sus tortugas…
No me gustan las tortugas… No, no quise decir eso… Mire, no es con usted… es
que esa mujer me da mucho miedo! ¡Tiene un aura muy negra!
CAMILA: ¡Verdad que sí! ¡Yo desde que la vi supe que era
malvada!
(MAGIA ESCÉNICA DE FARSA: Mientras Bob
manotea frente al ventanal izquierdo discutiendo con CAMILA, la puerta del
horno o la cortina del fondo se mueve sola y OLGA aparece sentada
impecablemente en el sillón-cama del loft, acariciando a CHUCHITO, que
la mira hipnotizado. Olga sostiene un enorme manojo de llaves antiguas).
CAMILA:
(Bajando la voz, mirando por encima del hombro de Bob con terror).
Vecino... Es una bruja, ya no está afuera.
BOB:
¡Qué alivio, funcionaron mis mentiras!
CAMILA:
¡No, baboso, ya no está afuera… porque está…
está adentro de su casa! ¡Se le metió! (CAMILA desaparece de golpe).
ESCENA 2: La telaraña hipotecaria y la cama tendida
(BOB gira lentamente como en película
de terror. Ve a OLGA sentada en su sillón-cama, haciendo sonar las
llaves: Clin, clin. Bob se lleva las manos a la cabeza).
BOB:
...Me dio una insolación. Estoy alucinando. Señora, ¡¿con el permiso de quién
se ha metido a mi casa!?... ¿Y por dónde entró si tenía yo puesto el
cerrojo?
OLGA:
(Con sonrisa inamovible, moviendo los dedos como patas de araña sobre su
falda). Por la rendija detrás del boiler, Bob. Tu marido dejó el hueco
abierto. Qué lindo está tu loft... y qué sabroso se ve este precioso nene…
Chuchito, si te habían dicho que eres un amor. (Acaricia a Chuchito con una
uña negra).
BOB:
(Corriendo a rescatar a Chuchito y poniéndolo detrás de él). ¡No se
llama Chuchito y no me lo toque! Mire, señora... Usted, como se llame, si viene
a ofrecerme un seguro de vida o un terreno en la playa, de una vez le digo que
en este momento no...
OLGA:
(Levantándose con elegancia arácnida y acorralándolo con verborrea
vertiginosa). Olga Catráz, para servirte, de Alcatraz inmobiliaria. No
vengo a venderte nada, Bob, pero nada queda nunca atrás, nunca, nunca, nada
atrás. Vengo a ejecutar una subrogación fiduciaria de usufructo kármico con
tasa moratoria por aplastamiento doloso en primer grado.
BOB:
¡¿Cómo, cómo?!
OLGA:
Que cuando el titular de un inmueble aplasta con las páginas amarillas a un
inquilino octópodo preexistente, se activa la cláusula de adjudicación
automática sin derecho a fianza. Pero no te asustes... (Cambia de tono a
uno absurdamente sensual; de un tirón rápido despliega el sillón convirtiéndolo
en una cama matrimonial tendida con sábanas de satín rojo).
...podemos negociarlo en lo oscurito.
BOB:
(Pegando un salto hacia atrás, escandalizado). ¡¿En qué momento…?! ¡Oiga…
Olga… Espéreme, señora, creo que aquí hay una confusión espantosa! Cuando grité
que estaba desnudo horneando carne era una metáfora defensiva, ¡yo no la invité
a mi cama, ni nada!
OLGA:
(Sentándose en la cama, dando palmaditas seductoras al colchón y esponjando
las almohadas). Ay, Bob, no seas tímido, no te quedes ahí parado como
escoba. Ven... siéntate en la orillita. Relaja el abdomen. Deja que te envuelva
en mi red de pagos chiquitos...
BOB:
(Con un pudor cómico, sentándose apenas con un centímetro de cadera en la
esquina más lejana de la cama, tieso y abrazando una almohada como escudo).
Mire, señora... usted tiene unas hombreras muy imponentes, un peluche muy...
exótico, pero yo no sé cómo se atreve...
OLGA:
(Gateando por el colchón hacia él como tarántula cazadora). Tú tienes la
propiedad y yo tengo el apetito, Bob. Si nos fusionamos en régimen de sociedad
conyugal arácnida... aunque claro, ya sabemos qué les pasa a los machos después
del apareamiento con nosotras...
BOB:
(Levantándose de un resorte). ¡Ah, no! ¡Ni fusión, ni crédito puente, ni
me va a comer la cabeza después del postre! ¡No le acepto ninguna propuesta!
OLGA:
(Su rostro se transforma: se vuelve rígida, feroz, con voz cavernosa).
Bueno, Bob. Intenté hacerlo por la vía amable. Como no cooperas, te lo diré sin
rodeos notariales: Esta casa es mía. (Agarra “tiernamente” al perro) Y Chuchito
también se queda conmigo. Desde ahora es mi propiedad… ¡verdad, precioso?
BOB:
¡¿Mi casa y Chuchito?! (Rescata a Chuchín) ¡Sobre mi cadáver! ¡Lárguese de aquí ahora
mismo!
OLGA:
(Enseñándole las llaves y empezando a desabrocharse la blusa color coral con
malicia calculada). Tengo las llaves, tengo escrituras fechadas en el
Jurásico y, si das un paso más, me arranco el sostén, salgo al jardín y grito
frente a todas las mamás de los niños en triciclo que me metiste a tu loft para
mancillar mi honor inmobiliario.
BOB:
(Soltando una carcajada nerviosa e histérica). ¡Jajajaja! ¡Señora Olga,
por el amor de Dios, abróchese eso! ¡Con esta facha de que decoro con piedritas
blancas y horneo pays de queso, nadie en este condominio le va a creer que yo me
la quise…! Nadie, nadie lo iba a creer, nadie. ¿Mas claro? ¡Yo juego en otro equipo, Olguita! ¡Es más,
soy el capitán de la selección contraria!
OLGA:
(Con la mano en el broche del sostén). Al juez calificador no le importa
tu alineación deportiva cuando vea mis ocho ojos llorando...
(En ese instante suena el teléfono de Bob en
la barra, entrando directo en altavoz).
VOZ DE NEO (Por el altavoz): ¡Amor! Oye, estoy atorado aquí en el
retorno Kukulkán, un camión tiró bolsas de cocos. ¿Ya sacaste la basura
orgánica? No se te olvide darle su media pastilla a Chuchín.
BOB:
(Corriendo al teléfono). ¡Neo, regrésate volando! ¡Se nos metió una
cucaracha! Peor, un cocodrilo, un lagarto rabioso, una tarántula de
cuatrocientos ojos… dice que la casa es suya y se quiere quedar sin brassier ni
nada en nuestra propia cama para meterme
al bote!
VOZ DE NEO (Con interferencia): ¿Qué? ¡¿Se metió una cucaracha??, pues aplástala…
¡usa tu chancla!… Oye, Bob, se corta horrible, amor, ya voy a pasar por el
túnel, te marco... ¡Piii, piii, piii!
ESCENA 3: La decapitación y el horno a 300 grados
OLGA:
(Sacando un pergamino negro y poniéndole un collar de embargo a Chuchito).
Nadie vendrá a salvarte, Bob. Ni Neo, ni la policía. La única forma de anular
mi escritura... es matándome. ¿Te atreves a aplastarme como a mi prima Sara el
martes pasado?
BOB:
(Viendo que Olga agarra el cojín de Chuchito, entra en estado de locura
berserker). ¡Sara?, Sara, claro, Sara tenía que ser… Por qué no Bruno, o José…
Sara, Sara, perdonam,e, no sabía lo que hacía… Pero no es justo, no es
equivalente… ¡Con mi casa no se
mete, y menos con Chuchito, ¡con mi Chucho no se mete nadie!, ¡maldita
tarántula vintage!
(De pronto, CAMILA abre de golpe una
hoja del ventanal corredizo. Trae puesto un casco de bicicleta y sostiene una
bandeja).
CAMILA:
¡Vecino, aguante! ¡Ya vi por los binoculares que es del Cártel del Despojo!
¡Agarre esto, era de mi difunto marido que hacía números de magia con manzanas!
(Le lanza un cuchillo gigante retráctil y vuelve a cerrar el
ventanal).
BOB:
(Atrapando el cuchillo en el aire). ¡Gracias, CAMILA! ¡Ahora sí, muere,
muere, maldita araña, maldita bruja usurpadora!
(Bob se lanza sobre Olga y le clava el
cuchillo gigante de utilería en el pecho diez veces seguidas con efectos de
sonido de resorte oxidado: ¡Boing, boing, boing! Olga grita, da vueltas
teatrales y cae "muerta" de espaldas sobre la cama matrimonial).
BOB:
(Jadeando, limpiándose el sudor). Listo, Chuchito. Ya murió el engendro.
Voy por una bolsa negra.
(Apenas Bob se da la vuelta, OLGA se
levanta como resorte sin doblar las rodillas).
OLGA:
¡La comisión por apertura es inmortal, Bob!
BOB:
¡Aaaagh! (Agarra un trapeador de la cocina y le da de espadazos;
luego se le echa encima en una llave de lucha libre mexicana). ¡Pues a ver
cómo cobras comisión sin cabeza, sabandija!
(En el forcejeo farsesco detrás del respaldo
de la cama, Bob da un tirón monumental y le arranca la cabeza a Olga
—una cabeza de maniquí idéntica a la actriz, con la peluca rubia y las gafas
puestas, mientras la actriz esconde su verdadera cabeza dentro del cuello alto
de peluche negro del saco, siguiendo de pie a tientas—).
BOB:
(Sosteniendo la cabeza de maniquí por los pelos, asqueado). ¡Guácala! ¡Está
toda húmeda y viscosa!
OLGA (Voz de la actriz hablando como si
saliera de la cabeza en manos de Bob):
¡Suéltame, iluso! ¡Tu deuda no ha muerto! ¡Aunque me separes de mi cuerpo sigo
cobrándote intereses, sobre intereses, sobre intereses…! ¡La casa es mía, mía,
mía!
BOB:
(Desesperado porque la cabeza no se calla y el cuerpo descabezado de Olga
camina chocando contra los muebles intentando atrapar a Chuchito). ¡¿Ah,
sí?! ¡¿No te callas?! ¡Pues a ver dentro del horno sigues con tu blablabla,
bruja!
(Bob corre a la estufa, abre la puerta del horno
—que se ilumina con un foco rojo infernal y echa humo de hielo seco—, mete la
cabeza de la bruja adentro, cierra de un portazo y gira todas las perillas).
BOB:
¡Tres horas a trescientos grados en modo rostizar! ¡A ver si así sigues
hablando de intereses!
OLGA (Con voz amplificada con eco desde dentro
del horno, mientras el cuerpo sin cabeza baila macabramente sobre la cama): ¡El fuego no me hace nada, Bob! ¡Vengo del
infierno de las deudas contraídas! ¡Yo no puedo morir! ¡Para que yo desaparezca
de tu vida... el que tiene que morir eres tú!
ESCENA 4: Inmolación de utilería y el Flit salvador
BOB:
(Acorralado entre el horno que grita y el cuerpo sin cabeza que avanza hacia
él; mira a público con solemnidad absurda). Es verdad... Tiene toda la
lógica del karma. Si es una proyección de mi mente culpable, ¡tengo que
destruir el cerebro del soñador! ¡Si me mato yo, te quedas sin escenario y
encima te acusan de homicidio, bruja estúpida! ¡Por ti, Chuchito! Por Neo! ¡Por
la cancelación de los intereses perpetuos!
(Bob toma el cuchillo retráctil y, en un gesto
de tragedia griega ridícula, se lo clava en el pecho y luego hace como que se
rebana el pescuezo: ¡Zas, zas! Saca la lengua y cae "muerto" y tieso
en el suelo de la sala).
(Pausa. El cuerpo de OLGA se detiene.
Va tranquilamente al horno, abre la puerta con un guante de cocina, saca su
propia cabeza humeante, se la vuelve a colocar sobre los hombros —la actriz
saca la cabeza del cuello y se acomoda la peluca chamuscada— y suspira
triunfal).
OLGA:
Qué fácil. Propiedad adjudicada por defunción del deudor. (Toma su carpeta).
CAMILA:
(Asomándose por el ventanal). ¡Vecino Bob! ¿Ya mató a la tarántula esa o
le hablo a la Guardia Nacional?
OLGA:
(Acercándose al ventanal con sonrisa malévola). El vecino Bob acaba de pagar
su deuda, CAMILA... pero no se mueva, que ahorita mismo me paso a su
departamento por el hueco del boiler para embargarle a sus tortuguitas.
CAMILA:
¡Jesús, María y san José! ¡Vecino, no sea flojo, levántese y échele de este,
que es del bueno para las arañas panteoneras!
(CAMILA avienta por el ventanal un bote
gigante de aerosol matabichos —"FLIT ULTRA ARÁCNIDOS"— que rueda
hasta quedar junto a la mano de Bob. Bob, tirado en el piso, abre un ojo. Mira
el bote de insecticida. Mira a público).
BOB:
(En un susurro épico). Claro... ¡Si es araña, no se mata con cuchillo...
se mata con Baygón: que las mata bien muertas!
(Justo cuando Olga está a punto de meter a
Chuchito en un maletín, Bob se levanta de un salto mortal, destapa el aerosol y
apunta con ambas manos como si fuera Harry el Sucio).
BOB:
¡Oiga, licenciada Olga! ¡Fírmeme esta cláusula de anulación!
(Bob aprieta la válvula. Sale un chorro
larguísimo de humo blanco con olor a lavanda barata directo a la cara de Olga:
¡PSSSSSSSSSSSHHHHHHHH!).
OLGA:
(Soltando un alarido agudo de insecto, encogiéndose de brazos y piernas como
araña fumigada). ¡Aaaah! ¡Noooo! ¡Cipermetrina en aerosol del pasillo
cuatro del súper! ¡Se me engarrotan los quelíceros! ¡Se me apesta el reporte
fotográfico! ¡Maldito seas, Bob, te veré en el buró de créditoooo...!
(Olga cae de espaldas sobre la cama
matrimonial, levanta los brazos y las piernas rígidas hacia el techo, tiembla
tres segundos haciendo "bzzzzz" y queda completamente tiesa, patas
arriba).
BOB:
(Soplando la boquilla del bote de Flit como si fuera un revólver). Casa
libre de deudas. Karma liberado. Bob:
10, tarántula malvada: cero.
(OSCURO SÚBITO. Sonido de descarga eléctrica o
despertador).
ESCENA 5: El despertar
(La luz vuelve suave, de atardecer tranquilo.
La cama vuelve a estar plegada como sillón normal. El horno está apagado. No
hay rastro de Olga. BOB está tirado en el sillón abrazando el bote de
Flit como si fuera un osito de peluche, empapado en sudor. Suena el teléfono en
altavoz. Bob despierta dando un grito ahogado).
BOB:
¡¡Aaaah!! ¡¿Mi cabeza?! ¿Mi cuello está bien? (Se toca el cuello y la cara,
aliviado). ¡Sí tengo cabeza y cuello! Todo en su lugar. ¡Chuchito, estamos vivos!
VOZ DE NEO (Por el altavoz): ¡Amor, ya estoy aquí abajo abriendo el
portón! Perdón por la tardanza. ¿Todo bien?
BOB:
(Temblando, hablando a mil por hora). ¡Neo, no tienes idea! ¡Me quedé
dormido en el sillón y tuve una pesadilla espantosa! ¡Fue tan real, amor! ¡La
mujer esa del traje coral era la reencarnación de la tarántula que maté! ¡Se
metió por el boiler, se quiso en la cama, se quería quedar con la casa y con Chuchito,
le metí la cabeza al horno con el pastel de carne, me suicidé con un cuchillo y
al final CAMILA me dio un insecticida y quedó patas para arriba! ¡No sabes la
clase de araña que…!
(En ese momento se abre la puerta principal y
entra NEO cargando las bolsas del Home Depot. Viene sonriendo).
NEO:
Jajaja, te pasas, pobres arañas… Sí sabes que son inofensivas no… casi todas.
Ya traje la malla metálica, ahorita mismo tapo ese hueco para que duermas en
paz. No más arañas, lagartos, alacranes… Tortugas… Ah, por cierto... me encontré a CAMILA aquí
afuera.
BOB:
(Helado). ¿Y qué te dijo? Perdió a su tortuga, seguro.
NEO:
No nada, muy amable, me dijo que ya le dio permiso de pasar a su baño a la
nueva administradora del condominio... una señora muy elegante de traje sastre coral
que nos viene a revisar las escrituras. Creo que ya viene subiendo.
(Suena el timbre de la puerta: ¡DING-DONG! Y
se escucha el "tic, tic, tic" de unas uñas largas en el cristal del
ventanal. Bob mira a Neo, mira a Chuchito, levanta el bote de Flit en una mano
y el cuchillo de plástico en la otra).
BOB:
(Gritando hacia la puerta con voz de demente). ¡No hay nadie! ¡Y el
horno ya se está precalentado a trescientos grados! ¡CHUCHITOOOO!
(APAGÓN RÁPIDO Y TELÓN).
