Introducción a la obra
"El juego que todos jugamos" es una de las obras más emblemáticas del polifacético artista chileno Alejandro Jodorowsky (nacido en 1929). Jodorowsky es conocido mundialmente por su enfoque vanguardista y surrealista en el cine (El Topo, La Montaña Sagrada), el cómic (El Incal), la literatura y su propia terapia denominada "psicomagia".
Esta obra no es teatro convencional. No esperes una historia lineal con inicio, nudo y desenlace tradicionales. Es, más bien, una sátira feroz y un análisis psicológico de la sociedad. A través de una estructura fragmentada y experimental, los actores rompen constantemente la "cuarta pared", dirigiéndose directamente al público y cuestionando su propio papel como intérpretes.
La obra disecciona las máscaras sociales que utilizamos, los roles prefabricados que asumimos (el macho, la madre abnegada, el político corrupto, la víctima) y, sobre todo, la profunda necesidad humana de reconocimiento y afecto (lo que en la obra llaman "caricias"), y cómo la falta de esto nos lleva a jugar juegos neuróticos y destructivos. Es una invitación, a veces agresiva y a veces humorística, a dejar de fingir y empezar a vivir auténticamente.
"El juego que todos jugamos", una pieza fundamental del teatro de vanguardia en México, escrita y dirigida originalmente por Alejandro Jodorowsky en 1970.
Más que una obra dramática, este texto nació como un experimento de "psicoteatro". En su estreno, rompió récords de permanencia en cartelera al proponer una dinámica donde los actores no interpretaban personajes, sino que se presentaban como seres humanos en busca de su propia identidad. Basada en las teorías del Análisis Transaccional (Eric Berne) y la Psicología Humanista, la obra busca desnudar los "juegos" neuróticos que las personas utilizamos para evitar la verdadera intimidad.
El Sustento Intelectual de "El Juego que Todos Jugamos"
Para entender la obra, es vital saber que Jodorowsky no inventó los "juegos" al azar. Se basó en las corrientes de la psicología humanista y el análisis transaccional que estaban en auge en los años 60 y 70. Qué aporta cada libro a la trama:
1. Los juegos en que participamos – Dr. Eric Berne
Es la base principal de la obra. Berne es el padre del Análisis Transaccional. Su teoría dice que las personas interactuamos desde tres estados: Padre, Adulto o Niño. Cuando las personas no pueden tener una intimidad real, se dedican a "jugar" juegos psicológicos (como el de la "madre mártir" o el "marido que pide consejo para luego quejarse") para obtener atención o "caricias".
2. Yo estoy bien, tú estás bien – Dr. Thomas Harris
Este libro popularizó las ideas de Berne. Explica las cuatro posiciones ante la vida. La obra menciona específicamente la de "Yo estoy bien, tú estás mal", que es el origen de los prejuicios, la guerra y el desprecio hacia los demás que vemos en los diálogos de los actores.
3. Ciencia y conducta humana – Dr. B.F. Skinner
Skinner fue el máximo representante del conductismo. Su libro analiza cómo el entorno y los refuerzos (premios y castigos) moldean nuestra conducta. Jodorowsky usa esto para mostrar que somos como las "ratas de laboratorio" mencionadas en la escena diez: actuamos según nos han condicionado desde niños.
4. La agresividad humana – Anthony Storr
Storr analiza por qué el ser humano es tan violento. Jodorowsky utiliza estas ideas para cuestionar si la agresividad es algo natural o si es una respuesta a la represión de la sociedad. En la obra, la agresividad sale a flote cuando los personajes se cansan de "jugar" y muestran su verdadera desesperación.
5. El arte de amar – Dr. Erich Fromm
Uno de los libros más famosos del siglo XX. Fromm argumenta que el amor no es algo que "te sucede", sino un arte que requiere aprendizaje y esfuerzo. La obra termina con esta nota: el miedo a vivir es, en realidad, miedo a amar y a ser vulnerable. La "solución" que proponen en los zapatos es, en esencia, la capacidad de amar de forma auténtica.
6. Las formas ocultas de la propaganda – Dr. Vance Packard
Este libro es una crítica al consumismo y a cómo la publicidad utiliza la psicología para manipularnos. Se ve claramente en la escena donde Isabel empieza a gritar marcas comerciales (Coca-Cola, Marlboro). Jodorowsky nos dice que somos "esclavos" de deseos que ni siquiera son nuestros.
Nota Crítica sobre la Diversidad y el Contexto
Es importante que el lector actual se acerque a este texto con una mirada histórica y analítica. Al ser una obra escrita hace más de medio siglo, refleja las tensiones y contradicciones de su época:
Lenguaje y Estereotipos: La obra utiliza el humor ácido y la sátira para criticar instituciones como el matrimonio, la religión y la política. Sin embargo, en ese afán de provocación, recurre a términos, etiquetas y representaciones de la diversidad sexual y de género que hoy resultan anacrónicas y ofensivas.
Perspectiva de Época: Aunque el texto pretende ser liberador, conserva estructuras patriarcales propias del siglo XX. El uso de estereotipos para parodiar conductas sociales era una herramienta común de la vanguardia de aquel entonces, pero desde nuestra sensibilidad actual, es evidente que el texto ha envejecido en su forma de abordar el respeto a la pluralidad.
Este es un documento literario y testimonial. Su valor reside en la comprensión de la evolución del teatro y en su mensaje central sobre la búsqueda de la autenticidad, sin que esto signifique una validación del lenguaje peyorativo o las dinámicas de género que el tiempo y los logros sociales han dejado atrás.
A pesar de su barniz de época, el núcleo de la obra sigue siendo un desafío: la invitación a dejar de "jugar" a ser quienes no somos. A través de cuadros satíricos y demostraciones casi pedagógicas, Jodorowsky nos recuerda que el ser humano tiene un hambre legítima de estímulos —las famosas "caricias"— y que el miedo a cambiar es, en última instancia, el miedo a vivir de verdad.
Esperamos que este texto sirva no solo para el disfrute de los amantes del teatro, sino también como punto de partida para reflexionar sobre cuánto hemos avanzado en la construcción de un diálogo social más respetuoso y equitativo.
EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS
Autor: Alejandro Jodorowsky
Versión: Gina Saldaña
ESCENA UNO: El origen del traje
(Los actores están en el escenario. Miran al público fijamente.)
FERNANDO: Les vamos a suplicar un minuto de...
TODOS: Miradas y sonrisas.
(Durante un minuto exacto, los actores sostienen la mirada con el público en silencio.)
JAVIER: (Ríe) "El Juego que Todos Jugamos" no es una obra de teatro en dos actos; es una crítica a la sociedad. La creación de esto ha sido algo increíble. ¡Nunca me había pasado algo así!
ROCÍO: Yo pensé que Alejandro se quería burlar de nosotros.
JAVIER: Bueno, es mejor que les contemos todo desde el comienzo, ¿no creen? Empieza tú...
TODOS: ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!
JAVIER: Tú, Maru.
MARU: Yo estaba en mi casa preparándome para salir de vacaciones cuando me llama Alejandro por teléfono y me dice: "Quiero que trabajes en una obra. Te necesito. No interpretarás ningún personaje, quiero que hagas de Maru Garay". "¿Pero, y la obra?", pregunté. "No tiene importancia", respondió. "Mejor hablemos de los créditos. Nadie se peleará porque yo definiré eso antes de estrenar".
ISABEL: Eso mismo me pasó a mí. Me dijo que mi papel era el de Isabel Anaya. Me contó que se habían asociado para rentar este foro y que me ofrecían trabajo; ellos pagarían arriendo, anuncios, impuestos y "agresiones con los dientes".
FERNANDO: Mordidas.
ISABEL: Y yo recibiría un porcentaje de las entradas.
JAVIER: A mí me dijo lo mismo. Yo sería Javier Ródenas. Dijo que con cinco o seis actores y un buen director, podríamos mantenernos en cartelera indefinidamente.
FERNANDO: Me pidió que interpretara a Fernando Nesme y me confesó que lo tenía todo...
TODOS: ¡Qué bueno!
FERNANDO: ...menos la obra. Dijo: "Necesito saber si aceptas para escribirla a tu medida. La obra es como un traje: hay que hacerla a la medida del actor".
ROCÍO: Después de ofrecerme el papel de Rocío, me citó a ensayo. Llegué y aquí estábamos todos. Alejandro no traía ningún papel escrito, solo una maleta. Le preguntamos:
TODOS: ¿Y la obra?
JAVIER: No la tengo.
TODOS: ¿Cómo es eso?
MARU: Respondió: "Es que quiero decir algo distinto, hacer algo diferente, pero aún no sé qué es lo que quiero".
FERNANDO: "Si hay un teatro, actores y público, debo hacer una obra que sirva para algo".
ISABEL: No se pueden seguir haciendo los mismos telemelodramas de siempre. Eso está definitivamente caduco.
ROCÍO: "Hay que entrar en comunicación directa con el público. Ofrecerle algo que valga lo que paga, no solo distracción. El espectador debe salir del teatro sintiéndose completamente cambiado".
ESCENA DOS: El Ser Humano
CONEJO: (Entrando apresurado) ¡Hey, hey! No pueden comenzar sin mí.
TODOS: ¡Ya empezamos!
CONEJO: Perdón que interrumpa...
TODOS: ¡Ya interrumpiste!
CONEJO: Me llamo Alfonso Carrasco.
TODOS: ¡Hola, Alfonso!
CONEJO: Esta es la primera vez que piso un escenario.
TODOS: ¡Se nota!
CONEJO: Soy pintor.
TODOS: ¡Pues píntate!
CONEJO: Pero Alejandro decidió "utilizarme"...
ELLAS: (Sarcásticas) ¡Ay, lo utilizó!
CONEJO: ...para demostrar que él no quería trabajar con "actores", sino con seres humanos.
ROCÍO: ¡Siéntate, Ser Humano!
MARU: Alejandro nos dijo que cuando una persona va a un restaurante, la comida entra a su organismo y pasa a formar parte de su sangre. No se puede exigir al teatro menos de lo que se exige a un restaurante.
JAVIER: "Todo lo que dices está muy bien", dijimos todos, "¿pero de qué se trata la obra? ¿Es algo de sexo?".
(Javier carga a Rocío y todos gritan.)
ROCÍO: No me hace nada.
FERNANDO: No te hace nada... ¡es puñal!
ISABEL: ¿Hay desnudos inmorales?
ROCÍO: ¿Se hace uso frecuente de lenguaje obsceno, no recomendable para menores, afeminados y señoras hipócritas?
(Todos se levantan al unísono.)
FERNANDO: Y entonces nuestro director soltó la frase más demagógica:
TODOS: "No sé lo que quiero hacer, pero sé muy bien lo que no quiero hacer".
(Golpes y aplausos. Acomodan los cubos en el escenario.)
ESCENA TRES: Lo que NO queremos hacer (El Melodrama)
ISABEL: No quiero poner una cama en medio del escenario.
ROCÍO: Ni poner a la "dama joven" en un negligé rosado, color con el que visten a los bebés y a las prostitutas.
(Música sexy. Rocío se pone el negligé y baila. Javier aparece con el torso desnudo fingiendo una herida.)
JAVIER: ¡Ah! ¡Ah! ¡Quiero...! No quiero poner a un galán justificando la exhibición de vellos y tetillas por una "herida misteriosa".
FERNANDO: No quiero un marido imbécil que solo dice "beeee" cuando ve a la dama en negligé y la persigue. ¡Beeee!
(Fernando persigue a Rocío alrededor del cubo.)
MARU: Tampoco quiero que la esposa, cada vez que beba un whisky, caiga en trance y sea poseída por el espíritu de su hermana gemela ninfómana.
(Maru bebe, entra en trance y persigue a Javier. Todos terminan bajo una sábana.)
ISABEL: Al final, los tres actos que tuvieron en suspenso a los morbosos sirven para una reconciliación general. Pero pronto descubrirán que la joven es su hija y que tendrá una nieta ninfómana. La secuela se llamará: "El bebé insaciable".
ESCENA CUATRO: La Tragedia Griega-Mexicana
CONEJO: Nuestro autor declaró que tampoco quería hacer tragedia griega, ni siquiera transportando los personajes a la historia de América.
(Música de concheros. Javier baila con tristeza exagerada.)
JAVIER: ¡Oh, hados y Coatlicues que me asistís! ¡Haced que Hernán Cortés-Edipo me responda!
FERNANDO: (Entra bailando alegremente) ¡Guau!
JAVIER: ¡Guau!
FERNANDO: Guau, guau... ¿Por qué deseas hundir tu vil acero en mi pe... (le escupe) ...cho amante?
FERNANDO: Porque sois mi padre, Moctezuma. Bueno, lo sospecho, pero no lo sé.
JAVIER: ¡Qué vergüenza, señor!
FERNANDO: ¡Y te mato con una espada que no es de acero! ¡Olé! (Lo mata. Javier sale.)
ROCÍO, MARU Y CONEJO: (Riendo como brujas) ¡Somos las brujas de Macbeth y nos gusta el pulque! Odioso griego-español, pronto te arrancarás los ojos de vergüenza incestuosa. ¡Sócrates-Cacama te confunda! (Simulan orinarlo).
FERNANDO: (Gritando) ¡Hijas de la...!
ISABEL: (Entra bailando y le ofrece el trasero a Fernando) ¡Oh, insensato! ¿Por qué me miráis con esos ojos de fuego?
FERNANDO: Porque soy el niño polimorfo degenerado de Freud y te amo porque te pareces a mi mamá.
ISABEL: ¡Idiota, soy tu madre!
FERNANDO: ¡En la madre!
ISABEL: Y también soy Medea, Sor Juana y Juana la Loca. ¡Ja, ja, ja!
FERNANDO: (Se arranca los ojos simbólicamente) ¡Qué vergüenza!
JAVIER: Y todos estos chismes de vecindad se muestran para probar que nadie escapa a su destino y que el que está condenado a la nota roja, terminará apareciendo en el periódico. (Lee una nota roja real o ficticia).
ESCENA CINCO: La Vanguardia Norteamericana
MARU: Tampoco nuestro autor quiso hacer teatro de vanguardia norteamericano.
(Golpes y aplausos. Entran Maru, Conejo, Javier e Isabel.)
ISABEL: Tengo 40 años, pero me hice la cirugía plástica y represento 17. Mi drama es... ¡oh!, me cuesta trabajo confesarlo... ¡qué horror, qué vergüenza! Mi drama es que vivo maritalmente desde hace 20 años con la diputada Gertrudis Smith... ¡y no soy lesbiana!
ROCÍO: ¿Me llamaste, Alberto? Recuerda que hoy viene el matrimonio Smith-Smith. ¿Preparaste el pato a la Coca-Cola?
ISABEL: Se lo hice tragar con un embudo al bebé de la vecina. Odio a los bebés, ¡son repugnantes!
ROCÍO: Recuerda que el movimiento de liberación femenina prohíbe la histeria y recomienda el karate. Ve a traer el tónico para hacer crecer el bigote. Pero rápido, que ya van a llegar nuestros invitados.
ISABEL: Bueno, pero acompáñame... (Le habla de forma sexy y Rocío sale tras ella. Se escucha una exclamación sexual de Isabel) ¡Mi amor!
(Entran Javier y Fernando.)
JAVIER: ¡Ay, muralla!
(Se oye la voz de Isabel desde afuera: "¡Pégame pero no me dejes!". Fernando y Javier reaccionan a los gritos.)
FERNANDO: No soy muralla, soy Mirella, ¡tontuela!
JAVIER: Recuerda que ya no eres Gipsy, la gitana que hacía su strip-tease en el cabaret "El Burro".
FERNANDO: ¡Ay, el burro!
JAVIER: Compórtate bien y no te escarbes los dientes doblando una hoja de alcachofa. ¡Ay!, sacúdete la caspa que traes en los hombros, puerca, no te vuelvo a traer.
FERNANDO: ¡Ay, creo que se me está cayendo el pelo!
JAVIER: ¿El pelo? ¡El cabello, idiota! Me espantaste.
FERNANDO: Voy a envejecer, la nuca se me va a llenar de celulitis. (Le da un manazo a Javier) No te quiero, me casé contigo por puritito interés. Te acomplejas de mi complejo de inferioridad para que te lleve el desayuno a la cama. ¿Tú sabes cuántas náuseas me causas? Desayunas con carne cruda que primero te frotas en toda la cara para tener un cutis de nalga de princesa.
JAVIER: Mira, mejor les tocamos... (Hacen mímica de tocar una puerta) ¡Tan, tan, tan!
(Salen las "diputadas" e intentan saludarlos de beso. Javier se enoja.)
JAVIER: ¡Qué te pasa, tortillera! ¡No te metas con mi chile! (A Fernando) ¡Y tú de lesbianota!
(Oscuro. Salen los cuatro. Maru acomoda los cubos.)
MARU: Y para abreviar: las parejas de maricas y lesbianas demuestran que en todas partes se cuecen habas, y que ellos son tan asquerosos como las parejas normales.
ESCENA SEIS: La Comedia Musical
CONEJO: Pero tampoco quería hacer Comedia Musical.
(Golpes y aplausos. Música rítmica. Todos bailan una coreografía de musical.)
JAVIER, ROCÍO E ISABEL: ¡Somos el pueblo más farsante que hay! Fingimos ser buenos, pero somos intrigantes. ¡Hosanna Superstar! ¡Hosanna Superstar!
MARU: (Entra patinando y bailando) Yo soy Julieta Pérez, judía puertorriqueña. Vendo hot-dogs en el parque, mientras mi alma sueña con un negro despampanante.
FERNANDO: Yo soy Romeo Mohamed Von Otto: árabe, negro, nazi y joto. Y de Julieta haré la conquista, ¡sin que el rabino se resista!
ESCENA SIETE: El Teatro Moderno
ROCÍO: Así es la cosa. Todo gira alrededor de si dos jóvenes van a realizar el acto sexual o no. Terminan haciéndolo como cualquier hijo de vecino, se casan, tienen muchos hijos, se aburren, ven la televisión diez horas diarias y... "son felices".
ISABEL: Tampoco quiso hacer comedias costumbristas, estilo escritor impotente con tías buenas, mujeres locas y muchachos que se pervierten porque el bolero les acarició demasiado los zapatos.
FERNANDO: Tampoco un drama psicológico donde los personajes discuten con profundidad acerca del color de su excremento.
CONEJO: Ni tampoco una obra revolucionaria, donde el Che Guevara es un cóctel de Jesucristo y Carlos Marx. ¡Paranoico!
(Todos se levantan. Empieza un bombardeo de frases e imágenes proyectadas.)
MARU: Proyéctese una fotografía de las torres gemelas.
CONEJO: Otra de un huracán.
ISABEL: Otra de la "Mata-viejitas".
JAVIER: Un póster con gente pobre.
ROCÍO: Un pueblo masacrado por una bomba.
FERNANDO: Un policía golpeando a un ciudadano.
MARU: Una píldora, tres hongos y un ácido.
ISABEL: Cuerpos de mujeres muertas en Ciudad Juárez.
CONEJO: Corrupción, contrabando y piratería.
ROCÍO: Remuévase bien... ¡y es usted un gran dramaturgo de nuestra época!
JAVIER: El argumento se lo comprará, sin duda, la industria cinematográfica norteamericana.
ESCENA OCHO: Confesiones Rápidas
(Los actores dan la espalda al público y van volteando uno a uno.)
MARU: Soy una mujer muy avara que no quiere casarse por no mantener al marido. Prefiero pagarle dos mil pesos al lanchero para que me frote durante cuatro horas la piel con aceite de coco.
FERNANDO: Soy un aspirante a actor inocente que, para obtener el papel de extra en la película, me acosté con el director.
ROCÍO: Yo soy una niña mala, mala, mala... que perdí mi virginidad andando en bicicleta y ahora lloro, lloro mucho porque ya no la podré vender.
TODOS: ¡YA!
ESCENA NUEVE: La Maleta de Libros
(El Conejo saca una maleta con libros y los desparrama por el escenario.)
MARU: Bueno, basta. Ya sabemos lo que NO quisieras hacer. No quisieras hacer una obra de teatro. ¿Qué quieres que hagamos entonces?
ROCÍO: Y en ese momento... ¡Gran golpe teatral! Alejandro abrió su maleta.
JAVIER: "Los juegos en que participamos", Dr. Eric Berne.
MARU: "Yo estoy bien, tú estás bien", Dr. Thomas Harris.
FERNANDO: "Ciencia y conducta humana", Dr. Skinner.
ROCÍO: "La agresividad humana", Anthony Storr.
CONEJO: "El arte de amar", Dr. Erich Fromm.
ISABEL: "Las formas ocultas de la propaganda", Dr. Vance Packard.
JAVIER: Tomaremos estos libros de psicología y sociología y los iremos escenificando. Durante los ensayos escribiré la obra.
ISABEL: No habrá nada falso. Todo lo que hagamos estará basado en datos científicos.
CONEJO: Pero, ¿de qué va a tratar la obra?
TODOS: ¡Silencio, Conejo!
ESCENA DIEZ: El Hambre de Caricias
(Música de pantomima. Comienzan las demostraciones psicológicas.)
FERNANDO: El ser viviente necesita para desarrollarse bien, no solo comer alimentos, ¡sino también comer caricias!
JAVIER: Se tomó una rata y a dos de sus hijas. A una se le dejó vivir con su madre; a la otra se le separó.
MARU: (A la rata separada) Vete, vete, no te queremos por fea.
ISABEL: ¿Por qué me hacen esto? ¿Acaso no tengo el derecho de nacer? ¡Snif!
ROCÍO: A las dos ratas se les alimentó exactamente igual. La rata que tuvo a su madre creció normalmente; la rata que no tuvo madre creció raquítica.
ISABEL: También los niños privados del contacto físico durante un largo período crecen raquíticos.
CONEJO: Necesitamos de estímulos emocionales diarios, tanto como una buena carne asada.
ROCÍO: Estos dos bebés nacieron con igual fuerza vital. Este tuvo contacto físico... (Javier muestra una muñeca feliz). Esta estuvo privada de caricias; se le secó la columna vertebral... (Fernando muestra una muñeca paliducha y flácida).
FERNANDO: Aquí, en este foro, hay muchos bebés gordos... pero también algunos que tienen más o menos seca la columna vertebral.
JAVIER: En la mañana me levanto con hambre. Pido mi desayuno, pero sigo con hambre. Salgo a la calle en busca de mi dosis cotidiana de caricias. (Se encuentra a Fernando) ¡Hola!
ISABEL: (Explicando) Una caricia.
FERNANDO: ¡Hola!
ROCÍO: Le responde con otra caricia.
JAVIER: Qué agradable temperatura, ¿verdad?
ISABEL: Le quiere preguntar cómo está; otra caricia más.
FERNANDO: Sí, muy agradable, aunque parece que va a llover.
ROCÍO: Le quiere decir: "estoy bien, ¿y tú?"; otra caricia.
JAVIER: Hasta luego.
ISABEL: Otra caricia.
JAVIER: (Satisfecho) Buen muchacho, ¿no les parece? ¡Me hizo tres caricias!
ESCENA ONCE: Caricias Negativas y Falsas
ISABEL: Esto de las caricias es un asunto serio. Por ejemplo: Maru pensaba que el pintor Alfonso Carrasco era un genio, pero un día lo vio en persona...
MARU: ¡Hola!
CONEJO: ¡Te huele la cola!
MARU: ¿Pero por quién me toma este pelado? ¡Pendejo! Lo único que le pedí fue una caricia y no me la dio... ¡Que vaya y que le compre un cuadro su madre!
JAVIER: Hay gente que acaricia de forma muy rara. Veamos cómo Rocío felicita al gran divo Lawrence Nesme.
ROCÍO: ¡Fantástico! ¡Supercalifragilisticoespialidoso!
FERNANDO: (Vanidoso) Vamos, no es para tanto...
ROCÍO: ¡Usted es un genio! Nadie podría representar a Don Juan Tenorio como usted.
FERNANDO: Si puedo hacer el personaje es solo porque el destino me dio esta bella voz.
ROCÍO: Pero los demás no lo entienden. Dicen que usted no sabe pronunciar, que parece que tuviera los dientes llenos de puré. ¡Ay!, son unos mentirosos.
FERNANDO: ¿Cómo es posible? ¡Si me lavo los dientes todas las mañanas!
ROCÍO: Y eso no es nada, se burlan de su manera de andar. Dicen que camina como payaso.
FERNANDO: ¡Qué público tan cabrón!
ROCÍO: Los quisiera matar. Dicen que usted es un mediocre, una nada. Pero yo sé que es un genio. Déme su autógrafo, aunque sea el único que le pidan en toda la temporada.
FERNANDO: ¡Qué poca madre!
ESCENA DOCE: La Sobrealimentación (El Líder)
MARU: Ya dijimos que las caricias son necesarias, ¡pero la sobrealimentación produce indigestiones!
TODOS: ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Ya viene el candidato!
ROCÍO: ¡Lo estábamos necesitando!
MARU: ¿Quién nos volverá a todos ricos?
TODOS: ¡Alfonso Carrasco!
CONEJO: (Como político) Gracias, paleros, gracias. Mi columna vertebral es la mejor del mundo. Ustedes la frotaron hasta que me la hicieron grande. Pero ¡basta de caricias! Ya estoy fuerte, déjenme. Mi piel es demasiado valiosa para que la toquen. El mundo es mío, ¿por qué tendría que compartirlo? ¡Odio a la gente! No me ahoguen con sus pedidos. Los mandaré a la guerra para que les corten las manos. ¡Ahhh!
ROCÍO: ¡Nos ha traicionado!
FERNANDO: ¡No devuelve las caricias!
MARU: ¡Le damos caricias y nos devuelve golpes!
TODOS: ¡Abajo el tirano!
ESCENA TRECE: El Niño Interior
ISABEL: ¿De dónde viene esta necesidad de caricias? Todos tenemos un niño dentro de nosotros.
MARU: Un niño que no quiere crecer.
ISABEL: Un niño que no quiere aceptar que la intimidad física con su madre ha terminado.
JAVIER: Un niño triste que quiere cambiar sus deseos de besar por un simple: "Hola, ¿cómo estás?".
FERNANDO: Un niño que espera el año nuevo para abrazar a sus semejantes sin que lo traten como loco.
ISABEL: Ninguna caricia es mala. Debemos aprender a tomarnos de las manos. (Los seis se toman de las manos).
MARU: Qué bello sería que todos ustedes se tomaran de las manos, sin temor. ¡Háganlo! Somos amigos, somos niños. (Esperan al público). Así sabemos que el mundo no se va a caer, que un día se encenderán las luces y perderemos la angustia. Nos amamos porque es natural amarse. El odio no existe; es tan solo el olvido del amor.
ROCÍO: Pueden soltarse. Ha terminado el primer capítulo.
ESCENA CATORCE: El Aburrimiento y la Espera
CONEJO: ¡Me aburro! Siento que el piso se hace blando. Tengo calor y frío. ¿Qué obra es esta? En cinco minutos va a estallar un terremoto y no hay dónde huir. ¡Me voy a morir! ¡Me aburroooo!
MARU: Soy candidata, vivo esperando ser Señorita México.
TODOS: ¡Sí, sí, cómo no!
ISABEL: Soy maestra, vivo esperando aumento de salario.
CONEJO: Soy artesano, vivo esperando que se acabe la globalización.
ROCÍO: Soy monja, vivo esperando el paraíso.
JAVIER: Soy futbolista, vivo esperando ganar el mundial.
FERNANDO: Soy biberón, ¡vivo esperando que no mamen!
TODOS: ¡Vivimos esperando que llegue Santa Claus! ¡Ahí viene! ¡Ahí viene! ¡AYYY! (Caen todos al suelo).
MARU: ¿Qué vamos a hacer con los años que nos quedan? ¿Jugar?
FERNANDO: ¡Esa es la clave! Inventarnos un personaje para sustituir la intimidad que no nos atrevemos a tener.
ROCÍO: Aquí estamos, girando alrededor del mismo sol, en la misma jaula... ¿no les parece raro que no nos conozcamos? ¡Somos compañeros de celda! Jugamos a ser actores y espectadores, y al salir, continuaremos prisioneros jugando.
CONEJO: ¡CAMBIO! (Palmada)
ESCENA QUINCE: Juegos de Pareja
MARU: Estoy viendo mis novelas, ojalá no venga el estúpido de mi marido...
JAVIER: Ya llegué, mi amor.
MARU: ¡Cállate! Por tu culpa me perdí el final. Pero estoy feliz porque me has dado un motivo para no hablarte en todo el día.
JAVIER: Maru, me ofrecen estas acciones, ¿las compro?
MARU: Tú sabes lo que haces. COMPRALAS.
JAVIER: ¡Ya las compré!... (Lee el periódico) ¡Ya me fregué! Las acciones bajaron. ¡Mira en lo que me has metido!
MARU: ¿Yo?
JAVIER: ¡Sí, tú me obligaste!
MARU: ¡Y tú me hiciste perder el final de mi novela! (Le da una bofetada).
CONEJO: ¡CAMBIO!
ESCENA DIECISÉIS: El Juego del Sacrificio
FERNANDO: Mi amor, ya se fueron las visitas. Te hago una insinuación.
ISABEL: Yo rechazo esa insinuación.
FERNANDO: Te lo vuelvo a insinuar.
ISABEL: Te lo vuelvo a rechazar. Solo piensas en el sexo. Eres un animal. (Le da una patada).
FERNANDO: Lo siento. Ya no haré más insinuaciones.
ISABEL: Está bien, te perdono. Acepto la insinuación.
FERNANDO: Me hiciste sentir tan culpable que ya no puedo.
JAVIER: ¡CAMBIO!
CONEJO: (Como madre mártir) Hijitos, estoy cansada. He sacrificado mi vida por ustedes. ¡Nunca encontrarán una madre como yo!
MARU: ¡Pura madre!
CONEJO: ¡Soy una santa, y todas las demás son pirujas!
JAVIER: ¡YO ESTOY BIEN, TÚ ESTÁS MAL! ¡ÉL NO MERECE EXISTIR!
FINAL: La Salida
MARU: ¡Socorro! Sáquenme de esta jaula.
JAVIER: La puerta está abierta. Puedes salir.
MARU: ¿En serio? ¡Voy a irme! ¡Nunca volveré!... ¿Por qué me echas? Ten piedad, no me expulses. ¡Cierra la puerta por favor! (Javier cierra) Gracias. ¡Socorro! ¡Sáquenme de aquí!
ISABEL: ¡Tome Coca-Cola! ¡Fume Marlboro! ¡Beba brandy! ¡Enajénese!
JAVIER: ¡Ya no quiero más estos juegos sucios!
FERNANDO: Ya no quiero seguir conversando inútilmente.
MARU: No soy actriz, soy un ser humano. No quiero tener miedo de amar.
TODOS: ¡YA NO QUIERO TENER MIEDO DE VIVIR! ¡ENTREACTO!
JAVIER: Un momento, ¡esta obra no puede terminar así! No se ha dado ninguna solución. ¡Quiero soluciones!
ROCÍO: Javiercito, deja tus zapatos en el escenario. Cuando vuelvas del entreacto, encontrarás dentro de ellos muchas bonitas soluciones.
JAVIER: ¿Soluciones en mis zapatos?
(Música. Cierra el telón.)