
El castillo de los locos
(Comedia
de Enredos, Hormonas y un poco de Stanislavski).
De Benjamin Gavarre
bengavarre@gmail.com
¿Qué pasa cuando la ansiedad de la Generación Z choca de
frente con la vieja escuela del teatro clásico?
Claudio es un romántico profesor de
actuación que respira a Molière, venera a Lope de Vega y le huye al WiFi como
si fuera brujería. Su salón de clases es un refugio invadido por un caótico
ensamble de alumnos: contrabandistas de celulares, reinas del drama
histriónicas, acróbatas impertinentes y galanes neuróticos irremediablemente
enamorados del chico del suéter olor a humedad.
Entre ejercicios de memoria
sensorial, mensajes de texto a escondidas y un misterioso romance maduro al
otro lado de la línea, la rutina fluye con la normalidad de una farsa bien
ensayada. Pero cuando la implacable burocracia institucional amenaza con cerrar
su entrañable clase para ceder el espacio a la "rentabilidad"
financiera, este grupo de inadaptados descubrirá que el teatro no solo vive en
los textos.
Armados con la biomecánica de
Meyerhold, efectos de sonido en vivo, llanto de tragedia griega y una dicción
impecable, maestro y alumnos orquestarán el motín estudiantil más absurdo y
conmovedor de sus vidas para defender su derecho a existir sobre las tablas.
Una farsa entrañable sobre el primer amor, la resistencia
artística y el poder curativo de un pan de dulce.

El castillo de los locos
(Comedia de Enredos, Hormonas y un poco de Stanislavski)
De Benjamin Gavarre
PERSONAJES:
·
CLAUDIO (60 o más): Profesor de Actuación y Dramaturgia. Usa un saco de tweed gastado. Un
romántico empedernido.
·
NICO (19): El
"chico listo". Carismático, contrabandista de celulares y líder del
grupo.
·
LEO (20):
Obsesionado con la dicción perfecta y las reglas. Usa un traje sastre que le
queda corto. Neurótico, pero secretamente enamoradizo.
·
BETO (19): El
“niño pobre”. Usa un suéter de lana tres tallas más grande. Es extremadamente
zen, amable y sorprendentemente poético.
·
CLARA (18): La
reina del drama. Actúa absolutamente todo lo que dice con exageración
histriónica.
·
FITO (19): El
técnico invaluable. Hace foley (efectos de sonido) en vivo con objetos raros.
Es el único que se ganará la vida con esto.
·
LOS MELLIZOS (DANI y GABI) (18): Dúo de acróbatas. Hablan completando las frases del otro. Se
comunican sin mirarse.
ESCENOGRAFÍA:
Un salón de clases de una belleza asfixiante, pintado en
colores pastel. No hay puertas visibles, solo un arco cubierto por una densa
enredadera. Percheros con sombreros, pelucas y espadas de madera.
CUADRO I: Un poco de Molière y un poquito de contrabando
(Silencio tenso de ensayo. CLAUDIO, al frente, sostiene un
libro viejo y declama con los ojos cerrados. A sus espaldas, los alumnos están
en plena actividad clandestina. NICO saca un celular de una bota de utilería y
se lo pasa a FITO, quien lo desliza hacia CLARA).
CLAUDIO
(Voz retumbante) "¡Ah, la hipocresía humana!" nos dice Molière.
Tartufo no es solo un engendro. Es el espejo de nuestras propias mentiras.
Interpretarlo es encontrar al hipócrita que todos llevamos dentro… No somos una
perita en dulce, créanme.
(Un sonido electrónico agudo, la campanita de un celular,
rompe el silencio. Todos se congelan en poses estatuarias. FITO, rápidamente,
saca un peine y un papel encerado y sopla, haciendo un ruido vibrante para
tapar la notificación).
CLAUDIO
(Abriendo los ojos) ¿Una armónica de papel? Fito, admiro el recurso, pero no
encaja con Molière… Tal vez un sonido más cálido… un oboe…
FITO
Es memoria sensorial, profe. Quería evocar el canto de un
grillo en una noche de verano. (Sopla el peine haciendo un trino rasposo).
CLAUDIO
(Entrecerrando los ojos) Suena como un grillo con dolor de estómago. (Los
alumnos ríen). Un grillo empachado… (Ríen más fuerte). Bueno, ya
estuvo. Fito, guarda ese instrumento. Concéntrense. Ya lo dijo Stanislavski:
concentración en la atención.
NICO
(Escondiendo el celular) Sí, profe, pero Stanislavski no conocía la angustia
del cautiverio. Nuestra angustia es existencial. Es La Náusea de Sartre,
pero con lag. Necesitamos sacar los demonios. ¡Un reven!
CLAUDIO
¡Sí, cómo no! Ya me di cuenta. ¡Siento la estática en el
aire! ¡Están conectados a la Red! ¿Saben que está prohibido?
CLARA
(Llevándose la mano al pecho, ofendida) ¡Profesor! ¡Nuestra única conexión
es con las musas del Olimpo!
CLAUDIO
(Frotándose las sienes) Lo siento, muchachos. No entiendo su mundo. ¿Para qué
quieren estar conectados con el ciberespacio si se pierden el aquí y el ahora?
Les propongo un trato: denme media hora de presencia absoluta, y luego los dejo
volver a esos aparatos del infierno. ¿De acuerdo? (Nadie responde, todos
miran al vacío). ¿O me están dando el avión? Ah, ya. Ustedes son los que
están en modo avión. No puedo con esto.
(Claudio se resigna y escribe en el pizarrón. A sus espaldas,
los MELLIZOS hacen una voltereta silenciosa para pasarle un cargador a LEO).
CUADRO II: El aroma de la tragedia y el amor clandestino
LEO
(Se acomoda la corbata, saca un gel antibacterial y levanta
la mano rígidamente).
Profesor, disculpe la interrupción, pero debo presentar una queja formal. Mi
concentración está siendo saboteada por un ataque biológico.
CLAUDIO
(Alarmado) ¿Ataque biológico? ¿Hay una nueva cepa del virus?
LEO
(Apuntando a BETO, que come una mandarina con absoluta paz) Peor. El suéter de Beto. Huele a…
humedad del Neolítico. Es una mezcla de trapo de cocina y sopa de fideos del
siglo pasado. Es un atentado contra mis fosas nasales, que son totalmente
grecolatinas.
BETO
(Terminando de masticar, sonríe con dulzura). Discúlpame, Leo. En mi casa somos
muchos y el tendedero se rompió. Tuve que secarlo colgado detrás de la estufa.
Absorbe un poco el aroma del guisado y la melancolía del barrio. Es un suéter
con biografía.
CLAUDIO
(Se acerca a Beto, lo huele de lejos y tose un poco). ¡Cielos santos, Beto! Efectivamente,
hueles a tristeza profunda. ¡Pero esperen! (Sus ojos brillan). ¡Esto es
oro puro! ¡Memoria olfativa! Leo, usa el aroma. Imagina que eres un noble caído
en desgracia en una mazmorra... ¡El Príncipe Constante de Calderón de la
Barca!
LEO
(Ruborizado) ¡No quiero ser un noble en una mazmorra! ¡Quiero ser el
galán que rescata a las doncellas! Y no puedo serlo si cada vez que respiro me
sabe a cebolla rancia. ¡Cámbielo de lugar, profe! O póngale una funda al alto
vacío.
NICO
(Interviniendo con una sonrisa pícara). Ay, Leo. El que protesta demasiado,
oculta algo. (Saca del bolsillo un avión de papel arrugado). Hoy
intercepté este objeto volador no identificado.
LEO
(Pálido) ¡Nicolás! ¡Te exijo que me devuelvas ese papel! ¡Es propiedad
intelectual privada!
NICO
El teatro es un arte público, Leo. Escuchen, esto es poesía
contemporánea. (Lee con voz de declamador). "Estimado
Alberto..." (Beto levanta la mirada). "Tu olor a humedad me
resultaba repulsivo, lo admito. Pero en estas horas de encierro, descubrí que
no es humedad... es el aroma del misterio. Cuando me pasaste el sacapuntas,
sentí un cortocircuito que no me enseñaron en biomecánica. Eres el caos que mi
orden necesita. ¿Te gustaría compartir mi sándwich sin orillas con queso de
cabra? Tuyo, en estricto orden alfabético... Leo."
(Silencio absoluto. CLARA ahoga un grito de emoción. Los
MELLIZOS hacen un corazón con las manos. FITO hace sonar una pequeña cajita
musical).
BETO
(Mirando a Leo, con una sonrisa amplia) ¿Le quitaste las orillas al pan...
por mí?
LEO
(Hiperventilando, sudando frío). ¡Era un ejercicio de escritura
creativa! ¡Una exploración de los opuestos! El rey y el mendigo… el guapo y el
vagabundo…
CLAUDIO
(Se quita los anteojos, conmovido). ¡Por Lope de Vega...! Esto es
hermoso. El niño rico y neurótico rindiéndose ante la apacible sencillez del
suéter húmedo. ¡La comedia del arte en vivo! Quiero una improvisación de diez
minutos.
LEO
(Cubriéndose la cara) ¡Trágame tierra y escúpeme en la coladera!
BETO
(Acercando su silla a la de Leo). A mí sí me gusta el queso de cabra,
Leo. Y prometo que mañana pongo mi suéter al sol.
CLAUDIO
¡El amor, jóvenes! ¡Vence hasta a la humedad! Tienen mi
bendición. Aunque, Leo, cómprale un poco de jabón de lavanda de aniversario.
CUADRO III: El misterio del afuera y la llamada amorosa
CLARA
(Suspirando dramáticamente) Ay, qué romántico. Pero, profe, hablando de amor...
mi mamá me mandó un WhatsApp. Dice que conoció a una señora, que conoce a la
prima, de la amiga, de la novia... del profe. ¡No sabíamos que tenía novia!
MELLIZO 1: Nos rompe el corazón.
MELLIZO 2: Creímos que estaba casado con la tragedia griega.
CLAUDIO
(Agitando las manos) ¡Chismes, puros chismes! Mi vida privada no es pública. Yo
vivo muy tranquilo con mis perros y...
(De los bolsillos del viejo saco de Claudio, empieza a sonar
una balada romántica, exageradamente cursi, de los años ochenta, a todo
volumen).
NICO
(Con una sonrisa diabólica) Profesor... ¿Acaso eso es tecnología celular? ¿Con un
tono de llamada de balada ochentera?
CLAUDIO
(Entrando en pánico, saca un teléfono inteligente al revés,
apretando botones a lo loco). ¡No! ¡Es... un gadget que le confisqué a los de robótica!
¡Un artefacto del demonio! ¿Dónde está la perilla del volumen?
(Los alumnos estallan en carcajadas, se levantan y lo
acorralan, asomándose para ver la pantalla).
CLARA
¡Dice "Amorcito" con un emoji de un patito mandando
besos!
MELLIZO 1: ¡El profe tiene novia!
MELLIZO 2: ¡Y le dicen patito!
CLAUDIO
(Rojo, sudando, intentando cubrir la pantalla). ¡Atrás! ¡Espacio personal!
¡Chismosos! (Por error aprieta el botón verde y pone el teléfono en
altavoz).
VOZ MASCULINA ROMÁNTICA (POR ALTAVOZ)
(Voz dulce y madura) Hola, patito. Pasé a comprar las conchas de vainilla que te
gustan. Solo te comes una, ya sabes que el pan de dulce te cae pesado de noche.
¿Paso por ti al salón más tarde?
(El salón se queda en silencio. Leo y Beto se miran y
sonríen. FITO desliza sus dedos sobre un pequeño pandero: "shhhhh").
CLAUDIO
(Pegando la cara al micrófono) ¡No puedo hablar mucho, estoy en
clase, pero sí, te veo al rato! (Cuelga desesperado). Se cruzaron las
líneas. Malditos satélites.
NICO
Los satélites no compran pan dulce, profe. Dígale a
"Amorcito" que pase. Así lo conocemos.
CLARA
¡Fue la voz de un hombre! ¡Es un romance maduro y prohibido,
como en el teatro de García Lorca!
BETO
Ya, profe, suelte la sopa. Somos fans. ¿Cómo se conocieron?
CLAUDIO
(Suspira, vencido pero con una sonrisa) Chicos, no puedo con ustedes.
Siéntense. Les comparto, pero si se ríen los repruebo. Se llama Carlos. Es
contador... y es una larga historia.
(El profe se sienta, emocionado, y empieza a contarles su
historia mientras las luces bajan suavemente).
CUADRO IV: La jubilación forzada y el motín de Stanislavski
(Días después. CLAUDIO entra al salón arrastrando los pies.
Se deja caer en la silla, luciendo sus más de 60 años de golpe).
CLAUDIO
(Con voz apagada) Basta. Se acabó.
(Las risas cesan. El ambiente se vuelve pesado).
LEO
(Preocupado) ¿Profesor? ¿Le traigo su agua mineral?
CLAUDIO
He recibido una notificación de Dirección. A partir del
lunes, ya no habrá asignatura de Teatro. Van a usar este espacio para
conferencias de finanzas. Nada de actuación, nada de pintura... nada que haga
ruido y no sea "rentable".
CLARA
(Cayendo de rodillas, desgarrándose las vestiduras
invisibles) ¡No!
¡Destino sordo y ciego! ¡Nos cortan las alas en pleno vuelo!
LEO
(Entrando en pánico total) ¡No puede ser, teacher! ¡Yo necesito ser actor!
¡Quiero ser el Romeo que suba por la enredadera hacia el balcón de mi Betito!
BETO
(Ofendido en su orgullo actoral) Oye, un momento. No estereotipes.
¿Por qué tengo que ser yo el que espera en el balcón y se toma el veneno? ¿Qué
tal si hacemos Blancanieves y yo soy el que te despierta a ti de tu
sueño eterno?
LEO
(Mirándolo a los ojos) Si el beso es tuyo, Beto, te juro que acepto ser la princesa
que ronca. Cero etiquetas.
NICO
(Poniéndose de pie, solemne). Oigan, fuera de broma. Si el profe
se va, este refugio se acaba. Aunque esté medio loco, es el único que soporta
el suéter de Beto, el drama de Clara y mi contrabando. ¡Tenemos que exigir que
haya clases de teatro!
BETO
Profesor... no se rinda. Vamos a la dirección. Traiga a
Carlos, que nos haga las cuentas de por qué el arte es redituable.
CLAUDIO
Carlos ya revisó el presupuesto, Beto. Dice que somos el
único taller que no gasta en insumos porque usamos pura imaginación... pero la
imaginación no deduce impuestos. Les agradezco, muchachos. Ha sido un honor.
NICO
(Con una sonrisa brillante) Error, maestro. Usted nos enseñó que, si el texto no
funciona, se interviene. ¡Compañía, Plan de Contingencia Escénica!
(En un segundo, el salón explota en una maquinaria teatral
perfecta).
FITO
(Sacando cables de su mochila) Tengo acceso a la cabina principal.
Puedo infiltrar ruidos de tormenta y lamentos de ultratumba por los ductos de
ventilación de la dirección. ¡Será terror psicológico auditivo!
CLARA
¡Me tiraré a los pies del director! ¡Le recitaré los
monólogos de Medea y Electra hasta que llore de desesperación y firme nuestra
permanencia!
MELLIZOS 1 Y 2
(Haciendo una pirámide humana) ¡Nosotros bloquearemos la puerta de
la oficina con una barricada humana usando la técnica de biomecánica de
Meyerhold! ¡Nadie entra, nadie sale!
LEO
(Con postura heroica, tomando la mano de Beto) ¡Nos quitarán el presupuesto, pero
jamás nos quitarán... nuestra dicción perfecta!
CLAUDIO
(Con la mano en la perilla invisible de la puerta, se
detiene. Su labio inferior tiembla. Suelta el maletín y se limpia los
anteojos). ¡Basta!
... Eso... eso ha sido el planteamiento de conflicto más perfecto que he visto
en toda la temporada. Clara, tu motivación asusta. Mellizos, excelente uso del
espacio.
NICO
¿Entonces qué, profe? ¿Se queda en la butaca o entra a
escena?
CLAUDIO
(Irguíendose majestuoso) Si nos cierran el salón, haremos teatro en los
pasillos, en los jardines, ¡en la oficina de la dirección! ¡A sus marcas,
compañía! ¡Vamos a representar la mejor escena de nuestras vidas!
(Salen todos corriendo con gritos de guerra teatral).
CUADRO V: La reintegración a la vida teatral
(La puerta se abre de golpe. Entran todos jadeando,
despeinados, pero eufóricos).
CLARA
(Limpiándose el maquillaje corrido) ¡¿Vieron la cara del director cuando
me tiré al piso a maldecir a sus ancestros en griego antiguo?!
MELLIZO 1: Fue poético.
MELLIZO 2: Sobre todo cuando Fito puso la marcha fúnebre en el altavoz.
NICO
(Mostrando un papel oficial) El acta está firmada, señores. Las
puertas del teatro seguirán abiertas. Mínimo hasta que nos corran por locos.
CLAUDIO
(Entra al final. Trae una bolsa de papel estraza en las
manos. Está radiante). Han aplicado a Stanislavski, a Molière y a la guerrilla urbana en un
solo acto. Estoy orgulloso. Ah, y miren a quién me encontré en el pasillo...
Carlos les manda felicitar por el motín.
(Claudio saca de la bolsa unas conchas de vainilla y se las
empieza a repartir a los alumnos).
NICO
(Muerde su pan y va hacia la puerta. Mira hacia el pasillo y,
tranquilamente, cierra la puerta, aislando el salón del ruido institucional). La verdad, profe... allá afuera es
muy aburrido. Y nos faltó ensayar el beso del Acto Dos entre el niño rico y el
suéter de la suerte.
LEO
(Sonrojándose, pero sin soltar la mano de Beto). ¡Nicolás, por favor! ¡Todo a su
tiempo! (Saca su gel antibacterial). Betito, amor, ¿te desinfectas las
manos primero?
BETO
Lo que tú digas, mi príncipe.
CLAUDIO
(Sonriendo ampliamente, comiéndose su mitad de concha de
vainilla). ¡Esa es
la actitud! ¡Arte, hormonas y pan dulce! ¡Todos a sus marcas! ¡Fito, dame
sonido de romance épico! ¡Y apaguen todos esos aparatos celulares del diablo!
(Fito saca su armónica y toca una melodía suave, cálida y
perfecta. Los alumnos ríen, agrupándose en el centro, felices y a salvo en su
entrañable castillo).
TELÓN