B. JASPERS (Versión en español)
Obra dramática en tres actos y un
epílogo
Original de Benjamin Gavarre
B. JASPERS (Versión en español) Obra dramática en tres actos y un epílogo © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
GAVARREUNAM@GMAIL.COM
PRÓLOGO
A setecientos metros sobre el
nivel del suelo, el aire no pertenece al mundo físico; pertenece al mercado. En
las plantas más altas del distrito financiero, la gravedad funciona de otra
manera: los imperios no se construyen con piedra, sino con flujos de caja, y se
demuelen con un solo comando de red. Aquí arriba, la lealtad es un activo de
alto riesgo y la traición es simplemente una estrategia de liquidación. Dos
hombres que se creen dueños del océano están a punto de descubrir que la marea
digital cambia en milisegundos. Bienvenidos a la planta veintiocho. Ajusten sus
cinturones: a esta altura, el oxígeno siempre es lo primero que se corta.
DRAMATIS PERSONAE
·
BRUNO JASPERS (50 años): El
mayor accionista independiente de Malta Holdings. Un tiburón de la vieja
escuela educado en el barro financiero. Elegante, estoico y de una frialdad
quirúrgica. No juega bajo las reglas del sistema; las compra. Su presencia
domina el espacio sin necesidad de alzar la voz.
·
FERNEZE (60 años): CEO
Senior del Consejo Directivo. El burócrata de traje sastre que confunde la
administración de la escasez con el poder real. Soberbio, corporativo y
metódico, pero propenso al pánico cuando los algoritmos y los contratos de
Harvard dejan de protegerlo.
·
TABATHA (26 años): Hija
de Bruno y alta ejecutiva de la firma. Educada en la Ivy League bajo la premisa
de que los balances de saldos importan más que las personas. Es el termómetro
moral de la obra; una mujer atrapada entre la devoción ciega a su padre y la
lucidez estoica de ver cómo se desmorona su mundo de cristal.
·
IVÁN (24 años): Analista
principal de sistemas y ciberseguridad. El cerebro en las sombras. Viste una
sudadera de cachemira negra impecable, ignorando el código de vestimenta del
piso 58 porque sabe que es indispensable. Frío, cerebral y de una precisión
técnica aterradora. Su lealtad a Bruno es absoluta, medida en comandos de red.
·
INSPECTORA DE LA FISCALÍA (40 años): Alta
funcionaria de la Fiscalía General de la República. Una mujer con expresión de
granito y un abrigo sastre impecable. Representa el peso ciego e implacable del
aparato estatal. No responde a sobornos ni a presiones corporativas; ella es la
encarnación de la Razón de Estado.
·
CONSEJEROS / AGENTES FEDERALES: Siluetas
estáticas que operan como el coro trágico de la era moderna. Los primeros
diluyen su culpa en comités; los segundos ejecutan las órdenes del Estado en
silencio absoluto.
ACTO I
ESCENA 1
Espacio: Sala de juntas ejecutiva
de Malta Holdings, en el piso 58. Una mesa de caoba colosal que brilla como un
espejo negro bajo luces halógenas empotradas. Al fondo, un ventanal panorámico
muestra el skyline de la ciudad difuminándose en un atardecer violáceo y
contaminado. El ambiente es gélido, dominado por el zumbido sordo del aire
acondicionado.
En escena: Los miembros del
Consejo Directivo están sentados, estáticos y rígidos como estatuas de sal. FERNEZE
ocupa la cabecera; tiene una carpeta de piel cerrada frente a él y mantiene los
puños apoyados sobre la madera. TABATHA se encuentra en el extremo
opuesto, con los dedos entrelazados, conteniendo la respiración. BRUNO
JASPERS permanece de pie, dándole la espalda a la mesa, contemplando el
abismo de la ciudad con una relajación que resulta insultante.
(Un silencio prolongado. Alguien
en la mesa aclara su garganta de forma nerviosa. El sonido resuena metálico,
seco).
FERNEZE
(Sin abrir la carpeta, fijando la
vista al frente).
Los números no tienen ideología, Jaspers.
La junta ha votado y el quórum es absoluto. La crisis de liquidez internacional
nos está desangrando, y para que Malta Holdings respire mañana por la mañana,
necesitamos absorber tus fondos privados. Eso incluye las filiales de
Luxemburgo y Delaware.
(Bruno no se mueve. Solo se
aprecia el reflejo de su silueta en el cristal del ventanal).
FERNEZE
([Continuando con la acción]).
Es una cirugía mayor, lo sé. Pero
la supervivencia del grupo no es negociable.
JASPERS
(Se gira lentamente. Sonríe con
desdén, pero sus ojos permanecen completamente fríos. Se acomoda un gemelo de
la camisa con una parsimonia quirúrgica).
"Supervivencia". Qué
palabra tan noble usan los mediocres para maquillar un despojo. Quieren
confiscar mis cuentas para tapar el agujero que ustedes mismos cavaron en los
Balcanes. ¿Creen que los mercados no huelen la carroña, Ferneze?
TABATHA
(Interviene de inmediato, con la
voz un punto más aguda de lo normal, buscando interceptar la mirada de su
padre).
Por favor... tiene que haber una
cláusula de salvaguarda. Podemos estructurar un fideicomiso puente sin
necesidad de violar los estatutos de la empresa. Ferneze, escúchame—
FERNEZE
(La corta en seco con un leve
gesto de la mano, sin dignarse a mirarla).
Los estatutos se escribieron para
tiempos de paz, Tabatha. En el ecosistema actual, las leyes del mercado
priorizan la infraestructura corporativa, no al individuo.
(Ferneze clava la mirada
directamente en Bruno).
FERNEZE
([Continuando con la acción]).
A partir de este segundo, tus
activos de control quedan congelados y pasan a la tesorería central. Estás
fuera del consorcio, Jaspers. Puedes entregar tus credenciales de acceso en la
recepción.
(Nadie en la mesa respira. Varios
consejeros bajan la mirada de inmediato hacia sus tabletas para evitar el
contacto visual. Bruno da tres pasos lentos hacia la mesa. Apoya únicamente el
dedo índice sobre la caoba. Su voz baja drásticamente de volumen, obligando a
todos a inclinarse hacia adelante para escucharlo).
JASPERS
(En un susurro helado y
calculador).
¿Fuera? Qué tiernos son los
administradores de la escasez. Se están repartiendo un pastel que todavía está
en mi horno. Creen que porque controlan el interruptor del elevador me han
dejado en la calle. Es un despojo corporativo de manual... pero olvidaron una
regla básica que no enseñan en sus maestrías de Harvard.
(Bruno saca un teléfono
inteligente de su bolsillo. No teclea con furia; acaricia la pantalla una sola
vez. Un pitido agudo y simultáneo resuena en los dispositivos de tres
consejeros sentados a la mesa. Alertas rojas).
JASPERS
([Continuando con la acción]).
El que controla la deuda real es
el verdadero dueño de los tiburones.
(Bruno desliza el teléfono por la
mesa de caoba. El aparato corre suavemente sobre la madera pulida hasta
detenerse exactamente frente a las manos de Ferneze. En la pantalla, un gráfico
de velas financieras se desploma verticalmente en tiempo real).
JASPERS
([Continuando con la acción]).
Para la medianoche, las acciones
de Malta Holdings no van a cotizar a la baja; van a valer menos que el papel de
baño de los ejecutivos. Disfruten la vista de su torre de marfil mientras
puedan. El aire a esta altura se vuelve muy difícil de respirar cuando yo
decido cortar el oxígeno.
(Bruno da media vuelta con una
elegancia coreografiada. Camina con paso firme hacia la puerta de cristal
automatizada. Los sensores tardan un segundo en reaccionar, creando un instante
de suspensión dramática).
TABATHA
(Poniéndose de pie bruscamente,
tirando un bolígrafo que rueda ruidosamente por el suelo).
¡Espera! ¡No cruces esa línea!
¡Papá!
FERNEZE
(Su rostro pierde el color de
golpe al descifrar los datos en la pantalla. Se levanta destrozando la
compostura, tirando la silla hacia atrás).
¡Seguridad! ¡Bloqueen los accesos
de red! ¡Corten los cortafuegos del servidor central ahora mismo! ¡No dejen que
ese hombre salga del edificio con las llaves de acceso!
(La luz del atardecer tiñe la
sala de un rojo de alerta artificial mientras la puerta de cristal se cierra
pesadamente tras Bruno, dejando al Consejo en medio del pánico).
ACTO III
CLÍMAX E INTERVENCIÓN
Espacio: La misma sala de juntas,
diez minutos después. El ambiente ha cambiado drásticamente. Las pantallas
gigantes de la sala parpadean con un aviso de error crítico. La sala está
sumida en una penumbra artificial rota solo por el parpadeo de los monitores.
Los miembros del Consejo Directivo están desencajados. Las alarmas silenciosas
de sus teléfonos móviles emiten un zumbido sordo y simultáneo.
En escena: Ferneze, Tabatha
y los consejeros en crisis. De pronto, la puerta de cristal se desliza. Entra Iván
cargando un maletín de aluminio de grado militar. Detrás de él, entra Jaspers,
con las manos en los bolsillos.
FERNEZE
(Corta una llamada de golpe al
verlos entrar. Intenta mantener la voz firme).
La junta terminó, Jaspers. Ya se
te notificó el congelamiento de tus cuentas de control. Estás cometiendo
allanamiento.
JASPERS
(Camina con parsimonia hacia la
cabecera. No se sienta, apoya ambas palmas sobre la mesa).
Qué término tan nostálgico,
Ferneze. "Allanamiento". Los administradores siempre confunden el
derecho de propiedad con el derecho de admisión. Iván, dale una actualización
de software a la mesa.
(Iván abre el maletín de aluminio
y coloca un dispositivo inhibidor de frecuencias en el centro de la caoba. Las
pantallas gigantes del fondo parpadean y cambian a un fondo negro con letras
blancas).
IVÁN
(Voz plana, monótona, sin mirar a
nadie más que a su tableta).
Protocolo de contingencia
ejecutado. Las firmas maestras de la junta directiva para las cuentas matrices
en las Islas Caimán y Luxemburgo acaban de ser revocadas por inactividad del
emisor.
FERNEZE
(Mira su teléfono corporativo,
muerto. Mira la laptop de Tabatha).
¿Qué es esto? ¡Tabatha, reactiva
los cortafuegos del servidor principal!
TABATHA
(Con los ojos abiertos de par en
par, mirando la pantalla).
No puedo... El sistema no me
reconoce como administradora. Ha reasignado los activos de Malta Holdings a una
entidad externa... Papá... lo hiciste a través de la deuda del fondo de
pensiones.
JASPERS
(Sonríe con una frialdad
quirúrgica, inclinándose hacia Ferneze).
Les advertí que el aire aquí
arriba se volvía irrespirable. Hace exactamente tres minutos, compré el ochenta
por ciento de su deuda vencida en los Balcanes a través de una OPA hostil
automatizada. En este segundo, ustedes no son el Consejo Directivo de nada. Son
empleados en periodo de prueba. Y su desempeño es... deficiente. Iván, entrega
las actas de liquidación.
(Iván saca dos carpetas de piel
del maletín y las desliza por la mesa. Una se detiene frente a Ferneze, la otra
frente a Tabatha).
FERNEZE
(Con los nudillos blancos, la voz
le tiembla de furia).
Esto es piratería informática, Jaspers.
Te vamos a hundir con demandas federales. ¡Estás violando los estatutos del
mercado regulado!
JASPERS
(Su voz baja a un susurro que
hiela la sangre).
Tienen sesenta segundos para
desalojar el piso. Guarden sus plumas Montblanc y salgan. Yo sí sé cómo manejar
las finanzas sin dejar respirar a los parásitos.
(Un silencio sepulcral. Los
consejeros se quedan estáticos. Bruno, en lugar de esperar, comienza a caminar
lentamente detrás de las sillas de los ejecutivos, rozando con el dedo índice
el respaldo de cada una. Es el depredador marcando su territorio).
JASPERS
([Continuando con la acción]).
(Monólogo de la libra de carne)
Mírense. Están haciendo cálculos
mentales. Pensando en qué buffet de abogados los va a salvar, qué llamada van a
hacer en el elevador. Creen que esto es un problema de algoritmos o de códigos
de red. Qué ceguera. El mercado no es tecnología, caballeros; el mercado es
anatomía. Es el pulso del que tiene miedo contra el pulso del que no tiene nada
que perder. Ustedes se educaron en escuelas de negocios donde les enseñaron a
diversificar el riesgo, a diluir la culpa en comités y minutas de juntas. Yo
no. Yo aprendí el oficio en el barro, donde el valor de una firma se mide por
la capacidad de sostener la mirada. (Se detiene exactamente detrás de
Ferneze, apoyando una mano en su hombro; Ferneze se tensa de inmediato).
Querías mi carne, Ferneze. Querías recortar mis filiales para alimentar a tus
inversionistas. Pero olvidaste que para cortar la carne de un socio, hay que
tener el pulso muy firme y el cuchillo muy afilado. A ti... a ti siempre te han
temblado las manos cuando no tienes un contrato que te proteja. El tiempo
corre. Les quedan cuarenta segundos.
(Ferneze se desploma lentamente
en su silla, derrotado. Los consejeros comienzan a levantarse en silencio,
humillados. Justo cuando el triunfo de Bruno es absoluto, el dispositivo de
Iván emite un pitido agudo y prolongado. La luz cambia a un ámbar perturbador).
JASPERS
(Sin volverse, con una ceja
alzada).
Iván. Te pedí aislamiento total.
¿Qué es esa frecuencia?
IVÁN
(Tecleando a una velocidad
vertiginosa. El color desaparece de su rostro).
Jefe... tenemos un problema que
no responde a los comandos de red. No es el Consejo. Están usando una puerta
trasera de nivel estatal. Protocolo de encriptación roto desde el exterior.
JASPERS
(Dándose la vuelta lentamente, la
mirada se le endurece).
Explícate.
IVÁN
(Sudando frío).
Los activos principales... ya no
están en la entidad externa. Acaban de ser transferidos a una cuenta puente del
Banco Central bajo una orden judicial de emergencia. Alguien muy arriba en el
gobierno decretó que nuestra adquisición constituye un "riesgo a la
seguridad nacional". Nos han congelado la base legal de la empresa en
milisegundos.
JASPERS
(Aprieta los dientes, pero sonríe
con incredulidad).
Vaya... con que los tiburones
viejos llamaron a los cetáceos más grandes del océano para que les salven los
muebles. (Camina rápido hacia su consola personal). ¿Riesgo nacional?
Iván, autoriza la descarga masiva del "Proyecto Cónclave". Veamos si
el Procurador General opina lo mismo cuando la prensa descubra que este Consejo
y sus padrinos en el ministerio han estado blanqueando los fondos de los cárteles
a través de las constructoras de Malta Holdings. Tengo los respaldos notariales
desde el primer día. ¡Súbelo a la red ahora!
(Iván levanta las manos de la
tableta, estático. La puerta de cristal de la sala se abre con un golpe seco.
Entran tres hombres con trajes oscuros idénticos y una mujer con un abrigo
sastre impecable: la Inspectora de la Fiscalía General. Detrás de ellos,
dos técnicos en sistemas avanzan directamente hacia el maletín de Iván y lo
desconectan de un tirón).
INSPECTORA DE LA FISCALÍA
(Avanza con paso firme,
deteniéndose a un metro de Bruno. Su voz es un bloque de hielo).
Guarde las filtraciones, Jaspers.
El juego de los servidores se acabó. La orden que traemos viene firmada
directamente por el Despacho Presidencial.
JASPERS
(Se yergue despacio, manteniendo
la compostura, aunque sus ojos inyectan odio).
Vaya... veo que la fiscalía
también tiene una tarifa fija para limpiar la basura de sus jefes. Qué
eficientes son cuando les pisan los talones.
INSPECTORA DE LA FISCALÍA
(Sin pestañear, saca un documento
con un sello lacrado).
No es un soborno, Jaspers. Es la
Razón de Estado. Sus documentos comprometedores acaban de ser clasificados como
secreto de seguridad nacional bajo el artículo de emergencia federal. En
términos jurídicos: usted ya no posee nada, y sus pruebas no existen ante la
ley. Queda inhabilitado permanentemente para ejercer cualquier actividad
comercial o corporativa en el territorio.
(Dos agentes se colocan a los
costados de Bruno. Uno de ellos le hace un leve gesto con la cabeza hacia la
salida).
INSPECTORA DE LA FISCALÍA
([Continuando con la acción]).
El edificio está siendo
desalojado. Acompáñenos, por favor.
(Ferneze levanta la cabeza,
recuperando el color, con una sonrisa de triunfo miserable. Tabatha mira a su
padre, con una mezcla de lástima y horror. Bruno mira a la Inspectora, luego a
su hija, y finalmente a las pantallas, que se apagan por completo, dejando la
sala en una penumbra azulada por la luz de la ciudad).
EPÍLOGO
EL DÍA DESPUÉS DEL IMPERIO
Espacio: La sala de juntas, ahora
completamente vacía y a oscuras. Solo la luz fría y azulada de los rascacielos
de la ciudad entra por el gran ventanal. La gran mesa de caoba brilla como un
altar abandonado.
En escena: Tabatha está
sola. Recoge su computadora y unos pocos papeles sueltos, guardándolos en su
maletín. Se detiene un segundo y mira su reflejo difuso en el cristal del
ventanal.
TABATHA
(Monólogo del colapso silencioso)
Dos minutos. Eso es lo que tarda
un imperio en convertirse en un archivo liquidado. Crecí escuchando que este
edificio era un búnker, una fortaleza que ni el gobierno podía tocar.
"Somos indispensables, Tabatha", me decía mi padre mientras me enseñaba
a leer balances de saldos antes que literatura. Y yo le creí. Creí que el
dinero nos volvía inmunes a la gravedad. Pero aquí arriba el suelo es de
cristal texturizado. Te pasas la vida escalando, pisando cabezas, firmando
sentencias de quiebra para familias que nunca vas a conocer, solo para
descubrir que la cúspide no es un refugio. Es una plataforma de ejecución. Mi
padre pensó que controlaba la deuda; Ferneze pensó que controlaba el Consejo;
el Estado demostró que controla el aire. Abajo... abajo la ciudad sigue
encendida, ignorando que los dioses de la planta veintiocho acaban de ser
devorados por otros más grandes. Nadie es indispensable. Solo el flujo de caja.
(Tabatha cierra el maletín con un
golpe seco. La luz de la sala se apaga por completo).
(Cortina transitoria hacia el
vestíbulo de la planta baja)
Espacio: El vestíbulo de la
planta baja del rascacielos corporativo, ya de noche profunda. Es un espacio
monumental de mármol blanco y cristal, completamente vacío. Las luces
principales están apagadas; solo quedan los reflectores de seguridad que proyectan
sombras gigantescas. Al fondo, las puertas giratorias dan a la calle donde
llueve con fuerza.
En escena: Jaspers camina
solo hacia la salida. Ya no tiene su maletín, ni su teléfono, ni su tableta. Su
traje sigue siendo impecable, pero el lenguaje corporal es el de un hombre que
pesa cien kilos más. Se detiene antes de cruzar la puerta giratoria. Mira su
reflejo en el cristal oscuro.
(Detrás de él, se escuchan los
pasos de unos tacones que resuenan en el mármol. Es Tabatha. Se detiene
a unos metros de distancia. Lleva su gabardina puesta).
TABATHA
(Con la voz rota).
Te advertí que no cruzaras esa
línea, papá. Te obsesionaste tanto con arrancarles la carne que no viste el
tamaño de la trampa.
JASPERS
(Sin darse la vuelta, mirando su
propio reflejo).
¿La trampa? No, Tabatha. La ley
de ellos siempre fue una red para atrapar moscas y dejar pasar a los buitres.
Yo no perdí contra Ferneze. Perdí contra un sistema que ellos mismos inventaron
para no caer jamás.
TABATHA
Te quitaron todo. Las cuentas,
las filiales, el apellido en la fachada. Legalmente... ya no existes en este
negocio. ¿Qué vas a hacer ahora?
JASPERS
(Se gira lentamente hacia ella.
Por primera vez en toda la obra, no hay una sonrisa irónica. Su rostro es una
máscara de piedra, pero sus ojos tienen una fijeza aterradora).
¿Qué voy a hacer? Lo mismo que
hace el mercado cuando se desploma, hija mía. Esperar en las sombras. La
codicia de estos hombres es insaciable, y la insaciabilidad siempre genera
deuda. Volverán a equivocarse. Volverán a necesitar liquidez. Y cuando el viento
cambie... yo estaré cobrando en la ventanilla.
(Bruno se sube el cuello del
abrigo. Da media vuelta y cruza la puerta giratoria, adentrándose en la lluvia
de la ciudad. Tabatha se queda sola en el centro del vestíbulo monumental de
mármol, mientras la luz de un anuncio espectacular de "Malta Holdings"
se refleja en el suelo como un charco de sangre).
FIN DE LA OBRA
B. JASPERS (Versión en español) Obra dramática en tres actos y un epílogo © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0