LUNA & BONNIE
Y EL ABSURDO COTIDIANO
LUNA & BONNIE Y EL ABSURDO COTIDIANO © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0



(Escenario en penumbra. Un reloj hace tictac de forma arrítmica. No hay nadie más en la sala que Bonnie y Lunita. Hablan al vacío, saltando de una idea a otra, respondiéndose desde lógicas completamente desconectadas).
LUNITA: ¡Atrápame, atrapa a la perrita Caramelo! ¡Soy el viento! ¡Soy un ave distraída! ¡Guau, guau!
BONNIE: (Jadeando con mucha elegancia, apoyándose en una silla) Ya... basta, criatura. Los huesos tienen memoria y los míos recuerdan la glaciación.
LUNITA: ¿Por qué, por qué, por qué te cansas? ¡Tú eres la loba mágica!
BONNIE: (Mirando por la ventana) Cien años tengo yo... y él cree que tengo cuatro. Me dejé adoptar porque vi su foto y supe que él me necesitaba más. Su vida es un despropósito. Hay que buscarle pareja.
LUNITA: ¿Cosas de salchichas?
BONNIE: (Se sienta, solemne) Mira, niña. Escúchame bien. Yo tengo cien años. He visto pasar generaciones. Y sé cosas. Cosas grandes. Cosas del universo, Lunita. La soledad de Carlos no es casualidad. Hay fuerzas... hay presencias que nos observan desde arriba. Seres que vienen, se asoman y se van. El mundo no es esta sala.
LUNITA: ¡Ay, no! ¡No estamos solos! ¡Van a venir a llevarnos al asilo! ¡Yo no quiero regresar a la calle! ¡No quiero cazar insectos! ¡Yo me porto bien, muerdo mis carnazas, no muerdo zapatos!
BONNIE: (La abraza con ternura) Shhh, tranquila, mi pequeña bestezuela. No es el asilo. Es el misterio de la vida. Pero aún eres muy de cachorra para entender la melancolía del cosmos.
LUNITA: ¡Guau! A ver, a ver, a ver... ¿Qué significa todo esto? El árbol largo quiere novia pero no quiere bañarse. Las flores moradas gritan guácala. Bonnie habla del universo y Carlos le tiene miedo a las vecinas.
BONNIE: (Susurrando al público) Mírala, pasea un Golden Retriever. Es perfecta. ¡Ve, Carlos!
LUNITA: ¡Guau! ¡No le hables así al señor que da pollo! ¡Guau, guau!
BONNIE: ¿Qué haces ahí, Lunita?
LUNITA: (Sin dejar de mirar la puerta, moviendo la colita lentamente) Estoy esperando al gato amarillo desquiciado. O al gato mágico de dos mil trescientos años. Va a venir. Yo lo sé. Y le voy a morder una oreja.
BONNIE: (Se levanta con majestad, interrumpiendo a Lunita) Silencio, cachorra ingenua. Ningún gato pisará esta casa. Son nuestros peores enemigos. Son la oscuridad encarnada en flexibilidad. Yo conocí a uno en las calles... era amarillo. Estaba completamente desquiciado. Te miraba fijamente y sentías cómo te robaba el alma a través de los ojos.
LUNITA: ¿El alma sabe a croqueta?
BONNIE: (Levanta la cabeza hacia el techo y lanza un aullido melancólico, hermoso, dándole la razón).
LUNITA: ¡Yo también contemplo! ¡Yo contemplo las moscas! ¡Sóbame la panza a mí! ¡Dime que soy sabia! ¡Sabia y de caramelo!
BONNIE: (Se detiene frente a un punto invisible en el aire, lo mira de arriba abajo con severidad y habla con una dicción humana perfecta, fría y autoritaria) A ver, usted. Se me va a portar muy bien.
LUNITA: ¡Guau! ¡Señor que da pollo! ¿Qué es un gato? ¿Es como una ardilla, pero con magia? ¡Podemos tener uno! ¡Quiero un gato para jugar a morderle las orejas!
BONNIE: (Dando un paso al frente, acorralando ligeramente a la figura invisible hacia las plantas) Escúcheme bien. No sé qué se sienta usted con esa actitud, pero se lo voy a dejar muy claro: esta casa le pertenece a las plantas. Nosotras solo somos la supervisión ejecutiva.
LUNITA: ¡Claro que hablamos, fortachón! Y bájale a tus sumos de grandeza.
BONNIE: Exactamente. Así que a hacer su trabajo. ¿Usted qué es, entrenador de gimnasio, por la ropita?
LUNITA: ¡Yo no entiendo el mundo de los grandes! ¡Hay demasiadas reglas! ¡Que si el agua, que si los gatos de dos mil años, que si las carnazas! ¿Saben qué? Cuando el señor que da pollo regrese, me voy a ir con él. ¡Sí! ¡Quiero ir a esa tal universidad! ¡Voy a sentarme en una silla de humano y voy a aprender cosas! ¡Aprenderé a sumar croquetas y a entender por qué el amor da asco si no te bañas! ¡He dicho!
BONNIE: Pues a trabajar, señor crossfit. Que esa Cuna de Moisés tiene trescientos cincuenta años y no se va a regar sola. ¡Muévase!
LUNITA: ¿Guau?
LUNITA: ¡Y después me sirve pollo! ¡Con croquetas! ¡Pero rápido, que me aburro! ¡Guau! (El "guau" suena sarcástico, muy humano).
BONNIE: (Lanza un leve aullido de despedida y entendimiento hacia el público).
(Oscuro total).