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miércoles, septiembre 02, 2026

LAVADO Y ENSUCIADO (O el dinero debajo del colchón).

 












LAVADO Y ENSUCIADO

(O el dinero debajo del colchón)

 

Farsa en dos actos.

 

De Benjamin Gavarre

 


LAVADO Y ENSUCIADO (O el dinero debajo del colchón) © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
CONTACTO: gavarreunam@gmail.com

 

PERSONAJES:

  • DON CARLOS ZORRILLO: 60 años o quizá más… Codicioso, hipocondríaco, rabo verde y asustadizo.
  • PALOMINO: Su criado. Medio Pocho. Astuto, burlón, manipulador y ambicioso.
  • DON RUPERTO MORADO: Vecino estirado, tacaño y codicioso.
  • EL VIDRIERO, el Señor Anselmo Vidrio: Comerciante del pueblo, metiche y ventajista. Vende espejos y ceniceros de cristal...
  • DON BETO PRADERA "EL ALACRÁN": El boticario del pueblo, corrupto y malicioso.
  • SOFÍA "LA ALCAYATA": Joven cazafortunas profesional, fría y calculadora.
  • INSPECTOR 1 e INSPECTOR 2: Agentes de la DEA con acento gringo caricaturesco.

ACTO PRIMERO

El escenario estará dividido en dos áreas visibles simultáneamente.

  • Derecha del escenario (El Recibidor): Un espacio con la puerta principal de la calle, un par de sillones pretenciosos (estilo Luis XV de imitación) y una mesita.
  • Izquierda del escenario (La Recámara): Separada del recibidor por un arco sin puerta. Aquí domina el espacio una cama matrimonial desproporcionadamente alta y gorda. A simple vista parece un colchón normal, pero bajo la colcha se ocultan miles de dólares.

El espectador puede ver a Palomino lidiando con las visitas en el recibidor, mientras al mismo tiempo observa los gestos, las burlas o los apuros de Don Zorrillo en su cama, creando una ironía visual constante.

(Luz en la Recámara. DON CARLOS ZORRILLO, en pijama de seda, da vueltas en la cama, quejándose. Entra PALOMINO desde el recibidor con una taza humeante).

PALOMINO.- Le traje su tecito de manzanilla, don Carlos, a ver si así se le asienta el estómago y los malos aires… lo digo, no por las flatulencias, o sí… la verdad…. You Know… Está usted muy mal de la panza… y si no se lo digo yo… Se echa usted unos aires...

ZORRILLO.- ¡Cállate, insolente! ¡Qué manzanilla ni qué la tostada! ¡No estoy malo del estómago! Estoy lastimado de mi alma y de mi espalda… ¡Esta maldita tortura de dormir sobre el dinero mal habido! ¡Este colchón está maldito por el Diablo!

PALOMINO.- ¿Pues qué quería? Usted se lo busca y se lo encuentra… el dolor… Son las pacas de a cien, patrón. Los fajos, las pacas… Si los acomoda mal, los billetes raspan, me han dicho. Yo nunca… no, ni me mire así… bueno, tal vez a veces, cuando se la pasa en el baño, por la diarrea que no tiene... Ya deje de comer ese helado rancio que no gana nada y no sé por qué no lo tira… una mala inversión es una mala inversión, y hay que apechugar… Y aceptar las pérdidas. Coma arrocito blanco, como yo, yo como arroz con plátano, it's very cheap... it's healthy... Y en cuanto a su dolor de espalda… ¿Pues qué quería? Si los acomodara bien, yo le he dicho, pero no me deja… y pues si no los acomoda les van a seguir dando molestias… mejor duerma en el suelo, ¿o con una cobija de pluma de ganso? Yo duermo en el suelo. I like the floor.

ZORRILLO.- ¡Es dinero maldito, Palomino! Dólares incambiables. No sé cómo pude aceptar lavar tanto dinero del diablo.

PALOMINO.- Yo se lo advertí, Carlitos, pero usted de necio... Se puso a lavar los billetes con puras tienditas de "Helados Magallanes". Su letrero decía: "Helotes y helados"... ¡y además con faltas de ortografía! Where has it been seen? ¡No way! Los de León son mal encarados pero algunos sí saben leer, y estudiaron. No todos cosechan lechugas. ¡"Helado de perita Helote tierno y mayonesa"! ¡Gross! Los de León son tradicionales, por eso votan por la derecha, son persignados y no les gustan los cambios. Le hicieron el feo, por decir lo menos.

ZORRILLO.- ¡Mugrosos panzas verdes! Pero después les hice muchas ofertas... les traté de vender guacamayas con su chicharroncito y pico de gallo, les di el ofertón de caldos de oso con harta, harta piña y queso rallado... ¡y nada! Quebramos. Nos siguieron viendo como a moco salado y los narcos se emputaron cuando no vieron resultados; se llevaron la mayor parte del capital, casi todos los dólares, y nosotros nos quedamos con dos maletas de dinero que ahora son el relleno del colchón. ¡De mi colchón! Puro dinero inútil, porque para comer tuvimos que malbaratar los congeladores, las parrillas y hasta los focos. Nadie te cambia un billete de a cien dólares, y menos en este mugroso pueblo grande. Mira, siente todo el mugroso titipuchal de billetes que no puedo meter al banco ni pagar nada. Ni siquiera puedo poner un negocio yo solo, porque ni modo que haga las transacciones en efectivo... con dólares. ¡Sí, cómo no! Me denuncian al fisco, llaman a una patrulla, se quedan con la mitad... ¡y eso no, nel, nunca!

PALOMINO.- Y ni salir podemos. Ya los buitres del pueblo saben o sospechan que usted tiene lana guardada y, según ellos, ya se lo está cargando la calaca. ¿Sí se está muriendo, don Carlos? Are you going to die? Don't die, my friend.

ZORRILLO.- ¡Claro que no! Bueno, sí... me muero, ¡pero del puro coraje de que todo me sale mal y cada vez peor! (Se escucha el TIMBRE en el recibidor). ¡A la cama! Échame talco en la cara pa' parecer pan de muerto. ¡Tú ve a atajar a la visita! Si vienen a ver si estoy muerto, tal vez traigan algún regalo como ofrenda, para mostrar respeto... Nadie da nada a cambio de nada.

(Palomino corre al recibidor. Zorrillo se tira en la cama, abre la boca y cruza las manos en el pecho afectando rigidez cadavérica. Palomino abre la puerta de la calle. Es DON RUPERTO MORADO, estirado, cargando una caja de zapatos).

RUPERTO.- Mi buen Palomino. Me enteré de que don Carlos ya está buscando colgar los tenis o ingresar al viejo panteón... o al nuevo. Le traje estos zapatos de piel de borrego, son únicos y carísimos.

PALOMINO.- (Huele la caja). Ay, don Ruperto. Smells like cheap plastic. Huelen a China continental o a baratijas de mercado de ofertas. Son de plástico del que no se dobla, ¿verdad?

RUPERTO.- ¡Ensamblados en León con tecnología asiática! ¿Puedo pasar a darle mi pésame adelantado? (Intenta asomarse por el arco de la recámara. Zorrillo, al verlo de reojo, empieza a toser como tuberculoso).

PALOMINO.- (Le cierra el paso de golpe). ¡Uy, don Ruperto! Escuche nomás cómo le raspan los bronquios. El patrón tiene fuego en la panza, y luego, ya sabe... la taza del baño recibe puras miserias de ese fuego, it's disgusting... ¿me entiende? Por la diarrea... No haga esas caras. Y luego escupe bilis. La neta, a un hombre al que ya se le están enfriando las patas, unos zapatos de agujeta son un suplicio. Lo que necesita son pantuflas; tráigalas, que sean de piel de venado o de gamuza mínimo, del número siete. Y de los chinos no se preocupe... déjemelos aquí. (Se los pone bajo el brazo). Yo me los quedo pa' tirar rostro en el malecón o en el Arco de la Calzada, y le prometo que en el testamento usted va en primera fila.

RUPERTO.- (Sonriendo con codicia). Dios te lo pague, muchacho. Cuídalo mucho... no le des vinagre, ni lo vayas a matar de un susto o de un coraje... Adiosito, yo luego traigo las chanclas. (Sale apresurado y descontrolado).

(Apenas sale Ruperto, tocan la puerta de nuevo. Palomino abre. Entra EL VIDRIERO cargando un cenicero de cristal inmenso y ostentoso).

VIDRIERO.- Palominillo, chulo. Le traigo este regalito a don Carlos. Pa' su buró.

PALOMINO.- ¿Un cenicero? Are you flatly dumb in your head? El patrón ya no fuma. Se fumaba tres cajetillas al día, y si tomaba, fumaba más. Y si comía mole, fumaba... ¡y fumaba mientras comía! Ya me entiende. Y tomaba mucho... mucho tequila y mezcal, y fumaba cuando bebía mezcal... Eso ya lo dije, ¿o sí me entendió? Deme acá esa madre pa' poner mis llaves. A ver, ¿es de cristal bueno o es puro vidrio? No sé, se ve bueno, pero uno nunca sabe. ¡Lléguele! ¿Qué se me queda viendo? ¿Espera algo a cambio? ¿Espera que le diga que su cenicero está muy bonito? (Lo empuja hacia la puerta).

VIDRIERO.- ¡Pero déjame verlo, para que sepa que vine! No me trate así, como si fuera una...

PALOMINO.- ¿Una piruja? No, ni sé cómo pudo pensar eso. Yo le digo al patrón, para que lo tenga en su testamento. Conforme, ¿sí o no? Ya le dije que lo tiene en sus pensamientos. Si no, yo le digo. La próxima vez tráigame un espejo, así como de cuerpo entero, como de un metro setenta y ocho... ¿o cuánto cree que mida el patrón? Ah, ya sé, es medio chaparro, entonces de dos metros para que quepamos todos. Ya lo anoté en mi libretita, ándele, que si respira el aire del enfermo se le va a cargar la... Ya váyase. Váyase a su casa. Go home. Con los bordes biselados y con marco de plata, ¿sí me entendió? Ándele, señor Vidrio... o como me dijo que se llama. (Lo echa a empujones).

(Toman el timbre de nuevo. Palomino abre de mala gana. Llega DON BETO PRADERA "El Alacrán", el boticario, con un frasco gotero y una botella de tequila bajo el brazo).

BETO.- Vengo a ver al difunto en potencia. Le traigo "Las gotas de la felicidad". Extracto de peyote con clonazepam. Pa' que se vaya riendo al otro mundo. No se lo debe tomar en ayunas, y es mejor que esté acompañado, por si le da el telele. Tú eres el albacea, Palomino, ¿ya sabes si me puso a mí en sus pensamientos y en su testamento? Si no es así, dale unas gotas y que me anote; luego le das el resto del frasco. Si no se lo quiere tomar solo, dáselo en un tecito, o mejor, en una copa de tequila... aquí le traigo el tequila. Ya sabes: unas gotas y luego todo... ¡para que requiescat in pace!

PALOMINO.- (Se lo arrebata). ¡Ah, cabrón! What a son of a bitch… Qué mother fucker… Échelas pa' acá. Como en la aduana, Betito: todo frasco sospechoso se decomisa. Y ni le busque, el patrón no recibe a nadie. Usted no tiene corazón; eso que usted propone no lo acepta nadie, ni es de buen gusto y además es censurable. Así que no lo diga porque no lo quiero ni ver, ¡váyase! Pero si regresa, tráigame de esos como cactus que lo ponen a uno a girar... To put me high, if you understand me? High… unos peyotes verdes, como sin espinas, y ya le diré a mi patrón que lo incluya. Pero sin gotas malvadas. ¡Largo, váyase de aquí!

BETO.- (Molesto, asomándose por el arco). Te quieres quedar con todo el pastel, ¿verdad, pinche gato? ¡Se ve que te relames los bigotes! Pinche pocho, baboso. Ya vas a ver cómo te va a cargar la... ¡trampa! Te vas a ir a la chingada, Will you see.

(Palomino le da un empujón y le cierra la puerta en las narices).

(Luz en la Recámara. Zorrillo se levanta de un salto, muerto de risa).

ZORRILLO.- ¡Bola de transas tarugos, jijos del maíz! ¡Se la tragaron toda!

PALOMINO.- Pero no se van a quedar quietos, patrón. Son como la humedad, la sarna, la lepra y las enfermedades de transmisión sexual... el herpes... It never goes away. (Ante la mirada fulminante de su jefe). Qué... hablo mucho, ¿verdad? Ya, ya... me callo. I swear.

(Cambio de luz: proscenio o calle. Ruperto, el Vidriero y Beto se reúnen bajo un farol en la calle).

RUPERTO.- El mugre de Palomino nos está haciendo de chivo los tamales. Se va a quedar con todo. Seguro que su patrón está hinchado de billetes. Puedo oler cuando hay dinero como si fuera un buitre... y no, no lo soy, soy una buena persona, soy padre de familia, voy a misa, voto por el PAN...

BETO.- Hay que mandar a la artillería pesada. Hay que llamar a "La Alcayata".

VIDRIERO.- ¿A Sofía? ¡Esa es buena! Esa colegiala es una fiera. Bueno, de colegiala le quedó la fama. Se quedó con el dinero del dueño de Pieles León, se quedó con el dinero del dueño de los terrenos nuevos de junto al malecón, se quedó con el dinero de Zapaterías “El Buen Gusto”... Su familia la odia, la del Buen gusto, claro… pero ella les hace cara de "¿y qué?" y sigue por las calles en sus coches de lujo todos tuneados. Aunque sean de buena marca, es medio corrientita, ¡pero nos sirve! Es una genia. Si alguien puede sacarle una firma al viejo saltándose al gato, es ella. Ella nos pondrá en el testamento.

ACTO SEGUNDO

(El mismo set. Recibidor. Suena el timbre. Palomino abre y entra SOFÍA "LA ALCAYATA". Lleva un uniforme escolar muy entallado, calcetas altas y actitud de mosquita muerta).

PALOMINO.- ¡Quihubo, mija! I'm glad to see you, bonita. ¿A poco vienes a rezarle el rosario al viejo? ¿No prefieres darle los buenos días al nuevo dueño de la quincena? (Intenta acorralarla contra el sofá).

SOFÍA.- (Lo esquiva con un manotazo disque elegante). ¡Sácate, gato igualado! Palomino, yo no doy brincos en piso parejo. Ni beso sin chequera, ni hago caldo sin lumbre, you know, lumbre…. ¡Vengo a ver a don Carlos! (Sofía cruza el arco hacia la recámara sin pedir permiso).

(Luz en la recámara. Zorrillo, al verla, revive mágicamente. Se peina con saliva).

ZORRILLO.- ¡Sofía! Mi niña de las buenas causas. Ven, acuéstate aquí con este pobre enfermo que ya nomás respira por inercia.

SOFÍA.- (Se sienta en la cama y da de brincos). ¡Ay, don Carlos! ¿Pues qué tiene este colchón? ¿Tabiques? Está re duro y hace ruido de papel.

ZORRILLO.- (Con una sonrisa ladina, levanta la sábana). Son dólares, mi reina. Sucios, manchados... pero dólares al fin. Si me das unos besitos, te prometo que te llevas un buen fajo pa' tus chicles.

SOFÍA.- (Viendo el dinero, se le iluminan los ojos, pero mantiene la compostura). Mmm... huelen a humedad y a narco... pero bueno, con una buena planchada se les quita. ¿Qué tal si planchamos y luego lavamos? Yo tengo muy buenas ideas... (Se acuesta a su lado. Empiezan los arrumacos y risitas exageradas).

PALOMINO.- (Que ha estado espiando desde el arco, se muerde las uñas). ¡Viejo rabo verde! ¡Se está gastando mi herencia! Maldita zorra... A zorra y zorrillo, nadie les gana. ¡No, esto no se queda así!

(De pronto, golpes violentos en la puerta de la calle. Se oyen voces afuera).

PALOMINO.- (Corre al recibidor, asoma por la ventana y regresa espantado a la recámara). ¡Patrón! ¡Ahí vienen los tres buitres juntos! ¡Y traen a un Notario del pueblo! ¡Vienen a exigir ver su testamento o lo denuncian con las autoridades!

ZORRILLO.- (Se separa de Sofía, los ojos le brillan con malicia dramática). ¡Perfecto! La comedia tiene que llegar a su final, ya no puedo seguir viviendo en esta situación. ¡Diles que acabo de fallecer de un infarto, y que me quedé bien muerto y quedé tieso por el esfuerzo y que me morí!

PALOMINO.- ¿Qué?

ZORRILLO.- Toma este testamento falso que tenía aquí en el buró. Dice que te dejo todo a ti. Yo me voy a meter debajo del colchón. ¡Quiero ver las caras que ponen cuando vean que el gato se quedó con toda la fortuna! ¡Va a ser hermoso! ¡Ándale, baboso, muévete!

(Zorrillo se escurre con dificultad debajo de la inmensa cama. Sofía, que capta el juego al vuelo y ve su oportunidad de oro, agarra discretamente un fajo gigante de billetes que quedó suelto, se pone un velo negro en la cabeza y empieza a sollozar trágicamente).

(Palomino corre y abre la puerta de la calle. Entran de golpe RUPERTO, BETO y el VIDRIERO, el señor Vidrio, por cierto).

RUPERTO.- ¡A un lado, Palomino! Venimos a ver al viejo y a que nos firme un testamento final.

PALOMINO.- (Fingiendo voz quebrada, tapándose la cara). Tarde llegaron, señores... El Señor lo ha llamado a su santa gloria... Justo ahora, echando pata con doña Alcayata… poniéndole nombre a Jorge, echándose un caldito con mucha, mucha lumbre… ya saben… Pues, le dio un infarto y se murió bien muerto… Colgó los tenis, se fue con los pies por delante... ¿Qué más se dice? ¡Pasó a mejor vida!

(Los tres buitres cruzan corriendo a la recámara. Ven la cama revuelta y a Sofía llorando a gritos, exagerando el drama).

BETO.- ¿Y el testamento? ¿Dónde está el maldito papel?

PALOMINO.- (Saca el papel del buró). Aquí está, sellado y firmado por el patrón antes de estirar la pata... y de echar pata, ya saben, con la Alcayata… y así… de echarse el caldito… y ya no voy a repetir nada, pues yo no hablo tanto, aunque a veces sí… Y dice así: "Dejo todos mis bienes, cuentas, negocios de helotes y helados, y este sagrado colchón matrimonial, a mi fiel servidor... mi gato Palomino".

RUPERTO.- ¡Es un fraude! ¡Un cochinero! ¡Tú me robaste mis zapatos asiáticos!

VIDRIERO.- ¡Gato usurpador! ¡Y no te traje tu espejo para que no veas lo rata que eres!

SOFÍA.- (Haciendo drama, se levanta de la cama). ¡Y a mí me dejó desamparada! ¡Yo era la viuda no oficial! Esto es una porquería... ¡Me voy, no puedo con tanto dolor! (Sofía sale sigilosamente de la casa, guiñándole el ojo al público, sabiendo exactamente lo que va a hacer).

PALOMINO.- (Creciéndose, arrogante, apuntando a la calle). Pues ya oyeron, bola de vividores. Sáquense a la puritita tiznada; largo de mi casa. ¡Fuera! O llamo a la policía… y los acuso de robo, allanamiento de morada, estuplo… Eso… de mis derechos pues… ¡Fuera!!!!

(Los buitres, indignados y maldiciendo, salen echando pestes. Palomino los acompaña hasta la puerta de la calle y les da un soberbio portazo).

(En la recámara, Zorrillo asoma la cabeza por debajo de la cama, tapándose la boca para no carcajearse. Al ver que Sofía ya no está, sale por completo).

ZORRILLO.- (Saliendo, sacudiéndose el polvo). ¡Ay, cabrón, qué divertidota nos dimos! ¿Viste sus caras? ¡Arte puro! Oye, Palomino... me voy a poner mi gabardina vieja. Los voy a ir a buscar a las cantinas del centro nomás para pasar cerquita de ellos y cagarme de risa en su nariz… Me voy a burlar de sus lamentables vidas en sus narices, ya verás. ¡Perdedores!

PALOMINO.- (Regresando a la recámara, con un tono extrañamente frío y distante). Como usted mande, don Carlos. Vaya a divertirse.

(Zorrillo se pone una gabardina sobre la pijama y sale canturreando feliz por la puerta principal. Palomino se queda solo en el centro de la recámara. Su actitud cambia por completo).

PALOMINO.- (Mira el testamento falso. Luego mira la cama gorda. Camina lentamente y la acaricia). El papel es legal... Los testigos lo vieron entrar al notario... Todo León cree que Carlos Zorrillo ya colgó los tenis o que ya murió: punto. ¿Y qué necesidad tengo yo de ser el achichincle de un difunto, si puedo ser el dueño del circo? Además me trata mal, me dijo gato... Ah, pues va a ver cómo este palomito se convierte en huracán... Digo, en gavilán, ¡pero qué digo! En águila, en halcón... No, en buitre no, de esos ya hay muchos en este pueblo.

(Palomino saca una maleta deportiva de debajo de un sillón del recibidor, la lleva a la recámara, levanta el colchón y observa con deleite los fajos de billetes, riendo con locura, festeja sobre la cama pues piensa que todo ese dinero le pertenecerá… pero la ambición siempre rompe el saco… Y sin que meta un solo fajo de dólares a la bolsa Palomino empieza a ver como su sueño se desvanece…)

(Luz en el recibidor. Zorrillo regresa corriendo, asustado. Intenta abrir la puerta principal, pero está atrancada. Toca el timbre con desesperación. Golpea la madera).

ZORRILLO.- ¡Palomino! ¡Palomino, abre, por tu madre! ¡Unos tipos grandes, güeritos y raros me vienen siguiendo desde el Arco de la Calzada! ¡Abre! Nunca pude llegar con los buitres, no me pude burlar de ellos… Diosito me castigó por pasarme de la raya… Palomito lindo, ábreme, por tu vida, están muy grandotes y tienen cara de matones…

PALOMINO.- (Pegado a la puerta habla como si estuviera a kilómetros de Zorrillo). Ah… lo siento, buen hombre! Todos aquí estamos muy tristes, por la muerte de don Zorrillo… era un buen hombre y nunca trataba mal a los que lo servían. Nunca le dijo palabras desagradables a su mejor empleado Palominito, nunca le dijo gato ni nada ofensivo a su mejor servidor, que lo consideraba un amigo, pero ya ve cómo la vida te da sorpresas, ¿no?... (Palomino abre una mirilla que tiene la puerta). ¡Se equivoca de casa, buen hombre! ¡Aquí estamos velando el cuerpo de Don Carlos Zorrillo! ¡Y yo soy su único y legítimo heredero!

ZORRILLO.- ¡No te hagas el gracioso, no ahora, Palomino… ¡Soy yo! ¡Deja de jugar que ahorita no estoy para tus vaciladas!

PALOMINO.- (Con una frialdad corporativa). Que Descanse en paz el “Patrón”. El muerto al hoyo y el vivo al gozo. (Le cierra la mirilla en la cara y corre a la recámara a seguir empacando el dinero).

ZORRILLO.- (Desde la calle, pálido. La comedia se le volteó por completo. Su rabia es inmensa). ¿A mí? ¿A mí me vas a tratar como una chancla, gato mugroso? ¡Pues si yo me hundo, tú te hundes conmigo, mugroso malparido, pedazo de… Caca! (Sale corriendo enfurecido).

(Apagón breve para denotar el paso de unos minutos. Luz general de nuevo).

(Palomino, en la recámara, ya tiene la maleta deportiva a reventar. Va cruzando el recibidor listo para escapar. De pronto, la puerta de la calle vuela de una patada).

(Entran en tropel ZORRILLO, RUPERTO, BETO, el VIDRIERO, y detrás de ellos, dos hombres altos, güeros, vestidos con trajes negros… Son hombres muy rígidos, gafas oscuras y un portafolios de piel. Son supuestamente LOS INSPECTORES).

RUPERTO.- ¡Ahí está el ladrón! ¡Se los dije!

ZORRILLO.- ¡Mírenlo, señores inspectores! ¡Se quería fugar con el botín!

PALOMINO.- (Aterrado, soltando la maleta). ¡Patrón, no sea güey! ¡Nos va a hundir a los dos con Hacienda! ¡Piense en el fisco!

ZORRILLO.- (Cegado por el despecho y la ira). ¡Prefiero que el gobierno me quite hasta la camisa a que un mugroso roedor como tú se gaste mis dólares en puros antojitos, refrescos y mujeres! ¡Miren, señores inspectores! ¡Vengan a la recámara!

(Todos cruzan en tropel a la recámara. Carlos Zorrillo, dramáticamente, agarra el colchón y lo voltea por completo. Todavía tiene fajos de billetes que no ha podido guardar Palomino).

CARLOS ZORRILLO.- ¡Miren! ¡Dinero sucio! ¡Dinero del narco! Está en el colchón y el resto en esas maletas que el ladrón ha guardado… ¡Llévenselo, agarren todo el dinero, pero a este infeliz métanlo a la cárcel por el resto de sus días!

(Los dos Inspectores miran el dinero del colchón, miran las maletas. Intercambian una mirada y se quitan las gafas oscuras simultáneamente).

INSPECTOR 1.- (Con un acento gringo exageradísimo). Oukey, mister Carlos Zorrillo. Se lo agradecemos veery much.

INSPECTOR 2.- Yes. En el nombre de... la F.B.I... la I.R.S... y de los Yunaited Esteits... ¡La DEA confisca este colchón y those maletas sucias!

(Palomino y Carlos Zorrillo abren los ojos como platos, completamente congelados por el terror).

PALOMINO.- ¿La... la DEA? ¡Patrón! ¡Trajo a los gringos, pero estos gringos son de la Mafia, mafiosos, No son de la DEA… Son Mobsters!

CARLOS ZORRILLO.- ¡Puta madre! ¡Yo pensé que eran Godínez de Irapuato!

INSPECTOR 1.- (Sacando unas de esposas relucientes). Yes, mister. Ustedes vienen con nosotros, los vamos a llevar a conocer peces, al fondo del mar. Por lavado de dinero y simulación de defun… shon.

(Desde el recibidor, entra triunfante SOFÍA "La Alcayata", ahora del brazo de otro Mafioso gringo que carga una pistola cromada gigantesca. Viene masticando chicle y luciendo unos lentes de sol carísimos).

SOFÍA.- Ay, don Carlitos... se los dije. Yo no doy paso sin huarache. Cuando salí de aquí y vi que este barco se iba a hundir, me fui directito con estos muchachotes de Las Vegas que ya los estaban buscando a ustedes por andar de ridículos. Hasta visa super fake pero super bien hecha me consiguieron, ahora me llamo Martha Stuart, ¿pueden creerlo? ¡Me voy con ellos a Las Vegas como su nueva reina de la mob, perdedores! (Les lanza un beso burlón y sale pavoneándose).

INSPECTOR 2.- Listen carefully, Mister Zorrillo. El Jefe en Las Vegas no está feliz con tu modelo de negocios. Lavar dollars con "helotes y heladous", that's business de gente pobre. Mal gusto mucho, YuNou.

INSPECTOR 1.- Yeah. Y a los que le faltan al respeto al Jefe, los llevamos al agua salada con zapatos de cemento fondou del mar. ¿Capiche?

INSPECTOR 2.- Y a ustedes, amiguitos buitres... (Señala firmemente a Ruperto, Beto y el Vidriero). "Los capos de la mob les dieron jale nuevo a esos fulanos... Van a ser los nuevos links con los carteles de estas zonas. Nos reportan a nosotros y luego se van al nuevo jale de Wash and Fold... Lavandería nueva, putos... Vámonos todos. ¡Muévanse!"

(Los supuestos inspectores esposan rápidamente a Palomino y a Carlos Zorrillo. Al mismo tiempo, los tres buitres del pueblo se tiran al piso con desesperación y, como auténticas aves de rapiña, empiezan a pelearse y pepenar los fajos de billetes y la maleta para llevárselos, asintiendo sumisos ante las órdenes de los gringos).

PALOMINO.- (Lloriqueando, viendo sus manos esposadas). Guys, please! Yo no sé nadar con cemento... Yo también sirvo de buen enlace. ¡Tengo great skills! Yo hablo inglés. Listen to me: I can be very useful for the boss in Vegas!

INSPECTOR 1.- (Lo mira con curiosidad). ¿Hablas inglés, kid?

PALOMINO.- But of course! My english is impeccable! Yo le puedo organizar los negocios, los libros, lavar los pisos del casino... ¡Por piedad, no me dejen hier ni me tiren al lago!

INSPECTOR 2.- Not bad. El Jefe ha estado muy estresado por las tonterías que hicieron ustedes dos. Si le llevamos a un funny guy que hable Spanglish para que le sirva de bufón, igual y se ríe un rato. Come with us, Palomino. Te salvaste del cemento, pero te vienes a Las Vegas con nosotros y con miss Martha Stuart.

PALOMINO.- (Olvidando el llanto, fascinado). ¡Sure, amigos! Let's go together! ¡A Las Vegas, mamacita! (Voltea a ver a Carlos Zorrillo con desprecio y burla). ¡See you never, Pepe Le Pew! ¡Te quedas solo por ambicioso y por humillarme! ¡Te la pelas, patrón... You are history, baby!

(Los Inspectores, los tres buitres—Ruperto, Beto y el Vidriero cargando el botín—y Palomino salen en tropel riendo a carcajadas, dejando la escena vacía. Carlos Zorrillo queda completamente solo en el centro de la recámara destrozada. Se acerca lentamente al espejo de pie que dejó el Vidriero. Se mira fijamente, rumiando su soledad).

CARLOS ZORRILLO.- (Sonríe al espejo con un cinismo amargo, brillante). Pues me he quedado solo y sin un centavo. Quedé en los puros rines. Me llevó la tiznada... La mafia, Martha Stuart, los malditos buitres... (Suelta una carcajada genuina). ¡Pero por lo menos me quitaron de encima al hablador de Palomino! ¡Me vengué de él, lo humillé hasta el final y ahora se fue con los que lo van a usar de bufón! ¡Se lo merece por traidor! (Ríe más fuerte, viéndose en el espejo). Soy feliz... no tengo dinero, ni libertad, ni amigos... pero, ¡miren cómo río de felicidad! ¡Jajajaja!

(De pronto, su rostro en el espejo se desfigura. La risa se ahoga en un gemido).

CARLOS ZORRILLO.- No... no estoy feliz... ¡Estoy muy solo! ¡Me quedé sin mi único amigo! (Cae de rodillas frente al espejo, llorando como niño). ¡Mamá! ¡Mamá, dónde estás! ¡Todo me sale mal! ¡Buahhhh! (Se incorpora de golpe, con estoicismo absoluto, secándose las lágrimas). No importa. Yo soy Carlos Zorrillo. Yo siempre salgo adelante. Caigo parado. (Vuelve a colapsar frente al espejo). ¡Buahhh! ¿Por qué a mí? ¡Noooo!

(Carlos Zorrillo sale de escena alternando entre carcajadas altivas y llanto desconsolado, como si dos máscaras pelearan por su rostro. La recámara queda en completa soledad; la cama está destrozada en el centro, mostrando únicamente los fierros oxidados).

(Empieza a sonar una música irónica de danzón, que de pronto se convierte en un mambo sabrosón, alegre y festivo. Toda la compañía sale feliz a dar las gracias).

TELÓN FINAL

 

 

 

 

 


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