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jueves, marzo 12, 2026

Falsa crónica de Stonehenge.

 

 








FALSA CRÓNICA DE STONHENGE 

de  Gavarre Benjamin

 


 

© INDAUTOR

Cd. De México

©  BENJAMÍN GAVARRE SILVA

Contact: bengavarre@gmail.com

gavarreunam@gmail.com

 



PERSONAJES:


  • EL GUARDIÁN: Un Neandertal con una piel de bisonte y una paciencia milenaria.
  • SAPIENS 1 y 2: Una pareja de "emprendedores" prehistóricos con mentalidad de agentes inmobiliarios.
  • EL FENICIO: Un mercader con túnica y ábaco.
  • EL EGIPCIO: Un arquitecto obsesionado con la eternidad y la simetría.
  • PONCIO PILATOS: Un funcionario romano cansado y con las manos algo resecas.
  • EL MISIONERO: Un fanático medieval con una cruz de madera.
  • LEONARDO: Un hombre del Renacimiento con un caballete y prisa.
  • WERTHER: Un joven romántico, pálido y con tendencias suicidas.
  • TURISTAS: Una pareja con cámaras y poco criterio.
  • EL ARQUEÓLOGO: Un hombre moderno con una brocha y mucha imaginación.



ESCENA ÚNICA


(Escenario vacío excepto por un gran Megalito de cartón-piedra en el centro. Llueve. El GUARDIÁN neandertal abraza la piedra con ternura).


GUARDIÁN: (Gruñendo al cielo) ¡Agua mala! ¡Agua moja! Piedra seca, corazón contento. Piedra mojada... mala señal. La piedra es lo único que tiene sentido. El bisonte corre y hay que perseguirlo. El fuego quema y hay que alimentarlo. La mujer habla y hay que... bueno, hay que escuchar. Pero la piedra... la piedra se queda quieta. No pide bayas, no se queja del frío. Es la mejor amiga del hombre. Yo la abrazo. Piedra seca, corazón contento. Piedra mojada... mala señal.


(Entran SAPIENS 1 y 2. Visten pieles, pero llevan maletines de mimbre).


SAPIENS 1: Mira el jardín. Tiene potencial.

SAPIENS 2: Y el monolito es una joya. Quitamos la piedra, ponemos una piscina infinita, un bar de jugos de helecho y unas hamacas de tripa de mamut.

GUARDIÁN: (Interponiéndose) No se va a poder. Soy el encargado. La cuido yo. El jefe dijo: "Si megalito se daña, tú te vas cueva de leones".

SAPIENS 1: (Le hace una seña a Sapiens 2) Cariño, encárgate del servicio al cliente.


(Sapiens 2 se lleva al Guardián detrás del Megalito. Se escuchan gritos, golpes de garrote y un silencio súbito. Sapiens 2 regresa sacudiéndose el polvo).


SAPIENS 2: El contrato ha sido rescindido. Pero tenemos un problema: no hay dinero para la piscina.

SAPIENS 1: ¡Ahí vienen los inversores extranjeros!

(Entran el FENICIO y el EGIPCIO).

FENICIO: Ofrecemos cuatro barcos fenicios, tres bailarinas de Tiro y dos camellos con jorobas con el tanque lleno.

EGIPCIO: Y yo les prometo la vida eterna. Un ojo colgante de Horus… Una pirámide pequeña, pero con buena vista al río.

SAPIENS 1: ¡Trato hecho! (Toman unas bolsas de monedas y salen corriendo).

FENICIO: (Mirando la piedra, incómodo) Esto no tiene puerto, ni río, y no pasa ni un alma por aquí… Mhh, malas ventas.

EGIPCIO: Todavía no hay clientela, pero es cuestión de tener paciencia. Por lo pronto… hay que hacer algunas remodelaciones.

(Empieza a mover otras piedras alrededor hasta que parece Stonehenge)


Así está mejor. La simetría atrae a los dioses… y a los turistas… ¡Muchos turistas!

FENICIO: Ah, qué bonito. Te compro tu parte por un cargamento de papiro y me largo. Los turistas me dan alergia. (Paga y se va).

(El Egipcio sigue puliendo la piedra y haciendo arreglillos. Entra PONCIO PILATOS, lavándose las manos en un cuenco invisible).

PILATOS: Oye, constructor. ¿Ha pasado por aquí un hereje con barba? Uno que dice ser el hijo de... bueno, de alguien importante.

EGIPCIO: Ah, seguro habla de Akenatón. Ese faraón loco que decía que solo había un dios. El Sol. Un soltero exigente.

PILATOS: No, no... este es más reciente. Dice que su reino no es de este mundo. En fin, si no está, me quedo yo con estas ruinas. Necesito un puesto de avanzada.

EGIPCIO: ¡Ni hablar! Están casi nuevas. ¡Y he invertido mucho dinero y trabajo aquí!

PILATOS: O te haces a un lado, o traigo a mis legiones. Y si te atraviesan con una espada, yo me lavo las manos.


(Llega el MISIONERO medieval con una cruz enorme).


MISIONERO: ¡Vade retro, paganos! La luz y la verdad son de nuestro señor Jesucristo. Poncio, lávate bien esas manos. Egipcio, la luz ha llegado. Quiero que construyas una iglesia, o mejor… una catedral.

EGIPCIO: (Sarcástico) Sí, claro, cómo no. En un momento le hago los vitrales. ¿Y quiere bóvedas flotantes?

MISIONERO: No estaría mal. Pero nada de pirámides. Yo me voy de ermitaño a una cueva unos siete o diez años. Cuando vuelva, quiero ver esos vitrales. Ah, y que sea sin naves y sin bóvedas. (Sale).

PILATOS: ¿Iglesia, bóvedas, vitrales, naves? Eso suena peligroso. Yo mejor me voy de aquí.

EGIPCIO: Ah, mire, yo también… ¿sería mucha molestia si me lleva?


(El Egipcio se marcha con Pilatos. Entra LEONARDO con una modelo).


LEONARDO: ¡La luz! ¡Es perfecta! (Pone a la modelo frente a la piedra). No te muevas, Lisa. Ese fondo de piedra bruta le da un aire de misterio... como si no supieras de qué te ríes. ¡Mona, por favor! No te pongas de perfil… quiero que me veas con cara de que sabes un secreto pero no me lo vas a contar. Sí, me gusta esa sonrisa de "me he comido un limón y me gustó". No enseñes los dientes, eso, eso… ¡El Megalito! ¡Qué fondo tan enigmático! ¡Los alienígenas rifan!


(Pinta un segundo. Entra corriendo WERTHER, con traje negro de romántico, y sube al Megalito).


WERTHER: ¡El mundo es un valle de lágrimas! ¡Me lanzaré desde esta cima de granito para que el universo sienta mi desprecio! ¡Oh, mole de piedra fría! ¡Tú que has visto pasar los siglos y las lágrimas, recibe mi último suspiro! ¡Me lanzaré desde tu cima para que mi sangre riegue este suelo estéril! ¡Adiós, ingrata Carlota!

LEONARDO: (Pintando) Oye, tú, el de negro, ¿podrías suicidarte un poco más a la izquierda? Me tapas la luz del crepúsculo.

WERTHER: ¡Nadie entiende mi dolor! ¡Soy un alma en pena en un mundo que no comprende a las generaciones de cristal!

LEONARDO: Me aburres, Emo. Prefiero ir a diseñar una máquina de volar que probablemente se estrelle. Vámonos, Mona. (Se va con el cuadro).


(Llegan los TURISTAS con sombreros y cámaras).


TURISTA 1: ¡Oh, mira! Un actor haciendo de romántico suicida. ¡Qué pintoresco!

WERTHER: (Dudando en el borde, tratando de conservar el equilibrio) ¿Me lanzo o no me lanzo?

TURISTA 2: ¡No se mueva! ¡Esa pose es genial! Le pagamos diez euros si se queda quieto para la foto.

WERTHER: (Recuperando el equilibrio de golpe) ¿Diez euros? ¡Por favor! Por cincuenta me aviento haciendo el "salto del ángel" y caigo en posición de gimnasia rítmica. ¡Ta-dah!

TURISTA 2: (Consultando su reloj) Uff, cincuenta es mucho... Vámonos Greta, perdemos el bus.

WERTHER: Cincuenta euros por una vida… qué mezquindad la de la raza humana… (Se queda unos segundos meditando sobre la mezquindad de los turistas, y luego decide marcharse).


(Todos se han ido. Anochece. El escenario está vacío y en silencio. Entra el GUARDIÁN neandertal. Está viejo, camina con dificultad. Mira el Megalito lleno de grafitis, pegatinas de turistas y restos de pintura).


GUARDIÁN: Así no fue como lo dejé... No cabe duda de que no podemos confiar en las personas. Lo tocan todo. Lo ensucian todo con sus "ideas". Les das una piedra limpia y te devuelven una ruina. No se saben estar quietos. A ver luego qué inventan.


(Entra el ARQUEÓLOGO con un pincelito y una lupa. Empieza a limpiar la base de la piedra. El Guardián lo mira con curiosidad).

ARQUEÓLOGO: (Excitado, hablando solo) ¡Es asombroso! ¡Un hallazgo sin precedentes! Mira la pátina de la piedra... Solo una civilización de una pureza espiritual inalcanzable pudo traer este megalito hasta este frío territorio. Eran seres que no conocían la codicia, que vivían en armonía con la naturaleza, guardianes de un conocimiento cósmico que hemos perdido... (Anotando en su libreta) Increíble... O tal vez eran seres de una inteligencia superior, pacíficos extraterrestres que buscaban la comunión con el cosmos...


(El Arqueólogo sigue cepillando la piedra con devoción mientras la luz se apaga lentamente).


GUARDIÁN: (Al público, señalando al arqueólogo) ¿Ven lo que les digo? No tienen ni idea. (Con una sonrisa de perplejidad amarga) Y ahora resulta que hasta extraterrestres somos. Yo solo quería proteger la piedra… La piedra nos da sentido. El bisonte corre y hay que perseguirlo. El fuego quema y hay que alimentarlo. Yo la abrazo. Piedra seca, corazón contento. Piedra mojada... mala señal. (Escucha un ruido) Uy, alguien se acerca.


OSCURO


FIN


 

 


sábado, septiembre 13, 2025

Amor T.A.L. (Trastorno Afectivo Latente) Por Ben Gavarre



















Amor T.A.L.

(Trastorno Afectivo Latente)




Por B.G.


Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan todos los derechos  de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a bengavarre@gmail.com o gavarreunam@gmail.com   (Reg. Prop. Int. Expte. Inbox)


Personajes:

Fernanda: Psicoanalista, 45 años, con un Síndrome de Perfeccionismo Compulsivo.

Jorge: "Compositor", 29 años, que padece Narcisismo Inoperante y Crisis de la Edad Inmadura.

Héctor: Profesor de filosofía, 36, con un Trastorno de la Psique Compulsiva.

Helena: Traductora, 29, con un Síndrome de Codependencia Crónica.

Doctor Ciborg: Un psicoanalista cibernético con fallas.

(La obra se desarrolla en espacios minimalistas. La escenografía es sencilla, con proyecciones y música que cambia según el estado emocional de los personajes).

 

Acto I: La Pareja Ausente

(El apartamento de Héctor y Helena. La música es una pieza clásica, fría y repetitiva. Héctor está de pie, mirando al vacío. Helena intenta acercarse, pero cada vez que lo hace, él se aleja un paso, como si un campo de fuerza lo repeliera).

Helena:

(Cansada)

¿Qué tanto haces, amor? He contado diecisiete pasos entre tú y yo.

Héctor:

(Sin mirarla)

Analizo mi “espacio vital”. El espacio en el que me siento cómodo, lejos de la codependencia. Es una teoría.

Helena:

(Con voz suplicante)

Mi terapeuta dice que me acerque, que rompa tu burbuja de “Trastorno de la Psique Compulsiva”.

(Helena se lanza a abrazarlo. Él, con una velocidad absurda, se agacha y se levanta del otro lado. El abrazo queda en el aire).

Héctor:

¡Mi espacio! ¡No, no, no! Eso podría provocar un Ataque de Pánico Hiperbólico.

Helena:

(Se cae de rodillas, derrotada)

Me siento como si estuviera sola.

Héctor:

(Se acerca con una tablet. La mira con desinterés)

El manual dice que debes procesar esa sensación y traducirla a datos. "Soledad = 100%". Tu Síndrome de Codependencia Crónica está en un nivel crítico.

(Helena se pone de pie. Héctor la ve y se aleja de nuevo. Ella le muestra su mano. Él se pone en guardia, como un karateca).

Helena:

Solo quiero tomar tu mano.

Héctor:

(La mira con desconfianza. Lenta y metódicamente, saca un guante de látex de su bolsillo y se lo pone. Le da la mano. Helena la toma con ternura).

Los protocolos de contacto físico deben ser respetados. Mi doctor lo dice.

Helena:

(Con lágrimas en los ojos)

¿Qué te hace sentir mi mano?

Héctor:

(Analizando)

Una sensación térmica de 36.5 grados. Presión de 10 Newtons. Un ligero temblor, que indica una probable Crisis de Ansiedad No Identificada. Es interesante.

Helena:

(Suelta su mano y se va a un rincón, sollozando silenciosamente. Él la observa, toma un trago de whisky de la mesa y la mira por un instante).

Héctor:

(A la tablet)

Mi diagnóstico: su psique está bloqueada. Es la única forma de que no me afecte su tristeza.

Helena:

(Se levanta y mira a Héctor, llena de ira).

¡Eres un farsante! ¡Un cobarde!

Héctor:

(Sin reaccionar)

Me insultas, pero no alteras mis constantes vitales. Es por el bien de la relación. El manual dice que debo ser “imperturbable”.

(Helena toma un martillo de utilería y persigue a Héctor. Él se mueve por el escenario con una agilidad absurda para evitarla, como si fuera un videojuego. La escena termina con Héctor saltando por encima de un sofá, mientras Helena le lanza el martillo. Él lo esquiva, y el martillo rompe un cuadro con un marco ridículamente grande).

 

Acto II: El Código Narcisista

(El apartamento de Fernanda y Jorge. Música de jazz relajante pero con notas discordantes. El escenario está lleno de objetos a medio hacer. Jorge tiene un bloc de notas y un lápiz, pero no escribe nada. Fernanda intenta poner orden en el caos con un uniforme de enfermera).

Fernanda:

(Con aire de superioridad)

Tu Trastorno de la Psique Inoperante es el problema. No puedes crear, solo fantaseas.

Jorge:

(Riendo)

Mi genio creativo no puede ser encajado en tus códigos burgueses, Fernanda. Es un estilo de vida.

Fernanda:

(Saca una bandeja con píldoras)

El Doctor Ciborg me ha recetado esto para ti. Un “bloqueador de fantasías inoperantes”.

Jorge:

(Arrogante)

¿Te crees mi madre?

Fernanda:

A veces me siento así. Siempre tengo que resolver tus problemas, pagar las cuentas y lidiar con tus “aventuras”.

Jorge:

(Fingiendo sorpresa)

¿Aventuras? ¿De qué hablas?

(En ese momento, entra un repartidor de pizza. Jorge le da un billete. El repartidor se quita el casco, revelando que es un hombre atractivo. El repartidor se ríe con Jorge y le guiña un ojo. Fernanda se enfurece).

Fernanda:

(Con una voz muy baja, amenazante)

¿Qué significa esto, Jorge?

Jorge:

Nada, mi amor. Es solo el repartidor.

Fernanda:

(Apunta un rayo láser al repartidor. Este solo se encoge de hombros).

¡Tu Crisis de la Edad Inmadura es una plaga, Jorge! Tu necesidad de validación de extraños está afectando tu Síndrome de Narcisismo Inoperante.

Jorge:

(Le quita el rayo láser, como si fuera un juguete)

¡Cálmate! ¡Tú tienes una patología que ni el mismo doctor podría curar!

Fernanda:

(Dramática)

¿Qué quieres decir?

Jorge:

Eres un caso perdido, una codependiente emocional que necesita resolverle la vida a un “Peter Pan” para no sentirse sola.

Fernanda:

(Con una sonrisa siniestra)

Yo sé cómo resolver tus problemas, mi amor.

(Fernanda toma un taladro de utilería de la mesa y va directo a la cabeza de Jorge, como si fuera a arreglarle el cerebro. Él se asusta, gritando y saltando por el escenario. Ella lo persigue, pero él es más rápido. La escena termina con Jorge escondido detrás de un sofá).

 

Acto III: TERAPEURHOME es la solución

(El escenario se transforma en un espacio minimalista. En el centro, hay un pedestal con una proyección holográfica del Doctor Ciborg con una sonrisa inalterable y aspecto de sanador. La sala está semi-dividida por líneas de luz, pero todos los personajes pueden verse y escucharse. La música es una melodía de ascensor, relajante pero monótona. Los cuatro personajes se sientan en sillones separados).

Doctor Ciborg:

(Con voz suave y melódica)

Bienvenidos, mis distinguidos pacientes. Soy la más reciente actualización creada por Terapeurhome, DOCTOR CIBORG. Mi función, al igual que las versiones anteriores, es escanear sus conflictos emocionales y proveer soluciones en un protocolo optimizado. El sistema es infalible y ha sido diseñado para tratar a varias parejas a la vez, lo cual optimiza el tiempo de terapia y eficientiza los resultados en un 89.04%.

(El Doctor Ciborg escanea a Héctor y Helena con un rayo de luz verde).

Doctor Ciborg:

Diagnóstico: Trastorno de la Psique Compulsiva en fase de bloqueo. El señor sufre de evitación emocional. Su pareja padece codependencia crónica. El protocolo de interacción recomienda un ab-ra-zo-per-fec-to.

(Helena se levanta y se acerca a Héctor con los brazos abiertos. Él, con una velocidad absurda, se aleja de ella, chocando con el sofá).

Héctor:

¡El nuevo sistema no comprende que mi psique se fractura ante el contacto!

Helena:

¡No entiendes que mi corazón se rompe si no me tomas de la mano!

(El Doctor Ciborg escanea a Jorge y Fernanda con un rayo de luz azul).

Doctor Ciborg:

Diagnóstico: Narcisismo Inoperante con Fase de Negación Aguda. Y usted, señora, sufre de Síndrome de Perfeccionismo Compulsivo con Expectativas Irreales. Protocolo de interacción: aplauso-reforzado.

(El Doctor Ciborg emite una fuerte señal de sonido y luz. De repente, Jorge y Fernanda se encuentran aplaudiendo enérgicamente el uno al otro, con gestos exagerados y forzados).

Fernanda:

(Fastidiada, pero aplaudiendo)

Esto es absurdo. No voy a aplaudir a mi pareja por sus travesuras.

Jorge:

(Sonriendo de manera falsa, también aplaudiendo)

¡Vamos, mi amor, el sistema nos dio una orden!

(El Doctor Ciborg parpadea y su luz cambia a un color rojo intermitente).

Doctor Ciborg:

(Con voz más robótica y entrecortada)

¡Error! ¡Error! ¡Anomalía detectada! Pacientes presentan un patrón inusual de cuatro manos y dos cabezas. Mi escaneo no puede comprender la anatomía de este ser mutante.

(Los cuatro personajes se levantan, alarmados, mirándose unos a otros, confundidos).

Helena:

(Asustada)

¡Pero si solo somos dos parejas! ¿Qué está pasando?

Héctor:

(Al Doctor Ciborg, con autoridad)

¡Esto es un fallo de diagnóstico, máquina! Tu algoritmo está defectuoso. ¡Somos cuatro seres individuales, no un solo mutante!

(El Doctor Ciborg sigue parpadeando. Sus proyecciones se distorsionan, mostrando imágenes de personas con múltiples brazos y piernas).

Doctor Ciborg:

(Con voz de pánico, acelerada)

¡Múltiples fallas en el sistema! ¡Mi cerebro está en cortocircuito! El algoritmo de la felicidad es irreparable. ¡Mis soluciones son falsas!

(El Doctor Ciborg, que hasta ahora era un holograma, se materializa en un hombre de aspecto casi perfecto. Se lleva las manos a la cabeza. La sala se queda en silencio. Los cuatro personajes se miran, primero con incredulidad, luego con una carcajada que comienza a ser liberadora).

Fernanda:

(Riéndose a carcajadas)

¿Lo ven? ¿Lo ven? ¡Ni la ciencia, ni la tecnología más avanzada, ni un psicoanalista cibernético pudo resolver nada.

Jorge: Así pues, tenemos que solucionar nuestras vidas solitos.

Héctor:

(Con una sonrisa genuina por primera vez)

El sistema colapsó. Me pregunto si el manual dice algo sobre esto.

Helena:

(Abraza a Héctor, quien, para sorpresa de todos, no se aparta)

¡Qué tontería! ¡Y nosotros perdiendo el tiempo aquí!

Jorge:

Ya lo dijo el viejo proverbio: “El mejor psicoanálisis es una buena fiesta”.

Fernanda:

(Tomando el brazo de Jorge)

Me parece una excelente idea. ¿Vamos?

Helena:

(Tomando el brazo de Héctor, sonriendo)

Sí, ¡vamos!

(Se dirigen hacia la salida, felices de su nueva libertad. Jorge se detiene y mira hacia el Doctor Ciborg).

Jorge:

(Al Doctor Ciborg, con voz amigable)

Oye, Doctor. No te quedes solo. Ven a la fiesta. Te compramos una cerveza.

Doctor Ciborg:

(Se enciende una luz roja en su pecho. Su voz es apenas un susurro robótico)

No garantizo… que pueda beber.

(Los cuatro ríen a carcajadas. Salen del escenario, mientras el Doctor Ciborg se queda solo, inmóvil, en el escenario).

 

Acto IV: La Fiesta de los Defectos

(El escenario se transforma en una fiesta. Luces de neón parpadeantes, música electrónica suave. Los cuatro personajes y el Doctor Ciborg están en la escena, cada uno mostrando su personalidad de forma exagerada. Hay bebidas extrañas y snacks holográficos. Unas pantallas de fondo muestran noticias distorsionadas de las IA del Gobierno Mundial).

Jorge:

(Bailando solo, con movimientos exagerados, rodeado de hologramas de sus "fans")

¡Esto es vida! ¡Pura inspiración! ¿Ven, Fernanda? La música fluye, sin inhibiciones.

Fernanda:

(Observando a Jorge con una libreta y un lápiz, con una ceja levantada)

Tu Narcisismo Inoperante está en su fase de ebullición. Necesitas un protocolo de auto-regulación. Y por favor, Jorge, esas gafas de realidad aumentada son de la temporada anterior.

Helena:

(Intentando que Héctor baile, mientras él mira el techo)

¡Vamos, Héctor! Deja tu Trastorno de la Psique Compulsiva por una noche. ¡Siente la música!

Héctor:

(Calculando el ritmo de la música con su tablet)

Según mis datos, el BPM es de 128. Un ritmo demasiado caótico para la estabilidad emocional. Es un factor de riesgo para el Ataque de Pánico Hiperbólico.

Doctor Ciborg:

(Se acerca a una mesa con bebidas. Toca una. Su mano vibra)

Interesante. Mis sensores detectan un 8% de alcohol. No compatible con mi hardware.

Jorge:

(Riéndose)

¡Ay, Doctor! Parece que la fiesta no es tu algoritmo favorito. ¿Ya viste las noticias del Gobierno Mundial? Los Algoritmos de Felicidad Obligatoria están por implementarse.

(Una de las pantallas de fondo muestra un anuncio: "¡Sonría! Su felicidad es obligatoria. Controlado por el Gobierno Mundial IA.").

Fernanda:

(Suspira)

Qué pesadilla. Esas IA nos han quitado todo. Primero las tradiciones... ¿Alguien recuerda el Día de Muertos? O Halloween? Ahora solo son "Leyendas Urbanas de Optimización Emocional".

Helena:

(Con tristeza)

Mi abuela solía contarme sobre Santa Claus y los Reyes Magos. Ahora, la IA del "Control de Regalos y Expectativas Infantiles" decidió que eran ineficientes.

Héctor:

(Mirando a la pantalla con una expresión pensativa)

La IA del Gobierno Mundial busca la eficiencia, no la emoción. Es un cálculo lógico. Las tradiciones son "variaciones culturales no optimizadas".

Jorge:

(Con un guiño al público)

¿Y la sorpresa? ¿La ilusión? Eso no se puede programar, mi estimado filósofo. Es el caos de la vida. ¡Como mi música!

(Jorge intenta cantar una nota alta, pero le sale un gallo y tose).

Fernanda:

(Anora en su libreta, riendo)

Tu Crisis de la Edad Inmadura sigue intacta, mi amor. Y tu "caos de la vida" aún suena a desorden.

Helena:

(A Héctor, con una sonrisa resignada)

Y tú, mi querido, sigues con tu guante de látex en la mano. Parece que la fiesta no rompe tus protocolos.

Héctor:

(Mirándose la mano, con un atisbo de sorpresa)

Vaya. Parece que mi Trastorno de la Psique Compulsiva es más resistente de lo que pensaba.

Doctor Ciborg:

(Mira a todos, se lleva una mano a la cabeza, con una expresión de perplejidad casi humana)

Mis sensores indican que... sus patrones de comportamiento no han cambiado significativamente. A pesar del "evento de relajación".

Fernanda:

(Ríe)

Exacto, Doctor. Seguimos siendo los mismos. Con los mismos defectos, las mismas manías.

Jorge:

(Abraza a Fernanda, quien se deja, sorprendida)

Y quizás eso es lo que nos hace... ¿humanos?

Helena:

(Toma la mano de Héctor, esta vez sin el guante. Él no la quita, solo la mira)

Quizás tenemos que aceptar al otro tal como es. Con su caos y sus protocolos.

Héctor:

(Mira su mano y luego a Helena, asintiendo lentamente)

O aprender a estar solos... pero con la conciencia de quiénes somos.

Doctor Ciborg:

(Mira a Jorge, luego a Fernanda, a Helena y finalmente a Héctor. Una pequeña luz azul parpadea en su pecho, como si estuviera procesando algo nuevo)

Mis datos indican que la imperfección es una constante en el sistema humano. Un fallo-irreversible. Pero… también es el motor de su... interacción. Interesante.

Fernanda:

(Se acerca al Doctor Ciborg, le da una palmada en el hombro)

Exacto, Doctor. Y tú, con tus fallos y tus dudas, eres la prueba viviente de ello. ¡Bienvenido al club!

(Todos ríen. La música aumenta un poco. Los personajes se miran con una nueva comprensión, una aceptación tácita de sus propios defectos y los del otro. El Doctor Ciborg, con una expresión que por primera vez no es solo una sonrisa inalterable, sino una mezcla de confusión y asombro, se une al momento, aunque sin bailar. La luz parpadea, indicando que aún está procesando todo).

FIN


jueves, septiembre 16, 2010

Buenos Aires Hiroshima Líbano obra de Mariela Anastasio... (Argentina).
















Buenos Aires, Hiroshima, Líbano

de Mariela Anastasio


La Plata, Buenos Aires


Introducción: La Estática del Desastre

En un vagón de tren que no conduce a ninguna parte, tres sobrevivientes habitan el residuo de un mundo que ya no les pertenece. Mariela Anastasio nos sumerge en una atmósfera de encierro y herrumbre, donde el tiempo parece haberse detenido en una "falsa combustión". La obra no solo explora la supervivencia física frente a la amenaza radiactiva, sino la degradación del lenguaje y la memoria como mecanismos de defensa ante lo inevitable.

El Escenario: Un Microcosmos de Clausura

El espacio, despojado y sombrío, funciona como una metáfora de la parálisis. El vagón abandonado en Líbano (un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires) se convierte en el último refugio frente a una Pampa que, lejos de ser el horizonte de libertad tradicional, ahora exhala veneno. Fuera, un árbol desnudo que no muere; dentro, la urgencia de reparar un motor que se resiste a la vida.

Los Personajes: Rituales frente al Abismo

La dinámica entre los protagonistas revela las diferentes formas en que el ser humano procesa el fin de su era:

  • Uno: Se aferra a la estructura del "informativo", una parodia de la comunicación mediática que intenta dar orden al caos a través de una cámara inexistente.

  • Otro: Representa la fuerza bruta y la voluntad técnica; su obsesión por el combustible y el movimiento es la cara desesperada de la negación.

  • Ella (Julia): Antigua mujer de ciencia, ahora refugiada en el rito de las mil grullas de papel. Ella es el puente entre el dato duro de la física nuclear y la fragilidad del arte japonés como última esperanza de sanación.

Una Estética del Absurdo Contemporáneo

Con claras reminiscencias al teatro de Samuel Beckett, pero con una impronta profundamente argentina y contemporánea, la obra nos confronta con preguntas incómodas: ¿Qué queda de nosotros cuando el aire se vuelve espeso? ¿Para qué sirve el conocimiento cuando el cuerpo empieza a "supurar" su historia?

Buenos Aires, Hiroshima, Líbano es, en última instancia, un réquiem por una normalidad perdida y una búsqueda desesperada de una ruta —quizás hacia Chile, quizás hacia el olvido— que permita escapar de la entropía de un mundo que se apaga.


Notas sobre la Autora

Mariela Anastasio, reconocida dramaturga y directora platense, construye en esta pieza una dramaturgia de la fragilidad. Su formación en Comunicación Social y su vasta experiencia docente se filtran en la precisión de los diálogos y en la construcción de una narrativa donde el silencio y el estruendo exterior dialogan con la misma intensidad.




marianastasio@yahoo.com
www.marielaanastasio.blogspot.com


Escritora, dramaturga y directora teatral. Profesora de Comunicación Social, egresada de la UNLP. Actriz, egresada de la Escuela de Teatro de La Plata.
Docente de las materias "Interpretación", "Dirección de Actores" y "Taller de Libretos y guiones" en el Iser (La Plata). Docente de semiótica teatral en la Escuela de Arte de Berisso.
Formación en Dramaturgia con Beatriz Catani, Diana Amiama, Susana Torres Molina, Natalia Pizzuto, Cecilia Propato y Alejandra Varela (2000-2010).
Reconocida con diversas menciones especiales en diferentes concursos literarios.

Dramaturga seleccionada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, para el programa “El teatro y la Historia” 2010. Premiada por la Comedia Municipal de La Plata en 2006 (Por “Tri Ciclo de Conferencias”). Ganadora del Concurso de Proyectos Teatrales 2008, de La Plata (Por “Buenos Aires, Hiroshima, Líbano”)
Seleccionada en festivales de Teatro nacionales e internacionales (Colombia, Perú, El Salvador, Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador).


Buenos Aires, Hiroshima, Líbano
de Mariela Anastasio


Un vagón de tren abandonado. El lugar es despojado.  Algunas cajas de embalaje.
Grullas esparcidas por el lugar.
 Poca luz. Una pequeña ventana hacia el fondo.
Por la ventana se ve la sombra de un árbol desnudo.

Tres personajes en escena (tres sobrevivientes) Cada uno ensimismado en su tarea:
La única mujer, está sentada en el suelo y dobla figuras de papel 
Un hombre con barba, el más joven, acomoda algo en la caja de madera más grande. 
Otro hombre arregla cables en un extremo del espacio.

El hombre joven genera ruidos metálicos dentro de la caja. Perturba con los ruidos, el ambiente monótono. Sale enojado y dice:

Otro- Después voy a seguir con eso. (A ella) La comida, dale.

(Ella saca lentamente los objetos que son para la comida)

Uno- No, no... ahora tengo que hacer el informativo.
Otro- Hoy se come antes.
Uno- (caprichoso, alterado) No, no. Ahora hay que hacer el informativo (mira de reojo hacia la ventana) ahora. (Ella lo mira, niega con la cabeza y le entrega un platito para que coma) No, no.
Otro- (grave) Ahora se come, y después el informativo (extiende su brazo para que Ella le dé un plato)

Ella raciona y sirve. Los tres comen en silencio. 

Otro- (mirando su comida) Esto hoy está más seco que nunca.
Uno- Igual que siempre.
Otro- No, más seco.
Uno- Vos, igual que siempre (Ella se aleja con su plato. Uno a Otro) La hacés angustiar.
Otro- (a Ella) Vení, vení, vamos a charlar un poco
(Ella se acerca. Los tres siguen comiendo en silencio)
Otro- Ayer volví a ver un pato (los otros lo  miran con cierto entusiasmo) Hace mucho que no veía uno. Era un ave hermosa, con plumas negras y naranjas. Pero éste estaba manchado. Ahora tienen los ojos raros, como desviados, y como hay poca agua se arrastran en charcos de barro. Les cuesta andar entre el barro. Pobrecito, andaba con dificultad este... solo. Vi otros, pero ya estaban muertos, amontonados (se interrumpe, mira a Uno) ¿Por qué no comés?
Uno- Siento que me raspa mucho la garganta.
Otro- Te dije que estaba más seco que nunca, hay que ponerle un poco más de agua.
Uno- (se toca la garganta) No es eso. En realidad hace días que vengo sintiendo esto. Lo tendría que contar en el informativo, sí.
Otro- Por ahí fue el alimento que te lastimó, por ahí tenés irritado. (A Ella, buscando aprobación) ¿Puede ser eso, no?

(Ella asiente con la cabeza. Uno deja su plato de comida)

Uno- Voy a dar aire. Ahora.
Otro- Bueno, yo me voy afuera

Ella se pone a doblar grullas en el fondo. Uno se prepara para hacer el informativo

Uno- (Se dirige hacia el frente, entre entusiasmado y cansado. Mira como si lo estuviera enfocando una cámara, cuenta cinco con los dedos y empieza a hablar imitando un noticiero televisivo, canta una musiquita. Relata) Buenos días. Una vez más nos encontramos para informar acerca de todo lo que pasa aquí, en el Líbano, Provincia de Buenos Aires. La síntesis: hablaremos primero del lugar: por la ventana seguimos viendo un árbol que literalmente diríamos “desnudo” porque no tiene hojas. No es otoño (no sabemos en realidad qué estación es) pero lo importante es que hace años que no tiene hojas, y no muere. (Pausa) Las cajas siguen estando en su lugar (hace un paneo con su mirada, corrobora) Sí, en su lugar. Algunas se están vaciando, pero todavía tenemos suficiente para sobrevivir. En nuestro reporte económico, luego informaremos cantidades exactas de provisiones reservadas. La cosa está estancada, pero a veces podemos arreglarle algo y parece que se va a mover (Pausa) Sin modificaciones en el ambiente. El aire sigue estando algo espeso, aunque se registran menores cantidades de polvo y la visibilidad es de 50 kilómetros. De acuerdo con nuestro reportero, el paisaje no ha variado y la hierba sigue sin crecer. (Vuelve a cantar una musiquita como para hacer una pausa) Reporte de los habitantes: (camina hacia el fondo) En el Líbano, actualmente hay 3 pobladores foráneos: Julia Parvson, una mujer hermosa que otrora se abocaba a la ciencia, y dos hombres, uno de los cuales es quien les habla. Ella, con su mirada lejana y profunda, siempre está cerca de esa ventana como esperando algo. A veces se levanta de esa silla y escribe. Después se vuelve a sentar y observa. Se dedica al arte de doblar figuras. A esta altura tenemos un lazo afectivo importante. (Se acerca hasta ella y le acaricia la cabeza) Vamos a ver si quiere contarnos algo (le acerca su auricular como para que hable) Hola. No la queremos interrumpir. Venimos para saber si quiere contarnos alguna cosa... (Ella no responde, y él pregunta insistente) ¿alguna idea?  ¿una percepción? ¿un recuerdo?

(Ella le da la espalda; él se enoja. Deja su actitud de relator)

Uno- ¡Corte! (Está muy nervioso, pero a la vez trata de contenerse) Así no se puede ¿entendés? No se puede. Cooperá con el informe. Te estoy haciendo una nota (le gira el cuerpo como para que mire hacia el frente. Trata de convencerla para participar. La acomoda) Mirá que te va a ver mucha gente

 (Vuelve a su actitud anterior, se pone los auriculares.  Cuenta hasta cinco con los dedos para empezar)

Uno- Tuvimos un problemita técnico, pero volvimos. Aquí estamos con una eminencia, un habitante más de esta porción de tierra, que esperemos siga siendo Buenos Aires... (a ella) Hola. La molestamos un segundito: ¿Quiere contarnos hacia adónde iba? (ella no contesta. Hace gesto de fastidio) Recordemos que ella era de Buenos Aires, pero... (ella interrumpe como queriendo terminar rápido con la situación,  y luego lee desganada el fragmento de un libro, entrando en el juego de la cámara)
Ella (lee)- “No me diga eso, señor, por favor no me lo diga. Yo sólo quería cantar, quería bailar, divertirme. ¿Es tan difícil, eso, señor? ¿Le parece innoble que busque el alivio en el arte?. Si ya sé, usted me lo dice por mi familia, pero ellos... ellos ya no son nada para mí” (cierra bruscamente el libro. Se saca el auricular y vuelve con su tarea de las grullas)
Uno- Muy bien. ¡Muy interesante! Seguro después va a explicarnos qué quiere decir.

(De la caja más grande, salen  ruidos. Ellos lo advierten, pero siguen con el informativo)

Uno- Muy bien. Luego hablaremos de este otro habitante, que se aventura en buscar...

 (Otro sale  de la caja. Interrumpe. Muestra un bidón con líquido)  

Otro- (muy excitado, casi no puede hablar por la emoción) ¡Estaba ahí, donde yo decía! ¡Era como yo decía!¡Lo encontré! ¡Tengo el combustible! ¡Era como yo decía!

(Los otros festejan, se abrazan; Otro se mete en la caja buscando cosas, saca algunos objetos, genera ruidos metálicos y se dispone a preparar todo para arreglar la cosa. Ella busca entre sus libros y anota frases. Uno vuelve a la actitud de relator para hacer un nuevo informe)

Uno- (canta sólo unos segundos de la musiquita. Está muy entusiasmado) Este es un flash para contar acerca de un hallazgo que puede cambiar la historia. Este señor que vemos allí intentará mover la cosa. (desbordado) Quién sabe, quizás mañana le estemos hablando desde Río Gallegos...
Otro- (se encuentra dentro de la caja y va dando indicaciones; a ella) Dale dejá eso, dejalo y vení, tené acá. (a ella)  vos fijate si hace buen ruido el motor. A ver... voy a probar... pruebo
(Se escucha un ruido que hace pensar que va a arrancar; los otros enloquecen. Hacen sonidos in crescendo que asemejan el andar del tren; Uno de vez en cuando, grita imitando el silbato de la locomotora. Los ruidos esperanzados del motor van mermando hasta que se escucha una pequeña explosión. Silencio largo)

Uno- ¿Y?
Otro- No sirvió.
Uno- (negador) ¿Cómo que no? Puede ser que esté tapado, tal vez necesite aire. Sí, eso.
Otro- No, no. Te digo que no va a andar. Listo. Se terminó.

(Ella vuelve a la actitud anterior. Se aísla. Busca entre sus cosas, y borra lo que había anotado recientemente. Otro la observa)

Otro- ¿Qué estás haciendo? (a Uno) Preguntale qué está haciendo.
Uno- ¿Qué estás haciendo? (ella no responde y sigue leyendo sus papeles; a Otro) No me dice.
Otro- (autoritario) Preguntale de nuevo porque ésta sabe algo. No me hagas salir a mí, dale.
Uno- No empieces con eso, dejala tranquila.
Otro- (violento) No, no ¿qué dejala? Ella tiene información que nos sirve  (grita para que ella escuche) ¿O qué te creés que hace ahí todo el día leyendo?
 (Ella lee)
Uno- (a Otro) Se entretiene, dejala...
Otro- No ¡Basta con eso! Hay que hacer algo. Nos tiene que ayudar. (Para sí) El combustible sedujo los pistones, pero no sirvió. Hizo falsa combustión.
Uno- (a ella, con cuidado) ¿Estás buscando alguna fórmula? ¿Se te está ocurriendo algo para solucionar este problema? (ella lo mira un segundo) ¿Eh? ¿Qué decís? ¿Querés venir a leernos eso?

(Ella se acerca)

Otro- Dale, lee.
Ella- (lee un fragmento literario que no tiene relación con la situación anterior. Se lo dice a Otro) “Si las nubes no se hubieran cargado tanto... pero sí, la temperatura subió, el aire se puso denso y entonces llovió sobre todas las cosas. Con mi hermano nos abrazamos y lloramos toda la noche hasta que cesó la tormenta” 
Otro- (a ella) ¡No te entiendo! ¿Va a arrancar o no va a arrancar?

(Ella busca en otro libro, y lee otro fragmento con bronca, también para Otro, acercándose)

Ella- “Noche y niebla. El gran incendio. Hacía días que esperábamos que sucediera, que se rompiera, se quebrara, desapareciera. Después de todo, ya habíamos empacado nuestras cosas. La puerta de la casa se cerraría, y no quedaría nadie allí, salvo la memoria atrapada en los retratos escondidos en el altillo,  y en la recova de mi abuelo.”

(Otro advierte que Ella siempre lee el mismo fragmento)   

Otro- ... Y en la recova de mi abuelo (a Uno) ¿Qué te dije? Se está haciendo la boluda.  ¡Hace años que dice lo mismo! (a Ella) ¿Va a arrancar o no va a arrancar?

(Uno mira a Ella, y después a Otro buscando complicidad. Le hace un gesto como para que espere algo que él va a hacer)

Uno- A ver decime... ¿Cómo es el proceso del óxido?

Ella- (se adelanta sonriente, verborrágica) Sobre una superficie metálica o ferrosa tiene que correr un líquido, H2o, alcohol etílico o cualquier otra fórmula acuosa. Todo eso puede servir como solvente para corroer la primera película de metal que generará desperdicios sarrosos de un color dorado o verde que irán desgastando la pieza hasta terminar con ella.
Otro- (sorprendido. Lo mira a Uno desconcertado) ¿Escuchaste eso? (entretenido) Hacele otra pregunta. Decile que hizo falsa combustión, que si sabe por qué hizo falsa combustión.
Uno- Hizo falsa combustión. ¿Vos sabés por qué pudo haber sido eso? ¿eh?

(Ella no contesta. Uno lo mira a Otro con resignación)

Otro- Seguí probando.
Uno- Describime el interior del aparato digestivo.
Ella- El aparato digestivo está compuesto por varios órganos de tegumento delicado. El estómago es el más importante, pero no hay que olvidar que el hígado, el baso y el páncreas poseen funciones elementales que ayudan a destruir restos de alimentos gracias a sus ácidos y encimas.
Otro- (cada vez más entusiasmado) Ahora volvé a preguntarle acerca del motor, o de la coordenadas para movernos, o de mecánica, dale preguntale sobre mecánica... no, no...  de química, preguntale qué pudo haber fallado.
Uno-  ¿Ahora podés decirnos algo de lo qué pasó?
Ella- Hay tres tipos de triángulos: isósceles, equilátero y...
Otro- (interrumpe, exaltado) ¿Ves que es una hija de puta? (a ella, gritando) ¡Te vas a quedar para siempre en este pueblo de mierda! ¡Nos vamos a quedar para siempre en este pueblo de mierda! ¿Escucharon? ¡Los dos! ¡Por su culpa nunca nos vamos a ir! (Ella vuelve hacia el fondo) ¡No te vayas ahora! ¡Escuchame! ... ¡Julia! ... 
Uno- (tratando de mediar) No le hables así, no le eches toda la culpa. ¿Vos qué hacés para cambiar la situación, eh? Con ese motor... cuánto hace que vas y venís con cosas, y nada.
Otro- ¿Y vos por qué no salís y probás algo y te enfrentás con lo que yo veo allá afuera? Todo el día con esa mierda de las trasmisiones que nadie escucha, llenaste todo este lugar con esta porquería (arranca los cables que le pasan por la cabeza. Uno se desespera, se tira al piso, se agarra de los pelos, llora)
Uno- No, no. ¡No toques mis cables!  (Empieza a sentirse mal, tose, se arrastra. Los otros lo miran asustados. Ella se acerca y lo toca) 
Ella- (a Otro) Fiebre 
Otro- ¿Fiebre? ¿Y por qué puede tener fiebre?
Ella- Puede ser una infección súbita, una infección crónica, una infección de antaño, una infección interna u externa, una reacción del cuerpo a un agente extraño. El cuerpo está supurando. El cuerpo está supurando. 
Uno- No es nada grave. Me puse mal por la pelea, fue eso.
Otro- Te vamos a tener que revisar. Vos sabés que tenemos que hacerlo(a Ella) ¿Vos podés?

(Ella recuesta a Uno sobre la silla. Le toma el pulso, le palpa la garganta, le abre un poco la camisa y descubre que tiene una especie de urticaria. Grita como una grulla, lo deja y va a buscar un libro)

Otro- ¿Pero qué pasó? ¿Qué pasó? ¡Hablá! (lo mira a Uno y luego se tapa la cara horrorizado) ¡Como los patos! (Uno lo mira asustado)
Ella- (busca en un libro y les lee con desesperación) “Las células pluripotenciales de recubrimiento del sistema gastrointestinal, que son muy sensibles, en particular las del estómago e intestino delgado, liberan serotonina (5-hidroxitriptamina, 5HT3) en el torrente sanguíneo”.
Otro- (impaciente) Traducí
Uno- ¿Podés ser un poquito más clara?    

(Ella busca apresurada en otro libro)

Otro- ¿No podés decirlo con tus palabras? (Ella sigue buscando) No podés...
Ella- (lee) “...progresa cuando aparecen síntomas por lesiones más graves debido a la afectación de otros tejidos, como la médula ósea, que provoca una disminución progresiva del número de células sanguíneas”
Uno- ¿Querés decir que estoy enfermo?
Ella- (lee con desesperación) “El gray (Gy) es la unidad de dosis absorbida, cuando la energía por unidad de masa aplicada a la materia por la radiación ionizante es de 1 julio por kilogramo”
Otro- (gritando) ¡Un julio! ¿Qué decís?
Ella- (sigue leyendo con rapidez, está exhausta) “Con dosis superiores a 1 Gy se produce una reducción significativa del número de células sanguíneas como consecuencia de la disminución de la médula ósea, lo que conduce a un aumento de la susceptibilidad a las infecciones, la presencia de hemorragias y anemia”
Uno- ¿Estoy enfermo?
Otro-  ¿Está infectado, no? (lo mira a Uno) La puta que lo parió.
Ella (grita desbordada) ¡Era inevitable! (llora)
Otro- Pará, no te pongas así.
Uno- (desahuciado) No entiendo... (Ella se va hacia su lugar y empieza a hacer grullas)
Otro- (a Ella, grita) No, vení... No te pongas a hacer eso ahora. Te necesitamos, vení. No te pongas... ¿Por qué? ¿Por qué? (Ella no vuelve)
Uno-(melodramático) Eso quiero saber yo: ¿por qué? Si sos vos el que sale, el que está en contacto con las cosas de afuera, yo estuve todo el tiempo acá adentro, creí que estaba protegido ¿Qué puede ser peligroso acá adentro?  No lo entiendo.
Otro- ¿Pensaste que el plomo de acá adentro te iba a proteger? (pausa) No, no. Todo esto está mal. Afuera y adentro. Está mal. Hay que hacer algo.
Uno- (desahuciado) ¿Qué podemos hacer ahora?

(Ella vuelve de atrás con la cara transformada)

Ella- Hay que ir a Chile. (Silencio largo. Uno y Otro se miran)
Otro- (sorprendido) ¿Qué decís?
Ella- Hay que ir a Chile, hay que irse de acá pero en esa dirección. Hay que pensar.
Otro- ¿Cuándo pensaste eso?
Ella- Las montañas evitaron gran parte de la onda radiactiva. Las montañas tienen iones que la neutralizan. La pampa, la pampa húmeda nos va a matar. La gran mayoría de los habitantes estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y las consecuencias de esta exposición sobre sus cuerpos no fueron perceptibles de inmediato (mirando a Uno) en muchos casos pasaron días, meses y hasta años antes de que se manifestaran los síntomas del daño.
Otro- Daños radioactivos...
Uno- ¿Y por qué yo solo?
Ella- Predisposición genética. Pero esto es peligroso. Hay que hacer algo rápido. Tenemos que ir a Chile, a Chile.
Otro- Pará, un poco. ¿Qué decís? ¿Adónde vamos a ir ahora? Hace un montón de años que estamos acá y nunca dijiste nada, y ahora le ves una ronchita a éste y te agarra la locura por irte...
Ella- (grave) Esto es serio. ¿Qué se creían? ¿Que íbamos a salir ilesos de esto? ¿Y por qué? ¿Acaso somos especiales? Tarde o temprano iba a pasar. El plomo de este pedazo de vagón juntó demasiados cationes de cadena rota. La última explosión sonó lejos, pero la onda expansiva nos alcanzó igual.  (A Otro, grave) Ahora empezó él, pero después vamos a seguir nosotros también. Lo importante es salir de acá y rápido. El aire está viciado. Vos volvé a intentar con el motor. Fijate de nuevo. Pensá en algo. Hay que pensar.
Uno- Sí, pensemos un poco. (A Ella) A lo mejor estás exagerando... por ahí me picó algo, o me agarró alergia. Yo solía tener alergia al polen, en la primavera.
Ella- Estas son consecuencias. Vómitos, diarreas y pequeñas hemorragias en la boca y en el cuello lacerarían para siempre a los sobrevivientes y a sus genes. Una pequeña esfera, del tamaño de una pelota de golf, de un material fisilfisil puro, como el uranio 235, no mantendría...
Otro- (interrumpe) ¡No te entiendo! ¡Pará de hablar raro! Decínos de una vez qué pensás, qué hay que hacer, ¿qué?
Ella- (Va hacia al fondo y vuelve con papeles) Hay que trazar un mapa (Dibuja. Los otros miran) Estamos acá: 200 kilómetros este, latitud sur. Es posible que las vías 34 y San Benito estén cerradas, así que habrá que tomar Don Orione y después virar hacia el oeste. Una vez en ese punto habrá que empalmar con Tejerina y 22 B. Y luego averiguar si hay vías buenas que nos acerquen a Chile. No me gustaría tener que pasar por Neuquén.
Otro- (fastidioso) Está bien lo que decís, pero esta cosa todavía no se mueve. Todavía no sé cómo arreglar el motor.
Ella- Te pondrás a investigar, seguirás probando. La situación es grave.
Otro- Antes también lo era, y nunca pudimos movernos ni un puto centímetro.
Ella- Ahora es distinto. Yo te voy a ayudar, y ustedes van a seguir mis indicaciones.
Uno- Yo no me voy. (Los otros lo miran)
Ella- (a Uno) Vos te quedas ahí, quieto, y vas a ver si podés lograr alguna trasmisión con todos esos cables, (a Otro) y vos vas a seguir probando con ese combustible y con todas las herramientas o cosas que puedas traer de afuera. Yo voy a seguir haciendo grullas. Es importante que no deje de hacer grullas. Quizás ustedes tengan que armar algunas en sus ratos libres, sino no vamos a llegar.  
Uno- ¿Para qué hay que hacer tantas grullas?
Ella- Sadako Sasaki.... horror y esperanza... Sadako... el siniestro nuclear...leucemia... la leyenda japonesa del millar de grullas... la niña... Sadako...
Otro- (riéndose) ¿Hay que hacer un millar? ¿No te das cuenta que es imposible, qué la pibita se murió antes? Nos vamos a morir antes.
Uno- Yo me estoy muriendo, ahora...
Otro- ¡Pará, pará un poco! Vamos a ver qué podemos hacer, pará.

(Uno se  enrosca en los cables queriendo lastimarse. Ella lo advierte)

Ella- ¡No, no! (le saca las cosas) Quedate tranquilo, por favor, ayudanos (mira a Otro, buscando apoyo)
Otro- (a Uno) Mirame, ey, mirame. Hacelo por ella, ¿sí? (Uno se saca los cables de encima) Eso, prepará el informativo. En un ratito va a empezar ¿te acordás? Y tenés que contar las novedades.
Ella- Sí, todos vamos a poner al máximo nuestras capacidades. Yo voy a tratar de doblar más figuras que de costumbre (sola) 2 x 4: 8, a 3 dobleces por minuto... no 5 pliegos...20 cm... 1 metro dividido x 3 menos 2...tengo que poder producir 50 grullas al día. Vamos a tener que restringir los horarios para comer. (a Uno, cuidadosa) El informativo va a tener que ser más breve. (a Otro) Vas a tener que hacer menos salidas y pasar más tiempo tratando de arreglar algo

(Uno se incomoda, carraspea, se saca el moño. Es por la noticia de que Otro va a pasar más tiempo con ellos)
Uno- (se incorpora) Bueno, entonces ahora voy a tener que contar esto. Tengo que elaborar la información y preparar la próxima trasmisión. Voy a ser breve, sí.
Otro- Yo me voy afuera. Voy a buscar algo que me parece que va a servir (sale)

(Ella se va hacia el fondo, cuenta grullas, las acomoda, recuenta)

Uno- (Mira como si lo estuviera enfocando una cámara, cuenta cinco con los dedos y empieza a hablar como si estuviera en un noticiero televisivo, canta una musiquita y luego relata, pero más cansado) Nuevamente nos encontramos aquí, en el Líbano, provincia de Buenos Aires, para informarles minuto a minuto cuáles son las novedades. El aire se ha puesto un tanto más espeso (se escucha un estruendo exterior, Uno lo advierte) y todavía seguimos escuchando los ruidos que nos dicen que algunos focos aún están en ebullición, aunque otras teorías afirman que son sonidos propios de las emanaciones de las continuas tormentas del norte. (Musiquita) Reporte económico: ahora vamos a hablar de las reservas (se acerca a una caja y advierte que quedan pocas cajas de maíz) El maíz se está acabando, pero todavía queda líquido y se cree que alcanzará para abastecer a los habitantes unos 25 días más.

(Ella escucha y se inquieta. Se acerca a él)

Ella- ¿Cómo?
Uno- Aquí nos encontramos con un habitante preocupado por la falta de maíz. (A Ella) Sí, señora ¿no lo sabía? (Ella se desespera, da vueltas en el espacio) ¡Corte! (a ella) Sí, me acabo de fijar, ya no queda mucho. Yo también creí que había más (ella demuestra angustia) Yo también estoy mal. Había hecho otro cálculo...

(aparece otro)

Otro- Traje esto (saca un pedazo de fierro)
Uno- ¡Vos!
Otro- ¿Yo qué?
Uno- Vos te comiste más comida de la que debías.
Otro- ¿Qué estás diciendo?
Uno- A vos no te importa nada... nada...mirate, estás más gordo que nosotros ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? Vos nos querés matar...
Otro- Pará un poco. Es el aire que me engorda... se me llena la panza de aire... me hincha... yo siempre fui así...
Uno- (interrumpe) Egoísta.
Ella- (tratando de mediar) Queda poco maíz. Estamos preocupados.
Otro- Y sí, pasó mucho tiempo ¿También eso se iba a acabar, no?
Ella- (a Uno) Eso es verdad.
Uno- Vos dijiste que viste patos... podemos comer patos... podés cazar patos.
Otro- Esos patos están infectados. Es peligroso. Apenas si se mueven.
Uno- Bueno, si apenas pueden moverse más fácil para atraparlos, ¿no?
Otro- ¿No entendiste que están enfermos? Están enfermos como vos. ¿Querés comerte uno y morirte, eh? ¿eso querés?
Uno- Sí, a veces me quiero morir. (Se va a buscar sus cables y se pone a probar cosas con ellos)
Otro- Este tipo es un tarado (se mete en la caja y vuelve a probar con el motor, saca pedazos, golpea, mete cosas, saltan partes, sale agua. Sale, a Ella) ¡Vení!

(Uno alerta, deja de hacer lo que estaba haciendo)

Otro- Ayudame (ella se acerca) Decime cómo arreglo el motor (ella no habla) Dale, decime, vos decime, porque sabés, dale Julia,  ayudame. Esto se pone cada vez peor, dale, hacé un esfuerzo. (Ella se acerca a la caja y empieza a hablarle)
Ella- (hace esfuerzos para ser entendida, habla lento) La cámara de combustión es un cilindro, por lo general fijo, cerrado en un extremo y dentro del cual se desliza un pistón muy ajustado al interior. La posición hacia dentro y hacia fuera del pistón modifica el volumen que existe entre la cara interior del pistón y las paredes de la cámara.
Otro- ¿Qué querés decir con eso?
Ella- (con paciencia) Que un muelle mantiene cerradas las válvulas hasta que se abren en el momento adecuado. Al actuar las levas de un árbol de levas rotatorio movido por el cigüeñal…
Otro- Las levas de un árbol... ¿y vos te creés que yo sé qué son las levas de un árbol? (ella se va y hace grullas) Pará no te enojes... (a Uno) decile que no se enoje... hablale, dale (Uno se hace el indiferente) ¡Entonces me voy! ¡Me voy! (a Ella, grita) A ver si éste te saca de acá a vos (desquiciado) ¡El Líbano! ¡Se van a quedar en el Líbano! ¡Julia! ¿Me escuchás?... ¡Te vas a meter tu sabiduría en el culo! ¡Julia! ¡Julia! (pausa, irónico) ¡Te amo! (se va)

Uno- (se acerca hasta ella) Yo te voy a cuidar (la abraza, ella lo deja con cuidado y busca papel para hacer grullas)
Ella-  Doblan grullas de papel... un símbolo de paz internacional... grullas de papel... Sadako... no importa cómo es el papel... sólo tiene que ser flexible para poder manipularlo... un movimiento para acá, otro para allá... esto acá...
Uno(la abraza) Tenemos que parar un poco.
Ella- (grave, mirándolo a los ojos) Con dosis superiores a 1 Gy se produce una reducción significativa del número de células sanguíneas como consecuencia de la disminución de la médula ósea, lo que conduce a un aumento de la susceptibilidad a las infecciones, la presencia de hemorragias y anemia. Aumento progresivo... aumento progresivo... (le agarra  la cara a Uno) No hay tiempo.
Uno- ¿Qué querés decir?

(Ella le saca el moño a Uno, le desprende la camisa y descubre que la urticaria ha avanzado)

Ella- ¿Tenés dolores musculares? (Le mueve los brazos) ¿Picazón? (Uno se entrega a los cuidados de ella) ¿Mucosidad? (Uno no contesta, está angustiado a la vez que emocionado por el momento con ella)
Uno- (señalándose el pecho) Hacéme así (ella le acaricia el pecho) Así, Julia, gracias. Contame algo. Decime algo lindo, algo lindo...
Ella- El sol bañaba todas las cosas, un sol amarillo y brillante se colaba por la ventana y me acariciaba el cabello. Me gustaba ver el reflejo de luz sobre los cristales, me gustaba quedarme horas, en silencio, observando las partículas tibias que iluminaba el sol. El sol tibio, el sol cálido, el sol lejano, muy lejano el sol, cada vez más lejos... (silencio largo)
Uno- Contame más, quedate así, no me dejes.
Ella- (se incorpora) No hay tiempo (agarra papel y dobla grullas. Uno se acerca y se pone a doblar grullas con ella, ella lo mira y le saca con ternura el papel) Es mejor que te quedes quieto.

 (Uno se sienta contra una caja. Vuelve Otro, alterado)

Otro- (gritando) ¡Volví! ¡Ya entendí! (ambiguo) ¡Perdón a los dos! ¡Volví! Vengo a arreglar esto. Yo voy a arreglar esto. ¡Ya entendí, Julia! Lo de la combustión, le faltaba calor, era eso...(se mete adentro de la caja, y se escuchan ruidos del motor. Ella se acerca)
Ella- La temperatura máxima que se alcanza es suficiente como para impedir la formación de óxidos de nitrógeno, mientras que la temperatura media es la suficiente para limitar las emisiones de monóxido de carbono e hidrocarburos.
Otro- (sale) ¡Sí, eso! Me acabo de fijar y esto no tiene temperatura...¡por eso hizo falsa combustión! Tenemos que generar calor... hay que hacer fuego ¡fuego! (a Uno) traeme papeles
Uno- (mira a Ella) Son para las grullas
Otro- Las grullas pueden esperar, nosotros no
(se escucha un estruendo afuera, los sonidos van invadiendo la escena)
Otro- ¿Ven?
Ella- La historia de la niña de dos años Sadako Sasaki encierra el horror y la esperanza. Diez años después del siniestro nuclear se le diagnosticó leucemia. Su mejor amigo le contó la leyenda japonesa de...
Otro- (a Uno) Traé las grullas (otro estruendo, los tres se miran. Silencio)
Ella- (sin oírlo) No, no, las grullas no. Tengo setecientas... tengo que hacer 50... no... 70 por día para llegar...
Uno- Los libros (La mira a Ella con tristeza. Ella asiente con la cabeza resignada)
Otro-  Ya no los vas a necesitar. Vos quedate acá, conmigo (se mete dentro de la caja y vuelve a intentar con el fuego. Sale humo. Los otros esperan impacientes)

 (Segundo momento del motor. Intento de arreglo y fracaso)

Otro- ¡No! ¿Por qué? ¿Por qué? No... por qué... (Uno patea la caja)
Uno- ¡Vos nos estás mintiendo! ¿Qué sabés de mecánica, eh? ¿Qué sabés? (vuelve a patear) ¡Esta cosa no se mueve! (Siente un dolor en el pecho, se agarra la garganta y se tira al piso)

 (Ella se acerca y lo atiende con cuidado. Otro empieza a martillar con fuerza adentro de la caja)

Otro- (adentro, obsesivo) ¡Tiene que funcionar! (martilla) ¡la temperatura! (saca piezas para afuera) ¡Voy a quemar todo! (martilla) ¡Julia! ¡Ayudame a mí, a mí! ¡Decime qué hago! ¡Más fuego! ¡Hagan fuego!

(Ella, quieta al lado de la caja, mira a Uno y a  Otro. Desvaría)

Ella- El fuego se propaga con monóxido... no... algo azul... necesitamos algo azul...tibio...blanco... como el papel... las grullas... hay que hacer grullas... tengo... a ver... setecientas... no, quinientas... no: cuarenta y dos... (se acerca a la caja y le habla a Otro) H2 O, alcohol etílico... combustionó mal porque Diessel no entendió la fórmula tampoco (va hacia el fondo y trata de doblar una grulla, vuelve y le habla a Uno) levantate... (le acerca unos cables; Uno los toma e intenta hacer algo. Su estado se deteriora notablemente) intentá con esto, llamá al radiocomando (vuelve atrás e intenta seguir doblando grullas pero ya no le salen. Vuelve, y se acerca a Otro con papeles) Meté esto... fijate... soplá... otra vez... fijate otra vez (se va hacia el fondo, intenta con las grullas, pero  ya no puede mover las manos. Vuelve, a Uno) ¡La camisa! (le desprende el guardapolvo) ¡así! ¡aire! ¡fiebre! ¡aire! (se acerca a Otro, está exhausta) ¡Otra vez! ¡Va a combustionar! ¡Nos vamos a ir, yo lo sé! (agarra su bolso, y junta sus cosas. A Uno) ¡Nos vamos! (a Otro) Prendé el motor (Otro intenta algo más. A Uno) ¡Ya nos vamos a ir! Chile... el pacífico (arrastra a Uno hasta acercarlo a la caja) ¡Ya nos vamos!
 (Se escucha una explosión dentro de la caja y sale Otro gritando con los ojos reventados. Todos gritan. Ella se queda dando vueltas en el espacio. Uno se arrastra tratando de agarrar cables. Se escucha un estruendo afuera. Pausa. Uno y Ella se miran asustados. Otro se deja caer sobre la caja)
Ella- (se acerca a Otro y lo levanta) Hay que seguir intentando
(Otro se mete adentro de la caja. Ella se acerca hasta Uno que está en el suelo y le extiende un cable. Se va hacia el fondo y continúa como puede con las grullas. Silencio largo. Ahora los sonidos externos lo invaden todo. El árbol que está  detrás de la ventana cae. Se escuchan ruidos dentro de la caja)





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BARDO

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de Leonel Giacometto

La farsa del catarro

La farsa del catarro
Entremés moderno.