EL AMOR DETRÁS DE
LAS PAREDES
(Tú no estabas
en mi mapa)
por Gavarre B
® Benjamín Gavarre Silva
Contact: gavarreunam@gmail.com
"Un ingeniero
que vive bajo plano y un actor que habita el caos descubren que, a veces, la
estructura más difícil de derribar es la pared que separa sus recámaras."
Pablo es un
ingeniero civil que cree que la felicidad es una estructura que se puede
calcular. Manuel es un actor que sabe que la vida solo ocurre cuando el guion
se rompe. Como compañeros de piso, han construido una convivencia basada en el
orden estricto y los silencios cómodos, pero debajo de la mesa coja y entre las
sábanas para el frío, palpita una tensión que las matemáticas no pueden
explicar.
Cuando un control
remoto cubierto de mermelada y un arnés de cuero olvidado sabotean la rigidez
de Pablo, ambos se ven obligados a enfrentar la pregunta que han evitado: ¿qué
pasa cuando la persona que amas no estaba en tus planos? Una comedia romántica inteligente
sobre la arquitectura del deseo y la hermosa catástrofe de perder el control.
PERSONAJES
- PABLO (30): Ingeniero. Pulcro hasta la obsesión. Su
vida es un edificio de cristal que teme ver roto. Atractivo y secretamente
exhibicionista tras su máscara de orden.
- MANUEL (30): Actor. Caótico, físico y tierno. Su
desorden es un idioma que Pablo se niega a traducir. Vive entre castings y
la frustración de no ser "visto" por su compañero.
- DON TOMÁS: El vecino. Curioso y un tanto reprimido;
representa la moral tradicional, aunque en el fondo siente envidia de la
libertad ajena.
- DOÑA ELVIRA: La vecina sagaz. Una mujer que lee entre
líneas y lanza verdades como flechas envueltas en amabilidad.
ESCENA 0: PRÓLOGO –
EL ORDEN DE LOS FACTORES
(Escena: La sala
está dividida por una línea invisible de hábitos. El lado de PABLO brilla; el
de MANUEL tiene un rack de vestuario desbordado. PABLO está frente a un espejo,
luchando con una corbata de seda. Viste un traje impecable. MANUEL revisa atuendos
mientras lame una cuchara con crema de cacahuate).
PABLO: (Sin mirarlo) Manuel, ¿has visto mis
mancuernillas de plata? Las que tienen mis iniciales. Es mi primera cita con la
pelirroja que me endilgó mi mamá.
MANUEL: (Lamiendo la cuchara) En el tercer cajón del
trinchador que te regaló tu tía… ¿Pelirroja de Sociedad, supongo? Si te la
endilgó tu mami, debe de tener siete apellidos… Mademoiselle de la boulangerie,
de la patisserie, de la confiserie, de la glacerie… de la brasserie… de la
chocotalerie… de la… Chantilly…
PABLO: (Ajustándose el nudo) ¿Ya terminaste? No sé
por qué te molesta que tenga una cita a ciegas… Marcela se llama, y es el
siguiente paso lógico en mi vida, Manuel. Estabilidad, elegancia, mi mamá lo
aprueba. No puedo seguir toda mi vida viviendo con un roommate, perdón
por decírtelo así cómo va.
MANUEL: (Se levanta, la palabra "roommate"
le golpea el pecho). Claro. "Roommates", ni siquiera el más amable
término “Roomies”…. Compañeros de código postal. (Se acerca a Pablo y le
endereza la corbata con dedos que tiemblan ligeramente). Te ves... perfecto.
Tan perfecto que pareces una fantasía… de alguien. Esa Marcela sería muy
afortunada si hacen click.
PABLO: (Se queda inmóvil ante el contacto. Su
respiración se detiene un instante). La perfección no existe, Manuel. Pero hay
que estar en orden en esta vida. Las matemáticas no mienten: el orden de los
factores sí altera mi paz.
MANUEL: Pues no sé, te contesto con unos versitos de
Caviedes: "Yo tengo un cómo se llama... después que vi un no sé qué y me
dio tal, como dicen, que me cómo se llamé".
PABLO: No tengo idea de qué significa todo eso, pero
un día me lo explicas… ahora tengo prisa.
(Suena el timbre.
Es DOÑA ELVIRA con un ramo de ruda).
ELVIRA: (Entra barriendo el aire con la ruda). ¡Vaya,
vaya! Qué arregladillo… Les traje unas ramitas de Ruda. Sirve para atraer un
nuevo amor, combatir la indiferencia, o alejar las malas vibras… Lo ponen
debajo de su almohada, de la de cada quien… o como quieran…
PABLO: Es solo una cita, Doña Elvira, no todo es
cuestión de amor, a veces es por motivos de estabilidad.
ELVIRA: (Mirando a ambos con ojos sabios). Sabes hijo…
el destino es como la humedad: siempre encuentra la grieta. (Sale guiñando un
ojo).
PABLO: (Toma su saco). Deséame suerte, roomie.
MANUEL: (Susurrando cuando Pablo sale). La suerte de
la pelirroja… Pero qué estoy diciendo, qué me pasa con este hombre.
ESCENA 1: EL DIARIO
DE NAVEGACIÓN Y LA MAREJADA
(Escena: PABLO está
sentado frente al escritorio. La luz de la laptop es el único faro en la
habitación. Su mano derecha se mueve rítmicamente bajo la mesa; su respiración
es entrecortada. La caja de Kleenex está al borde del escritorio).
PABLO: (En un susurro, casi un ruego a la pantalla)
Ya casi… el horizonte se aclara… entra en el puerto… no te detengas ahora…
(Entra MANUEL con
un solo zapato puesto, buscando el otro. Se detiene en seco al ver la silueta
rígida de PABLO. Observa el movimiento bajo la mesa, luego mira la caja de
pañuelos. Una sonrisa lenta se dibuja en su rostro. Sale en silencio. Vuelve a
entrar haciendo ruido con las llaves).
MANUEL: ¿Has visto mi brújula, Pablo? Siento que en
este departamento las corrientes siempre me llevan al lugar equivocado.
PABLO: (Cierra la laptop de un golpe seco. Su
respiración es un desastre). Estaba… estaba estudiando las mareas, Manuel. Es
un reporte… cartográfico. Muy denso. Las matemáticas no mienten: la
hidrodinámica es un asunto complejo.
MANUEL: (Se apoya en el marco de la puerta). Las
mareas. Claro. Te ves agotado, como si acabaras de cruzar el Atlántico en una
balsa de un solo remo. Tienes la frente empapada. ¿Hubo tormenta en el monitor?
PABLO: (Toma un Kleenex y se limpia el sudor). El
clima en alta mar es impredecible. La humedad… es corrosiva. Los pañuelos son
para secar la bruma. No quiero que el equipo se oxide. Es pura prevención
náutica.
MANUEL: (Baja el tono de voz). Es admirable tu
dedicación al océano, Pablo. Pero ten cuidado con navegar tanto tiempo en
solitario. Llegar a puerto es mucho más satisfactorio cuando hay alguien en
el muelle esperando para ayudarte con las amarras.
PABLO: (Tieso) Prefiero las travesías individuales.
Hay menos margen de error en la bitácora.
MANUEL: (Saliendo) Recuerda que hasta los capitanes
más estrictos necesitan bajar a tierra firme de vez en cuando… y soltar el
timón. (Sale silbando).
ESCENA 2: EL CALOR
DE LAS DOS MANTAS
(Escena: Noche
cerrada. El departamento está en penumbra, solo interrumpida por la luz gélida
del refrigerador abierto. PABLO está frente a él, sin camisa, bebiendo leche
directamente del envase. MANUEL entra en calzoncillos y se detiene a
centímetros de su espalda).
PABLO: (Voz vibrando por el frío y la presencia de
Manuel) Estás desafiando a la biología, Manuel. El suelo está helado. Vas a
terminar con una congestión.
MANUEL: (Se acerca más. El vaho de su respiración roza
la piel desnuda de Pablo). Mi habitación es un iglú, Pablo. Las sábanas están
frías como el hielo.
PABLO: (Se gira cara a cara. Lo mira con una mezcla
de horror y fascinación). Estás temblando.
MANUEL: Tiemblo de frío, primo. O de falta de aire. Mi
manta es muy delgada. Siento que el invierno se cuela por debajo de la puerta y
me busca los pies.
PABLO: (Su mano sube al aire, pero no lo toca). La
mía también es delgada. Es una manta de mentiras. Cubre, pero no abriga.
MANUEL: (Susurra contra su pecho) Pensaba que... con
dos mantas puestas sobre una sola cama... engañaríamos al frío. Una manta encima
de la otra. O dos cuerpos debajo de las dos.
PABLO: (Suspiro de rendición). Dos mantas. Es... una
buena idea. Para no morir de hipotermia. Pero solo por el frío, Manuel. Nada de
travesuras.
MANUEL: (Sonriendo) Nada de travesuras, Pablo. Te lo
prometo.
(Caminan hacia el
pasillo. Se apaga la luz).
EPÍLOGO ESCENA 2:
EL DÍA SIGUIENTE
(Escena: Mañana.
Luz de sol. PABLO desayuna de pie, impecable. MANUEL entra despeinado buscando
café. Sus miradas se cruzan y se desvían de inmediato).
PABLO: (Sin mirarlo) Se acabó la leche. Tendré que
comprar más al salir del trabajo.
MANUEL: Sí. Y yo tengo que lavar la ropa. Se me juntaron
las camisas y los pantalones… las sábanas…
PABLO: (Limpia una migaja invisible). Hoy va a hacer
mucho calor… Pero en la tarde noche tal vez llueva. Pero con una gabardina
bastará, odio los paraguas.
MANUEL: (Incómodo) Yo no creo que llueva… pero ya
sabes, hay cosas que no se pueden controlar… como el clima… Se puede intentar
predecir, pero no siempre es posible, o no siempre acertamos… (Se da cuenta de
que no para de hablar) Voy a llevarme mi paraguas.
ESCENA 3: LA MESA
COJA Y LA RESISTENCIA DEL MATERIAL
(Escena: Han pasado
dos días desde la noche de las mantas. PABLO está debajo de la mesa de centro
en shorts deportivos, trabajando con furia silenciosa).
PABLO: (Voz metálica, contenida) ¡Manuel! Pásame las
pinzas de presión. Necesito algo que sostenga con fuerza, algo que no se
suelte nunca, pase lo que pase.
MANUEL: (Inclinándose, mirando sus piernas). Tienes un
poco de aserrín en el muslo, Pablo. Se te pegó justo ahí... Parece una marca.
PABLO: (Se pone tenso). No importa la marca. Lo que
importa es que esta madera está cediendo. Dame el desarmador de cruz. Hay
que apretar fuerte este tornillo; si lo dejo flojo, se va a seguir tambaleando.
MANUEL: (Se agacha. El espacio es estrecho. Sus
hombros se rozan). A veces apretar demasiado rompe la veta. Podríamos ponerle
un cartón doblado... algo alternativo que amortigüe mientras decidimos qué
hacer.
PABLO: (Mirada fulminante). ¿Un cartón? Tu solución
para todo es un parche, Manuel. Yo no quiero soluciones temporales. Yo
quiero que las cosas se queden en su sitio, aunque duela atornillarlas.
MANUEL: (Susurrando) Las mesas no saben que son
inestables. O quizá sí.
PABLO: (Da un último giro). Ya quedó. Viste, no era
tan difícil. Estable como un templo.
ESCENA 4: LA
ARQUITECTURA DEL DESEO
(Escena: Pablo está
solo en la sala. Limpia el rack de Manuel con un atomizador. Sus movimientos
son neuróticos. De pronto, se detiene ante una cota de malla medieval y un
arnés de cuero negro).
PABLO: (Acomodando perchas) Desorden... puro
desorden. ¿Cómo se vive entre tanto trapo viejo? (Toca el metal; suena un
tintineo frío). Una armadura medieval… Un traje de payaso… Bueno. (Saca el
arnés de cuero). ¿Y esto? Cuero negro... Resistente... masculino…
(Pablo se quita la
camisa. Se pone el arnés y la gorra leather frente al espejo. Su postura
cambia: es pura autoridad).
PABLO: (Voz grave) "Ciudadano... soy su
superior… ustedes tendrán que obedecerme. Como si fueran mis perros… mis
perros instintos, qué tal…
(Asoman ELVIRA y
TOMÁS por la puerta. Pablo no los ve. Luego llega MANUEL y se queda mudo al
fondo).
DON TOMÁS: (Susurro) Se metió un motociclista del
infierno.
MANUEL: Vaya... parece que tendremos una noche leather.
PABLO: (Salta del susto. Intenta cubrirse el torso
desnudo con las manos). ¡Es totalmente un acto indefendible, Manuel… Siento
haberme metido con tus cosas, pero no lo pude evitar.
ELVIRA: (Riendo) Hijo... te ves guapísimo, y muy
varonil… con la gorra la mirada se te
vuelve más… profunda.
MANUEL: (Acercándose). No está nada mal tu nuevo look.
Tiene mucho estilo…
PABLO: (Huyendo al cuarto, tropezando). ¡Se acabó! Admito
que me equivoqué, pero no permito que se rían de mí.
ESCENA 5: EL
UNIFORME Y EL SIMULACRO DE AUTORIDAD
(Escena: Minutos
después. PABLO está en la laptop, aún incómodo por lo anterior. MANUEL entra
vestido de guardia de seguridad para un comercial).
MANUEL: ¡Ciudadano! Identifíquese. Este es un
perímetro de alta seguridad.
PABLO: (Su pulso se acelera, pero no despega la
mirada de la pantalla). Manuel, por favor. No estoy de humor.
MANUEL: (Rodeándolo). No soy Manuel. Soy el oficial a
cargo de imponer orden. ¿Crees que impongo respeto, Pablo? ¿O me falta firmeza?
PABLO: (Traga saliva). Te ves como alguien que no
acepta un "no" como respuesta.
MANUEL: Si te arrestara ahora mismo... ¿te dejarías
llevar o pondrías resistencia?
PABLO: (Tocando la tela del uniforme). Yo no pongo
resistencia a la autoridad... pero tú nada más eres un actor… y no te creo.
MANUEL: ¿Seguro?
PABLO: No te creo nada.
(Entra DON TOMÁS
sin avisar).
DON TOMÁS: ¡Caramba! ¿Quién llamó a la policía?
MANUEL: Me está ayudando a ensayar una escena… Lo voy
a llevar preso, don Tomás. ¿Nos ayuda?
DON TOMÁS: (Desconsolado) Yo ya estoy muy viejo… Pero se
ve que son buenos actores… los dos. Aprovechen, que a veces uno se queda con las
ganas. (Sale).
PABLO: (Se aleja bruscamente de Manuel. Intención:
Ataque de pánico defensivo). Ve a cambiarte. O sigue ensayando, pero a
solas. No tengo tiempo para seguir jugando.
MANUEL: Voy a seguir ensayando frente al espejo, ya
qué… Y no es nada más un juego… Ya sabes… Es mi trabajo.
ESCENA 6: EL MANDO
DE LA DISCORDIA Y LA FAUNA
(Escena: PABLO
limpia la mesa neuróticamente. MANUEL come pan con mermelada).
PABLO: No tires migajas, Manuel.
MANUEL: Relájate. Te convido de mi pan con mermelada de
mora azul, está buenísimo.
PABLO: (Toca el control remoto y su mano queda
pegada). ¡Ya llenaste el control de pura mermelada! Seguro ya lo descompusiste.
(Manuel enciende la
TV. El control se traba y los canales cambian solos a toda velocidad).
TV (VOZ): "Aquí vemos al cangrejo ermitaño. Solitario,
como su nombre lo indica… No suele quedarse mucho tiempo... en su viejo caparazón"
PABLO: Ya viste, ¡la tele cobró vida propia! Apágala,
desconéctala.
(Entra DOÑA
ELVIRA).
ELVIRA: Hay que
abandonar los viejos caparazones cuando es preciso. Pero eso no significa cambiar de casa, como
el pobre cangrejo… A veces es cuestión de apreciar lo que uno tiene frente a
sus ojos. (Sale).
PABLO: (Mirando el frasco de mermelada) Se acabó,
Manuel. No puedo más con todo esto.
ESCENA FINAL: LA
INAUGURACIÓN DEL CAOS
(Escena: La TV
emite un zumbido de estática azulada. PABLO está de pie, sosteniendo el mando
pegajoso con un trapo. Tiembla).
PABLO: (Voz cortante) ¡Es que no puedes
simplemente... desconfigurarlo todo! No puedes descomponer los aparatos y
quedarte tan tranquilo. Ya ni siquiera puedo ver tele en mi casa.
MANUEL: (Levantándose) ¿No te gustaría quedarte en
silencio en tu casa?
PABLO: (Se gira bruscamente). ¡No me gusta que me
estés viendo todo el tiempo, fijamente, como si supieras algo que yo ignoro.
MANUEL: Yo sé muy bien lo que tu también sabes
perfectamente… No te hagas…
PABLO: Tal vez, sí…
y perdóname… Ésta también es tu casa. Los dos vivimos aquí… pero no vivimos
juntos…
MANUEL: Compañeros
de piso. Roomies. Eso somos.
PABLO: Yo tenía un
plan, Manuel. Un mapa. Una vida lógica, una ruta trazada... y tú no estabas en ese
mapa.
MANUEL: (Cara a cara). ¿Y tu plan incluía quitarte el
frío de las tres de la mañana… con tu roomie?
PABLO: (Gritando) ¡Prefiero una vida ordenada! ¡Prefiero
las cosas predecibles a este "no sé
qué" que me quita el aire cuando te veo!
(La tensión
estalla. MANUEL lo toma de la nuca y lo besa. Es un choque que rompe la
resistencia de PABLO. PABLO se queda rígido y, tras un segundo, se entrega sin poder
contenerse más. El control cae al suelo. Se abrazan con furia. Se separan casi
sin aliento).
PABLO: (Susurro, tocándose los labios) ¿Qué... qué
acabamos de hacer?
MANUEL: Yo... solo quería que dejaras de pensar tanto
las cosas.
PABLO: (Procesando. Una risa pequeña asoma). ¿Estuvo
bien? ¿Tú... tú lo sentiste?
MANUEL: Estuvo... mucho mejor que solo bien. Fue…
Como si encendiéramos todas las luces de la ciudad al mismo tiempo.
PABLO: (Suelta una carcajada de liberación absoluta).
¡Dios mío! ¡Y Era tan fácil! (Ríe y abraza a Manuel). ¡Tanto caparazón destrozado
por un beso fulminante! ¡Qué tontos hemos sido!
MANUEL: (Riendo) ¡Vaya que nos costó encontrar el
momento justo!
(Se ríen con una
felicidad ruidosa. Se abrazan y se besan de nuevo, celebrando su propia
inauguración).
(En el umbral,
asoman DON TOMÁS y DOÑA ELVIRA. No dicen nada; simplemente sonríen y asienten.
Elvira pone su mano en el hombro de Tomás. Confirman en silencio que la vida encontró
su curso).
PABLO: (Patea el mando hacia un rincón con alegría).
¡No más televisión, Manuel! Y no más pantallas, por lo pronto… Llegaremos a
buen puerto los dos juntos, en nuestra pequeña casa… Prefieres en tu cuarto o
en el mío…
MANUEL: En el mío… Puse sábanas limpias… aunque no lo
creas.
PABLO: Eso habrá que comprobarlo… Nos vemos luego,
vecinos.
(Se abrazan
mientras la estática de la TV se apaga, dejando solo la luz cálida de la sala
sobre ellos).
TELÓN FINAL.
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