Scrolleando en la Roma
(Farsa cómica y absurda en un acto)
De
Benjamin Gavarre
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Author: Benjamin Gavarre
Contact: bengavarre@gmail.com
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PERSONAJES:
- MARTÍN (32 años): Hiperconectado, neurótico, hipocondríaco del internet.
Vive atrapado en la pantalla de su teléfono.
- ANDRÉS (62 años): Su pareja. Retirado, sereno, irónico y contemplativo. Su
red social es la ventana y el departamento.
ESCENOGRAFÍA:
Un departamento amplio en un segundo
piso de la colonia Roma. Al fondo, un gran ventanal que da hacia la calle, con
cortinas ligeras. A un lado, un sofá. En la esquina, un tazón con agua y
croquetas para los perros. Una barra o mesa auxiliar con platos, tazas y
trastes.
[INICIO DE LA OBRA]
(La escena abre con MARTÍN tirado en
el sofá en una postura imposible, con el teléfono iluminándole la cara. Hace
scroll compulsivo. ANDRÉS entra desde la cocina con una taza de café en una
mano y una manzana cortada en rodajas en un plato. Lleva pantuflas y una bata
cómoda).
MARTÍN
(Sin levantar la vista del teléfono)
Increíble. Los uruguayos están
furiosos porque sus vecinos le cambiaron el nombre al Río de la Plata: ahora se
llama Río de la Plata Argentina… Es un... ¿cómo se dice cuando algo es
redundante?, un…
ANDRÉS
Un pleonasmo… Es cuando se repite
algo de forma innecesaria, o está implícito en el primer término: "salir
para afuera"… Siempre se sale para afuera.
MARTÍN
(Al parecer no lo escuchó, o si lo
escuchó no se notó…)
…Ese presidente, ese presidente… Es
incalificable. Quiere imitar al gringo ése… Oye, ¿y si le ponemos Río Pancho
Villa al Río Bravo?, o Río Bravo Mexicano… ¿Cómo ves?
ANDRÉS
(Ignorándolo con elegancia. Camina
hacia el ventanal, abre un poco la cortina y da un sorbo a sus café)
Siete de la mañana. Ya se estacionó
la de la carroza fúnebre… Se ha de llamar Morticia, vieja loca…
MARTÍN
(Tecleando con furia)
Y aquí hay otra brillante declaración
de un foro: “¡Nos tienen envidia! Le duele a los vecinos que seamos europeos.
Nosotros llegamos en barcos, no nacimos de un mestizaje sangriento…” ¡El ego de
los argentinos, señoras y señores!
ANDRÉS
(Dando un sorbo a su café)
Ceguera histórica. Los barcos no
trajeron una raza pura, sino un mosaico. Olvidan que allá se mezclaron entre
los mismos que llegaron: italianos con alemanes, gallegos con libaneses...
MARTÍN
(Sin escucharlo, scrolleando)
Sí, bueno, acá dice que la mitad de
su país tiene sangre nativa en las venas aunque la hayan querido tapar. Son
mestizos por partida doble. ¡Andááá!... ¡Y racistas, sí señor!
(ANDRÉS deja el plato de manzana
picada en la mesa de centro, al lado de MARTÍN. MARTÍN agarra un pedazo con la
mano automáticamente, se lo mete a la boca y sigue escrolleando sin dar las
gracias).
ANDRÉS
(Mirando por la ventana)
Míralo. Ahí va el vecinito con su
chihuahueño. No, bueno, hizo una popó ridícula de chihuahueño. Y no la va a
recoger, seguro… Uh, ya me vio que lo vi... (Se asoma más) Ja, se puso rojo.
Bueno, al menos la recogió con una hojita de árbol. No se diga más: la victoria
es mía.
MARTÍN
(Gritándole al teléfono)
¡Asco! ¡Me dan asco los que ponen
estos comentarios!
(Transición rápida)
Oye, ¿viste que arrestaron a Dua Lipa
otra vez? ¿O era Madonna?
ANDRÉS
(Camina hacia el tazón de los perros,
sirve croquetas con un cucharón)
Atención, muchachos, el desayuno está
servido. (Hacia Martín) Al que metieron a la cárcel fue a Sarkozy.
MARTÍN
¿A quién?… ¡Mira, homenajearon a la
Reina!
ANDRÉS
¿A cuál reina? Desde que Isabel murió
ya no quedan muchas… O sí, pero no tan… importantes… La reina de España, la de
Bélgica… No sé… Cuando se murió Isabel…
MARTÍN
A la Reina de Corazones. Me acuerdo
que le hicieron una canción… súper cursi… Un americano…
ANDRÉS
(Regresa a la cocina y trae un plato
con jícama con chile y sal)
¿Vicente
Fernández, Bad Bunny?... Bob Dylan… Todos ellos son americanos, del continente americano.
MARTÍN
¿Bob Dylan? No, hombre. ¡Cómo va a
ser! El de los lentes raros... John algo…
ANDRÉS
Elton John. Y no le hizo una canción,
le cambió la letra a una que ya tenía. Tramposo, pero genio del marketing. (Deja
la jícama al lado de la manzana) Ten, come jícama.
(MARTÍN agarra un trozo de jícama y
lo come mecánicamente. ANDRÉS pasea por la sala acomodando un trapo de cocina.
MARTÍN sigue atrapado en la pantalla).
MARTÍN
(Leyendo con indignación)
Escucha esto: “Los centennials y
millennials ya no sienten amor por la camiseta. Abandonan sus trabajos a los
tres días porque no era lo que deseaban o porque sienten que los explotan por
unos cuantos dólares”.
ANDRÉS
Claro. No se venden por un plato de
lentejas.
(MARTÍN no contesta, ni siquiera lo
escucha; hace un scroll rápido y cambia de post).
MARTÍN
Y aquí dice que la gente de treinta y
tantos pierde el tiempo en el trabajo, se reporta enferma una vez al mes y
miente en sus currículums y encima se roba las cosas de las oficinas.
ANDRÉS
Bueno, eso es un clásico. Yo siempre
me quedaba con las engrapadoras, las plumas, los clips y los blocks de Post-it.
Es una regla no escrita. Es exactamente igual a cuando vas a un hotel: te
tienes que traer los jaboncitos, las cremas y, si la maleta cierra, la toalla.
(MARTÍN no reacciona en absoluto.
Sigue atrapado en la pantalla, balbuceando palabras al azar mientras pasa el
dedo por el cristal. ANDRÉS se le queda mirando, sintiéndose completamente
ignorado. Decide probar hasta dónde llega la distracción de su pareja).
ANDRÉS
(Hablando entre dientes, “jugando”…)
Ajá... Bueno, parece que la vecina
del Pontiac por fin entendió que su auto es un cachivache viejo y ahora anda en
un... mhhttffr...
MARTÍN
(Absorto, medio escucha)
¿Cachivache qué?…
ANDRÉS
(Sonríe con malicia. Eleva la voz con
tono de locutor catastrófico)
Baia, baia: parece que Irán ya
desarrolló armas nucleares. Mañana vuelan el hemisferio norte.
MARTÍN
(Sin despegar los ojos del teléfono)
Qué tal… Eso sí es… No, bueno…
ANDRÉS
Y Surinam es el país con mayor
felicidad per cápita… ¿Dónde está Surinam?
MARTÍN
(Balbucea despacio, adormilado)
Yo me la sabía… ¿En las Bermudas?
ANDRÉS
(Elevando el nivel de absurdo)
Caramba, hay una epidemia en Los
Ángeles. Ya mató a tres millones en dos horas. Y para colmo explotó un reactor
nuclear en Nigeria.
MARTÍN
(Haciendo scroll, imperturbable)
No, es que te digo… Qué feo.
ANDRÉS
(Rematando con absoluta seriedad)
Y Trump se entrevistó con un
alienígena en el salón Oval. Muy educado el ET: habla cuatro idiomas.
MARTÍN
(Pestañeando, medio reaccionando por
primera vez)
¿Quién habla cuatro idiomas? Ah... Yo
debería retomar mis clases de inglés. (Mirando hacia la cocina) Oye, ¿hiciste
café?
ANDRÉS
(Explotando en sarcasmo)
¡Eres patético!
MARTÍN
(Sorprendido)
¿Qué? ¿Yo qué? Te pregunté si hiciste
café, si no para poner una cafetera... Ya me dio sueño y tengo que bañarme
rápido para irme a trabajar.
ANDRÉS
(Caminando hacia la ventana)
¿Me estás diciendo que tú sí trabajas
y yo no? ¿Quién crees que mantiene esta casa a flote? ¿Por qué piensas que la
comida aparece mágicamente en el refrigerador? ¿Crees que las manzanas cortadas
y las jícamas crecen en la mesa de centro?
MARTÍN
(Se levanta de golpe del sofá e
inicia su caminata en círculos por la sala)
¡Tampoco exageres, Andrés, tú te la vives
en la ventana, leí que es un mecanismo de defensa para sentir que sigues
participando en el mundo...
ANDRÉS
(Se da la vuelta indignado)
¿Me estás llamando viejo? ¡Tú pasas
seis horas viendo gatitos! ¿Leíste?, Haz algo de provecho,a demás de leer
tiktoks… Lava los trastes... ¡Lava tus cobijas!
MARTÍN
¡Mis cobijas!, ahora resulta. ¡Y no
son seis horas! Tengo que escaparme del mundo… trabajo con esos mutantes millennials
que destruyeron la industria del jabón. No se quieren ni bañar, cómo crees que
me siento trabajando con ellos todos los días, eh… ¡Tengo derecho a relajarme y
en la oficina no me dejan escrollear!
ANDRÉS
(De regreso a la ventana)
Mira... Milagro en la colonia Roma:
ya se están llevando con la grúa el auto que llevaba dos años parado ahí abajo.
Y no es Navidad, eh.
(En ese instante, SUENA EL INTERFÓN
con un timbre seco: ¡BZZZZ!).
MARTÍN
(Caminando en círculos)
Atiende.
ANDRÉS
(Gruñendo)
Está bien, yo voy. Tú no dejes de
usar el dedo… ya sabes, para cambiar de… Ya voy
(ANDRÉS camina a la bocina del
interfón, descolgando con fastidio).
ANDRÉS
(Al interfón)
¿Sí? ¿Quién es?
VOZ EN EL INTERFÓN
(Voz de vendedor entusiasta)
¡Muy buenos días, vecino! Le traemos
los deliciosos Pastelitos de Élite. ¡Son completamente artesanales y especiales
para diabéticos!
(ANDRÉS se separa un segundo de la
bocina, indignado).
ANDRÉS
(A la bocina, con voz tajante)
¿Cómo se le ocurre? ¿Piensa que soy
diabético solo porque estoy viejo? ¡No soy diabético! ¡Y no quiero sus
pastelitos de élite! Muy buenos días.
(Cuelga la bocina de un azote. MARTÍN
se aguanta una risita desde el centro de la sala).
ANDRÉS
(Rezongando mientras va por un plato
con nueces)
Esta gente... ¿En qué estábamos?
MARTÍN
(Frenando en seco. Se le desencaja el
rostro. Su mirada se clava en la pantalla. Un silencio dramático llena la sala)
...No. ¡NO!
ANDRÉS
¿Qué pasó? ¿Se cayeron otra vez las
torres gemelas?
MARTÍN
(Gritando, hiperventilando)
¡NO, NO, NO! ¡ANDRÉS! ¡AQUÍ! ¡MIRA
ESTO!
ANDRÉS
(Sin alterarse, tomando una nuez)
Si es otro video de un gatito baboso
en bicicleta….
MARTÍN
(Gritando a todo pulmón)
¡SOY YO! ¡SOY YO! ¡SOY EL PRÓFUGO!
(ANDRÉS suspira, deja la taza de café
en la ventana y camina despacio hacia MARTÍN. MARTÍN le acerca el teléfono a la
cara con manos temblorosas).
ANDRÉS
A ver, cálmate. ¿El prófugo de qué?
¿Qué hiciste? ¿A quién mataste? ¿Qué te robaste? ¿Asaltaste un banco mientras
yo dormía la siesta?
MARTÍN
¡Nada! ¡Yo no he hecho nada! ¡He
estado aquí contigo comiendo de tu mano generosa! Ejem… ¡Pero mira la foto! ¡Es de la policía! “Alerta, Alerta: Se ha fugado
peligroso asesino y anda suelto”. ¡MÍRALO!
(ANDRÉS agarra el teléfono, se saca
los lentes del bolsillo de la bata, se los pone y examina la imagen con
detenimiento. Mira la pantalla, luego mira el rostro de MARTÍN. Lo examina de
cerca, tomándolo del mentón).
ANDRÉS
(Con absoluta frialdad)
Ah... Sí. Puede ser.
MARTÍN
(En shock)
¿Cómo que "puede ser"? ¡Es
mi cara!
ANDRÉS
Bueno, sí se parece... Pero no te
creas tanto. El del dibujo está mucho más joven. Y definitivamente más guapo.
MARTÍN
(Indignado)
¿¡Qué!? ¡Perdóname, pero yo estoy así
de guapo, o más! ¡Mírame estos pómulos! ¡Mira la firmeza de este mentón! ¡Mira
estas cejas pobladas pero bien delineadas! Mi estructura ósea es perfecta.
ANDRÉS
Ese dibujo tiene la mandíbula de Brad
Pitt y el pelo de un maniquí de tienda departamental. Tú ahorita tienes peinado
de almohada y boquita chueca.
MARTÍN
(Quitándole el teléfono)
¡Sigue leyendo, Andrés! “El peligroso
asesino serial prófugo fue visto por última vez en las inmediaciones de la
colonia Roma”. ¡LA ROMA! ¡Saben dónde vivimos! ¡Saben qué hacemos! ¡Vienen para
acá!
(MARTÍN entra en colapso total, corre
a las cortinas y las cierra de golpe).
ANDRÉS
Oye, no me cierres la cortina o te quito
el wifi.
MARTÍN
(Agarrándose la cabeza)
¡Van a entrar! ¡van a romper las paredes,
vienen en helicóptero, escucha!
ANDRÉS
A ver, genio del Drama. Cálmate. Ten,
cómete un chocolatito.
(ANDRÉS le mete una trufa chocolate en
la boca a MARTÍN. MARTÍN la mastica furioso, agitado. ANDRÉS agarra otra trufa y
se la come con placer).
ANDRÉS
Un retrato hablado es una mezcla de
rasgos genéricos. Le pones dos ojos, una nariz redonda y cejas pobladas y se
parece al ochenta por ciento de los hombres de esta ciudad. Se parece a ti, se
parece a mi primo Jonás, se parece al cajero del Oxxo. No eres tú.
MARTÍN
(Masticando con angustia)
¿Tú crees? ¿Seguro?
ANDRÉS
Estoy seguro. Además, si hubieras
matado a alguien, se te notaría. No puedes ni matar una mosca sin pedirme
ayuda.
MARTÍN
(Suspirando, bajando los hombros)
Tienes razón... Tienes razón. Tengo
mucha info en la cabeza. Mucho scrolling, ¿sabes?
ANDRÉS
No digas, nooo.
(Los dos se quedan de pie, uno al
lado del otro, masticando bocadillos de los platos que se han acumulado en la
mesa).
ANDRÉS
(Tomando un trozo de jícama)
Por cierto... Esta jícama ya no está
buena. Sabe a refrigerador viejo.
MARTÍN
(Tomando un pedazo de manzana)
Y esta manzana ya se oxidó. Está toda
negra y babosa. ¿Desde cuándo la picaste?
ANDRÉS
Desde que empezaste a hablar de los argentinos.
Hace tres milenios.
(Se quedan en un silencio apacible.
MARTÍN deja el teléfono en el sofá. ANDRÉS sonríe y camina de regreso al
ventanal para abrir la cortina).
ANDRÉS
Ah, perfecto. Ya ocuparon el espacio
vacío. Una camioneta roja y horrible. El mundo sigue girando.
(Un segundo después de que reina la
paz absoluta... ¡SUENA EL INTERFÓN! Un zumbido estridente y ensordecedor:
¡¡¡BZZZZZZZZZZZZZZZZZZ!!! Los dos se congelan al instante. MARTÍN suelta el
plato de manzana, que cae al suelo. ANDRÉS se queda tieso con la mano en la
cortina. El pánico se apodera de sus rostros).
MARTÍN
(En un susurro de muerte)
...La policía… ¡El ejército!
ANDRÉS
(En un susurro dramático)
Los helicópteros. ¡El Squad!
MARTÍN
(Tomando a Andrés del brazo)
¡Diles que no estoy! ¡Diles que te
divorciaste! ¡Diles que me fui a Uruguay a patear argentinos!
ANDRÉS
(Tratando de mantener la dignidad,
camina a paso lento hacia la bocina del interfón)
Cállate. Voy a contestar. Si me
disparan, cuidas a los perros.
(ANDRÉS descuelga la bocina del
interfón con manos temblorosas. Pegan el oído juntos, tiritando de miedo).
ANDRÉS
(Voz dramática, no sabemos si es en
serio o está jugando otra vez)
¿...Sí? ¿Quién habla?
VOZ EN EL INTERFÓN
(Voz ultra amable, pausada y
melodiosa)
¡Muy buenos días, vecinos! Que la paz
esté con ustedes. Les llamamos porque nos gustaría regalarle un minuto de su
tiempo para compartirles una noticia de suma importancia... Sobre el fin de los
tiempos. ¿Tendrán un minuto para la palabra?
(Un segundo de asimilación. MARTÍN y
ANDRÉS se miran a los ojos. El pánico desaparece de golpe. La tensión acumulada
explota en una carcajada conjunta, ruidosa y descontrolada. ANDRÉS cuelga la
bocina de un golpe mientras se agarra el estómago de la risa. MARTÍN se deja
caer en el sofá tentado de risa, pataleando en el aire).
ANDRÉS
(Entre risas, ahogándose)
¡El... El fin de los tiempos!
¡Llegaron a tiempo, y les tenemos malas noticias… Explotó un reactor nuclear en
Tijuana, así que pónganse a rezar, que pasen un excelente día, amigos!
MARTÍN
(Muerto de risa)
¡Les hubieras dicho que pasaran! ¡y
les seguimos dando noticias del apocalipsis! Ya viste, siempre te equivocas,
Andrés.
(Los dos ríen a carcajadas mientras
las luces se van apagando lentamente).
[Telón]
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