lunes, julio 13, 2026

SAN JULIO SEGÚN SU EVANGELIO.

 


SAN JULIO SEGÚN SU EVANGELIO

(Farsa onírica y urbana en un acto)



DE BENJAMIN GAVARRE


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® BENJAMIN GAVARRE SILVA


bengavarre@gmail.com


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PERSONAJES:

  • JULIO (60 años, parece de 48): Exprofesor de filosofía de la UNAM. Cuerpo atlético, viste ropa de Crossfit impecable y tenis Nike neón. Es agudo, sarcástico y usa el estoicismo y sus audífonos de cancelación de ruido como un búnker contra el caos de la CDMX.
  • EL TESTIGO (TJ): Joven, traje limpio pero modesto, portafolios y una tableta. Su cortesía es tan perfecta que resulta pasivo-agresiva. Su sonrisa parece dibujada con marcador permanente.
  • LA HERMANA THOR (Hermenegildo): Hábito de monja y una barba de tres días que ni el velo puede ocultar. Vende un misterioso pan al vapor “de convento”. Voz ronca de barítono.
  • EL POLI: Agente de los que pasan en bici para que los dejen atrás los ladrones en moto. Cínico, robusto, y una excepción en su medio: lee los libros que le prestan los vecinos mientras se aburre de vigilar nada.
  • EL TAMALERO: Comerciante ambulante. Dueño de un carrito de metal que apenas sirve. Cínico, pragmático y con una bocina estridente.
  • REPARTIDOR: Joven ansioso de la aplicación Mercado Lucha. Carga una mochila enorme de repartos y vive estresado por las exigencias de tiempo real de su plataforma.

ESCENARIO:
Casa vieja remodelada en alguna colonia céntrica de la Ciudad de México. Una minúscula barda y una reja que deja ver todo separa la puerta principal de la casa de la banqueta y la transitada calle. En lo que antes era un garaje, ahora hay un patio atiborrado de compras fallidas compulsivas online: una bicicleta fija, un soplador de hojas, un asador ridículamente grande y oxidado, un inflable indescifrable, un escalón para aeróbics y una pelota enorme de Crossfit.







ACTO ÚNICO

ESCENA 1

(Al abrirse el telón, la luz es de una mañana templada de la CDMX. JULIO, con unos enormes audífonos inalámbricos sobre las orejas, termina una serie extenuante de ejercicios con su escalón aeróbico. Se quita los audífonos, dejándolos al cuello, y toma agua de un termo metálico. De fondo, muy tenue, se escucha el claxon de un auto lejano).

JULIO
(Mirando su Apple Watch, al público)
Siete de la mañana. Treinta minutos de cardio, diez de meditación y nadie ha venido a venderme cinturones, ni a preguntarme por la calle Pajaritos, ni a tratar de podar la hiedra inexistente de mi reja, que por algo la quité. Así como normalmente quito el timbre para que no vengan a ofrecerme Yakult, a pedirme dinero para la tambora, a preguntarme si no quiero vender mi casa, o para pedirme que les conteste una encuesta sobre las importantes lámparas incandescentes y las cámaras de seguridad que quieren poner en todas las casas... ¡Sí, cómo no! Con la instalación pagada por mí y la vigilancia hecha por mí con mi computadora... Bueno, hoy sí dejé el timbre conectado porque hoy llega normalmente el que mide el consumo de la luz, y también tengo que tirar la basura y recibir al que revisa que la instalación de gas natural esté funcionando bien... Ah, pero lo más importante es que estoy pendiente porque hoy... ¡Hoy llega el paquete de Amazon con mis luces inteligentes, y el de Mercado Lucha con los termos interactivos y las pelotas de gel para bajar la papada! Uf... Solo espero que si me ven aquí en el patio no vengan todos los oportunistas para que les dé propina por haber desazolvado las coladeras o los que me piden que les deje lavar el auto... que no tengo. O peor... los que me prometen el paraíso en el cielo, o los que me advierten que el fin de los tiempos está ya programado para dentro de treinta y cinco horas y que debo ser más atento con mis semejantes y más sensitivo y empático porque ya va a llegar el día de la desaparición y solo los niños poblarán la tierra... Ah, pobres niños... Muy bien... por lo pronto no ha pasado el que compra fierro viejo que venda... ¡Ah, que ni pagan por el fierro que no vendo ni compran! Pero bien, si no pasan, consideraré que Dios existe; pero si pasan al mismo tiempo los que compran fierro que venda y los que venden tamales que coma... ¡Ah! Entonces estaré seguro de que Dios no existe, o que al menos nos ha abandonado. Por lo menos por este rumbo no pasan los mariachis ni los organilleros. No, mejor me callo. ¡Jesús, Jesús, Jesús de Veracruz! Mejor ni los invoco... no hay que hablar de cilindreros, ni de temblores, ni de Testigos de Jehová, no señor.

(De repente, se escucha un "¡clank, clank!" en la reja. Julio se estremece y se toca el rostro).

JULIO
Están lloviendo piedritas... O algún gnomo de los que compré en oferta se quiere comunicar conmigo, o bien otro gnomo invisible quiere que deje salir a su amigo el gnomo a pasear o a jugar a la cancha...

(Se escucha otro "¡clinck!" justo en su nariz. JULIO estornuda, cierra los ojos y se limpia con una servilleta. Una sombra pasa rápidamente por la acera. JULIO se asoma).

JULIO
¿Hola?

(No hay nadie. Cierra la puerta del patio. Otra sombra cruza velozmente. JULIO abre de golpe y sale a la reja).

JULIO
¡¿Quién anda ahí?!

(Nadie responde. JULIO regresa al centro del patio y se suena la nariz. En ese momento, saliendo de la nada desde un rincón de la reja, aparece el TESTIGO. Su sonrisa congelada brilla bajo el sol. Da tres golpes suaves en la herrería con un bolígrafo: ¡clinc, clinc, clinc!).

TESTIGO
Bonita mañana, bonitos los días... y bonito...

JULIO
(Suspirando con una sonrisa sarcástica)
Y bonito yo, ¿no? Tres golpes en mi reja... Esa es una piedrita. ¿Esa con la que hace ese sonidito en mi reja? ¿Qué quiere?

TESTIGO
El mensaje es para quien lo quiere oír y también para el que no sabe qué quiere.

JULIO
Qué profundo. Sobre todo porque son las siete de la mañana... Le ahorro su saliva... ¡Largo de aquí!

TESTIGO
Vengo a compartir con usted una certeza ineludible. Se nos advierte que en los últimos días llegarán tiempos críticos, difíciles de soportar. Si usted se da cuenta, cada día estamos peor. ¿Se ha dado cuenta del sufrimiento humano? ¿De que los gobiernos del mundo solo desatan guerras inicuas y la Gran Babilonia desata sus perversas manos sobre el más miserable de los inocentes? El Armagedón está a la vuelta de la esquina, Don Julio.

JULIO
(Apoyándose en su bicicleta fija, divertido)
Ah, qué bien... Aguánteme, tengo una llamada.

(JULIO se toca el Apple Watch, se acomoda los audífonos y finge hablar con alguien a gritos, ignorando al Testigo).

JULIO
¡Aló! Sí, ya te habías tardado. ¿Llegaste bien? Mucho tráfico, siempre es así... Yo seguí un rato en la cama y luego me tomé mis jugos verdes, hice mis ejercicios y ahora estoy platicando con un imbécil... ¿Cómo? Ah, sí, no sabe ni hablar, pero a eso se dedica... Ahorita le doy aire y te marco, beso... Hoy llegan mis pelotas... ¡Las de gel, baboso! Ya qué... te lo lavas.

(JULIO se quita los audífonos y mira al Testigo).

JULIO
Oiga, ¿usted dónde aprendió a hablar? "¿Cómo alguien desata sus perversas manos sobre el más miserable de los inocentes?" O sea, ¿cómo? ¿La Gran Babilonia desatóc sus perversas manos porque alguien la había secuestrado? ¿Y luego ella, como estaba amarrada, se desató? ¿Y luego se fue directamente sobre el más miserable de los inocentes, que seguro estaba por ahí? Digo, eso hizo en lugar de escapar, que es lo que yo hubiera hecho... ¡Así como ahora quiero escapar de usted y de esta conversación estúpida! ¿Le he dicho ya que no me interesa lo que me tenga que decir?

TESTIGO
(En tono fanático)
La "Verdad Absoluta" es que los "tiempos críticos" de la miseria y del hambre llegarán, y los que serán absorbidos el día de la recuperación serán los únicos que se salven. Los que se queden estarán sufriendo las desgracias de los jinetes del Apocalipsis; pero si algunos son dignos de salvación por medio de su fe, serán salvados para toda la eternidad. Mire, tengo esta revista donde le explican todo.

JULIO
Los siete jinetes los padecemos un martes cualquiera en la Ciudad de México. ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Mi salvación eterna o solo vienes a cumplir tu cuota de revistas entregadas para que no te regañen en tu congregación?

TESTIGO
(La sonrisa se le tensa un milímetro, pero no se rompe. Da un paso hacia ADENTRO de la cochera, cruzando la línea de la reja)
No es una cuota, Don Julio. Es amor por el prójimo. El escepticismo y la violencia nos hacen más fuertes; somos unos mártires del rechazo, pero si al menos una cabeza del redil se salva, estaremos más que bien servidos... En las escrituras está dicho: aquel que agacha la cabeza es digno de perdón, y los cimientos de la soledad terminarán cuando el ángel exterminador salve a los que sean dignos de compasión y de perdón.

JULIO
(Dando un paso atrás, midiendo la invasión de su espacio)
El Génesis lo conozco bien, amigo. Es un libro muy ameno, pero yo prefiero el Cantar de los Cantares, o bien el libro de Job... Admiro la fe de los que tienen todo resuelto con un solo libro que leer... Yo, que tuve que leer mil libros al mes, me admiro de que algunos tengan todo resuelto con una buena edición de la Biblia. Todo resuelto, ¡qué fácil! Es como jugar al ajedrez sabiendo que tu oponente va a hacer la misma jugada todas las veces de la misma manera... y así siempre ganas.

TESTIGO
(Se mete por completo al patio ante la indignación de Julio. Con naturalidad, el Testigo se sienta en la bicicleta fija y empieza a pedalear)
Llegarán los tiempos en que los incrédulos tengan todas las palabras pero ninguna de las razones... Oiga, ¿y si me regala su bici? Se nota que usted ni la usa.

JULIO
¿Qué le hace pensar...? ¡Oiga! ¿Quién lo invitó a pasar?


ESCENA 2: LA OCUPACIÓN

(Sin pedir permiso, entra al patio la HERMANA THOR. Camina con pasos pesados que hacen retumbar el suelo. Carga una canasta de mimbre con un letrero que dice: "MISTERIOSOS PANES AL VAPOR". Los panes están cubiertos con plástico).

JULIO
¡Y a usted también! ¡¿Quiénes son ustedes y por qué se meten en mi casa?!

HERMANA THOR
(Con su voz ronca de barítono, que delata inmediatamente al hombre debajo del hábito)
¡Pan al vapor! ¡Pan sin gluten, sin azúcar, mejor que el chino! Hechos todos en el convento de las hermanas de la fe... Muy buenos, panecillos voladores con un toque especial de... vainilla.

JULIO
(La mira de arriba abajo, deteniéndose en la barba de candado que resalta bajo el velo. Levanta una ceja)
Oiga... amigo, hermanito superior... No sé de qué convento se escapó, pero su disfraz es pésimo... ¿Panecillos voladores?

TESTIGO
(Indignado, se baja de la bicicleta fija, husmea en la canasta de la monja y voltea a ver a Julio con desaprobación)
Lo sabía... Usted es hijo de... la tentación. (A la Hermana Thor) ¿Está seguro de que son sin gluten?

HERMANA THOR
(Se le hincha la vena del cuello. Da un paso hacia Julio, arrinconándolo contra la bicicleta fija. Habla con su voz natural de barítono, olvidando el tono religioso)
Yo misma los hice... Con harina de coco... No mucha, ya saben, porque luego duele la cabeza... Pero cada pan es una escalera al cielo... Y si les gusta, les traigo más el martes próximo.

TESTIGO
(Recapacitando. Se pone en medio con la sonrisa intacta y le toca el brazo a Julio)
Don Julio, por favor, no caiga en el pecado del camino fácil. La Hermana es una obvia manifestación de la serpiente que lo quiere tentar y llevar a la gehena antes de tiempo.

JULIO
(Fascinado por el absurdo, riéndose)
¡Esto es una genialidad! ¡Usted me amenaza con el fuego eterno, pero bien que le brillaron los ojitos cuando la hermana ofreció sus brownies voladores! ¡Es bellísimo!

HERMANA THOR
¡Vapor!

JULIO
¿Qué dice?

HERMANA THOR
Si quiere brownies son más caros, ya sabe, por la masa... Pero mis panes al vapor, ya sabe, los pone arriba al vapor...

JULIO
¡Pero mire, hermano, pero qué ingenioso!

(Se escucha un audio a todo volumen proveniente de la calle: "¡Tamales, tamales oaxaqueños… Pida sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños...!". Entra el TAMALERO empujando su carrito de metal. Se mete hasta el centro de la cochera, se detiene, saca un cigarro y lo enciende, dejando el audio reproduciéndose en un loop infinito y estridente).

JULIO
(Tapándose un oído, gritándole al Tamalero)
¡Oye, amigo! ¡Está bien que vendas, pero te metiste a mi propiedad privada! ¡Y apaga esa bocina, por favor, que me vas a reventar los tímpanos!

TAMALERO
(Apaga el sonido de golpe. Se sienta tranquilamente en la caja de madera de Julio)
No se esponje, jefe. El sol sale para todos. Aquí hay buena sombra y la lámina de su techo tapa el calor. Si quiere que me mueva, cómpreme toda la vaporera de verdes o hágale como quiera. De aquí no me muevo hasta que termine mi turno.


ESCENA 3: LA LEY DE LA CALLE

(Entra el POLI en su bicicleta de patrullaje, despacio. Trae las manos apoyadas en su cinturón de cargo, el cual cruje por el peso de la macana y la panza).

POLI
A ver, a ver... ¿Qué tenemos aquí? Se está reportando en el chat de seguridad del cuadrante un altercado con violencia verbal hacia una ministra de la fe y un comerciante ambulante registrado.

TAMALERO
Calificado. Soy un ambulante calificado, ISO 9000.

JULIO
¡Oficial, qué bueno que llega! Por favor, desaloje mi cochera. Este señor metió su carrito de tamales a mi casa, el joven del traje me quiere mandar al Armagedón y esta "monja" mejor no le digo qué vende porque nos lleva a toditos a la delegación. ¡Haga valer el estado de derecho!

POLI
(Mira al Tamalero, luego a la Monja y finalmente a Julio. Saca una libreta vieja)
Mire, profesor... Yo aquí lo único que veo es un conflicto de intolerancia vecinal. La Hermana está ejerciendo su derecho al comercio artesanal, el joven del traje está ejerciendo su libertad de culto protegida por la Constitución, y el compañero de los tamales está buscando el pan de cada día en un espacio público de transición. No se me ponga clasista, Julio.

TAMALERO
Sí, pinche Julio, ya ni la chingas. No seas pinche clasista.

JULIO
¡¿Espacio público de transición?! ¡Es mi cochera! ¡Tengo las escrituras en la sala! ¿Es que nadie en este maldito código postal tiene noción de la lógica empírica?

POLI
(Se acomoda la gorra, con una sonrisa astuta de quien leyó algo en la preparatoria)
La lógica empírica no da permisos de desalojo, jefe. De hecho, si nos vamos a los textos, usted no puede demostrar empíricamente si el carrito de tamales debe estar aquí o en la esquina. Hasta que no tengamos un dictamen forense del universo, esto es un empate técnico. ¿Qué es el aquí o qué es el allá? ¿Realmente existimos? Esto que vivimos, ¿es la realidad o es el sueño de un sueño? Ya lo dijo Immanuel Kant en la Crítica de la razón pura: ante la duda, deje trabajar a la comunidad.

JULIO
(Con los ojos abiertos de par en par, asombrado)
¡No puede ser! ¡Usted me está citando a Kant! ¿A Kant... Kant? ¡Estoy en una pesadilla, sin duda! ¡Váyanse todos de mi jardín, váyanse de mi sueño!

TAMALERO
¡Kan-kan, kan-kan!

TESTIGO
(Aprovechando el caos, arrinconando a Julio contra la pared)
¡Esa no es la verdad, Julio! Usted vive en el pecado, debe aceptar que todo eso que compra no lo necesita.

JULIO
¿Por qué me dice Julio? ¿Quién le dijo que me llamo Julio?

POLI
Todos te conocemos, Julio... A ti te gusta el pan hervido.

TAMALERO
Te gusta el pan hervido, te gusta, te gusta...

HERMANA THOR
El pan al vapor, pero también le gustan los brownies.

POLI
¿Anden, y a quién no?

JULIO
Esto no es posible... ¿Usted también, Poli?

POLI
¿Qué? Son ricos, ¿qué no?

TESTIGO
(Toma a Julio de los brazos, rodeándolo)
Julio, acéptelo, vive en el pecado. Las llamas, las llamas eternas llegarán. Acepte la revista, deje de comprar a plazos, no compre aspiradoras de hojas, no compre pelotas de Crossfit, no sea ateo. Crea que hay un único Dios verdadero. Véngase conmigo al templo, rezaremos juntos, acabaremos con la bestia... Hay un solo Dios verdadero.

JULIO
Oiga, no me jalonee. Usted ni sabe hablar.

TESTIGO
No puede negar la existencia de Dios...

JULIO
Tampoco puedo afirmarla, por eso soy agnóstico. ¿Lo entienden? ¡Ya lo dije, SOY AGNOSTICO!

TESTIGO
¿Ag... agh... qué?

HERMANA THOR
Dios nos libre.

TAMALERO
Yo ya me iba... Esto es demasiado.

JULIO
(Tomando su postura de antiguo profesor de filosofía, con suficiencia y erudición)
¡Por favor! ¡Qué ignorancia tan supina! Agnóstico viene del griego a (sin) y gnosis (conocimiento). El agnosticismo es la postura filosófica que sostiene que la existencia de Dios, lo divino o lo sobrenatural es incognoscible para la razón humana. ¡Grandes mentes como Thomas Henry Huxley, que acuñó el término, Bertrand Russell o el mismísimo Immanuel Kant plantearon que la razón no puede probar ni negar lo absoluto! ¡No somos ateos dogmáticos, somos escépticos racionales!

(Silencio sepulcral. Todos se miran desconcertados).

TAMALERO
¡Ah, ya entendí! Agnóstico viene de "Ag", que significa "Hágase la voluntad", y "gnóstico", que viene de "Dios". O sea: "Hágase la voluntad de Dios". ¡Es un mensaje divino clandestino! Usted es un enviado, profesor.

TESTIGO
¡Exacto! Además, agnóstico viene de "asno", que significa burro, y "tico", relativo a Costa Rica. O sea: un burro costarricense que no quiere leer las revistas gratis.

HERMANA THOR
¡No, no! Agnosticismo es cuando te dan un diagnóstico médico en agosto. ¡Agosto-Diagnóstico! O sea que se va a morir pronto si no compra mis galletas sin mantequilla.

JULIO
(Agarrándose la cabeza, desesperado)
¡NO SEAN TARADOS! ¡Es lo que soy, no me pueden ofender diciendo tanta tontería!

POLI
(Pidiendo orden con su silbato)
¡A ver, silencio, acémilas! Dejen hablar al experto. (Al público, de forma muy simple y natural) A ver... ser agnóstico es, básicamente, no tener fe en Dios... pero tampoco negar la posibilidad de que exista, porque al final del día nadie ha regresado del más allá con un video de TikTok a demostrarlo. Es decir: "Quién sabe, puede que sí, puede que no". ¿Verdad, profe?

JULIO
(Sorprendido y aliviado)
¡Exacto, Comandante! ¡Al fin alguien con un gramo de seso!

POLI
Ah, yo sé de eso... Los agnósticos no solo no son ateos, sino que...

TAMALERO
Ya estuvo, Poli, sus cinco minutos de fama ya pasaron. Ahora vamos a hablar de viejas...

POLI
Disculpe, señor Tamalero, yo soy un hombre de la academia, he leído mil libros...

TAMALERO
Ah, sí... Si yo lo he visto estar ahí parado sin hacer nada. Mejor ya cómprese una moto para que no se le escapen los rateros, porque con la bici nomás le chiflan...

POLI
¡He leído a Kierkegaard, y a Mario Puzo, y a Harry Potter!

TESTIGO
Pecadores, todos son pecadores... Pero el peor de todos es este miserable profe, porque él cree que tiene la razón. Es un soberbio y debe ser aniquilado, ¡acabemos con él! ¡O será quemado eternamente por las llamas del infierno, oigan!

(Nadie le hace caso al Testigo. De pronto, entra corriendo al patio el REPARTIDOR de Mercado Lucha cargando una caja enorme y esquivando hábilmente el carrito de tamales).

REPARTIDOR
¡Julio de la Torre! ¡Mercado Lucha! ¡Traigo tus pelotas y tus croquetas! ¡Dame el código de entrega rápido que la aplicación me está descontando diez pesos por cada minuto que me tardo parado en esta zona de conflicto! ¡Dame el código!

JULIO
¡El código es... el código es...! ¡No lo recuerdo, no lo tengo! ¿Por qué están todos adentro de mi casa? ¡Sálganse, esto es una invasión!


ESCENA 4: EL QUIEBRE DEL TESTIGO Y EL CLÍMAX

(Todos los personajes comienzan a generar un caos sonoro incontrolable. El ruido se vuelve insoportable: el Tamalero enciende el audio de los tamales oaxaqueños que se repite en un loop infinito: "¡Tamales... oaxaqueños... tamales...!". El Repartidor le grita en la cara: "¡El códigooo!". La Hermana Thor se come uno de sus propios panes al vapor y empieza a bailar como loca gritando: "¡Light my fire, light my fire!". El POLI le silba el silbato de tránsito directamente en la oreja: ¡FIUUUUU!).

JULIO
(Desesperado, al límite de la cordura, agarra sus audífonos de cancelación de ruido y se los pone en la cabeza con fuerza)
¡Se acabó! ¡Activación de cancelación de ruido! ¡Adiós a su maldito surrealismo chilango!

(El diseño de sonido de la obra cambia drásticamente de golpe. El ruido de la calle se reduce a un zumbido apagado, sordo, y entra una hermosa y limpia melodía de violines de Bach. Los demás personajes siguen gritando en cámara lenta, moviendo las manos rígidamente como en una pesadilla coreografiada. Julio cierra los ojos, respira profundo y sonríe, saboreando su victoria tecnológica. De repente: ¡BIP... BIP... BIIIIIP! Un sonido agudo de alerta de batería interrumpe la música clásica).

VOZ ELECTRÓNICA DE LOS AUDÍFONOS (EN OFF)
Battery low. Power off. (Sonido de cortocircuito: ¡Pfff!).

(El silencio y la música clásica desaparecen instantáneamente. El estruendo de la calle regresa al trescientos por ciento de golpe. El silbato del policía, los gritos y el audio de los tamales le pegan a Julio como una bofetada física. Julio se quita los audífonos, horrorizado).

JULIO
¡No! ¡La batería no! ¡Malditas baterías que no duran nada!

TESTIGO
(Perdiendo por fin la paciencia, con los ojos inyectados de sangre, agarra a Julio con fuerza por la playera de Lululemon, rompiendo por completo su fachada educada y gritando con una voz desencajada de furia)
¡¿Sabes qué, Julio?! ¡Ya me cansé de que no atiendas al llamado de la fe! ¡Lievó toda la mañana invertida en ti! ¡O te arrepientes de tus malas acciones y me recibes mi revista, o ahorita mismo yo mismo te voy a llevar al infierno! ¡¿Oíste?! ¡¿Me entiendes, pedazo de pendejo?!

(Un silencio de impacto cae en la cochera. Todos los personajes se quedan congelados ante la leperada y el quiebre absoluto del Testigo. Julio lo mira fijo, y en lugar de asustarse, se le dibuja una sonrisa de absoluta y desquiciada satisfacción).

JULIO
(Con los ojos brillantes, riéndose con locura histérica)
¡Sí! ¡Entendí! ¡Te rompí los esquemitas de robotín, el testigo trajeadito! ¡Te hiciste humano! ¡Me insultaste de una manera formidable! ¡Te rompiste! ¡Esto es maravilloso!

TODOS
(Reaccionando al unísono, sacando de la nada megáfonos de vendedor ambulante. Lo rodean en un círculo asfixiante mientras avanzan hacia él, obligándolo a retroceder hacia el interior de su propia casa)
¡EL ARMAGEDÓN! ¡LOS TAMALES! ¡PAN HERVI-DO! ¡MERCADO LUCHA! ¡DAME EL CÓDIGO, CABRÓN! ¡EL CÓDIGO, EL CÓDIGO, SIN CÓDIGO NO HAY MERCANCÍA!

POLI
(Tocando el silbato sin parar)
¡Arrepiéntase con Kant, profesor, porque de aquí no sale si no paga la fianza de la razón!

TODOS
(A grito pelado en sus orejas, las voces se distorsionan y se mezclan)
¡¡¡OIGAAAAA!!! ¡¡¡CONTESTE, SEÑOR JULIO!!! ¡¡¡OIGAAAAA!!! ¡¿CUÁL ES EL CÓDIGO?! ¡YA DESPIERTE! ¡Mercado Lucha! ¡Estamos en la puerta! ¿Señor Julio? ¡Llegamos!

(Julio retrocede a tientas, tropieza con su propia bicicleta fija y cae de espaldas hacia el interior de su sala oscura. La masa de personajes se mete a la casa detrás de él como una horda, devorándolo en un torbellino de brazos, delantales, hábitos y carpetas).

(OSCURIDAD INSTANTÁNEA Y GOLPE SECO DE TAMBOR).

FIN


domingo, julio 12, 2026

TRATALA CON CARIÑO.

 










TRATALA CON
CARIÑO

de Oscar Viale



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Escrita a mediados de la década de 1980, "Trátala con cariño" es una de las piezas más filosas y representativas del último período de la producción de Oscar Viale. Fiel a su estilo, el texto camina sobre el filo de la comedia ácida y el neogrotesco argentino, exponiendo la marginalidad, la desprotección y el sutil egoísmo de los vínculos humanos cotidianos.



Resumen del texto:


  • El Arribo Caótico: Coco, un exboxeador con severas secuelas motrices y cognitivas debidas a los golpes recibidos, irrumpe a la fuerza en el departamento de su hermano menor, Ernesto, arrastrando un enorme, viejo y sucio baúl.

  • El Choque de Dos Mundos: Ernesto es un hombre ordenado y "lector" que intenta desesperadamente defender su espacio físico y emocional. La tensión escala cuando Coco le revela bruscamente que su madre murió hace cuatro años (algo que Ernesto ya sabía y que Coco ignoraba por su vida errante).

  • Las Revelaciones Extrañas: Coco viene acompañado por "La Nena" (Eugenia), una adolescente embarazada y con problemas de alcoholismo. Tras sospechas de incesto aclaradas por la comedia de enredos, Coco revela que la rescató de la calle una semana atrás.

  • El Despido de Walter: Coco descubre la presencia de Walter, el conviviente (y aparente pareja oculta) de Ernesto. Con violencia y astucia callejera, Coco asusta y echa a Walter de la casa, acusándolo de vividor y forzando a Ernesto a "liberarse" de él.

  • El Final y el Baúl: Tras manipular emocionalmente a Ernesto, Coco huye del lugar dejando a La Nena a su cuidado. La obra cierra con una retorcida vuelta de tuerca: La Nena incita sexualmente a un pasmado Ernesto, quien termina abriendo el baúl para descubrir un vestido de fiesta antiguo, revelando la agudeza profética y casi mágica de las manipulaciones de Coco.


"Trátala con cariño" funciona como una gran metáfora de la invasión, la culpa familiar y las máscaras de la "normalidad". Viale contrapone dos formas de vulnerabilidad: la marginalidad ruda y explícita de Coco frente a la represión intelectualizada y burguesa de Ernesto.

El baúl no es solo un objeto físico; es el receptáculo de los secretos compartidos, de las deudas del pasado y de las carencias del núcleo familiar. Coco, bajo una apariencia de inocencia infantil rota por los golpes de la vida, actúa como un elemento catalizador y destructor. Desmantela la falsa estabilidad de su hermano, expulsa lo que considera "un problema" (Walter) y le hereda una nueva realidad disfuncional de la que Ernesto no puede escapar. La pieza transita el absurdo para retratar a seres desamparados que, paradójicamente, destruyen el refugio del otro en su propio intento por sobrevivir.


Oscar Viale (1932–1994) es una de las figuras fundamentales e imprescindibles de la dramaturgia, el cine y la televisión argentina del siglo XX.

  • El Legado del Grotesco: Junto a autores de su generación como Roberto Cossa, Ricardo Talesnik o Carlos Gorostiza, Viale revitalizó el grotesco criollo (heredado de Armando Discépolo) transformándolo en un espejo contemporáneo de las crisis sociales, la decadencia de la clase media y el desamparo institucional.

  • Proyección Continental: Aunque su lenguaje está fuertemente arraigado en el habla popular rioplatense, sus obras trascendieron fronteras. La universalidad de sus temáticas —la mezquindad familiar, la supervivencia económica y la comicidad trágica— hizo que sus textos fueran ampliamente estudiados, adaptados y puestos en escena en salas de teatro independiente y universitario a lo largo de toda América Latina.

  • Su Éxito Multidisciplinario: Viale no solo brilló en las tablas teatrales con clásicos como Chúmbale o Convivencia, sino que además fue un pilar de la cultura audiovisual regional. Escribió los guiones de películas icónicas del cine argentino de exportación como Plata dulce (una crítica feroz a la especulación financiera) y Los gauchos judíos, además de populares formatos cómicos de televisión que marcaron época.


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PERSONAJES



COCO
ERNESTO
LA NENA
WALTER


(COCO, un ex boxeador muy golpeado, poniendo de manifiesto todas, sus carencias motoras, trata de entrar al lugar, un enorme, viejo y sucio baúl. ERNESTO, su hermano, trata de impedírselo, aunque el empeño y la obcecación de Coco son más fuertes).

ERNESTO
-¡Esperá, no lo entres!
COCO
-¡Dejame! ¡Ya la tengo dominada a esta mierda!
ERNESTO
-¡Me arruinás el piso, no lo arrastres!
COCO
-¡Lo levanto, esperá! (Hace un esfuerzo enorme, el baúl es pesado)
ERNESTO
-¡Cuidado! ¡No lo inclines! ¡Te vas contra la pared!
COCO
-¡No puedo cuidar el piso y la paré al mismo tiempo!
ERNESTO
-¡No lo muevas, entonces!
COCO
-¿Y cómo hago pa entrarlo si no lo muevo?...¿Sos tarado, vó?
ERNESTO
-¡Te estoy pidiendo que no lo entres!
COCO
-Si ya está adentro. ¡Mirá dónde está la puerta!
ERNESTO
-¡Llevátelo! ¡Sacalo de aquí! (Coco se detiene y lo mira) ¿Qué me mirás?
COCO
-¡No te entiendo! ¿Qué hago: lo saco o no lo entro?...
ERNESTO
-¡Las dos cosas!
COCO
-¡Dale, no contestés boludece!
ERNESTO
-¿Para qué lo subiste, digo yo?...
COCO
-¡Ahora ya está acá; bancátela, querido! (Vuelve a lidiar con el baúl)
ERNESTO
-¡Basta, dejalo ahí! ¡Quedate quieto!
COCO
(Deteniéndose otra vez) ¿Te queda cómodo acá?
ERNESTO
-Eso molesta en cualquier parte.
COCO
-Vo contestá lo que te pregunto: ¿Lo dejo acá, no?...
ERNESTO
-¡No, ahí molesta!
COCO
-¿Entonce cómo carajo hago; a vó quién te entiende?...¡Recién dijiste que no lo mueva más!
ERNESTO
-El lugar de esa porquería es la calle. ¡No podés aparecerte con eso en una casa, así como así! ¿De dónde sacaste esa roña? ¿Por qué lo subiste? ¿Qué llevás ahí dentro? (Encimó las preguntas)
COCO
-(Luego de un silencio) ¿Qué te contesto primero?
ERNESTO
-¡No me contestes nada! Vayamos a lo práctico; hagámosla corta, ¿Puede ser?...Tengo mucho que hacer, no se si puedo recibirte en este momento...
COCO
-¡Si ya me recibiste! ¡Sentílo! ¿Quién me abrió la puerta?
ERNESTO
-Quise decir que no puedo atenderte.
COCO
-¡Me estás atendiendo! ¿O no?... ¿No estoy hablando con vos? Porque sos vos, ¿no?
ERNESTO
-Sí, yo soy yo... (Trata de calmarse). No te esperaba, Coco, comprendeme. Esta es una sorpresa total. No te anunciaste. Y yo tengo mis ocupaciones, mi tiempo cubierto...Ya estaba por salir, por ejemplo.
COCO
-¿Ah, sí?...Buen, andá y volvé yo te espero.
ERNESTO
-No, mejor hablemos ahora...
COCO
-¡Qué vueltero que sos! ¡Me la estás cambiando a cada rato!
ERNESTO
-Puedo distraer un momento para escucharte...
COCO
-¡Vos no te distraigas nada! Atendé lo que tengas que atender, yo no tengo apuro...
ERNESTO
-¡Pero yo sí! Dale, hablá ¿Qué querés?, ¿qué te trae por aquí?...
COCO
-Estábamo en el pueblo, viste. No había laburo ni nada, andaba todo encarajinado, las cosas no venían bien...Entonce le dije a la Nena: vamo a Buenos Aires, lo vemo a mi hermano Ernestito...Y vinimo.
ERNESTO
-¿Con quién viniste? ¿De qué nena está hablando?
COCO
-¿Cómo de qué nena?... (Señala la puerta) ¡De la Nena! (Mira hacia ahí). Uy, ¿dónde se metió? ¡Estaba ahí!... (Sale corriendo hacia afuera, llamando). ¡Eh, che:Nena! ¡Vení pa acá!...
(ERNESTO queda unos segundos sin reflejos. COCO regresa casi de inmediato acompañado por la Nena, una jovencita de unos quince o dieciséis años, mal entrazada y en avanzado estado de gravidez. Coco la viene prácticamente arrastrando y pasan delante del asombrado ERNESTO sin detenerse ante él).
COCO
-¿Qué hacías ahí afuera como una pava?...¡Vení, ponéte cómoda! ¡Dejá la valijita y sentate! (La chica mira preocupada a ERNESTO). ¿Qué lo mirás? ¡No te va a comer, es mi hermano!... (Como ve que la Nena no hace caso, él mismo le quita la valija y la hace sentar de un empujón) ¡Ahí está, eso es lo que yo te decía!...¿Viste que mi hermano no dijo nada? Se quedó pistola, tiene buenos sentimientos, no es un mostro; tiene buena onda, buen corazón, buen...¡todo bueno tiene! (Va hacia ERNESTO y lo abraza fuertemente) ¡Hermanito querido!
ERNESTO
-(Dolorido).¡Ay, no aprietes tanto!
COCO
-¿Vos tenés buen corazón o no?
ERNESTO
-¡Soltame!
COCO
-¡Contestá primero!
ERNESTO
-¡Eso no se puede contestar! ¡Ni tampoco debe preguntarse!
COCO
-¿Ah, no? (a La Nena). ¡Sentilo! ¡Yo te lo pregunté, ahora vo contestame!
ERNESTO
-En la pregunta ya está implícita la respuesta...
COCO
-A mí no me contestaste nada...(a La Nena). ¿Dijo algo, vos lo oíste?
ERNESTO
-¿Qué querés que te responda, Coco? Ese tipo de pregunta obliga al interpelado a responder con eufemismo o ejerciendo una falsa modestia...
COCO
-¡Nada de falsa moneda! ¡A mí decime la verdad, batime la justa! ¿Tenés buen corazoón o no?
ERNESTO
-(A punto de explotar). Bueno, de acuerdo: tengo buen corazón...
COCO
-(Dándole una fuerte palmada en la espalda). ¡Así me gusta, carajo! ¡Esos son hermanos!
ERNESTO
-(Apartándose dolorido). ¿Pero qué hacés, salvaje?...
COCO
-¡No me digas que te dolió! (A La Nena) Este es el lector de la familia, siempre con libros anda...es como un dotor. ¿Viste como la parla? ¡La hace de trapo, la hace!...Pero es cagón pa los golpes: no te aguanta una piña bien dada...(La otra vez hacia ERNESTO) ¡Hermano lindo! ¡Venga acá!
ERNESTO
-(Alejándose precavido). ¡Salí, salí!
COCO
-(Ríe) ¡Miré como raja! (Haciendo fintas de box ante él) ¡Vení, no rajés maulón! ¡Haceme frente, vení!
ERNESTO
-Dejame tranquilo! ¿A esto viniste?
COCO
-¡Te vine a dar unos abrazos, che! ¡Dejate abrazar!
ERNESTO
-¡No, nada de abrazos! ¡Hablá de lo que tengas que hablar y se acabó!
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! Es inútil, el que agarra un libro no te agarra un sentimiento: se vuelve una heladera. esta es la diferencia entre nosotro: a éste se le agrandó la cabeza...a mí se me agrandaron las mano. Yo la te la doy, pero este se guarda la sabiola. ¡Es una basura este guacho!
ERNESTO
-¡Qué hablás de sentimientos ,vos! ¡Si te pasaste la vida borrándote!...¡Nunca sabemos dónde estás! ¿Dónde estuviste todo este tiempo?...Anduve tratando de localizarte...
COCO
-¿Cuándo, ahora?...
ERNESTO
-No, hace bastante ya...Hará cuatro años, día más o día menos.
COCO
-¿Cuatro años?...Buen, al fin me encontraste: acá me tenés...¿Qué querías?
ERNESTO
-Un poco tarde, ¿no te parece?...
COCO
-¿Quién dijo? Nunca es tarde, cuando la...(Se queda pensativo) ¿Cuándo la qué?...Yo lo sabía a este dicho...¡Ahí está: "nunca es tarde cuando la..." (Se traba otra vez). Y después sigue. Pero estuve bien, ¿no? ¡Te lo encajé justito! ¡Yo también soy rápido pa las contestaciones!...(A La Nena). ¿Viste qué bien estuve?
(La Nena lo llama con un gesto y le dice algo al oído)
-¡Ah, sí! (A ERNESTO) ¿Vos pa qué me buscabas, Ernestito?
ERNESTO
-Había fallecido mamá y queríamos que te enteraras. Fui al Boxing Club, estuve en el Luna Park...pero no hubo caso, nadie sabía de vos.
(Hay un silencio terrible. Coco lo mira con ojos extraviados, como si hubiese recibido un golpe de knock out)
¿Qué te pasa?
COCO
-¿La vieja murió?...
ERNESTO
-Perdoname, ¿No lo sabías? Pensé que finalmente te habías enterado...
COCO
-¿Murió?...¿En serio?...¿No me estás cargando?
ERNESTO
-¿Cómo voy a jugar con algo así?
COCO
-¿Entonce no está acá, en casa?...¿No la voy a ver, no va a aparecer por esa puerta?...
(ERNESTO ni siquiera responde. Coco se traslada pesaroso, tomándose el pecho. A La Nena).
La Vieja murió, ¿viste?...¡Murió! ¡Y este guacho no me dijo nada, me dejó afuera!...(Parece sentir un gran dolor).
************************************
ERNESTO
-Te busqué por todas partes, Coco...
COCO
-¿Sabés lo que sos?...¡Un hijo de puta! (Va hacia ERNESTO y comienza a tirarle trompadas, ERNESTO pone distancia sin ninguna elegancia) ¡Turro! ¡Angurriento! ¡Egoísta!...
ERNESTO
-¡Pará, quedate quieto! ¿Qué hacés?
COCO
-¡La lloraste solo desgraciado!...(Llora desconsoladamente) ¡Pobrecita! ¡Pobrecita mi viejita!...
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Con lo que yo la queria….
ERNESTO
-Salió en todos los diarios, Coco. Yo personalmente fui a ver a todos los jefes de deportes para pedirles que publicaran un suelto...¡Y lo publicaron; se portaron todos muy bien! "Falleció la madre de Kid Patadón", puso Clarín. Y La Razón, más o menos: "un conocido púgil pierde a su madre"...
COCO
-(Ofendido) ¡Yo no la perdí! ¡Ustedes la dejaron ir!
ERNESTO
-Es una figura literaria...una forma de decir "murió".
COCO
-(Todavía lagrimeando) Quiere decir que todavía me recuerdan, ¿no? Los periodistas, digo. ¡Me recuerdan!
ERNESTO
-Fue hace cuatro años...Ahora no sé.
(Hay un silencio. Coco sigue con la cabeza metida entre sus amnos).
COCO
-Yo no leí nada...¿Sabés como me hubiese gustado leerlo?
ERNESTO
-¿No compras diarios?
COCO
-¡No sé leer! ¿No te acordás?
ERNESTO
-¡Ay, caramba, es cierto! No me acordaba, perdoname.
COCO
-No importa, la intención fue buena...(Se duele otra vez). ¿Así que murió?...¡Pobrecita! ¡Pobrecita!
************************************
ERNESTO
-Le sobrevino una flebitis y no pudo salir adelante...
COCO
-¿Una fle qué?
ERNESTO
-Flebitis. Es una inflamación del conducto de las venas que produce una...
COCO
-(Tapándose los oídos) ¡Salí! ¡Salí, callate! (Hay un silencio, mira a La Nena) ¿Se calló?...(La Nena asiente, Coco libera sus oídos) ¿Y cómo fue...de un día pal otro?
ERNESTO
-No, fue un proceso largo...
COCO
-(Indignado). ¿Será posible que en este país los proceso siempre terminan pa la mierda, che?...
ERNESTO
-(Luego de una pausa) Pensé que te habías negado a venir...Como vos y mamá no se llevaban bien, dí por descontado que todavía le guardabas algún rencor...
COCO
-¿Quién rencor? ¿Yo?...¿Tás piantao? ¡A una madre no se le guarda rencor! ¡La madre al hijo, sí...! ¡pero un hijo nunca! (Retoma su llanto) ¡Pobrecita! ¡Pobrecita!...¡Qué carácter podrido tenía...!¡pero pobrecita!...(Hay un silencio).
************************************
LA NENA
-Tengo sed. ¿Puedo tomar algo?
ERNESTO
-Sí, cómo no. ¿Qué desea?
(La Nena se levanta pesadamente y va hacia un bargueño donde hay una serie de botellas).
LA NENA
-(Señala una botella). Dame un poco de ésto.
ERNESTO
-Esas son bebidas alcohólicas...¿No me dijo que tenía sed?
LA NENA
-Sí, sed de ésto. ¿Me puedo servir? (Toma una botella)
COCO
-(Corre hasta la chica).¡Dejá eso! ¡Alcohol! no, carajo!...(Le quita la botella) ¿Estás piantada, vos? (Le amaga un revés).
ERNESTO
-(Asustado).¡Eh, qué vas a hacer!...(Le toma el brazo).¡No le pegues!
COCO
-¡Es que me tiene podrido la mocosa ésta!...¡Se prende a las botella como si fuese la teta!...(Amaga pegarle otra vez y ERNESTO se lo impide).¡Soltá!
ERNESTO
-¡No le podés pegar! ¡Tenés la mano muy dura!
COCO
-¡Qué desgracia que tengo, che!...¡Curda vieja ésta desgraciada!...(A La Nena).¡No la voy a dejar, ya se lo dije! ¡Basta de chupi!...Eso no es para usted; es muy borrega pa darle al chupi...¡Además, acuérdese que está en estado, carajo! ¡Cuide lo que tiene ahí!...(A ERNESTO, orgulloso). ¡Está en la dulce espera!...¿Te diste cuenta, no?
ERNESTO
-Sí, me dí cuenta.
COCO
-Está linda,¿viste?
ERNESTO
-(Mintiendo mal). Ssssi. ¿De cuánto está?
COCO
-Y...está de unos cuantos mese. Ya casi está lista pa...
LA NENA
-(Cortándolo).¡No, todavía falta!
COCO
-(A ERNESTO). No, todavía falta. ¡Pero está linda igual! Muy saludable. Dá gusto verla. Mirá esos cachetes. Mirá esta pancita...(Se la toquetea). Cualquiera que te la vea dice que está bien cuidada...
ERNESTO
-Sí, es lo que parece. ¿Lleva algún control?
COCO
-¿Quién, ésta?...¡Esta no tiene ningún control! ¿Si le das de chupar, por ejemplo, capaz que se pasa tres días mamándose!
ERNESTO
-¿Hablaba del embarazo...Se está controlando? ¿Dónde se trata?
COCO
-Ah, no sé. (A La Nena) ¿A vos te trató alguien?
LA NENA
-Varios. (Con picardía, tocando su vientre). Pero el culpable de ésto...es uno solo. Vos ya sabés, no preguntés.
ERNESTO
-¿Y el padre qué hace? ¿Dónde está; se ocupa de ella?
COCO
-¡Qué se va a ocupar! Está siempre mamao el hombre; borracho perdido. Fue el que la envició a ésta.
ERNESTO
-¿Entonces no se hace cargo del chico?
COCO
-¿Qué chico?
ERNESTO
-¡El que está esperando! ¿De quién es el hijo que está esperando?...
COCO
-¿Cuál éste? (Señala la panza de La Nena). ¡Este es mío!
ERNESTO
-¿Cómo tuyo?...¿Qué estás diciendo? ¡No puede ser!
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! Dice que no puede ser...
ERNESTO
-Pero Coco...lo que hiciste es...¡es un delito! ¡Se llama incesto!
COCO
-¿Ma qué delito? ¡Si lo hace todo el mundo!
ERNESTO
-¡No es verdad! ¡Todo el mundo no se acuesta con sus hijos!
(Hay un silencio. Coco se pone serio).
COCO
-¿Ella el hijo lo tiene puesto...? ¿cómo se hace para...? ¿No se hace la porquería con una embarazada?...
ERNESTO
¡No hay que hacerlo con la hija! ¡Podés ir preso!
COCO
-¿Por qué?...
ERNESTO
-Porque cuando tenga el hijo y diga que el padre sos vos...te agarran de una oreja y te tragás no sé cuántos años de cárcel!...
COCO
-(Sorprendido) Mirá vos. ¡Entonce que no se diga que soy el padre!
ERNESTO
-¡Pero lo sos! El delito puede quedar impune...pero igual lo cometiste. Es algo grave...sicológicamente la has destrozado a tu hija.
COCO
-¿A qué hija?...¿Vos ya sabés que va a nacer una nena?...
ERNESTO
-¡No! ¡Hablo de ella! (Señala a La Nena) ¡Estamos hablando de ella, de tu hija!
COCO
-¡Ella no es mi hija!
ERNESTO
-¿Cómo que no?
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! ¡Dice que sos mi hija!
LA NENA
-¡No! ¡Está confundido! ¡El no es mi papá! (Coco y La Nena rién)
ERNESTO
-(Abochornado) Bueno...perdón. No sé cómo pude confundirme. Seguramente porque le decía La Nena...
COCO
-(Riendo) ¡Le digo la nena pa no decir el nombre, que es complicado!
LA NENA
-Si me llamo Eugenia!
COCO
-¿Ah, si? (A ERNESTO) Se llama Eugenia, pero nunca me viene a la lengua...
ERNESTO
-Además, en algún momento, nos enteramos que habías tenido una hija...Es verdad, ¿no?...
(Hay un silencio. Coco se queda pensativo unos segundos, tratando de recordar)
COCO
-No me acuerdo. Pero puede ser. A lo mejor pero, hace tiempo...Algo hubo.
ERNESTO
-Mirá , si mal no recuerdo...debería tener la edad de esta chica.
COCO
-(Luego de mirar largamente a La Nena) Puede ser. (Asiente varias veces) Puede ser. No digo que no.
ERNESTO
-(Buscando desquite con saña) Vamos, no te hagas el tonto...Si la madre estuvo aquí en casa, y traía a la bebita en los brazos. Habló con mamá, le contó que te había perdido el rastro unos días antes de tener familia...Parecía una buena madre...¿Por qué le hiciste eso?...
************************************
COCO
-No me acuerdo.
ERNESTO
-(Capcioso) Después también estuvo otra mujer. Y dijo que vos...
COCO
-(Cortándolo) ¡Lo que pasa es que yo no los presente a ustedes! ¡De ahí viene toda la confusión!... (A La Nena, reprobatorio) ¿Vos cómo te metés en una casa sin presentarte, sin saludar?...¡Hay que ser un poco gente, che!...Diga ¡Hable, converse! Diga: yo soy Fulana, ¿con quién tengo el gusto?...¡Con toda la voz, con toda la educación!
LA NENA
-Tengo sed.
COCO
-(Furioso) ¡Cállese la boca! ¿Qué es eso de "tengo sed, tengo sed"?...¡Primero preséntese, carajo!... (La toma de un brazo y la oblig a enfrentarse a ERNESTO) La Nena, mi mujer. Ernestito, mi hermano menor.
ERNESTO
-(Estirando la diestra incómodo) Mucho gusto.
COCO
-¿Cómo mucho gusto?...¡Son parientes, che! ¡Tienen que besarse!...¡Agarren confianza!
(Los empuja y los obliga a juntarse. La nena estampa un beso en la boca a ERNESTO, quien la observa torvamente).
-(Satisfecho) ¡Eso, así me gusta!
LA NENA
-¿Ahora puedo tomar?
COCO
-¿Otra vez empezamos con lo mismo? (Le amaga un bofetón; la chica se cubre aparatosamente, pero Coco no alcanza a largar el golpe) ¡Me vuelve loco esta guacha!...¡Tengo que estar fajándola todo el tiempo! ¿Será posible?...
ERNESTO
-En esta casa, delante mío, no se te ocurra pegarle...
COCO
-¿Ah, no? ¿Quién va a ser culo de prohibírmelo, a ver?...
ERNESTO
-Es peligroso, Coco. Pensá en su estado.
COCO
-¿En qué estado? ¿Ya está en curda?...¿Cuándo tomaste, desgraciada? (La corre para pegarle. La Nena escapa hacia el interior) ¿Cuándo tomaste?
ERNESTO
-(Poniéndose delante de Coco) ¡Esperá; entendiste mal!...(Lo abraza para detenerlo de alguna manera) ¡Tranquilo, Coco! ¡Yo no quise decir que estaba borracha! ¡Hablaba de su embarazo, nada más!
COCO
-(Dejándose abrazar, con desánimo) Por eso la traje a Buenos Aires, sabés. A ver si la puedo sacar del vicio, carajo. Tengo que rescatarla. Tengo que protegerla.
ERNESTO
-Está bien, me parece perfecto. (Se separa, le acaricia el rostro) ¿La pensás llevar a Alcohólicos Anónimos?
COCO
-No, la viá llevar al Luna, pa que hable con Leture. Ella tiene mucha labia, sabe cómo tiene que hablar, lo que tiene que pedir...
ERNESTO
-¿Eso que tiene que ver con ella?...¿No dijiste que la querías sacar del vicio?...¡Ocupate de esta chica, no pierdas el tiempo!...
COCO
-¡Antes que me consiga la pelea! ¡Después, hacemos lo que quiera! Es muy importante esa conversación, tiene que estar con todas las luce. Yo solo no los voy a convencer. En cambio, si la ven a ella, por ahí les agarra lástima...y me dan la pelea.
ERNESTO
-¿Qué pelea? ¿Vos pensás boxear de nuevo?
COCO
-Tengo que hacer mosca de alguna manera.
ERNESTO
-¿Cuánto hace que no peleás?
COCO
-Todavía soy joven, puedo volver en cualquier momento...
ERNESTO
-Es peligroso. Mejor pensá en otra cosa. Sos un veterano.
COCO
-Nicolino pelió hasta los treinta y nueve. Ki Cachetada hasta los cuarenta y seis. Archi Mur: ¡hasta los cincuenta! ¿Y Yá Densi?...¡Yá Densi cuando bajaba del ring se iba apoyando en un bastón!...¡Así se iba, mirá!....(Imita a un Dempsey rengo que se apoya en un bastón)
(La Nena vuelve prudentemente, ganando espacio y confianza de a poco).
-¡Decí que después le vino la parálisis total y ya no pudo seguir...que si no, era capaz que seguía y seguía!....Pero ya estaba bien forrado en dólare cuando le vino. Es lo que pienso hacer yo: sigo hasta la parálisi, silla de rueda, su ruta.
ERNESTO
-¡Eso es un disparate, no seas chiquilín!
COCO
-¿Qué chiquilín? ¡Lo hago por el pibe que viene! ¡Qué tenga un padre paralítico, pero millonario!...(A La Nena) Eso tené que decirle a Leture, Nena: que no me importa lo que venga. ¡Yo, por el pibe, todo! Anotalo, mirá que después yo me olvido...
ERNESTO
-(A La Nena). ¡Usted no va a decir nada!
COCO
-¡Que diga, que diga todo! ¡Vos no te metás!
ERNESTO
-Usted le llega a conseguir una pelea y yo los mando presos a todos: a él, a usted y a Lectoure!
COCO
-¡A Lecture no, pobre hombre!...
ERNESTO
-¡Eso sería lisa y llanamente un asesinato!
COCO
-¡Sentilo! ¡Se volvió botón éste!
ERNESTO
-(A Coco, enfrentándolo indignado). ¡Sos un tipo muy golpeado! ¡Perdiste tus últimas peleas por nocáu!
COCO
-¡Nocáu, dice! ¡Sentilo!
ERNESTO
-Empezaste a los quince años...¡son demasiados golpes ya!
COCO
-¡Empecé a los dieciocho!
ERNESTO
-¡A los quince! ¡Falsificaste la cédula para debutar! Mamá fue a denunciarte a la Federación de Box, ¿te acuerdas?...Pero llegó tarde, ya te habían destrozado el tabique nasal...Y a los veintidó estuviste dos meses internado en el Rawson por un coágulo cerebral...A los veinticuatro, Saldívar te mandó de vuelta al hospital, con tres costillas fracturadas...
************************************
COCO
-¿Te acordás? ¡Pero se soldaron! ¡Las tengo soldadas!...
ERNESTO
-¡Pero hay otras cosas que no están soldadas! ¡Y no podés ir a arriesgar la vida inconcientemente!
COCO
-(Como repitiendo el versito). ¡Nicolino pelió hasta los treinta y nueve; Ki cachetada hasta los cuarenta y seis. Y Archi Mur hasta los cincuenta!...
ERNESTO
-¡Eso no importa! ¡Ellos eran grandes boxeadores! ¡Pudieron hacerlo porque se cuidaron, porque no era fácil pegarles una trompada! ¡Vos siempre fuiste uno del montón, un bagayo, un vulgar zapallero!...
COCO
-¡Sentilo! ¡Gané diecisiete como aficionado y doce como profesional! ¡Veintinueve en total!
ERNESTO
-Veintinueve, está bien...¿pero cuántas peleas hiciste?
COCO
-Ciento cuatro.
ERNESTO
-¡Ahí tenés! ¡Mirá! ¡Ganaste apenas veintinueve en ciento cuatro peleas!...¿Y cuántas veces te pusieron nocáu?
COCO
-¿Nocáu, lo que se dice nocáu?...¿Los que metí yo?
ERNESTO
-¡No, los que recibiste!
COCO
-(Parece querer recordarlo unos segundos) No me acuerdo.
ERNESTO
-(Iracundo). ¡En todas las demás te fajaron, te hicieron bolsa! ¡Reconocelo!
COCO
-Kí Patadón me decían...¡el que pega fuerte soy yo!
ERNESTO
-¡Vos te bautizaste así!
COCO
-¿Estuve bien, no?...Suena lindo...todo el mundo me llama así.
ERNESTO
-¿Todo el mundo quién?...¡Si sos un ilustre desconocido! ¡En el Luna llegaste a pelear de semifondista y punto!
COCO
-(Puchereando), ¿Por qué me humillás así, hermanito? ¡No está bien eso!
ERNESTO
-¡No te humillo, pongo las cosas en su lugar!
COCO
-¡Vos tendrías que alentarme, darme manija...y no tirarme el chico al fondo como estás haciendo!
************************************
ERNESTO
-¡Lo que quiero es ponerte en la realidad, Coco: vos no podés volver a pelear!
COCO
-(Lloriqueando como un niño) Vos me tenés que decir: "¡qué bueno que sos, Coco!"...¡Levantarme el ánimo, enchufarme enrgías! Cuando uno viene mal y cae medio muerto al rincón...los segundos tienen que consolarlo a uno! ¡Encontrarle la vuelta para que siga!
ERNESTO
-¡Yo no soy tu segundo!
COCO
-¡"Vamo, Coco, seguilo que ya lo tenemo! ¡Sacá las mano, no lo dejés pensar y ya está! ¡Vamo, salí, no reculés, maulón!..." (Se engancha con una supuesta pelea, tira golpes al aire) ¡Vení, pegame si sos culo! ¡Tomá la cara, negro de mierda, pegame!...
¡Saque el swing, Coco! ¡Swing abajo y cross arriba!
...¡Se cae el negro, vamo, se cae! (Tira una seguidilla al aire) ¡Bien, Coco: así! Meta sin asco!...
ERNESTO
-(Preocupado) ¡Coco, por favor, calmate!
COCO
-¡No, qué calmate! ¡Si lo estoy amasijando! ¡Vamo el áperca; meta el áperca!...(Tira varios upper cuts con toda la furia)
(ERNESTO lo toma previsoramente por detrás, en un abrazo de oso y lo inmoviliza!.
ERNESTO
-¡Pará, por favor, pará!
(Coco deja de tirar golpes y se calma)
COCO
-(Agitado, buscando aire con la boca abierta) ¿Lo saqué? ¿Se cayó el negro?...
ERNESTO
-¡Tranquilo, por favor!
COCO
-¡Contestame! ¿Se cayó o no?
ERNESTO
-Se cayó, sí...(Lo lleva hacia el sillón) Vení, sentate, descansá.
(Coco respira con dificultad: la nariz no alcanza para recibir todo el aire que necesita)
COCO
-¿Viste? ¡Todavía estoy en forma!...¿Estoy en forma no? (ERNESTO asiente con lástima) ¿Entonce por qué me tirás el culo de esa manera, hermanito?...El boseo se está muriendo, no hay boseadores que te llenen el Luna...Yo me las puedo rebuscar. ¡Si no salió nadie como la gente! Por ahí engancho dos o tres peleas y hago un fangote de guita... ¡Puede ser! ¿Por qué no?...¿Sabés por qué puede ser? ¿Porque los hijos vienen con un...? ¿Cómo es?
ERNESTO
-No es tan fácil la cosa. Antes te van a pedir un examen psico-físico...
COCO
-Los hijos vienen con un...¡Bueno, y después sigue! ¡Te la metí justita, eh!
ERNESTO
-¡Y si no llegan a hacerlo...Yo mismo me voy a encargar de impedir esa locura! ¡Voy a la Comisión de Box y te denuncio!
COCO
-¡Sentilo! ¡Voy a ser padre, loco! ¡Entendela!
ERNESTO
-¡Si volvés a pisar un ring no vas a tener esa dicha!
COCO
-¿Qué dicha?..."¿Nunca es tarde cuando la dicha es...?" ¡Ese es otro refrán, loco! (A La Nena). ¡Sentilo! ¡Ya está hablando boludece!
ERNESTO
-¡No te dejo pelear! ¡Lo entendiste: No te dejo! (Se lo deletrea) ¡Yo, per-so-nal-mente!...¡Te lo juro! (Besa sus dedos en cruz)
COCO
-¿Ah, vos no lo querés?...(Se queda un instante en el aire, pensándolo) Buen, está bien: entonce no peleo. Me busco alguna otra changa.
ERNESTO
-Eso ya suena de otra manera.
COCO
-(Acercándose a La Nena) Pero igual nos vamo a acomodar por acá, quedate mosca vo.
ERNESTO
-(Desconfiado) ¿Acomodarse en dónde?...
COCO
-(Siempre a La Nena) Laburo de cualquier cosa hasta que nazca el chico...¿Sabés cocinar?
LA NENA
-Más o menos.
COCO
-Buen, entonce te encargás de cocinar pa todos.
LA NENA
-¿Para todos? ¿Cuántos son "todos"?...
COCO
-(Señalando conjuntamente) ¡Nosotro!
ERNESTO
-(Buscando precisiones) Perdón, ¿de qué están hablando?...¿En dónde estás pensando quedarte Coco?...
COCO
-¡Yo solo no! ¡La Nena también!
ERNESTO
-Sí, ya lo oí...Pero lo que me interesa saber es en dónde planean quedarse...
COCO
-¡En Buenos Aires!
ERNESTO
-Esto también lo entendí...Pero ¿en qué lugar de Buenos Aires?
COCO
-¡En este barrio! Lo conozco bien...acá me crié.
ERNESTO
-Ah, qué bien...Lo único que te falta agregar es que piensan vivir en esta casa...
COCO
-(Sonriente) ¿Cómo lo adivinaste?
ERNESTO
-(Explotando con ferocidad) ¡No! ¡Eso ni lo sueñes! ¡No! Ene o, ¿entendiste?...¡No podés descargarte después de una ponchada de años y venir a instalarte aquí...! ¡sin siquiera preguntar si se puede!
COCO
-¿Se puede?...
ERNESTO
-¡No! ¡No! ¿Lo tenés claro?...(Vocifera). ¡Estoy diciendo que no!...
COCO
-¡Sentilo! Dice que no.
ERNESTO
-¿Y que hay?...¿Quién me lo impide? ¡Tengo derechos adquiridos!...
COCO
-¿Quedate tranquilo...? ¿por qué gritás?
ERNESTO
-(Muy nervioso, casi histérico) ¡No voy a permitir que me saqués algo por la fuerza! ¡Yo también me sé hacer valer!...¡No soy aquel pibe inofensivo que vos dejaste!
COCO
-Yo no te dejé.
ERNESTO
-¡Es una forma de decir!
COCO
-¡Sentilo! ¡Dice que yo lo dejé! ¡El que hizo rancho aparte siempre fue él!
ERNESTO
-¡El tiempo no pasa inutilmente! ¡La gente cambia! ¡Y yo, desde que mamá murió, soy otra persona!
COCO
-(A La Nena). ¡Nunca pasó pelota, siempre se cortó solito, andaba con sus amiguetes los intelectuales...! ¡y ahora me sale con que yo lo dejé!
ERNESTO
-(Fuera de sí). ¡No te enrosques con eso, ahora! ¡Yo estoy hablando de otra cosa!
COCO
-Es la casa de la vieja...¡Ella siempre me recibía!
************************************
ERNESTO
-¡El alquiler ahora lo pago yo! ¡Los servicios también los pago yo! ¡Es mi casa, no la de mamá!...
COCO
-¡Le afanó los muebles y ahora dice que todo es de él!
ERNESTO
-¡Me los gané! ¡Yo estuve a su lado hasta su último suspiro! ¡Pagué medicamentos, médicos, internaciones!
COCO
-¡La vieja tenía una pensión! ¡Me la pasó más de una vez!
************************************
ERNESTO
-¡La pensión no alcanzaba para pagar tres platos de sopa!
COCO
-(Siempre a La Nena) ¿Viste qué labia tiene? ¡Se las sabe todas, tiene una contestación para cada cosa, sentilo!
(ERNESTO va hasta Coco y lo hace girar hacia él, le toma el rostro entre las manos y lo obliga a escucharlo y a verlo).
ERNESTO
-(Gritando) ¡No te podés quedar! ¡Mirame cuando te hablo! ¡Esta es mi casa...y yo recibo a quién se me antoja! ¿Entendiste?
COCO
-¡Sí, te entiendo...Pero siempre que vine, yo me quedé!
ERNESTO
-¡Ahora no; hoy no! ¡No hay espacio...no tengo lugar! ¡No vivo solo! ¿Entendiste ahora?...
(Hay un silencio. ERNESTO suelta el rostro de Coco y se aleja de él)
COCO
-¿Te casaste?...
ERNESTO
-(En otro tono más calmo) No...pero estoy viviendo una situación casi idéntica.
COCO
-¿Casi idéntica?...¿Se parece a mí la mina? ¿Es como yo?...
ERNESTO
-¡La situación es idéntica! Hablo de la situación...
COCO
-(Corre emocionado hacia su hermano y lo abraza) ¡Hermanito querido! ¡Qué feliz me hacés!...Quiere decir que me querés!...(Lo besuquea).
ERNESTO
-(Apartándolo casi asqueado). ¡Salí, soltame! ¡No me besuquees!
COCO
-¡Me diste vuelta el corazón! (Lo suelta y se pone a llorar) ¡Y yo que pensé que eras un tipo jodido como la vieja!...
ERNESTO
-¡Mamá no era jodida! ¡No lo repitas más!
COCO
-Siempre estaban secreteando...eran compinches. Andaban por los rincones, hablando bajito: chucu-chucu chucu chucu...¡No sé de qué carajo hablaban, pero después siempre me miraban torcido!...¡Pero ahora resulta que te buscás una mina parecida a mí! ¿Te das cuenta, Nena?...
************************************
ERNESTO
-¡Estás retorciendo lo que dije a propósito! ¡Para no entender lo que realmente te estoy diciendo!...(A La Nena). Usted me entendió, ¿no?
LA NENA
-No sé de qué estan hablando, perdone...
ERNESTO
-¿Cómo que no sabe?...¿Es sorda? ¡No pueden quedarse aquí, eso es lo que estoy diciendo: no tengo lugar!
COCO
-(Olvidándose del llanto). Nos arreglamos con poquita cosa...
ERNESTO
-¡No tengo donde ponerlos!
COCO
-Dormimos en cualquier parte...
ERNESTO
-¡Es imposible!
COCO
-Un colchoncito en la cocina...
ERNESTO
-¡No tengo colchón!
COCO
-¡Pero tenés cocina!...En el suelo, entonce.
ERNESTO
-¡No puedo!
COCO
-¡No digás que no tenés suelo! ¿Dónde estamo pisando?
ERNESTO
-(Tomándole otra vez el rostro). ¡No hay espacio vital! Me resulta imposible compartir la casa con alguien más...¡Porque conmigo ya vive otra persona!...¡A ver si me entendés: carajo! (Lo suelta enojado)
COCO
-¡Entonce te casaste! ¿Por qué me engañás?...
ERNESTO
-¡No me casé! ¡No me casé! ¡No me casé! ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?...
COCO
-¿Entonce por qué te negás? ¡Qué vueltero que sos!
ERNESTO
-(Haciendo bocina) ¡Andate de aquí!...¡No me hagás calentar más!...¡Andate, por favor!
COCO
-¿Yo solo?...
ERNESTO
-¡Los dos! ¡Váyanse los dos!...
(Hay un silencio. Coco mira a su hermano como si se negase a entender algo tan claramente expuesto. La pausa permite que, incluso, ERNESTO se relaje un tanto, avergonzado por su salida de tono).
COCO
-(Tiernamente, muy cerca del otro) ¿Por qué sos así?...Donde caben dos...¿como es?, caben cuatro.
ERNESTO
-El dicho no es así. Donde caben dos, caben tres, se dice.
COCO
-¡Te aceto!...(Se pone en movimiento). ¡Entonce me quedo yo solo y la mando de vuelta a La Nena.
ERNESTO
-(En guardia otra vez). ¿Aceptás qué, aceptás qué?...¡Yo no te ofrecí nada!
COCO
-¡Lo dijiste bien clarito! (A La Nena). Lo lamento te tenés que volver solita. Ya lo sentiste: no te quiere.
ERNESTO
-¡Un momentito! ¡No me empieces a enroscar de nuevo!
COCO
-(Con La Nena). ¿Tenés plata pal boleto de vuelta...(Busca en sus bolsillos vacíos). Paciencia, la quisimos hacer bien, pero no hubo forma...Allá a lo mejor encontrás alguno que te tire una mano: las embarazadas siempre dan mucha lástima...(A ERNESTO). ¿Tenés unos pesos pal pasaje?
ERNESTO
-(Sin responder al pechazo). ¿La pensás mandar sola de vuelta...en ese estado?...¡Sos un salvaje, un irresponsable!
COCO
-¡El salvaje sos vos! ¡Si la odiás a la pobre chica!
ERNESTO
-¡Yo no tengo nada que ver con ella!
COCO
-¡Es mi mujer! ¡Tu cuñada!
ERNESTO
-¡Aunque así sea! ¡Es problema tuyo! ¡Tenés que acompañarla, vaya adonde vaya!...En cualquier momento necesita atención médica...¡Un poco de responsabilidad, che!
COCO
-Tenés razón, tenés razón...Entonce hacemo una cosa: el que se va soy yo. A ella la dejamo acá.
(Va hacia el baúl)
ERNESTO
-La dejamos acá, ¿dónde?
COCO
-¡Acá, con vos! ¡Yo sé que la vas a cuidar, le vas a poner los mejores médicos! (Toma el baúl y comienza a moverlo). ¡Tenés un gran corazón!
ERNESTO
-(Tomando el baúl del otro lado) ¡Esperá un cachito! ¿Adónde vas?
COCO
-Me voy, ¿no es lo que querés? ¡Chau, muchas gracias! (A La Nena) ¡Vos te quedás con él, no le va a faltar nada!
ERNESTO
-(Luego de pelear un instante por el baúl) ¡No me encajes tus problemas! ¡No me vengas con regalitos!
COCO
-¡El chico es nuestro! ¡No te lo va a regalar!...¡Dejame, sacá las manos de ahí!...
(Vuelve a lidiar por el baúl un instante).
ERNESTO
-¡Vos no te podés ir! ¡Quedate acá!
COCO
-(Soltando el baúl). ¿Pero quién te entiende a vos?...
(Por efecto de la inercia, ERNESTO rueda por el suelo, junto con el baúl, pero Coco no lo advierte y le da la espalda, hablando con La Nena).
-(A La Nena). Que me vaya, que me quede...¡Es una veleta terrible este tipo!...
ERNESTO
-(Levantándose dolorido). ¡No quiero que te quedes! ¡No cambies mis palabras!
COCO
-(Siempre a La Nena) Vas a ver que al final se queda con vos...
ERNESTO
-(Haciendo girar para sí) ¡Aquí no se queda nadie!
COCO
-Tranquilo, flaco, manso...(Lo acaricia como a un animal) No grites...¡Estás mal de los nervios! ¿Por qué no vas a un médico vos también, de paso que va La Nena?...A uno de la cabeza, como los de la Federación de Bos. Te ponen unos chupetes con cablecitos y te conectan con un aparato que tiene un limpiaparabrisas que escribe rayitas...¡A mí me hicieron una vez y salí fenómeno! ¿Sabés qué me dijo el médico?...
ERNESTO
-¡No sé, y no me interesa!
COCO
-"¡Váyase; y no quiero verlo más por acá!"... y no volví. ¿Para qué? ¡Si yo estoy fenómeno!...El que volvió fue el Chino Bisogno...y así quedó. Le hicieron tantas conesiones que al final le vino un virulo y cortó polea. Te miraba y no te reconocía; ponía los ojos chingados y hablaba boludece....Pero el Chino era una esesion, estaba muy golpeado...COn vos es distinto; vos dejate hacer todas las conesiones que quieren...(Lágrimas) ¡Pobre Chino! ¿Dónde está ahora? ¡Tirao por ahí! ¿Quién se va a bancar un cacho e carne así?...
(Llora lastimeramente unos segundos, creándole mucha culpa a ERNESTO y una indiferencia total a La Nena, que espera displicente el desarrolo de los acontecimientos).
Vamo, Nena: éste nos dio el toque. Rajemo.
(La Nena se incorpora con dificultad mientras Coco vuelve a su baúl).
ERNESTO
-(Culposo) Si me hubieses avisado con tiempo... a lo mejor nos arreglábamos de otra...Estas cosas hay que prepararlas, pensarlas.
COCO
-Tendría que haber esperado a que me invitaras... ¿No es cierto?
ERNESTO
-¡Claro!
COCO
-(Rápido) ¿Me invitás?
ERNESTO
-(Más rápido aún) ¡No!
COCO
-¿Con cuánta anticipación tengo que avisarte?...
ERNESTO
-Yo tengo que asimilar las cosas de a poquito, conocer a la gente...
COCO
-A nosotros ya nos conocés...
ERNESTO
-(Haciendo la salvedad) ¡Profundamente! ¡No! Ella todavía es un enigma.
COCO
-Te la dejo dos o tres meses y la conocés mejor...
ERNESTO
-(Bajo pero firme) No, gracias. ¡Ella es responsabilidad tuya, y la solución también debe ser tuya!
COCO
-Yo había encontrado una solución...
ERNESTO
-¿Cuál?
COCO
-¿Por qué crees que vinimo acá?...¡Estaba todo pensado!
ERNESTO
-¿Ah, sí? ¡Qué piola! ¡Me querías enchufar el fardo a mi, eh! ¡Eso no vale, así no sirve! ¡Asumí tus hechos, querido! ¡La chica es tuya, el embarazo es tuyo...hasta el baúl es tuyo!
COCO
-No, el baúl me lo prestaron.
ERNESTO
-Hacé de cuenta que es lo último que conseguiste gratis en tu vida.
COCO
-Lo último fueron los pasajes pa Buenos Aires...
ERNESTO
-¡Muy bien, te felicito! ¡Pero para bien tuyo y de tu familia, lo mejor que puede ocurrirte es que las prebendas, esas atenciones, esas gauchaditas que recibís por lástima...se acaben. Empiezo por dar el ejemplo: de mí no vas a conseguir nada; no te pienso ayudar, en esta casa estás recibiendo el primer no de la lista.
COCO
-(Desconcertado, dolido) ¿Por qué? ¿Yo qué te hice; por qué me querés mal...?
ERNESTO
-Si te convencés que ya nadie te va a ayudar, seguro que sacas fuerzas de flaquezas, podés mirar la vida de otra manera y un mundo nuevo se presentará ante tus ojos...
COCO
-El mundo del cementerio...¡porque yo me muero!
ERNESTO
-¡Es lo más sano que puede ocurrirte Coco! ¡No podés seguir descargando el peso de tu irresponsabilidad sobre los demás! ¡Los demás tenemos nuestras propias preocupaciones, nuestros propios problemas...Flor de problemas, en algunos casos!...¿Entendés?
(Hay un silencio. Coco lo mira fijamente, se lo siente hacer el esfuerzo de pensar).
COCO
-¿Tenés problemas, no?...¡Me dí cuenta de entrada!
ERNESTO
-(Evasivo) Estábamos hablando de vos...A mí dejame al margen.
COCO
-Dale, vamo, deschavate: ¿Qué problema tenés? Yo te ayudo a salir adelante, enseguida le encuentro la vuelta...Soy canchero en eso!...(Lo cerca,lo abraza, lo acaricia) ¿Es asunto de guita¿De sentimientos?...¿Quién te está jodiendo? Si hay que fajar a alguien...marcámelo y hacete a un lao...(Muy tierno) Hablá, querido, hablá!...
(Su contacto es equívoco. Y es lo que piensa Walter cuando entra y los sorprende así. Es un hombre fornido, varonil, con bigotes estilo mostacho. Si un excéntrico pijama, de corte y colores llamativos, no disminuyera un tanto sus rasgos más machistas, se diría que su porte es el de un militar, y de los duros.
Solo La Nena, advierte su presencia, pero no hace comentario alguno. ERNESTO se ha dejado invadir por la ternura explícita de Coco y acepta sus caricias como un niño, revolviéndose gatunamente)
COCO
-Dale, sé buenito, aflojá...
ERNESTO
-¡No! ¡No quiero!...
COCO
-¡Dejate venir...! ¡No te guardes nada!...
WALTER
-(Con voz tronante, seca) ¿Qué está pasando aquí?...
(Al oir su voz, ERNESTO da un salto asustado y se separa de su hermano. De ahora en más -y en presencia de Walter, particularmente- su cambio es radical: se muestra temeroso, vacilante, indefenso, y hasta le aparecen actitudes femeninas)
-¿Qué es esto?...¿Quién es esta gente?
ERNESTO
-(Muy nervioso) Son...él es mi...¡Llegaron hace un momento: no sabía que venían!
WALTER
-¿Quiénes son?...
ERNESTO
-Ya se iban ¡se estaban despidiendo! (Va hacia Coco, urgiéndolo) Mejor hablamos en otro momento...ahora me resulta imposible, ya les dije. ¿Qué tal si combinamos una cita y nos encontramos un día de éstos?...
COCO
-(Por Walter) Este es tu "problema" ¿no?
ERNESTO
-(Evadiendo la respuesta) ¿Por qué no anotás el teléfono de mi oficina y me llamás mañana a la tarde, por ejemplo?...
COCO
-(Insistente, prendido como garrapata) ¡Dale, decí la verdad!...
ERNESTO
-(Casi una súplica, en medio tono) ¡Por favor, no me comprometás!
LA NENA
-(A Walter) ¿Me puede dar algo de tomar? El otro hace como una hora que da vueltas y no es capaz de largar ni un vaso de agua...
ERNESTO
-(Corre a interponerse entre Walter y La Nena). No es verdad, no me pidió nada!...Además, ¿qué obligación tengo con usted, chirucita?...¡Agarre su valija y váyase! ¡Vamos!...(Toma la valija de La Nena).
COCO
-¡Ella no se va...ni yo tampoco! ¡Deja esa valija ahí!
ERNESTO
-¡Vos agarrá esa porquería (Por el baúl) y sacala de aquí! ¡Ya mismo! (Va histéricamente hacia el baúl) ¿Qué esperás?
COCO
-¡Si llegás a tocar ese baúl te estrolo de un piñazo!
ERNESTO
-(Pone la valija al lado del baúl) ¡Aquí está todo! ¡Como lo trajeron, se lo llevan!
COCO
-(Dándole un empellón a La Nena, quien cae sentada) ¡Vo sentate y quedate mosca!
ERNESTO
-(En un arrebato amanerado) ¡Coco, por Dios te lo pido, no me obligues a hacer una escena!
WALTER
-(Que observa todo entre impasible y asombrado) ¿Podré enterarme alguna vez quién es esta gente?...
COCO
-(Yendo amenazante hacia él) ¡Yo te viá decir quién soy!...
ERNESTO
-(Corriendo a interponerse otra vez) ¡Dejame que se lo digo yo!
COCO
-(Por encima del hombro de ERNESTO) ¿Sabé quién soy yo? ¡Tu macho! ¡El que te va a romper el culito si no lo dejás tranquilo al Ernestito!...
ERNESTO
-(Fuera de sí, histérico) ¿Pero Coco! ¿Qué me hacés? ¡Callate! ¡No te metas en mi vida!
COCO
-Si éste es tu problema...¡yo te lo saco de encima en dos minuto!...¡Abrite, dejame, salí del medio!
(Quiere abrirse paso hacia Walter, quien toma distancia, pero ERNESTO, convertido en una araña, se lo impide.)
ERNESTO
-¡No! ¡No! ¡No te dejo!
COCO
-¡Pero dejame pasá, carajo!...
(Da un empellón a ERNESTO, que rueda aparatosamente por el suelo y va hacia Walter, quien escapa alevosamente hacia interiores. Coco lo sigue)
COCO
-(Saliendo tras Walter) ¡Vení, turrito! ¡Haceme frente!
(ERNESTO queda sentado en el piso, abatido y desesperanzado. Desde adentro llegan voces y ruidos de lo que parece una persecución y luego una lucha)
ERNESTO
-(Llorando desconsoladamente, indefenso) ¿Por qué me tiene que pasar esto? ¿Por qué no lo eché? ¿Por qué soy tan cagón?
LA NENA
-(Sin que ERNESTO la registre). Me hubiera dado algo de tomar de entrada...y ya nos hubiéramos ido.
ERNESTO
-Yo sabía que algún día iba a venir...¿Por qué no me preparé?...¡A mamá siempre le hacía lo mismo!
************************************
LA NENA
-Porque sería tacañuza como usté.
ERNESTO
-¡Mirá el desastre que me está haciendo!...¡Mirá! (Se cubre el rostro)
(Los gritos y los ruidos desde el interior arrecian)
LA NENA
-Porque él nota que acá no hay buen corazón...éso es lo que pasa.
(Coco regresa trayendo a los empujones a un ahora desacomodado Walter cuyo atildamiento ha desaparecido por completo)
COCO
-(Empujando a Walter hacia ERNESTO, quién sigue llorando en el suelo) ¡Dale, decile que no lo vas a molestar más!
(Walter , temeroso, no se decide a hablar)
¡Vamo, hablá...(Lo amenaza con el puño en alto)
WALTER
-Me ...me voy, ERNESTO.
COCO
-¡No! ¡Todo, decile todo!
WALTER
-¿Todo qué?
COCO
-¡Que vas a dejar de vivirlo! ¡Que no es más tu sirviente! ¡Que acá el patrón se acabó! ¡Eso decile, vamo!
WALTER
-(Con temor, pero con un resto de dignidad) ¡Yo no puedo decir eso!
COCO
-(Amenazante) ¿Ah, no? ¿Te retobás? ¿No te alcanzó con lo que te dí?...(Levanta nuevamente el puño)
WALTER
-(Mientras se cubre ante el probable impacto)
¡Está bien, está bien! ¡No pegue!...(Le cuesta, pero no tiene más remedio). No te voy a molestar más...
COCO
-(Hostigándolo) Todo, vamo.
WALTER
-No me voy a a aprovechar más de vos...
COCO
-(Apuntándole). No sos más mi sirviente.
WALTER
-No sos más mi sirviente...
COCO
-(Idem) Estás libre, no tenés más patrón.
WALTER
-Estás libre...no tenés más patrón.
COCO
No era justo lo que te estaba haciendo.
WALTER
-No era justo lo que te estaba haciendo...
COCO
-Yo te estaba afanando. No laburo, la guita siempre la ponés vos.
WALTER
-(Resistiéndose) ¡No es verdad!
COCO
-(Imponiéndose con el puño en alto) ¡Decilo!
WALTER
-¡Ese era el acuerdo entre nosotros! ¡El no quería que yo trabajase!
COCO
-¡No me importa! ¡Vo decilo!
WALTER
-¡ERNESTO fue quien propuso esta forma de vida, le juro! ¡Yo no influí! ¡El me pidió que viniese a vivir acá!
COCO
-¿Y a vo te parece que está bien? ¿Por qué no vas a laburar? ¡Mirá el lomo que tenés!...
WALTER
-¡Yo soy un artista!
COCO
-¡Artista las pelotas! ¡Con ese físico andá a laburar, atorrante!...¡Vividor! ¡Cafishio! ¡Pulastrón! ...(Imitándolo) ¡"El me lo pidió, él me lo pidió"! ¿Y vo le hiciste caso?...¡Un macho, un tipo que las tenga bien puesta, sale a la lleca a ganarse el mango! ¡Las mujeres son las mantenidas! ¡Las mujeres se quedan a la casa!...¡Sentilo!...¡Mirá que hay que sé cara rota, Dios te libre!...
(Walter mira hacia ERNESTO, quien sigue en el suelo, llorando)
WALTER
-¿Por qué no hablás, ERNESTO?...¿Quién es éste señor que puede dominarte así?...Hay algo que yo no sé, perdí el hilo.
COCO
-Soy el Coco, el hermano mayor. Esta casa también es mía.
(Walter duda sobre lo que le están diciendo, pero ERNESTO no abre la boca)
WALTER
-¿Es verdad?...
COCO
-Pregunta si es verdad, sentilo. Esta es la casa de la vieja; estos son los muebles de la vieja, él y yo somos los hijos de la vieja. La vieja murió. ¿De quién es la casa, entonce?...
************************************
WALTER
-(A ERNESTO, luego de un silencio). Nunca me hablaste de tu hermano. Decías que la casa era alquilada...
COCO
-¡A mi también! ¡Pero yo no le creí! Se hizo el sota, a ver si pasaba. ¡Pero atenti, yo no reclamo nada, que se quede con todo! Pero si fuera por la legal....la mitá de todo es mío. (A ERNESTO) ¿No es cierto?
(ERNESTO no responde. Lentamente se pone de pie y va hacia el bargueño. Toma una botella. La Nena atenta a eso, corre a ponerse a su lado)
WALTER
-¿No pensás hablar?...
COCO
-¡Oíme, cortala vo! ¡No lo apretes más! ¿No dijiste que aquí no mandabas más?...Buen, efetivamente; ¡no mandás más y te las estás picando!...(Lo empuja) ¡Isa! ¡Saliendo!
WALTER
-¡Espere! ¡No voy a salir así a la calle! ¡Tengo mi ropa en el dormitorio!...
COCO
-(Llevándolo a la puerta a empujones) ¡Tomátela, vamo!
WALTER
-¡Pero, escúcheme!...
COCO
-(Sacándolo fuera del lugar) ¡Vamo! ¡Vamo que te amasijo!...
(Salen los dos fuera. La puerta queda abierta unos segundos)
LA NENA
-(Con un vaso en la mano) Servime a mí también...
(ERNESTO le pasa la botella. Cuando La Nena se está sirviendo, regresa Coco y le quita todo de las manos, sin comentario alguno)
COCO
-Buen, listo, terminamo con tu problema. Ahora hay sitio pa La Nena. Te la puedo dejar tranquilamente.
ERNESTO
-¿Siempre supiste que mamá había comprado la casa?
************************************
COCO
-Siempre, no. Desde hace un tiempo.
ERNESTO
-¿Desde cuándo?...
COCO
-Desde el...(Hace un esfuerzo, piensa) No me acuerdo.
ERNESTO
-¿Por qué no viniste a reclamar tu parte?
COCO
-(Esquivo) ¡Estamo hablando de otra cosa ahora!
ERNESTO
-Podemos iniciar los trámites de la sucesión cuando vos quieras...
COCO
-Pero, ché. ¿Te embalaste con eso, ahora?...Estamo conversando de La Nena. Ella tiene que tener alguien que la cuide, no puede seguir en banda esta chica...
ERNESTO
-¡Cuidala vos, Coco! ¡Es lo que corresponde! ¡Quedate!
COCO
-¡No puedo! Yo me tengo que volver al pueblo! ¡Además, aquí hay lugar para uno solo!
ERNESTO
-¡Te quedás! ¡Así, de paso, arreglamos lo de la sucesión!
COCO
-¿Pero cómo es la cosa; ahora nos podemos quedar todos? ¿A vos quien te entiende?...¡Sentilo! ¡Recién nos rajaba, no quería saber nada con nosotro!
ERNESTO
-¡Porque la situación era distinta! ¡Pero ahora te hiciste tu propio espacio...¡Así que usalo!
COCO
-¡Yo me tengo que volver al pueblo!
ERNESTO
-¿Qué pueblo?
COCO
-¡De donde venimo!
ERNESTO
-¿Por qué tenés que volevr?...¿Qué pasa ahí, que cosa extraordinaria está ocurriendo allí para que te veas obligado a dejar tirada a tu mujer aquí en Buenos Aires a punto de parir, prácticamente?...
COCO
-(Difuso). Pasan...pasan muchas cosa. Es la tierra chica.
ERNESTO
-¡Por favor, no me vengas con cuentos! ¡Vos no tenés tierra chica, no tenés raíces...sos de cualquier parte! ¡Sos un gitano, un linyera!
COCO
-(Vacilante). No, ahora eché...tengo que volver porque..un...
(ERNESTO lo toma de un brazo y lo aparta, alejándose lo más que puede de La Nena)
ERNESTO
-(En sordina) A mi no me engañás, Coco. Vos querés enchufarme a la chica.
COCO
-No, en serio, creeme.
ERNESTO
-Vos te hiciste a esa idea, Coco, reconocelo. Pero conmigo no contás. Si querés quedarte, ésta es tu casa...Pero esa mujer es tuya, a mi considerame al margen de esa circunstancia.
COCO
-Lo mío es tuyo, y lo tuyo ...
ERNESTO
-(Cortándolo, terminante) ¡No! ¡No! ¡Es la tercera o cuarta mujer que embarazás! Y con todas hiciste lo mismo: las largás en banda! Mamá tuvo que bancarse a varias de ellas...
************************************
COCO
-¡Varias, no! Una o dos, apenas.
ERNESTO
-¡No importa, las que sean! ¡Pero yo no soy mamá! ¡Si metiste la pata...hacete cargo!...¡Es una mocosa! ¡Vos no tenés perdón de Dios!...¡No le podés hacer una cosa así!
COCO
(Autocompadeciéndose, lacrimógeno) Lo peor que le puede pasar a esta chica es que yo me quede a su lado, hermanito...¡Mirame! ¿Qué soy yo? Un cacho e carne, un mono!...¿No viste como camino?...A los tropezone, no coordino los movimiento...
ERNESTO
-¡¿Entonces por qué te ponés a echar hijos al mundo, cabezón?!
COCO
-¡Porque eso tampoco lo puede coordinar!
ERNESTO
-Todo lo que vos quieras...¡pero yo no puedo hacerme cargo de una mujer y un hijo ajenos!
COCO
-¡Un tiempito, nada más, hermanito! ¡Hasta que yo me encarrile!...¡Además, yo no soy útil en esos momentos! Me falla la cabeza a vece! (Baja aún más el tono, para que La Nena no pueda oirlo). ¡No se lo digas a ella, a ver si se asusta! En cambio vo sos inteligente, vivís de los pensamientos...¡Además, tenés un buen pasar, guita no te falta; menos ahora que rajamos a tu problema, al cáncer ese que te morfaba toda la guita!...¿Quién mejor que vos para recibir en este mundo al chiquito ese con una sonrisa?....(Llriquea) ¡Hacelo por esa almita todavía en gestación, Ernestito!...(Lo abraza y le llora en el hombro) ¡Pensá en él! ¡Ayudalo, por favor!...¿Puede ser? ¿Puede ser?...
(ERNESTO, enganchándose en la emoción, lo deja ahí un momento. Suspira fuertemente)
ERNESTO
-Bueno, vamos a ver si...
COCO
-(Apartándose sin rastros de la emoción anterior) ¿Dijiste bueno?
ERNESTO
-No, dije que vamos a ver...
COCO
-(Interrumpiéndolo con besos) ¡Hermanito querido! ¡Sos una maravilla! ¡Un alma generosa! ¡Un rico! ¡Un rico total!
ERNESTO
-¡Esperá, soltá, dejame hablar!...
(Coco ha salido corriendo hacia el baúl y trata de llevarlo hacia la calle)
COCO
-(Gritando hacia La Nena) ¡Bueno, chau, nenita! ¡Te dejo instalada!...¡Mi hermanito se va a ocupar de todo!...
ERNESTO
-(Corre a lidiar con el baúl de Coco). ¡No! ¡Esperá! ¡Yo no dije eso!...(A La Nena) ¡La cosa no es así!
COCO
-(A La Nena también) ¡No es así como yo te digo! ¡El te va a explicar! (A ERNESTO) ¡Soltá! ¡Dejame llevarlo!
ERNESTO
-¡No!
COCO
-¿Ah, lo querías? ¡Estás bien, te lo dejo!
(Suelta el baúl y ERNESTO, que ehaciendo fuerza del otro lado, vuelve a rodar por el suelo como al comienzo.Se golpea una pierna)
-¡Dentro de unos días llamo por teléfono!
LA NENA
-¡Aquí no hay teléfono!
COCO
-(A ERNESTO, en el suelo). Pero, che, ¿cómo no tenés teléfono? ¡Yo te voy a hacer poner! ¿Qué barrio es éste? ¿A qué central corresponde?...¡Dejalo por mi cuenta!
(Sale sin esperar respuesta, casi corriendo)
ERNESTO
-(Quiere correrlo, pero el dolor de la pierna se lo impide) ¡Vení, Coco! ¡No te vayas!...¡Ay! (Se masajea la pierna)
(El dolor y su falta de carácter, hacen que ERNESTO se dé por vencido. Se produce un largo silencio, hasta que el dolor parece pasar. La Nena -como casi todo el tiempo- permanece impasible y distante. Se miran largamente)
ERNESTO
-(Agrio) ¿Qué mira?
LA NENA
-Yo, nada. ¿Y usted?
ERNESTO
-Comprenderá que no me causa ninguna gracia esta situación...Es algo difícil de digerir. (En un improntu, mirando hacia la puerta de calle) ¡La puta que lo parió!...¡Entró a esta casa y me dio vuelta la vida ese hijo de puta!...
(Nuevo silencio. A La Nena no se le mueve un pelo)
LA NENA
-¿Me vas a dar algo de tomar ahora que Coco no está?...
ERNESTO
-(Furibundo) ¿Eso es lo único que se le ocurre decir en este momento? Acá estamos dos desconocidos frente a frente, no sabiendo cómo carajo van a arreglarse para convivir, usted se da cuenta que tiene adelante a un tipo contrariado, envenenado por su presencia, y lo único que hace es pensar en su sed...
LA NENA
-A lo mejor porque no soy como usted; yo le hago frente a mis necesidades...
(ERNESTO la estudia unos segundos; mide la aprente sabiduría de la jovencita. Enseguida va hacia el bargueño. La Nena lo sigue. El le sirve un raquítico vaso de whisky, y se lo ofrece)
-Póngale un poco más, no sea mezquino. (El vuelve a servir ahora generosamente y le entrega el vaso). Eso sí, le aviso ya que no se confunda: con una copita no se consigue nada de mí...
ERNESTO
-¡Yo no quiero conseguir nada de usted!
LA NENA
-Es lo que dijo el Coco.
ERNESTO
-¿Qué es lo que dijo Coco?
LA NENA
-Que usted no iba a agarrar viaje de entrada...que es retraído con las mujeres...Pero que yo lo apretara y me le ofreciese, porque a usted había que salvarlo de la mala impresión que tiene de nosotras. ¿Ninguna lo hizo feliz en la cama?...(ERNESTO la mira estupefacto. Ella bebe y lo mira con picardía) ¿No quiere que hagamos una pruebita?...
ERNESTO
-¿Coco dijo eso?...¿El cómo sabía que...?
(Se corta)
LA NENA
-No sé. No me pregunte por qué, pero él sabía todo lo que iba a pasar acá. El me lo contó antes. (Ofreciéndose) ¿Hacemos la pruebita o no?...
ERNESTO
-(Apartándose un paso) ¿Qué es lo que sabía, qué es lo que le contó?...
LA NENA
-(Lo persigue y él retrocede). Soy más interesante cuando estoy lisita...pero a algunos los caliento más con la panza...
ERNESTO
-¡Quédese quieta y contésteme!
LA NENA
-Le contesto en la cama...¿se anima?
ERNESTO
-(Asqueado) ¡Usted es un tacho de basura...un pozo ciego! ¿Lo único que le pasa por esa cabeza es...es el placer?...
LA NENA
-A los nueve años me violaron...Y después seguí, por gusto, porque es lindo...¿A usted no le atrae? ¿Qué le ve de malo?...(Intenta acariciarlo)
ERNESTO
-(Apartándose espantado) ¡Salga! ¡Aunque no lo sienta, finja un poco de respeto por mi hermano!...
LA NENA
-Venga, déjese. Le prometo que después de estar conmigo, usted va a cambiar.
ERNESTO
-¡La que tiene que cambiar es usted! ¡Piense en Coco: él la quiere mucho!
LA NENA
-Claro que me quiere. Pero no me toca. Nunca me puso la mano encima...
ERNESTO
-(Irónico) ¿Ah, no? ¿Y eso cómo apareció, por arte de magia?...
LA NENA
-¿La panza, dice usted? (Se la acaricia) ¡Coco no tuvo nada que ver con ésto! ¡A él lo conocí el domingo pasado!...
(ERNESTO no puede creer lo que oye, se electriza, su rostro cobra mil formas, comienza a caminar nerviosamente por el cuarto)
ERNESTO
-¿El domingo pasado?...¿Quiere decir que...? ¿Pero entonces cómo es posible que...? (Trata de organizar sus pensamientos) A ver, empecemos de nuevo. Usted y él se...Coco le dijo que...Pero resulta que usted ya estaba...(La mira un segundo en silencio) ¿Usted quién es? ¿De dónde salió? ¿Por qué está aquí? ¿Quién la embarazó? ¿Cómo se llama? ¿Habría alguna forma de...?
LA NENA
-(Cortándolo) Yo estaba llorando en la calle, allá, en el pueblo. El autor de ésto (la panza) se había borrado y no tenía donde vivir ni comer...Por ahí aparece Coco, me pregunta qué me pasa, yo le cuento...¡y me agarra cariño! Empieza a prometerme cosas, y yo a mirarlo de reojo: "Te viá llevar a Buenos Aires pa que nazca el chico, ¿querés?", me dijo. "Allá tengo la casa de la finada mi vieja, que está cuidando mi hermano Ernestito: él te va a cuidar, vas a ver. Lo único que hay que hacer es rajar al tipo que está viviendo con él..." Yo no le creía nada, imagínese, pero no tenía más remedio que seguirle la corriente..."ESo si", me dijo, mirá si podés curarlo al Ernestito, ofrecele buena cama, que pa mi nunca tuvo. Pero si no tiene cura, tranquila: entregale el regalito que le dejo en el baúl..."
(ERNESTO abochornado y confundido, va hasta el baúl y lo abre. Queda mirando su interior unos segundos. Saca una percha con un vestido largo de fiesta de segundísima mano. Lo pone frente a sí y lo observa como imantado)
-¿Le gusta?...Coco dijo que a ustedes les encanta vestirse de mujeres...Yo le contesté: a todos no creo...
(ERNESTO se va vacilante hacia el dormitorio, caminando como un autómata, arrastrando el vestido, que cuelga de su mano)
-(Para sí) ¡Y le gustó, nomás!
(Toma la botella de whisky y con su vaso en mano se acomoda en el sillón, dispuesta a esperar pacientemente todo lo que sea necesario)
-¡Es adivino ese hombre!...
(Coloca la botella entre sus piernas, en el suelo, al estilo de la gente de campo y bebe un sorbo de whisky)



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