
SAN JULIO SEGÚN SU EVANGELIO
(Farsa onírica y urbana en un acto)
DE BENJAMIN GAVARRE
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® BENJAMIN GAVARRE SILVA
bengavarre@gmail.com
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PERSONAJES:
- JULIO (60 años,
parece de 48): Exprofesor de filosofía de la UNAM. Cuerpo atlético,
viste ropa de Crossfit impecable y tenis Nike neón. Es agudo,
sarcástico y usa el estoicismo y sus audífonos de cancelación de ruido
como un búnker contra el caos de la CDMX.
- EL TESTIGO
(TJ): Joven, traje limpio pero modesto, portafolios y una tableta. Su
cortesía es tan perfecta que resulta pasivo-agresiva. Su sonrisa parece
dibujada con marcador permanente.
- LA HERMANA THOR
(Hermenegildo): Hábito de monja y una barba de tres días que ni el velo
puede ocultar. Vende un misterioso pan al vapor “de convento”. Voz ronca
de barítono.
- EL POLI: Agente de los
que pasan en bici para que los dejen atrás los ladrones en moto. Cínico,
robusto, y una excepción en su medio: lee los libros que le prestan los
vecinos mientras se aburre de vigilar nada.
- EL TAMALERO: Comerciante
ambulante. Dueño de un carrito de metal que apenas sirve. Cínico,
pragmático y con una bocina estridente.
- REPARTIDOR: Joven ansioso
de la aplicación Mercado Lucha. Carga una mochila enorme de
repartos y vive estresado por las exigencias de tiempo real de su
plataforma.
ESCENARIO:
Casa vieja remodelada en alguna colonia céntrica de la Ciudad de México. Una
minúscula barda y una reja que deja ver todo separa la puerta principal de la
casa de la banqueta y la transitada calle. En lo que antes era un garaje, ahora
hay un patio atiborrado de compras fallidas compulsivas online: una bicicleta
fija, un soplador de hojas, un asador ridículamente grande y oxidado, un
inflable indescifrable, un escalón para aeróbics y una pelota enorme de Crossfit.
ACTO ÚNICO
ESCENA 1
(Al abrirse el telón, la luz es de una mañana templada de la
CDMX. JULIO, con unos enormes audífonos inalámbricos sobre las orejas, termina
una serie extenuante de ejercicios con su escalón aeróbico. Se quita los
audífonos, dejándolos al cuello, y toma agua de un termo metálico. De fondo,
muy tenue, se escucha el claxon de un auto lejano).
JULIO
(Mirando su Apple Watch, al público)
Siete de la mañana. Treinta minutos de cardio, diez de meditación y nadie ha
venido a venderme cinturones, ni a preguntarme por la calle Pajaritos, ni a
tratar de podar la hiedra inexistente de mi reja, que por algo la quité. Así
como normalmente quito el timbre para que no vengan a ofrecerme Yakult, a
pedirme dinero para la tambora, a preguntarme si no quiero vender mi casa, o
para pedirme que les conteste una encuesta sobre las importantes lámparas
incandescentes y las cámaras de seguridad que quieren poner en todas las
casas... ¡Sí, cómo no! Con la instalación pagada por mí y la vigilancia hecha
por mí con mi computadora... Bueno, hoy sí dejé el timbre conectado porque hoy
llega normalmente el que mide el consumo de la luz, y también tengo que tirar
la basura y recibir al que revisa que la instalación de gas natural esté
funcionando bien... Ah, pero lo más importante es que estoy pendiente porque
hoy... ¡Hoy llega el paquete de Amazon con mis luces inteligentes, y el de
Mercado Lucha con los termos interactivos y las pelotas de gel para bajar la
papada! Uf... Solo espero que si me ven aquí en el patio no vengan todos los
oportunistas para que les dé propina por haber desazolvado las coladeras o los
que me piden que les deje lavar el auto... que no tengo. O peor... los que me
prometen el paraíso en el cielo, o los que me advierten que el fin de los
tiempos está ya programado para dentro de treinta y cinco horas y que debo ser
más atento con mis semejantes y más sensitivo y empático porque ya va a llegar
el día de la desaparición y solo los niños poblarán la tierra... Ah, pobres
niños... Muy bien... por lo pronto no ha pasado el que compra fierro viejo que
venda... ¡Ah, que ni pagan por el fierro que no vendo ni compran! Pero bien, si
no pasan, consideraré que Dios existe; pero si pasan al mismo tiempo los que
compran fierro que venda y los que venden tamales que coma... ¡Ah! Entonces
estaré seguro de que Dios no existe, o que al menos nos ha abandonado. Por lo
menos por este rumbo no pasan los mariachis ni los organilleros. No, mejor me
callo. ¡Jesús, Jesús, Jesús de Veracruz! Mejor ni los invoco... no hay que
hablar de cilindreros, ni de temblores, ni de Testigos de Jehová, no señor.
(De repente, se escucha un "¡clank, clank!" en la
reja. Julio se estremece y se toca el rostro).
JULIO
Están lloviendo piedritas... O algún gnomo de los que compré en oferta se
quiere comunicar conmigo, o bien otro gnomo invisible quiere que deje salir a
su amigo el gnomo a pasear o a jugar a la cancha...
(Se escucha otro "¡clinck!" justo en su nariz.
JULIO estornuda, cierra los ojos y se limpia con una servilleta. Una sombra
pasa rápidamente por la acera. JULIO se asoma).
JULIO
¿Hola?
(No hay nadie. Cierra la puerta del patio. Otra sombra cruza
velozmente. JULIO abre de golpe y sale a la reja).
JULIO
¡¿Quién anda ahí?!
(Nadie responde. JULIO regresa al centro del patio y se suena
la nariz. En ese momento, saliendo de la nada desde un rincón de la reja,
aparece el TESTIGO. Su sonrisa congelada brilla bajo el sol. Da tres golpes
suaves en la herrería con un bolígrafo: ¡clinc, clinc, clinc!).
TESTIGO
Bonita mañana, bonitos los días... y bonito...
JULIO
(Suspirando con una sonrisa sarcástica)
Y bonito yo, ¿no? Tres golpes en mi reja... Esa es una piedrita. ¿Esa con la
que hace ese sonidito en mi reja? ¿Qué quiere?
TESTIGO
El mensaje es para quien lo quiere oír y también para el que no sabe qué
quiere.
JULIO
Qué profundo. Sobre todo porque son las siete de la mañana... Le ahorro su
saliva... ¡Largo de aquí!
TESTIGO
Vengo a compartir con usted una certeza ineludible. Se nos advierte que en los
últimos días llegarán tiempos críticos, difíciles de soportar. Si usted se da
cuenta, cada día estamos peor. ¿Se ha dado cuenta del sufrimiento humano? ¿De
que los gobiernos del mundo solo desatan guerras inicuas y la Gran Babilonia
desata sus perversas manos sobre el más miserable de los inocentes? El
Armagedón está a la vuelta de la esquina, Don Julio.
JULIO
(Apoyándose en su bicicleta fija, divertido)
Ah, qué bien... Aguánteme, tengo una llamada.
(JULIO se toca el Apple Watch, se acomoda los audífonos y
finge hablar con alguien a gritos, ignorando al Testigo).
JULIO
¡Aló! Sí, ya te habías tardado. ¿Llegaste bien? Mucho tráfico, siempre es
así... Yo seguí un rato en la cama y luego me tomé mis jugos verdes, hice mis
ejercicios y ahora estoy platicando con un imbécil... ¿Cómo? Ah, sí, no sabe ni
hablar, pero a eso se dedica... Ahorita le doy aire y te marco, beso... Hoy
llegan mis pelotas... ¡Las de gel, baboso! Ya qué... te lo lavas.
(JULIO se quita los audífonos y mira al Testigo).
JULIO
Oiga, ¿usted dónde aprendió a hablar? "¿Cómo alguien desata sus
perversas manos sobre el más miserable de los inocentes?" O sea,
¿cómo? ¿La Gran Babilonia desatóc sus perversas manos porque alguien la había
secuestrado? ¿Y luego ella, como estaba amarrada, se desató? ¿Y luego se fue
directamente sobre el más miserable de los inocentes, que seguro estaba por
ahí? Digo, eso hizo en lugar de escapar, que es lo que yo hubiera hecho... ¡Así
como ahora quiero escapar de usted y de esta conversación estúpida! ¿Le he
dicho ya que no me interesa lo que me tenga que decir?
TESTIGO
(En tono fanático)
La "Verdad Absoluta" es que los "tiempos críticos" de la
miseria y del hambre llegarán, y los que serán absorbidos el día de la
recuperación serán los únicos que se salven. Los que se queden estarán
sufriendo las desgracias de los jinetes del Apocalipsis; pero si algunos son
dignos de salvación por medio de su fe, serán salvados para toda la eternidad.
Mire, tengo esta revista donde le explican todo.
JULIO
Los siete jinetes los padecemos un martes cualquiera en la Ciudad de México.
¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Mi salvación eterna o solo vienes a cumplir
tu cuota de revistas entregadas para que no te regañen en tu congregación?
TESTIGO
(La sonrisa se le tensa un milímetro, pero no se rompe. Da un paso hacia
ADENTRO de la cochera, cruzando la línea de la reja)
No es una cuota, Don Julio. Es amor por el prójimo. El escepticismo y la
violencia nos hacen más fuertes; somos unos mártires del rechazo, pero si al
menos una cabeza del redil se salva, estaremos más que bien servidos... En las
escrituras está dicho: aquel que agacha la cabeza es digno de perdón, y los
cimientos de la soledad terminarán cuando el ángel exterminador salve a los que
sean dignos de compasión y de perdón.
JULIO
(Dando un paso atrás, midiendo la invasión de su espacio)
El Génesis lo conozco bien, amigo. Es un libro muy ameno, pero yo prefiero el
Cantar de los Cantares, o bien el libro de Job... Admiro la fe de los que
tienen todo resuelto con un solo libro que leer... Yo, que tuve que leer mil
libros al mes, me admiro de que algunos tengan todo resuelto con una buena
edición de la Biblia. Todo resuelto, ¡qué fácil! Es como jugar al ajedrez
sabiendo que tu oponente va a hacer la misma jugada todas las veces de la misma
manera... y así siempre ganas.
TESTIGO
(Se mete por completo al patio ante la indignación de Julio. Con
naturalidad, el Testigo se sienta en la bicicleta fija y empieza a pedalear)
Llegarán los tiempos en que los incrédulos tengan todas las palabras pero
ninguna de las razones... Oiga, ¿y si me regala su bici? Se nota que usted ni
la usa.
JULIO
¿Qué le hace pensar...? ¡Oiga! ¿Quién lo invitó a pasar?
ESCENA 2: LA OCUPACIÓN
(Sin pedir permiso, entra al patio la HERMANA THOR. Camina
con pasos pesados que hacen retumbar el suelo. Carga una canasta de mimbre con
un letrero que dice: "MISTERIOSOS PANES AL VAPOR". Los panes están
cubiertos con plástico).
JULIO
¡Y a usted también! ¡¿Quiénes son ustedes y por qué se meten en mi casa?!
HERMANA THOR
(Con su voz ronca de barítono, que delata inmediatamente al hombre debajo
del hábito)
¡Pan al vapor! ¡Pan sin gluten, sin azúcar, mejor que el chino! Hechos todos en
el convento de las hermanas de la fe... Muy buenos, panecillos voladores con un
toque especial de... vainilla.
JULIO
(La mira de arriba abajo, deteniéndose en la barba de candado que resalta
bajo el velo. Levanta una ceja)
Oiga... amigo, hermanito superior... No sé de qué convento se escapó, pero su
disfraz es pésimo... ¿Panecillos voladores?
TESTIGO
(Indignado, se baja de la bicicleta fija, husmea en la canasta de la monja y
voltea a ver a Julio con desaprobación)
Lo sabía... Usted es hijo de... la tentación. (A la Hermana Thor) ¿Está
seguro de que son sin gluten?
HERMANA THOR
(Se le hincha la vena del cuello. Da un paso hacia Julio, arrinconándolo
contra la bicicleta fija. Habla con su voz natural de barítono, olvidando el
tono religioso)
Yo misma los hice... Con harina de coco... No mucha, ya saben, porque luego
duele la cabeza... Pero cada pan es una escalera al cielo... Y si les gusta,
les traigo más el martes próximo.
TESTIGO
(Recapacitando. Se pone en medio con la sonrisa intacta y le toca el brazo a
Julio)
Don Julio, por favor, no caiga en el pecado del camino fácil. La Hermana es una
obvia manifestación de la serpiente que lo quiere tentar y llevar a la gehena
antes de tiempo.
JULIO
(Fascinado por el absurdo, riéndose)
¡Esto es una genialidad! ¡Usted me amenaza con el fuego eterno, pero bien que
le brillaron los ojitos cuando la hermana ofreció sus brownies voladores! ¡Es
bellísimo!
HERMANA THOR
¡Vapor!
JULIO
¿Qué dice?
HERMANA THOR
Si quiere brownies son más caros, ya sabe, por la masa... Pero mis panes al
vapor, ya sabe, los pone arriba al vapor...
JULIO
¡Pero mire, hermano, pero qué ingenioso!
(Se escucha un audio a todo volumen proveniente de la calle:
"¡Tamales, tamales oaxaqueños… Pida sus ricos y deliciosos tamales
oaxaqueños...!". Entra el TAMALERO empujando su carrito de metal. Se mete
hasta el centro de la cochera, se detiene, saca un cigarro y lo enciende,
dejando el audio reproduciéndose en un loop infinito y estridente).
JULIO
(Tapándose un oído, gritándole al Tamalero)
¡Oye, amigo! ¡Está bien que vendas, pero te metiste a mi propiedad privada! ¡Y
apaga esa bocina, por favor, que me vas a reventar los tímpanos!
TAMALERO
(Apaga el sonido de golpe. Se sienta tranquilamente en la caja de madera de
Julio)
No se esponje, jefe. El sol sale para todos. Aquí hay buena sombra y la lámina
de su techo tapa el calor. Si quiere que me mueva, cómpreme toda la vaporera de
verdes o hágale como quiera. De aquí no me muevo hasta que termine mi turno.
ESCENA 3: LA LEY DE LA CALLE
(Entra el POLI en su bicicleta de patrullaje, despacio. Trae
las manos apoyadas en su cinturón de cargo, el cual cruje por el peso de la
macana y la panza).
POLI
A ver, a ver... ¿Qué tenemos aquí? Se está reportando en el chat de seguridad
del cuadrante un altercado con violencia verbal hacia una ministra de la fe y
un comerciante ambulante registrado.
TAMALERO
Calificado. Soy un ambulante calificado, ISO 9000.
JULIO
¡Oficial, qué bueno que llega! Por favor, desaloje mi cochera. Este señor metió
su carrito de tamales a mi casa, el joven del traje me quiere mandar al
Armagedón y esta "monja" mejor no le digo qué vende porque nos lleva
a toditos a la delegación. ¡Haga valer el estado de derecho!
POLI
(Mira al Tamalero, luego a la Monja y finalmente a Julio. Saca una libreta
vieja)
Mire, profesor... Yo aquí lo único que veo es un conflicto de intolerancia
vecinal. La Hermana está ejerciendo su derecho al comercio artesanal, el joven
del traje está ejerciendo su libertad de culto protegida por la Constitución, y
el compañero de los tamales está buscando el pan de cada día en un espacio
público de transición. No se me ponga clasista, Julio.
TAMALERO
Sí, pinche Julio, ya ni la chingas. No seas pinche clasista.
JULIO
¡¿Espacio público de transición?! ¡Es mi cochera! ¡Tengo las escrituras en la
sala! ¿Es que nadie en este maldito código postal tiene noción de la lógica
empírica?
POLI
(Se acomoda la gorra, con una sonrisa astuta de quien leyó algo en la
preparatoria)
La lógica empírica no da permisos de desalojo, jefe. De hecho, si nos vamos a
los textos, usted no puede demostrar empíricamente si el carrito de tamales
debe estar aquí o en la esquina. Hasta que no tengamos un dictamen forense del
universo, esto es un empate técnico. ¿Qué es el aquí o qué es el allá?
¿Realmente existimos? Esto que vivimos, ¿es la realidad o es el sueño de un
sueño? Ya lo dijo Immanuel Kant en la Crítica de la razón pura: ante la
duda, deje trabajar a la comunidad.
JULIO
(Con los ojos abiertos de par en par, asombrado)
¡No puede ser! ¡Usted me está citando a Kant! ¿A Kant... Kant? ¡Estoy en una
pesadilla, sin duda! ¡Váyanse todos de mi jardín, váyanse de mi sueño!
TAMALERO
¡Kan-kan, kan-kan!
TESTIGO
(Aprovechando el caos, arrinconando a Julio contra la pared)
¡Esa no es la verdad, Julio! Usted vive en el pecado, debe aceptar que todo eso
que compra no lo necesita.
JULIO
¿Por qué me dice Julio? ¿Quién le dijo que me llamo Julio?
POLI
Todos te conocemos, Julio... A ti te gusta el pan hervido.
TAMALERO
Te gusta el pan hervido, te gusta, te gusta...
HERMANA THOR
El pan al vapor, pero también le gustan los brownies.
POLI
¿Anden, y a quién no?
JULIO
Esto no es posible... ¿Usted también, Poli?
POLI
¿Qué? Son ricos, ¿qué no?
TESTIGO
(Toma a Julio de los brazos, rodeándolo)
Julio, acéptelo, vive en el pecado. Las llamas, las llamas eternas llegarán.
Acepte la revista, deje de comprar a plazos, no compre aspiradoras de hojas, no
compre pelotas de Crossfit, no sea ateo. Crea que hay un único Dios
verdadero. Véngase conmigo al templo, rezaremos juntos, acabaremos con la
bestia... Hay un solo Dios verdadero.
JULIO
Oiga, no me jalonee. Usted ni sabe hablar.
TESTIGO
No puede negar la existencia de Dios...
JULIO
Tampoco puedo afirmarla, por eso soy agnóstico. ¿Lo entienden? ¡Ya lo dije, SOY
AGNOSTICO!
TESTIGO
¿Ag... agh... qué?
HERMANA THOR
Dios nos libre.
TAMALERO
Yo ya me iba... Esto es demasiado.
JULIO
(Tomando su postura de antiguo profesor de filosofía, con suficiencia y
erudición)
¡Por favor! ¡Qué ignorancia tan supina! Agnóstico viene del griego a
(sin) y gnosis (conocimiento). El agnosticismo es la postura filosófica
que sostiene que la existencia de Dios, lo divino o lo sobrenatural es
incognoscible para la razón humana. ¡Grandes mentes como Thomas Henry Huxley,
que acuñó el término, Bertrand Russell o el mismísimo Immanuel Kant plantearon
que la razón no puede probar ni negar lo absoluto! ¡No somos ateos dogmáticos,
somos escépticos racionales!
(Silencio sepulcral. Todos se miran desconcertados).
TAMALERO
¡Ah, ya entendí! Agnóstico viene de "Ag", que significa "Hágase
la voluntad", y "gnóstico", que viene de "Dios". O
sea: "Hágase la voluntad de Dios". ¡Es un mensaje divino clandestino!
Usted es un enviado, profesor.
TESTIGO
¡Exacto! Además, agnóstico viene de "asno", que significa burro, y
"tico", relativo a Costa Rica. O sea: un burro costarricense que no
quiere leer las revistas gratis.
HERMANA THOR
¡No, no! Agnosticismo es cuando te dan un diagnóstico médico en agosto.
¡Agosto-Diagnóstico! O sea que se va a morir pronto si no compra mis galletas
sin mantequilla.
JULIO
(Agarrándose la cabeza, desesperado)
¡NO SEAN TARADOS! ¡Es lo que soy, no me pueden ofender diciendo tanta tontería!
POLI
(Pidiendo orden con su silbato)
¡A ver, silencio, acémilas! Dejen hablar al experto. (Al público, de forma
muy simple y natural) A ver... ser agnóstico es, básicamente, no tener fe
en Dios... pero tampoco negar la posibilidad de que exista, porque al final del
día nadie ha regresado del más allá con un video de TikTok a demostrarlo. Es
decir: "Quién sabe, puede que sí, puede que no". ¿Verdad, profe?
JULIO
(Sorprendido y aliviado)
¡Exacto, Comandante! ¡Al fin alguien con un gramo de seso!
POLI
Ah, yo sé de eso... Los agnósticos no solo no son ateos, sino que...
TAMALERO
Ya estuvo, Poli, sus cinco minutos de fama ya pasaron. Ahora vamos a hablar de
viejas...
POLI
Disculpe, señor Tamalero, yo soy un hombre de la academia, he leído mil
libros...
TAMALERO
Ah, sí... Si yo lo he visto estar ahí parado sin hacer nada. Mejor ya cómprese
una moto para que no se le escapen los rateros, porque con la bici nomás le
chiflan...
POLI
¡He leído a Kierkegaard, y a Mario Puzo, y a Harry Potter!
TESTIGO
Pecadores, todos son pecadores... Pero el peor de todos es este miserable
profe, porque él cree que tiene la razón. Es un soberbio y debe ser aniquilado,
¡acabemos con él! ¡O será quemado eternamente por las llamas del infierno,
oigan!
(Nadie le hace caso al Testigo. De pronto, entra corriendo al
patio el REPARTIDOR de Mercado Lucha cargando una caja enorme y esquivando
hábilmente el carrito de tamales).
REPARTIDOR
¡Julio de la Torre! ¡Mercado Lucha! ¡Traigo tus pelotas y tus croquetas! ¡Dame
el código de entrega rápido que la aplicación me está descontando diez pesos
por cada minuto que me tardo parado en esta zona de conflicto! ¡Dame el código!
JULIO
¡El código es... el código es...! ¡No lo recuerdo, no lo tengo! ¿Por qué están
todos adentro de mi casa? ¡Sálganse, esto es una invasión!
ESCENA 4: EL QUIEBRE DEL TESTIGO Y EL CLÍMAX
(Todos los personajes comienzan a generar un caos sonoro
incontrolable. El ruido se vuelve insoportable: el Tamalero enciende el audio
de los tamales oaxaqueños que se repite en un loop infinito: "¡Tamales...
oaxaqueños... tamales...!". El Repartidor le grita en la cara: "¡El
códigooo!". La Hermana Thor se come uno de sus propios panes al vapor y
empieza a bailar como loca gritando: "¡Light my fire, light my
fire!". El POLI le silba el silbato de tránsito directamente en la oreja:
¡FIUUUUU!).
JULIO
(Desesperado, al límite de la cordura, agarra sus audífonos de cancelación
de ruido y se los pone en la cabeza con fuerza)
¡Se acabó! ¡Activación de cancelación de ruido! ¡Adiós a su maldito surrealismo
chilango!
(El diseño de sonido de la obra cambia drásticamente de
golpe. El ruido de la calle se reduce a un zumbido apagado, sordo, y entra una
hermosa y limpia melodía de violines de Bach. Los demás personajes siguen
gritando en cámara lenta, moviendo las manos rígidamente como en una pesadilla
coreografiada. Julio cierra los ojos, respira profundo y sonríe, saboreando su
victoria tecnológica. De repente: ¡BIP... BIP... BIIIIIP! Un sonido agudo de
alerta de batería interrumpe la música clásica).
VOZ ELECTRÓNICA DE LOS AUDÍFONOS (EN OFF)
Battery low. Power off. (Sonido de cortocircuito: ¡Pfff!).
(El silencio y la música clásica desaparecen
instantáneamente. El estruendo de la calle regresa al trescientos por ciento de
golpe. El silbato del policía, los gritos y el audio de los tamales le pegan a
Julio como una bofetada física. Julio se quita los audífonos, horrorizado).
JULIO
¡No! ¡La batería no! ¡Malditas baterías que no duran nada!
TESTIGO
(Perdiendo por fin la paciencia, con los ojos inyectados de sangre, agarra a
Julio con fuerza por la playera de Lululemon, rompiendo por completo su fachada
educada y gritando con una voz desencajada de furia)
¡¿Sabes qué, Julio?! ¡Ya me cansé de que no atiendas al llamado de la fe!
¡Lievó toda la mañana invertida en ti! ¡O te arrepientes de tus malas acciones
y me recibes mi revista, o ahorita mismo yo mismo te voy a llevar al infierno!
¡¿Oíste?! ¡¿Me entiendes, pedazo de pendejo?!
(Un silencio de impacto cae en la cochera. Todos los
personajes se quedan congelados ante la leperada y el quiebre absoluto del
Testigo. Julio lo mira fijo, y en lugar de asustarse, se le dibuja una sonrisa
de absoluta y desquiciada satisfacción).
JULIO
(Con los ojos brillantes, riéndose con locura histérica)
¡Sí! ¡Entendí! ¡Te rompí los esquemitas de robotín, el testigo trajeadito! ¡Te
hiciste humano! ¡Me insultaste de una manera formidable! ¡Te rompiste! ¡Esto es
maravilloso!
TODOS
(Reaccionando al unísono, sacando de la nada megáfonos de vendedor
ambulante. Lo rodean en un círculo asfixiante mientras avanzan hacia él,
obligándolo a retroceder hacia el interior de su propia casa)
¡EL ARMAGEDÓN! ¡LOS TAMALES! ¡PAN HERVI-DO! ¡MERCADO LUCHA! ¡DAME EL CÓDIGO,
CABRÓN! ¡EL CÓDIGO, EL CÓDIGO, SIN CÓDIGO NO HAY MERCANCÍA!
POLI
(Tocando el silbato sin parar)
¡Arrepiéntase con Kant, profesor, porque de aquí no sale si no paga la fianza
de la razón!
TODOS
(A grito pelado en sus orejas, las voces se distorsionan y se mezclan)
¡¡¡OIGAAAAA!!! ¡¡¡CONTESTE, SEÑOR JULIO!!! ¡¡¡OIGAAAAA!!! ¡¿CUÁL ES EL CÓDIGO?!
¡YA DESPIERTE! ¡Mercado Lucha! ¡Estamos en la puerta! ¿Señor Julio? ¡Llegamos!
(Julio retrocede a tientas, tropieza con su propia bicicleta
fija y cae de espaldas hacia el interior de su sala oscura. La masa de
personajes se mete a la casa detrás de él como una horda, devorándolo en un
torbellino de brazos, delantales, hábitos y carpetas).
(OSCURIDAD INSTANTÁNEA Y GOLPE SECO DE TAMBOR).
FIN