Mami,
de
Pablo Albarello
Introducción:
El invitado que nunca se fue
¿Qué
harías si, tres años después de haber enterrado a tu madre, te la encuentras
sentada en el salón de tu casa, inmóvil y con el mismo tapado que donaste al
Cotolengo?
En "Mami", Pablo Albarello nos entrega una pieza
de humor ácido y tintes surrealistas donde el duelo se convierte en un estorbo
doméstico. A través del reencuentro de dos hermanas —Norita, emocional y
errática; y Juli, una estrella de televisión pragmática y gélida—, la obra
explora cómo los lazos familiares pueden ser tan indestructibles como
aterradores.
Entre
copas de whisky, fotos viejas y la presencia muda de una madre que "ha
vuelto por una noche", la obra nos invita a reírnos de nuestra propia
incapacidad para soltar el pasado. Un texto punzante que demuestra que, a
veces, lo más difícil de una partida no es el adiós, sino lo que sucede cuando
el timbre vuelve a sonar.
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obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan
reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta
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palbarello@argentores.org
Personajes:
Norita
Mami
Juli
ESCENA
1
Se
escuchan llaves en la puerta de entrada, entra Norita (45, ropa suelta, aspecto
algo descuidado)
NORITA:
¡Vení! ¡Pasá! ¡Pasá!
Nerviosa,
se vuelve y reingresa arrastrando del brazo a MAMI.
NORITA:
¡Pasá! ¡No lo puedo creer! ¡Qué sorpresa!
Mami
(70) lleva un tapado oscuro, un sombrerito, no se la ve de frente, arrastra los
pies, parece extraviada, Norita la sienta en una silla de espaldas a platea.
NORITA:
¡Ay, qué emoción! ¡No lo puedo creer! Vos sentite cómoda, sentite tranquila. En
realidad parecés tranquila, yo soy la histérica, ja ja (levantando la voz)
¡Juli! ¡Juli!.. ¿Estás bien ahí? (le saca el sombrero) ¡Uf, qué agitación!
(levantando la voz) ¡Juli! ¿Estás? Parece que no está, ¿qué hora es?, todavía
no debe haber llegado (se sienta enfrente, no logra superar la agitación)
Bueno. ¿Y?, cómo va. No sé, querés contarme algo… Sí, yo mejor, algo más
delgada, ¿lo notás? Luquitas re bien, ahora está por un tiempo con el padre.
¡Cuando lo veas! No lo vas a poder creer. Está en esa edad en que… (cambiando)
Decime algo, ¿vos podés así… andar por ahí? ¿Salir…? ¿Cómo es?... Dejá,
perdoname, hablemos de cosas alegres. ¡Eso, alegría! ¿Viste qué linda la casa?
Yo ahora vengo más seguido. Con el segundo marido de Juli no nos llevábamos. Un
tipo bastante de mierda, ya lo sabés… ¿Qué pasa? Ah, ¿lo reconocés? Tu sillón.
¿Querés sentarte? Vení, qué problema hay (intenta ayudarla a levantarse, pero
Mami no quiere moverse. Norita desiste y pasea la vista por el entorno) Creo
que es lo único que queda. Juli cambió todo, contrató un diseñador, se gastó
una fortuna, pero quedó bien ¿Te gusta? Juli para todo lo que es decoración
tiene un gusto. Además le va re bien en el Canal, ¿sabés?, ya es casi una
estrella... En fin (suspira, se levanta y se acerca, le pasa las manos delante
de los ojos) Vos escuchás lo que estoy diciendo, ¿no? (sale, vuelve con una
botella de whisky y un vaso) Perdóname pero yo necesito una copita. ¡Uf!. Que
sorpresa. ¡Qué digo que sorpresa, que súper sorpresa! (cree que Mami mira la
botella) Ah, no, ya no tomo más. Es decir, solo en algunas ocasiones. ¡Ponele
ésta, ja ja! Si me ve Juli que le agarro el whisky… (vacía el vaso de un trago,
se sirve otro) La verdad que me costó dejar, vos viste lo ingratos que son esos
tratamientos, pero poniéndole voluntad (se escucha ruido de llaves, se
incorpora de un salto, esconde el vaso y la botella) ¡Ahí está! ¡Cuando te vea!
(levantando la voz) Juli… ¡Juli, Juli, mirá con quién estoy!
Entran
JULI (50), atractiva, impecablemente vestida, gafas negras, actitud distante.
Tiempo.
NORITA:
¿Y, qué me decís?
JULI
se saca las gafas, se acerca, mira a MAMI y da un salto.
JULI:
¡La puta que lo parió!
APAGÓN
ESCENA
2
Mami
sigue sentada de espaldas e inmóvil, Juli está despatarrada en un sillón,
cubriéndose los ojos con una mano, Norita a su lado, de pie, susurra.
NORITA:
Salgo de la boca del subte, siempre vengo por Güemes, ¿viste?, pero como desde
ayer estoy buscando un libro, me digo voy a la librería de Santa Fe a ver si lo
encuentro y entonces subo por Paraguay. Cuando doy la vuelta a la esquina veo a
alguien sentado en el banco de la vereda. Estaba así, quietita, y cuando me
acerco…
JULI:
¡Es una locura! ¡Una locura! ¡Un disparate!
NORITA:
¿Te parece?
JULI:
¿A vos no? ¿Qué viene a ser esto?
NORITA:
¿Cómo qué viene…? (tanteando) Es… Mami.
JULI:
¡Sí, ya sé que es Mami, tarada! (se incorpora, va hasta la anciana de espaldas,
vuelve, vigilando como si alguien extraño estuviera escuchándolas) Pero no
puede ser (va hasta Mami, vuelve) Norita, vos sos medio lenta pero, ¿lo
entendés, no?
NORITA:
Creo que sí.
JULI:
¿Cómo “creo”?... ¡Falleció hace tres años!
NORITA:
Dos años y ocho meses.
JULI:
Dos años y ocho meses, me cago en la diferencia. ¡Se-mu-rió, cre-pó! (vuelve a
cubrirse los ojos) ¡Me estalla la cabeza! Tengo que tomar algo.
JULI
sale, Norita observa a Mami. Tiempo. Vuelve Juli.
JULI:
¿Qué mirás?
NORITA:
Nada. Pensaba, sabés, pasado el primer momento de sorpresa … No sé, a mí me
pone contenta.
JULI:
¿Te pone contenta?
NORITA:
Y sí, el hecho de reencontrarnos. ¡Ya sé, vení, acercate!
JULI:
¿Qué pasa?
NORITA:
Ponete de ese lado (saca el celular) saquémonos una foto.
JULI
(se aparta): ¡Dejame de joder!
NORITA:
¿Por qué sos tan amarga?
JULI:
Porque este tipo de cosas no deben suceder, porque van en contra de la
naturaleza y son para problemas. A ver, ¿a qué vino?
NORITA:
Y qué se yo. Una vez leí que los seres queridos que ya partieron andan entre
nosotros, nos van dejando señales y si se dan cuenta que uno las percibe se
animan un poco más y te visitan por toda una noche.
JULI:
¡¿Por toda una noche?! (exacerbada) ¡¿Por toda una noche?! Yo mañana tengo una
cobertura especial y tengo que estar lúcida. Hay que pensar en algo ya.
NORITA:
¿Algo como qué? ¿Pedir ayuda? ¿Avisar al SAME?
JULI:
¡¿Estás borracha?! ¡Con lo conventillero que es este barrio! Mirá, Norita, vos
sabés que mi vida cambió mucho, yo necesito que me prometas algo: esto no puede
salir de estas cuatro paredes.
Nora
que está junto a Mami, le acaricia el cabello y se queda contemplándola
abstraída.
JULI:
¿Y?
NORITA:
¿Y qué? Ah, sí, te lo prometo.
Enlazan
sus dedos meñiques en una actitud infantil. De golpe Mami se incorpora y
comienza a sacudirse.
JULI:
¿Qué hace?
NORITA:
No sé. ¿Mami, qué hacés? Pareciera estar bailando.
JULI:
Nunca supo bailar. Más bien parecen convulsiones. ¡Parala, por favor!
NORITA:
¡Juli, no sé cómo se para! ¡Ay, qué hacemos, tengo miedo!
Juli
agarra un pañuelo de su cartera, va hasta Mami y se lo pone en la cabeza. Esta
se detiene en seco.
NORITA:
¡Qué genia! Como con los canarios para que dejen de cantar. Juli, vos siempre
fuiste la más inteligente (vuelve a sentar a Mami en la silla) ¡Venga, ahora
quédese ahí quietita descansando, sabe!
JULI
va hasta un frasco de alcohol en gel que puede estar en una mesita, se pone y
se lo ofrece a Norita.
JULI:
Si la tocás es mejor que te desinfectes.
NORITA:
Ay, Juli, es nuestra madre.
JULI
(volviendo a derrumbarse en el sillón): “Por toda una noche”…
NORITA
(feliz): Sí, por toda una noche.
APAGÓN
ESCENA
3
Norita
está sentada junto a Mami, saca de una caja fotos y se las va poniendo delante.
Juli, en el sillón, se mantiene con los ojos cerrados.
NORITA:
Estas las sacó el tío Tito y después papi le pidió copias. Fijate que todavía
está la abuela. Creo que murió ese mismo año, ¿no? (pasa a otra foto) Acá estoy
yo con el yeso, es en el ochenta y cuatro. Ochenta y cuatro u ochenta y cinco.
Si están Lucía y Pato son las vacaciones de invierno. ¿Te acordás cómo
protestaba papi porque dábamos vuelta la casa? Acá hay otra en el patio. Con el
pelo así Juli parecía un chico…
JULI
(abriendo los ojos): Dejá eso
NORITA:
¿Qué tiene? Estamos viendo fotos.
JULI:
No seas naba, ¿no te das cuenta que no ve?
NORITA:
No sabés.
JULI
(de golpe, interesada): A ver, mostrame la del pelo corto.
NORITA
le alcanza la foto.
JULI:
¡Qué horror!
NORITA:
A mí me gusta cómo te queda, tendrías que volver a cortártelo.
JULI:
Ni loca.
Norita
vuelve a las fotos. Tiempo. Juli de golpe se incorpora y observa a Mami de
espaldas con detenimiento, Norita lo advierte.
NORITA:
¿Qué hay?
JULI:
Nada.
NORITA:
Dale, decime.
JULI:
A ver, volvé a ponerle el sombrerito (Norita lo hace) Ahora sacáselo (Norita
ídem, Juli le observa de cerca el rostro como si fuera un muñeco. Norita,
intrigada, la imita) No es.
NORITA:
¿Qué decís?
JULI:
Que no es Mami.
NORITA:
¿Vos hablás en serio?
JULI:
Por supuesto.
NORITA:
¿Podés ser tan insensible como para no reconocer a tu propia madre?
JULI:
Si te fijás hay detalles.
NORITA:
¿Detalles? ¿Qué detalles? ¡Es Mami! La expresión de la boca, la mirada…
ADRIÁN:
¿La mirada?
JOSÉ
MARÍA: Sí, la mirada.
JULI:
Si tiene los ojos extrávicos, las pupilas en cualquier parte.
Norita
y Juli estudian con detenimiento la cara de Mami.
JULI:
Además está el tema de la ropa.
NORITA:
¿Qué pasa con la ropa?
JULI:
¿Cómo que pasa? Es evidente, Nora. ¿De dónde la sacó?
NORITA:
Es suya, al tapado lo reconozco, lo compró en Gath y Chávez cuando cobró la
pensión por el fallecimiento de papi.
JULI:
Como siempre no entendés nada. Ya sé que es suya, yo pregunto de dónde la sacó.
NORITA:
Sí, sos complicada, no entiendo nada de lo que estás diciendo.
ADRIÁN:
Recordás que después de su fallecimiento yo comencé la remodelación de la casa.
NORITA:
Sí
JULI:
El cuarto que Mami usaba de guardador yo lo transformé en estudio y los muebles
como toda su ropa los doné al Cotolengo Don Orione.
NORITA:
¿Vos donaste la ropa de Mami al Cotolengo Don Orione?
JULI:
Sí, ¿por?
NORITA:
Podrías haberme preguntado, ¿no?
JULI:
¡Ah, bue…!
NORITA
(engranando): No sé, podría haber querido quedarme con algo, un pequeño
recuerdo. Pero, claro, es imposible que a vos se te cruce algo así por la
cabeza.
JULI:
¿A qué viene ahora eso, Nora?
NORITA
(estallando): ¡A que era mi madre, a que yo la quería más que vos y que
tendrías que haberme consultado!
JULI
(respondiendo, brutal): ¡No pude consultarte, estabas pasada de alcohol
internada en el loquero! (tiempo, cambiando) Te pido por favor, Norita, el tema
ahora es otro, pensá un poquito: no ves qué acá está sucediendo algo raro.
¿Cómo tiene esa ropa si esa ropa fue donada al Cotolengo Don Orione?
NORITA:
A ver si entiendo (comienza a lloriquear) ¿vos decís que alguien recuperó la
ropa de Mami del Cotolengo Don Orione, donada hace dos años y ocho meses atrás.
Y luego contrató a una mujer parecida para qué se haga pasar por nuestra madre?
JULI
(dudando): No lo sé.
NORITA:
¿Y para qué? ¿Con qué fin?
JULI:
Evidentemente alguien de mi entorno...
NORITA:
¿Alguien de tu entorno? Claro, me olvidaba que sos una estrella de la tele. La
competencia por el rating es tremenda, ¿no? ¡Juli, a veces no entiendo como
podés ser tan frívola y tan egoísta!
JULI:
¡Ay, basta, hablar con vos es inútil!
JULI
se cuelga la cartera al hombro, va hasta un espejo, se acomoda el peinado, se
pasa un labial.
NORITA:
¿Qué hacés?
JULI
saca la llave del auto de la cartera, va hasta Mami y la incorpora tomándola de
un brazo. Norita la detiene.
NORITA:
Te pregunté qué hacés.
JULI:
Hay que actuar y rápido. El auto está en la puerta.
NORITA:
¡Estás loca! ¿Adónde la querés a llevar?
JULI:
Ya se me va a ocurrir, antes de involucrarnos más hay que sacarla de acá.
NORITA:
¡Pero qué mierda de persona que sos, por favor! (lloriquea) Con los sacrificios
que Mami hizo por vos. Tirarla así a la calle, como a un perro.
JULI:
¿Sacrificios por mí? ¡Ay, Norita, cortá con el melodrama! La criatura
conflictuada con el mundo sabemos que siempre fuiste vos. Yo me las tuve que
arreglar sola.
NORITA:
¡Mentira!
JULI:
¿Mentira? Mirá, nena, mejor no me hagas hablar.
NORITA:
¡Mami de acá no se mueve!
Mientras
discuten, MAMI se incorpora y vuelve a sacudirse.
NORITA:
¡Ves! ¡Mirá lo que lográs! Bueno, bueno, dejemos el baile, tranquila.
Norita
agarra el pañuelo y vuelve a ponérselo en la cabeza. Mami se detiene. Tiempo.
NORITA:
Necesito un whisky.
JULI:
Sabés que no podés.
NORITA:
Por favor, Juli.
JULI:
Andá. Servime otro para mí.
Norita
sale, vuelve con dos vasos. Ambas beben mientras se miran con rencor.
APAGÓN
ESCENA
4
Norita
tiene la botella de whisky bajo el brazo, ya está algo borracha. Mira, llorosa,
a Mami, canta mientras le acaricia la cabeza.
NORITA:
“Al este y al oeste / llueve y lloverá / una flor y otra flor celeste…”
Juli
entra proveniente de la cocina con un desodorante de ambientes y rocía a Mami.
NORITA:
¿Qué hacés?
JULI:
¿No tenés olfato, vos?
NORITA:
¡Sos tan fría, tan desinteresada! Recordás como le gustaba reunir a toda la
familia, la casa siempre llena de primos, todos en la cocina, corriendo por el
comedor, jugando a la mancha en el garaje. ¿Recordás o no recordás?
JULI:
Sí.
NORITA:
Que la gente como ella se vaya es tan triste.
Norita
lucha con lo que tiene que decir.
NORITA:
Juli, estuve pensando: me la llevo a casa.
JULI:
¡Qué decís!
NORITA:
Me puedo arreglar, ni siquiera necesito otra cama. A Luquitas le va a encantar.
Cuando venga el fin de semana le preparo la sorpresa: va a recuperar a su
abuela.
JULI:
Nora, no quiero que te ofendas, pero no pudiste hacerte cargo de tu hijo y vas
a llevarte a vivir a una muerta. “Vivir a una muerta”, jaja, no es gracioso.
NORITA:
Qué mina de mierda que sos.
JULI:
La verdad no ofende. Nora, tenés que soltarla, hay que dejarla ir.
NORITA:
¿Adónde?
JULI:
No lo sé, pero hay que dejarla ir.
NORITA:
Si vino es por algo. ¿Y si está extraviada? ¿Y si está perdida y muerta de
miedo? ¿Adónde va la gente perdida? Suponete que vos tenés un accidente con el
auto, suponete que estás en una ruta desconocida y es de noche. Estás sola,
paralizada por el susto, no sabés si estás herida. ¿Adónde te surgiría llamar?
¿Adónde querrías con más fuerzas volver? A tu casa, a tu familia. Es lo que a
uno le nace por instinto. Sobre todo siendo como era ella. Somos su sangre,
Juli. ¿A quién más puede recurrir en este mundo?
JULI:
Es que ya no está en este mundo. No se puede retener lo que ya no está, hay que
aprender a despedir, es la única forma de seguir. No es que yo no la extrañe,
pero ya la despedí. Mirala, ¿A vos te parece que está con nosotros? (ambas se
conmueven. Tiempo) ¡Bueno, dale, moviendo las cachas!
Juli
saca de su cartera sus lentes oscuros, va hasta Mami, se los pone, le acomoda
el sombrerito y la levanta. Norita intenta impedírselo, la tironean. Por
primera vez Mami queda mirando hacia platea.
NORITA:
¡Pará, Juli, pará!
JULI:
Basta, Nora. Por la mañana la vereda y el acceso a la cochera van a ser un mar
de gente Ya pasó toda una noche como querías. Dale, la dejamos en el cruce de
Luján.
NORITA
(dudando): ¿En el cruce de Luján? ¿Con el frío que hace a esta hora?
JULI:
Bueno, elegí vos, entonces. ¿Adónde?
JULI:
Y qué se yo, Juli, no sé… ¿A la puerta del cementerio?
JULI:
Perfecto.
NORITA:
¿La bajamos y esperamos a ver qué hace?
JULI:
De acuerdo.
NORITA:
Por ahí se orienta, pobrecita y entra sola, ¿no te parece?
JULI:
Seguro.
NORITA:
¿Pero y si se queda parada y no quiere entrar?
JULI
(hinchada): Nos la traemos.
NORITA:
¿Me lo prometés?
JULI:
Te lo prometo.
Vuelven
a entrecruzarse los dedos meñiques. La van sacando, pero Norita se arrepiente.
NORITA:
No puedo hacer esto, Juli.
JULI:
¡Basta, me hartaste!
Mientras
la tironean, Mami de golpe comienza a sacudirse y hace ruidos con la boca.
JULI:
¡Otra vez sopa!
MAMI:
Aaaaal… Aaaaal….
NORITA:
Escuchá: está intentando hablar. Hola, Mami (Juli, hastiada se sienta en el
sillón) Hola, yo te escucho, ¿vos me escuchás?, cambio.
MAMI:
Aaaaal… Aaaaal-dooo.
NORITA:
¡Aldo, qué divina, dijo Aldo, lo nombró a papá, Juli! Sí, Aaaaldoooo, Mami, el
papito que está en el cielo ahí con vos.
JULI
(recostada en el sillón, se cubre los ojos): ¡Lo que faltaba! Preguntále cómo
la están pasando.
NORITA:
¡Basta, Juli, no seas jodida!... Dale Mami, vos seguí, Aaaaaldoooo…
MAMI:
Aaaan- dá…a aaabrirrrr
NORITA:
¿Qué decís?
MAMI:
Aaaan-dá…a aaabrirrrr-le.
NORITA:
¿Escuchaste? ¿Dijo “andá a abrirle”?
JULI
y NORITA se miran, miran hacia la puerta. Suena
el timbre.
APAGÓN