miércoles, febrero 18, 2026

Los cuernos de la luna (Romance cuántico)

 

Los cuernos de la luna

(Romance cuántico)

 "This play is a free adaptation of Possible Worlds by John Mighton."

"Esta obra es una adaptación libre de Mundos posibles de John Mighton.



 

por GAVARRE BENJAMIN

 



Personajes:

·       ANDRÉ: Filósofo.

·       BEN: Actor.

 

 


Notas de Producción: Los cuernos de la luna

Introducción

Esta obra es un mapa de lo invisible. Explora la idea de que el amor no es un evento fortuito, sino una constante universal que se manifiesta incluso cuando las leyes de la física o la memoria fallan. A través de diálogos punzantes y situaciones absurdas, André y Ben nos demuestran que, aunque el mundo cambie de color, de constelaciones o de historia, la conexión entre dos almas es un nudo que nadie puede desatar.

Propuesta de Vestuario: "El Uniforme Base"

Para facilitar los saltos entre mundos sin romper el ritmo, se propone un vestuario base neutro (comodín) sobre el cual se añaden accesorios clave.

  • André (Filósofo): Pantalón de vestir oscuro y una camisa de lino clara (siempre con la posibilidad de ponérsela al revés).
    • Accesorios: Un saco de lana (casa/café), gafas de lectura (librería), una bufanda elegante pero descuidada (metro).
  • Ben (Actor): Jeans oscuros y una camiseta negra de cuello alto o básica de calidad.
    • Accesorios: Una chaqueta de cuero (moto/estreno), un paraguas amarillo (llanta), un libro bajo el brazo (librería).

Escenografía y Espacios (Sugeridos)

La puesta en escena debe ser minimalista y conceptual. No necesitamos un vagón de metro real, sino la sensación de uno.

  • El Dispositivo: Un escenario vacío con un suelo que refleje ligeramente la luz (efecto mercurio).
  • Mobiliario: Dos sillas de diseño que se mueven y reconfiguran para ser el sofá, las mesas del café o los asientos del metro.
  • Iluminación (El Narrador Silencioso):
    • Café: Ámbar cálido.
    • Metro: Luz blanca fría, parpadeante (efecto estroboscópico suave).
    • Playa: Azul cobalto y plata.
    • Librería: Luz cenital polvorienta.

Música y Paisaje Sonoro

  • Transiciones: Un sonido de "glitch" electrónico o un zumbido de baja frecuencia que denote el salto cuántico.
  • El Leitmotiv: Una versión de Go WEST (o similar) que suene "ligeramente distorsionada": quizá con una guitarra eléctrica distorsionada de fondo o una reverberación extraña.
  • Atmósfera: Sonidos de mar distorsionados (metálicos) y el traqueteo del metro que se funde con el sonido del viento.


Los cuernos de la luna

(Romance cuántico)

Personajes:

·       ANDRÉ: Filósofo.

·       BEN: Actor.


ACTO ÚNICO

ESCENA DE APERTURA: El Desfase Doméstico

(Un departamento cosmopolita. André limpia una estantería de libros. Ben mira fijamente una lámpara de pie en un rincón junto al sofá).

BEN: André... ¿esa lámpara siempre ha estado ahí?

ANDRÉ: (Sin mirar) Desde el martes pasado. La compramos en la venta de garaje, ¿recuerdas?

BEN: No. El martes pasado fuimos a comer con tus padres. Esa cena donde tu madre sonreía con la boca pero me apuñalaba con los ojos.

ANDRÉ: Mi madre es una profesional de la cortesía hipócrita. ¿Qué… ya no te gusta la lámpara que tú escogiste?

BEN: No me gusta y no recuerdo que la hayamos comprado.

ANDRÉ: (Se detiene, lo mira) ¿Demasiado estrés por el estreno? Ya cuando estés en temporada vas a recordar que hasta pediste rebaja por tu dichosa lámpara Art Nouveau. Pero mira que eres snob.

BEN: (Para sí mismo) No es el estrés. Me estoy volviendo loco.

(La luz cambia bruscamente a un tono ámbar de cafetería antigua. Entramos en el primer nudo).

ESCENA 1: La Serpiente que se muerde la cola (Librería-Café)

Ben está sentado en un sillón orejero, leyendo en voz alta con una proyección teatral, ignorando que es un espacio público. André está a dos mesas de distancia, tratando de concentrarse en un texto de Heidegger.

BEN: (Leyendo con intensidad) "...porque en un mundo posible soy un artista del patinaje, pero en otro, soy un botones mal pagado en un carísimo hotel de Cancún. Aquí, pues soy actor, ya se sabe. ¿Qué es la realidad, sino un mal ensayo para un estreno que nunca llega?"

ANDRÉ: (Sin levantar la vista, cortante) Oye, actor… Bájale tres rayitas a tu estentórea voz... o es decir… cállate, o habla quedito… No estás en la sala de tu casa, amiguito.

BEN: (Baja el libro lentamente. Mira intensamente a André y no dice nada por cinco segundos).

ANDRÉ: (Incómodo por la mirada, levanta la vista) ¿Qué? ¿Soy o me parezco?

BEN: (Se levanta con una osadía eléctrica. Camina hasta la mesa de André y se sienta frente a él sin permiso). De cerca tienes los ojos todavía más expresivos. Tienes ojos de enamorado.

ANDRÉ: (Pasmado, pero al final halagado) Hasta crees… No será de ti, amigo.

BEN: Yo estoy seguro de que nos conocíamos de otras vidas. En una tú eras un monje y yo el demonio que te tentaba con fruta prohibida.

ANDRÉ: (Suelta una risita cínica) Ah, qué manera tan poco original y qué pésimo seductor. Usar todo ese cuento para saltarse el protocolo. Pero te la perdono... si nos vamos al muelle ahora mismo a por un helado.

BEN: (Sonriendo triunfal) Me gustaría. Uno de chocolate y...

ANDRÉ: ...y frambuesa.

BEN: (Se queda mudo un segundo) ¿Cómo lo sabías?

ANDRÉ: (Se levanta y cierra su libro) No lo sé. Ya lo decía Platón… solo estamos en este mundo para recordar lo que fuimos y, además... me pareció lo lógico. Vamos.

ESCENA 2: El Muelle de los Recuerdos Prestados

Caminan por un muelle. El sonido de la madera crujiendo bajo sus pies marca el ritmo.

BEN: Es curioso. Siempre te pones la camiseta al revés cuando intentas parecer intelectual frente a un extraño.

ANDRÉ: (Se mira el cuello, asombrado) ¿Cómo demonios sabes que...? Es la primera vez que te veo, Ben.

BEN: Lo sé. Hay cosas que flotan en el ambiente. Como los nudos. El tiempo no es una línea, André. Es un nudo de pescador. Estamos todos apretados en el mismo punto, creyendo que avanzamos.

ANDRÉ: (Lo mira con una ternura repentina) Eres el hombre más extraño que he conocido en mis cuarenta años de vida sin sentido. Pero siento que si te suelto, voy a empezar a flotar hacia el espacio.

BEN: (Canturrea) Bon, bon, bon, bon, bon.

ANDRÉ: (Entre horrorizado y extasiado) Aunque no sé, creo que conocerte o no conocerte tiene que ver con un karma muy rabioso y jodido.

BEN: Oye, yo podría decir lo mismo.

ANDRÉ: Por supuesto, ya sabes lo que dicen: el karma es una perra maldita.

BEN: Exacto.

ESCENA DE TRANSICIÓN: Monólogo de André

(Vuelven al departamento. Ben ha desaparecido de escena).

ANDRÉ: (Al público) Hay días en que despierto y no lo reconozco. Lo miro dormir y me pregunto si el Ben que tengo al lado es el mismo que se quejó de la lámpara ayer. La realidad parpadea. Somos unos ilusos que creemos ser los mismos todo el tiempo. Cada instante somos alguien distinto: cada respiración, cada latido…

(Sonido de lluvia torrencial. El departamento se desvanece).

ESCENA 3: La Llanta y la Lluvia

Mundo B. Llueve a cántaros. André está al lado de su auto, con una llanta ponchada, empapado y furioso, pateando el neumático. Ben pasa caminando con un paraguas amarillo.

BEN: ¿Necesitas ayuda, vecino?

ANDRÉ: (Hostil) No. Ya llamé al seguro. Dicen que tardarán dos horas porque el mundo se está hundiendo. Vete, antes de que te salpique mi mala suerte.

BEN: (Sin inmutarse, cierra el paraguas) El seguro no va a llegar. Dame la gata.

ANDRÉ: ¿La qué?

BEN: (Se agacha, empieza a aflojar las tuercas con una habilidad que no parece suya) No voy a permitir que mueras de una pulmonía galopante. Pásame la de repuesto, Maestro.

ANDRÉ: (Sorprendido por la empatía brusca) ¿Los maestros no sabemos cambiar llantas, es lo que me quieres decir? ¿O cómo supiste que soy maestro?

BEN: (Terminando de cambiar la llanta, se levanta y se limpia las manos en el pantalón) Tienes cara de maestro de Filosofía: "¿Por qué el auto se detiene si está hecho solo para rodar?", "¿Por qué existen los autos y las personas?", "Si no existiéramos, ¿cómo sería la nada?"… Si la nada existiera, sería algo… entonces toda la existencia es un absurdo total. (Se miran. La hostilidad se evapora).

ANDRÉ: Tú también eres un filósofo, Ben. Gracias por ayudarme.

BEN: ¿Y eso?… ¿Te dije mi nombre?

ANDRÉ: (Confundido) No lo sé. ¿Sí te llamas Ben?

BEN: (Sonreirá) Benjamín, se supone, sí. En este mundo, al menos.

ANDRÉ: (Ante el enrarecido ambiente que se ha creado) Ya… este es el único mundo que conozco… creo. Yo me llamo André.

ESCENA DE TRANSICIÓN: La Constelación

(Noche despejada. André y Ben están en una terraza).

BEN: Qué noche. Mira el cielo... clarito se ven las quince estrellas del Quimiceronte.

ANDRÉ: (Tenso) Yo solo veo tres estrellas… tres. La muy famosa y conocida constelación "Los Tres Reyes Magos".

BEN: (Extrañado) ¿Reyes y magos? Mira… las alas del Quimiceronte casi tocan el cuerno de la luna.

ANDRÉ: (Se lleva las manos a la cara) ¿El rinoceronte? ¿El cuerno de la luna?… Es luna llena, tarado. (Se ríe, forzado) Se le llama "cuerno de la luna" cuando es menguante o creciente.

BEN: (Lo abraza) No lo sé… yo me refería al volcán.

ANDRÉ: (Susurra) Creo que estás drogado sin haberte metido nada o… te estás volviendo loco. La luna es una roca muy fría y no tiene, escúchame bien, no tiene volcanes.

BEN: ¿Ni un volcán pequeñito?

ANDRÉ: Ni uno solo.

(Luz fría de lobby de teatro).

ESCENA 4: El Nudo en el Último Vagón (Mundo C)

(El escenario se convierte en el interior de un vagón de metro. La luz es fría, intermitente. Se escucha el traqueteo sordo de los rieles. Es el último tren de la noche. Ben y André están sentados en extremos opuestos. El ambiente es onírico, pesado).

(Pasan varios segundos de silencio. Se miran. Tardan en reaccionar, como si estuvieran despertando de una anestesia profunda).

BEN: (Con voz ronca) No sé por qué te me quedas viendo.

ANDRÉ: (Lentamente) No te estaba viendo a ti… pensaba que no soy el único tarado al que se le ocurrió viajar en metro a estas horas.

BEN: (Se acerca un poco, la mirada turbia) Yo a ti te conozco…

ANDRÉ: (Se ríe, una risa triste) Ese es el modo más trillado de ligar con alguien…

BEN: De antes. Te conozco de antes… siento que éramos incluso amigos, al menos vecinos, o compañeros del colegio.

ANDRÉ: Eso sí que puede ser… tienes el aire de un compañero de clase al que siempre le quise hablar…

BEN: (Sacude la cabeza) ¿Y por qué no lo hiciste? Perdiste la oportunidad de tu vida. Yo me bajo en la siguiente.

ANDRÉ: (Fingiendo indiferencia) No pienses que voy a bajar contigo. No te conozco de nada, nunca fuimos compañeros de clase y este es un vagón de mierda.

BEN: (Se levanta cuando el tren frena chirriando) Eso dices... vente conmigo, idiota.

ANDRÉ: En tus sueños, imbécil.

(Se abren las puertas. Ben sale. André duda un milisegundo y sale corriendo detrás de él. El vagón queda vacío).

ESCENA DE TRANSICIÓN: El Sueño de Mercurio

(Luz plateada, onírica).

ANDRÉ: Soñé que estábamos en una playa. Pero el agua no era agua. Era un mar de mercurio.

BEN: Sí… era pesado. Brillante. Con ese tono que solo el mercurio tiene… como de alquimista… no hacía ruido al romper. Si te metías al mar… te convertías en estatua de oro.

ANDRÉ: Claro, en estatua sí, seguro, seguro… ¿De oro? Lo dudo. Recuerdo que el cielo era color azul cobalto.

BEN: Y había una luna pequeña al lado de la grande. Eran dos lunas.

ANDRÉ: Y estábamos satisfechos de que las estrellas fueran las mismas, aunque tenían nombres impronunciables.

BEN: Cariótida, Nemnósida, Sáxila…

ANDRÉ: ¿Sí? ¡Vaya nombrecitos de nerd!

(Museo de arte moderno. Luz ambiental).

ESCENA 5: La Sorpresa en el Museo

Mundo D. Ambos están en un museo de arte moderno frente a un cuadro que es solo un lienzo en blanco llamado "El Vacío Entrelazado".

ANDRÉ: (Para sí mismo) Es la representación perfecta de la nada.

BEN: (A su lado) No es la nada. Es un espejo. Si te fijas bien, en el centro hay un punto de color mercurio que solo se ve si dejas de respirar.

ANDRÉ: (Lo mira) Sí, puedo ver un punto de color mercurio, pero solo si entrecierro los ojos.

BEN: Sí, así funciona… eso desata la función cuántica del lienzo… el mercurio tiene un brillo especial… como alquímico, ¿no te parece?… puede convertirse en oro… Vamos a cerrar los ojos y cuando los abramos el mercurio se habrá transformado en oro.

ANDRÉ: (Falsamente agresivo) No… eso me parece como muy rarito…

BEN: (Él sí cierra los ojos con fuerza y los abre rápidamente) Rompiste el encanto… el mercurio estuvo a punto de transformarse en oro.

ANDRÉ: (André se lleva la mano al pecho, siente un déjà vu que le corta el aliento). ¿Me dejas invitarte un café? Siento que si te vas, este cuadro se borrará de mi memoria. Ven.

BEN: ¿Cómo sabes que me llamo Ben?

ANDRÉ: No… no lo sabía. Te dije "ven", de venir… ¿Vienes? Ben… Ven…

BEN: Voy… ¿Sabes?... Tú tienes cara de Andrés.

ANDRÉ: Casi. André, así como si fuera francés… ya sabes: el estilo…

BEN: Uf, ya no sé si sea una buena idea salir contigo, pero vamos.

ESCENA DE TRANSICIÓN: Un encuentro en la librería

(Una librería llena de polvo).

ESCENA 6: La Librería (Mundo Posible E)

(Una librería de viejo, silenciosa y polvorienta. BEN está tras el mostrador, pero no está trabajando; tiene un pequeño tablero de ajedrez frente a él y consulta una aplicación en su celular, sumido en una concentración feroz. ANDRÉ entra, camina por los pasillos sin mirar los libros, sus ojos están fijos en BEN. Se acerca al mostrador).

ANDRÉ: ¿Estás jugando ajedrez contigo mismo?

BEN: (Sin levantar la vista, con un tono cortante) ¿Y a ti qué te importa? ¿Vas a comprar un libro o solo vienes a hacer preguntas estúpidas?

ANDRÉ: (Ofendido, retrocede un paso) Oye, no tienes que ser tan descortés. Solo trataba de ser amable.

BEN: (Imitándolo con burla) "¿Descortés?"... ¿Qué eres, del siglo diecinueve? ¿Qué sigue? ¿Me vas a retar a un duelo al amanecer?

ANDRÉ: (Se queda callado, mirándolo fijamente. De pronto, se tapa la boca con la mano, sus ojos se abren de par en par) ¡Espera! Yo te conozco.

BEN: (Suspira, fastidiado) Aquí vamos de nuevo... ¿Por qué este karma me persigue? ¡Dios mío, qué hice mal en otras vidas!

ANDRÉ: No, en serio. Saliste en la película Cien tomos de Ponson du Terrail… Tú eras Rocambole.

BEN: (Se detiene en seco. Levanta la vista por primera vez y lo mira con una mezcla de horror y respeto) Ya no me acordaba de ese pomposo nombre… quién se puede llamar Ponson en este mundo… Ponson du Terrail… ¿Lo pronuncio bien? Ponson… blablablá… Bueno, ya me hiciste el día, amigo… (Pausa corta, lo escanea de arriba abajo) Tal vez no seas tan idiota.

ANDRÉ: (Con una sonrisa tímida que le quita diez años de encima) No lo soy. O al menos, no hoy. Oye... ¿te gustaría... (vacila) se dice tomar un helado o comer un helado?

BEN: (Esboza una sonrisa de lado, cerrando la aplicación de ajedrez) Qué más da. Ya, pues, ¿te gustaría un helado?

ANDRÉ: Me encantaría. Yo quiero uno de frambuesa...

BEN: ...y chocolate.

ANDRÉ: (Atónito) ¿Cómo lo sabías?

BEN: (Recogiendo sus cosas, con una familiaridad que lo asusta a él mismo) Eres predecible... no dije aburrido, ¿eh? Vamos. Yo voy a pedir uno de chocolate con frambuesa… o mejor uno de frambuesa y chocolate, ¿te parece?

ANDRÉ: (Jugando) Camina, Ponson.

BEN: (Con sorna) Ja, ja, ja.

ESCENA FINAL: El Camping de Mercurio

(Estamos en una tienda de camping abierta. Se ve el horizonte. El mar es de un color mercurio denso, el cielo es de un azul oscuro, profundo. La luna brilla con un relieve volcánico que parece un cuerno. Hay una segunda luna que tiene una curiosa manera de orbitar alrededor de la luna grande).

ANDRÉ: (Satisfecho) Las estrellas... ahí están. Los Tres Reyes, el Quimiceronte... ¿y qué más?

BEN: Cariótida, Nemnósida, Sáxila…

ANDRÉ: Tu madre… Ja, ja… Bueno… las estrellas son espectaculares. No importan los nombres. Es maravilloso pensar que se están incendiando cada una de ellas y que las podemos ver a millones y millones de años luz.

BEN: (Tomado de su mano, sonríe) Claro, pero mira lo que tenemos enfrente y no a millones de años luz… este mar de mercurio es tan pacífico. ¿Y ves qué oscuro es el azul de la luna? Por eso es motivo de creación para todos los poetas y cantantes de blues.

ANDRÉ: (Lo mira con una conexión entrañable) Tú podrías ser poeta si no dijeras tantas tonterías.

BEN: ¿Te das cuenta? Siempre terminamos en la misma playa. Una playa desierta y una luna azul… y la luna de la luna.

ANDRÉ: La misma playa, siempre la misma playa. Siempre.

(Se miran, sonríen. El resplandor de la luna azul inunda el escenario mientras se toman de la mano).

FIN.



lunes, febrero 16, 2026

LOPE DE RUEDA. LA CARÁTULA DE DIEGO SÁNCHEZ

 




LA CARÁTULA
Paso  muy gracioso, en el cual se introducen tres personas, compuesto por Lope de
Rueda
ALAMEDA, simple.
SALCEDO, su amo.
ALAMEDA
¿Acá está vuesa merced, señor mosamo?
SALCEDO
Aquí estoy, ¿tú no lo ves?
ALAMEDA
Pardiez, señor, a no toparos, que no le pudiera encontrar, aunque echara más vueltas que un
podenco cuando se viene a acostar.
SALCEDO
Por cierto, Alameda, qu'es negocio ése que se te puede creer fácilmente.ALAMEDA
A no creerme, dijera que no estábades en vuestro juicio, pues a fe que vengo a tratar con vuesa
merced un negocio que me va mucho en mi conscencia, si acaso me tiene cilicio.
SALCEDO
Silencio querrás decir.
ALAMEDA
Sí, silencio será; pienso que...
SALCEDO
Pues di lo que quieres, qu'el lugar harto apartado es, si ha de haber silencio o cosa de secreto.
ALAMEDA
¿Hay quien nos pueda oír por aquí? Mírelo bien, porqu'es cosa de grande secreuto. Y en
topetando que le topeté, luego le conoscí qu'era vuesa merced como si me lo dijeran al oído.
SALCEDO.
Que te creo sin falta.
ALAMEDA
¿Pues no m'había de creer, siendo nieto de pastelero?
SALCEDO
¿Qué hay? Acabemos.
ALAMEDA
Hable quedo.
SALCEDO
¿Qué aguardas?
ALAMEDA
Más quedo.
SALCEDO
Di lo que has de decir.
ALAMEDA
¿Hay quien nos escuche?
SALCEDO
¿No te habemos dicho que no?
ALAMEDASabed que me he hallado una cosa con que podré ser hombre, de Dios en ayuso.
SALCEDO
¿Cosa de hallar, Alameda? Tu compañero quiero ser.
ALAMEDA
No, no; solo me lo hallé, solo me lo quiero gozar, si la fortuna no m'es adversa.
SALCEDO
Amuesa qué te has hallado; enséñanoslo.
ALAMEDA
¿Ha visto vuesa merced un cernícalo?
SALCEDO
Sí, muy bien.
ALAMEDA
Pues mayor es mi hallazgo, con más de veinte y cinco maravedís.
SALCEDO
¿Es posible? Amuestra a ver.
ALAMEDA
Ni sé si la venda, ni sé si la'mpeñe.
SALCEDO
Amuesa.
ALAMEDA
A paso, a paso; mírela tantico.
SALCEDO
¡Oh, desventurado de mí! ¿Qué, todo eso era tu hallazgo?
ALAMEDA
¡Cómo! ¿No's bueno? Pues sepa vuesa merced que viniendo del monte por leña, me la'ncontré
junto al vallado del corralejo, este diabro de hilosomía. ¿Y adónde nascen éstas, si sabe vuesa
mercé?
SALCEDO
Hermano Alameda, no sé qué te diga, sino que fuera mejor que se te cayeran las pestañas de los
ojos antes que te acontesciera una desdicha tan grande.
ALAMEDA
¿Desdicha es hallarse el hombre una pieza como ésta?SALCEDO
¡Y cómo si es desdicha! No quisiera estar en tu piel por todo el tesoro de Venecia. ¿Tú conosces
este pecador?
ALAMEDA
¿Pecador es éste?
SALCEDO
Parésceme a mí que lo quiero conoscer.
ALAMEDA
Yo también.
SALCEDO
Dime, Alameda, ¿no tienes noticia del santero que desollaron los ladrones la cara por roballo,
ALAMEDA
¿Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, Diego Sánchez; no me puedes negar que no sea éste.
ALAMEDA
¿Qu'ést'es Diego Sánchez? ¡Oh, desdichada de la madre que me parió! ¿Pues cómo no
m'encontró Dios con unas árguenas de pan, y no con una cara de un desollado? ¡Ce, Diego
Sánchez, Diego Sánchez! No, no pienso que responderá por más voces que le den. Y diga, señor,
¿qué se hicieron de los ladrones? ¿Halláronlos?
SALCEDO
No los han hallado. Pero sábete, hermano Alameda, que anda la Justicia muerta por saber quién
son los delincuentes.
ALAMEDA
¿Y por dicha, señor, soy yo agora el delincuente?
SALCEDO
Sí, hermano.
ALAMEDA
¿Pues qué me harán si me cogen?
SALCEDO
El menor mal que te harán, cuando muy misericordiosamente se hayan contigo, será ahorcarte.ALAMEDA
¿Ahorcarme? Y después echarme han a galeras..., y más yo que soy algo ahogadizo de la
garganta...; y an por averiguado tengo, señor, que si me ahorcasen, se me quitaría la gana del
comer...
SALCEDO
Lo que yo te doy por consejo, hermano Alameda, es que luego te vayas a la ermita de Sant Antón
y te hagas santero, así como lo era el otro cuitado. Y d'este arte, la Justicia no te hará mal
ninguno.
ALAMEDA
Y dígame, señor, ¿cuánto me costará una tablilla y campanilla como aquélla de aquel
desdichado?
SALCEDO
No es menester hacella de nuevo, que la del pasado santero anda vendiendo el pregonero de la
villa y se la podrás comprar. Mas de una cosa tengo miedo...
ALAMEDA
Yo, de más de docientas... ¿Y es la suya de qué?
SALCEDO
Que estando solo en la ermita te podría asombrar alguna noche el espíritu de aquel cuitadillo;
pero más vale que te asombre a ti que no que asombres tú a otros colgado del pescuezo, como
podenco en barbacana.
ALAMEDA
Y más yo, qu'en apretándome la nuez un poco, no puedo resollar.
SALCEDO
Pues, hermano, anda presto, porque, si te tardas, podría ser que topases la Justicia.
ALAMEDA
¿Y qué se ha de hacer de aquesta filomancía o qué es?
SALCEDOÉsta déjala estar, no te topen con ella.
ALAMEDA
Pues yo me voy. Ruegue a Dios que me haga buen santero. Ora, ¡sus!, quedad norabuena, señor
Diego Sánchez.
SALCEDO
Agora menester será, pues le he hecho encreyente a este animalazo qu'esta carátula es el rostro
de Diego Sánchez, de hacelle una burla sobr'ella. Y es que yo me quiero ir a apañar con una
sábana lo mejor y más artificiosamente que pueda y le saldré al encuentro, fingiendo que soy elespíritu de Diego Sánchez. Y veréis qué burla tan concertada será ésta. ¡Sus! Voylo a poner por
obra.
(Éntrase SALCEDO y sale ALAMEDA, simple, vestido como santero, con una lumbre en la
mano y una campanilla.)
ALAMEDA
¡Para la lámpara del aceite, señores! Trabajosísima cosa es el hombre santero, que nunca se
mantiene sino de mendrugos de pan, que no parezco sino gozque de conejero, que lo matan de
hambre porque cace mejor a sabor. Y más, que los gozques que solía tener por amigos, como me
ven con este traje, me han desconoscido, y como ven que de puerta en puerta ando pidiendo y les
recoxgo los mendrugos de pan qu'ellos solían tener por principal mantenimiento, así se vienen a
mí, las bocas abiertas, como el cuquillo a las mariposas.
Y lo peor de todo es que no se menea un mosquito en la ermita, cuando luego pienso qu'es el
álima del santero desollado; y no tengo otro remedio sino, en sintiendo algo, capuzarme la
cabeza debajo la ropa, que no parezco sino olla de arroz que la tapan porque no se le salga la
substancia d'ella. Dios me despene por quien Él es, amén.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
¡Ay, llamado me han! ¿Hay quien dé, por Dios, para la lámpara del aceite?
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Ya son dos alamedadas. ¿Alameda y en meitad del monte? No's por mi bien. ¡Dios sea conmigo!
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
El Espíritu Sancto consolador sea conmigo y contigo, amén. Quizás será alguno que me quiera
dar limosna.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Así, así, mucho “¡Alameda, Alameda!”, y después quebrarme han el ojo con una blanca.
SALCEDO
¡Alonso de Alameda!ALAMEDA
¿Alonso y todo? Ya me saben el nombre de pila. No es por bien esto. Quiero preguntar que quién
es, con dolor de mi corazón.¿ ¿Quién sois?
SALCEDO
¿No me conosces en la voz?
ALAMEDA
¿Yo en la voz? Ni aun querría... No's conozco, si no's viese la cara.
SALCEDO
¿Conosciste a Diego Sánchez?
ALAMEDA¡
Él es, él es! Mas..., podrá ser que no sea él, sino otro.¿ Señor, conoscí siete o ocho en esta vida.
SALCEDO
Pues, ¿cómo no conosces a mí?
ALAMEDA
¿Sois vos alguno d'ellos?
SALCEDO
Sí soy, porque antes que me desollasen la cara...
ALAMEDA
¡El desollado es, el desollado es! ¡Dios sea con mi álima!
SALCEDO
Porque me conozcas, me quiero mostrar a ti.
ALAMEDA
¿A mí? Yo's lo perdono. Mas, señor Diego Sánchez, aguarde que pase por el camino otro que lo
conozca mejor que yo.
SALCEDO
A ti soy enviado.
ALAMEDA
¿A mí, señor Diego Sánchez? Por amor de Dios, yo me doy por vencido, y me pesa de buen
corazón y de mala voluntad.
SALCEDO
¿Qué dices?ALAMEDA
Estoy turbado, señor.
SALCEDO
¿Conóscesme agora?
ALAMEDA
¡Ta, ta, ta..., sí, señor! ¡Ta, ta, ta..., ya le conozco!
SALCEDO
¿Quién soy yo?
ALAMEDA
Si no m'engaño, sois el santero que le desollaron la cara por roballe.
SALCEDO
Sí soy.
ALAMEDA
Pluguiera a Dios que nunca lo fuérades. ¿Y no tenéis cara?
SALCEDO
Denantes solía tener cara, aunque agora la tengo pegadiza por mis pecados.
ALAMEDA
¿Pues qué quiere agora, señor, su merced Diego Sánchez?
SALCEDO
¿Dónde están las notomías de los muertos?
ALAMEDA
¡A las sepulturas me envía! ¿Y comen allá, señor Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, ¿por qué lo dices?
ALAMEDA
¿Y qué comen?
SALCEDO
Lechugas cocidas y raíces de malvas.
ALAMEDA
¡Bellaco manjar es ése por cierto! ¡Qué de purgados debe de haber allá! ¿Y por qué me queréis
llevar con vos?SALCEDO
Porque sin mi licencia os posistes mis ropas.
ALAMEDA
Tómelas, tómelas y lléveselas, que no las quiero.
SALCEDO
Vos proprio habéis de venir y, si diéredes el descargo que convenga, dejar os han que volváis.
ALAMEDA
¿Y si no?
SALCEDO
Quedaros heis con las notomías en las cisternas viejas. Mas resta otra cosa.
ALAMEDA
¿Qué's, señor?
SALCEDO
Habéis de saber que aquellos que me desollaron me echaron en un arroyo...
ALAMEDA
¡Fresco estaría allí Su Magnificencia!
SALCEDO
... y es menester que al punto de la media noche vais al arroyo y saquéis mi cuerpo y le llevéis al
cimenterio de Sanct Gil, qu'está al cabo de la villa, y allí junto digáis a grandes voces: ¡Diego
Sánchez!
ALAMEDA
Y diga, señor, ¿tengo d'ir luego?
SALCEDO
Luego, luego.
ALAMEDA
Pues, señor Diego Sánchez, ¿no será mejor que vaya a casa por un borrico en que vaya caballero
su cuerpo?
SALCEDO
Sí, aguija presto.
ALAMEDA
Luego torno.
SALCEDOAndá, que aquí os aguardo.
ALAMEDA
Dígame, señor Diego Sánchez, ¿cuánto hay de aquí al día del juicio?
SALCEDO
Dios lo sabe.
ALAMEDA
¡Pues hasta que lo sepáis vos, podéis aguardar.¿
SALCEDO
Venid presto.
ALAMEDA
No comáis hasta que venga.
SALCEDO
¿Ansí? Aguarda, pues.
ALAMEDA
¡Válame Sancta María! ¡Dios sea conmigo, que me viene siguiendo!
FIN DEL PASO

EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

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