miércoles, febrero 25, 2026

PAGAR Y NO PAGAR de Lope de Rueda

  

               

PAGAR Y NO PAGAR

 

de Lope de Rueda





Lope de Rueda y la Génesis del Espacio Lúdico: Un Análisis de Pagar y no pagar


El teatro de Lope de Rueda representa el eslabón fundamental entre las formas medievales y la consolidación de la Comedia Nueva. En sus pasos, la eficacia dramática no reside en la complejidad de la trama, sino en la convención espacial y la tipología de sus personajes, herederos directos de la tradición italiana.


La Contracción del Tiempo y el Espacio

Uno de los rasgos más fascinantes de su dramaturgia es la anulación de la distancia física. En la poética de Rueda, el espacio no es geográfico, sino puramente escénico. Los personajes habitan un presente continuo donde la invocación es presencia: el hidalgo llama y el criado comparece de inmediato, eliminando cualquier transición realista. Esta inmediatez —que hoy llamaríamos elipsis radical— responde a la necesidad de un teatro itinerante que debía sostener la atención del público en plazas y corrales mediante un ritmo vertiginoso.


Tipología: De la Commedia dell’arte al Tipo Español


La arquitectura de sus personajes se apoya en los arquetipos de la Commedia dell’arte, pero tamizados por la realidad social de la España del siglo XVI:


  • El Simple (Cebadón): Evolución del zanni, cuya función es la distorsión del mensaje y la ruptura de la lógica.

  • El Hidalgo (Brezano): El tipo social de la honra precaria, puente entre el caballero medieval y el futuro galán de capa y espada.

  • El Ladrón (Samadel): Reflejo del pícaro, cuya agilidad mental supera siempre a la fuerza física.


El Recurso de la Alteridad Lingüística

El clímax de Pagar y no pagar ofrece un valioso testimonio de la polifonía lingüística de la época. Para eludir la justicia o el reclamo, el personaje recurre a la "lengua de otros", una estratagema que Rueda utiliza para generar extrañamiento y comicidad:


  1. "¡La gran bagasa qui us parí!": Uso del valenciano/catalán como recurso de invectiva, dotando a la escena de un matiz geográfico que sugiere la movilidad de los bajos fondos.

  2. "Iuta drame a roquido dotos los durbeles": Incursión en la germanía (jerga de delincuentes). Aquí, durbeles (dinero) y roquido (gastado/consumido) funcionan como un código secreto que excluye al hidalgo y al simple de la comprensión de la realidad.

  3. "¡No he fet yo tan gran llegea!": Retorno al romance oriental para negar la "fealdad" o maldad del acto, cerrando un círculo donde el lenguaje es, a la vez, máscara y refugio.



PAGAR Y NO PAGAR

 

de Lope de Rueda

             

Paso muy gracioso, en el cual se introducen las personas siguientes,



BREZANO, hidalgo.

CEBADÓN, simple.

SAMADEL, ladrón.   

 

 

BREZANO

Ora, ¿no es cosa extraña que a un hidalgo como yo se le haya hecho semejante afrenta y agravio cual éste? Y es que un casero d'esta mi casa en que vivo, sobre cierto alquiler que le quedé a deber, me ha enviado a emplazar docientas veces. Yo quiero y tengo determinado de llamar a Cebadón, mi criado, y dalle los dineros para que se los lleve. ¡Hola, Cebadón, sal acá!

 

CEBADÓN

¡Señor, ah, señor! ¿Llama vuesa merced?

 

BREZANO

Sí, señor, yo llamo.

 

CEBADÓN

Luego vi que me llamaba.


BREZANO

¿En qué vio que le llamaba?

 

CEBADÓN

¿Diz que en qué? En nombrarme por mi nombre.

 

BREZANO

Ora, ven acá; ¿conosces...?

 

CEBADÓN

Sí, señor, ya conuezco.

 

BREZANO

¿Qué conosces?

 

CEBADÓN

Esotro..., él..., aquéste..., el que dijo vuesa merced.

 

BREZANO

¿Qué dije?

 

CEBADÓN

Ya no se m'acuerda.

 

BREZANO

Dejémonos de burlas. Dime si conosces ad aquel casero d'esta mi casa en que vivo.

 

CEBADÓN

Sí, señor; muy bien lo conuesco.

 

BREZANO

¿Dónde vive?

 

CEBADÓN

Acullá en su casa.

 

BREZANO

¿Dónde está su casa?


CEBADÓN

Mire vuesa merced: eche por esta calle drecha y torne por esotra a mano izquierda y junto la casa, empar de la casa, al otra casa más arriba está un poyo a la puerta.

 

BREZANO

No m'entiendes, asno; no te digo sino si conosces al casero de mi casa.

 

CEBADÓN

Que sí, señor, muy rebién.


BREZANO

¿Dónde mora?


CEBADÓN

Mire vuesa merced: váyase derecho a la iglesia y éntrese por ella, y salga por la puerta de la iglesia y dé una vuelta al derredor de la iglesia, y deje la iglesia y tome una callejuela junto a la callejuela empar de la callejuela, la otra callejuela más arriba.

 

BREZANO

Bien sé que sabes allá...

 

CEBADÓN

Sí, señor, demasiadamente sé.

 

BREZANO

¡Sus!, toma estos quince reales y llévaselos; y dile que digo yo que lo ha hecho ruinmente en enviarme a emplazar tantas veces, y que digo yo que me haga merced de no hacello tan mal comigo. Y mira que al que se los has de dar ha de tener un parche en el ojo y una pierna arrastrando; y primero que se los des, te ha de dar una carta de pago.

 

CEBADÓN

¿Que, primero que le dé yo los dineros, le tengo de dar una carta de pago?

 

BREZANO

Que no, asno: él a ti.

 

CEBADÓN

Ya, ya, él a mí. Yo lo haré muy requísimamente.

 

Entra el ladrón.

 

SAMADEL

Según soy informado, por aquí ha de venir un mozo con unos dineros que los ha de dar a un mercader. Yo le tengo de hacer encreyente que soy el mercadante, y cogelle los dineros, que bien creo que serán buenos para alguna quinolilla. Tata, quiero disimular, que helo aquí do viene.

 

BREZANO

Mira que lo sepas hacer, diablo.

 

CEBADÓN

Que yo lo sabré hacer, válame Dios.

 

SAMADEL

Hola, hermano. ¡Es hora que traigáis esos dineros!

 

CEBADÓN

¿Es vuesa merced el que los ha de recebir?

 

SAMADEL

¡Y aun el que los había de tener en la bolsa!

 

CEBADÓN

Pues, señor, díjome mi amo que le diese a vuesa merced y tomase vuesa merced quince reales.

 

SAMADEL

Sí, quince han de ser; dad acá.

 

CEBADÓN

Tome. ¡Aguarde vuesa merced!

 

SAMADEL

¿Qué tengo de aguardar?

 

CEBADÓN

¿Diz que qué? Las insinias.

 

SAMADEL

¿Qué insinias?

 

CEBADÓN

Dijo mi amo que había de tener vuesa merced un parche en el ojo y traer una pierna arrastrando.

 

SAMADEL

Así pues, si no es más d'eso, catá aquí el parche.

 

CEBADÓN

Ávese d'ahí. ¿Diz qu'eso es parche?

 

SAMADEL

Digo que sí es.


CEBADÓN

Digo que no es.

 

SAMADEL

Digo que lo es, aunque os pese.     

 

CEBADÓN

No quiero pesar, señor. Séalo a mandado de vuesa merced: parche es, válame Dios; son como traía vuesa merced abajado el sombrerillo, no había visto el parche.

 

SAMADEL

Ora, ¡sus!, dad acá los dineros.

 

CEBADÓN

Tome vuesa merced.

 

SAMADEL

Echá.


CEBADÓN

Aguarde.

 

SAMADEL

¿Qué tengo de aguardar?

 

CEBADÓN

La pierna arrastrando, 

¿qué's d'ella?                                                             

 

SAMADEL

¿La pierna? Vesla aquí.

 

CEBADÓN

Tome vuesa merced los dineros.

 

SAMADEL

Vengan.

 

CEBADÓN

Aguarde.

SAMADEL

¡Oh, pecador de mí! ¿Qué quies que aguarde?

 

CEBADÓN

¿Qué tengo de aguardar? La carta de pago.

 

SAMADEL

Pues vesla aquí. Toma, bobo, qu'en verdad veinte años ha qu'está escrita, y decilde a vuestro amo que digo yo qu'es un grandísimo bellaco.

 

CEBADÓN

¿Que le diga yo a mi amo que vuesa merced es un grandísimo bellaco?

 

SAMADEL

Que no, sino que yo se lo digo a él y que lo ha hecho ruinmente.

 

CEBADÓN

¡Ta, ta! Eso de ruin le había de decir yo a vuesa merced, que mi amo me dijo que se lo dijese. Téngalo por recebido.

 

SAMADEL

Bien está. Vete con Dios.

 

CEBADÓN

Vaya vuesa merced. Ofrézcole al diabro el parche que lleva, que miedo tengo que no me haya engañado.

 

 

BREZANO

¡Hola, Cebadón! ¿Traes recado?

 

CEBADÓN

Sí, señor; ya traigo todo recado y la carta de pago y todo negocio viene.

 

BREZANO

¿Mirástele bien? ¿Viste si tenía parche?

 

CEBADÓN

Sí, señor; un parchazo tenía tan grande como mi bonete.

 

BREZANO

¿Vístelo tú?     

 

CEBADÓN

No, señor, mas él dijo que lo traía.

 

BREZANO

¿Pues así habías de fiar de su palabra?

 

CEBADÓN

Sí, señor, sé que no había de infernar ell'otro su alma a truque de un parche ni de quince reales.

 

BREZANO

Ora, ¡sus!, que tú traerás algún buen recado... Y dime, ¿traía la pierna arrastrando?

 

CEBADÓN

Sí, señor; luego que le di los dineros arrastró ansina la pierna; mas luego que se fue, iba más drecho que un pino.

 

BREZANO

Baste; veamos la carta.

 

CEBADÓN

Tome, señor.

 

BREZANO

“Señor hermano...”

 

CEBADÓN

¿Dice ahí “señor hermano”?


BREZANO

Sí que dice “señor hermano”.

 

CEBADÓN

Debe ser hermano del que recibió los dineros.


BREZANO

Ansí debe de ser. “Las libras de azafrán...”                                                             

 

CEBADÓN

¿Ahí dice “libras de azafrán”?

 

BREZANO

Sí, aquí ansina dice.

 

CEBADÓN

¿”Las libras de azafrán”? Sé que yo no he traído a vuesa merced azafrán.

 

BREZANO

A mí, no.

CEBADÓN

¿Pues cómo viene el papel enzafranado?

 

BREZANO¿Tú no ves que te ha engañado, que, por darte carta de pago, te ha dado carta mensajera?

 

CEBADÓN

¿Carta o qué?

 

BREZANO

Carta mensajera.

 

CEBADÓN

Pardiez, si eso es verdad, que la ha hecho muy bellaquísimamente.

 

BREZANO

¿Qué remedio, señor?

 

CEBADÓN

Yo diré a vuesa merced qué remedio; que tomemos sendos palos y que vamos callibajo, vuesa merced primero, yo tras d'él; y si a dicha l'encontramos, cobraremos nuestros dineros; cuando no, servirme ha de criado estuences.

 

BREZANO

¿Qué's servirte de criado?

 

CEBADÓN

¿Qué, señor? Que yo's compezaré a bravear con él, cómo lo hizo de ruin hombre de llevarse los dineros sin parche, ni pierna arrastrando; y, en esto, vuesa merced descargará con la paliza.

 

BREZANO

Pues, ¡sus!, vamos.

 

CEBADÓN

Vamos.

(Vuelve el ladrón.)

 

SAMADEL

Bien dicen que lo bien ganado se pierde, y lo malo, él y su amo. Esto dígolo porque aquellos dineros que tomé al simple mozo, los medios se fueron en un resto y los otros se quedaron en un bodegón. Dícenme que van en busca mía; no tengo otro remedio sino diferenciar la lengua.

 

BREZANO

Haz que le conozcas bien.

 

CEBADÓN

Pierda cuidado vuesa merced, que yo le conosceré rebién. Véngase poco a poco tras mí.

 

BREZANO

Anda.

 

CEBADÓN

¡Señor, señor!

 

BREZANO

¿Qué?

 

CEBADÓN

Caza tenemos: el del sombrerito es.

 

BREZANO

Cata que sea él.

 

CEBADÓN

Que sí, señor: éste me tomó los dineros.

 

BREZANO

¡Sus! Háblale.

 

CEBADÓN

¡Hombre de bien!

 

SAMADEL

¡La gran bagasa qui us parí!

 

CEBADÓN

No habla cristianamente, señor.

 

BREZANO

Sepamos, pues, en qué lengua habla.

 

SAMADEL

Iuta drame a roquido dotos los durbeles.

 

BREZANO

¿Qué dijo?

 

CEBADÓN

Que se los comió de pasteles.

 

SAMADEL

¡No he fet yo tan gran llegea!


BREZANO

¿Qué's lo que dice?

 

CEBADÓN

Qu'él los pagará aunque se pea.

 

SAMADEL

¿Qué he de pagar?

 

CEBADÓN

Los dineros que me quesistes hurtar.

 

SAMADEL

Tomá una higa para vos, don villano.

 

CEBADÓN

Pero tomad vos esto, don ladrón tacaño.

 

BREZANO

¡Eso sí! ¡Dale!


CEBADÓN

¡Aguardá! ¡Aguardá!

 

 

 

FIN DEL PASO

 

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