Por G y G
Gavarre B.
© INDAUTOR
Contacto:
bengavarre@gmail.com
gavarreunam@gmail.com
Dulces sueños, Lady Di
Sinopsis:
En los rincones más oscuros del Palacio de
Buckingham, la historia no se escribe con tinta, sino con ginebra, sangre y
pactos inconfesables. "Dulces sueños, Lady Di"
es una farsa negra construida a través de un rompecabezas temporal que
retrocede desde el cinismo del siglo XXI hasta el origen de una ambición
compartida en los años ochenta.
La obra sigue la tóxica y fascinante relación entre
la Reina y Valmont, un agente
de las sombras —mitad James Bond de poliéster, mitad sicario de alcantarilla—
que ha dedicado veinte años a limpiar los "estorbos" de la Corona.
Desde el accidentado robo de un collar en una jaula de perros Corgis, hasta la
frialdad de un túnel en París y el incendio de Windsor, los protagonistas se
enfrentan en un duelo de insultos brillantes y pasiones violentas.
Mientras el Príncipe Carlos
divaga sobre la belleza "telúrica" de su amante y la modernidad de
Michael Jackson, la Reina y su mercenario favorito conspiran para que la
historia parezca un "descuido de la providencia". Entre copas de vino
amargo y el surrealismo de un mayordomo llamado Rufus —que canta
cuando el mundo se quiebra—, la obra revela que la verdadera tragedia de la
monarquía no es el escándalo, sino la inmortalidad de un odio que se niega a
morir.
Una comedia de retrocesos sobre la hipocresía, el
poder y el deseo que se esconde tras el terciopelo de la historia oficial.
ESCENA I: EL PERRO, EL PRÍNCIPE Y EL POLIÉSTER (Año
2001)
Lugar:
Aposentos privados de la Reina. Luz roja, densa y cargada.
Situación:
El clímax de una persecución absurda.
(RUFUS entra escoltando a VALMONT quien se deja
conducir como un caballero. RUFUS está
sudado y tiene un mechón de pelo fuera de lugar. Respira como un fuelle roto).
RUFUS:
Majestad... ha sido dantesco. El Príncipe Carlos estaba... estaba en la jaula
de los Corgis. Decía que quería "conectar con su instinto primario".
Y este... este delincuente estaba allí, tratando de arrebatarle el collar a Monty.
REINA:
(Atónita, con altivez) Valmont, a Monty… ¿Es eso cierto Valmont? ¿A Monty?
RUFUS: Sí.
El perro tenía el collar entre los dientes y no quería soltarlo. El Príncipe
animaba al perro diciendo que era un acto de "resistencia contra el
materialismo". Tuve que entrar yo mismo. Ha sido una humillación para la
Guardia Real.
REINA:
¡FUERA TODOS! ¡Rufus, llévate a mi hijo a la ducha y quítale el olor a perro!
¡DÉJAME A SOLAS CON VALMONT!
(Rufus sale tropezando con sus propios pies. Quedan
solos la REINA y VALMONT).
REINA: (Acercándose)
Mírate. Tienes el rostro como un adolescente cubierto de granos. Eres feo,
Valmont. Tu nariz parece un accidente de tráfico en una calle secundaria.
VALMONT:
Y usted, Majestad... tiene la piel como un pergamino que ha sobrevivido a tres
guerras y a un incendio forestal. Cada arruga cuenta una historia de
aburrimiento extremo y decretos inútiles.
REINA:
Tu ropa de 007 es de poliéster de oferta. Hueles a miedo, a ginebra de
gasolinera y a leche seca. Eres un error de la naturaleza que la evolución
olvidó borrar.
VALMONT:
Y usted es una reliquia que debería estar en un museo, detrás de un cristal a
prueba de balas. Sus manos tiemblan cuando me ven, y no es por la edad ni por
el Parkinson, es porque su sangre azul se está hirviendo de ganas de pecar con
este "adolescente con granos".
REINA:
(Acorralándolo contra la pared, su cara a milímetros de la de él) Eres un
delincuente sin clase, un mafioso que usa vino rancio para seducir a las
señoras que huelen a naftalina. Te odio.
VALMONT:
Y yo la desprecio. Es usted tan vieja que sus recuerdos están en blanco y negro
y tienen subtítulos. Pero... tiene una forma de mandar que me hace querer ser
su súbdito más pecador.
REINA:
Entonces, ladrón... róbame el aliento de una vez.
VALMONT:
(Tomándola de la cintura con una fuerza casi dolorosa) Con gusto, mi antigua y
arrugada reina. Tú serás mía, aunque me cueste la vida.
(Se besan con una pasión violenta y desesperada.
TELÓN).
ESCENA II: LA MÁSCARA DE LA MUERTE ROJA (Septiembre de
1997)
Lugar:
Un estudio privado, en penumbras. En una pantalla de televisión se ve, sin
sonido, la imagen de la Reina inclinando la cabeza ante el féretro de Diana.
(La REINA está sentada, bebiendo ginebra directamente
de una copa de cristal tallado. VALMONT está en las sombras, fumando un
cigarrillo cuyo humo parece un fantasma).
REINA:
¿Lo has visto? He tenido que inclinar la cabeza. Mis cervicales crujieron como
una puerta vieja. El mundo entero aplaudiendo mi "gesto de humildad".
¡Humildad ante un trozo de madera con una muerta dentro!
VALMONT:
Fue su mejor interpretación, señora. Ni la Royal Shakespeare Company lo habría
hecho mejor. Ese pequeño ángulo de 45 grados... fue pura poesía del engaño.
REINA:
(Con asco) La gente tiraba flores al coche fúnebre. ¡Flores! Como si estuvieran
alimentando a una bestia. El túnel de París fue un éxito, Valmont, pero el
resultado es una santidad que no me deja dormir.
VALMONT:
Usted pidió que desapareciera. No especificó que quería que la odiaran después
de muerta. Eso es marketing, y yo soy un operativo, no un publicista.
REINA:
(Se levanta y camina hacia él) Siento que me ha ganado. Ella es eterna ahora, y
yo soy solo una vieja que se inclina.
VALMONT:
(Le echa el humo en la cara) No se incline ante nadie más que ante mí en la
oscuridad. El pueblo tiene su santa; usted tiene un trono sin estorbos. Brindemos.
ESCENA III: LA ESTRATEGIA DEL JARDÍN (Agosto de 1997)
Lugar:
Una recepción de gala. Sonidos de cubiertos y violines.
Personajes:
REINA, VALMONT, CARLOS, RUFUS.
(VALMONT y la REINA están fingiendo mirar un cuadro.
RUFUS se acerca con una bandeja de canapés, tiene un tic en el ojo y empieza a
tararear suavemente "Stayin' Alive" de los Bee Gees).
REINA: ¡Rufus!
¿Qué es ese ruido de abeja que sale de tu garganta?
RUFUS:
Perdón, Presidenta... digo, Majestad. Es que los nervios me hacen... rítmico.
¿Gusta un trozo de salmón, Lord Byron?
VALMONT:
(Ignorando a Rufus) El contrato en París está cerrado. El túnel del Alma tiene
la iluminación perfecta: ninguna. Será un lamentable accidente… Provocado, no
se sabrá nunca… demasiado alcohol, demasiada velocidad, demasiadas drogas…
REINA:
No quiero errores. Nada puede manchar a la Corona, nada ni nadie.
(En ese momento, entra el PRÍNCIPE CARLOS. Camina con
las manos entrelazadas a la espalda, luciendo una expresión de melancolía
filosófica. Se acerca a ellos).
CARLOS:
Madre... Caballero. Qué velada tan estimulante. Estaba justo en el jardín
hablando sobre los helechos y su relación con la arquitectura del siglo XVIII.
REINA:
(Cambio instantáneo de tono, cortés, pero incisiva) Qué estimulante. El ingenio
siempre tan alejado del aburrimiento.
VALMONT:
(Haciendo una reverencia burlona) Alteza. Estábamos discutiendo sobre la
"renovación" de las rutas turísticas en París. Un viaje de un solo
sentido, por así decirlo.
CARLOS:
¡Ah, París! La ciudad del amor. Saben... he estado pensando mucho en la
belleza. Mi querida Camilla, por ejemplo... ella posee una hermosura que
trasciende lo físico. Es como una yegua purasangre en un prado al amanecer. Una
belleza... telúrica, ¿no creen?
(Se produce un silencio de tres segundos. La REINA y
VALMONT se miran. De repente, ambos estallan en una risa seca, casi histérica,
que intentan camuflar como tosidos tras sus copas).
REINA:
(Secándose una lágrima de risa) Sí, Carlos... "Telúrica". Como un
terremoto en un establo. Es una descripción... precisa.
VALMONT:
(Agonizando de risa contenida) Realmente, Alteza, su gusto por la estética es
tan... particular. Yo la admiro son sus elegantísimos sombreros
CARLOS: (Desconcertado,
flemático) ¿En verdad? Me alegra tanto su buen gusto. El mundo es tan vulgar a
veces. Bueno, iré a ver si el Duque sigue despierto o si ha vuelto a quedarse
petrificado junto a la chimenea.
REINA:
(Con una sonrisa letal) Que la providencia te acompañe, hijo. Valmont y yo
seguiremos hablando de temas triviales… La muerte, la vida, ya sabes, jajaja.
CARLOS los mira, y antes de irse, sonríe con la más
falsa de su repertorio.
ESCENA IV: EL ANNUS HORRIBILIS (Noviembre de 1992)
Lugar:
Un salón en Windsor. Hay ceniza en las alfombras y el olor a quemado es
persistente.
(CARLOS y VALMONT juegan a la ruleta. RUFUS,
visiblemente perturbado, sirve las copas. De
repente, Rufus canta a pleno pulmón: "I WANT TO BREAK FREEEEEE!").
REINA:
(Gritando) ¡CÁLLATE, RUFUS! ¡O TE MANDO AL ZOO DE LONDRES COMO ALIMENTO PARA
LOS LEONES!
RUFUS:
Perdón, Señora... es que el fuego del castillo me ha dejado... patidifuso. Aquí
tiene su ginebra con...jugo de mango.
REINA: Aléjate
y tráeme una botella de whiskey (A Carlos) Sigue con tu historia, antes de que
me vuelva loca.
CARLOS: Es
que Michael Jackson es su nuevo mejor amigo. Es fascinante, Madre. Diana dice
que se siente identificada con él porque ambos viven en jaulas. Dice que es su
alma gemela. Es fascinante, ¿no creen? Un hombre que es negro, pero es blanco.
Es como un dibujo animado que ha decidido ignorar la biología. Se pasan horas
hablando de sus narices y de cómo el mundo no los comprende.
(La REINA suelta una carcajada vulgar. Llega Rufus con
una botella de leche.
REINA: (Carcajada
estrepitosa) ¡Un negro que es blanco! ¡Es la metáfora perfecta de este país!
Queremos ser una cosa pero parecemos otra. Rufus, Te pedí Whiskey y me has
traído leche de cabra.
Rufus se va a arreglar el error. Carlos se marcha no
sin antes hacer un gesto de urgencia de querer ir al baño).
CARLOS: Estoy
con ustedes en unos minutos, ¿o no?
VALMONT:
(A la Reina) Su hijo, el Príncipe, es una fuente inagotable de comedia,
Majestad.
REINA: No
te pases de la raya, VALMONT. ¡Solo yo me puedo burlar de mi real y augusto linaje!
VALMONT:
Es que, Majestad, su familia es el mejor circo de Londres, con todo y su augusto
y real linaje. (La REINA le lanza una copa de vino blanco a la cara).
VALMONT: (Saboreando)
Mhh. Vintage del 92. Amargo. Como usted.
RUFUS: (Llega
a interrumpir y a bajar la tensión) Señora Tahtcher, señora Thatcher...
digo, su Majestad, alteza… Alteza. El
Rey su esposo no vendrá... Tiene un cólico.
REINA:
(Carcajada estrepitosa) ¡Un cólico! No sé por qué esa mentira me da tanta risa,
hubiera dicho que tenía jaqueca… Rufus, ¡trae alcohol, whiskey, ginebra,
tequila, lo que sea…!
VALMONT:
(A la Reina) Un circo, su augusta y real familia es un circo de payasos y
funambulistas.
ESCENA V: EL PACTO DEL SOHO (Primavera de 1981)
Lugar:
Casino clandestino "El Ratón Dorado". Humo, luces de neón rojo y una
mesa de baccarat.
(La REINA entra con una gabardina, oculta tras un
pañuelo. RUFUS vigila la puerta, silbando bajito el Himno Nacional con un tono
de película de suspense).
REINA: He
oído que usted es capaz de hacer que los problemas se disuelvan en ácido o en
el olvido.
VALMONT:
(Contando un fajo de billetes) Depende de quién sea el problema. Si es un
marido, es barato. Si es un heredero, pues el precio sube.
REINA:
(Se quita el pañuelo, revelando su rostro regio bajo la luz roja) Mi hijo se
casa con una virgen de ojos de venado. El mundo cree que es un cuento de hadas;
yo sé que es luz que me quitará brillo. Necesito una sombra que la siga. Una
sombra que sepa cuándo empujar.
VALMONT:
(Se levanta lentamente, fascinado) Míreme bien. Tengo las facultades, aunque no
tenga el título... Usted me podría hacer duque.
REINA:
(Sosteniendo la mirada) No aspire a tanto, caballero… Pero podría ser mi perro
guardián.
VALMONT: Me
gusta… No quiere oler a barro, pero le gustaría estar cubierta por el lodo. Me
gusta. Tiene usted una piel... interesante. Parece un mapa de un imperio que ha
perdido todas sus colonias pero conserva todo su orgullo. Me dan ganas de
invadirla.
REINA:
Es usted un cerdo, Valmont. Por eso es ideal para el trabajo.
VALMONT:
Y usted es la dueña de la piara, mi Reina. Nos cubriremos de lodo, pero le
aseguro que saldremos limpios y bañados como salidos del mar.
REINA:
(Tras un silencio eléctrico) Hágalo parecer un descuido de la providencia. La
Corona nunca, escúchelo bien, nunca deberá estar involucrada.
VALMONT: (Inclinándose)
A sus órdenes... Su augusta y real Emperatriz…
(Rufus empieza a cantar "God Save the Queen"
en un tono operístico y desquiciado mientras la luz roja se intensifica hasta
el negro total).
¿FIN?
EPÍLOGO: "El Último brindis en el Fin del
Mundo"
Tiempo:
Un futuro cercano e indeterminado. Lugar: Una habitación pequeña en
Balmoral. Hay televisores viejos y pantallas planas modernas, todas encendidas
pero sin volumen. Se ven imágenes de funerales, coronaciones y bodas repetidas
en bucle. Personajes: REINA (anciana, en silla de ruedas, pero con la
mirada de un halcón), VALMONT (con el pelo blanco, un bastón con empuñadura de
plata y el mismo esmoquin desgastado), RUFUS (completamente calvo, con un
auricular de seguridad que no está conectado a nada).
(La REINA y VALMONT están frente a una ventana. Fuera
llueve con una monotonía británica. RUFUS está en un rincón, pelando una
mandarina con una lentitud exasperante).
REINA:
(Voz de cristal roto) Mira esa pantalla, Valmont. Mi hijo finalmente lleva el
peso de la piedra sobre la cabeza. Se ve... ridículo. Como un pingüino que ha heredado un iceberg.
VALMONT:
(Apoyado en su bastón) Se ve como lo que siempre fue: un sobreviviente
accidental. Treinta años intentando sabotear su ascenso, y aquí estamos...
viéndolo saludar a las multitudes con sus dedos gordos.
REINA:
(Con una sonrisa amarga) Fracasamos Valmont. La rubia es un mito, y Camilla... es tan odiada que hasta a mí me da pena… (Lo
mira con añoranza). Dime, Valmont... ¿me odias todavía?
VALMONT:
Con una intensidad que mantiene mis órganos funcionando, Majestad. Si dejara de
despreciar su soberbia y su maldad, mi corazón simplemente se detendría por
falta de propósito.
REINA:
(Suspira con placer) Gracias. Es lo más dulce que me han dicho en décadas.
RUFUS:
(De pronto, se levanta y empieza a cantar en un falsete casi sobrenatural "Candle
in the Wind", pero cambiando la letra*) Goodbye English Rose... you
were a mess, and we know it...
REINA:
(Sin volverse) Rufus, si no te callas, juro que te enterraré vivo en el jardín
de las rosas, justo al lado de los Corgis.
RUFUS:
(Se calla al instante, sonríe al vacío) Entendido su eminencia. ¿Desea que
traiga la cosecha especial? ¿La de la reserva del 92?
REINA: Tráela.
Y trae tres copas. Morirás de cirrosis junto con nosotros.
VALMONT:
(Mirando a la cámara) Seremos parte del mobiliario.
REINA:
(Tomando la mano de Valmont con fuerza) Que cierren las cortinas, Rufus. No quiero luz… Ella se la ha llevado toda, se
quedó con toda la fama y yo con las acusaciones infamantes.
VALMONT: Puras
calumnias, majestad, cuánta maldad hay en este mundo.
REINA: En verdad, querido Valmont, una verdad como una
roca.
(RUFUS camina hacia la ventana y cierra las pesadas
cortinas de terciopelo. La habitación queda en una penumbra total, excepto por
el brillo rojo de un cigarrillo que Valmont enciende en la oscuridad).
VALMONT:
(En la oscuridad) Hasta que el olvido nos alcance, mi señora.
REINA:
(En la oscuridad) Hasta que el infierno nos pase la factura.
(Se escucha el sonido de tres copas chocando en la
oscuridad).
RUFUS
tararea: I want to be free!
LA REINA y VALMONT: ¡Cállate, Rufus!
OSCURIDAD TOTAL
FIN
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comentarios