¡GRAN ESTRENO!
NUEVO Y FAMOSO ENTREMÉS:
LOS AMANTES DEL FRÍO
Representado por la
Compañía de los Amantes del Frío.
Una obra de burlas, veras y
abrazos patrióticos, donde se demuestra que donde hay mancebos y hay frío,
sobra la teología y falta la manta.
¡Pasen y vean! Ni un alma
saldrá herida, ni un linaje continuado.
ADVERTENCIA AL LECTOR
LECTOR DESOCUPADO Y
CURIOSO:
No busques en estos
renglones la severidad de los cánones, ni la sangre de los dramas extranjeros,
que aquí no se gasta más pólvora que la del ingenio. Si el estilo te parece
libre, considera que es hijo de la necesidad y del invierno, y que en este humilde
entremés se celebra más la paz de un abrazo que la guerra de una herencia.
Bien sé que las malas
lenguas —aquellas que ven pecados por el ojo de la llave— dirán que estos
zagales andan por caminos torcidos; pero yo te digo que son mancebos de buen
natural, víctimas de una "maniobra militar" mal explicada por un tío
que tiene más batallas en el cuerpo que letras en el seso.
Lee, ríe y no juzgues. Que vuesa merced lo disfrute con la misma alegría con
que yo lo he trazado, y que nunca te falte una buena manta ni un camarada para
espantar el hielo.
ENTREMÉS:
LOS AMANTES DEL FRÍO
POR GAVARRE BENJAMIN
PERSONAJES:
·
DON
GIOVANNI: Zagal místico, poeta de
medio pelo y suspiros largos.
·
DON
JUANITO: Zagal atlético, se hace el
recio pero es de azúcar.
·
VÁZQUEZ: Criado pícaro, cínico y dueño de la verdad.
·
MARI-CURDA: La vecina de ojo largo y lengua de hacha.
·
EL TÍO
DON PRUDENCIO: Viejo
hidalgo, veterano de Flandes y corto de luces.
ESCENA I: El cuarto
compartido de la Posada
(Entran GIOVANNI y JUANITO. GIOVANNI sostiene un
libro y exhala un suspiro que casi apaga las velas. JUANITO se ajusta la capa
con nerviosismo de potro. VÁZQUEZ, al fondo, limpia una bota con desgana
mientras mira al público.)
GIOVANNI: (Lánguido)
¡Ay, Juanito! ¿No admiras cómo la Naturaleza, en su secreta arquitectura, une a
los zagales en un lazo... apretadito, compartiendo la misma posada y el mismo
aire?
JUANITO: (Tragando
saliva) Sí, primo... digo, amigo... digo, Giovanni. Es un lazo de mucha
elasticidad, como de parientes, aunque no seamos sino iguales mancebos. Aquí
estamos, bajo el mismo techo, compartiendo habitación y... nada más. Aunque...
a veces me falta el resuello si te acercas. Es el enfriamiento, seguro. O tanto
polen que sale de los árboles de Castilla.
GIOVANNI: ¡Es una
tentación del espíritu! Siento una inquietud, como la comezón que precede al
desahogo de la vejiga... Me siento como quien cata un melón maduro en agosto:
noto una marea interna, un vapor de colores amarillos y blancos que busca
salida de mi interior ferviente. No sé si me explico, Juanito... pero tengo
unas ganas de darte... de darte un abrazo de oso.
JUANITO: (Suspirando)
¡Válgame el cielo! Que a mí me sucede lo propio, zagal, ¡igualito que a ti!
VÁZQUEZ: (Aparte)
Estos dos no necesitan un confesor, necesitan una ducha de agua helada en el
Manzanares. ¡Qué sudores, Virgen del Perpetuo Socorro! Yo, como soy mozo suelto
y sin compromisos, ya me haré cargo de mis propios desahogos cuando la ocasión
pinte.
ESCENA II: El despertar
húmedo
(De pronto, ambos pegan un brinco en sus sillas. Se
miran con pánico.)
GIOVANNI:
¡Juanito! ¡Qué despertar tan... húmedo y confuso! He soñado que éramos dos
fieras salvajes retozando en el mismo lago.
JUANITO: (Rojo
como un tomate) ¡Yo soñé que éramos dos jinetes en un solo caballo,
Giovanni! Y el caballo no tenía silla... ¡y yo me agarraba de donde podía para
no caer al suelo! Te sujetaba con tal fuerza que no te soltaba ni ante el
galope.
GIOVANNI: (Acercándose
mucho) Espero que te sujetaras bien, zagal, y no sufrieras daño.
JUANITO: No
caía, no... terminaba el galope en un lecho donde estabas tú. Primero me daba
frío... y luego se me quitaba todo de golpe. ¡Ay, vete, Giovanni, que se me
quema el jubón de puro calor!
ESCENA III: La Prueba de la
Cama
(VÁZQUEZ trae un candelabro. Retira uno de los
camastros y deja solo uno en el centro.)
VÁZQUEZ: Señores,
la posada está que no cabe un alma por los peregrinos. El posadero se ha
llevado el otro lecho, así que solo queda este camastro. Tendrán que dormir
como dos sardinas en la misma banasta.
JUANITO: (Aterrado)
¡Yo no puedo! Que pateo en sueños como mula de carga.
GIOVANNI: ¡Y yo
ronco en latín antiguo! Es muy molesto escuchar a Virgilio a medianoche.
JUANITO: Además,
mis pies son témpanos del Norte. Te voy a enfriar la sangre, amigo.
GIOVANNI: ¡No
importa! ¡Mi sangre hierve como puchero al fuego! ¡Vázquez, trae otra manta que
nos cubra a los dos de una vez!
VÁZQUEZ: (Al
público) Si traigo la manta, estos dos provocan un incendio forestal que
ríete tú del Escorial.
ESCENA III-BIS: El Ojo de
la Llave
(Los zagales intentan encajarse en la cama: uno
pone una pierna, el otro la quita. Se abre la puerta y aparece MARI-CURDA
con un rosario y un abanico.)
MARI-CURDA: (Santiguándose) ¡Ave María Purísima! ¡Esta posada huele a
azufre! ¡Eh, caballeros! ¿Qué es ese "quita allá" y ese "pon
aquí" que parece que ensayan un baile de moriscos en la sombra?
GIOVANNI: ¡Doña
Mari-Curda! Que solo estamos... ¡acomodando las osamentas!
JUANITO: ¡Eso!
Que mi amigo tiene el fémur muy aristocrático y no halla sitio.
MARI-CURDA: ¡Aristocrático dice el imberbe! ¡Que por el ojo de la llave parecían
ustedes un nudo marinero de los que van a las Indias! ¡Qué suspiros! ¡Eso no es
amistad, eso es jarana! ¡Me voy al Santo Oficio, que esto empieza en cama y
termina en que se me olvidan las letanías!
JUANITO:
¡Señora, que somos dos varones! ¡Que no está en nuestra naturaleza ser amantes!
MARI-CURDA: ¡Peor me lo ponen! Si hablan de amantes es que ya han confesado sin que
nadie les pregunte. ¡Lujuria! ¡Vicio! ¡Mañana sale esto en los romances de
ciego!
(VÁZQUEZ le tapa la boca y la saca del brazo.)
VÁZQUEZ: ¡Calle
vuesa merced! ¿Qué le parece, vecina, si me acompaña y hablamos de pasar
nosotros la noche juntos? Que yo tengo mucha conversación...
MARI-CURDA: (Coqueta) ¿Y no será mucho pecado?
VÁZQUEZ: Usted
calle la boca y yo cargo con el pecado, pero chitón con los muchachos, que son
buenos zagales.
ESCENA IV: El Caos del Tío
Prudencio
(Entra el TÍO DON PRUDENCIO, en camisón y
con espada.)
TÍO PRUDENCIO: ¡Rayos y centellas! ¿A qué viene tanto grito, par de chavales?
JUANITO: ¡Tío!
La vecina dice que dormir juntos es pecado mortal. ¡Que nos vamos al infierno
por un roce de pies!
GIOVANNI: ¿Es una
falta contra el Cielo, o es que la virtud se ha vuelto estrecha?
TÍO PRUDENCIO: (Riendo) ¡Bah! ¡Melindres de vieja sin consuelo! En mis tiempos
de guerra, dormíamos tres bajo una sola manta, pasando piernas y brazos para
que el hielo no nos segara las orejas. ¡Donde hay camaradería, no hay pecado!
¡Es espíritu colectivo!
JUANITO:
¿Entonces... se puede?
TÍO PRUDENCIO: ¡Se debe! Un chaval frío debe ser cobijado. Es ley de campaña.
GIOVANNI: ¿Pero
si no hace frío? Porque si solo es cuando hace frío... cuando haga calor
estaría prohibido.
TÍO PRUDENCIO: ¡Es una excepción del sentido común!
JUANITO: ¿Una
excepción no es una regla? ¿Es pecado si nos abrazamos para no tiritar?
TÍO PRUDENCIO: ¡Pecado es dejar que el prójimo se hiele! ¡En el ejército hacíamos
actos heroicos bajo la manta! ¡Si yo les contara...!
GIOVANNI:
¿Entonces no hay infierno si hacemos "actos heroicos"?
TÍO PRUDENCIO: (Gritando) ¡Pecado es preguntar tanto! ¡Hagan lo que proceda,
abrácense o háganse un nudo, pero cállense la boca! ¡Voto a tal, que hasta para
dormir necesitan un manual! (Sale furioso).
ESCENA V: La Maniobra
Militar
JUANITO:
Entonces... ¿qué hacemos? ¿Se permite o se prohíbe?
GIOVANNI: (Pícaro)
Yo entendí que es casi una obligación militar.
JUANITO: Pues...
quítale lo de "casi". ¡Vengan esos abrazos, camarada!
(Se tiran a la cama y se cubren con la manta hasta
las orejas.)
ESCENA VI: Final y
Coplillas
(Todos salen a escena para el baile final.)
TODOS: (Cantando
con ritmo de tarantela)
VÁZQUEZ:
El Tío
nada aclaró
por ser
soldado viejo,
¡pero
bien que aprovechó
siguiendo
mi consejo!
MARI-CURDA:
Yo veía
mucho error
mirando
por la llave,
¡pero es
mejor el amor
que el
chisme, bien se sabe!
GIOVANNI
Y JUANITO:
Si el
Tío en la trinchera
con
brazos se abrigaba,
¡hagamos
lo que él hiciera
debajo
de la sábana!
TODOS:
¡No
pregunten ya más,
liberen
las tensiones,
que el
mundo quedará en paz
si
sobran las razones!
ESCENA FINAL: El Guiño
(La música para. Vázquez se adelanta.)
VÁZQUEZ: (Al
público) Y no se me asusten, vuestras mercedes, que al final todo es
cuestión de liberar el cuerpo de tensiones, ya sea solo o en buena compañía.
¿No es cierto, mi Mari querida? Que quien te conozca te compre... ¡pero
sorpresas da la vida!
(Reverencia colectiva. GIOVANNI y JUANITO salen de
la mano saltando de alegría. TELÓN.)
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