EL MARAVILLOSO TRAJE DE HELADO
DE CREMA
(RAY BRADBURY)
Adaptación libre con sabor de barrio (East
L.A.)
EL MARAVILLOSO TRAJE DE HELADO
DE CREMA Basado
en el relato original de Ray Bradbury. Adaptación libre y diálogos de Benjamín
Gavarre Silva
Esta adaptación teatral está
bajo una licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
Se permite su uso, montaje y modificación siempre que se reconozca el crédito
del adaptador.
Sinopsis:
En una esquina calurosa de East
L.A., seis vatos del barrio que están más limpios que una patena comparten un
sueño imposible: tener el estilo y la prestancia para ser vistos en la ciudad.
La solución llega cuando Gómez descubre un patrón matemático perfecto: todos
comparten la misma altura, el mismo peso y la misma contextura física. Uniendo
sus últimos centavos, el grupo logra comprar en una sastrería un impecable
traje de verano color blanco vainilla. A través de un estricto "sindicato
del traje", cada uno dispondrá de una hora de gloria para transformar su
suerte, conquistar a su chica o simplemente sentirse los dueños de la noche,
demostrando que la verdadera elegancia no está en la tela, sino en el esqueleto
y la hermandad del barrio.
DRAMATIS PERSONAE
LA RAZA DEL BARRIO (Los seis mosqueteros del
esqueleto)
- GÓMEZ (El Main Man / El
Visionario):
Líder carismático, optimista incorregible y un
auténtico "doctor loco" del barrio. El estratega que descubrió que la
física, la anatomía y la miseria compartida podían obrar un milagro.
- VILLANAZUL (El Filósofo de
la Esquina):
Místico, sereno y poético. Tira las rimas de la
calle y actúa como el juez moral del grupo. El vato que te recuerda que la
hermandad vale más que cualquier fajo de billetes.
- MARTÍNEZ (El Enamorado
Invisible):
El vato de los mil suspiros. Lleva seis semanas
sufriendo por la muchacha del cuarto piso sin que ella lo voltee a ver. Es el
primer conejillo de indias en probar la magia del traje.
- VAMENOS (El Tramp / El
Desaliñado):
El más descuidado del grupo, pero con un corazón de
oro (y diez dólares limpios en la bolsa). Capaz de someterse al martirio de un
manguerazo de agua fría con tal de no quedarse fuera de la jugada.
- MANULO (El Vato del
Billar):
Práctico, amante de la cold beer y jugador
serio de billar. No se engancha en filosofías hasta que ve que la elegancia
también le puede ganar el campeonato del barrio.
- DOMÍNGUEZ (El Don Juan del
Callejón):
El tipo de la libreta negra llena de números
telefónicos y promesas de amor. Siempre al acecho de una nueva oportunidad
romántica, aunque ande pidiendo centavos para la báscula.
LOS DE LA SASTRERÍA (The Uptown Tailors)
- MR.
SHUMWAY (El Sastre Gringo):
Un comerciante estirado, medio asustadizo y alzado,
que al principio piensa que lo van a asaltar. Pasa del pánico y la superioridad
al completo desconcierto, para terminar cediendo con simpatía ante la
encantadora locura del barrio.
- LEO (El Chalán Cómplice):
El asistente joven de la sastrería. Intenta imitar
el tono "sofisticado" de su jefe, pero es el primero en agarrarle la
onda a los vatos y en convencer a Shumway de soltar el famoso traje de helado
de crema.
ESCENA 1: LA FAROLA Y EL
METEORITO DE TABACO
(Se levanta el telón. Vemos la esquina clásica
del barrio en Los Ángeles: una farola parpadeando frente a un carretón de
tacos, la entrada a un billar medio clandestino y la fachada de unos
apartamentos viejos. Tres vatos están tirando barra en distintas posturas,
aguantando la brisa tibia de la tarde. A lo lejos se oye un radio viejo tocando
un bolero bajito. Los tres tienen cara de estar esperando el milagro de que
pase algo… o de que al menos caiga una cold beer bien helada. De repente, pasa
un chavo caminando en chinga. Le da una última chupada a su cigarro, lo tira
por encima del hombro y se pierde entre las sombras. El cigarro hace un arco de
fuego bien chingón en el aire y cae rodando por la banqueta. Villanazul se
mueve rápido y lo intercepta con reflejos de gato viejo).
VILLANAZUL
¡Check
it out, homie! Cae un meteoro del espacio! Cruza la obscuridad… deja su rastro de
fuego. Cae justo aquí, con nosotros. Capaz y nos cambia la vida, carnales.
(Da una chupada profunda y se la pasa a
Vamenos, que la fuma casi con desesperación. Martínez se la arrebata de los
dedos, le da una calada sin prisas y se la regresa a Villanazul. Los tres se
quedan callados, mirando el cielo de la ciudad y soltando el humo despacito).
TODOS
Aaaah…
MARTÍNEZ
Qué pinche noche tan pesada, ¿o
qué no, vatos? It’s too damn hot.
VAMENOS
¡Al
chile, carnal! Totally on fire!
VILLANAZUL
Sientan el silencio, locos. No
me digan que no es un buen silencio. De esos que te dejan pensar… que te dejan
soñar cosas grandes, you know?
VAMENOS
(Confundido, rascándose la cabeza)
Pues… Simón, supongo que sí. Whatever you say, bro.
VILLANAZUL
Es en noches como esta… cuando
la raza arma las revoluciones.
MARTÍNEZ
Y es en noches como esta… cuando
a uno se le antoja todo el mundo y no trae ni un mendigo dime en la bolsa. Zero cash, man.
VILLANAZUL
Pensar se te aplaude, Martínez.
Pero andar deseando a lo puro güey es pasatiempo de flojos que no quieren
buscar jale. Get a job, homie.
VAMENOS
(Resoplando)
¡Chale, no way, Villanazul! ¡Si no hay jale por ningún lado!
MARTÍNEZ
Y ni un méndigo dime,
carnalitos… estamos limpios. Broke as hell.
VILLANAZUL
Nos tienes a nosotros, Martínez.
Y acuérdate de una cosa: la hermandad de los jodidos es la única que de verdad
vale feria en este mundo. Family is everything.
MARTÍNEZ
Sí, pero…
(Martínez se queda pasmado, mirando hacia la
avenida. Los otros dos voltean a ver lo mismo. Pasa un vato bien vestido, con
su bigotito bien recortado, agarrado de dos jainas —una de cada brazo—,
riéndose a carcajadas. Cuando pasan, se oye la música de un trío a lo lejos,
que luego se apaga).
MARTÍNEZ
(Dándose una palmada en la frente)
¡Ay, no way,
bro! ¡Dos! ¿Cómo le hace ese vato para cargar con dos morras al
mismo tiempo? What's his secret?
VILLANAZUL
Es fácil cuando traes feria,
compadre. Cash is king, pura economía dura.
VAMENOS
(Mordiéndose una uña mugrosa)
Lo que pasa… es que ese güey
trae un traje blanco de verano nuevecito, bien clean, bien sharp. Por eso las trae loquitas.
MARTÍNEZ
(Viendo pasar a otra gente con envidia)
Te lo digo, ese. Pero a ver, mírame a mí. ¿Quién se va a fijar en
este infeliz? ¡Miren nomás hacia arriba! En la ventana del cuarto piso… ¿la
ven? (Señala) La morra de pelo largo y negro que se asoma.
Lleva ahí toda la pinche vida. Bueno, seis semanas. La saludo, le sonrío, le
guiño el ojo, hasta me le quedo viendo en el bus… ¿Y qué pasa?
(Los otros dos miran hacia arriba esperando el
milagro. Martínez baja la mano desanimado. Los tres suspiran).
VAMENOS
Pues nada, ése. NADA.
MARTÍNEZ
¡Menos que nada, cabrones! ¡Ay,
si tuviera un pinche traje! ¡Uno solo! No necesitaría ni feria… con verme bien
plantado, looking good, bastaría para que me vieran.
VILLANAZUL
No sé ni para qué les digo que
vayamos a ver a Gómez. Lleva todo el mes con unas locuras en la cabeza sobre
ropa y costuras. Yo nomás le doy el avión para que se calle el hocico. Ah,
pinche Gómez…
(En eso, Gómez sale de la oscuridad, bien
calladito por la espalda).
GÓMEZ
¿Me llamaban, mis estimados vatos?
TODOS
(Dando un brinco)
¡Gómez!
GÓMEZ
(Con una sonrisa de oreja a oreja)
El mero
bueno, what's up, carnales! How’s it going?
VILLANAZUL
¡Gómez, no digas más! Enséñale a
Martínez lo que traes ahí.
GÓMEZ
¿Esto?
(Saca una cinta métrica amarilla y la empieza
a ondear en el aire como si fuera lazo de charro).
MARTÍNEZ
(Parpadeando)
Oye, ¿qué onda con esa cinta?
¿Qué nos quieres medir, ese? What are you up to?
GÓMEZ
(Con orgullo de doctor loco)
Los esqueletos de la raza, mi
hermano. The bones of the barrio!
MARTÍNEZ
¿Los qué?
(Gómez entrecierra los ojos, mira a Martínez
de pies a cabeza y chasquea los dedos).
GÓMEZ
¡No way! ¿Dónde te
habías metido? ¡Ven para acá, te voy a medir, homie!
(Le agarra un brazo, le mide la pierna, el
pecho a la fuerza. Martínez se zafa incómodo).
GÓMEZ
¡Estate quieto, vato! ¡Un pecho perfecto! ¡La medida del brazo… al
centímetro! ¡La cintura, de pocas tuercas! Y ahora… la altura. ¡Date la vuelta!
¡Don't move, bro!
(Martínez se da la vuelta y Gómez lo mide
desde la cabeza).
GÓMEZ
¡Un metro sesenta y cinco!
¡Lotería, ese! ¡Gimme five,
compadre!
MARTÍNEZ
(Dándole la mano bien sacado de onda)
A ver, espérate… ¿qué me gané o
qué onda? What’s the deal?
GÓMEZ
¡Que das la medida exacta, vato! (Se queda callado)
Oye… ¿trajiste diez dólares? Ten bucks?
VAMENOS
(Metiendo la mano a los bolsillos)
¡Yo sí tengo diez dólares! ¡I want new clothes! ¡Mídeme a mí también, Gómez!
GÓMEZ
(Haciéndose de la vista gorda con Vamenos)
¡Ándale,
espérate tantito, loco! Hold your horses!
MARTÍNEZ
(Con la boca abierta)
Yo tengo nueve dólares con
noventa y dos centavos… ¿Con eso alcanza para un traje nuevo? ¿De qué estás
hablando? Why me, homie?
GÓMEZ
Porque tienes el esqueleto
exacto, muchacho. The perfect frame.
MARTÍNEZ
(Haciéndose para atrás)
Mire, don Gómez, apenas nos
vamos conociendo, ese… take it easy.
GÓMEZ
¿Conociendo? ¡Vas a ser mi
hermano de traje, carnal! ¡Let’s go, hurry up!
ESCENA 2: EL SINDICATO DEL HUESO
Y LA BÁSCULA
(Entran todos en bola al billar. La única luz
cae a plomo sobre una mesa de billar despintada, una silla floja y una báscula
vieja de farmacia. Manulo y Domínguez están jugando una partida seria. Manulo
le da un trago a su cerveza mientras Domínguez apunta con el taco).
MANULO
No mamen, no me desconcentren, vatos, que esta jugada vale el campeonato del barrio. Focus, man!
GÓMEZ
(Dando de brinquiitos)
¡Manulo! ¡Domínguez! ¡Se acabó
la búsqueda del tesoro! ¡Abran cancha, ese! Clear the way!
DOMÍNGUEZ
(Dejando el taco a un lado y sacando su famosa
libreta negra)
A ver, muévanse tantito. En esta
libreta tengo anotadas las promesas de amor que… (Reacciona)
Espérate, Gómez. ¿Me estás diciendo que ya la armaste? Did you pull it off?
GÓMEZ
¡Los cinco mosqueteros del
esqueleto! ¡Saquen la lana, no se hagan patos! ¡Drop the cash, come on!
(Domínguez duda entre su libreta y la causa.
Manulo se aferra a su cerveza, pero la emoción del momento puede más. Los dos
avientan sus billetes arrugados sobre el paño verde de la mesa. Villanazul hace
lo mismo, aunque con su clásico toque escéptico).
GÓMEZ
(Contando a gritos)
¡Diez! ¡Veinte! ¡Treinta!
¡Cuarenta dólares de aquí! Más lo de Martínez… ¡Cincuenta dólares cerrados! ¡El
traje cuesta sesenta, nos faltan diez pinches billetes para la gloria, vatos! Ten bucks to paradise!
VILLANAZUL
Y córrele, Gómez, porque ese
trapo de color vainilla en el aparador de Shumway está llamando mucho la
atención. ¡Es único en su especie, ese! One of a kind!
MARTÍNEZ
(Con los ojos cuadrados)
A ver, ¿cómo está eso de que un
solo traje para seis personas? Are you crazy? ¿Nos
lo vamos a cortar con tijeras de peluquero o qué onda?
GÓMEZ
(Levantando un dedo solemne)
Uno. Un solo traje, carnal.
Blanco como ice cream de crema, blanco crema como luna de verano
sobre el barrio.
MARTÍNEZ
¿And who's gonna own it, jefe? ¿De quién va a ser?
VILLANAZUL, MANULO Y DOMÍNGUEZ
(Al unísono, relamiéndose los bigotes)
Mío… mío… mío. Mine!
GÓMEZ
¡Mío y de toda la raza! A ver,
muchachos, fórmense contra la pared en chinga. ¡Martínez, tú al otro lado!
¡Vamenos, cáete con el taco de billar y ponérnoslo en la mollera!
(Vamenos, desesperado por llamar la atención,
les recarga el taco de billar en la cabeza a los cinco. El palo queda bien
derechito, ni un milímetro más alto de un lado que del otro).
MARTÍNEZ
(Asombrado)
¡Ay, no way…
estamos exactamente a la misma altura! It’s impossible!
GÓMEZ
¡Por eso me tardé un mes, locos!
Cuatro semanas buscando esqueletos gemelos. Huesos largos con carne de sobra, o
flacos de los brazos… ¡pero nosotros cinco clavamos la misma medida! Y para
cerrar con broche de oro, a la báscula, ¡uno por uno! Let’s hit the scale!
(Vamenos, queriendo ganarse el cielo, paga de
su bolsa los centavos para la máquina. Uno a uno se suben a la báscula, que
chilla y saca su tarjetita).
MANULO
¡144 libras! Exactly!
DOMÍNGUEZ
¡145 librotas!
VILLANAZUL
(Muy zen)
141 y cacho, ese. Light as a feather.
GÓMEZ
¡144 con un cuarto! Te toca,
Martínez, súbete a la báscula de la verdad.
MARTÍNEZ
(Leyendo la tarjetita con voz de profeta)
¡143 y media! ¡Es un milagro de
la Virgen de Guadalupe y de las lagartijas que hago en la mañana! Oh my god!
VILLANAZUL
No, compadre… es la pura magia
de Gómez.
(Todos se abrazan como si hubieran ganado la
lotería. Pero en eso, se oye pasar otra vez al vato de bigote con sus dos
jainas riéndose a lo lejos. La depresión cae como aguacero en la esquina. De la
oscuridad sale Vamenos, oliendo a caño pero con la esperanza en los ojos, y se
sube a escondidas a la báscula).
VAMENOS
(Con los ojos cerrados, persignándose)
Virgencita, por favor… please… que me dé el peso…
(La máquina chilla. Vamenos abre el ojo y
grita):
VAMENOS
¡144 libras limpiecitas! ¡Otro
pinche milagro, ese! ¡Y aquí tengo mis diez dólares
completos! Ten cash dollars!
(Se hace un silencio sepulcral. Todos lo miran
sudando frío. Gómez, sin pensarlo dos veces, le arrebata el billete de las
manos).
GÓMEZ
¡A la sastrería, muchachos! ¡A
rescatar el traje antes de que se lo lleven los rich guys de Beverly
Hills! Let’s move!
(Salen todos disparados en estampida hacia la
calle, mientras Martínez se detiene un segundo y regresa por la libreta negra
que Domínguez dejó olvidada en el billar).
ESCENA 3: LA TENTACIÓN EN LA
SASTRERÍA
(Se levanta el telón en la tienda elegante de
"Trajes Soleados Shumway". Don Shumway —un gringo estirado con gafas
cuadradas— y su asistente joven, Leo, están alineando corbatas con extrema
minuciosidad).
DON SHUMWAY
(Ajustándose la corbata con tono pretencioso)
Leo,
please, make sure the silk ties are perfectly aligned. We can't have this place
looking like a liquidation store. Quality, Leo, quality!
LEO
(Intentando sonar
sofisticado)
Of
course, Mr. Shumway. Pure class. Although... Mr. Shumway, look.
(Leo se congela al ver la cara de Gómez
aplastada contra el cristal del aparador. Gómez desaparece de golpe).
DON SHUMWAY
(Molesto, acomodándose las solapas)
What’s
wrong with you? Did you see a ghost?
LEO
No, sir…
worse. Local neighborhood guys. Estaban mirando la vitrina como si fuera un pavo de
Thanksgiving.
(Pasan corriendo a toda prisa Martínez y
Manulo por fuera de la tienda).
LEO
(Dando un pequeño salto de susto)
¡Jesus!
Now there are two of them running around!
DON SHUMWAY
(Apretaba las manos en el mostrador, aterrado
pero tratando de verse imponente)
Oh,
Lord. Are we getting robbed? Leo, lock the register! Call the police! They're
coming for the money!
LEO
(Mirando
detenidamente)
I don't
think so, boss... No traen cara de asaltantes, traen cara de desperados... pero desperados
por el suit.
(Se oye un alboroto tremendo afuera. Se abre
la puerta de golpe y entran los seis en grupo, respirando agitadamente,
sudados, pero con los billetes apretados en las manos. Don Shumway y Leo dan
tres pasos atrás, asustados y acorralados contra la pared).
DON SHUMWAY
(Con voz temblorosa pero intentando sonar
superior)
Now,
listen here, gentlemen! If this is a stick-up, I must warn you that the LAPD is
just around the corner! We don't want any trouble, okay? Take the ties, but
leave us alone!
GÓMEZ
(Avanzando con una sonrisa radiante y los
brazos abiertos)
Relax, mister! No panic! ¡Buenas tardes, don Shumway! No
venimos a asaltar nada. ¡Venimos por el botín, ese!
DON SHUMWAY
(Desconcertado, ajustándose los lentes)
What?
The... botín? What are you talking about? Here we only sell
high-end apparel.
GÓMEZ
¡El
traje! ¡The suit, man! ¡El maravilloso traje de color helado de crema que está en la vitrina! ¡The white cream suit!
DON SHUMWAY
(Sorprendido, mirando a Leo y luego a la
vitrina)
Wait...
You mean... the cream-white summer suit? The fifty-nine dollar suit?
LEO
(Cuchicheándole a
Shumway)
Boss,
that suit has been hanging there since 1952. Nobody wants a suit that looks
like a giant vanilla ice cream cone.
DON SHUMWAY
(Recuperando un poco el aire pero totalmente
confundido)
Let me
get this straight... Six of you came rushing in like a SWAT team... just to buy
ONE suit? Are you going to cut it into six pieces to make vests? Is this a prank?
VILLANAZUL
(Avanzando con porte de filósofo)
No way, mister. De eso nada. Es una propiedad
comunal, una inversión de la cooperativa del barrio. Aquí tiene la lana
completa: sixty bucks, contante, sonante y con aroma a taquería
de la esquina.
(Gómez impacta el rollo de billetes arrugados
y sudados sobre el mostrador pulido. Don Shumway los mira con una mezcla de
asco, fascinación e incredulidad).
DON SHUMWAY
(Contando los billetes con dos dedos,
estupefacto)
This is
absurd. Unbelievable! But... wait. Which one of you is actually
going to wear it? You’re all different! It’s impossible for one suit
to fit six people!
GÓMEZ
¡A
todos, patrón! It fits all of us perfectly! ¡Tenemos el mismo esqueleto, el
mismo peso, la misma altura! ¡Somos sextillizos de hueso! Bone brothers, you know?
LEO
(Asomándose, empezando a sonreír por lo
absurdo de la situación)
Well,
Mr. Shumway... cash is cash. Y ese traje ya tiene polvo hasta en las solapas. Además, la lana es de
verdad, y nadie más lo va a querer comprar, menos cash...
DON SHUMWAY
(Mirando los $60 en el mostrador, luego a los
seis hombres que lo miran con ojos de devoción pura, y finalmente suspira
perdiendo toda su arrogancia)
Unbelievable...
I've been in the tailoring business for thirty years, and I’ve never seen a
syndicate for a single suit. You people are utterly insane... but honestly?
This is kind of amazing.
(Don Shumway deja escapar una risita
involuntaria).
DON SHUMWAY
Leo...
bring down the ice cream suit. Let's make these gentlemen... gentlemen.
(Leo corre entusiasmado a la vitrina y regresa
cargando el traje en sus brazos con cuidado. Al sacarlo de la funda, la tela
blanca resplandece bajo los focos de la tienda con una luz casi angelical).
TODOS
(En un suspiro colectivo)
¡Ah, caray… la gloria bendita, ése…! It’s beautiful!
GÓMEZ
(Tocando la solapa suavemente con la punta del
dedo)
Es nuestro, muchachos. ¡Nuestro
pasaporte mágico para salir de jodidos por una noche! First class, homie!
DON SHUMWAY
(Empacando el traje cuidadosamente en una caja
grande, mirando a los seis con una sonrisa de simpática resignación)
Here you
go. I still don't understand how your rotation system is going to work without
someone getting shot, but... good luck, boys. You just bought the most famous
suit in East L.A.
GÓMEZ
¡Thank you very much, mister Shumway! ¡Dios me lo bendiga!
(Los seis arman una valla protectora alrededor
de la caja y salen desfilando en fila india, aguantando la respiración como si
llevaran un tesoro sagrado).
ESCENA 4: LAS REGLAS DEL JUEGO Y
EL RITUAL DE VAMENOS
(Regresamos al billar. La caja está abierta
sobre la mesa verde. El traje brilla en la penumbra).
VILLANAZUL
(Levantando la mano como juez de la corte)
Escuchen bien, camaradas. Listen up! Un gran poder conlleva una gran
responsabilidad, como dicen por ahí. Para que esto no termine en una corretiza
o algo peor, necesitamos leyes de hierro. Strict rules, homies.
GÓMEZ
¡Suelte las reglas, filósofo! Hit us!
VILLANAZUL
Regla número uno: El tiempo es
oro puro. Time is money. Nadie puede retener el traje más de una
hora exacta. Al minuto sesenta, el vato que lo traiga
puesto regresa volando aquí y se lo pasa al siguiente en la lista.
MARTÍNEZ
¿Una hora, ése? Sixty minutes? ¡Si
apenas me va a alcanzar para saludar de lejitos a la jaina de la cuarta planta!
VILLANAZUL
Es tiempo suficiente para que la
magia funcione, loco. Si en una hora no enamoras al mundo, ya no hubo poder en
este planeta que te salvara. Game over, bro.
DOMÍNGUEZ
¿And how is the list gonna go? ¿Cómo va a estar la rifa, quién
arranca?
GÓMEZ
(Sacando los papelitos de la libreta de
Domínguez)
¡El destino ha hablado! El
primer turno de honor… ¡es para Martínez!
MARTÍNEZ
(Pálido, casi desmayándose)
¿Yo? ¿Me?
¿El primer turno? ¡Dios mío, agárrame confesado! ¡La vecina de enfrente sigue
asomada en su ventana!
GÓMEZ
¡Quítate los trapos en chinga y
vístete, muchacho! ¡The clock is ticking, come on!
(Con ayuda de los demás —y tras una breve
pausa donde a Vamenos lo mandan a echarse un buen manguerazo de limpieza con
jabón Lava para quitarle toda la mugre del callejón—, Martínez se desliza
dentro del traje blanco. El cambio es brutal. Bajo la única luz del billar,
Martínez deja de ser el cliente eterno de la banqueta para convertirse en un
príncipe del barrio).
MANULO
(Con envidia de la buena)
Look at you, man! Parece que nació metido en esa
tela, ese…
MARTÍNEZ
(Acariciándose las solapas)
No pesa nada… es como andar
envuelto en una nube de azúcar. So smooth, homie.
VILLANAZUL
Recuerda, Martínez: una hora
exacta. Si te pasas un segundo, el hechizo se pudre. ¡Vete a conquistar el
mundo, carnal! Go get ’em, tiger!
ESCENA 5: LA HORA DE GLORIA Y EL
CIERRE
(La escena salta a la banqueta frente a los
apartamentos. Martínez camina con paso firme, sintiendo que el pavimento se
dobla ante sus pies. Se planta justo bajo la ventana del cuarto piso).
MARTÍNEZ
(Con voz de tenor dramático)
¡Señorita! ¡Míreme bien, look at me! ¡Ya no soy el fantasma que saludaba desde
abajo! ¡Soy el dueño de las estrellas por sesenta minutos! I'm the king of the world, baby!
(Arriba, la morra de pelo largo se asoma. Por
primera vez no lo ignora; se queda congelada viendo el resplandor impecable del
traje blanco. Una sonrisa se dibuja en su rostro y le avienta una flor roja
hacia la banqueta).
MARTÍNEZ
(Atrapándola al vuelo con reflejos de torero)
¡La magia es real, carajo! ¡Milagro
en el barrio! It works, homies, it works!
(Martínez sale corriendo de escena entre
risas, directo al billar a entregar el relevo. Apagón breve. La luz regresa al
billar horas después. Los seis hombres están sentados de nuevo con su ropa
vieja y desgastada, pero con la espalda derechita y una dignidad nueva en los
ojos).
VILLANAZUL
Se acabó la función por hoy,
muchachos. Las manecillas cumplieron su trato, ese. Mission accomplished.
VAMENOS
(Acariciándose el pecho donde traía el traje)
Una hora… y juro por mi madre
que me sentí el mero Gobernador de California, vatos. Like a big boss. Nadie se atrevió a cruzarme la
banqueta con mala cara.
DOMÍNGUEZ
(Cerrando su libreta negra con una sonrisa de
oreja a oreja)
Y tres números de teléfono
nuevecitos que me llevo de recuerdo. Ninguna de esas jainas supo que horas
antes andaba pidiendo centavos prestados para la báscula. Pure magic, bro.
GÓMEZ
(Acercándose a la caja y cerrando la tapa con
solemnidad)
Escuchen mi última profecía de
la noche, carnales. Si nos aferramos a este traje como avaros, vamos a terminar
a puyazos. El traje ya cumplió. Nos hizo reyes a los que éramos invisibles. We’re not ghosts anymore. Ya sabemos lo que se siente
mandar en la calle.
MARTÍNEZ
(Mirando la flor que le regalaron)
Tienes razón, Gómez. Aunque
traigamos nuestra ropa de jale de siempre, por dentro ya llevamos puesto el
color vainilla, ese. Forever clean.
VILLANAZUL
Bien dicho, compadre. El traje
nos curó el esqueleto y el alma. Ya no necesitamos tenerlo puesto a diario para
saber quiénes somos.
GÓMEZ
Exacto. El traje se queda
descansando en paz. Y nosotros… a dormir sabiendo que fuimos los dueños de la
noche. We owned the night, homies.
(Los seis se ponen de pie al unísono. Se dan
un abrazo fuerte, de esos que solo se dan los carnales que han compartido el
hambre y la ilusión. Se van retirando uno a uno de escena entre risas
discretas, mientras a lo lejos vuelve a sonar la guitarra de un trío en la
noche tibia de verano, perdiéndose despacio hasta fundirse en negro).
(TELÓN FINAL)