miércoles, junio 10, 2026

CITAS RÁPIDAS PARA HUMANOS DESESPERADOS.

  

 


CITAS RÁPIDAS PARA


 HUMANOS 


DESESPERADOS 


(INSTRUCCIONES PARA UN TOTAL FRACASO)

Comedia Meta-teatral en Un Acto

 

De Benjamin Gavarre

© Benjamín Gavarre Silva

bengavarre@gmail.com

                    



                                                   

PERSONAJES

·       JULIÁN: El director y coach de citas. Apasionado, intenso, interrumpe constantemente.

·       ELENA: Ejecutiva perfecta, dice ella. Quiere una segunda oportunidad. Corre, ve y dile… Armada con binoculares gigantes.

·       MATEO: Galán moderno por obligación. Distraído crónico, atrapado en sus propios pensamientos de tuercas y motores. Muere por Checo Pérez.

·       BEATRIZ: La mujer libre y desafiante. Madura, sin culpas, misteriosa con lo que hace con su dinerito.

·       RODOLFO: Caso perdido. Donjuán anacrónico. Tiene 30 años pero actúa como de 50. Nervioso ante los encantos de Julián.

·       LUISITO: El actor comodín y asistente de producción. Hace todos los extras, esclavo de los caprichos del director. Tierno de corazón y fácil de ser flechado.

 

ESTRUCTURA DEL CORO

Cuando las citas fracasan o la tensión sube, los personajes que están en la penumbra se dividen en dos bandos coreográficos:

 

·       CORO DE MUJERES (La arma de tos): Exponen el defecto evidente.

·       SEMICORO DE HOMBRES (No es para tanto, no se peinen): Intentan defender lo indefendible o desvían el tema.

 



 


 

ESCENA 1: EL BANDERAZO DE SALIDA

(El escenario está en penumbra. Hay cuatro mesitas individuales con dos sillas cada una, distribuidas por el espacio. Cada mesa tiene un reflector cenital apagado. JULIÁN de pie al frente, con un silbato al cuello y una libreta de notas).

 

JULIÁN: ¡Alto todo el mundo! Bienvenidos al ensayo. Olvídense del romance: esto es una ruleta rusa. El amor es una farsa rápida donde el destino siempre nos tiene una mala jugada preparada, un esqueleto en el armario, una ilusión que se niega a desaparecer aunque nos den con un ladrillazo en la cara... ¡No, ya te dije que no, Vladimir, qué no entiendes! ¡Iluso! (Carraspea) Ejem, perdón la proyectadota… Equipo: vivan la neurosis y, si el impulso los domina, salgan del personaje y lo debatimos. ¡Citas rápidas para humanos desesperados! ¡Silbato, luces y Luisito, listos: que comience el desmadre… ejem… ¡desastre!

(Sopla el silbato con fuerza).

 

ESCENA 2: CITA 1 – EL MALENTENDIDO DE LOS CABALLOS

(ELENA y MATEO se sientan en la Mesa 1. Elena quiere lucir como la ejecutiva perfecta. Mateo sonríe con galanura artificial, sus ojos están un poco perdidos).

 

MATEO: (Con voz profunda, mirándola fijamente) Siento una conexión. Una energía salvaje. Como si el destino nos hubiera arrojado a la misma pradera.

ELENA: (Encantada) ¡Ay, Mateo! Qué poético. Yo también siento eso que dices.

MATEO: Es que no puedo dejar de pensar en ellos. En los caballos.

ELENA: ¿Los caballos? ¡Qué delicia! Te imagino cabalgando libre, el viento en el rostro, un jinete dominando la naturaleza...

MATEO: Hablo de los caballos de fuerza. Del motor V6 híbrido… ¡Fórmula Uno! (Se le van los ojos) A mí… Ferrari me vuelve loco.

ELENA: (Parpadeando, descolocada) ¿Ferrari? ¿Tú también con la maldita Fórmula Uno? ¡Es nuestra primera cita, caramba!

MATEO: ¡Es que si no configuran bien la carga, los caballos no rinden! (De la nada, empieza a tararear con ritmo) "Y así... ¡así no te amará jamáaaaas!"... Perdón, se me pegó esa canción en la mañana. Por cierto, ¿viste lo bobo que estuvo Colapinto en el último circuito? Checo, mi rey, como siempre… ¡Papá!

ELENA: (Con cara de sanseacabó) ¿Ferrari? Colapinto, Checo… y seguro te gusta Verstappen.

MATEO: ¿¡También a ti te gusta!? Ah, mira, tenemos un punto de conexión.

ELENA: (Ya para sí misma, ignorando a Mateo. Sin retorno) Igual que mi último marido... ¿Por qué los hacen a todos así? ¡Por qué!

 

(Elena, furiosa, abre su bolso de manera exagerada, saca los binoculares gigantescos, se los planta en la cara, ignora por completo a Mateo y se gira a espiar la Mesa 2).

 

ESCENA 3: EL ESPIONAJE Y EL TRASERO DEL DIRECTOR

(En la Mesa 2 están RODOLFO y BEATRIZ. Rodolfo está sumamente rígido, vestido como un señor mayor. Beatriz bosteza).

 

RODOLFO: El cortejo ya no es como antes, señorita Beatriz. Yo… soy un firme creyente de las buenas costumbres.

BEATRIZ: (Toda una dama) Es usted un buen hombre, se nota que es muy decente y que ha recibido una educación muy sólida.

 

(Julián se acerca a la Mesa 2 por detrás para corregir la postura de Rodolfo. Se agacha exageradamente, dándole la espalda al público).

 

ELENA: (Mirando por los binoculares, estalla en risas) ¡No puede ser! ¡Hay que ver eso! ¡Chisme viral, al menos!

RODOLFO: (Intentando hablar formalmente, pero con los ojos clavados en los pantalones de Julián. Se traba) Porque los buenos traseros, digo… las... las buenas costumbres... Qué bárbaro, qué buenas costumbres… Sí, las buenas costumbres implican observar... semejante panorama... Como las del futbolista al menos… ¡No lo puedo soportar!

ELENA: (Gritando desde su mesa) ¡Qué caray, Rodolfo! ¡Ya deja de verle el trasero al direc! ¡Ja, ja!

RODOLFO: (Sudando frío, saliendo del personaje) ¡Te pasas, Elena, yo solo estaba concentrado en mi escena! ¡Andas de chismosa! ¡Y además Julián tiene la culpa, se me puso en la cara! ¡A tres centímetros!

BEATRIZ: (Riéndose) Ah, Rodolfo, yo estoy de acuerdo, lo que sea de cada quién el direc rifa.

RODOLFO: Ya serios… Y usted más… que es una dama respetable.

 

ESCENA 4: LA INTERRUPCIÓN METATEATRAL DE JULIÁN

(Julián se incorpora de golpe y da un aplauso ensordecedor).

 

JULIÁN: ¡Serios por favor!… ¡Ya fue demasiado! ¡CORTEN! (Los actores se relajan) Elena, bien los binoculares, bien. Pero deberías sacarte más de onda, más indignada, como si el director fuera tu novio y te lo bajara un hombre. ¡Luisito! ¡Entra, Luisito!

 

(LUISITO entra arrastrando los pies, con una playera vieja de rayas rojas o azules, marinerito arlequín).

 

LUISITO: Para qué soy bueno…

JULIÁN: Toma los binoculares de Elena. Haz como si espiaras a Rodolfo viéndome las nachas. ¡Yo lo haría, pero no puedo ser juez y parte!

LUISITO: (Toma los binoculares de mala gana, mira a Rodolfo sin emoción) Ah, miren, Rodolfo le mira las nachas al Dire.... Qué barbaridad. Híjole… ¿Así? O más saque de onda.

JULIÁN: ¡Pésimo! ¡Como actor eres una ruina! ¡Quítate, mejor lo hago yo! (Le arrebata los binoculares, se tira al piso de rodillas con desesperación melodramática) ¡Pero qué está pasando en este mundo! ¡Ya no hay moral! ¡Yo sé que me queda muy bien el pantalón! ¿Pero hay que ser tan evidente?… ¡Un poco más de respeto a mi físico envidiable! (Todos le aplauden, algunos con ganas, otros con ironía; Rodolfo incluso lanza ¡Vivas!) Suficiente, vamos, vamos a lo que sigue. ¡Rotación!

 

(Suena el silbato que indica la transición).

 

ESCENA 5: CITA 2 – EL POETA Y LA MECÁNICA

(Suena el silbato. Rodolfo se mueve a la Mesa 3 con Elena. Mateo se mueve a la Mesa 2 con Beatriz. Enfocamos primero la Mesa 3).

 

RODOLFO: (Intentando recuperar su dignidad) Señorita Elena, para olvidar los exabruptos anteriores... déjeme hablarle desde el alma. Conozco unos versos sublimes: "Pues bien, yo solo quiero decirte que te quiero... decirte que te adoro con todo el corazón".

ELENA: (Mirándolo con desprecio) ¿Eso lo sacaste de una tarjeta postal coyoacanera?

RODOLFO: ¡No! Es la obra cumbre de un poeta trágico. Manuel Acuña.

ELENA: "Nocturno a Rosario", mi rey. Y usar versos de un muerto en una primera cita no es romántico, es tétrico. Eres el tipo de treinta años más rancio, aburrido y raro que me ha tocado en la semana. ¿Y maricón y poeta?... Bien, finalmente es muy común, mi buen “amigo”.

RODOLFO: (Saliendo de personaje) No uses palabras ofensivas, Elena. Prefiero LGBT y poeta… ¡Señor director!

ELENA: Ya, perdón, ese fue mi personaje, no yo, ya sabes que no tengo pedos… (Incisiva) ¿LGBT? Qué moderno… jaja.

RODOLFO: ¡Señor director!

 

(La luz cenital de la Mesa 3 baja a medio tono e ilumina por completo la Mesa 2: Mateo y Beatriz).

MATEO: (Mirando fijamente las manos de Beatriz, completamente abstraído) Tus manos son fascinantes, Beatriz. Son pequeñas, fuertes... sensuales. Tienen esa firmeza de quien sabe ajustar una suspensión sin dudarlo.

BEATRIZ: (Sonriendo con picardía, abanicándose) ¿Ah, sí, Mateo? Qué observador. No cualquiera nota que me paso los fines de semana cubierta de lodo en una pista de motocross, o desvelada viendo las clasificaciones del circuito de Mónaco.

MATEO: (Fascinado, se acerca más, rompiendo toda la galanura artificial) ¡No lo puedo creer! Estoy en éxtasis... ¡Por fin una mujer que entiende de revoluciones por minuto! Yo finjo ser el galán moderno porque Julián me obliga, pero... me vuelve loco tu mundo de combustión, neumáticos al límite y olor a asfalto derretido. ¡Beatriz, eres pura adrenalina a trescientos por hora en un mundo que camina con el freno de mano puesto!

BEATRIZ: (Seductora, se inclina hacia él de golpe, cerrando el abanico con un golpe seco) Entonces más vale que te abroches el cinturón, Mateo... porque yo no sé usar los frenos.

JULIÁN: (Interrumpiendo desde la penumbra, emocionado) ¡Eso! ¡Fuego puro! ¡Esa tensión sexual sí se puede ver! ¡Mantengan esa energía para el coro!


ESCENA 5B: LA PROYECTADA TELEFÓNICA DEL DIRECTOR

(De pronto, el celular de JULIÁN suena con un tono ridículamente dramático de ópera. Julián interrumpe la escena furioso).

JULIÁN: ¡CORTEN! ¡CORTEN! ¿Quién demonios no puso su celular en vibrar? (Revisa su propio bolsillo, se congela) Ah, es el mío. Un segundo, es mi terapeuta... o mi ex, que para el caso es el mismo infierno. (Contesta, paseándose como león enjaulado) ¿Bueno? ¡Te dije que no me llamaras, Vladimir! ¡Estoy en pleno clímax creativo! ¿Que si saqué mis cosas de tu departamento? ¡Hasta el último calcetín! ¿Y sabes qué se proyecta en esta obra? ¡Tu maldito egoísmo! ¡Tú eres la ruleta rusa de mi vida, un esqueleto que se niega a salir de mi armario! (Cuelga dramáticamente, azota el aire, respira agitado. Los actores lo observan congelados. Carraspea, recuperando la compostura de golpe) Ejem... perdón la catarsis vecinal. El teatro es terapia. ¿En qué estábamos? ¡Ah, sí! ¡Mateo, Beatriz! ¡Me encanta esa tensión de asfalto derretido y pecado! ¡Elena, deja de espiar a Rodolfo y métete con ellos! ¡Huele a chisme! ¡Suelta la bomba!


 


ESCENA 6: EL JUEGO DEL CORO Y EL SEMICORO

(Rompimiento. Las luces cenitales de las mesas se apagan de golpe. Se enciende una luz fría. Los actores se agrupan rápidamente en los costados, adoptando poses dramáticas exageradas).

CORO DE MUJERES (ELENA, BEATRIZ): (Avanzando un paso, apuntando con el dedo al público) ¡Alerta roja! ¡Bandera roja! Mucho ruido y pocas nueces, ¡mejor solas que mal acompañadas!

SEMICORO DE HOMBRES (MATEO, LUISITO, RODOLFO): (Dando un paso al frente) ¡Alerta roja! ¡Bandera roja! ¡Mucha demanda para tan poca oferta! ¡Más vale solos que mal acompañados!

CORO DE MUJERES (ELENA, BEATRIZ): Saquen sus trapos al sol, saquen los esqueletos del armario.

SEMICORO DE HOMBRES (MATEO, LUISITO, RODOLFO): Saquen sus miserias a orear, ¡huelen a pecado y se nota!

ELENA: (Rompiendo la formación con saña, empujando a Beatriz fuera del grupo) ¡Que hable Beatriz! Que mucho se la da de dama respetable, pero ya Mateo le descubrió el gusto por el asfalto derretido y las carreras clandestinas. ¡Yo ya me conozco sus trapitos!

BEATRIZ: (Descolocada por la traición, defendiéndose) Yo por lo menos tengo una vida, Elena. No uso binoculares de chismosa profesional, te sabes los secretos de todo el edificio. ¡Búscate un novio, un perro, y déjanos vivir!

ELENA: (Ofendida) ¿Chismosa yo? ¡Solo repito lo que gritan las paredes! El sábado pasado te vieron de manita sudada con el repartidor de pizza… ¡Y dicen que le diste un fajo enorme de billetes!

(Todos en el escenario ahogan un grito de sorpresa exagerado y se acercan como vecinos metiches).

MATEO: (Dando un paso al frente de inmediato, defendiendo a Beatriz con energía desbordada) ¡Un momento! ¡Si era el chico de la moto roja, ese motor tiene un carburador modificado que rinde el doble! ¡Beatriz solo estaba financiando la ingeniería local! ¡Y el poliamor es aerodinámico, Elena, no seas anticuada!


ESCENA 7: EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE LOS ESQUELETOS

JULIÁN: (Saltando de su silla, emocionado) ¡Eso! ¡La defensa mecánica y el veneno vecinal son oro puro! ¡Desnuden sus vicios privados! ¡A ver, Beatriz!

BEATRIZ: (Sin culpa, cruzándose de piernas con orgullo) A ver, ¿ya me salieron todos persignados? Vivimos en una gran ciudad, no en un pueblito moralino. Sí, le di un fajo de billetes. Y Marco, “El repartidor”, entregó su alma y su cuerpo en una noche fabulosa de animación y entretenimiento. Por eso le pagué muy bien. ¡Y Mateo está más que invitado a la próxima para que revise la suspensión!

MATEO: (Orgulloso, acomodándose el cuello) ¡Acepto el desafío mecánico!

ELENA: (Avanzando al frente, exasperada, con voz quebrada) ¡Ay, por favor, Betty! ¿De como cuánto es tu pensión? ¡A tus años debes tener un fideicomiso entero para pagar colágeno motorizado y gigolos pizzeros! (Se le sale lo vulnerable) ¡Y eso la verdad no es justo! Una se mata doce horas en la oficina corporativa, compra lencería cara, lee libros de superación personal, ¡y solo me buscan tipos que quieren que les pague la terapia o que me hablan de Manuel Acuña! ¡Tú te consigues un pizzero stripper y yo solo colecciono exmaridos aburridos!

BEATRIZ: (Ablandándose un poco, divertida) Bueno, Elena... el secreto está en soltar el freno de mano. Pero tú prefieres el chisme.

ELENA: (Respingando, tratando de recuperar la pose de ejecutiva, pero destilando envidia) ¡Mosquita muerta! ¡De dama respetable solo tienes tu carísimo maquillaje, Zorra!


ESCENA 8: LA LIBERACIÓN DE RODOLFO

RODOLFO: (Da un golpe en la mesa y se pone de pie con los ojos iluminados) ¡Ya basta! ¡Saben qué... Beatriz y Mateo tienen razón! ¡Al diablo las apariencias, al diablo, Manuel Acuña, y al diablo las simulaciones!

JULIÁN: (Tomando notas, emocionado) ¡Sí! ¡Vamos al quiebre! ¡Al despertar del personaje!

RODOLFO: Es cierto: ¡Intento jugar al donjuán con las mujeres para encajar en esta sociedad, pero la verdad es que... también los hombres me laten! ¡Me ponen mal! ¡Y tú, Julián, con esos pantalones ajustados de director, me tienes sin respiración desde las lecturas de mesa!

(Silencio dramático en el escenario. Julián se queda paralizado con el bolígrafo en el aire).

JULIÁN: ¡Sublime! ¡Qué giro dramático! (Se acomoda la playera, halagado) A ver, mi cuerpo es una obra de arte, lo sé, pero yo soy el director; no puedo involucrarme, no sería prudente. ¡Necesitamos un sustituto de urgencia! ¡Luisito! ¡Entra como el comodín del amor!

LUISITO: ¿Otra vez? ¡No, espérate, Julián! Soy asistente de producción, no el sacacorchos de Rodolfo.

JULIÁN: ¡Es por amor al arte, Luisito! ¡Y tú amas el teatro, lo sé! ¡Siéntate ahí! (Sienta a Luisito en una silla) ¡Acción!

RODOLFO: (Mira a Luisito, sonríe relajado, divertido) Hola... me gusta tu playera rota. Es muy... urbana.

LUISITO: (Tímido) ¿En serio? La saqué de la basura del teatro... pero gracias. Oye, ¿te gusta el cine de terror de bajo presupuesto?

RODOLFO: ¡Me encanta! ¡Es mi placer culposo! Sabes que tienes una bella sonrisa.

LUISITO: (Menos tímido) ¿De veras? Nunca me lo habían dicho…

(Luisito y Rodolfo se miran con ojos de enamorados).

(El Coro y Semicoro se unen en el fondo y empiezan a aplaudir rítmicamente, celebrando el amor inesperado).

CORO (Elena y Beatriz): Son novios, se quieren… Son novios.

SEMICORO (Mateo): Son novios, son novios…

TODOS: Se tocan sus partes, se besan, se agarran…. Sus partes…


ESCENAS 9 Y 10: EL CLÍMAX DEL ABSURDO (EFECTO SLAPSTICK)

JULIÁN: ¡Excelente! ¡Pero no debemos parar! ¡Ronda relámpago de la desesperación urbana! ¡Rotación absoluta! ¡Muevan las mesas!

(Comienza una secuencia coreográfica muy rápida. Luces de discoteca. Luisito entra y sale corriendo con accesorios. Los cables de los personajes se cruzan por completo debido a la velocidad).

MATEO: (A Beatriz, cruzándose en el escenario) ¡Beatriz, tu motor necesita un cambio de aceite urgente!

BEATRIZ: (Esquivándolo con un paso de baile) ¡Y tú una mujer de puro fuego en la pista, guapo!

RODOLFO: (Persiguiendo a Luisito) ¡Luisito, no iremos al cine, tú eres mi estreno mundial!

ELENA: (Se planta al frente del escenario, se pone los binoculares gigantes al revés por la prisa, se los acomoda bien y apunta directamente hacia la cabina de técnicos, gritando con una sonrisa enorme de loca divertida) ¡A la chingada las apps de citas! ¡El técnico de las luces me está mandando señales de humo con los reflectores! ¡Y tiene unos brazos que sostienen cables de alta tensión! ¡Ese es mi tipo! ¡Voy por ti, guapo!

LUISITO: (Vestido de mesero, interrumpiendo a Rodolfo, con el celular pegado a la oreja) ¿Bueno? ¿Vampiros Karatecas a sus órdenes? (Conquistador) ¡Su cuenta, caballero! ¡Son quinientos pesos de propina y un beso de Luisito!

RODOLFO: ¡Venga el beso!

JULIÁN: (Gritando subido en una silla) ¡Y Vladimir es un maldito narcisista! ¡Más ritmo! ¡Más velocidad! ¡Quiero más intensidad! ¡Colapsen, actores, colapsen!

(Los actores corren a toda velocidad cruzándose en escena. En el frenesí, Mateo choca con la mesa de Rodolfo, Rodolfo tropieza y cae sobre Luisito, Elena pierde el equilibrio intentando coquetearle a la cabina y tira sus binoculares, y Beatriz choca de frente con Mateo, tirando un par de sillas. Todo termina en un verdadero desastre físico, con los actores enredados en el suelo, exhaustos y en posiciones ridículas. Elena queda abrazada a una de las piernas de Mateo como si fuera un poste).


ESCENA 11: EL QUIEBRE META-TEATRAL

JULIÁN: (Sopla el silbato tres veces con desesperación desde arriba de la silla) ¡CORTEN! ¡CORTEN! ¡CORTEN!

(El caos se detiene en seco. Entra la luz blanca y cruda de un ensayo de mediodía. Los actores se quedan tirados, exhaustos sobre el piso y las mesas rotas, sudando y respirando agitados).

 

JULIÁN: Hermoso... de verdad, qué joya de arco dramático. El caos de la urbe personificado en sus cuerpos neuróticos. Es arte puro, muchachos. Estética del desastre.

ELENA: (Fuera de personaje, soltando la pierna de Mateo, incorporándose con dificultad, quitándose un tacón y sonriendo aliviada) Julián... el ensayo va increíble, en serio... pero estamos fundidos. Siento que corrí un maratón con tacones de aguja.

MATEO: (Quitándose el saco, sobándose la rodilla) Sí, mi direc... el cuerpo ya no da para más. Se me acalambró el esternón. Pero agarramos buen ritmo, ¿qué no?

RODOLFO: (Dándole una palmadita amistosa a Luisito mientras lo ayuda a levantarse) Yo digo que el trabajo de hoy ya dio sus frutos. ¿Qué les parece si vamos por unos tacos y unas cervezas bien frías aquí a la vuelta? Yo invito.

ELENA: (Sacudiéndose el saco, compasiva y risueña) Si Rodolfo invita, yo voy. Pero mejor nos quedamos aquí y pedimos una pizza... prometo no espiar al repartidor poliamoroso, Betty.

BEATRIZ: (Riéndose, dándole un abrazo de lado a Elena) Ay, Elenita, si quieres yo te paso el contacto de Marco, tiene un amigo mecánico que te va a encantar. ¡Salgamos, necesitamos aire! Tacos está perfecto.

RODOLFO: ¡Y cervezas!

LUISITO: ¡Y muchas cervezas!

JULIÁN: (Fascinado, bajándose de la silla y guardando su libreta) ¡Aceptado! Nos ganamos a pulso ese descanso. Váyanse yendo, los alcanzo en dos minutos.

(Los actores se levantan riendo, se abrazan por los hombros, juntan un par de sillas caídas y van saliendo hacia los camerinos. Elena va del brazo de Beatriz, riendo. Julián se queda solo en el centro. Camina hacia el proscenio, mira directamente al público con una sonrisa cómplice y reflexiva).

 

JULIÁN: Nota mental para el estreno... El fracaso amoroso casi siempre tiene un premio de consolación.

Julián guiña un ojo al público. 


OSCURO RÁPIDO

 

FIN DE LA OBRA


 

LOS FÍSICOS

LOS FÍSICOS
LOS FÍSICOS

EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

Half Man (Lions) Reseña en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS.

Half Man (Lions) Reseña en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS.
Episodio 6 (Update) UPDATE HASTA FINAL DE SERIE

CUMBRES BORRASCOSAS 2026

CUMBRES BORRASCOSAS 2026
CRÓNICA CINEMATOGRÁFICA/EN: CINEDEBATE

Amores materialistas

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

the raft

the raft
by Gavarre Benjamin

CELEBRACIONMANDARINA

CELEBRACIONMANDARINA
blog de poesía

TRIÁNGULO

TRIÁNGULO
AMADO DEL PINO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

EL ROBO DE LA BICI ROJA

EUPHORIA

EUPHORIA
Euphoria: Blinding Neons and a Wearisome Abyss

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE

Archivo del Blog

UN HOMBRE DECENTE

UN HOMBRE DECENTE
MINISERIE POLACA

THE FARCE OF THE FLU

THE FARCE OF THE FLU
A farce of guilt, soap, and unforeseen romance.

BARDO

BARDO
de Leonel Giacometto

La farsa del catarro

La farsa del catarro
Entremés moderno.