sábado, octubre 04, 2025

LA REINA DEL MAÍZ -UNA CRÍTICA POCHOCLERA- Damián Bojorque

 


 

  

LA REINA DEL MAÍZ

-UNA CRÍTICA POCHOCLERA-

Damián Bojorque

 

 

Texto premiado en el 1er ciclo de ESTRELLA FEDERAL, Buenos Aires, Argentina.

Estrenada el 12 de noviembre 2009 en el ABASTO SOCIAL CLUB de Buenos Aires, con dirección de Maruja Bustamante.

Elenco:

Ananda Bredice……….LA REINA DEL MAÍZ

Julieta Gonçalvez…..... LA MODELO

Gael Polícano Rossi…. ÉL y NOTERO DE CRÓNICA TV

 

 

La Reina del Maíz

-Una Crítica Pochoclera-

 

Nota de autor: Es aconsejable para el funcionamiento de la obra una exageración en los personajes que debe ir creciendo permanentemente hasta el desborde. Una actuación que en los primeros cuadros se podría definir como “medida” y que sobre los últimos dos cuadros se desborda. Actuar el desborde, la “mala actuación” bien actuada, actuada en serio y no así su parodia. O viceversa. En la búsqueda de una de las formas, el elenco, encontrará la manera.

 

Personajes:

La Reina

La Modelo

El Fotógrafo

Notero de Crónica TV.

 

 

 

 

I

 

Previa a un desfile de modas. Larga pasarela. Música tecno-sensual. Un Fotógrafo termina de hacer un pequeño backstage a una modelo. La modelo sale.

 

Fotógrafo: (En el final de la pasarela) ¡La próxima! (Nadie aparece) ¡Vamos chicas!... (Buscando algo en su bolso) ¿Será posible? Me toman por pelotuda ¿o qué? (Saca un listado y lo revisa) Tenía que ser ella. ¡Nació para fastidiarme la vida! ¡Cómo la odio! ¡A ella y a este mundo de mierda… artificial!... Algún día voy a poder vivir de mi arte… Yo no entiendo qué es lo que no gusta de mi trabajo (Al público) Esto, no. Esto es para catálogos, para comer… Arte es otra cosa. Miren (proyecta sobre el fondo una serie de fotografías) Díganme si no son una hermosura, ¿eh? Sino son metafísicas…Observen, califiquen, critiquen. Fíjense los contrastes, la trayectoria de la luz. Hay que estar en el momento justo y tener el ojo como para verlo. No cualquiera consigue estas imágenes. Hablan por sí solas… Algún día voy a exponer en las grandes galerías del mundo. Por ahora la muestra está en la entrada del Hospital de diagnóstico. Pueden adquirirlas a un precio de oferta. Aprovechen porque luego van a valer mucho más. (A los gritos) Top número uno, súper fashion, súper star. ¿Podrías venir a sacarte un par de fotos antes que comience el desfile? Digo, ¿no? Porque de eso trabajás.

Modelo: (Apareciendo en la otra punta de la pasarela) A mí me tratás como corresponde porque la verdad que a mí la “idronía no me va” Y si querés volver a tener el gusto de fotografiarme, ya sabés lo que debés que hacer. No te olvides que eso te da “chapa”. (Sale)

Fotógrafo: “Ironía”, ¡tonta! “La ironía no me va” (Se dirige hasta el comienzo de la pasarela hablando por lo bajo. Al llegar respira hondo y cambia su actitud totalmente. A la modelo) Divina… hermosa… mirame a los ojos que tengo algo importante que decirte… eso… perdoname, linda. Vos sabés que yo te quiero. Vos sabés que sos la número uno, la única, la súper súper súper fashion. Lo que pasa es que… (Piensa en vos alta) ¿Qué le digo? No se me ocurre nada estúpido… ¡Ah! Ya sé… lo que pasa es que me vino, ¿viste? Llegó la visita… Vos me entendés, ¿no? (Aparece la mano de la modelo con una toallita femenina) ¡Sabía que me ibas a entender, hermosa! Dale, Vamos por unas fotos.

 

II

 

Fotógrafo: (En el final de la pasarela) Cuando vos digas.

Modelo: ¡Whisqui!

Fotógrafo: ¡Eso!... Así… Sexy… ¡Muy, bueno!... ¡Divina, total!... A ver… regalame un título de revista.

Modelo: (Sin dejar de posar) Cuando estoy nerviosa me como las uñas.

Fotógrafo: ¡Excelente!... ¡Otra, por favor, otra!

Modelo: La gaseosa me hincha los pies.

Fotógrafo: Insuperable… sos genial. Qué censillo es trabajar con vos. Facilitás todo. Dominás la cámara, la luz. Sos única. No como otras modelos que mejor ni te cuento… Otro título de revista.

Modelo: No me acosté con el plantel de Chacarita.1

Fotógrafo:… Es una broma, ¿no?

Modelo: (Silencio sentencioso)… ¡Sí, tonta! Mirá si me voy a acostar con el plantel de Chacarita.

Fotógrafo: Ahhhhh!!!! ¡Menos mal!... Bueno, con las que tenemos alcanzan.

Modelo: Yo digo cuándo alcanzan.

Fotógrafo: Ok (Se posiciona) Cuando vos digas.

Modelo: ¡Whisky!... ¡Listo! Ahora alcanza (Sale)

Fotógrafo: Algún día voy a (Gesto de que la está ahorcando… se calma) a exponer en las grandes galerías del mundo (Ingresa una joven. Viste sencillamente) No podés estar acá. Toda persona ajena al lugar tiene el ingreso prohibido (La joven titubea) ¿Necesitás algo?... Estoy trabajando. Por eso dije lo que dije. Cuanto menos se me moleste, mejor.

Reina: … Vengo a sacarme unas fotos.

Fotógrafo: Pero yo no fotografío a gente normal. Por ahí hay un colega que hace foto-carné. Andá a buscarlo… por ahí debe andar. El que tiene un chaleco igual al mío, trabaja conmigo. Decile que vas de mi parte.

Reina: Pero a mí me dijeron que la busque a Mariola.

Fotógrafo: Soy yo.

Reina:… Yo voy a desfilar.

Fotógrafo: ¡Ah! Hubieses comenzado por ahí… Bueno, acercate… Parate ahí… ¿Con esa ropa tan de entre casa?

Reina: No me dijeron que me cambie.

Fotógrafo: No importa. Total éstas ni se publican, son formalidades; puro protocolo, como esas que se sacan los árbitros con los capitanes de un equipo antes de comenzar el partido de fútbol… ¿Vamos? (Reina asiente) Cuando vos digas (Silencio)… Cuando vos digas… Cuando vos digas, chiquita.

Reina: ¿A mí?

Fotógrafo: Sí. Cuando estés lista comenzamos.

Reina: Sí, ya estoy.

Fotógrafo: ¡Eso!... ¡Así!... Muy bien… Lindo… Ajam… No está mal… (Deja de fotografiar) Veamos. Ya te saqué una docena de fotografías todas iguales. Si querés hacer alguna pose diferente no hay problema (Reina intenta algo que no le sale y termina ubicándose de perfil) Podés levantarte las lolas, por ejemplo. Hacer puchero. Un dedo en la boca, qué se yo. Improvisá. Se supone que sabés hacer esto (Reina niega con la cabeza)… Ah, sos nuevita. Recién bajada de la carreta. Aunque las nuevitas usan muy bien el cuerpito para llegar acá. Bueno, no importa. Con las que tenemos alcanza…Ya estás libre y yo también. Por fin terminé. Chau (Se dirige a la salida)

Reina: No. Espere, por favor. ¿Me puede sacar una más? Necesito una más o menos linda, para una revista.

Fotógrafo: Ah, ¿vas a ser tapa de revista?

Reina: En realidad es para una nota.

Fotógrafo: Bueno. Te voy a dar una ayudita sólo porque me lo pediste de buena manera; algo a lo que no estoy muy acostumbrada en este lugar… Ponete, ahí… a ver (le desabrocha un poco la blusa, la endereza, le levanta la pollera por encima de las rodillas y hace que la sostenga. La deja lo más sexy dentro de lo posible) Quedate así. Ni te muevas (Mientras calcula la luz) ¿Para qué revista es la nota?

Reina: Para “Sembrando Federal2

Fotógrafo: ¿En serio?

Reina: (Con cierto grado de orgullo) Yo soy la Reina del Maíz.

Fotógrafo: (Comienza a reír sin límites. Luego se da cuenta que es verdad y se calma) Perdón. Pensé que me hiciste una broma… Bueno, ¡¿a ver?! (Flash) Listo. Ésta te va a servir. Después te la paso. Tengo tus datos en mi lista.

Reina: Gracias (La saluda con dos besos y sale. El Fotógrafo queda tocándose la mejilla)

 

III

 

Camarín. Ingresa la modelo. Se le nota un pronunciado peinado. Se la ve algo enojada. Va directo al espejo y se mira el peinado que le terminan de hacer.

 

Modelo: ¡NADA!.. ¡¿Cuántas veces tengo que decirles que no quiero que esa mariqueta me toque el pelo?!... ¡No sabe!... ¡Pero mirá lo que me hizo!... ¡Un asco!... No está tan mal… Pero no me gusta... ¡Esto! ¡¿Qué es esto?!... ¡¿Qué es esta flor ridícula de mal gusto que me puso en la cabeza?!... Y no entiende mi cabello… Hacen todo para que una se angustie. Para que me vaya mal… No soportan verme feliz (Mira el camarín y ve que hay otra silla. Ve que todo el camarín está acondicionado para dos personas) ¡¿Me están tomando el pelo?!... Todo el mundo sabe que no comparto camarín con nadie. Ni si fuera la Reina de Inglaterra. ¡No puedo creer! Hoy definitivamente no es mi día… mejor voy a tomar aire profundo y hacer de cuenta que todo está bien. Que no pasó nada porque voy a terminar matando a alguien (Comienza a contar hasta diez)

 

Ingresa la reina del Maíz

 

Modelo: No necesito nada (Reina titubea, luego se sienta)

Modelo: (Con la ternura estúpida y artificialmente construida que caracteriza a una modelo frente a una persona discapacitada) ¡Ah! Debe ser sorda, pobre… ¡Shi, shi! (Gesticula exageradamente) No necesito nada.

Reina: Bueno.

Modelo: ¡Ah! O sea que vos me escuchás cuando te hablo.

Reina: Sí.

Modelo: ¡¿Y en qué idioma hablo yo, entonces?!

Reina: ¿En castellano?

Modelo: ¡Ah! Por eso no me entendés… Hablo en argentino. Igual voy a hacer un esfuerzo sobre humano para que me entiendas.

Reina: Yo te entiendo.

Modelo: ¡Ah! ¡Sos doslingüe!

Reina: ¿Bilingüe?

Modelo: ¡Es lo mismo, ¿sabés?! Y si entendés mi lingüe, no entiendo por qué todavía estás acá, porque te dije que no necesito nada… Así que andate.

Reina: Pero si…

Modelo: Andate.

Reina: Me dijeron que…

Modelo: No podés estar acá. Éste es mi lugar (Le agarra una especie de histeria y llanto) Ésta es mi casa. Éstas son mis cosas. No podés venir a meterte así y robarme la vida… andate, andate te dije. Salí de acá. ¡Seguridad! ¡Hay una intrusa en mi camarín! (Reina huye asustada)

 

IV

 

Confesiones de una Top

 

Modelo: (Al público) ¡NADA! Por fin en paz… Por fin estoy sola y nada, voy a poder descansar de esas bestias… Esto de tolerar a gente (no le sale la palabra)… a gente inca… no de raza inca… sino… inca… incapaz, eso quería decir. Gente incapaz. Que capaz que sabe pero que no tiene el tacto… Y nada. Gente que no es rubia. Falsas rubias. De eso acá está lleno. O sos rubia o sos morocha. Se nace así o no se nace. Hay cosas que no se pueden ocultar. Las coloradas pecosas mucho no funcionan… Y todas esas bestialidades, nada, me producen un grado estresante de estrés. Me ponen histérica… Y no es que yo sea histérica o mala gente y digo estas cosas porque sí. No, las digo porque sé. Desde chiquita vivo mamando el mundo del modelaje. Desde que soy así. Mi mamá era una modelo divina. Mi papá un modelo súper, super divo y nada… qué casualidad, yo soy re-divina. No podía ser de otra manera… Pero no es esto lo que quería decirles. Lo que quiero decir es que desde que era bebé, ya hacía fotografías para revistas súper importantes con mamá, publicidades de pañales etc, etc.. Desde que estaba en el (no le sale la palabra)… en el vientri… vientrículo, no no… en la uretra… tampoco… bueno ustedes saben, acá (señalando) detrás de las abdominales. Después siguieron las fotos del nacimiento. A mamá la odio por eso. ¿Cómo se le ocurre semejante disparate? Publicar fotos justo en el momento que estoy saliendo. Re poco fotogénico. Mamá toda hinchada y yo estoy toda peluda y ensangrentada. Un asco. Ya sé que es natural, pero es un asco igual.

Lo que les quiero decir es que nada… que nací en éste mundo y para éste mundo. No sé si existe algo afuera de esto… ¿Existe?... tampoco me importa, no tengo tiempo de conocerlo, me paso la vida de revistas en revistas, de viajes en viajes, de playas en playas, de nada en nada, pasarelas, eventos, amores pasajeros, amores inventados y qué se yo… me canso, me estreso, me desplomo. Una termina, nada… muerta de tanto andar de acá para allá.

También tengo un hermano y también divino. No podía ser de otra manera si es mi hermano. En este momento está prófugo. ¡Ay! Se me escapó, que tarada… Bue, nada, ahora ya se escapó. Lo escapado, escapado está. Les voy a contar a ustedes porque ustedes son mi gente, pero ustedes no lo anden desparramando por ahí como esas modelos tontas que tienen la lengua más rápida que el cerebro. ¿Si?... ¿Estamos de acuerdo?... Bue… Mi hermano también incursionó en el modelaje, pero no le fue muy bien, no porque no sea lindo, ni alto, ni talentoso… (irónica) si Iván De Pineda3 llegó a la sima… sino porque él es medio inteligente y eso acá no alcanza; entonces nada, se hizo narcotraficante. No sé en qué momento ni cómo conoció la droga porque en nuestro ambiente eso no hay… (Jura sobre los labios con el pincel de maquillaje) Bue, lo importante es que él no se droga. Gracias a Dios, él la vende. Por eso aprovechando que ya conocía la movida de la moda y todo su entramado, se hacía pasar por agente. Nada que ver con el Agente 86 o James Bond. Lo explico para que quede claro. Sino que se hacía pasar por representante. Decía que tenía una agencia de modelos, elegía un par de chicas que no entendían nada, pobres, y las engañaba diciendo que las iba a llevar a fotografiar a Venecia, Roma, lugar que nunca en sus tristes y estúpidas vidas iban a conocer. En realidad el engaño no estaba ahí, porque sí las llevaba a Europa pero les ponía unos buenos kilos de “merca” en sus valijas. Si pasaban las aduanas, nada, se llevaba a cabo el negocio, pero si no pasaban, las que quedaban “encanutadas” eran las chicas. Por eso ahora está prófugo, por esas dos modelitos estúpidas que se comieron un año y pico de prisión en España por agarrarlas con 18 kilos de cocaína en el aeropuerto… Esas dos, la Belén Tellez y la Jésica Almada4 (Ofendidísima) y dicen que ellas no tienen nada que ver, que las valijas no eran de ellas. Sí que eran de ellas. Lo acusan a mi hermanito, pobre… Quién sabe dónde estará. Lo extraño tanto. Deberían estar agradecidas esas dos gatos que si no fuera por mi hermano, nada, no las conocería ni el loro. Ahora se andan paseando por todos los programitas de televisión y hasta bailan por un sueño5… Nada, no lo puedo creer. El mundo da para cualquier cosa.

 

 

V

 

Camarín. La modelo está parada en una balanza de baño.

 

Modelo: ¡Soy una idiota! ¡¿Cómo me puede estar pasando esto?! ¡Veinte gramos de más! ¡Eso habrán sido las tostadas de hace un rato! (Escucha que alguien viene. Esconde la balanza y comienza a bailar estúpidamente para disimular. Ingresa el Fotógrafo que trae del brazo a Reina.

Fotógrafo: Tengo una noticia para vos.

Modelo: ¿Cuál?

Fotógrafo: Reina comparte su camarín con vos. Órdenes del Manager.

Modelo: ¡¿Qué?!

Fotógrafo: La van a pasar bomba… Ordenes son órdenes.

Modelo: Está bien. Pero sólo por hoy y porque yo quiero (A Reina) Sentate, linda (A Fotógrafo) Y que quede claro algo. YO comparto MI camarín con ÉSTA.

Fotógrafo: Antes que me vaya. Necesito una fotografías de las dos juntas como verdadera amigas. Van a ser las joyas del desfile. (La Modelo se ubica adelante de Reina e intenta taparla todo el tiempo. Entre pose y pose, flash y flash, intenta asfixiar a Reina) A ver… título de revista.

Modelo: Trabajar conmigo es genial. Se aprende mucho, ¿no, Reina? (A Fotógrafo) Bueno, con eso alcanza.

Fotógrafo: Gracias, chicas… (A Modelo) También ordenaron que la trates bien (Sale)

Modelo: Te sentás ahí. Te portás bién y no me dirijas la palabra. Si podés seguir estas órdenes no vamos a tener ningún tipo de problemas.

 

Largo silencio. Reina ojea una revista y espía de reojo a la Modelo, ésta la sentencia con una mirada firme… Silencio. Cada una en lo suyo. Se maquillan… Ingresa el Fotógrafo con un ramo de rosas.

 

Modelo: ¡Ah! Ya comenzaron a llegarme flores.

Fotógrafo: No son para vos. Son para vos, Reina. (Se las entrega. Le acaricia el cabello. Sale)

Reina: ¿Te gustan?

Modelo: Mmmm… Son pocas.

Reina: Lo que vale es la intención, ¿no? Te leo lo que dice la tarjeta (La Modelo se da vuelta ignorándola. Sigue en lo suyo. Reina deja el ramo en su butaca)

 

VI

 

Confesiones de una pueblerina

 

Reina: (Al Público. Un poco tímida. Luego se irá soltando) No se imaginan lo contenta que estoy de estar acá y lo orgullosa de mí misma. Porque no fue nada fácil pasar por todo lo que tuve que pasar. Ustedes ni se imaginan. Es arduo el camino a recorrer para llegar a ser quien soy… María Laura Acuña, la Reina del Maíz.

Tuve que competir con un montón de participantes. Una más linda que la otra… Éramos seis. Seis conmigo. Todas chicas del pueblo menos una que es del pueblo vecino. A unos kilómetros siguiendo para el norte por la catorce. Yo nací en Villa Pisingallo, un pueblito agricultor al nordeste argentino y ahí mismo se hace la competencia… Fue una elección muy difícil, dijo el jurado. Y habrá sido nomás. Les costó decidirse. Tardaron. Se tomaron su tiempo. Les cuento. Primero hay que anotarse como en cualquier concurso. Y después participar. El jurado estaba formado por tres integrantes muy capacitados en el tema: el Presidente de la comuna, el Presidente de la sociedad de agricultores y el Presidente de la carne vacuna… La gente cree que es sencillo ser la Reina del Maíz. Pero no. Se cree que con postularse, hacer una entrevista, contar las cositas que hacés en tus ratos libres, lo que estudias, tus anhelos, qué sé yo… se creen que con eso alcanza y no es así. ¡Ojolá fuera así! Hay que saber hacer muchísimas cosas con el maíz. Por ejemplo la mazamorra. La mazamorra es un postre criollo tradicional que se prepara de distintas maneras. Yo les voy explicar rapidito una receta de mazamorra argentina que se prepara con maíz, leche y se saboriza con vainilla. Acá les va. Ingredientes: Un litro de leche. Dos litros de agua. Medio kilo de maíz blanco pisado. 200 gramos de azúcar y esencia de vainilla a gusto. Algunos reemplazan la vainilla por clavo de olor. Queda muy rico también… Preparación. Primero. La noche anterior a la preparación de la mazamorra hay que poner el maíz en remojo, en agua. Segundo. Al otro día hay que hervir a fuego lento el maíz con el agua misma del remojo hasta que se ablande. Hay que tener mucha paciencia con esto porque este paso puede llevar su tiempo. Tercero. Cuando el maíz esté tierno hay que colarlo y dejarlo enfriar. Este no es muy complicado. Cuarto. Hervir la leche con el azúcar y la vainilla. Por último, agregar el maíz a la leche y cocinar durante quince minutitos revolviendo permanentemente para que no se pegue el maíz en el fondo de la preparación porque el maíz tiende a irse para abajo… Y listo. Después hay que dejarlo enfriar y ya tenemos el postre criollo… También hay que saber hacer otras cosas… como la polenta, con salsa, con queso, mixta, y por grumos te descuentan puntos. Tenés que saber hacer sopa paraguaya que es como una torta de maíz que se hace al horno con cebolla y queso y otros condimentos. Y tenés que saber hacer “pipoca”. Esa instancia es re difícil. El jurado le da a cada concursante la misma cantidad de maíz y la concursante que quema menos pipoca gana esa instancia y la que quema demasiado ahí no más, sin ningún tipo de pudor, frente a toda la gente, el jurado la descalifica… En el norte, en Villa Pisingallo, al pochocho y o barra pororó, le decimos pipoca. Después también hay una instancia de velocidad en el que se controla quién pela un choclo más rápido. Hay que sacar todas las hojas y la barba sin hacer mucho enchastre y por diente de choclo caído al suelo también te descuentan puntos…

¡Ay! Me estaba acordando. Estaba todo el pueblo en la fiesta… Mi maestra de la escuelita estaba tan orgullosa de mí… porque ella fue la primera reina del maíz. (Con cierta nostalgia) Nos enseñaba en un ranchito. No importaba el frío, el calor. Venía de otro pueblo a caballo para darnos clases. Maestra rural, che. ¡Esas son maestras!... Después vinieron otras reinas, que todas fueron sus alumnas porque hay una sola escuela en el pueblo y nos conocemos todos… En ese sentido el concurso es un poco machista porque los jurados son sólo hombres y a mi maestra nunca la tuvieron en cuenta para formar parte del jurado. ¿Y qué otra persona es más indicada que ella para ser jurado? Nadie. Sería una excelente jurado… Estoy repitiendo mucho la palabra jurado, ¿no?... Eso también tenía en cuenta el jurado. El modo discursivo, la pronunciación, la modulación. En todo se fijaban, che. Hasta en cómo hablaba una.

Había una expectativa enorme por quién iba a ser la reina de este año. Y ahora el resto de las chicas me tienen una envidia enorme. Lo que pasa es que todo el pueblo habla de mí; los chicos me regalan flores, me llegan regalos a casa. Los otros días me levanté y alguien había dejado una yegua de raza pura frente a nuestra casa con una montura hermosa que tenía labrado en al costado mi nombre. Para la reina más hermosa, decía. Habrá sido algún estanciero. Alguien con plata. Papá se puso como loco. Se negaba. No quería saber absolutamente nada con la yegua. La estaba por dejar suelta. Hasta dijo que la iba a vender para salame. Pero mamá lo convenció, gracias a Dios. Así que tenemos la yegua en casa y a veces salgo a galopar. Más de una vez salí a galopar con este atuendo. Con la corana y el bastón. Me hace sentir una verdadera reina… También me llegan cartas anónimas; hermosos poemas… y si, se entiende que me envidien… Encima, ahora, que comencé a viajar para representar a mi pueblo y promocionar la fiesta del maíz que está re paqueta… Tiene que venir… (Acordándose) ¡Eso es lo que venía a hacer! ¡Promocionar!... Es el 5 de Febrero en Villa Pisingallo. Ruta catorce, kilómetro 490. Es toda una mega fiesta hermosa en la única plaza del pueblo. Todo es a la canasta y no se cobra entrada. ¡Vení a vivir la fiesta de maíz! Y este año el cierre va a estar a cargo del grupo Los Palmera6. Los espero… Para eso estaba acá (Ríe) ¡Qué tonta! Pasa que estoy súper contenta. Este es mi primer desfile. Es súper importante para mí.. Es una oportunidad única, porque siempre quise ser modelo. Así que voy a hacer todo lo que me aconsejen.

 

VII

 

Camarín. Modelo & Reina.

 

Modelo: Te dije que no me hables (Reina la mira desconcertada. Silencio. Cada una en lo suyo) Si no escuché mal, el tarado del Fotógrafo te llamó Reina. ¿Te llamás Reina?

Reina: No, mi nombre es…

Modelo: (Interrumpiéndola) Menos mal que no te llamás así. Porque me fascinó tu apodo. Es más, lo voy a comenzar a usar para mí. Desde hoy va a ser mi nombre artístico. REINA… Además combina con todo, como el negro, Sexy Reina, Reina Glamour, Divina Reina, Reina del mar, Reina del desierto, Reina de acá, Reina de allá. ¡Todos me adoran!... Y decime, ¿Por qué te dicen Reina?

Reina: (Orgullosa) Porque soy la Reina del Maíz.

Modelo: (Ríe exageradamente, se calma) Entonces, dejá no más. Es tuyo el apodo (Vuelve a reír) Te prometo que no es a propósito. Me sale nomás… (Silencio) ¿Por qué estás acá?

Reina: Vos sos la que hizo la última tapa de la revista…

Modelo: (Interrumpiéndola) Sí, soy.

Reina: No puedo creer que me hayan puesto en tu camarín.

Modelo: Yo tampoco lo puedo creer… ¿Por qué estás acá?

Reina: Porque voy a desfilar.

Modelo: Ya sé que vas a desfilar. Esto es un desfile. Estás en un camarín y te estás maquillando. Lo que quiero saber es por qué estás acá.

Reina: Porque quiero ser modelo.

Modelo: Nunca vas a ser una barbie. Además, seguro que nunca tuviste la mansión de la barbie, ni el auto de la barbie y menos un novio como Kent.

Reina: Pero yo no quiero ser una barbie. Mi deseo es ser modelo.

Modelo: (Mirándola de arriba hacia abajo) ¿Modelo de?

Reina: De pasarela. Y ni siquiera me interesa ser muy famosa… bueno, con un poquito me alcanza… ¿Me ayudarías?... dale. Por favor.

Modelo: (Con un brillo siniestro en los ojos) Con una condición.

Reina: Lo que vos quieras.

Modelo: Jamás te acerques a mi novio.

Reina: Te lo prometo.

Modelo: ¿Y si te preguntan quién es la mejor? ¿Qué vas a decir?

Reina: ¡Vos!

Modelo: ¡Bien!... Y otra cosa.

Reina: Lo que sea.

Modelo: Si alguien te pregunta si me acosté con el plantel de chacarita, le decís que no.

Reina: Bueno.

Modelo: ¡Ah! Me olvidaba.

Reina: ¿Sí…?

Modelo: …Ya me olvidé. Bueno, podemos comenzar. Vení. Acercate. Parate acá. Separá las piernas. Levantá lo brazos (Comienza a tomarle las medidas de la cintura, la espalda, brazos, busto, cabeza, cola) Estás hecha mierda, mamita. ¿Cuántos años tenés?

Reina: 17 para 18.

Modelo: ¡Dios mío! ¿Qué va a ser cuando tengas 27?... No te preocupes. Vamos a ocuparnos antes de que te llegue la decadencia.

Reina: (Festejando) ¡Sí! ¡Bien!

Modelo: Bueno, medís un metro setenta. Algo petisa pero con tacos disimulás. Sos de contextura mediana por lo tanto tu peso ideal es de 62kg. Mirá lo que traje para vos (Busca en un rincón y vuelve y vuelve con la balanza de baño) Subite.

Reina: (Sorprendida) ¡Justo! 62kg

Modelo: Sí, justo. Pero ese peso es para las personas comunes. Una modelo con tu medida y contextura debe pesar 42 kg.

Reina: ¿42?

Modelo: ¿Quién es la que sabe de esto?... Así que callate.

Reina: Está bien.

Modelo: O sea, que tenés que adelgazar (Saca cálculos con los dedos)

Reina: 20kg.

Modelo: No. 18

Reina: 20. 2 menos 2, cero. 6 menos 4, 2… 20 kg.

Modelo: Si yo había dicho 20. No sé por qué me corregís… Bueno, no te aflijas. No te pongas así. La vida de una modelo es muy sacrificada. Mantener este cuerpo no es fácil.

Reina: ¿O sea, que voy a tener que abandonar mis seis comidas diarias?

Modelo: (Sorprendida) ¡¿Seis?! ¡Dios mío! Con razón estás hecha mierda. Desde ahora van a ser dos. Desayuno y merienda. Y cuando te de hambre tomá agua. Todo el día, agua. Llenate de agua. Empachate de agua. Si querés podés comenzar el régimen conmigo. Ahora estamos en la hora justa de la merienda (Silencio) ¿Querés ser modelo o no?

Reina: Está bien.

Modelo: Así se habla mi valiente. (Saca una pastillita de menta y se lo da. Ella se come otro)

Reina: ¿Esto? Pero con esto me voy a morir de hambre.

Modelo: Sacrificio, querida. Metételo en la boquita (Reina come la pastilla) Eso. Así. ¿Viste, qué rico?... A ver, pesate de nuevo.

Reina: (Sorprendida) 58.

Modelo: ¡¡Viste que está funcionando!! (Se abrazan. Festejan)

Reina: Sos un genio.

Modelo: Pero esto recién comienza. Hay que seguir… Ahora vamos a hacer un poco de ejercicios.

Reina: Pero no puedo hacer ejercicios así de la nada. Estuve todo el día acá estoy muerta de hambre. No comí nada.

Modelo: Sí, se puede, querida. Todas las modelos lo hacen… Parate ahí y vamos con los ejercicios que nos enseñaron en la primaria. Y uno y dos… (Cambian de ejercicio un par de veces)

Reina: (Casi moribunda) ¡AH! ¡Listo! ¡No doy más! Me voy a desmayar.

Modelo: Abra la boquita. (Le da una pastillita) Algo dulce para la presión… Vamos a la balanza a ver en cuanto estamos que hay que dejarte una pinturita para el desfile y ya falta poquito.

Reina: (En la balanza) ¡54! ¡No lo puedo creer! (Festejan)

Modelo: Increíble. No sé si fueron los ejercicios o las pastillas.

Reina: Creo que fue el hambre… Tengo sueño. Estoy muy cansada. Voy a dormir un ratito (Intenta salir pero La Modelo la trae de los brazos)

Modelo: Ni se te ocurra. (La sacude un poco) ¡Energía!... ¡Energía dije! (Le da un par de cachetazos)

Reina: Tengo hambre.

Modelo: No pienses en eso. Pensá en otra cosa. Cerrá los ojos. Haceme caso. Eso. Relajate. Pensá en el mar.

Reina: No conozco el mar.

Modelo: Pensá en el río. Eso sí conocés, ¿verdad? (Reina asiente) Pensá en el agua del río toda marrón y contaminada donde flotan los residuos cloacales. Pensá en la playa del río llena de barro, de botellas rotas, de bolsas, anzuelos y caños oxidados. Pensá en los pescados muertos sobre el barro de la playa y en ese olor nauseabundo que impregna toda la ropa.

Reina: No, que me dan ganas de vomitar (Se contiene)

Modelo: ¡Eso mismo! Esa es la última lección que te voy a dar. El último ejercicio.

Reina: ¿Cuál?

Modelo: Vomitar.

Reina: ¡¿Pero cómo voy a vomitar?!

Modelo: Con los deditos. Es la forma más rápida de adelgazar y apurate que te queda sólo dos minutos para tu primer desfile (Le alcanza un tacho de basura) ¡Dale! ¡Así no! Usá el índice y el mayor. ¡Hasta el fondo, querida! (Reina vomita) ¡Eso! Ahora pesate.

Reina: 50kg. ¡¡¡Sí!!!

Modelo: Otra vez (La siguiente secuencia de vómitos y balanza es vertiginosamente rápida y durante esta Reina se va debilitando)

Reina: ¡¡48!!

Modelo: Otra vez (Reina vomita)

Reina: ¡47!

Modelo: Otra vez.

Reina: (Media moribunda pero con felicidad) ¡¡46!!

Modelo: Otra vez.

Reina: ¡¡44!!... No doy más.

Modelo: Una más y no te jodo más.

Reina: No tengo más nada para vomitar.

Modelo: Siempre hay bilis. Dale que ya tenés que desfilar. Estás quedando diez puntos (Reina vomita. Se pesa) ¡Eso! ¡¡42!!... ponete la corona. Dejá que te arregle un poco. ¿Dónde está el bastón?.. Acá. Tomá. Y también el ramo de flores. ¡Ánimo! ¡Dale, dale! ¡Comete la pasarela, querida!

Se escucha la voz en off de un locutor: ¡Y con ustedes la Reina del Maíz! (La Modelo empuja a la reina a la pasarela. Ella desfila bamboleándose y cae muerta)

 

VIII

 

Parodia melodramática con final trágicómico teatral. Reina yace en la pasarela. Los medios de comunicación se enteran primero. Los amigos siempre están. La educación comienza en la casa.

 

Notero de Crónica TV7: ¡Úuuuuultimo momento! Una joven modelo acaba de morir mientras desfilaba…

Modelo: ¡Stop! (Lloriqueando) ¡Eso es mentira!... (Natural) No era una modelo. Era la Reina de no sé qué cereal.

Notero de Crónica TV: ¡Úuuuuultimo momento! ¡Se hizo pororó! Reina del Maíz muere en la Pasarela. Según han confirmado fuentes del hotel donde se celebró el evento, la Reina del Maíz, de 17 añitos, cayó como tarta de choclo mientras desfilaba. Los médicos que la atendieron diagnosticaron paro cardio-respiratorio, desnutrición, garganta irritada y dedos amarillentos. Declara una colega…

Modelo: Fue una tragedia y estamos destrozados. Era una muy buena compañera, participaba muy seguido en los desfiles más importantes. Todas la queríamos.

Notero de Crónica TV: Informó, Crónica TV. Y ahora continuamos con nuestros queridos amigos Carozo y Narizota.

Modelo: (Se acerca al cuerpo de Reina y encarna exagerada y cómicamente el cuerpo sufrido de una madre que acaba de perder a su hija sobre la pasarela) ¡Por qué mi vida! ¡Por qué te tuvo que pasar esto, mi chiquitita! Vos que eras tan saludable. Todo por culpa de alcanzar ese estúpido sueño que tenías. Nunca me quisiste escuchar (Dándole un golpe) ¡Testaruda! (Le acomoda las manos. La ubica como a un cuerpo en un cajón. Le baja los párpados) Pero vos no tuviste la culpa mi chiquitita. Vos fuiste una víctima, nada más. Víctima de las imágenes mediáticas y de esos diseñadores de mierda… Yo no me di cuenta antes sino te hubiera ayudado, hijita. Y ese diseñador que vos tenías… cobarde. Te obligó a adelgazar como loca… ¿sabés por qué? Porque vestir un esqueleto es más fácil. Le ponés un trapo encima y listo. Pero vestir una mujer sana, con esas curvas que vos tenías es muy difícil… ¡¿Por qué te pasó esto, mi hijita querida?!

Reina: (Levantándose) Perdón, tengo que decir algo.

Modelo: (A público) ¡Ay, ya se está recuperando! (A Reina) ¡Quedate quietita que ya vienen los médicos! (A la Reina) ¿¡Qué hacés?! ¡El público tiene que pensar que estás muerta!

Reina: Vos creés que el público es idiota. Jamás podrías interpretar a la madre de la Reina. No te da el fisic du rol.

Modelo: Actuá, estúpida.

Reina: Mi mamá está ahí, en la tercera fila. Vino a verme.

Modelo: (A público) ¡Ay, está desvariando un poco!

Reina: ¡Mamá! ¿Ves? ¡Al fin soy flaca como vos! ¡Y no tuve que hacer tantas dietas y menos internarme en un gimnasio!

Modelo: ¡¿Qué hacés?!

Reina: (A la madre) Ahora tu grupito de amigas solteronas y divorciadas que se la dan de pendejas no van a poder burlarse de mí y no vas a tener que pasar vergüenza por mi culpa.

Modelo: ¡Basta! (Intenta taparle la boca)

Reina: Y vamos a poder salir a pasear juntas… y los chicos y los viejos babosos también se van a fijar en mí.

Modelo: ¡Calmate un poco que no es el lugar indicado para hablar de esto! (Le hace una traba en los brazos)

Reina: (Ya emocionalmente desequilibrada) Y tal vez hasta consiga un novio que me desee y no te mire el culo cuando te paseas por el comedor haciéndote la pendeja con esa sonrisita estúpida que se te dibuja en la cara cuando está él y te ponés ese shortcito corto que se te ve media nalga… y seguramente voy a ser feliz… y ni vos, ni nadie… (La modelo se desvanece y cae muerta)

Modelo: Por problemas de fuerza mayor les informo que el desfile de modas se suspende hasta próximo aviso. Disculpen las molestias.

Apagón

 

1 Club Atlético Chacarita Juniors de Buenos Aires, Argentina

2 Programa de tv, dedicado al campo.

3 Modelo argentino

4 Modelos argentinas detenidas en Barcelona, España, en el 2006 acusadas de narcotráfico. Absueltas por la justicia un año después por considerar que no estuvo suficientemente acreditado que ellas estuvieran al tanto de que en sus valijas había cocaína. Su representante fue condenado a 11 años de prisión y a una multa de 2 millones de euros.

5 Referencia al programa “Bailando por un sueño” conducido por Marcelo Tinelli. Argentina.

6 Grupo musical de cumbia de la ciudad de Santa Fe, Argentina.

 

7 Canal de noticias de formato amarillista. 

 

PIOJOS - de Damián Bojorque- SANTA FE. ARGENTINA.

Piojos

de Damian Bojorque: en escena el autor y Silvia Debona.























PIOJOS





Elenco:
RAÚL: Damián Bojorque.
DOCTORA: Silvia Debona.


Reseña de la obra:

El grupo teatral Andamio Contiguo presenta la obra “Piojos”, de Damián Bojorque, con direccion gral de Cecilia Mazzetti y Ruben von der Thüsen. Actúan Silvia Debona y Damian Bojorke.



El Andamio sostenido
El grupo teatral santafesino Andamio Contiguo estrena este domingo un nuevo espectáculo que se integra a las artes escénicas. Presentarán "Piojos", de Damián Bojorque, "una mirada joven, íntima y personal sobre las desgracias de la última dictadura. El proceso de creación duró aproximadamente dos años y este domingo se verán los resultados en el Foro Cultural Universitario.

Andamio Contiguo estrena este domingo una nueva propuesta para las artes escénicas de la ciudad. Presentan, según sostienen, un nuevo "boomerang". "Le llamamos así a una modalidad que inauguramos hace unos años: proyectos que surgen a raíz de una propuesta hecha al grupo, no desde su interior. Las tres experiencias las motorizaron artistas jóvenes, y eso nos entusiasma mucho". Caber recordar entonces que Marisa Ramírez fue la promotora de "Julia", Mariana Mathier hizo llegar "Dos mujeres" y ahora es el turno de Damián Bojorque con "Piojos". La novedad con respecto a las ediciones anteriores es que se trata de un texto del mismo Damián, un egresado de la Escuela Provincial de Teatro. "Siempre es motivo de celebración -reflexionan- la aparición de un nuevo dramaturgo, refuerza y renueva la fuerte tradición de "textos propios' que tenemos en la región".

Damián ha tenido -continúan los integrantes de Andamio Contiguo- una "mirada joven, íntima y personal sobre las desgracias de la última dictadura. El proceso de trabajo aproximadamente dos años fue muy peculiar porque, por mil motivos distintos, los miembros de Andamio fuimos pasando por su dirección. Así que en una especie de "sedimentación artística' termina siendo una puesta escénica que tiene un poco (o mucho), de todos nosotros".

"Pero no se debe exclusivamente al proceso de trabajo, en realidad es el texto disparador de Damián el que nos da esa oportunidad, porque aunque utiliza un estilo sutil y ambiguo habla de manera explícita sobre nuestras obsesiones. Realmente funciona a la perfección la idea de "boomerang', es lo primero que nos vuelve en este caso".

Rememoran entonces que desde "Prosumo", pasando por "Domingo Furioso", "Plato Fuerte", hasta "Paul Vater", "en nuestras obras han estado siempre presentes los terribles mecanismos de control, poder social y exterminio, pero quizás por pudor o por sentirnos implicados nunca habíamos hablado de manera tan directa sobre el horror argentino. La mayoría de nosotros ronda una generación que pasó su adolescencia entre el mundial 78 y Malvinas, estamos marcados, construidos en un dolor develado prematuramente, es algo que nos acompañará siempre. Quisiéramos que las cosas hubiesen sido de otra forma, que todo fuese un muy mal sueño. "Piojos' elige hacer una metáfora con aquello que nunca debió habernos sucedido, eso que cada uno sabe y decide asumir o dejar abandonado en el olvido. Nosotros decidimos no olvidar".



Los protagonistas

 
Damián Bojorque y Silvia Debona

En este nuevo montaje actúan Damián Bojorque y Silvia Debona, con espacio escénico de Debona; banda sonora de Norma Cabrera; supervisión corporal, vestuario y maquillaje de Cecilia Mazzetti y operación técnica de Daniela Arnaudo, Cabrera y Rubén von der Thüsen. La puesta en escena es de Cabrera, Debona, Mazzetti y von der Thüsen, con dirección general de los dos últimos mencionados.

En definitiva, ¿qué es "Piojos"? Para sus hacedores, "la impredecible relación de dos seres que, por distintas razones y bajo distintas condiciones de poder, están obligados a comparecer el uno ante el otro en uno de los momentos más dolorosos de nuestra Historia. En una pequeña celda, él espera. Ella lo visita cada día y en un lugar de relativo privilegio, también espera. Y los anhelos de ambos coinciden en enrarecidos puntos de contacto".

El miedo, la locura, los estados alterados, el cuerpo degradado; la delgada línea entre lo que es y lo que no es, y la vida, siempre, más allá de los muros, más acá de la muerte. "Piojos", reflexionan finalmente los integrantes de este ya emblemático grupo de la escena santafesina "nos cuenta del barro de la miseria humana, del cual sólo podremos salir aferrándonos a nuestra devaluada capacidad de amar". 

DAMIAN BOJORQUE


 PIOJOS

I

Una pecera en el centro del encierro con un pez de color anaranjado. Atrás, casi camuflado en el fondo, Raúl; lleva puesto un chaleco de fuerzas -sin sujetar- un borceguí en el pie izquierdo y descalzo el pie derecho. Tiene la barba algo larga y desarreglada al igual que su cabello. Flaco, de aspecto demacrado. De a poco se acerca a la pecera. Una lámpara que se balancea débilmente los ilumina. En el piso y en su chaleco hay rastros de sangre.

RAÚL: ¿Por qué nadás? ¿Porque sos un pez? ¿Porque alguien lo dijo? ¿Y porque alguien lo dijo yo lo debo repetir? ¿Las cosas tienen que ser como el jefe de turno lo quiere? ¡No! Para mí, flotás. Como los pájaros. Levitás en las aguas... en las más turbias y en las más claras.
Es triste lo tuyo. Estás ahí encerrado en tu jaulita... que no es tuya, ¿verdad? Estás sólo. Vas de un lado para el otro dando vueltas y flotando intentando comprender... Yo podría darte eso que vos tanto añorás. Esa libertad que pocos conocen. Yo podría darte a luz. (Coloca la pecera en su panza y la acaricia como una madre. Canta una canción de cuna)

Ya se cayó el arbolito
donde dormía el pavo real.
Ahora duerme en el suelo.
Como cualquier animal.

¡Ey!... Una patadita muy fuerte para tu tamaño... pero yo no quiero un futbolista. Estoy en víspera de una nena hermosa, hermosa, hermosa como la madre. Que sea inteligente, honrada, discreta y que juegue a hacer de novio a las escondidas. Que nadie sepa de su amor y su romance hasta estar segura de que son el uno para el otro. Y hasta estar seguro de que algo bueno hay para nosotros.
Te ves tan linda ahí adentro. Aparentás de tres semanas. Estás ansiosa, ¿no? Pero no te pongas así, los meses pasan rápido… y además hay que hacer otros estudios para darte a luz. (Consciente de su realidad. Al pez) ¡Por supuesto que no te puedo ayudar! ¡Estoy acá encerrado! ¡¿Cuánto tiempo llevo en esta locura?! ¡¿Acaso nadie me busca?!... Parece que no le importo a nadie. Esconden la cabeza como el avestruz… ¡Cobardes! ¡Sos una mocosa mal educada! ¡¿No te enseñaron a respetar a tus mayores?!
(Mece la pecera en sus brazos) Se lo tenemos que hacer saber a Raúl. No sirve de nada seguir escondiéndote, en algún momento vas a dar el golpe. ¡No digas estupideces! ¡Jamás pensé en el aborto!... ¿Se lo tomará bien?... Se va a poner loco de contento (La débil lámpara parpadea. Raúl se inquieta. La luz se muere)

II

Silencio y oscuridad. Una puerta al fondo se abre dejando ver el retrato de Jorge Rafael Videla Presidente. Ingresa una doctora. Trae puesto un delantal; en su pie derecho un borceguí y en el izquierdo un zapato blanco. De su cuello cuelga un estetoscopio. Cierra la puerta. La luz de la lámpara comienza a parpadear... se restituye. Raúl está con el chaleco de fuerzas sujetado rascándose la cabeza contra el suelo. La pecera ha desaparecido.

DOCTORA: ¿Qué hacés, Raúl?
RAÚL: (Con una mezcla de alivio y alegría) ¡Hola, seño! ¿Cómo está?
DOCTORA: Bien. ¿Vos?
RAÚL: Me pica la cabeza. ¿Me rasca un poquito?
DOCTORA: ¿Dónde te rasco?
RAÚL: Por toda la cabeza, Seño.
DOCTORA: (Suavemente determinante) ¡Doctora, Raúl! ¡Soy tu Doctora!
RAÚL: ... Por toda la cabeza. (La doctora comienza a rascar. Raúl, con satisfacción) ¡Eso! ¡Ahí! Cerca de la oreja. ¡Así! ¡Qué lindo!... ¿Por qué la visita?
DOCTORA: Rutina. Como todos los días.
RAÚL: Sí, ya sé. Cuando escucho que la jaula de al lado se cierra, al ratito la tengo acá... ¿Por qué me pica? ¿Tiene idea?
DOCTORA: Puede que tengas piojos.
RAÚL: Pero por qué me pican.
DOCTORA: Porque los piojos son algo así como los mosquitos, o las garrapatas... pican. Te chupan la sangre de a poquito y pican, pichicatean mucho, a dos veinte.
RAÚL: Adentro de este cuarto no hay mosquitos, ni garrapatas, no hay nada. Estoy bien encerrado.
DOCTORA: No, Raúl. Estás bien protegido.
RAÚL: ¿Protegidos de quiénes? (Las manos de la doctora se detienen. Breve silencio) ¿De los piojos?
DOCTORA: Sí, de los piojos.
RAÚL: Cuando yo era un niño. Tendría unos ocho años, más o menos. No me voy a olvidar nunca. En mi ciudad había algo así como los mosquitos. "Los chupa-sangre" le llamaban. Fue para la época en que se aprobaron los bancos de sangres y los de órganos. Comenzaron a desaparecer niños de la noche a la mañana. Fue muy triste. Cuando veas un falcon verde, me decía mi mamá, esos autos largos, volvé corriendo a casa porque son ellos.
DOCTORA: (Inconmovible, como escuchando una locura más) Mirá vos, qué interesante.
RAÚL: Sí. A veces encontraban algunos que otros chicos pero estaban todos chupados. Vacíos. Al menos sirvió para algo ya que la paranoia acercó más a mi mamá. A mi papá, no. No tengo claro de qué lado estaba él. Decían que a "Los chupa-sangre" les pagaban bastante bien porque era un trabajo espantoso, imagínese. A muchos les pagaban con seguridad... ¿Será por eso que nunca me pasó nada? ¿Será que papá…?
Había que tener mucho cuidado. Mamá me acompañaba a la escuela, después me iba a buscar, me llevaba a la plaza, a los cumpleaños, a todos lados. No me descuidaba. (Silencio)
Si tengo piojos es porque usted me los trajo. O alguna de sus enfermeras. Yo estoy aislado del mundo en este cuarto y no se justifica que los tenga.
DOCTORA: A veces vienen volando... como si vinieran de tierras extranjeras. No quiero decir que los piojos vuelen, pero son muy chiquititos y el viento los pudo haber traído a tu cabeza.
RAÚL: El viento es libertad y acá no hay viento.
DOCTORA: Entonces puede que te hayas contagiado de alguna de las enfermeras porque yo no tengo piojos.
RAÚL: Es una enfermedad, ¿no?
DOCTORA: Algo así... No, para nada. Es necesario... Depende... No sé. ¿De qué estás hablando?
RAÚL: Pero usted dijo que el piojo te pica. Te chupa la sangre de a poquito hasta llenarte de miedo y dejarte en la ruina.
DOCTORA: Sí, eso dije.
RAÚL: Definitivamente es una enfermedad de mierda... como la pobreza.  Te Pica, te chupa, te desnutre. Es hereditaria también... pero es curable. ¡Yo vi a muchos pobres salir adelante!
Es desesperante la pobreza. Si no hay alguien que te rasque la cabeza te termina matando (La mira) Gracias, Seño. Si no fuera por usted...
DOCTORA: De nada, Raúl. Pero tu pobreza no es otra cosa que...
RAÚL: (Enojado) ¡Yo no soy pobre! ¡No soy pobre! ¡La cabeza me pica porque desde el día en que me metieron acá no sé lo que es el agua! Salvo el baldazo frió que me revive todos los días... para volver a escuchar las mismas preguntas una y otra vez.
DOCTORA: Me refería a tu piojera, Raúl.
RAÚL: (Conteniéndose) No se debe decirle a un loco que está loco.
DOCTORA- ¿Por qué no?
RAÚL: (Obvio) Por que no lo entendería.
DOCTORA- Y vos, ¿lo entenderías?
RAÚL- Por supuesto. Claro que lo entendería.
DOCTORA: (Saca una pastilla del bolsillo y una botellita de agua y se la da de tomar. Luego revisa su boca para asegurarse de que la haya tragado) Muy bien, Raúl. Ahora, un caramelo de premio. (Oscuridad)


III

Sola, la doctora, en el  encierro con la pecera en las manos.

DOCTORA: Cuando se lo dije quedó así como zombi. Estaba paralizado el estúpido. La noticia fue chocar con un camión de frente, lo dejó noqueado, pero después de un rato reaccionó. Los primeros días del mes se mostró interesadísimo. Parecía llenarse con ese orgullo de futuro padre incomparable: protector, educador, baboso. Parecía un payaso como todo padre bañado en su orgullo. Él se encargó de informarles a los míos. Pensé que lo iban a matar, pero tuvo una delicadeza para decirles que iban a ser abuelos que yo ni me lo esperaba; y ellos, como flotando en el aura, listos para mal educar al nieto. La verdad que tenía cualidades que desconocía. En realidad nunca llegué a conocerlo del todo.
...Y los días fueron transcurriendo de manera maravillosa, todo encaminaba a la felicidad. Apoyaba (poniendo la pecera sobre su oído) su oído sobre mi panza para escuchar los latidos. Horas enteras se pasaba. Todos los días traía un nombre nuevo... Florencia fue el primero... Verónica... Lucrecia... Romina... Ramona...
Había comenzado a pagar la cuna, el cochecito y cuando menos lo esperábamos unas brutales luces lo encandilaron y lo atravesó un nuevo camión de frente: se quedó sin trabajo. Buscaba, pero le cerraban la puerta en la cara. Nadie quería comprometerse al recibirlo. Ni los amigos le ayudaron. Eso lo mata a cualquiera. Fueron pasando los días y ya no le interesaban mucho los latidos de la nena. Estaba muy preocupado buscando empleo. Muy preocupado al punto de cambiar su aspecto. El rostro se le fue deformando. Fue quedando flaco, barbudo, sucio. Ya no era el pececito que a mí me gustaba y entró en un pozo profundo del cual no pudo salir jamás. Todavía sigue allí con los recuerdos que lo atormentan. Es preso de su locura, de su desgracia.
Me las tuve que arreglar sola... y con la ayuda de los abuelos. (Oscuridad)

IV

La Doctora y Raúl, éste con el chaleco sujetado y masticando su caramelo. La pecera ha desaparecido.

DOCTORA: Ayer por la noche mi hija me preguntó a qué me dedicaba. (Examina a Raúl con el estetoscopio. La vista perdida en el recuerdo) Ella sabe que soy Médica-Psiquiatra.
RAÚL: Treinta y tres.
DOCTORA: Pero anoche quería saber bien qué es lo que hago. Cuando era más chica se conformaba con saber que era Médica.
RAÚL: (Algo desafiante) 30.000 ¿no?
DOCTORA: Ahora no le basta con saber que ayudo a los enfermos tratando de ponerlos en camino.
RAÚL: (Conteniendo su enojo) Seño, yo no soy un enfermo, ni soy un piojoso... Yo no tengo nada para decir. No sé qué es lo que quieren.
DOCTORA: (No lo escucha. Sonriendo) Tiene cinco años. Es divina pero preguntona. (Se sienta al lado de Raúl) Está en la edad de querer saber siempre un poco más. Eso no sirve. Es peligroso. También me preguntó por su padre. No supe qué decirle. Me agarró de sorpresa. Quedé paralizada por unos segundos. No podía mirarla a los ojos. Seguí cocinando como si no la hubiera escuchado pero te juro que esa pregunta me cocinó el alma. Nadie sabe quién es su padre, salvo los abuelos. Nunca se lo dije a nadie y no me interesa que lo sepan. ¿Porqué se lo tendría que decir a ella?
RAÚL: Tiene derecho a saberlo.
DOCTORA: Ya sé que tiene todo el derecho a saberlo... (Mirándole a los ojos) pero se merece un padre sano, cuerdo, no uno perdido en sus fantasías. ¡Para qué mostrarle la verdad! ¡¿Para desilusionarla?! ¡¿Para que sufra más de lo que sufre sin saberla?!
Prefiero que siga creyendo que su padre me abandonó, o que se perdió buscando trabajo... o que se muera con la duda. Me avergüenza la idea de contarle la verdadera historia.
RAÚL: Pero él no la abandonó. Él, todavía la está buscando y no pierde la esperanza, no piensa parar hasta encontrarla, hasta hacerla dormir en su regazo. Lo que hace es injusto, doctora. ¿No se da cuanta que está haciendo todo mal?

V

Solo, Raúl, en el espacio. Sostiene la pecera en sus manos.

RAÚL: Cuando me confesó que estaba embarazada debo admitir que la noticia me impactó. No estaba en mis planes una hija tan imprevista. Además éramos un pacto desconocido para el mundo. A ella le gustaba jugar a los amores a escondidas y eso en realidad nos venía de maravilla porque los dos teníamos pareja. Alianza. Ninguno estaba de acuerdo con el aborto. Se supone que todo es para bien... Nos queríamos demasiado... nos divertía la situación de escaparnos para vernos en las noches, para amarnos y cómo nos amábamos. A veces nos cruzábamos a Chile, o viajábamos de provincia en provincia, una vez a Uruguay. Una diversión peligrosa porque en cualquier momento nos podían encontrar. Yo la estaba ayudando en todo. Había comenzado a pagar la cuna y el cochecito pero al poco tiempo una luz enorme encandiló mis ojos... perdí el trabajo. Buscaba, pero me cerraban la puerta en la cara. Nadie se quería comprometer. Ni siquiera mis amigos me ayudaron. Eso lo mata a cualquiera. Sentía una presión insoportable en el alma, algo que sólo los desafortunados sienten. Ahorraba las últimas moneditas para mi nena para sus cosas y golpeaba en cada puerta con el currículum en mano pero siempre había alguien más capacitado... ¡Mentiras!… La barba me fue creciendo, me fui enflaqueciendo, me fui deformando. Me fui deprimiendo, el mal olor se me fue apoderando, pero yo no bajaba los brazos. Quería darle un futuro a mi hija... ¡¿Habrá nacido?!... corrí al hospital con todas mis fuerzas imaginando sus primeros llantos, sus ojitos cerrados, su cuerpecito de algodón, anaranjado... pero cuando llegué, los piojos me estaban esperando. Caí en un pozo profundo del cual no pude salir jamás. Todavía sigo acá. (Parpadea la lámpara y  Raúl se asusta… se apaga)

VI

La pecera ha desaparecido. La Doctora masajea la espalda de Raúl... los masajes se vuelven caricias... a las caricias le suma sus besos... Raúl, contenido, sufre cada contacto... lagrimea.

RAÚL: ¡Basta, Seño!
DOCTORA: (Suavemente dominante) ¡Soy tu Doctora, Raúl! ¡Decime Doctora!... Te voy a soltar y vas a portarte bien. Vas a poner tus manos donde a mí tanto me gusta y vas a darme calor. Mucho calor. Vas a decirme lo mucho que te gusto y lo bien que lo hago. (Le desprende el chaleco)
RAÚL: (Temeroso acaricia a la Doctora... la besa... Una lágrima de sangre le brota. Lentamente lleva las manos a la garganta de la Doctora y aprieta con fuerza. La Doctora intenta defenderse) ¡Debería matarte! ¡Cerrar el puño cada vez más fuerte hasta que tus ojos salten hacia afuera! ¡Y matarte! Y volver a matarte ¡Y matarte otra vez! Pero no lo voy a hacer ¡¿Sabés por qué?! ¡Porque yo no soy asesino! ¡Por que sos la madre de mi hija! ¡Y jamás te apuñalaría por la espalda! ¡Esté del lado que esté! ¡¿Le quedó claro, Doctora?! (La Doctora asiente como puede. Raúl la suelta) Puede volver a sujetarme (La Doctora no reacciona) ¡Áteme!... ¡Áteme, le digo!
DOCTORA: (Obedece. Llorosa)... ¡¿Cuándo vas a entender que no Soy Carolina, que no soy la madre de tu hija?! ¡Que soy y seguiré siendo esto que soy hasta el día que te pudras, Raúl! Ya no tenés solución. ¡Te puedo asegurar que nunca vas a salir de acá!
RAÚL: No se debe decir a un loco que está loco.
DOCTORA: Lo tenés bien asumido, ¿no?
RAÚL: ¿Sabe lo que es usted?
DOCTORA: (Irónica) ¿Tu señorita? ¿Acaso soy Carolina?
RAÚL: (Marcándosele las venas en la frente) ¡Sos chupa-sangre! ¡Sos un piojo! ¡Un piojo que me consume! ¡Que me vuelve pobre! ¡Que nos enferma! ¡Que me trastorna y se divierte!
DOCTORA: ¿Algo más?
RAÚL: Y me mira con esos ojos llenos de sangre. De odio. Sólo por que no le doy lo que quiere. O me va a decir que esto es parte del tratamiento.
DOCTORA: No. No es parte del tratamiento. Sí, es cierto que acá enderezamos al libertinaje, pero esto es personal. Te quiero a vos... ¡loco!... ¡padre! Un padre que hasta pierde la cabeza por darle todo a su hija. Y no un padre como el que tiene, que la abandona... y me abandonó.
RAÚL: Pero si todos los días se lo repito. “ella” es nuestra hija. Los dos somos culpables de lo que está pasando.
DOCTORA: No mezcles las historias. Libertad no es tu hija.
RAÚL: ¿Se llama Libertad? (Se le humedecen los ojos) ¿Le pusiste el nombre que yo elegí? Llevame con ella, por favor. Quiero conocerla.
DOCTORA: No es tu hija, Raúl. Es la mía.
RAÚL: ¿Cuántos años cumplió?
DOCTORA: Raúl, nunca tuviste una hija. Tu (piensa)...  nunca lo consiguió. Tu historia se quedó en la sala de partos, ahí se terminó todo.
RAÚL: ¡No! Ella está en la escuela aprendiendo lo que tiene que aprender: la sociedad, los valores, la historia, lo que hay que saber, lo que no hay que callar!
DOTORA: No me sirven las demagogias.
RAÚL: ¡La quiero conocer! Llevame con ella. (Se tira al suelo y muerde el borceguí de la Doctora. Balbucea que la quiere conocer, que su hija está en la escuela, que la lleve)
DOCTORA: (Tironea su pierna) ¡Soltá, Raúl!... ¡Dejame ir!... ¡Basta, Raúl! ¡Dije basta!... ¡No vas a conseguir nada! ¡Hagas lo que hagas jamás voy a caer! ¡Basta, dije! ¡Vos me obligás a esto! (Saca una pequeña picana del bolsillo y da un shock a Raúl, al mismo momento parpadea la luz. La oscuridad inunda de a poco mientras la doctora sale por la puerta)


EPÍLOGO

Ambos están sentados en el banco de alguna plaza. Raúl lleva puesto una camisa blanca, la corbata floja, un saco negro, un pantalón gris, medias negras, zapatos y una carpeta en manos. Su cabello es desprolijo al igual que su barba. La Doctora lleva puesto un vestido largo, típico de embarazadas, guillermina en los pies y tiene la pecera en su regazo. De vez en cuando uno mira al otro hasta que Raúl se anima a establecer un diálogo.

RAÚL: ¿Embarazada?
DOCTORA: De seis meses.
RAÚL: Yo también espero una nena, o sea, no yo, sino mi (piensa)... no importa.
DOCTORA: ¿Amante?
RAÚL: Fuimos amantes. Ahora nos estamos preparando para ir a vivir juntos.
DOCTORA: (Silencio) En ningún momento dije que fuera nena. ¿Cómo lo supo?
RAÚL: Porque las nenas emanan algo así como... un color anaranjado.
DOCTORA: ¿De cuantos meses está su...? No sé qué son ahora.
RAÚL: De seis, igual que usted.
DOCTORA: ¿Ya tienen todo preparado? ¿Las batitas, el ajuar...?
RAÚL: Tenemos casi todo, al menos lo principal. Ahora sólo me queda conseguir trabajo, porque hace dos meses me rajaron... por la actividad gremial.
¿Usted, a qué se dedica?
DOCTORA: Estudio medicina. El año que viene, si Dios quiere, me gradúo. Después voy a especializarme en Psiquiatría.
RAÚL: Dios me salve de eso. El último lugar en le que quisiera estar es un hospital psiquiátrico. La piojera no es para mí y menos los tormentos psicológicos.
¿Y el padre a qué se…?
DOCTORA: Prefiero no hablar del tema.
RAÚL: Perdón.
DOCTORA: Está Bien.
RAÚL: Suelo meter la pata todo el tiempo. Cualquier cosita que digo es...
DOCTORA- Está bien. No importa.
RAÚL: (Silencio) ¿Sabe? No veo la hora de tenerla en brazos, de ver sus ojitos, de sentir su cuerpecito de algodón.
DOCTORA: Yo también.
RAÚL: ¿Cómo la va a llamar?
DOCTORA: Libertad.
RAÚL: ¿Enserio? (Ella asiente) Yo también lo había pensado para la mía. Es un lindo nombre.  (Silencio) ¿Para cuándo está previsto?
DOCTORA: Para Marzo. La semana del veinte.
RAÚL: Habrá que prepararse...
Bueno, están levantando la persiana. Me voy yendo. Espero que cuando llegue no la bajen. Tengo tanta mala suerte últimamente.
DOCTORA: Permítame que le arregle un poco el cabello (Acomodándole la corbata) Tendría que haber venido un poco más arreglado (Lo mira y le da un suave beso en los labios) Es para que consiga el trabajo. Dicen que los besos de embarazadas traen suerte.
RAÚL:  Gracias… Quizás después nos volvamos a ver.
DOCTORA: Quizás. Dicen que el mundo es pequeño. (Raúl sale. Ella lo sigue con la mirada)

Apagón



EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

PAVEL vs LEPAV

PAVEL vs LEPAV
EL ALFILER DEL DIABLO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE