domingo, septiembre 21, 2025

Dos monólogos breves: ...Carlitos... y ...Cómo conectar un toma corrientes.







  • Carlitos   


  • Cómo conectar un toma corrientes











 Juan Carlos Washington Felice Astorga


Contacto:
juan_k_w@hotmail.com 
juanfeliceastorga@hotmail.com


Estudios y trabajo realizados:



* Comunicación Audiovisual de Bellas Artes (UNLP)  2006, 2007, 2008, 2009, 2010 (Facultad de Cine de La Plata, Argentina)
*Actuación para Teatro con Norman Briski (Buenos Aires, Argentina)  2007, 2008, 2009, 2010 

*Dramaturgia con Mauricio Kartún (Buenos Aires, Argentina)  2009, 2010  

Promotor audiovisual (UNLP)

 n Comunicador audiovisual (UNLP)

n Guionista. Curso hecho en S.I.C.A. (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina) Con el profesor Santiago Carlos Oves.

n Microfonista. Curso hecho en S.I.C.A. (Sonido I)






CARLITOS:
de
JUAN CARLOS WASHINGTON FELICE ASTORGA


(CARLITOS es un joven de treinta años que tiene una discapacidad motriz, es decir, serias dificultades para mover parte de su cuerpo. Está en un bar humilde, sentado en una mesa, tomando cerveza).

Quiero irme a Pergamino. Extraño a mi vieja. Me siento a prueba aquí. No puedo lograr nada por mí mismo. Soy muy apegado a los pibes de mi barrio. Mi vieja está conmigo en las cosas que más necesito. Yo le dije “si no cumplo mi deseo, me voy a matar”, pero esto es cada vez más jodido. Tal vez en otro momento, cuando aprenda a leer y a escribir mejor podré dedicarme con mayor intensidad a ser escuchado. Pero por ahora no puedo. Mejor me voy a Pergamino y después vuelvo con otra mentalidad. Me voy pero no abandono, sólo quiero asegurarme de que mi vieja no se ofenda más cada vez que hablo algo en contra del capitalismo. Somos muy apegados el uno al otro. Seguro que en mi pueblo debe estar ahorrando guita para mí, reniega pero siempre me da. Mi viejo tiene problemas con el juego, fundió la verdulería siendo yo chiquito. Pero yo vendí la moto para ayudarlo. Yo estoy en una edad difícil y no me conviene estar solo. No sea cosa que me ponga a pensar, no me quiero ni imaginar…Por todo lo que sufrí, estoy muy bien, no tengo convulsiones como antes, no se me cae el vaso de birra de la mano, lo que tengo son pequeñas tentaciones por salir a robar.

Antes de salir a competir artística y físicamente en los subtes, me levanto con voces en mi cabeza - Carlitos vamos allá - prepará la moto – yo espero soy campana - vos no pasás, vos no porque no tenés invitación especial - pero a él no le pedís - pero a él no lo conozco – esto es Pergamino a mí no me conocés? – pagá el vidrio – no puedo por mi discapacidad no puedo laburar - entonces tenés que estar tres meses preso y tres con arresto domiciliario – acá me conocen – quiero que me conozcan - qué pasa acá con la piba? Qué pasa saco el fierro acá nomás? – pará qué te pasa? Te acabo de defender y me pegás? – andate – qué te pasa? – mamá quiero que la gente me escuche – siempre vas en contra de la corriente – mamá dame las llaves del auto – no – mamá dame las llaves del auto- no - no me querés hija de puta, te voy a matar (Pausa).

Te extraño vieja, pasa que con los medicamentos es más difícil pensar. Mal o bien, necesito que me digan las cosas de frente. Romina será mi mujer, por eso me voy. Su marido la cagó a trompadas por estar conmigo, yo le dije que si quería sacaba fierro y se la daba. Ella siempre buena me dijo que no, y me pidió veinte pesos para cargarle crédito a su celular. Siempre hay que ponerse con algo, en el fondo las minas son todas unas putas. Vale la pena aclarar que la mujer prostituta es lo mejor que hay para mí. Yo si estoy enchufado, aguanto hasta tres polvos con cualquiera, pero las minas siempre me piden más. Termino siempre hecho mierda. Muy cansado, y la Romi se me burla con comentarios tales como “pobrecito, se cansó”. Yo no entiendo cómo son las mujeres con el tema de los orgasmos. Yo cuando acabo me quiero ir a la mierda, corte “ya está”. Pero ellas quieren la cosa romántica. La famosa “cucharita”. Y gritan…Qué mentirosas! Mentirosas no, más bien apasionadamente mentirosas. Ahí está mejor.

Hablando de mentiras, yo quiero ser actor. Pero no un actor que pase desapercibido, no. Yo quiero ser famoso. Pero no para ganar guita o llenarme de mujeres, no. Sino para que la gente escuche lo que siento. Quiero que me escuchen. Tengo un discurso sobre las cosas que van a pasar en la sociedad. Sé lo que va a pasar. El otro día fui a Telefé por una audición, le expliqué al productor lo que siento por la televisión y la sociedad. Le dije que ese es mi objetivo, el mismo de mi vieja, más de mi vieja que mío, pero mío también. Bueno, mi vieja-yo, yo-mi vieja. No me dieron ni la hora, que pruebe a principios del año que viene. “No pibe, los castings se hacen recién en marzo del año que viene”. No saben la angustia que sentí. Iba llorando por la calle, desilusionado como un pibe al que no le trajeron el regalo prometido en la fiesta de Navidad. Y ahí entendí todo, Papá Noel es un gordo hijo de puta, una mentira más grande que una casa. Porque yo de pibe siempre lo esperé, no me importaban los regalos, me importaba verlo a él. Me escondía debajo de la escalera para verlo y nunca vino. O me quedaba dormido durante la guardia o mi mamá me descubría y me llevaba a la cama porque era muy tarde. Yo no quise nunca espantar al gordo, quería verlo, nada más. Por eso quiero que el mundo sepa que Papá Noel no existe, que no hay que esperarlo nunca, mismo pasa con la sociedad, no hay que esperar nada de ella, ni de nadie. Es la única manera de vivir libremente, a la deriva. Me quiero ir a Pergamino porque allá no pasa nada, mientras que acá me la pasé esperando, esperando que me den un trabajo digno y bien remunerado, esperando llegar a la televisión, esperando conocer a la mujer de mi vida, casarme, tener hijos, vivir en una casa grande y lujosa. Prefiero la nada, por lo menos por ahora. O algo más sano que vivir esperando. Me parece que voy a salir a juntar cartones, para estar más en contacto con lo que está pasando. Eso me falta, saber qué pasa alrededor mío, qué le pasa a mi vecino, al vecino de al lado, a mi país, a mi continente. Así voy a conocer más sobre mí. Y así quizás aprenda a quererme un poquito más. Me voy a cargar nafta para volver renovado. Me llamo Carlitos y no soy ningún Carlitos. Me llamo Carlitos y tengo muchas cosas que decir.

FIN




¿CÓMO CONECTAR UN TOMA CORRIENTES?
de
Juan Carlos Washington Felice Astorga

MONÓLOGO

(2010) (La escena representa un estrado en algún neuropsiquiátrico de Argentina).

PERSONAJE

CARLOS (hombre de cuarenta años, epiléptico, vestido de un traje y corbata).


CARLOS.- (Agitado como si viniera de correr).  Muy buenas noches a todos, señoras y señores! (Bosteza). Habiendo siendo invitada mi directora de colegio a hacerme dar una conferencia con fines de prevención sobre un tema necesario… he de decirles que por lo que a mí me compete, el asunto de esta me es olvidable. Pero si hay que dar una conferencia, daré una conferencia. No soy perito mercantil y estoy muy lejos de saber cómo carajo hice para recibirme de perito comercial, pero sin embargo sé que me costó uno y la mitad del otro… de mis propios testículos, en cuestiones de un carácter puramente indescifrable. La verdad no sé cómo hice o cómo hago. Incluso, más de una vez me llevo diez materias por año o por lo menos por cuatrimestre, y las rindo en seis meses. Justamente, hace unos días, rendí una lección que lleva el siguiente título: “Cómo conectar un toma corrientes?” A mi profesora le gustó mucho en especial la parte dedicada a los cortocircuitos. Yo, sin embargo, todo el tiempo tuve ganas de irme a la mierda.
     Por tema de mi conferencia de hoy, he elegido el siguiente: “Cómo conectar un toma corrientes?” Yo soy pura electricidad! Pero como la directora me mandó a hablar sobre la prevención que hay que tener con la electricidad, les advierto que tengan cuidado conmigo (Pausa. Agarra los elementos de electricidad). Puede decirse que se toman dos cables, se pela un cable y se pone en el medio. Se lo importa en la pared. (Tira todo a la mierda). No me acuerdo! Les advierto que yo cuando doy una lección me pongo muy nervioso porque estoy todo el tiempo pensando en lo que viene. Es un defecto de mis nervios. Soy un hombre muy nervioso, y esta costumbre de olvidarme de las cosas la contraje el trece de julio de 1982; día en el que la hija de puta de la directora que es bien brava me separó de la hija del Gato Dumas porque ella era adinerada y yo no. No puede permitir que una pareja así se de. Los dos estábamos en el aula estudiando. Nos besamos. Ella me dijo que no diga  nada. Yo en un momento de emoción lo grité y embarré la cancha. Lo dije, se lo dije a la profesora “Estamos de novios con Katy!!! Que todo el mundo lo sepa!!!” Y la muy turra se lo contó a la directora. (Pausa). Directora del orto. Pero no quiero desviarme del tema de esta conferencia. Tengo que decir, antes que nada, que la directora no se encuentra presente ya que se fue de viaje a visitar una finca llena de bueyes de la que es propietaria. Además dispone de un pelotero que abastece con los testículos de todos sus dirigidos. Dicho sea entre nosotros, a la directora más de una vez la escuché quejarse de la falta de dinero, pero la realidad es que tiene dos autos por lo menos, mientras que yo no dispongo ni de una bicicleta. En fin, qué se le va a hacer… Por suerte, me picó el bichito de ser actor. (Pausa). El otro día, la escuela proyectaba hacer una obra de teatro, fui y me anoté. Pero mi participación se reducía a decir “Ya están listas las campanas”, pues bien, cuando estaba preparado para hacer la escena, la directora me mandó a llamar diciendo que tres estudiantes mujeres no querías ensayar más conmigo porque estaban hartas de que yo las encarara. Es que nadie entendió que mi personaje antes de decir “ya están listas las campanas”, figure o no figure en el texto,  pasó por tres relaciones amorosas frustradas. “Pero es mi interpretación” le digo. “Queda afuera de la obra, maleducado!” Qué tengo yo de maleducado? Ella es la maleducada, está siempre de mal humor. Entonces me tragué la bronca sin masticarla. Por eso tengo siempre mucha hambre. Bueno, prosigamos… Ah, me olvidaba de decirles que no me gustan las terapias de este lugar. No me gusta que la directora me mande a estar con los médicos. No me acuerdo cuándo me empezó a molestar tanto pero lo cierto es que no me gusta estar con chicos con problemas porque me lleno de problemas y eso me hace caer. Prefiero las lecciones de baile, canto y dibujo que bien sabe cobrar la directora, aunque las de baile y canto soy yo quien las dá (Canta y baila). Seguramente sean los políticos los que me hacen tener tan poca suerte en la vida. Mi directora se da la mano con cada gobernador de turno y este lugar está lleno de fotos de gobernadores, intendentes y / o presidentes. Qué se le va a hacer! Si alguien desea más detalles pueden consultar los programas de la escuela. Los vende el portero a cinco pesos cada uno y supuestamente son para colaborar con nosotros. Y si no son los políticos, son los medicamentos que me dan acá. Quién sabe si esa no es la causa de que dando esta conferencia presento un aspecto alegre y simpático. Y sin embargo, cómo me gustaría pegar un grito muy fuerte o salir de aquí corriendo! No tengo a nadie con quien hablar esto y hasta siento que voy a llorar. Qué puedo decir, he vivido en este lugar desde que tengo seis años, qué puedo decir fueron los mejores años de mi vida. Como todavía no vino la directora, puedo seguir diciendo lo que quiero. Me da miedo! Me da un terrible miedo cada vez que me mira! Además nunca hace fiestas, ni reuniones acá. Como es una dama sumamente insoportable nadie quiere venir a visitarnos. Correr! Correr! Eso es lo que necesito yo! Dejarlo todo! Correr sin volver atrás! A dónde? Qué importa a dónde! A hacer milanesas quizás. (Pausa). Eso sí me gusta, me gustan fritas y las hago muy bien. (Pausa). Lo que importa es escapar a esta vida fea, que me ha convertido en un sumiso! Escapar de esta vieja puta que es mi directora, terapeuta, madre y mujer! Cómo quisiera salir corriendo y olvidar! Olvidar! No quiero acordarme de nada! (Corre a buscar a un enfermero, le arrebata un medicamento del bolsillo. Se aleja y continúa corriendo hasta que se olvida de todo). Muy buenas noches a todos, señoras y señores! (Bosteza). Habiendo sido invitada mi directora de colegio a hacerme dar una conferencia….

APAGÓN



 


miércoles, septiembre 17, 2025

GIACOMETTO LEONEL. Bardo, vigor en la atmósfera. Monólogo.

 





















Bardo, vigor en la atmósfera

Leonel Giacometto




"Bardo, vigor en la atmósfera"


"Bardo, vigor en la atmósfera", es una pieza teatral escrita por el autor argentino Leonel Giacometto. La obra tuvo su estreno en el año 2015 en la Facultad de Arte de la ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, contando con la actuación de Lucas Máximo y la dirección de Mariano Espondaburu y Cecilia Gramajo.



La situación y el espacio

El texto presenta una estructura clara en cuanto a su ambientación y las acciones del protagonista:

  • El entorno: La acción se desarrolla en una habitación cerrada, sin ventanas ni conductos de ventilación, iluminada únicamente por una lámpara que pende del techo. Las paredes del lugar están cubiertas por diversos dibujos, textos y collages.

  • El personaje: El protagonista es un muchacho que se encuentra en una situación de espera. Su dinámica consiste en entrar y salir continuamente de la escena hacia un espacio contiguo (el off), desde donde habla con alguien que no se ve y transporta objetos, herramientas o alimentos.

  • Las referencias: A lo largo de su discurso, el joven menciona la convivencia con 23 figuras dentro de sí y evoca distintas referencias de la historia argentina, incluyendo una mención explícita a Juan Manuel de Rosas.

Hacia el final, la secuencia se concentra en el manejo de varios cuadros de próceres y una acción vinculada al fuego, cerrando la pieza con una cita de la escritora Sara Gallardo.




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Bardo, vigor en la atmósfera, de Leonel Giacometto, fue estrenada en la Facultad de arte de la ciudad de Tandil (Buenos Aires, Argentina) en 2015, con la actuación de Lucas Máximo y la dirección de Mariano Espondaburu, Cecilia Gramajo. www.alternativateatral.com/obra38671-bardo-vigor-en-la-atmosfera

El Congo es una región de la mente.
Graham Greene


Se ve una habitación, pero también hay otra. Y otra, quizás. Hay puertas, hay cosas dispersas por ahí. Hay posibles instrumentos musicales. Hay pulcritud, buen gusto, cosas útiles para ser tocadas. Lo de cosas es un decir. Podría haber cosas porque sí (podría no es a propósito el porque sí). No hay ventanas, ni ventilas; ni un ventiluz hay. Pero sí un techo de donde pende un cable, que sostiene una lámpara cromada (o similar), que da una especie de luz semi amarilla, en cono. Todo podría estar a propósito. O no. En las paredes hay dibujos, escritos y collages en los cuales es muy fácil perderse.

Muchacho, no hombre. Está en una espera; o acaso ése sea su estar. No está solo pero sólo se lo ve a él. Ahora no hay nadie a la vista.

El muchacho, desde el off, en el otro espacio, viene manteniendo una conversación. Alguien lo escucha del otro lado. Hay una especie de armado de algo. Entra, sale, vuelve a salir, se demora, reingresa, ensaya diferentes formas y partes de lo próximo; sale, se demora, vuelve a entrar. Pareciera no simular. Ve que hay gente del otro lado. Vuelve a salir. Todo esto muchas veces, a gusto; y a discreción. En sus entradas y salidas -se ve-, el muchacho transporta lo que podrían ser herramientas, sus objetos útiles. O comida. Del otro lado, al parecer, no sólo conversa. También repara algo. O lo prepara. O lo cocina.

Las pausas son algo. Algo es cualquier cosa, hasta un silencio.

Los raptos y trances no son, siquiera, resquicios ni desquicios de resabios farmacológicos. Son ámbitos sensoriales sosegados de efectos visuales, como un olor.

El muchacho fuma.

El muchacho podría hacer canciones algunas de sus palabras (no en off). Algunas.

La cuarta pared es una decisión de ritmo, simulación, suplantación y riesgo.

Muchacho (En off. Bajo. Ya viene hablando.): (…) La venganza de Hermes pensé yo en ese momento, te juro. Fue tan automático lo que se me vino, mirá, que no te puedo decir que lo pensé yo siquiera. (Pausa.) Oporto sazonado. (Pausa.) Digo que se me vino de golpe lo de Hermes cuando Lama me detallaba lo de los moretones. (Pausa.) Olé. (Pausa.) Con la culata de una Versa le pega cuando está por acabar. Eso dijo. (Pausa. Entra. Ensaya lo próximo. Gentil.) Me tuve que inventar meticulosamente una trama para poder estar acá. Y ahora que estoy acá no sé cómo decir esto que es la cortesía que la candidez me pasa, entera, por toda mi existencia. (Silencio. Pausa. Sale y vuelve a entrar, todo rápido. Ensaya lo próximo. Altivo.) Lo primero que hay que hacer, es aceptar lo que acá se está planteando. Esta es la primera contienda. O el primer error. (Sale. En off.) Salgo feo. (Silencio.) Salgo feo. Salgo feo. (Pausa. En off.) Salgo feo, salgo feo, salgo feo. (Pausa. En off.) Kazi Dawa. Algo así. (Pausa. En off.) A mí, sinceramente, me hubiera gustado negar todo el suceso y dar por cierto lo que yo te había dicho que Hermes me había contado sobre la frase ésa que me hizo notar que decía Helena sobre el suicidio de los escorpiones y yo no sé qué más sobre lo real porque no le presté la más mínima atención aquella vez. Ni nunca, en realidad. Ahora la invoco, mirá vos. (Pausa. En off.) Sí, salgo feo. (Pausa. Pareciera repensar.) Que deje, dijeron, ¿no? (Pausa. Reingresa. Ensaya lo próximo.) Que deje todas las luces encendidas, que retire todos los obstáculos, que no me resbale, que use los pasamanos, que me fije la temperatura del agua antes de bañarme. (Pausa.) Eso me dicen. (Pausa.) Ahora. (Pausa. Detención. Piensa en algo fuertemente por un instante, pero no lo dice. Sigue con lo suyo.) Que me evite de vez en cuando, me dicen, en realidad. (Pausa.) Y que me dimensione. Y que me dimensione en mis propias expectativas. (Pausa.) Que vea todos los parches me dicen. (Pausa. Sale. En off.) Afuera es un problema. (Pausa. Reingresa.) Ahora es todo. (Pausa.) Eso me dicen. (Pausa.) Esto es para mí. (Sale. En off. Irritado.) Acerca de qué, acerca de qué, acerca de qué, acerca de qué decime vos, acerca de qué podés hablar en una situación como la mía. (Pausa.) Estoy enmudeciendo, sin embargo. Digo pavadas. Pavadas. Pavadas. (Un golpe se escucha. O el arranqué de un motor.) Juan Manuel tenía siempre camisas celestes. Y andaba siempre de mangas arremangadas, como un colectivero en verano. (Pausa. Sonríe.) Qué sabrá de colectivos Juan Manuel. Lo llevaron a un borde. Gente vil hay en todas partes, te juro. Hermes compró un Shocklender. Acordate. (Pausa.) Tantas promesas que se pagan. (Se ofusca.) De qué. (Pausa.) De qué. (Pausa.) De qué escarbando dentro de qué, decime vos, de qué. (Vuelve a entrar. Otro. Podría ser una canción.) Acerca de lo cerca de todas las cosas juntas y desparramadas que hacen, de todos, que todo lo ajeno se haga propio. Y lo ajeno mío. (Pausa.) Mío. (Pausa.) Mío tan ajeno que a veces duele. (Pausa. Las pausas son algo. Algo es un decir.) Solitaria manifestación de estos tugurios donde yo soy su parte. (Pausa. El muchacho entra, sale, vuelve a salir, se demora, transporta o arrastra, arregla o cocina, reingresa, ensaya diferentes formas y partes de lo próximo; sale, se demora, vuelve a entrar. Ensaya lo próximo. O canta. Un decir, como actuar.) Yo esplendía. (Pausa.) Lo juro. (Pausa.) Y derrapé. (Pausa.) Lo voy a contar. (Pausa.) Corralones a cielo abierto. Lluvias amargas. Atracones. Salvajes sin procedencia. No anunciadas h… (Se interrumpe.) No anunciadas. (Pausa.) O tal vez sí. (Pausa. Rápido, a alguien.) Quisiera saltar hacia donde estás. (Pausa.) Atracones fueron decía yo a la vera de la hoy ruta 9. (Pausa.) No sé explicarlo. Perdón. (Pausa.) Pero están. (Pausa.) Ahora es todo. (Pausa.) Los atracones no son un estado discutible para vivir. El que se atraca es propenso a la disolución de las formas y al hastío emocional. (Casi en un rapto. Lúcido.) Costó entenderlo: venían de noche. (Pausa.) Esto cuesta. Esto cuesta. Esto cuesta. (Pausa. Bajo y algo raro.) Somoveintiré. (Pausa.) En demasía ellos querían acortar el trayecto hacia el amanecer. Pero amanecía. Y se iban. Eso hacían. Con la fuerza endeble quedaba yo, que esplendía. (Pausa.) Estelas de polvo y sandalias dejaban. Olor a pasto quemado, a crines, a semillas de veneno guardadas en las manos. (Pausa. Ido.) Filas de rodillas pintadas. (Pausa.) Oí que me llamaban por esto. (Pausa.) Esto es un secreto. (Pausa.) Lo cautivo entra en un valijín. (Pausa.) Lo juro. (Pausa.) Yo no sé si quise. (Pausa. Se excita.) Mador. Mador. Mador. (Pausa.) Me divorciaban de todo. Yo no lo podía creer. Yo no lo podía creer. (Pausa.) Y sin embargo, sucedía. (Pausa.) Sucede aunque me miren así. (Pausa. Vuelve.) Esto cuesta. Ya lo dije. (Pausa. Mira atentamente a alguien. Piensa en irse. Piensa en quedarse y seguir. Pausa.) Malformaciones tenía en todo el cuerpo. (Pausa.) Parecían eso. (Pausa.) Era dolor. (Pausa.) Podría dibujarlo. (Pausa.) Un dibujo de lo que dolía como algo que ejerce presión de adentro hacia afuera podría dibujar. (Se aburre de repente. Amaga con irse. Se queda.) Esto es serio. Era un dolor preciso y l… (Se interrumpe. La resignación o la congoja aparecen.) Era es un decir. Las malformaciones se hicieron zonas: tres. Cabeza, pecho, estómago. Se me hizo habitual. (Pausa. Insiste.) Esto es serio. Repito: es serio. Es el desfajase, la resequedad sin culpa ajena, la domesticación de la rabia, el no verte llegar, el viro errado de la cuestión, el inesperado misterio de no poder encontrarse, de repente, ante el peso del mundo. (Pausa.) Es serio y a pesar mío, esto es teatro. (Pausa. Algo se quebró y algo vino en él. En trance o similar.) Vienen. (Pausa.) Elásticos cuellos de quien… (Se interrumpe.) Me tocan. (Pausa.) Delgados no, delgaduchos y medio encorvados. La mayoría. Sus cuerpos. Cuerpos, cuerpos, cuerpos, cuerpos, cuerpos, cuerpos, fibras con más marcas que carne. Lampiños, extremadamente lampiños. Uno espera más pelo en esa gente. Sólo sus piernas y sus brazos. Mestizos, digamos, cuyas marcas estaban en sus pantorrillas –finas y evocativas de su origen. Eran fuertes gracias al incayuyo. (Pausa. Respira hondamente.) Hay un tropel dentro mío. (Pausa. Rápido, a alguien.) Quisiera saltar hacia donde estás. (Pausa.) Eso me dicen. Yo repito. Derrapé. Ya lo dije. (Pausa.) Y soy gentil. Creo. (Pausa.) Hablaban poco. Ahora no. Jamás opinaban. Ahora son todo. (Pausa.) Yeguarizo, Reumay, Tripailao, Coliqueo, Murena, Pincén. Pijudos. (Silencio.) Pijudos que rompían la regla de que todo pijudo es tonto. Vergas. Gruesas, como en gancho. Atravesaban los toldos. Y yo con ellos. (Pausa.) Fueron veintitrés. Me dijeron: “Has de suponer esto como algo preconcebido. Deberemos forzar hasta la proyección. Israel está en la cabeza, en el estómago y en los intestinos. Toda calumnia viene de adentro. Somos la última especie de nosotros mismos”. (Pausa.) Qué, qué, qué sólo atinaba a decir yo, pero más o menos dijeron otra cosa pero ahora el que habla me dice: “a troche y moche te dejaste comer la cabeza por cualquiera. Pudiste haberte defendido apenas notaste cómo te iban dando de relumbrón los acrílicos y los refucilos que, claro está, no brillan como el oro. Ni el cristal. Hemos sido ortodoxos. Como todo cristiano, como todo judío, como todo musulmán. (Pausa.) De estas tres sale todo”. (Pausa. Otro.) Dicen eso. Y es una indiada. Bruta. Resentida. La siento por las noches. (Pausa.) Te comieron la cabeza, entre tanto. (Pausa.) Me comieron la cabeza. (Pausa.) Entran y salen, a voluntad creo. (Algo sale.) Me humillo por esto. (Pausa.) Pero entran y salen. (Pausa.) Escotes, flojedades, tiranteces. Eso quedó. (Pausa.) Todo se escucha. (En trance o similar) Somos 23. (Pausa.) Estamos dentro de la forma. Eso dice el que habla. Somos 23 y hablamos como uno. (Sale y vuelve a entrar.) Comenzó con silbidos alrededor mío. Susurros no, silbidos. Me estaban llamando. (Pausa.) Llevo 23 indios brutos de Chapadmadal dentro. (Pausa.) Suelen hablar, es justo hacerlo notar. (Sale. En off.) ¿Qué? ¿¡De qué hablás?! ¡¿De qué hablás?! (Pausa. En off.) ¡¿De qué hablás?! Yo quiero que vos me mires. Yo quiero que vos te sientes acá y me mires así mientras yo amablemente te siento desde los hombros; y quiero que me escuches y me digas por qué dios se va a ocupar de un planeta donde mora el perdedor? (Pausa. Reingresa. A alguien en particular. Cierta violencia.) Decime. Esto no es una metáfora. (Pausa.) Esto no es una metáfora. Ni un sueño. Ni una alucinación. (Pausa. A alguien.) Toda convención es poco seria acá. Esto no lo pensás mientras grillos te intranquilizan el caminar. (Pausa.) No estás caminando. (Pausa.) ¿Lo ves? ¿Lo ves? Yo soy su parte. ¿Lo ves? (Pausa.) “En la desesperación, todo rincón es una ventanita. Un aire prometido. Un prodigio interno. Un ventiluz”. (Pausa. Silencio.) Ya escuché. (Pausa. Sigue con alguien. Cambia.) Son ganas, en realidad. Yo también necesito de lo agradable. ¿Lo ves? (Pausa.) Dejá eso. (Pausa.) Dejá eso. (Pausa.) Es de Isaías. (Pausa.) Lo mismo que Hermes, dijo. (Pausa.) Lexapro. (Pausa. Otro.) Está lo que se necesita sin pensar, y está lo que uno lleva a cuestas, ¿no? ¿No? (Pausa.) Uno tiene el cuerpo hinchado, malgastado y lastimado. Uno viene sobrellevando remordimientos; casi fresco, casi valiente. (Se va ampliando. Ensaya lo próximo ya es un decir. Lúcido. Repentino y rápido.) Veo una curva. La tomo. Veo una calle con paredes altas, grises, a ambos lados. Pienso en galpones. Claro, al final de la calle, un destello azul. Es de noche, muy de noche. No hay luna. Nunca entendí eso. Hace calor. El destello azul se opaca de a ratos si lo miro fijo. Pienso en algún efecto traslúcido. Camino y veo que lo azul es un charco de agua refractada. Agua estancada. Llovió. (Pausa. A alguien.) Quisiera saltar hacia donde estás. (Pausa.) Hordas agresivas. Machos brutales capaces. Aun no amanecía. No caminábamos. No corríamos. Ni reptábamos. No bailábamos. Otra cosa percibíamos. Danzábamos. El suelo estaba aún inclinado. El mundo aún no se comía. Ni era de juguete. Ni demasiado. Nosotros no éramos faltos. Lo emocional no fallaba aunque había intemperies. No soy dictado. Vigor en la atmósfera. Fortines ilusos. Baúles con próceres incapaces. Los Pasos. Aplomo sin embargo. No sobornarse. Esto tiene su principio. (Íntimo.) A pesar mío, sin ser tenido en cuenta es la sensación que quisiera sentir. Lejos el frenesí iluso de no estar obligado a ver de por vida esto. (Trance o canción.) En el fondo, estamos sin vueltas, más imposibles que ciertos, sin embrago, de ciertos sucesos. (Pausa. Entra.) Impotentes e inútiles. Esto es un decir. Me comieron 23. (Pausa. Sale. Se demora mientras habla, transporta o arrastra, arregla o cocina, reingresa, sale, se demora, vuelve a entrar. Alterna idas y venidas, siempre para salir y comenzar a ingresar cuadros con dibujos e imágenes de alto próceres para terminar entrando, últimos, el de la mujer de Juan Manuel de Rosas. Todos los próceres fueron visibles. Los rocía con algo líquido mientras habla, explica, medita sobre los cuadros que va viendo. A público.) No sabe lo que hace. Nunca saben. Él dice flotar. Poco criterio, indudablemente. Ni la mitad, ni por asomo la mitad de todo lo que se había propuesto. Y eso que fue recién. (Pausa. Va apilando cuadros.) La pose y el arrastre. (Pausa. Otro.) “Detengamos esto”, me dijo Hermes, “te lo pido lo más ciertamente posible, detengamos esto. Yo no quiero hacerlo, y tampoco quiero que vos lo hagas. No quiero”, me dijo, “yo no quiero. Vamos a tener problemas. Tengo los dientes apretados desde febrero. Detengamos esto. Lo voy a contar”. (Pausa. Trance.) Ahora estamos dentro de la forma que se nos ha sido dada. Soy el que me habla. Soy el que me dice ser 23. Soy el que retiene. O no querer. Cerca tuyo doblegar el horror. (Enciende una antorcha o similar. Va a quemar los cuadros.) No hay vuelta atrás. (Sólo la luz del fuego.)

Apagón rápido y total.


Me entregué al misterio. / ¿Qué era?
Un cambio de tiniebla
hacia una tierra que quizá no existe.
Soy fiel. Persevero.


Sara Gallardo

EL CABALLERO DE OLMEDO

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Lope de Vega

DIENTES BLANCOS

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Demetrio Aguilera Malta

PAVEL vs LEPAV

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EL ALFILER DEL DIABLO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

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PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

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MONOLOGUE