lunes, septiembre 15, 2025

Lo que pienso y lo que digo. Comedia con "apartes". Por B-GAVARRE

 

Lo que pienso y lo que digo

 

Por B-GAVARRE

 

 

 

Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a bengavarre@gmail.com o gavarreunam@gmail.com   (Reg. Prop. Int. Expte. Inbox)

 

Reparto


Violeta:

Una mujer que se presenta como una "reina" y se comporta de manera pretenciosa. Aunque en público parece digna y un poco fría, sus monólogos revelan un lado egoísta y malicioso. Disfruta sintiéndose superior, pero en el fondo, tiene una curiosidad "mórbida" y un deseo oculto por lo poco convencional. Es la primera en expresar su indignación por la "indecencia" de los demás, pero acaba aceptando su propia depravación.

Jonás:

Un hombre que se muestra  como un ser estoico y agotado, remando el solo un bote. Sus monólogos internos lo describen como alguien lleno de frustración y un deseo de castigar a Violeta por su actitud. Es propenso a las acciones absurdas e inesperadas, como sacar una sopa de la nada y desvestirse de repente, lo que lo convierte en un personaje bizarro, pero carismático.

Alfredo:

Se presenta como un "Peter Pan", infantil y necesitado de atención. Sus monólogos demuestran una necesidad de ser humillado y un deseo de sentirse amado a través de la dependencia. Disfruta provocando a Lucrecia y le gusta la sensación de ser admirado. Se considera "inútil", pero usa su vulnerabilidad para manipular a los demás y obtener lo que quiere.

Lucrecia:

Una mujer que se comporta como una terapeuta "agotada" o una madre. Sus apartes revelan que está cansada de ser la que soluciona los problemas y desea un hombre que la cuide y le dé placer, en lugar de uno que la necesite constantemente. Se debate entre su rol profesional y un deseo sexual reprimido, sintiéndose "indecente" y "una cualquiera" por sus impulsos.

Sr. Vendaval:

Un personaje misterioso que irrumpe en la escena para exponer la hipocresía de los demás. Funciona como una especie de director de orquesta o deidad del purgatorio que obliga a los personajes a confrontar su verdadera naturaleza. Es cínico, directo y no tiene miedo de señalar la "moral de mierda" de los demás, mostrándoles que su "vergüenza burguesa" es lo único que los detiene. Se revela como un hombre mayor, obeso y lleno de lunares, cuya apariencia desafía las convenciones de la decencia que tanto critican los personajes.

 

 

Acto I

Escena I: La lancha y la sopa

El escenario está en penumbra. Al encenderse las luces, vemos a Violeta sentada en un barco velero de utilería, con su sombrilla de playa abierta. Jonás está a su lado, en el agua hasta los tobillos, empujando el bote con un palo de escoba. Él parece exhausto; ella se ve inexpresiva.

 

 

Violeta

(En voz alta)

Si quieres, me bajo.

(Monólogo de Violeta)

¡Por favor, que no diga que sí! Que siga empujando. Me encanta sentirme como una reina. Ojalá le dé un calambre. A ver qué tan filósofo se pone con un testículo hinchado.

Jonás

(En voz alta, sin aliento)

No, no. Ya casi llegamos a la orilla.

(Monólogo de Jonás)

Dios mío. Si esta puta mujer no se calla, le voy a dar con el palo en la cabeza. La voy a dejar en esta playa abandonada.

(Jonás se agacha, saca de la nada un plato de sopa de pescado, se sube al borde del barco y empieza a comer. Violeta lo mira estupefacta).

Violeta

(En voz alta)

¿Qué es eso?

(Monólogo de Violeta)

¡Qué asco! ¡Qué maldito  asco! ¡Pescado! ¿En serio? Ojalá me dé indigestión y vomite encima de sus zapatos.

Jonás

(En voz alta)

Sopa de la abuela. Me la dio mi mamá. ¿Quieres?

(Monólogo de Jonás)

Se está aguantando el vómito. ¡Qué bueno! ¡Se lo merece! Quería un hombre misterioso, pues aquí está. Ahora la voy a dejar muda.

(Jonás se levanta de un brinco, se quita la ropa de calle revelando un atuendo de gondolero con camiseta a rayas y un short. Se quita a camiseta y se acaricia el mismo sus brazos y su cara. Violeta lo mira atónita, su cara se vuelve roja de indignación).

Violeta

¡Jonás, no! ¿Qué te pasa? ¿Qué haces?

(Monólogo de Violeta)

¡No, no! Esto es demasiado. Nos van a ver. ¡Qué vergüenza! Y, sin embargo, siento una curiosidad... morbosa. Sigo pensando que se ve ridículo, pero... ¡qué se sentirá que me dé un paseo así!

Jonás

(En voz alta)

¡Te voy a dar un paseo! ¡Un paseo de amor!

(Jonás se agacha y en el lugar de las piernas de Violeta se pone a remar con las manos mientras sonríe con malicia. Ella lo mira y, de repente, se le ve una sonrisa perversa, toma una cuchara de sopa de pescado y lo amenaza con ella. Él se ve asustado. Violeta se levanta y parece que le va echar la sopa a la cara, pero lo agarra a bofetadas. Jonás se queda petrificado).

Violeta

(En voz alta)

¡Y ahora, por indecente, a la orilla!

(Violeta se baja del bote. Jonás, rojo de indignación y de estupor, se queda solo, inmóvil en el agua).

(Oscuro).


Escena II: La Estación del Trenecito

La luz revela a Alfredo y Lucrecia sentados en una banca de estación de tren. Él está jugando con una bola de estambre. Ella lo mira con ojos de terapeuta agotada.

 

 

Alfredo

(En voz alta)

¿Y entonces? ¿Aún estamos en terapia?

(Monólogo de Alfredo)

¡Qué estúpido soy! ¡Claro que estamos en terapia! ¡Esta es la putísima terapia! Necesito que me grite, que me humille. Solo así me sentiré amado.

Lucrecia

(En voz alta)

Depende. ¿Quién está en el diván?

(Monólogo de Lucrecia)

¡Maldito sea! Peter Pan. Siempre huye. ¡Qué humillación! Quiero un hombre que me dé un masaje. Que me dé un abrazo. ¡Un orgasmo! Por favor, un orgasmo.

(Alfredo se levanta y se sienta en el regazo de Lucrecia, le pone la bola de estambre en la mano y empieza a ronronear como un gato. Lucrecia lo mira con los ojos desorbitados).

Alfredo

(Con una voz infantil)

Sabes que te gusta que te necesiten.

(Monólogo de Alfredo)

¡Toma, perra! Le di donde le duele. Le gusta que la necesiten. Y yo soy el más necesitado. La tengo en mis manos.

(Alfredo se separa bruscamente, se para en la banca, y con una mirada de conspirador, empieza a desabotonarse la camisa. Lucrecia se sorprende, pero en su rostro hay una mezcla de deseo y asco. Alfredo se da cuenta de la mirada de ella y se excita más. El deseo de ser admirado es el mayor de sus afrodisíacos).

Alfredo

(Con una voz más grave)

¿Quieres que te haga un striptease?

(Monólogo de Lucrecia)

¡Sí! ¡Sí, quiero! ¡Me muero por un orgasmo! ¡Esto es lo que he estado esperando! No. No. ¡Qué asco! Es mi cliente. Es mi hombre. ¡Qué indecente! Pero... ¡Oh, Dios! Qué cuerpo tiene. Quiero manosearlo. Tocarlo. ¡Tocárselo todo! ¡Qué vergüenza! ¡Qué perra soy! Quiero meterme… sus… Se va a quitar todo, síii.

(Alfredo se quita la camisa. Lucrecia, sin poder controlarse, alarga la mano y le toca los pectorales y luego las nalgas. Alfredo la mira con indignación).

Alfredo

(En voz alta)

¡Qué bárbaridad! ¿Cómo te atreves? Dije un Striptease…

(Monólogo de Alfredo)

¡Sí! ¡Lo logré! ¡Me manoseó! ¡Me agarró las nalgas! ¡Me puso super caliente! ¡Y ella es una perra caliente! Ah, pero voy a dejarla así, no me importa. Pero se lo voy a restregar en la cara. ¡Es una depravada! ¡Y yo lo soy más!

(De repente, entra un tren de juguete que avanza por el escenario. Alfredo se baja de la banca. Toma una cuerda del pequeño el tren y sale de escena jalándolo. Lucrecia se queda sola, con las mano en el aire, como tocando un cuerpo ausente, petrificada por lo que acaba de suceder).

(Oscuro).


Acto II

Escena III: El Purgatorio va a Mahoma

La luz revela a los cuatro personajes sentados en el bar-buffet. Jonás con su atuendo de gondolero, Violeta con su paraguas. Alfredo, en un rincón, con la cara enrojecida, y Lucrecia, mirando al vacío. Hay un silencio tenso.

 

Violeta

Si quieren, voy por un martini.

(Monólogo de Violeta)

Estos dos son unos raros. ¿Un gondolero? ¿Un tarado? ¿No hay nadie normal? ¿Un contador? ¿Un médico? ¿Un... veterinario?

Jonás

(En voz alta)

No. Yo me iré por un café.

(Monólogo de Jonás)

Esta gente es una tortura. ¿Martinis? ¿Café? ¡Por favor! Somos seres superiores, ¿no? ¡Estamos de viaje! ¡Somos una generación privilegiada, aunque digan que no servimos para nada.

Alfredo

(En voz alta)

Yo necesito un mezcal.

(Monólogo de Alfredo)

¡Un mezcal helado! ¡Un mezcal frío como la chingada! ¡Un putísimo mezcal! Pero muy fino.  Eso es lo que necesito. Y un perro. O un gato. O algo que no sea esta gente. ¡Soy un inútil!

Lucrecia

(En voz alta, sin mirar a nadie)

¿Alguien quiere un té de manzanilla?

(Monólogo de Lucrecia)

¡Qué vergüenza! ¿Té de manzanilla? ¿Eso es lo que ofrezco? Estoy harta de ser como una madre. La psicóloga. La que soluciona problemas, sí, cómo no. ¡Quiero un hombre de verdad! Quiero un orgasmo. ¡Solo he tenido uno en la vida! ¡Quiero un hombre!

(Un hombre con un maletín, vestido con un traje de oficinista barato, se acerca a la mesa y se sienta sin ser invitado. Es el Señor Vendaval. Se detiene, los ve, toma una bocina y lanza un grito que hace que la escena se congele).

 

 

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Deténganse! ¡Alto! ¡Se acabó! ¡La verdad tiene que salir!

Señor Vendaval

(En voz alta)

Vamos a jugar un juego. Vamos a quitarnos una prenda por cada verdad que se digan.

(El Señor Vendaval se desabrocha un zapato. Lucrecia, con los ojos llenos de deseo, se quita la blusa. Alfredo, el calcetín. Jonás, la camisa de rayas).

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Tú! (Señala a Violeta) ¿Qué piensas de este par de ridículos?

Violeta

(En voz alta)

Pienso que son dos perdedores.

(Monólogo de Violeta)

¡Al fin! ¡Al fin se los pude decir!

(Alfredo se quita el otro calcetín. Lucrecia se quita el cinturón. Jonás, la gabardina).

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Tú! (Señala a Alfredo) ¿Qué piensas de la cara de su mujer?

Alfredo

(En voz alta)

Pienso que tiene cara de abuela amargada.

(Monólogo de Alfredo)

¡Sí! ¡Sí, lo dije! Se lo dije en su puta cara.

(Lucrecia, que se ha quitado ya el cinturón, se lo pone en el cuello como si se fuera a ahorcar).

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Tú! (Señala a Lucrecia) ¿Qué piensas de tu hombrecito?

Lucrecia

(En voz alta)

Pienso que es un mocoso cobarde, que se la pasa buscando la aprobación de las demás, pero que no se atreve a decir que me ama. Y ya no me quiere coger.

(Monólogo de Lucrecia)

¡Se lo dije! ¡Se lo dije! ¡Lo amo! ¡Y lo odio! Pero al menos lo dije.

(Alfredo se desabrocha los pantalones y se queda en boxers. Jonás se quita los shorts y se queda en un calzón de superhéroe).

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Y yo! ¡Yo estoy harto de ustedes! ¡De su falsedad! ¡De su moral de mierda! ¡Ahora… Pongan mucha atención! ¡Porque yo les voy a dar un espectáculo!

(El Señor Vendaval se quita el traje y se queda en calzones con una camiseta de gondolero toda llena de agujeros. Es un hombre extremadamente gordo y viejo, cubierto de lunares, y la risa se les muere a los cuatro. Se quedan petrificados, y sus monólogos son de asco y de burla).

Alfredo

(En voz alta)

¡Es un indecente!

Lucrecia

(En voz alta)

¡Qué vergüenza!

Violeta

(En voz alta)

¡Esto es inaceptable! No nos gustan los gordos. No nos gustan los viejos.

Jonás

(En voz alta)

¡Vamos a llamar a la policía!

(Monólogos de los cuatro, furiosos)

¡Cómo se atreve este viejo asqueroso! ¡Esto es un abuso! ¡Somos gente decente! ¡Moral y buenas costumbres! ¡Qué asco! ¡Qué indecente! ¡Nuestros valores! ¡Nuestra dignidad! ¡Todo lo que nos ha costado! ¡Y ahora este depravado! ¡Que se largue! ¡Que se vaya al carajo!

(El Señor Vendaval los mira con una sonrisa de absoluta malicia. Los acusa con el dedo).

Señor Vendaval

(En voz alta)

¡Ah! ¿Con que moral y decencia? ¡Con que indecente! ¡No, no! Yo no soy el indecente. Ustedes lo son. Porque se mueren de ganas de hacer todo lo que yo les pedí. Pero la vergüenza burguesa y la moral de mierda que dicen tener es más fuerte que su deseo. Ahora, por favor, continúen. Ya me cansé.

(El Señor Vendaval se sienta en una silla y saca un plato de palomitas, observándolos. Los cuatro se quedan inmóviles. Lentamente, la ira se va transformando en una risa nerviosa. Se ríen de sí mismos. Se abrazan. Se besan).

Violeta

(Señalando a Jonás)

Siempre supuse que serías un gondolero sexy de closet.

Jonás

(Señalando a Violeta)

Y tú la reina de la sopa de pescado, ja.

Alfredo

(A Lucrecia)

Eres una perra depravada, ¿y sabes qué? Me encanta que seas así.

Lucrecia

(A Alfredo)

Tú eres un mocoso cobarde, pero me excitas como ningún otro. Me excitas muchísimo.

Violeta

(Dirigiéndose al público)

La vida es una comedia, amigos.

Jonás

(Dirigiéndose al público)

Y a veces te la pasas fingiendo y no cumples ninguno de tus verdaderos deseos.

Lucrecia

(Dirigiéndose al público)

A veces vale la pena dejarse iiir.

Alfredo

(Dirigiéndose al público, con una sonrisa de oreja a oreja)

¿Y saben qué? ¡Yo no sé qué tanto me ven! Ya, no nos, vean… La verdad somos muy tímidos.

(El Señor Vendaval se ríe a carcajadas. Los cuatro personajes se abrazan, mientras el telón baja lentamente).

(Oscuro final).

What I Think and What I Say. The comedy of asides. By B-GAVARRE.

 


 

 

 

What I Think and What I Say

The comedy of asides

 

By B-GAVARRE

 

This work has been published for free and open dissemination, although all intellectual property rights are reserved. The public use of this work requires the author's permission and in order to obtain the corresponding authorization contact bengavarre@gmail.com or gavarreunam@gmail.com (Reg. Prop. Int. Expte. Inbox)

 

 

Characters

 

  • Violet:
    • A woman who presents herself as a "queen" with a stuck-up demeanor. While she appears dignified and somewhat cold in public, her monologues reveal a selfish and malicious side. She enjoys feeling superior but, deep down, she has a "morbid" curiosity and a hidden desire for the unconventional. She is the first to express her indignation at the "indecency" of others, but eventually accepts her own depravity.
    • Jonah:
    • A man who appears stoic and exhausted, pushing a boat. His internal monologues describe him as full of frustration and a desire to punish Violet for her attitude. He is prone to absurd and unexpected actions, such as pulling out soup from nowhere and dressing as a gondolier, which makes him a mysterious and somewhat ridiculous character. He sees himself as a "superior being" on a journey.
  • Alfred:
    • A man who presents himself as "Peter Pan," childish and in need of attention. His monologues show a need to be humiliated and a desire to feel loved through dependency. He enjoys provoking Lucretia and likes the feeling of being admired. He considers himself "useless," but uses his vulnerability to manipulate others and get what he wants.
  • Lucretia:
    • A woman who behaves like an "exhausted" therapist or a mother figure. Her monologue reveals she is tired of being the one who solves problems and wishes for a man who will take care of her and give her pleasure, instead of one who constantly needs her. She is torn between her professional role and a repressed sexual desire, feeling "indecent" and "a slut" for her impulses.
  • Mr. Gale:
    • A mysterious character who bursts onto the scene to expose the hypocrisy of the others. He acts as a sort of ringmaster or purgatorial deity, forcing the characters to confront their true nature. He is cynical, direct, and unafraid to call out their "shitty morals," showing them that their "bourgeois shame" is the only thing holding them back. He reveals himself as an extremely fat, old man covered in moles, whose appearance challenges the very conventions of decency the characters so loudly protest.

 


Act I

 

Scene I: The Boat of Shame

The stage is dimly lit. As the lights come up, we see Violet sitting in a prop sailboat, with her beach umbrella open. Jonah is beside her, in the water up to his ankles, pushing the boat with a broom handle. He looks exhausted; she looks expressionless.

Violet

(Aloud)

If you want, I’ll get out.

(Violet’s monologue)

Please, let him not say yes! Let him keep pushing. I love feeling like a queen. I hope he gets a cramp. Let's see how philosophical he gets with a swollen testicle.

Jonah

(Aloud, out of breath)

No, no. We're almost at the shore.

(Jonah’s monologue)

My God. If this woman doesn’t shut up, I'm going to hit her on the head with this stick. I'm going to leave her on this abandoned beach.

(Jonah bends down, pulls a plate of fish soup out of nowhere, climbs onto the edge of the boat, and starts to eat. Violet looks at him, stunned.)

Violet

(Aloud)

What is that?

(Violet’s monologue)

Gross! So freaking gross! Fish! Seriously? I hope I get indigestion and vomit all over his shoes.

Jonah

(Aloud)

Grandma’s soup. My mom gave it to me. Want some?

(Jonah’s monologue)

She’s holding back her vomit. Good! She deserves it! She wanted a mysterious man, well here he is. Now I’m going to leave her speechless.

(Jonah jumps up, takes off his street clothes, revealing a gondolier’s outfit with a striped shirt and shorts. Violet looks at him, astonished, her face turning red with indignation.)

Violet

Jonah, no! What's wrong with you? What are you doing?

(Violet’s monologue)

No, no! This is too much. They're going to see us. How embarrassing! And yet, I feel a morbid curiosity... I still think he looks ridiculous, but... what would it feel like to have him give me a ride like this!

Jonah

(Aloud)

I'm going to give you a ride! A ride of love!

(Jonah bends down and, where Violet’s legs are, starts to row with his hands while smiling maliciously. She looks at him and, suddenly, a wicked smile appears on her face. She takes a spoonful of the fish soup and threatens him with it. He looks scared. Violet stands up and empties the plate of soup on top of him. Jonah is petrified.)

Violet

(Aloud)

And now, for being indecent, to the shore!

(Violet gets out of the boat. Jonah, with the soup dripping, is left alone, motionless in the water.)

(Blackout.)


Scene II: The Station of the Absurd

The light reveals Alfred and Lucretia sitting on a train station bench. He is playing with a ball of yarn. She looks at him with the eyes of an exhausted therapist.

Alfred

(Aloud)

So? Are we still in therapy?

(Alfred’s monologue)

How stupid am I! Of course, we're in therapy! This is the fucking therapy! I need her to yell at me, to humiliate me. Only then will I feel loved.

Lucretia

(Aloud)

Depends. Who’s on the couch?

(Lucretia’s monologue)

Damn it! Peter Pan. He always runs away. What a humiliation! I want a man to give me a massage. To give me a hug. An orgasm! Please, an orgasm.

(Alfred gets up and sits on Lucretia’s lap, puts the ball of yarn in her hand, and starts to purr like a cat. Lucretia looks at him with wide eyes.)

Alfred

(In a childish voice)

You know you like to be needed.

(Alfred’s monologue)

Take that, bitch! I hit her where it hurts. She likes to be needed. And I am the neediest. I have her in my hands.

(Alfred abruptly pulls away, stands on the bench, and with a conspiratorial look, starts to unbutton his shirt. Lucretia is surprised, but on her face is a mixture of desire and disgust. Alfred notices her look and gets more excited. The desire to be admired is the greatest of his aphrodisiacs.)

Alfred

(In a deeper voice)

Want me to give you a striptease?

(Lucretia’s monologue)

Yes! Yes, I do! Shit! This is what I’ve been waiting for! No. No. How disgusting! He’s my client. He’s my man. How indecent! But… Oh, God! What a body he has. I want to grope him. To touch him. To touch it all! How embarrassing! What a slut I am!

(Alfred takes off his shirt. Lucretia, unable to control herself, reaches out and touches his pectoral. Alfred looks at her with indignation.)

Alfred

(Aloud)

Barbarian! How dare you?

(Alfred’s monologue)

Yes! I did it! She groped me! How hot I am! How hot she is! Oh, how good. I’m going to rub it in her face. She’s a depraved woman! And I am more so!

(Suddenly, a toy train enters and moves across the stage. Alfred gets off the bench. He gets into the train and starts it. The train disappears with a whistle. Lucretia is left alone, with her hand in the air, petrified by what she has just done.)

(Blackout.)


Act II

Scene III: The Purgatory Reunion

The light reveals the four characters sitting at a bar-buffet. Jonah in his gondolier outfit, Violet with her umbrella. Alfred, in a corner, with a flushed face, and Lucretia, staring into space. There is a tense silence.

Violet

If you want, I’ll go get a martini.

(Violet’s monologue)

These two are weirdos. A gondolier? A child? Is there no one normal? An accountant? A doctor? A... veterinarian?

Jonah

(Aloud)

No. I'll get a coffee.

(Jonah’s monologue)

These people are torture. Martinis? Coffee? Please! We are superior beings, aren't we? We're on a journey!

Alfred

(Aloud)

I need a rum and coke.

(Alfred’s monologue)

A rum and coke! The fucking rum and coke! That's what I need. And a dog. Or a cat. Or something that isn't these people. I'm useless!

Lucretia

(Aloud, without looking at anyone)

Does anyone want some chamomile tea?

(Lucretia’s monologue)

How embarrassing! Chamomile tea? I’m tired of being the mother. The psychologist. The one who solves problems. I want a real man!

(A man with a briefcase, dressed in a cheap office suit, approaches the table and sits down uninvited. He is Mr. Gale. He stops, looks at them, takes a megaphone, and lets out a shout that freezes the scene.)

Mr. Gale

(Aloud)

Stop! Halt! It's over! The truth must come out!

Mr. Gale

(Aloud)

We're going to play a game. We're going to take off a piece of clothing for every truth you tell each other.

(Mr. Gale unbuckles a shoe. Lucretia, with eyes full of desire, takes off her jacket. Alfred, his sock. Jonah, his striped shirt.)

Mr. Gale

(Aloud)

You! (He points at Violet)

What do you think of this ridiculous pair?

Violet

(Aloud)

I think they are two losers.

(Violet’s monologue)

Finally! I finally got to tell them!

(Alfred takes off his other sock. Lucretia takes off her belt. Jonah, his trench coat.)

Mr. Gale

(Aloud)

You! (He points at Alfred)

What do you think of your woman’s face?

Alfred

(Aloud)

I think she has the face of a bitter grandmother.

(Alfred’s monologue)

Yes! Yes, I said it! I said it to her face.

(Lucretia, who has already taken off her belt, puts it around her neck as if to hang herself.)

Mr. Gale

(Aloud)

You! (He points at Lucretia)

What do you think of your little man?

Lucretia

(Aloud)

I think he’s a cowardly brat, who spends his time seeking the approval of others, but who doesn't dare to say he loves me.

(Lucretia’s monologue)

I told him! I told him! I love him! And I hate him! But at least I said it.

(Alfred unbuttons his pants and is left in his boxers. Jonah takes off his shorts and is left in superhero briefs.)

Mr. Gale

(Aloud)

And me! I'm sick of you all! Of your falsehood! Of your shitty morals! Go to hell! Life is a comedy!

(Mr. Gale takes off his suit, revealing that he is an extremely fat, old man covered in moles, and the laughter dies on the four of them. They are petrified, and their monologues are of disgust and mockery.)

Alfred

(Aloud)

He's indecent!

Lucretia

(Aloud)

How embarrassing!

Violet

(Aloud)

This is unacceptable! He’s forcing us to do things we don't want to!

Jonah

(Aloud)

Let’s call the police!

(Monologues of the four, furious)

How dare this old man! This is abuse! We are decent people! Morals and good customs! How disgusting! How indecent! Our values! Our dignity! Everything we’ve worked for! And now this pervert! He should get the hell out of here! Go to hell!

(Mr. Gale looks at them with a smile of absolute malice. He points a finger at them.)

Mr. Gale

(Aloud)

Ah! So morals and decency? So indecent? No, no! I am not the indecent one. You are. Because you are dying to do everything I asked you to. But your bourgeois shame and shitty morals are stronger than your desire. Now, please, continue. I'm tired.

(Mr. Gale sits down in a chair and takes out a plate of popcorn, watching them. The four of them remain motionless. Slowly, the anger turns into nervous laughter. They laugh at themselves. They hug each other. They kiss.)

Violet

(Pointing at Jonah)

I always suspected you were a closet gondolier.

Jonah

(Pointing at Violet)

And you, the queen of fish soup.

Alfred

(To Lucretia)

You're a depraved old woman, and you know what? I'm dying for it.

Lucretia

(To Alfred)

And you’re a cowardly brat, but you turn me on like no one else.

Violet

(Addressing the audience)

Life is a comedy, friends. The worst part is when you don't understand it.

Jonah

(Addressing the audience)

And the best, when you stop being a freaking actor.

Lucretia

(Addressing the audience)

Or when you decide the show is worth it.

Alfred

(Addressing the audience, with a huge smile)

And all of you! You bitter old fools! What are you looking at!

(Mr. Gale laughs uproariously. The four characters hug each other as the curtain slowly falls.)


(Final blackout.)

 

 

EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

PAVEL vs LEPAV

PAVEL vs LEPAV
EL ALFILER DEL DIABLO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE