jueves, agosto 28, 2025

EL AMOR, EL DESEO, EL QUESO, Y LAS MANZANAS / O siete faldas y un patán (COMEDIA DE JOVENES ENAMORADOS Y UN VIL CABALLERO) / 😆🍄🤔💖🏞️ / POR BEN GAVARRE







































SIETE FALDAS Y UN PATÁN

EL AMOR, EL DESEO, EL QUESO Y LAS MANZANAS

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SIETE FALDAS Y UN PATÁN


Comedia de jóvenes enamorados y un vil caballero

Por: Ben Gavarre

PERSONAJES

DONCELLA: Joven, soñadora, pero con un ingenio agudo.

VIL CABALLERO: Arrogante, grandilocuente y bastante torpe.

DULCE DONCEL: Tierno y un poco ingenuo.


ACTO I: La Doncella y el Caballero

(Escena: Un prado idílico. Sol, nubes. Una oveja, algunos arbustos. La doncella deshoja una margarita.)

DONCELLA: Mi doncel me ama. Mi hermoso doncel es mío, él me ama a mí. Es mi hermano, mi amigo. Mi proveedor de agua, mi proveedor de queso. Yo quiero a mi doncel y él ama a su doncella. Me ama, es mío y yo soy de él.

(El Vil Caballero llega en su caballo de utilería. Es alto y fuerte.)

VIL CABALLERO: (Pomposo) Yo te deseo. ¡Sí! Quiero besarte y poseerte porque eres… como una manada de potros. Haces que mi espíritu se levante, que mi potro relinche. ¡Mi corazón se eleva a doscientas cincuenta pulsaciones por minuto! Mi…

DONCELLA: Sí, sí, sí, ya, ¡ya! Entendí. Pero, déjame decirte: eso no se va a poder. ¿Doscientas cincuenta pulsaciones? No soy cardióloga, caballero.

VIL CABALLERO: ¡Y si me agarraras la pierna subirían a trescientas cincuenta!

DONCELLA: (Fría) NO le agarro nada. No me interesan tus pulsaciones. Vaya en paz, caballero, y dejadme disfrutar de mi amor por mi hermoso doncel.

VIL CABALLERO: (Indignado) ¿Conque esas tenemos? ¡Tú, mi aldeana de las mil faldas…!

DONCELLA: Siete son mis faldas, no mil.

VIL CABALLERO: Siete. Mil. Como quieras. Todas te las quitaré, para mi deleite.

DONCELLA: Para el mío, sigue tu camino. Estas faldas, las siete, son para mi dulce doncel, no para vos.

VIL CABALLERO: ¿No te das cuenta de que soy un caballero con un gran potro salvaje, un castillo, salones enteros, guantes y esta espada? ¡Tengo, tengo, tengo!

DONCELLA: Ah, qué bien. ¿Sabes? Lo único que tu insigne persona sabe decir es "tengo, tengo, tengo". Y no me interesa. ¿Qué, me vas a forzar con esa espada? Eso no sería muy caballeroso.

VIL CABALLERO: (Se quita la espada y la guarda.) ¡Soy un caballero sin defensa! Sin espada y sin guantes. Soy vuestro, doncella. ¿Qué más quieres?

DONCELLA: Nada, caballero. Me basta con el amor de mi amado doncel hermoso.

VIL CABALLERO: (Irónico) Ah, ¿el doncel que no tiene nombre? ¿No has dicho que hablas de tener también?

DONCELLA: ¡Sí tiene nombre! Pero la diferencia, amigo, es que yo lo tengo a él y él me tiene a mí. Nos tenemos. Es mutuo.

VIL CABALLERO: Ah, qué lindo.

DONCELLA: ¿Verdad? Ahora, si no tienes otra cosa que decirme, por favor, vos y vuestro salvaje caballo, aléjense de aquí.

VIL CABALLERO: ¡Además de hermosa como una gran vaca lechera, sois una astuta zorra!

DONCELLA: ¿Vaca? ¿Zorra? ¿Esos son tus elogios? Te ruego, caballero, toma un curso de piropos y cuando llegues al quinto grado, úsalos con otra, porque yo solo quiero a mi hermoso doncel.

VIL CABALLERO: Sí, sí, el doncel sin nombre. Me voy. Debo recordarte, un poco de humildad y cortesía no vendría mal en una muchacha tan voluptuosa y ancha.

DONCELLA: ¡Voluptuosa y ancha! ¡Dios te perdone! Ve con Dios, caballero. Y no olvides el curso.

VIL CABALLERO: Lo haré. Pero volveré.

DONCELLA: Y yo no te habré de esperar. Adiós.

VIL CABALLERO: Adiós, doncella, magnífica como una pera en su jugo.

DONCELLA: ¡Una pera en su jugo! ¡Adiós!

(El caballero se va. Llega el Dulce Doncel en un burrito de utilería.)

DONCEL: ¡Eh, dulce doncella! ¿Qué te dijo ese malvado caballero que acaba de partir?

DONCELLA: Nada importante. Es más patán que malvado. Me preguntó por una dirección.

DONCEL: ¿Una dirección en el prado?

DONCELLA: Se me insinuó con gran torpeza.

DONCEL: ¡Me hierve la sangre! ¡Le daré una tunda si regresa! ¡Lo moleré a golpes!

DONCELLA: Eres muy dulce, amigo mío, pero no hace falta. Es un tarugo. Mejor dime, ¿traes mi agua y mis manzanas?

DONCEL: Y también todo el amor que tengo para ti.

DONCELLA: (Extiende una de sus faldas como mantel. Se sienta.) Me encanta estar cerca de ti, sobre una de mis faldas.

DONCEL: Y yo, dulce doncella, tengo ganas de darte todas las manzanas de la tierra y toda el agua fresca.

DONCELLA: Y a mí me enloquecen tu agua fresca y tus manzanas jugosas.

DONCEL: También te traje queso.

DONCELLA: Lo pondré entre mis pechos.

DONCEL: Es queso fresco.

DONCELLA: Entre mis pechos se conservará mejor.

DONCEL: Y te traje… un champiñón.

DONCELLA: ¿Solo uno?

DONCEL: Lo encontré en el campo. Es único.

DONCELLA: (Lo mira, hipnotizada.) ¿Estará bueno?

DONCEL: Si está bueno para ti, está bueno para mí.

DONCELLA: (Lo toma.) Lo guardaré entre mis pechos.

DONCEL: (Emocionado) Dulce Doncella, tus palabras me han dado ganas de bailar.

DONCELLA: Pues bailemos. Escucho una música como no hay otra.

DONCEL: ¡Yo también!

DONCELLA: Es la misma. ¡Bailemos! Me gustaría bailar “La del Molinito”.

DONCEL: Me gusta “La del Molinito”. Y te traje esta corona de flores.

DONCELLA: Me haces feliz. (Se la pone.) Y, dime, Dulce Doncel, ¿sabes bailar “En un solo pie”?

DONCEL: ¡Por mi vida, que sí! ¿Adelante o atrás?

DONCELLA: ¡Qué bien! Ahora, haz girar la cabeza.

DONCEL: ¡Ese me gusta! (Gira la cabeza.) ¿Así?

DONCELLA: Hermoso doncel, ¿sabes hacer “El de la Cabeza que gira”?

DONCEL: ¡Por el alma de mi madre, que lo sé! ¿Está bien así?

DONCELLA: ¿Y el de los brazos arriba y piernas flexionadas?

DONCEL: Eh… ese no lo conozco.

DONCELLA: No importa. Volvamos al “Molinillo”. O a “La Farándula”.

(Bailan. Después de un rato, se sientan a comer.)

DONCEL: Podríamos comer un poco del queso que tienes entre tus pechos.

DONCELLA: Y después un poco de agua fresca.

DONCEL: Y después un poco de agua fresca.

DONCELLA: (Le da una manzana.) Toma. Es para tu camino.

DONCEL: ¿Para mi camino? ¿Ya no me quieres a tu lado?

DONCELLA: Por ahora es mejor que vayas a la aldea. Yo te alcanzo. Tengo que cuidar a la oveja.

DONCEL: ¿Y si el caballero regresa?

DONCELLA: Sé defenderme. Con mi cayado puedo darle de golpes. Ve tranquilo.

DONCEL: (Envalentonado) ¡Me quedo! No quiero que ese patán te moleste. Lo combatiré con mi fuerza. ¡Lo moleré a golpes! Yo soy rudo, yo soy hábil.

DONCELLA: Sí, sí, mi amor. Todos lo saben. Eres valiente. Pero por ahora, mejor ve a la aldea.

DONCEL: (Monta en su burrito.) Me voy, me voy.

DONCELLA: Adiós, hermanito mío.

DONCEL: Adiós, hermanita.

DONCELLA: Adiós.

DONCEL: Pronto te veré.

DONCELLA: Hasta lueguito.

DONCEL: Te adoro más.

DONCELLA: Vete ya, amigo mío, así nos extrañaremos más.

DONCEL: Adiós, amada.

DONCELLA: Adiós.

(Dulce Doncel sale de escena. La doncella tararea. Saca el champiñón de entre sus pechos y se lo come con fascinación. Su expresión cambia. Parece hipnotizada. Se queda completamente quieta.)


Acto II: La afrenta del Caballero

(Cambio de iluminación. El Vil Caballero llega, sin guantes y sin espada. Gira alrededor de la Doncella. Ella no reacciona. Él se dirige al público.)

VIL CABALLERO: (Secreto) No entiendo por qué la Dulce Doncella no me puede amar. Soy un buen partido. Soy un caballero. Tengo un castillo. Y no soy feo. ¡Nadie lo dude! Soy sexy y guapo.

(Pausa)

VIL CABALLERO: ¡Doncella! ¿Por qué no me escuchas? He vuelto sin defensa. Quiero llevarte a mi castillo. Te enseñaré muchas cosas. Estuve practicando bellas palabras. Escucha: "Tu blusa, me encanta. Y tu mentón. Y tu garganta… y tus pechos…”

(Se detiene. Piensa.)

VIL CABALLERO: O mejor esto: "Quiero estar cerca de tu costado. Y agarrarte de los costados. Estar encima… o debajo… No, no es así…”. "Si te beso en la boca, querrás ser mi amiga". ¡Lo leí en un libro!

(La mira fijamente.)

VIL CABALLERO: ¿Qué te pasa? Estás como dormida. Parece que… ¡ajá! Algún duende del sueño te posee. Esto no está tan mal. Puedo aprovechar la oportunidad. Le haré una broma.

VIL CABALLERO: (Se acerca y le habla al oído.) Doncella… Dulce Doncella…

(La Doncella repite “Doncella…” como un eco.)

VIL CABALLERO: ¡Muy bien! Repite conmigo: "YO estoy del Caballero enamorada".

DONCELLA: (En trance) ...Caballero enamorada.

VIL CABALLERO: "YO adoro todo lo que me dice el caballero, es un grandioso seductor".

DONCELLA: ...un grandioso seductor.

VIL CABALLERO: "YO voy a ir a su castillo, porque es muy guapo y sexy".

DONCELLA: ...muy guapo y sexy.

VIL CABALLERO: "Voy a hacer todo lo que me pida. Prometo".

DONCELLA: ...todo lo que me pida. Prometo.

VIL CABALLERO: “Y ahora le voy a dar un besito”.

(La doncella se queda en silencio. Él insiste.)

VIL CABALLERO: ¡Un besito! ¡Beso!

(Ella no repite. El caballero se frustra.)

VIL CABALLERO: ¡Ya veo! No quieres repetirlo. Pues aunque no quieras… ¡soy yo el que te va a dar un besito!

(El Caballero empieza a besarla. Ella lucha, tratando de despertar de su trance.)

DONCELLA: (Confusa) ¡No, dejadme! Esto es una afrenta. ¡Auxilio!

VIL CABALLERO: Te lo buscaste. No me diste esperanzas y ahora…

DONCELLA: (Despertando) ¡Yo nunca te di esperanzas! ¡Dónde estás, dulce Doncel, ven pronto!

(Dulce Doncel se asoma detrás de un arbusto, enojado y asustado.)

VIL CABALLERO: Tu doncel no está. Y si lo estuviera, es tan débil que nada podría hacer.

(El Doncel, valiente, sale de su escondite y se enfrenta al caballero.)

DONCEL: ¡Acabad de una vez, villano! ¿No sabes quién soy yo? ¡Soy su enamorado y acabaré con tus viles acciones!

VIL CABALLERO: No me hagas reír, muchacho. Eres tan débil como una flor.

DONCEL: (Golpeando al aire) ¿A quién llamas flor? ¡Te haré saber la fuerza de mis golpes!

VIL CABALLERO: Yo sé esgrima y pugilato. Tú eres una débil ramita.

DONCEL: (Le da puñetazos rápidos pero débiles.) ¡Te declaro mi enemigo! ¡Estoy dispuesto a terminar contigo!

VIL CABALLERO: (Recibe los golpes con fastidio.) Ya me estás cansando. Es mi primer aviso.

DONCEL: ¿Primer aviso? ¿Habrá otros?

(El caballero le da un duro bofetón. Y otro. Y otro. El Doncel cae al suelo, derrotado.)

DONCEL: (Llorando) ¡Ay, ay, ay de mí! ¡Habré de acabar contigo!

(La Doncella, con los gritos, despierta del todo y se enfrenta al caballero.)

DONCELLA: ¡Cómo os has atrevido, truhán! ¡Desalmado! ¡Bellaco!

VIL CABALLERO: ¡Te equivocas! No soy de la villa, soy de alcurnia. Tú solo tienes juventud y… tus anchas caderas.

DONCELLA: (Amenazante) ¡Cómo te atreves! ¡Te enseñaré buenos modales!

VIL CABALLERO: ¿También me pegarás? No puedes ni juntando fuerzas con tu amiguito.

DONCELLA: Pues lárgate. No recibirás golpes, pero sí nuestro desprecio.

VIL CABALLERO: Ya me voy. Su desprecio me lastima. Soy un caballero sensible.

DONCELLA: ¡Alejaos! Eres un patán. Un gandul. No vales ni la saliva que se me escapa al hablarte.

VIL CABALLERO: (Lloriquea) ¡Todo eso! Soy un caballero sensible. Es más, para demostrar mi buena voluntad, me gustaría invitarlos a mi castillo, no solo a ti, dulce doncella, sino también a ti, esforzado doncel.

DONCELLA: Habrase visto tal manera de mentir y de aparentar dolor y simpatía.

DONCEL: No habrías de llevarnos a la doncella y mí si no planearas un sucio truco vil, de vil caballero.

VIL CABALLERO: ¿Una estratagema decís, gentil amigo? Lejos de mí ese pensamiento que desconfianza os causa. Os aseguro que invitaros a los dos sería mi regocijo. Os presentaría a mi madre, la duquesa, y a mi padre fallecido os daría a conocer por medio de su vivo retrato que ocupa la sala familiar. Aún más, a ti gentil muchacho, habríate de obsequiar un caballo para que proveer pudieras a Dulce Doncella de no solo manzanas y agua fresca, sino también del vino del castillo y fiambres y estofados varios. A Ti, Dulce Doncella, habríate de regalar vestidos de algodón de Flandes y zapatos con listones rosados y peinetas… y más faldas para ti... Qué os parece.

DONCEL: (Entusiasmado) ¿De veras? ¡Un caballo para mí! ¡Y faldas y zapatos para ti, Dulce Doncella! ¡Él puede merecer una oportunidad!

DONCELLA: No sé… de repente, ¿muestra amistad?

VIL CABALLERO: Mi castillo está dispuesto. ¡Venid, los dos!

DONCELLA: (Al Doncel) ¿Raro, no? Un caballo para ti…

DONCEL: ¡Es un caballo! ¡Nadie te regala un potro hoy en día!

DONCELLA: (Al Caballero, con tono seductor) ¿Qué escondéis detrás de esta generosa invitación? ¿No querrás quizá dejar a mi doncel encerrado y luego… mostrarme las habitaciones… encender las lámparas… quitarme mis siete faldas, una por una… tomarme de la cintura… besarme el cuello… apretar ligeramente mi garganta…?

VIL CABALLERO: (También excitado) ¡Eso era lo que yo deseaba!

DONCELLA: ¡Soy carne encendida! ¡Fuego de locura! ¡Háblame, háblame, mi caballero lujurioso! ¿Qué me harías?

VIL CABALLERO: (Torpe) Te agarraría del costado. Y de las rodillas. Y te daría pellizcos en las rodillas… Y te jalaría los dedos de los pies. ¡Los dos!

DONCELLA: ¿Solo eso? Sé que puedes ser más creativo.

VIL CABALLERO: Yo… yo… te quitaría las siete faldas, te besaría el cuello, te apretaría la garganta…

DONCEL: (Celoso) ¡Eh, eh! ¿No has olvidado un detalle?

VIL CABALLERO: (Confuso) No. No creo.

DONCEL: ¡Sí! Se te olvida que yo también estaría en la alcoba. Viéndote jalarle los dedos de los pies, y besarle, y apretarle la garganta.

VIL CABALLERO: (Nervioso) Eh… no, no, no. No se me había ocurrido, pero si lo deseas…

DONCEL: (Aterrado) ¡No, no! ¡Yo no estoy preparado para tales invitaciones!

VIL CABALLERO: (Frío) Ya no hay invitación, Doncel. No es así, ¿Doncella?

DONCELLA: (Desencantada) No. No vamos a ir a ninguna parte. Olvídalo.

VIL CABALLERO: ¿Ya no quieres jugar? ¡Tan bien que íbamos!

DONCELLA: ¡Me enfríe! Habéis perdido la oportunidad. Yo soy de mi hermanito. Me quedo con mi dulce doncel. ¡Alejaos!

VIL CABALLERO: ¡Pero me habéis encendido! ¡No podéis dejarme así!

DONCEL: (Fanfarrón) ¡Ya oísteis! A ella no le parece, ni a mí tampoco. ¡Abur!

DONCELLA: ¡Vete ya!

VIL CABALLERO: ¿Creen que me pueden dejar así? ¡Les ofrecí vestidos, zapatos y un potro!

DONCEL: Ya no lo quiero. El amor por mi amiga es más grande.

DONCELLA: No puedes comprar nuestro amor.

VIL CABALLERO: ¿Amor? ¡Me encendisteis la pasión y ahora la pagas, quieras o no!

(El caballero se lanza sobre la Doncella. La tira al piso e intenta someterla.)

DONCELLA: ¡Dejadme, vil! ¡Me las pagaréis! (Al Doncel) ¡Ayuda, amigo mío! ¡Pégale!

(El Doncel toma el cayado y empieza a golpear al Caballero.)

DONCEL: ¡Hasta aquí llegasteis! ¡Paga tu afrenta!

(El Caballero se levanta, esquivando los golpes.)

VIL CABALLERO: ¡Por la espalda me pegas! ¡Eres un tramposo!

(La Doncella se sube a la espalda del Caballero y lo toma del pelo.)

DONCELLA: ¡Dale duro, amigo! ¡No permitas que abuse!

VIL CABALLERO: (Lloriquea) ¿Abusar yo? ¡Si me atacaron entre los dos! ¡Basta! ¡Me voy! ¡Prometo no volver!

(La Doncella le quita el cayado al Doncel y golpea al Caballero.)

DONCELLA: ¡No te vas sin una disculpa!

VIL CABALLERO: ¡Ya basta de golpes! ¡Ya dije que me voy!

DONCELLA: ¡Sin una disculpa sincera no te vas!

VIL CABALLERO: No lo haré. No es necesario.

DONCELLA: ¿Mala mujer? Me has querido abusar.

DONCEL: Y a mí me has abofeteado. ¡Disculpas!

VIL CABALLERO: Está bien. Lo siento. Fui muy rudo. Me excedí. Lo hice a mi pesar.

DONCELLA: ¿Y?

VIL CABALLERO: ¿Y qué más? ¡Con eso es suficiente!

DONCEL: Por mí está bien.

DONCELLA: A mí no me parece. No pareces sincero. ¡Hazlo de nuevo!

VIL CABALLERO: (Con fastidio) Lo siento, Doncella. Lo siento, Doncel. Espero que perdonen mis excesos. Os ofrezco mis más sinceras disculpas.

DONCELLA: Disculpas aceptadas.

DONCEL: Aceptadas son.

DONCELLA: Ve en paz a tu castillo.

DONCEL: A tu castillo ve.

VIL CABALLERO: (Incrédulo) ¿Después de tantas disculpas no serán un poco más amables?

DONCEL: ¿Otra vez con lo de sensible?

VIL CABALLERO: Pues he de confesar que sí lo soy. Podríamos compartir un poco de comida aquí, si estáis de acuerdo.

DONCELLA: ¿Eso queréis?

VIL CABALLERO: Yo digo, si gustáis.

DONCEL: Por mí sea bienvenido el caballero. Podrías, doncella mía, poner algunas de tus faldas para tres, y tenemos manzanas y queso y agua fresca.

DONCELLA: (Extiende dos faldas.) Si es así… no me parece mal.


Acto III: El final feliz

(Los tres se sientan. Comen. El Caballero prueba una manzana. Los tres están en silencio.)

VIL CABALLERO: Esto es… magnífico. Me da gusto que nos hayamos reconciliado.

DONCEL: En eso estoy de acuerdo.

DONCELLA: Y yo también.

DONCEL: Es muy cierto.

DONCELLA: Claro que sí.

(Pausa larga. Se escucha música idílica. El Caballero, incómodo, se levanta.)

VIL CABALLERO: Bueno, pues ha sido un placer. Me retiro.

DONCELLA: ¿Ya te vas?

VIL CABALLERO: Ya me voy.

DONCEL: Adiós, caballero. Espero verte pronto.

VIL CABALLERO: Así será. Adiós, Doncella. Adiós.

(El caballero se va. La Doncella y el Doncel lo ven partir. Se escucha música rítmica. Sube el volumen.)

DONCEL: Oye, doncella. ¿Ahora sí escuchas la música?

DONCELLA: Música… ¡sí! Es muy hermosa.

(El Doncel empieza a bailar. La Doncella se levanta. La música es alegre.)

DONCEL: Es maravillosa. ¿Quieres bailar conmigo?

DONCELLA: (Ríe.) Siempre es un placer.

DONCEL: Bailemos juntos.

DONCELLA: Bailas muy bien, dulce amigo.

DONCEL: Tú también.

(Se besan y se quedan abrazados mientras la luz se va volviendo un hermoso atardecer. Telón.)



miércoles, agosto 27, 2025

Mi Gato con Botas (Segunda versión) Obra cómica para adultos y niños Por GAVARRE BENJAMIN

  













Mi Gato con Botas
(Segunda versión)
Obra cómica para adultos y niños
Por GAVARRE BENJAMIN
Personajes:
  • Munlait: Crítica pomposa y pedante, obsesionada con el "buen gusto".
  • Divino: Crítico esnob, siempre buscando el "sentido profundo".
  • Zaragoza: Crítico excéntrico, que se deja llevar por el absurdo.
  • Chorlito: El hijo de molinero, un personaje frustrado que anhela su libertad.
  • El Gato: Un hada en forma de gato, manipulador y con sus propios planes.
  • El Rey: Un monarca simple, obsesionado con la comida.
  • La Princesa: La hija del Rey, sarcástica y cansada de su papel de "premio".
  • Lacayo-Zapatero-Aldeano-Fotógrafo: Actor de reparto que se transforma.

En el Palco.
Munlait, Divino y Zaragoza están sentados en un palco exageradamente cerca del escenario. Munlait y Divino visten de forma ridículamente elegante, mientras que Zaragoza lleva un sombrero de ala ancha.
Munlait. (Con un exagerado acento francés) ¿Es que se trata de una obra infantil? Oh, mon Dieu. Qué atentado contra el buen gusto.
Divino. Querida, por favor, ese galicismo es tan del 2024. (O del año pasado, si ya es otra fecha) Ya está pasado de moda.
Munlait. Lo siento, no puedo evitarlo. Reitero mi duda: ¿se trata pues de una obra infantil?
Divino. Lo es, y créelo. El mismo autor está tras la cortina. Un amateur.
Zaragoza. (Tamborileando con los dedos en el barandal) Oigo ruidos de animales. Dicen que hay un gato y varios conejos vivos.
Munlait. (A punto del desmayo) ¡Por vida mía! ¡Animales de verdad! ¿Y se los van a comer? Un ultraje al arte. Me dan ganas de hacer ruido.
Divino. Eso es, hagamos ruido. El caos es el preludio de la crítica.
Zaragoza. ¡Ruido! ¡Ruido! ¡Ruido por el buen gusto!
(Se escucha un golpe seco detrás del telón. El público murmura.)
Munlait. Tendremos que estar seguros de si la obra tiene perspectiva de género. Es un cuento de hadas, después de todo. Desde la enmienda del 14 es obligatorio.
Zaragoza. Me preocupa el uso irresponsable de animales.
Divino. Ya va a empezar.
Munlait. No han dado llamadas. Esto es un desorden.
Todos. ¡Ruido, ruido, ruido!
(Las luces se apagan. Un foco ilumina al Autor, que entra apresuradamente y se le cae una carpeta de papeles.)
El Autor. (Con voz temblorosa) Señores, por favor, estamos a punto de comenzar. Les ruego que…
Munlait. (Desde el palco) ¡Oiga! ¡Usted! ¿Dónde se ha educado? Su aspecto es… ¡inapropiado!
Divino. No tiene pinta de dramaturgo.
El Autor. (Sonriendo tímidamente) Estimados y cultos críticos. Ruego su paciencia. Al escuchar el ruido, me asusté como nunca. Estoy pálido y tembloroso porque, en verdad, les tengo respeto.
Zaragoza. (Conmovido) Es un muchacho simpático.
El Autor. De ustedes dependerá si mi trabajo será condenado o aplaudido. Ahora, con su anuencia, continuamos. ¡Acción!

Escena 2: La Choza y el Gato
(Las luces revelan una choza miserable. Chorlito está sentado en el piso. El Autor permanece en escena, narrando.)
El Autor. (Al público) Esta es la humilde morada de Chorlito, un muchacho que se ha quedado sin nada.
Chorlito. ¡Oiga! Yo tengo algo.
El Autor. Él y sus hermanos han heredado los pocos bienes de su padre. Al mayor, una vaca. Al segundo, un puerco. Y a Chorlito…
Chorlito. (Interrumpiendo) ¡Me dejaron un gato! Y siete conejos.
(El Gato, un actor disfrazado con botas, camina elegantemente.)
Gato. Y no cualquier gato.
Chorlito. Gato, ¿hablas?
Gato. Todos los gatos hablamos, pero nos da flojera hablar con los humanos. Son muy torpes. Ahora, Chorlito, me conseguirás unas botas, me haré pasar por un ministro, y te casarás con la princesa.
Chorlito. No, Gato. Se dice que la princesa está loca y amargada. Y yo no tengo ningún interés en casarme. ¿Por qué un hada tomaría la forma de un gato? ¿Y para qué querría unas botas? Es poco ético.
(El Autor se ve frustrado. Los críticos se ríen.)
Munlait. ¡El personaje se rebela! ¡Qué original! ¡El desatino tiene sentido!
Divino. Esto es interesante. La deconstrucción del cuento.
Zaragoza. El gato en realidad quiere el poder.
(El Autor se acerca a Chorlito, pero el Gato lo detiene con la pata.)
Gato. (Al Autor) Él no quiere.
El Autor. ¡Pero tiene que querer! Es el héroe de la historia.
Gato. (Al público) Esta obra es tan predecible.
(Entra un actor vestido de Lacayo.)
Lacayo. (Al Gato) Señor Gato, el Rey le ha enviado una invitación. Y aquí están sus botas.
(El Gato toma las botas, las huele, se las pone con orgullo.)
Lacayo. Ah, y me manda decir el Rey que no olvide los conejos.
Gato. Diga a su Majestad que ya llevo seis o siete. Todos ya cocinados.
Chorlito. ¿Qué está pasando? ¡No me quiero casar!

Escena 3: El Palacio del Rey
(Cambio de escena. El Lacayo hace un gesto. La choza se mueve para revelar un set de palacio. El Rey y la Princesa están sentados a la mesa. Chorlito y el Gato se sientan con ellos.)
Chorlito. No me gusta nada esto. Quiero irme.
Gato. Cállate, Chorlito. Ésta es una cena formal. (Al Rey) ¿El conejo es de vuestro gusto, mi Rey?
El Rey. (Con la boca llena) Todavía no lo pruebo, estoy en la ensalada.
La Princesa. (Rodando los ojos) Papá, por favor.
El Rey. (A Chorlito) Marqués de Carabás, es una sorpresa que no haya venido a verme antes.
Chorlito. ¡No soy Marqués! ¡Soy Chorlito, un huérfano!
(El Gato le da una patada por debajo de la mesa.)
Gato. ¡Señor, no le diga eso! Es que él es muy modesto.
El Autor. (Al público) ¡Esto no es lo que escribí!
Munlait. ¡Él no quiere! Y ella (señalando a la Princesa) no ha dicho ni una palabra. ¡Esto es violencia de género!
Divino. ¡La Princesa debe hablar!
Zaragoza. ¡Yo quiero oír a la Princesa!
La Princesa. (Se levanta de golpe) ¡Estoy aquí! (Se dirige al palco) ¡Y estoy cansada! ¿Qué se supone que diga? ¡No me quiero casar! Y no me gusta Chorlito.
Chorlito. ¡Pues tú tampoco me gustas a mí!
El Rey. Yo solo quiero mis conejos.
El Autor. (A susurros) Chorlito, Princesa, por favor, el público espera que se enamoren.
Chorlito. Ya no te obedezco. ¡Autor, dime! ¿Quién eres tú en realidad?
El Autor. ¿Yo? Soy el autor. El que escribe la obra.
Chorlito. ¿Y si yo fuera el autor?
(Los focos se encienden sobre Chorlito. La cara del Autor se descompone.)

Escena Final: El Absurdo Triunfante
(El escenario se queda en oscuro. Cuando las luces vuelven, Chorlito está sentado en la silla del Autor y este está atado a un atril. La Princesa y el Gato parecen felices.)
Chorlito. Ahora sí. Yo soy el autor. Y esta obra tendrá un final que me guste.
El Autor. ¡Esto es una obra de teatro, no un reality show!
Chorlito. (Al público) Amigos, hemos decidido improvisar. El Gato ya no quiere ser un hada, la Princesa ya no quiere casarse y yo ya no quiero ser el huérfano.
Munlait. ¡Esto es de lo más irregular!
Divino. ¡Pero es una propuesta tan... fresca!
Zaragoza. ¡Bravo! ¡Un giro de guion!
La Princesa. Y yo no me casaré con Chorlito solo porque me lo diga el guion. Papá, yo solo me casaré por amor. Y no sé si lo he encontrado.
El Rey. Yo solo quiero mis conejos.
Gato. (Se quita las botas, revelando unas pantuflas) Oiga, dramaturgo de pacotilla. ¿De verdad pensó que esto acabaría de la forma tradicional? ¡Qué ingenuo!
El Autor. ¡Mis personajes me han humillado!
Gato. Y lo han hecho de maravilla, ¿no cree? La derrota a veces es la mejor victoria. Usted quería una obra que explorara el absurdo, ¿verdad? Pues aquí la tiene.
El Autor. (Pensativo) Supongo que sí. Es... magnífico. ¡Mis personajes me liberaron de la tiranía de la trama! ¡Ya no tengo que preocuparme por la lógica!
Gato. Exactamente. ¡Ha sido una catarsis para todos! Especialmente para mí, que detesto los finales previsibles. Mi verdadero sueño era ser un gato común, un gato muy cómodo en mis pantuflas.
El Autor. (Con una energía renovada) ¡Y a mí me liberaron de la tiranía de la trama! ¡Ya no tengo que preocuparme por si la lógica! ¡Es la obra perfecta del sinsentido!
Gato. ¿Listos para el final definitivo?
(Chorlito y la Princesa entran en escena. Los críticos se asoman. El Lacayo entra como fotógrafo.)
Fotógrafo. ¡Disculpen, un último retrato! ¡El gran final!
La Princesa. (A Chorlito) Pues ya que estamos, ¿nos tomamos una foto?
Chorlito. ¡Hecho! Pero yo salgo sin nombre. Solo Chorlito, el huérfano.
El Autor. (Al público) ¡Y así, queridos espectadores, hemos llegado a la conclusión de esta inenarrable aventura!
Gato. (Gritando desde el hombro del Autor) ¡Hemos derrotado la expectativa! ¡Hemos abrazado el caos!
La Princesa. ¡Y hemos demostrado que los personajes tienen voz!
El Rey. ¿Y mis conejos?
(Todos ríen. El fotógrafo toma posición.)
Fotógrafo. ¡Una sonrisa, por favor!
(Munlait, Divino y Zaragoza bajan del palco y se unen al resto. Munlait intenta corregir la pose de la Princesa, Divino posa como si estuviera analizando la "profundidad", y Zaragoza sonríe. El Gato se ha subido a la cabeza del Autor. Chorlito y la Princesa se toman de la mano.)
El Autor. (Con los brazos abiertos) ¡Y ahora, después de este viaje sin sentido, solo nos queda una cosa por pedir!
Gato. (Gritando) ¡Un aplauso!
La Princesa. ¡Por el caos!
Chorlito. ¡Por la libertad!
El Rey. ¡Por los conejos!
Todos los personajes. (Mirando al público con una sonrisa, el Autor con una mezcla de orgullo y alivio) ¡Bravo! ¡Bravo por esta obra! ¡Y bravo por ustedes!
(El fotógrafo toma la foto. En ese instante, las luces se apagan. Un último flash de la cámara ilumina el escenario por un segundo, capturando la imagen de todos los personajes riendo y aplaudiendo juntos en un final inesperadamente feliz y absurdamente perfecto.)
Fin.
 


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