jueves, julio 17, 2025

 











TRAICIÓN

de  

HAROLD PINTER.

TRADUCCIÓN

FEDERICO  CAMPBELL, 1980

TRAICIÓN

de  

Harold Pinter.

ESCENA 1ra.

1977 

Bar.  Primavera.  Tarde. Londres.

EMMA Está sentada en una silla de la esquina derecha.  JERRY Se aproxima a ella llevando bebidas: Un vaso de cerveza para él, un vaso de vino para ella. JERRY toma asiento.  Sonríen, brindan en silencio, beben. JERRY se arrellana y mira a EMMA.

JERRY.- Bueno...

EMMA.-  ¿Cómo estas?

JERRY.- Muy bien.

EMMA.- Te ves bien.

JERRY.- Bueno, en realidad no estoy tan bien.

EMMA.- ¿Por qué? ¿Cuál es el problema?

 

JERRY.- ¡La cruda! (Levanta el vaso) ¡Salud...! 

(Bebe.) ¿Tú, cómo estás?

EMMA.- Yo estoy bien (Mira alrededor, luego a JERRY.) Como en los viejos tiempos.

JERRY.- Humm.  Han pasado muchos años.

EMMA.- Sí. (Pausa) Pensé en ti el otro día.

JERRY.- Válgame Dios.  ¿Por qué? (EMMA se ríe) ¿Por qué?

EMMA.- Bueno a veces es agradable acordarse. 

¿No crees? 

JERRY.- Totalmente.  (Pausa) ¿Cómo va todo? 

EMMA.- Pues no va mal. (Pausa) ¿Sabes hace cuánto que no nos vemos? 

JERRY.- Bueno, fui a esa exposición privada... 

¿cuándo fue? 

EMMA.- No, no me refiero a eso. 

JERRY.- Ah, ¿quieres decir solos?

EMMA.- Sí.

JERRY.- Uuhm...

EMMA.- Dos años.

JERRY.- Sí, hace como dos años. Mmm. (Pausa) EMMA.- Mucho tiempo.

JERRY.- Sí, mucho... (Pausa) ¿Y cómo va todo? 

La galería...

EMMA.- ¿Cómo crees que va?

JERRY.- Bien.  Muy bien yo diría.

EMMA.- Me da gusto que lo digas.  Bien, realmente muy bien.  Me gusta.

JERRY.- Son chistosos ¿no? Los pintores...

EMMA.- No son nada chistosos. JERRY.- ¿No? ¡Qué lástima! (pausa) ¿Cómo está Robert?

EMMA.- ¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

JERRY.- No lo he visto en meses.  No sé por qué. 

¿Por qué?

EMMA.- ¿Por qué, qué?

JERRY.- ¿Por qué me preguntas cuando fue la última vez que lo vi?

EMMA.- Por curiosidad.  ¿Cómo está, Sam?

JERRY.- Judith, querrás decir.

EMMA.- ¿Sí?

JERRY.- Acuérdate de lo que hacíamos.  Yo te preguntaba por tu marido y tú me preguntabas por mi esposa.

EMMA.- Sí, claro.  ¿Cómo está tu esposa?

 

 Muy bien. (Pausa) 

EMMA.- Sam ya debe estar... muy alto.

JERRY.- Es alto.  Bastante alto.  Corre mucho. Le gusta correr largas distancias.  Quiere ser zoólogo.

EMMA.- No ¿de veras? Qué bien. ¿Y Sarah?

JERRY.- Ya tiene diez años.

EMMA.- Dios mío.  Claro que sí. JERRY.- Sí, diez años. (Pausa) Ned tiene cinco ¿verdad? 

EMMA.- Qué bien te acuerdas.

JERRY.- Bueno de eso sí me acordaría. (Pausa) EMMA.- Sí. (Pausa) Estás bien, pues, de todos modos...

JERRY.- Oh...sí, claro (Pausa) 

EMMA.- ¿A veces piensas en mí?

JERRY.- No necesito pensar en ti.

EMMA. - Oh...

JERRY. - No necesito pensar en ti. (Pausa) Bueno, de todos estoy bien. ¿Tú cómo estás?

EMMA.- Bien.  Realmente muy bien.

JERRY.- Te ves muy linda.

EMMA.- ¿De veras? Gracias.  Me da gusto verte.

JERRY.- A mí también.  Quiero decir verte.

EMMA.- ¿Piensas en mí a veces?

JERRY.- A veces pienso en ti. (Pausa) Vi a 

Charlotte el otro día.

EMMA.- No... ¿Dónde? No me dijo nada.

JERRY.- Es que no me vio.  En la calle.

EMMA.- Pero si no la has visto en años.

JERRY.- La reconocí. 

EMMA.- ¿Cómo pudiste? ¿Cómo pudiste saber?

JERRY.- Pues la reconocí.

EMMA.- ¿Y qué aspecto tenía?

JERRY.- Como tú.

EMMA.- No, en serio. ¿Qué pensaste de ella...?

JERRY.- Pensé que era encantadora.

EMMA.- Sí, es muy... Es despampanante. Tiene trece años. (Pausa) ¿Te acuerdas de aquella vez... cuando, oh, Dios mío... cuando la levantabas y la tirabas hasta el techo y luego la agarrabas?

JERRY.- Era muy liviana.

EMMA.- Se acuerda de eso, sabes.

JERRY.- ¿De veras?

EMMA.- Mmm. Eso de que la avienten a una. 

JERRY.- Qué memoria. (Pausa) No sabe... lo de nosotros ¿verdad?

EMMA.- Claro que no.  Solo se acuerda de ti, como de un viejo amigo.

JERRY.- Eso es. (Pausa) Sí, todo el mundo estaba allí ese día, viendo alrededor, tu esposo, mi esposa, todos los niños, me acuerdo.

EMMA.- ¿Qué día?

JERRY.- Cuando la levanté hasta arriba.  Fue en la cocina de tu casa. EMMA.- Fue en la de tu casa. (Silencio) JERRY.- Amor mío.

EMMA.- No digas eso. (Pausa) Todo...

JERRY.- Parece que fue hace muchísimo tiempo.

EMMA.- ¿Sí?

 JERRY.- ¿Igual, te sirvo otra? (JERRY toma los vasos, va a la barra, EMMA se queda quieta en la silla.  JERRY regresa con los vasos en las manos, se sienta)

EMMA.- Pensé en ti el otro día. (PAUSA) Iba manejando por Kilburn. De repente me di cuenta donde andaba.  Me detuve, así 

nomás, luego di vuelta en Kinsale Drive y avancé hasta Wesex Grove. Pasé frente al edificio y luego me detuve como cincuenta yardas más adelante, como hacíamos antes ¿te acuerdas? 

JERRY.- Sí.

EMMA.- Había gente saliendo del edificio.  Luego se iban por la calle.

JERRY.- ¿Qué clase de gente? 

EMMA.- Ah...gente joven.  Luego me bajé del carro y subí las escaleras.  Vi los timbres, ya sabes, los nombres en los timbres.  Busqué nuestro nombre. 

(Pausa)

JERRY. - Green. (Pausa) Y no lo viste ¿verdad?

EMMA.- No.

JERRY.- Es porque ya no vamos allí.  No hemos ido allí en años.

EMMA.- No, no hemos ido.

JERRY.- Oí decir que has estado viendo de vez en cuando a Casey.

EMMA.- ¿Qué?

 A Casey.  Me acabo de enterar de que... 

a veces lo ves.

EMMA.- ¿Dónde oíste eso?

JERRY.- Ah... gente... en pláticas.

EMMA.- Qué cosa.

JERRY.- Lo curioso del caso fue que lo único que realmente sentí fue irritación, quiero decir irritación de que nadie chismeara de nosotros así, en aquellos días. Estuve a punto de decir, pues mira, tal vez se tome una copa de vez en cuando con Casey, a quien le importa, pero ella y yo tuvimos una relación durante siete años y ninguno de ustedes, idiotas, tuvo la menor idea de lo que estaba sucediendo. (Pausa)

EMMA.- Me pregunto.  Me pregunto si todo el mundo lo sabía, todo el tiempo.

JERRY.- No seas tonta. Estuvimos geniales. 

Nadie supo. ¿Quién podía andar por Kilburn en esos días? Sólo tú y yo. (Pausa) De todas maneras ¿qué es eso de tú y Casey?

EMMA.- ¿Qué quieres decir?

JERRY.- ¿Qué está pasando?

EMMA.- Tomamos una copa  de vez en cuando.

JERRY.- Pensé que no te gustaban sus libros.

EMMA.- He cambiado.  O sus libros han cambiado ¿Estás celoso?

JERRY.- ¿De qué? (Pausa) No podría tener celos de Casey.  Soy su agente.  Lo asesoré en lo de su divorcio. Leí todos sus manuscritos.  Convencí a tu marido de que publicara su primera novela. Lo acompañé hasta Oxford para que hablara en la Unión.  Es mi... Es autor mío.  Lo descubrí cuando era poeta y de eso ya hace muchísimo tiempo. (Pausa) Incluso me ha llevado a Southampton a conocer a su mamá y su papá.  No podría estar celoso de Casey.  Como quiera que sea no es como si estuviéramos teniendo una relación ahora, ¿verdad? No nos hemos visto en años.  En realidad, yo soy muy feliz si tú eres feliz. (Pausa) ¿Y qué hay de 

Robert? (Pausa)

EMMA.- Bueno... creo que nos vamos a separar.

JERRY.- ¿Sí?

EMMA.- Tuvimos una larga plática... anoche.

JERRY.- ¿Anoche?

EMMA.- ¿Sabes de qué me di cuenta...anoche? 

Me ha estado traicionando durante años. 

Ha tenido... otras mujeres, durante años. 

JERRY.- ¿No? ¡Qué barbaridad! (Pausa) Pero nosotros lo traicionamos a él muchos años.

EMMA.-  Y él me traicionó a mí durante años.

JERRY.- Bueno, yo nunca lo supe. 

EMMA.- Ni yo. (Pausa)

JERRY.- ¿Y Casey sabe de esto?

EMMA.- Me gustaría que no le siguieras llamando Casey.  Se llama Roger.

JERRY.- Sí, Roger.

EMMA.- Yo te telefoneé a ti.  No se por qué.

JERRY.- Qué cosa más curiosa.  Éramos muy buenos amigos ¿verdad?  Robert y yo, aunque no lo he visto en muchos meses, pero en todos esos años, en todos esos tragos, todas esas comidas... que tuvimos 

juntos, a mí nunca se me ocurrió... nunca sospeche siquiera... que hubiera otra persona... en su vida, aparte de ti. Nunca.  Por ejemplo, cuando estás con un amigo en un bar, o en un restaurante, por ejemplo, de tanto en tanto se va a hacer pipí, ves, quien no, pero lo que quiero decir es que, si tiene que echar un telefonazo así, muy discreto, como que uno lo siente, como que uno puede oír el ring, ring, ring. Bueno, nunca tuve esa sensación con Robert.  Nunca hizo ese tipo de llamadas ring, ring, en ninguno de los bares donde estuvimos juntos.  Lo curioso es que yo era el que hacia las llamadas ring, ring... a ti, cuando lo dejaba emborrachándose en el bar.  Eso es lo curioso. (Pausa) ¿Cuándo te dijo todo esto?

EMMA.- Anoche.  Creo que estuvimos toda la noche sin dormir. (Pausa)

JERRY.- ¿Hablaron toda la noche?

EMMA.- Sí, claro que sí. (Pausa) 

 ¿No hablaron de mi, verdad?

EMMA.- ¿Qué?

JERRY.- Es que...

EMMA.- Te llamé hoy en la mañana, sabes, eso es todo, porque yo... porque somos viejos amigos... He estado de pie toda la noche... todo ha terminado... de repente sentí que quería verte.

JERRY.- Bueno, mira, me da mucho gusto verte. 

Me da.  Me da pena que... lo de... 

EMMA.- ¿Te acuerdas? Quiero decir ¿te acuerdas? JERRY.- Me acuerdo. (Pausa) 

EMMA.- En realidad te resultaba muy latoso mantener el departamento de Wesexx Gove cuando lo pusimos ¿verdad?

JERRY.- El amor se adapta a todo.

EMMA.- Compré las cortinas.

JERRY.- Te adaptaste.

EMMA.- Oye, de veras, no te quise ver por nostalgia, quiero decir ¿de qué se trata? Solo quería ver cómo estabas. De veras. 

¿Cómo estás? 

JERRY.- Oh, eso que importa. (Pausa) No le hablaste de mí a Robert anoche ¿verdad? 

EMMA.- Tuve que hacerlo. (Pausa) Me lo dijo todo.  Y yo le dije todo.  Estuvimos despiertos... toda la noche.  En cierto momento Ned bajó de su cuarto.  Tuve que llevarlo a la cama, tuve que regresarlo a dormir. Luego volví a bajar. Creo que las voces lo despertaron.  Tú sabes...

JERRY.- ¿Le dijiste todo?

EMMA.- Tuve que decírselo.

JERRY.- ¿Le dijiste todo... lo de nosotros? 

EMMA.- Tuve que hacerlo. (Pausa)

JERRY.- Pero si es mi mejor amigo.  Quiero decir, he tenido a su propia hija en mis brazos y he jugado con ella subiéndola y bajándola y todo, en la cocina de mi casa delante de él.

EMMA.-  No importa.  Ya acabó todo.

JERRY.- ¿Sí? ¿Qué es lo que acabó?

EMMA.- Todo.  (Emma bebe.)     

 

ROBERT.- Uhm hummm.

ESCENA 2da. 1977 (Presente)

JERRY.- Tengo que hablar contigo.  Es Más tarde.  Casa de Jerry.  Estudio. 

Primavera. importante.

JERRY esta sentado.  ROBERT, de pie, con 

ROBERT.- Habla. un vaso en la mano.

JERRY.- Sí. (Pausa)

JERRY.-  Qué bueno que viniste.  Te agradezco 

ROBERT.- Te ves tenso. (Pausa) ¿Cuál es el 

que hayas venido. problema? (Pausa) No es sobre tú y 

ROBERT.- No, hombre.

Emma ¿verdad? (Pausa) Ya estoy 

JERRY.- Sí, sí.  Ya se que fue difícil...Lo sé... los enterado.

niños...

JERRY.- Sí.  Así me... me lo dijo.

ROBERT.- No hay ningún problema. Me pareció 

ROBERT.- Ah. (Pausa) Bueno, no es muy 

que era urgente. importante, ¿verdad? Hace años que 

JERRY.- Ajá... encontraste a alguien ¿no? terminó ¿no es cierto? 

ROBERT.- ¿Qué?

JERRY.- Es importante.

JERRY.- Digo a alguien que cuidara a los niños.

ROBERT.- ¿De veras? ¿Por qué? (JERRY se 

ROBERT.- Sí, sí.  De veras.  No hay problema. levanta, da algunos pasos) 

Además, Charlotte ya no es una niña.

JERRY.- Creí que me iba a volver loco.

JERRY.- No. (Pausa) ¿Te vas a sentar?

ROBERT.- ¿Cuándo?

ROBERT.- Sí, creo que sí, dentro de un 

JERRY.- Hoy en la tarde.  Ahora hace poco. 

momento. (Pausa)

Pensando si telefonearte o no. Te tenía 

JERRY.- Judith está en el hospital...Le toca la que hablar.  Me tardé... dos horas, en 

guardia de noche.  Los niños están allá... telefonearte.  Y luego tú estabas con los

arriba. niños... Creí que no iba a poder verte.

 

Creí que me volvería loco.  De veras, te agradezco mucho que hayas venido.

ROBERT.- Hombre, por Dios.  Mira, ¿qué es lo que quieres decirme exactamente? 

(Pausa.  JERRY toma asiento)

JERRY.- No se por qué te lo dijo.  No sé cómo te lo pudo haber dicho. Simplemente no lo entiendo.  Fíjate, ya se que tú... mira, la vi hoy... tomamos una copa... No la había visto en... me dijo, ya sabes, que ustedes tienes problemas... ustedes dos...y todo. 

Ya sé, es decir, de verdad, lo siento.

ROBERT.- No lo sientas.

JERRY.- ¿Por qué no? (Pausa) El hecho es que no puedo entender...por qué pensó ella que era necesario... después de todos estos años...decírtelo... tan de repente...anoche...

ROBERT.- ¿Anoche?

JERRY.- Sin consultarme. Sin siquiera advertírmelo.  Después de todo, tú y yo... 

ROBERT.- No me lo dijo anoche.

JERRY.- ¿Qué quieres decir? (Pausa) Se lo que pasó anoche.  Me lo contó todo. 

Estuvieron despiertos toda la noche, ¿no es cierto?

ROBERT.- Así  fue.

JERRY.- Y ella te dijo... anoche... que ella y yo. 

¿No te lo dijo?

ROBERT.- No, no me lo dijo.  Lo de tú y ella no me lo dijo anoche.  Me dijo lo de tú y ella hace cuatro años. (Pausa) No me lo tenía que decir anoche otra vez.  Porque yo ya lo sabía.  Y ella sabía  que yo sabía porque me lo dijo ella misma hace cuatro años.  (Silencio) JERRY.- ¿Qué?

ROBERT.- Creo que me voy a sentar. (ROBERT toma asiento) Yo pensé que sabías.

JERRY.- Que sabía ¿qué?

ROBERT.- Que yo sabía.  Que lo he sabido durante años.  Yo creía que tú sabías eso.

JERRY.- Tú pensabas que yo sabía. 

ROBERT.- Ella dijo que no sabías, pero no le creí. (Pausa) De todas maneras creo que

yo pensaba que tú sabías. ¿Pero dijiste que no?

JERRY.- ¿Te lo dijo ella...cuando?

ROBERT.- Bueno, yo me di cuenta. Eso fue lo que sucedió.  Le dije que me había dado cuenta y entonces ella... me confirmo... 

los hechos.

JERRY.- ¿Cuándo?

ROBERT.- Ah, hace ya mucho tiempo, Jerry. 

(Pausa)

JERRY.- Pero tú y yo nos hemos visto... muchas veces... en los últimos cuatro años. 

Hemos ido a comer.

ROBERT.- Aunque nunca jugamos squash.

JERRY.- Yo era tu mejor amigo. 

ROBERT.- Bueno, sí, seguro. (JERRY mira a ROBERT y luego deja caer la cabeza entre sus manos) Ah, no te angusties.  No tiene sentido. (Silencio.  JERRY se levanta) 

JERRY.- ¿Por qué no me dijo ella nada?

ROBERT.- Bueno, es que yo no soy ella, maestro.

JERRY.- ¿Por qué no me dijiste tú?

ROBERT.- Creí que ya lo sabrías.

JERRY.- Pero no lo sabías con certeza ¿verdad? 

¡No lo sabías!

ROBERT. - No.

JERRY. - Entonces.  ¿Por qué no me lo dijiste? 

(Pausa)

ROBERT.- ¿Decirte qué?

JERRY.- Que tú sabías.  Tu, cabrón.

ROBERT.- Ah, no me digas cabrón, Jerry. 

(Pausa) 

JERRY.- ¿Qué es lo que vamos a hacer?

ROBERT.- Tú y yo no vamos a hacer nada.  Mi matrimonio está terminado.  Solo tengo que hacer los arreglos necesarios, eso es todo.  En relación a los niños. (Pausa)

JERRY.- ¿No has pensado en decirle a Judith?

ROBERT.- Decirle a Judith ¿qué? Ah, sobre tú y Emma.  ¿Quieres decir que nunca lo supo? ¿Estás absolutamente seguro? (Pausa) No en realidad no se me había ocurrido decirle a Judith.  Me parece que no entiendes.  Me parece que no entiendes que me importa un comino todo esto.  Es cierto que le he pegado a Emma una o dos veces.  Pero no por defender un principio.  No lo hice en función de ninguna actitud moral. Simplemente me dieron ganas de darle un buen golpe.  Por las ganas de 

siempre... tú sabes. (Pausa) JERRY.- Pero tú la traicionaste durante años ¿no?

ROBERT. - Ah, sí.

JERRY.- Y ella nunca lo supo ¿verdad?

ROBERT.- ¿No lo supo? (Pausa) JERRY.- Yo no.

ROBERT.- No, tú en realidad no sabías mucho de nada ¿verdad? (Pausa) JERRY.- No.

ROBERT.- Sí, sí sabías.

JERRY.- Sí, sí sabía.  Viví con ella.

ROBERT.- Sí, en las tardes.

JERRY.- A veces muy prolongadas.  Durante siete años.

ROBERT.- Sí, seguramente supiste todo lo que hay que saber de esas cosas.  En cuanto a los siete años de tardes. Yo no sé nada de eso.  (Pausa) Espero que te hayas cuidado bien.  (Silencio) JERRY.- Nos caíamos bien.

ROBERT.-Todavía nos caemos bien. (Pausa) Me encontré el otro día con Casey.  Creo que está teniendo un affaire con mi esposa. No hemos jugado squash en años.  Casey y yo.  Me acuerdo que jugábamos muy bien.

JERRY.-  Ha engordado un poco.

ROBERT.- Sí, pensé en eso.

JERRY.- Ya está un poco acabado.

ROBERT.- ¿De veras?

JERRY.- ¿No lo crees así?

ROBERT.- ¿En qué sentido?

JERRY.- Su obra.  Sus libros.

ROBERT.- Ah, sus libros.  Su arte.  Sí su creatividad parece estarse desvaneciendo, ¿no te parece? 

JERRY.- Todavía vende.

ROBERT.- Vende muy bien. Vende muy bien, no cabe duda.  Lo cual es muy bueno para nosotros.  Para ti y para mí.

JERRY.- Sí.

ROBERT.- Alguien me estaba diciendo ¿quién era? Debió haber sido alguien del departamento de publicidad, el otro día, que cuando Casey fue a York a  la presentación de su último libro, en una librería, tú sabes, con Bárbara Spring, ya sabes, la gente hizo cola durante horas para que le firmara su libro, mientras que una viejita y su perro hacían cola para pedirle su autógrafo a Barbara Spring.  Yo soy de los que piensan que Barbara Spring... es buena ¿tu no?

JERRY.-  Sí. (Pausa)

ROBERT.- De todos modos a nosotros nos va muy bien con Casey ¿no? 

JERRY.- Muy bien.  (Pausa)

ROBERT.- ¿Has leído algún buen libro últimamente?

JERRY.- He estado leyendo a Yeats. (Pausa) ROBERT. - Ah, Yeats, sí. (Pausa) JERRY.- Una vez leíste a Yeats en Torcello.

ROBERT.- ¿En Torcello?

JERRY.- ¿No te acuerdas? Hace años.  Fuiste a Torcello al amanecer, solo.  Y leíste a Yeats. 

ROBERT.- Así que fui. Yo te lo dije, sí. (Pausa) Sí. (Pausa) ¿A dónde van a ir en el verano, tu y tu familia?

JERRY. - A Lake District.  

ESCENA 3era.  1975 (Dos años antes) (La ruptura) Departamento.  Invierno.

JERRY y EMMA sentados.  Silencio.

JERRY.- ¿Qué quieres hacer entonces? (Pausa)

EMMA.- Lo que pasa es que no sé qué estamos haciendo, ya no sé, eso es todo.

JERRY. - Mmmm. (Pausa) EMMA.- Digo, este departamento...

JERRY.- Sí.

EMMA.- ¿De veras te puedes acordar cuando fue la última vez que estuvimos aquí?

JERRY.- En el verano ¿no?

EMMA.-  ¿Sí?

JERRY.- Sé que parece... 

EMMA.- Fue a principios de Septiembre.

JERRY.- Bueno, todavía en el verano ¿no?

EMMA.- Pero hacía mucho frío. Era a principios de Otoño.

JERRY.- Ahora hace bastante frío. 

EMMA.- Íbamos a conseguir otro calentador eléctrico. JERRY.- Sí, y nunca lo traje.

EMMA.- No tiene mucho sentido traerlo si nunca estamos aquí.

JERRY.- Ahora estamos aquí.

EMMA.- No te creas. (Silencio)

JERRY.- Bueno, las cosas han cambiado. Has estado ocupada, tu trabajo y todo. 

EMMA.- Sí, ya sé. Pero quiero decir, me gusta. 

Lo quiero hacer.

JERRY.- No, está bien. Es estupendo para ti. Pero no estás...

EMMA.- Si diriges una galería, tienes que dirigirla.  Tienes que estar allí.

JERRY.- Pero no estas libre en las tardes ¿verdad?

EMMA.- No.

JERRY.- Entonces. ¿Cómo nos podemos ver?

EMMA.- Date cuenta de las veces que andas de viaje.  Nunca estas aquí.

JERRY.- Pero cuando estoy aquí tú no estás libre de tardes.  Así que nunca nos podemos ver.

EMMA.- Nos podemos ver para comer.

JERRY.- Nos podemos ver para comer pero no podemos venir hasta acá para una comida rápida.  Ya estoy viejo para eso.

EMMA.- No me refería a eso.  (Pausa) Ves, antes... se nos ocurrían cosas, estábamos decididos, era... parecía imposible que nos viéramos... imposible... y sin embargo nos veíamos.  Nos veíamos aquí, pusimos este departamento y nos veíamos en este departamento por que queríamos.

JERRY.-  No importa que tanto queramos vernos si tú no estás libre en las tardes y yo 

estoy en Estados Unidos.  (Silencio) Las noches siempre las hemos descartado y tú lo sabes.  Tengo familia.

EMMA.- Yo también tengo familia.

JERRY.- Lo sé perfectamente bien.  Te recuerdo que tu esposo es uno de mis más viejos amigos. 

EMMA.- ¿Qué quieres decir con eso?

JERRY.-  No quiero decir nada con eso. EMMA.- ¿Pero qué estás tratando de decir al decir eso?

JERRY.-  Carajo.  No estoy tratando de decir nada.  He dicho precisamente sólo lo que quería decir.

EMMA.- Ya veo. (Pausa) El hecho es que en otros tiempos usábamos nuestra imaginación y decidíamos vernos una noche y arreglar las cosas para irnos a un hotel.

JERRY.- Sí, así lo hacíamos. (Pausa) Pero eso era... en el mejor de... antes de que consiguiéramos este departamento.

EMMA.- No hemos estado muchas noches... en este departamento.

JERRY.-  No. (Pausa) No muchas noches, en ninguna parte, realmente.  (Silencio) EMMA.- ¿Puedes seguir... pagándolo cada mes?

JERRY. -  Ah... 

EMMA. - Es un desperdicio.  Nadie viene aquí. No quiero ni pensarlo, de veras. 

Siempre... vacío.  Todo el día y toda la noche. Día tras día y noche tras noche. Quiero decir la loza y las cortinas y la colcha y todo.  Y el mantel que traje de Venecia.  (Risas) Es absurdo. (Pausa)  Es sólo... una casa vacía. 

JERRY.- No es una casa.  (Pausa) Yo sé... yo se lo que tú querías... pero nunca pudo haber sido... una casa realmente. Tú tienes una casa.  Yo tengo una casa. Con cortinas, etcétera.  Y niños.  Dos niños en dos casas.  Aquí no hay niños, así que no es el mismo tipo de casa.  

EMMA.- Nunca se supuso que fuera el mismo tipo de casa.  ¿O sí? (Pausa)  Tú ni siquiera la  viste como casa en ningún sentido ¿no? 

JERRY.- No, la vi como un departamento...tú sabes.

EMMA.- Para coger.

JERRY.-  No, para amarnos.

EMMA.- Bueno, de eso ya no queda mucho 

¿verdad? (Silencio)

JERRY.- No creo que no nos amemos. (Pausa) 

EMMA.- Ah, bueno.  (Pausa)  ¿Qué vas a hacer con todos... los muebles?

JERRY.- ¿Qué? 

EMMA.- Lo que hay aquí. (Pausa)

JERRY.- Tú sabes que podemos hacer algo muy simple si queremos.

EMMA.- Quieres decir venderlo a la señora Bancks por una cantidad pequeña... ¿para que lo rente como departamento amueblado?

JERRY.- Eso es.  ¿No estaba la cama aquí? 

EMMA.- ¿Qué?

JERRY.- ¿No estaba?

EMMA.- Nosotros compramos la cama. Compramos todo.  Compramos la cama juntos.

JERRY.- Ah, sí.  (Emma toma asiento) 

EMMA.- Entonces ¿tu haces todos los arreglos con la señora Banks? (Pausa) Yo no quiero nada.  No podría ponerlo en ninguna parte, ves.  Ya tengo una casa, con colchas y todo lo que va...

JERRY.- Yo lo resuelvo, con la señora Banks. 

Habrá algunas libras, sabes, así que...

EMMA.- No, no quiero ningún dinero, muchas gracias.  (Silencio.  EMMA se pone el abrigo)  Ya me voy.  (JERRY se vuelve. La mira) Ah, aquí está mi llave. (EMMA saca el llavero: trata de sacar la llave del llavero) Ah, carajo.  (EMMA se esfuerza por sacar la llave del llavero.  Arroja a JERRY el llavero) Tú sácala.  (JERRY lo atrapa al vuelo.  La mira) ¿La puedes sacar por favor? Tengo que recoger a Charlotte en la escuela.  La voy a llevar de compras.  (JERRY saca la llave del 

llavero) ¿Te das cuenta de que esta es una tarde? Es la tarde en la que cierra la galería. Por eso vine hoy.  Cerramos todos los jueves en la tarde. ¿Me puedes dar mi llavero? (JERRY le da el llavero) Gracias.  Oye, estoy absolutamente convencida de que hemos tomado la mejor decisión.  (EMMA se va JERRY permanece de pie.) 

Escena 4ta.   1974  (Tres años antes)

Casa de ROBERT Y EMMMA.  Sala.  Otoño. ROBERT prepara una copa para JERRY, después va a la puerta.

ROBERT.- ¡Emma! ¡Aquí está Jerry!

EMMA.- (En off) ¿Quién?

ROBERT. - Jerry.

EMMA. - Ahora bajo. (ROBERT da la copa a 

JERRY)

JERRY. - Salud.

ROBERT.- Salud. Está con Ned, mientras se duerme.   Supongo que en unos minutos emprenderá el vuelo.  

JERRY.- El vuelo.  ¿A dónde?

ROBERT.- Al mundo de los sueños. JERRY.- Ah, sí.  ¿Qué tal estás durmiendo últimamente? ROBERT.-  ¿Qué?

JERRY.- ¿Todavía pasa mal las noches?  Con Ned quiero decir...

ROBERT.-  Dicen que los niños son peores que las niñas.

JERRY.- ¿Peores?

ROBERT.-  Los bebés.  Dicen que los bebitos lloran más que las bebitas.

JERRY. - ¿Sí?

ROBERT. -  ¿No se dieron cuenta ustedes de eso?

JERRY.- Uhmmm... sí, creo que sí.  ¿Y ustedes?

ROBERT.-  Sí.  ¿Y que deduces de eso? ¿A qué crees que se deba?

JERRY.- Bueno supongo que... los niños son más ansiosos.

ROBERT.-  ¿Los niños bebés?

JERRY.- Sí.

ROBERT.- ¿De que diablos van a estar ansiosos...a su edad? ¿No crees?

JERRY.- Bueno... al encontrarse en el mundo, supongo, al dejar la matriz, todo eso.

ROBERT.- Pero  ¿y las bebitas? Ellas también dejan la matriz.

JERRY.- Es cierto.  También es cierto que nadie habla mucho de bebitas que dejan la matriz, ¿no?

ROBERT.- Yo podría hablar de eso.  

JERRY.- Ya veo.  Bien, ¿qué tienes que decir?

ROBERT.-  Yo te estaba preguntando algo.

JERRY.- ¿Y qué era?

ROBERT.- ¿Por qué crees que los bebés hombres encuentran más problemático dejar la matriz que las bebés mujeres?

JERRY.- ¿Yo dije eso?

ROBERT.-  Y llegaste incluso a decir algo más, en el sentido de que los bebés hombres se ponen más ansiosos al enfrentar el mundo que las bebes niñas. 

JERRY.-  ¿Tú en lo personal crees que ése es el caso?

ROBERT.-  Sí, creo que sí. (Pausa)

JERRY.-  ¿Por qué crees que es así? 

ROBERT.-  No sabría decirte.  (Pausa)

JERRY.-  ¿Crees que tenga algo que ver con la diferencia entre los sexos? (Pausa)

ROBERT.-   Caramba tienes razón.  Debe ser eso.  (EMMA entra)

EMMA.- Hola.  Qué sorpresa. 

JERRY.-  Estaba tomando el té con Casey.

EMMA.- ¿Dónde?

JERRY.- Aquí cerca en la esquina.

EMMA.- Creí que él vivía en... Hampstead o por ahí.

JERRY.- Estás mal informada.

EMMA.- ¿Sí?

JERRY.- Se separó de Susannah.  Está viviendo solo aquí cerca.

EMMA. - Ah...

ROBERT. -  Está escribiendo una novela sobre un hombre que deja a su mujer y sus tres hijos y que se va a vivir solo al otro lado 

de Londres para escribir una novela sobre un hombre que deja a su mujer y sus tres hijos...

EMMA.- Espero que sea mejor que la última. 

ROBERT.- ¿La última? Ah, la última.  ¿No era aquella sobre el hombre que vivía en una casa grande en Hampstead con su esposa y sus tres hijos y que estaba escribiendo una novela sobre...?

JERRY.-  (A Emma) ¿Por qué no te gustó?

EMMA.- Ya te lo dije.

JERRY.- Creo que es lo mejor que ha escrito.

EMMA.- Podrá ser lo mejor que ha escrito pero de todas maneras es terriblemente deshonesta.

JERRY.- ¿Deshonesta? ¿En qué sentido deshonesta?

EMMA.- Ya te lo dije.

JERRY.- ¿Ya me lo dijiste?

ROBERT.-  Sí, ya te lo dijo.  Una vez en que todos estábamos cenando, me acuerdo, tú, yo, Emma y Judith, ¿dónde era?, Emma dio una conferencia a la hora del 

postre acerca de la deshonestidad de

Casey en relación a su última novela, DRYING OUT. Fue de lo más interesante. Desgraciadamente Judith tuvo que irse a la mitad por que tenía su guardia de noche en el hospital.  ¿Cómo está Judith, a propósito? 

JERRY.- Muy bien.  (Pausa)

ROBERT.-  ¿Cuándo vamos a jugar squash?

JERRY.-  Eres muy bueno.

ROBERT.-  No tanto.  No soy nada bueno.   Lo que pasa es que estoy en mejor forma que tú.

JERRY.- Pero ¿por qué? ¿Por qué estas en mejor forma que yo?

ROBERT.-  Por que juego squash.

JERRY.- Ah, ¿estás jugando? ¿Muy seguido?

ROBERT.-  Mhmmm

JERRY.- ¿Con quien?

ROBERT. -  Con Casey.

JERRY. - ¿Casey? Caramba.  ¿Qué tal juega?

ROBERT.- Es un jugador de squash increíblemente limpio. No, realmente no 

hemos jugado en varios años. Tenemos que jugar. Tú eras bastante bueno. JERRY.- Sí, era bastante bueno.  Muy bien.  Te reto.

ROBERT.- ¿Por qué no? 

JERRY.- Haremos una cita.

ROBERT.- Muy bien.

JERRY.- Sí, tenemos que hacerlo.

ROBERT.- Y  luego te invito a comer.

JERRY.- El que gana invita a comer.

EMMA.- ¿Puedo ir a ver? (Pausa) ROBERT.- ¿Qué?

EMMA.- ¿Por qué no puedo ir a ver y luego los invito a comer?

ROBERT.- Bueno, para ser brutalmente franco, no quisiéramos tener una mujer cerca, ¿verdad, Jerry? Quiero decir un juego de squash no es simplemente un juego de squash, es algo mucho más que eso.  Te das cuenta; primero está el juego.  Y luego viene el regaderazo.  Y luego, la cerveza.  Y luego, la comida.  Después de todo esto, ya la hiciste.  Ya tuviste tu 

batalla.  Lo único que quieres es tu cerveza y tu comida.  No que una mujer te invite a comer.  En realidad no quieres a una mujer a una milla a la redonda, en ningún lugar.  No la quieres en la cancha de squash.  No la quieres en la regadera, ni en el bar, ni en el restaurante.  ¿Ves? En la comida quieres hablar de squash, o de cricket, o de libros, incluso de mujeres con tu amigo,  y poder entrar en calor en la conversación sin miedo de una interrupción impertinente.  De eso es de lo que se trata.  ¿Tú que piensas, Jerry? 

JERRY.- No he jugado squash en muchos años. 

(Pausa)

ROBERT.- Bueno, vamos a jugar la semana que entra.

JERRY.- No puedo la semana que entra.  Estoy en Nueva York. 

EMMA.- ¿Te vas?

JERRY.- Me voy con uno de mis escritores más famosos.

EMMA.- ¿Quién?

JERRY.- Casey. Alguien quiere filmar esa novela suya que no te gustó.  Vamos a ir para discutirlo.  Era cosa de que ellos vinieran aquí o de que nosotros fuéramos allá. 

Casey pensó que merecía el viaje.

EMMA.- ¿Y tú?

JERRY.- ¿Qué?

EMMA.- ¿Y tu mereces el viaje?

ROBERT. - ¿Va Judith?

JERRY.- No.  No puede ir sola.  Nos veremos para ese juego de squash cuando vuelva. 

Una semana o cuando mucho diez días.  

ROBERT.- Estupendo.

JERRY.- (a Emma) Adiós.  Gracias por el trago. 

EMMA.- Adiós.  (ROBERT Y JERRY salen, Emma permanece quieta.  ROBERT vuelve.  La besa.  Ella responde.  Ella se separa, pone la cabeza en el hombro de ROBERT, llora calladamente. ROBERT la abraza.)

ESCENA 5ta.  1973.

Cuarto de hotel.  Venecia.  Verano.

EMMA lee en la cama.   ROBERT mira hacia fuera por la ventana. Ella levanta la cabeza y lo mira; luego vuelve la vista al libro.

EMMA.- Mañana Torcello.  ¿verdad?

ROBERT.- ¿Qué?

EMMA.- Vamos a Torcello mañana, ¿no?

ROBERT.- Sí, así es.

EMMA.-  Será maravilloso.

ROBERT. - Mmmmm.

EMMA. - Me muero por ir. (Pausa) ROBERT.-  El libro.  ¿Es bueno?

EMMA.- Mmmm.  Sí.

ROBERT.- ¿Qué es?

EMMA.-  Es un libro nuevo.   De este... Spinks.  ROBERT.- Ah, ese.  Jerry me estaba hablando de él.

EMMA.- Jerry.  ¿De veras?

ROBERT.- Me estuvo hablando de ese libro la semana pasada, en la comida.

EMMA.- ¿De veras? ¿Le gustó?

ROBERT.- Spinks es autor suyo.  Él lo descubrió.

EMMA.- Ah, no sabía eso.

ROBERT.- Manuscrito no solicitado. (Pausa) Tú crees que es bueno,  ¿verdad?

EMMA.- Sí, creo que sí.  Me está gustando.

ROBERT.- Jerry también piensa que es bueno. Deberías venir a comer un día con nosotros y hablaremos de eso. 

EMMA.- ¿Sería absolutamente necesario? (Pausa)  No es tan bueno, no es para tanto. 

ROBERT.- ¿Quieres decir que no es tan bueno como para que vengas a comer conmigo y con Jerry y hablemos del libro?

EMMA.- ¿De qué diablos estás hablando?

ROBERT.- Lo tengo que leer otra vez, ahora que está impreso. 

EMMA.- ¿Otra vez?

ROBERT.- Jerry quería que lo publicáramos.

EMMA.- Ah, ¿de veras?

ROBERT.- Bueno, naturalmente.  De todas maneras, lo rechacé.

EMMA.- ¿Por qué?

ROBERT.- Ah... en realidad no hay mucho que añadir al tema, ¿no crees?

EMMA.- ¿Cuál consideras tú que es el tema?

ROBERT.- La traición.

EMMA.- No.  No es.

ROBERT.- ¿No es? ¿Entonces qué es? EMMA.- No lo he terminado todavía luego te digo.

ROBERT.- Bueno, luego me dices.  (Pausa) Por supuesto a lo mejor estoy pensando en otro libro. (Silencio) Por cierto, estuve ayer en American Express.  (EMMA 

levanta la vista) EMMA. - Oh...

ROBERT. - Sí.  Fui a cambiar unos cheques de viajero.  Te los pagan mejor allí, ves, que en el hotel.

EMMA.-  Ah, ¿de veras? 

ROBERT.- Claro, sí.  Bueno, como sea había una carta para ti allí.  Me preguntaron si te conocía y les dije que sí. Entonces me preguntaron si me la quería llevar.  Es decir, me la dieron.  Pero les dije que no, que no me la llevaría.  ¿La recibiste?

EMMA.- Sí.

ROBERT.- Supongo que te apareciste por allí cuando fuiste de compras ayer por la tarde...

EMMA.- Así fue.

ROBERT.- Muy bien, que bien que la recibiste. (Pausa) Sinceramente, me extraño que quisieran entregármela a mí.  Eso nunca sucede en Inglaterra. Pero estos italianos... tan despreocupados.  Quiero decir,  el hecho de que me apellide Downs y tú te apellides Downs no quiere decir que somos el Señor y la Señora Downs que ellos, en su ridículo estilo mediterráneo,  suponen que somos. Podríamos ser y de hecho lo más probable es que lo seamos, totalmente unos extraños.  Así que, digamos que yo, a quienes ellos toman alegremente por tu esposo, hubiera recogido la carta, habiéndoles dicho que era tu esposo pero en realidad siendo totalmente un extraño, y que la hubiera abierto, y leído, no por nada sino por mera curiosidad 

ociosa, y que luego la hubiera tirado en el canal, tú nunca la habrías recibido y te hubiera privado así de tu derecho de abrir tu propia correspondencia, y todo por ese je m'en foutsime veneciano. Tengo pensado escribirle sobre ese asunto a  Dux de Venecia.  (Pausa) Eso fue lo que me hizo no tomarla, por cierto, y traértela... la idea de que yo fácilmente podría haber sido totalmente un extraño. (Pausa)  Lo que desde luego ellos no sabían,  y no tenían forma de saber, era que yo soy tu esposo.  

EMMA.-  Qué bola de ineficientes.

ROBERT.- Solo en un sentido mediterráneo, ridículo.  (Pausa) EMMA.- Era de Jerry.

ROBERT.- Sí, reconocí su letra. (Pausa) ¿Cómo está?

EMMA. - Ok.

ROBERT.- Qué bueno ¿Y Judith?

EMMA.- Bien.  (Pausa)

ROBERT.- ¿Y los niños como están?

EMMA.- Creo que no los mencionó.

ROBERT.- Entonces deben estar bien. Si estuvieran enfermos o algo probablemente lo mencionaría.  (Pausa) ¿Otras noticias?   

EMMA.- No.  (Silencio)

ROBERT.- ¿Tienes ganas de ir a Torcello? (Pausa)  ¿Cuántas veces hemos estado en Torcello? Dos.  Me acuerdo que te gustó mucho, la primera vez que te llevé. Te enamoraste del lugar.  Eso fue hace unos diez años, ¿verdad?  Cerca de... seis meses después de que nos casamos. Sí. ¿Te acuerdas? M e pregunto si te gustará tanto mañana.  (Pausa) ¿Qué tal es Jerry escribiendo cartas? (EMMA ríe un poco) Estás temblando.  ¿Tienes frío?

EMMA.- No.

ROBERT.- En una época me escribía.  Largas cartas sobre Ford Madox Ford.  Yo también le escribía, imagínate. Largas cartas sobre... oh, W. B. Yeats, supongo. Eso era en el tiempo en que éramos editores de revistas literarias. Él en Cambridge y yo en Oxford.  ¿Sabías eso? Éramos un par de jóvenes muy brillantes. Y muy buenos amigos.  Bueno, todavía somos buenos amigos.  Todo eso fue antes de que yo te conociera. Mucho antes de que él te conociera. He estado tratando de recordar cuándo te lo presenté.  Simplemente no puedo acordarme.  Creo que... ¿sí te lo presenté? Sí.  Pero ¿cuándo? ¿Tú te acuerdas?      

EMMA.- No.

ROBERT.- ¿No?

EMMA.- No.

ROBERT.- Que raro.  (Pausa) No fue nuestro padrino de bodas ¿verdad?

EMMA.- Tú sabes que sí fue.

ROBERT.- Ah, sí.  Bueno, probablemente fue entonces cuando te lo presenté. (Pausa) ¿Había algún recado para mí en su carta? (Pausa)  Quiero decir, sobre cuestiones de trabajo, algo que ver con el mundo editorial.  ¿Ha descubierto algún talento nuevo, original? Es bastante talentoso para descubrir talento, el buen Jerry. 

EMMA.- Ningún recado.

ROBERT.- Ningún recado.  ¿Ni siquiera me manda un abrazo?  (Silencio) EMMA.- Somos amantes.

ROBERT.- Ah.  Sí.  Pensé que debería ser algo así.  Algo más o menos en esa línea.

EMMA.- ¿Cuándo?

ROBERT.- ¿Qué?

EMMA.- ¿Cuándo lo pensaste?

ROBERT.- Ayer.  Solo ayer.  Cuando vi la carta 

Antes de ayer lo ignoraba completamente.

EMMA.-  Ah.  (Pausa) Lo siento.

ROBERT.- ¿Lo sientes? (Silencio) ¿Dónde... se lleva a cabo? Debe ser un poco incómodo.  Quiero decir, tenemos dos niños, él tiene dos niños, por no decir una esposa.

EMMA.- Tenemos un departamento.

ROBERT.- Ah. Ya veo. (Pausa) ¿Bonito? (Pausa) Un departamento. Entonces es bastante consistente... ¿su affaire?

EMMA.-  Sí.    

ROBERT.-   ¿Cuánto tiempo?

EMMA.-  Algún tiempo.    

ROBERT.-   Sí.  ¿Pero qué tanto tiempo exactamente?

EMMA.-  Cinco años.    

ROBERT.-  ¿Cinco años? (Pausa) Ned apenas tiene un año. (Pausa) ¿Oíste lo que acabo de decir? 

EMMA.-  Sí.  Es hijo tuyo.  Jerry estaba en Estados Unidos. Durante dos meses. 

(Silencio)    

ROBERT.- ¿Te escribía cuando estaba en Estados Unidos?

EMMA.-   Por su puesto y yo también le escribía. ROBERT.-   ¿Le dijiste que Ned había sido concebido? EMMA.-  No por carta.    

ROBERT.-   Pero cuando le dijiste, ¿le dio gusto saber que yo iba a ser padre?  (Pausa) Siempre me cayó bien Jerry.  Para ser honrado, siempre me cayó mucho mejor que tú. Tal vez yo también debí haber tenido un affaire con él. (Pausa) Dime, ¿tienes muchas ganas de ir a Torcello? 

ESCENA 6ta. 1973 (Más tarde)

Más tarde.  Departamento.  Verano.

EMMA y JERRY de pie. Se besan. Ella sostiene una canasta y un paquete.

EMMA.-   Querido.

JERRY.-  Querida. (JERRY la sigue sosteniendo. EMMA ríe)

EMMA.-  Tengo que pones esto... (EMMA pone la canasta en la mesa) JERRY.-  ¿Qué tiene dentro?

EMMA.-  La comida.

JERRY.-  ¿Qué?

EMMA.-  Cosas que te gustan. (JERRY pone vino en los vasos) ¿Cómo me veo?

JERRY.-  Preciosa.

EMMA.-  ¿Me veo bien?

JERRY.-  Sí.  (JERRY le da vino) EMMA.-  (Probando el vino) Mmmm.

JERRY.-  ¿Qué tal estuvo?

EMMA.-  Maravilloso.

JERRY.-  ¿Fuiste a Torcello?

EMMA.-  No.

JERRY.-  ¿Por qué no?

EMMA.-  Ah, no sé.  Las lanchas rápidas estaban en huelga, o algo así.

JERRY.-  ¿En huelga?

EMMA.-  Sí.  El día en que íbamos a ir.

JERRY.-  Ah, ¿y por qué no en góndola?

EMMA.-  No se puede ir en góndola a Torcello.

JERRY.-  Bueno, así lo hacían en la antigüedad, ¿verdad? Antes de que tuvieran lanchas de motor.  ¿Cómo crees que llegaron allá la primera vez?  

EMMA.-  Les tomaría horas.

JERRY.-  Sí, supongo que sí. (Pausa) Recibí tu carta.

EMMA.-  Que bien.

JERRY.-  ¿Recibiste la mía?

EMMA.-  Claro que sí.  ¿Me extrañaste?

JERRY.-  Sí.  En realidad, no me he sentido muy bien.

EMMA.-  ¿Qué?

JERRY.-  Ah, nada.  Un bicho.  (Ella lo besa) 

EMMA.-  Te extrañé.  (Ella se aleja y mira alrededor.) ¿No has estado aquí... para nada?

JERRY.-  No.

EMMA.-  Necesita limpieza.

JERRY.-  Más tarde.  (Pausa) Hablé con Robert hoy en la mañana. 

EMMA. -  ¿Eh?

JERRY. -  Lo invité a comer el jueves.

EMMA.-  ¿El jueves? ¿Por qué?

JERRY.-  Bueno, es que me toca.

EMMA.-  No, quiero decir.  ¿Por qué lo invitaste a comer?

JERRY.-  Porque me toca.  La última vez él me invitó. 

EMMA.-  Tú sabes lo que quiero decir.

JERRY.-  No. ¿Qué?

EMMA.-  ¿De qué se trata, por qué motivo se van a ver para comer?

JERRY.-  Por nada, ningún motivo. Así lo hemos hecho durante años.  Primero le toca a él, luego a mí.  

EMMA.-  Me entendiste mal.

JERRY.-  ¿Sí?  ¿Cómo?

EMMA.-  Bueno, es muy sencillo, ustedes a veces se ven, o comen juntos para discutir algo sobre algún escritor en especial o un libro, ¿no es así? Como que para esas reuniones, o comidas siempre hay un motivo o un tema que tratar.  

JERRY.-  Bueno, pues en este caso no hay nada. (Pausa) 

EMMA.-  ¿Has descubierto algún nuevo escritor, mientras estuve fuera?

JERRY.-  No.  Sam se cayó de la bicicleta.

EMMA.-  No.

JERRY.-  Se desmayó.  Estuvo inconsciente como un minuto.

EMMA.-  ¿Estabas con él?

JERRY.-  No.  Judith.  Ya está bien.  Y luego yo agarré esta infección.

EMMA.-  Ah, querido.

JERRY.-  Así que no he tenido tiempo para nada.

EMMA.-  Todo se arreglará, ahora que he vuelto.

JERRY.-  Sí.

EMMA.-  Oh, leí la cosa esa de Spinks, el libro que me diste.

JERRY.-  ¿Y que te parece?

EMMA.-  Excelente.

JERRY.-  A Robert  le repugnaba.  No lo quería publicar.

EMMA.-  ¿Y qué tal es?

JERRY.-  ¿Quién?

EMMA.-  Spinks.

JERRY. - ¿Spinks? Es un tipo muy delgado. Como de cincuenta años.  Siempre usa lentes oscuros, de día y de noche.  Vive solo en un cuarto amueblado.  Muy parecido a este por cierto.  Es... imperturbable. EMMA.-  Los cuartos amueblados ¿le acomodan bien?

JERRY.-  Sí.

EMMA.-  A mí también me acomodan.  ¿Y a ti? 

¿Todavía te gusta este? ¿Nuestra casa?

JERRY.-  Es maravilloso no tener teléfono.

EMMA.-  ¿Y es maravilloso tenerme a mi?

JERRY.-  Estás muy bien.

EMMA.-  Te cocino, trabajo como esclava.

JERRY.-  Así es.

EMMA.-  Compré una cosa en Venecia... para la casa.  (EMMA abre un paquete.  Saca un mantel.  Lo pone en la mesa.) ¿Te gusta?

JERRY.-  Es precioso. (Pausa)

EMMA.-  ¿Tu crees que algún día iremos a Venecia juntos? (Pausa) No. 

Probablemente no. (Pausa)

JERRY.-  ¿No crees que deba ver a Robert para comer el jueves, o el viernes para comer, en todo caso?

EMMA.-  ¿Por qué dices eso?

JERRY.-  ¿No crees que debo verlo para nada?

EMMA.-  Yo no dije eso.  ¿Por qué no habrías de verlo? No seas tonto.  (Pausa)

JERRY.-  Tuve un susto terrible cuando andabas de viaje.  Estaba discutiendo un contrato, en mi oficina, con unos abogados.  Y de pronto no me pude acordar qué había hecho con tu carta.  No me acordaba si la 

había puesto o no en la caja fuerte.  Dije que tenía que buscar algo en la caja. Abrí la caja y no estaba allí.  Tuve que seguir discutiendo el desgraciado contrato... Y sólo pensaba en que la carta estaba por ahí tirada en la casa, y que alguien la recogía...

EMMA.-  ¿La encontraste?

JERRY.-  Estaba en el bolsillo de una chamarra, en el ropero, en mi casa.

EMMA.-  Dios.

JERRY.-  Sucedió otra cosa hace unos meses... no te lo dije.  Una tarde en que tú y yo tomamos una copa y llegué a la casa como a las ocho, abrí la puerta, y Judith me dijo hola, llegas un poco tarde. Lo siento le dije, estaba tomando una copa con Spinks.  ¿Spinks? Me dijo ella, qué raro, te acaba de telefonear, hace cinco minutos, quería hablar contigo y no dijo que acababa de verte.  Ya sabes cómo es Spinks, le dije, no precisamente accesible, ¿verdad? Tal vez se acordó de 

algo que me quería decir y que no me dijo.  Más tarde le hablo.  Subí a ver a los niños y luego cenamos todos juntos. (Pausa) Oye, ¿te acuerdas, cuándo fue? Hace unos años, todos estábamos en la cocina de tu casa, debió haber sido en la Navidad o algo así, ¿te acuerdas?, todos los niños andaban correteando y yo de repente agarré a Charlotte y  la levanté hasta arriba, hasta arriba y luego la bajaba y la subía, la bajaba y la subía. 

¿Te acuerdas cómo se reía? 

EMMA.-  Todos nos reímos.

JERRY.-  Era muy liviana.  Y allí estaba tu esposo y  mi mujer y todos los niños, todos en la cocina mirando, riéndose.  No me puedo deshacer de esa escena.

EMMA.-  En realidad fue en la cocina de tu casa. (JERRY toma a EMMA de la mano.  Están de pie.  Van a la cama y se recuestan.) ¿Por qué no habrías de levantarla y aventarla? (Ella lo acaricia.  Se abrazan) 

ESCENA 7ª. 1973

Más tarde.  Restaurante.  Verano.

ROBERT sentado a la mesa, bebe vino.  EL MESERO conduce a JERRY  a la mesa. JERRY toma asiento.

JERRY.- Hola, Robert.

ROBERT.- Hola.

JERRY.- (Al mesero) Quiero un escocés en las rocas.

MESERO.- ¿Con agua?

JERRY.- ¿Qué?

MESERO.- ¿Lo quiere usted con agua?

JERRY.- No.  Sin agua.  Solo en las rocas.

MESERO.- Ciertamente signore.

ROBERT.- ¿Escocés? Generalmente no tomas escocés en la comida.

JERRY.- Tuve unos microbios,  por eso.

ROBERT.- Ah.

JERRY.- Y la única forma de deshacerme de estos bichos ha sido con escocés... durante la comida y en la noche.  Así 

que todavía tomo escocés en las comidas por si vuelven.

ROBERT.- Como comerse una manzana al día.

JERRY.-  Exactamente. (El mesero trae escocés en las rocas) Salud. 

ROBERT.-  Salud.

MESERO.- El menú, signore. (Les da los menús y sale)

ROBERT.- ¿Cómo estás?  Digo, aparte de los microbios.

JERRY.-  Bien

ROBERT.-  ¿Listo para jugar squash?

JERRY.-  Cuando me deshaga de los bichos, sí. 

ROBERT.-  Yo creía que ya te los habías quitado.

JERRY.-  ¿Por qué crees que todavía estoy tomando escocés a la hora de comer? 

ROBERT.-  Ah, sí.  De veras tenemos que jugar. 

Hace años que no jugamos. 

JERRY.-  ¿Cuántos años tienes, tú?

ROBERT.-  Treinta y seis.

JERRY.-  Eso quiere decir que yo también tengo treinta y seis.

ROBERT.-  Sí, eres un día...       

 

    Medio violento, el squash.

ROBERT.-  Háblame un día.  Y jugamos.       

JERRY.-   ¿Qué tal Venecia?

MESERO.-  ¿Listos para ordenar, signori? 

ROBERT.-   ¿Tu qué vas a ordenar? (JERRY ve a ROBERT, por un momento, luego vuelve 

la vista al menú)       

JERRY.-   Melón.  Y picatta al limone con salsa verde. 

MESERO.- Insalata verde.  ¿Prosciutto e melone?  

JERRY.-   No. Sólo  melone.  En las rocas.

ROBERT.-  Yo voy a querer prosciutto y melone. 

Scampi fritos.  Y espinacas. 

MESERO.- Espinaci.  Gazie, signore.       ROBERT.-  Y una botella de Corvo Blanco de una vez. 

MESERO.- Sí, signore.  Molte grazie. (El mesero 

sale)      

JERRY.-    ¿Es el que siempre ha estado aquí o es su hijo?

ROBERT.-  ¿Quieres decir si su hijo ha estado siempre aquí?

JERRY.-   No.  ¿Es él su hijo?  Es decir, ¿él es el hijo del que siempre ha estado aquí? 

ROBERT.-  No.  Es su padre.       

JERRY. -    Ah ¿Sí?

ROBERT. -  Él es el que habla un italiano estupendo.

JERRY.-    Sí.  Tu italiano es bastante bueno, ¿no?

ROBERT.-  No.  Nada bueno.

JERRY.-    Sí, sí es.

ROBERT.-  No.  Emma es la que sí habla muy bien.  El italiano de Emma es muy bueno.

JERRY.-    ¿Sí? No lo sabía.  (El mesero entra con una botella) MESERO.- Corvo Blanco, signori.

ROBERT.-  Gracias.

JERRY.-  ¿Y qué tal estuvo, pues? Venecia.

MESERO.- Venecia, signori.  Uno de los más bellos lugares de Italia. ¿Ve usted esa pintura en la pared? Es Venecia.   

ROBERT.-  Así es.       

MESERO.- ¿Sabes usted qué es lo que no hay en Venecia?

    ¿Qué?

MESERO.- Traffico.  (Sale sonriendo) ROBERT. -  Salud.        

JERRY. -    Salud.

ROBERT.-  ¿Cuándo fue la última vez que estuviste aquí? 

JERRY.-    Oh, hace años.

ROBERT.-  ¿Cómo está Judith?       

JERRY.-    ¿Qué? Oh, ya sabes.  Muy bien. 

Ocupada.

ROBERT.-  ¿Y los niños?       

JERRY.-    Muy bien.  Sam se cayo de...

ROBERT.- ¿Qué?        

JERRY.-    No, no, nada.  ¿Así que qué tal estuvo?

ROBERT.-  A veces ibas con Judith, ¿no?       

JERRY.-    Sí, pero no hemos vuelto en años. 

(Pausa) ¿Y Charlotte qué? ¿Se divirtió? ROBERT.-  Creo que sí.  (Pausa)  Yo sí me divertí.

JERRY.-  Qué bien.  

ROBERT.-  Hice un viaje a Torcello.

JERRY.-   ¿Oh, de veras? Es un lugar encantador.

ROBERT.-  Fue un día increíble.  Me levante muy temprano y... zuumm... por toda la laguna... hasta Torcello.  No se veía un alma.

JERRY.-   ¿Qué es el zuuum? 

ROBERT.-  La lancha de motor.

JERRY.-    Ah, yo creía...

ROBERT.-  ¿Qué?

JERRY.- Hace mucho tiempo, seguramente estoy equivocado.  Yo creía que uno iba a Torcello en góndola.

ROBERT.-  Se llevaría horas.  No, no...zuump... por toda la laguna al amanecer.

JERRY.-    Suena bien.

ROBERT.-  Estuve muy solo. 

JERRY.-  ¿Dónde estaba Emma?

ROBERT.-   Creo que dormida.

JERRY. -  Ah.

ROBERT.-   Estuve sólo horas enteras, en realidad, en la isla. Lo máximo, realmente, lo mejor del viaje.  

JERRY.- ¿Sí?  Que bien, parece estupendo.  

ROBERT.-  Sí.  Me senté en el pasto y leí a Yeats.   ¿Yeats en Torcello?

ROBERT.-   Combinan muy bien.  (Entra el mesero con la comida) MESERO.- Un melone.  Un prosciutto e melone.

ROBERT.-   Prosciutto para mí.

MESERO.- Buon appetito.

ROBERT.- Emma leyó la novela de ese camarada tuyo... ¿cómo se llama? 

JERRY.-  No sé.  ¿Quién?

ROBERT. -   Spinks.

JERRY. -  Ah, Spinks. Sí, la que no te gustó.

ROBERT.-   La que no quería publicar.

JERRY.-  Me acuerdo.  ¿Le gusto a Emma?

ROBERT.-   Me pareció que estaba encantada de la vida leyéndola.

JERRY.-  Que bien.

ROBERT.-   A ti sí te gustó, ¿verdad?

JERRY.-  Sí.

ROBERT.-   ¿Y tiene mucho éxito?

JERRY.-  Sí.

ROBERT.-   Dime, ¿tú crees que con eso me convierto en un editor de buen juicio crítico o en un editor tonto?

JERRY.- En un editor tonto.

ROBERT.-   Estoy de acuerdo contigo. Soy un editor muy tonto. 

JERRY.-  No, no lo eres.  ¿De qué estas hablando? Eres un buen editor.  ¿De qué estas hablando?

ROBERT.-  Soy mal editor por que odio los libros. O para ser más preciso, la prosa.  O para ser todavía más preciso, la prosa moderna, quiero decir las novelas modernas, las primeras y las segundas novelas, todas esas promesas y esa sensibilidad que tengo que juzgar, e invertir el dinero de la empresa, y luego insistir en la tercera novela, verla hecha, ver que se haga la portada,  ver que se haga la cena para los editores del país, ver que se haga la presentación del libro en Haychards, ver que el afortunado autor se mate por promoverse, y todo en aras de la literatura.  ¿Sabes lo que tú y Emma tienen en común?  Les encanta la literatura.  Quiero decir les encanta la 

 

literatura en prosa, moderna, es decir, les encanta la nueva novela que escriben el nuevo Casey o el nuevo Spinks.  Les causa una gran emoción.  

JERRY.-  Debes estar harto.

ROBERT.-   ¿De veras? ¿De veras no crees que para Emma es una emoción fuerte?

JERRY.-  ¿Cómo voy a saber?  Es tu esposa. 

(Pausa)

ROBERT.-   Sí. Sí. Tienes razón.  No debería consultarle a nadie.

JERRY.-  Quisiera más vino.

ROBERT.-   Sí.  Sí. ¡Mesero! Otra botella de Corvo Blanco.  ¿Y donde está la comida? Este lugar va directo a la ruina.  Te advierto, es peor en Venecia.  Realmente allá no les importa nada.  No esto borracho.  El Corvo Blanco no te emborracha.  Te lo advierto... anoche...me acosté tarde... detesto el Brandy... apesta a  literatura moderna. No, mira, no te creas, lo siento... (El mesero entra con la botella)  

MESERO.- Corvo Blanco.

ROBERT.-   El mismo vaso.   ¿Ya está lo que pedimos? MESERO.- Ya viene.

ROBERT.-   Yo sirvo.  (El mesero se va con los platos del melón) No, mira, lo siento, sírvete más.  Déjame decirte lo que pasa, es que no soporto estar de regreso en Londres.  Estuve muy feliz, lo cual es muy raro, no en Venecia, no quiero decir eso, me refiero a Torcello, cuando daba una caminata por Torcello en la mañana muy temprano, solo, me sentía muy feliz, me quería quedar allí para siempre.  

JERRY.-  Todos nosotros...

ROBERT.-   Sí, todos nosotros... nos sentimos así a veces.  Ah, tu también, ¿no? (Pausa) Es decir, no es que esté pasando algo malo, ves.  Tengo a mi familia.  Emma y yo estamos muy bien juntos. Creo que su mundo... Y creo que realmente Casey es un escritor de primera línea.

JERRY.-  ¿De veras?

ROBERT.-   De primera.  Me da gusto publicarlo y tú lo descubriste y eso fue muy genial de tu parte.

JERRY.-  Gracias. 

ROBERT.-   Tienes muy buen olfato y te preocupas y respeto eso en ti.  También Emma.  A veces hablamos de ti.

JERRY.-  ¿Cómo está Emma?

ROBERT.-   Muy bien.  Tienes que venir un día a tomar una copa con nosotros. Le encantará verte.

ESCENA 8va. 1971  (Dos años antes) Departamento.  Verano.

Departamento vacío.  La puerta de la cocina abierta.  La mesa puesta: tazas y platos, vasos, botella de vino.  JERRY entra por la puerta que da a la calle, con la llave.

JERRY.-  Hoola.  (Se oye la voz de EMMA desde la cocina.)   

EMMA.-   Hoola (EMMA sale de la cocina.  Lleva un delantal.) Acabo de llegar hace un momento.  Quería estar aquí hace siglos. Estoy haciendo este guisado.  Se lleva horas. (Jerry, la besa) ¿Te estás muriendo de hambre? 

JERRY.-  Sí.  (La besa)    

EMMA.-  No, de veras.  No se va a hacer nunca. 

Tu siéntate ya va a estar.

JERRY.-   Que bonito delantal.   

EMMA.- Bueno. (EMMA lo besa, y va a la cocina. Ella llama.  JERRY sirve el vino.) ¿Qué has estado haciendo?

JERRY.-  Caminando por el parque.

EMMA.-  ¿Qué tal estaba?

JERRY.-   Hermoso.  Vacío.  Con una ligera niebla. (Pausa)  Me senté un momento, debajo de un árbol.  Estaba muy tranquilo.  Estuve viendo la Serpentina. 

(Pausa)

EMMA.-  ¿Y luego?

JERRY.-  Luego tomé un taxi hasta Wessex Grove.  Número 31.  Subí a las escaleras y abrí la puerta de enfrente y luego subí las escaleras y abrí esta puerta y te encontré con un nuevo delantal cocinando un guisado. (EMMA sale de la cocina)

EMMA.-   Ya está listo. 

JERRY.-  Qué está listo.  (EMMA se sirve un vodka) ¿Vodka? ¿A la hora de comer?   

EMMA.-  Se me antojó. (Lo bebe)  Me encontré con Judith ayer.  ¿No te dijo?  

JERRY.-  No.  No me dijo (Pausa) ¿Donde?   

EMMA.-  A la hora de la comida. 

JERRY.-  ¿A la hora de la comida?   

EMMA.-  ¿No te dijo? 

JERRY.-     No.

EMMA.-  Que curioso.

JERRY.-     ¿Qué quieres decir, a la hora de la comida? ¿Dónde?

EMMA.- En las calles Fortnum y Mason.

JERRY.-  ¿En Fortnum y Mason?   

EMMA.-  Estaba comiendo con una señora. 

JERRY.-  ¿Una señora?   

EMMA.-  Sí. (Pausa) 

JERRY.-   Fortnum y Mason quedan muy lejos del hospital.  

EMMA.-  No, no tan lejos. 

JERRY.-   Bueno... supongo que no.  (Pausa) ¿Y tú?  

EMMA.-  ¿Yo? 

JERRY.-   ¿Qué estabas haciendo en Fortnum y Mason?  

EMMA.-  Comiendo con mi hermana.  

JERRY.-   Ah. (Pausa)  

EMMA.-  Judith... ¿No te dijo? 

JERRY.-  Realmente no la he visto.  Anduve hasta muy tarde anoche fuera de la casa, con Casey.  Y ella salió muy temprano hoy en la mañana. (Pausa)    EMMA.-  ¿Tu crees que ella sabe? 

JERRY.-   ¿Sabe?  

EMMA.-  ¿Sabe? ¿Lo de nosotros? 

JERRY.-   No.  

EMMA.-  ¿Estas seguro? 

JERRY.-   Anda muy ocupada.  En el hospital.  Y luego están los niños.  No es adicta a... las especulaciones.   

EMMA.-  ¿Pero... y alguna pista? ¿No está interesada en... seguir algunas pistas? 

JERRY.-   ¿Qué pistas?  

EMMA.-  Bueno, debe haber alguna...que ella...pueda percibir... 

JERRY.-   No hay ninguna... que pueda percibir.  

EMMA.-  Oh, buen...pues. (Pausa) JERRY.-   Tiene un admirador.  

EMMA.-  ¿De veras? 

JERRY.-   Otro médico.  La invita  a veces a tomar una copa.  Es... muy molesto.  Es decir, ella dice que no hay nada más.  Le gusta, le tiene afecto, etcétera, etcétera... tal vez eso es lo que me parece más molesto.  No se exactamente qué es lo que está sucediendo.      

EMMA.- Oh. ¿Por qué habría de tener un admirador? Yo tengo un admirador.  

JERRY.-  ¿Quién?   

EMMA.-  Uhh.  Tú, supongo... 

JERRY.-  Ah, sí.  (JERRY toma su mano) Soy algo más que eso.    

EMMA.-  Dime, ¿alguna vez has pensado en cambiar tu vida? 

JERRY.-   ¿Cambiarla?  

EMMA.-  Mmmm.  (Pausa) JERRY.-  Es imposible. (Pausa)   EMMA.-  ¿Tu crees que ella te es infiel? 

JERRY.-   No. No se.  

EMMA.-  Cuando estuviste en Estados Unidos, ahora, por ejemplo...  

JERRY.-   No.  

EMMA.-  ¿Alguna vez has sido infiel? 

JERRY.-   ¿A quien?  

EMMA.-  A mí, por supuesto. 

JERRY.-  No.  (Pausa) ¿Y tú a mí?   EMMA.-  No.  (Pausa)  Si te fuera infiel, ¿qué harías? 

JERRY.-  No me es infiel.  Esta ocupada.  Tiene muchas cosas que hacer.  Es muy buena doctora.  Le gusta la vida.  Adora a los niños.   

EMMA. -  Ah. 

JERRY. -  Me ama.  (Pausa)   

EMMA.-  Ah.  (Silencio) 

JERRY.-  Algo significa todo eso.   

EMMA.-  Seguramente. 

JERRY.-  Pero a ti te adoro.  (Pausa.  EMMA toma su mano)   

EMMA.-  Sí.  (Pausa) Oye, hay algo que tengo que decirte. JERRY.-   ¿Qué?  

EMMA.-  Estoy embarazada.  Fue cuando tú estabas en Estados Unidos.  (Pausa)  No fue alguien más.  Fue mi marido.  (Pausa) 

JERRY.- Sí.  Sí, por supuesto.  (Pausa) Me da mucho gusto por ti.

ESCENA 9ª.  1968 (Dos años antes)

Casa de ROBERT y EMMA recamara. 

Invierno.

El cuarto se encuentra apenas encendido. JERRY está sentado en la sombra.  Por la puerta llega una música lejana.  La puerta se abre.  La luz se enciende.  Música. EMMA entra cierra la puerta.  Va hacia el espejo, Mira a JERRY.

EMMA.- Dios mío.   

JERRY.-  T e he estado esperando.

EMMA.-  ¿Qué quieres decir? 

JERRY.- Sabía que vendrías.  (JERRY bebe)

EMMA. -  Sólo entré para arreglarme el pelo. 

(JERRY se levanta)

JERRY.-  Sabía que tenías que venir.  Sabía que vendrías a arreglarte el pelo.  Sabía que tendrías que alejarte de la fiesta. (EMMA se acerca al espejo, se peina.  Él la observa) Eres una anfitriona hermosa.

EMMA.-  ¿No te está gustando la fiesta? 

JERRY.-  Eres preciosa.  (JERRY camina hacia EMMA) Óyeme bien.  Te he estado observando toda la noche. Te lo tengo que decir,  te lo quiero decir, tengo que decírtelo...

EMMA.-   Por  favor...

JERRY. -  Eras increíble.

EMMA.-   Estas borracho.

JERRY.- A pesar de eso. (JERRY sostiene la mano de EMMA)  EMMA. -   Jerry.

JERRY. - Yo fui el padrino de tu boda.  Te vi vestida de blanco.  Te vi flotar, escurrida toda de blanco.

EMMA.-  No estaba de blanco.  

JERRY.-  ¿Sabes qué es lo que debió ocurrir?

EMMA.-  ¿Qué? 

JERRY.-  Debí haberte poseído cuando estabas de blanco, antes de la boda.  Debí haberte denigrado, a ti en tu vestido de boda, denigrado en tu vestido de novia, antes de entregarte en la boda, como tu padrino.

EMMA.-  El padrino de mi esposo.  El padrino de tu mejor amigo.  

JERRY.-  No.  El padrino tuyo.

EMMA.-   Me tengo que ir.

JERRY.- Estas encantadora.  Estoy loco por ti. Todas estas palabras que uso, no ves, nunca se han dicho antes. ¿No te das cuenta? Estoy loco por ti.  ¿Nunca has 

estado en el desierto del Sahara? Óyeme bien.  Es cierto.  Óyeme.  Me enloqueces. 

Eres tan maravillosa.  

EMMA.-   No lo soy.

JERRY.-  Eres tan bella. Mira la forma en que me miras.

EMMA.-  No te... estoy mirando.  Por favor... 

JERRY.- Mira la forma en que me estás mirando.  No puedo esperar más, estoy desconcertado, estoy totalmente fuera de combate, me deslumbras, tú, tesoro, tesoro mío ya nunca podré dormir, no, escucha, es la verdad, ya no caminaré, seré un lisiado, me rebajaré, me arrastraré, en una parálisis total, mi vida está en tus manos, a eso me estas llevando, a un estado de catatonia, ¿sabes cuál es el estado de catatonia? ¿Sabes?, el estado de... donde el príncipe reinante es el príncipe del vacío, el príncipe de la ausencia, el príncipe de la desolación.  Te amo. 

EMMA.-  Mi esposo está al otro lado de la puerta. 

JERRY.- Todos lo saben.  Todo el mundo lo sabe. Lo saben.  Pero nunca sabrán, nunca sabrán, que habitan un mundo diferente. Te adoro.  Estoy locamente enamorado de ti.  No puedo creer que esté sucediendo lo que cualquiera diga que está sucediendo en este momento.  Nada ha sucedido nunca.  Está es la única cosa que ha sucedido.  Tus ojos me matan. 

Estoy perdido.  Eres maravillosa.

EMMA.-  No.   

JERRY.- Sí.  (La besa.  Ella se aleja.  JERRY la besa.  Risas de fuera.  Ella se aleja.  Se abren las puertas.  Robert.) 

EMMA.-  Tu mejor amigo está borracho. 

JERRY.-  Como tú eres mi mejor y más viejo amigo, y en las actuales circunstancias, mi anfitrión, decidía aprovechar la ocasión para decirle a tu esposa que hermosa es.

ROBERT.- Muy bien.  

JERRY.-  Esta muy bien, dar la cara a los hechos... y dar una muestra, sin rubor, una muestra de lo que uno puede apreciar, sin reservas.

ROBERT.- Absolutamente. 

JERRY.- Y qué maravilloso para ti que esto sea así, que éste sea el caso, que su belleza sea el caso.

ROBERT.- Exacto. (JERRY avanza hacia 

ROBERT y lo toma del codo)   JERRY.- Hablo como tu más viejo amigo.  Tu padrino.

ROBERT.-  Lo eres realmente.  (ROBERT le pone el brazo a JERRY en el hombro, brevemente, se da la vuelta, sale del cuarto.  EMMA camina hacia la puerta. JERRY la toma del brazo.  Ella se detiene en seco.  Ambos permanecen quietos, mirándose el uno al otro.)       

FIN.


miércoles, julio 16, 2025

The Pregnant Fool Or “SIMPLE SIMPLÓN AND CARALIMPIA” By Benjamín Gavarre



The Pregnant Fool

Or

EL PARTO DEL DISPARATE: SIMPLE SIMPLÓN Y CARALIMPIA 


By Benjamín Gavarre

Characters:

Simple Simplón (Simpleton)

Caralimpia (Clean Face)

Adivino (Fortune Teller)

Monstruo (Monster)

Setting: A colonial 16th century.

Plaza, fountain, bench, trees.

Simple Simplón, pregnant, and Caralimpia with a fishing net with which he catches his friend, are in a Plaza.

Caralimpia.- What's this, Simplón? What happened to you? Why do you look so different? Yesterday you were as long as a stick, and today you walk like Simple Simplón, pregnant.

Simple Simplón.- It's true, I've changed, I've been altered. Before, my belly was flat, and now it's big and round. Something has suddenly made me pregnant. I can already feel the pains, and I think I'm going to give birth.

Caralimpia.- But wait, hold on, stop! You're not going to give birth, not here, you won't stop, it's not funny.

Simple Simplón.- And how can I not give birth, when I already feel the Monster coming out?

Caralimpia.- And why a "Monster" are you going to give birth to?

Simple Simplón.- And what else would it be if not a Monster? If I'm not going to give birth to the Christ Child, and I suddenly became pregnant, then I must surely be going to give birth to a Monster very soon, because that's why I feel these cramps in my belly.

Caralimpia.- Don't even think about doing it around here, Simple Simplón, or even mentioning it. Go give birth outside, where it's dark, where no one can see you.

Simple Simplón.- I'll go give birth and then come back. Or better yet, I won't go, you can help me here.

Caralimpia.- Not even for a moment, I haven't been trained in the art of childbirth.

Simple Simplón.- And you called yourself my friend.

Caralimpia.- To Hell I'll accompany you, if it's necessary, but nothing to do with giving birth. The idea of being smeared with miasmas and umbilical cords doesn't please me, and even less so if it comes from a fool. And look, look, something is moving inside your belly. Jesus, let's hope it doesn't come out... and suddenly the boy, the girl, the creature, the Monster... Comes out!

Simple Simplón.- It must be a Monster, and I'm very sure, as I've said... Ahhhh, ahhhh, what cramps I feel, and so many more, and I don't even know beforehand where the product will come out and what shape it will have.

Caralimpia.- Vade Retro, get away, lest it happen here. Go far away. Go to a dark place, far from people, far from everything, where no one will know.

Simple Simplón.- Well, I must go, if the birth pangs allow me. But no, don't think I'd like it so much for people to see me give birth. I wouldn't like it, nor would I dislike it, that is... Alright... alright, I'm leaving, don't look at me like that... With great pain I walk, with great pain I go step by step, like this, with this disfigurement of a woman in labor. These must be the syncope, or the palpitations, or the cramps, whatever they're called, that pregnant women get. Now I can understand why they scream so much! Oh, it's happening! My uterus is contracting, even though I don't have one! Oh, oh, oh, oh! Or maybe it's my intestine or my gut that's contracting! The product is coming out, the boy, the girl, the monster, whatever it is! I'm already in labor and I can't get near those trees, or that bench, or that fountain.

Caralimpia.- Hurry! Go behind that little fountain, back, vade retro, there you can have your son, daughter, monster, whatever it is, behind the fountain, and that way, once the baby is born, you can wash yourself and whatever comes out.

Simple Simplón.- I'm coming, I'm approaching the little fountain, I'm almost giving birth. And it almost happened in the middle of the plaza. And here I am behind this small barrier, which doesn't cover me completely, and the Monster is already coming out, it's being born, it's coming out and it's very big, it seems bigger than me. And yes, it's leaving now, look how it escapes! It didn't even say thank you, or even introduce itself, the wretch! But it doesn't matter, it has left me all skinny again. Despite that, I couldn't take it anymore, it was like I had eaten a whole cow! And if it hadn't come out, I don't know how I would have been able to sleep, because I couldn't even get comfortable on my side anymore.

Caralimpia.- You talk a lot, but you'd better take advantage of the water from that fountain to wash yourself, lest there be a lot of Monster's muck, because surely having given birth, you'll have left everything dripping and you must stink.

Simple Simplón.- Know that there was no liquid whatsoever, no secretion of any kind. The Monster came out as if it didn't have the patience to stay with me, it came out all at once and I didn't have to clean anything, nor do I need to wash or clean myself.

Caralimpia.- I don't want to know such details, as surely you'll give me explanations I don't want to hear, neither how it arose nor what it provoked, much less where it was born.

Simple Simplón.- Well, as for the exit or birth, I wasn't a participant or even a direct witness, I repeat, I only had the pains, birth pangs, contractions, and then nothing. In a moment of carelessness, everything escaped completely, and I didn't even have to push, nor did a mess occur, nor any miasma as I said. But I must tell you that I feel relieved. Now clean and unburdened, I want to chat with you about the birth.

Caralimpia.- Well, if you're clean and you're not going to stink here with me, you can come over. You've been "relieved," as they say in my town.

Simple Simplón.- And in mine too, where the young women also get relieved, and what I feel inclined to do is not see it around here, or feel it any less, because I'm no longer pregnant.

Caralimpia.- Well, you were indeed pregnant and with child, it's true. But look, here comes your son, "the Monster," whom you gave birth to very big. Look at him... Or rather, he has grown a lot already because he is taller than you, he's half a vara (old Spanish unit of measurement, roughly 83.5 cm) taller than you and rises above your head. It seems he needs food, or I don't know exactly what his intentions are, but it looks like he's hugging you.

Simple Simplón.- Indeed, I already feel like I love him. It must be the family resemblance. Indeed, he seems to stay very affectionately by my side. I don't know if he wants water or if he wants me to hold him close, as if he needs affection, or maybe he wants milk. But I don't think I have any milk, since I gave birth to him without anything growing on me. So, what could he need? Well, he's still here and the Monster isn't moving. And I don't know if I should go look for some food, maybe if I give him a crab?

Caralimpia.- And if he's cold, look, he's trying to snuggle into your shoulders, or maybe he wants to go back to your belly because with his bird's head he wants to open a hole, especially since what's starting to show on his face, isn't that a beak?

Simple Simplón.- Yes, it's a beak, like a duck's. And you see he's hitting me in the belly. I don't know, maybe he wants me to take him back in, but the thing is he doesn't fit anymore, because he's grown. I'd have to give him a name now, because calling him monster isn't right.

Caralimpia.- Look, he seems to have calmed down. Now I think you can consider not giving birth to any more monsters, because I've seen him grow a few centimeters more. And now a little more, look!

Simple Simplón.- I don't agree, he's still as tall as he got before, but he's stood up very straight. He poses as if someone were painting him, or as if he were going to be honored, very straight and very stiff. Look, look at the face of pride, of knowing I'm his father. That must be it, because he's starting to move his arms, you can see him.

Caralimpia.- I don't know if they're arms, but they do look like wings. I think you've given birth to a monster with a duck's beak and goose wings, although the legs look like a lizard's, or something scaly. And yes, that must be the lizard's tail he seemed to have hidden, but look how we can see it now, he's moving it and it's nice to know it's not always ready to lash out at us.

Simple Simplón.- And he is very proud, as I tell you, my son. He has taken his tail out of hiding so we can see it, and you can tell from his smile that I'm not wrong.

Caralimpia.- You notice a smile, but all I can see is a face with a duck's beak and those disturbed eyes.

Simple Simplón.- Yes, his smile shows in his eyes, in his gaze full of joy and pride. And I can distinguish three of them, he has three breasts. You wouldn't think he's a woman, or maybe his sex can't be known yet.

Caralimpia.- Yes, we need to wait to confirm, if more breasts grow or if his hips widen or his neck keeps growing. If I'm imagining it, or if his horse's neck has grown again...

We must think of a name for him. Don't say anything now, but perhaps it will be necessary for some fortune tellers to question him or give us an explanation of why you gave birth to him. But look, look who is peeking around by chance, it's the Great Fortune Teller himself! We can ask him.

Simple Simplón.- That seems good to me. Hey, friend Fortune Teller, tell us the cause of the Monster.

Fortune Teller.- Are you talking to me, Fool?

Simple Simplón.- And who else would be the fool, who else would I be talking to? For a fortune teller, you seem very out of this world.

Fortune Teller.- Well, I'm worried because I've received alarming news from the Fates.

Simple Simplón.- How so?

Fortune Teller.- The trap will carry us away.

Simple Simplón.- No, not the trap! I have many things to live for and I haven't eaten yet.

Fortune Teller.- And what about the offspring? I hope it's domesticated.

Simple Simplón.- He hasn't given any reason for boldness and is very proper, and he stands proudly and is happy that I am his father.

Fortune Teller.- His father, you say... Indeed, I find a distant resemblance... However, behind the pride of being with the one who fathered him, I perceive a gleam in his disturbed eyes since I arrived.

Simple Simplón.- Isn't it true that we look alike? I've found him discreet, and indeed his eyes shine with happiness, and he laughs just like me when I remember a good story.

Fortune Teller.- And tell me... How old is he? Does he know how to talk? Does he study? What school does he go to?

Simple Simplón.- Eh, well, you tell me, if you're a fortune teller...

Caralimpia.- I can tell you, Master Fortune Teller, if it's no trouble, I who have known him since the day he was born and have seen him grow, can say that his development will be nothing short of prodigious.

Simple Simplón.- It won't be that much, I hope for now he starts to talk. We'll look for a good school for him tomorrow, so he doesn't end up like me, simple Simplón. I'm worried if his first words will be 'my father', or 'aunt'? Which ones, I don't know, I'm in suspense.

Caralimpia.- But look, it seems we have somehow offended the fortune teller, who doesn't see us or speak to us and only rolls his eyes and looks like he's going to convulse.

Simple Simplón.- Mr. Fortune Teller, sir... Listen, pay attention, heed me.

Caralimpia.- He has gone into a trance.

Simple Simplón.- He must be in a trance.

Fortune Teller.- Ahhhh. Ayja ayja ayja ayjaaaa. This is what will come. This is what will happen. Ay Ayja ay jajaja.

Simple Simplón.- I don't know if he's happy or content.

Caralimpia.- You say the same thing. He's not happy, he's in the hands of the Pythia... Of the soothsayer, of the great fortune teller... She's going to tell us our fortune now.

Simple Simplón.- And we'll know if we're going to eat today.

Fortune Teller.- This is what manifests in the heavens, the Moirai, the three with their thread, their globe, and their scissors, will tell us the truth...

Simple Simplón.- Don't talk to me about scissors or globes... I don't want to know any more.

Caralimpia.- Fool, you'd better shut up.

Fortune Teller.- This is what will come: "When the Offspring manifests itself, the City and the entire World will be destroyed by the great Plague that will end everything."

Caralimpia.- Good heavens!

Simple Simplón.- And in the blink of an eye, the trap will carry us away... "When the offspring speaks." What offspring will that be?

Fortune Teller.- "When the Offspring manifests itself, the City and the entire World will be destroyed by the fire and flames of the great conflagration that will end everything."

Caralimpia.- Good heavens, first a plague and then a great fire!

Simple Simplón.- That is to say, we won't be able to go out into the street.

Caralimpia.- That's the point. Don't you see that's why the Fortune Teller went into a trance?

Simple Simplón.- To tell us not to go out into the street.

Caralimpia.- Well, that's implied.

Simple Simplón.- What do you say?

Caralimpia.- That it's unnecessary. That it's clear. If there's fire and before that a plague, then it's unnecessary to go out into the street. We'll have to stay at home.

Simple Simplón.- You don't say!

Caralimpia.- Well, it is so.

Simple Simplón.- But at least I can stay with my son, so I can educate him.

Caralimpia.- If he doesn't keep growing, because in the last moments I swear by Providence that I saw him rise a few more centimeters above your shoulders.

Simple Simplón.- It could be, it could be... However, I'm worried that my son will have to grow up with these threats of fire and famine.

Caralimpia.- Nobody mentioned famine.

Simple Simplón.- Well, there must be famine, because if it says plague, then we won't be able to go shopping, and what will we prepare for breakfast?

Caralimpia.- That's exactly what I was wondering... Exactly that, but look, the fortune teller seems to be returning from his exceptional state.

++++++++

Fortune Teller.- Well, well, it seems I got lost, distanced myself, and did I say too much?

Simple Simplón.- More than drunkards.

Fortune Teller.- And what did I mention, if you would tell me?

Simple Simplón.- Ah, well, you mentioned that perhaps the nations will find peace and there will be no more problems between the rulers.

Fortune Teller.- Did I say that?

Caralimpia.- Well, yes, indeed, Master Fortune Teller, you didn't mention any misfortunes or anything like that. Much less calamities originating from the birth of any offspring.

Fortune Teller.- I don't understand. Did I talk about some offspring?

Caralimpia.- Well, in truth, we were very pleased that you mentioned that the son of a Fool is a good omen for everyone.

Fortune Teller.- Did I say that? It can't be that much. If a fool were to father a child, it would certainly be cause for concern. If he were to give birth to a monster, that, my dear fellows, would be cause for destruction and death.

Caralimpia.- It won't be that much.

Simple Simplón.- It is so. I think we should get rid of the offspring.

Caralimpia.- But what are you saying, simpleton? Are you hearing what you yourself are uttering? You'd have to get rid of your own son.

Simple Simplón.- No, noooo, who said that? My son is not an offspring, he's affectionate, he's a pride. Just look at his beautiful eyes.

Caralimpia.- Offspring. He is an offspring because you fathered him.

Fortune Teller.- What are you saying? Is it true that the offspring present here is the son of this simpleton?

Caralimpia.- Everyone knows it.

Simple Simplón.- Except you.

Fortune Teller.- Well, we are in grave danger, in an exceptional situation. We will have to convene extraordinary sessions, create committees, establish lockdowns.

Simple Simplón.- It won't be that much, your illustrious one.

Caralimpia.- I agree, "your most illustrious," right? I don't think the son of a Fool is cause for such a scandal.

Fortune Teller.- From time immemorial, wars, plagues, famines have been caused by those who, against Faith and against Providence and good customs, have stained the Universe.

Simple Simplón.- There he goes again. I haven't stained anything, not even a little bit. Do you want me to openly express the details?

Caralimpia.- Shut up, Fool, don't you realize we're in trouble?

Simple Simplón.- We are?

Fortune Teller.- The entire Universe, the Cosmos disordered by the mistakes made by those who have transgressed the norms and have committed murders and have lived in aberrant, unnatural ways, in undeniable coexistence with demonic forces.

Caralimpia.- Well, well, well... I can testify in favor of the Fool that he has always been... a good person... I don't think anyone can bear the weight of such a great guilt as a plague or a war.

Simple Simplón.- That's true. Every day I get up and have breakfast and try to sleep well and not spit on my neighbor.

Fortune Teller.- I see clearly that you are not responsible for so much commotion, but what can we say about the Monster? Look at him, he has those disturbed eyes, that manifestly hostile gaze... and those, those... are those three breasts?

Simple Simplón.- That's right, for now we can't say if it's a boy or a girl.

Caralimpia.- You were mistaken in thinking that this marvelous being could be the cause of so much suffering.

Simple Simplón.- Thank you, he's my friend, Fortune Teller, he always speaks well of me, even though he calls me Fool.

Caralimpia.- He wasn't talking about you, but about the offspring.

Simple Simplón.- Don't call him that either, it's already clear he's a good person.

Fortune Teller.- A good person? You must be joking! Can't you see that his wings and horse's neck and duck's beak are nothing but evidence of bad omens?

Simple Simplón.- He is an extraordinary being, he is very affectionate, and he is also very proud of his daddy. Look, look how cuddly he is, he's tender and affectionate, and he seems to like pecking my belly.

Fortune Teller.- I see that, I see that. Perhaps he is a kind being and I am exaggerating.

Simple Simplón.- I believe so.

Fortune Teller.- Well, if that's the case, I'm leaving. I have nothing more to do than go to a session of congressmen of soothsayers and pythonesses where we must promptly resolve the world's problems.

Simple Simplón.- Go with luck, and even more so, with good luck!

Fortune Teller.- That seems good to me. Very good indeed. I congratulate you then on the birth of your son and give you my best wishes. Gentlemen, I bid you farewell.

Simple Simplón.- My respects, Gentleman.

Caralimpia.- Goodbye, Master Fortune Teller. Go in good time.

The Monster.- Hey Dad, I'm thirsty. Couldn't you and my other dad give me some water? I'm dehydrated.

Caralimpia.- It had to be said, and it was said.

Simple Simplón.- Me and your other dad? And with that, tell me, who do I become?

The Monster.- My mommy?

Simple Simplón.- I think my son is still confused. Will you accompany me to get water, because he's thirsty, as he said.

Caralimpia.- What else can I do but accompany you?

Simple Simplón.- That is appreciated, and many other things too.

Caralimpia.- We'll have to find a name for him.

Simple Simplón.- I agree. We must find a name for him.

Caralimpia.- Yes, by Ventura (Good Fortune).

Simple Simplón.- You see, my son, you already have a name, you will be called Buenaventura (Good Fortune).

Monster.- That's great, but did you hear that I'm thirsty?

Caralimpia.- We're going, we're going for something to drink.

Simple Simplón.- By my life, these generations, these generations!

Monster.- Thank you, Mommy, and thank you too, Daddy.

Caralimpia.- We are both your daddies.

Monster.- That's good to know, that's good to know. Thank you. Thank you very much.

END

Interpretation

This "entremés" by Benjamín Gavarre is a humorous and absurd short play that likely offers a satirical look at societal anxieties and perhaps even the patriarchal structures of the 16th-century colonial period. Here are some key interpretations:

 * The Absurdity of Male Pregnancy: The central premise of a man, Simple Simplón, becoming pregnant is inherently comedic and defies natural order. This absurdity is the driving force of the play's humor. It can be seen as a way to playfully challenge or subvert traditional notions of gender and reproduction.

 * The Monster as an Allegory: The "Monster" born to Simple Simplón is described with a bizarre combination of features: duck beak, goose wings, lizard legs, and even three breasts. This fantastical creature could be interpreted as an allegory for the unknown, the feared, or anything that deviates from the norm. The reactions of Caralimpia and the Adivino highlight societal fear and the tendency to label and condemn what is different.

 * Social Commentary and Superstition: The character of the Adivino and his dramatic pronouncements about the monster bringing plague and fire likely satirize the superstitions and anxieties prevalent in society at the time. His pronouncements are exaggerated and ultimately proven wrong within the context of the play. This could be a commentary on the power of fear and the ease with which people can be swayed by ominous predictions.

 * Friendship and Acceptance: Despite his initial disgust and fear, Caralimpia ultimately stays with Simple Simplón and even agrees to be a co-parent to the Monster. This suggests a theme of friendship and acceptance, even in the face of the bizarre.

 * The Nature of Parenthood: Simple Simplón's immediate love and pride for his unusual offspring, despite its monstrous appearance, is a heartwarming and humorous take on parental affection. His concern for its well-being and education, even in the face of potential apocalyptic events, highlights the fundamental nature of parental care.

 * Subversion of Gender Roles: The play playfully blurs traditional gender roles. Simple Simplón takes on the role of the pregnant parent, while the ambiguity of the Monster's sex is also a recurring point. The ending, where the Monster refers to both Simple Simplón and Caralimpia as "parents," further subverts conventional notions of family.

 * Humor through Language and Situation: The play relies heavily on comedic dialogue and absurd situations. The back-and-forth between Simple Simplón and Caralimpia, filled with misunderstandings and exaggerated reactions, creates much of the humor.

Connecting to your Search History:

Considering your searches related to Mexican culture and history, this play could resonate with your interest in exploring different facets of that heritage. The colonial setting provides a historical backdrop, while the comedic elements might align with the lightheartedness sometimes found in carnival celebrations (as per your "desfile de carnaval" search). The mention of a "pabellon zibata" could potentially relate to a cultural space where such theatrical pieces might be presented or discussed. The element of the absurd and the potential for social commentary might also connect with an appreciation for art that pushes boundaries, perhaps hinted at by your "silla van gogh swarovski" search, suggesting an interest in unique and unconventional artistic expressions.

In conclusion, "Entremés del Bobo Embarazado" is a funny and imaginative play that uses absurdity and fantastical elements to entertain while possibly offering subtle commentary on societal norms, fears, and the enduring bonds of friendship and parental love.


EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

PAVEL vs LEPAV

PAVEL vs LEPAV
EL ALFILER DEL DIABLO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE