martes, agosto 31, 2021

Mami, autor Pablo Albarello






Mami




Pablo Albarello


Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org



Personajes:
Norita
Mami
Juli


ESCENA 1

Se escuchan llaves en la puerta de entrada, entra Norita (45, ropa suelta, aspecto algo descuidado)

NORITA: ¡Vení! ¡Pasá! ¡Pasá!

Nerviosa, se vuelve y reingresa arrastrando del brazo a MAMI.

NORITA: ¡Pasá! ¡No lo puedo creer! ¡Qué sorpresa!

Mami (70) lleva un tapado oscuro, un sombrerito, no se la ve de frente, arrastra los pies, parece extraviada, Norita la sienta en una silla de espaldas a platea.

NORITA: ¡Ay, qué emoción! ¡No lo puedo creer! Vos sentite cómoda, sentite tranquila. En realidad parecés tranquila, yo soy la histérica, ja ja (levantando la voz) ¡Juli! ¡Juli!.. ¿Estás bien ahí? (le saca el sombrero) ¡Uf, qué agitación! (levantando la voz) ¡Juli! ¿Estás? Parece que no está, ¿qué hora es?, todavía no debe haber llegado (se sienta enfrente, no logra superar la agitación) Bueno. ¿Y?, cómo va. No sé, querés contarme algo… Sí, yo mejor, algo más delgada, ¿lo notás? Luquitas re bien, ahora está por un tiempo con el padre. ¡Cuando lo veas! No lo vas a poder creer. Está en esa edad en que… (cambiando) Decime algo, ¿vos podés así… andar por ahí? ¿Salir…? ¿Cómo es?... Dejá, perdoname, hablemos de cosas alegres. ¡Eso, alegría! ¿Viste qué linda la casa? Yo ahora vengo más seguido. Con el segundo marido de Juli no nos llevábamos. Un tipo bastante de mierda, ya lo sabés… ¿Qué pasa? Ah, ¿lo reconocés? Tu sillón. ¿Querés sentarte? Vení, qué problema hay (intenta ayudarla a levantarse, pero Mami no quiere moverse. Norita desiste y pasea la vista por el entorno) Creo que es lo único que queda. Juli cambió todo, contrató un diseñador, se gastó una fortuna, pero quedó bien ¿Te gusta? Juli para todo lo que es decoración tiene un gusto. Además le va re bien en el Canal, ¿sabés?, ya es casi una estrella... En fin (suspira, se levanta y se acerca, le pasa las manos delante de los ojos) Vos escuchás lo que estoy diciendo, ¿no? (sale, vuelve con una botella de whisky y un vaso) Perdóname pero yo necesito una copita. ¡Uf!. Que sorpresa. ¡Qué digo que sorpresa, que súper sorpresa! (cree que Mami mira la botella) Ah, no, ya no tomo más. Es decir, solo en algunas ocasiones. ¡Ponele ésta, ja ja! Si me ve Juli que le agarro el whisky… (vacía el vaso de un trago, se sirve otro) La verdad que me costó dejar, vos viste lo ingratos que son esos tratamientos, pero poniéndole voluntad (se escucha ruido de llaves, se incorpora de un salto, esconde el vaso y la botella) ¡Ahí está! ¡Cuando te vea! (levantando la voz) Juli… ¡Juli, Juli, mirá con quién estoy!

Entran JULI (50), atractiva, impecablemente vestida, gafas negras, actitud distante. Tiempo.

NORITA: ¿Y, qué me decís?

JULI se saca las gafas, se acerca, mira a MAMI y da un salto.

JULI: ¡La puta que lo parió!

APAGÓN


ESCENA 2

Mami sigue sentada de espaldas e inmóvil, Juli está despatarrada en un sillón, cubriéndose los ojos con una mano, Norita a su lado, de pie, susurra.

NORITA: Salgo de la boca del subte, siempre vengo por Güemes, ¿viste?, pero como desde ayer estoy buscando un libro, me digo voy a la librería de Santa Fe a ver si lo encuentro y entonces subo por Paraguay. Cuando doy la vuelta a la esquina veo a alguien sentado en el banco de la vereda. Estaba así, quietita, y cuando me acerco…

JULI: ¡Es una locura! ¡Una locura! ¡Un disparate!

NORITA: ¿Te parece?

JULI: ¿A vos no? ¿Qué viene a ser esto?

NORITA: ¿Cómo qué viene…? (tanteando) Es… Mami.

JULI: ¡Sí, ya sé que es Mami, tarada! (se incorpora, va hasta la anciana de espaldas, vuelve, vigilando como si alguien extraño estuviera escuchándolas) Pero no puede ser (va hasta Mami, vuelve) Norita, vos sos medio lenta pero, ¿lo entendés, no?

NORITA: Creo que sí.

JULI: ¿Cómo “creo”?... ¡Falleció hace tres años!

NORITA: Dos años y ocho meses.

JULI: Dos años y ocho meses, me cago en la diferencia. ¡Se-mu-rió, cre-pó! (vuelve a cubrirse los ojos) ¡Me estalla la cabeza! Tengo que tomar algo.

JULI sale, Norita observa a Mami. Tiempo. Vuelve Juli.

JULI: ¿Qué mirás?

NORITA: Nada. Pensaba, sabés, pasado el primer momento de sorpresa … No sé, a mí me pone contenta.

JULI: ¿Te pone contenta?

NORITA: Y sí, el hecho de reencontrarnos. ¡Ya sé, vení, acercate!

JULI: ¿Qué pasa?

NORITA: Ponete de ese lado (saca el celular) saquémonos una foto.

JULI (se aparta): ¡Dejame de joder!

NORITA: ¿Por qué sos tan amarga?

JULI: Porque este tipo de cosas no deben suceder, porque van en contra de la naturaleza y son para problemas. A ver, ¿a qué vino?

NORITA: Y qué se yo. Una vez leí que los seres queridos que ya partieron andan entre nosotros, nos van dejando señales y si se dan cuenta que uno las percibe se animan un poco más y te visitan por toda una noche.

JULI: ¡¿Por toda una noche?! (exacerbada) ¡¿Por toda una noche?! Yo mañana tengo una cobertura especial y tengo que estar lúcida. Hay que pensar en algo ya.

NORITA: ¿Algo como qué? ¿Pedir ayuda? ¿Avisar al SAME?

JULI: ¡¿Estás borracha?! ¡Con lo conventillero que es este barrio! Mirá, Norita, vos sabés que mi vida cambió mucho, yo necesito que me prometas algo: esto no puede salir de estas cuatro paredes.

Nora que está junto a Mami, le acaricia el cabello y se queda contemplándola abstraída.

JULI: ¿Y?

NORITA: ¿Y qué? Ah, sí, te lo prometo.

Enlazan sus dedos meñiques en una actitud infantil. De golpe Mami se incorpora y comienza a sacudirse.

JULI: ¿Qué hace?

NORITA: No sé. ¿Mami, qué hacés? Pareciera estar bailando.

JULI: Nunca supo bailar. Más bien parecen convulsiones. ¡Parala, por favor!

NORITA: ¡Juli, no sé cómo se para! ¡Ay, qué hacemos, tengo miedo!

Juli agarra un pañuelo de su cartera, va hasta Mami y se lo pone en la cabeza. Esta se detiene en seco.

NORITA: ¡Qué genia! Como con los canarios para que dejen de cantar. Juli, vos siempre fuiste la más inteligente (vuelve a sentar a Mami en la silla) ¡Venga, ahora quédese ahí quietita descansando, sabe!

JULI va hasta un frasco de alcohol en gel que puede estar en una mesita, se pone y se lo ofrece a Norita.

JULI: Si la tocás es mejor que te desinfectes.

NORITA: Ay, Juli, es nuestra madre.

JULI (volviendo a derrumbarse en el sillón): “Por toda una noche”…

NORITA (feliz): Sí, por toda una noche.

APAGÓN



ESCENA 3

Norita está sentada junto a Mami, saca de una caja fotos y se las va poniendo delante. Juli, en el sillón, se mantiene con los ojos cerrados.

NORITA: Estas las sacó el tío Tito y después papi le pidió copias. Fijate que todavía está la abuela. Creo que murió ese mismo año, ¿no? (pasa a otra foto) Acá estoy yo con el yeso, es en el ochenta y cuatro. Ochenta y cuatro u ochenta y cinco. Si están Lucía y Pato son las vacaciones de invierno. ¿Te acordás cómo protestaba papi porque dábamos vuelta la casa? Acá hay otra en el patio. Con el pelo así Juli parecía un chico…

JULI (abriendo los ojos): Dejá eso

NORITA: ¿Qué tiene? Estamos viendo fotos.

JULI: No seas naba, ¿no te das cuenta que no ve?

NORITA: No sabés.

JULI (de golpe, interesada): A ver, mostrame la del pelo corto.

NORITA le alcanza la foto.

JULI: ¡Qué horror!

NORITA: A mí me gusta cómo te queda, tendrías que volver a cortártelo.

JULI: Ni loca.

Norita vuelve a las fotos. Tiempo. Juli de golpe se incorpora y observa a Mami de espaldas con detenimiento, Norita lo advierte.

NORITA: ¿Qué hay?

JULI: Nada.

NORITA: Dale, decime.

JULI: A ver, volvé a ponerle el sombrerito (Norita lo hace) Ahora sacáselo (Norita ídem, Juli le observa de cerca el rostro como si fuera un muñeco. Norita, intrigada, la imita) No es.

NORITA: ¿Qué decís?

JULI: Que no es Mami.

NORITA: ¿Vos hablás en serio?

JULI: Por supuesto.

NORITA: ¿Podés ser tan insensible como para no reconocer a tu propia madre?

JULI: Si te fijás hay detalles.

NORITA: ¿Detalles? ¿Qué detalles? ¡Es Mami! La expresión de la boca, la mirada…

ADRIÁN: ¿La mirada?

JOSÉ MARÍA: Sí, la mirada.

JULI: Si tiene los ojos extrávicos, las pupilas en cualquier parte.

Norita y Juli estudian con detenimiento la cara de Mami.

JULI: Además está el tema de la ropa.

NORITA: ¿Qué pasa con la ropa?

JULI: ¿Cómo que pasa? Es evidente, Nora. ¿De dónde la sacó?

NORITA: Es suya, al tapado lo reconozco, lo compró en Gath y Chávez cuando cobró la pensión por el fallecimiento de papi.

JULI: Como siempre no entendés nada. Ya sé que es suya, yo pregunto de dónde la sacó.

NORITA: Sí, sos complicada, no entiendo nada de lo que estás diciendo.

ADRIÁN: Recordás que después de su fallecimiento yo comencé la remodelación de la casa.

NORITA: Sí

JULI: El cuarto que Mami usaba de guardador yo lo transformé en estudio y los muebles como toda su ropa los doné al Cotolengo Don Orione.

NORITA: ¿Vos donaste la ropa de Mami al Cotolengo Don Orione?

JULI: Sí, ¿por?

NORITA: Podrías haberme preguntado, ¿no?

JULI: ¡Ah, bue…!

NORITA (engranando): No sé, podría haber querido quedarme con algo, un pequeño recuerdo. Pero, claro, es imposible que a vos se te cruce algo así por la cabeza.

JULI: ¿A qué viene ahora eso, Nora?

NORITA (estallando): ¡A que era mi madre, a que yo la quería más que vos y que tendrías que haberme consultado!

JULI (respondiendo, brutal): ¡No pude consultarte, estabas pasada de alcohol internada en el loquero! (tiempo, cambiando) Te pido por favor, Norita, el tema ahora es otro, pensá un poquito: no ves qué acá está sucediendo algo raro. ¿Cómo tiene esa ropa si esa ropa fue donada al Cotolengo Don Orione?

NORITA: A ver si entiendo (comienza a lloriquear) ¿vos decís que alguien recuperó la ropa de Mami del Cotolengo Don Orione, donada hace dos años y ocho meses atrás. Y luego contrató a una mujer parecida para qué se haga pasar por nuestra madre?

JULI (dudando): No lo sé.

NORITA: ¿Y para qué? ¿Con qué fin?

JULI: Evidentemente alguien de mi entorno...

NORITA: ¿Alguien de tu entorno? Claro, me olvidaba que sos una estrella de la tele. La competencia por el rating es tremenda, ¿no? ¡Juli, a veces no entiendo como podés ser tan frívola y tan egoísta!

JULI: ¡Ay, basta, hablar con vos es inútil!

JULI se cuelga la cartera al hombro, va hasta un espejo, se acomoda el peinado, se pasa un labial.

NORITA: ¿Qué hacés?

JULI saca la llave del auto de la cartera, va hasta Mami y la incorpora tomándola de un brazo. Norita la detiene.

NORITA: Te pregunté qué hacés.

JULI: Hay que actuar y rápido. El auto está en la puerta.

NORITA: ¡Estás loca! ¿Adónde la querés a llevar?

JULI: Ya se me va a ocurrir, antes de involucrarnos más hay que sacarla de acá.

NORITA: ¡Pero qué mierda de persona que sos, por favor! (lloriquea) Con los sacrificios que Mami hizo por vos. Tirarla así a la calle, como a un perro.

JULI: ¿Sacrificios por mí? ¡Ay, Norita, cortá con el melodrama! La criatura conflictuada con el mundo sabemos que siempre fuiste vos. Yo me las tuve que arreglar sola.

NORITA: ¡Mentira!

JULI: ¿Mentira? Mirá, nena, mejor no me hagas hablar.

NORITA: ¡Mami de acá no se mueve!

Mientras discuten, MAMI se incorpora y vuelve a sacudirse.

NORITA: ¡Ves! ¡Mirá lo que lográs! Bueno, bueno, dejemos el baile, tranquila.

Norita agarra el pañuelo y vuelve a ponérselo en la cabeza. Mami se detiene. Tiempo.

NORITA: Necesito un whisky.

JULI: Sabés que no podés.

NORITA: Por favor, Juli.

JULI: Andá. Servime otro para mí.

Norita sale, vuelve con dos vasos. Ambas beben mientras se miran con rencor.

APAGÓN



ESCENA 4

Norita tiene la botella de whisky bajo el brazo, ya está algo borracha. Mira, llorosa, a Mami, canta mientras le acaricia la cabeza.

NORITA: “Al este y al oeste / llueve y lloverá / una flor y otra flor celeste…”

Juli entra proveniente de la cocina con un desodorante de ambientes y rocía a Mami.

NORITA: ¿Qué hacés?

JULI: ¿No tenés olfato, vos?

NORITA: ¡Sos tan fría, tan desinteresada! Recordás como le gustaba reunir a toda la familia, la casa siempre llena de primos, todos en la cocina, corriendo por el comedor, jugando a la mancha en el garaje. ¿Recordás o no recordás?

JULI: Sí.

NORITA: Que la gente como ella se vaya es tan triste.

Norita lucha con lo que tiene que decir.

NORITA: Juli, estuve pensando: me la llevo a casa.

JULI: ¡Qué decís!

NORITA: Me puedo arreglar, ni siquiera necesito otra cama. A Luquitas le va a encantar. Cuando venga el fin de semana le preparo la sorpresa: va a recuperar a su abuela.

JULI: Nora, no quiero que te ofendas, pero no pudiste hacerte cargo de tu hijo y vas a llevarte a vivir a una muerta. “Vivir a una muerta”, jaja, no es gracioso.

NORITA: Qué mina de mierda que sos.

JULI: La verdad no ofende. Nora, tenés que soltarla, hay que dejarla ir.

NORITA: ¿Adónde?

JULI: No lo sé, pero hay que dejarla ir.

NORITA: Si vino es por algo. ¿Y si está extraviada? ¿Y si está perdida y muerta de miedo? ¿Adónde va la gente perdida? Suponete que vos tenés un accidente con el auto, suponete que estás en una ruta desconocida y es de noche. Estás sola, paralizada por el susto, no sabés si estás herida. ¿Adónde te surgiría llamar? ¿Adónde querrías con más fuerzas volver? A tu casa, a tu familia. Es lo que a uno le nace por instinto. Sobre todo siendo como era ella. Somos su sangre, Juli. ¿A quién más puede recurrir en este mundo?

JULI: Es que ya no está en este mundo. No se puede retener lo que ya no está, hay que aprender a despedir, es la única forma de seguir. No es que yo no la extrañe, pero ya la despedí. Mirala, ¿A vos te parece que está con nosotros? (ambas se conmueven. Tiempo) ¡Bueno, dale, moviendo las cachas!

Juli saca de su cartera sus lentes oscuros, va hasta Mami, se los pone, le acomoda el sombrerito y la levanta. Norita intenta impedírselo, la tironean. Por primera vez Mami queda mirando hacia platea.

NORITA: ¡Pará, Juli, pará!

JULI: Basta, Nora. Por la mañana la vereda y el acceso a la cochera van a ser un mar de gente Ya pasó toda una noche como querías. Dale, la dejamos en el cruce de Luján.

NORITA (dudando): ¿En el cruce de Luján? ¿Con el frío que hace a esta hora?

JULI: Bueno, elegí vos, entonces. ¿Adónde?

JULI: Y qué se yo, Juli, no sé… ¿A la puerta del cementerio?

JULI: Perfecto.

NORITA: ¿La bajamos y esperamos a ver qué hace?

JULI: De acuerdo.

NORITA: Por ahí se orienta, pobrecita y entra sola, ¿no te parece?

JULI: Seguro.

NORITA: ¿Pero y si se queda parada y no quiere entrar?

JULI (hinchada): Nos la traemos.

NORITA: ¿Me lo prometés?

JULI: Te lo prometo.

Vuelven a entrecruzarse los dedos meñiques. La van sacando, pero Norita se arrepiente.

NORITA: No puedo hacer esto, Juli.

JULI: ¡Basta, me hartaste!

Mientras la tironean, Mami de golpe comienza a sacudirse y hace ruidos con la boca.

JULI: ¡Otra vez sopa!

MAMI: Aaaaal… Aaaaal….

NORITA: Escuchá: está intentando hablar. Hola, Mami (Juli, hastiada se sienta en el sillón) Hola, yo te escucho, ¿vos me escuchás?, cambio.

MAMI: Aaaaal… Aaaaal-dooo.

NORITA: ¡Aldo, qué divina, dijo Aldo, lo nombró a papá, Juli! Sí, Aaaaldoooo, Mami, el papito que está en el cielo ahí con vos.

JULI (recostada en el sillón, se cubre los ojos): ¡Lo que faltaba! Preguntále cómo la están pasando.

NORITA: ¡Basta, Juli, no seas jodida!... Dale Mami, vos seguí, Aaaaaldoooo…

MAMI: Aaaan- dá…a aaabrirrrr

NORITA: ¿Qué decís?

MAMI: Aaaan-dá…a aaabrirrrr-le.

NORITA: ¿Escuchaste? ¿Dijo “andá a abrirle”?

JULI y NORITA se miran, miran hacia la puerta. Suena el timbre.

APAGÓN




FRENTE DE GUERRA, de Pablo Albarello 2M












FRENTE DE GUERRA

De Pablo Albarello






Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org

pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org




Personajes



Mirko

Viorel



1

Puesto de avanzada, sacos apilados, alambres de púa, sobre la derecha barrera levadiza. El Sargento Mirko Hodzic vigila hacia platea con los binoculares; el Cabo Viorel Jovanovic tiembla bajo un capote mientras practica un jueguito online con el celular. Tiempo.


MIRKO: Jancovic es el que estuvo siempre al mando. El Comandante Milos Jancovic. Y parece que con este Katunaric hicieron juntos la academia y la pica viene de esa época.

Viorel no escucha. Tiempo.

MIRKO: El tipo cae, así, sin ningún anuncio como observador y como tienen la misma graduación Jancovic no le puede decir nada. Entonces el otro empieza con los comentarios irónicos, se ríe, lo desautoriza…

Viorel ídem. Tiempo.

MIRKO: En definitiva los tipos se odian y en cada reunión parece que se crea un clima que se corta con cuchillo.

Viorel ídem, se levanta, prende un porro, da una pitada profunda, se coloca la máscara antigás y exhala el humo adentro.

MIRKO: Entonces empezó a circular la versión —es probable que el propio Katunaric la haya puesto a rodar— de que a fines de diciembre a Jancovic lo trasladarían al norte y él va tomar el mando. ¿Entendés?

Con la máscara llena de humo, Viorel camina vacilante, mira hacia el cielo. Mirko deja los binoculares y por primera vez lo mira.

MIRKO: ¿Qué hacés?

Viorel se saca la máscara, tose.

MIRKO: Te pregunto, ¿qué hacés?

Viorel no responde.

MIRKO: Viorel, ¿qué sos? ¿Un chico?

VIOREL: Tengo hambre.

MIRKO: ¡Ah, no me digas!

Tiempo.

VIOREL (dando una calada profunda): Es un descontrol.

MIRKO: ¿Qué cosa?

VIOREL: Esto.

MIRKO: No empieces.

Se escucha desde la línea enemiga una grabación vieja de una voz haciendo una arenga en alemán.

VIOREL: Escuchá. ¿Es o no es un descontrol?

MIRKO: No te voy a contestar.

VIOREL: ¿Y por qué no me vas a contestar?

MIRKO: Porque estás drogado.

VIOREL: Yo no estoy drogado. Y te aviso que en breve no me ves más.

MIRKO: Sí, claro.

VIOREL: Quién me manda a mí haber vuelto para esto. Prefiero cualquier cosa, vender en la calle, no sé, volver a mi casa a atender a mi abuela.

Vuelve a escucharse la grabación en alemán. Tiempo.

MIRKO: Por si no te avisaron, estás en una guerra.

VIOREL: No me había dado cuenta. ¿Y?

MIRKO: ¿Cómo “y”?

VIOREL: ¡Sí, “y”! (Tiempo) Mirko, esta discusión ya la tuvimos: primero, vos sabés que soy pacifista.

MIRKO: ¡Ah, sí, me había olvidado!

VIOREL: ¡Soy pacifista, sí! ¿Qué tiene? ¿Es demodé ser pacifista? Estoy en contra de toda forma de violencia, guerras obviamente incluidas. Segundo, ¿cuánto hace que estamos acá? ¿Llevás la cuenta? ¿Cincuenta días? ¿Sesenta? ¿Vos viste algo parecido a un enemigo?

MIRKO: B-bueno…

VIOREL: ¡No inventes porque no tenés la menor idea! Mejor decí “no sé”.

Mirko vuelve a los binoculares. Tiempo.

VIOREL: ¿Y?

MIRKO: No sé.

VIOREL: Perfecto. Y tercero: tendrías que escucharte. Repetís las habladurías del Alto Mando, cosas incomprobables que no sé de dónde sacás. Vos no creciste, desde el preescolar que te vengo escuchando.

MIRKO: ¿Qué querés decir con eso?

VIOREL (le vibra el celular, lo saca y mira el display): Nada, ahora no puedo.

Viorel va hasta una lona camuflada, la levanta y saca un par de rollers, un chaleco, una gorra y una caja térmica, todos de color amarillo. La caja y el chaleco dicen “delivery”. Comienza a colocarse los rollers.

MIRKO: ¡Viorel, ni se te ocurra!

VIOREL: Tranquilo, te aseguro que en diez estoy.

MIRKO: No podés y lo sabés.

VIOREL: Son dos pedidos, de verdad.

MIRKO: Te voy a reportar.

VIOREL: Dale, mala onda. Si no fuera por mí nos hubiésemos muerto de hambre hace un mes. ¿Qué te traigo? Hoy hay pastrana o empanadas.

MIRKO: No quiero nada.

VIOREL: Qué mala actitud.

MIRKO (alcanzándole la máscara antigás): Por lo menos ponete esto.

Viorel se monta la caja térmica a la espalda, se pone la máscara, alza la barrera, mira a ambos lados, se levanta un poco la máscara.

VIOREL: Traigo empanadas.

Sale. Mirko vuelve a los binoculares.

MIRKO: Esto está mal. Está muy mal. Si le pasa algo fuera del puesto, ¿quién es el responsable?

Malhumorado, deja los binoculares. Vuelve a escucharse la grabación en alemán.

MIRKO: ¿PUEDEN CALLAR ESA MIERDA?

Indeciso, recorre el puesto, va hasta el handy.

MIRKO: Capitán, aquí puesto de avanzada nueve… Capitán, aquí puesto de avanzada nueve, ¿me escucha?, cambio.

Del otro lado de la comunicación se escuchan palmas, cornetas, risas, botellas de champagne que se destapan.

OFF CAPITÁN: Hola.

MIRKO: Capitán, aquí el Sargento Mirko Hodzic, ¿me escucha bien?

OFF CAPITÁN: Sí. Qué dice, Hodzic, adelante.

MIRKO: Dos cosas: primero el suministro de comida. Reclamamos varias veces y todavía no nos ha llegado nada.

OFF CAPITÁN: Estamos en eso, tenga paciencia. ¿Algo más?

MIRKO: Sí, disculpe pero tengo la misma duda que el viernes pasado: ¿usted dice que acá estamos en el frente?

OFF CAPITÁN: ¿Otra vez con eso?

MIRKO: Digo, por nuestra ubicación, Capitán, no sé, ¿no podría ser que nos hayamos desviado? ¿Que estemos en otro lugar?

OFF CAPITÁN: ¡Usted está en el frente!

MIRKO: Pero entonces, ¿dónde está el enemigo?

Vuelven a escucharse palmas, cornetas, canciones, botellas de champagne que se destapan.

MIRKO: ¿Capitán?, ¿me está escuchando?

OFF CAPITÁN: Sí, sí. Perdón pero es la despedida del Brigadier Simunovic. Déjeme ver (a alguien cercano) ¿Dónde están los malditos papeles? Marinsky, ¿la carpeta del Frente Occidental? Olvídese, acá está. A ver, a ver… SARGENTO, ¿USTED ESTÁ DE JODA?

MIRKO: N-no, señor.

OFF CAPITÁN: ¿ME ESTÁ TOMANDO PARA LA CHACOTA? ¿LE PARECE QUE ESTOY PARA BROMAS? ¡ATENCIÓN! ¡FIRME!

Mirko se incorpora y se cuadra.

OFF CAPITÁN: ¡NO SEA MINUSVÁLIDO MENTAL, AGARRE LOS BINOCULARES Y MIRE COMO CORRESPONDE!

Mirko agarra los binoculares y busca con desesperación.

MIRKO: ¿Qué miro?

OFF CAPITÁN: ¿No ve al Batallón 628? Está desplegado en toda la línea con el apoyo de los blindados y la aviación. Dígame, ¿tuvo algún golpe en la cabeza? ¿Está bebido?

MIRKO: ¡Le aseguro que no los veo, acá no hay nadie, Capitán!

Vuelven a oírse palmas, cornetas, risas.

OFF CAPITÁN: ¡Ja ja, qué loco este Simunovic! ¿Sargento, qué dice, no lo copié?

MIRKO (al borde del colapso): Digo que no veo nada de lo que usted me describe. Le juro por la vida de mis dos hijos. Desde que llegamos nunca vimos a nadie. Algo evidentemente no está funcionando. Dígame, ¿qué estoy haciendo mal, Capitán? No sé qué hacer.

OFF CAPITÁN: Bueno, Hodzic, tranquilícese. Tampoco es para tanto. Las tropas hoy están acá y mañana allá. Hagamos algo, déjeme averiguar y yo lo llamo. Cambio y fuera.

Mirko queda agitadísimo, se sienta y respira profundo.

MIRKO: Estoy histérico, tiene toda la razón, tengo que respirar profundo e intentar tranquilizarme. La mente serena transmuta tu destino, la mente serena transmuta tu destino, la mente serena transmuta tu destino…

Gradualmente se calma. De golpe se incorpora y vuelve a mirar por los binoculares.

APAGÓN

2

Ahora es Viorel el que vigila con los binoculares y Mirko come desesperado lo que trajo su compañero. Vuelve a escucharse la grabación en alemán.

VIOREL: Ahí los tenés.

Mirko sigue comiendo y no acusa recibo.

VIOREL: ¿Escuchás?

MIRKO (con la boca llena): Escucho.

VIOREL: Ahora, respondeme algo: ¿por qué en alemán? ¿Vos hablás alemán? ¿Yo hablo alemán? ¿Te das cuenta que todo esto es un delirio?

MIRKO: Me llegó una versión.

VIOREL (burlón): Al señor le llegó una versión.

MIRKO: Si te molesta no hablo.

VIOREL: No, dale.

MIRKO: Parece que en marzo, cuando ya había iniciado la movilización, el enemigo hizo una compra grande de rezago de guerra en varios países, entre ellos Alemania. Y en un embarque, junto a los fusiles y los lanzacohetes estaban esas grabaciones. Son propaganda de guerra. ¿Sabés lo que es la propaganda de guerra?

VIOREL: ¿Me estás jodiendo? Obvio que sé.

Tiempo.

VIOREL: ¿Y?

MIRKO: Y eso.

VIOREL: No tenés mucho.

MIRKO: No.

VIOREL: Ahora, el que ordenó usarlas estaba más que drogado. Decime cómo te pueden hacer la cabeza, te pueden convencer, desmoralizar, o lo que sea, si no entendés. Y después, suponiendo que entendieras, ¿de qué hablan esas cintas? ¿De las olimpiadas de Berlín de 1936?

Viorel niega con la cabeza, vuelve a los binoculares, Mirko a comer. Tiempo.

VIOREL: Hablando de alemanes, tengo una historia. ¿Querés escucharla?

Mirko asiente.

VIOREL: 1914, primer año de la Gran Guerra, día de Navidad, de acá el bando de los alemanes, de allá el bando de los aliados. Como es Navidad, en un momento los alemanes se emborrachan un poco y se ponen a cantar: villancicos y este tipo de cosas que se cantan en Navidad. Al rato del otro lado los aliados les contestan. Minutos después un par de alemanes y después otro par de aliados se animan, salen de las trincheras, avanzan hacia la tierra de nadie y comienzan a encontrarse con los del otro bando. Los tipos se dan la mano, se sonríen y a continuación se intercambian botellas de vino y cigarrillos. Bien, lo que al principio pensaban que iba a durar un rato empieza a extenderse, se agregan más soldados, hay más intercambios. Pasa todo un día, después pasa otro, en esa convivencia juegan al póker, se siguen emborrachando y hasta organizan partidos de fútbol. Y al final, antes de separarse, todos prometen que cuando vuelvan a sus puestos van a disparar unos metros arriba de la trinchera enemiga para no herirse. ¿Hasta ahí qué te parece?

MIRKO: Linda historia.

VIOREL: Bien, pero al día siguiente cuando se enteran los altos mandos de lo que había pasado, obviamente, se pudre todo. Los tipos ponen el grito en el cielo, la cosa es tratada de silenciar de todas las formas posibles. Los generales lo discuten y entonces se toman las medidas necesarias para que todo vuelva a la normalidad, es decir, que los soldados se vean otra vez como enemigos y se dediquen a matarse los unos a los otros como buenos cristianos. ¿Sabés cuáles fueron esas medidas?

Mirko niega.

VIOREL: En los tres años siguientes, unos días antes de la Navidad, los altos mandos ordenaron recrudecer los bombardeos, se duplicaron los ataques, se multiplicaron los muertos y heridos, y así ese fenómeno tan desagradable y antinatural nunca más volvió a suceder. ¿Qué te parece?

MIRKO: No responde.

VIOREL: ¿No te parece nada?

MIRKO: No sé, suena lógico, ¿no?

VIOREL: Genial.

MIRKO: Viorel, para mí es sencillo: estamos en la guerra, ellos son los malos y nosotros somos los buenos. En la guerra uno debe tratar de no dejarse herir y herir al enemigo, para eso hay que cumplir las órdenes y nosotros las cumplimos.

VIOREL: ¿Ellos son los malos y nosotros somos los buenos?

MIRKO: Por supuesto.

VIOREL: ¿Y por qué ellos son los malos?

MIRKO: Porque nos invadieron.

VIOREL: Depende.

MIRKO: ¿De qué depende?

VIOREL: De cómo lo mires: ellos nos invadieron porque nosotros los habíamos invadido antes.

MIRKO: Pero eso fue hace muchísimo.

VIOREL: ¿Y? ¿Porque fue hace muchísimo no vale? ¿A partir de qué tiempo prescribe un reclamo? ¿Treinta años? ¿Cincuenta? ¿Quién pone el vencimiento?

MIRKO: Ese no es nuestro problema.

VIOREL: Precisamente ese es nuestro problema. Los que en el mundo deciden qué reclamos valen o cuáles no son cuatro o cinco magnates, desde cómodos sillones, y los que ponemos el cuerpo somos vos y yo. ¿Te parece que no es nuestro problema?

Viorel mete una mano en un bolsillo y saca un puñado de balas.

VIOREL: Un regalo. Tomá.

MIRKO: ¿Qué me das?

VIOREL: Las balas, no las necesito.

MIRKO: ¡Viorel, haceme el favor, volvé a cargar ese fusil!

Mirko le quiere arrebatar el fusil para volver a cargarlo, Viorel no se lo da.

MIRKO: ¡Soltá!

VIOREL: No.

Tironean hasta que Viorel cede.

VIOREL: Quedátelo. Total no lo voy a usar.

MIRKO: ¿Estás drogado? Estás diciendo otra vez disparates.

Suena el handy. Mirko lo alza.

OFF CAPITÁN: …el Frente Oriental.

MIRKO: ¿Capitán?

OFF CAPITÁN: ¿Y quién va a ser, Hodzic? Le estoy diciendo que está aclarado: ustedes están en el Frente Oriental.

VIOREL: ¡Jajajaja!

MIRKO: ¡Callate! (Al handy) Perdone, Capitán, ¿cómo el Frente Oriental? Estamos en el Frente Occidental.

OFF CAPITÁN: Oriental.

MIRKO (volviendo a la agitación): ¿Pero y eso cómo puede ser?

OFF CAPITÁN: Porque depende del punto de referencia desde donde usted lo está viendo. Abra el mapa (Mirko abre un mapa) Ubique la cadena de los montes Dalmantin. Ustedes están al sudoeste, ubique hacia el norte el lago Lujdur, luego vienen tres poblados: Butigan, Tolic y Zubela, en Zubela estamos nosotros. Visto desde donde están ustedes es el Frente Occidental, visto desde acá el Oriental. ¿Se entiende?

Mirko, confundido, da vueltas el mapa. Viorel prende un porro, se lo pasa a Mirko que lo rechaza. Luego va hasta su morral saca una pequeña radio e intenta sintonizarla.

OFF CAPITÁN: No lo escuché, Hodzic ¿se entiende o no se entiende?

MIRKO: Creo que sí, Capitán.

OFF CAPITÁN: Algo más: desde las cero horas terminantemente prohibido la utilización de los celulares. Tienen que desactivarlos y por las dudas sacarles las baterías.

MIRKO: ¿Por qué?

OFF CAPITÁN: Interfieren con los drones. Varias misiones han fracasado porque los drones enloquecen y terminan bombardeando cualquier cosa.

MIRKO: ¿Culpa de nuestros celulares, señor?

OFF CAPITÁN: Se está investigando, todavía no sabemos de cuáles. Pero no se ponga ansioso y limítese a cumplir lo que le digo, Sargento. ¿Entendido?

MIRKO: Entendido.

OFF CAPITÁN: Cambio y fuera.

Mirko vuelve a sentirse mareado, se sienta en el piso y cierra los ojos. Por gestos, le pide a Viorel que le convide una pitada del porro.

VIOREL: Fumalo entero. No entiendo por qué te ponés así.

MIRKO: ¿Viste lo de los celulares? ¿Viste cómo me trata?

VIOREL: Ya te lo dije, estamos recibiendo órdenes de un grupo de desquiciados.

MIRKO: Tampoco es tan así.

VIOREL: ¡Es tan así, Mirko, es tan así, abrí los ojos! Hasta recién era una guerra sin enemigos, ahora ni sabemos dónde estamos. Yo en unos días más me voy, si querés seguirme no hay problemas.

MIRKO: ¡Basta, Viorel! ¿Escuchaste lo de los drones? Se acabaron los jueguitos online y los pedidos de delivery.

VIOREL: ¿Acaso vos no llamás a Liuba?

MIRKO: Sabés que no hablo. Sólo son mensajes de audio y de madrugada. No la compliques, por favor, no se usa el celular hasta nuevo aviso, ¿está claro?

Viorel no responde y trata de sintonizar la radio. Mirko vuelve a los binoculares.

APAGÓN

3

Es de noche, Mirko está grabando un mensaje para Liuba, su mujer. Está solo.

MIRKO: La guerra es rara, distinta a como la imaginaba. Ojo, no es que me desanime, me siento bien, no me volvieron los ataques, pero hace dos meses que estamos acá y todavía no vimos a un solo enemigo. También está el tema de la organización, ¿sabés?, nunca nos enviaron comida y da la impresión que el Alto Mando no sabe muy bien cómo llevar las cosas. Por ahí es hasta que entren en ritmo. En Afganistán, en la Guerra del Golfo tardaron en arrancar, ¿no? No debe ser sencillo pensar en tantas estrategias y la responsabilidad de mandar a tanta gente todas al mismo tiempo. Si llegan a pasar algo por la tele vos avisame. Amor, ¿cuánto esperamos esta oportunidad?: defender a la patria, expulsar al enemigo. No dejo de pensar en nuestras prácticas de tiro en el fondo de casa. Ahora parece que el Frente Occidental en realidad es el Frente Oriental. Vos me conocés, nunca fui de orientarme pero la explicación que nos dio el Capitán es confusa. A veces dudo, pienso que no tendría que haberme alistado, también pienso en la ilusión que todo esto te hace a vos y me da ansiedad. ¿Sabés?, Viorel está cada día más difícil. Vos lo conocés, es desordenado, se duerme en las guardias, tiene ese problema con el consumo de sustancias. Yo lo dejo, pero tiene algunas ocupaciones paralelas que pueden terminar comprometiéndome. Después de no vernos por quince años nunca hubiese imaginado que convivir con él fuera tan complicado. Mi amor, tengo hambre, tengo hambre todo el tiempo. Como no nos mandan suministros Viorel aprovecha sus salidas para traer algo, toda comida chatarra. Sueño con tu burek de carne y arroz, con las salchichas de cerdo y las bruschettas de jamón crudo que preparabas los domingos. Mandales un beso a Brunito y a Daska. Contame también algo de ellos. Me gustaría escribirte una larga carta refugiado en una trinchera mientras afuera llueve y arrecia la artillería enemiga como vimos en tantas películas, soy un tonto, ¿no es cierto? (advierte que alguien viene) Ahora tengo que cortar. Un beso grande.

Entra Viorel con su equipo de delivery, Mirko envía el mensaje y esconde el celular.

VIOREL: ¿Estabas hablando?

MIRKO: No.

VIOREL: Mirko, estabas hablando…

MIRKO (reaccionando): ¡Te digo que no! ¿Con quién voy a estar hablando?

VIOREL: Okay. A mí me da igual. Escuchá esto (mientras habla se despoja de los elementos del delivery, los oculta bajo la lona y se pone el casco) ¿Lo ubicás a Andrej, mi cuñado?

MIRKO: Sí.

VIOREL: Te lo resumo: el primo es el que tiene la agencia de turismo frente a la plaza y lo contactó porque sabe que yo estoy acá. El plan es este: al tipo parece que le llegaron dos grupos de brasileños que vienen de recorrer Francia e Italia, están una semana y la idea es hacerles un pequeño tour por el frente. Pagan veinte dólares por cabeza, y vos y yo podemos ir mitad y mitad. Ya lo pensé, los puedo llevar hasta la ladera donde están los tanques incendiados, les hago ver el embarque de los blindados en el puerto y después los traigo para acá (Viorel empieza a desparramar cosas por el piso).

MIRKO: ¿Qué hacés?

VIOREL: Si no te molesta habría que crear un poco de ambiente. ¿Podrías vendarte la cabeza o el brazo? Podemos simular algo de sangre y cuando llegan hacemos unos disparos para ponerle un poco de color, ¿qué te parece?

MIRKO: Una locura.

VIOREL: ¡Ya sabía! Mirko, no hay ningún peligro y es buena plata.

MIRKO: Acá no va a venir ningún turista.

VIOREL: Sólo tengo que confirmar y los paso a buscar en un rato.

MIRKO: Viorel, ¿te cubro con lo del delivery? Muy bien, pero hasta ahí. Me comprometés, yo estoy al mando y cualquier cosa que pase soy el responsable.

VIOREL: Sí, sí, te van a dar la medalla al valor en combate.

MIRKO: No quiero ninguna medalla, simplemente no voy a tener problemas por tu culpa, punto.

De golpe comienzan a escucharse una sucesión de explosiones y disparos, el cielo nocturno se ilumina. Por unos segundos Mirko y Viorel corren de un lado para otro, desorientados, luego Mirko va hasta su fusil.

MIRKO (exultante): ¡La guerra! ¡Viorel, llegó la guerra! ¡Nos están atacando!

Mirko comienza a disparar sin objetivo preciso, Viorel se queda paralizado.

MIRKO: ¡Dale! Nos están atacando, hay que disparar... Viorel, ¿qué hacés? ¡Agarrá ese fusil, por el amor de Dios!

Viorel se mira las manos, tiene los brazos rígidos.

VIOREL: No puedo.

MIRKO: ¡No digas estupideces!

VIOREL (maravillado): No puedo. Es como si el cuerpo se negara. Mirko, mirame los brazos, los tengo rígidos.

MIRKO: ¡Y movelos!

VIOREL: Te digo que no puedo. ¿Sabés?, creo entenderlo: mis brazos rechazan obedecer a algo que mi conciencia repudia. ¿No es asombroso? Como no podemos comer carne humana, o no podemos enamorarnos de nuestra propia hermana porque va en contra de nuestra naturaleza, yo no puedo mover los brazos para usar el fusil.

MIRKO (mientras dispara): No sé qué disparates estás diciendo. Si no vas a usar tu fusil por lo menos llamá a la comandancia y cuando te atienda el Capitán me pasás.

VIOREL (va hasta el handy sin cubrirse de las balas): ¿Ves? Mirá cómo si trato de hacer cualquier otra cosa puedo. Hola, Capitán, aquí puesto de avanzada nueve, ¿me escucha? Cambio.

OFF CAPITÁN: Adelante, Hodzic.

VIOREL: Cabo Primero Jovanovic. Ya le paso.

Viorel le alcanza el handy a Mirko.

MIRKO: ¡Cubrite! ¿Querés morir? (al handy) Hola Capitán, escuche, escuche (exultante, apunta el handy al aire) Tenía razón, al final sucedió, apareció el enemigo (mira con los binoculares) Todavía no se muestran, ni sabemos el número, así que no puedo darle precisiones.

Del otro lado vuelven a escucharse risas, botellas que se destapan, cantos, palmas.

MIRKO: ¿Me está escuchando, Capitán?

VIOREL: ¿Siguen de joda?

MIRKO: Shht.

OFF CAPITÁN: Sí, Hodzic. No sé si me copió, le decía que felicitaciones.

MIRKO: ¿Perdón?

OFF CAPITÁN: ¿No les llegó el parte del Ministerio?

MIRKO: No.

OFF CAPITÁN (a alguien cercano): Tampoco les llegó (a Mirko) Deje los binoculares, no va a ver enemigos, Sargento. Lo que escucha no es un ataque, son fuegos artificiales.

Viorel busca sus binoculares y mira.

VIOREL: ¡Es verdad! ¡Mirá, Mirko! ¡Qué espectáculo!

MIRKO: Callate (al handy) ¿Cómo fuegos artificiales, Capitán?

OFF CAPITÁN: Fuegos artificiales, ganamos.

MIRKO: No entiendo.

OFF CAPITÁN: Que ganamos. El enemigo capituló.

MIRKO: ¿Escuchaste? Dice que ganamos.

VIOREL: ¡Me estás jodiendo!

OFF CAPITÁN: ¡ATENCIÓN! ¡FIRMES!

Mirko y Viorel se cuadran.

OFF CAPITÁN: Suba el volumen del handy, Hodzic. Como salutación a nuestras fuerzas de aire, mar y tierra, ahora vamos a entonar la venerada Canción de la Patria.

Mientras cantan la Canción de la Patria, Mirko va a sacar un pañuelo para enjugarse las lágrimas.

“Tú eres la luz del alma la llama del fuego eterno,

la tierra de los abuelos, yo te celebro.

En nuestro corazón anidan tus ríos,

el mar bravío y las montañas, orgullosa y sufrida tierra,

yo te celebro.

Las generaciones que hoy te saludan, te defenderán con su sangre,

Y junto a ti entrarán al futuro, gloria eterna a la patria.

Y junto a ti entrarán al futuro, gloria eterna a la patria”

Tiempo, gradualmente cesan los fuegos artificiales, Mirko se suena la nariz.

VIOREL: ¿Te emocionaste?

Mirko no responde, va hasta su mochila y saca una botella de vino.

VIOREL: ¡La botella de tu suegro! ¿La vas a abrir? ¿Estás seguro?

MIRKO: Debía descorcharla sólo si ganábamos.

Mirko la descorcha, se la van pasando y tomando del pico.

VIOREL: ¿Así que te lo dio para cuando ganáramos?

MIRKO: Sí. ¡Salud!

VIOREL: ¡Salud! ¿Y si perdíamos?

MIRKO: Tenía que vaciarla en la tierra y enterrar el envase.

VIOREL: Qué tipo raro tu suegro. Toda esa familia era rara. Cuando iban a los actos del colegio, ¿te acordás? Siempre en la primera fila, cómo hablaban, la forma de vestirse. Sabés, desde que volví hay algo que no termino de entender: primero cómo terminaste casado, y segundo cómo terminaste casado con Liuba.

MIRKO: Nos enamoramos. Armamos una familia. ¿Qué tiene?

VIOREL: Nada, no me hagas caso. Brindemos. Porque al fin nos vamos de este lugar de mierda. ¡Salud!

MIRKO: ¡Salud!

Se escucha el llamado del handy, Mirko va a atender.

MIRKO: Sí, Capitán, cambio.

Se escuchan discusiones del otro lado de la línea, Mirko y Viorel quedan a la expectativa.

OFF CAPITÁN: Hodzic.

MIRKO: Sí, Capitán, lo copio.

OFF CAPITÁN: Disculpe el desorden pero nos acaba de llegar una aclaración. Nos dicen del Ministerio que no fue rendición, sólo es una tregua solicitada por el fin de semana. ¿Escuchó, Hodzic?

MIRKO: Escuché, Capitán.

OFF CAPITÁN: Acá hay bastante malestar porque varios oficiales solventaron los fuegos artificiales de su propio bolsillo.

MIRKO: ¿O sea que no ganamos?

OFF CAPITÁN: No por el momento.

VIOREL: Jajajaja.

MIRKO: ¡Pará, Viorel!

Viorel le arrebata el handy a Mirko.

VIOREL: Sólo una pregunta, dejame (al handy) Capitán, el Cabo Primero Jovanovic. Le acaba de decir al Sargento que hubo un error y no ganamos, ¿no es cierto? Yo le pregunto, si puede responder, claro: así en general, en la guerra, ¿cómo nos estaría yendo?

OFF CAPITÁN: Es difícil precisar. Si sumamos lo que sucede en el frente occidental y en el de ustedes, más la situación en el norte, más los retenes del sudeste, más ese percance con los drones, diría que estaríamos casi, casi… en un empate.

VIOREL (le devuelve el handy a Mirko y se empina lo que queda de la botella): Ves, descreído, vamos empatando.

OFF CAPITÁN: Hodzic, Cabo, no debería aclararlo pero les pido suma discreción con todo esto. Y hasta el lunes que se declara el fin de la tregua no se vuelve a disparar un solo tiro, ¿entendido?

MIRKO: Entendido, Capitán.

Mirko deja el handy, se sienta y se toma la cabeza. Viorel vuelve a intentar sintonizar la radio portátil.

MIRKO (para sí): La mente serena transmuta tu destino, la mente serena transmuta tu destino… Te juro que me estalla la cabeza. No entiendo nada, no quiero pensar en nada, que pase lo que tenga que pasar y listo. ¿Qué estás buscando?

VIOREL: Alguna puta información. Pero hasta acá no llega ninguna antena.

Viorel de golpe capta la transmisión de un partido de fútbol.

MIRKO: ¡Pará, dejala ahí! Vamos a escuchar el fútbol. Y que se vayan todos al infierno, ¿qué te parece?

VIOREL: Como quieras.

Se sientan. Escuchan la transmisión. Tiempo.

VIOREL: ¿De los equipos ingleses cuál te gusta más?

MIRKO: No sé. El Manchester.

VIOREL: Justo. Juega el Manchester contra el Real Madrid. Creo que son los cuartos de final de la Champions.

MIRKO: Mirá vos.

Tiempo.

APAGÓN

4

Cuando da la luz Mirko está en medio de un ataque, tiembla. Viorel, con su equipo de delivery todavía puesto, lo está asistiendo: lo sentó en una plegadiza de playa, le puso la máscara antigás, prendió un porro y le insufla el humo por el conducto de aire de la máscara.

VIOREL: ¡Aspirá profundo, aspirá profundo y no hablés!

Mirko dice un montón de cosas que bajo la máscara no se entienden.

VIOREL: ¿No escuchás? Concentrate y aspirá. ¡No hablés porque es de gusto, no te entiendo nada! Tenés que aspirar. ¡Aspirá!

Viorel le insufla más humo. Paulatinamente Mirko se va relajando.

VIOREL: Te lo dije, estás demasiado acelerado. ¿Qué ganás con ponerte así? ¿Va mejor?

Mirko asiente. Viorel le saca la máscara y Mirko pega un salto.

MIRKO: ¿Qué pasó? ¿Qué es esto? ¿De dónde salió esa plegadiza?

VIOREL: ¡Tranquilizate! Es de un cliente, la tengo que llevar en el próximo pedido. ¿Qué importancia tiene eso ahora?

MIRKO: ¿Te das cuenta, no? ¿Te das cuenta lo que está pasando? Perdí el control, Viorel. La cabeza me da vueltas. ¿Qué me pasó?

VIOREL: Llegué, te encontré rígido y temblando y te apliqué un tratamiento para que te tranquilizaras.

MIRKO: Es una pesadilla. A vos no te importa pero yo estoy al mando y miranos, mirate esa gorra ridícula, la ropa que tenés puesta, los fuegos artificiales de anoche, ahora esa silla plegadiza. Esto me supera, no da para más…

VIOREL: Ya te lo dije, te tomás las cosas demasiado a pecho.

MIRKO (volviendo a agitarse): Si sos mi amigo me tenés que hacer un favor. Vas a explicarle a Liuba.

VIOREL: ¿A explicarle? ¿Cómo a explicarle? ¿Querés que la llame?

MIRKO: No. Que en una de las salidas que hacés...

VIOREL: ¡No, Mirko, no me pidas eso! Con Liuba nunca nos llevamos, vos lo sabés, no me puede ni ver.

MIRKO (lloriquea): ¡Por favor, Viorel! Siento que si no voy a perder la cabeza. Tenés que contarle todo. Que estamos en este agujero, sin enemigos, que nos morimos de hambre, que nos dijeron que habíamos ganado y nos tomamos la botella de vino de Rusbel.

VIOREL: ¿Rusbel?

MIRKO: Mi suegro.

VIOREL: Ah.

MIRKO: Y sobre todo, tenés que decirle que yo fallé, que pensé que iba a poder pero no sirvo, que me pongo ansioso, me vuelven los temblores y pierdo el conocimiento.

VIOREL: Mirko, vos todavía no estás bien. ¿Qué te parece si te ponés la máscara, yo prendo otro y lo fumamos juntos?

MIRKO: ¡NO! ¿ME VAS A ESCUCHAR? Le tenés que decir que no vivimos ni un solo momento heroico. Que no hubo nada de todo lo que yo debía contarles a Brunito y a Daska a mi regreso: ataques sangrientos, no sé, salvatajes, victorias inolvidables. ¡Soy patético, Viorel!

VIOREL: Exagerás, en todo caso yo puedo ser patético, pero vos sos un buen soldado…

MIRKO (sin escuchar): Pero más que a Brunito y a Daska, tenés que decirle que le fallé a ella. Liuba se había hecho muchísimas ilusiones. Fue ella la de la idea de alistarme, practicábamos asalto con bayoneta y tiro en el fondo de casa (se toma la cabeza). ¡Es demasiada presión, Viorel! Y si la guerra sigue como hasta ahora, ¿qué va a pasar? ¿A vos te parece que yo así puedo volver? No podría ni mirarla a la cara (lloriquea).

Viorel, atónito, lo abraza.

VIOREL: ¡Bueno, tranquilo, hombre! La voy a ir a ver, te lo prometo. Tranquilo.

APAGÓN

5

Se escuchan sonidos de rollers y patines desplazándose. Cuando da la luz Mirko y Viorel vigilan con los binoculares. Es de madrugada, hace frío, están con sus cascos y cubiertos con los capotes.

VIOREL: A esta hora son verdaderos ejércitos… Ejércitos en las sombras.

MIRKO: Ajá.

VIOREL: Lo tengo medido, el setenta y cinco por ciento del movimiento se da entre la una y las cuatro. A mí no me gusta porque con la oscuridad se complica mucho con los rollers.

MIRKO: ¿Y por qué entre la una y las cuatro?

VIOREL: Es el tercer tiempo, momento de la pausa, los nervios se relajan. A las dos arrancan los pedidos fuertes de comida, en general minutas, kebabs, hamburguesas, filetes a las brasas. Es el momento de los permitidos, se festejan los cumpleaños, llega la pornografía, el licor, las cajitas felices.

MIRKO: ¿Las cajitas felices? ¿Las de McDonalds?

VIOREL: Las pastillas, los ácidos, las sustancias, Mirko. En la jerga del delivery se les llama cajitas felices. No tenés idea de las cosas que me ha tocado llevar. Vos viste la silla playera el otro día.

MIRKO: Qué depresión.

VIOREL: ¿Por?

MIRKO: Esto en algún momento era una guerra. Mirá en lo que acabó.

VIOREL: La guerra es un gran negocio. A vos y a mí nos pasa por delante, pero hay gente que hace fortunas (señala con los binoculares). Mirá a la derecha el amarillo. ¿Lo ves? Ese es de los nuestros. En total son tres empresas: dos pequeñas, Poslovi Delivery, que son los de las cajas violetas; Octubery, los amarillas, que es la mía; y después está la más grande, Global Quality, los naranjas (señala con los binoculares). Ahí a la izquierda van dos. ¿Los ves? Los de Global Quality ganan entre el treinta y el cuarenta por ciento más y están motorizados. Fíjate que en vez de rollers usan monopatines eléctricos. El dueño es un General nuestro y según escuché trabaja con los dos bandos.

MIRKO: ¿Cómo con los dos bandos?

VIOREL: Con nosotros y con el enemigo.

MIRKO: ¡Qué disparate!

VIOREL: Mirko, sos tan ingenuo que da gracia. En los negocios no hay amigos ni enemigos. Los repartidores llevan un salvoconducto que dice que son neutrales.

MIRKO: ¿Como los cascos azules de la ONU?

VIOREL: Como los cascos azules de la ONU.

Tiempo. Mirko deja los binoculares, se muestra incómodo.

MIRKO: Viorel, lo que te dije anoche…

VIOREL: ¿Qué cosa?

MIRKO: Lo de ir a hablar con Liuba.

VIOREL: Ah, sí.

MIRKO: Olvidalo.

VIOREL: Okay.

MIRKO: Fue un momento de debilidad.

VIOREL: Okay.

MIRKO: Además me sentía mal de la panza: las tarteletas o alguna de esas porquerías que trajiste para el almuerzo que después me terminó afectando el ánimo.

VIOREL: Es probable.

Tiempo.

MIRKO: Entonces ya sabés.

VIOREL: Okay.

Tiempo.

MIRKO: No tenés que ir a ver a Liuba.

VIOREL (reaccionando): ¡Sí, Mirko, ya entendí! No voy a ver a Liuba.

MIRKO: Perfecto.

Tiempo.

VIOREL: Es raro.

MIRKO: ¿Qué cosa?

VIOREL: Esto, vos y yo acá, ¿me querés decir cómo nos reencontramos para terminar en este agujero?

MIRKO: No es raro: los dos tenemos instrucción militar, los dos estamos en el rango de edad para movilizarnos, los dos somos del mismo barrio.

VIOREL: Pero vos te presentaste como voluntario. Yo me fui para siempre, tuve que volver por la salud de mi puta abuela y me engancharon como a un idiota.

MIRKO: En los hechos es lo mismo.

Tiempo.

MIRKO: ¿Qué hiciste todo este tiempo?

VIOREL: Mi vida.

MIRKO: No te ofendas, pero por lo que se ve no muy buena vida.

VIOREL: ¿Por qué lo decís? ¿La tuya es buena?

MIRKO: Sí.

VIOREL: Cuánta seguridad.

MIRKO: En serio, nada espectacular pero creo que es una buena vida. Tengo a mis hijos, la tengo a Liuba, formé una familia.

VIOREL: Por la que sufrís ataques de pánico.

MIRKO: ¡Qué decís!

Suena el handy.

VIOREL: Ahí está de nuevo tu Capitán.

OFF CAPITÁN: Hola Hodzic, ¿me escucha?

MIRKO: Lo escucho, Capitán, ¿cambio?

OFF CAPITÁN: ¿Ya hay algo de luz?

MIRKO: Sí, está amaneciendo.

OFF CAPITÁN: Dígame si observa movimiento.

Mirko toma sus binoculares y busca.

MIRKO: Sí, Capitán, hay movimiento.

Viorel toma también sus binoculares y lo imita.

OFF CAPITÁN: Descríbame lo que ve.

MIRKO: En el camino principal… se ve… No se ve muy bien, es a bastante distancia, Capitán… Pero sin dudas es un movimiento de tropas. ¿Son del enemigo o son nuestras?

Viorel saca la radio e intenta sintonizarla sin dejar de mirar.

OFF CAPITÁN: Son nuestras. Presumiblemente es el Batallón 221. Hágale la seña. Luego debe sortearles el paso. ¿Entendido?

MIRKO: Entendido.

Mirko va a buscar de su morral dos varas luminosas fluorescentes.

OFF CAPITÁN: Sargento, ¿me escucha?

MIRKO: Lo escucho.

OFF CAPITÁN: Ubique al oficial a cargo y me lo pasa. Aparentemente están regresando a su base mientras dure la tregua. ¿Entendido?

VIOREL: No. Esperá.

MIRKO: ¿Qué decís? (al handy) Entendido, Capitán.

VIOREL: Esperá, Mirko. Por favor, no lo hagas.

MIRKO: ¿Por qué?

Le acerca la radio.

VIOREL: Es el enemigo, no hagas la seña. Escuchá, escuchá. Dice que interrumpieron la tregua.

MIRKO: ¿Quién lo dice?

Intentan volver a sintonizar, hay descarga, la radio no se escucha bien.

VIOREL: No lo sé. Pero al parecer son declaraciones oficiales. ¡Escuchá, por favor!

MIRKO: ¡Eso es un disparate! Son tropas nuestras, es el Batallón 221, me lo acaba de decir el Capitán.

Viorel se interpone.

VIOREL: Por favor, por lo menos esperá unos minutos, miremos a ver qué hacen.

MIRKO: Tengo que cumplir con las órdenes.

VIOREL: No te voy a dejar.

Mirko saca su pistola.

MIRKO: ¡Viorel, hacete a un lado, no me obligues!

Viorel le toma el brazo, forcejean, Mirko lo sacude con violencia.

MIRKO: ¡Salí, drogadicto de mierda!

Viorel cae al piso, Mirko empieza a hacer las señas con las dos varas luminosas. Inmediatamente comienzan los disparos.

APAGÓN

6

Salto temporal, Mirko y Viorel son adolescentes, los envuelve una luz cenital blanca, están en una clase de gimnasia haciendo abdominales.

MIRKO: Cuarenta y dos, cuarenta y tres, cuarenta y cuatro…

Viorel se incorpora de un salto, abandona el ejercicio.

VIOREL: ¡Miroslaw, me tenés podrido! ¿Qué se cree, que somos máquinas?

MIRKO: Callate y terminá que está mirando.

VIOREL: No me interesa, ¿qué pasa si no me interesa? No quiero ser gimnasta olímpico. Habría que poder elegir lo que uno quiere, ¿no?

MIRKO: No se puede.

VIOREL: Se debería. No hay libertad. En este colegio, en este país no hay libertad, vos no tenés libertad, estás todo el santo día con tu Liuba.

MIRKO: Te van a expulsar.

VIOREL: ¿Quién lo dice?

MIRKO: Lo escuché.

VIOREL: No es para tanto.

MIRKO: Sí es para tanto. Viorel, destrozaste la mitad de un baño.

VIOREL: Sos el único que me vio, ¿me delatarías?

MIRKO: Sabés que no.

VIOREL: Vení, vámonos.

Viorel lo agarra de una mano y lo incorpora.

MIRKO: Dejame.

VIOREL: Vamos.

Viorel y Mirko de golpe están en otro ámbito, en el campo o en el mirador de una montaña.

VIOREL: Acercate, abrí los brazos y respirá.

MIRKO: Cortala, Viorel.

VIOREL: Dale, ¿qué te da, vergüenza?

MIRKO: Más bien me da vértigo.

VIOREL: Respirá.

Mirko lo imita, cierra los ojos.

VIOREL: Y, ¿cómo se siente?

MIRKO: Bien.

VIOREL: Ahora vas a decir “me cago en todos ustedes, payasos”.

MIRKO: No.

VIOREL: Dale. Si no hay nadie.

MIRKO: Me cago en todos ustedes, payasos.

VIOREL: Más fuerte.

MIRKO (grita): ¡Me cago en todos ustedes, payasos!

VIOREL: Jajaja. ¿Ves que se puede? Volvé a cerrar los ojos.

Mirko lo hace, Viorel se aproxima y le da un beso en la boca, Mirko lo aparta y lo mira, sorprendido.

APAGÓN

7

La acción vuelve al final de la escena 5, se escuchan los últimos disparos, el puesto nueve está destruido, Viorel yace muerto. Mirko, malherido, se arrastra hacia su compañero.

MIRKO: ¡Viorel! ¡Viorel, perdoname! ¡Perdoname! Aguantá que ya pido ayuda. ¡Capitán!…

Mirko se arrastra hasta el handy.

MIRKO: Capitán, nos atacaron (llega al handy y lo activa) Capitán, ¿me escucha? No eran tropas nuestras. El Cabo Primero Jovanovic está muy malherido, envíe a alguien… ¿Me escucha? Nos atacaron… No pude detenerlos, Capitán... El Cabo Primero Jovanovic.. está muy mal… herido.

Mirko también muere. Tiempo. Finalmente se escucha la respuesta del Capitán.

OFF CAPITÁN: Hodzic, contraorden, ¿me escucha? Contraorden. ¡Por Dios, qué semanita, primero con los de la falsa victoria, ahora esto! Hodzic, muchacho, esta vez fue mala nuestra, interpretamos mal los mensajes cifrados. ¿Me escucha? El enemigo suspendió la tregua. Rechacé el ataque. Repito, rechace el ataque. Y mientras tanto, por favor, suba el volumen del handy que desde la comandancia vamos a volver a entonar la venerable Canción de la Patria.

“Tú eres la luz del alma la llama del fuego eterno,

la tierra de los abuelos, yo te celebro.

En nuestro corazón anidan tus ríos,

el mar bravío y las montañas, orgullosa y sufrida tierra,

yo te celebro.

Las generaciones que hoy te saludan, te defenderán con su sangre,

Y junto a ti entrarán al futuro, gloria eterna a la patria.

Y junto a ti entrarán al futuro, gloria eterna a la patria”

Promediando la Canción de la Patria, esta paulatinamente va dejando de escucharse y vuelve la grabación en alemán. Mirko y Viorel yacen muertos.

LENTO APAGÓN