miércoles, julio 27, 2022

Amor et Cétera, de Benjamín Gavarre.

 


Amor Et Cétera


de   Gavarre Benjamin



 © INDAUTOR

Cd. De México

©  BENJAMÍN GAVARRE SILVA

Contact: bengavarre@gmail.com

gavarreunam@gmail.com



 


Amor Et Cétera

(La indiferente geometría del deseo y la luz irreal)

de Gavarre Benjamin


INTRODUCCIÓN

"Amor Et Cétera" no es solo una comedia sobre la burguesía ilustrada; es una disección quirúrgica de la codependencia y el vacío existencial en la era de la sobreintelectualización. El autor nos sitúa en un entorno donde el lenguaje —la filosofía, el psicoanálisis, la traducción— no sirve para comunicar, sino para construir muros y trincheras.

I. Anatomía de los Protagonistas

  • Fernanda y Jorge (El Poder y el Parásito): Fernanda es la columna vertebral. Como psicoanalista, posee el "ojo clínico", pero padece de una ceguera emocional selectiva. Su relación con Jorge es una versión moderna de la tragedia de la maternidad desplazada. Jorge, el "compositor" sin música, es el eterno puer aeternus; un manipulador que usa su inmadurez como arma defensiva.
  • Héctor y Helena (El Cinismo y la Ausencia): Héctor representa el agotamiento de la razón. Ha sustituido la vida por el concepto y el afecto por el alcohol. Helena es quien más padece la soledad. Su labor como "supuesta" traductora es metafórica: intenta traducir el silencio de Héctor en algo parecido al amor, sin éxito.

II. La Ontología de la "Luz Irreal"

El recurso técnico central es la ruptura del realismo mediante la Luz Irreal. Estos pasajes son momentos de verdad visceral. La realidad cotidiana es la máscara, mientras que la ensoñación es la manifestación del inconsciente que no se atreve a ser palabra en el mundo real.

G.


PROPUESTA ESCÉNICA

  • Espacio: Diseño minimalista. El departamento de Fernanda sugiere elegancia fría. Una barra de bar (la cantina) es el eje central.
  • Iluminación: Claroscuros. Transiciones rápidas (switches) entre la realidad y la Luz Irreal (tonos violetas o ámbar saturados).
  • Música: Un blues de piano solitario y discordante en las transiciones.

ESCENA 1: LA BARRA

[Departamento de Fernanda. Cantina casera. Luz cálida de interior. HÉCTOR y JORGE a un lado; HELENA y FERNANDA al otro. Hay una división visual clara entre los dos grupos.]

JORGE. ― Las mujeres... ¿Tú las entiendes?

HÉCTOR. ― Me esfuerzo por entender a Helena.

JORGE. ― No, yo no. Digo, yo ni lo intento... Entender a Fernanda.

HÉCTOR. ― (Apura su copa) Me gustaría otro en las rocas.

[CORTE DE LUZ RÁPIDO: Se apaga el lado de los hombres.]

HELENA. ― Me dijo: —"¿Se llama Héctor tu esposo?, ¡qué gracioso!". Yo le contesté: ―"No es mi esposo y no le veo ninguna gracia".

FERNANDA. ― Jorge quería que tuviéramos una mascota, un perro, ¿te imaginas?... Pero no estuve de acuerdo: eso de cuidar de algo, de alguien... Ni pensarlo.

[LUZ IRREAL - VIOLETA]

HELENA. ― (Hacia Fernanda) No soy tu amiga, soy el espejo donde confirmas que tú no estás tan rota. Absorbes las vidas ajenas como un vampiro. ¿Traductora? Por Dios, Fernanda... Si ni siquiera puedes traducir tus propios deseos. Tu "oficio" es el disfraz más barato de esta sala.

FERNANDA. ― (Gélida) Eres mi mascota, Helena. Te mantengo cerca para recordarme que yo no soy un borrador sin terminar como tú.

[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]

HELENA. ― Ya ves, eso de cuidar a alguien a mí se me da bien. Me encantaría tener un hijo ahora mismo.

FERNANDA. ― (Le toma las manos con dulzura) Eso es magnífico, querida. Tu labor como traductora es tan espiritual e invisible... Entiendo que estés en ese "periodo sabático" creativo. Tener este espacio seguro para hablar sin juicios es vital para nuestra salud mental.

HELENA. ― Valoro tanto tu guía desinteresada, Fer. Eres una gran persona.


ESCENA 2: EL HUMO Y EL DESEO

[Switch de luz a los hombres. JORGE abre una caja de metal.]

JORGE. ― Desde que me acuerdo estuve ligado a las mujeres. Han dominado mi vida. (Forja un cigarro de mariguana) ¿Quién quiere?

HÉCTOR. ― Yo siempre.

JORGE. ― Yo tampoco... Ja, ja.

[Luz cenital ámbar sobre el humo. Switch a las mujeres.]

FERNANDA. ― Jorge... no es tan sexual como presume. Te coqueteó, ¿verdad? Lo hace como travesura. Aventuras sin importancia.

HELENA. ― ¿Por qué dices que no es sexual?

FERNANDA. ― No conmigo.

[La luz se expande a ambos grupos. El piano suena melancólico.]

JORGE. ― “Yo no puedo tenerte ni dejarte...”.

HÉCTOR. ― “Ni sé por qué al dejarte o al tenerte” ...

JORGE. ― “Se encuentra un no sé qué para quererte” ...

HÉCTOR. ― “Y muchos sí sé qué para olvidarte” ... Salud, maestro... ¿Cómo sigue?

HÉCTOR. ― Cálmate... no me pidas tanto.


ESCENA 3: EL DUELO DE ESPEJOS

JORGE. ― Ella gana bastante bien. No se mete conmigo en un plan profesional.

HÉCTOR. ― Comprendo, no te analiza.

JORGE. ― Casi no. Dice que soy un caso típico del "síndrome de don Juan", que trato de resolver un conflicto homosexual.

HÉCTOR. ― Yo pienso lo mismo.

JORGE. ― ¡Qué pasó, maestro!

[LUZ IRREAL - ÁMBAR DENSO. Se acercan a centímetros.]

HÉCTOR. ― Piénsalo, Jorge. Lo que sientes por mí no es deseo, soy tu tabla de salvación. Me usas como tu primera puerta de salida.

JORGE. ― (Lo agarra de la solapa) Esa es una estupenda manera de negar lo que tú sientes… ¿Por qué no tienes los huevos de besarme y terminar con este teatro?

HÉCTOR. ― (Gélido) Porque si te beso, te vuelves real. Y prefiero que sigas necesitando mi ayuda.

[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]

JORGE. ― (Carcajada de "cuates") ¡Qué pasado eres, Héctor! De veras que la filosofía te está secando el cerebro. Casi me convences de que me estás analizando.

HÉCTOR. ― (Sonrisa cínica) Son gajes del oficio. Uno se acostumbra a teorizar sobre las tonterías de los amigos. No te lo tomes a pecho, es solo dialéctica de dos borrachos. Salud.

JORGE. ― Salud, maestro. Pero ya casi me pides que me acueste en tu diván.

HÉCTOR. ― Eso quisieras.


ESCENA 4: LA CENA Y EL ANIMAL

[Luz blanca, de comedor, uniforme.]

FERNANDA. ― ¿En qué tanto piensas, profesor? ¿Alguna teoría sobre la condición humana?

HÉCTOR. ― Me preguntaba si el hombre es un animal de costumbres.

FERNANDA. ― ¿Y luego?

HÉCTOR. ― Creo... que para no perder la costumbre, el hombre se comporta como un animal.

FERNANDA. ― Hablarás por ti.

JORGE. ― ¿Quieren oír el blues que voy a componer?

FERNANDA. ― Ya conozco la letra… ¿Cuándo le pones música?


ESCENA 5: LA SOBREMESA Y LA INVISIBILIDAD

[Luz azulada de madrugada. Fernanda y Héctor solos.]

FERNANDA. ― ¿Y qué dice la Filosofía? ¿Sigues dando clases?

HÉCTOR. ― ¿De veras te interesa?

FERNANDA. ― No.

HÉCTOR. ― Qué alivio.

FERNANDA. ― Eres muy afortunado en tener a Helena.

HÉCTOR. ― Lo es. Ojalá tuviera idea de qué hacer con su vida.

[LUZ IRREAL - ÁMBAR. Helena aparece detrás de Héctor.]

HELENA. ― Mentira. Tu no extrañas estar solo, extrañas el derecho de ser un imbécil sin testigos.

HÉCTOR. ― (Hacia el vacío) Me gustaba ser un imbécil sin testigos. Touché.

[SWITCH A LUZ NORMAL - HIPOCRESÍA PC]

HÉCTOR. ― Perdona, Helena. Siento que mis silencios te lastimen.

HELENA. ― (Comprensiva) Respeto profundamente tu necesidad de aislamiento, amor. Es parte de tu riqueza interior.


ESCENA 6: EL REFLEJO DE LA MADRE

[Flashback / Luz Irreal. Fernanda frente al espejo. Jorge en el sillón con el periódico.]

FERNANDA. —Se porta como niño. Y yo, soy la perfecta estúpida que le cumple sus caprichos. ¡Como si fuera su madre!

JORGE. — Cállate.

FERNANDA. — Ya ni siquiera hacemos el amor.

JORGE. — ¿Y lo de anoche?

FERNANDA. — Fue un excelente masaje, Jorge, gracias.

JORGE. — ¡Estoy harto!

FERNANDA. — ¿El señor está harto? Sus “muchos” amantes me hablan a MI casa. Por lo menos podrías disculparte.

JORGE. — ¿Estás conmigo, no? Eso debería bastarte.

FERNANDA. — Eres un imbécil. Sin mí te mueres.


ESCENA 7: EL CLÍMAX Y LA SOMBRA

[Regreso a la cantina. Todos presentes. El ambiente es tenso.]

HELENA. ― Me siento mal. Desubicada. Me despierto con un dolor inexplicable.

FERNANDA. ― Se llama angustia.

HELENA. ― Fer... has llegado a ser muy importante para mí. Eres mi mejor amiga.

FERNANDA. ― (Sin levantarse) Tú también...

[JORGE y HÉCTOR entran borrachos.]

JORGE. ― ¡Ya llegamos! Helena se sintió mal y tomó un Uber. Vente, Fer, trajimos tequila.

FERNANDA. ― Gracias, no. Los dejo solos. (Sale).

[LUZ IRREAL - JORGE Y FERNANDA]

JORGE. ― (Hacia Héctor) Mírame, maestro. Deja de citar libros muertos, dime por favor lo que sientes por mí.

FERNANDA. ― (Entra y observa) Son ustedes dos un desatino. Uno es perfecto para el otro, se complementan el viejo y el joven, qué fastidio. Mi destino es estar sola. Lo tengo resuelto. Solo es cuestión de tiempo para una soledad definitiva.

 

[ELIPSIS TEMPORAL - MESES DESPUÉS]

 

FERNANDA. ― ¿Es de Héctor el niño, Helena?

HELENA. ― ¿Y de quién si no?

 

[Suena el timbre. Entran JORGE y HÉCTOR.]

 

JORGE. ― Hola Fer, que gusto verte. Me invitó Helena.

FERNANDA. ― ¿Te invitó a MI casa?

JORGE. ― Tranquila, ya nos vamos, solo vinimos para llevarnos a Helena.

FERNANDA. ― (Estalla) No sé por qué tuvieron que venir a mi casa, saben que existen los teléfonos? Váyanse… déjenme en paz! (Llora).

JORGE. ― (Se acerca) Perdón, Fernanda, no llame por teléfono, porque te quería ver, a ti, en persona.  Soy un estúpido que todavía te quiere... a mi manera. No me alejes.

FERNANDA. ― Bonita forma de quererme.

JORGE. ― Es la única que tengo.

 

[Se abrazan. Héctor y Helena asienten.]

 

HELENA. ― ¡Brindemos!  Por el amor, y por mi hijo.

FERNANDA. ― ¡Me parece muy bien, pero mejor brindemos por todos nosotros! Porque estamos aquí... juntos.

 

Suena un timbre metálico y cortante.

FERNANDA. ― Jorge, ve a abrir la puerta, debe ser la pizza.

JORGE. ― ¿Como antes, Fer?

FERNANDA. ― Sí, Jorge. Como antes.

 

Jorge y Fernanda se dan un beso. Héctor y Helena se miran y aprueban.

 

[SONIDO: El timbre resuena ahora con una nota musical extraña y profunda. ILUMINACIÓN: Luz blanca súbita y cegadora sobre la puerta.]

 

[Jorge abre. Entra un hombre totalmente vestido de blanco con máscara. Tiene las manos blancas como la leche. Se queda estático.]

 

[Las dos parejas lo miran con pavor e incredulidad.]

 

[SONIDO: El piano toca un acorde final, seco y potente.]

 

OSCURO TOTAL.

 

FIN.

 


Un adolescente. Monólogo, de Benjamín Gavarre.

 








Un adolescente 

 

Monólogo, 

 

de Benjamín Gavarre 

 

 

Sala de estar y comedor en un espacio clase media. 

 

Nene. — (Voz de Nene que imita a su papá) ¡Y no puedes salir a la calle y Sanseacabó! Sanseacabó, sanseacabó. Tú y tus frases del siglo antepasado. (Lo vuelve a imitar) “Pues será la Luna, pero no puedes salir y sanseacabó”. (Nene, furioso, llega a la sala y da vueltas en círculos) ...Sansanseacabó, será la Luna, será, será... Esto es una Kermés. No puedo estar en mi cuarto porque mi papi me tiene castigado y sí, estoy castigado, porque siempre yo estoy del lado de mi madre, y mi papá se peleó una vez más con mi mami, con mi madre, pero yo regresé, o me regresaron. Todo porque me gustó una niña, sí, una chica, una mujer de color... una mujer negra, ¿me explico? 

 

Mi papá se la pasa discutiendo con mi madre, cuando ella está en la casa. Ahorita no está. La corrió mi papá. Le dio un puñetazo en la cara, y pues salimos disparados los dos, hace ya unos dos meses, mi madre y yo, yo y mi madre, salimos disparados, a casa de mi tía... que no es mi tía, pero eso no importa. 

 

Ellos siempre se golpean, se reconcilian, se golpean, se reconcilian, mis papás, cuando están juntos. Ahorita no están juntos, mi papá la corrió, o mi mamá se fue, dice que ahora sí va en serio, ella, mi mamá, pero a mí me regresaron y estoy castigado, ese es el pedo, que estoy castigado y sin poder salir, ya tengo dos semanas, ¿ya dije eso?... Sin poder salir. ¡Dos semanas! Puta madre, mi vida es un asco. 

 

Y aquí las paredes son de papel. Y todo se oye, se oye cuando se pelean y se oye cuando se reconcilian. Prefiero cuando mi papá le casi rompía la cabeza a mi mamá a botellazos. Al menos pasaba algo, al menos mi papá salía disparado, pero él dice que ésta es su casa... y por eso regresaba luegoluego, y pues mi mamá y yo éramos, y somos, siempre, los que salimos disparados a casa de mi tía, que no es mi tía, es decir a casa de mi tía que vive con mi tío, que no es mi tío. 

 

Cuando están juntos, mis papás, no me queda más que oírlos casi matarse y luego escuchar cómo se reconcilian. Y yo les grito (Grita) ¡Estoy tratando de dormir!!!! ¡Qué no saben que las paredes son de tablaroca!!!??? ¿Qué no saben que son como de papel, de papel de china???? Y les digo: qué no saben que tienen un hijo cuasiadolescente sensible y al que no le gustan los gritos de cuando se golpeeaaaan? Y mucho menos a este simpático y sexy adolescente le gusta escuchar cuando hacen sus pequeñísimos ruiditos cuando se reconciiiiilian? Y les vuelvo a decir: “¿Me oyen, me oyeeeen, claro y fuuerteeee? Porque si no es así soy capaz de gritar máaas fuerte, a ver si ahora síi me escuuuuuchan”.... (Nene, imita la voz del papá) ...Ya cállate, nenito, o te vuelvo a dar una buena sopapiza!!! (Nene vuelve a ser Nene) Así grita mi papá. Así habla él... cuando habla, cuando grita. 

 

Ahorita el pobre está solo, y mi mami no está, mi madre. Si mi papá no dice ‘sopapiza’ no es feliz. A mí sí que no me gustaría que me diera otra sopapiza. La última sopapiza que “me propinó”, como él dice, casi me deja muerto. Me mandaron con cuatro costillas rotas y el ojo reventado a casa de mi tía, la que no es mi tía, y a casa de mi... ya se sabe.  A estas alturas les deberían de dar una medalla a mis “tíos”, porque sirven de hospital, de refugio de mujeres golpeadas, y sirvieron, tiempo atrás, de Casa Cuna, Orfanato. Casa de refugiados políticos, no por nosotros, es decir no por mi mamá, y yo, sino que le dieron asilo a unos venezolanos o dominicanos, o republicanos... no eso no. Eran como negritos, como con el pelo chino, si hasta las pestañas las tenían chinas y supongo que todo lo tenían chino. A mí me gusta la hija que es como de mi edad… y la traté de espiar ahora que estaba con mi tía, y ahí está, sigue de refugiada, creo, y yo estaba ahí, pues de refugiado de la violencia familiar ejercida por mi padre. Y ella es negra como el carbón y yo nada más le veía las nalgas y quería ver si las nalgas las tenía tan bonitas como se le veían con ropa, y la traté de espiar para por lo menos verla en calzones y tenía ganas de que por Dios santísimo se quitara los calzones, pero cuando la trataba de espiar que me descubre mi tía. Y bueno, se armó grande con la que sí es mi mamá porque me pidió que me fuera y yo tuve que pedirle asilo a mi papá que a pesar de que me había golpeado, y a mi mamá también la había golpeado, mucho, con el puño cerrado, el maldito bastardo… Y por eso estoy aquí, de regreso, y pues a pesar de todo me dio permiso de volverme a quedar aquí... en mi casa, castigado, eso ya tiene dos semanas. Sin poder salir. 

 

Se escucha el sonido de un avión 

 

Nene. — (Habla casi a gritos, acostumbrado no hace referencia los muchos aviones que pasan por su casa) ¡Y bueno, yo ojalá estuviera a gusto aquí, sin poder salir, porque mi papá me ha prohibido “terminantemente salir ni siquiera a la esquina”. Así dice él, mientras yo me vuelvo loco, absolutamente loco, doy vueltas en círculos y me veo en ese espejo que está en esa pared y despacito, me encuentro con el espejo que está en esa ooootra pared, y sigo dando vueltas y ahora me voy a ir en el otro sentido y ojalá por lo menos tuviera un puto celular para no ponerme tan loco, pero es el caso que mi querido padre me quitó el cel porque esa clase de “aparatejos los engendró el demonio”. 

 

Se vuelve a escuchar un sonido de avión 

 

Nene. — (Se sienta en un sofá, grita y se tapa la cara) Chaise, chaise, chaiseeeee... Yo no sé por qué me gusta decir chaise. Me gusta más decir chaise que chale... Y eso que no soy alemán... Chaise... Chaise... Chale... No, no me sabe. Changos.... Puta madre... mi vida es un asco. Mierda, chaise, mi vida apesta. 

 

Y no, no es que mi papi sea un retrograda que esté en contra de la modernidad y todo eso. No, no es de esos que encierran a sus hijos desde que nacen y los tienen como en un estado de pureza absoluta, no, no es que mi padre se sienta el vampiro psicópata que se coge a su hijos y cuando ya están grandecitos los empala y los ve dulcemente morir lentamente mientras se come una milanesa. No. Mi padre... Mi padre... con toda razón me ha puesto un castigo por haberle visto la cola a mi negrita, o por haber tratado de verle las nalgas a mi muchacha preciosa, negra, buenísima, y que además tiene mi edad. Qué más quiero. Pues quiero cogérmela, pero no me dejan. 

 

Suena un avión pero menos intensamente. Nene ve a lo lejos. 

 

Nene. — Mi papá no es un Ogro, no es Vlad el empalador... y no es un testigo de Jehová... Puta. Eso sí estaría jodido. Me dice que yo solo quiero el celular para masturbarme. No me lo dice así. ¿Cómo era?, ah sí: (Imita a su padre) “Yo pago las cuentas, eso deberías comprenderlo... y no voy a permitir que utilices ese adminículo del demonio para satisfacer tus bajas pasiones” ... Ja, ja, ja... Y así, así me lo topo con su cara de Testigo de Jehová, pero, no, no es testigo de Jehová. Gracias a Dios. Y sí, sí, sí, sí chingao, síiii, sí me la paso todo el día jalándomela. Todo el día y toda la noche jalándomela... en la sala, en la cocina, todo el día y toda la noche me la jalo, y bueno a veces en la mañana me la jalo en el baño, como todo chico normal. Y eso también le molesta, a mi papi. (Imita al padre) “Te tardas mucho, Nene, no sé qué atroces y pervertidas costumbres tendrás, porque no es normal tardarse tanto. “Qué vamos a hacer para que termines de una vez por todas con tus bajas pasiones”. (Vuelve a ser el Nene) Pues una cosa, papá sería... que me dejen coger con quien yo quiero. Pero no... Yo creo que aunque me dejaran coger en paz, me la seguiría jalando. Es más cómodo. Y no tengo que esperar a que nadie me diga si voy bien, o si más rápido o si les duele, o si tengo condón. Y además me gustan los baños en la tina. Aunque no me masturbara en la tina, me gusta tomar baños de tina. ¿Es eso un problema? ¿Afecto a la humanidad completa si tomo baños de tina? ¿El planeta se va a destruir si tomo baños de tina y además me masturbo de lo lindo? ¿Sí? ¿No? ¿Alguien tiene algún problema, alguien tiene algún problema, alguien, alguien'... ¿Alguien? Ejem. 

 

Pasa un avión 

 

Mi papá me dice que no me da el celular porque veo mucho porno. Y la verdad no me hace falta el porno. Yo mismo me paso mis propias películas en la mente. Tengo mucha imaginación, y me la puedo pasar cogiéndome a mi negrita, o a quien yo quiera, sin necesidad de que me pongan gente que ni conozco y que nada más dice Oh god, o god, o god. ¡Chaise!... ¿No tienen otra palabra?... Ah, sí, ¡fuck, fuck, fuck!!!!!... No, bueno... Lo malo es que cuando estoy viviendo intensamente mis fantasías.... Pues que topo con los alaridos de mi madre y las instrucciones de mi padre. Sí, qué pena, pero le da instrucciones a mi mamá. Le sorraja un puñetazo en plena cara, y, cuando se la coge, le da instrucciones. Es penoso. Y las paredes pues son de tablaroca... Chaise, puta madre. Mi vida es un asco. Y a veces más, y pues ya se sabe, cada vez que se reconcilian... Cogen. Y aunque no se reconcilien, cogen, aunque mi mami no quiera, y yo me doy cuenta de que ella ya se quiere dormir, pero él insiste y dale y dale y le da instrucciones, la pone de cabeza, la voltea, no sé qué tanto hacen, o sí sé, porque le da instrucciones... pero llega el momento en que la pone de malas y ella se va, mi madre se va, trata de escaparse de las ‘bajas pasiones’ de mi papá. Y luego, cuando ella se trata de escapar, él la detiene en la puerta: “De aquí no sales”, y, “yo no tengo ganas, entiende, Dagoberto”, y, “no me llames por mi nombre”, solamente me llamas por mi nombre cuando no me quieres nada, cuando me odias, y tú no puedes odiarme porque para eso soy tu marido y Bla, bla, bla, bla, bla, bla... Y silencio. Se oyen muebles que se arrastran, y tazas rotas, o vasos de vidrio que se estrellan en el piso, y a veces hasta espejos... y luego, silencio. Y luego pues ya se reconcilian, y se escuchan los jadeos y las instrucciones.... y los alaridos... de placer, ugh, Guácala. 

 

Silencio largo. 

 

Nene. — (Mira a las alturas como esperando el ruido del avión pero no pasa nada) Cuando era niño me contaba historias, sí. Mi papá a veces parece un Ogro, pero no es un psicópata. No es Vlad el empalador, y pues tampoco es menonita, ni tiene nada que ver con la secta de las últimas perras vengadoras, o eso. No, a veces es un buen tipo. A veces. 

 

Cuando era niño, cuando yo era niño pues me contaba cuentos, me leía cuentos, cuando me daba baños de tina, él era entonces el que me bañaba, en la tina, y me contaba cuentos, me leía cuentos. Yo creo que por eso me siguen gustando los baños de tina, pero ahora el que me cuento historias soy yo. Y pues sí, me tardo, me tardo cuando me doy baños de tina. 

 

Mi papá me enseñaba muchas cosas. Me llevaba a muchos lados. Tenía la “firme intención de que yo cultivara las bellas artes”. Así decía. Me llevó a tomar clases de pintura, de canto, de danza clásica... Y los idiomas. Yo no sé cómo no soy más nerd, porque me la pasé toda mi vida aprendiendo cosas y me gustaba imaginar historias y leer historias y representar historias... mi papá pensaba que yo iba a ser actor, o músico o cantante. Y pues ahorita no soy nada de eso. Tal vez después. Ahorita mi papá no me deja salir, no me deja estudiar. Desde que me escapé de la casa con mi mamá y luego regresé... pues no me permite hacer nada. Estoy permanentemente castigado hasta nuevo aviso. Pero si él fue el que le pegó a mi mamá... Sí, él fue el que le sorrajó el puño en plena cara. 

 

Se escucha un avión que pasa. 

 

Nene. — (Habla a gritos, por sonido del avión) Y lo único malo de estar encerrado, es que no sé qué va a ser de mí. No tengo contacto humano, mi vida es un asco, el único contacto que tengo es con un viejo casi sicópata que se la pasa hablándome raro y que se siente muy culpable de haber golpeado a la mujer a la que verdaderamente ama y con la que le gusta estar, pero a la que desgraciadamente le gusta golpear. Cuando mi mamá no hace lo que él quiere. 

 

Y bueno. También ella. Hay que decirlo. Y se va a decir. Ella siempre regresa. Ella siempre regresa y lo perdona. Y ella no es capaz de hacer nada por su cuenta. No puede buscarse un trabajo decente. No es posible que no se busque aunque sea un trabajo indecente. No, no eso no. Un trabajo indecente no. Es mi madre, o qué no. es mi madre o no es mi madre. 

 

Pues siempre regresa. Y no estudia, y no sabe hacer nada, y solo sabe cocinar, aunque cocina muy rico y hace unos cuadritos con los jitomates que solo ella sabe cortar. Y sabe cortar muy bien la zanahoria con un cuchillito muy chiquito y le salen muy bonitos sus cuadritos de zanahorias, y jitomates y papitas. Ella sabe hacer muchas cosas, pero no sabe ganar dinero. Podría... Yo creo, ganar dinero. Tomar clases... Leer... Hacer algo creativo... 

 

Se escucha un avión que pasa 

 

Yo podría hacer algo creativo: ¿coleccionar estampillas?... ¡Nel! ¿Escribir un diario?... ¡Qué me pasa! ¿Pintar mi cuarto?... Bueno.  Ponerme a cocinar... no, tampoco. Escuchar música, hablar con mis amigos... Ja, sí, cómo no. Con los veinticinco amigos que tengo y con los treinta y cinco con los que estoy peleado por dejarlos en visto.... Ahhh sí, síiii, síiiiiiii.... Me pongo muy intenso, pero qué puedo hacer. Me caga la gente que dice pendejadas, me caga la gente que nada más dice: ¿Qué pasó, amigui, qué haces?... Y pues no, no hago nada, ni ellos tampoco, pero me cagan y luego pues no les contesto, y se enojan... ¿Topas? Se malviajan, porque no me voy con ellos, porque no me gustan las aguas locas, porque no quemo y no me meto el perico y no me gusta nada de lo que dicen, quieren o hablan... Puta... No tengo a dónde ir, no tengo ningún interés en hacer nada, ni algo creativo, ni nada, ni tengo amigos, ni amigas, ni chava. Bueno, he cogido setenta y cuatro veces, las tengo anotadas y pues me he venido setenta y cuatro veces, con setenta y cuatro niñas, siempre termino afuera porque no vaya a ser, y termino afuera y uso condón... y eso les molestaaaaa. Están bien pendejas si quieren que termine adentro... Y no sé, pero no me las doy de galán, pero a mí siempre me dicen que sí, y a otros batos siempre les dicen que no. Siempre los batean a los muy pendejos, pero yo no sé si puedo decir que tengo suerte, pero me dicen sí, y siempre ellas son las que cogen conmigo y yo casi ni me tengo que esforzar porque hasta el chingado condón me ponen y hasta casi se vienen por mí, pero yo soy el que termino siempre primero y termino afuera. Y se enojan. Yo no sé por qué se enojan. Obvio, nunca las vuelvo a ver. Setenta y cuatro veces y todas han sido distintas, nada serio, y nunca más me vuelven a hablar, ni yo las busco, y pues lo bueno es que no me buscan, porque yo para qué las busco... Qué intenso. 

 

Queda un momento en silencio. 

 

Pasa otro Avión. 

Nene. — Lo malo de todo esto es que mi padre no me dijo cuando se me acababa el castigo. Ya van dos semanas. Y lo peor es que ni siquiera está mi mami. Mi madre. 

 

Por lo menos si tuviera mi cel. Pues ya por lo menos podría escuchar música, ver videos, entrar a ver las pendejadas que publican. Publicar mis propias pendejadas... Sacarme selfis, no, no por favor... con esta cara que debo tener... No, no quiero ni saber cómo me veo... (Se acerca a uno de los espejos que están en las paredes). Santo Niño de Atocha... Si tengo unas ojeras… Ya sé. Lo que necesito es meditar. Sacar mis demonios. Establecer mi equilibrio. Eso. Tengo que ajustar las fuerzas de mi naturaleza... Eso es. esta es la solución. 

 

Pasa un avión. 

 

Dice mi psiquiatra que lo que me hace falta es llegar a la madurez sexual... ¿Madurez sexual? Y eso qué significa. Madurez sexual mis huevos. Cómo voy a tener madurez sexual si tengo diecisiete años. Cómo voy a tener madurez sexual si tengo un papá que todavía me dice Nene, y tengo un papá que no me deja salir, y tengo un papá que corrió a mi mami de mi casa. A mi madre. 

 

Tengo que relajarme. Algún día el castigo acabará. Algún día. 

 

Lo único que puedo hacer es concentrarme, relajarme y mirar, pero sin ver... Eso es mirar, pero sin ver... Y qué es lo importante... Mirar pero sin ver, mirar, pero sin ver. 

 

Pasa un avión. 

 

Esa que miro, pero que no veo... esa que no veo, pero sí miro. Esa... es mi propia imagen... ese soy yo. Ese soy yo. Y parece que... sí, me gusta lo que veo. Todo va a salir bien, algún día, no será fácil. Saldré de aquí, podré salir y todo va a estar bien. Hay mucho qué hacer, mucho que trabajar, mucho por vivir.  Pero todo va a estar bien. Ya pronto voy a salir. Ya pronto. 

 

Todo va a salir bien. 

 

Muy, muy bien. 

 

 

 

Nene se queda con los ojos cerrados. Respira. 

 

Medita. 

 

 

 

Oscuro.