lunes, agosto 30, 2021

Celular, monólogo (Unipersonal) escrito por Pablo Albarello. (Argentina.)

 


 

 


  

CELULAR: Hasta el último pulso

Autor: Pablo Albarello


 

Introducción                                 

 

La obra de Pablo Albarello (Junín, Argentina, 1965) se inscribe en una tradición de la dramaturgia argentina contemporánea que utiliza el humor negro y el absurdo como herramientas de disección social. Albarello, heredero de la brevedad narrativa y el ritmo vertiginoso del teatro breve y el microteatro, construye en Celular una metáfora brutal sobre la alienación moderna.

 

En esta pieza, el dispositivo tecnológico deja de ser un objeto para convertirse en un órgano vital: el último hilo de Ariadna que une al sujeto con una realidad que ya no le pertenece. La obra dialoga con el existencialismo de Beckett (el "no-lugar", la espera, la incomunicación), pero lo actualiza mediante el consumo y la hiperconectividad. Bandi no es solo un alma en tránsito; es un consumidor que reclama sus "cien mangos de saldo" frente a la inmensidad de la muerte. La genialidad de Albarello reside en cómo lo cotidiano (el fútbol, una concesionaria de autos, los celos) choca contra lo trascendental, revelando la patética y humana resistencia al silencio final.


 

 

Sinopsis

 

Bandi, un hombre de unos 30 a 40 años, despierta en un entorno inhóspito, vacío y extraño. Está desnudo y solo posee un teléfono celular. A través de una serie de llamadas —a su socio, a su hermana, a su mejor amigo y a su novia— descubrimos que ha sufrido un accidente automovilístico fatal. En un estado de negación absoluta, Bandi intenta resolver conflictos triviales de su negocio de autos y sigue con pasión el resultado de una final de fútbol, mientras interactúa con una presencia misteriosa que parece evaluarlo. La obra es un unipersonal frenético donde la batería y el crédito del celular dictan el tiempo de descuento de una vida que se apaga.


 

 


 

 CELULAR



Hasta el último pulso


Unipersonal


Autor: Pablo Albarello




Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org




Personaje

  

  • Bandi: (30 a 40 años).

 

I

Cuando da la luz Bandi está en escena, desnudo, tiene un celular en una mano. El lugar es absolutamente extraño, inhóspito, Bandi siente frío, se muestra shockeado, dominado por la angustia. Observa el entorno.

Bandi: La puta, ¿qué pasó? ¿Qué es ésto? (lloriquea, se calma) ¿Me secuestraron?... ¿Me golpearon? Si yo no hice nada. ¿Dónde estoy? ¡Qué garrón! (observa su desnudez, se cubre la entrepierna) ¡Me chorearon! ¡Sí, de cajón que me chorearon! (vuelve a mirar el entorno, lloriquea, se calma) No tienen paz, eh. ¿Dónde está la seguridad, me querés decir? Ya no se puede salir a la calle. (lloriquea, se calma) Hay que hacer algo urgente. Digo, ¿no? Qué sé yo, más patrulleros, endurecer las penas. Los chorros entran por una puerta y salen por la otra. (se toma el pulso en la muñeca y en la carótida, lloriquea) ¡No puede ser! (se calma) Más policías en las calles, controlar los puentes, las rutas de acceso. La única forma de que el chabón decente pueda laburar (lloriquea) Aparte ahora te salen pasados de merca, por un par de zapatillas capaz que te parten la cabeza. Se han roto los códigos, eso es lo que pasa. (lloriquea, se calma) Salgo del negocio, me subo al auto, voy por la Juan B. Justo, llego al club. No, del club no me acuerdo… ¡No puede ser! (lloriquea, se calma) Salgo del negocio, me subo al auto, voy por Fonseca, agarro la Juan B. Justo…. No, me tienen que haber golpeado en la cabeza, me tengo que haber desmayado o algo así…

Suena el celular que tiene en la mano, repara por primera vez en el aparato, se asusta, lo suelta, el celular cae al piso.

APAGÓN


II

Cuando vuelve la luz el celular sigue sonando, no se atreve a levantarlo, junta coraje, lo alza, atiende.

Bandi: ¡Hola, Cachi! ¡Qué hacés, titán!… Y yo acá (lloriquea, se calma) Decime, Cachi vos por casualidad no te enteraste de nada raro, ¿no?… No, por nada. Es que pasó algo… Quiero decir: a mí, me pasó algo... Salí de la concesionaria, viste, agarré la Juan B. Justo para irme hasta el club que teníamos la final del reducido de Papy y… (lloriquea) La cuestión es que estoy… ¡No sé dónde estoy, Cachi, y me dejaron en bolas!… ¡Sí, en bolas y con el celular en la mano! No sé si me chorearon, si choqué, si me chorearon y choqué… (se calma) No, por la Juan B. Justo. Lo único que recuerdo… Si me chorearon me tendrían que haber tirado del otro lado de la General Paz, o en una villa, ¿no? (mira el entorno, se desespera) ¡NO SÉ DÓNDE ESTOY, CACHI!… (cambiando) ¡Está, está! ¡Estoy tranquilo, estoy tranquilo! Me debo haber golpeado en la cabeza, nada más. ¡Averiguame qué pasó, papá, haceme esa gauchada!…. La Juan B. Justo, saliendo de la estación Liniers, ahí nomás en la subida ¿te ubicás?…. ¡Estoy, estoy, super tranquilo!... Dale, averiguá y te llamo. No, mejor llamame vos. ¡Chau, Cachi, chau, chau! (corta, lloriquea, se calma, se cubre la desnudez) Necesito un pucho. Debo haber sufrido, cómo se llama esto: conmoción cerebral. ¡De cajón, es conmoción cerebral! (estudia el entorno, por unos segundos se mantiene alerta ante cualquier sonido o movimiento, vuelve a lo suyo) La concesionaria, la Juan B. Justo, el camión del boliviano de la maderera, hasta ahí va bien. Subo por Fonseca, salgo a la Juan B. Justo, veo al camión del boliviano… ¿Entonces si no me chorearon choqué y me hice mierda? (vuelve a tomarse el pulso de una muñeca, luego de la carótida, lloriquea, se calma) ¡No, no puede ser! Tengo que llamar al negocio (marca el número) ¡Necesito fumar, la puta madre, me muero por un pucho!... Hola Marquitos. ¿Marquitos?… ¿Qué? ¡Pará, no grités!… ¿Algo terrible? ¡Me imagino! (lloriquea, se calma) ¡Digo que me imagino!... ¿Cómo que quién habla? ¡Yo, boludo, no me conocés la voz! ¡HOLA, HOLA! (Marquitos corta) ¡Pero, será posible! ¡Qué pelotudo es este pibe! (le tiemblan las manos, respira con fuerza como si no le llegara el aire a los pulmones, marca el número) ¡No lo puedo creer! ¡Un tipo lleno de vida, el futuro por delante!… Hola, Marquitos, pará, tranquilizate y no cortés. Respirá hondo, ahí está: aspirá, espirá, aspirá, espirá! ¿Te vas sintiendo mejor?... Soy yo, boludo... ¡Te digo que soy yo!... (perdiendo la paciencia) ¡TE DIGO QUE SOY YO Y PUNTO, MARQUITOS! (lloriquea) ¡Y qué sé yo! Escuchame: calmate y decime lo que sabés… En la Juan B Justo, sí… Juan B. Justo y Cortina, la esquina del Maxiconsumo, sí… ¡¿El boliviano?! (lloriquea) ¡Ahora recuerdo, sí, el hijo de mil putas se mandó sin mirar y no pude hacer nada! ¿Entonces me cagué muriendo? ¡Me cagué muriendo Marquitos! ¿No es increíble? (shockeado, para sí) ¡Me ca-gué mu-rien-do! (al celular, cambiando) ¿Qué?... ¡Y qué sé yo! Se ve que tenía el celular en la mano en el momento del…. (irritado) ¡NO ME LA COMPLIQUES, NO SÉ COMO TE LLAMÉ, NI CÓMO ESTAMOS HABLANDO AHORA VOS Y YO, DEBE HABER ALGUNA FALLA, UN ERROR, VOS MEJOR NO PENSÉS! ¿OKEY? (lloriquea) Pará que estoy teniendo una crisis de nervios (deja el celular en el piso, lloriquea, se muerde un dedo, tira piñas y patadas al aire, respira hondo para calmarse, camina un par de pasos, vuelve a levantarlo) ¿Estás ahí?... Bueno, escuchame, concentrate en lo que te voy a decir: dentro de un rato vas a tener que cerrar vos. No te pongas nervioso: vas a cerrar y a llevarte la llave y después se la das a mi hermana, haceme esa gauchada… ¡Y qué sé yo: un cartelito!… ¡No sé: ‘por duelo’! (para sí) ¡Qué pelotudo es este pibe, mi Dios! (al otro) Por ahora eso, Marquitos, estás a cargo, ¿okey? Yo tengo que hacer un par de llamados, después hablamos. Te corto, chau, querido, chau, chau (corta, murmura aturdido) ¡No lo puedo creer! ¡Es una pesadilla! ¡Necesito un cigarrillo! (cree escuchar algo, se cubre la entrepierna, husmea en el entorno) ¡Hola! ¡Hola! (se mantiene a la caza de algún sonido) Bandi Marcomini, mayor gusto… ¿Me escucha?... ¿Hay alguien?... Perdone que me presente así. Yo no hice nada, ¿eh? Y lo que dije del boliviano olvídelo. No tengo nada contra la comunidad boliviana. El muchacho este es muy buena gente, muy trabajador, lo que pasa que… ¡Hola! (vuelve a husmear el entorno) La puta madre, estoy hablando solo. Me voy calmar, ¿okey? Voy a pensar y a manejar la situación. A ver, asterisco ciento cincuenta y dos, ¿cuánto saldo tengo? (mira en el display del celular) ¿Cien mangos? ¡Yo estoy meado por los dinosaurios: no me alcanza ni para seis llamados! (lloriquea) Me cagué muriendo. Acá estoy: en bolas, muerto, finalizado y con cien mangos de saldo. Tengo que llamar a Vicky, sí, tengo que avisarle (llama, espera) No tiene el celular encima, clavado. Le dejo un mensajito (graba el mensaje) “Hola amor, soy yo, ni bien escuches el mensaje por favor llamame”. No, no, ¿Cuándo le dije amor, yo? Además si le pongo ‘ni bien escuches’ se va a asustar (lo descarta y vuelve a grabar) “Hola amor, llamame cuando puedas. Soy Bandi”. No, le aclaro que soy Bandi, ¿soy pelotudo? Quién voy a ser, Luis Miguel (ídem) “Hola, Vicky, necesito que hablemos. Beso” (lloriquea) ¿Y si llamo a la casa? (respira profundo para calmarse, vuelve a marcar) Hola, Stella Maris, ¿qué dice? Bandi, Stella Maris. ¿Está Vicky?... Ah, ¿y adónde? ¿No sabe?... ¡Qué problema!... No, por nada. En realidad sí, cómo le explico… Mire tengo que decirle algo bastante delicado, Stella Maris, quiero que no se asuste: ocurre que hace un rato tuve… Una cosa desafortunada, vio, la calle está terrible y la verdad que yo no tuve la culpa, pero hace un rato tuve… un accidente con el auto y… y digamos que fallecí… (pausita) ¡Que fallecí, Stella Maris, que tuve un accidente con el auto y que fallecí, que me morí! (aparta el celular porque la mujer pega un alarido) No, escuche, cómo voy a bromear con algo así, a usted le parece que... Me, me está ofendiendo, Stella Maris... Yo le estoy diciendo que… (la mujer grita, se niega a escucharlo) S-se, se está entrecortando, por favor, le, le hablo de larga distancia, Stella Maris. ¡Hola, hola! (la mujer le corta, se descontrola) ¡VIEJA DE MIERDA, VIEJA CHOTA, TENGO QUE HABLAR CON VICKY, NECESITO HABLAR CON VICKY! (se desespera, tira patadas y piñas al aire, camina en círculos, se calma, mira el entorno. Pausa. Vuelve a sonar el celular) ¡Hola, Ana! (lloriquea) Sí, viste… No llorés que me hacés llorar a mí… Si no llorás vos, yo no lloro, Ana … Es que si llorás vos, lloro yo también…. No llorés vos y no lloro yo, así no lloramos ninguno de los dos ¿dale?… (cambiando) ¿Marquitos?… Ajá, te puso al tanto de todo, me imagino. ¿And no te da impresión?... No es un chiste, tarada, si yo estuviera hablando con alguien que la acaba de palmar algo me daría. Escuchame, ¿mamá no sabe nada de nada, ¿no? (se irrita) ¡NO, ANA, SOS LA REINA DE LAS PELOTUDAS, NO VES QUE AHORA SE VA A PONER INSOPORTABLE!… ¿Está ahí?... ¡Ah! ¿No alcanzó a caerse, no?... ¿Dónde la acostaste?... Pará, aguantame un segundo (cree escuchar nuevamente algo, se cubre la desnudez, husmea el entorno) ¡Hola!... ¡Hola!... Como le decía, con la comunidad boliviana todo bien, eh. Por otro lado, en la agencia trabajamos todo en blanco, emitimos factura, impuestos al día. Nada que ver con el gitano de la otra cuadra que…¡Hola!... ¿Escucha lo que estoy diciendo? (vuelve a alzar el celular) No, nada, que de golpe escucho como que hay alguien y después como que ya no está más … Y qué se yo, Ana, estoy esperando, en algún momento tiene que venir alguien, ¿no? (mira el entorno) Ni lindo ni feo. Vacío, más bien… ¡COMO EL CULO, CÓMO ME VOY A SENTIR! En bolas, cagándome de frío, no hay ni un banquito para sentarse y encima necesito un pucho… ¿Se está encargando? (lloriquea) ¡Qué grande Cachi, que buen amigo! Es el hermano que nunca tuve. A ver si lo podés comparar con las taraditas esas con las que salís a bailar… No, no quiero pelear. Cuando corte con vos lo llamo. Ana, en otro orden, me tenés que hacer un favor. Viste que yo soy medio cuadrado, vos que estudiás en la facultad por ahí te las rebuscás mejor: necesito saber qué carajo viene a ser esto… Este lugar… Y no me salgas con todos esos cuentos de los curas y de la religión, yo te estoy hablando de otra cosa, ¿vos me entendés, no? (lloriquea) Necesito saber dónde estoy, por qué carajo estamos hablando vos y yo, ese tipo de cosas (se calma) ¡Y yo qué sé! Agarrá algún libro, buscá en Internet. ¿Me vas a averiguar? ¿Sí? (cambia abruptamente) ¡NO, NO ME PASES! ¡ESCUCHAME, NO ME PASES PORQUE NO LE VOY A HABLAR, ANA, NO LE VOY A HABLAR, ME ESCUCHAS!… ¡Hola, mamá! (lloriquea) Sí, yo tampoco. ¿Cómo te sentís?... Bueno, calmate… Y sí, son esas cosas. Siempre manejé rápido, lo sabés (va cambiando paulatinamente) No tiene nada que ver... No, me atrasé por el inútil de Marquitos, era la final del campeonato de Papy, estaba llegando tarde y... ¡Para nada! Yo no tuve la culpa… Manejo rápido, ya lo sé, pero no tuve la culpa. No… Y, me imagino que debe haber habido una pila de testigos. El estúpido ese de la maderera que se mandó a la Juan B. Justo y… ¡El estúpido, sí!… ¿Qué ese estúpido como yo digo está muy grave? ¿Vos me estás hablando en serio? ¡Y YO ESTOY MUERTO, MAMÁ, QUÉ TE PARECE! ¡QUÉ ESE BOLIVIANO INDOCUMENTADO DE MIERDA SE CAGUE MURIENDO, MAMÁ, PERO ANTES QUE SE LE ENGANGRENEN LAS DOS PIERNAS Y LOS DOS BRAZOS, QUE NO LE HAGAN EFECTOS LOS CALMANTES Y QUE SE LOS TENGAN QUE AMPUTAR DE A CACHITOS! ¡ASI QUE YO ME TENGO QUE COMPADECER DE ESA BESTIA CON PATAS! ¿TE DAS CUENTA CÓMO RAZONÁS? ¡VOS ESTÁS DESQUICIADA, ESTÁS RELOCA, MAMA! ¡RE-LO-CA! ¡HOLA, HOLA!… ¿Qué pasó? ¿Volvió a desmayarse? Atendela, andá. Yo ahora te llamo, trato de ubicar a Cachi y te llamo. O no, mejor llamame vos, así no gasto crédito, dale. ¡Chau, Ana, chau, chau! (corta, explora el lugar, cree escuchar algo, husmea, al acecho) ¡Hola!... (se enoja) ¡Hooooola!...

APAGÓN


III

Cuando vuelve la luz Bandi está en dónde quedó.

Bandi: ¡Y bué, qué se le va a hacer! (se estira, mueve los brazos como si hiciera gimnasia) Se apagó la luz. Se bajó la barrera. Sefiní.… ¡Necesito un pucho! (vuelve a tomarse el pulso de la muñeca y de la carótida, lloriquea) No lo puedo creer. (suena el celular, se sobresalta, mira en la pantalla) ¿Y éste, quién carajo? ¿Hola?... Sí, él habla… ¿Carpanetto? Qué dice Carpanetto. Sí, cómo no: el 147 cremita. Buena memoria y atención personalizada, los secretos de Marcomini Hermanos. ¿Y, cómo anduvo la máquina?... Motor cero ka eme, se lo anticipé… Y sí, un auto fiel, excelente mecánica (comienza a impacientarse) Escuche, Carpanetto, discúlpeme pero yo en este momento no estoy en la agencia, vio, estoy con otro asuntito y… (hinchado) A ver, cuénteme… Sí... Sí, sí, la compactera… El aparato ese en el que pone un CD y escucha música. ¿Qué tiene?... Usted pone el CD y lo empuja con el dedo, ajá… No, no lo empuja, ya sé, digamos que lo aproxima y apenas lo toca con el dedo. ¿Y?... ¿Se lo chupa y después no se lo escupe?... Y no sé, Carpanetto, que se lo chupe y espere, ya se lo va a escupir. Qué yo sepa cuando le hicimos entrega de la unidad estaba en perfecto… No, faltaba más, no dudo de su palabra, Carpanetto, lo que pasa que en este momento estoy con otro tema bastante urgente... Hagamos algo: yo me comunico con Marquitos, él ve qué puede hacer y lo llama. ¿Le parece bien?... Okey, no, faltaba más, hasta luego, Carpanetto, hasta luego, no es molestia, por favor, a sus órdenes, hasta luego (corta) ¡Viejo de mierda! ¡Fijate vos que venirme ahora a mí! ¡Al pedo en la vida, eso es lo que pasa! (busca en el celular un número, lo marca) ¿Marquitos? Atendeme, ¿lo ubicás a Carpanetto? El viejo rompepelotas que compró el 147. La compactera no le anda… No le anda, no sé, dice que le chupa y que no le escupe. Escuchame, no te pongas nervioso y respirá hondo: ponele otra, haceme esa gauchada… Cualquiera, decidí vos… (hinchado) Está bien: la del Fiat Uno rojo, Marquitos, el del viajante de Olavarría, ¿okey? Cuando lo tengas lo llamás, que lleve el auto e instalásela… No, sin novedad: sigo muerto… ¿Y MIRÁ LA PREGUNTA PELOTUDA QUE HACÉS? Escuchame, cuando te vayas pasá por casa y dejale la llave a mi hermana, ¿okey? Chau, Marquitos, después hablamos, chau, querido, chau. (corta, furioso) ¡PERO QUÉ CARAJO ESTOY HACIENDO! ¡NO ESTAS PENSANDO, BANDI! ¡QUÉ TE IMPORTA UNA COMPACTERA DE MIERDA! ¡QUÉ TE IMPORTA SI LA AGENCIA SE INCENDIA Y EXPLOTA POR EL AIRE! (mira en el display del celular) ¡MÁS BIEN TENÉS QUE PENSAR A QUIÉN VAS A LLAMAR CON SETENTA PESOS DE MIERDA! (respira profundo, se aprieta las órbitas de los ojos con dos dedos) A Cachi y a Vicky, a Cachi y a Vicky, a Cachi y a Vicky… (marca un nuevo llamado) Hola Cachi, ¿dónde?... ¡QUÉ DECÍS, ANIMAL! (lloriquea, para sí) Está en la morgue, podés creer. (a Cachi) Y decime ¿cómo estoy?... ¿Digo que cómo?... Hecho mierda, ¿no? No, no, dejá, no me contés… ¿La cara, cómo tengo la cara? No, dejá, no me contés... ¿Todo el costado izquierdo? Claro, el del lugar del impacto…. ¿DESPRENDIDO DEL CUERPO? No, no, dejá, no me contés. (lloriquea) ¡Me cagué muriendo! ¿Lo podes creer? ¡32 años, una vida por delante! ¡Stop! ¡Sefini! ¡Siamo fuori! ¿Puede ser así, tan fácil? (se tranquiliza, cambiando) ¿Te dijeron cómo es el trámite?... Ah. ¿Qué Juez interviene?... ¿Y de ahí adónde tenés que ir?... No, no, atendé, que debe ser un papelerío bárbaro y te estoy distrayendo. (pausita, cambiando) Fuimos al Comercial juntos, Cachi. ¿No es loco? ¿Te acordás la vez que te emborrachaste en el cumpleaños de la de Acervo y tuve que ir a sacarte de la comisaría? ¿Qué teníamos doce, trece años? ¿Me escuchás?... No, perdoname, atendé, atendé. (ídem) Y cuando íbamos a bailar a Ramos Mejía con el auto de Saúl. ¡El verso que le metíamos a mi vieja! Era otra época. Yo creo que había menos locura que ahora, Cachi, menos maldad. ¿Me escuchás? … Está, está, atendé, debe ser un trámite largo… (ídem) Vivimos lo que teníamos que vivir, más no se podía. Además, ¿te diste cuenta de algo?: éramos felices con nada, Cachi, no estaba toda esta locura: hacer guita, comprarte un BM, conquistarte a la mejor mina, hacer más guita. Hoy ya no sabés qué es lo importante y qué no, no hay tiempo para pensar. ¿Me estás escuchando?... ¿La última parte? No, no importa, boludeces. Mirá en el baile que te metí. Sos el hermano que nunca tuve, Cachi. Sabés, tenía que preguntarte algo y no me acuerdo… Ah, sí, estoy tratando de ubicar a Vicky y no tiene el celular, ¿la viste?... ¿Quién se lo dijo? (lloriquea, se calma) Me imagino... Le dejé, le dejé. Le llegaron pero no los vio. También llamé a la casa, me atendió la vieja de mierda, le conté y se puso a hacer un escándalo, no sé, como si le hablara Freddy Kruger. Ni bien la veas, decile que me llame. ¡La puta madre, casi no tengo saldo! ¡No sé qué voy a hacer, te corto, seguí con eso y después hablamos, chau, Cachi, chau! (corta, pausa, cree escuchar algo, explora el lugar) ¡Hola!...¡Hola!... Escuche, lo que dije del gitano tampoco me haga caso. No hay que discriminar. El muchacho hace lo que puede, además es otra cultura, otra concepción de los negocios, ¿se entiende?... Lo que quiero decirle es que yo… no soy alguien con malos sentimientos. Soy un pibe de barrio, trabajo desde los dieciseis, tengo mi novia, mis amigos. Algún exceso de vez en cuando, unas cervezas, un porrito, nada del otro mundo… ¿Me está escuchando?... ¡Hola!… (pausita, desde el techo caen unos volantes, sorprendido recoge uno, comienza a leerlo) ¡Esto es joda! (suena el celular, atiende) ¡Ana, qué decís hermanita! ¿Novedades? Sí, algo rarísimo, acaban de tirar unos volantes. Parece que marcando asterisco 766 y el número de cualquier tarjeta de crédito te acreditan 300 pesos que equivalen a 3 gigas para datos, wasap, sms y roaming libres viajes donde viajes… ¡En serio, boluda, tengo uno en la mano y te lo estoy leyendo!... ¡Y qué sé yo, Ana, tendrán un convenio con Telecom! Pasame los números de tu tarjeta… ¡PORQUE LA MÍA NO CORRE MÁS, GENIA!… ¿Cómo que no acostumbrás dar el número de tu tarjeta a cualquiera? ¿A vos te parece que estos chabones son cualquiera?... Y no sé, yo no me arriesgaría… ¡Yo no le voy a preguntar un carajo a nadie, olvidalo! ¿Me vas a dar o no me vas a dar el número de tu tarjeta?... Ahí me está entrando una llamada de Vicky, volvé a comunicarte vos porque casi no tengo saldo. ¡HOLA, HOLA VICKY, POR FIN! ¿Vos me escuchás bien?... ¿Qué pasa, por qué no contestaste los mensajes? Hola, hola, no te escucho casi nada. ¿Hablás de la calle? ¿Dónde estás? ¡Hola! Hola, se pierde. ¡HOLA! (se corta) ¡POR QUÉ! ¡POR QUÉ! (marca el número) “No se puede realizar esta llamada” ¡LA REPUTISIMA MADRE QUE LO PARIO A LAS ANTENAS, LOS SATÉLITES, A TELECOM Y AL SISTEMA NACIONAL DE TELECOMUNICACIONES! ¡NECESITO HABLAR CON MI NOVIAAAA!

Enfurecido, tira trompadas y patadas al aire. Lentamente se tranquiliza. Observa el entorno, cree percibir algo, de golpe un efecto de luces finalmente evidencia la presencia de alguien.

Bandi: ¡Hola! ¡Hola! Por fin... S-sí, sí, pero no se escucha bien. (la presencia, que a cada intervención titilará o variará la intensidad del haz de luz, le pide que cierre los ojos, Bandi obedece) ¡Ah, ahora sí! Sí, perfectamente. Fuerte y claro. (se cubre la desnudez) Disculpe pero todavía no me acostumbro a estar así, en bolainas, delante de otro. Bandi Marcomini, encantado. Perdóneme lo de recién, lo que pasa que estos celulares. Debe ser que desde el más allá un poco la señal se debilita, ¿no? Qué suerte que apareció. La verdad que estaba preocupado. ¿Escuchó todo lo que le dije antes? Lo que quería que ustedes supieran que en definitiva soy una buena persona. ¿Me explico? Estoy un poco ansioso, eso sí. ¿Usted acá que viene a ser? ¿Quiero decir cuál es su cargo? ¿Es una especie de recepcionista, de personal contratado?... Ah disculpe. (ahora, mientras hable va a girar, va a flexionar las rodillas una por vez, va a mostrar las plantas de los pies) Un lugar bastante fulero este, ¿no? Cómo se dice. “inhóspito”… (vuelve a ponerse de frente, extiende los brazos y muestra las palmas de las manos, los antebrazos) Je, me está haciendo acordar al apto físico del gym. ¿Qué hacen, una especie de ficha médica? (muestra la dentadura, abre la boca saca la lengua, dice aaaaaaa) Yo físicamente estoy impecable, ¿sabe? Juego una vez por semana al futsal, soy volante carrilero por derecha… (flexiona las piernas, se mantiene en cuclillas manteniendo el equilibrio, al tiempo que extiende los brazos) Y después me preocupo por mantenerme. Hago crossfits los martes y los jueves en un gimnasio que hay ahí enfrente del Coto San Martín. Son rutinas de alta intensidad … (flexiona las piernas, se mantiene en cuclillas manteniendo el equilibrio, al tiempo que extiende los brazos) Hay que hacer el mayor número posible de series combinadas de sentadillas, peso muerto, abdominales, pesas en banco, anillas y flexión de brazos. Es súper intenso. Dicen que es el entrenamiento que hacen los bomberos de California en los Estados Unidos. Perdone si hablo tanto, pero estoy algo ansioso y cuando estoy ansioso hablo. ¡Je! ¿Usted no es de hablar mucho, no?... ¿Qué cosa?... (incómodo) ¿Y eso no se podría?… Ah, okey, okey, donde manda capitán (se inclina, se separa las nalgas) ¡Cero ka eme, en 32 años ahí nunca estacionó nadie! Un chiste, disculpe... Es verdad, si para algo no estamos es para chistes. Pero si no me tomo la cosa así qué me queda, ¿no? (lloriquea, se calma) Ya que estamos en confianza, necesitaría preguntarle algo... ¡Hola!... ¡Hola!... ¡Hoooola! ¿Sigue ahí?. ¡Hola, cambio! (vuelve a abrir los ojos, busca en el entorno)

APAGÓN


IV

Cuando vuelve la luz Bandi está sentado en el piso en posición relajada, habla por el celular.

Bandi: Como si te hablaran directamente al cerebro. No sé, no me preguntes porque no entiendo nada… Tenía que cerrar los ojos porque sino no se escuchaba un soto. Una cosa rara, te lo cuento y me da como un cosquilleo en el estómago… ¡Le pregunté, le pregunté, Ana, no soy tarado! Pero era un chabón bastante cortante… Una revisación, un apto físico como el del gimnasio. Y al rato se las tomó. Entendí que se había ido, porque dejé de escucharlo. ¡Te juro que lo pienso y no lo puedo creer! (lloriquea) Estoy, estoy tranquilo. ¿Decime, me averiguaste?. Ya sé, ya sé, pero qué querés, yo no sé por cuánto tiempo más vamos a poder hablar… Ajá… ¿And de donde lo sacaste?. A ver, dale, leé… “En el Universo… varios niveles de organización, ajá”… “Materia viva… y materia no viva asociada a ¿nodos de energía?” ¿Y eso qué viene a ser?... “Energía psíquica que emprende un viaje” ¿un viaje qué?... ¿“Astral”? (desesperándose) ¡No, pará, pará! Es como si me hablaras en japonés, Anita (lloriquea, se calma) A ver, dale… “Electromagnética, okey”... Sí, ya sé, la de los imanes querés decir... “Materia en tránsito, ajá… asociada a nodos de energía espiritual electromagnética” (vuelve a desesperarse) ¡No, pará, pará! No, Ana, perdoname pero no. Eso es para científicos, decime algo para mí, con palabras más simples, tirame una soga, Ana (lloriquea, se calma) Dale… Dale y me llamás. ¿Mamá ya está en la casa velatoria?... Apurate, no la dejes sola, es capaz de hacer cualquier cosa. No te olvides de darle las pastillas para la presión. Ah, y gracias por lo de la tarjeta... Sí, ya me los acreditó. Cualquier cosa te digo, sí. Chau, Anita, chau, chau. (corta, pausita, se queda pensativo) ¿Por qué complicarla tanto? Tiene que ser algo más sencillo. Sí me morí, me morí, dejé de existir, no estoy más, y entonces lo de afuera tampoco está más. Por lo tanto este lugar no existe. Por eso el chabón ese te hace hablar con los ojos cerrados, no hay ni un banquito para sentarse, es como una ilusión óptica, un espejismo, no existe… Es más: por ahí está todo en mi cabeza, lo estoy imaginando, suponete, en los tres segundos posteriores a estamparme contra el camión del boliviano indocumentado de mierda. Como una especie de sueño veloz antes de palmarla por las lesiones internas, las fracturas, el estallido del cráneo, el desprendimiento de la masa encefálica (lloriquea) ¡Mierda! (se calma, suena el celular, como atontado, atiende) Hola, qué tal Carpanetto... ¿Yo bien y usted? ¿Solucionó?... Sí, vio, es un buen chico. ¿Qué notó?... (cambiando) ¡Pero cómo va a ser tapizado original, es un 147 modelo 86, Carpanetto! ¿Sabe cuántas veces le cambiaron el tapizado en treinta y tres años?… Mire, acabemos con esto, lo de la compactera digamos que es una atención de la casa, pero cuando usted compro la unidad tuvo tiempo de sobra para revisarla… ¡No, qué descuento, Carpanetto!… ¡Ningún descuento, Carpanetto! ¿Qué hablo en chino? Mire, tengo la cabeza en otro tema, no puedo seguir. Además le estoy hablando de larga distancia, la comunicación se dificulta. ¡Hola, hola! (aleja el celular, simula que la comunicación se pierde) ¡No lo escucho, Carpanetto, hola! (corta) ¡PERO QUÉ VIEJO ROMPEPELOTAS! ¡POR QUÉ ME TOCAN TODOS A MÍ, QUE CASTIGO, CHE! (se aprieta las órbitas de los ojos con los dedos de una mano) Son muchas cosas, tengo que pensar, estoy sobrepasado, tengo que pensar. Yo tenía que hablar con alguien. ¿Con quién tenía que hablar? ¿Con quién?... ¡LA FINAL! ¡LA PUTA MADRE, LA FINAL! ¡QUÉ BOLUDO, CÓMO NO ME ACORDÉ DEL PARTIDO! (marca) ¡Hola, hola Negro!... Negrito, qué hacés... (impaciente) Sí, sí, una verdadera tragedia. Sí, la verdad, terrible. ¿Decime, jugaron? (el otro no para de hablar) Sí, como raro es raro, Negro... Te permiten, te permiten, incluso si te quedás sin saldo podés recargar... No sé cómo hacen, deben tener un convenio. PERO ESCUCHAME, ¿JUGARON O NO JUGARON?... ¿Se retrasó una hora y están jugando? ¿Y cómo van?... ¿Seis a seis? ¿El Panda se comió seis? ¿Pero qué le pasa, se olvidó de llevar las manos?... No, está, está, era lo que esperábamos: partido complicado. ¿Ya están en el alargue?... ¿Y a quién pusiste en mi lugar?… No, está bien… ¿Metió tres? Buenísimo, entonces está encendido ¿Cómo está de la rodilla?... Perdoname, dale, atendé. (comienza a palpitar el partido) ¿Qué pasó? ¿Negro, qué pasó? ¿Qué cobró?... Te dije que nos iba a bombear, ese Aparicio es de terror, seguro que lo arreglaron… ¿ROJA? ¿LO ECHÓ? HIJO DE PUTA, ¿LO ECHÓ POR ESA BOLUDEZ? ¡HACELE QUILOMBO, NEGRO, ANDÁ, PREPOTEALO QUE APARICIO ES CAGÓN!... Está, te dejo, te dejo. (no puede contenerse) Acercale el celular, haceme esa gauchada. (grita al auricular) ¡APARICIO, LA CONCHA DE TU MADRE, QUÉ COBRASTE! ¡TE VOY A MATAR! ¿ME ESCUCHASTE? ¡SÉ DONDE VIVÍS, TE ESPERO EN LA PUERTA DE TU CASA Y TE PISO CON EL AUTO! (al Negro) Estoy, estoy tranquilo, Negro (vuelve a palpitar el partido, se come las uñas, para sí) Que se dé, que se dé. Tres años seguidos a la final, no podemos tener tanta mala leche. Que se dé (se sobresalta) ¿Qué fue eso? ¡Hola! ¿Negro? ¡NEGRO!... ¿Gol? ¿Gol de quién? ¿Nuestro? ¡GOOOOOL! ¡GOOOOOOOOOL! ¡GOOOOOOOOOL! ¡LA PUTA QUE LOS PARIÓ, VAAAAMOS! ¡GOOOOL! ¡Qué alegría, Negro! ¿Cuánto falta?... Escuchame, escuchame atentamente: mandalos a todos atrás, que se metan adentro del arco, andá vos también… (amaina) Está, está, discúlpame. El director técnico sos vos, vos dirigís, Negrito. Atendé, atendé… (para sí) Se tiene que hacer, que termine, que termine. Si ganamos me hago monaguillo, me voy caminando con los cachetes del culo hasta Luján... ¿Hola, Negro? ¡Hola! ¿Terminó? ¡CAMPEONES! ¡QUÉ GRANDE, NEGRO! ¡CAMPEONES! “DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN”… ¡SÍ, ESCUCHO, ESCUCHO! (salta, canta) “DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN / DALE CAMPEÓN”… ¡SI YO TAMBIÉN, YO TAMBIÉN! (lloriquea) Deciles que estoy con ellos. Negro, Negro, pasame al Panda… ¡Panda, somos campeones, Pandita! Viste que la tercera es la vencida. ¡Yo también te quiero! Dale, dale… ¡Hola, Juancho, grande, goleador! ¿Qué te pasó, te viste los videos de Cristiano Ronaldo?… ¡No boludo, dejate de joder!… Dejate de joder, hicieron bien, está perfecto, hermano: yo también lo hubiera jugado... Es un homenaje, claro que es un homenaje. Abrazalos a todos. Nos vemos en el velorio, chau, Juancho, chau titán, te quiero mucho, chau (lloriquea, se repone. Pausita, empieza muy bajo para terminar en un canto desaforado) “Olé, olé, olé / “Olé, olé, olé, olá / Olé, olé, olé / Y cada día te quiero más / Sooooy “Cascarudos”/ es un sentimiento / no puedo paraaar”…

APAGÓN


V

Cuando vuelve la luz, Bandi hablando por celular, camina nervioso. Esta última parte debe desarrollarse a un ritmo cada vez más apremiante.

Bandi: ¿‘PURGAR’? ¡MAMÁ, NO! ¡CORTALA! Ni sé ni de qué me estás hablando. ¿Qué tengo que purgar yo?... Sí que lo conozco, pero no voy a hablar con ningún cura. ¿Por qué no te serenás y pensás? Vos ahora me tenés que hablar de otra cosa, sos mi mamá, ¿es tan difícil?... (se interrumpe, lloriquea, cambiando) ¿Quién te hace quedar mal?... ¿Yo? ¿A ver y por qué te hago quedar mal?... ¡NO ES UNA GRASADA, LO DE LA CAMISETA ES UN HOMENAJE!… ¡Sí señor, un homenaje de los muchachos! Con esa camiseta, para que sepas, fui titular cinco años seguidos, dos temporadas goleador... (sacado) ¡NI SE TE OCURRA! ¡ME LA VAS A DEJAR PUESTA! ¡OIME! ¡ME LA VAS A DEJAR Y PUNTO! ¡QUE TRAJE AZUL NI TRAJE AZUL, QUIERO QUE ME DEJES ESA CAMISETA! ¡ES MI MUERTE, MAMÁ, MI VELORIO! ¡SABÉS QUÉ, HACÉ UNA COSA, ESCUCHAME ATENTAMENTE: DESMAYATE, MAMÁ, DESMAYATE! ¿ESCUCHASTE? ¡HOLA, HOLA!… ¿Se golpeó?... Bueno, recostala en un sillón y que alguien la vigile… No la trato mal, Ana, es la historia de siempre: me tiene podrido. (ansioso) ¿Ahora tiene que ser? Bueno, a ver, dale, leé… “El caudal informativo almacenado en los genes”, ajá… “Se trasvasa a ¿entidades espirituales energéticas?”¡Pará, pará! ¿And eso cómo se come?. “Espiritual”, okey. ¿And una vez que esta “entidad” está ahí yo adónde corno voy?... “La energía colectiva va recogiendo información biológica, conformando una ¿voluntad supra-QUÉ?” No, no, sabés qué: dejá, Anita, te agradezco en el alma pero no me puedo concentrar y para serte sincero no te entiendo un carajo. Decime: ¿hay mucha gente?... ¿Los de Córdoba también fueron? (lloriquea) ¡Qué increíble, decime vos, tenía tantos planes, Anita, tantas cosas por hacer! (alguien le habla a Ana del otro lado de la línea. Cambiando) ¿Y ese?... Claro que le conozco la voz: el tío Mario. ¿Tuvo la cara de aparecerse el tío Mario?... No, no quiero hablar. Rajale, Ana, no le des pelota. (se aprieta las órbitas de los ojos con los dedos de una mano, cada vez más ansioso) Pará, pará y escuchame esto que es importante: ¿viste en el doble fondo del aparador, donde guardaba las cosas el viejo? Ahí está la llave de la caja de seguridad y los papeles del negocio. Escuchame: ni el tío Mario, ni la tía pueden salirte con un martes trece. El viejo ya les compró su parte como tres veces y yo no los dejaba pisar la agencia. Que no te envuelvan, el buitre ese siempre se está haciendo la víctima, que no te envuelvan, ¿okey? ¿Me lo prometés, Anita?... ¡Hola, hola! ¡La puta madre! (se le liga la comunicación) ¿Quién?... ¿Carpanetto? Dígame, ¿usted no descansa, Carpanetto?... Acabemos con esto: cuando usted compró la unidad, tuvo tiempo de revisarla y no dijo esta boca es mía. No hay descuento… Le repito por si le anda mal el audífono: no-hay-des-cuen-to... (hinchado) Haga una cosa: se cancela la operación, Carpanetto, me pudrió, lleve el auto, le devolvemos el adelanto. ¡Usted es capaz de inflarle las pelotas al hijo de Tusám, final, se acabó! (corta, vuelve a marcar, para sí) Tengo que pensar, estoy perdiendo el tiempo, estoy perdiendo el tiempo... ¡HOLA VICKY! ¡HOLA AMOR, POR FIN!… (lloriquea) Ya sé, ya sé, pero entendeme vos a mí. Esperá, espera, yo igual necesito decirte… (busca las palabras) Yo… fui un tipo de mierda con vos… ¡NO, PARÁ, PARÁ, HOLA, VICKY! (Vicky le deja el celular a Cachi y escapa) ¿Cachi? ¿Adónde se fue?... Ya sé, ya sé, pero qué puedo hacer, hermano. Es todo tan raro: es como que cada cosa sigue su camino lo más campante y yo estoy acá pintado. Me quedé afuera, se acabó, ya no hay vuelta atrás, ¿entendés? ¡No sé qué hacer, Cachi! Andá a buscarla, haceme el favor (efecto de luces anuncian la presencia) ¡La puta, justo ahora! Aguantame un cachito, no cortés. (Bandi baja el celular de su oído, cierra los ojos, con apremio se dirige a la presencia) Escúcheme, usted no me esperaría que estoy en medio de un temita… No, claro. Pero es que justamente hay un par de cosas personales que estaba tratando de… Se atrasa, ya veo. (cambiando) Lo que también veo es que a usted no le importa un carajo de nadie. Hay que ser un poco más comprensivo, viejo, uno no viene acá de paseo, está cagado en las patas, necesita una palabra de afecto y usted tiene menos sensibilidad que un pedazo de telgopor… (la presencia se retira) ¡Hola, hoooola! ¡MA SÍ, TOMATELÁS!... (alza de nuevo el celular) ¡Hola Cachi!… ¿Quién habla?... ¡Ah, cómo le va Padre!… (impaciente) Sí, sí, ya se, mamá normalmente es de angustiarse... Me lo dijo, me lo dijo, pero para serle sincero, la verdad no creo que sirva de mucho. Padre, discúlpeme, pero yo ahora necesitaría hablar con…. (para sacárselo de encima) Me arrepiento, qué le parece, claro que me arrepiento… Póngale que me arrepiento ‘de todo’… No sé, qué le puedo decir: soy puteador, ahí está… Que puteo mucho… Eso, que insulto, que blasfemo. Escúcheme, no se ofenda pero me queda poca carga, cerremos con un arrepentimiento general, ¿qué le parece? (hace la señal de la cruz) ¿Ahora me puede pasar con Cachi? Gracias, nos vemos pronto, Padre, o no tan pronto si usted quiere, adiós. ¿Cachi, la ubicaste?... ¿A la casa?... Ya sé, ya sé, cuando puedas andá, qué sé yo, acompañala (lloriquea) Decile algo lindo, Cachi. Decile que fui una bestia, no sé, que nunca le dije nada por esa estupidez de que uno es hombre y esas cosas se callan. Decile que ella cerraba el círculo de todo lo que yo soñé en la vida, Cachi, que se me cerraba un puño en el pecho cuando pasaba más de un día sin verla. No sé, decile que íbamos a casarnos, que íbamos a tener una hija hermosa con sus ojos. (pausita, cambiando abruptamente) Cachi, ¿vos lo tenés a Walter?... ¿El flaco ese, medio rubión, que estuvo un par de meses trabajando en la agencia? Vas a decir que estoy loco, pero tengo la intuición de que se quiere coger a Vicky… ¡No, Cachi, no son fantasías, te lo aseguro! Desde que la vio se le cae la baba, se la quiere coger... Ya sé que ella tiene que continuar con su vida pero ese chabón es mala gente, Cachi... (cambiando) ¿Está ahí? ¡Me lo hubieras dicho antes, boludo! Pasame… ¡ES EL ÚLTIMO FAVOR DE AMIGO QUE TE PIDO, CACHI! ¡YA SÉ QUE ES UN VELORIO, NO VOY A HACER QUILOMBO, PASAME TE DIGO! (Cachi le pasa con Walter. Cambiando, con frialdad) Hola, qué decís... Una tragedia, sí. Mirá, tengo poco tiempo así que voy a ser concreto: alejate de Vicky… Lo que escuchaste. Vos estás ahí porque te querés voltear a mi novia y yo no voy a permitir que en el futuro ella esté con alguien como vos… No, te equivocás: vos no sos mi amigo. Vos nunca fuiste mi amigo, trabajamos juntos que es distinto... No señor, digo lo que es... ¡No señor, y bajá el tonito que yo te estoy hablando bien!…. (sacado) ¡ESTARÉ MUERTO, PERO ACÁ HICIERON UN CONVENIO CON TELECOM, LES DIGO QUE HAGAN OTRO CON UNA EMPRESA DE ASCENSORES, BAJO Y TE RECONTRACAGO BIEN A TROMPADAS, ¿ME ESCUCHASTE? ¡TE ALEJÁS DE VICKY O TE ROMPO TODOS LOS DIENTES! ¡HOLA, HOLA, CORTÁS, NO TE LA BANCÁS, GALLINA, CAGÓN! (pausa, desesperándose) ¿Pero qué estoy haciendo? ¿A quién amenazo? ¿Me volví pelotudo de golpe? Tengo que respirar profundo, serenarme. ¡La puta, cómo necesito un pucho!...

Observa el entorno, de golpe vuelve el efecto de luces, reconoce la presencia, cierra los ojos.

Bandi: Disculpe lo de recién… No, usted qué tiene que ver, soy yo. Le pido disculpas (con ansiedad) Cada vida es un mundo, ¿no? No sé en la suya, pero fíjese que en mi familia nunca fuimos de hablar las cosas. Mi viejo era un tipo callado, creo que por timidez, mi vieja en cambio nació hablando: nada sensato, todas boludeces. Mi hermana un carácter difícil. Pero qué se nos puede reprochar, estamos ocupados viviendo como para parar a decirnos lo importante. Entonces se cruza la barrera y uno entiende que ya es tarde (la presencia lo interrumpe) Ah, sí, disculpe. ¿And el apto físico cómo dio? No creo que haya aparecido nada, yo siempre fui más sano que el Nesquick. ¿Le dije que sólo tuve varicela? A los seis años me operaron las amígdalas y… (la presencia vuelve a cortarlo) Sí, claro, se atrasa, perdón. (lloriquea, se calma, comienza a salir) ¿Es para allá? Qué increíble, ¿no? En la flor de la edad, alguien tan lleno de vida (la presencia lo amonesta porque lleva el celular. Vuelve) ¡Está, está! Ya lo dejo. ¿Una última llamadita, imposible, no? Mire que yo recargué con ustedes y... Está, no se enoje. (apoya el celular en el piso, se incorpora) Alguien tan joven, con tanto por hacer. Qué picardía, ¿no? (de golpe se inclina, vuelve a tomar el celular y muestra el display) Igual no se preocupe, fíjese, también se agotó la carga.

APAGÓN



 

 

domingo, agosto 29, 2021

Estocolmo, de Pablo Albarello.

 

























ESTOCOLMO

Pablo Albarello












Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org










ESTOCOLMO






Pablo Albarello
4383-8621 / 15-5509-4909

Estocolmo


(Reg. Prop. Int. Expte. 517240)




Personajes: Walter - Julito - Tucán



Síntesis: Asalto a un banco con toma de rehenes, el ámbito impensado para el reencuentro de dos amigos de infancia. Uno el secuestrador, otro el secuestrado. Entre ejecuciones de rehenes, cocaína, negociaciones con el grupo GEO y disparatadas conferencias de prensa, la admiración de la víctima se trasmutará paulatinamente en la decisión dará un vuelco a su vida.
 

Estocolmo



Oscuridad. OFF NOTICIERO: Locutor 1: Hay muchísima tensión, hay incertidumbre, el paso del tiempo agrava la situación. Estamos esperando las confirmaciones que están llegando en cuanto a la cantidad de rehenes. ¿Dónde estás Marcelo?… / Locutor 2: Estamos a unos 40 metros de la entrada, personal policial que está llevando adelante la negociación, trata de convencer a los delincuentes para que depongan la actitud… Mucha gente, pueden ver, está siguiendo lo que ocurre desde las ventanas de edificios cercanos. Se han acordonado 150 metros a la redonda con efectivos de la guardia de seguridad de infantería… Se nos hace muy dificultoso (murmullo de alguien que interviene)  nos piden que nos corramos, es prácticamente imposible mostrar el frente del local, personal de las Comisarías 5ª, 9ª y el Grupo Especial están rodeando el Banco… / (Se escucha off de sirenas) Locutor 1: Recordemos Luis, que esto sucedió cerca de las 2 de la tarde: delincuentes fuertemente armados hacen su ingreso a esta sucursal, cuando por la hora de cierre había gran cantidad de público, se producen escenas de pánico, al ver la llegada policial los delincuentes toman rehenes y a partir de allí comienza el diálogo con el comité de crisis de la Policía Federal / Locutor 2: Como pueden ver, cada vez son más los vehículos que se cruzan en el lugar, personal policial trata de mantener alejados a los curiosos. Todos pidiendo que esto termine pronto, y que termine bien, sin víctimas…
Luz. Interior oficina de atención al público, un escritorio en el centro, una estantería, biblioratos y hojas desparramadas por el piso, una silla volcada, una entrada a foro sobre la izquierda, una ventana fingida a platea sobre la derecha. Walter (45 años, traje y corbata, aspecto impecable) está sentado sobre el escritorio, tiene una itaka en una mano, junto a él hay un megáfono. Julito (la misma edad, golpeado, sin un zapato, la camisa salida) está recostado en el piso, tiene las  manos y los pies atados con cable. Largo silencio desde que se da luz, ambos miran al frente con expresión ausente.
Walter: ¡A mi nadie me regaló nada!...
Julito: ¡Más vale!
Pausa.
Walter: ¡Yo  tengo mis asaltos a mano armada, mi asesinato en primer grado, mi fuga con auto robado!...
Julito: ¡Más vale!
Walter: ¡25 causas judiciales, 6 procesamientos!... ¡Vos sabés cómo trabajé para llegar acá!
Julito: ¡Más vale!
Pausa.
Walter: ¿Y ahora te presionan, cuando uno llega, por así decirlo a cierto nivel, te presionan, te halagan, te soban el lomo? ¿Eh?  (salta del escritorio, agarra el megáfonova hacia la ventana)  ¡HIJOS DE PUTAAAA... UNA HORA, UNA HORA, NI UN MINUTO MÁS! (a Julito, que lo mira sin aliento) ¿Y cuando yo necesitaba?... ¡Cuando era uno más en el montón, cuando era un don nadie! ¿Eh?... ¿Qué pasaba?... ¡SOLO COMO UN PERRO, ESTABA!
Julito: ¡Más vale!
Walter saca un pañuelo y se limpia las manos, sopla el polvillo del escritorio, se sienta cuidando la raya del pantalón.
Walter: ¡A veces pienso, mirá, me hago una mala sangre!...
Julito: ¡No les des bolilla!...
Walter lo mira inquisitivo, Julito se cohibe.
Walter: ¿Qué pasa?
Julito: C-cuando vos recién empezabas…
Walter: ¿Qué?
Julito: ¿Sabés lo que decían en el barrio?
Walter: No
Julito: Y el Walter ahora tiene su pedido de captura, sale en la revista “Casos”...
Walter: ¡Ahí está! ¡Porque no entienden, no-en-tien-den, se quedan en la exterioridad! (saca un papelito de cocaína, aspira) ¿Y sabés por qué?
Julito: ¿Por qué, qué?
Walter: ¡Por qué no entienden, marmota!
Julito: No
Walter: Porque siempre hicieron la fácil. Porque siempre acataron la norma. Porque cumplieron paso a paso con el cronograma establecido por la clase dominante. ¿Y mientras tanto, eh, la explotación del hombre por el hombre, las bases de una sociedad injusta, el complot judeo-mormón-capitalista-anglicano, eh?
Julito lo mira desorientado.
Walter: ¡Ni se mosquean!...
Julito: ¡Tal cual, ni se mosquean!...
Walter (corre a la ventana, con el megáfono): ¡HIJOS DE PUTAAAA... UNA HORA! (vuelve, se sienta, se frota obsesivamente las manos con el pañuelo, se sacude el polvillo) ¡Juliiiiito!...¿Te casaste?
Julito: Yo no… ¿Vos?
Walter vuelve a clavarle la mirada.
Walter: ¿Me ves cara de casado a mí?
Julito: N-no, bueno, no sé.
Walter: ¡No, porque decís ‘y vos’ con un tono, como diciendo este seguro que se casó, a este lo engancharon!
Julio: ¡No, nada que ver! Lo que quiero decir es… L-a verdad que no sé lo que quiero decir.
Pausa
Walter (repentinamente jovial): ¡Juliiiito, che, qué bárbaro! Y seguro que seguís en el barrio.
Julito: No..., tuve que levantar campamento.
Walter: ¿En el barrio no laburabas?
Julito: Y, no...
Walter: Yo tampoco,  en el barrio no laburo... (ampuloso) ¡Hay un respeto!
Julito: ¡Más vale!
Walter: Mirá vos si no existen las casualidades... Vos eras… Pará, pará, no me digas, vos estudiaste algo… Vos eras...
Julito: Mecánico dental.
Walter: Cierto,  esa mierda...
Se escucha una sucesión de disparos, Julito, espantado, repta para protegerse bajo el escritorio, Walter levanta los brazos y tira la cabeza hacia atrás en éxtasis.
Julito: ¿Y eso?
Walter: Estamos ejecutando.
Julito (lloriqueando): ¿C-cómo que están ejecutando?
Walter: Un rehén cada media hora (mira la hora) ¡La puta madre! ¡Tucán! ¡TUCAN!
Entra Tucán, chiquito, sucio, pinta de hambriento.
Tucán: ¿Jefe?
Walter: ¿Qué dije yo?
Tucán: Una ejecución cada media hora…
Walter: Una ejecución cada media hora… ¡Mirá el reloj, Einstein!
Tucán (mira su reloj pulsera, lo sacude): ¡La puta! ¡Se debe estar quedando sin pilas!
Walter: ¡TOMÁTELAS! ¡RAJÁ! ¡SALÍ DE MI VISTA!... (Tucán escapa) ¡Inútiles! ¡Infradotados!
Pausa. Julito sigue recostado en el piso, se remueve.
Walter: ¿Estás incómodo?
Julito: ¡No, para nada!
Walter: ¿Che, y Martita? ¿Cómo anda Martita?
Julito: Bien. Casualmente la vi la semana pasada.
Walter, evocativo, se para junto a Julito, apoya un pie en su espalda como sobre un banquito.
Walter: ¡Martiiita!... ¡Fuerte, Martita, poderosa, lindo par de tetas! ¡Lo que se dice una hembra con mayúsculas! ¿Se casó?
Julito: Se casó y se separó...
Walter: ¡Quién iba a decir! ¿No? ¡Yo a veces pienso!... ¡Son esas cosas!... ¡El amor!... ¿No? ¡El destino!...
Julito: Flores de un día son…
Walter (volviendo de la ensoñación): ¿Qué?
Julito (canta, lastimoso): “¡Amores de estudiante / flores de un día son!”, la letra de un tango.
Walter se queda otra vez tildado, mirándolo, Julito se cohíbe.
Walter: Vos siempre fuiste medio pelotudo, ¿no?
Entra Tucán trayendo una pizza.
Walter: ¿De qué es?
Tucán: Napolitana.
Tucán sale.
Walter: Vení que te aflojo.
Walter le desata las manos, le da una porción de pizza.
Julito: Gracias, se me habían dormido las manos.
Walter: ¡Se te había ‘cortado la circulación’, querrás decir!
Julito: Eso… cortado la circulación.
Julito tiene hambre, devora su porción, Walter prueba la suya, la escupe. Violento, agarra el megáfono, va hacia la ventana.
Walter: ¡HIJOS DE PUTAAAAA! ¡ESTA PIZZA ES UNA BOSTA! (vuelve, le saca de la boca la pizza a Julito) ¡TRAÉ PARA ACÁ!
Julito: ¡Dejá, por mí está bien!…
Walter: ¡Dame, te dije! (vuelve a la ventana, arroja la pizza): ¡QUIERO DOS GRANDES DE ANCHOA Y PALMITOS DE LA CONTINENTAL Y DOS CAJAS DE DON PERIGNON! (regresa, da media vuelta, vuelve) ¡Y TRES DOCENAS DE MEDIALUNAS DE MANTECA!... ¡Qué cosa!… ¡Bestias!  ¡Inoperantes!
Pausa. Ahora Julito mira a Walter.
Walter: ¿Qué pasa?
Julito: Nada, nada...
Walter: ¡Cómo nada, me estás mirando con cara de nabo!
Julito (temeroso): ¿Si querés vos pedís, así… cualquier cosa?
Walter: ¿Cómo cualquier cosa?
Julito: Sí, ¿podés pedir lo que quieras?
Walter: Ajá.
Julito: ¡Me estás jodiendo!
Walter: ¿En qué idioma hablo? 
Julito: ¡Está bien, está bien! Sólo decía…
Walter (entendiendo): A ver, ¿qué querés?
Julito: ¡No, por favor, dejate de embromar, Walter!…
Walter: Dale, decí: ¿qué querés?
Julito: ¡No, Walter, nada, mirá si yo voy a.. (Pausita) Un ‘home theater’, es una cosa que siempre me despertó la curiosidad...
Walter: (a la ventana) ¡Y QUIERO UN ‘HOME THEATER’!
Julito (entusiasmado): Y una bicicleta Aurorita con canasto…
Walter: ¡Y UNA BICICLETA AURORITA CON CANASTO!
Julito: ¡Qué bárbaro!…. ¿Y cumplen?
Walter: Siempre.
Julito: ¡Qué bárbaro!...
Walter: Obvio, estamos en la Argentina: la otra vuelta choreamos una financiera en el Microcentro, nos llegaron seis docenas de empanadas salteñas que habíamos pedido el mes anterior en la toma de una inmobiliaria en Barracas.
Julito: ¡Qué cosa!... La burocracia.
Walter: ¡Vos lo dijiste!
Walter comienza a caminar en círculos, se muestra inquieto.
Julito: ¿Walter?
Walter: ¿Qué?
Julito: N-nada...
Walter (violento, se monta sobre Julito y le apoya el caño de la itaka en la frente): ¡ME HINCHAN LAS PELOTAS LOS MISTERIOSOS! ¿QUÉ PASA? ¡HABLÁ O DECORO LA OFICINA!
Julito (lloriqueando): ¡No, pará, por favor!
Suena un celular.
Walter: Disculpame.
Walter se incorpora, saca el aparato del bolsillo.
Walter: Hola, qué hacés Morsa...okey, ahora pedís hablar con Baños… con el Juez Baños... ¡NO, IBARGUREN NO, BAÑOS, SOS SORDO! ¡Eso! ¡No señor! Eso dejámelo a mí... ¡No, vos no entendés!...¡Que de eso me encargo yo!... ¡MORSA, DIJE QUE YO LO RESUELVO!... Sí, en media hora estoy ahí. Ahora cortá que me está entrando el Garza…. Qué hacés Garza. ¡No señor! ¡No señor!... ¡A ver, a ver… respira hondo, Garza, vos no estás hecho para pensar, escuchame atentamente: si está loquito que se tranquilice… que se tranquilice… ¿Garza, quién manda acá?... Te pregunto a vos: ¿quién manda acá?... ¿QUIÉN MANDA ACÁ?... ¡Okey, entonces bajá un cambio!... ¡Bien… ahí está mejor!... ¡Hacé lo que te digo! ¡En media hora estoy!
En el transcurso de las comunicaciones, Julito se incorpora de rodillas, poco a poco va tomando confianza, se pliega a la actitud de Walter, insulta en voz baja al Garza preguntándole quién manda, como si fuese él el que habla por teléfono.
Walter (guardando el celular): ¡Negros de mierda! ¡Soretes!  
Julito (indignado): ¡Soretes! ¡Negros de mierda!... (cambiando) ¿Con quién hablabas?
Walter: El Morsa en un banco en Olivos y el Garza, en una financiera en Munro.
Julito: ¡Qué bárbaro!... ¿Y como te manejás?
Walter: Voy de uno a otro.
Julito: ¡Qué bárbaro!... ¿En qué?
Walter: Helicóptero.
Julito: ¡Qué bárbaro!...
Pausa, se escucha off de sirenas, Walter vigila por la ventana, Julito tiene algo para decir pero no se anima, se incorpora, da unos saltitos, pasea la vista por la oficina, endereza la silla y se sienta, silba buscando juntar coraje.
Julito: Walter…
Walter (sin prestar atención): Mmm.
Julito: ¡Qué loco, después de tanto tiempo!… Digo, venir a encontrarnos así. ¿No?
Walter: Mmm.
Julito: ¡Lo que son las casualidades! Yo justo que vengo a… y justo vos que venis a…
Walter: Mmm.
Julito: Te reconocí en el acto: cuando entraste, me agarraste del cuello y me empezaste a dar en la cabeza me dije “este es el Walter”…
Walter: Mmm.
Julito: ¡Cuántas vivencias!… ¡Cuántas anécdotas! ¿No?… ¡La infancia, Walter, la infancia!…
Walter: Mmm.
Julito: ¡Ni hablar del barrio!… ¡El barrio y la infancia, son dos cosas tan, pero tan importantes!… Alguien dijo una vuelta “la patria es la infancia”… Si uno lo piensa: no está tan mal….
Walter: No, no está tan mal.
Julito (decidiéndose): ¿Walter, yo podría entrar?
Pausita.
Walter (volviéndose): ¿Entrar?
Julito (perdiendo confianza): Sí, e-entrar… en esto.
Walter (lo mira unos segundos): ¿Entrar?… (larga una carcajada) ¡Entrar! ¡Qué hijo de puta!... ¡Entrar! (risa in crescendo) ¿Yo podría entrar?... ¡Está muy bien!… (palmea a Julito)  ¡Genial, Julito, genial!… ¡Entrar!… (llora de risa) ¡Sos un caso, vos! ¡Nunca se me hubiera ocurrido!... ¿Yo podría entrar?… ¡Julito de Parque Avellaneda va a entrar!… (risa incontrolable) “¡Abran cancha: que Julito, el mecánico dental va a entrar!”... No, no, mejor escuchá esta: “¡abran cancha que Julito, el 6 de Las Garrapatas de Parque Avellaneda, va a entrar!”...
Julito (entusiasmado): ¡Sí, sí!…
Walter (cambiando de golpe, se le va encima, comienza a golpearlo): ¿ME ESTÁS BARDEANDO? ¡LA CONCHA DE TU MADRE! ¡VOS ME ESTÁS BARDEANDO!
Julito (se protege la cara): ¡No, no, para nada!
Walter: ¿QUÉ TE CREÉS, PUTO, QUE ESTOY DE JODA? ¡QUE ESTOY ACÁ PARA DIVERTIRME! ¡LA RE CONTRA COGIDA CONCHA DE TU HERMANA, NO ME GUSTA QUE ME BARDEEN, ME ESCUCHÁS! ¡ME PONE CONFUSO, SE ME JUNTAN LAS IDEAS, SE ME MEZCLAN, VEO TODO ROJO!...
Julito (lloriqueando): ¡No, Walter, pará!
Walter suelta a Julito, se incorpora, se frota las manos con el pañuelo que luego dobla y guarda cuidadosamente, se sacude el polvillo, saca otro papelito de cocaína y aspira.
Walter (abruptamente): Urdaneta 447.
Julito (perplejo): ¿Qué?
Walter: La dirección de tu casa: Urdaneta 447, entre Tres Sargentos y Marcelino Gamboa.
Julito: ¿Cómo te acordás?
Walter: Tengo un desarreglo nervioso: no puedo olvidarme de los nombres ni de los números… ¡Se caía a pedazos tu casa, Julito! ¡Una rasqueteada al frente, una mano de pintura de vez en cuando, dejate de joder!… ¡Qué pedazo de vago tu viejo!
Julito: ¡Sufría de depresión, pobrecito!
Walter: ¡Un atorrante! ¿Qué depresión?
Julito: Esporádicamente, pero trabajaba.
Walter: ¿Levantar quiniela te parece un trabajo? ¡No le gustaba el pique: digámoslo con todas las letras!
Entra Tucán.
Walter: ¿Y ahora qué pasa?
Tucán: ¿Jefe, se acuerda?
Walter: ¿De qué tengo que acordarme?
Tucán: Lo que le pedí… Si no es molestia yo necesitaría retirarme…
Walter: ¿Perdón?
Tucán: ¡El bautismo de la hijita de mi hermana, la Elsa, se acuerda que le dije, que yo soy el padrino!…
Walter: El padrino…
Tucán: Sí, el padrino
Walter: ¿Y como se llama la criaturita?
Tucán: Jannette Kimberly
Walter: ¡Jannette Kimberley, qué lindo nombre!... (volviendo a sacarse) ¡NEGRO CABEZA DE MIERDA: PERO QUE TE PENSÁS QUE ES ESTO, EL SHOW DE PIÑON FIJO! (esgrimiendo la itaka) ¡RAJÁ O TE METO LA ITAKA POR EL CULO CAGÁS FUEGO PARA ADENTRO!…
Tucán escapa.
Walter: ¡Mugrientos!... ¡Pero fijate vos el planteo! ¿Qué es lo que está pasando con este país, Julito? (Julito asiente) ¿Dónde ha ido a parar el concepto de compromiso, de trabajo responsable?…
Julito: Es la potmodernidad…
Walter: ¿Te parece?
Julito (convencido): ¡Todo vale, lo único que importa es el aquí y ahora¡ ¡El carpe diem!…
Walter: ¡El carpe diem: vos lo dijiste!
Julito: ¿Y el futuro qué?
Walter: ¡Te juro que a veces me pone tan mal!
Julito (indignado): ¿Y a mí?
Pausita.
Walter: ¡Mirá, te voy a confiar algo!
Walter señala el techo.
Julito (siguiéndolo con la mirada): ¿Qué?
Walter: ¿Ves o no ves?
Julito: ¿L-la cámara de seguridad?
Walter: Correcto.
Julito: ¿Qué tiene?
Walter: Es falsa
Julito: ¿Cómo falsa?
Walter: Es falsa: es una carcasa de plástico, un cascarón con nada adentro: es falsa.
Julito: ¡No te puedo creer!
Walter: ¿Y cuando entraste te fijaste en el poli en la garita?
Julito: Sí
Walter: ¿Y?
Julito (mirando hacia la garita): N-no sé… no se mueve mucho.
Walter: ¡NO SE MUEVE NADA, IDIOTA! Es un estiquer, una calcomanía pegada al vidrio.
Julito: ¡Tenés razón… ahora que lo decís tenés razón, es un estiquer!
Walter: ¿A qué cráneo se le puede ocurrir, Julito, poner en un banco cámaras de seguridad y guardias falsos? ¿Te das cuenta con qué hay que lidiar, te das cuenta en qué mundo hay que desenvolverse?
Julito: ¡Tal cual!
Walter: Ojo, a mí me facilita, pero hay que comprender que así este país se va a la mierda.
Pausa. Julito se deprime, está al borde del llanto.
Julito: Yo soy distinto.
Walter (con frialdad): ¡No, Julito, vos no sos distinto!
Se escucha otra sucesión de disparos, Walter levanta los brazos y tira la cabeza hacia atrás en éxtasis, Julito, espantado se refugia debajo del escritorio, cuando cesan se incorpora para volver a su lugar, por las ataduras trastabilla y cae.
Walter: ¡Qué pelotudo! ¡Vení que te desato!
Julito: ¡No!
Walter: ¡No seas nabo, somos amigos o no somos amigos!
Julito: ¿Walter, de qué estábamos hablando recién? ¡Es tu trabajo, el trabajo es sagrado!
Walter: No exagerés.
Julito (con firmeza): ¡TE DIJE QUE NO Y ES NO! ¿Qué es esto: un viva la Pepa?... Y ajustame esta, fijate que acá  me volvió a circular la sangre.
Walter le ajusta las ataduras, Julito siente que se le estrangulan las muñecas pero no protesta.
Walter: ¡Sos raro, Julito!
A continuación ambos se contemplan un instante con simpatía, Walter extiende su pañuelo, se sienta junto a Julito en el piso, se escucha off de sirenas.
Walter: ¿A qué no te acordás el nombre del enano pelirrojo, el que jugaba de puntero derecho?
Julito: ¡Galundia! ¿No me digas que te acordás de Galundia?
Walter: Como para olvidarlo: tenía un frío en el pecho, no le hacía un gol ni al arco iris.
Julito: Era buen pibe.
Walter: Me acuerdo que le gustaba, ¿cómo se llama está música?
Julito: El folklore
Walter: Eso, el folklore.
Julito: Tocaba la guitarra muy bien. Había aprendido por tonos.
Walter: ¿Qué es de la vida?
Julito: Tuvo un final trágico, pobrecito...
Walter: ¡No digas!
Julito: Fue el único fan que se suicidó cuando se separaron ‘Los  Chalchaleros’.
Walter: ¡Mirá vos!
Julito vuelve a deprimirse.
Julito: Walter, sabés, yo hace un tiempo que siento un malestar, como una angustia acá... Escucho como una voz que me dice “Julito, tenés que hacer algo con tu vida, Julito tenés que cambiar”
Walter lo mira con detenimiento.
Walter: Es que vos nunca pensaste, Julito, de pibe, te acordás, digamos: nunca tuviste una perspectiva universal a macroescala. 
Julito: ¿Quién podía imaginar?
Walter: ¿Qué cosa?
Julito: Que la vida fuese así... Qué se yo, uno idealiza, cree que las cosas le tienen que suceder de otra manera, como… como… ¿Cómo se llamaba el libro de lectura ese que teníamos en tercer grado, el de la estufa que hablaba?
Walter: ‘Enriqueta Veranito’
Julito: ¡Enriqueta Veranito! ¡Te acordás de todo, vos!... Bueno, eso: como les decía  Enriqueta Veranito a los chicos, ahora no me viene puntualmente, pero todas ideas así sobre los valores humanos…
Walter: La solidaridad, el amor al prójimo…
Julito: Respetar las señales de tránsito, ayudar a cruzar a los cieguitos… Todas cosas así: ideales.
Walter: ¡Explicadas por una estufa que habla, mi Dios! ¡Si es para ir a buscar al ministro de Educación de esa época y pegarle un cuetazo en el orto!... ¡Y vos, obviamente, compraste todo!
Julito: Sí, bah, no sé…
Pausa.
Julito: Te vi en la tele.
Walter: Mmm.
Julito: En ‘Telenoche Investiga’, lo tengo grabado… ¿Walter, es verdad que hiciste plata?
Walter salta sobre Julito, lo agarra del cuello, le apunta a la cabeza.
Walter: ¿QUE SABÉS? ¡LA RECONTRA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ! ¿QUE SABÉS? ¡HABLÁ O TE REVIENTO! ¡QUIÉN TE MANDÓ!
Julito: ¡No, no, pará, Walter, es lo que se comenta en el barrio, nada más!
Walter: ¡TE CREES QUE SOY BOLUDO! ¡TRES MILLONES DE BANCOS QUE HAY EN LA CIUDAD Y TE VENGO A ENCONTRAR JUSTO ACÁ, QUE CASUALIDAD! ¡PARÁSITOS, SANGUIJUELAS, ME ESTAN PRESIONANDO! ¡VOS TAMBIÉN SOS UNA SANGUIJUELA! ¿QUÉ QUERÉS, EH, QUÉ QUERÉS!
Walter, paranoico, va hasta la ventana, va y vuelve varias veces.
Julito: ¡Tranquilizate!
Walter: ¡ME PRESIONAN, ME QUIEREN CAGAR! ¡JUSTO! ¡A MÍ ME VAN A CAGAR! ¡TE MANDARON, VERDAD!... ¡HIJOS DE PUTAAAA, QUE PASA CON LOS CHALECOS ANTIBALAS! ¿QUIÉN TE MANDÓ? ¡HABLÁ!… ¡Y QUIERO TRES VALIJAS SAMSONITE!...
Walter se detiene de golpe, se agarra la cabeza, está a punto de desmayarse.
Julito: ¿Qué te pasa?
Walter: Nada, nada, a veces me viene así como una lipotimia.
Julito: Es que son muchas responsabilidades, Walter. ¡Vení, recostate y levantá las piernas!…. (Julito lo acuesta en el piso, Walter obedece) ¡Respirá hondo! ¡No te desmayes, Walter, no te desmayes, yo que hago si te desmayás! ¿Walter, me escuchás? (lo cachetea) ¡Walter! ¡Vamos, Walter, reaccioná!... Igual que mi tía Haydée, sufría este tipo de desmayos, después descubrieron que era por un problema de equilibrio en el oído… ¡Ah, ya sé; te doy otra dosis de ese medicamento que estás tomando! (busca en el bolsillo del saco de Walter, saca un papelito de cocaína) ¡Aspirá, aspirá, Walter, vas a ver cómo te reanima! ¿Qué es, sal de frutas?
Walter (aspira, reacciona, se incorpora de golpe): ¡Qué hacés, qué me tocás, salí de acá!..
Walter va hasta la ventana, vigila, vuelve.
Julito: Te sentís bien, qué suerte.
Walter¡La puta madre, mirá como me puse la pilcha! (se peina, se sacude, se acomoda el saco, cambiando): ¡Juliiiito!  Ves, ahí tenés: el ahorro. Otra cosa que se ha perdido: la cultura del ahorro. ¿A ver, decí, dónde está la riqueza de un país?... ¿En los capitales golondrinas, en la especulación financiera, en las fortunas que  van a parar a paraísos fiscales?  ¡No señor, en nuestro laburo, en botines anónimos sacrificadamente guardados moneda a moneda, escondidos en galpones, disimulados entre la lana de un colchón o en una lata de dulce de batata! (se exalta) ¡Capitales genuinos que se inyectan en el aparato productivo, que se reinvierten con sentido nacional, generando empleo, educación, salud pública, vivienda; catapultando la producción nacional, favoreciendo el compre argentino!  De lo contrario, pensá, Julito: la explotación del hombre por el hombre, las bases de una sociedad injusta, el complot judeo-mormón-capitalista-anglicano… ¿Eh, qué pasa? ¡Ni se mosquean!...
Julito (maravillado): ¡Tal cuál, ni se mosquean! ¡Vos tendrías que meterte en política, Walter! ¿No te das cuenta? ¡Sos un líder! ¡Vos hablás y arrastrás a las masas!
Walter: ¿En política?
Julito: Sí.
Walter: ¡Aflojá con la grapa!
Julito: ¿Por qué?
Walter: ¡En política! ¡Arrancarse los ojos por un cargo para después quedarse con los vueltos! ¡Es patético! ¡Haceme el favor: no me hagás calentar!...
Walter vuelve a la ventana. Julito se deprime, está a punto de llorar.
Julito: ¡Walter, golpeame!
Walter: ¿Qué?
Julito: ¡Golpeame con la culata de ese arma, destrozame la cabeza!
Walter: ¡Avisá!... (interesado) ¡Miralo a Julito! ¿Qué, sos de esos que se dan con látigos, que se hacen la paja oliendo un zapato?
Julito: ¡Nada que ver!
Walter: ¡Te estás yendo a la mierda, eh, yo soy un laburante, chorro, pero sanito! (interesado) ¿Y qué también te vestís de cuero, te ponés bozales y esas cosas?
Julito: Walter, me estás malinterpretando. Te pido que me pegues porque soy un fracaso, porque me lo merezco. ¿Entendés?... Decime: ¿por qué yo nunca me animé? ¿Por qué nunca supe ver las oportunidades? ¿Me quedé en el campeonato de barrio, no?....  Walter, yo necesito probar, me la paso fantaseando. Mi vida, mi trabajo es tan denigrante. ¡Soy tan cobarde!… Siento que hay tantas cosas que no me animé a hacer: plantar un árbol, tener un hijo, asistir a un congreso internacional de Endodoncia y Topicación con Flúor...
Walter: ¡NO!
Julito: ¡POR FAVOR!
Walter: ¡TE DIJE QUE NO!
Julito: ¡QUÉ TIPO DE MIERDA QUE SOS, QUÉ EGOÍSTA! 
Julito se rebela, se abalanza para  quitarle el arma, Walter se deja dominar.
Walter: ¡Bien! ¡Ves que te corre sangre por las venas! ¡Ves que podés ser un hombre!
Walter cambia, se le sube encima.
Walter: ¡Ahora, me parte el corazón, pero sos el rehén! (lo golpea brutalmente) ¿QUERÉS JUGAR, PUTITO? ¿QUERÉS VER QUIEN PEGA MÁS FUERTE? ¡DALE, JUGUEMOS!
Julito (cubriéndose, lloriquea): ¡No, Walter, no!
Suena el celular, Walter atiende encima de Julito.
Walter: Hola, sí, qué hacés mamá... Estoy trabajando... ¡Claro que me bañé, mamá!... El traje azul y la corbata bordó... ¡Sí, la bordó a rayas azules!... ¡No!... ¡Porque lo mandaste a la tintorería, mamá!... ¡Y a mí que me importa!... ¡No sé a que hora! No te prometo nada... ¡Que no sé a que hora!... (hinchado) ¡Qué sé yo: poneles aceite, mamá!… ¡Entonces para qué me preguntás si sabés que con crema no me gustan!… Estoy ocupado. Hablamos después... ¡No, ninguna novedad!... ¡Ah sí! ¿Sabés con quién estoy?... Julito, te acordás de Julito, el hijo de Niní, sí... Niní... que vivían en calle Urdaneta… enfrente del almacén… Sí, al lado de la gomería... Enfrente de almacén, al lado de la gomería… No, enfrente del almacén, entre la gomería y la casa del viejo Fava… (le pasa el celular a Julito) Quiere saludarte.
Walter se incorpora, se frota las manos con el pañuelo, se saca el polvillo del saco va hasta la ventana.
Julito (golpeado, rehaciéndose): Hola, qué dice señora, yo bien, acá me encontré con Walter…. ¡Y sí, hace un montón, fue un alegrón, imagínese!... No, mamá falleció,  hace tres años, sí, pobrecita. No pudo superar lo de papá… y sí, se enfermó de los huesos. Sufrió como una santa, en el último tiempo con los medicamentos desconocía, sí, me confundía con mi tía Rosita… No yo me mudé... Mecánico dental… Sí, esa mierda…  ¡Y está difícil, sí, qué le parece!...
Se prende un reflector potente desde la ventana, Walter se acomoda la corbata.
Walter: Decile que corte, que empieza la conferencia de prensa.
Julito: Me dice Walter que tengo que cortar, que empieza la conferencia de prensa ¡Me alegro mucho haberla escuchado!... ¡Sí, con todo gusto, adiós señora, un beso, adiós!...
Julito, deslumbrado, se incorpora como puede y se pega a Walter.
Walter (molesto): ¿Qué necesitás?
Julito: ¿Vas a salir en televisión?
Walter: ¿Y a vos qué te parece?
Off de  murmullo. Ambos enfrentan la luz.
Walter: Señores...buenas tardes...les agradezco su presencia.  Sí, la toma comenzó a las 14 hs., hasta el momento todo se ha desarrollado con normalidad y ahora estamos esperando la llegada del Señor Juez...
Off de  murmullo.
Walter: ¿Cómo? ¡Si hablamos todos no se entiende!
Julito (tomando confianza): ¿Me permitís? (a los periodistas) ¡Señores, les pido que nos ordenemos, todos van a poder preguntar, de uno a la vez, por favor! (señala) ¿De que medio? ‘Crónica’
Off de murmullo.
Walter: Correcto, son tres tomas en total, dos en Capital, una en el gran Buenos Aires... ¡En todas hay rehenes!...
Julito (señalando): Diario ‘Clarín’, adelante….
Off de murmullo.
Walter: Haya o no haya víctimas, lógicamente eso depende del compromiso y de la voluntad negociadora de las autoridades.
Off de murmullo.
Julito: ¡Por favor!... ¿‘Radio Mitre’? Adelante…
Off de murmullo.
Walter: ¡Estamos en eso! Como ustedes y la comunidad toda deseamos que se resuelva de la mejor forma posible. Mientras tanto, en pocos minutos más, estoy saliendo para un banco en Munro y una financiera en Olivos... Ahora les ruego que nos dejen trabajar. ¡No hay más preguntas!
Off de murmullo.
Julito: ¡Ya escucharon: no más preguntas!
Se apaga el reflector.
Julito: ¡Walter, estuviste brillante!
Walter: ¿Te parece?
Julito: Sí, totalmente.
Walter: ¿Doy bien en cámara, no?
Julito: ¡Das muy bien, además sonás muy convincente, muy seguro! (Pausa) Walter, vos que tenés memoria: ¿te acordás del equipo, no?
Walter: Cómo olvidarlo.
Julito: ¡Las Garrapatas de Parque Avellaneda, se prenden y no te sueltan!… ¡Ganamos todo, eh!
Walter: Todo.
Julito: Copa Infantil del Oeste ‘74’ y ‘75’, Zonal Juvenil ‘75’, ‘76’ y ‘77’, el Regional Interclubes 6 veces….
Walter: ¡26 títulos…. 2 internacionales!
Julito: Walter, yo era capitán de ese equipo.
Walter: Me acuerdo.
Julito: ¿Te acordás de la final contra la Octava de Isidro Casanova, que íbamos ganando 1 a 0 y el bestia de D’Aloia hace ese penal faltando un minuto?
Walter: Me acuerdo.
Julito: Si nos empataban íbamos al alargue, ya no teníamos cambios. Y yo me acerco y le digo al oído al gordo Difeo “tirate a la derecha”…
Walter: Y el gordo se tiró a la derecha y lo atajó, es verdad… Pero esto es distinto.
Julito: ¡No es distinto!
Walter: Esto es distinto.
Julito: ¡Walter, si yo pude en ese momento, ahora puedo!...
Walter: ¡Esto es distinto!
Julito (se arrodilla, suplicante): ¡Walter, por favor!
Walter (violento, lo agarra del cuello): ¡TE DIJE QUE NO Y ES NO! ¡TUCÁN! ¡TUCÁN!  (aparece Tucán) ¡Llevate esta rata! ¡Metélo en el baño, tiralo por la ventana, hacé lo que quieras!
Tucán lo arrastra hacia la salida.
Julito: ¡No por favor Walter, por favor!… (buscando una salida) ¡MARTITA!
Walter (a Tucán): ¡Dejalo!
Tucán sale, Julito vuelve al sitio donde estaba inicialmente, se ata los pies y las manos y se recuesta.
Julito: C-cuando estuve con ella, la última vez, me preguntó…
Walter: ¿Qué cosa?
Julito: Por vos.
Walter: Mirá que bien… ¿Y antes?
Julito: ¿Antes qué?
Walter: ¿No habló nunca de mí?
Julito: No
Walter: ¿Por qué?
Julito: No quería
Walter: ¡Puta del orto!
Julito: ¡No hablés así!
Walter: ¿Qué dije, acaso no fue siempre una puta del orto?
Julito (confuso): ¡R-retirá lo dicho!
Walter: ¿Retirá lo dicho? ¿De qué hablás?... (entendiendo) ¿No me digas que vos?…
Julito: ¿Que yo qué?
Walter (tentado): ¡No, no te la garchaste!
Julito (temblando de rabia): ¡L-lo que decís no es de caballeros! ¡Retirá lo dicho!
Walter: ¡No te la garchaste!
Julito se incorpora, se saca las ataduras, se pone en pose antigua de boxeo y lo enfrenta
Julito: ¡Dije que retirés lo dicho, ya!
Walter, burlón, hace la misma pose de boxeo y comienza a girar, al acecho y a amagarle golpes.
Walter: ¡Julito, único cristiano varón de toda la zona oeste y barrios adyacentes que no se garchó a la bombacha veloz, al gato más gato de Parque Avellaneda, Martita Ansaldi, alias ‘la Martita’, la reina indiscutida de la tirada de fideo!…
Julito le clava una mirada helada, Walter se siente en falta y baja los brazos. Pausa.
Walter: Okey, retiro lo dicho.
Se sientan sobre el escritorio, Julito saca una foto y se la muestra.
Walter: ¡Las tetas de siempre!… (cambiando) Digo: se mantiene, ¿no?
Julito: Nos vamos a casar
Walter: ¿No digas?…. ¡Muy bien, te felicito, Julito, es un paso importante en la vida!... ¿Y ella que dice?
Julito: No sabe
Walter (reaccionando): ¡CÓMO QUE NO SABE! ¡VOS ME ESTÁS TOMANDO DE PELOTUDO A MÍ!
Julito: ¡No lo sabe todavía, porque antes tengo que hacer algo con mi vida, Walter! (lloriqueando) ¡Walter por eso te estoy pidiendo una oportunidad, por favor, es ahora o nunca, necesito ser alguien, hacer algo de lo que Martita se sienta orgullosa! ¡No puedo seguir de mecánico dental! (alucinado) ¡Me estoy volviendo loco, te juro, tengo pesadillas espantosas: veo dentaduras, dentaduras que se trepan a la pared de mi habitación, parecen cangrejos de río, van hasta el techo, yo me tapo con las frazadas, sé que van a dejarse caer sobre la almohada para destrozarme a mordiscones, pero justo antes de atacarme se alinean como un coro de iglesia y empiezan a cantar: “Julito pelotudo, Julito pelotudo, pelotudo, pelotudo”... ¡Walter, soy un pobre tipo!
Walter (violento, lo agarra del cuello): ¡TE DIJE QUE NO Y ES NO!... ¡TUCÁN! ¡TUCÁN!
Entra Tucán, Julito lloriquea.
Julito: ¡NO ME EJECUTES, WALTER, POR FAVOR, NO ME EJECUTES!
Walter: ¡Tucán, Julito queda a cargo!
Julito: ¡WALTER!
Walter: ¡Te sorprendí, eh!...
Julito: ¡Walter, no sabés lo que significa esto para mí!
Walter: No seas maricón.
Julito: ¡No te vas a arrepentir! (se arrodilla, intenta besarle las manos) Water: ¡Salí, qué hacés! (con asco se frota las manos con el pañuelo) ¡Demostrá algo de orgullo!
Julito: ¡Perdoname, soy demasiado emocional!
Tucán, que se había retirado, vuelve con un sobretodo, se lo pone en los hombros a  Walter, se escucha off de sirenas.
Walter (a Tucán): Yo estoy saliendo para Munro y Olivos, hablá con los muchachos.  ¡Con él como si fuera yo, está claro!... Ahora andá que ya salgo.
Tucán sale.
Julito: ¡Walter, muchas gracias!
Walter: ¡Cortala con el franeleo y presta atención: tenés que pedir hablar únicamente con un Juez D’Anuncio!
Julito: Está, D’Anunzio...
Walter: Pedí un millón de dólares en billetes de uno y un Boeing 707.
Julito: Está.
Walter: Veintidós chalecos antibalas, 8 fusiles semiautomáticos, un catamarán y un par de motos de agua.
Julito: Motos de agua…
Walter: ¡Ah y un BM descapotable!…
Julito: BM descapotable…
Walter: Que te metan todo en un par de containers y que lo fleten al puerto…
Julito: ¡Está, está, andá tranquilo!
Walter mira la hora, va saliendo.
Julito: Walter
Walter se vuelve.
Walter: ¿Qué?
Julito: ¡Me alegró verte!
Walter: ¡Lo mismo digo, Julito!
Walter lo mira unos instantes, se sonríe moviendo la cabeza. Sale. Julito observa el lugar fascinado, agarra la itaka, corre haciendo poses de guerra.
Julito: ¡Qué bárbaro!...
Se escucha off de helicóptero, Julito, levanta la vista al techo, a continuación agarra el megáfono y va hasta la ventana.
Julito: ¡HIJOS DE PUTAAAA... TIENEN MEDIA HORA, MEDIA HORA!... ¡QUIERO TRES DOCENAS DE MEDIALUNAS DE GRASA!... (se aleja y vuelve a la ventana) ¡Y UN KILO DE HELADO!... ¡Es emocionante! ¡Me tiemblan las manos!... ¿Y ahora qué hago? Tengo que llamar a Martita: ahora va a saber quién soy… ¡Tucán, TUCÁN!... 
Entra Tucán.
Julito: Necesito un celular
Tucán (dándole su celular): Tome señor.
Julito (marcando nervioso): Ahí está llamando… No, no contesta… Qué mujer, es tan salidora, siempre haciendo trámites en algún lado. ¡Pero a partir de ahora la cosa va a cambiar, me va a tener que escuchar!... No, no le voy a dejar mensaje… Qué digo: seguro que me va a ver en la tele: no lo va a poder creer … ¡Yo sabía que algo maravilloso tenía que suceder, gracias destino: se ha presentado mi oportunidad, mi gran oportunidad!... ¿Podría llamar a mi hermano? ¡No! Son tantas cosas, tengo que serenarme, respirar hondo, hacer un orden de prioridades: la negociación, los rehenes, la conferencia de prensa, el botín… ¡El botín, que antigüedad, seguro que se debe decir de otra forma: la parte, la tajada!... Pero no necesariamente tiene que ser todo como dice Walter, puedo hacer las cosas a mi modo, poner mi toque personal, marcar un estilo, el estilo Julito… “¡Por las características del golpe, y el profesionalismo demostrado ha sido claramente un trabajo de Julito Mastandrea!”…“¡Otro trabajo profesional del temible Julito Mastandrea!”…
Durante este parlamento, Tucán toma posición detrás de Julito, consulta su reloj, lo golpea porque evidentemente no anda bien, saca su pistola, revisa la carga, la apresta tranquilamente.
Julito: ¡Serenidad y a la vez firmeza! ¡No, no hay que dudar, no hay que dejarse presionar, escuchás Tucán! ¡De lo contrario, eh, la explotación del hombre por el hombre, el complot judeo-mormón-capitalista-anglicano, eh, que pasa!...
Tucán: ¡Ni se mosquean, señor!                                          
Julito: ¡Tal cual, ni se mosquean!... ¿Cuántos rehenes quedan?
Tucán: Uno, señor
Julito levanta los brazos y tira la cabeza hacia atrás, en éxtasis; al mismo tiempo Tucán le acerca el caño del arma a la nuca, retira la cara y entorna los ojos para evitar salpicarse con el estallido del cráneo.
Julito: ¡A ver, Tucán, quiero escuchar ese disparo!... ¡Ejecútenlo!

DISPARO Y APAGÓN SIMULTÁNEOS