El rey del Mundo
Farsa
Por Ben Gavarre
PERSONAJES:
- EL PRESIDENTE: Pluto, un hombre de cabello naranja brillante, corbata
larguísima y traje azul. Cree ser el hombre más fuerte del planeta.
- ENDORA: Su primera asesora de gabinete.
Realista, fría y cansada de los desastres diplomáticos.
- MELANY: Su actual jefa de prensa. Solo
quiere que él se vea bien en cámara y le oculta la realidad.
- DOCTOR Q: Un científico de la NASA y experto en encuestas que ya no
sabe cómo dar malas noticias.
- MARCOS BLONDY: Un agente del Servicio Secreto con
el uniforme desgastado.
- HILARY: La encargada de limpieza del Salón
Oval.
ACTO ÚNICO
MARCOS BLONDY: (Golpeando el suelo con un rifle
dorado) — ¡Atención! ¡Su Excelencia, el Presidente Más Fuerte de la Historia,
Comandante del Gran Reino del Norte y Propietario de todos los Hoteles de Lujo!
¡Aplaudan con fuerza!
(El Presidente entra
con paso pesado, balanceando los hombros como un boxeador. Se detiene para
arreglarse el cabello naranja en el reflejo de una charola de plata).
PRESIDENTE: — Buenos días a todos. Hoy es un día
fantástico. He decidido que vamos a comprar la Antártida. Es un bloque de hielo muy grande, muy
bonito. Le pondré mi nombre en letras de neón.
ENDORA: — Señor, no puede comprar la Antártida.
No está en venta y, además, ya no nos quedan aliados. Esta mañana usted rompió
el tratado con todos los reinos vecinos porque el Rey de la Frontera no quiso pagarle el
almuerzo.
PRESIDENTE: — ¡Son unos débiles! ¡Unos perdedores!
Yo soy un genio muy estable. Si no me dan el Polo Norte, les pondré aranceles al aire que respiran. Soy el más grande
negociador.
MELANY: — (Ajustando la luz de un aro de video)
— ¡Está usted espléndido, señor Presidente! No escuche a ENDORA. Las redes sociales dicen que usted es el dueño
del sol. ¡Mire qué bronceado tiene!
DOCTOR Q: — (Entrando con una carpeta llena de
gráficos rojos) — Señor Presidente, lamento informarle que su mandato sobre la
realidad ha terminado. El cielo se está agrietando porque usted ordenó que la
lluvia cayera hacia arriba. Sus aliados han bloqueado su número de teléfono y
han formado una alianza para no invitarlo a ninguna otra cena.
PRESIDENTE: — ¡Eso es noticia falsa! ¡Es una cacería de brujas! Yo soy muy fuerte. Guardia,
vaya y dígale al Rey del Norte que el Polo Norte ahora es mi jardín privado.
Quiero poner un campo de golf sobre el permafrost.
MARCOS BLONDY: — Señor, no puedo ir. El auto no tiene
gasolina porque nos han cortado el suministro. Y además, el Rey del Norte dice
que si usted vuelve a amenazarlo, le quitará el acceso a su cuenta de videos
favoritos.
PRESIDENTE: — (Haciendo un berrinche) — ¡Es un
complot! Yo soy el grandulón aquí. ¡Miren mis manos! Son manos de un
conquistador. Si no me dan la Antártida, voy a contener la respiración hasta
que todos los demás desaparezcan.
ENDORA: — Ya no tiene a quién amenazar, Don
Pluto. Se ha quedado solo en este palacio que se derrumba. Mire esa grieta en
la pared: es el déficit fiscal y el desprecio internacional que entran a
buscarlo.
PRESIDENTE: — (Sentándose en su sillón giratorio,
que ahora chirría) — No es una grieta, es un diseño arquitectónico moderno. ¡Yo
lo ordené así! HILARY, traiga mis hamburguesas. Tengo que planear la invasión
de los glaciares.
HILARY: — Ya no hay hamburguesas, jefe. El
carnicero dice que usted le debe tres trillones de dólares y que prefiere darle
la carne a los reinos vecinos que usted llama "perdedores". Además,
no puedo limpiar el salón porque el agua se ha congelado por sus malas
políticas climáticas.
PRESIDENTE: — ¡Inaceptable! ¡Quiero mis pingüinos!
Quiero mis osos polares con mi logotipo en el pecho. Doctor, deme una pastilla
para ser inmortal. Tengo que gobernar el hielo para siempre.
DOCTOR Q: — No hay pastillas para el delirio de grandeza, señor. Su tiempo se agota.
En una hora, su nombre será borrado de los buscadores de internet. Sus aliados
ya están celebrando una fiesta a la que usted no fue invitado.
PRESIDENTE: — (Con voz temblorosa pero aún
arrogante) — ¡Se arrepentirán! ¡Soy el hombre más fuerte que ha existido!
¡Mírenme! (Intenta levantarse, pero se tropieza con su propia corbata). MELANY,
dime que soy fuerte. ¡Dime que el Polo Norte me pertenece!
MELANY: — (Buscando la señal en su teléfono,
distraída) — Sí, sí, lo que usted diga... pero ya no tengo batería. Y mi
contrato dice que no trabajo para presidentes que no tienen seguidores reales.
Adiós. (MELANY desaparece en una nube de humo digital).
PRESIDENTE: — ¡Vuelve aquí! ¡Te despido! ¡Los
despido a todos! ENDORA, traiga mi mapa. Voy a dibujar una línea nueva para que
la Antártida quede al lado de mi casa de verano.
ENDORA: — El mapa es un papel en blanco, señor.
Usted borró todos los países porque no le gustaban sus banderas. Ahora camine
hacia la oscuridad. Su imperio de ruido y amenazas se ha quedado en silencio.
PRESIDENTE: — (Solo, en el centro de la sala,
mientras las luces fallan) — Pero... pero si yo soy el más grande... ¡Yo soy el
grandulón! ¡No pueden hacerme esto! ¡Yo inventé el invierno! ¡La Antártida es
mía!... ¿Hay alguien ahí? ¿Me están viendo? ¿Cuál es mi rating?
(El Presidente se
queda inmóvil, mirando una pantalla de televisión que solo muestra estática.
Los muros de la sala desaparecen, revelando un vacío blanco y frío. El
Presidente se encoge hasta que solo queda su corbata naranja sobre el suelo).
MARCOS BLONDY: — El Presidente ha sido desconectado.
¡Que viva... alguien, EJEM... que sí sepa leer un mapa!
TELÓN
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