miércoles, febrero 25, 2026

SUBE y BAJA EL CUBO DE LA CAJA. Alegoría escénica.

 

 




SUBE y BAJA EL CUBO DE LA CAJA

 

Alegoría escénica


¿Qué pasa cuando el éxito pesa más que la lógica y la culpa se vuelve un monumento? En esta comedia del absurdo, tres personajes luchan por subir, bajar y, finalmente, deshacerse de un "PROBLEMA" que parece tener vida propia. Entre zancos invisibles, burbujas de utopía y estallidos de ira, la obra nos invita a reírnos de nuestra propia terquedad. Al final, queda una pregunta en el aire: ¿Qué somos los seres humanos cuando nos quedamos sin un problema que resolver?



por Gavarre Ben


SUBE y BAJA EL CUBO DE LA CAJA es una alegoría escénica que disecciona la naturaleza humana con un humor ácido y un ritmo frenético. En un espacio minimalista dominado por una caja etiquetada como "PROBLEMA", tres actores transitan por una montaña rusa de arquetipos: desde la Ambición y la Prudencia hasta la Ira y la Lujuria. A través de diálogos absurdos y situaciones coreográficas, la obra explora nuestra incapacidad para convivir sin el conflicto y nuestra extraña nostalgia por los obstáculos que nosotros mismos creamos. Una pieza donde el caos, el ruido de oficina y el charlestón se mezclan para recordarnos que, aunque el "Problema" se mueva, el ciclo del ego siempre vuelve a empezar.



 

ESCENOGRAFÍA: Un espacio blanco y minimalista. En el centro, un poste con flechas indicadoras que giran libremente. En una esquina, una enorme caja de madera que dice "PROBLEMA". El suelo está marcado con líneas de colores que se cruzan.



PERSONAJES (Interpretados por tres actores o actrices):

 

1.   ACTOR A: Ambición / La Culpa / La Ira.

2.   ACTOR B: La Prudencia / La Utopía / La Envidia.

3.   ACTOR C: Entusiasmo Ciego / La Confusión / La Lujuria.

 

 

 

 

 

 


 

ESCENA 1: EL CRUCE DE LAS POSTURAS

 

(La música es un ragtime de piano, frenético. Se escuchan sonidos de oficina mezclados con cláxones. Entra la AMBICIÓN por la derecha, caminando con zancos invisibles, cargando una escalera que se abre y se cierra sola.)

 

AMBICIÓN: (Gritando al poste indicador) ¡No, no, no! ¡Esa flecha miente! Yo no voy al norte, yo voy al "arriba". ¡Paso al Oro! Vengo de un sótano sin ventanas y voy directo al ático del mundo. (Intenta abrir la escalera, se le enreda en el pie, cae de bruces, se levanta al instante). ¡Nada ha pasado! El éxito no conoce la gravedad. Mi objetivo es que mi sombra tape a las demás sombras.

(Entra la PRUDENCIA. Aparece de la nada, justo detrás de Ambición, como si hubiera estado pegada a su espalda todo el tiempo.)

 

PRUDENCIA: (Haciendo sonar un silbato) ¡FALTA! ¡Infracción estética y técnica! Vengo del país del "Por si acaso" y mi objetivo es que el aire no se mueva sin mi sello de inspección. (Saca una cinta métrica y mide la distancia entre la nariz de Ambición y el suelo). Inadmisible. Estás demasiado cerca del suelo para ser ideal, y demasiado lejos de la lógica para ser idóneo.

AMBICIÓN: ¡Quita, gris! ¡Que me manchas el aura dorada! Esta escalera es mi derecho divino. ¡Voy a subir encima de esa caja y desde ahí hablaré sobre mi reino soberano!

 

(Entra el ENTUSIASMO CIEGO. Aparece rebotando entre los dos, como una pelota de hule rosa neón.)

 

ENTUSIASMO CIEGO: (Tocando una bocina de aire: ¡HONK! ¡HONK!) ¡Wuuuu! ¡Energía! ¡Caos! ¡Movimiento! No sé quiénes son ni de qué hablan, pero ¡apoyo la moción! ¡Aprobado! ¡Firmado! ¡Vengo de la chispa y voy al incendio! ¿Hay que subir? ¡Subamos! ¿Hay que bajar? ¡Bajemos! ¡Lo importante es no quedarse quieto!

 

(Empieza un combate físico. Ambición trata de abrir la escalera; Prudencia trata de medir la escalera; Entusiasmo trata de usar la escalera como columpio. Los tres terminan enredados. Sonido de cortocircuito digital: "ZAP-ZAP-GLLLLL". Se va la luz durante unsegundo.)


ESCENA 2: EL ESTANCAMIENTO DEL CUBO

(Luz azulada y densa. Música de tango melancólico. Los personajes se han transformado. Ahora están pegados a la caja que dice: "PROBLEMA".)

 

LA CULPA: (Tirada en el suelo, abrazada a la base de la caja). Es inútil. Vengo del error y voy al remordimiento. Este cubo es el monumento a mis fracasos. Es su más notorio símbolo. Yo soy la Culpable. Pesa mil toneladas. Si intentamos moverlo, el universo se colapsará. Mi objetivo es quedarme aquí hasta volverme madera o estiércol qué soy yo.

LA UTOPÍA: (Mirando por encima de sus gafas de sol con forma de corazón). ¡Siempre hay algún Pesimista! ¡Todos ustedes son Almas débiles! Yo Vengo del mañana eterno. Esto no es una caja, es la semilla de un rascacielos de paz. Mi objetivo es construir un jardín flotante encima de este Problema. ¡Solo necesitamos creer! (Sopla burbujas hacia la caja).

LA CONFUSIÓN: (Con el cubo de basura en la cabeza, golpeando la madera con la cuchara). ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Este es el baño de hombres o la salida de emergencia? Vengo de la duda y voy hacia el "quizás". Mi objetivo es encontrar el interruptor de la realidad. (A la Utopía) ¿Tus burbujas son de fresa o son de mango? ¿Puedo comer una?

LA CULPA: ¡Rechazo tu alegría! ¡Es un insulto a mi sufrimiento! ¡Déjenme ser la protagonista del conflicto!

LA UTOPÍA: ¡Rechazo tu ridícula carga! Nadie te ha nombrado Mártir de la caja. No te quieras quedar con todo el crédito, ah, y si quieres morirte, no me opongo.

(Empiezan a empujar la caja en direcciones opuestas. Se agotan. Se quedan jadeando. Sonido de tambores de guerra: "BUM-BUM-BUM".)


ESCENA 3: LA INVASIÓN DE LAS PASIONES

(Las luces se vuelven rojas. Música de galope de alta velocidad. Los personajes se arrancan las ropas exteriores para revelar los colores de las Pasiones.)

 

LA IRA: (Chocando las tapas de olla: ¡CLANG!). ¡FUERA DE AQUÍ! ¡Vengo de la bilis y voy al incendio! ¡Odio este cubo porque no es una esfera! ¡Odio que me miren! ¡Odio este teatro y odio al público que nomás nos ve y no hace nada! GRRRRR. (Patea la caja y grita de dolor).  Ahhhhhhg. ¡Maldito objeto inanimado! ¡Te declaro la guerra!

LA ENVIDIA: (Con su lupa gigante, examinando las manos de la Ira). ¿Y Por qué tus platos brillan más que mis ojos? ¡No es justo! Yo debería tener esos platos. Y tú (A la Lujuria, que acaba de entrar), ¿Por qué tú eres tan tú, yo deberia ser tú y no tú. ¿Por qué tan grande tu dese? ¿Me das? Quiero todo de ti. Vengo de la carencia y voy por lo tuyo.

LA LUJURIA: (Corriendo con una red de mariposas). ¡Es Mío! ¡Mío! ¡Todo es delicioso! Vengo del apetito y voy al exceso. ¡Quiero la caja, quiero el poste, quiero el confeti de la orgía, quiero la miel, quiero la carne, quiero terminar alguna vez sin sentir que me hace falta más! AHHHHHG. (Atrapa la cabeza de la Ira con la red). ¡Ya eres mío, pedazo de fuego!

 

(Comienza Una persecución en círculo. La Ira persigue a la Envidia; la Envidia persigue a la Lujuria; la Lujuria persigue a la Ira. Se cruzan, saltan sobre la caja, se resbalan. Es un remolino de colores rojo, verde y morado. De repente, chocan los tres contra la caja y se quedan congeladas.)


ESCENA 4: EL DESENGAÑO Y LA ESPERANZA CIEGA

(Silencio absoluto. Los tres personajes se despegan de la caja con un sonido de ventosa. Se miran, agotados y cínicos.)

 

LA CONFUSIÓN/LUJURIA: (Sacudiéndose la red). Bueno... tengo una propuesta. Si yo tiro de acá, la Envidia mira por allá y la Ira patea por acullá... tal vez movamos esta cosa. No por amor, sino para dejar de vernos las caras.

 

(Se alinean. Empujan al unísono con un esfuerzo coreografiado. La caja se desliza suavemente fuera de escena, luego se atora, pero finalmente sale del escenario.

Hay un segundo de triunfo: Fanfarrias, luz dorada, más fanfarrias. Pero la luz se vuelve cruda rápidamente.)

 

 

ACTOR A: (Se acomoda la corona torcida). Seamos honestos: yo puse el 90% del esfuerzo. Ustedes solo acompañaron el movimiento. Si no es por mi empuje y mis innegables capacidades, seguiríamos ahí y el problema seguiría estando presente.

ACTOR B: (Guardando su lupa con desprecio). ¡Mentira! Yo encontré el eje de fricción. Tú solo eres un animal de carga. Mañana mismo me busco otro equipo, uno que esté a mi altura intelectual.

ACTOR C: (Mirando al vacío). ¡Y ahora qué hago! ¡Qué aburrido! Ahora que no hay problema, ya no tengo qué desear. Extraño la caja. Era un buen Problema, muy sólido. ¿Nadie tiene algún problemita que le sobre? ¿Uno pequeñito?

(Se miran con desprecio. El público se da cuenta de que están a punto de repetir la Escena 1. La naturaleza humana no ha cambiado ni un milímetro.)

 

ACTOR A: (Al público). Eso es todo… ¿O Qué esperaban? ¿Un abrazo grupal?

ACTOR B: Eso solo pasa en las películas cursis. Nosotros somos reales.

ACTOR C: O sea, somos un desastre. ¡Pero qué divertido fue este desmadre!

 

(De repente, estalla una música de CHARLESTÓN ultra-optimista, brillante, con trompetas felices. Es una música que ignora la miseria humana. Los tres actores, a regañadientes al principio y luego con una alegría cínica y mecánica, empiezan a bailar un can-can perfecto.)

 

TODOS: (Cantando mientras bailan hacia el público).

 

¡No hay arreglo, no hay final!

¡El ser humano es un animal!

¡Mañana todo volverá a empezar!

¡Pero hoy... vamos todos a bailar!

 

 

(Hacen una reverencia final exagerada. El Actor A intenta salir primero empujando a los otros; el Actor B le roba el sombrero a C en el último segundo; y el Actor C sale saludando a alguien que no existe mientras cae el TELÓN RÁPIDO.)


FIN


 

PAGAR Y NO PAGAR de Lope de Rueda

  

               

PAGAR Y NO PAGAR

 

de Lope de Rueda





Lope de Rueda y la Génesis del Espacio Lúdico: Un Análisis de Pagar y no pagar


El teatro de Lope de Rueda representa el eslabón fundamental entre las formas medievales y la consolidación de la Comedia Nueva. En sus pasos, la eficacia dramática no reside en la complejidad de la trama, sino en la convención espacial y la tipología de sus personajes, herederos directos de la tradición italiana.


La Contracción del Tiempo y el Espacio

Uno de los rasgos más fascinantes de su dramaturgia es la anulación de la distancia física. En la poética de Rueda, el espacio no es geográfico, sino puramente escénico. Los personajes habitan un presente continuo donde la invocación es presencia: el hidalgo llama y el criado comparece de inmediato, eliminando cualquier transición realista. Esta inmediatez —que hoy llamaríamos elipsis radical— responde a la necesidad de un teatro itinerante que debía sostener la atención del público en plazas y corrales mediante un ritmo vertiginoso.


Tipología: De la Commedia dell’arte al Tipo Español


La arquitectura de sus personajes se apoya en los arquetipos de la Commedia dell’arte, pero tamizados por la realidad social de la España del siglo XVI:


  • El Simple (Cebadón): Evolución del zanni, cuya función es la distorsión del mensaje y la ruptura de la lógica.

  • El Hidalgo (Brezano): El tipo social de la honra precaria, puente entre el caballero medieval y el futuro galán de capa y espada.

  • El Ladrón (Samadel): Reflejo del pícaro, cuya agilidad mental supera siempre a la fuerza física.


El Recurso de la Alteridad Lingüística

El clímax de Pagar y no pagar ofrece un valioso testimonio de la polifonía lingüística de la época. Para eludir la justicia o el reclamo, el personaje recurre a la "lengua de otros", una estratagema que Rueda utiliza para generar extrañamiento y comicidad:


  1. "¡La gran bagasa qui us parí!": Uso del valenciano/catalán como recurso de invectiva, dotando a la escena de un matiz geográfico que sugiere la movilidad de los bajos fondos.

  2. "Iuta drame a roquido dotos los durbeles": Incursión en la germanía (jerga de delincuentes). Aquí, durbeles (dinero) y roquido (gastado/consumido) funcionan como un código secreto que excluye al hidalgo y al simple de la comprensión de la realidad.

  3. "¡No he fet yo tan gran llegea!": Retorno al romance oriental para negar la "fealdad" o maldad del acto, cerrando un círculo donde el lenguaje es, a la vez, máscara y refugio.



PAGAR Y NO PAGAR

 

de Lope de Rueda

             

Paso muy gracioso, en el cual se introducen las personas siguientes,



BREZANO, hidalgo.

CEBADÓN, simple.

SAMADEL, ladrón.   

 

 

BREZANO

Ora, ¿no es cosa extraña que a un hidalgo como yo se le haya hecho semejante afrenta y agravio cual éste? Y es que un casero d'esta mi casa en que vivo, sobre cierto alquiler que le quedé a deber, me ha enviado a emplazar docientas veces. Yo quiero y tengo determinado de llamar a Cebadón, mi criado, y dalle los dineros para que se los lleve. ¡Hola, Cebadón, sal acá!

 

CEBADÓN

¡Señor, ah, señor! ¿Llama vuesa merced?

 

BREZANO

Sí, señor, yo llamo.

 

CEBADÓN

Luego vi que me llamaba.


BREZANO

¿En qué vio que le llamaba?

 

CEBADÓN

¿Diz que en qué? En nombrarme por mi nombre.

 

BREZANO

Ora, ven acá; ¿conosces...?

 

CEBADÓN

Sí, señor, ya conuezco.

 

BREZANO

¿Qué conosces?

 

CEBADÓN

Esotro..., él..., aquéste..., el que dijo vuesa merced.

 

BREZANO

¿Qué dije?

 

CEBADÓN

Ya no se m'acuerda.

 

BREZANO

Dejémonos de burlas. Dime si conosces ad aquel casero d'esta mi casa en que vivo.

 

CEBADÓN

Sí, señor; muy bien lo conuesco.

 

BREZANO

¿Dónde vive?

 

CEBADÓN

Acullá en su casa.

 

BREZANO

¿Dónde está su casa?


CEBADÓN

Mire vuesa merced: eche por esta calle drecha y torne por esotra a mano izquierda y junto la casa, empar de la casa, al otra casa más arriba está un poyo a la puerta.

 

BREZANO

No m'entiendes, asno; no te digo sino si conosces al casero de mi casa.

 

CEBADÓN

Que sí, señor, muy rebién.


BREZANO

¿Dónde mora?


CEBADÓN

Mire vuesa merced: váyase derecho a la iglesia y éntrese por ella, y salga por la puerta de la iglesia y dé una vuelta al derredor de la iglesia, y deje la iglesia y tome una callejuela junto a la callejuela empar de la callejuela, la otra callejuela más arriba.

 

BREZANO

Bien sé que sabes allá...

 

CEBADÓN

Sí, señor, demasiadamente sé.

 

BREZANO

¡Sus!, toma estos quince reales y llévaselos; y dile que digo yo que lo ha hecho ruinmente en enviarme a emplazar tantas veces, y que digo yo que me haga merced de no hacello tan mal comigo. Y mira que al que se los has de dar ha de tener un parche en el ojo y una pierna arrastrando; y primero que se los des, te ha de dar una carta de pago.

 

CEBADÓN

¿Que, primero que le dé yo los dineros, le tengo de dar una carta de pago?

 

BREZANO

Que no, asno: él a ti.

 

CEBADÓN

Ya, ya, él a mí. Yo lo haré muy requísimamente.

 

Entra el ladrón.

 

SAMADEL

Según soy informado, por aquí ha de venir un mozo con unos dineros que los ha de dar a un mercader. Yo le tengo de hacer encreyente que soy el mercadante, y cogelle los dineros, que bien creo que serán buenos para alguna quinolilla. Tata, quiero disimular, que helo aquí do viene.

 

BREZANO

Mira que lo sepas hacer, diablo.

 

CEBADÓN

Que yo lo sabré hacer, válame Dios.

 

SAMADEL

Hola, hermano. ¡Es hora que traigáis esos dineros!

 

CEBADÓN

¿Es vuesa merced el que los ha de recebir?

 

SAMADEL

¡Y aun el que los había de tener en la bolsa!

 

CEBADÓN

Pues, señor, díjome mi amo que le diese a vuesa merced y tomase vuesa merced quince reales.

 

SAMADEL

Sí, quince han de ser; dad acá.

 

CEBADÓN

Tome. ¡Aguarde vuesa merced!

 

SAMADEL

¿Qué tengo de aguardar?

 

CEBADÓN

¿Diz que qué? Las insinias.

 

SAMADEL

¿Qué insinias?

 

CEBADÓN

Dijo mi amo que había de tener vuesa merced un parche en el ojo y traer una pierna arrastrando.

 

SAMADEL

Así pues, si no es más d'eso, catá aquí el parche.

 

CEBADÓN

Ávese d'ahí. ¿Diz qu'eso es parche?

 

SAMADEL

Digo que sí es.


CEBADÓN

Digo que no es.

 

SAMADEL

Digo que lo es, aunque os pese.     

 

CEBADÓN

No quiero pesar, señor. Séalo a mandado de vuesa merced: parche es, válame Dios; son como traía vuesa merced abajado el sombrerillo, no había visto el parche.

 

SAMADEL

Ora, ¡sus!, dad acá los dineros.

 

CEBADÓN

Tome vuesa merced.

 

SAMADEL

Echá.


CEBADÓN

Aguarde.

 

SAMADEL

¿Qué tengo de aguardar?

 

CEBADÓN

La pierna arrastrando, 

¿qué's d'ella?                                                             

 

SAMADEL

¿La pierna? Vesla aquí.

 

CEBADÓN

Tome vuesa merced los dineros.

 

SAMADEL

Vengan.

 

CEBADÓN

Aguarde.

SAMADEL

¡Oh, pecador de mí! ¿Qué quies que aguarde?

 

CEBADÓN

¿Qué tengo de aguardar? La carta de pago.

 

SAMADEL

Pues vesla aquí. Toma, bobo, qu'en verdad veinte años ha qu'está escrita, y decilde a vuestro amo que digo yo qu'es un grandísimo bellaco.

 

CEBADÓN

¿Que le diga yo a mi amo que vuesa merced es un grandísimo bellaco?

 

SAMADEL

Que no, sino que yo se lo digo a él y que lo ha hecho ruinmente.

 

CEBADÓN

¡Ta, ta! Eso de ruin le había de decir yo a vuesa merced, que mi amo me dijo que se lo dijese. Téngalo por recebido.

 

SAMADEL

Bien está. Vete con Dios.

 

CEBADÓN

Vaya vuesa merced. Ofrézcole al diabro el parche que lleva, que miedo tengo que no me haya engañado.

 

 

BREZANO

¡Hola, Cebadón! ¿Traes recado?

 

CEBADÓN

Sí, señor; ya traigo todo recado y la carta de pago y todo negocio viene.

 

BREZANO

¿Mirástele bien? ¿Viste si tenía parche?

 

CEBADÓN

Sí, señor; un parchazo tenía tan grande como mi bonete.

 

BREZANO

¿Vístelo tú?     

 

CEBADÓN

No, señor, mas él dijo que lo traía.

 

BREZANO

¿Pues así habías de fiar de su palabra?

 

CEBADÓN

Sí, señor, sé que no había de infernar ell'otro su alma a truque de un parche ni de quince reales.

 

BREZANO

Ora, ¡sus!, que tú traerás algún buen recado... Y dime, ¿traía la pierna arrastrando?

 

CEBADÓN

Sí, señor; luego que le di los dineros arrastró ansina la pierna; mas luego que se fue, iba más drecho que un pino.

 

BREZANO

Baste; veamos la carta.

 

CEBADÓN

Tome, señor.

 

BREZANO

“Señor hermano...”

 

CEBADÓN

¿Dice ahí “señor hermano”?


BREZANO

Sí que dice “señor hermano”.

 

CEBADÓN

Debe ser hermano del que recibió los dineros.


BREZANO

Ansí debe de ser. “Las libras de azafrán...”                                                             

 

CEBADÓN

¿Ahí dice “libras de azafrán”?

 

BREZANO

Sí, aquí ansina dice.

 

CEBADÓN

¿”Las libras de azafrán”? Sé que yo no he traído a vuesa merced azafrán.

 

BREZANO

A mí, no.

CEBADÓN

¿Pues cómo viene el papel enzafranado?

 

BREZANO¿Tú no ves que te ha engañado, que, por darte carta de pago, te ha dado carta mensajera?

 

CEBADÓN

¿Carta o qué?

 

BREZANO

Carta mensajera.

 

CEBADÓN

Pardiez, si eso es verdad, que la ha hecho muy bellaquísimamente.

 

BREZANO

¿Qué remedio, señor?

 

CEBADÓN

Yo diré a vuesa merced qué remedio; que tomemos sendos palos y que vamos callibajo, vuesa merced primero, yo tras d'él; y si a dicha l'encontramos, cobraremos nuestros dineros; cuando no, servirme ha de criado estuences.

 

BREZANO

¿Qué's servirte de criado?

 

CEBADÓN

¿Qué, señor? Que yo's compezaré a bravear con él, cómo lo hizo de ruin hombre de llevarse los dineros sin parche, ni pierna arrastrando; y, en esto, vuesa merced descargará con la paliza.

 

BREZANO

Pues, ¡sus!, vamos.

 

CEBADÓN

Vamos.

(Vuelve el ladrón.)

 

SAMADEL

Bien dicen que lo bien ganado se pierde, y lo malo, él y su amo. Esto dígolo porque aquellos dineros que tomé al simple mozo, los medios se fueron en un resto y los otros se quedaron en un bodegón. Dícenme que van en busca mía; no tengo otro remedio sino diferenciar la lengua.

 

BREZANO

Haz que le conozcas bien.

 

CEBADÓN

Pierda cuidado vuesa merced, que yo le conosceré rebién. Véngase poco a poco tras mí.

 

BREZANO

Anda.

 

CEBADÓN

¡Señor, señor!

 

BREZANO

¿Qué?

 

CEBADÓN

Caza tenemos: el del sombrerito es.

 

BREZANO

Cata que sea él.

 

CEBADÓN

Que sí, señor: éste me tomó los dineros.

 

BREZANO

¡Sus! Háblale.

 

CEBADÓN

¡Hombre de bien!

 

SAMADEL

¡La gran bagasa qui us parí!

 

CEBADÓN

No habla cristianamente, señor.

 

BREZANO

Sepamos, pues, en qué lengua habla.

 

SAMADEL

Iuta drame a roquido dotos los durbeles.

 

BREZANO

¿Qué dijo?

 

CEBADÓN

Que se los comió de pasteles.

 

SAMADEL

¡No he fet yo tan gran llegea!


BREZANO

¿Qué's lo que dice?

 

CEBADÓN

Qu'él los pagará aunque se pea.

 

SAMADEL

¿Qué he de pagar?

 

CEBADÓN

Los dineros que me quesistes hurtar.

 

SAMADEL

Tomá una higa para vos, don villano.

 

CEBADÓN

Pero tomad vos esto, don ladrón tacaño.

 

BREZANO

¡Eso sí! ¡Dale!


CEBADÓN

¡Aguardá! ¡Aguardá!

 

 

 

FIN DEL PASO

 

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