Por Gavarre Ben
(Farsa Gótica en un Prólogo y Seis Escenas)
gavarreunam@gmail.com
PERSONAJES:
- MURIEL (DOÑA M): Joven, exuberante, de belleza
gótica. Líder de la secta.
- MARGOT: Sofisticada, atractiva, cómplice de
Muriel.
- RAMÓN: Apuesto, musculoso, con actitud de
modelo.
- MANOLO: Pareja de Ramón. Escultural, de pocas
palabras y gran presencia.
- TOCINO: El "Héroe". Disfraz de
Diablo barato con un tridente de tres metros, rojo y oro.
- EL INSPECTOR: Funcionario del Sistema de
Aguas. Rígido, con un pasado nocturno secreto.
ESCENA 0: EL RECLUTAMIENTO (Tres M y una R)
(Día. Una calle arbolada en la Condesa, Ciudad de
México. Fachadas Art Decó con balcones de hierro forjado. MURIEL está en la
acera, frente a su edificio. Viste un vestido negro impecable, collar de perlas
y una expresión de vigilancia absoluta. Sostiene una manguera negra de la que
no sale ni una gota de agua. "Riega" el aire y las jardineras vacías.
Entra RAMÓN, musculoso, playera entallada, audífonos grandes. Se apoya en un
árbol frente al edificio de enfrente.)
MURIEL: (Alzando la voz) ¡Ahí no puede estar!
(Ramón no la escucha). ¡Oiga! ¡Joven! ¡No puede hacer eso! (Agita la manguera
seca con violencia. Ramón se quita los audífonos).
RAMÓN: ¿Le ocurre algo, señora?
MURIEL: Está prohibido. No puede hacer eso en mi
calle.
RAMÓN: (Habla al aire mientras escribe en su
celular) Ya estuvo… Parece que no puedo subir, qué te parece si tú bajas y nos
tomamos un café…
MURIEL: (Camina hacia él, deja la manguera en el
suelo sin soltarla. Le quita un audífono de un tironcito) ¿No le da vergüenza?
RAMÓN: (Molesto) ¿Está loca? Voy a llamar a una
patrulla.
MURIEL: Yo sí que la voy a llamar. Está usted
ejerciendo la prostitución en un lugar familiar. Esta es una colonia de
alcurnia, no una pasarela.
RAMÓN: Cállese, ni la topo.
MURIEL: No, y esa camiseta entallada, y esos
músculos y la cara de modelo de Instagram… Cree que no me doy cuenta. Está
tratando de seducirme.
RAMÓN: Ya… No, amiga… Tengo mi ciber-cita aquí…
Mire, su vecino también está guapo y musculoso. (Le enseña la pantalla del
celular). Se llama Manolo. Vive en ese edificio.
MURIEL: Ah, y aparte maricón. Váyase, váyase de mi
calle o llamo a la policía… ¡Degenerado!
(Se escucha un motor de lujo. Baja MARGOT, vestida
con sofisticación agresiva. Cierra la puerta con fuerza).
MARGOT: Pero Muriel... qué muchacho tan agradable.
¿Por qué no lo has invitado a pasar?
MURIEL: Míralo, Margot... es fuerte. Y hay otro
como él, qué te parece.
MARGOT: (Escaneando a Ramón) ¿Hay otro?
(Se abre la puerta del edificio de enfrente. Sale MANOLO,
escultural, playera sin mangas. Ramón sonríe).
RAMÓN: ¡Manolo! Qué bueno que bajas, vámonos de
aquí, porque tus vecinas son medio… Raritas.
MANOLO: (Llegando junto a Ramón) ¿Pasa algo? Se
oían los gritos desde el tercer piso.
MURIEL: (A Margot, susurro audible) ¡No te dije!
Podríamos tener nueva clientela con estos.
MARGOT: (A Manolo, melosa) No pasa nada, mi guapo
muchacho…
MANOLO: (A Ramón) Nosotros ya nos íbamos.
MURIEL: (Interponiéndose) No tan rápido. (A Ramón)
Tenemos una oferta que no pueden rechazar.
MARGOT: Nada del otro mundo, y pueden ganar mucho
dinero… Nos faltan dos hombres con presencia, como ustedes.
MURIEL: Bien pagado. Mucho.
MARGOT: (A Ramón) Tú y tu amigo Manolo van a
estrenar un nuevo vestuario esta misma noche.
RAMÓN: (Intrigado) ¿Un vestuario? ¿De diseñador?
MURIEL: (Sonrisa siniestra) Modelos exclusivos… Y
muy ajustados… Seguro les van a gustar… Pasen a la casa, les daremos un
adelanto… en dólares... y un trago de cortesía.
(Muriel abre la puerta de su casona. Ramón y Manolo
se encogen de hombros y entran seguidos por las dos mujeres. Suena una nota de
saxofón discordante. La manguera suelta un hilo de agua oscura).
ESCENA 1: EL RITUAL DE HALLOWEEN
(Noche de Halloween. Iluminación morada y naranja.
Saxofón barítono. RAMÓN y MANOLO están en la acera, vistiéndose con trajes de
luces negros y azabache. MANOLO está sin camisa, subiéndose los pantalones de
seda).
MURIEL: (Admirando a Manolo) En la foto te veías
bien, pero así, al natural... (Le toca el hombro). Mi mejor adquisición. Me
acuerdo cuando te vi en esa aplicación... pero esto supera la imagen.
MANOLO: (Abrochándose el cinturón) El traje
aprieta, Muriel. Espero que la recompensa valga el entalle.
RAMÓN: (Ajustándose la chaqueta) Te dije que el
pase de pecho tiene que ser más lánguido, Manolo. Más estilo Coltrane.
MARGOT: (Desde el umbral con una copa) El público
está por llegar. Recuerden: si no hay resistencia por su parte, no hay
banquete.
ESCENA 2: EL ESPÉCIMEN
(Entra TOCINO. Camina con dificultad; su enorme
tridente rojo y oro choca contra los árboles. Se detiene ante los toreros).
TOCINO: ¡Oigan! Dejen pasar… Es espacio público,
tarados.
RAMÓN: Mira este espécimen, Manolo. Un diablo con
un tenedor de catedral.
MANOLO: No tienes la casta para cruzar este ruedo,
muchacho. El asfalto es para los que tienen temple, no para los que compran
disfraces en oferta.
TOCINO: (Agitando el tridente) ¡A mí no me asustan
sus trajecitos ajustados! ¡O me dejan pasar o los denuncio a la policía!
RAMÓN: Ay, sí, ay sí, ¡nos va a salir defensor de
los derechos del Toro!
MANOLO: Uy… Toros no, toros no…
ESCENA 3: LA DEFENSA DE LA DAMA
(MURIEL deja la manguera y se acerca a TOCINO. Toca
el tridente con la punta de los dedos).
MURIEL: Qué arma tan... imponente. Eres un
guerrero, ¿verdad? Un caballero de las profundidades.
TOCINO: Yo... bueno, no está bien que invadan el
espacio público, señorita.
MURIEL: Ayúdame, valiente. Estos dos salvajes me
han amenazado… Dicen que me quieren clavar una de sus espadas.
MANOLO: ¡Hasta quisieras, vieja loca, a tu manguera
no le sale ni un chorrito!
MURIEL: ¡Míralos cómo se ríen de una mujer sola!
¡Solo porque riego la jardinera con un suspirito de agua!
RAMÓN: ¿Suspirito? ¡Vieja loca! Tu manguera está
tapada. ¡Vete a ver la telenovela, Bruja!
TOCINO: (Heroico) Ya estuvo. ¡Eso sí que no! ¡A una
dama de su clase se le respeta! ¡O se mueven de aquí o les voy a meter mi
tridente por la cola!
RAMÓN: Hazte p’allá Manolo… ¡que parece que el mozo
de cuadra nos salió muy activo!
(Ramón y Manolo sueltan una carcajada y comienzan a
"torear" a Tocino usando el capote para envolver el tridente. Tocino
tira estocadas al aire mientras ellos bailan jazz).
ESCENA 4: EL ACCIDENTE DE MARGOT
(Aparece MARGOT corriendo, zapato en mano, vestido
desgarrado).
MARGOT: ¡Auxilio! ¡Me persiguen! ¡Unos zombis en
bici me vienen acosando desde el metro Juanacatlán! ¡Ayuda!
MURIEL: (Gritando) ¡Es tu oportunidad, Diablito!
¡Sálvala! ¡Métela a la casa antes de que le coman el cerebro a la Dama!
(Tocino corre hacia Margot, el tridente se le traba
y cae sobre el trasero de ella. Ambos colapsan).
MARGOT: (Entre dientes) ¡Mi vestido de diseñador,
estúpido animal! (A voz en cuello) ¡Quiero decir… Mi héroe! Tan grande, tan
grandote, como tu tridente. ¡Levántame, llévame adentro, méteme el tridente…
ayúdame con tu palo, con tu gran arma gigante… siento que me desmayo!
TOCINO: (Atolondrado) ¡Perdón! ¡Son muchas mujeres,
muchas cosas! ¡Yo se lo pongo, yo lo cargo, o mejor a usted… yo la protejo!
MURIEL: Entren, entren, chicos… allá al fondo están
las regaderas, las tinas, las macetas… Pero qué digo… ¡Los lavabos!
(Tocino levanta a Margot con dificultad,
arrastrando el tridente. Muriel los empuja hacia adentro y cierra con cerrojo).
ESCENA 5: EL ALARIDO
MANOLO: Qué manera de balconearse: “las regaderas,
las tinas, las macetas”….
RAMÓN: Las mazmorras, le faltó decir, qué estúpida,
ja, ja…
MANOLO: (Levanta la mano) Silencio, aquí viene…
¿Listo?
MANOLO Y RAMÓN: ¡Cinco, cuatro, tres... dos...
uno!...
(Se escucha un ALARIDO ensordecedor y un gorgoteo
húmedo. La puerta se abre. Salen MARGOT y MURIEL. Muriel sostiene los CUERNOS
de Tocino, que escurren un líquido oscuro).
MURIEL: Qué chico tan ruidoso.
MARGOT: Me dejó un moretón en la cadera.
MURIEL: Su enorme tridente se verá hermoso junto a
la chimenea.
MARGOT: Ya no son tiempos de comida Kosher, como
antes en los buenos tiempos de La Condesa, te fijas…
MURIEL: Sí, esos tiempos ya quedaron atrás… ahora
los muchachos se alimentan de pura torta de tamal.
MARGOT: Y esas patrullas, por qué tanto escándalo…
MURIEL: Me deslumbran sus trompetas de colores…
MARGOT: Torretas, amiga, to-rre…tas. Pues vienen
para acá.
ESCENA 6: LA INSPECCIÓN GO-GO
(Luz azul y roja de torreta iluminando la calle.
Entra el INSPECTOR con su tabla y un sello gigante).
INSPECTOR: Reporte de anomalía en la fosa séptica y
posible toma clandestina en el predio 27. Advertencia de clausura inmediata.
MURIEL: Caballero... qué horas de trabajar. Pase,
estamos en una reunión privada.
INSPECTOR: No hay reuniones que valgan. Mañana a
primera hora traemos la maquinaria.
(Ramón y Manolo se adelantan. El Inspector se
detiene al ver a Manolo sin camisa).
RAMÓN: ¡Un momento! Ese bigote... esa mirada
rígida...
MANOLO: (Al Inspector) El "Blue
Underground". Hace dos meses. En la pista central.
RAMÓN: ¡Claro! Eras el rey de la tarima, Inspector.
Bailando sin camisa, con un pantalón de cuero, dándolo todo bajo las luces. ¡No
sabía que el Sistema de Aguas tenía estrellas del go-go dancing!
INSPECTOR: (Palidece) Ustedes... estaban también,
claro.
MANOLO: (Acercándose) Te veías... muy diferente sin
el chaleco reflectante. Sería una pena que en tu oficina se supiera de tus
verdaderas "inspecciones". Si gustas podemos hacer una muy sexy
visita a tu trabajo… y hablar de ti.
RAMÓN: ¿Qué diría el sindicato de su inspector
estrella bailando sin camisa en una discoteca de puros hombres?
INSPECTOR: (Aclarándose la garganta) Bueno...
revisando mis apuntes... la fosa parece estar en condiciones... aceptables.
Quizá la excavación sea un error del satélite. No hay necesidad de clausura por
ahora.
MURIEL: (Confundida) ¿O sea que no hay sellos?
INSPECTOR: (Mirando a Manolo) Digamos que...
podemos llegar a un acuerdo de mantenimiento.
RAMÓN: Manolo tiene muy buenas técnicas, de seguro
le encantarán. También si gustas, yo podría integrarme a la sesión…
INSPECTOR: Cla, claro… Yo… Me vendría bien un poco
de relax.
(El Inspector se afloja la corbata y entra
escoltado por Ramón y Manolo. Margot y Muriel se miran).
MURIEL: Este inspector resultó ser de lo más
flexible.
MARGOT: Mucho, Muriel. Creo que nosotras nos
merecemos un buen trago de vino tinto.
MURIEL: Eso, con un poco de carne tártara que
guardé en el refri… Para chuparse los dedos.
MARGOT: Nunca mejor dicho, amiga, nunca mejor
dicho.
(Del departamento de los Toreros se escucha Jazz
festivo. Las luces de la torreta giran hasta la oscuridad total).
TELÓN.