jueves, febrero 26, 2026
BAKIS DE BEOCIA
Tragedia en cinco cuadros sobre la ceguera de quien lo ve todo.
Por Gavarre Benjamin
© INDAUTOR
Cd. De México
BENJAMÍN GAVARRE SILVA
Contact:
bengavarre@gmail.com
gavarreunam@gmail.com
SINOPSIS:
BAKIS DE BEOCIA
Bakis de Beocia es un drama psicológico
sobre la soberbia del conocimiento y la fragilidad de la verdad. Bakis, un
profesor de literatura de élite, posee un don que es, a la vez, su mayor
condena: puede escuchar los pensamientos de todos los que le rodean. En su aula
no existen los secretos; en su edificio no existe la privacidad.
Mientras
se divierte manipulando las vidas de sus alumnos y desentraña un escándalo de
corrupción que involucra a la directora de la universidad, Bakis se obsesiona
con la única persona cuya mente no puede penetrar: su vecino, Jonathan.
Lo que
Bakis percibe como un "lago de paz y silencio" es, en realidad, una
trampa. En esta tragedia moderna, Bakis descubrirá que ser un narrador
omnisciente en un mundo de mortales no te protege de la traición; solo hace que
el silencio de la verdad sea mucho más ensordecedor.
PERSONAJES
BAKIS DE BEOCIA (48): Profesor de Literatura. Elegancia antigua, voz modulada. Posee una "arrogancia tranquila"
JONATHAN (32): El vecino. Atractivo, sereno. Su presencia es un muro para el don que Bakis posee.
ÓSCAR (46): Profesor adjunto. Nervioso, siempre al borde de la ruptura emocional.
DIRECTORA MARGARET (55): Impecable, gélida. Su éxito es una máscara para su envidia a los alumnos.
MANOLO (26): Aspirante a músico de concierto oculto bajo un traje mecánico.
SOFÍA (21) y JERÓNIMO (21): Estudiantes de universidad de élite.
CUADRO 1: LAS VOCES DE LOS VECINOS
Lugar: Pasillo de un edificio de departamentos. Estética
de cuadro de Edward Hopper: sombras largas, silencio denso.
Sonido: El zumbido lejano del ascensor.
(Bakis busca sus llaves con parsimonia. Manolo sale
de su departamento con un uniforme blanco de taller mecánico manchado de grasa.
Sus ojos están hinchados).
MANOLO: (Ronco) Vecino... perdone. ¿Tiene un minuto?
BAKIS: (Sin mirarlo, sonríe) Lo que suena en tu cabeza es
el tercer movimiento de la Tercera de Brahms. Un poco fúnebre para alguien tan
joven como tú, ¿no?
MANOLO: Yo... quería pedirle dinero prestado.
BAKIS: (Saca unos billetes sin que Manolo termine) Ten.
Para pagar la tintorería. Arruinaste el blanquísimo uniforme del taller de tu
padre y tuviste que quitarle las manchas. Él debería comprender que no puedes
tener cuidado con el uniforme… En un taller mecánico siempre hay grasas,
aceites, solventes…
MANOLO: (Inmóvil) Ya, ya… ¿Cómo sabe todo eso? ¿Nos
escucha tras las paredes?
BAKIS: (Se gira lentamente, apoyado en la puerta) Sé
cuánto odias ser mecánico. Odias tener que seguir los pasos de tu padre. No
puedes mantener impoluto un uniforme que no es el tuyo. Eres víctima de un
tirano sádico y lo sabes. Sé que ese traje te quema las manos y que debajo del
colchón tienes partituras de Brahms en lugar de manuales sobre carburadores. Yo
prefiero a Vivaldi, es menos... culposo. Y sobre todo lo prefiero a los
cigüeñales…
MANOLO: (Avergonzado) Mi padre dice que nuestro trabajo
está en la sangre. La tradición.
BAKIS: Un hombre debe ser lo que se dice a sí mismo a
solas, no lo que quiere un padre castrante que te tiene sujeto como un
tornillo. El aceite de los coches no es lo tuyo, quizá el aceite para tu flauta
de madera. La música es vida.
MANOLO: ¡¿Me ha escuchado tocar?! Pero cómo, si yo lo hago
en… privado.
BAKIS: Me gustan mucho esas improvisaciones a la Mozart…
(Baja el tono). Oye, y deja de castigarte por lo que sientes al pasar frente a
la mercería. Esa muchacha no te juzga; te espera. No pagues la tintorería, deja
tu traje con manchas y usa ese dinero para invitarla a salir…
MANOLO: ¿Yo?... ¿Y si me batea?
BAKIS: No lo va a hacer, ella está más enamorada de ti de
lo que piensas. Ah… también, no menos importante: inscríbete en el
Conservatorio. La música necesita gente que no pueda vivir sin ella.
MANOLO: (Retrocediendo) Es usted un hombre raro y
peligroso, profesor. Pero gracias, también es generoso.
BAKIS: (Entrando) Sé que lo piensas. Solo soy un hombre
que no puede cerrar los oídos. Disfruta el helado de pistache…
CUADRO 2: LAS VOCES EN EL SALÓN DE CLASES
Lugar: Pequeña aula universitaria, tipo seminario.
Íntima, lujosa, con pizarrón electrónico.
BAKIS: (Camina alrededor de la mesa) El Narrador
Omnisciente es la depravación más grande de la literatura. Es un dios que no
concede libre albedrío. Sabe qué desayunó la adúltera y qué desea el asesino
antes de que tome el cuchillo. (Se detiene tras Jerónimo). ¿No es así,
Jerónimo?
JERÓNIMO: (Saltando) ¡Ah! Sí... supongo, profesor.
BAKIS: No supongas. Lo sabes. Has repasado la respuesta
tres… siete veces porque te aterra que Sofía sea más brillante que tú. Deja de
morderte las uñas; la falta de esmalte no te dará más puntos. Es obsceno que
seas tan ambicioso.
SOFÍA: Profesor, no debería meterse en asuntos
personales.
BAKIS: (Hacia ella) Oh, Sofía. Siempre la mediadora.
Manteniendo esa fachada de desinterés mientras en tu cabeza solo suena el
nombre de Jerónimo. ¿Me amará Jerónimo, o solo me ve como su eterna
competencia?
SOFÍA: (Cierra su laptop) ¡Cállese! ¡Jerónimo no me
gusta! Y si me gustara es un asunto que solo nos concierne a nosotros dos.
BAKIS: Ah, ya oíste alumno… dijo un "Nos" que
te incluye.
JERÓNIMO: ¿Sofía… dijiste "nos" porque quieres que
estemos juntos?
SOFÍA: Lamento que te enteres de este modo…
JERÓNIMO: (Se levanta y abraza a Sofía, ignorando al
profesor) Sofía, voy eternamente hacia tus brazos.
BAKIS: Bravo. En esta aula nada es privado. (Mira la
puerta antes de que toquen. La abre). Adelante, Óscar. Pasa. Te presento a mis
únicos dos alumnos: millonarios, se aman y por el momento son felices.
ÓSCAR: Sí, sí, qué bien, pero yo venía a…
BAKIS: Ya lo sé, Margaret nos espera en su despacho.
ÓSCAR: (Entra sudando) Sí, Bakis. ¿Cómo sabías...? La
Directora dice que es urgente. Los autos de lujo...
BAKIS: (Calmado) Se robaron otro. Un BMW. Siempre se
roban los de los muchachos. Margaret está furiosa o tiene miedo de que la hagan
responsable. Ve delante, Óscar. Suenas como si tuvieras una interferencia
radiofónica. Me está dando una migraña espantosa.
CUADRO 3: LA SOBERBIA DEL QUE LO SABE TODO
Lugar: Oficina de Margaret. Luz intensa, muebles de
diseño.
MARGARET: Tres autos de hijos de padres influyentes.
Salieron por la puerta principal. ¡El ladrón o los ladrones usaron disfraces!
ÓSCAR: ¿Máscaras de presidentes?
MARGARET: De Halloween. Burlaron al servicio secreto… Se
esfumaron.
BAKIS: No se esfumaron. El servicio secreto se ausentó
porque “alguien” los llamó. Y el ladrón se fue por la puerta principal con los
duplicados.
MARGARET: ¿Duplicados? Las llaves estaban codificadas.
BAKIS: Y se hicieron. Las llaves se sustraían, se
copiaban y regresaban a su lugar. Alguien con la llave maestra abría los
lockers. Una alta figura de poder algo perversa. (Se levanta e invade su
espacio). Es fascinante, Margaret. Una mujer con su éxito, envidiando a chicos
de veinte años. ¿Es porque los autos valen más que sus treinta años de ahorros?
MARGARET: (Gélida) No sé de qué habla, señor.
BAKIS: Maestro, para usted… Y no quisiera mencionar el
olor a cuero nuevo que invade sus sueños. Hablo de la pensión en la calle
Napoleón donde los autos acumulan polvo y envidia. Y hablo de su marido, ese
hombre guapo que planea dejarla por una mujer de treinta y cinco usando el
dinero que usted saca de las autopartes. ¿Cuánto por la computadora del BMW?
MARGARET: (Tiembla) Usted... delira.
BAKIS: 65,000… vaya, eso es mucho dinero. Soy el hombre
que escucha sus planes retorcidos, directora. La policía encontrará las llaves
en el doble fondo de su maletín de diseñador.
CUADRO 4: EL MAESTRO Y SU ADJUNTO
Lugar: Pasillo de la universidad. Tarde.
ÓSCAR: Margaret arrestada... Bakis, eres un genio. El
correo anónimo a la policía fue el remate.
BAKIS: (Con desdén) Ordené el caos. Pero hablando de
ruido... apaga el tuyo, Óscar.
ÓSCAR: ¿A qué te refieres?
BAKIS: Ese chico. El que te mensajea. Deja de torturarte.
Él no te quiere; está fascinado con el poder que proyectas. En su cabeza él
solo piensa en Marko. Marko en Sofía. Sofía en Jerónimo. Es un laberinto de
espejos. Ya estoy harto de lavar ajeno. No tengo a nadie.
ÓSCAR: (Sincero) Sí, es el colmo. Vives la vida de los
demás porque estás solo como una rata.
BAKIS: (Leve mueca) Me duele que lo digas en voz alta.
Pero mira: tengo un vecino que me intriga. Su mente es un lago en calma. Solo
paz.
ÓSCAR: (Sonrisa enigmática) ¿Jonathan? Sí... debe ser
alguien muy especial. Buenas noches, Bakis. Ojalá encuentres tu paz.
BAKIS: ¿Cómo sabes...? Ah, lo mencioné sin querer…
Necesito descansar.
CUADRO 5: UNA MIRADA AL INEVITABLE FUTURO
Lugar: Pasillo del edificio. Luz tenue. Bakis llega a su
puerta. Jonathan observa el hueco de la escalera.
BAKIS: Buenas noches, vecino. Largo día para mí. ¿Tú qué
tal?
JONATHAN: (Sin girarse) En lo de uno, vecino.
BAKIS: ¿Te apetece una copa? Vino tinto, espumoso.
JONATHAN: Prefiero el trato distante de los vecinos.
BAKIS: (Se acerca) Solo nos decimos "buenos
días", pero sé que me miras fijo cuando nos cruzamos. Me gustaría saber
qué piensas.
JONATHAN: (Lo mira a los ojos). ¿Te molesta mi mirada? ¿O te
aterra no poder escuchar mis pensamientos?
BAKIS: (La sonrisa desaparece) No entiendo.
JONATHAN: Sí que entiendes. Quieres entrar en mi cabeza para
ver por qué no puedo ser leído.
BAKIS: (Intenso) ¡Es que no hay nada! Eres un espacio en
blanco. Me das paz.
JONATHAN: (Risa triste) No te doy paz. Soy tu peor tortura.
Yo no leo mentes, Bakis. Yo veo lo que va a pasar. Y lo que te pasará hoy es
inevitable. Casi una tragedia, pero nadie muere.
BAKIS: ¡Pero qué dices!
JONATHAN: Óscar. Tu amigo. ¿De verdad crees que el
"estudiante" existe? Óscar venía aquí, a mi casa, mientras tú
resolvías el robo de unos autos. Él se refugiaba en mi silencio. Vino a
buscarte a ti y se encontró con su destino.
BAKIS: (Siente que el suelo desaparece) ¿Tú... y Óscar?
No... Yo sé qué piensa... sé todo de él...
JONATHAN: (Implacable) No sabes nada que yo no haya hecho
que supieras. Te ciega tu soberbia.
BAKIS: (Lo toma de los hombros) ¡Imposible! Conozco cada
uno de sus pasos...
JONATHAN: No. Todo lo que oíste fue dicho por mí. Yo
provoqué la interferencia. Tú escuchas los pensamientos, yo puedo modificarlos.
Te di lo que querías oír para que nos dejaras en paz.
BAKIS: (Voz quebrada) Yo me hago a un lado... pero no me
ignores… ayúdame. Ayúdame a silenciar tantas voces.
JONATHAN: (Con compasión letal) Lo haré, pero no será tan
bueno como piensas. Tu destino es el silencio absoluto y la absoluta soledad.
Desde ahora, ya no escucharás voces ajenas. Solo la tuya. Una y otra vez. Te
dejo en tu vieja casa... tengo que irme, y ya sabes con quién. Que estés en
paz.
(Jonathan sale del edificio y cierra la puerta. El
cerrojo suena como un disparo).
ACOTACIÓN FÍSICA FINAL: Bakis
se queda solo. Su cuerpo colapsa contra la pared fría. Intenta concentrarse,
buscar un susurro de algún vecino... nada. Sus llaves caen con un tintineo
metálico. Se desliza por la pared hasta quedar sentado en el suelo, pequeño,
vacío.
BAKIS: Esto que escucho... es el silencio. ¿Por qué no
estoy en paz? ¿Por qué necesito el ruido para seguir? ¿Por qué?
APAGÓN RÁPIDO.