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TIEMPO
DESDOBLADO
por Gavarre Benjamin
© BENJAMÍN GAVARRE SILVA
contacte a esta dirección si la ha producido o desea hacerlo: gavarreunam@gmail.com
TIEMPO DESDOBLADO
PERSONAJES:
JUNIOR
(20 años): Sonámbulo, frágil. Es pintor, pero quiere ser
filósofo. Representa la potencia del deseo y el terror al vacío.
SINCLAIR
(35 años): Elegante, cínico, esteta del placer. Representa el
desencanto y la realización carnal como escape.
ARTHUR
(59 años): Irónico, sereno y "afortunado". Representa
la síntesis, el perdón y la libertad creativa absoluta.
ESPACIO
ESCÉNICO Y ATREZZO:
El
escenario representa el interior del vientre de una ballena, un taller de
pintura onírico, metáfora escénica del mundo real.
- Las Paredes:
Curvas, de textura orgánica que sugiere tejido vivo y húmedo. Las
costillas del animal deben verse como vigas de una catedral orgánica.
- La Tina:
Una enorme bañera antigua de patas de garra, desplazada hacia un lateral,
que desprende un vaho constante.
- Lienzos:
Tres caballetes. El de la izquierda (Sinclair), el central (Junior)
y el de la derecha (Arthur).
- Atrezzo:
Botes de pintura, pinceles tirados, copas de cristal, un cesto de ropa
sucia de mimbre y un sillón de cuero desgastado.
ESCENA
0: PRÓLOGO
(La
luz se abre lentamente sobre JUNIOR. Está sentado en el suelo, abrazando
sus rodillas, balanceándose. El sonido del corazón de la ballena es un pulso
bajo que hace vibrar el mobiliario).
JUNIOR:
Esta casa no me quiere… Lo sé. (Se levanta y acaricia la pared curva, su
mano deja un rastro en la humedad). Maldita… no me deja salir, no puedo
salir. Estoy en su vientre como Jonás dentro de la ballena.
(SINCLAIR
aparece de la penumbra, moviéndose con una parsimonia irritante. Sostiene una
copa de vino tinto que parece contener sangre bajo la luz roja de las paredes).
SINCLAIR:
(Riendo con una sequedad elegante) A la casa no le importas, Junior.
Eres un parásito insignificante en su sistema digestivo. Y no estás dentro de
ella, como si la casa fuera una ballena física… Estás dentro de una idea. O
eres el protagonista de un sueño, de tu sueño. Tal vez estés sonámbulo.
JUNIOR:
(Se gira bruscamente) ¿Quién te dejó entrar? ¿A ti también te tragó la
ballena? Tienes cuántos, treinta y cinco, cuarenta… Eres tan viejo.
SINCLAIR:
Treinta y cinco. Y vine a recordar lo estúpido que era. Ayer estuve en la
bañera... (Señala la tina con la copa). Sigue siendo el mueble más
habitable de esta casa. El agua estaba tan caliente que pensé que el alma se me
iba a salir por los poros.
JUNIOR:
(Parpadea rápido, con una mezcla de asco y fascinación) ¡Es cierto! ¡Yo
te vi! … Te estuve viendo. Estaba escondido en la penumbra.
SINCLAIR:
(Arquea una ceja) ¿Tú me estabas espiando?
JUNIOR:
Era inevitable que permaneciera atento. No estabas solo. Esa mujer… tenía una
mirada que me dio hambre, un tipo de hambre que no se quita con pan. ¿Por qué
haces eso? ¿Por qué profanas el silencio de esta ballena con tus ruidos de
animal?
SINCLAIR:
Porque yo llevo a cabo tus fantasías, niñito. Tú sueñas con estar en la bañera,
acompañado, sintiendo el peso de otra piel sobre la tuya; yo simplemente abro
el grifo y dejo que suceda. Recuerdo todo de ti, hasta el modo en que te
tiemblan las manos cuando intentas explicar el infinito y terminas llorando
porque no tiene bordes.
(El
corazón de la ballena se acelera ligeramente. Un leve sismo hace que el vino de
la copa de SINCLAIR se derrame. La luz se torna verde esmeralda y el
ronroneo se convierte en un chirrido de metal. JUNIOR y SINCLAIR
se marean mientras las sombras se alargan. OSCURO TOTAL).
ESCENA
1: EL DESPERTAR DEL DESEO
(Al
volver la luz, el ambiente ha cambiado. Las paredes parecen más brillantes. En
el lienzo central está plasmada una versión realista de la "Mona
Lisa", pero la figura del cuadro es una mujer española, morena, de ojos
verdes. JUNIOR entra caminando con la rigidez de un sonámbulo. Se dirige
al cesto de ropa sucia y orina de espaldas al público con un suspiro de
alivio).
SINCLAIR:
(Sentado en el sillón, observándolo con una mezcla de hartazgo y piedad)
Te orinaste en mis pantalones sucios, Junior. Mira nada más… mis jeans
preferidos, mis camisetas blancas de seda. Todo empapado de tu inconsciencia y
de tu miedo.
JUNIOR:
(Despertando con un espasmo, se sacude la ropa, desorientado) El tiempo
es un tejido mal cosido, Sinclair. Si tiras del hilo adecuado la trama se
aprieta o se deshace. Soñé que el hilo estaba en mi mano y que si tiraba con
fuerza, tú desaparecías.
SINCLAIR:
Esto ya lo había vivido. Es una maldición circular. Tendré que tirar toda mi
ropa a la basura por culpa de tu vejiga filosófica.
JUNIOR:
(Señala el cuadro de la mujer de ojos verdes con una confianza agresiva)
¡Mírala! Ella te observa, ella sabe… Yo la pinté mientras mi cuerpo dormía, o
fue el Otro… Y “cuando desperté, la pintura estaba ahí”, mirándome con esa
ironía de los que saben que van a permanecer en el mundo después de nuestra
muerte. ¿No te parece extraño que existamos, Sinclair? Existir es absurdo, ya
lo dijo…
SINCLAIR:
(Bebiendo vino, mirando el cuadro de reojo) El Universo nació de la
nada. Pero si la "Nada" es un concepto del que podemos hablar,
entonces ya no es nada; es una presencia que nos asfixia. Tal vez Dios es un
sonámbulo como tú, que creó el mundo en una de sus crisis nocturnas y ahora no sabe
cómo despertarnos.
JUNIOR:
(Se acerca a Sinclair, desafiante) Te vi en la tina, Sinclair. Esa
mujer… era una diosa llena de carne. Y tenía demasiada iniciativa, si se me
permite decirlo.
SINCLAIR:
(Sonríe con satisfacción lúbrica) Tenía la iniciativa de los que saben
que el tiempo se acaba. El agua hervía porque ella estaba viva y yo estaba
dispuesto a dejar de ser un filósofo para ser un hombre de carne y sudor. A ti
te asusta el cuerpo porque el cuerpo no se puede explicar con notas al pie de
página. Se muerde, Junior. Se derrocha, duele, grita.
(El
corazón de la ballena palpita de nuevo. Los personajes están atentos como si
estuvieran esperando una catástrofe. La luz se torna cálida y de colores
suaves. JUNIOR lleva su pintura a la izquierda y SINCLAIR lleva
su lienzo de la izquierda al centro. OSCURO).
ESCENA
2: LA FRAGMENTACIÓN
(Cuando
la luz regresa, el taller ha mutado. A la izquierda está el cuadro terminado de
SINCLAIR, una versión de la Mona Lisa española que ahora es de estilo
cubista: una composición de planos cortantes y ángulos agresivos, pero
conservando esos ojos verdes que parecen seguir a los personajes. SINCLAIR
está frente a su lienzo, retocando una arista con una frialdad casi quirúrgica.
JUNIOR voltea al techo con una expresión paranoica, está frente a su
propio cuadro, que sigue en el centro, pero con la luz tenue).
SINCLAIR:
(Sin dejar de pintar) ¿Ves este lienzo, Junior? Tú crees que la realidad
es lo que se toca, pero la realidad es lo que se piensa. Yo he decidido romper
su mirada para entender su estructura. Fragmentar es la única forma de no ser
devorado por la belleza. Si la mantienes entera, te destruye.
JUNIOR:
(Gélido) Hablas de arte, Sinclair, pero te escondes en los ángulos para
no admitir que ya no eres tan joven.
SINCLAIR:
(Se detiene, observa el color del vino de su copa a contraluz con una calma
irritante) La juventud es un boceto sobrevalorado, Junior. Un dibujo que se
desintegra en el momento en que le pones atención. Yo soy el pigmento que ya
sabe dónde quedarse. (Bebe un sorbo corto). ¿Crees que la vejez es una
piel ya no tan fresca? No. La vejez es la inevitable resaca que viene después
del gozo. Yo he simplificado mi vida hasta que solo quedó el placer, la recuperación
necesaria y el orden que se debe conseguir antes de entregarse de nuevo al
placer.
(SINCLAIR
camina hacia el lienzo central —su obra cubista—. Con un paño de seda, limpia
una mancha invisible en el marco. Se mueve como un dueño de galería en su
propia inauguración).
SINCLAIR:
Mira esta mujer. Tú la pintaste como una virgen que pide permiso para existir.
Yo la rompí en pedazos para que no pudiera escaparse. La fragmentación es el
único modo de poseer la belleza sin que te destruya. (Se gira hacia Junior,
desafiante). Tú todavía sufres por ella; yo la disfruto como una
estructura.
JUNIOR:
(Se pone de pie, alterado) ¡Mientes! La fragmentas porque te aterra que
sea real. Te aterra que el tiempo se mueva fuera de tus malditos cuadros. (Señala
la tina). El vaho de esa bañera... huele a esa voluptuosa mujer, pero tú
solo hablas de "composición". ¡Este lugar se está cerrando, Sinclair!
Siento las costillas de la ballena apretándome los pulmones.
SINCLAIR:
(Caminando hacia la tina con una elegancia depredadora) Se llama
"intensidad", niño. Lo que sientes es que el mundo se vuelve
realidad, y tu mente… conciencia; tú también has envejecido un poco. (Toma
un frasco de sales de la repisa y lo deja caer en el agua con un tintineo
metálico). He limpiado tus pinceles sucios, he ordenado tus botes de
pintura. He hecho de este vientre un templo de la forma. No permitas que tu
pánico de adolescente ensucie mi tarde.
JUNIOR:
(Fijando la vista en el tercer lienzo, el que está en blanco) Ese
lienzo... Me perturba… está demasiado limpio. Es una provocación. Es como un
ojo vacío que nos mira desde lo que todavía no pasa.
SINCLAIR:
(Con desdén) Es solo espacio, Junior. Y el espacio vacío se conquista
con la voluntad.
(Desde
arriba llega un SILBIDO melodioso —Mozart— y una tos seca, de alguien que
aclara su garganta con autoridad).
JUNIOR:
(Perdiendo la compostura) ¿Y ahora qué? ¿Tenemos visitas? Es él... el
intruso de arriba. La Muerte viene a reclamar mi cama y mis pinceles.
SINCLAIR:
(Inquieto) Y mi tina. Es nuestra copia vieja, Junior. Es nosotros… de
viejo. Viene a reclamar el espacio que le corresponde. Tiene derecho a realizar
su obra.
JUNIOR:
No. Todavía se lo podemos impedir. Hay que destruir su lienzo. No puede entrar
aquí, debe quedarse suspendido en el vacío para siempre.
(JUNIOR
se lanza hacia el tercer lienzo con un cuchillo. SINCLAIR, con una
agilidad inesperada, lo intercepta, lo toma por las muñecas y lo derriba contra
el suelo. El cuchillo cae y SINCLAIR lo patea lejos del lienzo).
SINCLAIR:
(Gritando, sobre el latido que sube de intensidad) ¡Estúpido! Si
destruyes su lienzo, me borras a mí también, nos borras a nosotros. Él ya está
existiendo.
JUNIOR:
(Luchando en el suelo) ¡Es un intruso! ¡Es la Muerte y la decrepitud!
(El
latido de la ballena llega a un clímax ensordecedor. Las paredes comienzan a
vibrar y a dilatarse. La luz se intensifica hasta volverse un blanco cegador,
como un parto cósmico. Hay un renacer, un nuevo "Big Bang" de luz
saturada).
ESCENA
3: LA SÍNTESIS DE ARTHUR
(La
luz regresa: clara, dorada, casi mediterránea. El tercer lienzo, a la derecha, es
una explosión de abstracción estilo Jackson Pollock, llena de luz, chorreos y
movimiento. ARTHUR (59 años) está de pie frente a él, limpiando un
pincel con un trapo de seda y silbando suavemente a Mozart. Se mueve con una
gracia y una calma que sus versiones jóvenes no poseen. JUNIOR y SINCLAIR
están en el suelo, como náufragos que acaban de ser arrojados a la playa).
ARTHUR:
(Sin girarse, con voz cálida e irónica) Saben... las armas y los
cuchillos no deberían existir, porque siempre hay alguien que piensa que puede
utilizarlos.
JUNIOR:
(Asombrado, incorporándose) Lograste entrar... A pesar de que intenté
borrarte.
ARTHUR:
(Se gira, sonriendo con una simpatía radiante) No entré, Junior. El
Universo simplemente se dobló sobre sí mismo. (A Junior). Tú todavía
buscas el origen de la conciencia en el techo de esta ballena. Yo ya lo
encontré: es el momento en que dejas de intentar escapar para empezar a
disfrutar del color de las paredes. La libertad no es una puerta, es un pincel.
JUNIOR:
Un viejo que disfruta de su encierro, en esto me convertí. (Indignado, a
Sinclair). Y tú, pedazo de animal, no hiciste nada aparte de tener excesos:
excesos de carne, excesos de vino.
SINCLAIR:
(Tratando de recuperar su pose cínica) Yo no soy el culpable de este
horrible cuadro, te juro que el cubismo todavía se entiende… Estas manchas de
pintura son una grosera idea del arte. ¿Ese caos de manchas es tu gran obra? No
tiene estructura. Es un insulto a la lógica cubista que tanto me costó
construir.
ARTHUR:
(Ríe con calidez) Es el perdón de la lógica, Sinclair. Junior es nuestro
inocente Leonardo a la española. Tú, Sinclair, rompiste el mundo para poder
controlar su forma; yo tiré la geometría por la ventana y me quedé con la
vibración. (Se acerca a la tina y la toca con nostalgia). Y gracias por
lo de la tina, de verdad. Cierro los ojos y todavía siento el peso de esa mujer
sobre mis piernas. Tenía una risa que sonaba a carne brutal, a fuego, a deseo
que dolía.
SINCLAIR:
(Sorprendido, bajando la guardia) Pensé que habías olvidado los
detalles... entre tanta "abstracción".
ARTHUR:
El cuerpo tiene una memoria terca, Sinclair. Junior la soñaba como una virgen
morena; tú la fragmentaste para que no te doliera su partida; pero yo... yo
todavía guardo la humedad de su piel en mis manos viejas.
JUNIOR:
Decir que eres viejo es un pleonasmo, eres tan viejo que cuando respiras sale
polvo blanco y amargura.
ARTHUR:
Tienes que superar la idea errónea que tienes de mí… Yo logré trascenderte, y
también al otro. Y también disfruté de mi cuerpo, aunque no parezca. Junior, no
pongas esa cara. El sexo es la única filosofía que debiste practicar. Es lo
único que nos hizo sentir reales dentro de esta colosal ballena. Ahora mi tina
es para las sales de magnesio y la ciática, pero le doy las gracias a Sinclair
por haber tenido el valor de llevar su cuerpo a los más inesperados registros
del placer, sobre todo en el caso de un pintor… cubista, extraña paradoja.
JUNIOR:
(Susurrando) ¿La ballena se detiene? ¿Estamos muriendo? Tú eres el
culpable.
ARTHUR:
(Con una sombra de melancolía pero sin miedo) La ballena se está
sumergiendo a mucha profundidad, Junior. Pero no es el final. Es el momento en
que debes renunciar a tanta rabia. Es el momento en que el silencio es tan puro
que por fin podemos oír lo que estamos pintando. (Señala su cuadro).
Miren bien... aquí están los ojos verdes de tu española, Junior. Y aquí está el
rojo de tu vino, Sinclair. No estoy solo si puedo verlos a ustedes en cada
mancha de color. Me perdono tu miedo y tu ira, Junior, y me perdono tu
arrogancia, Sinclair. Al final del día, todos somos el mismo pincelazo en la
oscuridad. (Arthur les extiende dos pinceles limpios). Pinten conmigo.
Ya no hay que huir de nada. Seremos parte de la gran ballena.
(JUNIOR
y SINCLAIR se levantan lentamente, dispuestos a reconciliarse, tratando
de superar sus resistencias. Se acercan al gran cuadro abstracto que se ilumina
intensamente. ARTHUR vuelve a silbar a Mozart. Le da el pincel a JUNIOR,
que lo toma con nobleza y humildad. SINCLAIR toma su propio pincel. Los
tres, en una coreografía perfecta de edades distintas, comienzan a añadir
colores al lienzo. El ronroneo de la ballena se convierte en un latido suave y
rítmico. La música de Mozart se escucha irónicamente elemental y dulce. La luz
se funde lentamente a blanco hasta que solo quedan sus siluetas trabajando
juntas en un solo pulso).
TELÓN