lunes, febrero 16, 2026

LOPE DE RUEDA. LA CARÁTULA DE DIEGO SÁNCHEZ

 




LA CARÁTULA
Paso  muy gracioso, en el cual se introducen tres personas, compuesto por Lope de
Rueda
ALAMEDA, simple.
SALCEDO, su amo.
ALAMEDA
¿Acá está vuesa merced, señor mosamo?
SALCEDO
Aquí estoy, ¿tú no lo ves?
ALAMEDA
Pardiez, señor, a no toparos, que no le pudiera encontrar, aunque echara más vueltas que un
podenco cuando se viene a acostar.
SALCEDO
Por cierto, Alameda, qu'es negocio ése que se te puede creer fácilmente.ALAMEDA
A no creerme, dijera que no estábades en vuestro juicio, pues a fe que vengo a tratar con vuesa
merced un negocio que me va mucho en mi conscencia, si acaso me tiene cilicio.
SALCEDO
Silencio querrás decir.
ALAMEDA
Sí, silencio será; pienso que...
SALCEDO
Pues di lo que quieres, qu'el lugar harto apartado es, si ha de haber silencio o cosa de secreto.
ALAMEDA
¿Hay quien nos pueda oír por aquí? Mírelo bien, porqu'es cosa de grande secreuto. Y en
topetando que le topeté, luego le conoscí qu'era vuesa merced como si me lo dijeran al oído.
SALCEDO.
Que te creo sin falta.
ALAMEDA
¿Pues no m'había de creer, siendo nieto de pastelero?
SALCEDO
¿Qué hay? Acabemos.
ALAMEDA
Hable quedo.
SALCEDO
¿Qué aguardas?
ALAMEDA
Más quedo.
SALCEDO
Di lo que has de decir.
ALAMEDA
¿Hay quien nos escuche?
SALCEDO
¿No te habemos dicho que no?
ALAMEDASabed que me he hallado una cosa con que podré ser hombre, de Dios en ayuso.
SALCEDO
¿Cosa de hallar, Alameda? Tu compañero quiero ser.
ALAMEDA
No, no; solo me lo hallé, solo me lo quiero gozar, si la fortuna no m'es adversa.
SALCEDO
Amuesa qué te has hallado; enséñanoslo.
ALAMEDA
¿Ha visto vuesa merced un cernícalo?
SALCEDO
Sí, muy bien.
ALAMEDA
Pues mayor es mi hallazgo, con más de veinte y cinco maravedís.
SALCEDO
¿Es posible? Amuestra a ver.
ALAMEDA
Ni sé si la venda, ni sé si la'mpeñe.
SALCEDO
Amuesa.
ALAMEDA
A paso, a paso; mírela tantico.
SALCEDO
¡Oh, desventurado de mí! ¿Qué, todo eso era tu hallazgo?
ALAMEDA
¡Cómo! ¿No's bueno? Pues sepa vuesa merced que viniendo del monte por leña, me la'ncontré
junto al vallado del corralejo, este diabro de hilosomía. ¿Y adónde nascen éstas, si sabe vuesa
mercé?
SALCEDO
Hermano Alameda, no sé qué te diga, sino que fuera mejor que se te cayeran las pestañas de los
ojos antes que te acontesciera una desdicha tan grande.
ALAMEDA
¿Desdicha es hallarse el hombre una pieza como ésta?SALCEDO
¡Y cómo si es desdicha! No quisiera estar en tu piel por todo el tesoro de Venecia. ¿Tú conosces
este pecador?
ALAMEDA
¿Pecador es éste?
SALCEDO
Parésceme a mí que lo quiero conoscer.
ALAMEDA
Yo también.
SALCEDO
Dime, Alameda, ¿no tienes noticia del santero que desollaron los ladrones la cara por roballo,
ALAMEDA
¿Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, Diego Sánchez; no me puedes negar que no sea éste.
ALAMEDA
¿Qu'ést'es Diego Sánchez? ¡Oh, desdichada de la madre que me parió! ¿Pues cómo no
m'encontró Dios con unas árguenas de pan, y no con una cara de un desollado? ¡Ce, Diego
Sánchez, Diego Sánchez! No, no pienso que responderá por más voces que le den. Y diga, señor,
¿qué se hicieron de los ladrones? ¿Halláronlos?
SALCEDO
No los han hallado. Pero sábete, hermano Alameda, que anda la Justicia muerta por saber quién
son los delincuentes.
ALAMEDA
¿Y por dicha, señor, soy yo agora el delincuente?
SALCEDO
Sí, hermano.
ALAMEDA
¿Pues qué me harán si me cogen?
SALCEDO
El menor mal que te harán, cuando muy misericordiosamente se hayan contigo, será ahorcarte.ALAMEDA
¿Ahorcarme? Y después echarme han a galeras..., y más yo que soy algo ahogadizo de la
garganta...; y an por averiguado tengo, señor, que si me ahorcasen, se me quitaría la gana del
comer...
SALCEDO
Lo que yo te doy por consejo, hermano Alameda, es que luego te vayas a la ermita de Sant Antón
y te hagas santero, así como lo era el otro cuitado. Y d'este arte, la Justicia no te hará mal
ninguno.
ALAMEDA
Y dígame, señor, ¿cuánto me costará una tablilla y campanilla como aquélla de aquel
desdichado?
SALCEDO
No es menester hacella de nuevo, que la del pasado santero anda vendiendo el pregonero de la
villa y se la podrás comprar. Mas de una cosa tengo miedo...
ALAMEDA
Yo, de más de docientas... ¿Y es la suya de qué?
SALCEDO
Que estando solo en la ermita te podría asombrar alguna noche el espíritu de aquel cuitadillo;
pero más vale que te asombre a ti que no que asombres tú a otros colgado del pescuezo, como
podenco en barbacana.
ALAMEDA
Y más yo, qu'en apretándome la nuez un poco, no puedo resollar.
SALCEDO
Pues, hermano, anda presto, porque, si te tardas, podría ser que topases la Justicia.
ALAMEDA
¿Y qué se ha de hacer de aquesta filomancía o qué es?
SALCEDOÉsta déjala estar, no te topen con ella.
ALAMEDA
Pues yo me voy. Ruegue a Dios que me haga buen santero. Ora, ¡sus!, quedad norabuena, señor
Diego Sánchez.
SALCEDO
Agora menester será, pues le he hecho encreyente a este animalazo qu'esta carátula es el rostro
de Diego Sánchez, de hacelle una burla sobr'ella. Y es que yo me quiero ir a apañar con una
sábana lo mejor y más artificiosamente que pueda y le saldré al encuentro, fingiendo que soy elespíritu de Diego Sánchez. Y veréis qué burla tan concertada será ésta. ¡Sus! Voylo a poner por
obra.
(Éntrase SALCEDO y sale ALAMEDA, simple, vestido como santero, con una lumbre en la
mano y una campanilla.)
ALAMEDA
¡Para la lámpara del aceite, señores! Trabajosísima cosa es el hombre santero, que nunca se
mantiene sino de mendrugos de pan, que no parezco sino gozque de conejero, que lo matan de
hambre porque cace mejor a sabor. Y más, que los gozques que solía tener por amigos, como me
ven con este traje, me han desconoscido, y como ven que de puerta en puerta ando pidiendo y les
recoxgo los mendrugos de pan qu'ellos solían tener por principal mantenimiento, así se vienen a
mí, las bocas abiertas, como el cuquillo a las mariposas.
Y lo peor de todo es que no se menea un mosquito en la ermita, cuando luego pienso qu'es el
álima del santero desollado; y no tengo otro remedio sino, en sintiendo algo, capuzarme la
cabeza debajo la ropa, que no parezco sino olla de arroz que la tapan porque no se le salga la
substancia d'ella. Dios me despene por quien Él es, amén.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
¡Ay, llamado me han! ¿Hay quien dé, por Dios, para la lámpara del aceite?
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Ya son dos alamedadas. ¿Alameda y en meitad del monte? No's por mi bien. ¡Dios sea conmigo!
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
El Espíritu Sancto consolador sea conmigo y contigo, amén. Quizás será alguno que me quiera
dar limosna.
SALCEDO
¡Alameda!
ALAMEDA
Así, así, mucho “¡Alameda, Alameda!”, y después quebrarme han el ojo con una blanca.
SALCEDO
¡Alonso de Alameda!ALAMEDA
¿Alonso y todo? Ya me saben el nombre de pila. No es por bien esto. Quiero preguntar que quién
es, con dolor de mi corazón.¿ ¿Quién sois?
SALCEDO
¿No me conosces en la voz?
ALAMEDA
¿Yo en la voz? Ni aun querría... No's conozco, si no's viese la cara.
SALCEDO
¿Conosciste a Diego Sánchez?
ALAMEDA¡
Él es, él es! Mas..., podrá ser que no sea él, sino otro.¿ Señor, conoscí siete o ocho en esta vida.
SALCEDO
Pues, ¿cómo no conosces a mí?
ALAMEDA
¿Sois vos alguno d'ellos?
SALCEDO
Sí soy, porque antes que me desollasen la cara...
ALAMEDA
¡El desollado es, el desollado es! ¡Dios sea con mi álima!
SALCEDO
Porque me conozcas, me quiero mostrar a ti.
ALAMEDA
¿A mí? Yo's lo perdono. Mas, señor Diego Sánchez, aguarde que pase por el camino otro que lo
conozca mejor que yo.
SALCEDO
A ti soy enviado.
ALAMEDA
¿A mí, señor Diego Sánchez? Por amor de Dios, yo me doy por vencido, y me pesa de buen
corazón y de mala voluntad.
SALCEDO
¿Qué dices?ALAMEDA
Estoy turbado, señor.
SALCEDO
¿Conóscesme agora?
ALAMEDA
¡Ta, ta, ta..., sí, señor! ¡Ta, ta, ta..., ya le conozco!
SALCEDO
¿Quién soy yo?
ALAMEDA
Si no m'engaño, sois el santero que le desollaron la cara por roballe.
SALCEDO
Sí soy.
ALAMEDA
Pluguiera a Dios que nunca lo fuérades. ¿Y no tenéis cara?
SALCEDO
Denantes solía tener cara, aunque agora la tengo pegadiza por mis pecados.
ALAMEDA
¿Pues qué quiere agora, señor, su merced Diego Sánchez?
SALCEDO
¿Dónde están las notomías de los muertos?
ALAMEDA
¡A las sepulturas me envía! ¿Y comen allá, señor Diego Sánchez?
SALCEDO
Sí, ¿por qué lo dices?
ALAMEDA
¿Y qué comen?
SALCEDO
Lechugas cocidas y raíces de malvas.
ALAMEDA
¡Bellaco manjar es ése por cierto! ¡Qué de purgados debe de haber allá! ¿Y por qué me queréis
llevar con vos?SALCEDO
Porque sin mi licencia os posistes mis ropas.
ALAMEDA
Tómelas, tómelas y lléveselas, que no las quiero.
SALCEDO
Vos proprio habéis de venir y, si diéredes el descargo que convenga, dejar os han que volváis.
ALAMEDA
¿Y si no?
SALCEDO
Quedaros heis con las notomías en las cisternas viejas. Mas resta otra cosa.
ALAMEDA
¿Qué's, señor?
SALCEDO
Habéis de saber que aquellos que me desollaron me echaron en un arroyo...
ALAMEDA
¡Fresco estaría allí Su Magnificencia!
SALCEDO
... y es menester que al punto de la media noche vais al arroyo y saquéis mi cuerpo y le llevéis al
cimenterio de Sanct Gil, qu'está al cabo de la villa, y allí junto digáis a grandes voces: ¡Diego
Sánchez!
ALAMEDA
Y diga, señor, ¿tengo d'ir luego?
SALCEDO
Luego, luego.
ALAMEDA
Pues, señor Diego Sánchez, ¿no será mejor que vaya a casa por un borrico en que vaya caballero
su cuerpo?
SALCEDO
Sí, aguija presto.
ALAMEDA
Luego torno.
SALCEDOAndá, que aquí os aguardo.
ALAMEDA
Dígame, señor Diego Sánchez, ¿cuánto hay de aquí al día del juicio?
SALCEDO
Dios lo sabe.
ALAMEDA
¡Pues hasta que lo sepáis vos, podéis aguardar.¿
SALCEDO
Venid presto.
ALAMEDA
No comáis hasta que venga.
SALCEDO
¿Ansí? Aguarda, pues.
ALAMEDA
¡Válame Sancta María! ¡Dios sea conmigo, que me viene siguiendo!
FIN DEL PASO

domingo, febrero 15, 2026

Mami, de Pablo Albarello (Argentina).

 


 





Mami,

de Pablo Albarello

 


Introducción: El invitado que nunca se fue

 

¿Qué harías si, tres años después de haber enterrado a tu madre, te la encuentras sentada en el salón de tu casa, inmóvil y con el mismo tapado que donaste al Cotolengo?

En "Mami", Pablo Albarello nos entrega una pieza de humor ácido y tintes surrealistas donde el duelo se convierte en un estorbo doméstico. A través del reencuentro de dos hermanas —Norita, emocional y errática; y Juli, una estrella de televisión pragmática y gélida—, la obra explora cómo los lazos familiares pueden ser tan indestructibles como aterradores.

Entre copas de whisky, fotos viejas y la presencia muda de una madre que "ha vuelto por una noche", la obra nos invita a reírnos de nuestra propia incapacidad para soltar el pasado. Un texto punzante que demuestra que, a veces, lo más difícil de una partida no es el adiós, sino lo que sucede cuando el timbre vuelve a sonar.


 

Esta obra ha sido publicada para su difusión libre y gratuita, si bien quedan reservados todos los derechos de propiedad intelectual. El uso público de esta obra requiere el permiso del autor y a fin de recabar la correspondiente autorización dirigirse a pablo_albarello@e-pol.com.ar o palbarello@argentores.org

 

 

Personajes:

Norita

Mami

Juli

 

 

ESCENA 1

Se escuchan llaves en la puerta de entrada, entra Norita (45, ropa suelta, aspecto algo descuidado)

 

NORITA: ¡Vení! ¡Pasá! ¡Pasá!

 

Nerviosa, se vuelve y reingresa arrastrando del brazo a MAMI.

 

NORITA: ¡Pasá! ¡No lo puedo creer! ¡Qué sorpresa!

 

Mami (70) lleva un tapado oscuro, un sombrerito, no se la ve de frente, arrastra los pies, parece extraviada, Norita la sienta en una silla de espaldas a platea.

 

NORITA: ¡Ay, qué emoción! ¡No lo puedo creer! Vos sentite cómoda, sentite tranquila. En realidad parecés tranquila, yo soy la histérica, ja ja (levantando la voz) ¡Juli! ¡Juli!.. ¿Estás bien ahí? (le saca el sombrero) ¡Uf, qué agitación! (levantando la voz) ¡Juli! ¿Estás? Parece que no está, ¿qué hora es?, todavía no debe haber llegado (se sienta enfrente, no logra superar la agitación) Bueno. ¿Y?, cómo va. No sé, querés contarme algo… Sí, yo mejor, algo más delgada, ¿lo notás? Luquitas re bien, ahora está por un tiempo con el padre. ¡Cuando lo veas! No lo vas a poder creer. Está en esa edad en que… (cambiando) Decime algo, ¿vos podés así… andar por ahí? ¿Salir…? ¿Cómo es?... Dejá, perdoname, hablemos de cosas alegres. ¡Eso, alegría! ¿Viste qué linda la casa? Yo ahora vengo más seguido. Con el segundo marido de Juli no nos llevábamos. Un tipo bastante de mierda, ya lo sabés… ¿Qué pasa? Ah, ¿lo reconocés? Tu sillón. ¿Querés sentarte? Vení, qué problema hay (intenta ayudarla a levantarse, pero Mami no quiere moverse. Norita desiste y pasea la vista por el entorno) Creo que es lo único que queda. Juli cambió todo, contrató un diseñador, se gastó una fortuna, pero quedó bien ¿Te gusta? Juli para todo lo que es decoración tiene un gusto. Además le va re bien en el Canal, ¿sabés?, ya es casi una estrella... En fin (suspira, se levanta y se acerca, le pasa las manos delante de los ojos) Vos escuchás lo que estoy diciendo, ¿no? (sale, vuelve con una botella de whisky y un vaso) Perdóname pero yo necesito una copita. ¡Uf!. Que sorpresa. ¡Qué digo que sorpresa, que súper sorpresa! (cree que Mami mira la botella) Ah, no, ya no tomo más. Es decir, solo en algunas ocasiones. ¡Ponele ésta, ja ja! Si me ve Juli que le agarro el whisky… (vacía el vaso de un trago, se sirve otro) La verdad que me costó dejar, vos viste lo ingratos que son esos tratamientos, pero poniéndole voluntad (se escucha ruido de llaves, se incorpora de un salto, esconde el vaso y la botella) ¡Ahí está! ¡Cuando te vea! (levantando la voz) Juli… ¡Juli, Juli, mirá con quién estoy!

 

Entran JULI (50), atractiva, impecablemente vestida, gafas negras, actitud distante. Tiempo.

 

NORITA: ¿Y, qué me decís?

 

JULI se saca las gafas, se acerca, mira a MAMI y da un salto.

 

JULI: ¡La puta que lo parió!

 

APAGÓN

 

 

 

ESCENA 2

 

Mami sigue sentada de espaldas e inmóvil, Juli está despatarrada en un sillón, cubriéndose los ojos con una mano, Norita a su lado, de pie, susurra.

 

NORITA: Salgo de la boca del subte, siempre vengo por Güemes, ¿viste?, pero como desde ayer estoy buscando un libro, me digo voy a la librería de Santa Fe a ver si lo encuentro y entonces subo por Paraguay. Cuando doy la vuelta a la esquina veo a alguien sentado en el banco de la vereda. Estaba así, quietita, y cuando me acerco…

 

JULI: ¡Es una locura! ¡Una locura! ¡Un disparate!

 

NORITA: ¿Te parece?

 

JULI: ¿A vos no? ¿Qué viene a ser esto?

 

NORITA: ¿Cómo qué viene…? (tanteando) Es… Mami.

 

JULI: ¡Sí, ya sé que es Mami, tarada! (se incorpora, va hasta la anciana de espaldas, vuelve, vigilando como si alguien extraño estuviera escuchándolas) Pero no puede ser (va hasta Mami, vuelve) Norita, vos sos medio lenta pero, ¿lo entendés, no?

 

NORITA: Creo que sí.

 

JULI: ¿Cómo “creo”?... ¡Falleció hace tres años!

 

NORITA: Dos años y ocho meses.

 

JULI: Dos años y ocho meses, me cago en la diferencia. ¡Se-mu-rió, cre-pó! (vuelve a cubrirse los ojos) ¡Me estalla la cabeza! Tengo que tomar algo.

 

JULI sale, Norita observa a Mami. Tiempo. Vuelve Juli.

 

JULI: ¿Qué mirás?

 

NORITA: Nada. Pensaba, sabés, pasado el primer momento de sorpresa … No sé, a mí me pone contenta.

 

JULI: ¿Te pone contenta?

 

NORITA: Y sí, el hecho de reencontrarnos. ¡Ya sé, vení, acercate!

 

JULI: ¿Qué pasa?

 

NORITA: Ponete de ese lado (saca el celular) saquémonos una foto.

 

JULI (se aparta): ¡Dejame de joder!

 

NORITA: ¿Por qué sos tan amarga?

 

JULI: Porque este tipo de cosas no deben suceder, porque van en contra de la naturaleza y son para problemas. A ver, ¿a qué vino?

 

NORITA: Y qué se yo. Una vez leí que los seres queridos que ya partieron andan entre nosotros, nos van dejando señales y si se dan cuenta que uno las percibe se animan un poco más y te visitan por toda una noche.

 

JULI: ¡¿Por toda una noche?! (exacerbada) ¡¿Por toda una noche?! Yo mañana tengo una cobertura especial y tengo que estar lúcida. Hay que pensar en algo ya.

 

NORITA: ¿Algo como qué? ¿Pedir ayuda? ¿Avisar al SAME?

 

JULI: ¡¿Estás borracha?! ¡Con lo conventillero que es este barrio! Mirá, Norita, vos sabés que mi vida cambió mucho, yo necesito que me prometas algo: esto no puede salir de estas cuatro paredes.

 

Nora que está junto a Mami, le acaricia el cabello y se queda contemplándola abstraída.

 

JULI: ¿Y?

 

NORITA: ¿Y qué? Ah, sí, te lo prometo.

 

Enlazan sus dedos meñiques en una actitud infantil. De golpe Mami se incorpora y comienza a sacudirse.

 

JULI: ¿Qué hace?

 

NORITA: No sé. ¿Mami, qué hacés? Pareciera estar bailando.

 

JULI: Nunca supo bailar. Más bien parecen convulsiones. ¡Parala, por favor!

 

NORITA: ¡Juli, no sé cómo se para! ¡Ay, qué hacemos, tengo miedo!

 

Juli agarra un pañuelo de su cartera, va hasta Mami y se lo pone en la cabeza. Esta se detiene en seco.

 

NORITA: ¡Qué genia! Como con los canarios para que dejen de cantar. Juli, vos siempre fuiste la más inteligente (vuelve a sentar a Mami en la silla) ¡Venga, ahora quédese ahí quietita descansando, sabe!

 

JULI va hasta un frasco de alcohol en gel que puede estar en una mesita, se pone y se lo ofrece a Norita.

 

JULI: Si la tocás es mejor que te desinfectes.

 

NORITA: Ay, Juli, es nuestra madre.

 

JULI (volviendo a derrumbarse en el sillón): “Por toda una noche”…

 

NORITA (feliz): Sí, por toda una noche.

 

APAGÓN

 

 

 

 

 

ESCENA 3

 

Norita está sentada junto a Mami, saca de una caja fotos y se las va poniendo delante. Juli, en el sillón, se mantiene con los ojos cerrados.

 

NORITA: Estas las sacó el tío Tito y después papi le pidió copias. Fijate que todavía está la abuela. Creo que murió ese mismo año, ¿no? (pasa a otra foto) Acá estoy yo con el yeso, es en el ochenta y cuatro. Ochenta y cuatro u ochenta y cinco. Si están Lucía y Pato son las vacaciones de invierno. ¿Te acordás cómo protestaba papi porque dábamos vuelta la casa? Acá hay otra en el patio. Con el pelo así Juli parecía un chico…

 

JULI (abriendo los ojos): Dejá eso

 

NORITA: ¿Qué tiene? Estamos viendo fotos.

 

JULI: No seas naba, ¿no te das cuenta que no ve?

 

NORITA: No sabés.

 

JULI (de golpe, interesada): A ver, mostrame la del pelo corto.

 

NORITA le alcanza la foto.

 

JULI: ¡Qué horror!

 

NORITA: A mí me gusta cómo te queda, tendrías que volver a cortártelo.

 

JULI: Ni loca.

 

Norita vuelve a las fotos. Tiempo. Juli de golpe se incorpora y observa a Mami de espaldas con detenimiento, Norita lo advierte.

 

NORITA: ¿Qué hay?

 

JULI: Nada.

 

NORITA: Dale, decime.

 

JULI: A ver, volvé a ponerle el sombrerito (Norita lo hace) Ahora sacáselo (Norita ídem, Juli le observa de cerca el rostro como si fuera un muñeco. Norita, intrigada, la imita) No es.

 

NORITA: ¿Qué decís?

 

JULI: Que no es Mami.

 

NORITA: ¿Vos hablás en serio?

 

JULI: Por supuesto.

 

NORITA: ¿Podés ser tan insensible como para no reconocer a tu propia madre?

 

JULI: Si te fijás hay detalles.

 

NORITA: ¿Detalles? ¿Qué detalles? ¡Es Mami! La expresión de la boca, la mirada…

 

ADRIÁN: ¿La mirada?

 

JOSÉ MARÍA: Sí, la mirada.

 

JULI: Si tiene los ojos extrávicos, las pupilas en cualquier parte.

 

Norita y Juli estudian con detenimiento la cara de Mami.

 

JULI: Además está el tema de la ropa.

 

NORITA: ¿Qué pasa con la ropa?

 

JULI: ¿Cómo que pasa? Es evidente, Nora. ¿De dónde la sacó?

 

NORITA: Es suya, al tapado lo reconozco, lo compró en Gath y Chávez cuando cobró la pensión por el fallecimiento de papi.

 

JULI: Como siempre no entendés nada. Ya sé que es suya, yo pregunto de dónde la sacó.

 

NORITA: Sí, sos complicada, no entiendo nada de lo que estás diciendo.

 

ADRIÁN: Recordás que después de su fallecimiento yo comencé la remodelación de la casa.

 

NORITA: Sí

 

JULI: El cuarto que Mami usaba de guardador yo lo transformé en estudio y los muebles como toda su ropa los doné al Cotolengo Don Orione.

 

NORITA: ¿Vos donaste la ropa de Mami al Cotolengo Don Orione?

 

JULI: Sí, ¿por?

 

NORITA: Podrías haberme preguntado, ¿no?

 

JULI: ¡Ah, bue…!

 

NORITA (engranando): No sé, podría haber querido quedarme con algo, un pequeño recuerdo. Pero, claro, es imposible que a vos se te cruce algo así por la cabeza.

 

JULI: ¿A qué viene ahora eso, Nora?

 

NORITA (estallando): ¡A que era mi madre, a que yo la quería más que vos y que tendrías que haberme consultado!

 

JULI (respondiendo, brutal): ¡No pude consultarte, estabas pasada de alcohol internada en el loquero! (tiempo, cambiando) Te pido por favor, Norita, el tema ahora es otro, pensá un poquito: no ves qué acá está sucediendo algo raro. ¿Cómo tiene esa ropa si esa ropa fue donada al Cotolengo Don Orione?

 

NORITA: A ver si entiendo (comienza a lloriquear) ¿vos decís que alguien recuperó la ropa de Mami del Cotolengo Don Orione, donada hace dos años y ocho meses atrás. Y luego contrató a una mujer parecida para qué se haga pasar por nuestra madre?

 

JULI (dudando): No lo sé.

 

NORITA: ¿Y para qué? ¿Con qué fin?

 

JULI: Evidentemente alguien de mi entorno...

 

NORITA: ¿Alguien de tu entorno? Claro, me olvidaba que sos una estrella de la tele. La competencia por el rating es tremenda, ¿no? ¡Juli, a veces no entiendo como podés ser tan frívola y tan egoísta!

 

JULI: ¡Ay, basta, hablar con vos es inútil!

 

JULI se cuelga la cartera al hombro, va hasta un espejo, se acomoda el peinado, se pasa un labial.

 

NORITA: ¿Qué hacés?

 

JULI saca la llave del auto de la cartera, va hasta Mami y la incorpora tomándola de un brazo. Norita la detiene.

 

NORITA: Te pregunté qué hacés.

 

JULI: Hay que actuar y rápido. El auto está en la puerta.

 

NORITA: ¡Estás loca! ¿Adónde la querés a llevar?

 

JULI: Ya se me va a ocurrir, antes de involucrarnos más hay que sacarla de acá.

 

NORITA: ¡Pero qué mierda de persona que sos, por favor! (lloriquea) Con los sacrificios que Mami hizo por vos. Tirarla así a la calle, como a un perro.

 

JULI: ¿Sacrificios por mí? ¡Ay, Norita, cortá con el melodrama! La criatura conflictuada con el mundo sabemos que siempre fuiste vos. Yo me las tuve que arreglar sola.

 

NORITA: ¡Mentira!

 

JULI: ¿Mentira? Mirá, nena, mejor no me hagas hablar.

 

NORITA: ¡Mami de acá no se mueve!

 

Mientras discuten, MAMI se incorpora y vuelve a sacudirse.

 

NORITA: ¡Ves! ¡Mirá lo que lográs! Bueno, bueno, dejemos el baile, tranquila.

 

Norita agarra el pañuelo y vuelve a ponérselo en la cabeza. Mami se detiene. Tiempo.

 

NORITA: Necesito un whisky.

 

JULI: Sabés que no podés.

 

NORITA: Por favor, Juli.

 

JULI: Andá. Servime otro para mí.

 

Norita sale, vuelve con dos vasos. Ambas beben mientras se miran con rencor.

 

APAGÓN

 

 

 

 

ESCENA 4

 

Norita tiene la botella de whisky bajo el brazo, ya está algo borracha. Mira, llorosa, a Mami, canta mientras le acaricia la cabeza.

 

NORITA: “Al este y al oeste / llueve y lloverá / una flor y otra flor celeste…”

 

Juli entra proveniente de la cocina con un desodorante de ambientes y rocía a Mami.

 

NORITA: ¿Qué hacés?

 

JULI: ¿No tenés olfato, vos?

 

NORITA: ¡Sos tan fría, tan desinteresada! Recordás como le gustaba reunir a toda la familia, la casa siempre llena de primos, todos en la cocina, corriendo por el comedor, jugando a la mancha en el garaje. ¿Recordás o no recordás?

 

JULI: Sí.

 

NORITA: Que la gente como ella se vaya es tan triste.

 

Norita lucha con lo que tiene que decir.

 

NORITA: Juli, estuve pensando: me la llevo a casa.

 

JULI: ¡Qué decís!

 

NORITA: Me puedo arreglar, ni siquiera necesito otra cama. A Luquitas le va a encantar. Cuando venga el fin de semana le preparo la sorpresa: va a recuperar a su abuela.

 

JULI: Nora, no quiero que te ofendas, pero no pudiste hacerte cargo de tu hijo y vas a llevarte a vivir a una muerta. “Vivir a una muerta”, jaja, no es gracioso.

 

NORITA: Qué mina de mierda que sos.

 

JULI: La verdad no ofende. Nora, tenés que soltarla, hay que dejarla ir.

 

NORITA: ¿Adónde?

 

JULI: No lo sé, pero hay que dejarla ir.

 

NORITA: Si vino es por algo. ¿Y si está extraviada? ¿Y si está perdida y muerta de miedo? ¿Adónde va la gente perdida? Suponete que vos tenés un accidente con el auto, suponete que estás en una ruta desconocida y es de noche. Estás sola, paralizada por el susto, no sabés si estás herida. ¿Adónde te surgiría llamar? ¿Adónde querrías con más fuerzas volver? A tu casa, a tu familia. Es lo que a uno le nace por instinto. Sobre todo siendo como era ella. Somos su sangre, Juli. ¿A quién más puede recurrir en este mundo?

 

JULI: Es que ya no está en este mundo. No se puede retener lo que ya no está, hay que aprender a despedir, es la única forma de seguir. No es que yo no la extrañe, pero ya la despedí. Mirala, ¿A vos te parece que está con nosotros? (ambas se conmueven. Tiempo) ¡Bueno, dale, moviendo las cachas!

 

Juli saca de su cartera sus lentes oscuros, va hasta Mami, se los pone, le acomoda el sombrerito y la levanta. Norita intenta impedírselo, la tironean. Por primera vez Mami queda mirando hacia platea.

 

NORITA: ¡Pará, Juli, pará!

 

JULI: Basta, Nora. Por la mañana la vereda y el acceso a la cochera van a ser un mar de gente Ya pasó toda una noche como querías. Dale, la dejamos en el cruce de Luján.

 

NORITA (dudando): ¿En el cruce de Luján? ¿Con el frío que hace a esta hora?

 

JULI: Bueno, elegí vos, entonces. ¿Adónde?

 

JULI: Y qué se yo, Juli, no sé… ¿A la puerta del cementerio?

 

JULI: Perfecto.

 

NORITA: ¿La bajamos y esperamos a ver qué hace?

 

JULI: De acuerdo.

 

NORITA: Por ahí se orienta, pobrecita y entra sola, ¿no te parece?

 

JULI: Seguro.

 

NORITA: ¿Pero y si se queda parada y no quiere entrar?

 

JULI (hinchada): Nos la traemos.

 

NORITA: ¿Me lo prometés?

 

JULI: Te lo prometo.

 

Vuelven a entrecruzarse los dedos meñiques. La van sacando, pero Norita se arrepiente.

 

NORITA: No puedo hacer esto, Juli.

 

JULI: ¡Basta, me hartaste!

 

Mientras la tironean, Mami de golpe comienza a sacudirse y hace ruidos con la boca.

 

JULI: ¡Otra vez sopa!

 

MAMI: Aaaaal… Aaaaal….

 

NORITA: Escuchá: está intentando hablar. Hola, Mami (Juli, hastiada se sienta en el sillón) Hola, yo te escucho, ¿vos me escuchás?, cambio.

 

MAMI: Aaaaal… Aaaaal-dooo.

 

NORITA: ¡Aldo, qué divina, dijo Aldo, lo nombró a papá, Juli! Sí, Aaaaldoooo, Mami, el papito que está en el cielo ahí con vos.

 

JULI (recostada en el sillón, se cubre los ojos): ¡Lo que faltaba! Preguntále cómo la están pasando.

 

NORITA: ¡Basta, Juli, no seas jodida!... Dale Mami, vos seguí, Aaaaaldoooo…

 

MAMI: Aaaan- dá…a aaabrirrrr

 

NORITA: ¿Qué decís?

 

MAMI: Aaaan-dá…a aaabrirrrr-le.

 

NORITA: ¿Escuchaste? ¿Dijo “andá a abrirle”?

 

JULI y NORITA se miran, miran hacia la puerta. Suena el timbre.

      

APAGÓN

 

 

 


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