lunes, junio 01, 2026

LA CARÁTULA DE DIEGO SÁNCHEZ.













LA

CARÁTULA

DE DIEGO SÁNCHEZ


PASO MUY GRACIOSO, EN EL CUAL SE INTRODUCEN TRES PERSONAS, COMPUESTO POR LOPE DE RUEDA.



PERSONAJES

• ALAMEDA, simple.

• SALCEDO, su amo.

ESCENA ÚNICA

(Un lugar harto apartado en el campo.)

(Entran ALAMEDA y SALCEDO.)

ALAMEDA

¿Acá está vuesa merced, señor mosamo?

SALCEDO

Aquí estoy, ¿tú no lo ves?

ALAMEDA

Pardiez, señor, a no toparos, que no le pudiera encontrar, aunque echara más vueltas que un podenco cuando se viene a acostar.

SALCEDO

Por cierto, Alameda, qu'es negocio ése que se te puede creer fácilmente.

ALAMEDA

A no creerme, dijera que no estábades en vuestro juicio, pues a fe que vengo a tratar con vuesa merced un negocio que me va mucho en mi conscencia, si acaso me tiene cilicio.

SALCEDO

Silencio querrás decir.

ALAMEDA

Sí, silencio será; pienso que...

SALCEDO

Pues di lo que quieres, qu'el lugar harto apartado es, si ha de haber silencio o cosa de secreto.

ALAMEDA

¿Hay quien nos pueda oír por aquí? Mírelo bien, porqu'es cosa de grande secreuto. Y en topetando que le topeté, luego le conoscí qu'era vuesa merced como si me lo dijeran al oído.

SALCEDO

Que te creo sin falta.

ALAMEDA

¿Pues no m'había de creer, siendo nieto de pastelero?

SALCEDO

¿Qué hay? Acabemos.

ALAMEDA

(Hablando bajo.)

Hable quedo.

SALCEDO

¿Qué aguardas?

ALAMEDA

Más quedo.

SALCEDO

Di lo que has de decir.

ALAMEDA

¿Hay quien nos escuche?

SALCEDO

¿No te habemos dicho que no?

ALAMEDA

Sabed que me he hallado una cosa con que podré ser hombre, de Dios en ayuso.

SALCEDO

¿Cosa de hallar, Alameda? Tu compañero quiero ser.

ALAMEDA

No, no; solo me lo hallé, solo me lo quiero gozar, si la fortuna no m'es adversa.

SALCEDO

Amuesa qué te has hallado; enséñanoslo.

ALAMEDA

¿Ha visto vuesa merced un cernícalo?

SALCEDO

Sí, muy bien.

ALAMEDA

Pues mayor es mi hallazgo, con más de veinte y cinco maravedís.

SALCEDO

¿Es posible? Amuestra a ver.

ALAMEDA

Ni sé si la venda, ni sé si la'mpeñe.

SALCEDO

Amuesa.

ALAMEDA

A paso, a paso; mírela tantico.

(ALAMEDA saca la carátula y se la muestra a SALCEDO.)

SALCEDO

¡Oh, desaventurado de mí! ¿Qué, todo eso era tu hallazgo?

ALAMEDA

¡Cómo! ¿No's bueno? Pues sepa vuesa merced que viniendo del monte por leña, me la'ncontré junto al vallado del corralejo, este diabro de hilosomía. ¿Y adónde nascen éstas, si sabe vuesa mercé?

SALCEDO

Hermano Alameda, no sé qué te diga, sino que fuera mejor que se te cayeran las pestañas de los ojos antes que te acontesciera una desdicha tan grande.

ALAMEDA

¿Desdicha es hallarse el hombre una pieza como ésta?

SALCEDO

¡Y cómo si es desdicha! No quisiera estar en tu piel por todo el tesoro de Venecia. ¿Tú conosces este pecador?

ALAMEDA

¿Pecador es éste?

SALCEDO

Parésceme a mí que lo quiero conoscer.

ALAMEDA

Yo también.

SALCEDO

Dime, Alameda, ¿no tienes noticia del santero que desollaron los ladrones la cara por roballo, Diego Sánchez?

ALAMEDA

¿Diego Sánchez?

SALCEDO

Sí, Diego Sánchez; no me puedes negar que no sea éste.

ALAMEDA

¿Qu'ést'es Diego Sánchez? ¡Oh, desdichada de la madre que me parió! ¿Pues cómo no m'encontró Dios con unas árguenas de pan, y no con una cara de un desollado? (Hablándole a la máscara.) ¡Ce, Diego Sánchez, Diego Sánchez! (A SALCEDO.) No, no pienso que responderá por más voces que le den. Y diga, señor, ¿qué se hicieron de los ladrones? ¿Halláronlos?

SALCEDO

No los han hallado. Pero sábete, hermano Alameda, que anda la Justicia muerta por saber quién son los delincuentes.

ALAMEDA

¿And por dicha, señor, soy yo agora el delincuente?

SALCEDO

Sí, hermano.

ALAMEDA

¿Pues qué me harán si me cogen?

SALCEDO

El menor mal que te harán, cuando muy misericordiosamente se hayan contigo, será ahorcarte.

ALAMEDA

¿Ahorcarme? Y después echarme han a galeras..., y más yo que soy algo ahogadizo de la garganta...; y an por averiguado tengo, señor, que si me ahorcasen, se me quitaría la gana del comer...

SALCEDO

Lo que yo te doy por consejo, hermano Alameda, es que luego te vayas a la ermita de Sant Antón y te hagas santero, así como lo era el otro cuitado. Y d'este arte, la Justicia no te hará mal ninguno.

ALAMEDA

Y dígame, señor, ¿cuánto me costará una tablilla y campanilla como aquélla de aquel desdichado?

SALCEDO

No es menester hacella de nuevo, que la del pasado santero anda vendiendo el pregonero de la villa y se la podrás comprar. Mas de una cosa tengo miedo...

ALAMEDA

Yo, de más de docientas... ¿Y es la suya de qué?

SALCEDO

Que estando solo en la ermita te podría asombrar alguna noche el espíritu de aquel cuitadillo; pero más vale que te asombre a ti que no que asombres tú a otros colgado del pescuezo, como podenco en barbacana.

ALAMEDA

Y más yo, qu'en apretándome la nuez un poco, no puedo resollar.

SALCEDO

Pues, hermano, anda presto, porque, si te tardas, podría ser que topases la Justicia.

ALAMEDA

¿And qué se ha de hacer de aquesta filomancía o qué es?

SALCEDO

Ésta déjala estar, no te topen con ella.

ALAMEDA

Pues yo me voy. Ruegue a Dios que me haga buen santero. Ora, ¡sus!, quedad norabuena, señor Diego Sánchez.

(Sale ALAMEDA corriendo.)

SALCEDO

(A solas.)

Agora menester será, pues le he hecho encreyente a este animalazo qu'esta carátula es el rostro de Diego Sánchez, de hacelle una burla sobr'ella. Y es que yo me quiero ir a apañar con una sábana lo mejor y más artificiosamente que pueda y le saldré al encuentro, fingiendo que soy el espíritu de Diego Sánchez. Y veréis qué burla tan concertada será ésta. ¡Sus! Voylo a poner por obra.

(Éntrase SALCEDO. Pasa un tiempo dramático. Sale ALAMEDA, simple, vestido como santero, con una lumbre en la mano y una campanilla.)

ALAMEDA

¡Para la lámpara del aceite, señores! Trabajosísima cosa es el hombre santero, que nunca se mantiene sino de mendrugos de pan, que no parezco sino gozque de conejero, que lo matan de hambre porque cace mejor a sabor. Y más, que los gozques que solía tener por amigos, como me ven con este traje, me han desconoscido, y como ven que de puerta en puerta ando pidiendo y les recoxgo los mendrugos de pan qu'ellos solían tener por principal mantenimiento, así se vienen a mí, las bocas abiertas, como el cuquillo a las mariposas. Y lo peor de todo es que no se menea un mosquito en la ermita, cuando luego pienso qu'es el álima del santero desollado; y no tengo otro remedio sino, en sintiendo algo, capuzarme la cabeza debajo la ropa, que no parezco sino olla de arroz que la tapan porque no se le salga la substancia d'ella. Dios me despene por quien Él es, amén.

SALCEDO

(Desde fuera, con voz cavernosa.)

¡Alameda!

ALAMEDA

(Asustado, tocando la campanilla.)

¡Ay, llamado me han! ¿Hay quien dé, por Dios, para la lámpara del aceite?

SALCEDO

(Fuera.)

¡Alameda!

ALAMEDA

Ya son dos alamedadas. ¿Alameda y en meitad del monte? No's por mi bien. ¡Dios sea conmigo!

SALCEDO

(Fuera.)

¡Alameda!

ALAMEDA

El Espíritu Sancto consolador sea conmigo y contigo, amén. Quizás será alguno que me quiera dar limosna.

SALCEDO

(Fuera.)

¡Alameda!

ALAMEDA

Así, así, mucho “¡Alameda, Alameda!”, y después quebrarme han el ojo con una blanca.

SALCEDO

(Fuera.)

¡Alonso de Alameda!

ALAMEDA

¿Alonso y todo? Ya me saben el nombre de pila. No es por bien esto. Quiero preguntar que quién es, con dolor de mi corazón. (Gritando con miedo.) ¿Quién sois?

(Entra SALCEDO cubierto con una sábana, fingiendo ser un fantasma.)

SALCEDO

¿No me conosces en la voz?

ALAMEDA

¿Yo en la voz? Ni aun querría... No's conozco, si no's viese la cara.

SALCEDO

¿Conosciste a Diego Sánchez?

ALAMEDA

¡Él es, él es! Mas..., podrá ser que no sea él, sino otro. Señor, conoscí siete o ocho en esta vida.

SALCEDO

Pues, ¿cómo no conosces a mí?

ALAMEDA

¿Sois vos alguno d'ellos?

SALCEDO

Sí soy, porque antes que me desollasen la cara...

ALAMEDA

¡El desollado es, el desollado es! ¡Dios sea con mi álima!

SALCEDO

Porque me conozcas, me quiero mostrar a ti.

ALAMEDA

¿A mí? Yo's lo perdono. Mas, señor Diego Sánchez, aguarde que pase por el camino otro que lo conozca mejor que yo.

SALCEDO

A ti soy enviado.

ALAMEDA

¿A mí, señor Diego Sánchez? Por amor de Dios, yo me doy por vencido, y me pesa de buen corazón y de mala voluntad.

SALCEDO

¿Qué dices?

ALAMEDA

Estoy turbado, señor.

SALCEDO

¿Conóscesme agora?

ALAMEDA

¡Ta, ta, ta..., sí, señor! ¡Ta, ta, ta..., ya le conozco!

SALCEDO

¿Quién soy yo?

ALAMEDA

Si no m'engaño, sois el santero que le desollaron la cara por roballe.

SALCEDO

Sí soy.

ALAMEDA

Pluguiera a Dios que nunca lo fuérades. ¿And no tenéis cara?

SALCEDO

Denantes solía tener cara, aunque agora la tengo pegadiza por mis pecados.

ALAMEDA

¿Pues qué quiere agora, señor, su merced Diego Sánchez?

SALCEDO

¿Dónde están las notomías de los muertos?

ALAMEDA

¡A las sepulturas me envía! ¿And comen allá, señor Diego Sánchez?

SALCEDO

Sí, ¿por qué lo dices?

ALAMEDA

¿And qué comen?

SALCEDO

Lechugas cocidas y raíces de malvas.

ALAMEDA

¡Bellaco manjar es ése por cierto! ¡Qué de purgados debe de haber allá! ¿And por qué me queréis llevar con vos?

SALCEDO

Porque sin mi licencia os posistes mis ropas.

ALAMEDA

(Quitándose la ropa de santero apresuradamente.)

Tómelas, tómelas y lléveselas, que no las quiero.

SALCEDO

Vos proprio habéis de venir y, si diéredes el descargo que convenga, dejar os han que volváis.

ALAMEDA

¿And si no?

SALCEDO

Quedaros heis con las notomías en las cisternas viejas. Mas resta otra cosa.

ALAMEDA

¿Qué's, señor?

SALCEDO

Habéis de saber que aquellos que me desollaron me echaron en un arroyo...

ALAMEDA

¡Fresco estaría allí Su Magnificencia!

SALCEDO

... y es menester que al punto de la media noche vais al arroyo y saquéis mi cuerpo y le llevéis al cimenterio de Sanct Gil, qu'está al cabo de la villa, y allí junto digáis a grandes voces: ¡Diego Sánchez!

ALAMEDA

Y diga, señor, ¿tengo d'ir luego?

SALCEDO

Luego, luego.

ALAMEDA

Pues, señor Diego Sánchez, ¿no será mejor que vaya a casa por un borrico en que vaya caballero su cuerpo?

SALCEDO

Sí, aguija presto.

ALAMEDA

Luego torno.

SALCEDO

Andá, que aquí os aguardo.

ALAMEDA

Dígame, señor Diego Sánchez, ¿cuánto hay de aquí al día del juicio?

SALCEDO

Dios lo sabe.

ALAMEDA

¡Pues hasta que lo sepáis vos, podéis aguardar!

SALCEDO

Venid presto.

ALAMEDA

No comáis hasta que venga.

SALCEDO

¿Ansí? Aguarda, pues.

(SALCEDO arremete contra él y empieza a perseguirlo.)

ALAMEDA

(Huyendo despavorido.)

¡Válame Sancta María! ¡Dios sea conmigo, que me viene siguiendo!

(Salen corriendo.)

FIN DEL PASO


ROOMIES ONLY.

 











ROOMIES ONLY

By GAVARRE BENJAMIN

 



©  BENJAMÍN GAVARRE SILVA

Contact this address if you have produced it or wish to do so: gavarreunam@gmail.com

 







ROOMIES ONLY

 

A DARK COMEDY OF FRAGILE MASCULINITY AND URBAN ANXIETY

 


 


 

CHARACTERS:

  • MATTHEW (29): Obsessive-compulsive neat freak. Hides his deep need for affection under a thick layer of intellectual cynicism.
  • ZACKS (29): Anxious, passive-aggressive competitor. Tries way too hard to look modern and trendy, but is low-key terrified of the future.
  • TIFFANY (27): Professional, focused. Just wants a quiet place to survive her master’s degree; gets frustrated easily.
  • OLIVER (28): The boyfriend. Shameless, plays at being a seducer, weaponizes a super shallow version of modern "wokeness." Talks a big game but never follows through.

 

 



 

 




SCENE 1

(The apartment of two friends in San Francisco. It’s a modern space but a bit of a mess. Two empty coffee mugs sit on the table. MATTHEW paces back and forth. ZACKS is adjusting a pair of pretty tight jeans, strategically and slightly ripped at the thigh.)

MATTHEW: Did you seriously put on Carolina Herrera? What is this, a Tinder date in the Mission, or are we just meeting a potential roommate?

ZACKS: It’s my natural scent. Besides, we agreed on making a good impression.

MATTHEW: We said "Strictly business impression," Zacks. We signed a pact, dude. Zero personal attachments, zero shared-sheets drama. The last subletter stiffed us on three months of internet bills because he caught feelings for you, and then everything got weird.

ZACKS: He had attachment issues, that wasn’t my fault. And don’t talk to me about professionalism when you’re wearing that shirt that makes your biceps pop like you just crawled out of a CrossFit box.

MATTHEW: This is my normal shirt.

ZACKS: Yeah, right. And those pants of yours... what’s with the peek-a-boo thigh action? You can see half your leg. Are you gonna discuss utilities or audition for a nineties boy band? It’s pathetic for someone pushing thirty, Matt.

MATTHEW: It’s style, Zacks. It’s called ventilation. You wouldn't know.

ZACKS: ... You look like a guy trying too hard to sneak into a club without showing ID. (He reaches out and yanks a loose thread on Matthew’s ripped jeans.)

MATTHEW: Dude, what the hell! Don’t you dare!

(Zacks pulls too hard. A loud, violent rip echoes: Matthew’s jeans tear completely open from thigh to knee, exposing his underwear.)

MATTHEW: (Screaming) Oh my god! Are you serious?! Those were my favorite pair! My balls are practically hanging out!

ZACKS: It was an accident! Just throw them away already!

MATTHEW: And what do we do now? She’s gonna be here any second and I look like a Mad Max extra. I have to go change!

ZACKS: Run, go! I’ll cover the door!

(Matthew’s cell phone buzzes on the coffee table. It’s on speaker by default. A cheerful, distracted female voice fills the room.)

VOICE OF TIFFANY: Hey, guys! So, we are right outside, just trying to find parking. Quick question though... it’s totally cool if I bring my boyfriend, right? We decided to move in together to save money, so we can split everything four ways—it's gonna be so great! Be up in a minute!

(The call cuts off. Dead silence. Matthew, with his pants hanging in shreds, and Zacks stare at each other, completely frozen by the revelation.)

ZACKS: (In a whisper) Did she say... "we"?

MATTHEW: She said "boyfriend." And she said "four ways."

ZACKS: That changes... everything. The whole vibe of the house is about to go down the drain.

MATTHEW: (Staring at the door, cold and calculating) Zacks... we cannot let this happen.

ZACKS: No, we can't.

MATTHEW: Zacks, activate protocol-abort. Pour the bitter coffee. I’m going for my ugly sweatpants. We are shutting this down.

(The lights cut to black quickly as the sound of the elevator reaching the floor is heard.)

SCENE 2

(Fifteen minutes later. Matthew is now wearing basic sweatpants. Zacks is trying to maintain a relaxed posture. Sitting on the couch across from them are TIFFANY, holding a folder with documents, and her boyfriend, OLIVER, looking way too relaxed, casually tossing his car keys.)

MATTHEW: (Slapping down two glasses of water with faint, oily smudges on the glass) Sorry about the presentation. The dishwasher kicked the bucket, so we just... rinse things quickly. As long as nothing is floating, we call it a win.

TIFFANY: (Suspiciously) No worries, Matthew. Thanks. So, like I mentioned in the email, my budget is totally fine for the deposit, and... (She looks at Oliver.)

OLIVER: Yeah, I mean, the original plan was just Tiff moving out of her current place. But since we’re both working on some creative startups around Oakland, we figured, why pay two rents when we can optimize our resources? So, we're both moving in. The room is pretty spacious, a King bed fits, right?

(Matthew and Zacks exchange a fast, icy glance.)

ZACKS: S-Sure. The square footage is there. What I'm not sure about is... the eco-balance of the apartment. You see, we signed a strict roommate agreement two years ago. It includes a zero-relationship-drama clause.

TIFFANY: Oh, no, we don’t cause any trouble, seriously. We’re super low-key.

MATTHEW: That’s exactly what Bobby used to say. Our last roommate. Lived here two years. At first, it was all peace, meditation... until one Tuesday at three in the morning, we woke up to these blood-curdling screams. We thought we were getting robbed.

ZACKS: We ran into the living room with a golf club. And nope, no robbers. Bobby was having a threesome. With a married couple he met on a location-based app. The noise was... structural, you know? The windows were vibrating.

TIFFANY: (Shifting uncomfortably) Wow... that’s awful. So disrespectful.

MATTHEW: That wasn’t even the worst part. The worst part was Wednesday morning. I walk into the kitchen for coffee, half-asleep, and there’s Bobby, in his boxers, happily flipping pancakes for the married couple. He just introduced them like it was nothing. "Hey guys, meet Peter and Salma." We had to eat breakfast with them. It was a psychological trauma that Zacks and I still haven't processed. You're pushing thirty, trying to decide if you should pass the butter to "Peter"... while your brain replays the audio from last night... believe me, it was too much.

(A tense pause.)

OLIVER: (Laughs) Dude, that is an absolute gem of a story! Talk about community sharing... And they even made breakfast, haha...

TIFFANY: (Elbows Oliver hard) Oliver, stop! It’s not funny. (To the roommates) I am so sorry you had to deal with that. We are definitely not like that... In fact, Oliver would barely even stay over on weekends because...

ZACKS: But that’s the point, Tiffany. If you guys move in together, the playing field changes. We’d also have the right to bring girls back to our rooms whenever we want to balance out the communal space. And if this place turns into a revolving door for single guys in their thirties having a life crisis, we lose all order. Are you guys planning on spending every single night here? We need to know.

TIFFANY: (Visibly overwhelmed) No... I mean, I didn’t know the vibe here was so... intense. I was just looking for a quiet space to focus on my master’s.

OLIVER: (Leans back on the couch with a playful grin) Look, guys, don't sweat it. We gotta be flexible in this city. If it's just a matter of math and space... instead of fighting over who brings who, we could just easily start a four-way dynamic right here in the house and save ourselves the hassle of outside guests, right? That way, nobody feels left out.

(Dead silence fills the room. Zacks blinks, frozen. Matthew locks eyes with Oliver. Tiffany goes completely rigid.)

TIFFANY: (Standing up abruptly, grabbing her papers) That is a terrible fucking idea, even as a joke, Oliver. You are so incredibly immature.

OLIVER: Babe, it’s a joke, relax...

TIFFANY: No, it’s not a joke! You’ve been making these "modern" comments all week and I am completely done. (To the roommates) Sorry for wasting your time. It’s crystal clear to me that this apartment is not for me. Excuse me.

(Tiffany stomps towards the exit and slams the front door behind her. Oliver sits for a moment, weighing the situation. He gets up calmly and looks at the friends.)

OLIVER: Uh-oh. I think she’s actually pissed this time. Oh well, she was due for therapy this week anyway. (Walks toward the door but stops) Hey... real question, though. I love the room. And honestly, she and I were about to break up anyway, this just speeded up the process. Do you guys take single guys?

MATTHEW: Single rent is higher. And the cleaning rules are non-negotiable.

OLIVER: Works for me. I’ll go calm her down, put her in an Uber, and I'll be back in an hour for the keys and the bills list, cool? See ya later, roomies. (Winks ambiguously and exits).

EPILOGUE

(The same apartment, a year later. There are traces of Oliver's passage—maybe a Fight Club poster, or a piece of furniture that is too modern to fit, like a massive air fryer. MATTHEW and ZACKS are sitting on the couch sharing a cold pizza straight from the box. There is a silence of deep fatigue, but also of relief.)

ZACKS: (Chewing) I can't believe he finally took his last bottle of magnesium and protein powder. I feel like we lived twelve months inside a TikTok algorithm.

MATTHEW: We have to give him credit for one thing: the bastard had a flair for chaos. How many "girlfriends" did you count in a year? I stopped counting at the third Vanessa. Well, the second one was named Prudence! But she had that same energy of wanting to redesign our living room.

ZACKS: Three official girlfriends and about a hundred thousand "shared life projects." And always in the kitchen during parties... And to think about how scared we were on day one. Do you remember? When he blurted out that four-way comment with that psychopathic smile. I spent the first three months sleeping with my door locked, swearing that at any moment he was gonna walk into my room with lube and a polyamorous contract. In the end, it was all just an act, dude. He talks a big game, but he never delivers.

MATTHEW: It was all a game, dude. Just cheap seduction tactics. He loved messing with us, seeing the panic on our faces when he got too close in the kitchen or when he suggested that we "share energy"... All talk, no action. A closeted pickup artist who just wanted someone to validate his memes.

ZACKS: Yeah, but it wears you down. That hyper-modern masculinity where it's all "I’m so free and woke, but I leave my dirty underwear in the communal laundry room"—it's insufferable. I’m glad he had to go. His vibe was draining us. Last month I almost bought ripped jeans again.

MATTHEW: God forbid. We’re too old for induced identity crises. The good thing is we got the wheel back. We're back to order. Back to the beautiful, predictable, boring single life of our thirties.

(A firm, cheerful knock at the door: "Knock, knock, knock".)

ZACKS: Don’t tell me he came back because he forgot his yoga mat.

MATTHEW: Go look. If it's him, tell him we're dead.

(Zacks opens the door. TIFFANY and OLIVER are standing on the threshold, holding hands and beaming.)

OLIVER: What's up, my eternal roomies! What's shaking? You gotta let us in, we're in a rush.

TIFFANY: Hey, guys! So good to see you.

ZACKS: Tiffany? Oliver? I thought... well, I thought you guys were killing each other in the parking lot a year ago.

OLIVER: (Laughs) Nah, man, hazards of the trade. Modern love is cyclical. We broke up, we got back together, went to couples therapy, broke up again... And well, we have an exclusive scoop for you! (They show an engagement ring).

TIFFANY: We’re getting married! On the beach, something super organic and pet-friendly.

MATTHEW: (Gets up, with slight irony) Wow... okay. Honestly, congratulations. What a major surprise. Who would've thought a four-way dynamic would end up in a legally binding duet.

OLIVER: Gotta settle down, brothers. The market out there is brutal. But hey, you are obviously invited, you'll get the digital pass on WhatsApp. Don't you dare miss it!

ZACKS: We'll be there, Oliver. Wearing my most formal pants, I promise. Congrats to both of you.

TIFFANY: Thanks, guys. I'm so glad Oliver lived with you, I feel like he matured a lot... or at least he knows how to use an air fryer now. See you at the wedding!

OLIVER: Keep it real, roomies!

(Oliver and Tiffany leave laughing. Zacks closes the door slowly and collapses onto the couch next to Matthew.)

ZACKS: Man. Everything moves so fast out there, dude. People hate each other, propose threesomes, stop talking, get married on the beach... and here we are, fighting over pizza crusts.

MATTHEW: It’s just that you always eat the best part and leave me the burnt cardboard.

ZACKS: (Cynical) I left you the sesame seed crust, Matthew.

MATTHEW: Ah, how generous, my friend.

ZACKS: (Smiles half-heartedly, comfortable in the usual tension) Yeah... Well. The bright side is, in the middle of this urban mess... we have each other.

(Matthew immediately turns to him with dramatic suspicion. Zacks catches the tension and clears his throat quickly).

ZACKS: Like... as roomies, of course. Obviously. In other words, equitable distribution of expenses, maintenance of the home... *cough cough*... you know. Strictly business.

MATTHEW: (Smiles half-heartedly, relaxing) Strictly business, Zacks. Get another beer.

(Zacks gets up towards the kitchen while Matthew puts on music and makes rhythmic movements, but without dancing at all, as if he were doing a sports warm-up, but also as if he wanted to dance. Zacks arrives with the beers and stares at him from the kitchen with a smile of absolute complicity. The lights slowly go down to black).


THE END

 

SOLO ROOMIES.








SOLO ROOMIES

de Benjamin Gavarre




©  BENJAMÍN GAVARRE SILVA

Contact this address if you have produced it or wish to do so: gavarreunam@gmail.com

 



SOLO ROOMIES

(UNA COMEDIA NEGRA DE MASCULINIDAD FRÁGIL E INCERTIDUMBRE URBANA)



 

PERSONAJES:

  • RAFAEL (29): Obsesivo del orden. Niega su propia necesidad de afecto bajo una capa de cinismo intelectual.
  • SEBASTIÁN (29): Ansioso, compite de forma pasivo-agresiva. Intenta verse moderno y open-minded, pero le aterra el futuro.
  • VANESSA (27): Formal, enfocada. Solo busca un lugar tranquilo en la Roma para sobrevivir a su maestría; se frustra rápido.
  • DIEGO (28): El novio. Descarado, seductor por juego. Maneja una deconstrucción súper superficial de manual de Instagram. "Calienta el bóiler, pero no se mete a bañar".



 

ESCENA 1

(El departamento de los dos amigos en la CDMX. Es un espacio moderno pero con desorden acumulado. Hay dos tazas de café vacías sobre la mesa. RAFAEL camina de un lado a otro. SEBASTIÁN se ajusta unos pantalones de mezclilla bastante entallados, con un roto estético y estratégico a la altura del muslo).

 

RAFAEL: ¿Te pusiste el Carolina Herrera? ¿Qué onda, vas a recibir a una potencial roomie o es una cita de Tinder en la Juárez?

SEBASTIÁN: Es mi ph natural, se llama higiene. Además, quedamos en que había que pasar el vibe check.

RAFAEL: Dijimos: "Impresión estrictamente bisnes", Sebas. Firmamos un pacto, güey. Cero vínculos personales, cero dramas de sábanas compartidas. El último cabrón que subarrendó nos dejó colgados con tres meses de internet porque según él "conectó" contigo, y luego todo se volvió rarísimo.

SEBASTIÁN: Él tenía problemas de apego ansioso, eso no fue mi culpa. Y tú no me hables de profesionalismo cuando traes esa playera que te marca los brazos como si acabaras de salir de un box de CrossFit.

RAFAEL: Es mi playera normal.

SEBASTIÁN: Sí, claro. Y esos pantalones tuyos... ¿qué onda con tu ventilación estratégica? Se te ve media pierna, güey. ¿Vas a negociar el depósito del agua o vas a audicionar para una boyband noventera? Está medio patético para alguien que ya está rozando los treinta, Rafa.

RAFAEL: Es tendencia, Sebastián. Se llama flujo de aire. Tú qué vas a saber.

SEBASTIÁN: ... Pareces el típico treintón aferrado que quiere entrar al León Dorado y no lo dejan por los tenis. (Se acerca y le jala un hilo suelto del roto del pantalón de Rafael).

RAFAEL: ¡Chale! ¡Ni se te ocurra, suéltame!

(Sebastián jala de más. Se escucha un desgarre violento: el pantalón de Rafael se rompe por completo desde el muslo hasta la rodilla, dejando al descubierto los bóxers).

RAFAEL: (Gritando) ¡No manches, güey! ¡Eran mis favoritos! ¡Tengo las bolas al aire, cabrón!

SEBASTIÁN: ¡Fue un accidente! ¡No calculé la resistencia del hilo! ¡Ya deséchalos!

RAFAEL: ¿Y qué se supone que haga? Va a tocar el timbre en cualquier segundo y parezco extra de Mad Max. ¡Me tengo que cambiar ya!

SEBASTIÁN: ¡Córrele, muévete! Yo le abro.

(El celular de Rafael vibra y suena sobre la mesa de centro. El altavoz está activado por default. Se escucha una voz de mujer, alegre, acelerada y distraída).

VOZ DE VANESSA: ¡Hola, chicos! Oigan, voy llegando, estamos aquí abajo buscando lugar para el coche, ya saben cómo es la Roma. Oigan, una pregunta súper rápida... ¿verdad que no hay bronca si llego con mi novio? Es que decidimos mudarnos juntos para optimizar presupuestos, y pues así nos dividimos los gastos entre cuatro, ¡va a estar súper ameno! ¡Subo en un minuto!

(Se corta la llamada. Silencio sepulcral. Rafael, con el pantalón colgando en jirones, y Sebastián se miran fijamente, congelados).

SEBASTIÁN: (En un susurro) ¿Dijo... “estamos”?

RAFAEL: Dijo “novio”. Y dijo “entre cuatro”.

SEBASTIÁN: Eso cambia... toda la vibe de este departamento. Nos vamos a ir directo al caño.

RAFAEL: (Con la mirada fija en la puerta, frío y calculador) Sebas... no podemos permitir esto.

SEBASTIÁN: No me digas Sebas. Y no, no podemos.

RAFAEL: Sebastián, activa el protocolo de contingencia. Saca el café amargo. Yo voy por mis pants feos. Esto lo tiramos ahorita mismo.

(Las luces se apagan rápidamente mientras se escucha el sonido del elevador llegando al piso).

ESCENA 2

(Quince minutos después. Rafael ya trae unos pants normales y holgados. Sebastián intenta mantener una postura relajada y casual en el sillón. Sentados enfrente están VANESSA, abrazando una carpeta con documentos, y su novio, DIEGO, excesivamente cómodo, jugando con las llaves de su coche).

RAFAEL: (Colocando con brusquedad dos vasos de agua con ligeras manchas opacas en el cristal) Disculpen la presentación. La lavavajillas pasó a mejor vida, así que aquí lavamos... de manera superficial. Mientras no flote nada, lo consideramos una victoria.

VANESSA: (Mirando el vaso con desconfianza) No te preocupes, Rafael. Gracias. Bueno, como les comentaba en el mail, mi presupuesto está perfecto para cubrir el depósito, y pues... (Mira a Diego).

DIEGO: Sí, o sea, el plan original era que Vane dejara su depa actual, pero como andamos armando unos proyectos creativos juntos aquí en la Roma, pensamos: "¿Por qué pagar dos rentas en esta ciudad si podemos optimizar recursos?". Así que nos mudamos los dos. El cuarto está amplio, sí cabe una King, ¿no?

(Rafael y Sebastián intercambian una mirada rápida y gélida).

SEBASTIÁN: S-Seguro. Los metros cuadrados ahí están. Lo que no sé si quepa es... el equilibrio del departamento. Verán, nosotros firmamos un pacto de convivencia súper estricto hace dos años. Incluye una cláusula de cero dramas afectivos.

VANESSA: No, para nada, nosotros somos cero conflictivos, de verdad. Súper low-key.

RAFAEL: Eso mismo decía Mauricio. Nuestro antiguo roomie. Vivió aquí dos años. Al principio todo era paz, meditación, cuencos... Hasta que un martes a las tres de la mañana nos despertaron unos gritos espantosos. Pensamos que se habían metido a robar con violencia.

SEBASTIÁN: Salimos a la sala con un palo de golf. Y no, cero ladrones. Mauricio se estaba armando un trío con una pareja casada que conoció en Tinder. El ruido era... estructural, ¿me entienden? Vibraban los vidrios.

VANESSA: (Moviéndose incómoda en el sillón) Qué... qué horror. Qué falta de empatía con los espacios compartidos.

RAFAEL: Eso no fue lo peor. Lo peor fue el miércoles en la mañana. Salgo a la cocina por mi café, medio dormido, y ahí estaba Mauricio, en bóxers, cocinando hot cakes feliz de la vida para el matrimonio. Nos los presentó como si fuera un brunch cualquiera: "Oigan, chicos, miren, ellos son Pedrito y Salma". Tuvimos que desayunar con ellos. Fue un shock psicológico del que Sebastián y yo todavía no nos recuperamos. Estar rozando los treinta y tener que decidir si le pasas la mantequilla a "Pedrito" mientras tu cerebro reproduce el audio de la madrugada... créeme, fue too much.

(Pausa tensa).

DIEGO: (Suelta una carcajada limpia y ruidosa) ¡Güey, qué maldita joya de historia! Eso es mentalidad de comunidad... Y todavía les hicieron el desayuno, ja, ja...

VANESSA: (Le da un codazo fuerte en las costillas) ¡Diego, por favor! No es gracioso. (A los roomies) De verdad lamento que pasaran por eso. Nosotros somos súper invisibles. De hecho, Diego casi no se quedaría los fines de semana porque...

SEBASTIÁN: Es que ese es el punto, Vanessa. Si se mudan juntos, la cancha se desbalancea. Nosotros también tendríamos derecho a meter morras a los cuartos cuando queramos para compensar el uso del espacio común. Y si esto se convierte en un hotel de paso de solteros en crisis de los treinta, se pierde el orden. ¿Van a pasar todas las noches aquí? Necesitamos saberlo.

VANESSA: (Visiblemente abrumada) No... bueno, yo no sabía que el ambiente aquí era tan... tan intenso. Yo solo buscaba un lugar tranquilo para concentrarme en mi maestría.

DIEGO: (Se echa hacia atrás en el sillón con una sonrisa juguetona) A ver, chicos, no se azoten. En esta ciudad hay que ser flexibles. Si el problema son las matemáticas y el espacio... en lugar de pelearnos por quién mete a quién, bien podríamos armar un cuarteto entre todos aquí adentro, nos ahorramos la lista de invitados y así fluye la energía, ¿no?... (Pausa) Así nadie se siente excluido.

(Un silencio sepulcral inunda la habitación. Sebastián parpadea, congelado. Rafael mira a Diego con incredulidad. Vanessa se pone completamente rígida).

VANESSA: (Levantándose de golpe, azotando sus papeles en la carpeta) Es una pésima idea hasta como broma, Diego. Eres un pinche inmaduro de primera.

DIEGO: Amor, es un chiste, relájate...

VANESSA: ¡No, no es un chiste! Llevas toda la semana con tus comentarios "modernos" y ya me cansé. (A los roomies) Disculpen el tiempo perdido. Me queda claro que este departamento no es para mí. Bye.

(Vanessa camina a pasos agigantados hacia la salida y azota la puerta principal al salir. Diego se queda sentado un momento, sopesando la situación. Se levanta con total calma y mira a los amigos).

DIEGO: Uf. Creo que esta vez sí se prendió de verdad. En fin, ya le tocaba su sesión de terapia esta semana. (Camina hacia la puerta pero se detiene) Oigan... una pregunta seria. El cuarto me mamó. Y siendo honestos, ella y yo igual ya íbamos a cortar, esto sólo aceleró el trámite. ¿Aceptan hombres solos?

RAFAEL: La renta individual es más alta. Y las reglas de limpieza son no-negociables.

DIEGO: Me parece perfecto. Voy a calmarla allá abajo, la subo a un Uber y regreso en una hora por las llaves y la lista de los gastos, ¿va? Nos vemos al rato, roomies. (Guiña un ojo de forma ambigua y sale).

 

EPILÓGO

(El mismo departamento, un año después. Hay rastros del paso de Diego: un póster de "Fight Club" y quizás un aparato inservible, una consola, que no cuadra con el lugar. RAFAEL y SEBASTIÁN están sentados en el sillón compartiendo una pizza fría directo de la caja. Hay un silencio de profunda fatiga, pero también de alivio).

SEBASTIÁN: (Masticando) No puedo creer que por fin se haya llevado su último bote de citrato de magnesio y proteína vegetal. Siento que vivimos doce meses atrapados dentro de un algoritmo de TikTok.

RAFAEL: Hay que reconocerle algo al cabrón: tenía estilo para el caos. ¿Cuántas "novias" le contaste en un año? Yo me quedé en la tercera Vanessa. Bueno, la segunda se llamaba ¡Prudencia!, pero tenía la misma perra energía de querer rediseñarnos la sala.

SEBASTIÁN: Tres novias oficiales y como cien mil "proyectos de vida compartida". Y siempre usando  la cocina como si fuera una fiesta, ¿te fijas? Y pensar el pavor que teníamos el primer día. ¿Te acuerdas? Cuando soltó lo del cuarteto con esa sonrisita de psicópata. Yo pasé los primeros tres meses durmiendo con la puerta cerrada con llave, jurando que en cualquier momento iba a entrar a mi cuarto con un lub orgánico y un contrato de poliamor.

RAFAEL: Al final todo era puro juego, güey. Puro espíritu de seducción barata. Mucho ruido y pocas nueces. Calentaba el bóiler...

SEBASTIÁN: Pero no se metía a bañar...

RAFAEL: Exacto. Le mamaba movernos el tapete, vernos la cara de pánico cuando se nos acercaba de más en la cocina o cuando nos sugería que "compartiéramos energía". Puro rollo. Un seductor de clóset que en el fondo sólo quería que alguien le validara los memes.

SEBASTIÁN: Sí, está clarísimo, pero cómo desgasta. Esa masculinidad hipermoderna de "soy súper libre y deconstruido pero dejo mis calzones sucios en la lavadora común" es insufrible. Qué bueno que se tuvo que ir, su vibe nos estaba absorbiendo. El mes pasado casi me compro unos pantalones rotos otra vez.

RAFAEL: Dios nos libre. Ya estamos grandes para crisis de identidad inducidas. Lo bueno es que recuperamos el control del barco. Regresamos al orden. A la hermosa, predecible y aburrida soltería de los treinta.

(Llaman a la puerta de manera firme y alegre: "Toc, toc, toc").

SEBASTIÁN: No me digas que regresó porque olvidó su consola espantosa.

RAFAEL: Ve a ver. Si es él, dile que estamos muertos.

(Sebastián abre la puerta. En el umbral están DIEGO y VANESSA, tomados de la mano y radiantes).

DIEGO: ¡Qué onda, mis roomies eternos! Qué pasotes. ¿No nos van a dejar pasar? Venimos súper rápido.

VANESSA: ¡Hola, chicos! Qué gusto verlos.

SEBASTIÁN: ¿Vanessa? ¿Diego? Pensé que... bueno, pensé que se habían destruido mutuamente hace un año en el estacionamiento.

DIEGO: (Se ríe) Nel, güey, para nada. El amor moderno es cíclico. Fuimos, venimos, fuimos a terapia de pareja, rompimos, regresamos... ¡Y bueno, les traemos la exclusiva! (Muestran un anillo de compromiso).

VANESSA: ¡Nos casamos! En la playa, algo súper orgánico, sustentable y pet-friendly.

RAFAEL: (Se levanta, con ligera ironía) No... bueno. Qué... qué impresionante capacidad de resiliencia emocional. De verdad, muchas felicidades. Quién iba a decir que el cuarteto iba a terminar en un dueto legalmente vinculante.

DIEGO: Hay que sentar cabeza, hermanos. El mercado allá afuera está durísimo. Pero bueno, están súper invitados, les llega el pase digital por WhatsApp. ¡No vayan a faltar!

SEBASTIÁN: Ahí estaremos, Diego. Con mis pantalones más formales, lo prometo. Felicidades a los dos.

VANESSA: Gracias, chicos. Qué bueno que Diego vivió con ustedes, siento que maduró muchísimo... o al menos ya sabe usar la freidora de aire. ¡Nos vemos en la boda!

DIEGO: ¡Se la lavan, roomies!

(Diego y Vanessa salen riendo. Sebastián cierra la puerta despacio y se desploma en el sillón junto a Rafael).

SEBASTIÁN: Uf. Qué raro es el mundo, cabrón. Qué jodidamente rápido va todo. La gente se odia, se propone tríos, se dejan de hablar, se casan en la playa... y nosotros aquí, discutiendo por las orillas de la pizza.

RAFAEL: Es que tú siempre te comes la mejor parte y me dejas el puro cartón quemado.

SEBASTIÁN: Te dejé la orilla con ajonjolí, Rafael.

RAFAEL: Ah, qué generoso, amigo.

SEBASTIÁN: (Sonríe de medio lado, cómodo en la tensión habitual) Sí... Bueno. Lo bueno es que, dentro de todo este desmadre de ciudad... nos tenemos el uno al otro.

(Rafael voltea a verlo de inmediato con sospecha dramática. Sebastián capta la tensión y se aclara la garganta rápidamente).

SEBASTIÁN: Como... como roomies, claro. Obvio. O sea, reparto equitativo de gastos, mantenimiento del hogar... *cough cough*... ya sabes. Estrictamente bisnes.

RAFAEL: (Sonríe de medio lado, relajándose) Estrictamente bisnes, Sebastián. Trae otra cerveza.

(Sebastián se levanta hacia la cocina mientras Rafael pone música y hace movimientos rítmicos, pero sin bailar del todo, como si hiciera un calentamiento deportivo pero con ganas latentes de bailar. Sebastián llega con las cervezas y se le queda viendo desde el marco de la cocina con una sonrisa de absoluta complicidad. Las luces van bajando lentamente a negro).

 

FIN DE LA OBRA

 

 


LOS FÍSICOS

LOS FÍSICOS
LOS FÍSICOS

EL CABALLERO DE OLMEDO

EL CABALLERO DE OLMEDO
Lope de Vega

CUMBRES BORRASCOSAS 2026

CUMBRES BORRASCOSAS 2026
CRÓNICA CINEMATOGRÁFICA/EN: CINEDEBATE

Amores materialistas

DIENTES BLANCOS

DIENTES BLANCOS
Demetrio Aguilera Malta

the raft

the raft
by Gavarre Benjamin

CELEBRACIONMANDARINA

CELEBRACIONMANDARINA
blog de poesía

TRIÁNGULO

TRIÁNGULO
AMADO DEL PINO

PAVEL vs LEPAV

PAVEL vs LEPAV
EL ALFILER DEL DIABLO

Night Shift

EL MÁGICO PRODIGIOSO

EL MÁGICO PRODIGIOSO
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

EL ROBO DE LA BICI ROJA

EUPHORIA

EUPHORIA
Euphoria: Blinding Neons and a Wearisome Abyss

Monosapiens

Monosapiens
MONOLOGUE

Archivo del Blog

UN HOMBRE DECENTE

UN HOMBRE DECENTE
MINISERIE POLACA

THE FARCE OF THE FLU

THE FARCE OF THE FLU
A farce of guilt, soap, and unforeseen romance.

BARDO

BARDO
de Leonel Giacometto

La farsa del catarro

La farsa del catarro
Entremés moderno.