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22/6/19

PASO DEL AGUA, DE BENJAMÍN GAVARRE



PASO DEL AGUA

De Benjamín Gavarre





La acción ocurre en un espacio tipo patio, con algunas referencias al tiempo de Lope de Rueda, pero, con algunos objetos e imágenes que nos ubiquen en nuestra realidad. El estilo quiere recordar al tiempo de los pasos, pero obviamente las situaciones tienen que ver con nuestros días. El vestuario no deberá también sino aludir a la época, pero con prendas equivocas de la nuestra.

Personajes:
Anita, hermana  lozana de Rul.
Rul, joven mozuelo.
Doña G, tía de los mochachos.

Anita.– (Insidiosa) ¿Qué tanto ha de hacer Rul, tía? ¡Más de dos horas lleva enclaustrado en el cuarto de lavado!
Doña G.– (Santurronamosca muerta) Válame el diabro, que no se halle en el camino de Esperantio, si yo te dijera las cosas que se hablaron d’él en otro año.
Anita.– (Malévola) ¿Lavábase todas las costras del rostro hasta dejarse casi por entero la calavera reluciente como mochacho fresco y lozano de la mañana?
Doña G.– (Chismosa) Ni cercana a la noticia te encuentras: lo que hacía Esperanto es cosa que natura no permite a mozuelas fermosas y bisoñas como tú, ni siquiera imaginar.
Anita.– (Obscenasimpática) ¡Ah, ya sé! Se fregaba y fregaba hasta dar de alaridos como los peones del rastro. Ahhhhhh.
Doña G.– (Con ganas de aparentar prudencia) Más o menos, Anita, pero tente que es cosa delicada.
Anita.– (Chismosa) También los mocitos de la cuadra no hablan más que de eso, pero ellos no se meten al cuarto de los baños, sino que ahí mismo en las pajas le dan y dan y friégate que te friega; yo he escuchado.
Doña G.– (Escandalizada) Y ya es decir bastante, tente diabro, que en mis tiempos de mozuela ni se atreviera una a concebir tales desórdenes.
Anita.– (Descarada) Pero si a nadie mal hace tía, yo...
Doña G.– (Cambia de tema) Tente, tente y ponme en la noticia del tal Rul. ¿Quiéredes mentar que no se aleja del aljibe?
Anita.– Del aljibe se lleva el agua, nos deja sin cisterna, sin depósito, sin manantial, sin recursos. Lleva encerrado en el cuarto de lavado más de tres horas d’esa guisa y no se ve sino que derrocha los acuíferos en no sé que labor exótica, porque el agua no sale sino llena de espuma y muy negra por cierto.
Doña G.– Ha de estar lavando sus calzas, capa y festones del traje de tuna.
Anita.– ¿De traje de tuna dices, tía?, ¡que a muchas espinas se arriesga Rul! ¿De tuna el traje?
Doña G.– De la estudiantina, mensa, que ya sabes que es barítono... Y así de presumido como es seguro desperdicia toda el agua en lavando cada botón dorado, cada borla, cada listón de amarillo azul y verde. Ah, me acuerdo de las serenatas de tu tío en la Tuna de San Tormes, no sabes, qué apostura, tan gallado...
Anita.– Sí tía, tía, ya me los has mentado más de mil docenas. ¡No te molesta en fin que gaste toda el agua? El tal Rul nos llevará a la ruina, inanición, al desamparo. Seremos víctimas de aridez, sequía, estiaje, calamidad. ¡Tendremos sed sin duda!
Doña G.– ¿Se está acabando el agua de tomar?
Anita.– Y más que eso, la de tomar, la de beber, la de saciar la sed intensa...
Doña G.– Eso ya lo comprendí. ¿Y no quedará más de agua?
Anita.– Ni para echarle el agua a las letrinas, tía, y mucho menos la de lavar verduras, la de fregar pisos y ventanas, la de bañarse en tina para los oficios mayores y la de lavarse cada sábado para los menores, la de bañarse los martes para las angustias, y los miércoles para las venturas varias.
Doña G.– Y digo yo, ¿no se puede acumular en cestos, en tarros en cubetas la tal agua?, ¿Toda se la ha acabado ya?
Anita.– La más parte se ha escapado por entre los desagües, tía. Y la otra, ya anega las baldosas y peor, que toda jabonuda y negra como está que se encuentra ya invadiendo los corrales y las gallinas se escapan y los puercos se resbalan y la vaca ya no entiende nada de lo que le acontece por tanta espuma y negra, tía, entre sus patas.
Doña G.– Suficiente es; he de hacerle entender a este mochacho que se detiene o nos lleva a la ruina. Id por él.
Anita.– Pero si no me tomara en cuenta hace ya cuatro horas, cómo así que le vuelva yo a tocar y no responda.
Doña G.– A mí me hará más caso. (Grita) ¡Ruuuuuul! ¡Ruuuuuul!... Que no responde. Veamos si me ayudas. (Anita se pone a gritar también) ¡Ruuuul! (Doña G se muestra muy contrariada). ¡Habráse visto tal! (Vuelve a gritar) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ayúdame, Anita! (Anita le ayuda, más tarde todo el público participa) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ruuul, Ruuul, cerradle ya!

Entra a escena Rul, todo empapado.
Rul.– ¡Pero qué voces son esas! ¡Callad!, ¡Callad he dicho! ¡Me han distraído de mis labores más urgentes!
Doña G.– ¡De urgencia suma es que no desperdicies más todo el aljibe!
Rul.– ¿Yo el aljibe?
Anita.– Y la cisterna y el depósito y el manantial todo.
Doña G.– Sin líquido acuoso nos hemos de quedar por vuestra causa!
Rul.– Que sea menos. Son tales infundios de Anita que dista mucho de tener buenas razones. ¡Ella quedarse anhela de la tina, que lava y lava la mugre Anita! Por ello el alboroto, sus chismes, sus quejas y maledicencias. Decilde Anita, decidle a Doña G, tu tía y la mía que pasas más de mil horas en la tina haciendo... no sé qué.
Anita.– Bárbaro animal, ni que de tu ralea fuera yo a formar la parte. Muchas más veces tú ocupas de la tina y la encuentro siempre maculada de pelillos de tu casi cara de mono, que ni bien afeitas tus barbas y bigotes que al día siguiente quieres volverte a quedar como cachete de doncella. Siempre tengo de limpiar tales pelillos, tía.
Rul.– Lo ves. Anita misma se delata. Cada día lavarse de cuerpo completo solicita y me reclama a mí que le deje yo el terreno limpio. No he sino constar que lo que quiere es toda el agua para sí. (A Anita) ¡Mustia!
Anita.– ¡Badulaque!
Rul.– ¡Solapada!
Anita.– ¡Entuerto del Diabro!
Rul.– ¡Pescuezo sin sangre!
Anita.– ¡Rabadilla, de... de...!
Doña.– Basta he de decir y a entrambos un castigo he de librar si no os calmáis y presto a mis consejos habréis de obrar.
Anita y Rul.– (Muy modosos ellos) Sí, tía.
Doña G.– ¿Bien paréceme que los dos han hecho abuso de los acuíferos dones, mochachos?
Anita y Rul.– (Sin entender palabra) ¿Qué decis?
Doña G.– ¡Pues que desperdician el agua los dos, he dicho!
Anita.– Pues no hay ni que pensarlo, tía.
Rul.– Ni que osar pudieras dar acusaciones tales, no.
Doña G.– Y qué me han demostrado sino lo contrario. Por lavaros en la tina, Anita y por lavar lo de la tuna Rul, que se acaban todos los recursos, como he dicho.
Rul.– Los “acuíferos”, decís.
Doña G.– ¡Y digo bien! ¡Si cada litro que desperdiciáis tuvieras que pagar...!
Rul.– ¡Si lo pago yo con lo que me dan por cantar los de la tuna, y la luz pago también y el cable, el internet, el muy teléfono...  ¡que no es  poca cosa!
Doña G.– Poca cosa es lo que va a quedar de agua si seguís como hasta ahora tirándola toda, y sin beneficio para otros.
Rul.- (Irónico)Y resulta, Anita que somos los culpables de la gran Sequía. Tooodo el mundo necesita los “acuíferos” que nosotros destinamos a nuestro cuidado y beneficio.
Anita.– (Seria) Pues sí, Rulito; yo creo que nos hemos de quedar sin el líquido si todos obran como nosotros. Y segura estoy que muchos la tiran sin pudor y que algunos están aquí, y aunque se rían también como nosotros van a hacer que nos quedemos secos.
Rul.– Secos decís, ¡y qué hiperbólica que resultáis!
Anita.– Y tú muy guarro, nada más oíros: ¡pues si yo la pago: Si por ello es mía, si con mis oficios en la tuna yo pago el agua y luz, el cable, hasta el teléfono con Itra Iter...Inter... No sois sino Guarro y nada menos.
Doña G.– (Toma el mando) Como conclusión al brete, digo. Escuchad, oídme: Bien me parece que en tu futuro Anita, hayáis decidido para bien de todos, menos baños de tina, como habéis quedado por propia voluntad.
Anita.– ¡Y yo cuándo quedé?
Doña G.– (Implacable) Dalo a entender lo has, lo has, sin duda, y más. ¡En cuanto a Rul!
Rul.– (Astuto) ¡Ya dije que de acuerdo estoy!
Doña G.– (Sorprendida) ¡¿Y cuándo?!
Rul.– (Juguetón) En lo que dijéredes, que no he sino de dejar que Anita lave mi ropa y ya está, no gaste yo más en lavado.
Anita.– En tus sueños pasara tal, digo yo.
Doña G.– No habrá quien se ocupe de lo que tu mismo y sin retobos de ocuparte has.
Rul.- ¿Yo?
Doña G.– Pero lo habrás de hacer sin desperdicio y una sola vez a la quincena.
Rul.– ¿De cuál quincena habláis?
Doña G.– Digo que lavaréis toda la ropa, no sólo la tuya sino la de toda la familia y cada quince días y toda junta en cargas de ropa blanca y de colores y así habremos de proceder para no desperdiciar más agua.
Rul.– No sé...
Doña G.– No hay más que hablar.
Rul.– ¿Y Anita?
Doña G.– Pues ella también, sólo se podrá bañar cada seis meses.
Anita.– ¡No sea yo tan miserable!
Rul.– Si, va a pestar, tíita.
Anita.– En eso Rul lleva razón, pues ¿qué pasó?
Doña G.– Digo en tina, seis meses de plazo habrá, lo demás que se lave ella como más le convenga.
Anita.– Ah, eso ya va mejor.
Rul.– ¿Y tú tíita?
Doña G.– ¿Yo?
Rul.– No quisiérades tener actividades de cuidado tú también, no creéis que sería buena idea ponerle menos agua a las arvejas. Además podemos usar el agua de tina para preparar las aguas frescas de fruta de temporada.
Anita.– (Cómplice de Rul) Claro, tía, y le pones menos agua a los porotos.
Rul.– Y bien empleado que desapestes las lechugas con el sobrante del lavamanil.
Anita.– Y guisáredes el potaje con el agua de desapestar.
Rul.– Y una vez que surta efecto el potaje. Y el agua fresca de frutas de temporada, el agua ya bien destilada en la letrina la podemos usar muy bien para... que os lavéis el... la... Es un decir.
Doña G.– ¡Basta de suciedades, Rul, Anita! ¡He comprendido yo también mi parte!
Rul.– (Sin soltar su nueva presa) Pues sí, tíita porque una cosa es criticar, y otra...
Doña G.– (A punto de las canas verdes) Dije que muy claro ha quedado.
Anita.– (Sigue el juego de Rul)  Luego hay personas que se la pasan criticando lo que hacen los demás y nada les ha de costar fijarse, tía en que a veces incurren en las mismas culpas que acusar se atreven y...
Doña G.– ¡Basta! ¡A ver si les queda muy claro! ¡Yo también voy a poner de mi parte! Pero no, no, no me tratéis como si el origen de todos los males acuíferos los encarnara yo en mí mesma. No.
Rul.– Pero, tíita, piensa...
Anita.– Recapacita.
Doña G.– ¡Se acabó! ¡No habréis de voltearme la tortilla! Vamos a hacer todos lo posible por cuidar de el agua, ¿estáis conformes?
Rul.– Sí, y tía. De verdad vais a querer que yo lave toda, toda vuestra ropa y la de todos?
Doña G.– Toda la ropa, toda la ropa.
Rul.– ¿Incluyendo también vuestros calzones?
Doña G.– Anita, acompañadme a la cocina, de pronto tengo antojo de agua fresca de frutas de temporada.
Rul.– ¿Pero tía, no me has de contestar? ¿Vuestras bragas también he de lavar?... ¿así tus camisetitas transparentes de lycra? Tía, tía... ¿Y tú, Anita, queréis lo mismo que me haga cargo de toda, toda tu ropita, tus falditas, ¡Anita!, tus brassieres ¡tía!, ¡No escapéis! Falditititas, brassieres grandes grandes... ¡Heyyy! ¡Escuchad!!! ¡Oigan! (Al público) ¡Qué mujeres!
Fin
REGISTRADA SOGEM  Derechos reservados ® Benjamín Gavarre  Silva   2008
® contacto: gavarreunam@gmail.com

29/4/16

PASO DEL AGUA De Benjamín Gavarre

PASO DEL AGUA 

De Benjamín Gavarre


® contacto: gavarreunam@gmail.com
La acción ocurre en un patio, (puede ser un espacio tipo corral de comedias) con algunas referencias al tiempo de Lope de Rueda, pero, con algunos objetos e imágenes que nos ubiquen en nuestra realidad. El estilo quiere recordar al tiempo de los pasos, pero obviamente las situaciones tienen que ver con nuestros días. El vestuario no deberá también sino aludir a la época, pero con prendas equivocas de la nuestra.


Personajes:
Anita, hermana lozana de Rul.
Rul, joven mozuelo.
Doña G, tía de los mochachos.


Anita.– (Insidiosa) ¿Qué tanto ha de hacer Rul, tía? ¡Más de dos horas lleva enclaustrado en el cuarto de lavado!
Doña G.– (Santurronamosca muerta) Válame el diabro, que no se halle en el camino de Esperantio, si yo te dijera las cosas que se hablaron d’él en otro año.
Anita.– (Malévola) ¿Lavábase todas las costras del rostro hasta dejarse casi por entero la calavera reluciente como mochacho fresco y lozano de la mañana?
Doña G.– (Chismosa) Ni cercana a la noticia te encuentras: lo que hacía Esperanto es cosa que natura no permite a mozuelas fermosas y bisoñas como tú, ni siquiera imaginar.
Anita.– (Obscenasimpática) ¡Ah, ya sé! Se fregaba y fregaba hasta dar de alaridos como los peones del rastro. Ahhhhhh.
Doña G.– (Con ganas de aparentar prudencia) Más o menos, Anita, pero tente que es cosa delicada.
Anita.– (Chismosa) También los mocitos de la cuadra no hablan más que de eso, pero ellos no se meten al cuarto de los baños, sino que ahí mismo en las pajas le dan y dan y friégate que te friega; yo he escuchado.
Doña G.– (Escandalizada) Y ya es decir bastante, tente diabro, que en mis tiempos de mozuela ni se atreviera una a concebir tales desórdenes.
Anita.– (Descarada) Pero si a nadie mal hace tía, yo...
Doña G.– (Cambia de tema) Tente, tente y ponme en la noticia del tal Rul. ¿Quiéredes mentar que no se aleja del aljibe?
Anita.– Del aljibe se lleva el agua, nos deja sin cisterna, sin depósito, sin manantial, sin recursos. Lleva encerrado en el cuarto de lavado más de tres horas d’esa guisa y no se ve sino que derrocha los acuíferos en no sé que labor exótica, porque el agua no sale sino llena de espuma y muy negra por cierto.
Doña G.– Ha de estar lavando sus calzas, capa y festones del traje de tuna.
Anita.– ¿De traje de tuna dices, tía?, ¡que a muchas espinas se arriesga Rul! ¿De tuna el traje?
Doña G.– De la estudiantina, mensa, que ya sabes que es barítono... Y así de presumido como es seguro desperdicia toda el agua en lavando cada botón dorado, cada borla, cada listón de amarillo azul y verde. Ah, me acuerdo de las serenatas de tu tío en la Tuna de San Tormes, no sabes, qué apostura, tan gallado...
Anita.– Sí tía, tía, ya me los has mentado más de mil docenas. ¡No te molesta en fin que gaste toda el agua? El tal Rul nos llevará a la ruina, inanición, al desamparo. Seremos víctimas de aridez, sequía, estiaje, calamidad. ¡Tendremos sed sin duda!
Doña G.– ¿Se está acabando el agua de tomar?
Anita.– Y más que eso, la de tomar, la de beber, la de saciar la sed intensa...
Doña G.– Eso ya lo comprendí. ¿Y no quedará más de agua?
Anita.– Ni para echarle el agua a las letrinas, tía, y mucho menos la de lavar verduras, la de fregar pisos y ventanas, la de bañarse en tina para los oficios mayores y la de lavarse cada sábado para los menores, la de bañarse los martes para las angustias, y los miércoles para las venturas varias.
Doña G.– Y digo yo, ¿no se puede acumular en cestos, en tarros en cubetas la tal agua?, ¿Toda se la ha acabado ya?
Anita.– La más parte se ha escapado por entre los desagües, tía. Y la otra, ya anega las baldosas y peor, que toda jabonuda y negra como está que se encuentra ya invadiendo los corrales y las gallinas se escapan y los puercos se resbalan y la vaca ya no entiende nada de lo que le acontece por tanta espuma y negra, tía, entre sus patas.
Doña G.– Suficiente es; he de hacerle entender a este mochacho que se detiene o nos lleva a la ruina. Id por él.
Anita.– Pero si no me tomara en cuenta hace ya cuatro horas, cómo así que le vuelva yo a tocar y no responda.
Doña G.– A mí me hará más caso. (Grita) ¡Ruuuuuul! ¡Ruuuuuul!... Que no responde. Veamos si me ayudas. (Anita se pone a gritar también) ¡Ruuuul! (Doña G se muestra muy contrariada). ¡Habráse visto tal! (Vuelve a gritar) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ayúdame, Anita! (Anita le ayuda, más tarde todo el público participa) ¡Ruuul, Ruuul, cerradle al agua! ¡Ruuul, Ruuul, cerradle ya!

Entra a escena Rul, todo empapado.
Rul.– ¡Pero qué voces son esas! ¡Callad!, ¡Callad he dicho! ¡Me han distraído de mis labores más urgentes!
Doña G.– ¡De urgencia suma es que no desperdicies más todo el aljibe!
Rul.– ¿Yo el aljibe?
Anita.– Y la cisterna y el depósito y el manantial todo.
Doña G.– Sin líquido acuoso nos hemos de quedar por vuestra causa!
Rul.– Que sea menos. Son tales infundios de Anita que dista mucho de tener buenas razones. ¡Ella quedarse anhela de la tina, que lava y lava la mugre Anita! Por ello el alboroto, sus chismes, sus quejas y maledicencias. Decilde Anita, decidle a Doña G, tu tía y la mía que pasas más de mil horas en la tina haciendo... no sé qué.
Anita.– Bárbaro animal, ni que de tu ralea fuera yo a formar la parte. Muchas más veces tú ocupas de la tina y la encuentro siempre maculada de pelillos de tu casi cara de mono, que ni bien afeitas tus barbas y bigotes que al día siguiente quieres volverte a quedar como cachete de doncella. Siempre tengo de limpiar tales pelillos, tía.
Rul.– Lo ves. Anita misma se delata. Cada día lavarse de cuerpo completo solicita y me reclama a mí que le deje yo el terreno limpio. No he sino constar que lo que quiere es toda el agua para sí. (A Anita) ¡Mustia!
Anita.– ¡Badulaque!
Rul.– ¡Solapada!
Anita.– ¡Entuerto del Diabro!
Rul.– ¡Pescuezo sin sangre!
Anita.– ¡Rabadilla, de... de...!
Doña.– Basta he de decir y a entrambos un castigo he de librar si no os calmáis y presto a mis consejos habréis de obrar.
Anita y Rul.– (Muy modosos ellos) Sí, tía.
Doña G.– ¿Bien paréceme que los dos han hecho abuso de los acuíferos dones, mochachos?
Anita y Rul.– (Sin entender palabra) ¿Qué decis?
Doña G.– ¡Pues que desperdician el agua los dos, he dicho!
Anita.– Pues no hay ni que pensarlo, tía.
Rul.– Ni que osar pudieras dar acusaciones tales, no.
Doña G.– Y qué me han demostrado sino lo contrario. Por lavaros en la tina, Anita y por lavar lo de la tuna Rul, que se acaban todos los recursos, como he dicho.
Rul.– Los “acuíferos”, decís.
Doña G.– ¡Y digo bien! ¡Si cada litro que desperdiciáis tuvieras que pagar...!
Rul.– ¡Si lo pago yo con lo que me dan por cantar los de la tuna, y la luz pago también y el cable, el internet, el muy teléfono... ¡que no es poca cosa!
Doña G.– Poca cosa es lo que va a quedar de agua si seguís como hasta ahora tirándola toda, y sin beneficio para otros.
Rul.- (Irónico)Y resulta, Anita que somos los culpables de la gran Sequía. Tooodo el mundo necesita los “acuíferos” que nosotros destinamos a nuestro cuidado y beneficio.
Anita.– (Seria) Pues sí, Rulito; yo creo que nos hemos de quedar sin el líquido si todos obran como nosotros. Y segura estoy que muchos la tiran sin pudor y que algunos están aquí, y aunque se rían también como nosotros van a hacer que nos quedemos secos.
Rul.– Secos decís, ¡y qué hiperbólica que resultáis!
Anita.– Y tú muy guarro, nada más oíros: ¡pues si yo la pago: Si por ello es mía, si con mis oficios en la tuna yo pago el agua y luz, el cable, hasta el teléfono con Itra Iter...Inter... No sois sino Guarro y nada menos.
Doña G.– (Toma el mando) Como conclusión al brete, digo. Escuchad, oídme: Bien me parece que en tu futuro Anita, hayáis decidido para bien de todos, menos baños de tina, como habéis quedado por propia voluntad.
Anita.– ¡Y yo cuándo quedé?
Doña G.– (Implacable) Dalo a entender lo has, lo has, sin duda, y más. ¡En cuanto a Rul!
Rul.– (Astuto) ¡Ya dije que de acuerdo estoy!
Doña G.– (Sorprendida) ¡¿Y cuándo?!
Rul.– (Juguetón) En lo que dijéredes, que no he sino de dejar que Anita lave mi ropa y ya está, no gaste yo más en lavado.
Anita.– En tus sueños pasara tal, digo yo.
Doña G.– No habrá quien se ocupe de lo que tu mismo y sin retobos de ocuparte has.
Rul.- ¿Yo?
Doña G.– Pero lo habrás de hacer sin desperdicio y una sola vez a la quincena.
Rul.– ¿De cuál quincena habláis?
Doña G.– Digo que lavaréis toda la ropa, no sólo la tuya sino la de toda la familia y cada quince días y toda junta en cargas de ropa blanca y de colores y así habremos de proceder para no desperdiciar más agua.
Rul.– No sé...
Doña G.– No hay más que hablar.
Rul.– ¿Y Anita?
Doña G.– Pues ella también, sólo se podrá bañar cada seis meses.
Anita.– ¡No sea yo tan miserable!
Rul.– Si, va a pestar, tíita.
Anita.– En eso Rul lleva razón, pues ¿qué pasó?
Doña G.– Digo en tina, seis meses de plazo habrá, lo demás que se lave ella como más le convenga.
Anita.– Ah, eso ya va mejor.
Rul.– ¿Y tú tíita?
Doña G.– ¿Yo?
Rul.– No quisiérades tener actividades de cuidado tú también, no creéis que sería buena idea ponerle menos agua a las arvejas. Además podemos usar el agua de tina para preparar las aguas frescas de fruta de temporada.
Anita.– (Cómplice de Rul) Claro, tía, y le pones menos agua a los porotos.
Rul.– Y bien empleado que desapestes las lechugas con el sobrante del lavamanil.
Anita.– Y guisáredes el potaje con el agua de desapestar.
Rul.– Y una vez que surta efecto el potaje. Y el agua fresca de frutas de temporada, el agua ya bien destilada en la letrina la podemos usar muy bien para... que os lavéis el... la... Es un decir.
Doña G.– ¡Basta de suciedades, Rul, Anita! ¡He comprendido yo también mi parte!
Rul.– (Sin soltar su nueva presa) Pues sí, tíita porque una cosa es criticar, y otra...
Doña G.– (A punto de las canas verdes) Dije que muy claro ha quedado.
Anita.– (Sigue el juego de Rul) Luego hay personas que se la pasan criticando lo que hacen los demás y nada les ha de costar fijarse, tía en que a veces incurren en las mismas culpas que acusar se atreven y...
Doña G.– ¡Basta! ¡A ver si les queda muy claro! ¡Yo también voy a poner de mi parte! Pero no, no, no me tratéis como si el origen de todos los males acuíferos los encarnara yo en mí mesma. No.
Rul.– Pero, tíita, piensa...
Anita.– Recapacita.
Doña G.– ¡Se acabó! ¡No habréis de voltearme la tortilla! Vamos a hacer todos lo posible por cuidar de el agua, ¿estáis conformes?
Rul.– Sí, y tía. De verdad vais a querer que yo lave toda, toda vuestra ropa y la de todos?
Doña G.– Toda la ropa, toda la ropa.
Rul.– ¿Incluyendo también vuestros calzones?
Doña G.– Anita, acompañadme a la cocina, de pronto tengo antojo de agua fresca de frutas de temporada.
Rul.– ¿Pero tía, no me has de contestar? ¿Vuestras bragas también he de lavar?... ¿así tus camisetitas transparentes de lycra? Tía, tía... ¿Y tú, Anita, queréis lo mismo que me haga cargo de toda, toda tu ropita, tus falditas, ¡Anita!, tus brassieres ¡tía!, ¡No escapéis! Falditititas, brassieres grandes grandes... ¡Heyyy! ¡Escuchad!!! ¡Oigan! (Al público) ¡Qué mujeres!
Fin


REGISTRADA SOGEM Derechos reservados ® Benjamín Gavarre Silva 2008

Seguidores

Benjamín Gavarre

INSTRUCCIÓN ACADÉMICA:


Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro: UNAM. Facultad de Filosofía y Letras. Ciudad Universitaria. Promedio final 9.08 (UNAM 1981-85). Titulado en 1993 con mención honorífica. Tesis: Elementos del Teatro Surrealista y del Absurdo.


Maestría en Literatura Comparada, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM 2000-2002. Promedio de 9.25 (Obtuvo el grado con mención honorífica en junio 9 de 2005). El tema de la tesis es sobre la construcción de la imagen del personaje “Emperatriz Carlota” en la dramaturgia mexicana y francófona siglos XIX a XXI a partir de una perspectiva histórico-imagológica.



    1. IDIOMAS

  • Francés : IFAL, CELE. Diploma de dominio por el CELE

  • Inglés: Diploma de comprensión por el CELE (Centro de enseñanza de lenguas extranjeras, UNAM).



2) TRABAJO ACADÉMICO

  1. INVESTIGADOR

  • IIFL, UNAM. Becario en el proyecto sobre archivos de la Inquisición en la Nueva España: “La otra palabra”, a cargo de la Dra. Mariana Masera del seminario de Poéticas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, desde octubre de 1999 a octubre de 2002.

Ponente en el XIV Encuentro Nacional de Investigadores del Pensamiento Novohispano. UAZ. Zacatecas noviembre de 2001. Ponencia: “La selección de información en algunos procesos inquisitoriales del siglo XVII”. Moderador en el Coloquio “La otra palabra”, el 18 de abril de 2002.

  • Investigador y compilador de textos dramáticos en francés para la Antología de textos de letras modernas de la Facultad de Filosofía y Letras (2007).


        1. DOCENCIA EN TEATRO NIVEL SUPERIOR
  • EAT (Escuela de Teatro del INBA). Profesor suplente de Historia del Teatro I (1997)

  • PROFESOR EN LA UAM

      1. Como profesor interino: Historia del teatro, teatro de los Siglos de Oro Español. Narrativa modernista y naturalista. Año 2001

  • PROFESOR EN LA UNAM

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura: MORFOSINTAXIS Y COMENTARIO DE TEXTOS I Y II (Ahora llamada Análisis de textos I y II) (1999-a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura en la materia TEATRO VIRREINAL I y TEATRO IBEROAMERICANO II. (Desde 2003-1 a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura en la materia HISTORIA DEL ARTE TEATRAL I Y II (TEATRO GRIEGO, LATINO, MEDIEVAL Y RENACENTISTA) (Desde 2003-1 a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura. Profesor de teatro de los Siglos de Oro español. Como interino. Semestre 2005-1.

OTRAS FUNCIONES EN LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE LA UNAM (Colegio de Teatro): Asesor de algunas tesis de licenciatura y una de maestría. Sinodal de muchas. Encargado de los exámenes extraordinarios de mis materias. Encargado de tutorías.


  • LITERATURA Y REDACCIÓN.

PROFESOR NIVEL MEDIO Y MEDIO SUPERIOR

UNAM dgire definitividad dictamen 10


  • Instituto María Isabel Dondé: profesor de literatura mexicana, universal, hispanoamericana y taller de redacción (1993-1994).

  • Universidad Latina: profesor de taller de redacción, investigación de campo, técnicas de investigación documental, taller de literatura universal y taller de clásicos hispanoamericanos. (1994-1996).

  • CLAM: Colegio Latinoamericano de México. Profesor de literatura mexicana y universal (1997-1999).



3) TRABAJO (NO ACADÉMICO):


      1. TRABAJO EDITORIAL

  • Editorial Vuelta: corrector de estilo, y al cuidado de distintas ediciones de novelas y libros de poesía (1989).

  • Letras y Palabras, servicios editoriales: diseñador de originales mecánicos para libros, revistas, folletos y tipografía en general; editor de revistas y folletos. Manejo de los programas de computación "Word Perfect", "Page Maker" y "Corel Draw" (1990-1992).

  • Revista Proceso (1995): corrector "free lance".

  • CITRU (Centro de Investigación teatral Rodolfo Usigli: corrector 1997-1998

  • FIC (Festival Internacional Cervantino): traductor francés-español (free lance) de folletos y fichas técnicas, 1990-93.

  • Editorial Santillana-Alfaguara-Nuevo México.

Elaboración de guías de lectura para las novelas Los años con Laura Díaz, de Carlos Fuentes y Cruz de olvido, de Carlos Cortés (1999-2000)


AUTOR (EN COLABORACIÓN CON Alberto Chimal et. al.) DE LOS LIBROS DE SECUNDARIA ESPAÑOL I Y ESPAÑOL II CONEXIONES. México. 2007. Editorial Alfaguara- Nuevo México. (Reeditado hasta la fecha de hoy)

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  1. COLABORADOR EN PUBLICACIONES PERIÓDICAS

(Cuento, Poesía, Crítica, Reseña).


  • Revista: Artes Escénicas (crítica teatral), con Josefina Brun.

  • Revista: El Faro (cuento, poesía, teatro), con Juan Coronel.

  • Periódico: El Día (en: El día de los jóvenes, cuento, poesía, reseña).

  • Periódico: El Economista (reseña de libros, críticas de obras de teatro).

  • Periódico: Uno más Uno (en: Sábado, poesía).

  • Revista de la Universidad de México (poesía).

  • Revista Tramoya: obra de teatro finalista en el concurso de dramaturgia "Emilio Carballido" (1996).

  • Colaboró como crítico teatral para la Revista Mexicana de Cultura del periódico El Nacional (coordinador editorial: Miguel Ángel Quemáin). (1998).

  • Colaborador de artículos sobre teatro para la revista Casa del Tiempo, de la UAM (1998 a la fecha).



CREADOR. TEATRO

  1. DRAMATURGO
  • Vístete Rápido (1984) (Publicada, revista El Faro).

  • Delirio 23 (1985) (Publicada, revista El Faro).

  • Amor Tal... (1986) (Representada Teatro Legaria).

  • La Fiesta de los Disfraces (I987) (Representada Teatro Santo Domingo).

  • En tres Cervantes te veas, adaptación e "Intermeses"(1990) Representada en el FIC 90.

  • Filus (1991) (Inédita).

  • Yo, el Peor de los Dragones (1993). Representada en el Museo del Chopo y en el Foro El ensayo (1995). Finalista en el concurso "Emilio Carballido". Publicada en la revista Tramoya de enero de 1996. Representada en una lectura dramatizada dirigida por Edoardo (sic) Alcántara durante el 50 aniversario de la EAT Escuela de Arte Teatral del INBA en el ciclo de lecturas de dramaturgos mexicanos de la segunda mitad del siglo XX. Representada en el Museo del Carmen en abril y mayo de 1998 bajo la dirección de Edoardo Alcántara. Obra elegida para el Festival de la Universidad de Monterrey, 2005 así como para el festival de la BILINGUAL FOUNDATION OF THE ARTS en Miami 2005

  • Sala de Espera (1997).

Becario del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA–CONACULTA. Trabajó en un proyecto de dramaturgia bajo el sistema Jóvenes Creadores (1996/1997).

  • Sala de Espera: Proyecto Coinversiones FONCA 1999 Dirección de Alejandro Ainslie. La Gruta. Instituto Cultural Helénico (1999)

  • Unidad Lupita, Versión libre del cuento del mismo nombre de Jaime Alfonso Martínez Sandoval. Dirección Rocío Carrillo. Producción IEDF (2005).

  • Gente de primera, melodrama didáctico. Estreno el 6 de julio de 2007 en el Instituto electoral del Distrito Federal.

Creador del BLOG DE DRAMATURGIA: www.dramavirtual.com (desde enero de 2008 a la fecha)



    1. DIRECTOR DE TEATRO
  • Amor tal..., de Benjamín Gavarre (Ciclo de Nuevos Directores Universitarios de la UNAM. Teatro Legaria, 1987).

  • La Fiesta de los Disfraces, de Benjamín Gavarre (Teatro Santo Domingo, 1988).

  • En tres Cervantes te veas. (Teatro Santa Catarina; Festival Internacional Cervantino, 1990).

  • Yo, el Peor de los Dragones, de Benjamín Gavarre. (Museo del Chopo, 1995).


    1. ACTOR
  • Hécuba, La Perra; basada en Hécuba y Las Troyanas, de Eurípides. Adaptada y dirigida por Hugo Hiriart (1982).

  • El Gato con Botas, de L.W. Tieck; adaptada y dirigida por J. J. Gurrola (1983).

  • Serpientes y Escaleras y Fisura, coreografías de Lydia Romero. Actor-bailarín invitado del grupo Cuerpo Mutable (1983).

  • Teatrísimo, serie de televisión dirigida por J.J. Gurrola. Programas: La Máquina de Sumar, de Elmer Rice; Un Hogar Sólido, de Elena Garro; La Cena del Rey Balthazar, de Calderón de la Barca (1983).

  • El Maravilloso Traje de Helado Crema, de Ray Bradbury. Dirección de Eduardo Ruiz Saviñón (1984).

  • Bodas de Sangre, de Federico García Lorca. Dirección, Rubén Paguagua (1985).

  • La Madre, de S.I Witkiewicz. Dir. Rocío Carrillo (86)

  • La Cueva de Salamanca, de Cervantes. Dirección, Raúl Zúñiga (Festival de Siglos de Oro, Taxco, 1986).

  • De cómo el señor Mockinpott logró liberarse de sus padecimientos, de Peter Weiss. Dir. Néstor López Aldeco (1987)

  • Infinitamente Disponible, creación colectiva del grupo Teatro de la Rendija (Teatro de la iglesia de Santo Domingo 1988).

  • Los Enemigos, de Sergio Magaña. (1988–90)

  • ¡Ah Cábala Vida! Espectáculo de Raúl Zúñiga (1990).

  • Los Desfiguros de mi Corazón, de Sergio Fernández. Dirección de Néstor López Aldeco (Foro sor Juana Inés de la Cruz, 1992-1993).

  • Asesino Personal, creación colectiva del grupo organización secreta, confabulación teatral. Idea original y dirección de Rocío Carrillo (Claustro de sor Juana, 1993; Salón México 1994). Nominada para la mejor obra de 1993, teatro de grupo, APT.

  • Pastorela Típica de Tepozotlán, dirección Raúl Zúñiga. Desde 1985 a 2004