29/11/20

Entremés del Bobo Embarazado. De Benjamín Gavarre.

 Entremés del Bobo Embarazado 







De Benjamín Gavarre

© SOGEM




 


"Y ¿qué paristeis?, ¿algún monstruo?, 
porque de tal tronco 
no se espera
otra cosa. "

Entremés. 

Cristóbal de Llerena.









Personajes:



Simple Simplón
Caralimpia
Adivino
Monstruo











La ambientación en un siglo XVI colonial.
Plaza, fuente, banca, árboles.




Encuéntranse, en una Plaza, el simple Simplón, embarazado, y Caralimpia con una red de pescar con la que atrapa a su amigo.


Caralimpia.- Qué es esto Simplón, qué te ha pasado, ¿por qué vienes tan cambiado? Ayer andabas tan largo como un palo, y hoy andas como simple simplón embarazado.

Simple Simplón.- Es cierto, me he trocado, me he cambiado, antes con la panza plana, y ahora con la barriga gorda, algo me ha embarazado de repente, yo ya siento los dolores y creo que he de parir.

Caralimpia.- Pero pérate, pará, pará, no has de parir, no aquí, no paras, no es divertido.

Simple Simplón.- Y cómo no he de parir, si ya siento que se me sale el Mostro.

Caralimpia.- Y por qué “Monstruo” has de parir.

Simple Simplón.- ¿Y qué no ha de ser si no Mostro? Si yo no he de dar a luz al Niño Dios, que si de repente me embaracé, pues ya muy luego he de parir seguro un Mostro, si por eso siento estos calabres en la panza.

Caralimpia.- Que no se te ocurra hacerlo por aquí, Simple Simplón, ni lo menciones, vete a Parir afuera, donde esté oscuro, donde nadie te mire.

Simple Simplón.- Voyme a parir y luego torno. O mejor ni voy, aquí vos me ayudáis.

Caralimpia.- Ni por pienso, que no he sido instruido en el arte de parir.

Simple Simplón.- Y amigo mío decías que sois.

Caralimpia.- Al Infierno he de acompañarte, si es preciso hacerlo, pero de parir nada, no me place la idea de quedar embadurnado de miasmas y cordones y menos aun si proviene de un bobo. Y mirad, mirad, que algo se mueve dentro de tu vientre, no sea que salga, Jesús, no vaya a salir y de repente el niño, la niña, la creatura, el Monstruo… ¡Salga!

Simple Simplón.- Mostro ha de ser y bien seguro, como he lo dicho… Ahhhh, ahhhh, qué retortijones siento y mucho más y ni sé por adelantado por do ha de salir el producto y qué figura tenga.

Caralimpia.- Vade Retro, aléjate, que aquí no sea que suceda, idos muy lejos. Idos a un lugar oscuro, lejos de la gente, lejos de todo, donde nadie se entere.

Simple Simplón.- Pues yo he de alejarme, si me lo permiten los estertores, que no, no creas que me gustaría tanto que me vean parir, ni me gustaría ni no me gustaría, es decir… Ya... ya me alejo, no me veáis de esa forma... Con gran dolor camino, con gran dolor voy paso a paso, así, con este desfiguro de parturiento, serán los síncopes o los latidos o los retortijones como se llaman, los que les dan a a las preñadas, si ahora sí las puedo comprender, que por eso gritan tanto. ¡Que me da, ¡que se me contrae el útero que no poseo!, ¡Ay ay ay ay ay! o bien se me contrae el intestino o la tripa, que se me sale el producto, el niño, la nena, el monstruo, lo que fuere! Ya estoy en labor y no me puedo acercar a esos árboles, o a esa banca o a esa fuente.

Caralimpia.- Apurad. Idos atrás de esa fuentecilla, atrás, vade retro, allá podéis tener a tu hijo, hija, monstruo, lo que sea, detrás de la fuente y así, una vez parido el nene, podréis lavaros vos y lo que surja.

Simple Simplón.- Ya llego, ya me acerco a la fuentecilla, ya casi estoy pariendo, y casi en medio de la plaza me tocaba, y estoy aquí detrás de esta pequeña barrera, que no me cubre del todo, y que ya va saliendo el Mostro, que va naciendo, que sale y está muy grande, que parece que está más grande que yo, y sí, ya se va, mirad cómo se escapa, ni dar las gracias supo, ni se presentó siquiera el desgraciado, pero no importa, ya me ha dejado todo flaco otra vez, pese a tal, que yo ya no aguantaba, si era como haber comido yo toda una vaca, y si no se me sale pues no sé cómo yo iba a poder dormir pues ya ni de lado me acomodaba.

Caralimpia.- Mucho habláis, pero será mejor que aprovechéis el agua de esa fuente para lavaros, no sea que haya mucho misma del Monstruo, que seguro al haber parido habrás dejado todo chorreado y has de apestar.

Simple Simplón.- Sabed que no ha habido líquido alguno, ni secreción misma ni tal. El Mostro ha salido como si no tuviera paciencia de quedarse conmigo, ha salido de una sola vez y no he tenido de limpiar nada, ni necesito lavarme ni limpiarme.

Caralimpia.- No quiero conocer tales detalles, que seguro me daréis explicaciones que no quiero saber, ni de cómo ha surgido ni de qué ha provocado ni mucho menos de por dónde ha tenido nacimiento.

Simple Simplón.- Pues de salida o nacimiento yo no he sido partícipe ni siquiera testigo directo, lo repito, solo he tenido los dolores, estertores, contracciones y luego nada, que en un momento de descuido ha escapado todo completo, y que ni pujar tuve ni ha tenido lugar un batidero, ni miasma alguna según dije, pero ya te he de contar que descargado me siento. Ya limpio y desahogado, contigo quiero platicar del parto.

Caralimpia.- Pues si estás limpio y no has de apestar aquí conmigo puedes llegar. Pues “aliviado” te has, que así dicen en mi pueblo.

Simple Simplón.- Y en el mío, que también se alivian las mozas, y yo de lo que siento ánimo es de no verlo por aquí, ni de sentirlo menos, pues ya no estoy encinta.

Caralimpia.- Pues encinto y preñado estabais es verdad, pero mira que aquí do llega tu hijo “el Mostro”, que lo has parido muy grande, miradle... O bien ha crecido ya mucho porque tiene más altura que tú mismo, que te lleva media vara de estatura y por encima de tu cabeza se alza, parece que necesita comida o no sé muy bien con qué intenciones parece que te abraza.

Simple Simplón.- Si en verdad que ya siento que lo quiero. Serán los aires de familia. En verdad que parece quedarse a mi lado muy meloso, yo no sé si quiere agua o bien que lo tenga yo como a mi lado como si necesita afecto, o bien quiere leche, pero esa no he de tenerla que yo sepa, pues que lo he parido sin que me haya crecido nada, pues qué será su necesita, pues sigue aquí y no se mueve el Mostro, y yo no sé si voy a buscar un poco de alimento, ¿tal vez si le doy algún cangrejo?

Caralimpia.- Y sí tiene frío, mirad, se trata de acurrucar en tus hombros o bien tal vez quiera regresar a tu barriga porque con su cabeza de ave te quiere abrir un agujero y más si lo que se le empieza a ver en la cara, ¿no es un pico?

Simple Simplón.- Sí es pico, como de pato, y ya veis que me está pegando en la panza, no sé, tal vez busque que lo vuelva a recibir, pero es el caso que no cabe ya, pues ha crecido, ya tendría que ponerle nombre, pues eso de llamarle mostro no es correcto.

Caralimpia.- Mirad, parece que calmado se ha, ya creo que podéis pensar en no seguir pariendo monstruos, pues como que lo he visto crecer unos centímetros de más. Y ahora un poco más, ¡mirad!

Simple Simplón.- No concuerdo, que sigue estando ya tan alto como había llegado, pero se ha colocado muy derecho, se pone como si lo estuvieran ya pintando, o como si fuera a ser motivo de homenaje, muy derecho y muy tieso. Mirad, mirad, la cara de orgullo, de saber que soy su padre. Eso ha de ser porque ya como que empieza a mover sus brazos, podéis verle.

Caralimpia.- No sé si sus brazos pero sí sus alas, creo que has parido un monstruo con pico de pato y alas de ganso aunque las piernas son como de lagarto, o bien de algo escamoso, y sí, corresponde a la cola de lagarto que parece que la tenía escondida, pero mirad cómo ya la podemos ver, si la mueve y da gusto saber que no está siempre lista como para darnos coletazos.

Simple Simplón.- Y es que muy orgulloso, como te digo, está mi hijo, que ha sacado la cola de su escondite para que la veamos y se nota en la sonrisa que no me equivoco.

Caralimpia.- Notáis tú una sonrisa, pero yo no puedo sino observar una cara con pico de pato y esos ojos como perturbados.

Simple Simplón.- Sí la sonrisa se le nota en los ojos, por su mirada llena de alegría y orgullo, y son tres los que puedo distinguir, son tres sus pechos, no creeréis que es una mujer o bien no puede saberse todavía el sexo.

Caralimpia.- Sí, es necesario esperar para confirmar, si le siguen saliendo pechos o bien si se le ensancha la cadera o le sigue creciendo el cuello, si me lo estoy imaginando, o bien su pescuezo de caballo ha vuelto a crecer…

Es preciso pensar cómo llamarlo, no se diga nada ahora, pero tal vez será necesario que unos adivinos lo interroguen o bien nos digan una explicación de por que lo has parido. Pero ved, mirad quien por acaso se asoma, si es el mismísimo Adivino Mayor. Podremos preguntarle.

Simple Simplón.- Bien me parece. Eh, amigo Adivino, decidnos cuál es la causa del Mostro.

Adivino.- ¿A mí me habláis, Bobo?

Simple Simplón.- Y quién ha de ser el bobo, a quien si no le hablo; para ser adivino, andáis muy fuera de este mundo.

Adivino.- Pues preocupado estoy pues he recibido alarmantes noticias de los Hados.

Simple Simplón.- Cómo así.

Adivino- Ha de llevarnos la trampa.

Simple Simplón.- No, la trampa no, tengo muchas cosas que vivir y no he comido todavía.

Adivino.- Y qué es del engendro, espero y esté domesticado.

Simple Simplón.- No ha dado motivos de osadía y es muy propio y se para orgulloso y tiene felicidad de que soy su padre.

Adivino.- Su padre, decís… En efecto encuentro el lejano parecido… Sin embargo detrás del orgullo de estar junto al que lo ha engendrado, percibo un brillo de sus perturbados ojos desde que he llegado.

Simple Simplón.- ¿Verdad que somos igualitos? Yo lo he tenido por discreto y en efecto sus ojos brillan de felicidad y ríe al igual que yo cuando me acuerdo de una buena historia.

Adivino.- Y decidme… ¿Cuántos años tiene? Ya sabe hablar, ¿estudia? ¿A qué escuela va?

Simple Simplón.- Ehh, pues usted, me dirá, si es adivino…

Caralimpia.- Puedo comentarle, maese Adivino, si no es molestia, yo que lo conozco desde el día de su nacimiento y lo he visto crecer, puedo decir que su desarrollo será poco menos que prodigioso.

Simple Simplón.- No será tanto, yo espero que por lo pronto empiece a hablar. Ya mañana le buscaremos una buena escuela, no sea como yo simple simplón. Estoy con la inquietud si sus palabras primeras serán padre mío, ¿o tía? cuáles, no sé, estoy en la zozobra.

Caralimpia.- Pero mirad, parece que hemos en algo ofendido al adivino, que no nos ve ni nos habla y solo entorna los ojos y parece que va a convulsionar.

Simple Simplón.- Señor Adivino, señor… Escuche, ponga atención, atienda.

Caralimpia.- En trance ha pasado a estar.

Simple Simplón.- En trance será.

Adivino.- Ahhhh. Ayja ayja ayja ayjaaaa. Esto es lo que vendrá. Esto es lo que habrá de acontecer. Ay Ayja ay jajaja.

Simple simplón.- No sé si está feliz o contento.

Caralimpia.- Decís lo mesmo. No está feliz, está en las manos de la Pitia… De la pitonisa, de la gran adivina… Ya nos va a decir nuestra fortuna.

Simple Simplón.- Y sabremos si hoy hemos de comer.

Adivino.- Esto es lo que manifiéstase en el firmamento, las Moiras las tres con su hilo, su globo y sus tijeras nos han de decir la verdad…

Simple Simplón.- No me hablen de tijeras ni de globos… No quiero saber más.

Caralimpia.- Bobo, mejor te callas.

Adivino.- Esto es lo que habrá que venir: “Cuando el Engendro se manifieste la Ciudad y el Mundo todo será destruido por la gran Plaga que acabará con todo”.

Caralimpia.- Diantres.

Simple Simplón.- Y en un santiamén nos ha de llevar la trampa… “Cuando el engendro hable.” ¿Qué engendro será?

Adivino.- “Cuando el Engendro se manifieste la Ciudad y el Mundo todo será destruido por el fuego y las llamas de la gran llamarada que acabará con todo.”

Caralimpia.- Diantres, primero una plaga y luego una gran llamarada.

Simple Simplón.- Es decir que no podremos salir a la calle.

Caralimpia.- De eso se trata. No veis que por eso ha entrado en trance el Adivino.

Simple simplón.- Para decirnos que no salgamos a la calle.

Caralimpia.- Pues eso queda implícito.

Simple Simplón.- ¿Cómo decís?

Caralimpia.- Que eso está por demás. Que eso queda claro. Si hay fuego y antes plaga, pues está por demás salir a la calle. Habrá que permanecer en casa.

Simple Simplón.- No me digáis.

Caralimpia.- Pues es así.

Simple Simplón.- Pero al menos podré permanecer con mi hijo, para poderlo educar.

Caralimpia.- Si no sigue creciendo, pues en los últimos instantes yo juro por la Providencia que lo he visto elevarse unos centímetros todavía más por encima de tus hombros.

Simple Simplón.- Podría ser, podría ser… Me preocupa sin embargo que mi hijo tenga que crecer con estas amenazas de fuego y el hambruna.

Caralimpia.- Nadie mencionó el hambruna.

Simple Simplón.- Pues el hambruna ha de haber, pues si dice peste, pues no podremos salir a hacer las compras y con qué habremos de preparar el desayuno.

Caralimpia.- Eso mismo me preguntaba yo… En eso mismo, pero mirad, el adivino parece que regresa de su estado excepcional.

Adivino.- Vaya, vaya, parece que me he perdido, distanciado, ¿y hablé de más?

Simple Simplón.- Y más que los borrachos.

Adivino.- Y qué he mencionado si queréis decirme.

Simple Simplón.- Ah, pues habéis mencionado que tal vez las naciones encontrarán la paz y no habrá ya más problemas entre los gobernantes.

Adivino.- ¿Eso he dicho?

Caralimpia.- Pues, sí, en verdad que Usted maese el Adivino no ha mencionado ni desgracias ni nada parecido. Ni mucho menos calamidades que se originen en el nacimiento de ningún engendro.

Adivino.- No comprendo. ¿Hablé de algún engendro?

Caralimpia.- Y pues en verdad que nos ha dado mucho gusto de que nos haya mencionado que el hijo de un Bobo es de buen augurio para todos.

Adivino.- ¿Eso dije? No será para tanto. Si un bobo llegara a engendrar un hijo es causa de preocupación, sin duda. Si llegase a parir un monstruo, eso, mis dilectos semejantes, motivo sería de destrucción y muerte.

Caralimpia.- No será tanto.

Simple Simplón.- Es así. Yo pienso que habría que deshacerse de los engendros.

Caralimpia.- Pero qué decís, simplón, estás oyendo lo que vos mismo proferís. Habría que desprenderse de tu mismo hijo.

Simple Simplón.- No, noooo, quién dijo, mi hijo no es engendro, es cariñoso, es un orgullo, miren nada más sus bellos ojos.

Caralimpia.- Engendro. Es un engendro porque vos lo engendrasteis.

Adivino.- Qué decís, es cierto que el engendro aquí presente es el hijo de este simple?

Caralimpia.- Todo el mundo la sabe.

Simple simplón.- Menos usted.

Adivino.- Pues estamos en grave peligro, en situación excepcional. Habrá que convocar a sesiones extraordinarias, crear comisiones, establecer confinamientos.

Simple Simplón.- No será tanto, su ilustrada.

Caralimpia.- Concuerdo, “su Ilustrísima”, ¿verdad? No creo que el hijo de un Bobo sea motivo para tanto escándalo.

Adivino.- Desde tiempos inmemoriales, las guerras, las pestes, las hambrunas han sido motivadas por aquellos que en contra de la Fe y en contra de la Providencia y de las buenas costumbres han manchado el Universo.

Simple.-Y dale. Yo no he manchado nada, ni tantito. Quiere que le exprese abiertamente los detalles.

Caralimpia.- Cállate, Bobo, no te das cuenta de que estamos en problemas.

Simple Simplón.- ¿Estamos?

Adivino.- El Universo entero, el Cosmos desordenado por los errores cometidos por aquellos que han transgredido las normas y han cometido asesinatos y han vivido de formas aberrantes, contranatura, en convivencia innegable con las fuerzas demoníacas.

Caralimpia.- Bueno, bueno, bueno… Yo puedo testificar en favor del Bobo que él siempre ha sido… Buena persona… No creo que nadie pueda recibir el peso de una culpa tan grande como una peste o una guerra.

Simple Simplón.- Eso es verdad. Yo todos los día me levanto y desayuno y trato de dormir bien y de no escupir a mi prójimo.

Adivino.- Veo con claridad que usted no es responsable de tanto bullicio, pero qué podemos decir del Monstruo. Miradlo, tiene esos ojos perturbadores, esa mirada manifiestamente hostil… y Esos, esos…. ¡Esos son tres senos?

Simple Simplón.- Cierto es, al momento afirmar no sabemos si es niño o doncella.

Caralimpia.- En un error estabais al pensar que este maravilloso ser puede ser causa de tanto sufrimiento.

Simple Simplón.- Gracias, es amigo mío, ser Adivino, siempre habla bien de mí, aunque me trate de Bobo.

Caralimpia.- No hablaba de vos, mas del engendro.

Simple Simplón.- Tampoco le digáis así, que ya se nota que es buena persona.

Adivino.- ¿Buena persona? Estaréis de broma, si no veis que sus alas y el cuello de caballo y el pico de pato no son sino evidencia de malos augurios.

Simple Simplón.- Es un ser extraordinario, es muy cariñoso, y además está muy orgulloso de su padre. Mirad, mirad como es mimoso, es tierno y cariñoso, y parece que le gusta darme picotazos en la barriga.

Adivino.- Eso veo, eso veo. Tal vez es un ser bondadoso y estoy exagerando.

Simple Simplón.- Yo así lo creo.

Adivino.- Pues de ser así, me voy, no tengo más que ir a una sesión de congresistas de ariolos y pitonisas donde hemos prontamente de resolver los problemas del mundo.

Simple Simplón.- Id con ventura y aun más con buenaventura.

Adivino.- Eso bien me parece. Bien me parece, os felicito entonces por el nacimiento de vuestro hijo y os doy mis parabienes. Caballeros, me despido.

Simple Simplón.- Mis respetos, Caballero.

Caralimpia.- Hasta la vista, maese adivino. Id en buenhora.

El Monstruo.- Oye papá, tengo sed, no habría manera de que me pudieran dar tú y mi papi un poco de agua, estoy deshidratado.

Caralimpia.- Se tenía que decir y se dijo.

Simple Simplón.- ¡Yo y tu papi? Y con eso quién decidme paso a ser yo.

El Monstruo.- ¿Mi mami?

Simple Simplón.- Creo que las cosas confunde todavía mi hijo. Me acompañáis a por agua, porque tiene sed como dijo.

Caralimpia.- Qué más he de hacer sino acompañaros.

Simple Simplón.- Eso es de agradecer y muchas otras cosas.

Caralimpia.- Habrá que buscarle un nombre.

Simple Simplón.- Estoy de acuerdo. Hemos de buscarle un nombre.

Caralimpia.- Sí, por Ventura.

Simple Simplón.- Ya veis hijo mío, ya tenéis nombre, te llamarás Buenaventura.

Monstruo.- Qué bien, pero sí me habéis escuchado de que sediento estoy, ¿es así?

Caralimpia.- Es así, qué niño. Ya vamos, vamos por algo de beber.

Simple Simplón.- Por vida mía, estas generaciones, estas generaciones.

Monstruo.- Gracias, madre, y también gracias, padre. Gracias. Muchas gracias. A los dos.

Simple Simplón.- Callado quedarías mejor.

Caralimpia.- Eso digo yo. Vamos.

Simple Simplón.- Vamos.

FIN
x


19/11/20

MARIANA DEL DIABLO, AUTOR: BENJAMÍN GAVARRE (1F Y 1M)

 

Romero de Torres: las razones de los amores y los odios




Mariana del Diablo.


De Benjamín Gavarre ©®



...y que suceda lo que Dios o Satán quiera.

Mariken van Nieumeghen



Personajes

(la obra puede ser representada por una Actriz y un  Actor)

_______________________________________________________

*Mariana

*Tío, Tía, Munguía, Psiquiatra



Y érase una vez que estaba su tío con Marianita...


Escena Primera.

La primera escena representa una pintoresca cabaña con aires medievales, como de cuento. Sin querer lograr una ilusión se llevará a cabo la puesta en escena con accesorios simples y sobre todo con iluminación adecuada. “Marianita” al principio, como aldeana medieval de cuento de hadas, y el tío, lo mismo, como un anciano supuestamente bondadoso, medio alquimista, medio loco.

La obra en general representa varios tiempos y lugares, algunos modernos y otros anacrónicos. Lo importante es que se utilice la imaginación y creatividad para representar los diferentes espacios escénicos y los diferentes tiempos en que todo sucede.


Tío.- Así es, la mía sobrina, tienes que ir a la Ciudad y me compras el Súper.

Marianita.- Qué bueno que me mandas a “estas horas de la tarde” a aventura tan peligrosa, el mío tío. Ya está a punto de atardecer y seguramente voy a llegar casi de noche.

Tío.- (No hace caso de sus ironías) Hacen falta, verduras, leche en polvo, mantequilla de maní, cacahuates japoneses, cerveza de raíz, alquitrán en bloque, ralladura de limón, acídulo salicít...

Marianita.- ¿Qué?

Tío.- Acido saliti... Tráeme aspirinas, ibuprofeno, agua oxigenada y clorhidrato.

Marianita.- ¿Clorhidrato? ¿Así lo pido?

Tío.- Ah, y unos supositorios alcalinos.

Marianita.- ¿Azufre?

Tío.- Si llegara a darte alcance la noche, ve con la tu tía. ¿Dijiste azufre?

Marianita.- O sea que si se me hace de noche me quedo con la suya hermana. Eso sin duda, el mío Tío... Como dije ya es casi de tarde, y en lo que llego a la ciudad caminando, verdad, porque la mía bicicleta “está en reparaciones”... Pasaran como dos horas y en lo que llego al súper y compro los víveres y todo, pues ya sé que me tendré que quedar con la mía tía que hace tantos años vive sola y amargada en la Ciudad.

Tío.- Mi niña, ve con cuidado, porque aunque moza estás todavía, y aunque ya niña no eres, pasarás no desapercibida para galanes imprevistos y señores rufianes que atacarte puedan, en el honor y en tu virginal figura.

Marianita.- ¿Que me cuide de que me vayan a violar dices, el mío tío? Pues para que me mandáis por azufre, si tan preocupado estáis.

Tío.- Azufre, no, no, eso es cosa del Demonio, ni lo menciones. Bueno hija, pues apúrale, que ya se hace tarde y necesito mis aspirinas.

Marianita.- Presto, el mío tío voy. No hay de que preocuparse, ya llevo las monedas que me habéis dado, la lista la tengo en la cabeza y hasta puede ser que me alcance para unas galletas de coco para mí.

Tío.- Anda, anda... Ve a la Ciudad, yo, como soy hombre de fe, aunque sacerdote retirado, comenzaré a rezar por ti, y por tu buen viaje a la ciudad y que disfrutes con las compras.

Marianita.- Rezad, rezad por mí, el mío tío que ya caminando voy, lento pero seguro a la Gran ciudad que está solo a veinticinco kilómetros de aquí... Adiós, el mío tío.


Sale el tío, camina hacia atrás y se despide, en pantomima, de su sobrina... y Marianita camina en cámara lenta, también en pantomina, sin desplazarse primero, pero después sale completamente de escena, la que queda por unos segundos vacía.



Escena Segunda.


Entra Marianita con unas bolsas que indican que ya ha ido a hacer las compras del Súper. La iluminación ha cambiado y ya casi se hace de noche, es un atardecer tenebroso. Es una ciudad de nuestros días, pero una vez con aires anacrónicos como de una villa, como de cuento, con aires medievales.


Marianita.- Lo dicho, ya se está haciendo de noche, y veo sombras y presagios en este tenebroso atardecer del que soy víctima segura. Ah, si por ventura no hacer caso hubiera yo, al mío tío, hecho. Pero no, como él fue sacerdote cree que todo el mundo está a su servicio y ya se sabe, no es para agarrar su auto y viajar veinticinco kilómetros al súper, qué le cuesta, y me dijo además que fuera con la mía tía a resguardarme de la muy temible noche. Tengo miedo de que fulanos zarrapastrosos quieran atreverse con mi doncellez inmaculada, con mi virginidad sin contacto todavía. Temo que algún galán guapísimo o lo que sea me lleve al gozo seguro de mi primera vez... Tengo miedo de eso y más.

Pero qué veo, se ha encendido una luz, en esa casa es donde según recuerdo vagamente vive la mía tía, espero que no esté sorda porque ya es mucho muy mayor, tiene muchos, muchos más años que el mío tío y hace tanto que no la visito que espero no me vaya a desconocer y me conceda asilo nocturno. Espero que me reciba de buen grado y que tenga una buena cama y que la cama tenga sábanas limpias porque estoy muy cansada y ya no puedo cargar estás malditas bolsas.


Toca a la puerta.


Marianita.- Tía.... Tía, la mía tía.... Está ahí tía mía.... Tengo sueño... y ya me quiero dormir, tía.....


Se abre la puerta.


Tía.- Cada día trae una nueva sorpresa.

Marianita.- ¿Qué me dices, tía?

Tía.- Lo que oíste, so piruja, con que “éstas” tenemos

Marianita.- Qué le pasa, porque ese atrevimiento

Tía.- Aquí la única atrevida eres tú so impura, incestuosa, marrana

malparida.

Marianita.- ¿Incesto?, ¿yo?, ¿de qué me habláis? Yo solo vine a pedir albergue por esta noche

Tía.- Albergue, claro, eso es lo que te gusta, puta, folgar con muchos hasta que se te hinche la panza, ya me sé yo de esos tratos con los galanes, que te han de seguir como jauría, zorra.

Marianita.- No lo puedo soportar, gratuitamente y sin pruebas me acusas de incesto incluso.

Tía.- Con el mío hermano te han visto fornicar, mosquita muerta.

Marianita.- No lo puedo soportar... Yo solo quería pasar la noche

Tía.- De eso no me queda duda

Marianita.- Quería que me diera asilo, por una noche, porque fui de compras y...

Tía.- A mí no me vengas con historias, suripanta, lambiscona, lagartona. ¡Vete de aquí! ¡Pelandusca!, ¡Bribona!, ¡Maturranga!! A ver con qué jauría te revuelcas, pasa, pasa la noche con quien te recoja, y búscate ya la manera de no ser tan piruja, por favor, no me quites más mi tiempo. Adiós.


Le da un “portazo en la cara”, luego vuelve a abrir y se queda con las bolsas del mandado que Marianita había dejado en el suelo. Marianita se queda toda confundida y a punto del llanto. La escena cambia en torno a ella, camina lentamente, y la iluminación y algunos elementos escenográficos representan ahora un bosque con árboles amenazantes y caminos que conducen a lugares inciertos.



Escena tres.


Marianita.- (Solloza, se sienta en una piedra) Oh. Me siento ultrajada, siento como un estrés postraumático en todo mi ser. Es que eso de acusarme de incesto. Y con mi tío. Oh, Dios santo. Dios mío. Dios. Por qué no acudes en mi ayuda. Éste es el momento en que deberías presentarte en forma física o por lo menos de formas misteriosas, pero que yo te reconociera. O qué. Dios. Debo entonces pedir ayuda al enemigo malo, debo pedir entonces que venga el demonio. Está bien, que venga Satanás o las fuerzas del infierno, si es que tú, Dios, no me haces caso.


Silencio.


Marianita.- Oh, Dios mío. Estoy esperando alguna señal. Alguna cosa que pase. Estoy sola en un bosque tenebroso y soy vulnerable a cualquier peligro que me pueda acechar. No entiendes, Dios, que he sido víctima de ese engendro que me maltrató de forma tan gratuita. A quién se le ocurre. Que si me persiguen toda clase de hombres... ya ni sé cómo les llamó: Una jauría de hombres, sí. Pero si aquí ni hay hombres... Aquí solo hay... árboles. Y nadie, nadie que me pudiera violar, a mí que soy inocente y virgen.

Soy inocente y virgen.

Y nunca he hecho nada con mi tío, ni sentido nada por ningún familiar. Lo juro. ¿En en serio, Dios? ¿Ninguna señal? Soy Marianita, tu sierva más humilde. Hey, Dios, soy Mariana, Marianita, me llamo igual que tu madre. Sí, me pusieron Mariana en honor a María, la Virgen. Yo soy como tú, una Virgen y casi me llamo María. María...nita.

¿No? ¿Señal? ¿Alguna?

Que se caigan al menos las hojas de los árboles. O quizá puedes hacer que llegue un leñador lindo y joven, y fuerte y que me invite a su cabaña... a pasar la noche, y que me ponga un fuego en una chimenea romántica y me cante canciones de leñador y luego me lleve a...

¿Es mucho pedir? Un leñador. Puede ser un leñador fuerte y maduro que me cargue entre sus brazos... ¿No?

Qué hago yo aquí, una virgen indefensa en medio del bosque y sin ayuda de Dios. Ya sé, ya sé, sería el momento de mostrar mi fuerza y demostrarles a todos que yo puedo enfrentar los peligros y caminar hasta mi casa. Veinticinco kilómetros caminando hasta mi casa, ¿por qué no? Yo podría, yo puedo. Sí, yo puedo. Pero tampoco estaría mal que Dios me ayudara...

Qué tal y me encuentro con una jauría de hombres amenazantes y lujuriosos y entonces... ellos abusarían de mí, los veinticinco integrantes de esa jauría... No. Eso sería, muy, muy malo. Todavía si fuera uno, pero... veinticinco. Y soy virgen y vulnerable. No, mejor me encomiendo a Dios para que me ayude y me mande una señal de que todo va a salir bien y mañana pueda salir de aquí... Ya con las fuerzas recuperadas por un sueño reparador... y entonces sí, regresaré a mi casa y le diré a mi tío que mejor él vaya a hacer el súper.

Muy bien, me dormiré. Voy a pasar la noche aquí en este bosque tenebroso y no me pasará nada.

Se duerme.


Escena cuatro

Empiezan a sonar toda clase de amenazas nocturnas propias de un bosque tenebroso. Aullidos, sonidos de aves nocturnas. Pasan siluetas amenazantes. Sombras terroríficas. Una de ellas, se va convirtiendo en un personaje de “carne y hueso”, es Munguía, viste como un monje, parece estar viejo y jorobado. El hábito de monje le cubre la cabeza. Marianita no lo ve. El Monje Munguía está atrás de ella pero Marianita está tratando de dormir en el suelo, no se acomoda, y trata inútilmente de descansar junto a la piedra.


Marianita.- (Adopta una posición de suplicante para hablar con Dios, una vez más) Entonces en qué quedamos, Dios. ¿Nada? Eso de que tus caminos son misteriosos quiere decir que son muy misteriosos, eh. No me has mandado ninguna señal positiva. Nada que me pueda ayudar.

Munguía.- (Quien permanecía detrás de ella, le habla y la sorprende) Tal vez yo sí te pueda ayudar.

Marianita.- (Aterrada) ¡Ayyy!

Munguía.- Estabas pidiendo ayuda, hija mía.

Marianita.- No, la verdad, no estaba... Quién es usted, qué quiere.

Munguía.- Soy Munguía, pasaba por aquí.

Marianita.- Sí, claro, como estamos en una calle transitada, qué le pasa, por qué me habla, por qué estaba detrás de mí, me estaba vigilando, qué intenciones tiene conmigo. ¿Es usted un monje?

Munguía.- Ehhh... No soy monje. Y pues tú estabas pidiendo ayuda.

Marianita.- Ya. Eres un monje y te manda Dios para que me ayudes. Los milagros sí existen.

Munguía.- Los milagros, claro. Estuve escuchando que te trataron muy mal y que necesitabas ayuda urgentemente.

Marianita.- Pues no, pues sí... Pero, sabe, honestamente eso de que se presente en la casi oscuridad, con ese hábito de monje... Pues no me da confianza. Se puede quitar el hábito.

Munguía.- Eso quieres?

Marianita.- Para verle la cara. Nada más la cara, la capucha. Quiero verlo.

Munguía.- (Acepta quitarse la capucha y vemos que es tuerto y lleva un parche en el ojo). Pues este soy yo.

Marianita.- Mhhh. ¿Perdió un ojo?

Munguía.- Nunca lo perdí. Nací sin él, en lugar de ojo tengo...

Marianita.- No, no me diga.

Munguía.- Si quiere me quito el parche.

Marianita.- No, no, mejor así. Usted, además de todo... Huele mal.

Munguía.- Ah, ya sabe, soy anacoreta.

Marianita.- ¿Es usted qué?

Munguía.- Anacoreta, no soy cenobita... Trabajo por mi cuenta, es un decir...

Marianita.- No le entiendo. ¿Es un monje, no?

Munguía.- No vivo en comunidad, soy solitario... eremita... vivo solitario para la oración y el sacrificio.

Marianita.- Pues huele muy mal, ¿y además es cojo?

Munguía.- Bueno, sí es un decir... puedo caminar con bastón, pero...

Marianita.- Y jorobado.

Munguía.- Eso no, es cuestión de que me pare derecho... y ya ve.

Marianita.- Entonces no es un monje.

Munguía.- No. Ermitaño. Sí monje, pero no de una orden. Ermitaño. Soy un ermitaño.

Marianita.- Y usted dice que me va a ayudar. Me estuvo observando, mientras trataba de dormir.

Munguía.- Pedías ayuda. Yo puedo...

Marianita.- ¿Si?

Munguía.- Yo tengo buenos contactos... tengo la posibilidad de satisfacer tus deseos.

Marianita.- Ya estuvo. No, señor Anacoreta, no estoy interesada... Me hubiera gustado que me ayudara a regresar a mi casa.

Munguía.- Puedo hacer mucho más que eso...

Marianita.- No sé si creerle, no se le ve como muy capaz...

Munguía.- Tengo poderes.

Marianita.- No me haga reír... poderes cómo de qué... si se puede saber.

Munguía.- Puedo hacer de ti una mujer muy rica, poderosa, conmigo puedes tener todo el conocimiento de la humanidad, hablar todas las lenguas...

Marianita.- ¿Y puede hacer que me convierta en lo que yo quiera?

Munguía.- Sí... Nunca me habían pedido eso, pero puedo hacer algunos trámites, hablar con los de arriba...

Marianta.- Lo sabía... Usted no es un monje. Usted no tiene nada que ver con Dios... Usted es...

Munguía.- Lo descubriste.

Marianita.- ¡Un duende!

Munguía.- ¡No!

Marianita.- Un Gnomo.

Munguía.- Menos. Yo soy...

Marianita.- Qué.

Munguía.- Yo soy el Diablo.

Marianita.- (Se queda unos minutos sorprendida y no sabe si reír o pegarle. Decide darle una palmada en la espalda) Por favor, amigo. Para ser Diablo estás como muy...

Munguía.- Muy qué.

Marianita.- Pues así, como muy... Discúlpame, no te ofendas, pero yo pienso que el Diablo se ve así, más poderoso, más como Jefe, ¿no? Tú apenas como Ana... Anacoreta.

Munguía.- Anacoreta. Soy un Diablo menor. Pero en la jerarquía de los demonios tengo licencia para hacer pactos, tentar a los inocentes, meterme en los orificios, ocupar el cuerpo de las cabras y meterme en la cabeza de los que hacen yoga.

Marianita.- Es decir que sí me puedes enseñar a convertirme en lo que yo deseo.

Munguía.- Sí, puedes hacerlo, ya después, si te conviertes en súcubo, con los años... y puedes hacer lo mismo que yo... O mejor, puedes hacer caer en la tentación a los que se encuentran perdidos, a quienes no saben qué hacer con sus vidas, a las víctimas de suicidio...

Marianita.- Sí, sí, ya entendí. Pero para eso tienen que pasar muchos años. Y primero me vuelvo yo también demonio.

Munguía.- Súcubo. Después de muchos muchos años, al menos siete, pero antes tienes que renunciar a tu alma.

Marianita.- Ah... Nada más.

Munguía.- Y firmar un contrato.

Marianita.- ¿Firmar? ¿Con mi sangre?

Munguía.- Puede ser un contrato verbal, como de Señores, como de caballeros.

Marianita.- Como de caballeros... Es decir que tú sí tienes muchos muchos años... como desde la Edad Media... o Desde antes.

Munguía.- Y una cosa más. Tienes que renuncia a tu nombre.

Marianita.- Estás cabrón, amigo. Renunciar a mi nombre, por qué. ¿No te gusta Marianita?

Munguía.- Ni lo digas, no por favor.

Marianita.- Qué tiene de malo Marianita. Es como María y Anita.

Munguía.- (Se pone mal cuando escucha el nombre)Ya, por favor. Me empiezan a salir úlceras. No lo digo por Anita. Mmmm... María es la más grande protectora de los seres humanos y tiene declarada una cruzada en nuestra contra. Nosotros los demonios somos sus más odiados enemigo.

Marianita.- No amigo, ¿renunciar a mi nombre? No creo. Y qué es lo que me puedes dar.

Munguía.- Dinero, fortuna, conocimiento... Y puedes ser experta en las siete artes liberales...

Marianita.- ¿Las artes?

Munguía.- Todo el conocimiento, más allá de lo que tú pudieras imaginar.

Marianita.- Ya veo... Me parece que necesitas como desempolvarte un poco, pero Va.

Munguía.- ¿Entonces accedes a quitarte el nombre? Podrías llamarte por ejemplo Emecita.

Marianita.- Qué es eso.

Munguía.- Conservarías la letra M de tu nombre, podrías llamarte Eme: M.

Marianita.- Eme... de no mames... No mira, no me cambio el nombre: soy Marianita.

Munguía.- Es en serio, Es un poco infantil, no crees, además es un diminutivo.

Marianita.- Sí. No lo había pensado. Puedo ser desde ahora simplemente Mariana.

Munguía.- Lo siento, no puede haber trato, tienes que renunciar a tu nombre. Puedes llamarte simplemente M.

Marianita.- Simplemente M. Puedes ponerme el nombre de un demonio.

Munguía.- Puedes elegir el nombre de un súcubo.

Marianita.- Súcubo, ese me gusta, puedes decirme Súcubo. Suena bien, va que va.

Munguía.- Ese no es un nombre, así se les dice a los demonios femeninos.

Marianita.- Súcubo me gusta, ese será mi nombre.

Munguía.- Como tú quieras, desde ahora serás Súcubo, recuerda este es un contrato de palabra. Y ya has aceptado.

Marianita.- ¡Ya acepté? ¿Yo? ¡Cuándo?

Munguía.- Y otra cosa que no te había dicho claramente. Tendrás que dormir conmigo.

Marianita.- Como, cómo, cómo.

Munguía.- Es parte del contrato. Tú ya estuviste de acuerdo.

Marianita.- ¿Yo ya estuve de acuerdo? ¿Donde firmé?

Munguía.- Te dije que se trata de un convenio verbal. De caballeros.

Marianita.- Ya me perdiste.

Munguía.- Un contrato de palabra. Tú me dijiste: estoy de acuerdo. Y eso, Súcubo, se tomó en el infierno como una aceptación. Ya está hecho tu ingreso.

Marianita.- Ya. Entonces ya no hay vuelta atrás...

Munguía.- No.

Marianita.- Ya. (Pausa) Y me vas a enseñar las siete artes liberales.

Munguía.- Muy pronto, y vas a tener tu cuenta en el banco, y tarjetas de crédito y vas a poder hablar muchos idiomas... Todos los idiomas.

Marianita.- Y puedo convertirme en lo que yo quiera.

Munguía.- Con los años, pero antes tienes que ayudarme a condenar algunas almas, primero debemos condenar unos setecientos falsos creyentes ya en tus funciones de Súcubo.

Vamos, vamos a una taberna

Marianita.- Podemos ir a donde tú quieras, pero me prometes que te vas a cambiar de ropa, y por favor, ya las tabernas están en desuso, podemos ir a un bar.

Munguía.- Déjame pensar y ahora te digo. Vamos primero a que tú te cambies de ropa... No puedes ser un demonio si te ves como una inocente virgen.

Marianita.- Es que porque soy una inocente Virgen.

Munguía.- Ajá. Eso tiene remedio, Súcubo, eso tiene remedio. Ven, nos vamos a divertir. Al menos yo. Ven, vamos, no tengas miedo. Acabas de firmar tu destino.


Desaparecen en un acto de magia con ayuda de la luz y de la tramoya. Marianita aterrada, pero totalmente incapaz de hacer nada.



Escena cinco


Marianita sentada en la mesita de un bar ultramoderno, en una plataforma, con la iluminación de una mesita de metal que tiene una cubierta de vidrio y que incluye iluminación de varias tonalidades. Música propia del bar del siglo XXII. Ella, muy de coctel, muy sexy, alta costura, buen gusto.



Marianita.- Y quién lo fuera a decir... Mi amoroso tormento, mi Demonio personal, el que aparecía como un viejo tambaleante surgido de los primeros años de la Edad Media, me tiene dominada, esperando, a ver a qué hora se le ocurre llegar.


Por medio de un mecanismo ingenioso su copa se llena de un líquido de color azul,


Estoy cansada de tantos muertos. Munguía me ha hecho trabajar de más... Con todas las almas que he logrado cosechar... con todas las almas que pertenecían a cuerpos lujuriosos... me he tenido que involucrar, digamos.

Cuántos y cuántas han sido... Setecientos cuarenta y tres hombres y cuarenta y cuatro mujeres... Yo no sé por qué no le gusto tanto a las mujeres. Munguía es mi proxeneta... El me las lleva a la cama... Yo ni siquiera tengo que esforzarme en conquistarlas ni nada de eso... Munguía hace que aparezcan en mi cama, ya casi en cueros, y pues cuando tratan de besarme, cuando me quitan el vestido, cuando me dejan totalmente desnuda, aparece Munguía y se las lleva al Infierno.


Se toma la bebida azul, y por medio de un mecanismo, la copa de Mariannita se llena de un líquido rojo que ella observa con detenimiento.


Me gustaría por lo menos hacer sufrir a esos cuerpos lujuriosos. Al menos me gustaría que se dieran cuenta de que sus almas se han perdido para siempre... Como la mía.... (Bebe de su copa roja) Y a cambio de qué.

Munguía me prometió poderes... Transformarme... en lo que yo quisiera... Y he aquí que solo soy una gran prostituta, y el es mi proxeneta. Es lo que pasa por hacer tratos con el Diablo. Y además un Diablo menor. Todavía si me hubiera tomado en sus garras Satanás, Luzbel...


Toma un trajo de su bebida roja.


Es cierto que me dio el conocimiento de las Siete Artes liberales... Me dio el conocimiento del Trivium y del Cuadrivium... Ahora soy experta en Retórica, Gramática y Lógica... También domino la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía... Tal y como los sabios de la Edad Media conocían todo lo que se podía conocer en el siglo TRECE... Soy una experta de todo lo que se sabía y se supo durante el siglo XIII. Sí, es bastante, sí, ya quisieran muchos (y muchas) saber todo lo que yo sé... Pero mi querido Munguía, no podías por lo menos haberte actualizado... No tenías la posibilidad ya que eres demonio de pedir una actualización en Google, no podías al menos tener la cortesía de incluir el infinito conocimiento que hay en Internet... Al menos los conocimientos que hay en Wikipedia, ¡Chingao!

Bueno, yo podría tomarme la molestia de meterme a las páginas que yo quisiera, y darme cuenta de lo que sé y de lo que se sabe hoy en día... Yo, podría, sí, pero Ay, qué-floje-ra.

Prefiero seguir matando almas.

Hace unos días unos cretinos... Estaba yo con Munguía Y él se puso a platicar con los parroquianos, en este mismo bar... Los parroquianos se dieron cuenta de que yo, muy linda, riquísima, buenísima, cintura, pechos, mamacita, cadera de fuego, pues querían todo conmigo. No sabían los ilusos que si acababan conmigo acababan con su vida y sus almas incluidas... Y muy perra les dije que si me seguían mirando como si quisieran penetrarme con la mirada... pues iban a acabar muy mal. Y en eso interviene Munguía y les informa que yo soy una mujer muy sabia.. Así, dijo: “Mujer y sabia”... como si las dos palabras fueran Agua y Aceite. Mujer-sabia. Y sí, lo soy, soy tan sabia y culta como la más culta persona del siglo XIII, de la Edad Media, se entiende... Y los borrachines me trataron de poner a prueba... Hicieron que les dijera cuantas gotas había en una bebida como la que estoy tomando, cuántas gotas, ni más mi menos...

Y pues yo cálculos aritméticos sí los sé hacer, y sé hacer también el estudio de todas las constelaciones, tal y como se veían en el siglo XIII, en Europa... Pero lo cierto es que me fastidió el modito, las miradas de lobito de caricatura, las braguetas hinchadas que me preguntaban:: “Cuantas gotitas tiene tu copa, mamacita”... Y Pues como a mí realmente me molesta que piensen en que si una mujer es sabia, si una mujer es culta como yo... Pues se supone que se debe a que es una mujer malvada, una bruja, una hechicera... O que ha hecho un pacto con el Diablo.... Una mujer que sabe mucho es una mujer endemoniada.


Pausa


Toma un trago de su copa. Reflexiona.


Ya sé, ya sé... Ese es mi caso. Pero no se trata de si Yo hice un pacto con el Diablo y por eso sé todo lo que sé. Lo que me molesta es la actitud, la misoginia, el menosprecio. Como si ser mujer estuviera peleado con el hecho de ser sabia y culta como yo. El día que no se tenga que decir: “Es una mujer muy sabia”, pues ese día hablamos. Alguien podría decir simplemente: Es muy sabia. Es muy inteligente. Es una eminencia. He dicho.

Maldito seas, Munguía, por qué no me concediste el deseo de transformarme en lo que yo desee. Te juro que si pudiera me transformaría en ave, en lagarto, en gato negro, para que no digan.

Sí, pues en lo que me convirtió Munguía es en Súcubo. Si hasta me quitó mi nombre. Ya no puede decir mi nombre. MMMM. MMMMM. No puedo. Lo único que puedo decir es M. Eme. Hubiera aceptado el nombre de Eme. Emecita en vez de MMM, en vez de como me llamaba. Me quitó el nombre ese cabrón. Creo que puedo quedarme con el nombre de Eme. O Emecita... Suena fatal.

Veamos qué nos cuenta Google de los Súcubos. A ver. (Saca su celular y lee...) “Súcubo”: “Demonio que toma la forma femenina”. “Demonio que toma la forma de mujer atractiva...” -Véase- ...”para seducir a los varones”. -Información incompleta, también a otras mujeres- “Sobre todo a los adolescentes” -Y a toda clase de tipos calientes- ...”y a los monjes”. -Ya esos no abundan, debo aclarar- ... “y se introducen en sus sueños y fantasías.” “En general son mujeres de gran sensualidad”, -course-, “y de una extrema belleza incandescente”... -Bárbaro- “...la existencia de los Súcubos explica el hecho de las poluciones nocturnas, sueños húmedos, y la parálisis del sueño”.  

Pues... no... Yo generalmente no me aparezco en los sueños... A mí Munguí me lleva a los sujetos y... Y Eso sí, los tipejos, los borrachines que trataron de ponerme a prueba, con eso de que contaran las gotas... de mi copa... pues terminaron en mi cama... Y como siempre no pasó más allá de que me desvistieran, y de que trataran de besarme... Y cuando eso sucedió, pues murieron. Sus almas ya se sabe...


Y hablando del Infierno, el único que ha tenido trato carnal, a sí dice el, conmigo, pues es Munguía. No lo hace tan mal. En verdad es el único que lo ha hecho conmigo... Ya siete años... hace ya siete que me somete, me amarra, me viola y con gran imaginación me sorprende en infinitos delirios de placer. Pero debo confesar que no he tenido manera de compararlo con nadie.



Se escucha una gran explosión... y el escenario se ilumina de tonalidades rojas, violetas y azules.

Aparece La Tía, con un aspecto de ser celestial, de imagen religiosa que no deja de tener algo de espectral, lleva un manto color violeta y una corona que la hace aparecer como una divinidad a pesar de su rostro y maquillaje poco angelical.



Escena seis


Tía.- ¡La mía sobrina!

Marianita.- ¿La mía tía?, ¿pero no que te habías muerto?

Tía.- He muerto, la mía sobrina, y por mi propia mano, pero he sido perdonada.

Marianita.- Cómo así que has sido perdonada, pero, y por qué, tú misma te cortaste el cuello según supe.

Tía.- Me degollé, me degollé... Lo admito. Fue un momento de locura.

Marianita.- Y muy loca que tú estabas, la mía tía, pero cómo es posible que tengas esa aureola que es más de los santos, y de las religiosas que han llevado una vida terrible, de sacrificio y de penuria y que al ser martirizadas llegaron a convertirse en las santas de la Iglesia y ahora hacen milagros.

Tía.- Precisamente, sobrina la mía... No mal encaminada estáis.

Marianita.- No mal encaminada, pero si por algo estoy aquí, si por alguien llevo una vida de perdida, de perdición... es por tú culpa, por tu maltrato, fui tu víctima y por eso me tienes aquí, convertida en demonio primerizo, en Súcubo, he tenido que matar gente, he perdido mi nombre, y he tenido sexo intenso con el Diablo, durante siete años...

Tía.- Pecadora.

Marianita.- Ya vas a empezar.

Tía.- Pecadora, mala pécora, alma de Satanás, mujer impura, ente deleznable, súcubo infernal, mal parida... te espera una eternidad de castigos sin fin.

Marianita.- Te digo.

Tía.- Así es sobrina, yo he venido...

Marianita.- ...A acabar de fastidiarme.

Tía.- A lograr que te arrepientas.

Marianita.- Ja.

Tía.- Que vayas por el camino correcto.

Marianita.- Ja, ja, ja, ja ja.

Tía.- Cómo tú quieras. A mí me encargaron que te diera el mensaje.

Marianita.- Sí, y quien te mandó de mensajera, ¿Dios?, ¿la Virgen M? Mmm.

Tía.- María. Sí. Dios obra de formas misteriosas.

Marianita.- Eso tenía entendido, pero yo le pedí ayuda y...

Tía.- En este caso fue la Virgen, la que me envío contigo.

Marianita.- ella por qué no se me apareció, ya sabes, hay maneras en que se manifiesta, por medio de señales en las nubes, a veces aparece en pan tostado, como una pintura, en una foto, en una escultura de arena hecha por un niño...

Tía.- Me envío a mí, no tenía tiempo de aparecerse, ahora tiene muchas ocupaciones en la tele.

Marianita.- Sí, sí, supe...

Tía.- Hace milagros... y lo que tú necesitas es un milagro. Pero primero tienes que arrepentirte.

Y así quizá puedas salvar tu alma.

Marianita.- No, amiga, digo, la mía tía. Yo ya estoy condenada, ya hasta soy Súcuba.

Tía.- Todavía es tiempo, te digo, el hecho de que no hayas renunciado a tu nombre te salva.

Marianita.- Pues la verdad es que sí renuncie a mi nombre. Ya no puedo decir Mmmm. Solo puedo decir Mmm.

Tía.- Lo ves, no todo está perdido. Tú ya no tienes nombre, pero eso significa que tu alma se haya condenado, no del todo. Esa M que puedes todavía pronunciar es la m de María, esa letra te puede todavía salvar.

Marianita.- Mmmm. Mmmmm. No sé. Es... muy poquita cosa. Pero dices que es la M... la de Mmmm. La M de M... Del nombre que tenía. ¿Emecita no? No sé.

Tía.- Estás a tiempo de salvar tu alma, y de salvar tu nombre, Marianita. Mariana.

Marianita.- Mira, tú sí puedes decir el nombre completo. Mmmm. Mmmmm. No sé. No sé... no sé si quiera salvarme, así de Súcubo estoy bien.

Tía.- Estás feliz de vivir como alcohólica y solitaria alma perdida en un bar

Marianita.- Feliz, feliz... Yo... pues tengo mucho sexo, y mato gente...

Tía.- Precisamente, la Virgen está preocupada porque ya llevas setecientos cincuenta almas en tu cuenta... Y si quieres salvarte, puedes arrepentirte, luego confesarte, después hacer unas penitencias, unos cuantos latigazos estaría bien, cilicios, pedir perdón, ir al vaticano y ahí el Papa te daría el castigo que mereces, unos cuantos años hasta que mueras y ya tu cuerpo inservible se quedaría en la tierra, pero tu alma sería perdonada.

Marianita.- Y me voy al cielo.

Tía.- Sí, creo que tú ya no pasarías por el purgatorio, pero el castigo que te pondría el Papa es severo.

Marianita.- Muchos trámites eh.

Tía.- Muchos.

Marianita.- Y tú tuviste que pasar por todo esto.

Tía.- Mi caso no fue tan grave.

Marianita.- Déjame lo pienso. Yo te mantengo informada.

Tía.- Como tu quieras, hija mía. Yo estaré atenta. Reflexiona, arrepiéntete, piensa que tu alma estaría condenada por toda la eternidad. Por toda la eternidaaaad.



La tía desaparece en un despliegue de luces, sonidos y ruidos extraños con algo de celestial.



Escena siete.


Se representa Otra vez al espacio Bosque.

Marianita se sienta en una piedra. Ella sigue vestida de coctel, con su bolso. Saca del mismo su celular, y después saca un espejo... se mira intensamente.


Marianita.- “La eternidad”. La Eternidad”... Cuanto puede durar eso... ¿Más que el Sol? ¿Más que el Universo? Cuánto duran las almas... Eso sí que no lo sé. Yo no sé si voy a aceptar. Tanto trámite y luego el castigo que me dijo mi tía... debe de ser un castigo espantoso, para que lo ponga un Papa. Y qué tal si...


Se levanta y se vuelve una fuerza maligna, toda la iluminación contribuye a que Marianita haga una invocación


Marianita.- Escuchad demonios, esta vez, me toca a mí, Ángel malvado, Belcebú, a ti te llamo, o llamo a Satanás, ven a mí, soy tu hija, estás a punto de perder una de tus más útiles servidoras, ven a mí, Satán, escucha mi petición, soy tuya, no quiero más que envíes demonios inferiores, llega a mí, hazme tuya, yo quiero ser parte de la eternidad, pero en el mal, contigo, ven a buscarme llévame a las llamas del infierno, llévame a las llamas eternas de tu reino!!!


Gran efecto de pirotecnia en el que Marianita está expectante, se oyen zumbidos y hay humo y efectos de gran espectáculo.

Silencio.

Del fondo del escenario, vemos surgir a Munguía, perfectamente ataviado de traje moderno, sigue con el parche en el ojo, pero se ve elegante y atractivo. Se ve serio, molesto, traicionado, pero seguro de sí mismo.


Marianita.- Eres tú.

Munguía.- Me has llamado.

Marianita.- Te ves molesto.

Munguía.- Es lo que haces. Me pones mal. Llamaste a Otro.

Marianita.- Llame a Otro. Por qué vienes tú.

Munguía.- Porque tú me llamaste, soy el enviado que te toca, soy el enviado de Satanás. Todo para ti.

Marianita.- No, yo no llamé a... Déjalo. No importa.

Munguía.- Me traicionaste. Pensaste en irte con ella, la que trata de destruirnos.

Marianita.- No, espera...

Munguía.- Sabes lo que yo hice alguna vez con alguien como tú, otra, Drusiana era su nombre, y lo perdió, y luego lo recuperó...una mortal condenada que se fue con... nuestros enemigos, que se atrevió a tratar de cambiar, de liberarse del yugo del Demonio, de librarse del castigo infernal.

Marianita.- No lo sé, seguro me lo vas a decir.

Munguía.- ¡Basta de impertinencias! No estás en una buena posición, Súcubo.

Marianita.- (Seria) Qué fue lo que le pasó, a la que castigaste, a ¿Drusiana? se fue con nuestros enemigos...

Munguía.- Se portó mal, conmigo, eso fue hace siglos...

Marianita.- Entiendo.

Munguía.- Quiso arrepentirse, pensó que todavía tenía salvación...

Marianita.- Y por qué pensó eso, se le apareció la Vir...gen... ¿La invocó?... Bueno, la llamó, dijo sus oraciones, se arrepintió de sus pecados, era una pecadora, como yo?

Munguía.- Era una pecadora, más pecadora que tú, y también tuvo tratos conmigo, durante siete años...

Marianita.- También, como yo, siete años.

Munguía.- Se le apareció, nuestra mayor enemiga, de formas misteriosas... era Navidad... El nacimiento de... Ellos.

Marianita.- Sí, el nacimiento de Cristo y la Virgen Maa.

Munguía.- Nooo, noooo, no digas esas palabras, nunca, nooooo

Marianita.- Disculpa, no sé en que estaba pensando

Munguía.- Pero sí... se le apareció, en un Nacimiento, en un enorme Nacimiento... y ella, nuestro mayor problema, de la que somos enemigos jurados!!!

Marianita.- Se le apareció Maaa, La Vir... gen.... en un nacimiento, gigante...

Munguía.- ¡Cállate! Se le apareció ese engendro del Bien, y la miro a los ojos, y le dijo: Hija mía, Drusiana, tú eres la más pecadora, la más humilde pecadora, pero aún es tiempo, y puedes ser perdonada... Y puedes recuperar tu nombre. Tu alma y tu nombre.

Marianita.- Así es, siempre se puede uno arrepentir y recibir el perdón... Yo estuve con... Mi tía y ahora ella es...

Munguía.- (La ignora) Y sabes qué le hice yo a Drusiana, a esa muchacha desagradecida con la que viví durante siete años...

Marianita.- Seguro me lo vas a decir.

Munguía.- La llevé al cielo, hice que se elevara hasta la altura de las nubes, con mi poder con la ayuda de todo lo infernal del universo hice que se elevara hasta las nubes... ¡y la dejé caer!

Marianita.- Madre.

Munguía.- Ese es el castigo que reciben quienes me traicionan.

Marianita.- Yo te juro que...

Munguía.- Conmigo no jures. Has cometido muchos errores.

Marianita.- Así es. Me equivoco mucho, pero te confieso algo... Ejem... Yo me equivoco tal vez pero lo cierto es que no me dejan muchas opciones.

Munguía.- Deberías agradecer...

Marianita.- Déjame hablar. Yo... tengo que elegir entre ser un Súcubo, un demonio eficiente, y sufrir un horrendo castigo para supuestamente salvar mi alma. He sido un Súcubo muy capaz, pero no se me toma en cuenta, no se me valora. Y luego, el otro lado. Tengo la oferta de “salvar” mi alma y que mi futuro durante toda la Eternidad sea en el Cielo... y tengo que hacer infinitos trámites para tratar de conseguir el perdón... el perdón de algo que ni siquiera yo planeé, de asuntos que han venido a mi vida sin que yo lo decida. Nunca he hecho nada en mi vida que haya sido planeado por mí. Y Ahora resulta que tengo que arrepentirme.

Munguía.- Sí, desde que naces estás destinada a arrepentirte.

Marianita.- Por qué.

Munguía.- Por el Pecado original.

Marianita.- Por qué.

Munguía.- Ah, es largo de explicar. Bueno, Eva tuvo la culpa de todo porque obligó a Adán a comer el fruto prohibido y entonces Él... (Señala al cielo) los expulsó del Paraíso... Y pues entonces tienes que pagar.

Marianita.- Sí, yo sabía todo eso, no sé por qué lo sé, pero lo sé...

Munguía.- Sabes todo eso y más porque...

Marianita.- Sí, sí, sí... Y escúchame... Qué significa eso de que tenga yo que confesarme, y si es así, con quién me tendría que confesar.

Munguía.- Con un sacerdote.

Marianita.- Sí, como no...Con un sacerdote que ni conozco y que tal vez no sea mejor que yo... Y, luego, además tengo que darme de latigazos.

Munguía.- Como Penitencia.

Marianita.- Espérate, y esa es la Penitencia pequeña, porque para que logre salvar mi alma tengo que pagar con un castigo ejemplar hasta que me muera, y entonces ya...

Munguía.- Según ellos tienes que morir después de un terrible castigo y entonces ya llega un Ángel lleno de misericordia y te libera de las argollas.

Marianita.-¿Cómo?

Munguía.- Ah, no sabías, es un castigo espeluznante, ya ni en el Infierno hacemos eso.

Marianita.-Y cómo es, el castigo.

Munguía.- Tienes que vivir desde ahora y hasta que te mueras con dos argollas, una en cada muñeca.

Marianita.-Así, una en cada muñeca. Ajá.

Munguía.- Ah, pero tienes que estar inmovilizada, en una cama, o tal vez en el suelo.

Marianita.-Y me dan comida, o qué, esperan a que me muera de hambre.

Munguía.- De alguna forma te alimentan. Pero lo peor no son las dos argollas de hierro forjado en las muñecas.

Marianita.- Son de hierro, o de acero.

Munguía.- De metal... sin duda. Lo peor es la tercera argolla te decía, es en el cuello.

Marianita.- ¡No!

Munguía.- Sí.

Marianita.- Entonces estoy totalmente inmovilizada, con sos argollas en las muñecas y una en el cuello, y en el suelo.

Munguía.- Tal vez puedan ponerte de pie. Pero siempre inmovilizada.

Marianita.-Y así, hasta que me muera.

Munguía.- Y ya después llega el Ángel y te lleva al Cielo.

Marianita.- Muy bien. Todo “sencillo”.

Munguía.- Como ves no es nada “sencillo”. Y ellos son los “buenos”. Puedes quedarte conmigo, si así lo decides.

Marianita.-Déjame sola por favor.

Munguía.- Te dejo sola, pero ya no me vuelvas a invocar, a menos que hayas tomado una decisión.

Marianita.- Te lo haré saber...

Munguía.- Hasta luego.

Marianita.- Sí.


Munguía sale de escena discretamente.

Mariana se queda pensativa. Sentada en la piedra.


Marianita.-Te lo haré saber. Tal vez.


Cambia la escena. La iluminación es ahora blanca y nos indica que estamos en una Clínica. Concretamente en el consultorio de un psiquiatra. Mariana se va cambiando en el escenario, y sustituye su vestido provocativo por un vestuario sencillo y cotidiano.

Ella no se ha movido del lugar en el que estaba, ha sido el consultorio el que ha llegado a Marianita. De tal forma que ella pueda estar sentada en una pequeña sala de espera, junto a una puerta. Y detrás de esa puerta estará un escritorio al que llegará más adelante el Psiquiatra.



Marianita.- Otra vez llegué tarde, y una vez más tengo que esperar a que el doctor me reciba. No entiendo los tiempos de estas personas. Puedo tener una crisis psicótica, puede que se me haya acabado el medicamento y que haya asesinado a alguien y no, lo cierto es que puedo llegar tres horas tarde y este señor no me recibe.


Del otro lado del que espera Mariana, llega el Psiquiatra. Lo vemos acomodar sus cosas. Prepararse para una nueva consulta, prende una lámpara ubicada en su escritorio, se prepara. Y una vez dispuesto, va y le habré la puerta a Marianita.


Psiquiatra.- Puedes pasar, hija.

Marianita.- ¿Ya era hora, no cree?

Psiquiatra.- Ya veo que has tomado tus medicamentos, te veo muy bien.

Marianita.- ¿Es ironía Doctor?, no, no me los he tomado todos, y he tenido un rebrote.

Psiquitra.- Otra vez los demonios.

Marianita.- Ángeles. Demonios. Y hasta la Virgen que era mi Tía.

Psiquiatra.- La Virgen era tu tía.

Marianita.- Se degollaba y luego la perdonaban y se convertía en una especie de Ángel del bien, quería que me arrepintiera.

Psiquiatra.- Qué has tomado.

Marianita.- El Tafil, el Zocodín y la Fluoxetina.

Psiquiatra.- Quedamos en que Fluoxetina no estaba indicada. El litio.

Marianita.- Sí. La verdad solo tomé el tafil... y sí, sí me puso...

Psiquiatra.- Cómo.

Marianita.- Tuve experiencias muy vívidas.

Psiquiatra.- Ya. Otra vez los colores.

Marianita.- Los colores, las formas, los olores, sexo...

Psiquiatra.- Sexo. Volviste a la fantasía de que tenías diecisiete años y eras virgen.

Marianita.- Y casi veo al Papa, lo que sí no pude lograr es entrevistarme con Dios ni con el Espíritu Santo.

Psiquiatra.- Eso me queda claro. Y tuviste episodios tranquilos o hubo sufrimiento.

Marianita.-Evité el castigo. Me iban a poner unas argollas en las muñecas y otras... y otra argolla en el cuello. De metal.

Psiquiatra.- Ajá.

Marianita.-Pero una cosa puedo decir que es reconfortante.

Psiquiatra.- Eso me parece bien.


Silencio. Pausa.


Marianita.-Ah, quiere que le diga.

Psiquiatra.- Solo si tú quieres.

Marianita.-Pues que he tomado una decisión. No estaré ya del lado del bien, ni del lado del mal. Creo que ninguno de esos lados me conviene.

Psiquiatra.- Ni del bien, ni del mal.

Marianita.-No en un sentido estricto. Creo que será mejor que viva como hasta ahora, sin creer realmente en nada, sin pensar en que hay un más allá, ni nada celestial ni nada infernal. Creo que voy a vivir en la tierra, y que voy a estudiar.

Psiquiatra.-Eso... Mariana, me da mucho gusto. Me parece un gran cambio.

Marianita.- Voy a ejercer mi libre albedrío y voy a estudiar. Voy a estudiar las siete artes liberales.

Psiquiatra.- (Preocupado) Cómo, ¡las siete artes?

Marianita.- Sí, es cierto. Voy a estudiar ciencias. Quiero conocer el Universo, las partículas grandes y las pequeñas.

Psiquiatra.- Ciencias. Esa es una buena elección. Pero vas a tomar tus medicamentos, ahora sí.

Marianita.- Mis medicamentos. ¿Todos?

Psiquiatra.- Tal vez no todos. Han llegado nuevos fármacos que no te producen efectos secundarios. Y como veo progresos en ti es importante que hagamos la prueba. Toma, es una sola pastilla y te sentirás bien.

Marianita.- ¿Ningún efecto secundario? Me lo asegura.

Psiquiatra.- Casi ninguno, toma, una sola pastilla.

Marianita.- Esta bien, tomaré el medicamento. Porque confío en Usted. Usted es una buena persona y un buen médico.

Psiquiatra.- (Le da la pastilla con un vaso de agua. Marianita la toma con avidez) Estarás libre de alucinaciones y sin somnolencia.

Marianita.- Es decir que podré ejercer mi libre albedrío, como mujer y como persona.

Psiquiatra.- Así es.

Marianita.- Sin Dios ni Diablo.

Psiquiatra.- Esa será tu decisión Siempre esa será tu decisión.

Marianita.- Aquí en la tierra, siempre aquí en la tierra.. Aquí en la Tierra... Como en el Cielo.

Psiquiatra.- No entiendo, Marianita. ¿Te sientes bien?

Marianita.-(Alterada) Estás hablando conmigo, ¿Satanás?

Psiquiatra.- Soy el doctor Munguía.

Marianita.- Munguía es ése su nombre, es Satanás, eres tú.

Psiquiatra.- Calma, hija mía.

Marianita.- ¿Está bien que me diga hija?, es correcto?

Psiquiatra.- No lo es, no lo volveré a hacer.

Marianita.- El mío tío me mandó por azufre, yo soy un Súcubo, dormí con Satanás, ¿eres tú el Diablo? ¿El Diablo?, ¿Satanás? No aceptaré las argollas. ¡No me pidan que pase toda mi vida, todo el resto de mi vida con argollas en el cuerpo! ¡Quiénes se han creído! No voy a ser una esclava sexual ni mucho menos una vida torturada! ¡Entiéndelo, Munguía y que lo entienda Dios, que lo entienda el Papa! ¡Soy libre, yo soy Mariana, no soy Marianita, soy yo Mariana. Soy yo, yo en la Tierra, y soy libre, lo entiendes Munguía... Soy libreeeeee. ¡Libreeeeeeee! Sin Dios y sin el Diablo.


Eso no existe.


El Psiquiatra se va, lentamente con expresión neutra. El decorado de la clínica deja de verse. Mariana sola bajo un cenital en un rapto de intensidad está sola

y tranquila.


La luz lentamente se va hasta que se hace el


Oscuro FINAL


Ciudad de México

©®

2020



 

Seguidores

Benjamín Gavarre

INSTRUCCIÓN ACADÉMICA:


Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro: UNAM. Facultad de Filosofía y Letras. Ciudad Universitaria. Promedio final 9.08 (UNAM 1981-85). Titulado en 1993 con mención honorífica. Tesis: Elementos del Teatro Surrealista y del Absurdo.


Maestría en Literatura Comparada, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM 2000-2002. Promedio de 9.25 (Obtuvo el grado con mención honorífica en junio 9 de 2005). El tema de la tesis es sobre la construcción de la imagen del personaje “Emperatriz Carlota” en la dramaturgia mexicana y francófona siglos XIX a XXI a partir de una perspectiva histórico-imagológica.



    1. IDIOMAS

  • Francés : IFAL, CELE. Diploma de dominio por el CELE

  • Inglés: Diploma de comprensión por el CELE (Centro de enseñanza de lenguas extranjeras, UNAM).



2) TRABAJO ACADÉMICO

  1. INVESTIGADOR

  • IIFL, UNAM. Becario en el proyecto sobre archivos de la Inquisición en la Nueva España: “La otra palabra”, a cargo de la Dra. Mariana Masera del seminario de Poéticas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, desde octubre de 1999 a octubre de 2002.

Ponente en el XIV Encuentro Nacional de Investigadores del Pensamiento Novohispano. UAZ. Zacatecas noviembre de 2001. Ponencia: “La selección de información en algunos procesos inquisitoriales del siglo XVII”. Moderador en el Coloquio “La otra palabra”, el 18 de abril de 2002.

  • Investigador y compilador de textos dramáticos en francés para la Antología de textos de letras modernas de la Facultad de Filosofía y Letras (2007).


        1. DOCENCIA EN TEATRO NIVEL SUPERIOR
  • EAT (Escuela de Teatro del INBA). Profesor suplente de Historia del Teatro I (1997)

  • PROFESOR EN LA UAM

      1. Como profesor interino: Historia del teatro, teatro de los Siglos de Oro Español. Narrativa modernista y naturalista. Año 2001

  • PROFESOR EN LA UNAM

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura: MORFOSINTAXIS Y COMENTARIO DE TEXTOS I Y II (Ahora llamada Análisis de textos I y II) (1999-a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura en la materia TEATRO VIRREINAL I y TEATRO IBEROAMERICANO II. (Desde 2003-1 a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura en literatura dramática y teatro. Profesor de asignatura en la materia HISTORIA DEL ARTE TEATRAL I Y II (TEATRO GRIEGO, LATINO, MEDIEVAL Y RENACENTISTA) (Desde 2003-1 a la fecha de hoy).

—FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. Licenciatura. Profesor de teatro de los Siglos de Oro español. Como interino. Semestre 2005-1.

OTRAS FUNCIONES EN LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE LA UNAM (Colegio de Teatro): Asesor de algunas tesis de licenciatura y una de maestría. Sinodal de muchas. Encargado de los exámenes extraordinarios de mis materias. Encargado de tutorías.


  • LITERATURA Y REDACCIÓN.

PROFESOR NIVEL MEDIO Y MEDIO SUPERIOR

UNAM dgire definitividad dictamen 10


  • Instituto María Isabel Dondé: profesor de literatura mexicana, universal, hispanoamericana y taller de redacción (1993-1994).

  • Universidad Latina: profesor de taller de redacción, investigación de campo, técnicas de investigación documental, taller de literatura universal y taller de clásicos hispanoamericanos. (1994-1996).

  • CLAM: Colegio Latinoamericano de México. Profesor de literatura mexicana y universal (1997-1999).



3) TRABAJO (NO ACADÉMICO):


      1. TRABAJO EDITORIAL

  • Editorial Vuelta: corrector de estilo, y al cuidado de distintas ediciones de novelas y libros de poesía (1989).

  • Letras y Palabras, servicios editoriales: diseñador de originales mecánicos para libros, revistas, folletos y tipografía en general; editor de revistas y folletos. Manejo de los programas de computación "Word Perfect", "Page Maker" y "Corel Draw" (1990-1992).

  • Revista Proceso (1995): corrector "free lance".

  • CITRU (Centro de Investigación teatral Rodolfo Usigli: corrector 1997-1998

  • FIC (Festival Internacional Cervantino): traductor francés-español (free lance) de folletos y fichas técnicas, 1990-93.

  • Editorial Santillana-Alfaguara-Nuevo México.

Elaboración de guías de lectura para las novelas Los años con Laura Díaz, de Carlos Fuentes y Cruz de olvido, de Carlos Cortés (1999-2000)


AUTOR (EN COLABORACIÓN CON Alberto Chimal et. al.) DE LOS LIBROS DE SECUNDARIA ESPAÑOL I Y ESPAÑOL II CONEXIONES. México. 2007. Editorial Alfaguara- Nuevo México. (Reeditado hasta la fecha de hoy)

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  1. COLABORADOR EN PUBLICACIONES PERIÓDICAS

(Cuento, Poesía, Crítica, Reseña).


  • Revista: Artes Escénicas (crítica teatral), con Josefina Brun.

  • Revista: El Faro (cuento, poesía, teatro), con Juan Coronel.

  • Periódico: El Día (en: El día de los jóvenes, cuento, poesía, reseña).

  • Periódico: El Economista (reseña de libros, críticas de obras de teatro).

  • Periódico: Uno más Uno (en: Sábado, poesía).

  • Revista de la Universidad de México (poesía).

  • Revista Tramoya: obra de teatro finalista en el concurso de dramaturgia "Emilio Carballido" (1996).

  • Colaboró como crítico teatral para la Revista Mexicana de Cultura del periódico El Nacional (coordinador editorial: Miguel Ángel Quemáin). (1998).

  • Colaborador de artículos sobre teatro para la revista Casa del Tiempo, de la UAM (1998 a la fecha).



CREADOR. TEATRO

  1. DRAMATURGO
  • Vístete Rápido (1984) (Publicada, revista El Faro).

  • Delirio 23 (1985) (Publicada, revista El Faro).

  • Amor Tal... (1986) (Representada Teatro Legaria).

  • La Fiesta de los Disfraces (I987) (Representada Teatro Santo Domingo).

  • En tres Cervantes te veas, adaptación e "Intermeses"(1990) Representada en el FIC 90.

  • Filus (1991) (Inédita).

  • Yo, el Peor de los Dragones (1993). Representada en el Museo del Chopo y en el Foro El ensayo (1995). Finalista en el concurso "Emilio Carballido". Publicada en la revista Tramoya de enero de 1996. Representada en una lectura dramatizada dirigida por Edoardo (sic) Alcántara durante el 50 aniversario de la EAT Escuela de Arte Teatral del INBA en el ciclo de lecturas de dramaturgos mexicanos de la segunda mitad del siglo XX. Representada en el Museo del Carmen en abril y mayo de 1998 bajo la dirección de Edoardo Alcántara. Obra elegida para el Festival de la Universidad de Monterrey, 2005 así como para el festival de la BILINGUAL FOUNDATION OF THE ARTS en Miami 2005

  • Sala de Espera (1997).

Becario del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA–CONACULTA. Trabajó en un proyecto de dramaturgia bajo el sistema Jóvenes Creadores (1996/1997).

  • Sala de Espera: Proyecto Coinversiones FONCA 1999 Dirección de Alejandro Ainslie. La Gruta. Instituto Cultural Helénico (1999)

  • Unidad Lupita, Versión libre del cuento del mismo nombre de Jaime Alfonso Martínez Sandoval. Dirección Rocío Carrillo. Producción IEDF (2005).

  • Gente de primera, melodrama didáctico. Estreno el 6 de julio de 2007 en el Instituto electoral del Distrito Federal.

Creador del BLOG DE DRAMATURGIA: www.dramavirtual.com (desde enero de 2008 a la fecha)



    1. DIRECTOR DE TEATRO
  • Amor tal..., de Benjamín Gavarre (Ciclo de Nuevos Directores Universitarios de la UNAM. Teatro Legaria, 1987).

  • La Fiesta de los Disfraces, de Benjamín Gavarre (Teatro Santo Domingo, 1988).

  • En tres Cervantes te veas. (Teatro Santa Catarina; Festival Internacional Cervantino, 1990).

  • Yo, el Peor de los Dragones, de Benjamín Gavarre. (Museo del Chopo, 1995).


    1. ACTOR
  • Hécuba, La Perra; basada en Hécuba y Las Troyanas, de Eurípides. Adaptada y dirigida por Hugo Hiriart (1982).

  • El Gato con Botas, de L.W. Tieck; adaptada y dirigida por J. J. Gurrola (1983).

  • Serpientes y Escaleras y Fisura, coreografías de Lydia Romero. Actor-bailarín invitado del grupo Cuerpo Mutable (1983).

  • Teatrísimo, serie de televisión dirigida por J.J. Gurrola. Programas: La Máquina de Sumar, de Elmer Rice; Un Hogar Sólido, de Elena Garro; La Cena del Rey Balthazar, de Calderón de la Barca (1983).

  • El Maravilloso Traje de Helado Crema, de Ray Bradbury. Dirección de Eduardo Ruiz Saviñón (1984).

  • Bodas de Sangre, de Federico García Lorca. Dirección, Rubén Paguagua (1985).

  • La Madre, de S.I Witkiewicz. Dir. Rocío Carrillo (86)

  • La Cueva de Salamanca, de Cervantes. Dirección, Raúl Zúñiga (Festival de Siglos de Oro, Taxco, 1986).

  • De cómo el señor Mockinpott logró liberarse de sus padecimientos, de Peter Weiss. Dir. Néstor López Aldeco (1987)

  • Infinitamente Disponible, creación colectiva del grupo Teatro de la Rendija (Teatro de la iglesia de Santo Domingo 1988).

  • Los Enemigos, de Sergio Magaña. (1988–90)

  • ¡Ah Cábala Vida! Espectáculo de Raúl Zúñiga (1990).

  • Los Desfiguros de mi Corazón, de Sergio Fernández. Dirección de Néstor López Aldeco (Foro sor Juana Inés de la Cruz, 1992-1993).

  • Asesino Personal, creación colectiva del grupo organización secreta, confabulación teatral. Idea original y dirección de Rocío Carrillo (Claustro de sor Juana, 1993; Salón México 1994). Nominada para la mejor obra de 1993, teatro de grupo, APT.

  • Pastorela Típica de Tepozotlán, dirección Raúl Zúñiga. Desde 1985 a 2004